Igualdad Constitucional y Derechos Humanos
Igualdad Constitucional y Derechos Humanos
El concepto de igualdad formal proviene del código civil francés, y a través de él,
desembocó en nuestro Código, confluyendo con la regla igualitaria del artículo 16 de la
Constitución Nacional. Asimismo, la Corte Suprema de Justicia de la Nación estableció hace
tiempo, su tradicional criterio con relación a que la ley debe ser igual para los iguales en
igualdad de circunstancias.
Este concepto de igualdad formal, enunciado en diversas áreas de nuestro sistema jurídico,
distaba de verificarse en la realidad; de hecho, su aplicación sin considerar la distinta
situación de determinadas categorías de sujetos que sufrían desventajas sociales, generaba
inequidad, injusticia.
Por ello, a partir de mediados del siglo pasado, como producto de numerosos factores,
comenzó a verificarse un cambio profundo en la concepción del principio igualitario, con
reformas producidas en diversos microsistemas normativos por las que se procuró avanzar
hacía una igualdad estructural, de concreción posible, efectiva, real.
De este modo, se pueden distinguir dos visiones de la igualdad:
a) La clásica: ligada al pensamiento liberal tradicional, de cariz individualista, que ha
dominado por tiempo entre nosotros la discusión sobre la igualdad
b) La estructural, que da cuenta del fenómeno de sometimiento y exclusión sistemática que
afecta a sectores de la sociedad, lo que permite una interpretación diferente del principio
de igualdad ante la ley, establecido en el art. 16 de la Constitución, acorde con las
modificaciones introducidas por la reforma constitucional de 1994.
Cabe resaltar, que existen en nuestro sistema jurídico categorías de personas que gozan de
un trato favorable a sus intereses, como los consumidores (Art. 42 - CN) y, según lo
estipulado en el art. 75, inc. 23 de la CN, también lo son los ancianos, niños, mujeres y
discapacitados. Estos últimos, en carácter de acreedores de acciones positivas del Estado,
orientadas a lograr para ellas condiciones de igualdad efectiva.
Entonces, puede decirse que la principal diferencia entre el criterio de igualdad formal
(definido más arriba) y el criterio de igualdad estructural, es que este último, al establecer
categorías de sujetos en situaciones de vulnerabilidad y desventaja frente a otros grupos de
la sociedad, importa la necesidad de establecer herramientas que permitan morigerar o
superar las asimetrías estructurales que padecen. Los mecanismos técnicos de morigeración
de las asimetrías padecidas por estas categorías, determinan una nueva pluralidad de
sujetos de derecho, esencialmente reconocidos para generar igualdad en términos
estructurales. Vulnerable es un sujeto que es débil frente a otro en una relación jurídica.
Art. 75, inc. 23 - CN23. Legislar y promover medidas de acción positiva que garanticen la
igualdad real de oportunidades y de trato, y el pleno goce y ejercicio de los derechos
reconocidos por esta Constitución y por los tratados internacionales vigentes sobre
derechos humanos, en particular respecto de los niños, la mujeres, los ancianos y las
personas con discapacidad.
El derecho privado es la parte del dispositivo jurídico destinado a posibilitar a las personas
la búsqueda de la mejor calidad de vida posible, a desarrollar proyectos familiares,
personales, también comunes, y a obtener reparación cuando ellos son injustamente
afectados por otros. En este sentido, la respuesta a la pregunta planteada es: sí, los
Derechos Económicos, Sociales y Culturales, resultan de aplicación en el Derecho Civil y por
consiguiente, también lo son en materia de contratos.
Resulta pertinente mencionar, como primer antecedente para que esto sea así, a la reforma
constitucional de 1994 que incorporó con rango constitucional a los tratados
internacionales, tal como se establece en el Art. 75, inc. 22 de la misma. Posteriormente,
el nuevo Código Civil y Comercial de la Nación materializó el cambio de paradigma, en el
que el ordenamiento jurídico de derecho privado de nuestro país debe ser evaluado desde
la Constitución y los Tratados Internacionales de Derechos Humanos. Antes, el derecho
privado argentino se había desarrollado con un sesgo engogámico, retroalimentadose en sus
categorías y conceptos sin mayores referencias a garantías constitucionales que las
atinentes a los derechos de libertad, igualdad y propiedad.
La clave de bóveda del nuevo ordenamiento se encuentra en los dos primeros artículos, que
establecen que los casos que se planteen con relación a las normas del Código “...deben ser
resueltos según las leyes que resulten aplicables, conforme con la Constitución Nacional y
los tratados de derechos humanos en los que la República sea parte…” (Art. 1) y que la ley
debe ser interpretada teniendo en cuenta, entre otros factores, “...las disposiciones que
surgen de los tratados sobre derechos humanos…” (Art. 2)
Los elementos esenciales de los contratos son los siguientes: objeto, causa y
consentimiento.
Objeto: El CCyC trata el objeto de los contratos, vinculandolo con el objeto de los actos
jurídicos. El objeto de los contratos puede consistir en bienes o hechos siempre que no se
encuentren comprendidos o afectados por alguna de las prohibiciones que menciona la ley.
En cuanto al objeto, el art. 1003 proporciona las características que ha de tener el objeto
al señalar que debe ser ·lícito, posible, determinado o determinable, susceptible de
valoración económica y corresponder a un interés de las partes, aún cuando éste no sea
patrimonial·
De este modo, queda absolutamente clara entonces la imposibilidad de confundir el objeto
del contrato con la prestación, es decir, con la conducta exigible a uno de los sujetos para
satisfacer el interés de los otros. Tampoco se confunden las nociones de objeto y causa, con
lo cual también pone un punto final a una larga controversia.
Causa:
El CCyC define en el art. 281 a la causa como “el fin inmediato autorizado por el
ordenamiento jurídico que ha sido determinante de la voluntad. También integran la causa
los motivos exteriorizados cuando sean lícitos y hayan sido incorporados al acto en forma
expresa o tácitamente si son esenciales para ambas partes”. El art. 282 introduce el
principio de presunción de causa fin, según el cual el acto es válido aunque la causa -final-
no esté expresada o si la expresada es falsa, si se funda en otra verdadera.
Los 1013 y 1014 reafirman los principios de necesidad de causa -que debe existir en la
formación, subsistir durante su celebración y mantenerse durante la ejecución del
contrato-, determinando que la falta de causa implicará la nulidad, adecuación o extinción
del contrato y de licitud de causa, sancionando con la nulidad a todo contrato con causa
contraria a la moral, al orden público o a las buenas costumbres.
La causa de los actos jurídicos (como los contratos) puede definirse como el conjunto de
razones determinantes particulares a cada contratante en su origen, y hechas comunes en
el acto, bien por declaración expresa, bien mediante aceptación tácita. Estas razones
determinantes pueden referirse a resultados futuros o a hechos presupuestos. La causa es
algo subjetivo y psicológico porque se refiere a la representación mental que el agente ha
tenido de esos datos objetivos.
Dentro de la voluntad como elemento del acto jurídico, podemos situar la finalidad como
íntimamente vinculada a la intención con la que los sujetos concurren a la celebración de
un negocio jurídico. Todo acto o negocio jurídico tiene una causa fin, que es su razón de
ser.
Un último dato importante ligado al carácter esencial de la causa como elemento de los
contratos, lo retoma el art. 1090 definiendo a la “frustración de la finalidad”, sosteniendo
que la misma autoriza a la parte perjudicada a declarar su rescisión, si tiene su causa en
una alteración de carácter extraordinario de las circunstancias existentes al tiempo de su
celebración, ajena a las partes y que supera el riesgo asumido por la que es afectada. La
rescisión es operativa cuando esta parte comunica su declaración extintiva a la otra. Si la
frustración de la finalidad es temporaria, hay derecho a rescisión sólo si se impide el
cumplimiento oportuno de una obligación cuyo tiempo de ejecución es esencial.
Consentimiento:
El artículo 957 del CCyC sostiene que el contrato es el acto jurídico mediante el cual dos o
más partes manifiestan su consentimiento para crear, regular, modificar, transferir o
extinguir relaciones jurídicas patrimoniales. De este modo, la búsqueda de los intereses
requiere de una cierta relación intersubjetiva a partir de la cual se van descubriendo para
dar forma al estatuto final. Ese particular modo de contacto social, el derecho lo
sistematiza bajo la dinámica de la oferta y aceptación. Existen dos planos de actos: el de
cada uno de los contratantes por su lado; y el plano de la declaración común.
Enfocando la cuestión del consentimiento, para que haya contrato debe mediar el concurso
de voluntades correspondientes a dos o más personas, en forma simultánea o sucesiva, con
la finalidad común de reglar sus derechos de índole patrimonial. Si el consentimiento es
concurrencia de voluntades, es menester precisar antes la forma de manifestación de cada
una de ellas.
No se constituye un acto jurídico con procesos psicológicos internos, ni tampoco con meras
exteriorizaciones de conducta que se producen inconsciente o involuntariamente, se
requiere de una coordinación de ambos elementos. Por ello la voluntad (para el
ordenamiento jurídico) es un hecho que adquiere relevancia al ser exteriorizado (arts. 260
y 262) y tal exteriorización se obtiene por la conducta desplegada del sujeto, o bien por la
expresión positiva o tácita de la voluntad (arts. 260, 262, 264). En ciertas ocasiones, la
manifestación de tal voluntad debe ceñirse a determinados requerimientos que no
constituyen sino recaudos formales que exigen que la voluntad se expresa de determinada
manera (art. 285).
- Art. 260: Acto voluntario. El acto voluntario es el ejecutado con discernimiento, intención
y libertad, que se manifiesta por un hecho exterior.
- Art. 262: Manifestación de la voluntad. Manifestación de la voluntad. Los actos pueden
exteriorizarse oralmente, por escrito, por signos inequívocos o por la ejecución de un hecho
material.
- Art. 264: Manifestación tácita de voluntad. La manifestación tácita de la voluntad resulta
de los actos por los cuales se la puede conocer con certidumbre. Carece de eficacia cuando
la ley o la convención exigen una manifestación expresa.
- Art. 285: Forma impuesta. El acto que no se otorga en la forma exigida por la ley no
queda concluido como tal mientras no se haya otorgado el instrumento previsto, pero vale
como acto en el que las partes se han obligado a cumplir con la expresada formalidad,
excepto que ella se exija bajo sanción de nulidad.
4. ¿Qué naturaleza tienen las normas sobre capacidad de las personas? ¿Cuáles son las
consecuencias de la celebración de un contrato por una persona jurídicamente incapaz
para perfeccionarlo?
Las normas sobre la capacidad de las personas, han sufrido notorios cambios entre el Código
Civil de Vélez y el nuevo CCyC, plasmado así un cambio de paradigma. Se concibe a la
capacidad de las personas como la aptitud para ser titular de derechos y de deberes
jurídicos (art.22) limitable solo respecto de algunos actos jurídicos (art. 23). El nuevo CCyC
entonces, entiende que la capacidad puede ser restringida sólo respecto de algunos actos y
que ello no inhabilita a la persona en todos los aspectos de su vida, coincidiendo así con lo
que estipula la ley de salud mental 26.657, por ejemplo. Asimismo, incorpora figuras de
apoyo y/o tutores que acompañan a la persona en su capacidad restringida, con el objeto
de no privarla del pleno ejercicio de sus derechos. Con los niños/as y adolescentes también
puede verse de manera notoria el cambio, rompiendo con el paradigma tutelar que
establecía que las decisiones debían ser tomadas por sus progenitores y/o tutores y no se
tenía en cuenta de ninguna manera, el concepto ya tan arraigado hoy en día en nuestra
legislación, del “interés superior del niño”. Así, se concibe que los niños/as y adolescentes
van adquiriendo autonomía progresiva en función de su desarrollo cognitivo y madurez
mental, situación que les permite ir tomando decisiones a lo largo de su crecimiento,
acordes a su edad y el discernimiento que puedan tener de la misma. Un ejemplo claro de
esto, es la capacidad de contratar con efectores de salud sin intervención de sus padre,
respecto a decisiones sobre su propio cuerpo, una vez alcanzados los 16 años de edad,
siempre que no sea perjudicial para su salud.
De este modo, se entiende que una persona puede ver restringida su capacidad de ejercicio
respecto de algunos actos jurídicos, pero el ordenamiento también ofrece figuras que
permitan que esa persona pueda ejercerlos a través de un tercero, si la situación lo
permite. Por otra parte, a diferencia del código anterior, sostiene que una persona puede
ver restringida su capacidad únicamente por un momento de su vida, lo que no limita que
en otro momento, pueda retomar sus deberes jurídicos sin ningún tipo de restricción. Las
normas de capacidad permiten proteger a los/as sujetos/as dentro del ordenamiento
jurídico, que puedan ver afectado su patrimonio por encontrarse con una capacidad
restringida para contratar, a la vez que protege también al contratante de buena fé que no
tuviera conocimiento de la situación.
Artículo 1000 - Efectos de la nulidad del contrato. Declarada la nulidad del contrato
celebrado por la persona incapaz o con capacidad restringida, la parte capaz no tiene
derecho para exigir la restitución o el reembolso de lo que ha pagado o gastado, excepto si
el contrato enriqueció a la parte incapaz o con capacidad restringida y en cuanto se haya
enriquecido.
5. Régimen de los contratos celebrados por incapaces o por sujetos inhabilitados para
contratar. Carácter de la nulidad, posibilidad de alegar, efectos.
El CCyC regula en el capítulo IV del Título II (contratos en general) del Libro Tercero, entre
los artículos 1000 y 1002, lo referido al régimen de contratos celebrados por incapaces o
sujetos inhabilitados para contratar.
Artículo 1000 - Efectos de la nulidad del contrato. Declarada la nulidad del contrato
celebrado por la persona incapaz o con capacidad restringida, la parte capaz no tiene
derecho para exigir la restitución o el reembolso de lo que ha pagado o gastado, excepto si
el contrato enriqueció a la parte incapaz o con capacidad restringida y en cuanto se haya
enriquecido.
En el supuesto contemplado en este artículo, se establece que la parte capaz del contrato
nulo tiene derecho a este reclamo o reembolso solo si el contrato enriqueció a la parte
incapaz o de capacidad restringida y hasta el monto que se haya enriquecido, jugando esto
como tope máximo. Asimismo, el CCyC le da legitimación activa para solicitar la nulidad a
la parte capaz si es de buena fe y ha experimentado un perjuicio importante y le niega la
posibilidad al contratante incapaz o con capacidad restringida que hubiera obrado con dolo.
El art. 1001 CCyC establece la regla general a aplicar a los supuestos de inhabilidades para
contratar para todos aquellos casos en que se encuentren impedidos de hacerlo por
disposiciones especiales. Ello comprende las situaciones previstas en el art. 1002 CCyC y
otras, que surgen de disposiciones diversas como los arts. 1341, 1348, 1535, 1676 CCyC o de
los arts. 32, 133 y 271 de la Ley de Sociedades Comerciales, entre otros supuestos
normativos con similares alcances invalidativos.
6. ¿Puede comprar un auto una persona con capacidad restringida para disponer de sus
bienes? ¿Qué puede hacer el comprador capaz?
El art. 32 del CCyC sostiene que el juez puede restringir la capacidad para determinados
actos de una persona, si estima que del ejercicio de su plena capacidad puede resultar un
daño a su persona o a sus bienes. Para que la persona se vea facilitada en la toma de
decisiones para dirigir su persona, administrar sus bienes y celebrar actos jurídicos en
general (art. 43) el juez deberá asignar un apoyo para que lleve a cabo la tarea.
El fundamento del artículo se basa en el resguardo del orden público y para evitar que
determinados sujetos puedan aprovecharse de las ventajas que puede darle una posición
pública o privada con relación a intereses ajenos, por ello se establecen supuestos
específicos de inhabilidades para contratar.
En los primeros tres incisos del artículo 1002, las inhabilidades se fundan en la relación de
poder en la que se encuentran los sujetos con respecto a los bienes objeto de la
prohibición, siendo los bienes jurídicos tutelados y protegidos por estas inhabilidades: la
comunidad en el caso del inc. “a”; las partes de un proceso judicial, arbitral o de
mediación en el caso del inc. “b”; y para los clientes o contrapartes de abogados y
procuradores en el caso del inc. “c”. La razón del inciso “d”, parece fundarse en la
posibilidad de lesión o perjuicio por fraude a los terceros. Por lo que de la interpretación
puede concluirse que se está ante una cuestión de orden público y, por ende, la nulidad
debe calificarse de absoluta ante la presunción de celebrar actos fraudulentos respecto de
terceros.
Se presume que el adolescente entre trece y dieciséis años tiene aptitud para decidir por sí
mismo respecto de aquellos tratamientos NO INVASIVOS, ni comprometen su estado de
salud o provocan un riesgo grave en su vida o integridad física. Por lo tanto, la chica de 15
años podrá hacerse el tratamiento siempre y cuando sus representantes presten
consentimiento.
Si la adolesente tuviese 16 años varía la respuesta ya que a partir de los 16 años, el
adolescente es considerado adulto para las decisiones atinentes al cuidado de su propio
cuerpo. De esta manera, no necesitaría más que su propio consentimiento.
10. ¿Cuáles son los elementos relevantes de la definición de contrato del código? Desarrolla.
“Contrato es el acto jurídico mediante el cual dos o más partes manifiestan su consentimiento
para crear, regular, modificar, transferir o extinguir relaciones jurídicas patrimoniales”
El acto jurídico es el acto voluntario lícito que tiene por fin inmediato la adquisición, modificación
o extinción de relaciones o situaciones jurídicas.
Dos o más partes: no puedo contratar conmigo mismo.
Manifiestan su consentimiento: existe una voluntad expresa.
La descripción de los elementos de los contratos, nos conduce a indagar sobre el alcance de las
disposiciones legales relativas a ellos.
Ejemplo:
el contrato como autonomía de la voluntad (Art 958)
el carácter de las normas legales, son supletorias excepto aquellas indisponibles (Art 959)
Las partes pueden autorregularse y pueden dejar de lado las normas que con carácter general
diseñó el legislador para contratos de la especie que las partes deciden ordenar según ellos mismos
establecen.
Artículo 963. Prelación normativa. Cuando concurren disposiciones de este Código y de alguna ley
especial, las normas se aplican con el siguiente orden de prelación:
13. Distinguí los contratos unilaterales de los bilaterales y explicá cuáles son los efectos
propios de los bilaterales.
14. Distinguí los contratos onerosos de los celebrados a título gratuito y explicá cuáles son
los efectos de los onerosos.
15. Distinguí los contratos conmutativos de los aleatorios y da dos ejemplos de estos
últimos.
ALEATORIOS: en este tipo, la adjudicación definitiva del riesgo (pérdidas o ventajas) depende de un
hecho incierto, ajeno a la voluntad de las partes.
(Ley 17418 – Seguros// renta vitalicia 1599 CCYCN), son contratos puros y simples. No de negocios
subordinados a una condición. (ejemplo venta con cargo)
CONMUTATIVOS: cuando las obligaciones a cargo de las partes pueden ser determinadas con cierto
grado de certeza cualitativa y cuantitativa al tiempo de la celebración.
Ejemplo: la compraventa de un automóvil.
16. Explicá qué es un contrato formal y cuáles son las subcategorías que podemos
establecer entre ellos.
Si bien, rige el principio de libertad de formas, hay contratos que deben cumplir con ciertas
solemnidades exigidas por la ley
Artículo 969. Contratos formales. Los contratos para los cuales la ley exige una forma para su
validez, son nulos si la solemnidad no ha sido satisfecha. Cuando la forma requerida para los
contratos, lo es sólo para que éstos produzcan sus efectos propios, sin sanción de nulidad, no
quedan concluidos como tales mientras no se ha otorgado el instrumento previsto, pero valen como
contratos en los que las partes se obligaron a cumplir con la expresada formalidad. Cuando la ley o
las partes no imponen una forma determinada, ésta debe constituir sólo un medio de prueba de la
celebración del contrato.
La formalidad rige también para las modificaciones que luego puedan introducirse, a no ser
que sea un aspecto accesorio o disposición legal en contrario. Ejemplo la ley de firma digital
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Subcategorías:
Artículo 285. Forma impuesta. El acto que no se otorga en la forma exigida por la ley no queda
concluido como tal mientras no se haya otorgado el instrumento previsto, pero vale como acto en
el que las partes se han obligado a cumplir con la expresada formalidad, excepto que ella se exija
bajo sanción de nulidad.
Artículo 1552. Forma. Deben ser hechas en escritura pública, bajo pena de nulidad, las donaciones
de cosas inmuebles, las de cosas muebles registrables y las de prestaciones periódicas o vitalicias.
Artículo 995. Promesa de celebrar un contrato. Las partes pueden pactar la obligación de celebrar
un contrato futuro. El futuro contrato no puede ser de aquellos para los cuales se exige una forma
bajo sanción de nulidad. Es aplicable el régimen de las obligaciones de hacer.
2- formales relativos: cuando la forma es solo para que produzca sus efectos propios, no hay
sanción de nulidad. (Formal relativo que no queda concluido como tal mientras no se haya otorgado
el instrumento previsto, aun cuando vale como contrato en el que las partes se obligaron a cumplir
con la formalidad pendiente. (Conversión formal del acto)
Quedan comprendidos:
los contratos sobre derechos reales de inmuebles cuando la transmisión no se opera por subasta
judicial
Los que tienen por objeto derechos dudosos o litigiosos sobre inmuebles,
Los actos accesorios otorgados en escritura pública y no correspondan a la categoría formal
absoluta.
Cuando la ley o las partes no imponen una forma determinada, esta constituye un medio de prueba
de la celebración del contrato, entonces hablamos del contrato formal a efectos probatorios.
Se considera principio de prueba instrumental cualquier instrumento que emane de la otra parte,
de su causante o de parte interesada en el asunto, que haga verosímil la existencia del contrato.
El código determina esto por el control de legalidad que lleva a cabo el escribano, y se vincula a la
oponibilidad de los derechos reales que conlleva la adopción de recaudos que faciliten su
publicidad y registro conforme al artículo 1893.
Artículo 1552. Forma. Deben ser hechas en escritura pública, bajo pena de nulidad, las donaciones
de cosas inmuebles, las de cosas muebles registrables y las de prestaciones periódicas o vitalicias.
Artículo 1893. Inoponibilidad. La adquisición o transmisión de derechos reales constituidos de
conformidad a las disposiciones de este Código no son oponibles a terceros interesados y de
buena fe mientras no tengan publicidad suficiente.
Se considera publicidad suficiente la inscripción registral o la posesión, según el caso.
Si el modo consiste en una inscripción constitutiva, la registración es presupuesto necesario y
suficiente para la oponibilidad del derecho real.
No pueden prevalerse de la falta de publicidad quienes participaron en los actos, ni aquellos
que conocían o debían conocer la existencia del título del derecho real.
Artículo 299. Escritura pública. Definición.La escritura pública es el instrumento matriz extendido
en el protocolo de un escribano público o de otro funcionario autorizado para ejercer las mismas
funciones, que contienen uno o más actos jurídicos. La copia o testimonio de las escrituras públicas
que expiden los escribanos es instrumento público y hace plena fe como la escritura matriz. Si hay
alguna variación entre ésta y la copia o testimonio, se debe estar al contenido de la escritura
matriz.
Sin dejar de señalar que lo relevante para determinar si un contrato es nominado o innominado es
su ajuste a alguno de los tipos contractuales regulados en el ordenamiento vigente, con
independencia de la denominación que pudieran haberle otorgado las partes.
Artículo 970. Contratos nominados e innominados. Los contratos son nominados e innominados
según que la ley los regule especialmente o no.
Los contratos innominados están regidos, en el siguiente orden, por:
a) la voluntad de las partes;
b) las normas generales sobre contratos y obligaciones;
c) los usos y prácticas del lugar de celebración;
d) las disposiciones correspondientes a los contratos nominados afines que son compatibles y se
adecuan a su finalidad.
19. ¿Cómo se concluye la formación del consentimiento de un contrato? ¿En qué momento
se considera recibida la aceptación de una oferta?
El consentimiento, junto al objeto y la causa, forma parte de los elementos esenciales del
contrato.
A partir de su concreción, cobran virtualidad las obligaciones asumidas por los contratantes.
Emitida la oferta, quien lo hace queda obligado en los términos en que la hace, con los alcances
del contenido y la forma del contrato que propone.
El tiempo mediante el cual queda obligado el oferente es cuestión que queda sujeta a los términos
en que se expone la oferta.
La fuerza obligatoria de la oferta, según el artículo 974 del CCYCN, radica en que obliga al
proponente , es decir al emisor de la propuesta, a mantener la propuesta, puede ser por un tiempo
razonable según la naturaleza del negocio, a no ser que lo contrario resulte de sus términos, de la
naturaleza del negocio o de las circunstancias del caso, según el artículo 973, la oferta puede ser
formulada sin carácter obligatorio en razón de sus términos.
Fuera del ámbito de las relaciones de consumo, la invitación a ofertar formulada por medios
publicitarios, no obliga contractualmente a quien la emite, y constituye una invitación a ofertar.
En el ámbito de las relaciones de consumo, puede el proponente, que formule una oferta a persona
indeterminada aclarando que se obliga en los términos del 971, debe tener fecha precisa del
comienzo y la finalización.
Tanto la oferta como la aceptación coinciden en que pueden ser retractadas antes o al
mismo tiempo, en el caso de la oferta cuando se genera esta, o antes, y en la aceptación
cuando se genera la comunicación, o antes.
Art. 975 CCyC: “Retractación de la oferta. La oferta dirigida a una persona determinada
puede ser retractada si la comunicación de su retiro es recibida por el destinatario antes o
al mismo tiempo que la oferta”.
ARTÍCULO 976. Muerte o incapacidad de las partes “La oferta caduca cuando el proponente
o el destinatario de ella fallecen o se incapacitan, antes de la recepción de su aceptación.
El que aceptó la oferta ignorando la muerte o incapacidad del oferente, y que a
consecuencia de su aceptación ha hecho gastos o sufrido pérdidas, tiene derecho a
reclamar su reparación.”
No habilita al oferente, como tampoco al aceptante a reclamar reparación para el caso que
sufrieran gastos o pérdidas, como sucede en el supuesto de caducidad por muerte o
incapacidad de las partes, como derivación lógica de haber adoptado el criterio de la
“recepción”, de donde la retractación tanto de la oferta como de la aceptación resultan
eficaces si son conocidas por la otra parte antes o al mismo tiempo de ser recibidas
25. En los contratos celebrados por adhesión a cláusulas predispuestas, ¿cuáles prevalecen?
ARTÍCULO 986. Cláusulas particulares Las cláusulas particulares son aquellas que,
negociadas individualmente, amplían, limitan, suprimen o interpretan una cláusula general.
En caso de incompatibilidad entre cláusulas generales y particulares, prevalecen estas
últimas.
En el art. 986 CCyC se incorpora una frase con la que, modernamente, se denomina al
clásico contrato discrecional: el negociado individualmente. Creemos que la denominación
es la más acertada porque refiere a uno de los caracteres más salientes de la negociación
tradicional, que es la que hoy ocupa una función residual en la contratación. En efecto, hoy
prevalecen los contratos por adhesión y los contratos de consumo que,
predominantemente, se forman por adhesión y, excepcionalmente, se negocian
individualmente. La disposición, además de definir el significado de la “cláusula
particular”, incorpora una regla de interpretación proficua en su aplicación por los
tribunales y que tiene su fundamento en la preferencia que se otorga a la cláusula
negociada en tanto constituye el resultado de la libre contratación por sobre la cláusula
general que constituye el resultado de la predisposición contractual. En segundo lugar,
añadimos que las cláusulas particulares que tienen por fin sustituir, ampliar, suprimir o
modificar una cláusula general, predominantemente traducen una expresión de voluntad
que atiende al mecanismo tradicional en la formación del contrato. En ese caso, prevalecen
por sobre la condición general que deviene derogada. Pero sucede frecuentemente que las
fórmulas empleadas, manuscritas o mecanografiadas, omiten expresar que el propósito
tenido en miras al incluirlas consiste en suprimir o modificar la cláusula predispuesta o
condición general con la que se halla en estado de incompatibilidad. De tal manera que, al
momento del conflicto, el intérprete se encuentra en presencia de una cláusula
predispuesta y, por tanto, impresa (desde su origen) y con una cláusula particular que la
contradice o altera su alcance. Para este supuesto, la directiva de interpretación
contractual que impera consiste en que las cláusulas particulares deben considerarse como
una deliberada modificación o supresión, según el caso, de la cláusula predispuesta
general. Y el fundamento está dado en que la primera refleja, de ordinario, el acuerdo que
fue objeto de negociación. En efecto, en la discrepancia entre una cláusula general y otra
particular, habrá de estarse a esta última, en razón no solo de que apunta a alterar,
suprimir o aclarar el contenido de la primera, suministrándole un contenido más
concluyente y concretamente adaptado al caso de que se trata, sino de que es tarea
relevante del intérprete no perder de vista que la cláusula manuscrita o mecanografiada se
estipula al tiempo de la conclusión del contrato, mientras que la cláusula predispuesta
general viene formulada (redactada) previamente por el predisponente, sin consideración
al negocio concreto, por lo cual cabe concluir que la regla de autonomía particularmente
concertada revela la auténtica y real intención de las partes de derogar, en el caso singular,
la cláusula general redactada por el profesional uniformemente para sus futuros contratos.
26. Enunciá cuáles son las cláusulas consideradas abusivas en los contratos por adhesión a
cláusulas predispuestas.
b) las que importan renuncia o restricción a los derechos del adherente, o amplían derechos
del predisponente que resultan de normas supletorias;
27. ¿Cuáles son los deberes que deben observar las partes en las tratativas contractuales?
Entre los distintos deberes y obligaciones que suelen pautarse en estos documentos, pueden
mencionarse: el deber de confidencialidad; el de lealtad; el de información, todos
subsumidos en el genérico de obrar con sujeción al principio vertebral de buena fe, aunque
algunas especificaciones suelen ser beneficiosas, por aportar claridad al contenido de las
conductas debidas. También se estipulan habitualmente cláusulas de mediación; de
colaboración en la investigación de algún tema
ARTÍCULO 990. Libertad de negociación Las partes son libres para promover tratativas
dirigidas a la formación del contrato, y para abandonarlas en cualquier momento.
ARTÍCULO 991. Deber de buena fe Durante las tratativas preliminares, y aunque no se haya
formulado una oferta, las partes deben obrar de buena fe para no frustrarlas
injustificadamente. El incumplimiento de este deber genera la responsabilidad de resarcir
el daño que sufra el afectado por haber confiado, sin su culpa, en la celebración del
contrato.
ARTÍCULO 992. Deber de confidencialidad Si durante las negociaciones, una de las partes
facilita a la otra una información con carácter confidencial, el que la recibió tiene el deber
de no revelarla y de no usarla inapropiadamente en su propio interés. La parte que
incumple este deber queda obligada a reparar el daño sufrido por la otra y, si ha obtenido
una ventaja indebida de la información confidencial, queda obligada a indemnizar a la otra
parte en la medida de su propio enriquecimiento.
28. ¿Cuáles son los caracteres que tiene que tener el objeto de un contrato? ¿Cómo puede
concretarse su determinación?
Las partes pueden pactar que la determinación del objeto sea efectuada por un tercero. En
caso de que el tercero no realice la elección, sea imposible o no haya observado los
criterios expresamente establecidos por las partes o por los usos y costumbres, puede
recurrirse a la determinación judicial, petición que debe tramitar por el procedimiento más
breve que prevea la legislación procesal.
Sí, es posible contratar sobre bienes futuros, inexistentes al momento de celebración del
contrato. El ARTÍCULO 1007 del Código dice qué los bienes futuros pueden ser objeto de los
contratos. La promesa de transmitirlos está subordinada a la condición de qué lleguen a
existir, excepto qué se trate de contratos aleatorios.
31. ¿Qué establece el código sobre los contratos sobre herencia futura?
El fundamento de la prohibición es, ante todo, de índole moral ya que se procura evitar
especulaciones con la muerte de una persona. Los contratos sobre herencia futura suelen
tener lugar cuando una persona cede sus derechos eventuales de una sucesión aún no
abierta, por encontrarse viva la persona de la qué se trata.
Sin embargo, en el segundo párrafo del artículo se introducen supuestos de excepción, en
los qué sí se admite la formulación de pactos exigibles qué involucran futuros derechos
hereditarios y se establecen compensaciones entre los legitimarios. Son los relativos a los
pactos celebrados con miras a la conservación de la unidad de gestión empresarial de una
explotación productiva o de participaciones societarias de cualquier tipo. La finalidad de
está norma es lograr la continuidad de la actividad de la empresa familiar, con las ventajas
qué ella puede conllevar no solo para los herederos sino también para el interés de la
sociedad, preocupada en la conservación de las fuentes de trabajo y en la buena dinámica
de un mercado fuerte.
Estos pactos son válidos tanto si participan de ellos el futuro causante y su cónyuge cómo si
no lo hacen, y tienen cómo límite tres factores:
- el respeto de la legítima hereditaria
- los derechos del cónyuge
- los derechos de terceros
La causa es la dirección que las personas le dan a sus actos, para qué estoy contratando. Es
la razón o el propósito por el cual dos o más personas realizan un contrato, es el hecho
generador qué da nacimiento a la obligación. La causa del contrato tiene qué ser lícita y
posible, si es ilícita e imposible el contrato es nulo, y ninguna de las partes lo puede
invocar. La causa debe existir en la formación del contrato y durante su celebración y
subsistir durante su ejecución. La falta de causa da lugar, según los casos, a la nulidad,
adecuación o extinción del contrato. (ART 1013)
Hay dos tipos de causas, la causa fin, fuente o finalidad qué es el propósito determinante
qué llevó a la parte a hacer el acto, ¿por qué me obligué?. Es un hecho, acto o relación
jurídica qué sirve de fundamento al contrato.
Por otro lado, está la causa motivo, qué son los fines mediatos que las partes han tenido en
mira al contratar. Es concreta, personal, subjetiva, cambia según las personas que
contratan.
33. ¿Cuándo una causa es ilícita? Proporcioná un ejemplo de contrato con objeto ilícito y
otro con causa ilícita.
Se puede decir que una causa es ilícita cuando es contraria a la moral, al orden público o a
las buenas costumbres.
Por ejemplo, un contrato de alquiler, en el que yo contrato con Mariano para alquilar su
departamento en Palermo con el fin de poner un prostíbulo: el objeto del contrato no es
ilícito, dado que el objeto es el alquiler del departamento, lo qué es ilícita es la causa,
porque el prostíbulo está prohibido por el artículo 15 de la Ley de Profilaxis, la 12.331:
“Queda prohibido en toda la República el establecimiento de casas o locales donde se
ejerza la prostitución, o se incite a ella.”.
La causa del contrato puede estar aclarada o ser implícita, o por más qué no esté
expresada, puede ser evidente para las partes. Aunque no necesariamente tiene qué estar
explicita, la causa tiene qué ser conocida y aceptada por las dos partes, se debe
bilateralizar la causa.
El hecho qué genera la frustración del contrato no puede ser un hecho conocido por las
partes, tiene qué ser externo a ellas y sobreviniente a la celebración del contrato, debe
venir después.
La causa debe existir en la formación del contrato y durante su celebración y subsistir
durante su ejecución. La falta de causa da lugar, según los casos, a la nulidad, adecuación o
extinción del contrato.
La frustración opera sobre la causa fin, tanto en su modalidad típica (la qué es idéntica en
todos los contratos del mismo tipo) cómo en la motivacional (la particular de cada
contrato), en tanto ella haya sido incorporada por las partes al contrato, en forma expresa
o implícita. Si lo afectado fuera el cumplimiento material de la prestación debida, se
estaría ante un caso de caso fortuito o fuerza mayor, y no de frustración de la causa.
La resolución puede ser invocada en todo tipo de contratos en los qué se vea frustrada la
finalidad considerada.
35. ¿Qué contratos tienen que ser otorgados por escritura pública?
ARTÍCULO 1017. Escritura Pública.
Deben ser otorgados por escritura pública:
b) los contratos que tienen por objeto derechos dudosos o litigiosos sobre
inmuebles;derecho dudoso es aquel qué carece de certidumbre, y litigioso, el qué
se encuentra en debate en un proceso judicial. La razón es también por la adopción
de mecanismos publicitarios en lo relativo a la transmisión de inmuebles
c) todos los actos que sean accesorios de otros contratos otorgados en escritura
pública; la accesoriedad hace referencia a qué es un acto qué carece de razón
autónoma, pues su finalidad está subordinada a la de otro negocio jurídico qué
complementa.
d) los demás contratos que, por acuerdo de partes o disposición de la ley, deben ser
otorgados en escritura pública. Se ha enunciado éste inciso para qué se considere
qué los únicos casos en los qué se debe escriturar públicamente no son los
enunciados en el Código, sino qué pueden surgir de leyes especiales. En cuanto a lo
relativo al acuerdo de partes, se prevé el establecimiento de una solemnidad
específica por voluntad de las partes contratantes. Tal imposición formal será válida
en tanto no constituya una cláusula abusiva de un contrato de adhesión o de
consumo, en perjuicio del adherente o del consumidor.
36. ¿Qué ocurre si un contrato que tiene que ser otorgado por escritura pública se redacta
en un instrumento privado?
Siendo que el Art. 1017 CCCN prevé de manera expresa los supuestos de contratos que
debieran ser otorgados por escritura pública, cualquiera que se celebrara en un
instrumento privado estaría viciado de nulidad en cuanto a su forma.
37. Un domingo, en un asado entre amigos de años de un club de barrio, un poco copeteado
Juan comunica que va a donar un bien de su propiedad a la institución que nuclea a tan
bello grupo y les hace saber que trajo un documento, redactado en la compu la noche
anterior e impreso en su casa, el que quiere firmar solemnemente en ese momento,
frente a todos ellos, a quienes pide que también lo suscriban como testigos. Tras la
firma, le deja el documento a Pedro, el presidente del club, para que haga los trámites
necesarios para concretar la donación. Al salir del lugar Juan muere atropellado por un
camión. Ya sos abogadx (excelente, por cierto) y Pedro te consulta qué pasos seguir
para concretar la donación. ¿Qué le dirías?
Siendo el abogado de Pedro, le diría que el código sólo considera válidas las donaciones
realizadas en escritura pública salvo que se tratasen de cosas muebles no registrables o de
presentaciones que no sean ni periódicas ni vitalicias.
Una vez identificado el bien que se tenía la intención de donar, mi consejo sería que se
manifestara la situación a los herederos de Juan para no tener que llegar a la instancia judicial
(presentarse en la sucesión).
ARTÍCULO 1552.- Forma. Deben ser hechas en escritura pública, bajo pena de nulidad, las
donaciones de cosas inmuebles, las de cosas muebles registrables y las de prestaciones
periódicas o vitalicias.
En atención a lo previsto por el código comentado por Herrera, Caramelo y Picasso, la donación en
general, como contrato, no está en principio sujeta a ninguna formalidad
legal para su celebración. Sin embargo, la regla general cede ante el caso de que verse
sobre cosas inmuebles, muebles registrables, o sobre prestaciones periódicas o vitalicias.
En estos supuestos, el rigor formal se extrema, por lo que el contrato debe celebrarse por
escritura pública. La norma indica la sanción de nulidad como respuesta al incumplimiento del
requisito de forma.
38. ¿Pueden todos los contratos probarse por testigos? Explicá el régimen de esa prueba.
ARTÍCULO 1019.- Medios de prueba. Los contratos pueden ser probados por todos los
medios aptos para llegar a una razonable convicción según las reglas de la sana crítica, y
con arreglo a lo que disponen las leyes procesales, excepto disposición legal que
establezca un medio especial.
Los contratos que sean de uso instrumental no pueden ser probados exclusivamente por
testigos.
ARTÍCULO 309.- Nulidad. Son nulas las escrituras que no tengan la designación del
tiempo y lugar en que sean hechas, el nombre de los otorgantes, la firma del escribano
y de las partes, la firma a ruego de ellas cuando no saben o no pueden escribir y la
firma de los dos testigos del acto cuando su presencia sea requerida. La inobservancia
de las otras formalidades no anula las escrituras, pero los escribanos o funcionarios
públicos pueden ser sancionados.
ARTÍCULO 1020.- Prueba de los contratos formales. Los contratos en los cuales la
formalidad es requerida a los fines probatorios pueden ser probados por otros medios,
inclusive por testigos, si hay imposibilidad de obtener la prueba de haber sido cumplida
la formalidad o si existe principio de prueba instrumental, o comienzo de ejecución.
39. ¿Por qué el código establece restricciones en materia de pruebas por testigos?
En atención a lo previsto por el ARTÍCULO 1019, los contratos que sean de uso instrumental
no pueden ser probados exclusivamente por testigos, esto podría encontrar razón en cuanto
a lo endeble y vicioso que sería el método probatorio si este se hiciera únicamente basado
en testigos.
PRECEDENTES EN CONTRARIO
La prueba testimonial en materia contractual en el actual Código Civil y en el nuevo Código
Civil y Comercial de la Nación
“ Se dispone así que los contratos pueden ser probados por todos los medios aptos -inclusive
los testigos- para llegar a una razonable convicción -según las reglas de la sana crítica y con
arreglo a lo que disponen las reglas procesales, excepto cuando una disposición legal
establezca lo contrario.”
Si bien la ley 25.506 establece los alcances legales de la firma digital, el impacto real de su
efectividad no se vio reflejado hasta la firma de la Acordada 4/2020 de la Corte Suprema
de Justicia de la Nación en el marco de la pandemia, donde se advirtió la necesidad de que
las causas sean exclusivamente digitales, con firma electrónica, eximiendo la exigencia de
presentación en soporte material (papel).
Así también se dispuso que todas las presentaciones efectuadas en fecha posterior al
18-3-2020 todas las presentaciones que se realicen en el ámbito de la Justicia Nacional y
Federal serán completamente en formato digital a través del IEJ (IDENTIFICACIÓN
ELECTRONICA JUDICIAL), serán autosuficientes, autenticas y no deberá emitirse copia en
formato papel.
Ley 25.506
ARTÍCULO 1º — Objeto. Se reconoce el empleo de la firma electrónica y de la firma digital y
su eficacia jurídica en las condiciones que establece la presente ley.
41. ¿Varía la carga probatoria según se trate de firma electrónica o de firma digital? Explicá
el punto.
44. ¿En qué casos puede emplearse la pericia caligráfica/scopométrica y química en materia
contractual? ¿En qué consiste cada una de ellas?
Los casos en los cuales pueden aplicarse estas pericias son en los que no haya reconocimiento del
documento, donde se lo niegue. Todas estas pruebas tienen que tener una pericia documentada. Y
cada una de estas pericias consiste en;
• Pericia caligráfica: se refiere a la caligrafía de la persona manuscrita. Consiste en comparar la
escritura de la persona investigada con un escrito de puño y letra de ésta misma en presencia
judicial.
• Pericia scopométrica: esta técnica no es tan habitual hoy en día, ya que se usaba más antes con
las máquinas de escribir sobre todo. En donde se secuestraba y analizaba la máquina de escribir,
viendo sus letras específicamente. Algunas tenían el sello más embarrado por ejemplo y según eso
podían descifrar si efectivamente esa máquina había sido la utilizada para la redacción de un
contrato.
• Pericia química: este es un auxiliar de justicia, cuya función es ilustrar al Juez sobre la
composición, estructura o propiedades de la materia y sus transformaciones. Lo que puede ser de
gran valor a la hora de determinar responsabilidades, o analizar cómo se ha producido una
negligencia o infracción. En otros casos, analizan sustancias químicas en el lugar del hecho, de la
víctima, o del autor.
También pueden analizar intoxicaciones y accidentes en el ámbito laboral, sustancias nocivas en el
lugar de trabajo, contaminación de cursos de agua, del aire, etc.
En caso de darse una explosión, investiga qué sustancias han intervenido en la reacción. En el caso
del análisis de fraudes alimentarios, se determinan con qué elementos se han adulterado los
alimentos.
45. ¿Cuál es la regla básica para la interpretación de los contratos?
La regla básica para la interpretación de los contratos es que debe interpretarse conforme a la
intención común de las partes y al principio de la buena fe, tal y como lo dice el código civil y
comercial en su art 1061.
La "interpretación contextual" consiste en que las cláusulas de un contrato se interpretan por medio
de las otras, interpretando cláusulas oscuras a través de otras, atribuyéndose el sentido apropiado
al conjunto del acto (art. 1064), interpretando el contrato como un todo coherente, armónico y
orgánico.
47. ¿Cuáles son las fuentes de interpretación que pueden ser tomadas en consideración con
relación a un contrato?
Si hay un contrato sujeto a nulidad, con una solución posible para declarar nulidad pero que a su
vez hay una interpretación posible de este que evite esa posible nulidad, puede velar regirse por
ella con la finalidad de continuar con el contrato y evitar su nulidad.
Lo que establece el código sobre la protección de la confianza en su artículo 1067 es; “la
interpretación debe proteger la confianza y la lealtad que las partes se deben recíprocamente,
siendo inadmisible la contracción con una conducta jurídicamente relevante, previa y propia del
mismo sujeto.”
50. ¿Qué establece el código como pautas de aplicación a la interpretación de los contratos
cuando todo lo demás falla?
Si el contrato es a título gratuito, el juez debe interpretarlo de modo tal qué el resultado
sea el menos gravoso para el donante.
Si el contrato es oneroso, el juez debe procurar un ajuste equitativo de las prestaciones de
cada parte, debe buscar el equilibrio.
Las palabras empleadas en el contrato deben entenderse en el sentido que les da el uso general,
excepto que tengan un significado específico que surja de la ley, del acuerdo de las partes o de
los usos y prácticas del lugar de celebración conforme con los criterios dispuestos para la
integración del contrato.
Se aplican iguales reglas a las conductas, signos y expresiones no verbales con los que el
consentimiento se manifiesta.
Las cláusulas del contrato se interpretan las unas por medio de las otras, y atribuyéndoles el
sentido apropiado al conjunto del acto.
Si hay duda sobre la eficacia del contrato, o de alguna de sus cláusulas, debe interpretarse en el
sentido de darles efecto. Si esto resulta de varias interpretaciones posibles, corresponde
entenderlos con el alcance más adecuado al objeto del contrato.
La interpretación debe proteger la confianza y la lealtad que las partes se deben recíprocamente,
siendo inadmisible la contradicción con una conducta jurídicamente relevante, previa y propia del
mismo sujeto.
Artículo 1068. Expresiones oscuras
Cuando a pesar de las reglas contenidas en los artículos anteriores persisten las dudas, si el
contrato es a título gratuito se debe interpretar en el sentido menos gravoso para el obligado y, si
es a título oneroso, en el sentido que produzca un ajuste equitativo de los intereses de las partes.