La Promesa de Abram
Adaptación desde el capítulo 12 hasta el capítulo 21 del libro del Génesis.
Autor: Ronaldo Cruz Tavera. Derechos de autor sedidos al Ministerio Teatral PSCJ LICEY.
Escena I: La Promesa de Dios a Abram
(Escena 1: Un desierto. Abram está sentado, mirando al horizonte. Aparece el Narrador.)
Narrador:
(Dirigiéndose al público)
En los tiempos antiguos, en una tierra lejana, vivía un hombre llamado Abram. Y el Señor Dios
habló a Abram, diciendo...
Dios:
(Voz en off, solemne)
Abram, sal de tu tierra y de tu parentela, y de la casa de tu padre, a la tierra que te mostraré.
Haré de ti una nación grande, y te bendeciré; engrandeceré tu nombre, y serás bendición.
Abram:
(Levantándose, con determinación)
Obedeceré, Señor. Iré donde tú me envíes.
(Abram tomó a su esposa Sarai, y a su sobrino Lot, y partieron hacia la tierra que el Señor les
mostraría.)
(Se oscurece el escenario. Cambio de escena.)
Escena II: Descenso a Egipto
(Escena 2: Un camino desértico. Abram y Sarai, acompañados de su séquito, avanzan
lentamente. Aparece el Narrador.)
Narrador:
(Dirigiéndose al público)
Una gran hambruna cayó sobre la tierra de Canaán, y Abram, junto con su esposa Sarai y su
gente, descendió a Egipto en busca de alimento y refugio. Pero mientras se acercaban a la
frontera, Abram comenzó a temer...
Abram:
(Preocupado, se vuelve hacia Sarai)
Sarai, tú eres una mujer de gran belleza. Cuando los egipcios te vean, dirán: “Es su esposa”, y
me matarán para quedarse contigo. Te ruego que digas que eres mi hermana, para que gracias
a ti me vaya bien y mi vida sea respetada.
Sarai:
(Con un gesto de asentimiento)
Haré como dices, Abram.
Narrador:
Al llegar a Egipto los oficiales del faraón vieron a Sarai y la llevaron inmediatamente donde el
faraón.
(El faraón, sentado en su trono, observa a Sarai mientras habla con Abram.)
Guardia 1: Soberano aquí le traigo a la chica más bonita que mis ojos hallan visto, ella dice ser
hermana de este forastero llamado Abram.
Faraón:
(Dirigiéndose a Abram, con una sonrisa)
Tu hermana es de gran belleza. Te trataré bien por ella. (A los guardias) Traed regalos para este
hombre.
Narrador:
Abram recibió ovejas, vacas, asnos, siervos y camellos por causa de Sarai. Pero el Señor es justo
y afligió al faraón con grandes plagas. Hasta que este se entero que Saraí y Abram estaban
casados.
Faraón:
(Enojado, dirigiéndose a Abram)
¿Qué es esto que me has hecho? ¿Por qué no me dijiste que era tu esposa? ¿Por qué dijiste
que era tu hermana, haciendo que yo la tomara por esposa? ¡Aquí está tu esposa, tómala y
vete!
(Guardias devuelven a Sarai a Abram.)
Abram:
(Inclinándose respetuosamente)
Gracias, gran faraón. Nos marcharemos de inmediato.
(Camino de regreso. Abram y Sarai caminan juntos, dejando atrás Egipto.)
Narrador:
Y así, Abram y Sarai dejaron Egipto con todos sus bienes, habiendo aprendido una lección
sobre la confianza en Dios y la importancia de la verdad.
Escena III: El Pacto
(Escena 3: Una llanura. Abram está solo, mirando al cielo estrellado.)
Dios:
(Voz en off)
Mira al cielo, Abram, y cuenta las estrellas, si es que puedes. Así será tu descendencia.
Abram:
(Asintiendo, con fe)
Creo en tus palabras, Señor.
Dios:
Desde ahora en adelante te llamarán Abraham, porque serás padre de muchedumbre, te
multiplicaré en gran manera y haré naciones de tu descendencia. Tú esposa Sarai será
conocida como Sara que significa “Madre de las Naciones”.
Escena IV: Nacimiento de Ismael
(Escena 4: Tienda de Abraham. Hagar y Sara discuten.)
Narrador: Ante la falta de hijos y la avanzada edad de Sara, ella sugirió una solución
culturalmente aceptada en ese tiempo: que Abraham tuviera un hijo con su sierva egipcia,
Agar. Esto se hizo con la intención de que Sara pudiera tener descendencia a través de su
sierva egipcia. Abraham aceptó la sugerencia de Sara, y Agar al poco tiempo quedó
embarazada y dio a luz a un hijo, al que Abraham llamó Ismael. El nombre “Ismael” significa
“Dios escucha” en hebreo, reflejando la respuesta de Dios a las circunstancias y la situación de
Agar. Según el relato, Ismael nació cuando Abraham tenía 86 años. Tras el nacimiento de
Ismael, surgieron tensiones entre Sara y Agar. Una vez que Agar supo que estaba embarazada,
su actitud hacia Sara cambió, lo que causó fricciones entre ellas.
Sarai:
(Enojada, a Abraham)
¡Mira lo que has hecho! Hagar me desprecia porque lleva en su vientre a tu hijo.
Hagar:
(Defendiéndose)
¡Yo solo obedecí!
Narrador:
Y Hagar huyó al desierto, pero el ángel del Señor la encontró y le dijo...
Ángel:
(Voz en off)
Vuelve con tu señora y sométete. Tu hijo se llamará Ismael, y también de él haré una gran
nación.
(Hagar asiente y regresa a la tienda. Se oscurece el escenario.)
Escena V: El anuncio
(Tienda de Abraham. Tres mensajeros llegan.)
Mensajero 1:
(Anunciando)
Dentro de un año, Sara tendrá un hijo.
Sara:
(Riendo detrás de la tienda)
¿Acaso a mi edad tendré placer, y mi señor ya viejo?
Dios:
(Voz en off)
¿Por qué se ríe Sara? ¿Hay algo imposible para Dios?
Sara:
(Temblando, desde adentro)
No me reí...
Dios:
(Voz en off)
Sí, te reíste. Pero aún así, tendrás un hijo, y le llamarás Isaac.
Escena VI: Destrucción de Sodoma y Gomorra
(Escena 6: Mirador sobre las ciudades de Sodoma y Gomorra. Abraham observa con los
mensajeros.)
Narrador: Dios decidió destruir Sodoma y Gomorra debido a la extrema maldad y corrupción
que prevalecía en estas ciudades. En la narrativa bíblica, el clamor contra la injusticia y la
inmoralidad de sus habitantes había llegado a Dios, quien determinó que la conducta de las
ciudades era insostenible y merecía un castigo divino. Los pecados de las ciudades incluían la
violencia, la opresión de los pobres y la falta de hospitalidad y justicia.
Dios: He oído los gritos de justicia sobre Sodoma y Gomorra. Su pecado es muy grave.
Descenderé para ver si han actuado en consecuencia con el clamor que ha llegado a mí. Si no,
lo sabré.
(Abraham, inquieto, se arrodilla y levanta la mirada al cielo.)
Abraham: Señor, ¿destruirás al justo con el impío? ¿Qué pasa si hay cincuenta justos en la
ciudad? ¿La destruirás y no perdonarás el lugar por el bien de los cincuenta justos?
Dios: Si encuentro cincuenta justos dentro de la ciudad, perdonaré a todo el lugar por su bien.
Abraham Señor, ¿destruirás al justo con el impío? ¿Qué pasa si hay Diez justos en la ciudad?
¿La destruirás y no perdonarás el lugar por el bien de los cincuenta justos?
Dios: No destruiré la ciudad si encuentro diez justos en ella.
Narrador: Los pecados de las ciudades incluían la violencia, la opresión de los pobres y la falta
de hospitalidad y justicia. A pesar de las súplicas de Abraham para que Dios perdonara las
ciudades si se encontraban justos en ellas, la corrupción era tan profunda que no se
encontraron suficientes justos. Como resultado, Dios envió fuego y azufre desde el cielo para
destruirlas, sirviendo como un acto de juicio y una advertencia sobre las consecuencias de la
iniquidad extrema
Escena VII: Nacimiento de Isaac
(Tienda de Abraham. Sara sostiene un bebé en sus brazos. Abraham a su lado.)
Narrador:
Un año después de que Dios visitara a Abraham y le anunciara que Sara tendría un hijo, la
promesa se hizo realidad. Sara, en su avanzada edad, dio a luz a Isaac en su tienda. La noticia
del nacimiento de Isaac se esparció rápidamente, y la alegría y la celebración llenaron el
campamento de Abraham. El nombre de Isaac, que significa “risa,” reflejaba la increíble
felicidad y asombro de Abraham y Sara, así como el humor divino en su sorprendente
cumplimiento de la promesa.
Este evento no solo marcó el cumplimiento de la promesa de Dios, sino que también
representó un nuevo comienzo para Abraham y Sara. Isaac se convirtió en el hijo de la promesa
y en el heredero de las bendiciones que Dios había prometido a Abraham, asegurando la
continuidad de su descendencia y el cumplimiento de los planes divinos para su familia.
Sara:
(Feliz, mirando al bebé)
Dios me ha dado risa, y todo el que lo oiga se reirá conmigo.
Abraham:
(Mirando al cielo, agradecido)
Gracias, Señor, por cumplir tu promesa. En ti confío siempre.
Narrador
Un tiempo después, del nacimiento de Isaac y de que Agar y Ismael fueran Echados de la casa
de Abraham, Abimelec, rey de Gerar y Ficol, su jefe de ejercito, fueron a ver a Abraham.
Abimelec
Abraham, he oído de tu prosperidad en mi tierra. El Dios que te acompaña es poderoso y te
bendice en todo lo que haces. Hagamos un juramento, de que no me haras daño a mi ni a mi
descendencia.
Abraham con una leve reverencia
Lo juro. Pero permíteme aclar que tu siervos se han apoderado del pozo que yo cabe.
Abimelec
No sabia de eso, pero resolvamos ese asunto de inmediato.
Narrador
Abraham y Abimelec hicieron un pacto, y Abraham le dio siete corderas como testimoni de que
el pozo le pertenecía. Desde ese entonces el lugar paso a llamarse BEERSEBA, en
representación del pacto entre Abimelec y Abraham.