1. Definición y diferencias entre sensación y percepción.
Sensación
La sensación se refiere a experiencias inmediatas básicas, generadas por estímulos
aislados simples. La sensación también se define en términos de la respuesta de los
órganos de los sentidos frente a un estímulo.
Percepción
La percepción incluye la interpretación de esas sensaciones, dándoles significado y
organización. La organización, interpretación, análisis e integración de los estímulos,
implica la actividad no sólo de nuestros órganos sensoriales, sino también de nuestro
cerebro.
Diferencias Entre Los Conceptos.
Cuando un músico ejecuta una nota en el piano, sus características de volumen y tono
son sensaciones. Si se escuchan las primeras cuatro notas y se reconoce que forman
parte de una tonada en particular, se ha experimentado un proceso perceptivo. Las
diferencias entre las categorías de sensación y percepción, no parecen muy claras,
máxime si se considera que en ciertos casos un hecho ocurre a la par de otro — como
se verá más adelante en esta guía.
Se acepta generalmente que la sensación precede a la percepción y que esta es una
diferencia funcional sencilla; en el proceso sensible se percibe un estímulo, como
puede ser la alarma de una puerta, luego se analiza y compara – percepción – la
información suministrada por ese estímulo y se resuelve si es necesario asumir una
actitud alerta frente algún peligro o si simplemente es cuestión de apagar el dispositivo
que accidentalmente accionó la alarma. Todo esto, aunque en esencia parece trivial,
constituye el resultado de la acumulación de grandes volúmenes de información que
se interrelaciona para llegar a una conclusión.
Percepción y cognición. Este ejemplo nos remite a considerar el otro límite aún más
impreciso que existe entre la percepción y la cognición. Ésta última involucra la
adquisición, el almacenamiento, la recuperación y el uso del conocimiento. En el
ejemplo del músico, luego de la sensación del sonido, se percibe que se trata de notas
musicales –sonidos diferenciados y articulados –, pero si esas notas nos llevan
inmediatamente a tararear el "Oh libertad", sabremos que se trata del himno de
Antioquia y que debemos ponernos de pie para entonarlo; ahí se produce un proceso
cognitivo puesto que se "rescató" una secuencia de recuerdos –himno, símbolo,
respeto, ponerse de pie, entonar, etc.– que entrelazados a través de un esquema,
influyeron en el despliegue de una conducta.
2. Los órganos de los sentidos.
Conceptos, Anatomía Y Fisiología.
A continuación se presenta un esbozo general de los órganos de los sentidos, sus
partes y funciones. Considerando que en el curso de Neurofisiología se estudiaron con
profundidad las principales tareas de transducción e intercomunicación nerviosa, sólo
se hará una corta mención de los aspectos más esenciales de cada sentido, a fin de
contextualizar los demás temas subsiguientes en esta guía.
La Visión.
Sensación consciente producida por la luz, que permite apreciar los objetos y sus
cualidades. Se distinguen dos tipos de visión, de acuerdo a las condiciones de
luminosidad: escotópica, la que se percibe cuando el ojo está acostumbrado a la
oscuridad; fotópica, la que se percibe cuando el ojo está acostumbrado a la luz.
Estructura y Función del Ojo. La función del sistema visual es transformar la energía
electromagnética del estímulo visual en impulsos nerviosos, proceso que se conoce
como transducción –término y proceso extensible a los demás sentidos –.
La forma redonda del globo ocular se mantiene por la presión de líquidos internos
sobre la membrana externa blanca, denominada esclerótica. En la parte anterior del
globo ocular se encuentra la córnea, membrana transparente que se une con la
esclerótica y protuye ligeramente. La luz que proviene del exterior debe enfocare en la
superficie posterior del globo ocular, y la córnea inicia este proceso.
Las células de la córnea reciben sus nutrientes y el oxígeno del humor acuoso. Este
líquido llena la cámara anterior, que se encuentra inmediatamente detrás de la córnea.
La entrada de luz al ojo es regulada por un anillo de músculos pigmentados llamado
iris. La pupila es una abertura en el centro del iris por la que pasa la información
luminosa. El iris tiene dos clases de músculos, unos que lo contraen – cierran – y otros
que lo dilatan – abren –. Cuando la luz es brillante, el iris se cierra y viceversa. En los
humanos, la pupila es redonda, aunque en algunos otros animales puede ser como
una línea vertical en la mayoría de casos.
El cristalino es un cuerpo esférico, transparente, localizado exactamente detrás de la
pupila. Es ligeramente amarillento y se compone de una capa externa que contiene
fibras organizadas como las capas de una cebolla. Luego de que la cornea desvía los
rayos luminosos conforme entran al ojo, el cristalino completa esta tarea de enfocar las
ondas luminosas sobre los fotorreceptores localizados en la parte posterior del ojo.
Dado que el cristalino puede cambiar de forma, enfoca los rayos luminosos tanto de
objetos cercanos como alejados por un proceso llamado acomodación.
El músculo ciliar rodea al cristalino y se fija a éste gracias a ligamentos delgados
denominados zónulas de Zinn. Cuando se observa un objeto alejado (+6 m.), el
músculo ciliar se relaja, lo que ocasiona que el músculo se expanda y jale las zónulas.
En este estado el cristalino está estirado a su forma más plana, así que su refracción
de la luz que entra al globo ocular se desviará menos. Cuando se observa un objeto
cercano, el músculo ciliar se contrae, lo cual permite que el cristalino regrese a su
forma natural.
Entre el cristalino y la retina se encuentra un compartimento llamado cámara posterior.
La retina es la capa de receptores para la luz, o fotorreceptores, y de células
nerviosas, que se localiza en la parte posterior del ojo. Los fotorreceptores – llamados
conos y bastones – absorben rayos luminosos y los transforman en información que
puede ser transmitida por las neuronas. La fóvea es la porción más delgada de la
retina que produce la visión más clara. En el disco óptico, el nervio óptico abandona el
ojo. El nervio óptico representa el haz de neuronas que lleva la información que se
origina en la retina. El disco óptico carece de fotorreceptores y en consecuencia crea
un punto ciego que se puede detectar a través de un sencillo experimento.
La Audición.
El oído consta de tres regiones anatómicas: oído externo, oído medio y oído interno.
La parte más visible del oído externo es el pabellón auricular; son importantes debido
a que incrementan ligeramente la amplitud del sonido e intervienen en cierta medida
con la detección de la posición de la fuente sonora. Le sigue el conducto auditivo
externo, que se dirige hacia adentro a partir del pabellón auricular y funciona como una
caja de resonancia, amplificando sonidos muy débiles. El sonido llega al tímpano, o
membrana timpánica, una membrana que vibra en respuesta a las ondas sonoras.
El oído medio es el área que se encuentra después del tímpano. Consta de tres
huesecillos u oscículos, que son los más pequeños del cuerpo humano: martillo,
yunque y estribo. Estos huesillos aumentan la eficiencia con la cual el sonido es
transmitido al oído interno:
La fuerza de las partículas en el aire que golpean la membrana timpánica, es
transmitida a una región mucho más pequeña, donde el estribo llega a la ventana oval
de la cóclea.
Los tres huesecillos funcionan como una palanca, lo que ofrece una pequeña pero
importante ventaja mecánica.
El tímpano tiene una forma parecida a un cono, la cual hace que responda más
eficazmente.
Cada oído medio contiene una trompa de Eustaquio, que conecta al oído con la
garganta. Las trompas de Eustaquio ayudan a igualar la presión del aire en el sistema
auditivo.
El oído interno no existe como estructura individual, es sólo el área donde no hay
hueso. La cóclea –ó caracol –, llena de líquido, contiene receptores para los estímulos
auditivos. El estribo está adosado directamente a la ventana oval, membrana que
cubre una abertura de la cóclea. Cuando el estribo vibra, la ventana oval también lo
hace, y produce cambios de presión en el líquido que se encuentra dentro de la
cóclea.
El conducto coclear es el más pequeño de los tres canales de la cóclea, alberga a los
receptores auditivos y contiene un líquido llamado endolinfa. Cuando el estribo hace
que la ventana oval vibre, la vibración es transmitida a la membrana basilar, sobre la
cual descansan los receptores auditivos. Esta vibración, a su vez, estimula los
receptores auditivos.
El Olfato.
En la anatomía de la nariz se observa en primer lugar la cavidad nasal, un espacio
vacío que se encuentra por detrás de cada narina. El aire, que contiene los olores,
llega a la cavidad nasal a través de dos vías: proveniente de la inhalación o de la
garganta –cuando masticamos, bebemos o respiramos por la boca –. En la parte
superior de la cavidad nasal se encuentra el epitelio olfatorio, en cuya superficie se
encuentran los receptores que captan los olores.
En el olfato y el gusto, a diferencia de los otros órganos de los sentidos, los receptores
están en contacto directo con el estímulo. Las células receptoras del olfato son
sustituibles (lo que no ocurre en los demás) y cada una funciona cerca de ocho
semanas y luego se le reemplaza.
El estímulo potencial para el sistema olfativo tiene que ser una sustancia volátil –
aunque esta no es una condición indispensable – o fácilmente vaporizable. Por tanto,
los sólidos y los líquidos deben pasar a un estado gaseoso. Las sustancias
potencialmente olorosas tienen que ser potencialmente solubles en el agua y en la
grasa (lípidos), a fin de penetrar en la película acuosa y en la capa lipoide que cubre a
los receptores olfatorios.
Los olores y el comportamiento humano. Los investigadores están especialmente
interesados en unas sustancias llamadas feromonas, las cuales actúan como señales
químicas en la comunicación con otros miembros de la misma especie; son excretadas
por la orina y diversas glándulas sudoríparas. Aún no está claro si las feromonas
existen en los humanos; se sabe que la sensibilidad a los olores en los hombres es
inferior a la de las mujeres y que las feromonas pueden estar relacionadas con los
ciclos menstruales de éstas.
Los efectos de diversas esencias sobre el comportamiento humano pueden no ser tan
directos como los encontrados en animales inferiores, pero algunas investigaciones
recientes sugieren que las esencias pueden tener cierto impacto sobre la percepción
de la gente en situaciones sociales.
El Gusto.
El gusto se refiere sólo a las percepciones que resultan del contacto de sustancias con
los receptores especiales en la boca. En psicología, el gusto se refiere a una porción
muy, limitada de las percepciones involucradas en el uso cotidiano de la palabra gusto.
El receptor primario para los estímulos del gusto recibe el nombre de corpúsculo
gustativo. Se localizan por toda la boca –mejillas, paladar y garganta –, principalmente
en la lengua. Los corpúsculos gustativos se localizan en forma de pequeñas
protuberancias sobre la lengua y son consideradas como papilas.
Las puntas de los receptores llegan hasta el orificio de apertura y pueden tocar
cualquier molécula de gusto que se encuentre en la saliva que fluye dentro de la fosa.
Las puntas de los receptores del gusto son microvellosidades, y la apertura del
corpúsculo gustativo es el poro gustativo. El promedio de vida de las células de los
corpúsculos gustativos es de sólo unos diez días.
Las investigaciones no han sido contundentes al identificar las diferencias y
características quimiosensitivas de las células receptoras porque se ha descubierto
que algunas papilas responden a dos, tres e incluso cuatro sabores, sin que pueda
argumentarse que existe una especialización marcada.
El Tacto.
Es el equipo sensorial más grande que tiene el ser humano. Los sentidos de la piel
informan si un objeto sofocante cubre la cara, protegen del daño cuando se siente
dolor; además, defienden de temperaturas extremadamente elevadas o bajas.
Otros sentidos relacionados como son el cinestésico y el vestibular, indican si se está
de pie erguido o inclinado, en dónde se encuentran las partes del cuerpo y en qué
relación.
El tipo de piel delgada, es la que cubre gran parte del cuerpo y contiene pelos,
notables o invisibles. Otra clase, llamada piel gruesa, se encuentra en las plantas de
los pies, las palmas de las manos, y en las superficies lisas de los dedos; carece de
folículos pilosos. La piel gruesa es parecida a la delgada, salvo que su superficie es
más gruesa y tiene una mezcla de receptores, complejidad que probablemente se
relaciona con la destinación exploratoria de las partes donde está presente.
La piel se divide en tres partes: la epidermis, o capa externa, que tiene muchas capas
de células de la piel que se descaman y mueren; la dermis, que es la capa que
reemplaza con células nuevas a las que se descaman. Estas células nuevas se
mueven hacia la superficie y toman el lugar de las células epidérmicas conforme estas
se eliminan. Bajo la dermis se encuentra el tejido subcutáneo, que contiene tejido
conectivo y grasa.
La piel también contiene una gran cantidad de venas, arterias, glándulas sudoríparas,
folículos pilosos y receptores. Nuestro sentido del tacto surge de la estimulación de
diferentes tipos de receptores: Meissner –responsable del tacto como tal, caricias y
toques suaves –; Paccini –sensación de presión –; Krausse –sensación de frío –;
Ruffini –sensación de calor; Terminales libres –información de dolor –.
3. La Sensación.
Transducción.
La transducción se entiende como cualquier operación que transforma magnitudes de
determinado tipo en otras distintas, proporcionales a las anteriores. En el caso de los
sistemas sensoriales, la transducción se lleva a cabo a través de una serie de pasos
mecánicos, como en el caso del oído, del tacto y de los sistemas musculares y
cinestésicos. Por otra parte, en la visión, intervienen procesos fotoquímicos entre el
contacto del receptor con el estímulo y la generación de los impulsos.
En la visión, el proceso completo de transducción va desde la absorción de la energía
lumínica por las sustancias fotoquímicas contenidas en los receptores, hasta la
emisión de los impulsos eléctricos. Los procesos de transducción en los receptores
sensibles a la energía mecánica que están situados en la piel, en las coyunturas, en
los músculos y en los oídos, implican la conversión de la distorsión o del movimiento
de los receptores, en energía eléctrica. Las ondas sonoras turban el fluido
endolinfático del oído interno.
La onda al atravesar la endolinfa hace que las células pilosas se inclinen o vibren y de
ese modo provoquen cargas eléctricas en las fibras que van de la célula al nervio
auditivo.
El caso de la lengua y el olfato es aún más complejo y aún persisten algunas lagunas
sobre la secuencia de su funcionamiento. En el caso del sentido del olfato,
recientemente se ha sugerido que el tamaño, forma y carga eléctrica de las moléculas
gaseosas que se introducen en la cavidad nasal son de importancia fundamental en la
transducción de la energía. En la página siguiente se presenta un cuadro resumen de
los principales receptores y el tipo de información que transducen.
Cuadro 3.1: Tipos de receptores de acuerdo a la clase de estímulo que transducen.
Tipo de receptor Estímulos efectivos Ejemplos
Tacto, presión, gravedad, ondas, Receptores táctiles, propio
movimiento y posición del cuerpo, receptores, huso muscular,
detección de la contracción muscular, órganos de Golgi de los
Mecanorreceptores alargamiento del tendón, detección de tendones, receptores
movimiento de ligamentos, ondas de articulares, laberinto del oído,
presión – sonido –, aceleración angular. canales semicirculares,
caracol.
Compuestos químicos específicos. Papilas gustativas, epitelio
Quimiorreceptores
olfatorio.
Calor. Terminales nerviosas y
receptores de la piel
Termorreceptores
(corpúsculos de Ruffini y
Krausse)
Fotorreceptores Retina (conos y bastones) Energía lumínica.
Umbrales sensoriales.
Umbrales absolutos. Son los valores de magnitud mínima del estímulo, que son
necesarios para su detección. Si la magnitud del estímulo es demasiado débil, no
produce una respuesta de detección, se dice que la magnitud del estímulo es
subumbral o sublimal; al contrario, los que superan el umbral, se denominan
supraumbrales o supraliminales.
Cuadro 3.2.1 Valores aproximados de umbral de detección.
Modalidad sensorial Umbral de detección
Luz La flama de una vela vista a 48 kilómetros (30 millas) en una noche
oscura y sin nubes.
Sonido El tictac de un reloj de pulso en condiciones de silencio a siete metros
(20 pies).
Gusto 5 ml. de azúcar en 7.6 litros de agua.
Olfato Una gota de perfume difundida en todo el volumen de un apartamento
de tres habitaciones.
Tacto El ala de una abeja que cae sobre su mejilla desde una distancia de un
centímetro.
Umbrales Diferenciales.
El umbral diferencial o limen de diferencia, es la medida de la diferencia mínima entre
dos estímulos que es posible detectar. A igual que en el umbral absoluto, el umbral
diferencial es un concepto estadístico de validez cuestionable en cierto grado. La
medida psicológica relacionada con el umbral de diferencial, es la medida de la
estimulación de que la magnitud de dos estímulos es perceptualmente igual: se le
llama punto de igualdad subjetiva (PIS).
Percepción subliminal.
Se trata de la percepción de mensajes de los cuales no se es consciente. Muchos
estudios demuestran que si se nos expone a estímulos o mensajes de tan corta
duración que no los podemos captar conscientemente, estos pueden afectar nuestros
pensamientos o emociones. Por ejemplo, dibujos o fotografías de escenas
desagradables expuestas a altas velocidades provocan sensación de ansiedad.
Los ejemplos de estímulos subliminales que se emplean en publicidad son numerosos.
Los anuncios que utilizan en mayor medida estos estímulos son los de bebidas
alcohólicas y tabaco. Los estímulos más usuales consisten en palabras o dibujos que
aluden a asuntos sexuales o de muerte normalmente escondidos en el anuncio.
Los mensajes subliminales de contenido sexual acostumbran a incluir, con frecuencia,
órganos sexuales y circunstancias prohibidas como la infidelidad y la promiscuidad.
Los estímulos relacionados con la muerte suelen ser máscaras, espectros, fantasmas,
cabezas degolladas y miembros amputados. La explicación que los psicoanalistas
suelen dar ante la utilización de estos estímulos es que el alcohólico o el fumador
beben o fuman, como efecto de frustraciones o fracasos no superados, buscando
acelerar su autodestrucción.
Existen hasta ahora, infinidad de aplicaciones de los mensajes subliminales, más allá
de la publicidad. El cine los ha utilizado –en películas como "El Exorcista" se comprobó
que se usaban para desencadenar agudas respuestas emocionales en los
espectadores –, la publicidad política, la evitación de robos en supermercados –a
través de música ambiental con mensajes de "no robes", "si robas irás a la cárcel",
etc.–, para atrapar criminales a través de mensajes subliminales en prensa y radio –
alertando a los ciudadanos –, y una de las aplicaciones más abiertas y
comercializadas es a través de los mensajes subliminales terapéuticos, con
invitaciones positivas de autoayuda y superación.
Adaptación Sensorial.
Es una acomodación en la capacidad sensorial subsecuente a una exposición
prolongada a un estímulo o serie de estímulos. Los términos adaptación perceptiva
sensorial y post efecto perceptivo se refieren a procedimientos diferentes para poner
de manifiesto el proceso. Se dice que hay adaptación, cuando los juicios sobre un
estímulo particular cambian en el tiempo; el post efecto se refiere a los cambios que
sufre el juicio sobre un estímulo, como efecto del contacto del observador con un
estímulo inmediatamente antes del juicio.
Atención Selectiva.
La atención se entiende como la concentración de la actividad mental. En el ámbito de
la percepción, la atención se enfatiza en el enfoque de integración de las
características, desarrollado por Anne Treisman y sus colaboradores.
La primera etapa de este modelo, del procesamiento previo a la atención, incluye el
registro automático de las características, utilizando un procesamiento paralelo –aquel
que permite que todos los objetivos sean procesados simultáneamente – por campo
visual. La segunda etapa, la atención enfocada, incluye la identificación de objetos por
medio del procesamiento seriado –procesamiento de los objetivos, uno por uno –.
La teoría de integración de características sugiere que cuando la atención está
sobrecargada o distraída, las características pueden combinarse de manera no
apropiada en la percepción; a una combinación inapropiada se le denomina conjunción
ilusoria. Cuando las circunstancias nos impiden mirar un objeto con atención,
mezclamos las características haciendo un intento por percibir el objeto.
4. La Percepción.
Principios gestálticos de organización.
Organización perceptual.
La teoría de la Gestalt postula que percibimos los objetos como "todos" bien
organizados, más que como partes separadas y asiladas. No vemos pequeños
fragmentos desarreglados al abrir nuestros ojos para ver el mundo. Vemos grandes
regiones con formas y patrones bien definidos. El "todo" que vemos es algo más
estructurado y coherente que un grupo de fragmentos aislados; la forma es más que la
simple unión de los fragmentos –se asume como el principio de la sinergia en la Teoría
General de los Sistemas, que postula que el "todo" es mayor que la suma de sus
partes y que las partes individualmente no explican la conducta del "todo" o sistema.
Los tres psicólogos que más se asocian con la teoría de la Gestalt son: Max
Wertheimer (1923), Kurt Koffka (1935) y Wolfang Köhler (1947). Éstos investigaron
tres áreas: las leyes de agrupación, la "bondad" de las figuras –Ley de Prägnanz – y
las relaciones entre figura y fondo. No obstante ciertas limitaciones en la teoría, sus
planteamientos siguen teniendo vigencia en la explicación de la percepción de las
formas.
Relación figura – fondo. Las partes de un diseño se organizan con respecto a una
figura y sobre un fondo. Cuando dos áreas comparten un límite común, la figura es la
forma distintiva con bordes claramente definidos. El fondo es lo que sobra, lo que está
por detrás.
Edgar Rubin (1915 – 1958), psicólogo danés, fue uno de los primeros en intentar
poner en claro lo que constituye la figura, en oposición al fondo. Llegó a cuatro
conclusiones acerca de la figura y el fondo:
El fondo parece continuar detrás de la figura.
La figura parece que está más cercana a nosotros, con la localización clara en el
espacio. Por el contrario, el fondo se encuentra más alejado y no tiene una localización
bien definida, simplemente está en algún sitio en la parte posterior.
La figura es dominante y nos impresiona más que el fondo; se recuerda mejor y se
asocia con un mayor número de formas. Según Rubin, la figura parece dominar el
estado de conciencia. Por otro laso, el fondo parece formar parte del espacio general.
Leyes de Agrupación. Dentro de la perspectiva gestáltica, estas leyes constituyen un
intento por identificar las claves más relevantes de la visión de objetos en conjuntos:
Ley de la similitud: determina que los objetos similares tienden a ser percibidos como
una unidad.
Ley de la proximidad: establece que los objetos contiguos tienden a ser vistos como
una unidad.
Ley de las regiones comunes o del destino común: cuando los objetos se mueven en
la misma dirección, los vemos como una unidad.
Ley de la buena continuación: postula que los objetos que se encuentran arreglados
en una línea recta o una curva tienden a ser vistos como una unidad.
Ley del cierre: establece que cuando una figura tiene una hendidura, nos inclinamos a
verla como una figura completa y cerrada.
Ley de la simplicidad: cuando se observa un patrón, se percibe de la forma más básica
y directa que nos es posible.
Constancias Preceptúales.
Una constancia perceptual ocurre cuando percibimos un estímulo distal como
permanente en esencia, a pesar de los cambios en el estímulo proximal – retiniano –.
Constancia de Tamaño. Esta constancia significa que un objeto parece siempre del
mismo tamaño a pesar de los cambios en su tamaño retiniano. El tamaño proximal de
un objeto puede encogerse y expandirse, mientras que su tamaño distal parece que
sigue siendo el mismo. El tamaño de la imagen de un objeto sobre la retina puede
sufrir cambios considerables con la variación de la distancia a que se halla el objeto
del observador, pero los cambios en el tamaño pasan inadvertidos en condiciones de
observación normal.
Un factor importante respecto del tamaño percibido de un objeto, en condiciones de
observación normal, es que éste no depende en exclusiva del tamaño de la imagen
que proyecta sobre la retina. A lo largo de una significativa variedad de distancias, el
tamaño percibido es un tanto independiente del tamaño retinal. El hecho de que el
tamaño percibido no varíe con el tamaño retinal se debe a la operación de la
constancia de tamaño.
Constancia de Forma. Esta significa que un objeto parece conservar la misma forma a
pesar de los cambios en su orientación. En realidad, la forma proximal de un objeto es
la misma que la distal, sólo si el objeto está exactamente perpendicular a la línea de
visión. En todos los demás casos, la forma proximal está distorsionada.
La memoria de la forma de un objeto parece estar implicada en la constancia. Debido
a que sabemos que por ejemplo un disco compacto es redondo, aun cuando se vea
con cierta inclinación que podría estar produciendo una elipse sobre la retina. También
se admite que la constancia de forma se puede deber a un fenómeno parecido al
razonamiento en el que tanto la forma como la profundidad del objeto se combinan, y
así, cuando un disco compacto está inclinado y lejos del observador, éste infiere que
su forma verdadera no ha cambiado.
Ilusiones.
Ilusiones de Tamaño. Existen varias ilusiones que involucran longitud o distancias.
Entre ellas se cuentan la de Müller – Lyer, en la que dos líneas horizontales tienen la
misma longitud, pero en apariencia una se percibe más larga que la otra.
Algunas variantes se han utilizado para probar el mismo efecto ¿Cuál línea es más
larga?:
Otras ilusiones de la longitud de la línea son el paralelogramo de Sander y la llamada
ilusión horizontal–vertical, la ilusión de Ponzo y la ilusión del espacio ocupado y
abierto.
De acuerdo con la teoría de la constancia mal aplicada, los observadores interpretan
ciertos indicios en la ilusión como claves para mantener la constancia de tamaño. Por
ende, hacen juicios de longitud basándose en la constancia de tamaño, y en una línea
que se ve más alejada será juzgada como más larga. Ésta teoría argumenta que la
gente es sensible a los indicios de distancia en las ilusiones, porque ha tenido
experiencias como las de líneas que convergen. Entonces, de acuerdo a este punto de
vista, la experiencia es un factor crucial, y quienes tienen menos experiencia deberían
ser menos engañados por la ilusión.
Ilusiones de Área y Forma. Anteriormente se han considerado las ilusiones que
implican la distancia lineal o la distancia entre dos puntos, es decir, una única
dimensión. Otro tipo de ilusiones implican el área o dos dimensiones y dependen en
gran medida del contexto que las envuelve. Como en el caso de las ilusiones de
distancia, la presencia de elementos inductores incide en una mala percepción.
Algunos ejemplos de este tipo de ilusiones son la de la habitación de Ames, la ilusión
del margen que se puede apreciar en la hoja en la que está escrito este texto;
probablemente el lector pensará que la margen representa una pequeña parte del área
de la página, pero en realidad constituye algo así como un tercio ésta. Otra ilusión de
gran importancia es la de la Luna, que demuestra la necesidad de poseer información
de distancia para percibir el tamaño de un objeto y las serias limitaciones que tiene el
sistema perceptual para dimensionar la lejanía de un objeto celeste por la dificultad
para relacionar esa información de distancia, que en realidad no existe en nuestro
esquema perceptivo.
Patrón.
Prototipos y plantillas. Antes de comenzar a explicar el funcionamiento de los
esquemas de prototipos y plantillas, vale la pena diferenciar estas dos categorías:
Prototipos: representaciones almacenadas en la memoria de diversos objetos o
estímulos del entorno.
Plantilla: patrones específicos almacenados en la memoria para diversos estímulos
visuales que encontramos.
En primera instancia, de acuerdo a la teoría de la igualación de plantillas, tenemos
varias plantillas o patrones específicos, almacenados en la memoria. Por ejemplo, al
observar una letra resolvemos si se asemeja a una de nuestras plantillas. Si ocurre,
reconocemos la letra; si no, buscamos otra. La idea de que cada patrón encaja en un
molde tiene algo de lógico, pero funcionalmente es inflexible y desventajosa porque
necesitaríamos memorizar todas las variantes de la misma categoría de un estímulo,
lo que haría el proceso más lento y por ende, más ineficiente.
En contraposición aparece la teoría de la igualación del prototipo, la cual propone que
almacenamos patrones abstractos, en la memoria. Cuando vemos un objeto en
particular, lo comparamos con un prototipo, o esquema ideal. Si se asemeja al
prototipo, reconocemos el patrón. De no ocurrir, lo comparamos con otros prototipos
hasta que encontremos uno con el que concuerde. Este es un punto de vista muy
flexible porque el prototipo es un patrón general, inespecífico y en consecuencia,
modificable. Esto podemos apreciarlo en el siguiente de ejemplo:
SSSSSsssSSS
El empleo de ejemplos previos de variantes de un mismo estímulo facilita la tarea de
reconocimiento. De ahí que cuando pequeños se nos enseñe la forma más simple del
estímulo y en la medida que avanzamos en nuestro proceso de aprendizaje, logramos
distinguir las demás alternativas que se nos presenten, casi sin ser conscientes de
ello.
Aproximaciones a la percepción de formas y patrones. Se distinguen dos modos de
procesamiento de la información: uno de arriba abajo – arriba, dirigido por la
información; y de arriba – abajo, dirigido por conceptos.
Los procesos de abajo – arriba dependen de la llegada de información de los
receptores sensoriales; se reconocen las características de bajo nivel, simples, y la
combinación de estas características permite reconocer formas completas, más
complejas.
En los procesos de arriba – abajo, gracias al conocimiento que tenemos del mundo,
reconocemos formas complejas. El contexto, las expectativas, el conocimiento y la
memoria orientan el proceso de conocimiento. El reconocimiento del todo permite
identificar los elementos más simples que se encuentran presentes.
Percepción de la distancia.
Claves monoculares. La mayoría de las fuentes de información de distancia son
monoculares. Los factores monoculares requieren de un solo ojo para proporcionar la
información de la distancia. Algunas de ellas –no requieren de movimientos del objeto
ni del observador – son:
Claves de altura: –o de elevación –, se refieren a la observación de que los objetos
que se encuentran cerca del horizonte parece que están más alejados de nosotros que
los objetos que están lejos. Por ejemplo, si se observa la siguiente figura, se notará
que el cuerpo que aparece más cerca del horizonte es el que se percibe como más
lejano.
Claves de tamaño: se refieren a la influencia del tamaño de un objeto sobre el cálculo
de la distancia. Si dos objetos similares se presentan juntos, el objeto que ocupa más
espacio sobre la retina es juzgado como más cercano.
Gradiente de textura: se refiere al hecho de que la textura de las superficies se hace
más densa conforme aumenta la distancia, si los estamos viendo con cierta
inclinación.
Perspectiva atmosférica: – o aérea – designa la observación de que los objetos
distantes suelen aparecer borrosos y azulados, a diferencia de los cercanos. Esto se
debe a que el aire entre el observador y el objeto no es del todo claro. Empleamos la
perspectiva atmosférica como una escala informal para juzgar la distancia de lugares
alejados, además, adquirimos la escala propia de la región donde vivimos. La gente
que vive en áreas húmedas y quienes viven en ciudades con atmósferas
contaminadas, desarrollan una escala que no funciona en las zonas montañosas y
despejadas, por ejemplo.
Claves Binoculares. Dos factores binoculares contribuyen a la percepción de la
profundidad de objetos cercanos: la convergencia y la desigualdad binocular.
Convergencia: los ojos convergen o se juntan para ver objetos cercanos. La
información de convergencia no es útil para juzgar objetos distantes; por ejemplo, el
grado de convergencia no varía notoriamente si se observa un objeto a ocho
kilómetros de distancia y luego se pasa a mirar uno que se encuentra a siete, por el
contrario, el grado de convergencia se altera notoriamente si se mira un objeto a ocho
kilómetros y luego se mira uno que está a quince centímetros. La convergencia puede,
en ocasiones, servir como un indicio de profundidad, siempre que no haya otras claves
más precisas para lograrlo.
Disparidad binocular o retiniana: es el segundo factor de profundidad que utiliza
información de ambos ojos. Los ojos tienen en promedio una separación de siete
centímetros que garantiza que tendrán una visión levemente diferente de los objetos
cercanos que se encuentran a distancias diferentes. Este es el fenómeno de la
disparidad binocular. Su importancia radica en el hecho de que proporciona la
información necesaria para juzgar la profundidad binocularmente – esteropsia –. De
cualquier modo cabe hacer una salvedad en la disparidad binocular: si las imágenes
son muy diferentes, no pueden fusionarse en una sola, lo que se conoce como
rivalidad binocular, lo que conduce a que la imagen de un ojo se suprima parcialmente
y la otra se perciba por completo.
5. Percepción ¿aprendida o heredada?
Diversas investigaciones han demostrado que algunos factores básicos de la
percepción son biológicos y en la mayoría de los casos cumplen funciones
adaptativas. Otros estudios han demostrado que la percepción es el resultado, en gran
medida, de la ampliación y/o readaptación de las capacidades perceptivas innatas. No
obstante, son más los estudios que han arrojado datos ambiguos y poco
representativos.
La percepción presenta una evidente flexibilidad, dado que puede ser modificada por
nuestra experiencia. En este sentido juegan un papel muy importante los criterios de
aprendizaje discriminativo –condicionamiento clásico y operante –. Por ejemplo, la
sensación que tenemos de un perfume es la misma, siempre y cuando, nuestro olfato
opere uniformemente, es decir, que no sufra alteraciones funcionales de alguna
consideración. Pero si ese perfume se asocia a situaciones o impresiones particulares,
con una importante carga emocional o cognitiva, es probable que adquiera otro
significado en términos de la percepción que se tenga del mismo.
En conclusión, y a esta altura de la discusión, lo único que se puede decir es que tanto
la herencia como el ambiente–aprendizaje, juegan papeles determinantes en la forma
como percibimos el "todo" que nos rodea. Lo que sigue en adelante es considerar la
medida en que dichas influencias operan para jugar con nuestra capacidad de juicio
sobre los estímulos que procesamos.
6. Percepción Extrasensorial.
La percepción extrasensorial (ó PES) se entiende como el tipo de percepción que no
requiere de los sentidos ordinarios. Consiste en varios tipos de fenómenos de
transferencia de energía e información que no es explicable a través de mecanismos
físicos o biológicos conocidos. Entre estos fenómenos se cuentan:
Telepatía: "lectura" de mente a mente, conocida también como transmisión de
pensamiento.
Clarividencia: visión de cosas ocultas o lejanas en el espacio y que no estimulan
directamente los órganos sensoriales.
Precognición: conocimiento anticipado de la ocurrencia de un hecho en el futuro; si se
refiere a pueblos enteros o a conglomerados de personas, se llama profecía.
Psicocinesis – ó psicoquinesis –: capacidad de la mente para influir sobre la materia,
esto es, sin valerse de ninguna clase de artilugio físico conocido para llevar a cabo
alguna transformación en un objeto –doblar cucharas, levitación, arrastrar objetos con
el pensamiento, etc.
Son varias las limitaciones en torno la discusión de si existe o no la PES, y el
fenómeno ha aportado conclusiones contundentes como para asegurar que sea
verdad. Por un lado, persisten las limitaciones de verificabilidad y replicabilidad en las
investigaciones; no siempre las pruebas ofrecen los mismos resultados, y es difícil
repetir o verificar los factores en condiciones cambiantes. A esto se suma el hecho de
que las explicaciones se limitan a eventualidades bioquímicas que no explican la
ocurrencia de estos fenómenos y a las creencias de los investigadores que pueden
llegar a sesgar los estudios.