0% encontró este documento útil (0 votos)
194 vistas91 páginas

Derecho de Recursos Naturales

Recursos Naturales
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
194 vistas91 páginas

Derecho de Recursos Naturales

Recursos Naturales
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

ABOGACÍA — ABG

materia
Derecho de
los Recursos
Naturales
DRN · SÉPTIMO CUATRIMESTRE

contacto
contacto web y y
web redes
redes
Códigos QR
Estimado Alumno:

Esta materia puede contener Códigos QR para agilizar el acceso a los contenidos audio-
visuales que el docente ha desarrollado especialmente para Usted.

Para poder visualizar los videos utilice el lector de código QR que trae por defecto su telé-
fono o dispositivo móvil. En caso de no disponer de uno, puede descargarlo desde Google
Play si su sistema operativo corresponde a Android o desde la App Store si utiliza IOS.

Una vez instalado el software en su dispositivo móvil:


1) Abra la aplicación
2) Apunte con la cámara de su dispositivo hacia los códigos QR que encuentre en el in-
terior de su materia.

De esta manera estará visualizando los videos que el docente ha desarrollado y/o selec-
cionado especialmente para usted.
Índice
Bienvenida 4

Propósito 4

Competencia 5

Objetivos 6

Contenidos mínimos 6

Contenidos 7

Bibliografía 9

Planificación 10

Metodología 10

Evaluación 11

Mapa conceptual 12

Módulos
› Módulo 1 13
› Módulo 2 33
› Módulo 3 56

Referencias

Lectura Obligatoria y Complementaria disponible en plataforma

Impresión total del documento 91 páginas

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 3


Bienvenida
Bienvenidos a la materia

"Derecho de los Recursos Naturales"

Los invitamos a ver el siguiente video:

Propósito
Estimado/a estudiante ¡Bienvenido/a a Derecho de los Recursos Naturales!

Para iniciar vamos a recordar que nuestro ordenamiento constitucional y el Código Civil
resaltan que todos los habitantes tenemos “derecho a un ambiente sano y equilibrado”.
Se trata de uno de los derechos considerados de “tercera generación”, que tiene carácter
de derecho fundamental y por lo tanto se encuentra tutelado por la CN, y que el Estado
está obligado a garantizar. Ello implica la preservación de los recursos naturales a partir
del aprovechamiento racional y sustentable que debe efectuar el hombre, toda vez que
el ejercicio de sus derechos no debe afectar el funcionamiento ni la sustentabilidad de
los ecosistemas de la flora, la fauna, la biodiversidad, el agua, los valores culturales, el
paisaje, entre otros” [CCCN, art. 240].

En este sentido proponemos acercarlos/las a los conflictos ambientales provocados por el


uso ilimitado que ha realizado el hombre de los bienes de la naturaleza y que en última
instancia pueden tener aptitud para comprometer las generaciones futuras.

Estas actividades del hombre en relación con la naturaleza están, en gran medida, regu-
ladas por el ordenamiento jurídico. El uso ilimitado de los recursos naturales lo ha trans-
formado en recurso escaso y es por ello que abordaremos los cuerpos legales y principios
jurídicos, filosóficos y económicos que conforman el régimen de dominio y explotación o
aprovechamiento del suelo, la flora, la fauna, la biodiversidad que procuran limitar el ejer-
cicio individual de los derechos y evitar así conflictos entre los individuos (ciudadanos).

Respecto a las incumbencias profesionales, esta asignatura le proporcionará elementos


para la comprensión integral de los problemas teóricos y prácticos que implica el uso de
los recursos naturales; y, le brindará herramientas que permitirán su aplicación de ma-
nera eficaz.

Hemos estructurado el estudio de los contenidos de la asignatura “Recursos Naturales”


en tres grandes ejes: (i) el derecho ambiental y de los recursos naturales, en primer lugar;
luego, (ii) derecho agrario, donde se aborda la normativa y la problemática referida al
suelo, flora y fauna; y por último, las cuestiones referidas al derecho minero y el régimen
de hidrocarburos.

¡Adelante y bienvenidos/as nuevamente!

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 4


Competencias
Disciplinares

Ejercer adecuadamente la profesión en sede judicial, administrativa o en el ámbito


privado, identificando correctamente las normas legales para la resolución de situa-
ciones conflictivas y utilizando de manera pertinente la doctrina y la jurisprudencia.

Comprender críticamente el derecho positivo desde una mirada comprometida con


los principios y valores éticos y jurídicos fundantes.

Reconocer las necesidades sociales en relación con las transformaciones del Derecho
en un contexto de Estado republicano de derecho y con compromiso con los Dere-
chos Humanos.

Transversales

Resolución de problemas y toma de decisiones: ser capaz de identificar problemas y


desarrollar acciones para dar respuesta a ellos, conforme a fundamentos, procesos y
procedimientos propios de la disciplina.

Análisis crítico: saber identificar los distintos aspectos y aristas que componen un fe-
nómeno, para expresar juicios evaluativos basados en criterios fundamentados, que
tomen en cuenta aspectos del contexto.

Habilidades comunicativas en lengua materna: usar la lengua materna de modo ade-


cuado y correcto, tanto en forma oral como escrita, y comunicar con eficacia las ideas,
incluyendo el repertorio de conceptos técnicos y conforme lo requiera la circunstancia.

Compromiso ético y conciencia por la sostenibilidad: actuar responsablemente, to-


mando conciencia del impacto de las decisiones y acciones propias en los demás, en
el ambiente y en el desarrollo y progreso de las comunidades.

Responsabilidad: comprender las necesidades y expectativas que comprometen la


labor de cada persona allí donde se encuentra, y satisfacer en tiempo y forma lo re-
querido y esperado.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 5


Objetivos
› Adquirir los conocimientos fundamentales respecto a principios, categorías con-
ceptuales y perspectivas filosóficas, económicas y jurídicas relativas a la protección
ambiental y de los recursos naturales orientada hacia un desarrollo sustentable, para
luego, avanzar en el estudio de nuestra materia y vislumbrar las alternativas que resul-
tan aplicables para resolver los distintos conflictos ambientales que analizaremos.

› Transferir los conocimientos generales de las materias y disciplinas precedentes a la


asignatura, en particular el derecho constitucional y publico provincial para consoli-
dar una visión integradora en el análisis, interpretación y aplicación del derecho.

› Identificar y aplicar instrumentos de política y gestión ambiental y técnicas jurídicas


sustantivas y procesales de prevención, precaución, protección ambiental y gestión
racional de los recursos naturales, en particular el aprovechamiento de los recursos
minerales y la gestión del suelo rural.

› Aplicar conocimientos, experiencias e instrumentos de gestión ambiental para reco-


nocer los conflictos socioambientales subyacentes en los procesos de desarrollo y pro-
piciar sus soluciones

› Desarrollar una actitud investigativa respecto a los problemas generales que plantea
el Derecho Internacional Privado, a fin de proponer soluciones pertinentes para cada
caso concreto.

› Desarrollar destrezas en el manejo práctico de los instrumentos que el Derecho Inter-


nacional Privado pone al alcance del profesional, a fin de lograr un correcto desem-
peño como previsor de los conflictos en dicho campo.

Contenidos mínimos
Derecho Agrario. Concepto. Contenido. La propiedad agraria. La ganadería. Régimen jurídi-
co. Comercialización y producción de productos ganaderos. La agricultura. Su régimen jurí-
dico. El crédito agrario. La hacienda agraria. Sindicato y cooperativismo agrario. El Derecho
Forestal. Legislación nacional y provincial. Régimen forestal especial. El Derecho Minero. El
Código. Bases. Fuentes. División. La exploración minera. Adquisición, registro y concesión
de minas. Explotación. Responsabilidades en el Derecho Minero. Los contratos mineros. Los
hidrocarburos. Régimen legal. Las sustancias radiactivas. El procedimiento minero.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 6


Contenidos
Módulo 1: Derecho ambiental y de los recursos naturales
Unidad 1: Ambiente y recursos naturales.

1. Planteamientos conceptuales: Relación hombre- naturaleza. El ambiente como objeto


de derecho. El ambiente como derecho humano básico. Bases constitucionales. Fede-
ralismo y distribución de competencias.
2. Los recursos naturales: Dominio y jurisdicción sobre los recursos naturales. Compe-
tencia en materia ambiental. Recursos comunes ambientales y recursos naturales.
Desarrollo sustentable. Presupuestos. Concepto: Contenidos y críticas. Normas de
presupuestos mínimos. Presupuestos mínimos de protección ambiental y normas
complementarias. Contenido y alcances. El derecho Ambiental en el Código Civil y
Comercial: Fuentes y aplicación. Interpretación. Principios y valores.
3. Tutela jurídica de los recursos naturales y el Ambiente: Acceso a la Información Pública
Ambiental. Participación ciudadana. Instancias y procedimientos de participación
pública. Audiencias públicas. Marco Normativo Internacional y Nacional: Tratado de
Escazu (Ley Nº 25766)

Unidad 2: Acceso a la justicia ambiental

1. Ejercicio de los derechos. Derechos individuales y de incidencia colectiva: Precisiones


conceptuales. Intereses difusos, Derechos colectivos y derechos individuales homogé-
neos. Principio de buena fe. Abuso del derecho. Bienes colectivos. Límites al ejercicio
de derechos individuales.
2. Defensa jurisdiccional del ambiente: Función preventiva del proceso. Procesos consti-
tucionales y protección ambiental. Protección efectiva y rápida del ambiente: Acción
de amparo ambiental y tutela de los derechos de incidencia colectiva: Supremacía y
operatividad del Art. 43 CN. Requisitos de admisibilidad y procedencia. Legitimación
activa amplia. Acción de cesación del daño ambiental de incidencia colectiva. Impres-
criptibilidad de las acciones ambientales. Acción de reparación del daño ambiental
colectivo. Recomposición del daño ambiental. Código Civil y Comercial de la Nación:
Daños: Función preventiva.

Módulo 2: Derecho Agrario y Derecho Forestal


Unidad 3: Protección y gestión sostenible de la biodiversidad

1. Planteamientos conceptuales: Derecho agrario. Concepto. Actividad agraria. Carac-


terísticas generales y particulares. La propiedad agraria. Unidad económica agraria.
Régimen de tierras rurales. Cuestiones ambientales en actividad agraria. Productos
Fitosanitarios. La ganadería. régimen jurídico. Ganado. Sanidad rural.
2. Protección y gestión sostenible de la biodiversidad: Áreas naturales protegidas. Patri-
monio natural y cultural. Valores escénicos y paisajísticos. Parques nacionales, monu-
mentos naturales y reservas nacionales: Régimen legal. Jurisdicción legislativa. Áreas
naturales protegidas provinciales. Protección y gestión de la fauna y flora silvestre.
3. Gestión y conservación de bosques nativos y cultivados: Concepto y distinción. Ordena-
miento territorial de bosques nativos: Normas de presupuestos mínimos. Régimen de
promoción de bosques cultivados.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 7


Módulo 3: Derecho Minero
Unidad 4: Actividad y propiedad minera

1. Actividad minera: Concepto. Dominio minero y propiedad minera (concesión minera).


Definiciones técnicas preliminares. Antecedentes legislativos. El Código de Minería.
Aspectos fundamentales.
2. Dominio minero. Sistemas. Propiedad minera y la propiedad superficial: El dominio origi-
nario de las minas. Caracteres especiales de la propiedad minera: Inmuebles. Utilidad
pública. Indivisibilidad. División de los yacimientos y clasificación de las sustancias.
Sistemas de clasificación. Clasificación y modificaciones.

Unidad 5: Exploración y concesión minera

1. Exploración minera: Concepto. Métodos de exploración. Localización de los derechos


mineros y catastro minero. Efectos jurídicos. Limitaciones del derecho de exploración:
Prospección y cateo. Cateador ilegal. Investigación geológica minera a cargo del Estado.
2. Adquisición de las minas: Procedimiento. Personas que pueden adquirir minas. Capa-
cidad. Descubrimiento. Concepto. Manifestación: Requisitos. Registro. Concepto.
Importancia. Efectos. Teoría del registro concesión provisoria.
3. La concesión minera: Concepto. Naturaleza jurídica. Caracteres. Sistemas. La conce-
sión legal. Requisitos. Pertenencias mineras: Concepto. Sistemas. Unidad de medida
y concesión. Régimen legal. Longitud y latitud. Inclinación. Pertenencias ordinarias y
extraordinarias. Petición de mensura. Mensura y demarcación: Publicidad. Procedi-
miento. Operaciones de mensura y demarcación. Linderos: remoción. Mantenimiento.
Rectificación e impugnación de mensuras. Causales.
4. Concurrencia y preferencia: Primer descubridor. Concurrencia en el tiempo. Mina descu-
bridora. Concurrencia por la latitud. Entrecruzamiento de criaderos. Concurrencia por
la longitud. Derechos y obligaciones del descubridor: Pertenencias que puede tomar.

Unidad 6: Efectos jurídicos de la concesión minera

1. Efectos jurídicos de la concesión: Derechos de la concesión. Régimen general. Unidad de


Concesión. Internación de labores: Concepto. Importancia. Requisitos. Procedimiento.
Limitación. Grupos mineros: Concepto. Requisitos. Ampliación y acrecentamiento:
Condiciones. Procedimiento. Mejora de pertenencias. Condiciones.
2. Explotación: Adquisición del suelo. Régimen legal. Servidumbres mineras: concepto y
caracteres. Régimen legal.
3. Amparo de la concesión: Concepto y sistema del Código. Condiciones. Canon. Inversión
de capital. Activación y reactivación. Caducidad y vacancia: Procedimiento. Solución de
continuidad. Exención del pago de canon. Abandono de la concesión y caducidad. Res-
ponsabilidad por operaciones de cierre y pasivos ambientales

Unidad 7: : Responsabilidad en el Derecho Minero

1. Responsabilidad en el derecho minero: Principio general. Diferencias con la responsa-


bilidad civil. Limitaciones. Indemnizaciones debidas al dueño del suelo. Indemni-
zaciones debidas al concesionario. Condiciones de explotación: Libertad de trabajo.
Restricciones.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 8


2. Responsabilidad por daños al ambiente y los recursos naturales: Reglas y principios del
Código de Minería. Poder de policía ambiental provincial y normas de presupuestos
mínimos de protección ambiental.

Unidad 8: Sustancias de segunda y tercera categoría; minerales nucleares

1. Régimen de las sustancias de segunda categoría: Sustancias de aprovechamiento


común. Uso exclusivo. Diferentes procedimientos. Sustancias que se conceden pre-
ferentemente al dueño del suelo: Derechos y obligaciones del dueño del suelo.
Procedimiento. Demarcación de pertenencias. Descubridores. Relaciones entre el
concesionario y el dueño del suelo.
2. Régimen de Sustancias de tercera categoría: Régimen legal. Terrenos fiscales. Terrenos
particulares. Policía y seguridad de las labores.
3. Régimen legal de sustancias minerales radiactivas: Exploración y explotación de uranio
y torio. Obligaciones especiales de los concesionarios. Restauración del ambiente
natural y gestión de residuos radiactivos y ácidos: responsabilidad por daños. Impor-
tación y exportación. Sanciones.

Unidad 9: Contratos mineros. Disposiciones especiales. Régimen de fomento.

1. Contratos mineros: Modificaciones a la legislación común. Compraventa. Arrenda-


miento. Plazo. Derechos reales en minería: Hipoteca. Derecho en caso de caducidad y
abandono. Usufructo minero.
2. Promoción y fomento minero: Régimen de promoción de inversiones para la actividad
minera: Actividades comprendidas. Estabilidad fiscal, cambiaria y arancelaria: régi-
men. Regalías mineras: régimen. Conservación del Medio Ambiente. Inversiones para
la actividad minera. Autoridad minera. Tribunal Minero.

Unidad 10: Régimen de hidrocarburos

1. Régimen jurídico de los hidrocarburos: Relevancia del petróleo y gas. Evolución del régi-
men legal nacional: Breve reseña de los antecedentes legislativos y políticas hidro-
carburíferas. Régimen actual: dominio y jurisdicción legislativa. Coexistencia del
régimen federal y regímenes provinciales: Competencias. Reservorios convencionales
y no convencionales. Exploración. Explotación. Transporte. Concesiones. Plazos. Dis-
posiciones Fundamentales. Canon. Regalías hidrocarburíferas.

Bibliografía
Obligatoria

› Material didáctico de producción institucional diseñado y desarrollado especialmente


para cada módulo.
› EBOOK CATALANO, Edmundo F. “Código de Minería Comentado”. Buenos Aires. Zava-
lía Editor, 2006.
› EBOOK LOPEZ ALFONSIN, Marcelo; KROM, Beatriz Silvia (pról.). “Derecho Ambiental”.
2ª Edición. Buenos Aires. Editorial Astrea, 2019.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 9


Complementaria

› BREBBIA, Fernando P.; MALANOS, Nancy L. “Derecho Agrario”. 1º Edición, 3ª reimpr.


Buenos Aires. Editorial Astrea, 2014.

› CAFFERATTA, Néstor A. y PERETTI, Enrique O. “Nuevos Desafíos del Derecho Ambien-


tal: la solidaridad y la sustentabilidad como pilares del derecho ambiental”. 1ª edición
revisada. Santa Fe. Rubinzal Culzoni, 2019.

› LORENZETTI, Ricardo Luis y LORENZETTI, Pablo. “Derecho Ambiental”. 1ª edición revi-


sada. Santa Fe. Rubinzal Culzoni, 2018.

› NONNA, Silvia; KROM, Beatriz Silvia; DEVIA, Leila; coordinación general de Silvia
Nonna. “Manual de Recursos Naturales y Derecho Ambiental”. 2ª edición. Ciudad
Autónoma de Buenos Aires. Editorial Estudio, 2020.

› RODRIGUEZ, Carlos A. “Ley General del Ambiente de la República Argentina: Ley Nº


25.675 comentada”. 1ª edición. Buenos Aires. Lexis Nexis Argentina, 2007.

Planificación
34% 32%
40% 34%
30% 30% 40%
MÓDULOS 1 2 3

1 2 3 4 5 6 7 8 9 10 11 12 13 14 15
Módulo 1 Módulo 2 ✔ Módulo 3 ✔

✔Primera parte de la Evaluación integradora.


✔Segunda parte de la Evaluación integradora.

Metodología
A) Estrategias de enseñanza: Este espacio curricular fue diseñado según lo previsto en
el Sistema Institucional de Educación a Distancia (SIED) de la UBP (Resolución MECCYT
197/2019), las características de los destinatarios, las necesidades de esta disciplina, com-
petencias que se espera promover en esta asignatura y el perfil del egresado.

En relación con lo anterior, para llevar a cabo la enseñanza se cuenta con:


› Contenidos y actividades de aprendizaje desarrollados en la plataforma virtual
miUBP.
› Material bibliográfico especialmente seleccionado.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 10


› Clases en video, en las que el docente expone contenidos que considera relevantes
y que pueden ser visualizadas en cualquier momento.
› Tutorías virtuales que implican diferentes espacios de interacción.

B) Materiales curriculares: Durante el cursado, se fomenta el estudio de los contenidos


(presentados en diferentes soportes y lenguajes) que componen el programa, y la reso-
lución de las actividades de aprendizaje. De esta forma, se introduce al alumno en los
conceptos que se deben dominar en todo lo que respecta a al manejo tecnológico y uso
de programas informáticos. También, se invita a leer bibliografía complementaria que
enriquece y profundiza dicho desarrollo. Por otra parte, se propone la resolución de ac-
tividades de aprendizaje tanto de carácter optativo como obligatorio que se encuentran
debidamente identificadas en la plataforma.

C) Modalidad de agrupamiento: En esta asignatura se proponen principalmente instan-


cias de producción individual, en coherencia con los objetivos y contenidos a trabajar.
De esta manera, el alumno puede desenvolverse en forma autónoma, reconociendo sus
fortalezas y debilidades, a la vez que puede desarrollar sus propias estrategias de apren-
dizaje. Es importante destacar que para el estudio de la asignatura los alumnos pueden
optar por agruparse libremente y resolver las actividades de aprendizaje planteadas.

D) Interacción: La comunicación con el docente tutor se realiza a través de los diferentes


medios disponibles en la plataforma miUBP.

E) Formación Práctica: En lo que se refiere a la formación práctica se hace foco en la reso-


lución de problemas que implique el uso de los contenidos estudiados en la asignatura
contextualizados en situaciones que tengan que ver con la carrera.

Evaluación
La metodología de evaluación propuesta se presenta conforme al Reglamento Académi-
co General de la UBP.

Cada instrumento de evaluación contiene sus criterios de evaluación explicitados y el


puntaje otorgado a cada consigna.

En cuanto a los criterios de acreditación, la escala cuantitativa utilizada para evaluar es


del 1 al 100 y el puntaje mínimo que se requiere para la aprobación es de 50.

Regularidad
Para alcanzar la condición de alumno regular usted deberá aprobar la Evaluación Inte-
gradora dentro de los plazos previstos para el cursado.
Si reprueba esta instancia podrá reelaborar la evaluación según los requerimientos del
docente.

Examen Final
Deberá rendir, en condición de regular, una evaluación final que se realizará a través de
un examen escrito integrador, presencial, en el periodo que disponga la Universidad.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 11


Mapa conceptual

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 12


Módulo 1
Microobjetivos

› Identificar al ambiente en su relación con el contexto social y cultural del hombre para
comprenderlo como un bien colectivo, y distinguir la articulación con los derechos
individuales.

› Identificar los objetivos de protección del ambiente para ejercer los derechos de ter-
cera generación.

› Analizar la función del derecho ambiental en el Estado de Derecho a los fines de iden-
tificar el sistema de protección del ambiente como bien jurídico protegido.

› Comprender a la naturaleza como un recurso escaso a los fines de coadyuvar en su


protección.

Contenidos

Derecho Ambiental y de los Recursos Naturales

Unidad 1: Ambiente y Recursos Naturales


Video Docente
Planteamientos conceptuales

En esta unidad abordaremos la relación entre el hombre y la naturaleza y su impacto en


la sociedad. Para ello, repasaremos el concepto de sociedad y luego verificaremos cómo
impactan en ella las transformaciones de la relación del hombre con la naturaleza.

Según Ihering, al estudiar el vínculo entre Derecho y Sociedad, “una sociedad es la reu-
nión de varios individuos, unidos entre sí, para la persecución de un fin común, y donde
cada uno de ellos, obrando en vista del fin social, al mismo tiempo trabaja para sí mismo”.
Luego, el mismo autor sostiene que en esta acumulación de un fin sobre el otro reside la
noción de sociedad que se define como “la organización de la vida por y para otro, y cómo
el individuo es lo que es por otro”1.

Es necesario además determinar qué entendemos por ambiente:

Lorenzetti2 señala que el concepto ha evolucionado. Entiende que, desde una perspectiva
restrictiva, incluye los recursos naturales tales como agua, suelo, flora, fauna y otros, y
la interrelación entre ellos; una más amplia, comprende todo lo que rodea al hombre y
que, como tal, lo puede influenciar y también puede ser influenciado por él; incluye a los
bienes culturales como el patrimonio histórico; y, la más extensa abarca problemas tales
como la pobreza, la calidad de vida y todas aquellas cuestiones que afectan al hombre.

1. Cafferatta, Nestor A.; Perreti, Enrique. “Nuevos desafíos del Derecho Ambiental: la solidaridad y la susten-
tabilidad como pilares del derecho ambiental”. Ed. Rubinzal Culzoni. 1º Ed. Revisada. Santa Fe. 2019, p. 48.
2. Lorenzetti, Teoria del Derecho Ambiental, 1ª reimpresión, 2009, p.13

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 13


El hombre está inserto y se desarrolla en un medio que lo condiciona y, a su vez, está con-
dicionado y modificado por su acción.

Según Valls3, el ambiente está constituido por el conjunto de elementos naturales que
acoge y sustenta al hombre, pero también lo agrede y limita. No se circunscribe al entor-
Énfasis no físico y sus elementos – agua, atmosfera, biosfera, tierra, subsuelo- sino que abarca los
elementos que el hombre crea, como el patrimonio artístico e histórico4.

Por su parte, Gelli define al ambiente como el conjunto de elementos naturales o trans-
formados por el hombre y creados por él, como la cultura, que permiten el nacimiento y
desarrollo de organismos vivos.5

A su vez, la Corte Suprema de Justicia de la Nación sostuvo en el precedente “Mendoza”6


que el ambiente es un bien colectivo no disponible y en el caso “La Pampa c/Provincia de
Mendoza (fallos, 343:603) señaló que para la Constitución Nacional el ambiente no es un
objeto destinado al exclusivo servicio del hombre, apropiable en función de sus necesi-
dades y de la tecnología disponible, tal como aquello que responde a la voluntad de un
sujeto que es su propietario.

A partir de la reseña precedente, estamos en condiciones de definir al ambiente como un


bien colectivo, de pertenencia comunitaria, de uso común e indivisible.

En cuanto a la naturaleza jurídica del ambiente, debemos destacar que son numerosos los
autores que entienden que el ambiente –como macro bien- constituye un sistema inte-
grado por numerosos micro bienes, que interactúan entre sí. Todos ellos constituyen un
único sistema y por ello el ambiente es considerado como un todo.

Al considerar la relación del hombre con el medio que lo rodea, esto es la naturaleza,
encontramos distintas concepciones, a saber: a) antropocentrismo fuerte, b) antropocen-
trismo moderado, y, c) biocentrismo.

En la siguiente imagen vemos ilustrado el antropocentrismo y el biocentrismo:

3. Valls, Derecho Ambiental, 5ª ed.,1997, p.33


4. Bidart Campos, German. Manual de la constitución reformada, Ediar. Bs. As., 2002, T. II. P. 85 Y 86
5. Gelli, Constitución de la Nación Argentina, p.319.
6. Fallos: 329:2316.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 14


Para el antropocentrismo, el centro de interés es el individuo y los bienes e incluso la
naturaleza son calificados relevantes siempre que aporten una utilidad para el hombre,
mediante su uso ilimitado. No le interesa la conservación del ambiente. En el caso del
antropocentrismo fuerte, el hombre es quien dicta las reglas, se relega la naturaleza a
la simple condición de medio destinado a satisfacer las necesidades humanas; y para el
antropocentrismo moderado, el hombre es parte integrante de la naturaleza, debe res-
petar y ayudar a su entorno, intentando evitar daño al ambiente. Mientras que, para el
biocentrismo, la naturaleza como sujeto entendido como un todo es un recurso escaso; y,
aparece como un sujeto vulnerable que necesita protección mediante normas constitu-
cionales, legales, principios o limitaciones en su ejercicio.

Desde la visión ecocéntrica, se reconoce al ambiente como un sujeto de derecho que ne-
cesita ser tutelado o protegido.

El ambiente como derecho humano básico: El derecho a un ambiente sano y equilibrado es uno
de los derechos considerados de tercera generación, tiene carácter de derecho funda-
mental y por lo tanto se encuentra tutelado por la CN.

Los derechos fundamentales son aquellos derechos subjetivos que corresponden a todos
los seres humanos por su status de persona, de ciudadano.

El derecho a un medio ambiente sano es en sí mismo un derecho humano fundamental


y, a su vez, constituye un presupuesto indispensable para el disfrute y ejercicio de los de-
más derechos humanos.

Recordemos que los derechos humanos se clasifican en categorías:

› 1ª generación, son los derechos civiles y políticos (por ejemplo, el derecho a la propie-
dad, a la libertad)

› 2ª generación, son los derechos económicos, sociales y culturales; se tiene en cuenta al


hombre como un ser social.

› 3ª generación, son los que se fundamentan en la solidaridad social, los derechos a la


paz, al desarrollo, a un ambiente sano, a la protección del patrimonio de la humani-
dad, a la protección de los usuarios y consumidores, a la defensa de la competencia

La regulación de los recursos naturales. Distribución de competencias:

En esta unidad también nos referiremos a los recursos naturales que se los define como
aquellos bienes de la naturaleza no transformados por el hombre y que pueden serle úti-
Énfasis les, esto es proporcionarle algún provecho, beneficio o comodidad.

Se clasifican en no renovables y renovables. Los primeros son aquellos que existen en una
cantidad determinada y su aprovechamiento ilimitado conduce a su extinción. Son los
minerales, el carbón, el petróleo, etc. Mientras que los renovables son aquellos que se
pueden reconstituir una vez aprovechados parcialmente de manera racional. Son los ele-
mentos de la flora, fauna, suelo, etc.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 15


No debemos olvidar que, el sistema federal adoptado por nuestra Constitución Nacional
importa la asignación de competencias a las jurisdicciones federal y provincial; pero ello
no determina una subordinación de los estados particulares al gobierno central, sino que
consiste en una coordinación de esfuerzos y funciones de ambas jurisdicciones dirigidos
al bien común general. No se trata de una tarea sencilla, pero ambos han de colaborar,
para la consecución eficaz del fin común que persiguen como es la protección ambiental.

El art. 41 de la Constitución Nacional dispone que “Todos los habitantes gozan del de-
recho a un ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las
actividades productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de las
generaciones futuras; y tienen el deber de preservarlo. El daño ambiental generará prio-
ritariamente la obligación de recomponer, según lo establezca la ley.

Las autoridades proveerán a la protección de este derecho, a la utilización racional de los


recursos naturales, a la preservación del patrimonio natural y cultural y de la diversidad
biológica, y a la información y educación ambientales.

Corresponde a la Nación dictar las normas que contengan los presupuestos mínimos de
protección, y a las provincias, las necesarias para complementarlas, sin que aquéllas alte-
ren las jurisdicciones locales.

Se prohíbe el ingreso al territorio nacional de residuos actual o potencialmente peligro-


sos, y de los radiactivos.

A esta norma se la denomina clausula ambiental y la podemos estructurar en tres partes.


El primer apartado, se refiere al derecho a un ambiente sano que tienen todos y cada uno
de los ciudadanos; se concibe como un derecho- deber. El segundo, determina las obli-
gaciones del Estado – en todos sus niveles- de proveer a la protección de este derecho a
partir de: a) del uso racional de los recursos; b) la preservación del patrimonio natural y
cultural y de la diversidad biológica, y, c) la información y la educación ambiental. Luego,
el tercer párrafo consagra la distribución de las competencias entre la Nación y las pro-
vincias para la protección ambiental; mientras que el último párrafo, establece la prohi-
bición de introducir en todo el territorio de la Nación residuos actuales o potencialmente
peligrosos y los radioactivos.

En armonía con el art. 41, la Constitución Nacional dispone en el art. 121 que las provincias
conservan todo el poder no delegado a la Nación, mientras que el art. 124 establece que
las provincias tienen el dominio originario de los recursos naturales existentes en su terri-
torio. Ello implica que las provincias regulan el uso y goce de los mismos.

Sin embargo, el reconocimiento de la titularidad de los recursos naturales que contem-


pla la norma constitucional a favor de las provincias no puede impedir ni obstaculizar
el ejercicio de la jurisdicción que corresponde al Estado Nacional en materia ambiental.
Tampoco debe constituir un obstáculo para el aprovechamiento racional de los recursos.

Al mismo tiempo, la CN le reconoce a la Nación la facultad de regular los recursos natura-


les a través de la sanción de los Códigos de fondo como el de Minería y regular su protec-
ción a través del dictado de normas de presupuestos mínimos.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 16


Es decir que, corresponde a la Nación dictar las normas que contengan los presupuestos
mínimos de protección, que constituyen el umbral básico de protección ambiental, fijan-
do los contenidos mínimos, reservando a las provincias la facultad para dictar las normas
necesarias para complementarlas.

Es por ello que las provincias –en ejercicio del poder de policía ambiental- pueden dictar
normas necesarias para complementarlas, sin que ello constituya un avance sobre las fa-
cultades delegadas a la Nación. Así lo entendió la Corte Suprema de Justicia de la Nación
al sostener que “complementar supone agregar alguna exigencia o requisito no conteni-
do en la legislación complementada” (conf. Fallos: 330:1791, “Villivar”, voto de los doctores
Lorenzetti, Fayt y Petracchi, considerando 7°).

Así el Congreso de la Nación ha sancionado las siguientes leyes de presupuestos mínimos:

› Ley 25.612, para la Gestión Integral de los Residuos Industriales y de Actividades de


Servicio;

› Ley 25.670, para la Gestión y Eliminación de PCB;

› Ley 25.675, para la Gestión Sustentable y Adecuada del Ambiente;

› Ley 25.688, Régimen de Gestión Ambiental de Aguas;

› Ley 25.831, Información Pública Ambiental;

› Ley 25.916, Gestión de Residuos Domiciliarios;

› Ley 26.331, Protección Ambiental de los Bosques Nativos;

› Ley 26.562, para la Preservación de los Glaciares y del Ambiente Pre-glacial;

› Ley 26.562: Protección Ambiental para el Control de Actividades de Quema;

› Ley 26.815: Manejo del Fuego.

Por su parte, las provincias al dictar las normas locales que complementen las de presu-
puesto mínimo, puede ser más rigurosa, aumentar las condiciones o requisitos impuestos
por la Nación, imponer mayores condiciones maximizando los estándares de conserva-
ción del medio ambiente. Aunque no pueden establecer menores exigencias ni oponerse
a ellas, puesto que la norma nacional constituye un piso inderogable. Esain sostiene que
las normas provinciales y municipales deben adecuar su contenido a los presupuestos mí-
nimos federales, bajo apercibimiento de ser declaradas invalidas por inconstitucionales7.

La Nación tiene competencia para regular la utilización de los recursos naturales, por
ejemplo, la navegabilidad de los ríos interiores (art. 75, inc. 10 CN).

7.Esain, Jose Alberto. “Competencias legislativas entre la Nación y las Provincias en materia ambiental”. Revista de
Derecho Público 2009 (1). Santa Fe. Ed. Rubinzal Culzoni

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 17


Para comprender mejor este tema y acompañar el desarrollo se sugiere la lectura del ar-
tículo que se indica a continuación en conjunto con el fallo dictado por la CSJN (Corte
Lectura Suprema de Justicia de la Nación) Competencias ambientales de José Esain y Edenor c/ Pro-
complementaria vincia de Bs. As. (disponible en plataforma)

Por último, en cuanto a la competencia judicial, la Ley General del Ambiente Nº 25.6758,
en el art. 7 establece que “la aplicación de la ley corresponde a los tribunales ordinarios
según corresponda por el territorio, la materia, o las personas. En los casos que el acto,
omisión o situación generada provoque efectivamente degradación o contaminación
en recursos ambientales interjurisdiccionales, la competencia será federal”. Es decir que
todo lo relacionado al dominio de los recursos naturales que integran el territorio de las
provincias y todos los conflictos o controversias que afecten a aquellos será competente
la justicia ordinaria de las provincias. Mientras que, de manera excepcional, la cuestión
ambiental será de competencia federal, en los casos en que el acto, omisión o situación
generada provoque efectivamente degradación o contaminación en recursos ambienta-
les interjurisdiccionales, sea por los recursos naturales involucrados o por afectar al am-
biente de manera integral.

Así por ejemplo, en el conflicto suscitado por la cuenca del Rio Atuel, entre las provincias
de Mendoza y La Pampa, la CSJN se refiere al federalismo de concertación cuando señala
que frente a la existencia de tensiones en las relaciones interjurisdiccionales, es necesario
asumir una percepción conjuntiva o cooperativa, propia de un federalismo de concerta-
ción, que supere los enfoques disyuntivos o separatistas; por ello, ante el inevitable surgi-
miento de desentendimientos e, incluso, hostilidades entre las provincias en el ejercicio
de los poderes no delegados que son el resultado del reconocimiento de su autonomía,
a fin de garantizar la supervivencia del sistema federal en cuanto “unión indestructible
de Estados indestructibles, la Constitución ha previsto un mecanismo de solución de
conflictos, asignando a la Corte Suprema de Justicia de la Nación la trascendente misión
de dirimir, resolver, solucionar y/o componer tales controversias, estableciendo líneas de
acción que permitan disiparlas. Se trata de la “competencia dirimente”, que surge del ar-
tículo 127 de la Norma Fundamental argentina (Fallos: 340:1695).

El orden público ambiental: la Ley General del Ambiente (LGA), en su art. 3 dispone que la
ley regirá en todo el territorio del país y que sus disposiciones son de orden público y se
utilizarán para la interpretación y aplicación de la legislación específica sobre la materia,
la cual mantendrá su vigencia en cuanto no se oponga a los principios y disposiciones
contenidas en la ley. Así establece la prioridad de su contenido respecto a las normas es-
pecíficas sobre la materia, y mantendrán su vigencia siempre que no se opongan a los
principios y disposiciones contenidas en la ley marco.

Se ha dicho que una ley es de orden público cuando con un sentido de equidad se ampara
el interés general de la sociedad para la realización de una idea de justicia9

8. Boletín Oficial, 28/11/2002.


9. Cafferata, Néstor. Ley 25.675 General del Ambiente. Comentada, interpretada y concordada, DJ, 2002-3-
1133”.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 18


La expresión “orden público” alude a una categoría o clase de disposiciones de interés ge-
neral, que se identifican con el interés público o general del país. Para Cafferata, el or-
den público ambiental consiste en «la preservación del equilibrio ecológico, el deber de
la autoridad administrativa de preservarlos y también de los integrantes del Ministerio
Público de velar por él, aun respecto de actos de la autoridad sea administrativa o judi-
cial»10. Ello implica, además, que el contenido de la ley es obligatorio para la voluntad de
los particulares pues no pueden dejar sin efecto sus disposiciones11.

Desarrollo sustentable. Presupuestos: el art. 41 de la CN menciona como una cualidad del


ambiente que sea “apto para el desarrollo humano”, ello supone la satisfacción de las ne-
cesidades de las generaciones presentes, sin comprometer la capacidad de las genera-
ciones futuras para satisfacer sus propias necesidades. Tal concepto no debe entenderse
como el crecimiento económico, sino que se refiere al desarrollo del hombre en todas sus
esferas, esto es en la faz física, psíquica, social y cultural en toda su extensión.

Es por ello que el concepto va mucho más allá del crecimiento del hombre en su esfera
pura y exclusivamente económica. Se pretende garantizar que el ambiente sea idóneo
para que se puedan alcanzar objetivos tales como la “calidad de vida”.

Señala Rosatti que “el desarrollo de una comunidad incorpora no solo los indicadores ma-
croeconómicos clásicos vinculados con la generación de la riqueza (v. gr., PBI) sino también
otros que aluden a diversos aspectos culturales, educativos, institucionales y sociales de la
población tales como la esperanza de vida al nacer, el promedio de vida de la población12.

Destaca Leonardo Boff13 la definición de desarrollo sustentable como aquel que atien-
de a las necesidades de las generaciones actuales sin comprometer la capacidad de las
generaciones futuras de atender a sus necesidades y aspiraciones; y, afirma que una so-
ciedad es sustentable cuando se organiza y se comporta de tal forma que, a través de las
generaciones, consigue garantizar la vida de los ciudadanos y de los ecosistemas en los
que está inserta. Mientras que Lorenzetti14 explica que el desarrollo debe ser sustentable,
lo que implica mantener un volumen de recursos apto para que las generaciones futuras
puedan aprovecharlo.

En el precedente “Salas Dino”15 la Corte Suprema de Justicia de la Nación estableció que


el principio precautorio produce una obligación de previsión extendida y anticipatoria a
cargo del funcionario público. Por lo tanto, no se cumple con la ley si se otorgan autori-
zaciones sin conocer el efecto. La aplicación de este principio implica armonizar la tute-

10. Cafferata, Néstor. “Orden Público y Paradigma ambiental”, en Derecho Ambiental, El Derecho, serie es-
pecial, ejemplar del 6/2/2007
11. Es imprescindible la lectura del art. 12 CCCN pues estipula que las convenciones de los particulares no
pueden dejar sin efecto las leyes en cuya observancia estén interesados el orden público.
12. FALBO, A. J. (2010). Derecho ambiental. La Plata, Argentina: Librería Editora Platense S.R.L. Recuperado
de https://elibro.net/es/ereader/ubpelibro/66604?page=53.
13. BOFF, Leonardo. Sustentabilidad. La urgencia ante el grito de la Tierra, 1ª ed., Santa María, Ciudad Autó-
noma de Buenos Aires, 2017, pags.37/38.
14. LORENZETTI, Ricardo Luis. Derecho Ambiental. 1ª ed. Revisada, Sante Fe. Rubinzal Culzoni, 2018, p.132.
15. Fallos: 332:663.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 19


la del ambiente y el desarrollo, mediante un juicio de ponderación razonable; por ello
debe buscarse la complementariedad, ya que la tutela del ambiente no significa detener
el progreso sino hacerlo más perdurable en el tiempo, para que puedan disfrutarlos las
generaciones futuras.

El derecho Ambiental en el Código Civil y Comercial: el art. 2º del Código Civil y Comercial
de la Nación, establece como regla de interpretación, que la ley debe ser interpretada
teniendo en cuenta los principios y los valores jurídicos de modo coherente con todo el
ordenamiento.

Se trata de una regla que contribuye a la tutela del ambiente, pues además de las leyes
de presupuesto mínimo se deben considerar las disposiciones que surgen de los tratados
sobre derechos humanos, los principios y los valores jurídicos, de manera integral.

Así, la LGA contiene principios de interpretación y aplicación de la normativa y de toda


otra norma a través de la cual se ejecute la política ambiental que, en general, son iden-
tificados o reconocidos por la doctrina del derecho ambiental (ver arts. 3º, 4º y 5º). Esa
misma ley es la que establece claramente, en el art. 2º, los valores jurídicos ambientales.

Asimismo, el CCCN constituye un gran avance para la defensa del ambiente, pues recono-
ce al ambiente como bien jurídico protegido, regula los derechos individuales y derechos
de incidencia colectiva, introduce conceptos de ambiente y sustentabilidad, reconoce las
normas de presupuestos mínimos, amplía los supuestos de abuso del derecho (cuando
se afectan derechos de incidencia colectiva), y pone el acento en la función preventiva del
derecho de daños.

Así, el art. 14 reconoce los derechos individuales y de incidencia colectiva y estipula que
no se ampara el ejercicio abusivo de los derechos individuales cuando afecta el ambiente
o los derechos de incidencia colectiva en general. Luego, el art. 240 establece que el ejerci-
cio de los derechos individuales sobre los bienes debe ser compatible con los derechos de
incidencia colectiva, conforme a las normas del derecho administrativo nacional y local
dictadas en interés público y no debe afectar el funcionamiento ni la sustentabilidad de
los ecosistemas de la flora, la fauna, la biodiversidad, el agua, los valores culturales, el
paisaje, entre otros, según los criterios previstos en la ley especial.

Además, en el art. 241, determina que el ejercicio de los derechos debe respetar la nor-
mativa sobre presupuestos mínimos que resulte aplicable, cualquiera sea la jurisdicción
en que se ejerzan. Por otra parte, consagra el deber genérico de evitar el daño mediante
la función preventiva (art. 1710) que se vincula directamente con el principio preventivo
establecido en la LGA; y, regula el ejercicio y tramitación de la acción preventiva que nace
frente a un hecho u omisión antijurídica que haga previsible la producción de un daño
(arts. 1711 a 1713).

Los principios del derecho ambiental:

la LGA otorga una tutela ambiental uniforme para todo el territorio nacional, y tiene por
objeto imponer condiciones necesarias para asegurar la protección ambiental; y, conse-
cuentemente, contiene una serie de principios de política ambiental para su interpreta-
ción y aplicación.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 20


Consagra en el art. 4º una serie de principios que son a su vez principios de la política am-
biental y principios del derecho ambiental.

Estos principios a partir de lo que dispone el art. 240 CCCN son operativos en las deci-
siones regulatorias y judiciales. Gonzalo Sozzo sostiene que una de las funciones que
cumplen los principios es la de “integración supletoria” que ejercen los magistrados al
momento de resolver y por ello cumplen una tarea de complemento de lo establecido
por el legislador.

Lorenzetti16 recuerda que los principios son un enunciado normativo general, que no
definen un supuesto de hecho especifico, sino que “son mandatos de optimización” y
pueden ser cumplidos en diversos grados. Mientras que Robert Alexy17 concibe a los prin-
cipios como mandatos de optimización, y sostiene que el punto decisivo entre reglas y
principios es que estos últimos son normas que ordenan que algo “sea realizado en la
mayor medida posible, dentro de las posibilidades jurídicas y reales existentes”. También
pueden ser un instrumento técnico para resolver una laguna normativa y pueden ser una
guía en la actividad legislativa.

El art. 5 prevé que “Los distintos niveles de gobierno integrarán en todas sus decisiones y
actividades previsiones de carácter ambiental, tendientes a asegurar el cumplimiento de
los principios enunciados en la presente ley”, ello implica que todas las decisiones que se
adopten en materia ambiental deben observar estas pautas básicas.

A continuación, realizaremos una breve descripción de los principios ambientales:

› De Congruencia: la legislación provincial y municipal referida a lo ambiental deberá


ser adecuada a los principios y normas fijadas en la presente ley; en caso de que así no
fuere, éste prevalecerá sobre toda otra norma que se le oponga. La aplicación de este
principio implica armonizar la tutela del ambiente y el desarrollo, mediante un juicio
de ponderación razonable; por esta razón, no debe buscarse oposición entre ambos,
sino complementariedad, ya que la tutela del ambiente no significa detener el pro-
greso de la economía regional en el caso, sino por el contrario, hacerlo más perdurable
en el tiempo de manera que puedan disfrutarlo las generaciones futuras.

› De Prevención: las causas y las fuentes de los problemas ambientales se atenderán en


forma prioritaria e integrada, tratando de prevenir los efectos negativos que sobre el
ambiente se pueden producir.

16. Lorenzetti, Ricardo Luis. Derecho Ambiental. 1º ed. Revisada. Santa Fe. Rubinzal Culzoni, 2018. Pag. 108
y sgtes.
17. ALEXY, Robert, “El concepto y la validez del derecho”, traducido del alemán por Jorge M. Ceña, p. 75,
p. 162. Gedisa, Barcelona 1997. Teoría de la argumentación jurídica”, Palestra, 2007, p. 458. Teoría de los
derechos fundamentales”, versión castellana de GARZÓN VALDÉS, Ernesto, Centro de Estudios Políticos y
Constitucionales, Madrid, 2001, p. 86. ALEXY, Robert, “Sobre la estructura de los principios jurídicos” en Tres
escritos sobre los derechos fundamentales y la teoría de los principios, Universidad Externado de Colombia
Serie de Teoría Jurídica y Filosofía del Derecho Nº 28, 2003, ps. 93-103.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 21


› Precautorio: cuando haya peligro de daño grave o irreversible la ausencia de información
o certeza científica no deberá utilizarse como razón para postergar la adopción de medi-
das eficaces, en función de los costos, para impedir la degradación del medio ambiente.

› De Equidad Intergeneracional: los responsables de la protección ambiental deberán


velar por el uso y goce apropiado del ambiente por parte de las generaciones presen-
tes y futuras.

› Progresividad: los objetivos ambientales deberán ser logrados en forma gradual, a


través de metas interinas y finales, proyectadas en un cronograma temporal que faci-
lite la adecuación correspondiente a las actividades relacionadas con esos objetivos.

› De Responsabilidad: el generador de efectos degradantes del ambiente, actuales o futu-


ros, es responsable de los costos de las acciones preventivas y correctivas de recompo-
sición, sin perjuicio de la vigencia de los sistemas de responsabilidad ambiental que
correspondan.

› De Subsidiariedad: el Estado nacional, a través de las distintas instancias de la admi-


nistración pública, tiene la obligación de colaborar y, de ser necesario, participar en
forma complementaria en el accionar de los particulares en la preservación y protec-
ción ambientales.

› De Sustentabilidad: el desarrollo económico y social y el aprovechamiento de los recursos


naturales deberán realizarse a través de una gestión apropiada del ambiente, de manera
tal, que no comprometa las posibilidades de las generaciones presentes y futuras.

› De Solidaridad: la Nación y los Estados provinciales serán responsables de la preven-


ción y mitigación de los efectos ambientales transfronterizos adversos de su propio
accionar, así como de la minimización de los riesgos ambientales sobre los sistemas
ecológicos compartidos.

› De Cooperación: los recursos naturales y los sistemas ecológicos compartidos serán


utilizados en forma equitativa y racional. El tratamiento y mitigación de las emergen-
cias ambientales de efectos transfronterizos serán desarrollados en forma conjunta.

› “In Dubio Por Natura” implica que en caso de duda la interpretación debe ser favorable
a la naturaleza.

El Acceso a la Información Pública Ambiental. Participación ciudadana:

Entre los objetivos que debe cumplir la política ambiental nacional, la LGA dispone en
el art. 2º, que el Estado debe fomentar la participación social en los procesos de toma de
decisión y organizar e integrar la información ambiental, asegurando su libre acceso a la
población. Es decir, ha sentado las bases y principios para institucionalizar el acceso a la
información pública en materia ambiental y el logro de una participación en igual senti-
do. A su vez, los individuos deben tener una participación activa que les permita tener un
conocimiento de los aspectos ambientales, del deterioro, fragilidad e impacto que sufre
el entorno a partir de las acciones humanas, para que se concretice su derecho a un me-
dio ambiente adecuado.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 22


Por otro lado, el mandato que impone la CN a los poderes públicos que consiste en el de-
ber de proveer información ambiental, constituye una garantía fundamental de carácter
sustantivo. Ello implica que el Estado asume, por un lado, el deber de recolectar y proce-
sar la información; y por el otro, suministrar de un modo eficaz y constante la difusión y
actualización de la información acumulada.

La relevancia de los derechos a la información, participación y acceso a la justicia por


cuestiones o conflictos ambientales fue reconocida en diversas declaraciones internacio-
nales. Así en la Conferencia de Rio de Janeiro de 1992, al formularse los principios en la
Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y Desarrollo, en particular el Principio 10,
establece que el mejor modo de tratar las cuestiones ambientales es con la participación
de todos los ciudadanos interesados, en el nivel que corresponda.

Lorenzetti18 destaca que el acceso a la información pública es un derecho humano funda-


mental mediante el cual toda persona puede acceder a la información de que dispongan
las autoridades públicas.

Los Estados deberán facilitar y fomentar la sensibilización y la participación de la pobla-


ción poniendo la información a disposición de todos y proporcionar acceso efectivo a los
procedimientos administrativos y judiciales.

El art. 16 de la LGA estipula que los particulares tienen la obligación de suministrar infor-
mación relacionada con la calidad ambiental y referida a las actividades que desarrollan
y además tienen el derecho de obtener información ambiental de las autoridades gu-
bernamentales, en especial aquella que se refiera al proceso de toma de decisiones que
impliquen una alteración al ambiente.

Su aplicación debe compatibilizar además con la Ley Nº 25.831- “Régimen de libre acceso
a la información pública ambiental”19, que establece los presupuestos mínimos de pro-
tección ambiental para garantizar el derecho de acceso a la información ambiental que
se encuentre en poder del Estado, regulando los aspectos sustantivos y procedimentales
para garantizar su acceso.

Se trata de una herramienta que viabiliza la participación ciudadana y fortalece la demo-


cracia legítima, transparente y eficiente. Además, contribuye a fortalecer la relación entre
el Estado y la sociedad civil.

18. LORENZETTI, Ricardo Luis. Derecho Ambiental. 1º ed. Revisada. Santa Fe. Rubinzal Culzoni, 2018. Pag. 72.
19. Boletín Oficial, 07/01/2004.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 23


Esta herramienta se complementa con el mecanismo de participación ciudadana en la
toma de decisiones ambientales. El art. 19 de LGA dispone que toda persona tiene dere-
cho a opinar en los procedimientos administrativos que se relacionen con la preservación
y protección del ambiente. Se sostiene que es una forma de democratizar la política am-
biental20. Su implementación se observa en la formación de las decisiones administrati-
vas, en la disposición legal y efectividad del procedimiento de recursos administrativos y
en la implementación de las audiencias públicas, que constituyen la base del consenso
para lograr legitimidad en la gestión ambiental.

El 4 de marzo de 2018, mediante la ley Nº 27.566 se aprobó el Acuerdo Regional sobre


el Acceso a la Información, la Participación Pública y el Acceso a la Justicia en Asuntos
Ambientales en América Latina y el Caribe adoptado en Escazú (Costa Rica), tiene por ob-
jetivo garantizar la implementación plena y efectiva en América Latina y el Caribe de los
derechos de acceso a la información ambiental, participación pública en los procesos de
toma de decisiones ambientales y acceso a la justicia en asuntos ambientales, así como
la creación y el fortalecimiento de las capacidades y la cooperación, contribuyendo a la
protección del derecho de cada persona, de las generaciones presentes y futuras, a vivir
en un medio ambiente sano y al desarrollo sostenible.

20. RODRIGUEZ, Carlos A. Ley General del Ambiente de la República Argentina: Ley Nª 25.675, comentada. 1º Ed.,
Buenos Aires, Lexis Nexis Argentina, 2007. Pag. 131/132.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 24


Para complementar este punto de la Unidad 1 lo invitamos a leer el siguiente artículo:
El control de complementariedad en materia ambiental. Los presupuestos mínimos ambientales
Lectura de José Alberto Esain. (disponible en plataforma)
complementaria

Proponemos ahora trabajar con la Actividad 1 titulada: Recapitulando, ponemos los fallos
en acción.
Actividad

Unidad 2: Acceso a la justicia ambiental

Ejercicio de los derechos. Precisiones Conceptuales

Conforme estudiamos en la Unidad anterior, el derecho a un ambiente sano está reco-


nocido explícitamente en el art. 41 de la CN y fue reconocido como un derecho humano
fundamental. La tutela del ambiente importa el cumplimiento de los deberes que cada
uno de los ciudadanos tienen respecto del cuidado de los ríos, de la diversidad de la flora
y la fauna, de los suelos colindantes, de la atmosfera. Estos deberes son el correlato que
esos mismos ciudadanos tienen a disfrutar de un ambiente sano, para sí y para las gene-
raciones futuras.

Ahora, nos proponemos analizar el diseño de las distintas categorías de los derechos
afectados por un conflicto ambiental, que habilita el acceso a la tutela judicial del am-
biente, y que se califican en tres categorías.

Lorenzetti señala que ante un conflicto ambiental existen distintas categorías de dere-
chos afectados que, conforme preciso la CSJN en el precedente “Halabi”,se califica en las
Énfasis siguientes categorías:

› Derechos sobre bienes jurídicos individuales: el interés es individual y por ello la legiti-
mación también; en donde cada titular que ha sufrido una lesión sobre sus intereses
personales y directos, inicia una acción y obtiene una sentencia en el proceso.

› Derechos sobre intereses individuales homogéneos: la afección es individual, la legitima-


ción es individual, pero el interés es homogéneo y susceptible de una sola decisión.
Hay homogeneidad objetiva entre los intereses individuales y una sola causa que
genera daño ambiental, por lo que resulta conveniente procurar una sola decisión.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 25


› Derechos sobre bienes jurídicos colectivos: el bien afectado es el colectivo, el titular del
interés es el grupo. La legitimación la puede ejercer uno de los integrantes del grupo
o la asociación que tiene representatividad; puede ser ejercido por el Defensor del
Pueblo, las asociaciones que concentran interés colectivo y el afectado. Se debe acre-
ditar un mínimo de interés razonable y suficiente.

En materia de legitimación procesal, refiere el Alto Cuerpo que, corresponde delimitar


con precisión tres categorías de derechos: individuales, de incidencia colectiva que tienen
por objeto bienes colectivos, y de incidencia colectiva referentes a intereses individuales
homogéneos, y en todos los supuestos es imprescindible comprobar la existencia de un
“caso” (art. 116 de la Constitución Nacional) -ya que no se admite una acción que persiga el
control de la mera legalidad de una disposición-, como también es relevante determinar
si la controversia en cada uno de dichos supuestos se refiere a una afectación actual o se
trata de la amenaza de una lesión futura causalmente previsible.

Además, resalta que los derechos de incidencia colectiva que tienen por objeto bienes co-
lectivos (art. 43 de la Constitución Nacional) son ejercidos por el Defensor del Pueblo de
la Nación, las asociaciones que concentran el interés colectivo y el afectado, y la petición
debe tener por objeto la tutela de un bien colectivo- lo que ocurre cuando éste pertenece
a toda la comunidad-, siendo indivisible y no admitiendo exclusión alguna, razón por la
cual sólo se concede una legitimación extraordinaria para reforzar su protección, pero en
ningún caso existe un derecho de apropiación individual sobre el bien ya que no se hallan
en juego derechos subjetivos, no perteneciendo estos bienes a la esfera individual sino
social y no son divisibles de modo alguno.

Defensa jurisdiccional del ambiente

La Constitución Nacional tutela al ambiente de modo claro y contundente. Sostiene Ca-


fferatta, que la justicia ambiental es un elemento esencial dentro del Estado de derecho
ambiental.

A su vez, el Acuerdo Regional sobre el Acceso a la Información, la Participación Pública y


el Acceso a la Justicia en Asuntos Ambientales en América Latina y el Caribe, contiene un
conjunto de normas en materia de “Acceso a la justicia en asuntos ambientales”. En par-
ticular, en su art. 8º, dispone que “cada Parte garantizará el derecho a acceder a la justicia
en asuntos ambientales de acuerdo con las garantías del debido proceso”.

En nuestro ordenamiento jurídico, las acciones que se pueden ejercer para la tutela o de-
fensa del bien colectivo son:

› La prevención, cuyo objetivo es detener una amenaza del daño;


› La recomposición, implica que existe un daño y se pretende que las cosas vuelvan a su
estado anterior:
› La reparación, supone la existencia del daño y que las cosas no se pueden volver a su
estado anterior, por ello procede una indemnización dineraria sustitutiva.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 26


La CSJN ha señalado, en el precedente Mendoza, que a los fines de la tutela del bien co-
lectivo, tiene prioridad absoluta la prevención del daño futuro, ya que en el caso de la con-
taminación del Riachuelo, se trata de actos continuados que seguirán produciendo con-
taminación. Luego, en segundo lugar, debe perseguirse la recomposición de la polución
ambiental ya causada conforme a los mecanismos que la ley prevé y, para el supuesto
de daños irreversibles, corresponde tratar el resarcimiento. Entonces, procede, en primer
lugar, la prevención, luego la recomposición y finalmente la reparación.

El acceso a la justicia ambiental, que hace a la tutela judicial efectiva, debe ser amplio,
permeable, flexible. Es que la problemática del riesgo amenaza o peligro de daño am-
biental, daño ambiental colectivo o daño al ambiente por sí mismo, incide, influye o im-
pacta, perjudica a un sinnúmero de personas, vecinos, interesados, titulares de derechos
comunes, homogéneos, iguales o similares.

La prelación de la función preventiva se fundamenta en las características del bien colec-


tivo ambiental. El art. 1710 del CCCN estipula en relación a la prevención del daño, que
toda persona tiene el deber, en cuanto de ella dependa, de: a) evitar causar un daño no
justificado; b) adoptar, de buena fe y conforme a las circunstancias, las medidas razo-
nables para evitar que se produzca un daño, o disminuir su magnitud; si tales medidas
evitan o disminuyen la magnitud de un daño del cual un tercero sería responsable, tiene
derecho a que éste le reembolse el valor de los gastos en que incurrió, conforme a las re-
glas del enriquecimiento sin causa; c) no agravar el daño, si ya se produjo.

Podrán ejercer la acción preventiva quienes acrediten un interés razonable en la preven-


ción del daño; y procede cuando una acción u omisión antijurídica hace previsible la pro-
ducción de un daño, su continuación o agravamiento. No es exigible la concurrencia de
ningún factor de atribución.

Sin embargo, si el daño ya se produjo se podrá ejercer la acción de recomposición o resar-


citoria. Así, se intentará, en primer lugar, agotar los mecanismos para la recomposición
del ambiente, es decir, volver al ambiente a su estado anterior, siempre que sea técnica
y económicamente posible. Por ello, siempre que resulte posible se deberá exigir al cau-
sante del daño la remediación del bien colectivo afectado; y, en el caso que no fuera posi-
ble, se tendrá que resarcir económicamente los daños producidos.

La LGA define, en el art. 27, al daño ambiental como toda alteración relevante que modifi-
que negativamente el ambiente, sus recursos, el equilibrio de los ecosistemas o los bienes
o valores colectivos, a partir de un acto u omisión. Se sostiene que el daño ambiental es
bicéfalo o bifronte, y los perjuicios individuales y colectivos que se produzcan, son las dos
caras de una misma moneda[5].

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 27


En cuanto a la legitimación procesal para obtener la recomposición del daño ambiental,
el art. 30 dispone que podrán tramitarla el afectado, el Defensor del Pueblo, las asocia-
ciones no gubernamentales dedicadas a la defensa ambiental y los organismos estatales
con facultades. Mientras que la legitimación pasiva, el art. 41 de la CN impone deberes
tanto a las autoridades públicas como a todos los habitantes, quienes tienen un derecho
sano al ambiente, y un deber de protegerlo y en su caso de repararlo. Los deberes deriva-
dos de la norma obligan a toda persona que dañe al ambiente a recomponerlo.

Entonces, podrán ser sujetos pasivos las personas físicas o jurídicas, entidades o estable-
cimientos públicos o privados. En todos los casos, el Estado está sujeto a la responsabi-
lidad en general, y en especial responde por omisión en el ejercicio del poder de policía
que le corresponde en la protección del medio ambiente.

Acción de amparo ambiental y tutela de los derechos de incidencia colectiva

Las pretensiones que involucren aspectos relativos a cuestiones de naturaleza ambiental


revisten particular relevancia por los derechos que se pretenden tutelar, por ello no debe
perderse de vista que el ordenamiento contempla diferentes vías adjetivas para garanti-
zar su protección, unas genéricas y otras específicas.

El amparo ambiental es un proceso constitucional con fundamento en los arts. 41 (bien


jurídico protegido: el derecho a un ambiente sano) y 43 de la CN, el art. 25 de la CADH
y los arts. 66 y 68 de la Constitución de Córdoba, que recoge las nuevas concepciones y
visiones que informan la protección de los recursos naturales, del ecosistema, de las re-
servas hídricas y ecológicas, desde un punto de vista de trascendental importancia en el
bien colectivo de la comunidad y de la humanidad.

En particular, el art. 43 de CN dispone que toda persona puede, contra todo acto u omi-
sión de autoridades públicas o de particulares, que en forma actual o inminente lesione,
restrinja, altere o amenace, con arbitrariedad o ilegalidad manifiesta, derechos y garan-
tías reconocidos por esta Constitución, un tratado o una ley, interponer acción expedita
y rápida de amparo. Mientras que la LGA, en el art. 30, in fine, estipula que toda persona
podrá solicitar, mediante la acción de amparo, la cesación de actividades generadoras de
daño ambiental colectivo.

Esta acción se presenta como un mecanismo para reprimir actos en ejecución, pero tam-
bién el legislador, en el caso de la provincia de Córdoba, ha previsto su procedencia pre-
ventiva (ex ante, es decir antes de la ocurrencia del hecho dañino propiamente dicho),
siempre que exista una amenaza concreta a intereses difusos o en el goce de derechos
colectivos cuando sea por hechos u omisiones arbitrarias o ilegales. Para su procedencia,

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 28


no es necesario demostrar la arbitrariedad o ilegalidad de la acción u omisión, este requi-
sito de antijuridicidad en el régimen ambiental se ha flexibilizado.

Respecto a las medidas cautelares en los procesos judiciales, el art. 32 de la LGA dispone
que, en cualquier estado del proceso, podrán ser solicitadas por la parte o dictadas de
oficio por el magistrado interviniente. Son admitidas todas aquellas que son aptas para
lograr adecuada tutela.

La medida cautelar puede consistir: 1) en una medida cautelar sustantiva o autónoma a


toda acción judicial o reclamo administrativo, que se solicita en forma previa a la interpo-
sición de la pretensión principal, aunque queda condicionada a la posterior presentación
de la acción de fondo; o 2) en una medida cautelar autosatisfactiva, que se presenta solo
al efecto de obtener en forma urgente un mandato de abstención o de acción sobre el
demandado, que se agota en su solo otorgamiento.

Para comprender mejor este tema, se sugiere la lectura del fallo emitido por la CSJN en
los autos caratulados “Salas Dino y otros c/ Pcia de Salta y Estado Nacional- Amparo” (Fallos:
Lectura 331:2925). (disponible en plataforma)
complementaria

En cuanto a la prueba en los procesos judiciales, el art. 33 señala que los dictámenes emi-
tidos por organismos del Estado tendrán la fuerza probatoria de los informes periciales.
Por último, refiere que la sentencia dictada en el marco del proceso hará cosa juzgada y
tendrá efecto erga omnes, a excepción de que la acción sea rechazada, aunque sea par-
cialmente, por cuestiones probatorias.

Rol activo del juez en el proceso

La tutela del ambiente importa el cumplimiento de los deberes de los ciudadanos, que
son el correlato que tienen a disfrutar de un ambiente sano, para sí y para las generacio-
nes futuras. La mejora o degradación del ambiente beneficia o perjudica a toda la pobla-
ción, porque es un bien que pertenece a la esfera social y transindividual, y de allí deriva
la particular energía con que los jueces deben actuar para hacer efectivos estos mandatos
constitucionales.

El juez ambiental se caracteriza por ser un juez interesado. En los procesos ambientales,
el juez no se limita a ser un mero observador. En estos litigios se exige de él un rol com-
prometido, atento a los requerimientos y las necesidades de la sociedad. Su compromiso
es con el ambiente, por lo cual, si bien cumple en el proceso un rol protagónico, no por
ello deja de ser imparcial. Entonces este rol proactivo que desempeña el magistrado en
procesos ambientales implica que nos encontramos ante un juez que tiene interés en la
búsqueda de la verdad y en la defensa del ambiente. Sin embargo, esa proactividad no
debe entenderse como incompatible con el respeto de la debida defensa de las partes, y
con el resguardo del principio de legalidad de sus actos.

Es decir, la normativa vigente les confiere a los magistrados actuantes amplias facultades
en relación a la valoración de la magnitud de los daños o amenazas a los intereses difu-
sos y/o derechos colectivos comprometidos; pudiendo ordenar de oficio la producción de
medidas de prueba no propuestas por las partes o complementarias de ellas, decretar las

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 29


que estime necesarias para mejor proveer en cualquier estado de la causa y dictar todas
la providencias pertinentes en cuanto a las diligencias a practicarse, todo ello antes de
arribar a la sentencia.

El Tribunal Superior de Justicia de Córdoba señaló, en el precedente Gremo, que la activi-


dad judicial siempre deberá estar presidida por la clara comprensión de que garantizar
la tutela judicial efectiva de quienes se sientan amenazados o lesionados sus derechos
constitucionales debe ser con la adecuada prudencia y razonabilidad que impone la nor-
mativa vigente, pues debe procurar no convertirse en un impedimento para la gestión de
las políticas y funciones ambientales a cargo de la Administración provincial.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 30


Módulo 1 | Glosario
Ambiente: conjunto de elementos naturales que acoge y sustenta al hombre, pero tam-
bién lo agrede y limita. No se circunscribe al entorno físico y sus elementos – agua, at-
mosfera, biosfera, tierra, subsuelo- sino que abarca los elementos que el hombre crea,
como el patrimonio artístico e histórico.

Derechos de tercera generación: son los que se fundamentan en la solidaridad social,


los derechos a la paz, al desarrollo, a un ambiente sano, a la protección del patrimonio de
la humanidad, a la protección de los usuarios y consumidores, a la defensa de la compe-
tencia.

Desarrollo sustentable: aquel que atiende a las necesidades de las generaciones actua-
les sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de atender a sus necesida-
des y aspiraciones.

Orden público ambiental: consiste en «la preservación del equilibrio ecológico, el deber
de la autoridad administrativa de preservarlos y también de los integrantes del Minis-
terio Público de velar por él, aun respecto de actos de la autoridad sea administrativa o
judicial.

Presupuesto Mínimo: toda norma que concede una tutela ambiental uniforme o común
para todo el territorio nacional, y tiene por objeto imponer condiciones necesarias para
asegurar la protección ambiental. En su contenido, debe prever las condiciones necesa-
rias para garantizar la dinámica de los sistemas ecológicos, mantener su capacidad de
carga y, en general, asegurar la preservación ambiental y el desarrollo sustentable.

Sociedad: es la reunión de varios individuos, unidos entre sí para la persecución de un


fin común, y donde cada uno de ellos, obrando en vista del fin social, al mismo tiempo
trabaja para sí mismo”.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 31


Módulo 1 | Actividades
actividad 1
Recapitulando, ponemos los fallos en acción

Consigna
A continuación, se sugiere la lectura de dos fallos dictados por la Corte Suprema de Jus-
ticia de la Nación.

1. “Villivar Silvana c/ Provincia de Chubut” Fallos, 330:1791 (disponible en plataforma)


2. “Asociación de Superficiarios de la Patagonia c/ YPF” Fallos, 329:3493 (disponible en pla-
taforma)

Luego de su lectura identifique los principios ambientales y el alcance que les otorga la
sentencia. Elabore un escrito describiendo cada uno.

actividad 1 | Clave de corrección cc 1

1. “Villivar Silvana c/ Provincia de Chubut” Fallos, 330:1791 principio de precaución.

2. “Asociación de Superficiarios de la Patagonia c/ YPF” Fallos, 329:3493 ver conside-


rando 21 voto de Maqueda principio de prevención, precautorio, de progresividad.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 32


Módulo 2
Microobjetivos

› Identificar el objeto de estudio del derecho agrario para distinguir las características o
cualidades de la actividad agrícola productiva.

› Reconocer a la unidad económica agraria para observar las modalidades de la activi-


dad productiva.

› Adquirir conocimientos que permitan comprender y aplicar instrumentos de derecho


y gestión agrícola, productiva y rural sustentable.

› Comprender las acciones adoptadas por la policía sanitaria para alcanzar una produc-
ción agrícola ganadera sustentable.

Contenidos

Derecho Agrario y Derecho Forestal

Unidad 3: Protección y gestión sostenible de la biodiversidad


Video Docente
Derecho agrario. Actividad agraria. Características generales y particulares.

El derecho agrario es el conjunto de normas de derecho privado y de derecho público que


regula los derechos y las obligaciones de los sujetos agrarios, entre sí, vinculados a los
actos agrarios y a la propiedad agraria, en sus distintas formas y manifestación.

Los sujetos agrarios son entes o personas de derecho privado y en algunas ocasiones de
derecho público, que mediante las actividades que desarrollan pretenden obtener de la
Naturaleza, a través del ciclo biológico, recursos vivos, animales y vegetales, para la ali-
mentación o para su transformación por las industrias.

Catalano señala que el derecho agrario no regula los procesos técnicos de la actividad
agraria, como industria vinculada a la explotación del suelo o del agua, generadora de
los bienes agrarios, sino que regula las instituciones creadas por el hombre para acom-
pañar los procesos productivos, como son, la propiedad fundiaria, los contratos agrarios,
el régimen de la sanidad animal y vegetal, de la fertilización, de las marcas y señales, etc.

El objeto del derecho agrario es la empresa agraria, es decir, la actividad, formada por el
conjunto de actos dirigidos a la producción de bienes.

Se concibe a la empresa agraria como actividad, como un complejo de hechos y actos


jurídicos que se realizan de manera ininterrumpida para la producción de bienes y servi-
cios, en consecuencia, se trata de una actividad económica que se desarrolla de manera
profesional. Además, se sostiene que la actividad agraria constituye una forma de la ac-
tividad humana, tendiente a hacer producir a la naturaleza ciertos tipos de vegetales o
animales con el fin de lograr el aprovechamiento de sus frutos y productos.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 33


Se trata de una de las primeras actividades económicas desarrolladas por la humanidad,
que consiste en la manipulación y explotación, por parte del hombre, de los recursos na-
turales, destinada a producir un beneficio económica.

Sin embargo, la ejecución de las tareas agrarias ocasiona diversos impactos ambientales,
principalmente en el suelo, que es el soporte de la actividad agraria. Entre las principa-
les actividades agrarias, podemos mencionar la agrícola (cultivo de fundo) y la ganadera
(crianza de animales), y constituyen la actividad propia de la actividad agraria. Además,
existen las actividades accesorias, que consisten en la actividad extractiva, como la acti-
vidad forestal, la apicultura, avicultura, horticultura. Finalmente, las actividades conexas,
que están vinculadas con las actividades comerciales de manufacturación, transporte, etc.

Existen distintos criterios para caracterizar a la empresa agraria. El primero, entiende que
en la empresa agrícola o agraria hay un elemento predominante sobre los otros y es el
fundo preparado para la producción, se apoya en una finca rústica y por ende se vincula
con la tierra. Este criterio es el que sostienen los agraristas clásicos (Bolla, Basanelli). El
segundo criterio, es el que se pregunta qué es lo que distingue a la actividad producti-
va agrícola. Carrozza sostiene que entender a la actividad agrícola como la que utiliza a
la tierra, como un especifico medio de producción, no es suficiente y no proporciona un
concepto de agrario; pues existen empresas con modernos procedimientos productivos
y tecnología avanzada. Adopta así un criterio biológico y señala que la actividad agrícola
productiva consiste en el desarrollo de un ciclo biológico, vegetal o animal, ligado directa
o indirectamente al disfrute de los recursos naturales, y que se resuelve económicamente
en la obtención de frutos vegetales o animales, destinados al consumo.

La actividad agraria se ejercita y realiza a través de la unidad económica de la finca de


labranza, es decir sobre la hacienda que está conformada por el fundo rural, los animales,
cultivos, herramientas y maquinarias agrícolas.

Propiedad agraria. Unidad económica agraria.

En nuestro ordenamiento jurídico, la propiedad agraria no se encuentra regulada de ma-


nera específica.

No obstante, la Constitución Nacional garantiza el derecho de propiedad al reconocer su


inviolabilidad (art. 17 de C.N.); y el CCCN reconoce al derecho de la propiedad como un
derecho absoluto, exclusivo y perpetuo. Es decir, se reconoce a su titular el derecho a po-
seer la cosa, disponerse o servirse de ella, usarla y gozarla conforme a un ejercicio regular.
El ejercicio de estas facultades no puede ser restringido en tanto no fuere abusivo.

Además, se prevén limitaciones a la propiedad que se fundan en el interés público y en


el interés privado (relaciones de vecindad). La legislación agraria también ha introducido
limitaciones al dominio en interés público.

En efecto, para que los inmuebles o predios rústicos puedan subdividirse deben ser aptos
para la explotación agropecuaria. Se trata de una limitación en base a la unidad econó-
mica agraria. El art. 228 del CCCN establece que son cosas divisibles las que pueden ser
divididas en porciones reales sin ser destruidas, cada una de las cuales forma un todo

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 34


homogéneo y análogo tanto a las otras partes como a la cosa misma. Las cosas no pueden
ser divididas si su fraccionamiento convierte en antieconómico su uso y aprovechamien-
to. En materia de inmuebles, la reglamentación del fraccionamiento parcelario corres-
ponde a las autoridades locales.

En el caso de la provincia de Córdoba, la ley 5485 estipula que ningún acto de disposición
que implique la subdivisión actual o futura de inmuebles rurales en jurisdicción provin-
cial, podrá ser válidamente otorgado, si como consecuencia del mismo se establecen par-
celas o remanentes cuyas superficies no constituyen unidades económicas agrarias.

La prohibición precedente no regirá: a. Cuando se trate de fraccionamientos efectuados


para la prestación de servicios públicos o la realización de obras de la misma índole. b.
Cuando el parcelamiento se practique al único efecto de constituir una unidad económi-
ca por el incremento de la superficie lindera, siempre que resulte asegurada la explota-
ción única y que el remanente configure, a su vez, una unidad económica de explotación
por sí mismo o por su anexión a otro fundo confinante. c. Respecto de las subdivisiones
sujetas al régimen de la Ley Nº 4146 y sus modificatorias. d. Cuando los fraccionamientos
tengan por fin el saneamiento de títulos a la propiedad.

Considera que los inmuebles rurales son aquellos que están ubicados totalmente fuera
del perímetro de los radios urbanos y su superficie represente al menos una unidad eco-
nómica agraria.

Además, la ley provincial nos señala que el concepto de unidad económica será aplica-
do con criterio flexible, considerándose que el predio responde a sus exigencias cuando,
por sus condiciones agroecológicas, ubicación, las mejoras y demás cualidades para su
explotación eficientemente trabajado por una familia agraria que aporte la mayor parte
de las tareas necesarias, permite subvenir a las necesidades de la misma y una evolución
favorable de la empresa.

El Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentos mediante Resolución Nro. 194/12,


determina que el concepto de unidad económica no puede estar vinculado solamente
por la extensión del inmueble afectado a determinada actividad agropecuaria, debiendo
considerarse a los fines de determinarlo, conforme el criterio del art. 5 de la Ley 5485, la
ubicación de los predios, los índices de productividad, la aptitud agrícola de los suelos, las
mejoras y especialmente la aplicación de innovadores métodos tecnológicos que permi-
ten obtener un mayor aprovechamiento de las parcelas que se generan como resultado
de las subdivisiones, quedando demostrado que la superficie es sólo uno de los elemen-
tos que hacen a la unidad de producción y que la rentabilidad no depende sólo de ella.

Dispone que las parcelas con explotación agropecuaria intensiva, deberán contar con
una superficie mínima de 5 has. y mejoras atinentes a los trabajos; las que se destinan a
explotación agrícola extensiva, con mejoras, deberán contar con una superficie mínima
de 15 has; las parcelas destinadas a explotación ganadera, con mejoras, deberán contar
con una superficie mínima de 30 has; y, los predios o lotes sin mejoras deberán contar con
una superficie mínima de 100 has. No se debe incluir en las limitaciones de superficie las
parcelas destinadas a viviendas rurales, casas de fin de semana, explotación turística y/o
destinos comerciales no agropecuarios.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 35


Luego, señala que se entiende por mejoras aquellas inversiones de carácter ordinario o
extraordinario que se adhieren a la tierra y/o aumentan el valor de ésta. Inclúyanse den-
tro del concepto a modo enunciativo: casa habitación y/o construcción en general, cami-
nos, disponibilidad de agua, sea de vertientes, perforaciones o molinos, electrificación
y/o disponibilidad de energía eléctrica, sistematizaciones de riego, represas, obras de
drenaje, alambrados, soporte de cultivos, invernáculos, cortinas cortaviento, malla anti-
granizo, etc.

La segunda limitación de la actividad agraria se basa en cuestiones ambientales. A nivel


internacional, la Convención de las Naciones Unidas de Lucha contra la Desertificación
en los Países Afectados por Sequía Grave o Desertificación, ratificada por Argentina me-
diante Ley 24.701.

En el ámbito nacional, la ley 22.428 que establece el régimen legal para el fomento de
la acción privada y pública tendiente a la conservación y recuperación de la capacidad
productiva de los suelos.

Declara que es de interés general la acción privada y pública tendiente a la conservación


y recuperación de la capacidad productiva de los suelos. Para ello, las respectivas autori-
dades de aplicación podrán declarar distrito de conservación de suelos toda zona donde
sea necesario o conveniente emprender programas de conservación o recuperación de
suelos y siempre que se cuente con técnicas de comprobada adaptación y eficiencia para
la región o regiones similares. Dicha declaración podrá igualmente ser dispuesta a pedi-
do de productores de la zona.

En los distritos de conservación de suelos se propiciará la constitución de consorcios de


conservación, integrados voluntariamente por productores agrarios cuyas explotaciones
se encuentren dentro del distrito, quienes podrán acogerse a los beneficios previstos en
esta ley o sus disposiciones reglamentarias.

Las provincias que se adhieran a este régimen, deben: a) Designar una autoridad provin-
cial de aplicación; b) Completar el relevamiento de los suelos y el conocimiento agroeco-
lógico de su territorio a una escala de estudio que posibilite el cumplimiento de los obje-
tivos de la presente ley; c) Realizar las obras de infraestructura que sean necesarias para
la conservación, el mejoramiento y la recuperación del suelo, coordinando, en su caso, la
construcción de las mismas con las autoridades nacionales correspondientes según su
naturaleza; d) Promover la investigación y experimentación en los aspectos relaciona-
dos con la conservación del suelo, así como difundir las normas conservacionistas que
correspondan a toda la población a partir de la enseñanza elemental; e) Propiciar la for-
mación de técnicos especializados en la materia, pudiendo a tales efectos celebrar conve-
nios con la Secretaría de Estado de Agricultura y Ganadería, con el Instituto Nacional de
Tecnología Agropecuaria, u otros organismos oficiales o privados; f) Otorgar, a través de
los bancos oficiales o mixtos de su jurisdicción, créditos especiales a los productores que
integren un consorcio.

Los integrantes de los consorcios de conservación (los propietarios, arrendatarios, apar-


ceros, usufructuarios y tenedores a cualquier título de inmuebles rurales que se encuen-
tren comprendidos en las zonas declaradas distritos de conservación), deberán compro-
meterse a cumplir las siguientes obligaciones:

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 36


a) No realizar prácticas de uso y manejo de tierras que originen o contribuyan a origi-
nar una notoria disminución de la capacidad productiva de los suelos del distrito.

b) Llevar a cabo aquellas prácticas de uso y manejo que se consideren imprescindi-


bles para la conservación de la capacidad productiva de los suelos.

Estas obligaciones se establecerán de conformidad con los planes y programas que, a


propuesta del consorcio, apruebe la autoridad de aplicación. Asimismo, el consorcio es-
tará obligado a poner en conocimiento de la respectiva autoridad de aplicación los casos
de incumplimiento de las obligaciones contraídas, a efectos que la misma ejercite las
atribuciones que le competen.

Además, se encuentran las limitaciones en razón de la soberanía, prevista en la Ley 26.737


que establece el régimen de Protección al Dominio Nacional sobre la Propiedad, Pose-
sión o Tenencia de las Tierras Rurales. Esta ley tiene carácter de orden público y debe ser
observada por las autoridades del gobierno federal, provincial y municipal, y se aplicará
a todas las personas físicas y jurídicas que, por sí o por interpósita persona, posean tierras
rurales, sea para usos o producciones agropecuarias, forestales, turísticas u otros usos.

La ley define que las tierras rurales son aquellos predios ubicados fuera del ejido urbano,
independientemente de su localización o destino. Tiene como objeto: a) Determinar la
titularidad, catastral y dominial, de la situación de posesión, bajo cualquier título o situa-
ción de hecho de las tierras rurales, y establecer las obligaciones que nacen del dominio
o posesión de dichas tierras, conforme las previsiones de la presente ley; b) Regular, res-
pecto de las personas físicas y jurídicas extranjeras, los límites a la titularidad y posesión
de tierras rurales, cualquiera sea su destino de uso o producción.

Régimen de tierras rurales.

Los predios rústicos se pueden clasificar en:

› Minifundios, consiste en el fundo mínimo o tipo de unidad mínima, de acuerdo a la


zona en que se ubique compatible con una explotación racional y adecuada.

› Latifundio, es el fundo de una extensión muy superior a la unidad económica o a las


medidas ordinarias de la zona o región, se trata de extensiones de tierra que excede
las necesidades familiares.

› Parvifundio, fundo de dimensión insuficiente para que su explotación resulte econó-


micamente rentable.

La ganadería. Régimen Jurídico.

La ganadería es una de las actividades que se desarrolla en la explotación agropecuaria.


Mediante la Ley 22.939 se establece el régimen de marcas y señales, certificados y guías
del ganado para todo el país.

Establece la obligación al propietario de ganado mayor o menor tener registrado a su


nombre el diseño que empleare para marcar o señalar al ganado, y para ello debe tener

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 37


registrado el diseño que se emplee. La obligación de marcarlo debe cumplirla antes del
año de edad si es ganado mayor y de señalarlo antes de los seis meses, si es menor. La
marca deberá insertarse solamente en la quijada o en el cuarto posterior, siempre del
lado izquierdo.

La Ley define a la marca y señal de un modo general. La marca es la impresión que se


efectúa sobre el animal de un dibujo o diseño, por medio de hierro candente, de mar-
cación en frío, o de cualquier otro procedimiento que asegure la permanencia en forma
clara e indeleble que autorice la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentos
del Ministerio de Economía y Producción; mientras que la señal es un corte, o incisión, o
perforación, o grabación hecha a fuego, en la oreja del animal.

Un aspecto fundamental de la ley es que consagra un doble régimen en cuanto a la pro-


piedad del ganado, pues se presume - salvo prueba en contrario- la propiedad de quien
tiene registrada la marca que lleva el animal, así como las crías no marcadas que se en-
cuentran al pie de su madre; pero si el animal esta sin marcar o la marco no es clara se
aplica el régimen común de las cosas muebles y se considera propietario a quien posee
el animal.

Otro aspecto importante de la ley es cuando contempla y regula la transferencia de la


propiedad de ganado mayor o menor, que se instrumenta mediante un certificado de ad-
quisición otorgado por las partes y autenticado por la autoridad local competente.

Debe contener lugar y fecha de emisión, datos particulares de las partes (nombre, do-
micilio y la mención de los documentos de identidad); especificar la operación que se
realiza (compraventa, permuta, donación) y los animales (cantidad, sexo y especie, etc),
matrícula del título de la marca, señal o medio alternativo de identificación propuesto
exclusivamente para el ganado porcino, y diseño de éstos; firma del transmitente o de su
representante, y si no pudiere o no supiere firmar, la firma a ruego de otra persona, junto
con la impresión digital del que no pudiere o no supiere firmar. La firma del transmitente
podrá ser suplida por la del consignatario; y, la firma y sello del oficial público competen-
te que autentica el certificado.

Mientras que las guías de tránsito, es la documentación que acredita la licitud del trans-
porte del ganado y asi evitar el robo de los animales. Son extendidas por la autoridad
local con arreglo a los certificados y en ellas debe constar el diseño de las marcas de los
animales que se transportan.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 38


La diferencia entre el certificado y la guía es que el primero acredita la propiedad del ga-
nado adquirido mientras que la guía sirve para trasladar la hacienda de un lado a otro y
Énfasis su validez se juzga de acuerdo con las disposiciones del lugar en que se emite.

Policía sanitaria. Sanidad rural

En este punto, estudiaremos algunas cuestiones sobre la sanidad animal y para ello va-
mos a distinguir dos aspectos, que a nuestro criterio están vinculados. El que refiere a
la sanidad animal, o sea, del ganado y de las aves, y el que concierne a las condiciones
higiénico-sanitarias de los establecimientos donde se faenan, procesan o almacenan ga-
nados, aves, carnes y sus subproductos.

En 1920, en nuestro país se dictó la Ley 3959 llamada “Ley de Policía Sanitaria Animal” que
establece el régimen básico para determinadas enfermedades que aún siguen vigentes
y contempla supuestos de obligaciones por parte de los propietarios o personas que de
cualquier manera tienen a su cargo el cuidado o asistencia de animales atacados por en-
fermedades contagiosas o sospechosos de tenerlas, y tiene por finalidad que éstos no
contraigan enfermedades contagiosas y si las contrajeran, evitar su propagación.

Una de las obligaciones consiste en que si los animales a su cargo contraen una enfer-
medad debe denunciar ante la autoridad tal circunstancia y proceder al aislamiento del
animal enfermo, separándolo de los sanos en cuanto sea posible.

A su vez, limita la importación y exportación de animales vivos, prohibiendo la de aque-


llos animales que posean enfermedades contagiosas.

En cuanto al contralor de la sanidad agrícola, acorde con los sistemas de lucha y con los
conocimientos científicos sobre el desarrollo de las plagas de la agricultura, para evitar
daños a la producción agrícola que ocasionan las distintas plagas, el Decreto Ley 6704
contempla un esquema similar al régimen de sanidad animal, facultando a la autoridad
de aplicación para que declare las plagas que afectan la producción agrícola y los meca-
nismos o métodos que se deben aplicar para su control o erradicación.

En la actualidad, el organismo que cumple la función de policía sanitaria es el Servicio Na-


cional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa). Es un organismo descentralizado,
con autarquía económico-financiera y técnico-administrativa y dotado de personería ju-
rídica propia, dependiente de la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca y del Minis-
terio de Economía de la Nación. Además, posee Delegaciones Regionales en todo el país.

Está encargado de ejecutar las políticas nacionales en materia de sanidad y calidad ani-
mal y vegetal e inocuidad de los alimentos de su competencia, así como de verificar el
cumplimiento de la normativa vigente en la materia. También es de su competencia el
control del tráfico federal y de las importaciones y exportaciones de los productos, sub-
productos y derivados de origen animal y vegetal, productos agroalimentarios, fárma-
co-veterinarios y agroquímicos, fertilizantes y enmiendas.

En síntesis, el Senasa es responsable de planificar, organizar y ejecutar programas y pla-


nes específicos que reglamentan la producción, orientándola hacia la obtención de ali-
mentos inocuos para el consumo humano y animal.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 39


Tiene como funciones:

› Planificar, organizar y ejecutar programas y planes específicos que reglamentan la


producción, orientándola hacia la obtención de alimentos inocuos para el consumo
humano y animal.

› Fiscalizar y controlar la sanidad animal y vegetal, la calidad, higiene e inocuidad de los


productos agropecuarios e insumos y alimentos de su competencia.

› Establecer zonas o fronteras epidemiológicas (aplicando técnicas apropiadas) para


salvaguardar el patrimonio sanitario animal y vegetal.

Además, mediante la Ley Nº 27.233 se declara que la sanidad de los animales y los vege-
tales es de interés nacional, así como la prevención, el control y la erradicación de las en-
fermedades y de las plagas que afecten la producción silvoagropecuaria nacional, la flora
y la fauna, la calidad de las materias primas producto de las actividades silvo-agrícolas,
ganaderas y de la pesca, así como también la producción, inocuidad y calidad de los agro-
alimentos, los insumos agropecuarios específicos y el control de los residuos químicos
y contaminantes químicos y microbiológicos en los alimentos y el comercio nacional e
internacional de dichos productos y subproductos.

Esta declaración abarca todas las etapas de la producción primaria, elaboración, trans-
formación, transporte, comercialización y consumo de agroalimentos y el control de los
insumos y productos de origen agropecuario que ingresen al país, así como también las
producciones de agricultura familiar o artesanales con destino a la comercialización, su-
jetas a la jurisdicción de la autoridad sanitaria nacional.

A su vez, se declaran de orden público las normas nacionales por las cuales se instrumen-
ta o reglamenta el desarrollo de las acciones destinadas a preservar la sanidad animal y
la protección de las especies de origen vegetal, y la condición higiénico-sanitaria de los
alimentos de origen agropecuario.

En cuanto a la responsabilidad de toda persona vinculada a la producción, obtención o


industrialización de productos, subproductos y derivados de origen silvo-agropecuario
y de la pesca, debe velar y responder por la sanidad, inocuidad, higiene y calidad de su
producción.

Productos Fitosanitarios

Los fitosanitarios son una de las herramientas utilizadas para prevenir y controlar pla-
gas o enfermedades, y hacer más eficiente la producción agrícola. Es decir, desempeñan
un rol importante en la protección de los cultivos. Se considera al producto fitosanitario
como aquella sustancia o mezcla de sustancias naturales y/o de síntesis, de origen sinté-
tico o biológico, destinadas a prevenir, controlar o destruir cualquier organismo nocivo,
incluyendo las especies no deseadas de plantas o animales, que causan perjuicio o in-
terferencia negativa en la producción, elaboración o almacenamiento de los vegetales
y sus productos. Podemos mencionar entre los productos fitosanitarios a los Acaricidas,
Alguicidas, Bactericidas, Fungicidas, Herbicidas, Insecticidas, Fertilizantes.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 40


Existen normas que regulan su registro, comercialización, aplicación y el tratamiento de
sus residuos y envases vacíos.

En la Provincia de Córdoba, la ley 9164 reglamenta la utilización de productos fitosani-


tarios, pues su objetivo principal es la protección de la salud humana, de los recursos
naturales, de la producción agropecuaria y del patrimonio de terceros, de los daños que
pudieran ocasionarse por usos contrarios a lo dispuesto en la presente Ley y su reglamen-
tación, y la preservación de la calidad de los alimentos y materias primas.

Para su aplicación requieren de la emisión de una Receta Fitosanitaria expedida por un


Asesor Fitosanitario. Considera Aplicador a toda persona física o jurídica, pública o pri-
vada, que aplique o libere al ambiente, productos químicos o biológicos de uso agrope-
cuario. Es el único responsable de la técnica de aplicación. Mientras que el Asesor Fitosa-
nitario, es todo Ingeniero Agrónomo con título universitario habilitante para el manejo
y prescripción de productos químicos o biológicos de uso agropecuario. No podrán des-
empeñarse como Asesores Fitosanitarios, los Ingenieros Agrónomos que desempeñen
funciones de fiscalización y control de la presente Ley.

La problemática de los envases vacíos de fitosanitarios afecta a gran parte de la sociedad.


Existen riesgos muy grandes asociados, principalmente, con la reutilización indebida de
estos envases. Por ello, la Ley 27.279 de Presupuestos Mínimos para la Protección Am-
biental de los Envases Vacíos de Fitosanitarios, tiene por objeto la regulación de la ges-
tión de los envases vacíos de productos fitosanitarios generados en el territorio nacional,
de modo que no implique riesgos para la salud humana o animal y el ambiente.

Además, establece principios rectores para una producción agrícola sustentable, consis-
tente en:

a) Responsabilidad extendida y compartida: Entendida como el deber de cada uno de


los registrantes de responsabilizarse objetivamente por la gestión integral y su
financiamiento, respecto a los envases contenedores de los productos fitosanita-
rios puestos por ellos en el mercado nacional y sus consecuentes envases vacíos.
En el cumplimiento de dicho deber, se deberán tener en cuenta el ciclo de vida del
envase y el respeto por la jerarquía de opciones. Dicha responsabilidad será com-
partida con los restantes eslabones de la cadena de gestión en la medida de las
obligaciones específicas que les impone la presente ley.

b) Interjurisdiccionalidad: A los efectos de esta ley, las Autoridades Competentes, en


sus acuerdos por movimientos interjurisdiccionales de envases vacíos de fitosa-
nitarios, no podrán colocarse en una posición de aislamiento económico, social y

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 41


ambiental. El tránsito interjurisdiccional no podrá ser prohibido por las provincias,
pero sí razonablemente reglamentado.

c) Simplificación de procedimientos: Para los procedimientos de registros y autoriza-


ciones derivados de la presente ley, las Autoridades Competentes y la Autoridad
de Aplicación, en el ámbito de sus respectivas competencias, deberán establecer
mecanismos de simplificación procedimental razonables.

También, la ley establece las restricciones sobre los usos de estos envases señalando que
se prohíbe toda acción que implique abandono, vertido, quema y/o enterramiento de en-
vases vacíos de fitosanitarios en todo el territorio nacional, del mismo modo que la co-
mercialización y/o entrega de envases a personas físicas o jurídicas por fuera del sistema
autorizado; y, el uso del material recuperado para elaborar cualquier tipo de productos
que, por su utilización o naturaleza, puedan implicar riesgos para la salud humana o ani-
mal, o tener efectos negativos sobre el ambiente.

La Autoridad de Aplicación definirá los usos prohibidos del material valorizado o reci-
clado procedente. La ley establece que la autoridad de aplicación será conjuntamente la
Secretaría de Agricultura y Ambiente.

Para ilustrarnos respecto a la utilización de los productos fitosanitarios te sugerimos la


lectura del folleto “Gestión de los envases vacíos de fitosanitarios” elaborado por la Secretaría
Lectura de Agroindustria de la Nación. (disponible en plataforma)
complementaria

Protección y gestión sostenible de la biodiversidad.

Cabe recordar que la cláusula ambiental del art. 41 de la C.N. reconoce el derecho a un
ambiente sano, equilibrado, apto para el desarrollo humano y para que las actividades
productivas satisfagan las necesidades presentes sin comprometer las de generaciones
futuras. Es por ello que impone al Estado la obligación de asegurar las condiciones am-
bientales que les permita a las personas gozar de este derecho. No se trata solo de pre-
servar o evitar la contaminación de los elementos como el agua, el suelo, la flora sino que
además se refiere a todos los elementos construidos por el hombre que tienen el deber
de reunir los requisitos mínimos de bienestar1.

Además, se sostiene que la protección del ambiente es un derecho - deber pues si bien se
reconoce el derecho de todos los habitantes a un ambiente sano también tienen el deber
de preservarlo (López Alfonsín,2012). En relación a este punto, la Corte Suprema de Justi-
cia de la Nación en el precedente “Mendoza” sostuvo que “la tutela del ambiente importa
el cumplimiento de los deberes que cada uno de los ciudadanos tiene respecto de los
cuidados de los ríos, de la diversidad de la flora y la fauna, de los suelos colindantes, de la
atmosfera. Estos deberes son el correlato que esos mismos ciudadanos tienen a disfrutar
de un ambiente sano, para sí y para las generaciones futuras”.

Entonces, entre los derechos que reconoce la cláusula ambiental es el derecho a la diver-
sidad biológica.

1. TAWIL, Guido S., La cláusula ambiental en la Constitución Nacional, en La ley 1995- B- 1291

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 42


Por otro lado, otro de los elementos trascendentes que componen el marco para la con-
servación y uso sostenible de la diversidad biológica, está constituido por el Convenio so-
bre la Diversidad Biológica.

A los fines de integrar el marco teórico de este módulo, sugerimos la lectura del Convenio
sobre la Diversidad Biológica y el Documento “Plan de Acción sobre la Biodiversidad”. (dis-
Lectura ponible en plataforma)
complementaria
El Convenio sobre la Diversidad Biológica fue firmado en la Cumbre de la Tierra de Río de
1992, por 150 líderes gubernamentales. En nuestro país entró en vigencia el 29 de diciem-
bre de 1993 y fue aprobado por Ley N.º 24375.

Concebido como una herramienta práctica, tiene por objetivo la conservación de la di-
versidad biológica, la utilización sostenible de sus componentes y la distribución justa y
Énfasis equitativa de los beneficios derivados de la utilización de los recursos genéticos, incluso
mediante el acceso a los recursos genéticos y mediante la transferencia adecuada de tec-
nologías pertinentes, teniendo en cuenta todos los derechos sobre esos recursos y tecno-
logías, y mediante la financiación adecuada.

La Convención reconoce que la diversidad biológica es más que plantas, animales y mi-
croorganismos y sus ecosistemas: se trata de las personas y nuestra necesidad de seguri-
dad alimentaria, medicinas, aire fresco. y agua, vivienda y un ambiente limpio y saluda-
ble en el cual vivir.

Por “diversidad biológica” se entiende a la variabilidad entre los organismos vivos de todas
las fuentes, incluidos, entre otros, los ecosistemas terrestres, marinos y otros ecosistemas
acuáticos y los complejos ecológicos de los que forman parte; esto incluye la diversidad
dentro de las especies, entre las especies y de los ecosistemas.

La biodiversidad posee un valor intrínseco independiente de las necesidades de los seres


humanos. Asimismo, constituye el sustento de la mayoría de las actividades humanas y
la base de una gran variedad de bienes y servicios ambientales que contribuyen al bien-
estar social. Provee materias primas, alimentos, agua, medicamentos, materiales para la
construcción, combustibles, entre muchos otros.

También aporta servicios ecológicos relacionados con las funciones de los ecosistemas,
como la regularización del clima, la fijación de CO2, la recuperación de la fertilidad del
suelo, la amortiguación de las inundaciones y la descomposición de residuos. Además,
brinda un aporte clave para mantener la variedad de recursos genéticos de cultivos; y,
posee valores intangibles, aquellos difíciles de cuantificar en términos materiales: los va-
lores éticos, estéticos, recreativos, culturales, educativos y científicos.

Por lo tanto, conservar y utilizar sustentablemente la biodiversidad es una forma de pre-


servar la estabilidad de los ecosistemas de los cuales obtenemos los servicios esenciales
para el desarrollo humano.

Argentina es uno de los países con mayor número de ecorregiones del mundo (Lean et
al. 1990) debido a su gran diversidad eco geográfica, pues posee una complejidad geo-

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 43


gráfica y ambiental significativa en su extensa superficie de 3,7 millones de km2. Como
resultado de ello, tiene una importante variedad de paisajes y climas, y una diversidad de
ecosistemas que conllevan a una gran diversidad de especies.

Una ecorregión es un territorio de máxima jerarquía, geográficamente definido, en el


que dominan determinadas características de relieve, geología, grandes grupos de suelo,
tipos de vegetación y fauna (Morello et al. 2012), en el que se consideran los componen-
tes biofísicos del territorio (Burkart et al. 1999) con énfasis en aspectos socioculturales o
agroproductivos (Morello et al. 2012).

Argentina cuenta con 18 ecorregiones, (15 continentales, dos marinas y una en la Antár-
tida): Altos Andes; Puna; Monte de Sierras y Bolsones, Selva de las Yungas; Chaco Seco;
Chaco Húmedo Selva Paranaense; Esteros del Iberá; Campos y Malezales; Delta del Para-
ná; Espinal; Pampa; Monte de Llanuras y Mesetas; Estepa Patagónica; Bosques Patagóni-
cos; Islas del Atlántico Sur; Mar Argentino y Antártida.

Estas ecorregiones, además de su importancia a nivel global proporcionan servicios eco-


sistémicos clave para una amplia gama de sectores productivos en el país, especialmente
para la agricultura, ganadería, pesca y para otras economías regionales que en su conjun-
to juegan un papel preponderante en la economía nacional.

Además, la Convención señala que la conservación de la diversidad biológica es de inte-


rés común de toda la humanidad y reafirma que los Estados tienen el derecho soberano
de explotar sus propios recursos de conformidad con sus propias políticas ambientales,
y la responsabilidad de garantizar que las actividades dentro de su jurisdicción o control
no causen daños al medio ambiente de otros Estados o de áreas fuera de los límites de la
jurisdicción nacional.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 44


Entonces surgen dos tipos de conservación para alcanzar el objetivo de proteger la bio-
diversidad:

1. Estrategias in situ:

Cada Estado establecerá un sistema de áreas protegidas o áreas donde se deban tomar
medidas especiales para conservar la diversidad biológica. Cuando sea necesario, desa-
rrollará lineamientos para la selección, establecimiento y manejo de áreas protegidas o
áreas donde sea necesario tomar medidas especiales para conservar la diversidad bio-
lógica. Además, reglamentará o administrará los recursos biológicos importantes para
la conservación de la diversidad biológica, ya sea dentro o fuera de las áreas protegidas,
con miras a asegurar su conservación y uso sostenible. También, procurará promover la
protección de los ecosistemas, hábitats naturales y el mantenimiento de poblaciones
viables de especies en entornos naturales; y, el desarrollo sustentable y ambientalmente
racional en áreas adyacentes a áreas protegidas con miras a aumentar la protección de
estas áreas.A tal fin, intentará rehabilitar y restaurar ecosistemas degradados y promover
la recuperación de especies amenazadas, entre otras cosas, a través del desarrollo e im-
plementación de planes u otras estrategias de manejo. Además, establecerá los medios
para regular, gestionar o controlar los riesgos asociados con el uso y la liberación de or-
ganismos vivos modificados resultantes de la biotecnología que probablemente tengan
impactos ambientales adversos que podrían afectar la conservación y el uso sostenible
de la diversidad biológica, teniendo también en cuenta en cuenta los riesgos para la sa-
lud humana; y, evitará o adoptara medidas para controlar o erradicar aquellas especies
exóticas que amenacen ecosistemas, hábitats o especies. Respetará, preservará y man-
tendrá los conocimientos, las innovaciones y las prácticas de las comunidades indígenas
y locales que incorporen estilos de vida tradicionales relevantes para la conservación y
el uso sostenible de la diversidad biológica y promover su aplicación más amplia con la
aprobación y participación de los titulares. de dichos conocimientos, innovaciones y prác-
ticas y fomentar la distribución equitativa de los beneficios derivados de la utilización de
dichos conocimientos, innovaciones y prácticas.

2. Estrategias ex situ:

Cada Estado deberá, en la medida de lo posible, y principalmente con el fin de comple-


mentar las medidas in situ, adoptar medidas para la conservación ex situ de los compo-
nentes de la diversidad biológica, preferentemente en el país de origen de dichos com-
ponentes; a la vez que debe establecer y mantener instalaciones para la conservación e
investigación ex situ de plantas, animales y microorganismos, preferentemente en el país
de origen de los recursos genéticos.

Además, deberá adoptar medidas para la recuperación y rehabilitación de especies ame-


nazadas y para su reintroducción en sus hábitats naturales en condiciones apropiadas.

Por otra parte, se obliga a regular y gestionar la recolección de recursos biológicos de los
hábitats naturales con fines de conservación ex situ para no amenazar los ecosistemas y
las poblaciones de especies in situ.

Por último, deberá cooperar en la prestación de apoyo financiero y de otro tipo para la
conservación ex situ de los componentes de la diversidad biológica.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 45


Áreas naturales protegidas.

Las áreas naturales protegidas, conforme sostiene Cafferatta2, son áreas terrestres o ma-
rinas especialmente dedicadas a la protección y mantenimiento de la diversidad biológi-
ca y de los recursos naturales y culturales asociados, gestionadas mediante medios lega-
les o efectivos de otro tipo. Se sostiene a nivel mundial, que estas desempeñan un papel
central en la preservación de los ecosistemas y de sus valores sociales y económicos.

Constituyen porciones de terreno o áreas protegidas, terrestres o acuáticas, claramente


definidos que representan el ecosistema y su biodiversidad, donde el ambiente original
no ha sido esencialmente alterado por el hombre y están sujetos a regímenes especiales
de protección, conservación, restauración y desarrollo.

En Argentina, la Ley 22.351 es el régimen legal que regula la protección de los Parques
Nacionales, Monumentos Naturales y Reservas Nacionales.

La autoridad de aplicación es la Administración de Parques Nacionales, es el organismo


público encargado de mantener el Sistema Nacional de Áreas Protegidas, destinado a la
conservación de la diversidad biológica y los recursos culturales del país. Orgánicamente
depende del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sostenible de la Nación.

La ley establece en el art. 1º, que podrán declararse Parque Nacional, Monumento Natu-
ral o Reserva Nacional, las áreas del territorio de la República que por sus extraordinarias
bellezas o riquezas en flora y fauna autóctona o en razón de un interés científico deter-
minado, deban ser protegidas y conservadas para investigaciones científicas, educación
y goce de las presentes y futuras generaciones, con ajuste a los requisitos de Seguridad
Nacional. En cada caso, la declaración será hecha por ley.

Determina que las condiciones que se deben cumplir para que determinada área adquie-
ra la calidad de parque nacional, reserva nacional o monumento natural, son:
Énfasis
› Contar con una exorbitante belleza o notable riqueza en flora y fauna autóctona o en
razón de un interés científico determinado, que justifique su resguardo y conservación.
› Sea declarado por ley.
› Cesión del dominio y jurisdicción del área que se pretende proteger a favor del Estado
Nacional.

Luego, en el art. 4º define al Parque Nacional como las áreas a conservar en su estado na-
tural, que sean representativas de una región fitozoogeográfica y tengan gran atractivo
en bellezas escénicas o interés científico, las que serán mantenidas sin otras alteraciones
que las necesarias para asegurar su control, la atención del visitante y aquellas que co-
rrespondan a medidas de Defensa Nacional adoptadas para satisfacer necesidades de
Seguridad Nacional. En ellos está prohibida toda explotación económica con excepción
de la vinculada al turismo, se prohíbe: la exploración y explotación mineras; la instalación
de industrias; la explotación agropecuaria, forestal y cualquier tipo de aprovechamiento
de los recursos naturales; la pesca comercial; la caza y cualquier otro tipo de acción sobre
la fauna, la introducción, trasplante y propagación de fauna y flora exóticas;

2. CAFFERATTA, Néstor. Los Bienes colectivos.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 46


El régimen legal fija además el derecho de preferencia a favor del Estado Nacional para la
adquisición de inmuebles situados en estos espacios naturales protegidos.

Mientras que en el art. 8, determina que los monumentos naturales, son las áreas, cosas,
especies vivas de animales o plantas, de interés estético, valor histórico o científico, a los
cuales se les acuerda protección absoluta. Serán inviolables, no pudiendo realizarse en
ellos o respecto a ellos actividad alguna, con excepción de las inspecciones oficiales e in-
vestigaciones científicas permitidas por la autoridad de aplicación, y la necesaria para su
cuidado y atención de los visitantes.

Con relación a las reservas naturales, el art. 9 determina que esa categoría comprende las
áreas que interesan para: la conservación de sistemas ecológicos, el mantenimiento de
zonas protectoras del Parque Nacional contiguo, o la creación de zonas de conservación
independientes, cuando la situación existente no requiera o admita el régimen de un Par-
que Nacional. La promoción y desarrollo de asentamientos humanos se hará en la medi-
da que resulte compatible con los fines específicos y prioritarios enunciados.

Esta categoría tiene como destino principal la conservación, en forma restrictiva y con fi-
nes científicos, de la fauna y de la flora autóctonas, de las principales características fisio-
gráficas, de las bellezas escénicas, de las asociaciones bióticas y del equilibrio ecológico.
En las mismas se podrá realizar actividades deportivas, comerciales e industriales, como
también explotaciones agropecuarias y de canteras, quedando prohibida cualquier otra
explotación minera. También, se habilita la estructuración de “sistemas de asentamien-
tos humanos” en tierras de propiedad particular o estatal, siempre que tengan como ac-
tividad principal la turística.

Está prohibido la pesca comercial; la caza y la introducción de especies salvajes exóticas.


No obstante, en las áreas que se determinen podrá permitirse la caza deportiva de es-
pecies exóticas ya existentes, la que será reglamentada y controlada por la autoridad de
aplicación.

A continuación, lo invitamos a visualizar el siguiente video titulado “Equlibrio”, que ayu-


dara a comprender las características de un Parque Nacional:
Multimedia
https://www.youtube.com/watch?v=yyABpGznzi0

Áreas naturales protegidas provinciales

En la Provincia de Córdoba, mediante la ley 6964/83 se estableció la creación y funciona-


miento de áreas naturales. Representa una estrategia de conservación de la naturaleza
de gran eficiencia, ya que permite la aplicación regulada y controlada de los regímenes
de conservación y uso de ambientes y recursos, armonizando los requerimientos de la
vida humana con los de la vida silvestre.

Declara de interés público la conservación de los ambientes naturales y sus recursos, por
constituir un patrimonio natural de fundamental valor cultural e importancia socio-eco-
nómica, por lo que se declara de interés público su conservación.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 47


Las áreas naturales protegidas se encuentran a cargo de la Secretaría de Ambiente, que
deberá velar por la integridad, defensa y mantenimiento de los ambientes naturales y sus
recursos.

Protección y gestión de la fauna y flora silvestre

La fauna y la flora representan los componentes vivos de la naturaleza que conforman


junto con los elementos no vivos (suelo, agua, etc) el medio natural.

La fauna, conforme la define la Real Academia Española, es el conjunto de animales que


son originarios de una zona o espacio geográfico determinado.

Según el hábitat donde se encuentra, se clasifican en:

› Silvestre; son los animales salvajes o nativos que viven en ambientes naturales y no
necesitan del hombre para alimentarse.
› Marítima, formada por animales que viven en los oceanos, mares y ríos.
› Avícola, conformada por aves, patos, gallinas, pájaros.
› Exótica, son las especies que no pertenecen a un territorio determinado y han llegado
por medio de la actividad del hombre.

La fauna silvestre se caracteriza por su desarrollo en áreas naturales sin la intervención del
hombre.

La ley 22.421 regula la conservación de la fauna silvestre que temporal o permanente-


mente habita el Territorio de la República, así como su protección, conservación, propa-
gación, repoblación y aprovechamiento racional.

Determina que se entiende por fauna silvestre a los animales que viven libres e indepen-
dientes del hombre, en ambientes naturales o artificiales; a los animales bravíos o salva-
jes que viven bajo control del hombre, en cautividad o semicautividad; y los originalmen-
te domésticos que, por cualquier circunstancia, vuelven a la vida salvaje convirtiéndose
en cimarrones.

Luego establece que la reglamentación de esta ley deberá respetar el equilibrio entre los
diversos beneficios económicos, culturales, agropecuarios, recreativos y estéticos que la
fauna silvestre aporta al hombre, pero dando en todos los casos la debida prelación a la
conservación de la misma como criterio rector de los actos a otorgarse.

El régimen legal es de interés público por lo que se aplica en todas las provincias, aunque
no hayan adherido.

Se aplica esta ley a la caza, hostigamiento, captura o destrucción de sus crías, huevos,
nidos y guaridas, tenencia, posesión, tránsito, aprovechamiento, comercio y transforma-
ción de la fauna silvestre y sus productos o subproductos. Sin embargo, quedan excluidos
de este régimen los animales comprendidos en leyes sobre pesca.

El art. 8 regula sobre el aprovechamiento de la fauna silvestre, sosteniendo que el pro-


pietario del campo podrá aprovechar la fauna silvestre que lo habita transitoria o perma-

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 48


nentemente, debiendo protegerla y limitar racionalmente su utilización para asegurar la
conservación de la misma.

Luego, al referirse a la caza, la ley otorga una definición, señalando que consiste en la ac-
ción ejercida por el hombre, mediante el uso de artes, armas y otros medios apropiados,
persiguiendo o apresando ejemplares de la fauna silvestre con el fin de someterlos bajo
su dominio apropiárselos como presa, capturándolos, dándoles muerte o facilitando es-
tas acciones a terceros.

Por último, dispone que el Poder Ejecutivo Nacional y cada provincia, establecerán por
vía reglamentaria las limitaciones a la práctica de la caza por razones de protección y con-
servación de las especies o de seguridad pública.

Gestión y conservación de bosques nativos y cultivados.

La flora silvestre es el conjunto de especies vegetales que no han sido plantadas por el
hombre. A continuación, estudiaremos el régimen que regula la protección de la flora
silvestre y luego el régimen forestal vigente en Argentina.

La ley 13.273 regula el ejercicio de los derechos sobre los bosques y tierras forestales de
propiedad privada o pública; y, declara de interés público la defensa, mejoramiento y am-
pliación de los bosques. Además, incluye definiciones y conceptos fundamentales, tales
como:

› bosque, es toda formación leñosa, natural o artificial, que por su contenido o función
le resulta aplicable la presente ley.
› tierra forestal, es aquella que por sus condiciones naturales, ubicación o constitución,
clima, topografía, calidad y conveniencias económicas, es declarada inadecuada para
cultivos agrícolas o pastoreo y susceptible de forestación.

También, efectúa una clasificación de los bosques que protege:

a) Protectores, son aquellos que por su ubicación sirven para la defensa nacional;
proteger el suelo, caminos, las costas marítimas, riberas fluviales y orillas de lagos,
lagunas, islas y prevenir la erosión de las planicies y terrenos en declive; proteger y
regularizar el régimen de las aguas; fijar médanos y dunas; asegurar condiciones
de salubridad pública; defensa contra la acción de los elementos, vientos, aludes e
inundaciones; albergue y protección de especies de la flora y fauna cuya existencia
se declare necesaria.

b) Permanentes; todos aquellos que, por su destino, constitución de su alboreda y/o


formación de su suelo deban mantenerse, como ser: a) Los que formen los parques
y reservas nacionales, provinciales o municipales; b) Aquellos en que existieren
especies cuya conservación se considere necesaria; c) Los que se reserven para par-
ques o bosques de uso público. El arbolado de los caminos y los montes de embe-
llecimiento anexos disfrutarán del régimen legal de los bosques permanentes.

Los lugares donde se ubican ambas categorías de bosques son declarados de utilidad pú-
blica y sujetos a expropiación, y los inmuebles necesarios para realizar obras de foresta-

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 49


ción y reforestación, tendientes al mejor aprovechamiento de las tierras. La expropiación
será ordenada en cada caso por el Poder Ejecutivo, en cualquier tiempo que lo estime
oportuno, previos los informes pertinentes y el cumplimiento de los demás requisitos es-
tablecidos en la ley de expropiación.

c) Experimentales; son los que se designan para estudios forestales de especies indí-
genas y los artificiales destinados a estudios de acomodación, aclimatación y natu-
ralización de especies indígenas o exóticas.

d) Montes especiales; son los de propiedad privada creados con miras a la protección u
ornamentación de extensiones agrícolas, ganaderas o mixtas.

e) De producción, los naturales o artificiales de los que resulte posible extraer periódi-
camente productos o subproductos forestales de valor económico mediante explo-
taciones racionales.

También la ley establece un régimen forestal común, prohibiendo la devastación de bos-


ques y tierras forestales y la utilización irracional de productos forestales. Aquellos pro-
pietarios, arrendatarios, usufructuarios o poseedores a cualquier título de bosques no
podrán iniciar trabajos de explotación de los mismos sin la conformidad de la autoridad
forestal competente, que deberán solicitar acompañando el plan de trabajo.

No se requerirá autorización para los trabajos de desmonte o deforestación que se reali-


cen dentro de los límites máximos de superficie y en las zonas que determinen los regla-
mentos, siempre que no se trate de bosques protectores, permanentes o experimentales,
ni exista peligro de que se produzca o favorezca, la erosión, cuando esos trabajos fueren
necesarios para: a) Ampliar el área cultivable si la tierra donde está ubicado el bosque tu-
viera riesgo y/o fuera apta para otras explotaciones agrícolas económicamente más pro-
vechosas o para la formación de bosques de otro tipo; b) Construir viviendas y mejoras.

Además, para el caso de los bosques protectores y permanentes, dispone un régimen fores-
tal especial. Por ello, establece que el procedimiento para la inscripción en el registro de
bosques protectores, se iniciará de oficio o a instancia de parte interesada. La declaración
respectiva se formulará en base a los planos y estudios técnicos y será notificada al inte-
resado cuando se conozca su domicilio y, en su defecto, publicada y registrada. Notificada
la iniciación del procedimiento, no podrá innovarse en el estado del bosque sin autoriza-
ción administrativa, hasta tanto recaiga resolución.

La declaración de bosques protectores comporta las siguientes cargas y restricciones a la


propiedad:

a) Dar cuenta en caso de venta o de cambio en el régimen de la misma;

b) Conservar y repoblar el bosque en las condiciones técnicas que se requieran, siem-


pre que la repoblación fuere motivada por explotación o destrucción imputable al
propietario;

c) Realizar la posible explotación con sujeción a las normas técnicas que a propuesta
del interesado se aprueben;

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 50


d) Recabar autorización previa para el pastoreo en el bosque o para cualquier género
de trabajo en el suelo o subsuelo que afecte su existencia;

e) Permitir a la autoridad forestal la realización de las labores de forestación y refo-


restación.

Para reforzar lo que hemos estudiado en este módulo, sugerimos la lectura del siguiente
Convenio sobre diversidad biológica que le servirá como antecedente sobre el tratamiento
Lectura de la biodiversidad. (disponible en plataforma)
complementaria

Invitamos ahora a resolver la Actividad 1 titulada: aplicación de los fundamentos del TSJ, a
través de la cuál usted podrá analizar un caso real.
Actividad

La ley de presupuestos mínimos sobre bosques nativos

La Ley Nº 26.331, llamada Ley de Bosques, establece criterios ecológicos y categorías de


conservación de los bosques nativos.

Establece los presupuestos mínimos de protección ambiental para el enriquecimiento,


restauración, conservación, aprovechamiento y manejo sostenible de los bosques nativos.

Asimismo, establece un régimen de fomento y criterios para la distribución de fondos por


los servicios ambientales que brindan los bosques nativos.

Considera “bosques nativos” a los ecosistemas forestales naturales compuestos predo-


minantemente por especies arbóreas nativas maduras, con diversas especies de flora y
fauna asociadas, en conjunto con el medio que las rodea —suelo, subsuelo, atmósfera,
clima, recursos hídricos—, conformando una trama interdependiente con características
propias y múltiples funciones, que en su estado natural le otorgan al sistema una con-
dición de equilibrio dinámico y que brinda diversos servicios ambientales a la sociedad,
además de los diversos recursos naturales con posibilidad de utilización económica.

La norma alcanza las siguientes actividades vinculadas al bosque:

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 51


Se entiende por desmonte, a toda actuación antropogénica implique la pérdida del ‘bos-
que nativo’ y la conversión del suelo a otros usos, tales como la agricultura, la ganadería,
la forestación, la construcción de presas o el desarrollo de áreas urbanizadas.

Mientras que por manejo se entiende a toda actividad productiva que se realice en un bos-
que nativo, aprovechando sus recursos y permitiendo en forma simultanea la conserva-
ción de las funciones o servicios ambientales que el bosque brinda.

Uno de los ejes centrales de esta ley, es ordenamiento territorial de los bosques nativos
que cada jurisdicción debe realizar conforme a los criterios de sustentabilidad estableci-
dos en el Anexo de la presente ley, estableciendo las diferentes categorías de conserva-
ción en función del valor ambiental de las distintas unidades de bosque nativo y de los
servicios ambientales que éstos presten.

Determina que las categorías de conservación de los bosques nativos son las siguientes:

› Categoría I (rojo): sectores de muy alto valor de conservación que no deben transfor-
marse. Incluirá áreas que, por sus ubicaciones relativas a reservas, su valor de conectivi-
dad, la presencia de valores biológicos sobresalientes y/o la protección de cuencas que
ejercen, ameritan su persistencia como bosque a perpetuidad, aunque estos sectores
puedan ser hábitat de comunidades indígenas y ser objeto de investigación científica.
› Categoría II (amarillo): sectores de mediano valor de conservación, que pueden estar
degradados pero que a juicio de la autoridad de aplicación jurisdiccional con la imple-
mentación de actividades de restauración pueden tener un valor alto de conserva-
ción y que podrán ser sometidos a los siguientes usos: aprovechamiento sostenible,
turismo, recolección e investigación científica.
› Categoría III (verde): sectores de bajo valor de conservación que pueden transformarse
parcialmente o en su totalidad, aunque dentro de los criterios de la presente ley.

En cuanto a las autorizaciones de desmonte o manejo sostenible de los bosques nativos,


el art. 13, dispone que requerirá autorización por parte de la Autoridad de Aplicación de la
Énfasis jurisdicción correspondiente. No podrán autorizarse desmontes de bosques nativos clasi-
ficados en las Categorías I (rojo) y II (amarillo) y está prohibido la quema a cielo abierto de
los residuos derivados de desmontes o aprovechamientos sostenibles de bosques nativos.

Establece que las personas físicas o jurídicas, públicas o privadas, que soliciten autoriza-
ción para realizar manejo sostenible de bosques nativos clasificados en las categorías II y
III, deberán sujetar su actividad a un Plan de Manejo Sostenible de Bosques Nativos que
debe cumplir las condiciones mínimas de persistencia, producción sostenida y manteni-
miento de los servicios ambientales que dichos bosques nativos prestan a la sociedad;
y, en caso de solicitar autorización para realizar desmontes de bosques nativos de la ca-
tegoría III, deberán sujetar su actividad a un Plan de Aprovechamiento del Cambio de
Uso del Suelo, el cual deberá contemplar condiciones mínimas de producción sostenida
a corto, mediano y largo plazo y el uso de tecnologías disponibles que permitan el rendi-
miento eficiente de la actividad que se proponga desarrollar.

Tanto los Planes de Manejo Sostenible de Bosques Nativos y los Planes de Aprovecha-
miento del Cambio de Uso del Suelo deberán elaborarse de acuerdo a la reglamentación

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 52


que para cada región y zona establezca la Autoridad de Aplicación de la jurisdicción co-
rrespondiente, quien deberá definir las normas generales de manejo y aprovechamiento.

Estos planes requerirán de la evaluación y aprobación de la Autoridad de Aplicación de la


jurisdicción en forma previa a su ejecución y deberán ser suscriptos por los titulares de la
actividad y avalados por un profesional habilitado, inscriptos en el registro que se llevará
al efecto en la forma y con los alcances que la Autoridad de Aplicación establezca.

Asimismo, dispone que todo proyecto de desmonte o manejo sostenible de bosques na-
tivos deberá reconocer y respetar los derechos de las comunidades indígenas originarias
del país que tradicionalmente ocupen esas tierras.

En el caso de la Provincia de Córdoba, la ley que regula la protección de los bosques nati-
vos es la Ley 9814.

Efectúa una clasificación similar a las categorías de conservación de los bosques nativos
de la ley nacional. Sin embargo, presenta problemas de congruencia, en particular a lo
que dispone en el art. 14 al autorizar en las Categorías de Conservación I (rojo) y II (amari-
llo), la realización de obras públicas, de interés público o de infraestructura. Para el otor-
gamiento de dicha autorización, la Autoridad de Aplicación deberá, en su caso, someter
el pedido a un procedimiento de Evaluación de Impacto Ambiental (EIA) y su correspon-
diente audiencia pública.

Aquí observamos que la exigencia de la norma provincial es menos rigurosa que la nacio-
nal para otorgar las autorizaciones para la ejecución de las obras referidas.

Para reforzar lo que hemos estudiado en este módulo, sugerimos la lectura del material
bibliográfico básico: LOPEZ ALFONSIN, Marcelo; KROM, Beatriz Silvia (pról.). “Derecho
Lectura
obligatoria Ambiental”. 2ª Edición. Buenos Aires. Editorial Astrea, 2019.

En este momento usted se encuentra en condición de resolver la primera parte de la Eva-


luación Integradora, ¡adelante!
Evaluación

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 53


Módulo 2 | Glosario
Certificado de adquisición es otorgado por las partes y autenticado por la autoridad local
competente, acredita la propiedad del ganado adquirido.

Empresa agraria: entendida como actividad, como un complejo de hechos y actos jurí-
dicos que se realizan de manera ininterrumpida para la producción de bienes y servicios,
en consecuencia, se trata de una actividad económica que se desarrolla de manera pro-
fesional.

Guía de tránsito, es la documentación que acredita la licitud del transporte del ganado,
extendida por la autoridad local.

Inmueble rural: aquel que se encuentra ubicado totalmente fuera del perímetro de los
radios urbanos y su superficie represente al menos una unidad económica agraria.

Latifundio, es el fundo de una extensión muy superior a la unidad económica o a las me-
didas ordinarias de la zona o región, se trata de extensiones de tierra que excede las ne-
cesidades familiares.

Marca: es la impresión que se efectúa sobre el animal de un dibujo o diseño, por medio
de hierro candente, de marcación en frío, o de cualquier otro procedimiento que asegure
la permanencia en forma clara e indeleble.

Minifundio, consiste en el fundo mínimo o tipo de unidad mínima, de acuerdo a la zona


en que se ubique compatible con una explotación racional y adecuada.

Parvifundio, fundo de dimensión insuficiente para que su explotación resulte económi-


camente rentable.

Señal, es un corte, o incisión, o perforación, o grabación hecha a fuego, en la oreja del


animal.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 54


Módulo 2 | Actividades
actividad 1
Aplicación de los fundamentos del TSJ

Consigna
A continuación, se sugiere la lectura del precedente judicial caratulado
“FISCHER, DIEGO AGUSTÍN Y OTROS” mediante el cual la Sala Electoral del Tribunal Su-
perior de Justicia efectúa un análisis sobre la aplicación o fumigación con productos fi-
tosanitarios en un radio de 500 metros alrededor del límite externo del predio de una
escuela.

1. Luego de su lectura, redacte un documento en el que identifique los fundamentos


contemplados por el TSJ en relación a la aplicación y/o utilización de los productos
fitosanitarios como los derechos afectados para confirmar la cautelar dispuesta por la
Cámara interviniente.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 55


Módulo 3
Microobjetivos

› Conocer los principales aspectos del marco regulatorio de la actividad hidrocarburí-


fera a los fines de comprender el rol que cumple el Estado.

› Diferenciar la explotación convencional de la no convencional de hidrocarburos para


dilucidar el alcance del régimen de fomento implementado por el Estado.

› Determinar las diferencias entre el régimen minero y el régimen hidrocarburífero.

› Establecer las acciones que adopta el Estado en la explotación no convencional de


hidrocarburos a los fines de lograr una explotación sustentable.

Contenidos

Derecho Minero

Unidad 4: Actividad y propiedad minera


Video Docente
En esta unidad abordaremos las cuestiones relacionadas con la propiedad minera. Para
ello, tenemos que referirnos al yacimiento mineral como recurso natural y a la actividad
que se desarrolla sobre ellos.

En primer lugar, analizaremos los conceptos generales vinculados con la minería.

Así, se entiende por yacimiento mineral al lugar donde en forma natural se ha concentrado
o acumulado una gran cantidad de sustancia mineral útil –depósitos de sustancias mine-
rales-, susceptible de aprovechamiento económico. El concepto de mina, para el Código de
Minería, tiene varios sentidos: “geológico”, son los depósitos o masas de sustancias minera-
les objeto de la concesión; “jurídico”, es la concesión misma; y, el “técnico”, es el conjunto de
trabajos mineros dirigidos a la extracción y explotación de las sustancias minerales.

Mientras que la actividad minera consiste en el proceso de extracción, explotación y


aprovechamiento de minerales que se hallan en yacimientos superficiales o subterrá-
neos. Se debe efectuar de manera sustentable así no se compromete los recursos para
las generaciones futuras, pues uno de los caracteres particulares del recurso minero es
que es escaso, agotable y de alto valor económico. Comprende el conjunto de trabajos de
exploración tendientes a descubrir, localizar y valuar los minerales, las labores específicas
de exploración y los distintos procesos manuales, mecánicos, químicos y metalúrgicos
para obtener el mineral.

La actividad minera comprende distintas etapas, a saber:

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 56


Para aproximarnos y familiarizarnos con los distintos temas que estudiaremos en este
módulo, invitamos a ver un video corto sobre la actividad minera en nuestro país y la
Multimedia cuestión ambiental. Entendemos que resulta importante su visualización para lograr un
mejor estudio del contenido del derecho minero.
› https://www.youtube.com/watch?v=x8oUADt8-9U

Propiedad y Dominio de las minas

El Código de Minería, dictado por el Congreso de la Nación1, como derecho de fondo, no


sólo determina los derechos y obligaciones del Estado y de los particulares, sino que fija
los procedimientos referentes a la adquisición, explotación y aprovechamiento de las
sustancias minerales. Además, establece el régimen de dominio de las minas o yacimien-
tos de sustancias minerales y determina las condiciones bajo las cuales está permitida su
exploración y explotación. Ello no significa un desconocimiento a lo previsto por el art.
124 de CN, en cuanto reserva a las provincias el dominio originario de sus recursos natu-
rales, entre los cuales se encuentran los yacimientos o minas.

Además, el Código Civil y Comercial de la Nación establece, en el art. 236, que las minas son
bienes privados de la Nación o de las provincias según el territorio donde se encuentren.

Así, el Estado asume el dominio originario de los recursos minerales y nadie los puede
explorar y explotar sin su consentimiento por su carácter de dueño originario, y en las
Énfasis condiciones que fija la ley. Es decir, se concede a los particulares el derecho de propiedad
minera (es decir la facultad de buscarlas, aprovecharlas y disponer de ellas como dueños).

Se entiende por dominio originario al derecho que pertenece desde su origen o descubri-
miento a una determinada persona, mientras que el derivado, es aquel que reconoce la
existencia de un dueño anterior.

Entre los sistemas que tratan de explicar la atribución del dominio originario de las mi-
nas, los más conocidos son: el de la accesión, el regalista, el dominial y res nullius.

Según el sistema que se adopte, serán mayores o menores los derechos reconocidos a los
particulares sobre las minas. A continuación, estudiaremos cada uno de los sistemas que
mencionamos:

1. Art.75 inc. 12 de la CN.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 57


› El sistema de accesión, atribuye la propiedad de las minas o facultades amplias de dis-
posición, al dueño del terreno en que se encuentran situadas. Por las características de
las minas, forman parte del inmueble y siguen su condición jurídica. Este sistema se
admite para las sustancias de tercera categoría o canteras.

› El sistema regalista, interpreta que el dominio originario de las minas corresponde al


Estado y en virtud de esa potestad, se atribuye a los particulares diferentes derechos
sobre las minas a través de una concesión. Se admite para las sustancias de primera
categoría.

› El sistema dominial o dominical, atribuye al Estado una suerte de derecho de propiedad


sobre las minas y no sólo la jurisdicción o el patronato minero, como en el sistema
regalista. Las minas forman parte del patrimonio indisponible del Estado, constituyen
una categoría intermedia entre los bienes disponibles y los bienes de dominio público,
que son indisponibles y están afectados al uso de carácter general.

› El sistema res nullius, entiende que las minas son consideradas sin dueño, pero el
Estado, actuando en interés general, interviene para concederlas por medio de licita-
ciones y/o concesiones entre quienes tengan interés en su explotación. Se admite para
las sustancias de segunda categoría.

El régimen que establece el Código es el del patronato minero, en virtud del cual el Estado
no puede, como principio general, explotar ni disponer libremente de las minas, sino que
Énfasis debe permitir que los particulares puedan explotarlas para lograr un aprovechamiento
económico. De este modo, el Estado conserva el dominio de las minas, pero el particular
obtiene el derecho de aprovecharla como dueño mediante la concesión legal. Sin embar-
go, el Estado –en ejercicio del patronato minero- controla que la distribución y explota-
ción de las minas se efectúe conforme a las disposiciones legales.

El art. 11 establece como principio que las minas forman una propiedad distinta de la del
terreno en que se encuentran, sobre la que el Estado hace valer su derecho de jurisdicción
mientras que el concesionario su derecho de goce de la mina, por lo que se interpreta que
la concesión minera constituye un derecho de propiedad y tiene todos los alcances que la
CN determina respecto a la propiedad. Claudio Kiper2 explica que a veces se confunden
los términos propiedad y dominio, pero lo cierto es que existen diferencias desde el punto
de vista jurídico. La CN, en el art. 17, garantiza el derecho de propiedad y dispone que “la
propiedad es inviolable”. Por su parte, la jurisprudencia de la Corte Suprema ha interpreta-
do que el concepto de propiedad es más amplio, ya que abarca una serie de derechos y
prerrogativas patrimoniales que pueden interesar a una determinada persona; en el caso
bajo estudio, es el concesionario.

Entonces, la propiedad minera forma un dominio distinto al de la superficie donde se en-


cuentra, pero se rige por los mismos principios de la propiedad inmueble, esto es que por
su característica de inmovilidad no pueden trasladarse y forman con el suelo, un todo or-
gánico, aunque separadas jurídicamente de él. Esto implica que sobre las minas se puede

2. Kiper, Claudio. Manual de Derechos Reales: segunda edición actualizada. Santa Fe. Rubinzal Culzoni, 2021.
Pag. 133/134.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 58


constituir el derecho real de hipoteca o celebrar contratos de arrendamientos. Además,
las cosas destinadas a la explotación minera como la maquinaria, aparatos, instrumen-
tos, vehículos, provisiones, que tienen como propósito servir al fin económico de la con-
cesión minera, son consideradas pertenencias del inmueble al que sirven formando un
conjunto económico indivisible.

La explotación de la mina reviste el carácter de utilidad pública. Se reconoce así el derecho


del concesionario de instalar maquinaria, aparatos y cualquier otro elemento necesario
como también ocupar la superficie del suelo para desarrollar los trabajos de explotación
de la concesión. Tal declaración, implica además que el propietario del suelo debe subor-
dinarse a las necesidades de la actividad minera. Cabe destacar que la utilidad pública se
supone en todo lo relativo al espacio comprendido dentro del perímetro de la concesión.

Se encuentra prohibido la división material de las minas, con el propósito de preservar


la unidad económica de explotación, esto es el lote mínimo para desarrollar los traba-
jos mineros. Este principio de indivisibilidad no es absoluto por cuanto si las minas cons-
tan de dos o más pertenencias, la autoridad permitirá la separación, a solicitud de parte
siempre que no resulte perjudicial para la explotación.

Las minas se conceden por tiempo ilimitado, es decir hasta el agotamiento del mineral o
el incumplimiento de las obligaciones del concesionario para mantener la concesión legal.

Clasificación de las minas

Analizaremos a continuación la categorización o clases de sustancias mineras que efec-


túa el Código de Minería en el art. 2º, en la que cada categoría tiene su propio régimen
jurídico atendiendo a su naturaleza, importancia económica, su relación con el suelo y
subsuelo, y condiciones de presentación de los yacimientos que determina el método de
explotación más conveniente.

Las minas clasificadas en la primera categoría incluyen las especies minerales de mayor
valor económico e industrial. Por sus características y la forma de presentación de los ya-
cimientos, pertenecen exclusivamente al Estado (sistema regalista) y sólo pueden explo-
tarse en virtud de concesión legal otorgada por autoridad competente. Es decir que las
minas incluidas en esta categoría forman una propiedad distinta y separada del suelo,
por lo que el propietario del suelo no puede invocar derecho o preferencia alguna sobre
ellas. El art. 3º dispone que corresponden a la primera categoría: a) Las sustancias meta-
líferas siguientes: oro, plata, platino, mercurio, cobre, hierro, plomo, estaño, zinc, níquel,
cobalto, bismuto, manganeso, antimonio, wolfram, aluminio, berilio, vanadio, cadmio,
tantalio, molibdeno, litio y potasio; b) Los combustibles: hulla, lignito, antracita e hidro-
carburos sólidos; c) El arsénico, cuarzo, feldespato, mica, fluorita, fosfatos calizos, azufre,
boratos y wollastonita; d) Las piedras preciosas; y, e) Los vapores endógenos.

Las sustancias incluidas en la segunda categoría son aquellas que se conceden preferen-
temente al dueño del suelo (cuando el mineral es de poca importancia, como las salinas
o turberas); o que por las condiciones de su yacimiento se destinan al aprovechamiento
común, es decir se concede a cualquier persona porque la sustancia carece de valor. En
el primer caso, adopta el sistema regalista y de accesión, mientras que, en el segundo, el
sistema res nullius.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 59


Establece el art. 4º que se conceden preferentemente al dueño del suelo: los salitres, sali-
nas y turberas (inc. c.); los metales no comprendidos en la primera categoría (inc. d); y, las
tierras piritosas y aluminosas, abrasivos, ocres, resinas, esteatitas, baritina, caparrosas,
grafito, caolín, sales alcalinas o alcalino terrosas, amianto, bentonita, zeolitas o minerales
permutantes o permutíticos (inc. e). Mientras que se destinan al aprovechamiento co-
mún: las arenas metalíferas y piedras preciosas que se encuentran en el lecho de los ríos,
aguas corrientes y los placeres (inc. a) y los desmontes, relaves y escoriales de explota-
ciones anteriores, mientras las minas permanecen sin amparo y los relaves y escoriales
de los establecimientos de beneficio abandonados o abiertos, en tanto no los recobre su
dueño (inc. b).

Componen la tercera categoría, las producciones minerales de naturaleza pétrea o terrosa


y en general todas las que sirven para materiales de construcción y ornamento, cuyo con-
junto forma las canteras. Pertenecen al propietario del suelo.

Unidad 5: Exploración y concesión minera

La Exploración minera:

La exploración minera constituye una etapa importante en la actividad minera, aunque


el CM a esta instancia no la considera obligatoria. Consiste en el conjunto de trabajos
manuales, mecánicos, químicos, eléctricos, fotográficos, sismográficos, generalmente in-
dispensables para ubicar los depósitos minerales, susceptibles de explotación y aprove-
chamiento económico y que se desarrollan en el espacio aéreo, la superficie o el subsuelo
de la corteza terrestre. En esta etapa se examina o evalúa el potencial de los recursos mi-
neros detectados en la prospección.

Se reconocen tres modalidades de exploración:

1. El permiso de exploración o cateo.


2. Permiso de reconocimiento desde aeronaves.
3. Permiso de exploración por socavones

Para realizar las actividades de exploración, el CM establece que el explorador requiere


de autorización para explorar un terreno en busca de sustancias minerales. Puede solici-
tar uno o varios permisos a la autoridad competente, indicando las coordenadas del área
que pretende explorar y estimar las inversiones que proyecta realizar.

Se resalta que, si bien la exploración no es una etapa previa obligatoria para explotar un
yacimiento, resulta de gran importancia porque implica un conjunto de operaciones des-
tinadas al descubrimiento de sustancias minerales y evaluar con mayor certeza la riqueza
potencial de las sustancias (Nonna, 2020).

El permiso de exploración confiere al explorador un derecho de exclusividad por un tiem-


po determinado y goza de la prioridad y preferencia de todos los descubrimientos que
Énfasis efectúe, frente a terceros e incluso frente al mismo propietario del terreno.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 60


Fuente:https://www.todojujuy.com/jujuy/no-olvidemos-las-bases-prospeccion-y-exploracion-mine-
ra-n222501

La unidad de medida de los permisos de exploración es de quinientas (500 Has.), y solo


podrán otorgarse hasta 20 permisos a la misma persona. Tiene una duración de 150 días
y por cada unidad de medida que aumente, el permiso se extenderá 50 días más. Cuan-
do los trabajos de investigación se realicen desde aeronaves, el permiso podrá constar
de hasta veinte mil (20.000) kilómetros cuadrados por provincia, sea que el solicitante
se trate de la misma o de diferentes personas y el tiempo de duración no superara los
cientos veinte (120) días contados a partir de la fecha de otorgamiento del permiso de la
autoridad minera o de la autorización de vuelo emitida por la autoridad aeronáutica, lo
que ocurra en último término.

Los artículos 25 y 27 determinan los pasos que debe cumplir quien pretenda explorar un
terreno en busca de sustancias minerales.

En el siguiente gráfico expresamos esta secuencia:

El régimen minero establece que las obligaciones del explorador consisten en: abonar
el canon por unidad de medida solicitada; manifestar la instalación de los trabajos de
exploración; cumplir con el programa de trabajos mínimos; indemnizar al propietario
del terreno por los daños que cause con los trabajos de cateo y afianzar el daño eventual;
presentar la información y documentación técnica obtenida, cuando la autoridad minera
lo exija, dentro de los noventa (90) días de vencido el permiso, bajo pena de multa.

En cuanto a las limitaciones al derecho de cateo, el CM establece que el permiso de explo-


ración y la concesión no otorgan derecho a ocupar la superficie del terreno sin el consen-
timiento de su propietario. Tal limitación procura garantizar el desarrollo de las demás
actividades económicas que se desarrollen en el sector. Además, los trabajos superficia-
les que pretendan realizarse deben efectuarse en un radio que no sea menor a 40 metros
de las casas, de 5 a 10 metros del resto de edificios y de 30 metros de los acueductos, cana-
les, vías férreas, abrevaderos y vertientes.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 61


Tampoco se pueden realizar trabajos mineros a una distancia menor a 1 km de las insta-
laciones militares, previa autorización del Ministerio de Defensa de la Nación.

En ejercicio de su función fiscalizadora, la autoridad minera revocará el permiso de ex-


ploración cuando el explorador no inicie los trabajos de exploración, ni cumpla con el
programa de trabajos mínimos o los suspenda.

Por último, se denomina cateador ilegal al tercero que ejecuta trabajos de exploración
sin autorización de la autoridad ni del dueño del suelo, dentro de los límites de minas
concedidas (Art. 38 CM).

La Adquisición de las minas. Procedimiento

Continuando con el desarrollo de este módulo, ahora nos referimos a la cuestión regu-
lada por el régimen minero cuando dispone que las minas se adquieren en virtud de la
concesión legal otorgada por la autoridad competente. Se encuentra regulado a partir del
art. 44 el permiso de explotación que se otorga a un particular. Para ello, se debe cumplir
con las siguientes etapas:

En primer lugar, nos interrogamos a cerca de cuando se considera que hay descubrimien-
to de una mina. El art. 45 dispone que cuando, mediante una exploración autorizada o a
consecuencia de un accidente cualquiera, se encuentra un criadero antes no registrado,
se produce el descubrimiento. Estos constituyen la causa originaria más importante de
adquisición de la concesión minera:

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 62


¿Quiénes pueden adquirir minas?: Toda persona capaz de adquirir y poseer un inmueble
de conformidad a lo previsto por el CCCN. Mientras que, no pueden adquirir, los jueces
con competencia en cuestiones mineras, las autoridades mineras cualquiera sea su juris-
dicción; las mujeres no divorciadas y los hijos sometidos a patria potestad de los jueces y
autoridades mineras.

Además, la normativa autoriza la manifestación y registro de una mina para otra perso-
na, cuya representación se podrá acreditar mediante poder especial, carta poder dirigida
a la autoridad minera o ante dos testigos. Sin embargo, no necesitan poder los ascen-
dientes, descendientes, ni los hermanos del descubridor; ni los socios en la empresa, ni
los cateadores e individuos que compongan la expedición exploradora.

Se otorga un plazo de diez días para que el descubridor o dueño del descubrimiento ra-
tifique, rectifique o rechace la manifestación o registro hecho a su nombre, y vencido el
plazo se presume su conformidad.

En el caso en que una persona se encuentre ejecutando por otro un trabajo minero y des-
cubre una mina, lo hace para el dueño de los trabajos. Pero si los trabajos no son verdade-
ramente mineros, el descubrimiento pertenece a ambos por mitad.

Se considera primer descubridor a aquel que efectúa la denuncia o declaración del hallazgo
ante la autoridad minera y solicita su registro. Rige el principio “primero en la manifestación
y registro primero en el derecho”

La manifestación debe ser presentada ante el escribano de minas (funcionario que de-
pende de la autoridad minera), quien dejará constancia en cada uno de los ejemplares de
los pedimentos el día y hora de presentación; y, certificará si existen otros pedidos o regis-
tros del mismo cerro o criadero. Se consignará un número cronológico y la autoridad de
catastro minero analizará si el descubrimiento recae en un terreno franco o no. Además,
se debe publicar en el Boletín Oficial o en el diario que designe la autoridad minera por
tres veces en el plazo de quince días. La publicación tiene el efecto de notificación para
todas las personas que pretendan oponerse al descubrimiento.

Luego, continuará el registro de la manifestación. Se trata del acto más importante del
proceso de adquisición de minas, en virtud del cual la autoridad minera ordena el regis-
tro del pedimento, reconoce al descubridor como titular del derecho de explotación. Por
otra parte, el registro autoriza a tomar posesión del terreno y a iniciar la explotación.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 63


Desde el día del registro, comienza a computarse el plazo para ejecutar la labor legal y
para el pago del canon minero.

La labor legal es el pozo, galería, trinchera o perforación efectuado sobre el cuerpo del ya-
cimiento, de diez metros de extensión, que debe efectuar el explorador, para poner de
manifiesto el yacimiento y comprobar la clase de mineral, su dirección, potencia e incli-
nación. Se trata de la primera obligación del descubridor, que debe cumplir dentro de los
cien días desde que el descubrimiento fue registrado. En el caso que se encontrare con
un obstáculo por razones de fuerza mayor, se podrá otorgar una prórroga de cien días
más. El descubridor tiene derecho a tomar en el criadero de su elección tres pertenencias,
contiguas o separadas.

Vencido el plazo para realizar la perforación, sin que el descubridor hubiese solicitado, en
el plazo de treinta días, el pedido de mensura sobre la zona donde se pretende ejecutar
las tareas de explotación de las sustancias minerales, la autoridad minera de oficio orde-
nará la realización de la mensura y declarará caducos los derechos del descubridor y las
minas serán registradas como vacantes.

La petición de mensura y demarcación

El procedimiento de petición y demarcación de las pertenencias a partir de la mensura se


encuentra regulado en los artículos 81 a 85 del C.M., que comienza con la petición escrita
presentada por el registrador u otra persona interesada, la que debe contener una des-
cripción de la pertenencia (coordenadas de los vértices, latitud y longitud) y del terreno
que ocupa. La petición de mensura debe ser notificado a los dueños de las minas colin-
dantes y publicado en el Boletín Oficial.

Aquellos que se consideren con derecho a reclamar tendrán un plazo de quince días a
contar desde que fueron notificados o desde la última publicación, aunque tal circuns-
tancia no impide a que proceda la mensura.

La diligencia de la mensura será cumplida por la autoridad minera, acompañada de un


ingeniero oficial y del escribano de minas, previa notificación a los administradores de
las minas colindantes, la hora en que debe darse principio a la operación. Aquí, la auto-
ridad minera es quien preside el acto, verifica que se cumplan los procedimientos téc-
nicos y legales, se reconoce la labor legal (se comprueba la existencia del yacimiento y

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 64


que éste corresponde a la sustancia mineral denunciada) y el ingeniero o perito oficial
procede a ejecutar la mensura, mediante el empleo de instrumental moderno como son
los posicionadores satelitales GPS (Global Position System), los cuales permiten determi-
nar rápidamente y con gran precisión, los puntos donde deberán colocarse los mojones o
linderos de las pertenencias.

Entonces, las operaciones indispensables que prevé el C.M. son:

1. Acto inicial de la mensura: reconocimiento de la labor legal.


2. La diligencia de mensura propiamente dicha: es la operación técnica de la descripción
de las pertenencias y su emplazamiento geográfico, con indicaciones de los puntos
donde deben colocarse los mojones y la confección de un plano con las coordenadas.
3. El acta de mensura: es la descripción circunstanciada de cómo se realizó la operación,
personas asistentes a la misma, día y lugar donde se realizó la diligencia, y su conclusión.

El concesionario dentro de los veinte (20) días siguientes a la demarcación de los puntos
correspondientes, debe colocar los linderos de su pertenencia.

Concluida la tarea de mensura y demarcación, la autoridad procede a inscribirla en el


registro como título definitivo de propiedad. En efecto, con la diligencia de la mensura
queda constituida la plena y legal posesión de la pertenencia, pues determina la forma,
extensión y posición de las pertenencias y constituye, junto con el acta de mensura, el
titulo definitivo de propiedad de la mina concedida. Así concluye el procedimiento de
constitución de la concesión.

La operación de mensura y demarcación sólo puede ser impugnada por error pericial o
violación manifiesta de la ley. Para ello se debe acreditar un perjuicio real, debe ser plan-
teada por el interesado o terceros. Tiene un plazo de prescripción de dos años.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 65


También podrá ser rectificada, cuando la mina demarcada contenga una extensión ma-
yor de la que sus títulos expresan, a solicitud de otro registrador inmediato, que preten-
da el exceso para completar su pertenencia. Sólo tendrá efecto cuando se han removido
clandestinamente los linderos, o cuando en la designación de los puntos donde debían
colocarse, o en la colocación misma, ha habido dolo o fraude.

La concesión minera

Es el acto jurídico por el cual el Estado -dueño originario de las minas- a través de la Au-
toridad Minera, otorga en virtud de una disposición imperativa de la ley a una persona
Énfasis física o jurídica, previo al cumplimiento de determinadas condiciones un derecho de ex-
plotación de determinada sustancia, en un determinado espacio y por un determinado
tiempo y mientras cumpla las obligaciones establecidas.

Confiere a su titular el derecho exclusivo de extraer y apropiarse de los minerales existen-


tes en el ámbito físico asignado para la explotación.

Se sostiene que cuando el Estado concede una mina, estableciendo sobre ella una pro-
piedad particular, no se desprende de su dominio originario; por el contrario, mantiene
el mismo con tal alcance que, de no cumplir el propietario particular con las condicio-
nes de amparo o conservación de la concesión que el Código le impone -pago del canon,
inversión de capital, mensura de pertenencias y, en su caso, explotación efectiva-, los
derechos de éste caducan, pudiendo, consecuentemente, el Estado volver a conceder la
mina en propiedad particular al primer solicitante, cuantas veces se opere la caducidad”
(C.C.Ap.8ºNom., autos “MINA LUISA, Sent. 07/12/2010).

Pertenencias mineras

El art. 72 define a la pertenencia minera como la extensión del terreno dentro de cuyos
límites puede el minero explotar su concesión. Constituye cada uno de los lotes mineros
que la ley concede para el aprovechamiento del yacimiento o mina.

Se trata del lote mínimo de trabajo para la explotación de la mina, es decir la “Unidad de
Concesión”.

La extensión de la pertenencia tiene por base un rectángulo de TRESCIENTOS (300) me-


tros de longitud y DOSCIENTOS (200) de latitud, horizontalmente medidos y de profun-
didad indefinida en dirección vertical, que se puede se puede extender hasta 300 ms se-
gún inclinación (superficie equivale a 6 has.).

Fuente: “Curso de Derecho Minero” de Catalano; 2006

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 66


La superficie y forma varía según la naturaleza de las sustancias y condiciones de pre-
sentación de los yacimientos. Sin embargo, algunas sustancias necesitan más extensión
por la forma en que están ubicadas. La extensión de la pertenencia de minas de hierro
constará de seiscientos (600) metros de longitud y de cuatrocientos (400) metros de la-
titud, la que puede extenderse hasta seiscientos (600) metros, según la inclinación del
criadero. La de carbón y demás combustibles, de novecientos (900) metros de longitud
por seiscientos (600) metros de latitud, la que puede extenderse hasta novecientos (900)
metros. La pertenencia de yacimientos de tipo diseminado de primera categoría, cuan-
do la mineralización se halle uniformemente distribuida y permita la explotación a gran
escala por métodos no selectivos, constará de cien (100) hectáreas. Las de borato y litio
constarán también de cien (100) hectáreas.

¿Cómo se presentan los minerales en la tierra? Para ello vamos a considerar las diferentes
categorías de sustancias.

Concurrencia y preferencia

Anteriormente indicamos que es primer descubridor aquel que primero manifiesta el


descubrimiento de la sustancia mineral en el terreno explorado, solicitando su registro.
Por ello, tiene derecho a ubicar en forma preferencial sus pertenencias siempre que no se
localicen en una zona que haya manifestado otro descubridor.

Esta prioridad es factible siempre que no resulte de dolo o fraude. Catalano señala que
se consideran actos dolosos o fraudulentos realizados por el registrador, la simulación de
funciones de autoridad minera para obtener la declaración del descubrimiento; la mani-
festación por el apoderado o socio o dependiente a nombre propio de un descubrimiento
desconociendo los derechos del verdadero descubridor; la omisión de la presentación de
la muestra de mineral, para favorecer a un tercero, la ley no le reconoce la calidad de des-
cubridor.

El art. 61 señala que en el caso de que exista simultaneidad de presentación de manifes-


tación, tendrá preferencia aquel que otorgue un informe más detallado y determine de
manera clara, precisa e inequívoca la situación, naturaleza y condiciones de la mina. Será
considerada descubridora, aquella de mayor importancia.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 67


Luego, los artículos 63 a 65 se refieren a distintas situaciones en donde se presentan al
mismo tiempo pertenencias registradas que se superponen parcialmente:

a) Criadero paralelo: se superpone por el ancho.


b) Concurrencia en un mismo criadero: se superpone por el largo.
c) Criaderos cruzados: en la zona de intersección se dividen los minerales
d) Criaderos convergentes: el espacio intermedio se adjudica por la mitad.

Unidad 6: Efectos jurídicos de la concesión minera

Derechos de la concesión minera

En el Título VI del C.M. se encuentra regulado las cuestiones referidas a los efectos que
produce la concesión minera.

Allí, se refiere a los derechos del concesionario minero al reconocer la calidad de dueño
de todas las sustancias minerales registradas (criaderos, yacimientos) encontradas, que
se encuentren dentro de sus pertenencias.

Impone, además, la obligación de dar aviso a la autoridad minera, en el plazo de sesenta


días, del hallazgo de cualquier sustancia distinta de las que constaren en el registro y em-
padronamiento de la mina, para su anotación en los mismos. Su incumplimiento acarrea
la aplicación de una multa de diez a cien veces el canon de explotación que corresponde
por la sustancia omitida.

Rige el “principio de unidad de concesión”. Se trata de un principio de orden público por


el cual no se admite el otorgamiento de concesiones superpuestas, aunque se trate de
sustancias minerales de distintas categorías.

Además, prevé el caso en que el concesionario encuentre minerales correspondientes a


la tercera categoría, quien deberá dar aviso al propietario del terreno del hallazgo, y en-
tregarlas previo pago de los gastos de explotación y extracción del propietario. Estipula
que, si el concesionario los necesita para su industria, por ejemplo, para afianzar las ex-
cavaciones, o cuando estén unidas a otras sustancias, que no puedan sin dificultad o sin
aumento de gastos extraerse separadamente, no está obligado a entregarlas.

En el supuesto de que, en el terreno ocupado con una explotación de sustancias de la se-


gunda o tercera categoría, se descubra por un tercero un criadero de la primera, el propie-
tario podrá continuar sus trabajos no perjudicando los de la nueva mina; pero el descu-
bridor podrá hacerlos variar o cesar, pagando los perjuicios o el valor del terreno. La mina
de la primera categoría tiene preferencia para la explotación y subordina los trabajos de
la tercera, con el correspondiente pago de la indemnización.

También, el concesionario podrá constituir las siguientes servidumbres mineras en la su-


perficie del terreno dentro de sus pertenencias, previa indemnización a su dueño por los
perjuicios ocasionados.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 68


1. Servidumbre de o cupación, podrá ocupar el terreno con habitaciones, oficinas, depó-
sitos, máquinas de extracción, máquinas de beneficio para los productos de la mina;

2. Servidumbre de paso y apertura de vías de comunicación, con ellas el concesionario


puede realizar la apertura de un camino, vías para ferrocarriles, canales, estaciones,
depósitos, caminos a los abrevaderos, aguadas y pastos.

3. Servidumbre de uso de agua, implica el uso de aguas naturales para utilizar en la explo-
tación, bebida de las personas y animales que trabajan, para el movimiento de las
maquinas que se utilizan en la explotación

Por otra parte, el concesionario puede exigir a su propietario la venta de la superficie de


terreno necesaria para la explotación. Esta facultad se podrá ejercer a partir del registro
de la mensura y demarcación del terreno de la pertenencia.

Internación de labores en pertenencia ajena

Es el derecho que tiene el concesionario minero a internarse con sus trabajos en una per-
tenencia ajena para explotar su veta siguiendo el criadero cuando penetra en la perte-
nencia vecina.

Recordemos que la regla fijada por ley consiste en que cada concesionario desarrolla su
actividad productiva en los espacios definidos y exclusivos a las pertenencias autoriza-
das. Pero cuando los trabajos que realiza, siguiendo el criadero con mineral en mano,
tendrá derecho a internarse por la latitud de la pertenencia vecina hasta que las labores
de ambas se comuniquen.

Esta facultad se podrá ejercer siempre que el concesionario notifique de manera feha-
ciente al colindante de la aproximación de las labores y del propósito de internarlas. Los
minerales que se extraigan de la internación se partirán por mitad con el colindante, lo
mismo que los costos.

El incumplimiento de la obligación de dar aviso al colindante acarrea la obligación del


concesionario de entregar todas las sustancias extraídas y no tendrá derecho a reclamar
los gastos y costos de las tareas realizadas.

Sin embargo, mientras las minas no han sido demarcadas (mensura) o los linderos han
desaparecido, el concesionario que interno sus labores en la pertenencia vecina no está
obligado a participar de los productos de la internación y/o restituir las sustancias obte-
nidas por la falta de aviso oportuno.

Derecho de visita a las pertenencias colindantes

El régimen minero reconoce este derecho al dueño de una pertenencia minera para vi-
sitar la pertenencia colindante. Para ello se debe expresar las razones por la que se pre-
tende la visita, y en el caso que su propietario no la autorice, la autoridad minera podrá
autorizar la visita.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 69


Grupos mineros

El grupo minero es la reunión de dos o más minas contiguas con el objeto de constituir
una sola propiedad para realizar una sola explotación. Se autoriza la formación de estos
grupos para favorecer o permitir un mejor aprovechamiento de las sustancias minerales
en base al aporte de fuerzas, de ideas y de capitales para obtener resultados económicos
más provechosos.

Los requisitos para su constitución son:

› Que las pertenencias estén unidas en toda la extensión de uno de sus lados, formando
un solo cuerpo, sin que entre ellos quede ningún espacio vacante. Es decir, la existencia
de una unidad económica funcional.

› Que el grupo se preste a una cómoda y provechosa explotación.

› Que la autoridad otorgue con conocimiento de causa, la correspondiente concesión.

El procedimiento de constitución de un grupo minero se encuentra regulado en los artí-


culos 140 al 145 del CM, sugiriéndose su lectura de manera completa.

Constitución de Compañía de Minas

El art. 286 del C.M. dispone que hay compañía cuando DOS (2) o más personas trabajan
en común una o más minas conforme a lo estipulado por la normativa minera vigente.

Entre las formas de constitución se mencionan:

1. El pedimento de una mina formulado en común por dos o más personas.


2. La adquisición de una parte de la mina a un tercero.
3. Por un contrato especial de compañía convenido entre las partes, debe celebrar
mediante escritura pública.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 70


Amparo de la concesión

Es el cumplimiento de un conjunto de condiciones y obligaciones que debe cumplir el


concesionario minero para otorgar o mantener la concesión, bajo pena de caducidad. Es
decir que, si el minero cumple con los requisitos exigidos, el Estado garantiza el amparo
de la mina.

Son tres las condiciones de amparo:

1. Pago del canon anual.


2. Presentación del plan de inversión mínima.
3. Reactivación de la mina paralizada por el plazo de 4 años.

El concesionario abonará al gobierno de la Nación o de las provincias, según la jurisdic-


ción en que las minas se hallaren situadas y conforme a las medidas establecidas por este
Código, un canon anual por pertenencia para realizar la explotación, cuyo monto es fija-
do por la Secretaría de Minería de la Nación, o el organismo que la reemplace.

En cuanto la forma y escala del canon el art. 215 del C.M. fija para las sustancias de la pri-
mera categoría que se exploten en establecimientos fijos, mil novecientos pesos ($ 1.900)
por pertenencia o unidad de medida; para las sustancias de la segunda categoría, nove-
cientos sesenta pesos ($ 960) por pertenencia; para las concesiones provisorias para la
exploración o cateo de las sustancias de la primera y segunda categoría, sea cualquiera el
tiempo que dure, según las disposiciones de este Código, pagarán nueve mil seiscientos
ochenta pesos ($ 9.680) por unidad de medida o fracción.

La mayoría de la doctrina respecto a la naturaleza jurídica del canon entiende que se tra-
ta de una condición o requisito que debe cumplir el concesionario minero para mantener
la explotación de la concesión y no de una tasa, impuesto o contribución.

El canon debe ser abonado por adelantado y en dos partes iguales en dos semestres, que
vencen el 30 de junio y 31 de diciembre de cada año, y comienza a devengarse desde el día
del registro

La concesión minera, sus accesorios y productos gozan de una exención impositiva gene-
ral de cinco años contados a partir del registro del descubrimiento. Se destaca aquí que la
exención impositiva obedece al carácter promocional que se otorga a la actividad minera.

Otra de las condiciones que debe cumplir el concesionario es la de presentar ante la au-
toridad minera, dentro del plazo de un año desde la petición de la mensura, un plan de
inversión de capital que se propone efectuar en cada uno de los siguientes rubros:

a) ejecución de obras de laboreo,


b) construcción de campamentos, edificios, caminos y obras auxiliares;
c) adquisición de maquinarias, usinas, elementos y equipos de explotación y bene-
ficio del mineral, con indicación de su capacidad de producción o de tratamiento
que se incorporen al servicio de la mina.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 71


La inversión se debe efectuar dentro de los cinco años de presentado el plan. Además,
el concesionario debe presentar anualmente una declaración jurada sobre el estado de
cumplimiento de las inversiones, sujetas a aprobación de la Autoridad (se limita a verifi-
car concordancia de las inversiones con el Plan).

En caso de incumplimiento de las obligaciones relacionadas con el plan de inversión, la


concesión se declara caduca y operará en las siguientes situaciones:

a) Cuando las inversiones estimadas no tuvieren el destino previsto en dicha norma.


b) Cuando las inversiones fueren inferiores a una suma igual a QUINIENTAS (500)
veces el canon anual que le corresponda a la mina de acuerdo con su categoría y
con el número de pertenencias.
c) Por falta de presentación de la estimación en el plazo previsto.
d) Por falta de presentación o falsedad de las declaraciones juradas exigidas.En estos
casos, la caducidad se declarará si el concesionario no salva el error o la omisión
dentro de los TREINTA (30) días de la intimación previa que debe practicarle la
autoridad minera.
e) Cuando no se hubieren efectuado las inversiones proyectadas.
f) Cuando el concesionario hubiere introducido modificaciones a las inversiones esti-
madas sin aviso previo, reduciendo el monto de las mismas.
g) Cuando hubiere desafectado bienes comprendidos en las inversiones ya practica-
das, reduciendo el monto de las estimadas.

Si se presentan estas circunstancias, se dará previa vista de lo actuado al concesionario


por quince (15) días para su defensa.

Los recursos contra las declaraciones de caducidad se concederán con efecto suspensivo,
por causar gravamen irreparable.

En ningún caso de caducidad, el concesionario podrá reclamar indemnización alguna por


las obras que hubiere ejecutado en la mina, pero tendrá derecho a retirar con interven-
ción de la autoridad minera, los equipos, máquinas, herramientas y demás bienes desti-
nados a la explotación y al tratamiento y beneficio de los productos, que pudieren sepa-
rarse sin perjudicar a la mina, así como también el mineral ya extraído que se encontrare
en depósito.

En cualquier caso de caducidad la mina volverá al dominio originario del Estado y será
inscrita como vacante, en condiciones de ser adquirida conforme estipula la normativa
vigente.

Cuando la caducidad fuera dispuesta por falta de pago del canon minero, será notificada al
concesionario en el último domicilio constituido en el expediente de concesión. El conce-
sionario tendrá un plazo improrrogable de cuarenta y cinco (45) días para rescatar la mina,
abonando el canon adeudado actualizado más un recargo del cien por ciento (100%) ope-
rándose automáticamente la vacancia si la deuda no fuera abonada en término.

Si existieran acreedores hipotecarios o privilegiados registrados o titulares de derechos


reales o personales relativos a la mina, también registrados, éstos podrán solicitar la con-

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 72


cesión de la mina dentro de los cuarenta y cinco (45) días de notificados en el respectivo
domicilio constituido, de la declaración de caducidad, abonando el canon adeudado has-
ta el momento de haberse operado la caducidad.

Los acreedores hipotecarios o privilegiados tendrán prioridad para la concesión respecto


a los demás titulares de derechos registrados.

Cuando la caducidad fuera dispuesta por falta de pago del canon la concesión quedará
supeditada a que el concesionario no haya ejercido en término el derecho de rescate.

Inscripta y publicada la mina como vacante, el solicitante deberá abonar el canon adeu-
dado hasta el momento de haberse operado la caducidad, ingresando con la solicitud el
importe correspondiente.

Caso contrario la solicitud será rechazada y archivada sin dar lugar a recurso alguno. No
podrá solicitar la mina el anterior concesionario, sino después de transcurrido UN (1) año
de inscripta la vacancia.

Cuando la mina hubiera estado inactiva por más de CUATRO (4) años, la autoridad mi-
nera podrá exigir la presentación, en el plazo de seis meses, de un proyecto de activación
o reactivación, con ajuste a la capacidad productiva de la concesión, a las características
de la zona, medios de transporte disponibles, demanda de los productos y existencia de
equipos de laboreo.

Se considera que la mina ha estado inactiva cuando no se han efectuado en ella trabajos
regulares de exploración, preparación o producción, durante el plazo señalado en el pá-
rrafo precedente.

Presentado el proyecto, el concesionario deberá cumplimentar cada una de sus etapas


dentro de los plazos para ellas previstos, que no podrán exceder en su conjunto, de cinco
(5) años.

Ambos plazos son bajo pena de caducidad de la concesión.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 73


Abandono de la concesión

Consiste en el aviso o declaración que el concesionario formula a la autoridad de su in-


tención de no continuar con los trabajos de explotación de la mina. El dueño de una mina
que quiera abandonarla, lo declarará por escrito ante la autoridad minera con VEINTE
(20) días de anticipación.

Este escrito comprenderá el nombre de la mina, el del mineral en que se encuentra, la


clase de sustancia que se explota y el estado de sus labores. El escrito con su proveído se
asentará en el libro correspondiente a los registros, y se publicará.

Mientras la autoridad no admita el abandono, subsisten los derechos y obligaciones del


dueño de una mina, mientras la autoridad competente no admita el abandono.

Presentado el escrito, se tendrá por admitido el abandono, y se ordenará al mismo tiem-


po que el ingeniero oficial practique el reconocimiento de la mina e informe sobre su es-
tado y sobre los trabajos que hubiere necesidad o conveniencia de ejecutar.

El dueño de la mina no es responsable por los gastos de esta diligencia ni de ninguna de


las demás concernientes al abandono.

Si el dueño de la mina no avisa su intención de abandonar la mina, perderá el derecho


de retirar las máquinas, útiles, y demás objetos destinados a la explotación que puedan
separarse sin perjuicio para la mina.

Una vez admitido el abandono, cualquier persona podrá solicitar y registrar la mina sin
otro requisito que la constancia del hecho.
Énfasis

Unidad 7: Responsabilidad en el Derecho Minero

Responsabilidad en el derecho minero

La responsabilidad civil en la actividad minera conforme a las disposiciones del C.M. exis-
te por el solo hecho del daño, independientemente de que el responsable haya actuado
con dolo o culpa. El art. 161 establece que el propietario de una mina es responsable por
los perjuicios que ocasione a terceros, tanto por los trabajos superficiales como por los
subterráneos, aunque estos perjuicios provengan de accidentes o casos fortuitos. Los per-
juicios serán previamente justificados, y no podrán reclamarse después de transcurridos
seis (6) meses desde el día del suceso.

Es decir, se atribuye el carácter objetivo de responsabilidad, en el que se presume la res-


ponsabilidad del minero y el perjudicado sólo debe demostrar la relación de causalidad
entre el hecho y el daño producido. Se trata de un principio general que se aplica a cual-
quier trabajo que implique la exploración y explotación de la concesión minera.

A su vez, el propietario de la superficie es responsable ante el minero cuando impide el


desarrollo normal de las labores mineras.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 74


En cuanto a las limitaciones a la responsabilidad del minero, el C.M. ha establecido dis-
tintas hipótesis en que la responsabilidad del minero cesa:

1. Cuando los trabajos perjudicados han sido emprendidos después de la concesión


sobre lugares explotados, o en actual explotación, o en dirección de los trabajos en
actividad, o sobre el criadero manifestado o reconocido.

2. Cuando, después de la concesión se emprenda cualquier trabajo sin previo aviso a la


autoridad ni citación del dueño de la mina.

3. Cuando se continúen trabajos suspendidos UN (1) año antes de la concesión.

4. Cuando el peligro para las obras o trabajos que se emprendan, existía antes o era con-
siguiente a la nueva explotación.

En definitiva, cesa la responsabilidad del minero, cuando el propietario del terreno ha


realizado trabajos o continuado los existentes, sin previo aviso al concesionario. Ello así,
pues el superficiario no debe realizar ningún trabajo que pueda perjudicar o comprome-
ter la explotación minera, luego de la concesión de la mina. La única excepción que se
admite es que se traten de trabajos necesarios, en cuyo caso el propietario, optará: por el
pago de la diferencia de precio entre el terreno tal cual se encuentra y el terreno conside-
rado como inadecuado para las obras que deben emprenderse, prescindiendo de los be-
neficios que esas obras pudieran producir, lo que implica que se paga el daño emergente
y no el lucro cesante. O por el pago del terreno designado según tasación, el que en este
caso pasará al dominio del concesionario.

El propietario, transcurrido el plazo de un año de los plazos para la ejecución de la labor


legal, podrá exigir al concesionario que compre el terreno ocupado, cuando por causa de
la explotación ha quedado inútil o muy poco a propósito para sus ordinarias aplicacio-
nes; y, transcurridos los dos años podrá exigir la compra del terreno correspondiente a la
concesión, cualquiera que sea su estado. Mientras está obligado a soportar el ejercicio de
las servidumbres sobre el terreno ocupado. Los trabajos que amenacen la seguridad de la
explotación u ocasionen perjuicios, podrán ser suspendidos a solicitud del concesionario
hasta tanto el superficiario rinda fianza o caución suficiente por todos los daños y perjui-
cios que puedan sobrevenir.

Responsabilidad por daños al ambiente y los recursos naturales

La autoridad minera establece las reglas de seguridad, policía y conservación del am-
biente a las que se debe ajustar la actividad minera. La protección del ambiente y la con-
servación del patrimonio natural y cultural en el ámbito de la actividad minera quedarán
sujetas a las disposiciones del CM y a las que oportunamente se establezcan en virtud del
Artículo 41 de la Constitución Nacional.

Se entiende que la actividad minera de manera inevitable puede ocasionar daño; y, por
ello resulta necesario adoptar medidas que tiendan a prevenirlo y, en caso de no poder
evitarlo, minimizar sus efectos.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 75


Las normas de protección ambiental para la actividad minera que se deben contemplar
son además de las que estipula la normativa específica – el Codigo de Minería- la nor-
mativa complementaria que dicta el Consejo Federal de Minería (COFEMIN), organismo
integrado por las provincias y el Estado Nacional (artículo 11 ley 24.224), cuya misión prin-
cipal es participar activamente en el diseño, ejecución y seguimiento de la política minera
nacional.

Es decir que toda persona pública o privada que desarrolle las actividades mineras que
detalla el art. 249 del C.M., y consisten en: a) Prospección, exploración, explotación, desa-
rrollo, preparación, extracción y almacenamiento de sustancias minerales comprendidas
en este Código de Minería, incluidas todas las actividades destinadas al cierre de la mina;
b) Los procesos de trituración, molienda, beneficio, pelletización, sinterización, brique-
teo, elaboración primaria, calcinación, fundición, refinación, aserrado, tallado, pulido
lustrado, otros que puedan surgir de nuevas tecnologías y la disposición de residuos cual-
quiera sea su naturaleza, serán responsables de todo daño ambiental que se produzca
por el incumplimiento a la normas ambientales, ya sea que lo ocasionen en forma directa
o por las personas que se encuentran bajo su dependencia o por parte de contratistas o
subcontratistas, o que lo causa el riesgo o vicio de la cosa.

Unidad 8: Sustancias de segunda y tercera categoría; minerales nucleares

A continuación, estudiaremos las disposiciones relativas al régimen de las sustancias de


segunda categoría, que comprende a las sustancias que por su importancia se conceden
preferentemente al dueño del suelo y aquellas que son de aprovechamiento común. Para
ello, se sugiere tener presente las disposiciones del Título 9 del Código de Minería que
regula esta categoría de sustancias.

En muchos aspectos, estas sustancias –salvo aquellas consideradas de aprovechamiento


común- presentan similitudes con las sustancias de primera categoría respecto a los prin-
cipios y reglas establecidas para su aprovechamiento.

En el caso de las sustancias cuya concesión deben ser otorgadas preferentemente al


propietario del terreno, el art. 171 del C.M. reconoce ese derecho a favor del propietario
siempre que manifieste en el plazo de veinte días su voluntad de explotar el yacimiento.
Transcurrido ese plazo la preferencia se pierde y la mina se concede al descubridor.

La preferencia a la explotación de estas sustancias no implica exclusividad como aquella


que la ley concede a las sustancias de tercera categoría.

Si el propietario del terreno ejerce la opción de explotar el yacimiento descubierto deberá


abonar una indemnización al descubridor. Se trata de una obligación de carácter perso-
nal e irreversible, no se extingue por renuncia del derecho ni por caducidad o abandono
de la concesión.

El valor de la indemnización se determinará a partir de los gastos realizados por el des-


cubridor y la importancia de las sustancias descubiertas, incluyendo aquellos gastos de
exploración dentro de los límites de la propiedad del particular.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 76


Se presentan en capas superficiales, poco profundas o disueltas en lagunas (capas, man-
tos, bolsones, vetas u otras formas de mineralización). Su producción constituye la base
de las industrias cerámicas, químicas, de la construcción y metalúrgica.

El procedimiento para obtener la concesión comprende las siguientes etapas:

Respecto a la obligación de demarcación de las pertenencias, el C.M. no estipula la exigencia


de la labor legal y considera suficiente “los pozos o zanjas ejecutadas por el concesionario”

Por otra parte, las sustancias de aprovechamiento común son propiedad del Estado y
cualquier persona sin necesidad de concesión, permiso o aviso de descubrimiento puede
explotarlas.

Se presentan en forma desmenuzada, cubriendo la superficie de los terrenos o en capas


poco profundas en los lechos de los ríos y aguas corrientes, en sus playas o riberas.

Escoria Arena en el lecho de un río

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 77


El C.M. admite que sobre estas sustancias se pueden otorgar concesiones exclusivas y en
ese caso dejaran de ser de aprovechamiento común. Así, establece que las condiciones
para la concesión serán distintas para las sustancias comprendidas en yacimientos natu-
rales como es el caso de las arenas metalíferas y piedras preciosas; y, para las sustancias
que constituyen los yacimientos artificiales que son producto del trabajo del hombre,
como son: desmontes, relaves y escoriales.

El procedimiento de explotación exclusiva de las sustancias comprendidas en yacimientos


naturales, esto es la explotación exclusiva de los ríos y placeres en establecimientos fijos,
es decir, por medio de máquinas, aparatos e instalaciones destinados a beneficiar grandes
cantidades de arena o supone inversión de capitales y desarrollos de envergadura.

En la solicitud de concesión, se debe solicitar la pertenencia minera, expresando la situa-


ción precisa del sitio que se pretende, determinándolo por medio de linderos provisorios,
es decir señalando sus medidas perimetrales y los puntos de referencia. La pertenencia
tendrá una extensión de 100.000m2. Las personas que ocupan el espacio denunciado se-
rán notificadas por la autoridad minera de la concesión del establecimiento fijo al solo
fin de que suspendan los trabajos.

Se otorga un plazo de trescientos días para la instalación del establecimiento fijo y para
que comience a funcionar. Estas concesiones están sujetas al pago del canon minero que
corresponde para las sustancias de primera categoría.

Mientras que para la explotación de los desmontes, relaves y escoriales de las minas
abandonadas se concederán al primer solicitante, previa notificación a los dueños de las
minas para que en el plazo de cien días inicien la explotación. Si estos no la inician, el
concesionario tendrá derecho a continuar su explotación.

Régimen de Sustancias de tercera categoría.

Esta categoría de sustancias comprende las producciones minerales de naturaleza pétrea


o terrosa, y en general todas las que sirven para materiales de construcción y ornamento,
cuyo conjunto forma las canteras y consisten en piedras calizas y calcáreas, margas, yeso,

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 78


alabastro, mármoles, granitos, dolomita, pizarras, areniscas, cuarcitas. Pertenecen exclu-
sivamente al propietario del terreno donde se encuentran y nadie puede explotarlas si el
consentimiento del dueño, salvo por motivos de utilidad pública.

En cuanto al régimen jurídico de explotación debemos distinguir si las sustancias se en-


cuentran en terrenos de dominio privado o dominio estatal. El art. 201 del C.M. dispone
que el Estado puede ceder de manera gratuita y/o celebrar toda clase de contratos con
referencia a las canteras cuando se encuentran en terrenos de su dominio y las personas
que realizan la explotación gozan de preferencia para el otorgamiento de contratos de
concesión en el sitio que ocupan.

El régimen legal de las sustancias radioactivas

El C.M. cuando se refiere al régimen legal de las sustancias radioactivas dispone que la
exploración y explotación de minerales nucleares y de los desmontes, relaves y escoriales
que los contengan, se regirán por las disposiciones referentes a las minas de primera y
segunda categoría, aunque persiste el contralor estatal en la utilización y el aprovecha-
miento de estas sustancias. Entiende que son minerales nucleares el uranio y el torio.

Además, como régimen de protección ambiental, impone la obligación a quienes explo-


ten minas que contengan minerales nucleares la presentación de un plan de restaura-
ción y neutralización de los elementos radiactivos del espacio natural afectado por los
residuos mineros ante la autoridad minera y que tenga por objeto neutralizar, conservar
o preservar los relaves o colas líquidas o sólidas y otros productos de procesamiento que
posean elementos radioactivos o ácidos.

Estos productos no podrán ser reutilizados ni concedidos para otro fin sin la previa auto-
rización del organismo referido y de la autoridad minera.

El incumplimiento de estas obligaciones implica que el responsable será sancionado, según


los casos, con la clausura temporal o definitiva del establecimiento, la caducidad de la con-
cesión o autorización obtenida y/o la imposición de multas, además de la responsabilidad
integral por los daños y perjuicios que por su incumplimiento se hubieren originado y/o por
los costos que fuera necesario afrontar para prevenir o reparar tales daños, de conformidad
a lo que estipule la reglamentación dictada por la Autoridad Regulatoria Nuclear.

Para reforzar lo que estamos estudiado en este módulo, sugerimos la lectura del siguien-
te fallo que se puede complementar con el Dictamen de la Procuración General de la Na-
Lectura ción. Este fallo tiene relevancia ya que el Tribunal Superior de Justicia de Córdoba (TSJ)
complementaria ratificó la plena constitucionalidad de la Ley N° 9526, en tanto prohíbe la actividad mi-
nera metalífera cuando se realice bajo la modalidad “a cielo abierto” o cuando para ello
se utilicen sustancias como el cianuro, el mercurio y otras calificadas como peligrosas,
rechazando la acción declarativa de inconstitucionalidad que habían planteado los re-
presentantes de la Cámara Empresaria Minera de la Provincia de Córdoba (Cemincor) y
de la Asociación de Profesionales de la Comisión Nacional de Energía Atómica y la Activi-
dad Nuclear (APCNEAN).
› “Cemincor c/ Sup. Gobierno de la Provincia de Córdoba” (disponible en plataforma)
› Sentencia CEMINCOR (disponible en plataforma)

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 79


Invitamos ahora a resolver la Actividad 1 titulada: Analizamos el tratamiento de sustancias
mineras, a través de la cual se invita a trabajar con el caso del litio en Argentina.
Actividad

Unidad 9: Contratos mineros. Disposiciones especiales. Régimen de fomento

El régimen minero establece en el art. 317 que los actos y contratos de minas se encuen-
tran sujetos a las disposiciones que rigen los actos jurídicos en general, siempre que no se
encuentren regulados en el C.M.

A continuación, detallaremos algunos de los contratos que consideramos importantes


para su estudio.

Contrato de Compraventa

La enajenación de los derechos y acciones emergentes de un descubrimiento minero an-


tes de su registro o concesión legal pueden ser realizadas a favor de las personas que ten-
gan capacidad para adquirir y no se requiere el consentimiento de la autoridad minera
para realizar estos actos de disposición.

El art. 323 del C.M. dispone que “las minas pueden venderse y transmitirse como se ven-
den y transmiten los bienes raíces. En consecuencia, el descubridor de un criadero puede
vender y transmitir los derechos que adquiere por el hecho del descubrimiento”. En cuan-
to a la capacidad para adquirir minas, recordemos que la legislación minera en el art. 22
determina quiénes no están habilitados o carecen de capacidad para adquirir minas.

En cuanto a la formalidad que se debe cumplir para perfeccionar la transmisión de estos


derechos, el C.M. prevé que se deben hacer constar por escrito, en instrumentos públicos
o privados; y, para que tenga efecto contra terceros, debe inscribirse en el registro de la
autoridad minera de la jurisdicción que corresponda.

Por el carácter de bienes raíces que ostentan las minas, estas pueden ser hipotecadas.
Para ello, es necesario que la mina se encuentre mensurada porque desde ese momento
se encuentra determinada su superficie.

Adquisición por prescripción

El C.M. se refiere a dos casos de adquisición por prescripción de una concesión minera vi-
gente, mediante la cual el tercero que se encuentre ocupando la mina por dos años podrá
adquirir la mina siempre que esa posesión haya sido pacífica y de buena fe. Y si la pose-
sión de la concesión minera fue mediante actos de violencia o de manera clandestina,
adquiere el dominio una vez transcurridos los cinco años.

Por otra parte, una mina no registrada o que permanece caduca o vacante no es suscepti-
ble de ser adquirida por prescripción, debido a que el art. 326 dispone que la prescripción
no se opera contra el Estado propietario originario de la mina.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 80


Contrato de Arrendamiento

Las minas pueden ser objeto de arrendamiento como los bienes raíces; pero con las limi-
taciones expresadas por la legislación minera. Los arrendamientos de minas y canteras
podrán celebrarse por plazos de hasta VEINTE (20) años.

El arrendatario puede aprovechar la mina en los mismos términos que puede hacerlo el
propietario y debe mantener el amparo de la mina y efectuar sus trabajos con arreglo a
las prescripciones de este Código.

El propietario de la mina puede pedir la entrega cuando exista riesgo de caducidad de la


concesión.

Régimen de Promoción y Fomento Minero

El Régimen de Inversiones para la Actividad Minera, regulado por la Ley 24.196 establece
los alcances y limitaciones para generar inversiones en la actividad minera.

La ley determina que pueden acogerse a este régimen las personas físicas con domicilio
en la República Argentina y las personas jurídicas constituidas en ella, o que se hallen ha-
bilitadas para actuar dentro del territorio con ajuste a sus leyes, debidamente inscriptas,
que desarrollen por cuenta propia actividades mineras en el país o se establezcan en el
mismo con ese propósito.

Los interesados en acogerse al presente régimen deberán inscribirse en el registro habili-


tado por la autoridad de aplicación.

Especifica en el art. 5, cuáles son las actividades comprendidas en el régimen de la ley: a)


Prospección, exploración, desarrollo, preparación y extracción de sustancias minerales
comprendidas en el Código de Minería; y, b) Los procesos de trituración, molienda, bene-
ficio, pelletización, sinterización, briqueteo, elaboración primaria, calcinación, fundición,
refinación, aserrado, tallado, pulido y lustrado, siempre que estos procesos sean realiza-
dos por una misma unidad económica e integrados regionalmente con las actividades
descriptas en el inciso a) de este artículo en función de la disponibilidad de la infraestruc-
tura necesaria.

Mientras que expresamente excluye a las actividades vinculadas a:

a) Hidrocarburos líquidos y gaseosos.


b) El proceso industrial de fabricación de cemento a partir de la calcinación.
c) El proceso industrial de fabricación de cerámicas.
d) Las arenas y el canto rodado destinados a la industria de la construcción.

Estabilidad Fiscal

Los emprendimientos mineros comprendidos en el presente régimen gozarán de esta-


bilidad fiscal por el término de treinta (30) años contados a partir de la fecha de presen-
tación de su estudio de factibilidad. Esto se traduce en que el total de la carga tributaria

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 81


no puede afectarse en más, tomando como parámetro la impuesta en el momento de la
presentación del estudio de factibilidad.

Con relación al impuesto a las ganancias, la ley establece que los sujetos acogidos al pre-
sente régimen de inversiones podrán deducir en el balance impositivo del impuesto a las
ganancias, el ciento por ciento (100 %) de los montos invertidos en gastos de prospección,
exploración, estudios especiales, ensayos mineralógicos, metalúrgicos, de planta piloto,
de investigación aplicada, y demás trabajos destinados a determinar la factibilidad téc-
nico-económico de los emprendimientos mineros.

Además, reconoce beneficios de importación a quienes se encuentren adheridos a este


régimen y efectúen introducción de bienes y equipos necesarios para realizar tareas de
exploración minera.

Regalías Mineras

La regalía minera, consiste en “una contribución creada por el Estado mediante una ley,
que se impone el propietario y/o explotador de un yacimiento minero ubicado en el te-
rritorio de ese Estado y que se implementa mediante una obligación del propietario y/o
explotador de entregar una parte de los minerales extraídos al Fisco y abonarle una suma
de dinero proporcional a la extracción realizada”, el régimen de promoción dispone que
las provincias adheridas a este régimen no podrán cobrar un porcentaje superior al tres
por ciento (3 %) sobre el valor ‘boca mina’ del mineral extraído.

Se considera ‘mineral boca mina’, el mineral extraído, transportado y/o acumulado previo
a cualquier proceso de transformación.

Se define el ‘valor boca mina’ de los minerales y/o metales declarados por el productor
minero, como el valor obtenido en la primera etapa de su comercialización, menos los
costos directos y/u operativos necesarios para llevar el mineral de boca mina a dicha eta-
pa, con excepción de los gastos y/o costos directos o indirectos inherentes al proceso de
extracción.

Sugerimos complementar el desarrollo sobre el código de minería con el material básico:


Lectura Catalano, Edmundo F. Código de Minería Comentado. Ed. Zavalía. CABA, 2006.
complementaria
Unidad 10: Régimen de hidrocarburos

Además del C.M., el Congreso de la Nación ha dictado diversas leyes que regulan la ex-
ploración de sustancias mineras. En este módulo estudiaremos el régimen de explora-
ción de hidrocarburos líquidos y gaseosos.
Los hidrocarburos (el petróleo crudo, el gas natural y sus derivados) son recursos estraté-
gicos para el desarrollo social y económico de los países.

En nuestro país, la matriz energética es heterogénea y está conformada por distintas


fuentes. Se trata de una representación cuantitativa de la totalidad de energía que utiliza
Énfasis un país, e indica la incidencia relativa de las fuentes de las que procede cada tipo de ener-
gía: nuclear, hidráulica, solar, eólica, biomasa, geotérmica o combustibles fósiles como el
petróleo, el gas y el carbón.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 82


Es útil para realizar análisis y comparaciones sobre los consumos energéticos de un país
a lo largo del tiempo, o para comparar con otros países y constituye una herramienta fun-
damental para la planificación.

Desde sus inicios, la matriz energética mostró una alta dependencia de los hidrocarbu-
ros. Las fuentes más importantes son el petróleo y el gas, y representan poco más del 84%
de la matriz primaria.

Fuente: Ministerio de Ambiente, 2016.

Breve reseña de los Antecedentes Legislativos que regulan a los Hidrocarburos

Hasta 1907, en virtud de la vigencia del Código de Minería, el Estado no podía realizar ac-
tividades mineras ni prohibir que las realizaran los particulares. Luego, se permitió explo-
tar petróleo (mientras se buscaba de manera casual en Comodoro Rivadavia se encontró
petróleo) por cuanto se consideraba que se trataba de un recurso estratégico que se debía
asegurar su oferta.

En el año 1935, se sancionó la primera ley nacional de Hidrocarburos - Ley 12.161, donde se
establecieron las bases de explotación del petróleo y se sostenía el principio de dominio
regalista (los yacimientos petroleros pertenecen al Estado).

Además, se impone el régimen de regalías mediante el cual se impone la obligación al


concesionario de entregar el 12% de la producción obtenida al Estado. La regalía podía
ser pagada en especie o en dinero de acuerdo al valor del producto y del lugar de la co-
mercialización.

Continua como antecedente legislativo, la Ley 14.773 (Ley Frondizi) por medio de la cual
se nacionaliza los yacimientos de hidrocarburos. Se considera que son bienes de dominio
público y se reconoce a las provincias la participación del 50% del producido neto.

El régimen legal vigente, es considerado norma fundamental que regula la exploración,


explotación, transporte y comercialización de hidrocarburos en nuestro país es la ley

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 83


17.319 y sus modificatorias tales como la ley 26.197, que implementó la distribución de
competencias entre el Estado Nacional y las provincias; aunque el Congreso Nacional
conserva su potestad de regulación del uso y aprovechamiento de los recursos naturales
existentes en todo el territorio nacional; la ley 27.007 que introdujo el régimen de explo-
tación no convencional.

Se reconoce a las provincias el dominio de los yacimientos de hidrocarburos líquidos y


gaseosos que se encuentren en su territorio, incluyendo los situados en el mar o río adya-
cente a sus costas; y, al Estado Nacional aquellos que se encuentren a partir de las doce
millas marinas medidas desde las líneas de base establecidas por la Ley Nº 23.968, hasta
el límite exterior de la plataforma continental.

Conforme esta delimitación, las autoridades provinciales son concedentes de los permi-
sos y concesiones y autoridades de aplicación de la Ley de Hidrocarburos respecto de los
hidrocarburos ubicados en sus respectivos territorios. Por su parte, las autoridades nacio-
nales ejercen estas potestades respecto de los hidrocarburos ubicados en la plataforma
continental más allá de la milla 12.

Sin embargo, la potestad regulatoria en materia de hidrocarburos corresponde al Estado


Nacional. El objetivo primario o principal de la política nacional en materia de hidrocar-
buros consiste en asegurar el autoabastecimiento, es decir, satisfacer la demanda interna
con la producción de nuestros yacimientos y mantener reservas que aseguren esta fina-
lidad.

La Corte Suprema de Justicia ha sostenido que “la materia federal predominante resulta
de la reserva del diseño de la política hidrocarburífera a nivel federal, por ser la explo-
tación del petróleo y sus derivados una cuestión de política industrial y económica de
significación para todo el país” (Fallos 333:1386).

El marco regulatorio, además, establece que las actividades de exploración, explotación,


industrialización, son declaradas de interés público; mientras que el transporte y comer-
cialización de hidrocarburos es definido como servicio público.

En la medida en que las instalaciones de transporte se ubiquen íntegramente en el terri-


torio de una provincia, la jurisdicción corresponderá a esa provincia.

Por el contrario, si las instalaciones exceden el territorio de una provincia o están destinadas
a la exportación de hidrocarburos, esas concesiones estarán sujetas a jurisdicción federal.

Etapas de la actividad de hidrocarburos

La Ley de Hidrocarburos regula las distintas etapas o segmentos de esta industria: (i) la
exploración y producción (upstream); (ii) el transporte (midstream) y (iii) la industrializa-
Énfasis ción y comercialización (downstream).

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 84


Los permisos de exploración y explotación son autorizados por la autoridad competente
del territorio en el que se pretende realizar las actividades. Los titulares de los permisos y
concesiones deben:

› Constituir domicilio en la República


› Poseer la solvencia financiera y la capacidad técnica adecuadas para ejecutar las tareas
inherentes al derecho otorgado
› Asumir a su exclusiva cuenta los riesgos propios de la actividad minera.
› Tendrán el dominio sobre los hidrocarburos que extraigan y, consecuentemente,
podrán transportarlos, comercializarlos, industrializarlos y comercializar sus derivados

Cualquier persona puede hacer reconocimientos superficiales en busca de hidrocarbu-


ros, con excepción de las zonas cubiertas por permisos de exploración o concesiones de
explotación, de las reservadas a las empresas estatales y de aquellas en las que el Poder
Ejecutivo prohíba expresamente tal actividad.

El reconocimiento superficial habilita a realizar ciertas actividades para determinar la


existencia de hidrocarburos. Estas actividades incluyen estudios geológicos, geofísicos, to-
pográficos; aunque quedan excluidos la perforación de pozos. No genera derecho alguno.

Los interesados en realizarlos deberán contar con la autorización previa del propietario
superficiario y responderán por cualquier daño que le ocasionen.

También deben contar con el permiso de la autoridad, en el que se consignará el tipo


de estudio a realizar, el plazo de su vigencia y los límites y extensión de las zonas donde
serán realizados.

Al vencimiento del plazo del permiso, los datos primarios del reconocimiento superficial
serán entregados a la autoridad de aplicación, la que podrá elaborarlos por sí o por terce-
ros y usarlos de la manera que más convenga a sus necesidades. No obstante, durante los

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 85


dos (2) años siguientes no deberá divulgarlos, salvo que medie autorización expresa del
interesado en tal sentido o adjudicación de permisos o concesiones en la zona reconocida.

La autoridad de aplicación estará facultada para inspeccionar y controlar los trabajos in-
herentes a esta actividad.

Los hidrocarburos son compuestos orgánicos que pueden ser solidos (carbón), líquidos
(petróleo crudo) o gaseosos (gas) y están formados por átomos de hidrógeno y carbo-
no. El petróleo es un compuesto químico líquido, oleoso, de color negro y origen natural,
integrado por distintas sustancias orgánicas ubicado en depósitos de roca sedimentaria
bajo la superficie terrestre.

Si consideramos el parámetro de la “permeabilidad”, es decir, en qué medida, los poros


microscópicos que contienen gas y petróleo están interconectados entre sí, las formas de
explotación son:

› Convecionales: cuando esa interconexión es buena, (la roca es permeable, dado que
los hidrocarburos pueden moverse por el interior de la roca).

› No Convecionales: cuando la interconexión es mala o directamente nula, (rocas de


baja o nula permeabilidad).

Es decir, en el caso de los yacimientos de hidrocarburos no convencionales (HCNC), se trata de


formaciones muy compactas (rocas metamórficas denominadas shale), se forman por el
enfriamiento y solidificación de una masa liquida denominada magma, que se encuen-
tra en las profundidades de la tierra, cuyas características son transformadas por acción
de la temperatura y la presión que forma láminas saturadas de gas y/o petróleo.

Este tipo de hidrocarburo no puede obtenerse por simple extracción como es el que caso
de los convencionales (que cuentan con facilidad de movimiento por su porosidad y per-
meabilidad). Estos son reservorios de baja permeabilidad donde las moléculas de gas no
pueden fluir sin ayuda hacia el yacimiento de los pozos productivos. Es por ello que la di-
ferencia principal radica en la dificultad que hay en lograr que el gas y el petróleo migren
hacia la superficie, por lo que deben emplearse técnicas con tecnologías más avanzadas y
complejas que hacen que su extracción sea aún más costosa.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 86


Para comprender y acercarnos a lo que sucede en casos concretos de acuerdo con la ex-
plotación no convencional de Hidrocarburos, te sugerimos la lectura del caso y dictamen
Lectura de Saavedra:
complementaria
› Caso Saavedra (disponible en plataforma)
› Dictamen Saavedra (disponible en plataforma)

El art. 27 bis de la Ley de Hidrocarburos, entiende por “Explotación No Convencional de


Hidrocarburos”, la extracción de hidrocarburos líquidos y/o gaseosos mediante técnicas
de estimulación no convencionales aplicadas en yacimientos ubicados en formaciones
geológicas de rocas esquisto o pizarra (shale gas o shale oil), areniscas compactas (tight
sands, tight gas, tight oil), capas de carbón (coal bed methane) y/o caracterizados, en
general, por la presencia de rocas de baja permeabilidad.

Para aproximarnos y lograr comprender la modalidad de extracción de hidrocarburos


denominada “Fracking”, invitamos a ver un video corto sobre esta actividad. Entendemos
Multimedia que resulta importante su visualización para entender esta modalidad:
https://www.youtube.com/watch?v=TVZ0DOZ59SA&t=14s

Invitamos ahora a trabajar aspectos teóricos con el finde repasar los temas abordados
realizando la Actividad 2 titulada: diferencias entre regímenes.
Actividad

¿Qué es el Fracking?

También llamada “estimulación o fractura hidráulica”. Se aplica tanto a pozos convencio-


nales, como no convencionales. Se realiza mediante la inyección de un “fluido de frac-
tura” se abren fisuras microscópicas en la roca, que se apuntalan con granitos de arenas
especiales para que no vuelvan a cerrarse. Por los espacios entre los granos de arena, y a
lo largo de las fisuras, pueden fluir el gas o el petróleo, incluso de formaciones completa-
mente impermeables. “Se realizan microfracturas en la roca para liberar el hidrocarburo”.
En Argentina se produce: 25% del gas natural, 8% del petróleo.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 87


Plazos y modos de adjudicación

¿Cómo se adjudican los permisos de exploración y de explotación? Se otorgan mediante


concurso o licitación pública, y presentan ofertas quienes reúnan las condiciones y estén
inscriptas en el registro.

Aspectos ambientales de la actividad de hidrocarburos

El art. 69 del régimen legal que estudiamos, se contemplan las obligaciones de permisio-
narios y concesionarios en relación a las cuestiones ambientales que deben contemplar
en sus actividades. Es decir, tienen el deber de:

› Realizar todos los trabajos observando las técnicas más modernas, racionales y efi-
cientes, adoptando las medidas necesarias para evitar daños a los yacimientos, con
motivo de la perforación, operación, conservación o abandono de pozos, dando
cuenta inmediata a la autoridad de aplicación de cualquier novedad al respecto;
› Evitar cualquier desperdicio de hidrocarburos; si la pérdida obedeciera a culpa o negli-
gencia, el permisionario o concesionario responderá por los daños causados al Estado o
a terceros;
› Adoptar las medidas de seguridad, a fin de evitar siniestros de todo tipo, dando cuenta
a la autoridad de aplicación de los que ocurrieren;
› Adoptar las medidas necesarias para evitar o reducir los perjuicios a las actividades
agropecuarias, a la pesca y a las comunicaciones, como así también a los mantos de
agua que se hallaren durante la perforación.

Hemos llegado al final de nuestro recorrido teórico, usted se encuentra en condiciones


de resolver la segunda parte de la Evaluación Integradora ¡adelante!
Evaluación
Los invitamos a ver el siguiente video a modo de cierre de la materia

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 88


Módulo 3 | Glosario
Actividad minera: consiste en el proceso de extracción, explotación y aprovechamiento de
minerales que se hallan en yacimientos superficiales o subterráneos.

Amparo de la concesión: cumplimiento de un conjunto de condiciones y obligaciones que


debe cumplir el concesionario minero para otorgar o mantener la concesión, bajo pena
de caducidad.

Compañía de minas: dos o más personas trabajan en común una o más minas conforme a
lo estipulado por la normativa minera vigente.

Concesión minera: Es el acto jurídico por el cual el Estado -dueño originario de las minas-
a través de la Autoridad Minera, otorga en virtud de una disposición imperativa de la ley
a una persona física o jurídica, previo al cumplimiento de determinadas condiciones un
derecho de explotación de determinada sustancia, en un determinado espacio y por un
determinado tiempo y mientras cumpla las obligaciones establecidas.

Concesionario: es aquel que tiene derecho a explotar en forma exclusiva los yacimientos
de hidrocarburo.

Exploración: constituye una etapa importante en la actividad minera, consiste en el con-


junto de trabajos manuales, mecánicos, químicos, eléctricos, fotográficos, sismográficos,
generalmente indispensables para ubicar los depósitos minerales, susceptibles de explo-
tación y aprovechamiento económico y que se desarrollan en el espacio aéreo, la superfi-
cie o el subsuelo de la corteza terrestre.

Explotación: extracción de sustancias minerales para su aprovechamiento económico.

Explotación No Convencional de Hidrocarburos: extracción de hidrocarburos líquidos y/o


gaseosos mediante técnicas de estimulación no convencionales aplicadas en yacimien-
tos ubicados en formaciones geológicas de rocas esquisto o pizarra (shale gas o shale oil),
areniscas compactas (tight sands, tight gas, tight oil), capas de carbón (coal bed metha-
ne) y/o caracterizados, en general, por la presencia de rocas de baja permeabilidad.

Grupo minero es la reunión de dos o más minas contiguas con el objeto de constituir una
sola propiedad para realizar una sola explotación.

Hidrocarburos: compuestos orgánicos que pueden ser solidos (carbón), líquidos (petró-
leo crudo) o gaseosos (gas) y están formados por átomos de hidrógeno y carbono.

Labor legal: es el pozo, galería, trinchera o perforación efectuado sobre el cuerpo del ya-
cimiento, de diez metros de extensión, que debe efectuar el explorador, para poner de
manifiesto el yacimiento y comprobar la clase de mineral, su dirección, potencia e incli-
nación.

Matriz energética: representación cuantitativa de la totalidad de energía que utiliza un


país, e indica la incidencia relativa de las fuentes de las que procede cada tipo de energía:

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 89


nuclear, hidráulica, solar, eólica, biomasa, geotérmica o combustibles fósiles como el pe-
tróleo, el gas y el carbón.

Mina: es la porción limitada de terreno donde se realiza la explotación minera, a base de


pozos, perforaciones y galerías.

Mineral: es una sustancia homogénea, presente en forma natural en yacimientos super-


ficiales o subterráneos, que tiene propiedades físicas y composición química definidas.

Patronato minero: régimen en virtud del cual el Estado no puede, como principio general,
explotar ni disponer libremente de las minas, sino que debe permitir que los particulares
puedan explotarlas para lograr un aprovechamiento económico.

Pertenencia minera: extensión del terreno dentro de cuyos límites puede el minero ex-
plotar su concesión. Constituye cada uno de los lotes mineros que la ley concede para el
aprovechamiento del yacimiento o mina.

Permisionario: aquel que tiene derecho a obtener un permiso para ejecutar todas las ta-
reas para buscar hidrocarburos, dentro de un perímetro limitado.

Petróleo: es un compuesto químico líquido, oleoso, de color negro y origen natural, inte-
grado por distintas sustancias orgánicas ubicado en depósitos de roca sedimentaria bajo
la superficie terrestre.

Primer descubridor: aquel que efectúa la denuncia o declaración del hallazgo ante la au-
toridad minera y solicita su registro.

Regalía minera: contribución creada por el Estado mediante una ley, que se impone el
propietario y/o explotador de un yacimiento minero ubicado y consiste en la obligación
de entregar una parte de los minerales extraídos al Fisco y abonarle una suma de dinero
proporcional a la extracción realizada.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 90


Módulo 3 | Actividades
actividad 1
Analizamos el tratamiento de sustancias mineras

Consigna

Invitamos a ver el video titulado “Así busca Argentina avanzar en la


carrera regional por el litio”, disponible en
Multimedia https://www.youtube.com/watch?v=5OOxA_q0q_o

Luego, responda las siguientes preguntas:

1. ¿A qué tipo de sustancia mineral se refiere?


2. Establezca la categoría a la que pertenece la sustancia mineral y cómo se autoriza su
aprovechamiento.
3. ¿Qué actividades debe desarrollar la empresa para realizar la explotación de la mina?

actividad 2
Diferencias entre regímenes

Consigna
A los fines de integrar el marco teórico de este módulo, lo invitamos a realizar la activi-
dad que se propone:

Confeccione un cuadro comparativo con las principales diferencias entre el régimen que
establece la ley de hidrocarburos y el régimen del Código de Minería, teniendo en cuenta
los siguientes criterios:

a) Tipo de dominio,
b) Tipo de concesión,
c) Plazo,
d) Requisitos para explorar/explotar.

Abogacía | Derecho de los Recursos Naturales 91

También podría gustarte