Sentencia C-495/15
DEMANDA DE INCONSTITUCIONALIDAD CONTRA
DECRETOS LEGISLATIVOS ANTES DE LA CONSTITUCION
DE 1991-Competencia/DECRETOS CON FUERZA DE LEY
EXPEDIDOS CON ANTERIORIDAD A LA PROMULGACION
DE LA CONSTITUCION DE 1991-Competencia de la Corte
Constitucional para decidir demandas de inconstitucionalidad
DEMANDA DE INCONSTITUCIONALIDAD-Requisitos
mínimos/DEMANDA DE INCONSTITUCIONALIDAD-Formulación
material del cargo/INHIBICION DE LA CORTE
CONSTITUCIONAL-Ausencia de requisito de certeza
DEMANDA DE INCONSTITUCIONALIDAD-Disparidad entre la
interpretación del accionante y el contenido de la preceptiva demandada
en la práctica equivale a la inexistencia de cargo
DERECHO DE ASOCIACION SINDICAL-Voluntariedad
DERECHO A LA NEGOCIACION COLECTIVA-Contenido
DERECHO A LA NEGOCIACION COLECTIVA-Alcance
EJERCICIO DEL DERECHO DE NEGOCIACION COLECTIVA
POR SINDICATOS MINORITARIOS-Jurisprudencia constitucional
COEXISTENCIA DE CONVENCIONES COLECTIVAS EN UNA
MISMA EMPRESA-Jurisprudencia
constitucional/ORGANIZACIONES SINDICALES DE BASE EN
UNA MISMA EMPRESA-Jurisprudencia de la Corte Suprema de
Justicia
MARCO DE APLICACION DE CONVENCION COLECTIVA
DEL TRABAJO-Hipótesis que se desprenden en relación con el
número de afiliados que tenga una organización sindical
Referencia: expediente D-10629
Asunto: Demanda de inconstitucionalidad
contra el artículo 38 del Decreto
Legislativo 2351 de 1965, “Por el cual se
hacen unas reformas al Código Sustantivo
del Trabajo”
Demandantes:
Edwin Valderrama Mantilla y Martha
Ligia Pico Serrano
Expediente D-10629
Magistrado Ponente:
LUIS GUILLERMO GUERRERO
PÉREZ
Bogotá DC, cinco (5) de agosto de dos mil quince (2015)
La Sala Plena de la Corte Constitucional, en cumplimiento de sus
atribuciones constitucionales y de los requisitos y trámites establecidos en el
Decreto 2067 de 1991, ha proferido la siguiente
SENTENCIA
I. ANTECEDENTES
En ejercicio de la acción pública de inconstitucionalidad consagrada en el
artículo 241 de la Constitución Política, los ciudadanos Edwin Valderrama
Mantilla y Martha Ligia Pico Serrano instauraron demanda de inconstitu-
cionalidad contra el artículo 38 del Decreto Legislativo 2351 de 1965, “Por el
cual se hacen unas reformas al Código Sustantivo del Trabajo”.
En Auto del 5 de febrero de 2015, el Magistrado Sustanciador resolvió
admitir la demanda, dispuso su fijación en lista y, simultáneamente, corrió
traslado al señor Procurador General de la Nación para que rindiera el
concepto de su competencia. De igual manera, ordenó comunicar la
iniciación del presente proceso de constitucionalidad a la Secretaria Jurídica
de la Presidencia de la República, al Ministerio de Trabajo, al Ministerio de
Justicia y del Derecho, al Ministerio de Hacienda y Crédito Público, al
Departamento Nacional de Planeación, a la Sala de Casación Laboral de la
Corte Suprema de Justicia, a la Defensoría del Pueblo, a la Central Unitaria
de Trabajadores (CUT), a la Confederación de Trabajadores de Colombia
(CTC), a la Confederación General del Trabajo (CGT), a la Escuela Nacional
Sindical (ENS), a la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia
(ANDI), a la Asociación Nacional de Instituciones Financieras (ANIF), a la
Federación Nacional de Comerciantes (FENALCO), al Colegio de Abogados
Especializados en Derecho del Trabajo y Seguridad Social y a las Facultades
de Derecho de las siguientes Universidades: Sergio Arboleda, Rosario, Libre,
Externado, Nacional, de Antioquia, del Norte, de Manizales, de Ibagué y
Nariño para que, si lo estimaban conveniente, intervinieran impugnando o
defendiendo la disposición acusada.
Una vez cumplidos los trámites previstos en el artículo 242 del Texto
Superior y en el Decreto 2067 de 1991, procede la Corte a resolver sobre la
demanda de la referencia.
II. NORMA DEMANDADA
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Expediente D-10629
A continuación se transcribe el texto del precepto legal demandado, conforme
con su publicación en el Diario Oficial No. 31.754 de septiembre 17 de 1965:
“DECRETO LEGISLATIVO NÚMERO 2351 DE 1965
(Septiembre 4)
Por el cual se hacen unas reformas al Código Sustantivo del Trabajo
Artículo 38. Extensión a terceros. 1. Cuando en la convención colectiva sea
parte un sindicato cuyos afiliados excedan de la tercera parte del total de los
trabajadores de la empresa, las normas de la convención se extienden a todos los
trabajadores de la misma, sean o no sindicalizados.
2. Lo dispuesto en este artículo se aplica también cuando el número de afiliados al
sindicato llegare a exceder del límite indicado, con posterioridad a la firma de la
convención.”1
III. DEMANDA
3.1. Los demandantes consideran que el precepto demandado es contrario al
preámbulo y a los artículos 13, 39, 53 y 55 de la Constitución Política, así
como al artículo 4 del Convenio 98 de la Organización Internacional del
Trabajo (OIT), sobre principios del derecho de sindicación y de negociación
colectiva2. En concreto, se formulan dos cargos en contra de la norma
acusada.
3.2. En primer lugar, se considera que su rigor normativo desconoce el
preámbulo y lo dispuesto en los artículos 13 (igualdad de trato ante la ley) y
53 (igualdad de oportunidades para los trabajadores) del Texto Superior, en la
medida en que se consagra una distinción de trato injustificada entre los
sindicatos mayoritarios y minoritarios de una empresa, al concederle mayor
fuerza jurídica a las convenciones colectivas que provienen del primer tipo de
organización, en contravía de los intereses y derechos de las minorías.
En este sentido, se impone a los trabajadores de un sindicato minoritario la
carga de someterse a los derechos y obligaciones previstas en una convención
suscrita por uno mayoritario, pese a que la misma puede no responder a sus
intereses y necesidades, y sin que sus representantes hayan participación en
su negociación, por la sola circunstancia de contar con un mayor número de
trabajadores afiliados a dicha institución de base.
1La norma en cita modificó la regulación preexistente del artículo 471 del
Código Sustantivo del Trabajo, la cual a su vez había sido reformada por el
artículo 2 del Decreto 18 de 1958.
2La norma en cita dispone que: “Deberán adoptarse medidas adecuadas a
las condiciones nacionales cuando ello sea necesario, para estimular y
fomentar entre los empleados y las organizaciones de empleadores, por una
parte, y las organizaciones de trabajadores, por otra, el pleno desarrollo y
uso de procedimientos de negociación voluntaria, con objeto de reglamentar,
por medio de contratos colectivos, las condiciones de empleo”.
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Expediente D-10629
Para los accionantes, la Constitución no admite diferencias en lo que atañe al
derecho a suscribir convenciones y a que las mismas regulen las relaciones de
trabajo, pues los acuerdos logrados como fruto de una negociación deben
tener la misma fuerza normativa. En su criterio, si bien el móvil que justifica
el precepto demandado se encuentra en brindar una mayor seguridad jurídica
a la participación colectiva, su aplicación frente a un conglomerado laboral
como lo son los sindicatos, por respeto al derecho a la igualdad, bajo ninguna
circunstancia puede privar a las minorías de obtener conquistas que reflejen
sus intereses en una empresa.
3.3. En segundo lugar, se alega que el precepto demandado vulnera lo
dispuesto en los artículos 39 (derecho de asociación) y 55 (derecho a la
negociación colectiva) de la Constitución Política, así como lo previsto en el
artículo 4 del Convenio 98 de la OIT (estímulo y fomento de la negociación
colectiva), por cuanto priva a los sindicatos minoritarios de la posibilidad de
negociar convenciones colectivas y de lograr su aplicación en beneficio de
sus afiliados, al imponer aquella que fue producto del acuerdo del empleador
con un sindicato mayoritario, en los casos en que esta última organización
tenga miembros que excedan de la tercera parte del total de los trabajadores
de una empresa.
Para llegar a esta conclusión, los accionantes destacan que el derecho de
asociación sindical se justifica en la posibilidad de ejercer las labores
misionales a su cargo, entre las cuales se encuentran la facultad de presentar
pliegos de peticiones y de negociar los conflictos económicos de trabajo. La
fortaleza de un sindicato radica en la efectividad del derecho a la negociación
colectiva, cuyo fin último es mejorar las condiciones en que se presta una
labor subordinada.
Al aplicar de forma obligatoria una convención por el número de trabajadores
que se agrupan en una organización de base, sin tener en cuenta la existencia
de otras expresiones sindicales, se les coarta a los sindicatos minoritarios su
derecho a negociar y, por ende, su valor como colectividad laboral, al no tener
la alternativa de que se les aplique el resultado de un eventual acuerdo
económico al que lleguen con el empleador.
En este contexto, los accionantes concluyen que el derecho a la negociación
colectiva en relación con los sindicatos excluidos de la norma, se convierte en
una entidad de imposible realización cuya existencia se “estanca en la esfera
formal del derecho”, más aún cuando el mandato objeto de acusación no
encuentra respaldo alguno en el interés general o en objetivos de política
económica y social.
IV. INTERVENCIONES
4.1. Intervención del Ministerio de Trabajo
4.1.1. El Director de la Oficina Asesora Jurídica del Ministerio de Trabajo
solicita a la Corte declarar la exequibilidad del precepto demandado. Para
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Expediente D-10629
comenzar señala que los sindicatos minoritarios gozan de todos los derechos
y prerrogativas en materia de representación de sus afiliados y de negociación
colectiva, tal como se destacó por esta Corporación en la Sentencia C-063 de
20083, al declarar la inconstitucionalidad de las normas que restringían los
procesos de negociación a los sindicatos con mayor número de afiliados. De
esta manera, para efectos de la realización del citado derecho, resalta lo
previsto en el artículo 470 del CST, según el cual:
“Artículo 470. Campo de aplicación. <Artículo modificado por el artículo 37del
Decreto 2351 de 1965. El nuevo texto es el siguiente:> Las convenciones
colectivas entre patronos y sindicatos cuyo número de afiliados no exceda de la
tercera parte del total de los trabajadores de la empresa, solamente son aplicables
a los miembros del sindicato que las haya celebrado, y a quienes adhieran a ellas o
ingresen posteriormente al sindicato.”
4.1.2. A partir de lo anterior, sugiere una comprensión de la norma
demandada que guarde coherencia con lo previsto en el artículo en cita, en el
sentido de entender que la posibilidad de hacer extensiva la convención
colectiva suscrita por un sindicato mayoritario a los trabajadores que estén o
no sindicalizados, de modo alguno conduce a concluir que dicho acuerdo se
deba aplicar de forma obligatoria a los sindicatos minoritarios, ya que se trata
de organizaciones de base que cuentan con plena autonomía para negociar las
condiciones en que sus afiliados prestan una labor subordinada.
Con este propósito, luego de hacer referencia a una sentencia del año 2008 de
la Corte Suprema de Justicia, relativa a la coexistencia de convenciones
colectivas4, el interviniente propone que el precepto legal demandado sea
3M.P. Clara Inés Vargas Hernández.
4El aparte objeto de transcripción señala que: “(…) en lo que tiene que ver
con el marco de aplicación de la convención colectiva de trabajo que regulan
los artículos 470 y 471 del C.S. del T. (subrogados por los artículos 37 y 38
del Decreto 2351 de 1965), los cuales guardan relación con el número de
afiliados que tenga una organización sindical, pueden desprenderse varias
hipótesis: 1. Cuando los afiliados a un sindicato no excedan de la tercera
parte del total de los trabajadores de la empresa, sabido es que la convención
colectiva que se expide solamente es aplicable a los miembros de la
asociación sindical que la suscribió, pudiendo ser beneficiarios de la misma
los trabajadores que se adhieran a sus disposiciones o los que ingresen
posteriormente al sindicato, Frente a esta eventualidad, en el caso de la
suscripción de convenciones colectivas por sindicatos minoritarios, los no
afiliados a una organización sindical que hubiera suscrito una convención
colectiva, pueden ampararse por ella bien por adhesión a su contenido o ya
porque se afilien a dicha organización. // 2. Cuando los afiliados a un
sindicato exceden de la tercera parte del total de los trabajadores de la
empresa, es definido que la convención colectiva de trabajo se extiende a
todos los, trabajadores de la empresa sean o no sindicalizados. // Pero en los
casos anteriores, debe reiterar la Corte que los trabajadores no pueden
recibir duplicidad o multiplicidad de beneficios, sino sólo aquellos de la
convención que libremente escojan y que mejor les convenga a sus intereses
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Expediente D-10629
objeto de la siguiente lectura: el trabajador afiliado al sindicato minoritario se
podrá beneficiar del sistema de normas pactado por la organización a la cual
pertenece o, en su lugar, a la convención colectiva suscrita por el sindicato
mayoritario como consecuencia de su extensión, correspondiéndole el deber
de proceder a su elección, en relación con la aplicación única e integral de la
convención que sea objeto de su preferencia.
4.2. Intervención del Departamento Nacional de Planeación
4.2.1. El apoderado del Departamento Nacional de Planeación le pide a esta
Corporación declararse inhibida por ineptitud sustantiva de la demanda. En su
criterio, la acusación no permite realizar con nitidez un cotejo de los cargos
formulados respecto de la Constitución, pues su origen deviene de la exposi-
ción de percepciones, consideraciones o hipótesis de carácter subjetivo, que
únicamente de forma indirecta guardan algún tipo de relación con la materia
sometida a examen.
4.2.2. En todo caso, resalta que el derecho de asociación no es una garantía
constitucional absoluta, por lo que respecto de la norma acusada no es posible
negar el efecto vinculante de una convención colectiva suscrita por un
sindicato mayoritario, pues de lo que se trata es de evitar que existan tantas
convenciones como organizaciones sindicales se constituyan en una empresa.
4.3. Intervención de la Asociación Nacional de Empresarios de Colombia
(ANDI)
4.3.1. El representante legal de la Asociación Nacional de Empresarios de
Colombia (ANDI), solicita a la Corte declarar la exequibilidad del precepto
demandado. En primer lugar, sostiene que los derechos de asociación sindical
y de negociación colectiva no son absolutos, circunstancia por la cual cabe
que el legislador le otorgue prerrogativas o ventajas a los sindicatos mayorita-
rios, cuando su consagración promueve el establecimiento de relaciones
armónicas en la empresa. Por esta razón, en su criterio, el propósito de
fomentar la unidad de convención, como se infiere de la norma acusada, evita
el desarrollo de negociaciones múltiples y sucesivas que alteren el ambiente
laboral y que puedan prestarse para abusos, ya sea por parte del empleador o
de los propios trabajadores, mediante la negociación de condiciones que
estimulen la desigualdad.
económicos, pues la amplitud que hoy les ofrece la legislación positiva no
puede convertir en una carga excesiva para los empleadores, destacando que
de acuerdo al artículo 1 del C.S, del T., la finalidad del estatuto sustantivo
laboral es el de lograr ‘la justicia en las relaciones que surgen entre patronos
y trabajadores, dentro de un espíritu de coordinación económica y equilibrio
social’, principio que se vería afectado y vulnerado si se permitiese la
aplicación de todos los convenios colectivos de trabajo en su integridad a un
trabajador que es afiliado a las varias organizaciones sindicales que
suscribieron tales acuerdos”. Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación
Laboral, Sentencia del 29 de abril de 2008, radicación 33.988.
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Expediente D-10629
4.3.2. En segundo lugar, a juicio del interviniente, la norma acusada es
razonable, puesto que su objetivo –como ya se dijo– apunta a enervar los
efectos negativos de la multiplicidad de convenciones colectivas, fortale-
ciendo la interlocución de los trabajadores, como se deriva de lo previsto en
el artículo 4 del Convenio 98 de la OIT.
4.3.3. En tercer lugar, resalta que no cabe hacer referencia a la existencia de
un supuesto trato desigual, por cuanto el hecho concreto de que un sindicato
tenga un mayor número de afiliados, le otorga justificación a la decisión legal
de disponer a su favor un régimen normativo preferente, que responde a la
realidad de ser titular de una vocería y representación natural de los intereses
de los trabajadores.
4.3.4. Por último, afirma que el precepto demandado también representa un
beneficio para los trabajadores no sindicalizados, en la medida en que les
extiende a ellos las condiciones pactadas por el sindicato mayoritario. De ahí
que, en caso de que dicho precepto sea declarado inexequible, se privaría
injustificadamente a los trabajadores en mención del citado beneficio.
4.4. Intervención del Colegio de Abogados del Trabajo
4.4.1. La Gobernadora del Colegio de Abogados del Trabajo solicita que se
declare la exequibilidad de la disposición acusada. Inicialmente considera que
desde el punto de vista objetivo no lo es mismo la situación de un sindicato
que agrupa más de la tercera parte del personal de una empresa, frente a otro
que simplemente aglutina una cantidad menor de trabajadores, pues respecto
de los primeros existe una mayor significación social, poder de cohesión y
fuerza sindical. Por consiguiente, carece de justificación el juicio de igualdad
que se propone por los accionantes, al ser distinta la situación fáctica de cada
uno.
Por lo demás, señala que la convención colectiva no se impone de forma
forzosa, como se deriva de lo expuesto en la demanda, ya que se ha admitido
por vía de jurisprudencia que incluso los trabajadores no sindicalizados
pueden renunciar a los beneficios que se obtienen por los sindicatos mayorita-
rios5.
4.4.2. Al margen de lo anterior, señala que aun cuando el precepto acusado le
otorga un mayor alcance a las convenciones suscritas por organizaciones
sindicales que agrupan un mayor número de trabajadores, ello no implica que
los sindicatos minoritarios vean afectado su derecho de negociación. En
efecto, una lectura lógica y sistemática del precepto demandado, al tenor de lo
previsto en el artículo 470 del CST, conduce a la siguiente conclusión:
“El hecho de que la convención colectiva suscrita por un sindicato mayoritario, es
decir, que exceda la tercera parte del total de los trabajadores de la empresa, se
aplique a todos los trabajadores tiene su razón de ser en el principio de mayorías
5Al respecto, no se precisa ninguna sentencia o providencia en particular.
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Expediente D-10629
(…) Sin embargo, lo anterior no quiere decir que los derechos de los sindicatos
minoritarios sean vulnerados, pues de acuerdo con el multicitado artículo 470 del
CST, al sindicato minoritario –aquel cuyos afiliados no excedan la tercera parte
del total de los trabajadores de la empresa–, se les aplicarán las disposiciones de la
convención que celebró[,] [así como] a quienes [se] adhieran a ella o ingresen
posteriormente al sindicato. (…)
[Así las cosas,] en ningún momento se niega la posibilidad de que el sindicato
minoritario pueda suscribir una convención colectiva que coexista con la del
sindicato mayoritario, ambas pueden existir y son válidas.”
Esto significa que ante la posibilidad de que coexistan las convenciones, es
claro que no se afectan el derecho de asociación sindical ni de negociación
colectiva, pues lo que el artículo demandado simplemente contempla es el
efecto expansivo de los acuerdos logrados acorde con el principio de mayoría,
cuyo alcance no puede predicarse de organizaciones de base que no tienen el
mismo nivel de representatividad.
Por consiguiente, puntualizó que: “como se ha explicado, los derechos de las
minorías no se han vulnerado, ya que en una democracia se establece un
principio fundamental que es la ley de las mayorías”. Ahora bien, “se respetan
los derechos de los sindicatos minoritarios, toda vez que pueden presentar
pliegos de peticiones, promover procesos de negociación colectiva, suscribir
convenciones colectivas, etc., [por lo que] no existe vulneración de ningún
derecho fundamental”.
4.5. Intervención de la Universidad Libre
El Director y uno de los Docentes del Observatorio de Intervención
Ciudadana Constitucional de la Universidad libre solicitan que se declare la
exequibilidad de la norma demandada. Al respecto consideran que su razón
de ser se encuentra en dar respuesta al criterio de representatividad que tienen
las organizaciones sindicales que agrupan a un mayor número de
trabajadores. Se trata de un criterio objetivo previsto por el legislador, por
virtud del cual se extiende al personal no sindicalizado los beneficios de una
convención colectiva, a menos que éstos manifiesten su deseo de no ser
cobijados por la misma. Por causa de lo anterior, no puede existir violación
alguna de la Constitución ni de los tratados internacionales, pues se trata de
una medida que beneficia a los trabajadores y se encuentra sujeta finalmente a
un principio de libertad.
4.6. Intervención de la Universidad Externado de Colombia
Quienes intervienen en nombre de la Universidad Externado de Colombia
señalan que el precepto legal demandado debe ser declarado exequible. En su
concepto, este Tribunal ha trazado una línea jurisprudencial en materia de
negociación colectiva a partir de las Sentencias C-567 de 2000, C-797 de
2000 y C-063 de 2008, que conduce a sostener que los sindicatos minoritarios
gozan del ejercicio pleno del derecho a la negociación colectiva. De este
modo, en su criterio, se entiende que dichas organizaciones tienen la facultad
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Expediente D-10629
libre y autónoma para optar por la aplicación de su convención o, en su lugar,
por aquella acordada por el sindicato que agrupe a más de la tercera parte de
los trabajadores de la empresa.
En este orden de ideas, aun cuando el precepto acusado les otorga un efecto
expansivo a las convenciones de los sindicatos mayoritarios, en ningún
momento limita a las demás organizaciones sindicales para llevar a cabo sus
propios procesos de negociación colectiva, circunstancia por la cual no se
observa la infracción de norma alguna de carácter constitucional 6.
4.7. Intervención de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad del
Rosario
Uno de los miembros del Área de Derecho del Trabajo y de la Seguridad
Social de la Facultad de Jurisprudencia de la Universidad del Rosario solicita
declarar la exequibilidad de la norma demandada. Con este propósito, a
diferencia de lo expuesto por los accionantes, señala que someter a los
trabajadores al mismo régimen de beneficios fruto de una convención
colectiva garantiza el derecho a la igualdad, a la vez que cierra la posibilidad
de ejercer maniobras que puedan atentar contra la libertad sindical. En este
contexto, sostiene que: “lo que se está buscando con la norma demandada es
precisamente evitar que el empleador busque crear condiciones de trabajo
más favorables con otros grupos, que contribuyan a desestimular la afiliación
al sindicato mayoritario”.
4.8. Intervención de la Universidad de Ibagué
La Decana de la Facultad de Derecho y Ciencias Políticas de la Universidad
de Ibagué solicita declarar la inexequibilidad del precepto demandado. Así,
por una parte, sostiene que no es posible otorgar un trato discriminatorio a los
sindicatos minoritarios en perjuicio del derecho a la igualdad, al excluir la
oportunidad que tienen de participar en la negociación colectiva de sus
intereses, como consecuencia del efecto expansivo de sus convenciones; y por
la otra, afirma que también se vulneran los derechos de asociación y de
negociación colectiva, por la imposibilidad de las organizaciones minoritas de
acudir a la regulación de las condiciones de trabajo, a través de su propia
convención colectiva.
4.9. Intervenciones ciudadanas
4.9.1. El ciudadano Albeiro Rojas Salazar presentó un escrito en el cual pide
declarar la inexequibilidad del precepto demandado, por considerar –en
6Por fuera de la materia objeto de examen, por una parte, el interviniente
propone que se otorgue a los trabajadores no sindicalizados la posibilidad de
optar de forma libre por la convención colectiva a la cual se quieran adherir; y
por la otra, que se haga un llamado al legislador para regular los aspectos
vinculados con el desarrollo del derecho de asociación sindical que todavía
presentan un vacío normativo.
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Expediente D-10629
esencia– que los sindicatos minoritarios no pueden ser “obligados” a aceptar
o hacerse parte de la negociación lograda por un sindicato mayoritario. Lo
anterior, en palabras del interviniente, implica una clara violación de los
derechos a la igualdad y a la negociación colectiva.
4.9.2. Las ciudadanas Julieth Paola Ayala Páez y Vanessa Cecilia Lamouroux
Montoya presentaron un escrito ante esta Corporación, en el que afirman que
el precepto legal demandado es contrario a la Constitución, en la medida en
que evidencia una preferencia por los sindicatos mayoritarios, obligando a
aquellos que agrupan a un menor número de trabajadores a aceptar las reglas
que se imponen por una mayoría determinada.
V. CONCEPTO DEL PROCURADOR GENERAL DE LA NACIÓN
5.1. El Procurador General de la Nación solicita a la Corte declarar la
exequibilidad del precepto legal demandado, básicamente por considerar que
los accionantes parten de una lectura equivocada de su rigor normativo. En
efecto, según se expone en la demanda, el reparo que se realiza en relación
con la extensión de los efectos de la convención colectiva de un sindicato
mayoritario, se deriva de que supuestamente niega de forma absoluta el
derecho que tienen las organizaciones minoritarias para negociar su propia
convención, de acuerdo con sus intereses y necesidades. Sin embargo, una
lectura de la norma demandada, en concordancia con lo previsto en el artículo
470 del CST, así como con las normas constitucionales que rigen la materia,
conducen a concluir exactamente lo contrario.
Como punto de partida destaca que de los artículos 39 y 55 del Texto
Superior, al igual que del artículo 4 del Convenio 98 de la OIT, surge el
derecho que le asiste a toda organización sindical para negociar con el
empleador las condiciones laborales que, más allá de los mínimos estable-
cidos en la ley, deben regir las relaciones entre los trabajadores afiliados al
sindicato y el empleador. Como fruto de esta negociación surge la convención
colectiva, que personifica la existencia de un acuerdo de voluntades reglado y
de naturaleza formal, que se convierte en una fuente autónoma de obligacio-
nes en el campo laboral.
El artículo 470 del CST establece el campo de aplicación de la convención
colectiva, en el sentido de señalar que todos los sindicatos, incluidos los
minoritarios, esto es, aquellos que agrupan menos de las dos terceras partes
del personal de la empresa, tienen la facultad de celebrar –y que les sea
aplicable a sus miembros– su propia convención. Por ello, no le asiste razón a
los accionantes, cuando sostienen que se desconoce el derecho a la negocia-
ción colectiva, pues el precepto acusado bajo la consideración del artículo
precedente, en el que se dispone –como ya se mencionó– que a cada sindicato
le es aplicable su convención, simplemente se limita a extender los beneficios
logrados en un proceso de discusión de las condiciones laborales entre el
empleador y el sindicato mayoritario, sí así se quiere por los terceros
beneficiarios, cuya lógica subyace en la situación fáctica de desventaja que
tienen los trabajadores no sindicalizados y las organizaciones con menor
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Expediente D-10629
representación, las cuales eventualmente no podrían obtener –justamente por
su condición minoritaria– las mismas condiciones logradas por aquellas
asociaciones que, en la práctica, resultan más representativas.
En este orden de ideas, si bien la norma acusada establece un beneficio para
los sindicatos minoritarios, es claro que en ningún momento consagra una
prohibición para que éstos negocien sus condiciones de trabajo a través de su
propia convención colectiva, hipótesis que de presentarse conduce a su
aplicación en favor de los trabajadores afiliados al sindicato.
Por último, el eventual mayor alcance que se otorga a las convenciones
colectivas de los sindicatos mayoritarios bajo ninguna circunstancia implica
una vulneración del derecho a la igualdad, pues se trata de un beneficio legal
que responde a la condición particular de dichas asociaciones, las cuales se
caracterizan por tener una mayor representatividad.
VI. CONSIDERACIONES DE LA CORTE
6.1. Competencia
La Corte Constitucional es competente para decidir sobre la demanda de
inconstitucionalidad contra el artículo 38 del Decreto Legislativo 2351 de
1965, “por el cual se hacen unas reformas al Código Sustantivo del
Trabajo”, presentada por los ciudadanos Edwin Valderrama Mantilla y
Martha Ligia Pico Serrano, por tratarse de una norma con fuerza de ley,
expedida con fundamento en el derogado artículo 121 de la Constitución
Nacional de 18867, en virtud de lo previsto en el numeral 4 del artículo 241
del Texto Superior8.
Al respecto, es preciso recordar que esta Corporación ha admitido reiterada-
mente su competencia para conocer de la constitucionalidad de los decretos
legislativos proferidos con anterioridad a la Constitución Política de 1991, por
razón de la aplicación del criterio material de distribución de competencias,
conforme al cual le compete a este Tribunal adelantar el examen de constitu-
cionalidad de todas las normas con fuerza material de ley 9. Precisamente, en
7En el encabezado de la norma objeto de control se establece que:
“DECRETO LEGISLATIVO NÚMERO 2351 DE 1965. (…) por el cual se
hacen unas reformas al Código Sustantivo del Trabajo. // El Presidente de la
República de Colombia, en ejercicio de las facultades que le confiere el
artículo 121 de la Constitución Nacional, y CONSIDERANDO (…)”.
8“Artículo 241. A la Corte Constitucional se le confía la guarda de la
integridad y supremacía de la Constitución, en los estrictos y precisos
términos de este artículo. Con tal fin, cumplirá las siguientes funciones: (…)
4. Decidir sobre las demandas de inconstitucionalidad que presenten los
ciudadanos contra las leyes, tanto por su contenido material como por vicios
de procedimiento en su formación.” Énfasis por fuera del texto original.
9 Sobre este punto se pueden consultar las Sentencias C-049 de 2012, C-400
de 2013 y C-524 de 2013, en las que se justifica el criterio material a partir
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Expediente D-10629
lo que respecta al Decreto 2351 de 1965, la Corte ha asumido el juicio de
constitucionalidad de varios de sus preceptos normativos, entre otras, en las
Sentencias C-567 de 200010, C-797 de 200011, C-201 de 200212, C-893 de
200313 y C-063 de 200814.
6.2. Delimitación del caso y del esquema de resolución
6.2.1. Con fundamento en los antecedentes expuestos y teniendo en cuenta el
concepto de la Vista Fiscal, se observa que se presenta ante la Corte un caso
vinculado con el eventual desconocimiento por parte del legislador de los
derechos de asociación sindical, negociación colectiva e igualdad (CP arts.
13, 39 y 55), como consecuencia de que se prevé en el artículo 38 del Decreto
2351 de 1965 (hoy en día artículo 471 del Código Sustantivo del Trabajo), la
extensión de las normas de la convención colectiva de un sindicato mayori-
tario a todos los trabajadores de la empresa. Para los accionantes, el citado
precepto legal vulnera los derechos constitucionales previamente reseñados,
por cuanto les impide a los sindicatos minoritarios representar y defender sus
intereses, negociar sus convenciones y lograr su aplicación en beneficio de
sus afiliados.
6.2.2. Ahora bien, en la medida en que varios intervinientes y el Ministerio
Público plantean que los accionantes realizan una interpretación errada de la
disposición demandada, es necesario que esta Corporación se pronuncie sobre
la aptitud de los cargos propuestos, para lo cual se tendrán en cuenta el marco
normativo actualmente vigente y el alcance interpretativo que respecto del
de la necesidad de garantizar el principio de supremacía constitucional, la
eficacia del control constitucional y la premisa de que en un Estado Social de
Derecho no pueden existir actuaciones exentas de control. En cuanto a los
decretos legislativos expedidos con anterioridad a la Constitución Política de
1991, se destaca lo señalado en la primera de las citadas providencias, al
afirmar que: “en materia del control constitucional de los decretos (…)
dictados por el Gobierno antes de la Constitución de 1991, puede apreciarse
que: (i) la Corte, invariablemente, ha asumido competencia para decidir
sobre su inconstitucionalidad, pese a no estar fundamentadas en el artículo
150.10 constitucional sino en el artículo 76.10 del orden constitucional
derogado en 1991; (ii) también ha conocido de decretos legislativos de
estados de excepción expedidos antes de la Constitución de 1991, no obstante
se apoyen en los artículos 121 y 122 del ordenamiento constitucional anterior
y no, como reza la Constitución vigente, en los artículo 212, 213 y 215; (iii)
en ocasiones la Corte ha basado su competencia en el numeral 5 del artículo
150 constitucional -en cuanto “decretos con fuerza de ley”- y en otras en el
numeral 4 de la misma disposición -interpretando la expresión “leyes” en
sentido material-.” Énfasis por fuera del texto original.
10M.P. Alfredo Beltrán Sierra.
11M.P. Antonio Barrera Carbonell.
12M.P. Jaime Araujo Rentería.
13M.P. Alfredo Beltrán Sierra.
14M.P. Clara Inés Vargas Hernández.
12
Expediente D-10629
mismo se ha realizado por la jurisprudencia de este Tribunal como de la Corte
Suprema de Justicia. Sólo en el caso en que se supere dicha etapa, se hará una
breve exposición en relación con el alcance de los derechos de asociación
sindical, negociación colectiva e igualdad (CP arts. 13, 39 y 55), para concluir
con la resolución del caso concreto.
6.3. Cuestión Previa. Decisión inhibitoria por desconocimiento de la
carga de certeza
6.3.1. La Corte ha establecido de manera reiterada que aun cuando la acción
de inconstitucionalidad es pública e informal, los demandantes tienen unas
cargas mínimas que deben satisfacer para que se pueda promover el juicio
dirigido a confrontar el texto de un precepto legal con la Constitución.
Precisamente, el artículo 2 del Decreto 2067 de 1991 establece los siguientes
requisitos que deben contener las demandas de inconstitucionalidad: (i) el
señalamiento de las normas acusadas, bien sea a través de su transcripción
literal o de la inclusión de un ejemplar de una publicación oficial de las
mismas; (ii) la indicación de las normas constitucionales que se consideren
infringidas; (iii) la exposición de las razones por las cuales dichos textos se
estiman violados; (iv) cuando ello resultare aplicable, el señalamiento del
trámite impuesto por la Constitución para la expedición del acto demandado y
la forma en que fue quebrantado; y (v) la razón por la cual esta Corporación
es competente para conocer de la demanda.
En lo referente a las razones de inconstitucionalidad, este Tribunal ha
insistido en que el demandante tiene la carga de formular un cargo concreto
de naturaleza constitucional contra la disposición acusada 15. En este contexto,
en la Sentencia C-1052 de 2001 16, esta Corporación señaló que las razones
presentadas por los accionantes deben ser claras, ciertas, específicas,
pertinen-tes y suficientes.
Son claras cuando existe un hilo conductor en la argumentación que permite
comprender el contenido de la demanda y las justificaciones en las que se
soporta. Son ciertas cuando la acusación recae sobre una proposición jurídica
real y existente, y no sobre una deducida por el actor o implícita. Son
específicas cuando el actor expone las razones por las cuales el precepto legal
demandado vulnera la Carta Fundamental. Son pertinentes cuando se
emplean argumentos de naturaleza estrictamente constitucional y no de
estirpe legal, doctrinal o de mera conveniencia. Y son suficientes cuando la
acusación no sólo es formulada de manera completa sino que, además, es
capaz de suscitar en el juzgador una duda razonable sobre la exequibilidad de
las disposiciones acusadas.
Así las cosas, antes de pronunciarse de fondo, la Corte debe verificar si el
actor ha formulado materialmente un cargo, pues de no ser así existiría una
15 Al respecto, se pueden consultar las sentencias C-447 de 1997, C-509 de
1996 y C-236 de 1997.
16M.P. Manuel José Cepeda Espinosa.
13
Expediente D-10629
ineptitud sustantiva de la demanda que, conforme con la reiterada jurispru-
dencia de esta Corporación, impediría un pronunciamiento de fondo y condu-
ciría a una decisión inhibitoria, pues este Tribunal carece de competencia para
adelantar de oficio el juicio de inconstitucionalidad. Sobre este punto, en la
Sentencia C-447 de 199717, se sostuvo que:
“Si un ciudadano demanda una norma, debe cumplir no sólo formalmente sino
también materialmente estos requisitos, pues si no lo hace hay una ineptitud
sustancial de la demanda que, conforme a reiterada jurisprudencia de esta
Corporación, impide que la Corte se pronuncie de fondo. En efecto, el artículo
241 de la Constitución consagra de manera expresa las funciones de la Corte, y
señala que a ella le corresponde la guarda de la integridad y supremacía de la
Constitución en los estrictos y precisos términos del artículo. Según esa norma, no
corresponde a la Corte Constitucional revisar oficiosamente las leyes sino
examinar aquellas que han sido demandadas por los ciudadanos, lo cual implica
que el trámite de la acción pública sólo puede adelantarse cuando efectivamente
haya habido demanda, esto es, una acusación en debida forma de un ciudadano
contra una norma legal”.
Si bien por regla general el examen sobre la aptitud de la demanda se debe
realizar en la etapa de admisibilidad, el ordenamiento jurídico permite que
este tipo de decisiones se adopten en la sentencia 18, teniendo en cuenta que en
algunas ocasiones no es evidente el incumplimiento de las exigencias
mínimas que permiten adelantar el juicio de inconstitucionalidad, lo que
motiva un análisis con mayor detenimiento y profundidad por parte de la Sala
Plena. Sobre el particular, la Corte ha dicho que:
“[Si] bien el momento procesal ideal para pronunciarse sobre la inexistencia de
cargos de inconstitucionalidad es la etapa en la que se decide sobre la
admisibilidad de la demanda, por resultar más acorde con la garantía de la
expectativa que tienen los ciudadanos de recibir un pronunciamiento de fondo
sobre la constitucionalidad de las disposiciones demandadas por ellos, esta
decisión también puede adoptarse al momento de proferir un fallo, pues es en esta
etapa procesal en la que la Corte analiza con mayor detenimiento y profundidad
las acusaciones presentadas por los ciudadanos en las demandas de
inconstitucionalidad”19.
17M.P. Alejandro Martínez Caballero.
18 Decreto 2067 de 1991, art. 6.
19 Sentencia C-874 de 2002. M.P. Rodrigo Escobar Gil. En el mismo sentido
se pueden consultar las Sentencias C-954 de 2007, C-623 de 2008, C-894 de
2009, C-055 de 2013 y C-281 de 2013. En esta última expresamente se
expuso que: “Aun cuando en principio, es en el auto admisorio donde se
define si la demanda cumple o no con los requisitos mínimos de
procedibilidad, ese primer análisis responde a una valoración apenas
sumaria de la acción, llevada a cabo únicamente por cuenta del magistrado
ponente, razón por la cual, la misma no compromete ni define la competencia
del pleno de la Corte, que es en quien reside la función constitucional de
decidir de fondo sobre las demandas de inconstitucionalidad que presenten
los ciudadanos contra las leyes y los decretos con fuerza de ley (CP art. 241-
4-5).”
14
Expediente D-10629
Finalmente, no sobra recordar que un fallo inhibitorio, lejos de afectar la
garantía de acceso a la administración justicia (CP art. 229), constituye una
herramienta idónea para preservar el derecho político y fundamental que
tienen los ciudadanos de interponer acciones públicas en defensa de la
Constitución (CP arts. 40.6 y 241), al tiempo que evita que la presunción de
constitucionalidad que acompaña al ordenamiento jurídico sea objeto de
reproche a partir de argumentos que no suscitan una verdadera controversia
constitucional. En estos casos, como se expuso en la Sentencia C-1298 de
200120, lo procedente es “adoptar una decisión inhibitoria que no impide que
los textos acusados puedan ser nuevamente objeto de estudio a partir de una
demanda que satisfaga cabalmente las exigencias de ley”.
6.3.2. En el asunto sub-judice, como se indicó en el acápite de antecedentes,
se formulan dos cargos en contra de la norma acusada, en cuya construcción
lógica subyace el mismo común denominador. En efecto, a juicio de los
accionantes y como lo señala el Procurador General de la Nación, el reparo
que se realiza en relación con la extensión de los efectos de la convención
colectiva de un sindicato mayoritario, se deriva de que supuestamente niega
de forma absoluta el derecho que tienen las organizaciones minoritarias de
representar directamente sus intereses ante el empleador, negociar sus propias
convenciones colectivas y lograr su aplicación en beneficio de sus afiliados.
Lo anterior implica, en primer lugar, desconocer el derecho a la igualdad,
pues al imponer de forma obligatoria la aplicación de la convención colectiva
que proviene del sindicato con mayor número de trabajadores, se priva a las
organizaciones minoritarias de obtener conquistas que reflejen sus intereses y
necesidades en una empresa, lo que constituye un trato arbitrario y discrimi-
natorio carente de justificación21. En segundo lugar, también se vulneran los
20M.P. Clara Inés Vargas Hernández.
21En algunos apartes de la demanda se afirma que: “(…) la disposición
demandada impone una carga antijurídica e injusta a los demás
trabajadores, ya que cuando hay más de la tercera parte de los trabajadores
de una empresa dentro de un sindicato, los derechos y obligaciones
reconocidas en la Convención Colectiva por el empleador son sometidos a
quienes no participaron en el proceso de negociación colectiva
desconociendo sus intereses, necesidades y voluntad. Es de considerar que
una convención colectiva reúne y materializa los deseos y preocupaciones de
un sector de una empresa, por lo cual no es justo que las minorías deben
atenerse a las conquistas de otros, en cuanto el derecho a la igualdad tanto
del sindicato mayoritario y minoritario pueden concurrir de forma
simultánea.” “(…) ¿Constitucionalmente es admisible la negación del
derecho a obtener y a que le sean aplicadas las disposiciones de una
convención colectiva a un sindicato minoritario sólo porque existe una
convención colectiva de un sindicato mayoritario (…)? La Constitución no
admite esta diferencia, el derecho a la igualdad no puede ser sesgado cuando
un grupo mayoritario tiene más fuerza dentro de una empresa como si se
tratará de una disputa política. Tanto el derecho de la minoría como de la
mayoría pueden confluir armónicamente. (…)”
15
Expediente D-10629
derechos de asociación sindical y negociación colectiva, ya que por las
razones expuestas se les coarta a los sindicatos minoritarios su derecho a
presentar pliegos y a que se les aplique un eventual acuerdo económico al que
lleguen con el empleador, puesto que a sus trabajadores no les queda otra
alternativa que “acogerse a las convenciones no promovidas por sus
[representantes], que incluso podrían ir en contra de sus intereses”22.
6.3.3. Conforme se expuso con anterioridad, una de las cargas que se exigen
para la debida formulación de la demanda, consiste en que las razones que
respaldan los cargos de inconstitucionalidad sean ciertas. Esto significa que la
acusación debe recaer sobre una proposición jurídica real y existente y no
simplemente sobre una disposición implícita o deducida por el actor, o
incluso sobre otras normas vigentes que, en todo caso, no fueron objeto
concreto de demanda.
Para este Tribunal, el control que se ejerce por vía de la acción pública de
inconstitucionalidad (CP art. 241), supone la confrontación directa del Texto
Superior con una norma legal que tiene un contenido verificable a partir de la
interpretación de su propio texto, lo que implica la imposibilidad de promover
esta modalidad de juicio respecto de “proposiciones inexistentes, que no han
sido suministradas por el legislador, para pretender deducir la inconstituciona-
lidad de las mismas cuando del texto normativo no se desprenden”23.
6.3.4. En el asunto bajo examen, observa esta Corporación que la demanda
propuesta incumple con la citada la carga de certeza, como a continuación se
demostrará. Sin embargo, para dichos efectos es necesario realizar una
aproximación al estado actual de las reglas que rigen la representación
sindical y la coexistencia de convenciones colectivas en una empresa, lo que
implica efectuar un breve acercamiento a los derechos de asociación sindical
y de negociación colectiva.
22Sobre el particular, se sostiene que: “(…) ante la existencia de una
convención colectiva que haya sido producto de una negociación con un
sindicato mayoritario, el sindicato minoritario no le queda otra opción que
acogerse a convenciones no promovidas por sus litigantes, que incluso
podrían ir en contra de sus intereses. Esta situación conlleva a que los
sindicatos minoritarios estén en desventaja frente a los demás, ya que se les
coarta su derecho a negociar al no poder llegar a que se les aplique la
convención fruto de su negociación. (….) [El] artículo 38 del Decreto
Legislativo 2351 de 1965 elimina toda opción existente de negociación para
los sindicatos cuyos afiliados no exceden de la tercera parte del total de los
trabajadores de la empresa. Cabría preguntarse en el caso ¿de qué sirve el
reconocimiento del derecho a la negociación colectiva a un sindicato que no
reúne las dos terceras partes de los empleados de la empresa sino puede
materializarse en una convención aplicable para sus integrantes? Es un
derecho que carece de toda posibilidad de realizarse y que se estanca en la
esfera formal del derecho”.
23 Sentencia C-1052 de 2001, M.P. Manuel José Cepeda Espinosa.
16
Expediente D-10629
6.3.4.1. Para comenzar es preciso destacar que el régimen laboral colectivo ha
sido objeto de profundas transformaciones a partir del desarrollo de los
mandatos previstos en los artículos 39 y 55 del Texto Superior, referentes a
los derechos de asociación sindical y de negociación colectiva 24; al igual que
con la aplicación de los Convenios 87 y 98 de la OIT, en los que se consagran
los principios básicos sobre libertad sindical 25. En cuanto al primero de los
citados derechos, la jurisprudencia ha señalado que constituye una garantía de
naturaleza fundamental que otorga la posibilidad de crear de forma autónoma
organizaciones de trabajadores o de empleadores; así como la de vincularse a
aquellas que representan de mejor manera los intereses de cada individuo 26.
Este derecho tiene un contenido subjetivo de carácter voluntario,
relacional e instrumental27.
Su voluntariedad se manifiesta en la libertad que se otorga a las personas
tanto para afiliarse como para retirarse de dichas organizaciones. Su atributo
relacional guarda coherencia con su condición colectiva, lo que implica la
alternativa de agruparse para obtener intereses o logros comunes. Y su
carácter instrumental se explica en la materialización de uno de los fines de la
asociación, que corresponde a la facultad de negociar las condiciones de
24Las normas en cita disponen que: “Artículo 39. Los trabajadores y
empleadores tienen derecho a constituir sindicatos o asociaciones, sin
intervención del Estado. Su reconocimiento jurídico se producirá con la
simple inscripción del acta de constitución. // La estructura interna y el
funcionamiento de los sindicatos y organizaciones sociales y gremiales se
sujetarán al orden legal y a los principios democráticos. // La cancelación o
suspensión de la personería jurídica sólo procede por la vía judicial. // Se
reconoce a los representantes sindicales el fuero y demás garantías
necesarias para el cumplimiento de su gestión. // No gozan del derecho de
asociación sindical los miembros de la fuerza pública”. “Artículo 55. Se
garantiza el derecho de negociación colectiva para regular las relaciones
laborales, con las excepciones que señale la ley. // Es deber del Estado
promover la concertación y los demás medios para la solución pacífica de los
conflictos de trabajo”.
25Así, por ejemplo, el artículo 2 del Convenio 87 sobre la Libertad Sindical y
la Protección del Derecho de Sindicación dispone que: “Los trabajadores y
los empleados, sin ninguna distinción y sin autorización previa, tienen el
derecho de constituir las organizaciones que estimen convenientes, así como
el de afiliarse a estas organizaciones, con la sola condición de observar los
estatutos de las mismas”. Por su parte, el artículo 4 del Convenio 98 relativo
a la aplicación de los Principios del Derecho de Sindicación y de Negociación
Colectiva establece que: “Deberán adoptarse medidas adecuadas a las
condiciones nacionales cuando ello sea necesario, para estimular y fomentar
entre los empleadores y las organizaciones de empleadores, por una parte, y
las organizaciones de trabajadores, por otra, el pleno desarrollo y uso de
procedimientos de negociación voluntaria, con el objeto de reglamentar, por
medio de contratos colectivos, las condiciones de empleo”.
26Sentencia C-280 de 2007, M.P. Humberto Antonio Sierra Porto.
27Sentencia T-251 de 2010, M.P. Nilson Pinilla Pinilla.
17
Expediente D-10629
trabajo, con miras a mejorar el mínimo de derechos que se prevé en la ley
laboral28.
De esta forma, con el fin de cristalizar el contenido instrumental del derecho
de asociación sindical (CP art. 39), el ordenamiento constitucional consagra el
derecho a la negociación colectiva, como un mecanismo de regulación de las
relaciones laborales (CP art. 55). Su objeto no se limita a la presentación de
pliegos de peticiones y a la suscripción de convenciones colectivas, sino que
incluye todas las expresiones de acuerdo mutuo y recíproco que se dan entre
trabajadores y empleadores29, cuyo propósito es el de regular mediante la
concertación voluntaria las condiciones de trabajo, sobre la base de la existen-
cia de un conflicto económico laboral30. En este contexto, se ha destacado la
estrecha relación que existe entre los derechos en mención, en los siguientes
términos:
“(…) la negociación colectiva resulta ser una garantía indispensable para las
organizaciones sindicales, dado que de no tener la posibilidad de llegar a acuerdos
con su empleador los fines de la agrupación resultarían frustrados. Cabe resaltar,
que la protección al derecho a la negociación colectiva no implica per se llegar a
un acuerdo u obligar a alguna de las partes a acoger las condiciones que no
comparten, pues lo que busca la Constitución es garantizar el inicio de las
conversaciones correspondientes”31.
28Precisamente, en relación con este último punto, en la Sentencia T-701 de
2003, M.P. Clara Inés Vargas Hernández, se dijo que: “el derecho de
asociación es el medio para que los trabajadores puedan lograr la
consecución de algunos fines, especialmente el mejoramiento de sus
condiciones laborales. Ello por cuanto, de acuerdo con el artículo 13 del
Código Sustantivo, las normas de la legislación laboral tan sólo constituyen
un mínimo de garantías que bien pueden ser mejoradas mediante la
negociación colectiva”.
29 Convenio 154 de la OIT sobre la Negociación Colectiva. Al respecto, en el
artículo 2 se establece que: “la expresión negociación colectiva comprende
todas las negociaciones que tienen lugar entre un empleador, un grupo de
empleadores o una organización o varias organizaciones de empleadores, por
una parte, y una organización o varias organizaciones de trabajadores, por
otra, con el fin de: (a) fijar las condiciones de trabajo y empleo, o (b) regular
las relaciones entre empleadores y trabajadores, o (c) regular las relaciones
entre empleadores o sus organizaciones y una organización o varias
organizaciones de trabajadores, o lograr todos estos fines a la vez.”
30Sentencia C-280 de 2007, M.P. Humberto Antonio Sierra Porto.
31Sentencia T-248 de 2014, M.P. Mauricio González Cuervo. De manera
similar, en la Sentencia C-112 de 1993, M.P. Hernando Herrera Vergara, se
sostuvo que la negociación sindical es “inherente al derecho de
sindicalización”. En la misma dirección, en la Sentencia C-009 de 1994, M.P.
Antonio Barrera Carbonell, se afirmó que: “El derecho de negociación
colectiva es consustancial con el derecho de asociación sindical; su ejercicio
potencializa y vivifica la actividad de la organización sindical, en cuanto le
permite a ésta cumplir la misión que le es propia de representar y defender
los intereses económicos comunes de sus afiliados, y hacer posible, real y
18
Expediente D-10629
6.3.4.2. En el ordenamiento jurídico colombiano una de las vías que se
consagra para realizar el derecho a la negociación colectiva (CP art. 55), se
encuentra en la facultad que se otorga a los trabajadores sindicalizados para
suscribir convenciones colectivas. El artículo 467 del Código Sustantivo de
Trabajo las define como el acuerdo voluntario que “se celebra entre uno o
varios patronos o asociaciones patronales, por una parte, y uno o varios
sindicatos o federaciones sindicales de trabajadores, por la otra, para fijar
las condiciones que regirán los contratos de trabajo durante su vigencia”.
De la definición legal se infiere que la convención colectiva es un acuerdo
bilateral celebrado entre una o varias asociaciones de trabajadores y uno o
varios empleadores para regular las condiciones que regirán los contratos de
trabajo, buscando mejorar el catálogo de derechos y garantías mínimas que
las normas jurídicas les reconocen a todos los trabajadores 32. De ahí que la
convención colectiva constituya un acto regulador de los contratos de trabajo,
que se caracteriza por su contenido normativo y obligacional 33, destinado a
producir efectos jurídicos durante su vigencia.
El régimen sustantivo del trabajo también regula el procedimiento de
negociación para llegar a la suscripción de una convención colectiva, cuyo
proceso inicia con la presentación del pliego de peticiones (CST art. 433),
oportunidad en la que el sindicato plasma los puntos objeto de discusión y las
propuestas de cambio, sobre las cuales se busca llegar a un acuerdo. La ley le
otorga al empleador un plazo mínimo de veinticuatro horas y máximo de
cinco días para iniciar las conversaciones respectivas con la organización
sindical.
efectivo el principio de igualdad (art. 13 C.P.), si se tiene en cuenta, que
dicha organización, por su peso específico, queda colocada en un plano de
igualdad frente al patrono”. Finalmente, en la Sentencia C-161 de 2000, M.P.
Alejandro Martínez Caballero, se sostuvo que “de acuerdo con el artículo 55
superior la negociación colectiva es un derecho destinado a ‘regular las
relaciones laborales’, el cual está ligado con otros derechos como el de
asociación sindical, pues la primera es una consecuencia de la existencia de
sindicatos cuyo ‘ejercicio potencializa y vivifica la actividad de la
organización sindical, en cuanto le permite a ésta cumplir la misión que le es
propia de representar y defender los intereses económicos comunes de sus
afiliados’ (…)”.
32 Sobre este particular, la Sala de Casación Laboral de la Corte Suprema de
Justicia, en Sentencia de 24 de agosto de 2000, radicación: 14.489, M.P. José
Roberto Herrera Vergara, sostuvo que: “(...) Es sabido que el objeto de las
convenciones colectivas es regular las condiciones de trabajo dentro de la
empresa durante su vigencia, generalmente persiguiendo superar el mínimo
de los derechos instituidos para los trabajadores en la ley (...)”.
33Sentencias SU-1185 de 2001, M.P. Rodrigo Escobar Gil y T-983 de 2013,
M.P. Luis Guillermo Guerrero Pérez.
19
Expediente D-10629
Esta primera etapa se denomina la del arreglo directo, que “constituye la
primera oportunidad que tienen tanto los trabajadores como los empleadores
para llegar a un acuerdo a partir del pliego de peticiones formulado, antes de
tomarse la decisión de declarar la huelga o de someter las diferencias a un
tribunal de arbitramento”34. El término máximo de duración de esta etapa es
de 20 días calendario, prorrogables de común acuerdo entre las partes, hasta
por 20 días calendario adicionales (CST art. 434).
En caso de llegar a un acuerdo total o parcial durante esta etapa las partes
firmarán la convención colectiva (CST art. 435); mientras que, en el evento
de que existan desacuerdos, “se expresará el estado en que quedaron las
conversaciones sobre el pliego de peticiones y se indicará con toda precisión
cuáles fueron los acuerdos parciales sobre los puntos del pliego y cuáles en
los que no se produjo arreglo alguno”35. En relación con estos últimos, de
acuerdo con las mayorías previstas en la ley, los trabajadores podrán optar por
la declaratoria de huelga o por la convocatoria a un tribunal de arbitramento
para solucionar sus diferencias.
Como se deriva de lo expuesto, se observa que el derecho de asociación
sindical no se agota con la posibilidad de crear organizaciones de trabajadores
o de empleadores, sino que comporta igualmente el derecho de vincularse a
aquella organización que represente e interprete más fielmente los derechos e
intereses de cada trabajador. Además, en virtud de su carácter instrumental, su
real y efectivo ejercicio se materializa a través de la negociación colectiva y
ésta, a su vez, en el caso de los trabajadores sindicalizados, por la vía de la
convención colectiva, acto normativo y fuente formal del derecho para regu-
lar las relaciones de trabajo, cuyo propósito es el de permitir la armonía en el
ámbito laboral por medio del mutuo acuerdo.
6.3.4.3. Conforme se mencionó con anterioridad, el primer punto de análisis
en relación con la suscripción de convenciones colectivas, es el referente a la
representación sindical. Sobre la materia, es preciso destacar que el régimen
normativo sufrió profundos cambios a partir de la expedición de varios fallos
de constitucionalidad. Así, inicialmente, en la Sentencia C-567 de 200036, esta
Corporación declaró la inexequibilidad de la limitación legal, por virtud de la
cual en una empresa no podían existir dos o más sindicatos de base 37. En
criterio de la Corte, el artículo 39 de la Constitución garantiza a todos los
trabajadores el derecho a constituir sindicatos, por lo que resultaba injustifi-
34Sentencia C-349 de 2009, M.P. Luis Ernesto Vargas Silva.
35CST art. 436.
36M.P. Alfredo Beltrán Sierra.
37El artículo 26, numeral 1, del Decreto 2351 de 1965 disponía que: “En una
misma empresa no pueden coexistir dos o más sindicatos de base. Si por
cualquier motivo llegaren a coexistir subsistirá el que tenga mayor número
de afiliados, el cual debe admitir al personal de los demás sin hacerles más
gravosas sus condiciones de admisión”.
20
Expediente D-10629
cado negar el citado derecho, cuando en una misma empresa ya existía otra
organización sindical38.
Ante la eliminación de la prohibición del paralelismo sindical, se admitió la
existencia de varios sindicatos de base en una misma expresa, lo que condujo
a examinar la constitucionalidad de las normas que en la práctica tendían a
limitar la participación en el proceso de negociación colectiva a un único
sindicato, por lo general, aquél que agrupaba a un mayor número de trabaja-
dores. Como consecuencia de lo anterior, en las Sentencias C-567 de 2000 39 y
C-063 de 200840, este Tribunal trazó una línea jurisprudencial en el sentido de
considerar que los sindicatos minoritarios (sin importar el número de
afiliados) gozan del ejercicio del derecho a la negociación colectiva (CP art.
55), sin especificar de forma expresa la forma cómo el mismo se materiali-
zaría.
De esta manera, se declararon inexequibles los numerales 2 y 3 del artículo
26 del Decreto 2351 de 1965, en los que se privilegiaba la representación de
los sindicatos mayoritarios en perjuicio de los sindicatos minoritarios 41. Sobre
38Expresamente se dijo que: “Entonces, al continuar con la comparación del
artículo 39 de la Constitución, en cuanto que garantiza a todos los
trabajadores el derecho de constituir sindicatos, y de las disposiciones del
Convenio 87 de la O.I.T., especialmente en el artículo 2, que dice que todos
los trabajadores, sin ninguna distinción, tienen derecho a constituir las
organizaciones que estimen convenientes, se concluye que la prohibición
legal de formar sindicatos de base en una misma empresa, cuando ya exista
otro, resulta injustificada a la luz de la garantía expresa de la Constitución
de 1991. (…) De esta suerte, la norma acusada resulta, además, contraria a
la propia filosofía que informa la Constitución Política de 1991, en cuanto
ella, en su artículo 1º audefine al Estado Colombiano como social de
derecho, en el cual son principios esenciales una organización ‘democrática,
participativa y pluralista, fundada en la dignidad humana’, principios éstos
conforme a los cuales ha de interpretarse, también, el artículo 39 de la Carta
en cuanto garantiza a los trabajadores a constituir sindicatos, lo cual desde
luego ha de entenderse en el sentido de que éstos pueden obedecer a distintas
orientaciones ideológicas, cuya existencia se garantiza por la propia
Constitución.”
39M.P. Alfredo Beltrán Sierra.
40M.P. Clara Inés Vargas Hernández.
41En la Sentencia C-567 de 2000 se declaró inexequible el numeral 3 de la
norma en cita, el cual disponía que: “(…) 3. Si ninguno de los sindicatos
agrupan la mayoría de los trabajadores de la empresa, la representación
corresponderá conjuntamente a todos ellos. El Gobierno reglamentará la
forma y modalidades de esta representación”. Por su parte, en la Sentencia C-
063 de 2008 se dispuso la inexequibili-dad del numeral 2 de la misma
disposición, en la que se establecía que: “(…) 2. Cuando en una misma
empresa coexistiere un sindicato de base con uno gremial o de industria, la
representación de los trabajadores, para todos los efectos de la contratación
colectiva, corresponderá al sindicato que agrupe a la mayoría de los
21
Expediente D-10629
el particular se destacan algunas de las consideraciones de la Sentencia C-063
de 200842, en las que se expuso que:
“[El] [d]erecho de negociación colectiva que debe ser posibilitado a toda clase de
categorías de organizaciones sindicales, de conformidad con el Convenio 154 de
la OIT, que radica en cabeza de los Estados partes el deber de adoptar medidas
dirigidas a fomentar la negociación colectiva, y aunque no especifica cuáles
medidas, si deja una amplia libertad de configuración en cabeza de los órganos
estatales responsables para el cumplimiento de dichos propósitos.
Si bien, ciertas reglas y prácticas pueden facilitar el desarrollo de la negociación
colectiva y contribuir a promoverla, como la de reconocer al sindicato más
representativo para los efectos de la contratación colectiva, de conformidad con el
Convenio 154 y la Recomendación 163, ambos de la OIT, tal finalidad debe
llevarse pero salvaguardando la autonomía de las organizaciones sindicales y sin
vulnerar la Constitución. (…)
El entendimiento dado al artículo demandado [43], indica que los sindicatos
minoritarios tienen imposibilidad absoluta de plantear y discutir sus peticiones
laborales ante su empleador y mucho menos de llevar a cabo una negociación al
respecto, pues es al sindicato mayoritario al que le corresponde decidir si incluye
o no el pliego presentado por los sindicatos minoritarios. Sindicatos minoritarios
que tampoco pueden designar los negociadores que defenderían sus pretensiones,
debiendo aceptar tanto el pliego presentado por el sindicato mayoritario como los
representantes que éste designe.
[Un] argumento presentado a favor de la declaración de constitucionalidad
consiste en que, frente a una situación de coexistencia de sindicatos en una misma
empresa, como manifestación plena, democrática y pluralista, dicha empresa no
podría estar adelantando negociaciones múltiples, simultáneas o diferidas a lo
largo del año calendario, cada vez que un sindicato que posea uno o dos afiliados
pretenda vulnerar las mayorías democráticas para generar pequeñas negociaciones
atomizadas. De otra parte, se agrega que a nivel de empresa debe existir
“seguridad jurídica” en relación con el tipo de relaciones laborales y que en una
empresa sólo hay una convención colectiva de trabajo con vigencia plena.
La Corte no comparte tales aseveraciones por cuanto considera que la exclusión
del ordenamiento jurídico de la norma acusada no habría de conducir a la
atomización de las negociaciones y al desmedro de la seguridad jurídica de las
relaciones laborales, ya que no se trataría de multiplicar las negociaciones y las
trabajadores de dicha empresa”. Énfasis por fuera del texto original.
42M.P. Clara Inés Vargas Hernández.
43En ello se auxilia en el numeral 2 del artículo 11 del Decreto 1373 de 1966,
conforme al cual: “2. Cuando en una misma empresa coexistiere un sindicato
de base con sindicatos gremiales, la representación de los trabajadores, para
todos los efectos de la contratación colectiva, corresponderá al sindicato que
agrupe a la mitad más uno de los trabajadores de dicha empresa. En este
evento el sindicato mayoritario deberá avisar a los sindicatos, con treinta
(30) días de anticipación, la fecha en que ha de celebrarse la asamblea
general que debe aprobar el pliego de peticiones, a fin de que éstos puedan
enviar, si así lo acuerdan, los puntos o materias que les interesen. La
asamblea general decidirá por mayoría de votos si los incluye en el pliego o
los rechaza, indicando en este último caso las razones que determinen su
negativa”.
22
Expediente D-10629
convenciones en función del número de sindicatos coexistentes, sino de asegurar
la participación directa de cada uno de tales sindicatos en las negociaciones que
conduzcan a la suscripción de la correspondiente convención colectiva de trabajo.
De otra parte y tal como lo advierte el Ministerio Público, hay que tener en
cuenta, además, que la norma acusada no establece una limitación temporal, sino
de carácter permanente y que faculta en forma exclusiva a la organización sindical
mayoritaria para ejercer el derecho a la negociación y a la contratación colectiva,
vulnerando así los artículos 39 y 55 de la Constitución, en cuanto se priva a las
demás organizaciones sindicales existentes en la misma empresa de la posibilidad
de participar directamente en dicha negociación y contratación.
En conclusión, la disposición demandada no tiene justificación constitucional
(…), pues restringe a los sindicatos minoritarios el derecho a la negociación
colectiva de manera irrazonable y desproporcionada.”
Como se observa de lo expuesto, en criterio de la Corte, ya no es el sindicato
mayoritario el que representa a los trabajadores de forma exclusiva en los
procesos de negociación colectiva, pues también debe asegurarse la participa-
ción de los sindicatos minoritarios en los procesos dirigidos a la suscripción
de una convención colectiva. De esta manera, y por las razones expuestas, si
bien se declaró la inexequibilidad de las reglas referentes a la representación
sindical, bajo la consideración de resaltar la importancia de preservar el
derecho a la negociación colectiva de los sindicatos minoritarios, nada se dijo
respecto la forma cómo este último se materializaría44.
44Nótese que la Corte se limita a señalar que su decisión no necesariamente
conduciría “a la atomización de las negociaciones y al desmedro de la
seguridad jurídica”, ya que su efecto no se encauzaría, per se, a “multiplicar
las negociaciones y las convenciones en función del número de sindicatos
coexistentes”, sino el de asegurar “la participación directa de cada uno de
tales sindicatos en las negociaciones que conduzcan a la suscripción de la
correspondiente convención colectiva de trabajo”. Por ello, en la aclaración
de voto del Magistrado Jaime Araujo Rentería se expuso que: “(…) considero
necesario aclarar que no coincido con la consideración que se hace en la
parte motiva de esta providencia (…) respecto de que sólo puede existir una
convención colectiva de trabajo en una empresa. // Por el contrario,
considero que hace parte del núcleo esencial de la libertad sindical –art. 39
Superior y Convenios 87 y 98 de la OIT–, la posibilidad de que así como
pueden existir varias asociaciones sindicales de base, principio
constitucional que hace parte del núcleo esencial de la libertad sindical y del
derecho de asociación sindical, derechos que han sido restablecidos por esta
Corporación, así también pueden éstas asociaciones sindicales pueden
suscribir varias convenciones colectivas, todo lo cual redunda en el
fortalecimiento de la autonomía sindical y en últimas en la garantía efectiva
de los derechos de los trabajadores, todo lo cual se encuentra en armonía con
los artículos 39, 53 y 55 de la Constitución Política, y los Convenios 87, 98 y
154 de la OIT. [Por lo demás], considero que la inexequibilidad que se
declara en el presente fallo tiene consecuencias prácticas, como la que se
busca con esta demanda de constitucionalidad, en el sentido de que cada
sindicato pueda tener su propia convención. (…)”.
23
Expediente D-10629
Finalmente, cabe señalar que además de la eliminación de la prohibición del
paralelismo sindical y de habilitar el ejercicio del derecho a la negociación
colectiva por los sindicatos minoritarios, esta Corporación también declaró la
inexequibilidad de la limitación legal de los trabajadores de formar parte de
más de un sindicato de la misma clase o actividad, en amparo de la libertad
positiva de asociación45.
6.3.4.4. La declaratoria de inconstitucionalidad del régimen de representación
sindical, sumada a la protección que este Tribunal le otorgó a los sindicatos
minoritarios, condujo a plantear el problema referente a la posibilidad de que
existan dos o más convenciones colectivas en una misma empresa, en
especial si se tiene en cuenta lo previsto en el artículo 1 del Decreto 904 de
1951, conforme al cual: “No puede existir más de una convención colectiva
de trabajo en cada empresa. Si de hecho existieren varias vigentes, se
entenderá que la fecha de la primera es la de la convención única para todos
los efectos legales. Las posteriores convenciones que se hubieren firmado se
entenderán incorporadas en la primera, salvo estipulación en contrario”.
En un principio la jurisprudencia de la Corte Constitucional entendió que el
citado decreto establecía una regla imperativa de prohibición respecto de la
coexistencia de convenciones colectivas en una misma empresa. Así, por
ejemplo, en la Sentencia T-1005 de 200046, este Tribunal aplicó el decreto en
cita, en un caso en el que existían dos convenciones vigentes suscritas por
distintos sindicatos al momento en que produjo la fusión de dos empresas,
concluyendo que se debía emplear la más antigua e incorporando a ella las
disposiciones de la segunda que resultaran más benéficas para los trabaja-
dores, en la medida en que no existía estipulación en contrario.
Sin embargo, más adelante, en el año 2006, la Corte Suprema de Justicia
afirmó que el citado decreto únicamente tiene aplicación cuando se presenta
una concurrencia de convenciones colectivas “de hecho”, en el ámbito de los
procesos de negociación entre el empleador y un mismo sindicato 47. En estos
términos, su rigor normativo no resulta aplicable frente a la hipótesis de una
pluralidad de convenciones como consecuencia del adelantamiento de un
proceso de fusión empresarial, evento en el cual los beneficios acordados por
cada sindicato se mantienen para sus afiliados, mientras no se integren en un
mismo cuerpo convencional48.
45Sentencia C-797 de 2000, M.P. Antonio Barrera Carbonell. La norma
declarada inexequible disponía que: “Artículo 360. Afiliación a varios
sindicatos. Se prohíbe ser miembro a la vez de varios sindicatos de la misma
clase o actividad”.
46M.P. Antonio Barrera Carbonell.
47Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, sentencia del 25 de
abril de 2006, radicación: 24.425, M.P. Isaura Vargas Díaz.
48Puntualmente, se afirmó que: “(…) como criterio regulador de aplicación
ante la concurrencia desordenada de convenciones colectivas de trabajo en
un mismo ámbito de trabajo, en el régimen laboral sindical colombiano se
profirió el Decreto 904 de 1951, que en su artículo 1º dispuso que ‘no puede
24
Expediente D-10629
No obstante, como lo admite la doctrina 49 y lo pone de presente el Ministerio
de Trabajo en su intervención50, teniendo en cuenta el alcance jurisprudencial
que se le otorgó al Decreto 904 de 1951, el tema de la coexistencia de varias
convenciones colectivas en una misma empresa fue abordado explícitamente
por la Corte Suprema de Justicia en sentencia del 29 de abril de 2008, radica-
ción 33.98851, en la que expuso que:
“El nuevo panorama que hoy se muestra para asuntos como el analizado, ante la
decisión de inexequibilidad proferidas por la Corte Constitucional, indica que en
materia de representación sindical y para los efectos de la negociación y de la
existir más de una convención colectiva de trabajo en cada empresa. Si de
hecho existieren varias vigentes, se entenderá que la fecha de la primera es la
de convención única para todos los efectos legales. Las
posteriores convenciones que se hubieren firmado se entenderán
incorporadas a la primera, salvo estipulación en contrario’. // Para ese
momento resultó así concebible la concurrencia ‘de hecho’
de convenciones colectivas de trabajo y demás tipos de acuerdos obrero
patronales dentro de un mismo ámbito laboral, es decir, dentro de las
empresas que para aquella época empezaron a tener algún peso específico en
la economía nacional, lo cual, naturalmente, impuso al Estado, y
particularmente al gobierno de entonces, asegurar un mínimo orden que
garantizara el derecho de asociación y negociación colectiva, pero también,
la preferencia de la convención colectiva de trabajo frente a otras formas de
negociación, como también, de la preexistente a las que posteriormente, y ‘de
hecho’, llegaren a concurrir en dicho ámbito laboral. (…) Luego, la citada
disposición tuvo un contexto histórico causal que no es posible eludir para su
interpretación, y más aún, una teleología y efectos que no pueden extenderse
a situaciones que hoy aparecen totalmente distintas a aquellas, como la
del sub lite. // En efecto, por ser asunto pacífico el que la fusión de
sociedades, según se dijo atrás, es un mecanismo jurídico a través del cual
patrimonios sociales se integran para conformar una sola masa, bien para
ensanchar el de la sociedad absorbente, ora para constituir el de una nueva
persona jurídica, modalidades que apenas prevé la legislación comercial
nacional, salta a la vista que no puede atribuirse por ese camino la presencia
de pluralidad de convenciones colectivas, por razón de su preexistencia en
las sociedades fusionadas; a una concurrencia o coexistencia ‘de hecho’ (…)
En criterio de la Corte, siendo la fusión de sociedades un indiscutible
mecanismo jurídico, los efectos que produce no pueden resultar o calificarse
como ‘de hecho’; razón primera que permite inferir que la aludida
disposición no regula la situación de la demandante, pues, para este caso, la
fusión por absorción que se dio entre las sociedades Banco de Colombia y
Banco Industrial Colombiano, por estar regulada por las disposiciones
mercantiles pertinentes no tuvo la virtud de generar una posible existencia
o coexistencia ‘de hecho’ de las convenciones colectivas de trabajo
preexistentes a la recomposición societaria que dio luz al hoy demandado
Bancolombia S.A. // Por manera que, desde tal perspectiva, fuera de no
tratarse la situación estudiada de las que trató de enmendar el legislador de
excepción cuando expidió la invocada disposición, se impone concluir la
25
Expediente D-10629
contratación colectiva, cada sindicato la tiene por sí mismo y ello supone que
tienen titularidad y legitimidad para promover y llevar hasta su terminación un
conflicto colectivo económico. (…)
Ello implica, consecuencialmente, que en las demás etapas del conflicto colectivo,
los sindicatos minoritarios tienen la legitimación para actuar por sí solos y
naturalmente para obtener el resultado, que no es otro que la suscripción de la
convención colectiva de trabajo o en su defecto la expedición del laudo arbitral, a
efecto de lograr su mejoramiento económico y social como facultad dispositiva
protegida por el artículo 55 de la Carta Política.
Así las cosas, (…) la preceptiva que contiene el artículo 1º del Decreto 904 de
1951, no puede considerarse como un obstáculo para el ejercicio del derecho de
contratación colectiva por parte de los sindicatos minoritarios, o que uno de estos,
por ejemplo, el que primero presente un pliego de peticiones e inicie un conflicto
colectivo que alcance solución legal, prive a los demás de obtener mejoras en sus
condiciones de trabajo a través de los conflictos colectivos bajo el supuesto de que
en una empresa no puede existir más de una convención colectiva de trabajo de
acuerdo con la última disposición mencionada.
El criterio anterior queda ratificado con la reciente Sentencia C-063 de 2008,
mediante la cual se declaró inexequible el numeral 2º del artículo 26 del Decreto
2351 de 1965, pues al desaparecer en su totalidad el citado precepto por las
decisiones de inexequibilidad mencionadas, la representación sindical quedó en
manos de cada una de las organizaciones sindicales que como tales tienen plena
autonomía en materia de negociación y de contratación colectiva.”
Como se deriva de lo anterior, además de que pueden existir varias organiza-
ciones sindicales de base en una misma compañía, como lo dispuso este
Tribunal en la Sentencia C-567 de 200052, en criterio de la Corte Suprema de
Justicia, al otorgarse por esta Corporación autonomía y autodeterminación
para cada una de ellas en materia de representación sindical 53, también es
posible que cada sindicato suscriba su propia convención colectiva, dando
lugar al fenómeno conocido como la multiplicidad de convenciones. Esta
misma línea ha sido reiterada en varias ocasiones por la citada autoridad
inaplicabilidad del mentado artículo 1º del Decreto 904 de 1951 a la fusión
de las sociedades que dieron origen a la personalidad del demandado en el
presente asunto.”
49COLEGIO DE ABOGADOS DEL TRABAJO DE COLOMBIA,
Compendio teórico práctico de Derecho del Trabajo, individual y colectivo.
Legis, Bogotá, 2014, págs. 646 y ss.
50Folios 53 y 54.
51Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, Sentencia del 29 de
abril de 2008, radicación: 33.988, Magistrados Ponentes: Luis Javier Osorio
López y Camilo Tarquino Gallego.
52 M.P. Alfredo Beltrán Sierra.
53Sentencia C-063 de 2008, M.P. Clara Inés Vargas Hernández.
26
Expediente D-10629
judicial54 e igualmente fue replicada por este Tribunal en las Sentencias T-251
de 201055 y T-947 de 201356.
6.3.4.5. El hecho de que se puedan suscribir diversas convenciones colectivas
no sólo parte de los sindicatos mayoritarios sino también por los minoritarios,
dio lugar a entender –al tenor de lo previsto en el artículo 470 del CST– que
cada uno de sus afiliados es beneficiario –en principio– de la convención que
se suscriba por la organización a la cual pertenece, con miras a evitar que los
trabajadores puedan recibir duplicidad o multiplicidad de beneficios. Así lo
admitió la Corte Suprema de Justicia en la citada sentencia 33.988 y lo ha
reiterado en fallos subsiguientes, al señalar que:
“[C]uando en una misma empresa coexistan varias convenciones colectivas de
trabajo, los trabajadores sólo pueden beneficiarse de una de ellas, la que más
convenga a sus intereses, sin que se pueda perder de vista que frente a la
suscripción de diversas convenciones por parte no sólo de los sindicatos
minoritarios sino de cualquier organización sindical, cada afiliado en principio
será beneficiario de la convención que suscriba el sindicato al cual pertenezca”57.
6.3.4.6. Ante el panorama descrito y dada la existencia de la multiplicidad de
convenciones en una misma empresa, la Corte Suprema de Justicia también
se refirió al alcance de los artículos 470 y 471 del CST, este último en el que
se incorpora el precepto legal demandado, esto es, el artículo 38 del Decreto
2351 de 1965.
54Al respecto se pueden consultar las sentencias 40.428 del 3 de junio de
2009, 49.859 del 19 de julio de 2011, 55.501 del 4 de diciembre de 2012 y
SL8693 de 2014.
55M.P. Nilson Pinilla Pinilla. Al respecto, se afirmó que: “(…) es importante
aclarar que en una misma empresa pueden existir más de dos sindicatos y
por ende varias convenciones colectivas, (…) para así salvaguardar el
derecho a la asociación sindical y la libertad de creación de las mismas”. Al
momento de resolver el caso en concreto, se manifestó que: “[la empresa
demandada] sí puede realizar dos convenciones colectivas, una con el
sindicato de base y otro con el de industria, para evitar vulnerar los derechos
a la asociación sindical y la libertad de creación de las mismas (…)”.
56M.P. Nilson Pinilla Pinilla. Sobre el particular, se dijo que: “(…) como esta
Sala expresó en el fallo T-251 de 2010, en una misma empresa pueden existir
dos o más sindicatos y varias convenciones colectivas de trabajo”.
Indirectamente esta Corporación también avaló la coexistencia de
convenciones, en un caso de amparo referente a la omisión del empleador de
dar inicio a un proceso de negociación colectiva, pese a la orden del
Ministerio de Trabajo en dicho sentido. Sobre el particular, se puede consultar
la Sentencia T-248 de 2014, M.P. Mauricio González Cuervo.
57Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, sentencia del 26 de
febrero de 2014, radicación: SL 8693-2014, M.P. Luis Gabriel Miranda
Buelvas. Énfasis por fuera del texto original.
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Expediente D-10629
Las normas en cita regulan el campo de aplicación de la convención, como
lo señaló esta Corporación en la Sentencia C-710 de 1996 58; anterior a la
sentencia 33.988 del 29 de abril de 2008, a través de la cual la Corte Suprema
de Justicia admitió la coexistencia de convenciones colectivas en una misma
empresa. Textualmente, los artículos en mención disponen que:
“Artículo 470. Modificado por el Decreto 2351 de 1965, art. 37. Aplicación de
la convención. Las convenciones colectivas entre empleadores y sindicatos cuyo
número de afiliados no exceda de la tercera parte del total de los trabajadores de la
empresa, solamente son aplicables a los miembros del sindicato que las haya
celebrado, y a quienes adhieran a ellas o ingresen posteriormente al sindicato.
Artículo 471. Modificado por el Decreto 2351 de 1965, art. 38. Extensión a
terceros. 1. Cuando en la convención colectiva sea parte un sindicato cuyos
afiliados excedan de la tercera parte del total de los trabajadores de la empresa, las
normas de la convención se extienden a todos los trabajadores de la misma, sean o
no sindicalizados. 2. Lo dispuesto en este artículo se aplica también cuando el
número de afiliados al sindicato llegare a exceder del límite indicado, con
posterioridad a la firma de la convención.”
6.3.4.6.1. El primer punto a destacar es que estas disposiciones se expidieron
bajo un contexto normativo preciso y determinado, el cual permite entender el
alcance de su rigor normativo, pese a la necesidad de tener que adecuarlo a la
regla jurisprudencial que permite la multiplicidad de convenciones.
En efecto, el Decreto 2351 de 1965 consagró la prohibición del paralelismo
sindical, por lo que sólo podía existir un sindicato de base dentro de una
compañía59. Al tenor de lo anterior, las normas en cuestión se limitaban a
precisar el alcance de la convención colectiva suscrita por la respectiva
organización sindical, a partir de la separación entre trabajadores sindicaliza-
dos y trabajadores no sindicalizados. En este contexto, en su origen, dichas
disposiciones no prescribían reglas sobre la titularidad para promover un
proceso de negociación, ni tampoco consagraban restricciones sobre dicha
materia.
Únicamente en lo referente al campo de aplicación de la convención,
obsérvese como disponen una regla general y una excepción, como lo
advierten varios de los intervinientes 60 y la Vista Fiscal. La regla general
consiste en que la convención colectiva suscrita por un sindicato minoritario,
esto es, aquél cuyo número de afiliados no exceda de la tercera parte del total
de los trabajadores de una empresa (CST art. 470), únicamente le es aplicable
a los miembros del sindicato, a los trabajadores que ingresen posteriormente a
58M.P. Jorge Arango Mejía. En relación con el alcance del 470 del CST, esta
Corporación sostuvo que: “La norma se limita a establecer el campo de
aplicación de la convención colectiva de trabajo, cuando el número de
trabajadores sindicalizados es minoritario, en relación con los trabajadores
de la empresa”. Énfasis por fuera del texto original.
59Decreto 2351 de 1965, art. 26, núm. 1.
60Ministerio de Trabajo, Colegio de Abogados del Trabajo; Universidad
Libre y Universidad Externado.
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Expediente D-10629
dicha organización o a quienes decidan adherirse a la convención. Se trata
básicamente de la consagración legal del principio de relatividad de los actos
jurídicos, por virtud del cual sus efectos sólo se producen entre las partes y no
pueden afectar, ni beneficiar a terceros.
La excepción implica la ruptura del citado principio de relatividad, bajo la
lógica de permitir que la convención se aplique igualmente para los trabaja-
dores no sindicalizados, buscando con ello preservar el principio de igualdad,
como uno de los principios fundamentales que rigen las relaciones de trabajo.
En este sentido, el artículo 471 del CST (en el que se incorpora el precepto
legal acusado), dispone que ante la existencia de un sindicato mayoritario,
esto es, cuando el número de afiliados exceda de la tercera parte del total de
los trabajadores, las normas de convención se extienden a todo el personal de
la empresa, sin importar su condición o no de sindicalizados. Igual efecto se
produce cuando, con posterioridad a la firma de la convención, el número de
afiliados excede el parámetro previamente señalado.
Se trata entonces de la consagración de un beneficio legal que apunta a la
salvaguarda del principio de igualdad, cuya aplicación –como se infiere de su
rigor normativo– no se impone de forma forzosa, tanto es así que los
trabajadores no sindicalizados, como lo ha admitido la Corte Suprema de
Justicia, pueden renunciar a dicho beneficio y, por ende, abstenerse de tener
que pagar la cuota sindical que surge como contraprestación de la extensión 61.
61Al respecto, el inciso 2 del artículo 39 del Decreto 2351 de 1965 señala
que: “Cuando el sindicato agrupe a más de la tercera parte de los
trabajadores de la empresa, los trabajadores no sindicalizados, por el hecho
de beneficiarse de la convención, deberán pagar al sindicato, durante su
vigencia, una suma igual a la cuota ordinaria con que contribuyen los
afiliados al sindicato, a menos que el trabajador no sindicalizado renuncie
expresamente a los beneficios de la convención”. En el mismo sentido, el
artículo 12 del Decreto 1373 de 1966 dispone que: “Cuando el sindicato
agrupe a más de la tercera parte de los trabajadores de la empresa, los
trabajadores no sindicalizados, por el hecho de beneficiarse de la
convención, deberán pagar al sindicato, durante su vigencia, una suma igual
a la cuota ordinaria con que contribuyen los afiliados al sindicato, a menos
que el trabajador no sindicalizado renuncie expresamente a los beneficios de
la convención.” Énfasis por fuera del texto original. Sobre el particular, la
Corte Suprema de Justicia ha dicho que: “En segundo lugar la demandada
objeta la eficacia de las renuncias, en tanto estima que los beneficios
convencionales son irrenunciables. A este respecto se advierte que el inciso 2º
del artículo 39 del Decreto Legislativo 2351 de 1965 previó que cuando el
sindicato celebrante del convenio colectivo agrupase más de la tercera parte
del personal de la empresa, los trabajadores no sindicalizados, por el hecho
de beneficiarse de la convención, debían pagar la misma cuota ordinaria de
los sindicalizados, a menos que renunciaran a los beneficios de la misma.
Aun cuando en un principio podría pensarse que por no haber sido
reproducida esta última previsión por el artículo 68 de la Ley 50 de 1990, que
se ocupó del mismo tema, habría sido eliminada de forma absoluta la
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Expediente D-10629
Por lo anterior, en su origen, es claro que el precepto acusado en ningún
momento se refirió a las reglas que permiten ejercer la titularidad o represen-
tación sindical en los procesos de negociación colectiva, limitándose a consa-
grar el efecto expansivo de la convención a terceros, sin que la misma se
impusiese de forma forzosa a los trabajadores no sindicalizados.
6.3.4.6.2. Ahora bien, el entendimiento de las normas en cita, bajo la misma
regla de disponer exclusivamente el campo de aplicación de la convención, ha
sido objeto de un mayor desarrollo a partir de la presencia de tres realidades:
(i) la primera referente a la posibilidad de la coexistencia de sindicatos de
base en una misma compañía; (ii) la segunda relativa al mandato jurispru-
dencial que admite la multiplicidad de convenciones en una empresa; y (iii) la
tercera circunscrita a la alternativa de los trabajadores de afiliarse de forma
simultánea a varias organizaciones sindicales.
El problema interpretativo derivado de esta nueva realidad en el derecho
laboral colectivo ha sido abordado por la Corte Suprema de Justicia, la cual
en la citada sentencia del 29 de abril de 2008, fijó la regla de que ningún
trabajador puede beneficiarse de más de una convención colectiva, correspon-
diéndole a este último la elección de aquélla que mejor le convenga a sus
intereses, en respeto al principio de justicia que rige las relaciones laborales 62.
posibilidad de renuncia a beneficios convencionales, una interpretación
sistemática de la legislación laboral conduce indudablemente a una
conclusión distinta. En efecto, el artículo 39 de la Carta Política de 1991
elevó a rango constitucional el derecho de asociación sindical previsto desde
antaño en el estatuto del trabajo. Apareja este derecho la libertad de escoger
entre las opciones de afiliarse o no afiliarse a una organización sindical, de
retirarse cuando a bien tenga el inicialmente afiliado o de escoger el
sindicato de sus preferencias, sin que el empleador ni ninguna persona
natural o jurídica pueda constreñir al trabajador o injerir de algún modo en
esa determinación libérrima. Obligar a beneficiarse de una convención a
quien espontánea y libremente expresa que no lo desea, es tanto como
desconocer la libertad de asociación sindical; lo contrario equivale a
imponer indirectamente una sindicalización obligatoria proscrita por nuestro
ordenamiento positivo. Pero es claro que no puede el empleador [so] pretexto
de esa incuestionable facultad individual promover la renuncia masiva de
beneficios convencionales por parte de los no sindicalizados, porque ese
comportamiento no está cohonestado por la legislación laboral, y
debidamente demostrado podría constituir un censurable acto antisindical.
Ello no se opone a que los no sindicalizados celebren pactos colectivos en los
que se concierten beneficios prestacionales realmente diferentes de los que
gobiernan los acuerdos colectivos de los sindicalizados. Estos últimos
integralmente analizados no pueden ser menos favorables.” Corte Suprema
de Justicia, Sala de Casación Laboral, sentencia del 28 de noviembre de 2001,
radicación: 15.650, Magistrado Ponente: José Roberto Herrera Vergara.
62El artículo 1 del CST dispone que: “La finalidad primordial de este Código
es la de lograr la justicia en las relaciones que surgen entre empleadores y
30
Expediente D-10629
La doctrina sobre la materia ha sido precisada en los siguientes términos:
“[N]o puede perderse de vista, que frente a la suscripción de diversas
convenciones colectivas por parte, no solo de sindicatos minoritarios, sino de
cualquier organización sindical, cada afiliado en principio será beneficiario de la
convención que suscriba el sindicato al cual pertenezca, y que eventualmente le
sea más favorable como adelante se explicará. (…)
Para abordar tales temas debe empezar la Corte por precisar que en la actualidad
los trabajadores pueden ser afiliados a diversas organizaciones sindicales, ya que
la prohibición que al respecto disponía el artículo 360 del Código Sustantivo del
Trabajo, desapareció como consecuencia de la declaración de inexequibilidad que
sobre dicho precepto profirió la Corte Constitucional en la Sentencia C-797 de
2000.
Por tanto, aun cuando es viable jurídicamente que un trabajador pueda ser parte de
varios sindicatos, en caso de que existan diversas convenciones colectivas
suscritas por las organizaciones que integra, y de las cuales un mismo trabajador
sea beneficiario de todas ellas, ello no significa que pueda aprovecharse
simultáneamente de cada una, pues la libertad sindical debe entenderse para tales
efectos, como que el asalariado debe escoger entre los distintos convenios aquel
que mejor le convenga a sus intereses económicos, ello con el fin de evitar que el
trabajador reciba duplicidad o más beneficios convencionales.
Así las cosas, en lo que tiene que ver con el marco de aplicación de la conven-
ción colectiva de trabajo que regulan los artículos 470 y 471 del Código
Sustantivo del Trabajo (subrogados por los arts. 37 y 38 del D. 2351/65), los
cuales guardan relación con el número de afiliados que tenga una organización
sindical, pueden desprenderse varias hipótesis:
1. Cuando los afiliados a un sindicato no excedan de la tercera parte del total de
los trabajadores de la empresa, sabido es que la convención colectiva que se
expide solamente es aplicable a los miembros de la asociación sindical que la
suscribió, pudiendo ser beneficiarios de la misma los trabajadores que se adhieran
a sus disposiciones o los que ingresen posteriormente al sindicato. Frente a esta
eventualidad, en el caso de la suscripción de convenciones colectivas por
sindicatos minoritarios, los no afiliados a una organización sindical que hubiera
suscrito una convención colectiva, pueden amparase por ella bien por adhesión a
su contenido o ya porque se afilien a dicha organización.
2. Cuando los afiliados a un sindicato exceden de la tercera parte del total de los
trabajadores de la empresa, es definido que la convención colectiva de trabajo se
extiende a todos los trabajadores de la empresa sean o no sindicalizados.
Pero en los casos anteriores, debe reiterar la Corte que los trabajadores no
pueden recibir duplicidad o multiplicidad de beneficios, sino solo aquellos de la
convención que libremente escojan y que mejor les convenga a sus intereses
económicos, pues la amplitud que hoy les ofrece la legislación positiva no puede
convertirse en una carga excesiva para los empleadores, destacando que de
acuerdo al artículo 1º del Código Sustantivo del Trabajo, la finalidad del estatuto
sustantivo laboral es el de lograr ‘la justicia en las relaciones que surgen entre
patronos y trabajadores, dentro de un espíritu de coordinación económica y
equilibrio social’, principio que se vería afectado y vulnerado si se permitiese la
trabajadores, dentro de un espíritu de coordinación económica y equilibrio
social”.
31
Expediente D-10629
aplicación de todos los convenios colectivos de trabajo en su integridad a un
trabajador que es afiliado a las varias organizaciones sindicales que suscribieron
tales acuerdos. (…)”63.
De lo expuesto se infiere que, en primer lugar, como lo afirma categórica-
mente la Corte Suprema de Justicia, los artículos 470 y 471 del CST, se
refieren exclusivamente al marco de aplicación de la convención colectiva de
trabajo, como desde un principio así se ha entendido. En segundo lugar, y
como consecuencia de la multiplicidad de convenciones y de la posibilidad de
afiliarse simultáneamente a varios sindicatos, se presentan dos alternativas de
aplicación de las normas en cita, dependiendo del número de trabajadores con
que cuenta cada organización sindical.
Así, por un lado, ante la pluralidad de sindicatos minoritarios, esto es, cuando
el número de afiliados a cada uno de ellos no excede de la tercera parte del
total de los trabajadores de una empresa (CST art. 470), la convención que se
expida se aplica exclusivamente a los miembros de la asociación sindical que
la suscribió, a los trabajadores que ingresen posteriormente a dicha
organización o a quienes decidan adherirse a sus mandatos. Ahora bien, si por
razón de la múltiple afiliación un trabajador puede beneficiarse de varias
convenciones, o ello ocurre como consecuencia de la adhesión o de la
afiliación posterior a otro sindicato, es el trabajador el que debe decidir –
libremente– por el acuerdo que mejor represente sus intereses, pues no le cabe
la alterna-tiva de recibir duplicidad o multiplicidad de beneficios.
Y, por el otro, en caso de presentarse un sindicato mayoritario64 y uno o varios
sindicatos minoritarios (CST art. 471)65, la posibilidad de elección de los
trabajadores se amplia, pues además de ser beneficiarios de la convención que
se suscriba por el sindicato al cual pertenecen o al cual se afilian con
posterioridad, también pueden optar por la aplicación de la convención del
sindicato mayoritario, cuyos beneficios se extienden a todos los trabajadores
de la empresa, sean o no sindicalizados. De esta manera, bajo la prohibición
de la duplicidad o multiplicidad de beneficios, se puede preferir la
convención acordada por cada sindicato o la que se deriva como consecuencia
del efecto legal de la extensión, a partir de la decisión del trabajador acerca de
cuál le resulta más favorable.
Por ello, como se manifestó en la sentencia SL8693 de 201466, previamente
reseñada, la posibilidad de ser beneficiario de su propia convención colectiva
y de ser partícipe de los procesos de negociación colectiva, se presenta con
63Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, Sentencia del 29 de
abril de 2008, radicación: 33.988, Magistrados Ponentes: Luis Javier Osorio
López y Camilo Tarquino Gallego.
64Eso ocurre cuando el número de afiliados exceda de la tercera parte del
total de los trabajadores.
65Como ya se dijo, corresponde al precepto legal objeto de acusación.
66 Corte Suprema de Justicia, Sala de Casación Laboral, sentencia del 26 de
febrero de 2014, radicación: SL 8693-2014, M.P. Luis Gabriel Miranda
Buelvas. Énfasis por fuera del texto original.
32
Expediente D-10629
independencia de si tiene o no la condición de organización mayoritaria. En
tal virtud, se expuso que:
“(…) es pertinente recordar que para la negociación colectiva, y con indepen-
dencia de si se tiene o no la condición de mayoritaria, cada organización
sindical tiene su propia representatividad, circunstancia que permite afirmar que
también pueden adelantar válidamente un conflicto colectivo de trabajo hasta su
culminación, y así mismo, que sea posible la existencia de más de una convención
colectiva de trabajo en una empresa, lo que significa que ahora nada impide que
otra asociación sindical promueva un conflicto colectivo de trabajo, el cual debe o
puede culminar en la suscripción de otra convención colectiva, o en casos como el
presente, con la expedición de un laudo arbitral.
Ahora bien, cuando en una misma empresa coexistan varias convenciones
colectivas de trabajo, los trabajadores sólo pueden beneficiarse de una de ellas, la
que más convenga a sus intereses, sin que se pueda perder de vista que frente a la
suscripción de diversas convenciones por parte no sólo de los sindicatos
minoritarios sino de cualquier organización sindical, cada afiliado en principio
será beneficiario de la convención que suscriba el sindicato al cual pertenezca, tal
como quedó fijado en la sentencia de anulación con radicación No. 33.988 del 29
de abril de 2008, con lo cual también se descarta la preocupación del recurrente
frente a la posibilidad de que los trabajadores promotores del presente conflicto
puedan resultar beneficiosos de más de una convención colectiva de trabajo”.
6.3.4.7. En virtud de lo anterior, y como consecuencia de la explicación
expuesta, no cabe duda que a diferencia de lo señalado por los accionantes, el
precepto legal acusado no se refiere, ni establece prohibición alguna en lo
referente al derecho que tienen las organizaciones minoritarias de representar
directamente sus intereses ante el empleador, con el fin de negociar sus
propias convenciones colectivas y de lograr su aplicación en beneficio de sus
afiliados. La norma demandada circunscribe su alcance, no sólo desde su
origen sino también una vez admitida la pluralidad y multiplicidad de sindica-
tos, al marco de aplicación de las convenciones colectivas suscritas en una
empresa, previendo el beneficio de la extensión de lo acordado por los
sindicatos mayoritarios, pero sin excluir la posibilidad de aprovecharse de las
normas que se pacten directamente por las organizaciones que representen a
sectores minoritarios. Así las cosas, le corresponde a los trabajadores que
resulten beneficiarios de más de una opción, la elección de la convención que
les resulte más favorable, como reiteradamente lo ha indicado la Corte
Suprema de Justicia.
En ningún caso, el rigor normativo del precepto demandado da lugar a
entender, como lo insinúan los accionantes, que en él se proscribe el derecho
de negociación colectiva de los sindicatos minorativos, ni tampoco que ellos
queden excluidos de la posibilidad de presentar pliegos de peticiones y de
negociar las condiciones que mejoren la prestación del servicio de sus
afiliados, como común denominador que explica los cargos formulados en
términos de violación de los derechos de asociación sindical, negociación
colectiva e igualdad, como se mencionó en el acápite 6.3.2 de esta providen-
cia. Por el contrario, a partir de una lectura armónica con lo previsto en el
artículo 470 del CST, como lo señalan la mayoría de los intervinientes y la
Vista Fiscal, y lo ha admitido en su jurisprudencia la Corte Suprema de
33
Expediente D-10629
Justicia, la disposición acusada se limita a fijar los parámetros para la aplica-
ción de las convenciones colectivas, a partir del número de trabajadores de
una empresa afiliados a una organización sindical, sin desconocer la titula-
ridad de cada sindicato en la posibilidad de adelantar la negociación de sus
propios intereses.
En efecto, una interpretación sistemática de la norma demandada junto con lo
previsto en el artículo 470 del CST, conducen a entender que la convención
suscrita por cada sindicato le es aplicable a sus miembros, a quienes se afilien
con posterioridad o a quienes se adhieran a sus mandatos, dejando a salvo la
oportunidad de beneficiarse de una convención adicional, cuando existe un
sindicato mayoritario en la empresa (CST art. 471), el cual podrá eventual-
mente obtener mejores condiciones para los trabajadores, como resultado del
prolífico poder de representación derivado del mayor número de afiliados.
Una disposición normativa como la expuesta impide que el empleador pueda
discriminar en la práctica a sindicatos minoritarios, pues de no existir el
precepto acusado, las mejores condiciones que se otorguen a un sindicato
mayoritario, únicamente les serían aplicables a sus miembros. Por ello, como
lo advierten varios intervinientes, se trata de una norma ideada por el legisla-
dor en términos de salvaguarda del derecho a la igualdad.
En este orden de ideas, esta Corporación observa que en el presente caso lo
procedente es proferir un fallo inhibitorio por desconocimiento de la carga de
certeza, ya que la acusación planteada no recae sobre una proposición jurídica
real y existente, sino sobre una deducida por los accionantes, derivada de un
entendimiento de la norma acusada que no corresponde a su rigor normativo,
pues es claro que en ella tan sólo se prevén reglas sobre la aplicación de la
convención, sin restringir o imponer límites a los procesos de negociación
colectiva de los sindicatos minoritarios. Por ello, como se dijo en la Sentencia
C-428 de 200867, “la disparidad entre la interpretación de [los accionantes] y
el contenido de la preceptiva demandada en la práctica equivale a la
inexisten-cia de cargo”68.
67M.P. Rodrigo Escobar Gil.
68No desconoce la Corte que el Gobierno Nacional expidió recientemente el
Decreto 089 de 2014, cuyo artículo 1 busca implementar el mecanismo de la
unidad de negociación o de negociación concentrada o acumulada, en
aquellos casos en los que se presenta coexistencia de sindicatos en una misma
empresa. En efecto, a partir de su entrada en vigencia, se procura que el
proceso de negociación colectiva, sobre la base de la pluralidad de
organizaciones sindicales, se lleve a cabo de manera conjunta, con
independencia de si dichas agremiaciones agrupan o no a la mayoría de los
trabajadores. De esta manera, sin importar el número de sus afiliados, todos
los sindicatos pueden concurrir al proceso de negociación colectiva con un
sólo pliego de peticiones e integrar conjuntamente la comisión negociadora
sindical frente al empleador. En caso de no existir acuerdo, se dispone que la
comisión negociadora se integrará en forma objetivamente proporcional al
número de afiliados en cada sindicato, estando todos representados en el
proceso de negociación. Por lo demás, los diversos pliegos se someterán a
34
Expediente D-10629
Por las razones expuestas en esta providencia, en su parte resolutiva, la Corte
se inhibirá de emitir un pronunciamiento de fondo por ineptitud sustantiva de
la demanda, al haberse incumplido con la carga de certeza, en los términos
previamente señalados.
6.4. Síntesis
Conforme se expuso con anterioridad, en el asunto bajo examen, la Corte se
inhibirá para emitir un fallo de fondo respecto del artículo 38 del Decreto
una sola mesa de negociación, con miras a la lograr la suscripción de la
convención colectiva. Finalmente, en el parágrafo segundo de la norma en
cita se dispone que: “En las convenciones colectivas de trabajo y en los
laudos arbitrales, deberán articularse en forma progresiva, las fechas de
vigencia, con el objeto de hacer efectiva en el tiempo, la unidad de
negociación, unidad de pliego o pliegos y de convención o laudo”. Esta
misma norma fue incorporada en el decreto compilador expedido
recientemente por el Gobierno Nacional en el sector trabajo. Al respecto, una
reproducción fiel se encuentra en el artículo 2.2.2.7.1 del Decreto 1072 del 26
de mayo de 2015. Sobre el particular, en el artículo 3.1.3 del citado decreto se
dispone que: “Los actos administrativos expedidos con fundamento en las
disposiciones compiladas en el presente decreto mantendrán su vigencia y
ejecutoriedad bajo el entendido de que sus fundamentos jurídicos
permanecen en el presente decreto compilatorio”. // Por último, destaca la
Corte que el referido decreto –por su naturaleza reglamentaria– se encuentra
demandado ante el Consejo de Estado, como autoridad judicial competente, la
cual negó la solicitud de suspensión provisional mediante auto del 24 de
febrero de 2015, al considerar que: “[No] se muestra evidente una
contrariedad manifiesta entre lo dispuesto en los apartes resaltados,
consignados en el Decreto 89 de 2014 y las normas que le sirvieron de
sustento para su expedición, pues, prima facie, lo que puede apreciarse, con
arreglo al principio de legalidad, es que se encuentra ajustada al
ordenamiento jurídico. // Tampoco se muestra evidente la vulneración al
artículo 243 Superior, pues, contrario a lo afirmado por los demandantes en
su solicitud, no se muestra palpable, por la mera confrontación, identidad
entre los apartes que fueron declarados inexequibles por la Sentencia C-567
de 2000 y los resaltados del acto acusado, ya que mientras en aquella se dejó
sin aplicación expresiones que restringían la posibilidad de coexistencia de
más de un sindicato en una empresa, en esta se reconoce precisamente tal
posibilidad, esto es, que coexistan dos o más agremiaciones sindicales,
quienes podrán presentar en forma independiente sus respectivos pliegos de
peticiones, los que serán analizados y negociados en una mesa conjunta, en
aras de la unidad de concertación y negociación”. Consejo de Estado, Sala
de lo Contencioso Administrativo, Sección Segunda, Subsección A, auto del
24 de febrero de 2015, radicación: 2837-2014, Consejero Ponente: Gustavo
Eduardo Gómez Aranguren. Sobre la vigencia en el tiempo de este decreto se
pueden consultar la citada sentencia SL 8693 de 2014 de la Corte Suprema de
Justicia y por esta Corporación el fallo T-711 de 2014, M.P. Luis Guillermo
35
Expediente D-10629
2351 de 1965, por cuanto encontró que los cargos propuestos por los
accionantes no cumplen con la carga de certeza que se exige en las
acusaciones que se formulan por vía de la acción pública de
inconstitucionalidad. Lo anterior ocurre porque la disposición acusada se
limita a consagrar, en armonía con lo previsto en el artículo 470 del CST,
reglas sobre la aplicación de la convención colectiva, sin que la misma se
refiera, ni establezca restricciones a los procesos de negociación colectiva de
los sindicatos minoritarios.
En mérito de lo expuesto, la Sala Plena de la Corte Constitucional de la
República de Colombia, administrando justicia en nombre del pueblo y por
mandato de la Constitución,
RESUELVE
Declararse INHIBIDA para emitir un pronunciamiento de fondo respecto del
artículo 38 del Decreto Legislativo 2351 de 1965, “Por el cual se hacen unas
reformas al Código Sustantivo del Trabajo”, por ineptitud sustantiva de la
demanda.
Notifíquese, comuníquese, publíquese, insértese en la Gaceta de la Corte
Constitucional y archívese el expediente.
MARIA VICTORIA CALLE CORREA
Presidenta (E)
Con aclaración de voto
MAURICIO GONZÁLEZ CUERVO
Magistrado
LUIS GUILLERMO GUERRERO PÉREZ
Magistrado
GABRIEL EDUARDO MENDOZA MARTELO
Magistrado
Guerrero Pérez.
36
Expediente D-10629
GLORIA STELLA ORTÍZ DELGADO
Magistrada
JORGE IVAN PALACIO PALACIO
Magistrado
Con aclaración de voto
JORGE IGNACIO PRETELT CHALJUB
Magistrado
Ausente con excusa
ALBERTO ROJAS RÍOS
Magistrado
Con salvamento de voto
MYRIAM ÁVILA ROLDÁN
Magistrada (E)
MARTHA VICTORIA SÁCHICA MÉNDEZ
Secretaria General
37
Expediente D-10629
SALVAMENTO DE VOTO DEL MAGISTRADO ALBERTO
ROJAS RIOS A LA SENTENCIA C-495 DE 2015
DEMANDA DE INCONSTITUCIONALIDAD-Aplicación del
principio pro actione (Salvamento de voto)
DEMANDA DE INCONSTITUCIONALIDAD-Requisitos mínimos
(Salvamento de voto)
PRINCIPIO PRO ACTIONE-Reglas jurisprudenciales (Salvamento de
voto)
NORMA DEL CODIGO SUSTANTIVO DEL TRABAJO SOBRE
EXTENSION A TERCEROS EN CONVENCION COLECTIVA-
Cumplimiento de requisitos jurisprudenciales para emitir una decisión de
fondo (Salvamento de voto)
Referencia: expediente D-10629
Asunto: Demanda de inconstitucionalidad
contra el artículo 38 del Decreto
Legislativo 2351 de 1965 “Por el cual
hacen unas reformas al Código Sustantivo
del Trabajo”.
Demandante: Edwin Valderrama Mantilla y
Martha Ligia Pico Serrano.
Magistrado Ponente:
LUIS GUILLERMO GUERRERO
PEREZ
Salvo mi voto en la decisión asumida en esta oportunidad por la Corte
Constitucional. Lo hago con inmenso respeto por las decisiones adoptadas por
los miembros de la Sala Plena. Disiento de la decisión de INHIBICIÓN
adoptada en la Sentencia C-495 de 2015, toda vez que, en atención al
principio pro-accione, los cargos de la demanda observaron los requisitos
legales y jurisprudenciales para que esta Corporación se pronunciara de
fondo. Además, para llegar a la inhibición, la providencia de la que me aparto
efectuó un esfuerzo argumentativo que implica un profundo conocimiento
sobre el derecho laboral colectivo, carga que resulta desproporcionada para
exigírsela a los ciudadanos, que en fundamento en los artículos 241 y 40
numeral 6º de la Constitución Política acuden a la Corte Constitucional en
ejercicio de la acción pública de inconstitucionalidad.
38
Expediente D-10629
1. Los actores consideraron que el artículo acusado vulneraba los artículos
13, 39, 53 y 55 de la Constitución Política, así como el artículo 4º del
Convenio 98 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
De un lado, los censores manifestaron que la disposición atacada quebrantaba
los artículos 13 (igualdad ante la ley) y 53 (igualdad de oportunidad de
trabajadores) de la Carta Política, porque consagra una diferencia de trato
injustificado entre los sindicatos mayoritarios y los minoritarios. La
disimilitud consiste en que la norma atacada concede una fuerza jurídica
superior a las convenciones colectivas que provienen del primer grupo de
asociaciones, determinación que afecta los intereses y derechos de las
organizaciones minoritarias.
De otro lado, los demandantes adujeron que la disposición acusada
transgredía los artículos 39 (derecho a la asociación) y 55 (derecho a la
negociación colectiva) Constitucionales, así como el artículo 4 del Convenio
98 OIT (estímulo y fomento de la negociación), porque priva a las
organizaciones minoritarias de negociar las convenciones colectivas. Lo
anterior, en razón de que la norma impone a los sindicatos pequeños la
aplicación de los acuerdos celebrados por las organizaciones de trabajadores
mayoritarios.
2. La Sala Plena concluyó que la demanda carecía de aptitud sustantiva,
porque los cargos carecen de la certeza que se exige en los juicios de
inconstitucionalidad. Adujo que el artículo 470 del CST establece reglas de
aplicación de las convenciones y no restringe los procesos de negociación
colectiva de los sindicatos minoritarios, tal como advirtieron los actores.
Con base en la jurisprudencia de la Sala de Casación Laboral de la Corte
Suprema de Justicia y de la Corte Constitucional, esta Corporación reseñó las
siguientes reglas de derecho para descartar la comprensión de la norma que
propusieron los accionantes: i) en una empresa pueden coexistir varios
sindicatos; ii) al igual que diferentes convenciones colectivas; iii) los
trabajadores de una compañía pueden pertenecer a diversas asociaciones
sindicales; y iv) los empleados tienen la opción de escoger el acuerdo
colectivo que de manera exclusiva regirá la relación laboral. En ese sentido,
sintetizó que la disposición atacada se refiere a la aplicación de la convención
colectiva y no a su negociación. Dicha aclaración advierte que la censura de
los actores sobrepasó la atribución de significado que puede establecerse
sobre el artículo 38 del Decreto Ley 2351 de 1965.
3. Nótese que las normas expuestas en la sentencia objeto de disidencia
no se desprenden de una interpretación literal o sistemática del enunciado
legislativo demandando. Para llegar a tales proposiciones jurídicas, el
ciudadano necesita un amplio conocimiento del derecho constitucional y
laboral colectivo, así como de la jurisprudencia en la materia. Es más, la
hermenéutica propuesta no se circunscribe a la norma accionada e incluye
elementos diferentes al artículo 38 del Decreto Ley 2351 de 1965. En efecto,
39
Expediente D-10629
es desproporcionado someter al ciudadano a que conozca de esa manera el
ordenamiento jurídico.
La Sala Plena desplegó una carga argumentativa que requiere un
conocimiento sumamente cualificado del derecho, saber que se escapa a la
gran parte de los ciudadanos. Por ende, la decisión de la que me aparto crea
un precedente nefasto para la apertura de la acción de inconstitucionalidad,
puesto que aleja ese medio de control político de las personas, al reforzar las
condiciones para el estudio de fondo, tal como ocurrió en el presente caso.
Dicho escenario representa la restricción de los derechos políticos de las
personas y la negación del derecho a la administración de justicia de los
actores.
4. Con el fin de justificar mi disenso, iniciaré con esbozar los requisitos
mínimos establecidos en la jurisprudencia para que la Corte emita una
decisión de mérito. En especial, me detendré en el requisito de certeza. Acto
seguido, expondré el precedente de aplicación del principio pro-actione.
Finalmente, resaltaré el cumplimiento de las condiciones exigidas para
pronunciarse de fondo por los cargos formulados en esta ocasión.
Requisitos para que la Corte emita un pronunciamiento de mérito
4.1. El artículo 2 del Decreto 2067 de 1991 establece los requisitos que
debe contener toda demanda de inexequibilidad, uno de los cuales es el
registrado en el numeral tercero de la citada disposición, a saber: el
señalamiento de las razones por las cuales las normas constitucionales
invocadas se estiman violadas.
La Corte Constitucional se ha pronunciado de manera reiterada sobre esta
exigencia, en el sentido de advertir que, si bien es cierto la acción pública de
inconstitucionalidad no está sometida a mayores rigorismos y prevalece la
informalidad en el trámite69, deben existir requisitos y contenidos mínimos
que permitan a este Tribunal la realización satisfactoria del estudio de
constitucionalidad, es decir, el cargo debe ser susceptible de generar una
verdadera controversia constitucional. Lo anterior, con el fin de que no se
produzcan fallos inhibitorios. Una sistematización sobre el tema se desarrolló
en la sentencia C-1052 de 2001 y puede ser sintetizada en que70:
La claridad de un cargo se evidencia cuando la demanda contiene una
coherencia argumentativa que permite a la Corte comprender con nitidez el
contenido de la censura y su justificación. El carácter público de la acción de
inconstitucionalidad implica que no resulta exigible al interesado la adopción
de una técnica específica. Sin embargo, esa flexibilidad no significa que el
69 Cfr. Corte Constitucional, Auto del 29 de julio de 1997, expediente D-
1718.
70 Para el caso de presente decisión, se utiliza la exposición efectuada por la
decisión C-370 de 2006.
40
Expediente D-10629
ciudadano se encuentra relevado de la carga de formular razones que sean
plenamente entendibles.
La certeza de un cargo se observa en el evento en que éstos se dirigen contra
un enunciado prescriptivo efectivamente contenido en la disposición acusada
y no sobre otra proposición deóntica distinta, la cual infiere el demandante 71.
Lo propio sucede cuando el censor sustenta su cargo en una norma implícita o
que hace parte de otros artículos que no fueron objeto de demanda 72. En
realidad, ese requisito exige que el cargo de inconstitucionalidad cuestione un
contenido legal verificable a partir de la interpretación del texto acusado 73.
En aplicación de ese criterio, la Sala Plena ha declarado la inhibición sobre
demandas que expresamente no se derivan de la preposición jurídica
construida del texto acusado. Por ejemplo, en las Sentencia C-634 de 2012 y
C-013 de 2013, esta Corporación se inhibió para conocer de las demandas de
ese entonces, censuras que se dirigieron contra artículo 90 del Decreto Ley
019 de 2012. En esas ocasiones, los actores atacaban esa disposición, debido
a que impuso al acta de conciliación el requisito de constituirse en escritura
público. A juicio de la Sala ese condicionamiento era inexistente en el texto
del enunciado legislativo censurado74.
En una decisión opuesta75, la Corte estudió de fondo la demanda que se
dirigió contra el artículo 335 de la Ley 906 de 2004 76. De acuerdo con los
actores esa norma permitía que el fiscal que hubiese manifestado una posición
contraria a los intereses de las víctimas en un caso concreto, siga conociendo
de éste después de que un juez ha negado una solicitud de preclusión. Al
respecto, la Sala Plena concluyó que esa proposición jurídica era verificable
en la norma, en la medida en que esa disposición no incluyó al fiscal en la
causal de impedimentos, a pesar de que la petición de preclusión de una
investigación puede afectar la imparcialidad en el juicio del mismo proceso.
Para la Corte, ese escenario generó una duda constitucional que requería un
análisis de fondo. Así, la Sala buscó en el mismo texto de la norma
71 Sentencia C-029 de 2011
72 En este mismo sentido pueden consultarse, además de las ya citadas, las sentencias C-509 de 1996, C-
1048 de 2000, C-011 de 2001, entre otras. “Así, el ejercicio de la acción pública de inconstitucionalidad
supone la confrontación del texto constitucional con una norma legal que tiene un contenido verificable a
partir de la interpretación de su propio texto; ‘esa técnica de control difiere, entonces, de aquella [otra]
encaminada a establecer proposiciones inexistentes, que no han sido suministradas por el legislador, para
pretender deducir la inconstitucionalidad de las mismas cuando del texto normativo no se desprenden’”
73 Sentencia C-013 de 2013 y C-634 de 2012
74 En el mismo sentido, la Sentencia C-580 de 2013, la Sala desechó el cargo
que se formuló contra el artículo 19 de la Ley 1507 de 2012, debido a que no
es cierto que el pasivo pensional de INRAVISION sería trasladado a
CAPRECOM y al Fondo de Pasivo Pensional de la Televisión, tal como
alegaba el actor.
75 Sentencia C-881 de 2011
76 Artículo 335. Rechazo de la solicitud de preclusión. En firme el auto que
rechaza la preclusión las diligencias volverán a la Fiscalía, restituyéndose el
término que duró el trámite de la preclusión. El juez que conozca de la
preclusión quedará impedido para conocer del juicio”.
41
Expediente D-10629
demandada la inexistencia de impedimento para el fiscal que actúa en la
audiencia de preclusión y de juicio.
En la providencia C-335 de 2012, este Tribunal desechó los argumentos
presentados por los ciudadanos contra el artículo 14 de la Ley 1395 de 2010,
quienes consideraban que esa disposición creaba un rechazo para la
apelación. De la lectura de la norma, la Sala Plena Consideró que no era
posible colegir que el legislador había creado la figura del rechazo de plano
en la contestación de la demanda77.
Aunado a lo anterior, este Tribunal ha advertido que no existe certeza de los
cargos cuando los ciudadanos configuran la censura como resultado de una
descripción fáctica de la aplicación de una norma78.
El requisito de especificidad hace referencia a que la censura debe contener
por menos un cargo concreto, de índole constitucional, en contra de las
normas que se advierten contrarias a la Carta Política. La demanda debe
indicar con claridad la manera en que las disposiciones acusadas quebrantan
las normas de la Constitución. Este requisito se concreta en que los
argumentos de la demanda deben ser precisos para mostrar la antinomia
normativa, de modo que “el juicio de constitucionalidad se fundamenta en la
necesidad de establecer si realmente existe una oposición objetiva y
verificable entre el contenido de la ley y el texto de la Constitución Política,
resultando inadmisible que se deba resolver sobre su inexequibilidad a partir
77 Es ese sentido, en la Sentencia C-831 de 2002, la Corporación se declaró
inhibida, en razón a que el artículo atacado- 16 del Decreto 1586 de 1989-
regulaba la opción del pago de la indemnización cuando mediante sentencia
judicial se ordenaba el reintegro de una entidad liquidada. Sin embargo, el
demandante presentaba cargos relacionados con el reconocimiento de
pensiones de jubilación, es decir, censuró una materia que no guardaba
relación alguna con la disposición atacada. Dijo la Sala que la acusación
carecía de certeza por cuanto la disposición no regulaba en manera alguna las
pensiones de jubilación: “La demanda de la referencia no cumple este
requisito porque las razones que expone el actor no recaen sobre una
proposición jurídica real y existente. El actor cuestiona la exequibilidad de
una interpretación de la norma acusada que no se deriva de su texto. La
demanda se fundamenta en un contenido implícito o supuesto de la norma
acusada, el cual procede de uno de sus posibles efectos prácticos dado que el
artículo acusado no versa sobre las pensiones de jubilación ni sobre los
requisitos para acceder a ella. Como el actor acusa una omisión del
legislador al haberse abstenido de regular la contabilización del tiempo para
que los trabajadores despedidos sin justa causa de los Ferrocarriles
Nacionales de Colombia puedan acceder a la pensión de jubilación, no ataca
un contenido normativo comprendido por la disposición acusada, la cual se
refiere al cumplimiento de las sentencias que ordenen el reintegro a una
entidad en liquidación”.
78 Sentencia C-642 de 2012
42
Expediente D-10629
de argumentos ‘vagos, indeterminados, indirectos, abstractos y globales’79
que no se relacionan concreta y directamente con las disposiciones que se
acusan. Sin duda, esta omisión de concretar la acusación impide que se
desarrolle la discusión propia del juicio de constitucionalidad80.”81
La pertinencia implica que las razones que sustentan el concepto de la
violación se fundamentan en argumentos de naturaleza constitucional. Los
cargos deben estar sustentados “en la apreciación del contenido de una
norma Superior que se expone y se enfrenta al precepto demandado.” 82. De
ahí que, “son inaceptables los argumentos que se formulan a partir de
consideraciones puramente legales83 y doctrinarias84, o aquellos otros que se
limitan a expresar puntos de vista subjetivos en los que ‘el demandante en
realidad no está acusando el contenido de la norma sino que está utilizando
la acción pública para resolver un problema particular, como podría ser la
indebida aplicación de la disposición en un caso específico’ 85; tampoco
prosperarán las acusaciones que fundan el reparo contra la norma
demandada en un análisis de conveniencia86, calificándola “de inocua,
79 Estos son los defectos a los cuales se ha referido la jurisprudencia de la
Corte cuando ha señalado la ineptitud de una demanda de
inconstitucionalidad, por inadecuada presentación del concepto de la
violación. Cfr. los autos 097 de 2001 y 244 de 2001 y las sentencias C-281 de
1994, C-519 de 1998, C-013 de 2000, C-380 de 2000, C-177 de 2001, entre
otros pronunciamientos.
80 Cfr. Corte Constitucional Sentencia C-447 de 1997 M.P. Alejandro
Martínez Caballero. La Corte se declara inhibida para pronunciarse de fondo
sobre la constitucionalidad del inciso primero del artículo 11 del Decreto Ley
1228 de 1995, por demanda materialmente inepta, debido a la ausencia de
cargo.
81 Corte Constitucional, sentencia C-1052/01. Fundamento jurídico 3.4.2.
82 Ibídem.
83 Cfr. la Sentencia C-447 de 1997, ya citada.
84 Cfr. Corte Constitucional Sentencia C-504 de 1993. La Corte declaró exequible en esta oportunidad que
el Decreto 100 de 1980 (Código Penal). Se dijo, entonces: “Constituye un error conceptual dirigir el cargo de
inconstitucionalidad contra un metalenguaje sin valor normativo y, por tanto, carente de obligatoriedad por
no ser parte del ordenamiento jurídico. La doctrina penal es autónoma en la creación de los diferentes
modelos penales. No existe precepto constitucional alguno que justifique la limitación de la creatividad del
pensamiento doctrinal - ámbito ideológico y valorativo por excelencia -, debiendo el demandante concretar la
posible antinomia jurídica en el texto de una disposición que permita estructurar un juicio de
constitucionalidad sobre extremos comparables”. Así, la Corte desestimaba algunos de los argumentos
presentados por el actor que se apoyaban en teorías del derecho penal que reñían con la visión contenida en
las normas demandadas y con la idea que, en opinión del actor, animaba el texto de la Constitución.
85 Cfr. Ibíd. Sentencia C-447 de 1997.
86 Cfr. Corte Constitucional Sentencia C-269 de 1995. Este fallo que se encargó de estudiar la Demanda de
inconstitucionalidad contra la Ley 61 de 1993 artículo 1° literales b y f, es un ejemplo de aquellos casos en
los cuales la Corte desestima algunos de los cargos presentados por el actor, puesto que se limitan a presentar
argumentos de conveniencia.
43
Expediente D-10629
innecesaria, o reiterativa’87 a partir de una valoración parcial de sus
efectos”.
Por último, la condición de suficiencia se observa siempre que las razones de
inconstitucionalidad guarden relación “en primer lugar, con la exposición de
todos los elementos de juicio (argumentativos y probatorios) necesarios para
iniciar el estudio de constitucionalidad respecto del precepto objeto de
reproche; (…) Por otra parte, la suficiencia del razonamiento apela
directamente al alcance persuasivo de la demanda, esto es, a la presentación
de argumentos que, aunque no logren prime facie convencer al magistrado de
que la norma es contraria a la Constitución, si despiertan una duda mínima
sobre la constitucionalidad de la norma impugnada, de tal manera que inicia
realmente un proceso dirigido a desvirtuar la presunción de
constitucionalidad que ampara a toda norma legal y hace necesario un
pronunciamiento por parte de la Corte Constitucional.” 88
Reglas jurisprudenciales del principio pro-actione
4.2. La aplicación y estudio de los requisitos señalados en el aparte anterior
debe estar guiado por el principio pro-accione. De acuerdo con esa norma, el
examen de las exigencias adjetivas de admisibilidad de la demanda de
inconstitucionalidad no debe ser sometido a un riguroso escrutinio. Inclusive,
ese mandato de optimización obliga a que el juez constitucional prefiera una
decisión de fondo antes que una inhibitoria, de manera que se privilegie la
efectividad de los derechos a la participación ciudadana y el acceso al recurso
judicial efectivo89.
La consagración del principio referido tiene en cuenta que la acción de
inconstitucionalidad es de carácter público, es decir, es una herramienta
procesal abierta a todos los ciudadanos. Por esa razón, el ordenamiento
jurídico no exige acreditar la condición de abogado 90. “El rigor en el juicio
que aplica la Corte al examinar la demanda no puede convertirse en un
método de apreciación tan estricto que haga nugatorio el derecho reconocido
al actor y que la duda habrá de interpretarse a favor del demandante, es
decir, admitiendo la demanda y fallando de fondo.”91
Como criterio máximo de aplicación del principio pro-actione, esta
Corporación ha considerado viable subsanar los distintos defectos de las
demandas, yerros que hubiesen llevado a un fallo inhibitorio, o falencias que
detectadas en la etapa de admisión hubiesen dado lugar a la inadmisión o
87 Son estos los términos descriptivos utilizados por la Corte cuando ha desestimado demandas que
presentan argumentos impertinentes a consideración de la Corte. Este asunto también ha sido abordado,
además de las ya citadas, en la C-090 de 1996, C-357 de 1997, C, 374 de 1997 se desestiman de este modo
algunos argumentos presentados por el actor contra la Ley 333 de 1996 sobre extinción de dominio, C-012
de 2000, C-040 de 2000, C-645 de 2000, C-876 de 2000, C-955 de 2000 C-1044 de 2000, C-052 de 2001, C-
201 de 2001.
88 Ibídem.
89 Sentencia C 012 de 2010
90 Sentencia C 814 de 2009
91 Sentencia C 413 de 2003
44
Expediente D-10629
rechazo de la censura. Tal medida tiene la finalidad de otorgar prevalencia al
derecho sustancial sobre el formal, de garantizar los derechos al acceso de la
administración de justicia, a la participación democrática, y mantener “la
integridad y supremacía de la Constitución”, en los términos previstos en los
artículos 241 y subsiguientes del Texto Superior92.
Sin embargo, la aplicación de la norma citada no puede darse de manera
automática, pues ello implicaría que la Corte elabore la demandada, carga que
corresponde al ciudadano. Ante tal situación, este Tribunal ha indicado que la
demanda debe contar con los siguientes elementos para aplicar el principio
pro-actione:
(i) el señalamiento de las normas acusadas como inconstitucionales,
trascribiéndolas literalmente por cualquier medio o aportando un ejemplar de
la publicación oficial93; (ii) el señalamiento de las normas constitucionales
infringidas94; (iii) las razones que sustentan la acusación, esto es, el por qué se
estima que se violan los textos constitucionales, 95 que exista al menos una
duda razonable sobre el alcance interpretativo de la norma acusada 96 o en
relación con la disposición constitucional que constituye parámetro de
confrontación97; (iv) en caso que se acuse desconocimiento del trámite
legislativo, entonces debe señalarse cuál es el procedimiento que debió
haberse observado; y (v) la justificación que indique la competencia de la
Corte98.
Cabe resaltar que, el carácter prevalente del principio pro actione significa
que en caso de duda razonable sobre la procedencia de un recurso de defensa
judicial se prefiera su estudio de fondo sobre su improcedencia99.
De hecho, la Sala Plena de la Corte ha utilizado ese parámetro normativo para
iniciar el estudio de fondo de una demanda cuando existe al menos una duda
razonable sobre el alcance interpretativo de la norma acusada. Un ejemplo de
ello ocurrió en la Sentencia C-641 de 2002, providencia en que la Sala Plena
entró a analizar la demanda presentada contra el artículo 187 del Código de
Procedimiento Civil. El censor propuso una hermenéutica que colocó en duda
razonable la constitucionalidad de la norma acusada, debido al alcance
interpretativo sobre la misma.
92 Sentencia C 865 de 2004
93 Ver, entre otras, las Sentencias C-063 de 1994, C-335 de 1994, C-622 de
1997, C-142 de 2001, C 864/04.
94 Sentencia C-642 de 2012
95 Ver, en relación con cargos confusos: las Sentencias C-1065 de 2000, C-
621 de 2001, C-992 de 2001 y C-155 de 2002 y C 864 de 2004. En torno a
cargos insuficientes: las Sentencias C-016 de 1993 y C-157 de 2002.
96 se, entre otras, la Sentencia C-641 de 2002.
97 Ver, entre otras, las Sentencias C-211 de 1992, C-540 de 2001, C-226 de
2002 y C 864 de 2004.
98 Sentencia C-642 de 2012
99 Auto 131 de 2004 y C-499 de 2015
45
Expediente D-10629
La Corte ha manifestado que el principio pro-actione cuenta con límites a su
aplicación, restricciones que se concretan en que “[s]i bien la Corte debe
tomar en cuenta el carácter democrático de la acción de constitucionalidad y
la necesidad de adoptar un criterio pro actione en el examen de las
demandas que le son presentadas, no puede llegar al extremo de suplantar al
actor en la formulación de los cargos, ni de determinar por sí misma, el
concepto de la violación de las normas que ante ella se acusan como
infringidas, pues ésta es una carga mínima que se le impone al ciudadano
para hacer uso de su derecho político a ejercer la acción de
inconstitucionalidad”100,
Los cargos observaron los requisitos jurisprudenciales para emitir una
decisión de fondo
4.3. En esta ocasión, mi preocupación radica en que la Sala Plena soslayó
que la valoración de los requisitos de una demanda de inconstitucionalidad
debe orientarse por el principio pro actione, como quiera que se trata de un
derecho ciudadano que contribuye a la participación en el control del
ejercicio del poder legislativo y a la defensa de la supremacía constitucional.
La Sentencia C-495 de 2015 adoptó una decisión desproporcionada, al exigir
a los demandantes un conocimiento de la disciplina jurídica propia de los
expertos en derecho constitucional y laboral. La Corte debió decidir de fondo
sobre la constitucionalidad de la disposición impugnada, toda vez que, en
atención al principio pro-actione, la demanda cumplió con los requisitos
necesarios para su admisión y su decisión. Lo anterior, en razón de que los
censores identificaron la norma legal acusada, los preceptos constitucionales
vulnerados y el concepto de la violación.
El primer cargo, que se fundamentó en la vulneración del derecho a la
igualdad, observa los requisitos mínimos de admisibilidad y pronunciamiento
de fondo de la siguiente manera:
i) los actores describen con claridad que la norma establece una
diferencia de trato entre los sindicatos mayoritarios y los minoritarios. La
disimilitud consiste en que la norma atacada concede una fuerza jurídica
superior a las convenciones colectivas que provienen del primer grupo de
asociaciones, determinación que afecta los intereses y derechos de las
organizaciones de trabajadores minoritarios.
ii) Los censores propusieron un cargo que puede verificarse del texto de
la norma demandada a partir de una interpretación literal del artículo 38 y su
numeral 2º del Decreto Legislativo 2351 de 1965. La disposición expresa de
manera directa que se extenderán los efectos de la convención del sindicato
mayoritario a todos los trabajadores, grupo que incluye los empleados de la
asociación minoritaria. Además, el artículo mencionado no efectúa precisión
100 Sentencia C-012 de 2010
46
Expediente D-10629
alguna sobre la exclusión de los sindicatos de las minorías de dicha extensión
de los acuerdos laborales. La Sala Plena desechó esa hermenéutica con base
en jurisprudencia detallada de las altas cortes, conocimiento que no es normal
en las personas que carecen de formación jurídica.
iii) Los ciudadanos formularon un cargo específico, en la medida en que
explicaron la manera en que la extensión de la convención colectiva del
sindicato mayoritario eventualmente podría afectar al minoritario.
iv) Los demandantes esbozaron un cargo pertinente, pues sustentaron su
ataque en el desconocimiento de los derechos a la igualdad y a la igualdad de
oportunidades de los trabajadores, normas que tienen rango constitucional.
v) Los accionantes elevaron una censura que genera alguna duda sobre la
constitucionalidad de la disposición objeto de control. Basta mirar la
argumentación presentada por la Sala para concluir que no era sencillo
declarar la demanda inepta. En tal virtud, el principio pro-actione obligaba a
estudiar de fondo el caso, pues existió mínima incertidumbre de la validez
constitucional del enunciado legal demandado.
El segundo cargo, que se sustentó en la afectación de los derechos a la
asociación y negociación colectiva, cumplió con los requisitos mínimos para
que fuese estudiado de fondo, tal como se muestra a continuación:
i) los demandantes adujeron con elemental claridad que la disposición
acusada quebrantaba los derechos consignados en los artículos 39 y 55 de la
Carta Política, al imponer a los sindicatos pequeños la aplicación de los
acuerdos celebrados por las organizaciones de trabajadores mayoritarios,
escenario que privaría a las asociaciones minoritarias de negociar las
convenciones colectivas.
ii) La censura expuesta precedentemente se encuentra en el texto
legislativo demandado, dado que es razonable comprender que la extensión
de los efectos de la convención colectiva de la asociación de trabajadores
torna innecesario que los sindicatos minoritarios negocien sus condiciones
laborales, pues éstos se regirán por el convenio mayoritario.
Se resalta que la Sala Plena tuvo que acudir a una interpretación sistemática
de diferentes normas, así como a la jurisprudencia de los altos tribunales para
descartar dicha interpretación. En ese sentido, esta Corporación aclaró que en
una empresa pueden existir varios sindicatos y el trabajador tiene la libertad
de decidir cuál convención colectiva regirá su relación laboral. Esa
conclusión requiere un prolífico conocimiento de la materia que no posee un
ciudadano sin dicha formación específica.
iii) A mi juicio, los peticionarios explicaron la manera en que la norma
vulneraba los derechos a la asociación sindical y a la negociación colectiva
de los trabajadores de las asociaciones.
47
Expediente D-10629
iv) Los demandantes formularon ataques que se sustentaron en normas
constitucionales. Al mismo tiempo, presentaron argumentos que se
circunscriben a las disposiciones superiores, como quiera que advirtieron el
desconocimiento de los derechos a la negociación colectiva y asociación.
v) En tal virtud, estimo que los actores adujeron cargos que ponen en
duda la validez del artículo 38 del Decreto Legislativo 2351 de 1965. En
efecto, la censura cumple con el requisito de suficiencia, máxime si se tiene
en cuenta la aplicación del principio pro-actione.
La providencia objeto de disidencia desplegó un ejercicio hermenéutico y
argumentativo importante que no tiene cualquier ciudadano. De ahí que, la
decisión adoptada desconoce que el Constituyente quiso que la acción de
inconstitucionalidad fuese una herramienta procesal que discute sus
pretensiones en las calles y campos del país. El abuso de las decisiones
inhibitorias desatiende el derecho al acceso a la administración de justicia y
cercena la participación de las personas en el control político. A su vez, esa
clase de providencias desgastan el aparato judicial, pues la Sala se embarca
en un proceso inocuo que nunca tendrá una solución de fondo y que implica
la utilización de personal en el estudio del asunto. Por tanto, esa situación es
contraria a la Constitución, en la medida en que desconoce normas de rango
superior.
Reconozco que las normas demandadas son constitucionales, conclusión que
se desprende de la motivación de la sentencia. De hecho, la argumentación
expuesta en la providencia era suficiente para emitir una decisión de fondo y
declarar exequibles las normas demandadas. Lo que en realidad ocurrió es
que los accionantes generaron una duda constitucional sobre la disposición
censurada, empero la Sala Plena hizo caso omiso a esa situación y declaró la
inhibición para “resolver” la censura.
Dejo aquí las razones que me llevaron a salvar mi voto frente a la Sentencia
C-495 de 2015, en relación con la decisión de inhibición en el asunto de la
referencia. Lo expuesto precedentemente es una visión constitucional y
democrática de la labor del juez en el ejercicio de la administración de
justicia adelantada en la acción de inconstitucional.
Fecha ut supra,
ALBERTO ROJAS RÍOS
Magistrado
48
Expediente D-10629
49
Expediente D-10629
ACLARACION DE VOTO DE LA MAGISTRADA
MARÍA VICTORIA CALLE CORREA
A LA SENTENCIA C-495/15101
DEMANDA DE INCONSTITUCIONALIDAD CONTRA NORMA
DEL CODIGO SUSTANTIVO DEL TRABAJO SOBRE MARCO
DE APLICACION DE CONVENCION COLECTIVA DEL
TRABAJO-Si bien la interpretación dada por el actor a la norma
demandada no es acertada en el marco de la jurisprudencia
especializada actual, hablar de falta de certeza en un caso como este no
es del todo acertado (Aclaración de voto)
Referencia: expediente D-10629
Asunto: Demanda de inconstitucionalidad
contra el artículo 38 del Decreto
Legislativo 2351 de 1965, “Por el cual se
hacen unas reformas al Código Sustantivo
del Trabajo”
Demandantes:
Edwin Valderrama Mantilla y Martha
Ligia Pico Serrano
Magistrado Ponente:
Luis Guillermo Guerrero Pérez
Con el acostumbrado respeto por las decisiones de la Corte Constitucional,
aclaro mi voto en relación con la sentencia C-495 de 2015 102. Al respecto
aunque decidí acompañar a la mayoría, expongo las inquietudes que me
genera el alcance del fallo inhibitorio en esta oportunidad.
En la sentencia C-495 de 2015, que suscita este voto particular, la Corte
Constitucional decidió declararse inhibida para pronunciarse de fondo sobre
la constitucionalidad del artículo 471 del Código Sustantivo del Trabajo, por
presunta violación al principio de igualdad entre sindicatos mayoritarios y
minoritarios, o entre sus miembros. La norma prevé que cuando un sindicato
que agrupe a la tercera parte, o a una proporción mayor de los empleados de
la empresa sea parte de la Convención, sus beneficios se extiendan al resto de
empleados.
En la providencia citada, la Corte estimó que el problema jurídico propuesto
por el accionante partía de una interpretación de la norma que, si bien podría
101 MP Luis Guillermo Guerrero Pérez
102 MP Mauricio González Cuervo
50
Expediente D-10629
considerarse razonable a primera vista, no resulta compatible con la que han
asumido el Consejo de Estado y la Corte Constitucional, en la que se
establece la obligación de asegurar la participación de los sindicatos
minoritarios en los procesos de suscripción de las convenciones colectivas de
trabajo.
Con base en esas razones se dijo que la demanda incumplió el requisito
argumentativo de certeza y decidió dictar una decisión inhibitoria.
Si bien estimo que la interpretación dada por el actor a la norma demandada
no es acertada en el marco de la jurisprudencia especializada actual, creo que
hablar de falta de certeza en un caso como este no es del todo acertado, como
paso a explicar.
Desde la sentencia C-1052 de 2001, la Corte Constitucional explicó que si
bien la demanda de inconstitucionalidad es una acción pública que
materializa el ejercicio del derecho constitucional a la participación (artículo
40, numeral 6º, CP), las personas tienen el deber de explicar las razones de la
violación, de acuerdo con el artículo 2º del Decreto 2067 de 1991.
Esa obligación surge para preservar un equilibrio entre el carácter público de
la acción y la supremacía de la Carta, de una parte, y el respeto por el
principio democrático y la configuración legislativa del derecho, por otra.
Además, esas razones deben llevar al desarrollo de un procedimiento
participativo, donde todos los interesados puedan discutir en torno a un
problema jurídico adecuadamente construido, y de relevancia constitucional.
La carga de certeza, específicamente, exige que las personas basen su
acusación en una interpretación plausible de las disposiciones cuestionadas, y
no en una lectura arbitraria o caprichosa de las mismas.
En ese contexto, la duda que me genera la decisión adoptada obedece a dos
razones. Primero, aunque la interpretación que propuso el actor, no es
irrazonable o caprichosa, sino que se trata de una opción hermenéutica
derivada de la literalidad del texto normativo cuestionado. Segundo, dado que
para asegurar el acceso efectivo a la justicia (artículo 228 CP), los jueces
deben privilegiar los fallos de fondo frente a las decisiones inhibitorias, en un
escenario como el descrito, donde un sólido cuerpo jurisprudencial que
desvirtúa la inconstitucionalidad de la norma demandada, una decisión de
exequibilidad podría dar mayor fuerza a esa dogmática y amparar con el
principio de cosa juzgada constitucional (en este caso, de carácter relativo) al
artículo 471 del Código Sustantivo de Trabajo, objeto de control, bajo la
interpretación autorizada que las altas cortes han desarrollado.
Fecha ut supra,
María Victoria Calle Correa
Magistrada
51
Expediente D-10629
52
Expediente D-10629
ACLARACIÓN DE VOTO DEL
MAGISTRADO JORGE IVÁN PALACIO
PALACIO A LA SENTENCIA C-495/15
APLICACION DE CONVENCION COLECTIVA SIN
RESTRICCIONES A PROCESOS DE NEGOCIACION
COLECTIVA DE SINDICATOS MINORITARIOS-Procedencia para
emitir pronunciamiento de fondo en cuanto a interpretación
constitucional (Aclaración de voto)
APLICACION DE CONVENCION COLECTIVA SIN
RESTRICCIONES A PROCESOS DE NEGOCIACION
COLECTIVA DE SINDICATOS MINORITARIOS-Correspondía
desvirtuar inconstitucionalidad a través de la exequibilidad en cuanto a
que a cada sindicato mayoritario o minoritario le es aplicable su propia
convención colectiva (Aclaración de voto)
Correspondía desvirtuar la inconstitucionalidad de la norma demandada, a
través de una decisión de exequibilidad en procura de establecer
efectivamente la interpretación constitucionalmente adecuada de la
disposición cuestionada, que en este caso sería que a cada sindicato
(mayoritario o minoritario) le es aplicable su propia convención colectiva, no
obstante es posible extender los beneficios logrados en un proceso de
discusión de las condiciones laborales entre el empleador y el sindicato
mayoritario, en caso de que ello sea aceptado por los beneficiarios, lo que
lejos de constituir una desventaja, procura otorgar una serie de prerrogativas
a favor de los trabajadores no sindicalizados y las organizaciones con menor
representación, las cuales eventualmente no podrían obtener las mismas
garantías logradas por aquellas asociaciones que, en la práctica, resultan
más representativas.
APLICACION DE CONVENCION COLECTIVA SIN
RESTRICCIONES A PROCESOS DE NEGOCIACION
COLECTIVA DE SINDICATOS MINORITARIOS-Disposición
normativa atacada no consagra prohibición para que minorías negocien
condiciones de trabajo a través de su propia convención colectiva
(Aclaración de voto)
Referencia: Expediente D-10629
Demanda de inconstitucionalidad
contra el artículo 38 del Decreto
Legislativo 2351 de 1965, "Por el cual
se hacen unas reformas al Código
Sustantivo del Trabajo”.
Magistrado Ponente:
53
Expediente D-10629
Luis Guillermo Guerrero Pérez
Con el respeto acostumbrado por las decisiones que toma esta
Corporación, me permito hacer explícitas las consideraciones que me
llevaron a aclarar el voto en la sentencia C-495 de 2015.
En esta oportunidad le correspondió a esta Corporación estudiar la
demanda por inconstitucionalidad interpuesta en contra del artículo 38
del Decreto Legislativo 2351 de 1965, "Por el cual se hacen unas
reformas al Código Sustantivo del Trabajo ", norma que señala: "Cuando
en la convención colectiva sea parte un sindicato cuyos afiliados
excedan de la tercera parte del total de los trabajadores de la empresa,
las normas de la convención se extienden a todos los trabajadores de la
misma, sean o no sindicalizados".
Los actores presentaron dos argumentos fundamentales, a saber: (i) la
norma consagra una distinción de trato injustificada entre los sindicatos
mayoritarios y minoritarios de una empresa, al concederle mayor fuerza
jurídica a las convenciones colectivas que provienen del primer tipo de
organización; y (ii) se priva a los sindicatos minoritarios de la
posibilidad de negociar convenciones colectivas y de lograr su
aplicación en beneficio de sus afiliados.
La Sala Plena encontró indispensable, previo al estudio de fondo del
presente caso, entrar a determinar la aptitud de los cargos propuestos.
Al respecto encontró que en esta oportunidad correspondía inhibirse
para emitir un fallo de fondo, toda vez que los argumentos planteados
en la demanda no cumplían con la carga de certeza propia de la acción
pública de inconstitucionalidad.
La Corte estimó que la demanda partía de una interpretación de la
norma que, si bien podría considerarse razonable, no era compatible
con la postura asumida por el Consejo de Estado y la Corte
Constitucional, respecto de la obligación de asegurar la participación
de los sindicatos minoritarios en las negociaciones colectivas.
A pesar de que comparto la postura sentada por la mayoría en cuanto a
que la interpretación expuesta por los demandantes no resulta del todo
acertada, toda vez que la disposición acusada se limita a consagrar
reglas sobre la aplicación de la convención colectiva, sin que establezca
restricciones a los procesos de negociación colectiva de los sindicatos
minoritarios, considero que en este caso, lo procedente era emitir un
pronunciamiento de fondo en cuanto a la interpretación
constitucionalmente válida de la norma cuestionada.
54
Expediente D-10629
En este orden de ideas, se debió valorar que la postura propuesta por el
demandante no era irrazonable o caprichosa, sino que se trata de una
opción hermenéutica derivada de la literalidad del texto normativo
atacado, por lo que correspondía a la Corte Constitucional emitir un
pronunciamiento de fondo, máxime si se tiene en cuenta que la acción
estaba enfocada a alcanzar la protección de los derechos de asociación
sindical, negociación colectiva e igualdad.
Así, correspondía desvirtuar la inconstitucionalidad de la norma
demandada, a través de una decisión de exequibilidad en procura de
establecer efectivamente la interpretación constitucionalmente
adecuada de la disposición cuestionada, que en este caso sería que a
cada sindicato (mayoritario o minoritario) le es aplicable su propia
convención colectiva, no obstante es posible extender los beneficios
logrados en un proceso de discusión de las condiciones laborales entre
el empleador y el sindicato mayoritario, en caso de que ello sea
aceptado por los beneficiarios, lo que lejos de constituir una
desventaja, procura otorgar una serie de prerrogativas a favor de los
trabajadores no sindicalizados y las organizaciones con menor
representación, las cuales eventualmente no podrían obtener las mismas
garantías logradas por aquellas asociaciones que, en la práctica,
resultan más representativas.
En este orden de ideas, la disposición normativa atacada no consagra
una prohibición para que las minorías negocien sus condiciones de
trabajo a través de su propia convención colectiva, hipótesis que de
presentarse conduce a su aplicación en favor de los trabajadores
afiliados a la organización sindical.
En consecuencia, la decisión adoptada por esta Corporación dejó de
pronunciarse de fondo sobre un asunto de evidente relevancia
constitucional, argumentando que en esta oportunidad no se cumplía
con la carga de certeza, la que específicamente exige que las personas
basen su acusación en una interpretación plausible de las disposiciones
cuestionadas, situación que efectivamente se presentó, a pesar de no ser
la constitucionalmente válida.
Fecha ut supra,
JO
55
Expediente D-10629
56