Pistolas hidráulicas (con una o varias boquillas).
Lanzas (similares a las pistolas) que poseen varias salidas y pulverizan mediante el accionamiento de una
palanca o llave.
Carretillas manuales: dispositivos compuestos por dos barras pulverizadoras verticales de apertura ajustable
al ancho del cultivo, dotadas con boquillas orientables repartidas uniformemente. Todos ellos se alimentan de
un equipo fijo que se compone básicamente de un depósito y una bomba que suministra la presión deseada al
circuito de distribución, normalmente realizado en polietileno y con varias conexiones para enganche de varias
mangueras.
Mochila manual: consta de un depósito de baja capacidad, transportada a la espalda del trabajador, con una
bomba de pistón o diafragma accionado manualmente mediante palanca, una manguera y una lanza con una
boquilla. Normalmente presentan una sola boquilla de salida, pero se les puede adaptar barras con más
boquillas para conseguir mayor ancho de banda.
Para conseguir un tamaño de gota adecuado a cada tratamiento hay que saber elegir la boquilla más adecuada,
teniendo en cuenta que estas se desgastan con cada aplicación afectando al tamaño de las gotas, al caudal y a
su distribución siendo importante su continua revisión. Las boquillas pueden ser de hendidura (chorro plano o
abanico), de turbulencia o chorro cónico (de cono hueco y de cono lleno), boquillas deflectoras (de espejo o de
choque) y otros tipos de boquillas (o variantes) como las terminales, de envés o extremas. La selección de
boquillas se realiza atendiendo al tipo de producto y del tamaño de gota generado. Se recomienda seguir los
criterios que proporcionan los fabricantes, quienes deben facilitar tablas de calibración. Las boquillas deben
poder identificarse por su tipo y tamaño con nomenclatura y color normalizados.
Tipología de boquillas:
• Boquillas de hendidura (chorro plano): También conocidas como “de abanico”. Éste tipo de boquillas
posee un orificio de salida alargado en forma de hendidura, mientras que el chorro que se origina es cónico
aunque muy aplastado, con un ángulo entre 60 y 120°. Las gotas originadas son de tamaño medio (para
presiones entre 2 y 4 bares). Si la presión aumenta, también es mayor el caudal, el ángulo del chorro y el
aplastamiento, pero prácticamente no se modifica el tamaño de gota. Algunas recomendaciones de uso son:
Debido a su buena uniformidad de aplicación, este tipo de boquillas se puede utilizar para tratamientos con
herbicidas, insecticidas y fungicidas.
• Boquillas de turbulencia (chorro cónico): Incorporan un difusor que produce un chorro de forma
cónica, vacío en su interior, por lo que existe mayor cantidad de líquido en los bordes que en el interior. Para
que los chorros proyectados no se solapen, la altura correcta sobre el suelo debe estar entorno a los 50-70 cm.
Suelen trabajar a presiones entre 2.5 y 15 bares, pero el intervalo normal para su uso en pulverizadores
hidráulicos es de 3 a 5 bares. Un incremento de la presión de 5 a 15 bares no supone aplicar mucho más caudal
de líquido, pero sí se consiguen gotas mucho más finas, lo que se busca en aplicaciones con fuerte penetración
en cubiertas densas. Los ángulos de pulverización más utilizados en las cónicas 65 y 85º. Por la finura de las
gotas que generan, estas boquillas se recomiendan cuando se pretende una gran penetración del producto o
en cubiertas vegetales muy densas, principalmente en tratamientos con fungicidas e insecticidas.
• Boquillas deflectoras (de espejo o de choque): A diferencia de las dos anteriores, frente al orificio de
salida existe una superficie inclinada (espejo) que provoca la pulverización del líquido en una gran anchura,
consiguiéndose ángulos de hasta 160°. Las presiones de trabajo oscilan entre 0.5 y 2bares, y las gotas
generadas son gruesas, por lo que son aconsejables principalmente para tratamientos con herbicida sobre
suelo desnudo. Es muy importante dejar de utilizarlas cuando se desgastan, porque entonces la pulverización
no es buena y el reparto comienza a ser irregular. En cambio, cuando las boquillas están en buenas condiciones,
la distribución es suficientemente uniforme. La distancia recomendada entre las boquillas puede ser en torno a
1 m, pero siempre teniendo cuidado de no solapar los chorros contiguos.
• De tres orificios, cinco orificios y chorros múltiples: Está constituida por una placa perforada con
varios orificios. Salen chorros idénticos con una sucesión de gotas gruesas (0,5 a 2 mm) y cuyo impacto sobre el
suelo produce una distribución aceptable para distribución de abonos líquidos. Las presiones de trabajo están