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Huerta en Primavera

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HUERTA EN PRIMAVERA

¿Qué cultivos nos conviene hacer por almácigo?


Dentro de los cultivos de fruto, los tomates, pimientos y berenjena conviene iniciarlos por almácigo, porque
son cultivos largos, la planta tarda en crecer (sobre todo el pimiento y la berenjena) y es mejor cuidarlos
allí.
¿Y cuáles los sembramos en el lugar donde transcurrirán todo su ciclo?
Los pepinos, el melón, la sandía, los zapallos y los zapallitos convienen sembrarlos en el lugar definitivo,
porque tienen un crecimiento rápido y muy vigoroso. El plantín si no se transplanta a tiempo se envejece,
pero además no tolera el transplante a raíz desnuda (sin pan de tierra). Lo que sí necesitan es bastante
calor para crecer, se deterioran con el frío y su crecimiento es muy lento, por eso conviene esperar a que
haga calor y no adelantarse.
La albahaca es una planta aromática de alto consumo por los argentinos. Hay muchos tipos en el mundo,
pero acá la que más usamos es la verde italiana de hoja ancha, que es muy aromática, algo mentolada y
alimonada y de mucho vigor y rápido crecimiento.
Puede sembrarse a fin del invierno, pero puede sufrir el frío, amarillearse y sufrir varias enfermedades a
las cuales es muy susceptible. También puede sembrarse en almácigo y transplantarla. Tolera muy bien el
transplante.
Cultivos que se pueden seguir sembrando
Algunos cultivos que se sembraban durante el otoño, como la lechuga, la rúcula, la radicheta, el perejil, la
acelga, la espinaca y la remolacha, se pueden seguir sembrando. Son cultivos que se inician todo el año.

Primavera-verano, una época ideal para la huerta


La disponibilidad de luz solar beneficia el desarrollo de hortalizas y frutos. Técnicos del INTA brindan
algunos consejos para cuidar los cultivos de la huerta y asegurar una buena cosecha.

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Huerteros experimentados y aficionados que recién comienzan se alegran al observar que los días se
vuelven más cálidos, debido a que el aumento de las horas con luz solar activa es una fuente de energía
indispensable para el crecimiento de las hortalizas de primavera-verano. Técnicos del INTA brindan
algunos consejos para cuidar la huerta en esta época.
“Nuevamente llega este tiempo y la huerta nos muestra su lado más amable”, señaló Francisco Pescio,
especialista del INTA AMBA. En esa línea, explicó que “el comienzo de la siembra se estima para cuando
ya no haya riesgos de heladas: finales de agosto en el norte del país, septiembre-octubre en el centro y
noviembre en la Patagonia”.
Pescio recomendó que “las especies que requieren trasplante como tomate, morrón y berenjena conviene
llevarlas a la huerta recién a partir de octubre cuando se haya ido el frío”. “En el caso del tomate, es
importante que agregar bastante abono al suelo para favorecer la fertilidad”, indicó.
El período primavera-verano se destaca por la disponibilidad de luz solar, una condición indispensable
para que crezcan las hortalizas de fruto como zapallos, zapallitos, pepinos, sandías, melones, tomates,
berenjenas, pimientos, porotos y maíces. De igual modo, prosperan otras especies como albahaca,
radicheta, rúcula, acelga, batata y papa.
Mónica Filippi, especialista del INTA Chivilcoy, afirmó que las hortalizas de época necesitan calor y más de
8 horas de sol para un crecimiento saludable. “La demanda de intensidad depende del tipo de hortalizas:
las de fruto son las más exigentes y se ubican en la zona más soleada de la huerta, mientras que las de
raíz se adaptan a un sector intermedio”, analizó.
Con respecto a las de hoja, Filippi indicó que requieren menos luz y permiten aprovechar los lugares de
sombra. No obstante, advirtió la necesidad de mover las plantas “cuando se vuelven pálidas y tienen
entrenudos largos, ya que la intensidad de luz es insuficiente”.
Filippi destacó la importancia del estado nutricional del suelo para tener éxito en el cultivo y la
incorporación del compost –antes de la siembra– como estrategia fundamental para restituir y mantener la
fertilidad del suelo. “El agregado de compost o de lombricompuesto le asegura a la planta una nutrición
equilibrada y un rápido crecimiento inicial”, expresó.
Más consejos
De acuerdo con Filippi, una estrategia para que las plantas crezcan más rápido es colocar las semillas en
un tazón con agua durante dos días. “Esta técnica agiliza el proceso de germinación y permite que los
cultivos cubran con mayor uniformidad la superficie”, explicó.
Asimismo, recomendó la adopción de la “falsa cama” para disminuir la población de malezas y evitar que
no compitan con los cultivos. Esta práctica consiste en trabajar el suelo, darle un tiempo –cerca de una
semana– para que las malezas germinen y eliminarlas con la ayuda de un rastrillo. “Luego resta regar y
sembrar las especies que nos interesan en la huerta”, apuntó Filippi.
La especialista sugirió proteger el suelo con coberturas de alrededor de 2 cm compuesta por restos
orgánicos como paja, hojas, pinocha, cáscara de arroz, pasto seco, yerba, etc. “Esto disminuye la
velocidad de impacto de la gota de lluvia, evita la erosión, favorece la penetración de agua en el suelo y
mejora la economía de humedad en la planta”, aseguró.
Además de conservar la humedad en el suelo, Pescio señaló la importancia de proteger los cultivos en
tiempos de alta temperatura. “En verano, cuando los rayos de sol son muy fuertes, recomendamos armar
reparos con ramas, arpillera o mediasombra y aprovechar los espacios de sombra”, acentuó.
Más allá de los cultivos de verano, Pescio destacó la posibilidad de recuperar las plantas que quedaron del
invierno para producir semillas. “Si bien muchas de las plantas pueden ser recolectadas para consumir,
siempre es útil dejar algunas para que puedan completar todo su ciclo y así lograr la autoproducción de
semillas”, observó.
Esta práctica puede aplicarse a especies como rabanito, acelga, lechuga, perejil y rúcula. También se
adapta a habas y arvejas para las que “debemos dejar algunas vainas en la planta y cosecharlas cuando
ya estén secas”, afirmó Pescio.

[Link]

¿Qué es la asociación de cultivos?


Se trata de plantar las hortalizas, plantas medicinales y aromáticas en la huerta con el fin de crear una
relación beneficiosa entre ellas. La asociación de cultivos aporta beneficios tan importantes como la
prevención de enfermedades y plagas.
¿Qué beneficios tiene la asociación de cultivos?
La asociación de cultivos en nuestra huerta ayuda a:
 Optimización del espacio: La clave se encuentra en combinar plantas de crecimiento horizontal con otras
de crecimiento vertical el caso de puerros y lechugas, respectivamente o especies de crecimiento rápido
como los rabanitos y lechugas con algunas de crecimiento lento como zanahorias y repollos.
 Optimización del sustrato: Esto permite que las plantas no compitan por los mismos nutrientes que
provee la tierra. Las verduras de hoja tienen raíces superficiales y consumen el nitrógeno del suelo. Por el
contrario, las plantas con raíces más profundas extraen el potasio.
 Evitar el crecimiento de malezas: Al utilizar el suelo de nuestra huerta de manera intensiva, la superficie
se cubre con vegetación y las plantas no cultivadas tienen menos espacio y luz para crecer.
 Controlar los insectos dañinos: Las especies hortícolas pueden agruparse entre sí, con plantas florales
o con especies aromáticas y medicinales. Algunas especies atraen insectos benéficos para la huerta
(como por ejemplo los polinizadores o pájaros insectívoros) y otras, especialmente las plantas aromáticas,
sirven de repelente para los insectos dañinos.
Siembra asociada de primavera – verano
Podemos crear dos espacios y utilizarlos de la siguiente manera:
 Uno para verduras
 Uno para tomates
1. En uno de los espacios destinado a las verduras, podemos asociar verduras de raíz como
rabanitos, zanahoria, remolacha, con verduras de hoja como lechuga, acelga y repollo, de la siguiente
forma: tres líneas de raíces, a 0.50 m de distancia, y entre ellas, podemos sembrar lechuga, repollo
o espinaca y en en uno de los extremos del espacio, una o dos líneas de perejil.
2. En el espacio destinado para los tomates, podemos intercalar plantas de albahaca entre las líneas; ésta es
un aliado natural del tomate que ayuda a contrarrestar el ataque de insectos.
No nos olvidemos de las flores como el copete y la caléndula, que colocadas en los extremos, intervienen
beneficiosamente en el control de las plagas, algunas actuando como “repelentes”, otras albergando
insectos benéficos.

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