UNIVERSIDAD CENTRAL DE NICARAGUA
CAMPUS JINOTEPE
FACULTAD DE MEDICINA
TOXICOLOGÍA
“Toxicodinamia y Toxicocinética”
Nombre: Daniel Alexander Urtecho Villarreal
Docente: Dra. Keyling Valverde
Sábado 17 de agostro de 2024
La toxicología examina cómo las personas y otros seres vivos se exponen a sustancias
tóxicas a través de diferentes vías, como la ingestión, inhalación o contacto dérmico, y
cómo estas exposiciones afectan la salud.
PRINCIPALES TÓXICOS
Mercurio: Un metal pesado que puede causar daños neurológicos y renales. Se
encuentra en algunos termómetros, baterías y productos de pesca contaminados.
Arsénico: Un elemento tóxico que puede causar cáncer y problemas de piel. A menudo
se encuentra en agua potable contaminada y ciertos pesticidas.
Asbestos (amianto): Un mineral fibroso que puede causar enfermedades pulmonares
graves, incluyendo cáncer de pulmón y asbestosis, cuando sus fibras son inhaladas.
Dióxido de azufre: Un gas que puede irritar las vías respiratorias y agravar
enfermedades pulmonares. Se emite principalmente de procesos industriales y
combustión de combustibles fósiles.
Aspirina en altas dosis: Aunque es segura en dosis normales, en grandes cantidades
puede causar toxicidad y problemas gastrointestinales, entre otros efectos.
Fosgeno: Un gas tóxico que puede causar daño pulmonar severo y es un subproducto
de la combustión incompleta de compuestos clorados.
Polonio-210: Un isótopo radiactivo extremadamente tóxico si se ingiere o inhala, y es
conocido por su uso en envenenamientos de alto perfil.
Vinilo cloruro: Un gas industrial que puede causar cáncer y efectos tóxicos en el hígado
y el sistema nervioso.
Toxinas de botulismo: Producidas por la bacteria Clostridium botulinum, son
extremadamente potentes y pueden causar parálisis muscular y muerte.
Ácido sulfúrico: Un ácido fuerte que puede causar graves quemaduras y daños en los
tejidos. Se utiliza en muchas aplicaciones industriales y de laboratorio.
VÍAS DE ABSORCIÓN DE LOS TÓXICOS
Vía Respiratoria: A través de ella pueden entrar al organismo un gran número de
tóxicos. La importancia de esta vía se debe a que cualquier tóxico que llegue a la
superficie del tracto respiratorio entra en contacto con una superficie de
aproximadamente 70m.
Vía Dérmica: La absorción a través de la piel puede ser muy rápida cuando esta no está
intacta. Se puede ocurrir irritación local al contacto con la sustancia, incluso el tóxico
puede pasar al torrente sanguíneo a través de esta vía.
Vía Oral: Esta vía suele ocurrir de manera voluntaria para fines suicidas y es la vía más
común de intoxicación en los niños. Dependiendo del tóxico esta puede tener una
absorción rápida o lenta.
Vía rectal: Algunas sustancias tóxicas pueden ser absorbidas a través de la mucosa
rectal cuando se introducen en el recto. Este método se utiliza en ocasiones para la
administración de medicamentos, aunque también puede ser una vía de exposición
accidental.
Vía intramuscular: Los tóxicos pueden ser inyectados directamente en los músculos,
donde son absorbidos en el torrente sanguíneo a través de los vasos sanguíneos
presentes en el tejido muscular.
VÍAS DE DISTRIBUCIÓN DE LOS TÓXICOS
Sanguínea (Circulatoria): La mayoría de los tóxicos son transportados por el torrente
sanguíneo una vez que entran en la circulación. La sangre distribuye estos compuestos
a diferentes órganos y tejidos del cuerpo, dependiendo de la solubilidad y afinidad del
tóxico por distintos tejidos.
Acumulación en tejidos específicos: Los tóxicos pueden acumularse en ciertos
tejidos o órganos debido a su afinidad por ciertos tipos de grasa o proteínas. Por
ejemplo, los metales pesados como el plomo y el mercurio tienden a acumularse en
huesos y tejidos adiposos.
Distribución a través del sistema nervioso central (SNC): Algunos tóxicos pueden
atravesar la barrera hematoencefálica y afectar el sistema nervioso central. Esto puede
causar efectos neurológicos y neuropsiquiátricos, dependiendo del tóxico y su
concentración.
Distribución a fluidos corporales: Los tóxicos pueden estar presentes en diversos
fluidos corporales como la orina, las heces, el sudor y la saliva. Estos fluidos pueden
servir como indicios de exposición y también como vías de eliminación de los tóxicos.
VÍAS DE METABOLISMO DE LOS TÓXICOS
Metabolismo Hepático (Hígado): El hígado es el principal órgano responsable del
metabolismo de los tóxicos. Este proceso se realiza en dos fases:
• Fase I (Modificación Funcional): En esta fase, los tóxicos son modificados
mediante reacciones de oxidación, reducción o hidrólisis, principalmente
mediadas por enzimas del sistema del citocromo P450 (CYP). El objetivo es
introducir grupos funcionales, como hidroxilos o grupos amino, que aumenten la
polaridad del compuesto.
• Fase II (Conjugación): En esta fase, los productos de la fase I se conjugan con
moléculas endógenas, como glucurónidos, sulfatos, o glutatión, a través de
reacciones de conjugación. Este proceso hace que el tóxico sea más soluble en
agua y, por lo tanto, más fácilmente excretado.
Metabolismo Pulmonar (Pulmones): Los pulmones pueden participar en el
metabolismo de algunos tóxicos, especialmente aquellos que se inhalan. En el pulmón,
los compuestos pueden ser metabolizados por enzimas presentes en el epitelio bronquial
y en las células alveolares.
Metabolismo Cutáneo (Piel): La piel tiene capacidades metabólicas limitadas, pero
puede participar en la biotransformación de algunos compuestos tóxicos que entran en
contacto con ella. Esto incluye la actividad de enzimas como las transferasas en las
glándulas sudoríparas.
Metabolismo en el Sistema Linfático: Aunque menos significativo, el sistema linfático
también puede participar en la distribución y metabolismo de ciertos compuestos tóxicos,
especialmente aquellos absorbidos a través del sistema linfático.
VÍAS DE EXCRECIÓN DE LOS TÓXICOS
Vía renal (orina): Los riñones son responsables de filtrar la sangre y excretar muchos
compuestos tóxicos a través de la orina. Los tóxicos solubles en agua y sus metabolitos
son eliminados principalmente por este medio. Los riñones realizan un proceso de
filtración, reabsorción y secreción para remover estas sustancias.
Vía pulmonar (aire exhalado): Algunos tóxicos, especialmente gases y vapores, son
eliminados a través de la respiración. Los pulmones pueden exhalar compuestos que
han sido absorbidos en el torrente sanguíneo y que se han transferido al aire en los
pulmones.
Vía salival: Algunos tóxicos pueden ser excretados a través de la saliva. Esta vía es
menos común, pero puede ser relevante en ciertos casos, especialmente en la
exposición crónica a ciertos químicos.
Vía placentaria: Aunque no es una vía de excreción en el sentido tradicional, los tóxicos
pueden ser transferidos al feto a través de la placenta. Esto puede afectar al desarrollo
fetal y es importante en el contexto de la exposición prenatal a toxinas.
TOXICODINAMIA A NIVEL NEUROLÓGICO
Alteraciones Cognitivas y del Comportamiento: Los tóxicos pueden afectar funciones
cognitivas como la memoria, la atención, el juicio y la capacidad de aprendizaje. También
pueden alterar el comportamiento, causando cambios en el estado de ánimo, la
agresividad, o la ansiedad.
Problemas Motores: Los tóxicos pueden interferir con la coordinación motora y el
equilibrio. Esto puede resultar en temblores, movimientos involuntarios (como tics),
debilidad muscular, o dificultades en el control motor fino.
Daño Neuropático: Algunos tóxicos pueden causar daño directo a las neuronas,
resultando en neuropatías periféricas y dolor neuropático. Esto puede incluir hormigueo,
entumecimiento, o dolor en las extremidades.
Demencia y Degeneración Neurocognitiva: La exposición crónica a algunos tóxicos,
como metales pesados (por ejemplo, plomo, mercurio), puede contribuir al desarrollo de
demencia y otras formas de degeneración neurocognitiva.
TOXICODINAMIAS A NIVEL RESPIRATORIO
Irritación de las Vías Respiratorias: La exposición a gases o vapores tóxicos puede
causar irritación en la nariz, garganta, y bronquios, lo que lleva a síntomas como tos,
dolor de garganta, y dificultad para respirar.
Edema Pulmonar: La exposición a ciertos gases irritantes, como cloro o dióxido de
azufre, puede causar edema pulmonar, una acumulación de líquido en los pulmones que
dificulta la respiración y puede llevar a una insuficiencia respiratoria aguda.
Neumonitis Química: La inhalación de ciertos químicos, como vapores ácidos o
solventes orgánicos, puede provocar neumonitis química, una inflamación de los
pulmones que se manifiesta con tos, fiebre, y dificultad para respirar.
TOXICODINAMIAS A NIVEL CARDIOVASCULAR
Hipertensión Arterial: Muchos tóxicos, incluidos ciertos medicamentos y drogas
recreativas como las anfetaminas, pueden causar un aumento agudo de la presión
arterial. Esto puede poner una carga adicional sobre el corazón y los vasos sanguíneos.
Insuficiencia Cardíaca Aguda: La exposición a algunos tóxicos, como el monóxido de
carbono y ciertos medicamentos, puede comprometer la capacidad del corazón para
bombear sangre de manera eficiente, llevando a una insuficiencia cardíaca aguda.
TOXICODINAMIAS A NIVEL GASTROINTESTINAL
Irritación y Úlceras: La ingestión o la exposición a ciertos tóxicos, como ácidos y
bases fuertes, puede causar irritación en la mucosa gastrointestinal, llevando a úlceras,
dolor abdominal, y hemorragias.
Diarrea: La exposición a ciertos tóxicos, incluidos algunos medicamentos y
contaminantes, puede provocar diarrea, que puede ser causada por la irritación de la
mucosa intestinal o por la alteración del equilibrio de líquidos y electrolitos.
Hemorragias Gastrointestinales: En casos de exposición a tóxicos corrosivos o
irritantes graves, pueden ocurrir hemorragias gastrointestinales, manifestadas como
sangre en el vómito o en las heces (melena).