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Revista de baloncesto
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SKYHOOK

BASKETBALL MAGAZINE #35

Adiós, Mike
especial Krzyzewski
2
Fuerzas renovadas
Si eres de los que les gusta SKYHOOK en papel, ya lo habrás no-
tado. Si no, te lo contamos. Empezamos una nueva temporada
y queríamos -y necesitábamos- renovarnos. Por eso, hemos cam-
biado el formato de nuestra revista a uno más cómodo y práctico,
hemos remodelado alguna de nuestras secciones y hemos dado
una vuelta de tuerca a nuestro diseño.

Si nos seguís a través de las redes, sabréis que no hemos tenido


un verano sencillo. Varios problemas de diferente índole dejaron
nuestro proyecto por primera vez en seis años bastante tocado.
Lo que antes era ilusión, alegría y reto, se había convertido en
una carga, que cada vez pesaba más conforme se acumulaban
los problemas. El número que antecede a este contó con innu-
merables problemas, y uno de ello fue el económico. Aunque pa-
rezca improbable, las locuras de los hombres que suceden entre
explosiones y balas a miles de kilómetros de aquí también afec- 3
tan a la hora de contar historias de baloncesto en papel, por lo
que hemos tenido que darle una vuelta a todo. Con este diseño
esperamos poder asegurar la continuidad de la revista sin tener
que traicionar nuestra principal seña de identidad. Además, no os
vamos a engañar, seguimos echando de menos aquellos mara-
villosos Cuadernos de Basket y un formato tan parecido -que no
igual- nos llamaba mucho la atención.

Entre el complicado cierre del anterior número y las fuerzas re-


novadas de este, España ganó un Eurobasket. Lo hizo de forma
totalmente inesperada, extremadamente meritoria y dejando a
más de uno -nos incluimos- con la boca abierta. Al margen de la
polémica del nacionalizado, este torneo ha servido para colocar
a Scariolo de una vez por todas como una figura clave de nuestro
baloncesto, otorgándole todo el crédito que en ocasiones pare-
cía negarse al ganar con los Gasol, Navarro y compañía. Y si algo
nos ha enseñado este Eurobasket, es que tener a las estrellas más
resplandecientes del firmamento no te asegura, ni mucho menos,
la gloria.
SKYHOOK

Editor Redactores y fotógrafos


Jose A. Hernández
Enrique Peidro
Redactor jefe Theobald Philips
Emilio Sánchez-Bolea Jesús Miguel López
Fede Buendía
4 Contenidos web Olga Lorente
Oscar Fontecha Ruiz Alfonso S. Lozano
Jesús Villaverde
Impresión Julián Guede
Pixartprinting Mario López
Carles Toribio
Portada Marcos Rafael Cañas
Alamy Kiko Rocillo
Miguel Ángel Forniés
Edición
Skyhook Magazine
2022, Murcia

Skyhook Magazine

@skyhookmagazine

@skyhookmagazine Nº DEPÓSITO LEGAL


MU 817-2016

[Link] ISSN 2530-5891


Palabras para la eternidad

Sergio Scariolo
5

"Ha sido la la medalla


más inesperada, pero
no la más dura"
"No creo que haya sido el más duro, aunque parezca raro decirlo,
creo que ha sido bastante más duro en otras ocasiones en las que
teníamos otro tipo de personalidad". La verdad es que las declara-
ciones de Sergio Scariolo tras el inesperado exitazo ante Francia se
pueden interpretar de muchas formas... ¿Un dardo para grupos más
complicados y más deslumbrantes?
#12
En memoria #14
de Cosic Vitrinas
vacías

#16
El mercado
de las rondas #18
Al habla con
Gerard Solé

#24
Coach K, de
profesión leyenda
#60
El extraño
Kenny

#64
Izan Almansa,
valor en alza

#72 9

Te arrepentiste
de firmar eso

#80
#90 Bender, buscando
Nuevas su sitio
luces a punto
de brillar
Salto Inicial

12
MOMENTOS CON ENCANTO
una noche
con cosic

14
massive ball
vitrinas
vacías

16
star system
rondas en
juego

18
muy personal
el mundo
de solé
11
Salto Inicial

MOMENTOS CON ENCANTO


Cómo conocí a
Kreso Cosic
por Theobald Philips @TheobaldPhilips

¿Ven a ese profesional que está siendo humillado uno


contra uno por un universitario al que una multitud
aclama? Soy yo, ‘Jumbo’ Jim Eakins, y seguro que se
preguntarán cómo llegué a esa situación; bien, esta
es la historia.

A principios de los setenta, tras una exitosa carrera


en la Brigham Young University, yo era un sólido
pívot de los Virginia Squires de la ABA que, para
completar su formación, volvía en postemporada a
mi "alma mater" a cursar un máster. En uno de esos
veranos, al ir a clase, me topé de bruces con un tipo
tan alto como yo que, con inglés macarrónico, me
espetó: “¿Tú ser el profesional? Jugamos a mediodía
en el pabellón. ¿OK?”. Se trataba de Kresimir Cosic, la
actual estrella de BYU, un jugador que había oído que
era muy bueno, pero que, como eran los setenta y
vivía en la Costa Este, jamás había visto jugar.

Dado que entrenar con los Cougars me vendría bien


para quitarme el óxido, le dije que sí, y, a las doce, me
presenté en una cancha en la que, para mi sorpresa,
solo estaba él. Al preguntarle si tardarían mucho los
Salto Inicial

otros me contestó sorprendido “¿qué otros?”. Resulta


que no me había invitado a un entrenamiento del
equipo, sino retado a un uno contra uno. Por un se-
gundo pensé en retirarme, pero las gradas se habían
ido llenando de estudiantes, y negarse a jugar habría
dejado mi reputación muy malparada.

Empezaba yo y decidí, por seguridad, que lo mejor


era jugar al poste. Me resultó extrañamente fácil
coger la posición, hacer mi movimiento, soltar el ba-
lón, y… de la nada apareció aquella pantera dálmata
que bloqueó el tiro, dando paso a un espectáculo,
magnífico para el espectador, pero frustrante para mí:
driblaba, tiraba y se movía como jamás había visto a
alguien de 2,11 metros, pero intimidando y rebo-
teando como alguien de 2,11, no dándome la menor
oportunidad.

Así que ahí estoy, perdiendo el partido y el honor


ante un pabellón lleno que jaleaba al universitario 13
yugoslavo.

Afortunadamente, con 16-4, Cosic, ensoberbecido,


intentó sin éxito una canasta aún más imposible, per-
mitiéndome anotar mi sexto punto, lo que me daba
el saque tras canasta. Volví a atacar el aro, pero, esta
vez, cambié la estrategia y usé todo mi físico para
hacer un mate descomunal. “¡No vale!”, gritó indig-
nado Kreso, a lo que calmadamente respondí “no, es
ilegal para universitarios, pero yo soy profesional”.
Y, amparándome en aquella artimaña, encadené los
siete mates que necesitaba para ganar.

Cosic, frustrado y enfurecido, me pidió reiterada-


mente la revancha, pero yo, salvada mi imagen, le dije
muy sonriente que no podía, que tenía clase, y me
marché. Muy despacio, eso sí, porque aquella clase
no empezaba hasta dentro de un par de horas…
Salto Inicial

por Julián Guede @julianguede

Vitrinas vacías
MASSIVE BALL
Salto Inicial

Con cada comienzo de temporada surgen colgados dos ‘banners’ de campeones de


guías escritas o audiovisuales que intentan la ABA, pero en 47 temporadas en la NBA
aportar una visión personal y/o analítica de solo pudieron llegar a dos Finales en 2002
las expectativas de cada franquicia ante la y 2003 para morir en la orilla. La última
temporada que se asoma. Con la conse- precisamente contra uno de sus antiguos
cución del último anillo de los Warriors compañeros en la ABA.
la franquicia de San Francisco se subió
al tercer escalón del podio histórico de Los de Denver son los que menos éxito han
campeones de la NBA con sus siete anillos, obtenido en la NBA, ya que su cota más
a diez de Lakers y Celtics. alta fueron cuatro Finales de Conferencia
perdidas. Y los de Indiana sí que pisaron
Hay franquicias o equipos universitarios Finales en 2000, pero los Lakers eran de-
cuya historia está plagada de victorias masiado superiores. Algunos dejan el ‘what
como los once campeonatos nacionales if’ de si hubiesen ganado anillo el año de la
del equipo masculino de UCLA -diez de famosa pelea ya conocida como Malice at
ellos en doce años- y los once del equipo the Palace, en la temporada 2004-05.
femenino de UConn, quienes desde 1995
y, sobre todo, desde 2000, han llenado sus Hornets y Pelicans -cuya historia es común
vitrinas de trofeos de campeonas. y daría para un artículo propio- no han
conseguido llegar más lejos que a segunda 15
Pero no todo es champán y joyería. Hay ronda y parece que así seguirán duran-
franquicias cuyas vitrinas permanecen te muchos años. Los Grizzlies son una
vacías. En algunos casos esta ausencia de franquicia joven y que no empezó a ser
títulos es por la juventud de la franquicia, competitiva hasta que llegaron a Memphis.
por la mala suerte en momentos clave o Aun así, consiguieron llegar a unas Finales
simplemente por pura disfuncionalidad. En de Conferencia en 2013 en un Oeste to-
pleno mes de agosto, los Puretas de Mas- talmente salvaje. Todo indica a que con Mo-
sive Ball hicimos un episodio dedicado a rant y Bane puedan volver a esas Finales, o
estas franquicias mal llamadas perdedoras. incluso estrenar la vitrina.

Son once franquicias -como campeonatos Wolves y Clippers son las franquicias mal-
tienen los chicos de UCLA y las chicas de ditas, ya que unos solo han podido ver algo
Uconn- con sus vitrinas vacías: Nets, Pa- decente en la época de Garnett y los otros
cers, Nuggets, Hornets, Pelicans, Clippers, han pasado media vida a la sombra de los
Grizzlies, Timberwolves, Suns, Magic y glamurosos y condecorados Lakers sin ha-
Jazz. Los casos de Nets, Pacers y Nug- ber llegado ni a unas Finales de Conferencia
gets llegaron tras la absorción de la ABA; hasta 2021. Magic y Jazz con dos Finales
aunque eso no fue excusa para los Spurs. perdidas y Suns con tres son los que salvan
Los de New Jersey y Brooklyn tienen el honor de estos mal llamados perdedores.
Salto Inicial

Hasta hace unos años las reconstrucciones en la NBA seguían


un patrón claro. Intentabas fichar agentes libres de rendimiento
inmediato sin que costasen mucho dinero y tus traspasos iban
encaminados a conseguir jugadores jóvenes y con el mayor margen
de proyección posible. El objetivo: que tus jugadores de comple-
mento no te llenasen gran parte del tope salarial y que tus jóvenes
tuvieran minutos para crecer. Y cuando tu equipo fuera mejorando,
ya podrías tener activos de nivel para intentar traspasar por una
estrella o habrías crecido lo suficiente para atraerla en el mercado
STAR SYSTEM

de agentes libres. Eso se ha hecho toda la vida así. Y, como pasa con
todo, hay veces que ha funcionado y hay veces que no.

De un tiempo a esta parte las elecciones de primera ronda han


comenzado a tener un mayor valor en el mercado, aunque siempre
hayan sido moneda de cambio. Sin ir más lejos, Magic Johnson llegó
a los Lakers en el Draft del 79 con una elección que debería haber
correspondido a los Jazz -y que fue a parar a los angelinos como
compensación por el fichaje de Gail Goodrich en el 76-. Pero desde
que Sam Hinkie tomó el control de los despachos de los Sixers
en 2013 las primeras rondas han tomado un valor todavía mayor,
capital en los equipos en reconstrucción.

Para no alargarnos mucho, Hinkie ideó un plan que bordeaba el siste-


ma. Un sistema que favorece quedar en peor posición. A los malos les
dan un premio, para intentar hacerlos buenos -el Draft, obviamente-.
Entonces, Hinkie intentó ser todo lo malo posible, traspasar a sus
buenos jugadores para acumular premios -primeras rondas de otros
equipos- y hacer que tus premios -tus primeras rondas- valiesen to-
davía más. Este plan, The Process, funcionó. Los Sixers eligieron, entre
otros, a Joel Embiid, Ben Simmons y Markelle Fultz -sobre Jayson
Tatum, imaginad lo que podrían haber sido los de Pensilvania- y se
convirtieron en un equipo candidato. De la nada a competir por el
anillo por la vía rápida mediante las primeras rondas.

Ese Proceso ha sido imitado, no tan a lo bestia, por muchos


equipos que han alcanzado su techo competitivo. Los Thunder lo
intentaron por la vía tradicional con Durant, Harden, Westbrook e
Ibaka. El proyecto estaba vivo, pero no confiaron en la Barba y KD
acabó sucumbiendo a los cantos de sirena de la Bahía de Oakland.
Salto Inicial

por Alfonso S. Lozano @alfonsoslozano

Toma las rondas


y corre
Después, tras intentarlo con Paul George y Carmelo
Anthony, decidieron seguir las enseñanzas de Hinkie:
acumular rondas y algún joven -Shai Gilgeous-Alexander-
con pinta de futuro All-Star. El ‘Diógenes’ de los Thunder
para conseguir rondas sumaba 38 en el verano de 2022:
19 primeras y 19 segundas. Tienen margen salarial y
monedas de cambio para escalar posiciones en el Draft e
intentar traspasar por algún jugador de su interés.

Los Knicks -en teoría no están reconstruyendo, sino cons-


truyendo- también han apostado por acumular rondas
-siete en los próximos tres años- para buscar traspasar 17
por una estrella, aunque esa cifra queda lejos de la de un
equipo con la que los neoyorkinos han compartido titula-
res este verano: los Jazz. Los de Salt Lake City han optado
por desmantelar un proyecto cuyo tope habían sido las
Semifinales de Conferencia. Sus dos estrellas han salido
traspasadas y el principal botín han sido las elecciones:
cuatro han sacado a los Wolves por Rudy Gobert y tres
-más Sexton, Markkanen y Agbaji- por Donovan Mitchell.

Estos dos movimientos veraniegos de los Jazz simbolizan


perfectamente las nuevas reconstrucciones y el valor de
las primeras rondas: valen mucho antes de ser efectuadas
y -habitualmente- mucho menos en el momento en el
que el elegido comienza a jugar. Porque, de momento,
la tónica general nos dicta una cosa: las primeras rondas
son más moneda de cambio que apuestas de futuro.
Veremos si esta es la línea que se continúa siguiendo en
los próximos años o si hay otro Sam Hinkie que vuelve a
reinventar los procesos de reconstrucción.
“En el momento que en
Europa queramos ser
como la NBA, vamos a
perder nuestra esencia”
Entrevista de Jesús Miguel López @jesusmiguell27
Gerard Solé Serra se ha convertido en una piedra angular de la narración

baloncestística de este país en los últimos años. Un periodista predesti-

nado desde bien pequeño a vivir pegado a un micrófono que disfruta de

una de sus mejores etapas profesionales de su carrera. Después de más

de diez años en el departamento de comunicación de la ACB, ahora,

nos cuenta en DAZN muchos de los encuentros de las diferentes com-

peticiones europeas. Adicto confeso al baloncesto universitario, se ha

erigido como una de las voces más autorizadas para contarnos qué es lo

que pasa en las canchas del otro lado del charco. Todo ello sin dejar de

lado nuevos proyectos que discurren de forma paralela al periodismo,

pero siempre aparejados con el baloncesto.

19

Posiblemente ahora mismo en tu De un buen momento en lo profesional


mejor momento profesional, ¿no, a uno que tampoco ha sido del todo
Gerard? ¿Viviendo un sueño? malo: el experimentado por la selec-
ción española en este Eurobasket.
Toda la vida he querido llegar a este
punto. Ahora vivo un momento muy Todos pensábamos que este era el
importante en mi carrera con la Eurobasket de Doncic, Giannis y Jokic,
oportunidad que me ha dado DAZN y que entre estos tres iban a repartir-
de estar en primera línea. Estoy se los metales. Empezó el torneo, y
cumpliendo el sueño que tenía desde España -que claramente fue de me-
niño de dedicarme a las retransmisio- nos a más- quedó primera de grupo,
nes, y no puedo estar más contento y evitando así a los cocos. En los cruces
agradecido de las oportunidades que vimos a una selección que cambió
lo han permitido. el chip, que salió a someter al rival,
valiente, con argumentos y roles muy recurrir a este tipo de recurso fácil
definidos. Se fueron dando los resul- para ser competitiva. Lo correcto hu-
tados y se llegó a una final en la que biese sido no nacionalizar a Lorenzo
Francia, una vez que aparece España Brown y asumir la realidad de la que
en el mapa, tiembla. Cuando no son disponemos en España. Era la opor-
los Gasol, son los Hernangómez. tunidad de confiar en talento joven,
más si cabe, y construir una plantilla
Por configuración de los jugadores y de futuro.
la confección de la plantilla, ¿quizás
la Grecia de Antetokounmpo era el Has estado diez años trabajando en
rival a evitar? el departamento de comunicación de
la ACB antes de pasar a ser narrador
Sí, no tenemos un jugador que pueda en DAZN. Una década que habrá
competir con esa exuberancia física dado para mucho…
que demuestra Giannis día tras día.
Itoudis está construyendo una selec- Los 10 años en ACB fueron maravi-
ción en la que Antetokounmpo está llosos. Todo surge con el proyecto
pasando de jugar casi los 40 minutos ACB360 para ofrecer los partidos de
a jugar alrededor de los 25 y el equipo la competición en su plataforma onli-
no se cae. Hubiera sido realmente ne. Ya llevaba algún tiempo narrando
difícil para España, pero me hubiera partidos en la web de enCancha.
gustado ver cómo hubiera planteado Pablo Malo de Molina me llamó para
Scariolo la defensa. participar en un ‘casting’. Partí con la
idea -preconcebida- de que me iban a
No podemos pasar de largo por la mandar de vuelta a casa, pero la ACB
nacionalización ‘express’ de Lorenzo apostó por jóvenes talentos y uno
Brown. ¿Decantas la balanza hacia la de entre los elegidos fui yo. Han sido
ética o el pragmatismo de tener un muchos años en los que he podido
jugador de esas garantías? aprender de enormes profesionales
con los que, además, he establecido
Aquí hay dos debates. El deportivo una estrecha amistad.
está más que resuelto. Lorenzo Brown
ha encajado a la perfección en el ¿Un referente en la narración depor-
vestuario, ha mostrado su compromi- tiva?
so de sumar al grupo y querer formar
parte de esto. A nivel deportivo ha He crecido desde bien pequeño
sido un acierto. Por contra, tenemos escuchando a Jordi Robirosa, voz por
el dilema de si una selección, con la excelencia del baloncesto catalán. Hay
trayectoria e historia de España, debe algo de él en mis narraciones. También
me fijo mucho en mis compañeros todo su trabajo.
de DAZN, con maestros como Rafa
Muntión o Piti Hurtado, entre otros. Si hubiese que hablar del enamora-
Incluso más allá de las fronteras del miento de Gerard Solé con el balon-
baloncesto; Carlos Martínez o Miguel cesto, imagino que nos remontamos a
Ángel Román en fútbol y Paco Caro en la típica historia de niño que juega con
balonmano son ejemplos a seguir. sus amigos en un equipo y, a partir de
ahí, todo lo demás.
En las retransmisiones se apuesta
cada vez más por acompañar a los Todo lo contrario. Mi padre había
narradores de exjugadores o exentre- sido jugador de futbol y yo seguí su
nadores en lugar de periodistas, ¿qué estela. Empecé de portero y después
opinión te merece? de lateral izquierdo, pero mi entrena-
dor, con buen criterio, me mandó al
Hay y debe haber un poco de todo. pabellón que estaba junto al campo de
Los jugadores y entrenadores han fútbol. Llegué allí y empecé a sentir-
vivido experiencias que un periodista me cómodo y valorado, aunque fuera
nunca va a poder explicar. Lo que te exclusivamente por mis más de 1,80
puede contar Berni Rodríguez, te lo metros de altura. Comencé a jugar, a
pueden contar Berni y pocos más. ver baloncesto en la tele y desde ahí, 21
Nadie mejor que ellos para contar qué esta pasión por el baloncesto.
pueden sentir los protagonistas. Todos
los puntos de vista son necesarios. ¿Y qué tal, eras bueno? ¿Cómo eras en
la cancha, nos pones un ejemplo de
Y en un futuro que ya es presente, jugador actual que comparta tu perfil?
también Twitch. ¿Cómo podemos
sacar provecho a esta nueva herra- A nivel técnico tenía buena mano,
mienta? sabía botar. Tenía un rol relativamente
importante en mis equipos. De cadete
Twitch permite al periodista que no y junior me gustaba simular el juego
tiene el trabajo de sus sueños hacer de Luis Scola y, ya de senior, lo mío era
cosas diferentes, explorar nuevas emular a Bargnani. Un 5 abierto, de
oportunidades y darse a conocer. Esta los de pisar poco la pintura y dejar la
red te exige estar día tras día al pie defensa para otros.
del cañón y eso es algo que no todo
el mundo puede asumir. Un buen De joven empezaría tu simpatía por
ejemplo es mi amigo Sergio Vegas, que el Baskonia y el Manresa, tus equipos
viene de picar piedra durante años y favoritos. Creo que es algo que llama
ahora empieza a ver la recompensa de la atención de ti, porque, tradicional-
mente, los narradores o periodistas tendrá un hueco especial en mi vida.
han preferido que no se supiera de
qué equipo son, pero tú no tienes Los de un lado te llaman madridista y
reparo en decirlo. los del otro barcelonista, ¿te importa?

Al Baskonia le cogí cariño cuando Críticas que forman parte del trabajo.
me introduje en el baloncesto, era Trato de estar tranquilo y de no pensar
el equipo de moda del momento, si tiro más hacia un lado u otro. Que la
superando a los grandes gigantes. Y gente me ponga la etiqueta que quiera.
a Manresa por motivos obvios. Fue el
primer equipo al que vi en directo, por De equipos favoritos en la NBA, los
cercanía con mi ciudad natal, y siempre Phoenix Suns. ¿Por qué los de Arizona?
Desde que surgió el ‘Run & Gun’ de aunque es muy exigente, también es, a
Mike D’Antoni. Era un equipo que la par, muy gratificante.
merecía la pena, aunque fuera un
partido contra el peor equipo de la liga Muchos jóvenes talentos europeos
retransmitido las 3:00 de la madru- optan ahora por dar el salto a ‘high
gada. Sabías que te lo ibas a pasar school’ o universidad antes de asen-
bien. Desde ese momento, le cogí un tarse en un equipo europeo…
especial cariño a la franquicia.
Debemos erradicar el mantra de que
Y en la NCAA… si un jugador se va de Europa a Estados
Unidos se está equivocando. Hay que
En este sentido he sido más de juga- decir que no todos valen, no todos
dores que de equipos y, por encima de pueden ir a EEUU. Pero sí hay quienes
todos ellos, Jimmer Fredette, mi ídolo. lo necesitan. Baba Miller, por ejemplo.
Es el jugador más impresionante a Estar lo suficientemente informado
nivel anotador que he presenciado en de dónde vas a ir y qué rol vas a tener
mi vida. Nunca he visto un talento tan es fundamental para dar el salto a un
descomunal, ni en otras competiciones. ‘high school’ o a la NCAA. La pena es
Me da pena que solo estuviera un año que, aún hoy, el aficionado medio sigue
en Europa y no tuviera ese rol principal desconociendo en gran medida cómo 23
que merecía en el Panathinaikos. Tengo funcionan allí las cosas. Y la realidad es
la espina de no haberle podido ver en que lo que te ofrecen en una universi-
directo ni haberle conocido. dad en Estados Unidos nunca lo vas a
poder tener en España.
¿Crees que la NCAA es la gran asig-
natura pendiente del aficionado al Por último, ¿qué le pide a estas alturas
baloncesto en España? Gerard Solé al baloncesto?

Cuando ves tu primer March Madness Que nunca deje de emocionarnos,


cambia tu vida, no existe nada igual. La que siga siendo tan imprevisible como
Copa del Rey puede acercarse, pero hasta ahora y que las instituciones tra-
no es ni siquiera ese nivel. Es el torneo bajen de forma conjunta para intentar
más salvaje y despiadado que existe que el aficionado no pierda la pasión y
en el deporte. Es una competición se sienta identificado con este depor-
que te atrapa, tremendamente difícil te. El baloncesto tiene mucho margen
de seguir. De un año a otro, el equipo de crecimiento, pero en el momento
campeón puede ser el peor y haber que en Europa queramos ser como la
cambiado su plantilla al completo. Es NBA,será cuando perdamos nuestra
un campeonato que no perdona. Y esencia.
Hasta las
24 leyendas
se retiran
El pasado marzo Mike Krzyzewski anunció lo
que era un secreto a voces: se retiraba como
entrenador en activo. Tras más de cuarenta
años en activo y un reconocimiento interna-
cional gracias a su labor al frente del combina-
do nacional, "Coah K" deja atrás partidos de
leyendo y el reconocimiento general como uno
de los grandes gurús del baloncesto universita-
rio. Una figura no tan conocida que pasamos a
desgranar en este especial.
25
especial

26

Senderos
de gloria
Artículo de José Antonio Hernández @jahernandez85
coach k

De origen humilde, Mike Krzyzewski nació en el seno de


una familia con raíces europeas y profundamente católi-
ca. Sus pasos se encaminaron casi de casualidad al ámbi-
to militar, donde conocería a un hombre que le cambiaría
la vida para siempre: Bobby Knight.
Josef era un tipo duro. Manos ásperas, piel de acero y un humor tan oscuro
como las minas de Pensilvania en las que llevaba años dejándose la vida y los
pulmones. Había llegado de Austria a principios de siglo y pronto descubrió
que aquel país, al que llamaban el de las oportunidades, podía convertirse en
su hogar y el de su familia, aunque fuera a costa de su salud.

Con la prole recién creada y unos cuantos dólares en el bolsillo, Josef Pituch
pondría la vista en Chicago, donde sus opciones y la de los suyos parecían más
propicias. Allí creció la pequeña Emily, que pronto comprendió que la vida era
trabajo y sacrificio. Nunca pisó la escuela secundaria, ni falta que hizo. De ado-
lescente conoció a un joven ascensorista llamado Will Krzyzewski, un inmigran-
te polaco sin tampoco muchos estudios con el que no mucho tiempo después
uniría su vida para siempre.
27
Los Krzyzewski eran una familia profundamente católica, creencia importada
desde Europa y que cumplían devotamente. En eso era lo único en lo que no
había rebajas. Poco después llegaron al mundo dos chiquillos, Bill y Mike. Tez
blanca, casi pálida, pelo azabache y piernas fuertes, al menos lo suficiente para
destacar en béisbol y baloncesto. En la familia Krzyzewski no sobraba una sola
brizna de aire. El sueldo de Bill apenas alcanzaba para pagar el alquiler del
primer piso de una casa en un barrio predominantemente polaco en el North
Side. Un hogar modesto para una familia modesta. Con apenas unos palmos
de altura, los niños se iban a fregar y barrer por las noches en el cercano Chi-
cago Athletic Club, un pequeño empujón para la maltrecha economía familiar y
un entretenimiento para los críos.

Mike aprovechó aquello en su favor. Cuando no estaba fregando o en la escue-


la, tenía una pelota en las manos. Lideró al equipo católico dos años en anota-
ción y fue para entonces cuando una llamada le cambiaría la vida. La academia
militar de West Point estaba dispuesta a becarle para que jugara con ellos. El
chico era bueno jugando y en los estudios, y sus padres vieron aquello como
una oportunidad de darle una educación con la que jamás habían soñado.

Sin embargo, Mike dijo no. Él no quería tener nada que ver con el ejército. No
quería ser soldado, desde luego. Una negativa que los padres no se espera-
especial

ban y que se resolvió como se resolvían por aquel entonces las cosas: con una
conversación en polaco a mucho volumen y plagados de los mejores insultos
procedentes del Viejo Continente. El chico daría su brazo a torcer y su vida
cambiaría para siempre.

West Point, el punto de inflexión

Sin lugar a dudas, el momento en el que coinciden Mike Krzyzewski y Bobby


Knight en la academia militar de finales de los sesenta se puede considerar en
perspectiva como uno de los momentos más determinantes e icónicos de la
historia del baloncesto universitario moderno.

Allí forjarían una relación que con el tiempo se convertiría en leyenda, y, que
pese a que no acabó precisamente bien -su amistad se fue deteriorando con
el paso de los años, sobre todo a partir de los noventa- supone un punto de
inflexión y el nacimiento de dos formas de entender el baloncesto que, si bien
parten de puntos en común muy claros -compromiso, disciplina y trabajo en
equipo-, se ejecutarían de modos muy diferentes.

Pero no nos adelantemos.

28 Krzyzewski ejercería de ‘point guard’ clásico en West Point, mostrando ya sus


dotes como futuro entrenador en la pista. Evidentemente, el salto hasta el
siguiente nivel para un jugador con un físico tan común era complicado, por
lo que, pese a que terminaría como capitán del equipo, Mike pronto optó por
acercarse a otras ramas de la profesión, involucrándose especialmente con
Knight a la hora de preparar los partidos o elaborar el ‘scouting’ del equipo
rival de turno. Krzyzewski tenía un talento innato para resolver situaciones de
partido y adivinar las debilidades del rival.

En su tercer año allí, su padre falleció de un derrame cerebral. Aquel golpe dejó
una situación terrible a nivel familiar, con una madre escasa de medios económi-
cos y dos jóvenes todavía con un futuro incierto. El joven optó por lo más práctico,
y, una vez graduado, comenzó a servir en la Armada. Su tiempo como jugador en
activo quedó atrás, un pequeño legado que se tradujo en ser seleccionado en el
segundo equipo All-NIT, una notable participación en el prestigioso NIT anual que
se celebra en el Madison y, sobre todo, una hazaña que se recoge en su biografía
de la Academia: jamás perdió contra el equipo de la US Navy.

Sus siguientes años mezclan el baloncesto con la vida militar. Fue nombrado
segundo teniente en la Artillería de Campaña y destinado a Corea, para poco
después servir en la Escuela Preparatoria de la Academia Militar de los Estados
Unidos. Allí es donde lleva a cabo su preparación y primeros pasos como en-
trenador de baloncesto, desarrollando el germen de una forma de trabajar que
coach k

iría perfeccionando durante su extensa carrera.

Las señas de disciplina y compromiso que pediría a todos sus jugadores en


Duke provienen de estos años, en los que instruía a cadetes en unos férreos
valores que bien podían aplicarse en la pista de juego o en el campo de batalla.
Los casi cinco años de servicio cambiaron a Krzyzewski para siempre, otorgán-
dole una base de valores que resultarían innegociables durante toda su carrera,
para bien o para mal.

En 1974 volvería unir su camino a Knight. Pese a su vida militar habían conteni-
do vivo el contacto y Bob sabía de la incipiente vocación como entrenador del
joven. El por entonces capitán Krzyzewski apartaba su uniforme para abrir un
nuevo capítulo de su vida que duraría más de cuatro décadas.

Un banquillo, un hogar

Bobby Knight no había perdido el tiempo. Durante su época como entrenador


jefe en West Point había cosechado nada menos que 102 victorias, cifra que le
situó en el radar de programas universitarios más potentes como el de Indiana.

Aunque los inicios allí no habían sido sencillos, su metodología fue calando y
para cuando llegó Krzyzewski los Hoosiers eran ya un equipo listo para ganarlo 29
todo. El record de aquella temporada fue de 31-1, convirtiéndose en el tercer
equipo del país. Mike aprovechó para empaparse de las virtudes de Bob, inten-
tando alejarse de los demonios que perseguían -y lo harían por los siglos de
los siglos- al técnico de Indiana. Para cuando Kentucky les apeó del título en un
partido de infarto (92-90), Krzyzewski ya había comprendido que si quería cre-
cer como entrenador no podía estar más tiempo a la sombra de Knight, y no
había mejor lugar en el mundo para hacerlo que en su viejo hogar, el banquillo
de West Point, huérfano tras la marcha de Bob tres años antes.

Allí obtuvo un récord general de 73 victorias y 59 derrotas, llevando al equipo


a un meritorio tercer lugar en el Torneo Nacional por Invitación.
Sin embargo, las cifras no fueron lo más importante de este periodo. Kr-
zyzewski se granjeó fama de entrenador comprometido, a los que sus jugado-
res adoraban, ya que comprendían que él se preocupaba por ellos más allá de
si eran capaces de anotar, pasar o defender. Promulgaría -y lo hizo extensivo
al resto de su carrera- que fueran capaces de lograr buenas notas en clase, ha-
ciéndoles ver que para la gran mayoría de ellos el baloncesto era una estación
de paso, inculcándoles la importancia de aprovechar una formación que, sin
la beca que recibían muchos, jamás ni soñarían. Tras un lustro en West Point,
Duke, un programa hasta entonces de poco éxito en baloncesto, llamaría a
su puerta. Y en ese momento comenzaría una de las carreras más longevas y
exitosas de la historia.
especial

De
entrenador
a mito

30

La retirada de los banquillos de Mike Krzyzewski da lugar


a repasar toda una carrera que le convierte en la mayor
leyenda del baloncesto universitario americano. Un lega-
do histórico, inigualable y comparable al de los mayores
mitos de cualquier deporte mundial.

Artículo de Enrique Peidro @epeidro


coach k

Duke, de aspirante ocasional a candidato


perenne

En 1980, el programa de baloncesto de la uni-


versidad de Duke gozaba ya de un merecido
prestigio. En sus ocho décadas de historia habían
alcanzado numerosos éxitos y en su palmarés
figuraban diez campeonatos de liga regular, otros
diez títulos de conferencia y siete apariciones
en el torneo nacional. En dos de ellas llegaron a
disputar la final: frente a la todopoderosa UCLA,
en 1964; y contra Kentucky, en 1978, cayendo
derrotados en ambas ocasiones. El año 1974, con
Bill Foster como entrenador, lograron su victoria
número 1.000, un hito del que solamente otras
siete universidades podían presumir en aquel
momento. Algunos de los jugadores más rele-
vantes que habían vestido la camiseta de los Blue
Devils hasta entonces eran Mike Gminski, Art
Heyman, Randy Denton, Bob Verga, Mike Lewis,
Jeff Mullins, Dick Groat, Jack Marin, Jim Spanarkel,
Bernie Janicki, Bob Fleischer, Ronnie Mayer, Dick 31
DeVenzio, Carroll Youngkin o Doug Kistler. Todos
ellos con notables carreras universitarias, pero
sin ningún impacto como profesionales, nombres
que no han perdurado en el tiempo y que, hoy
en día, son grandes desconocidos para cualquier
seguidor ocasional del baloncesto.

Duke se había establecido ya como uno de los


grandes equipos universitarios de baloncesto del
país, pero le faltaba subir un peldaño para escalar
a la élite. Ese escalón que implica la consecución
de un campeonato nacional. La década de los
ochenta entrañó un antes y un después para el
programa. La llegada al banquillo de Duke de
una figura menuda de apellido impronunciable
cambió su rumbo, evolucionando de un aspirante
ocasional a un perenne competidor y habitual ga-
nador. Cuarenta años después es inconcebible un
March Madness sin la presencia de Duke. Y todo
ello se debe, sin duda, a Mike Krzyzewski.
especial

Afirmar esto no es una hipérbole. Basta con confrontar el palmarés


del equipo hasta entonces con lo logrado después de ese año 1980
para corroborar esta aseveración.

• 5 campeonatos nacionales, lo que la convierte en la cuarta


con más títulos de la historia.
• 13 participaciones en la Final Four, cinco de ellas consecuti-
vas -de 1988 a 1992-.
• 6 apariciones en el campeonato nacional.
• 13 campeonatos de liga regular.
• 15 torneos de conferencia.
• 101 victorias en partidos del March Madness, siendo la
universidad con mayor número de triunfos en esta compe-
tición.
• 1.202 partidos más ganados.

En lo que respecta a jugadores, Duke se convirtió en un destino


ambicionado por todos aquellos atletas que deseaban desarrollarse
con garantías de afrontar una exitosa carrera profesional. Crecer,
baloncestísticamente hablando, bajo las directrices de Kryzewski era
32 sinónimo de éxito y así lo supieron valorar también los equipos de
la NBA. Ocho de ellos lograron el Naismith Player of the Year, que
distingue al mejor jugador universitario del curso; nueve fueron re-
conocidos como National Defensive Player Of The Year; 14 formaron
parte del primer equipo All-American… No es de extrañar, por tanto,
que temporada tras temporada Duke alcanzara grandes éxitos en el
reclutamiento de jugadores, convirtiéndose siempre en uno de los
principales destinos para los mayores talentos jóvenes del país.

Bajo las órdenes de Mike Krzyzewsky se han desarrollado atletas


como Jayson Tatum, Kyrie Irving, Brandon Ingram, Christian Laettner,
Bobby Hurley, JJ Redick, Shane Battier, Grant Hill, Danny Ferry, Elton
Brand, Mike Dunleavy, Luol Deng, Seth Curry, Austin Rivers y un
largo etcétera, o los más recientes RJ Barrett, Cameron Reddish, Zion
Williamson y Paolo Banchero, los dos últimos números 1 del Draft.

No obstante, cabe señalar que el paso de Mike Krzyzewski por


los Blue Devils no fue un camino de rosas, ni la transformación
del programa llegó inmediatamente y por su mera presencia. Los
primeros años no fueron nada sencillos. En su temporada de debut
en el banquillo de Duke logró un modesto balance de 17 victorias y
13 derrotas, aunque en partidos de conferencia terminó con récord
coach k

negativo (6-8) y como quinto clasificado. Aquel


año disputaron el NIT, siendo eliminados en
cuartos de final. Las dos temporadas siguientes
resultaron también poco esperanzadoras, ya que
empeoraron sus registros: 10 victorias por 17
derrotas en la 1981-82 (4-10 en conferencia), y 11
partidos ganados por 17 perdidos en la 1982-83
(3-11 en la ACC). No sabemos si en aquel momen-
to alguien dudó del acierto de su contratación,
desconfió de sus capacidades o, incluso, si se
llegaron a plantear su relevo. Lo cierto es que no
se auguraba un futuro demasiado brillante para
un programa que, si bien como hemos visto no
estaba todavía instalado entre la élite absoluta del

33
especial

país, también es cierto que los resultados estaban muy por debajo de lo desea-
do. Sin embargo, los responsables de la sección tuvieron paciencia, mantenien-
do en el cargo a un entrenador todavía joven en quien veían todo el potencial
que terminaría desarrollando con el tiempo.

Por suerte, no hubo que esperar mucho para que los éxitos llegaran al progra-
ma. La temporada 1983-84 finalizó con un ilusionante balance de 24 victorias
y 10 derrotas. Y aunque todavía no llegaron los logros colectivos deseados,
supuso el despegue definitivo del equipo. Ese fue el punto de inflexión, el mo-
mento clave en el que cada nueva temporada era mejor que la anterior y la lí-

34

nea del equipo siempre era ascendente. El trabajo del entrenador, la constancia
en sus métodos, su dedicación en el trabajo y la inagotable fe en el potencial
del programa empezaban a dar sus frutos. Ya nada iba a detenerles en su cami-
no a la gloria, la cual alcanzaron en la temporada 1990-91 con la consecución
coach k

de su primer campeonato nacional. Y lo corrobo-


raron en la siguiente, cuando volvieron a coronar-
se campeones. Duke era una de las grandes, una
auténtica ‘blue blood’. Mike Kryzewski les había
conducido a ello.

El rey Midas de los banquillos

Consecuentemente, la figura de quien ya era


mundialmente conocido como Coach K iba ga-
nando respeto y prestigio según lograba nuevas
gestas. Y esa fama se traducía, por supuesto, en
un aumento exponencial de sus ingresos. El año
2019, la revista Forbes publicó una lista con los
entrenadores deportivos mejor pagados, en la
cual Mike Krzyzewski figuraba en décima posición.
Por delante de él solamente aparecían otros tres
entrenadores de baloncesto: Gregg Popovich,
Doc Rivers y Steve Kerr, todos ellos ejerciendo en
equipos de la NBA. Ningún otro entrenador de
baloncesto universitario aparecía entre los veinte
primeros, lo que muestra lo bien posicionado que 35
había logrado establecerse el mítico entrenador
dentro del panorama deportivo global.

Aunque la Universidad de Duke, como entidad


privada que es, no tiene obligación alguna de
hacer públicos los compromisos contractuales
que firma con sus empleados, se conoce la cifra
que pagó a su entrenador estrella en la última
temporada en la que ejerció como tal: 9,7 millo-
nes de dólares de salario base, más una cantidad
variable por incentivos que le llevó a ganar hasta
un total de 12,5 millones. Eso, sin contar los ingre-
sos derivados de sus compromisos publicitarios
con firmas tan potentes como American Express o
Nike. Si todo esto lo extendemos al total acumu-
lado durante su larga y próspera carrera… cabe
suponer que no pasará penurias durante su jubila-
ción tras retirarse ya con 75 años de edad.

Lógicamente estas cifras se refieren únicamente


especial

al pico máximo de su carrera, pues sus primeros contratos no fueron


tan jugosos como estos últimos. Su historial deportivo, sus logros en
la cancha, cada uno de los títulos conseguidos servían para mejo-
rar sustancialmente su valor. Se calcula que el patrimonio neto de
Krzyzewski en el presente ronda los 45 millones de dólares.

En realidad, es arriesgado y atrevido cuantificar la valía de un en-


trenador en dinero. ¿Mereció Mike Krzyzewski todo el dinero que
ganó? No sabemos cómo repercutieron sus logros en la tesorería
de la universidad, pero resulta innegable que si le pudieron ofrecer
tales cantidades, sería porque realmente lo consideraron oportuno
y viable. ¿El valor de un entrenador está determinado por lo que
cobra? Esta cuestión daría para un debate intenso, pero en este
caso los resultados acompañaron, el prestigio del programa de la
universidad de Duke creció hasta convertirla en uno de los equipos
de baloncesto más famosos de todo el mundo y, sin duda, la labor
del entrenador fue un factor clave para alcanzar ese estatus. Todo
ello, sin embargo, no debe conducirnos a pensar que la principal
motivación en la vida de Mike Krzyzewski era ganar mucho dinero y
amasar una tremenda fortuna. Su gran objetivo siempre fue ayudar
a sus jugadores a formarse, a prepararse adecuadamente para dar el
36 salto al profesionalismo, hacer crecer el programa y guiar al equipo
hasta las cotas más altas deportivamente hablando.

De no haber sido así, hubiera aceptado alguna de las muchas y


tentadoras ofertas que tuvo para dar el salto a la NBA, ganando in-
cluso bastante más dinero del que ya ganaba en Duke. En 1990, por
ejemplo, los Boston Celtics fueron los primeros que le tentaron con
dar el paso al profesionalismo. Mike Krzyzewski rechazó la oferta. Y
así ocurrió en sucesivas oportunidades, siendo la de 2004 por parte
de los Lakers, que incluía una parte de la propiedad de la franquicia,
la que más le costó rechazar.

La influencia del paso de Coach K por el baloncesto universitario ha


servido también para reforzar el peso de los entrenadores en una
competición en la que los jugadores están siempre de paso. Cons-
truir un programa ganador pasa por crear una determinada cultura,
y eso solamente se consigue con paciencia, dando continuidad y
poder de decisión a los entrenadores. Antes de Mike Krzyzewski
hubo un gran número de técnicos que consolidaron esta tendencia,
como los míticos Adolph Rupp, John Wooden, Bobby Knight o Dean
Smith, quienes ya gozaron de largas carreras en sus respectivas
coach k

universidades. Pero el exitoso paso de Krzyzews-


ki por Duke ha servido para que, además, esto
se vea traducido en unas mayores recompensas
pecuniarias. Tras la retirada de este, colegas de
profesión como Bill Self en Kansas o John Calipari
en Kentucky, también con años de experiencia a
sus espaldas y numerosos triunfos que avalan su
trayectoria, han cogido el relevo como máximos
exponentes de esta apuesta de las universidades
por reconocer el trabajo de sus entrenadores con
una alta remuneración. Eso sí, ninguno de ellos al-
canza todavía las astronómicas cifras que ingresó
Coach K en Duke.

Jon Scheyer, su sucesor en el cargo, llegó a


embolsarse unos diez millones anuales como asis-
tente de Krzyzewski, bonus incluidos. Así que, con

37
especial

al menos ocho cifras en el contrato es como parece que se estrena en el ex del


Gran Canaria en el cargo. Tiene por delante la difícil misión de suceder al mito,
la imposible tarea de hacerle olvidar. El tiempo y, sobre todo, los resultados,
determinarán su valor deportivo y, en consecuencia, su remuneración económi-
ca. Será complicado que logre siquiera acercarse a los impresionantes números
que ingresaba Coach K. Pero si hay algo de lo que no puede quedar la menor
duda es que en Duke saben valorar, y pagar, el trabajo bien hecho.

¿Héroes o villanos? Va de rivalidades

En un mundo tan pasional como es el del baloncesto universitario, no existe


el rol de buenos y malos ‘per se’, sino que esto depende de varios factores.
El primero de ellos es, como en todos los deportes, los resultados obtenidos.
Un mismo deportista puede pasar de héroe a villano en cuestión de minutos,
dependiendo de su rendimiento. El segundo es quién juzgue al personaje en
cuestión. Los seguidores de un equipo idolatran a sus jugadores y entrenado-
res, mientras que estos mismos, especialmente en los casos de mayor rivalidad,
son odiados por las aficiones contrarias. En ese sentido, Mike Krzyzewski no es
una excepción.

Si bien su paso por el equipo nacional americano le granjeó ciertas simpatías


38 entre el gran público, en el mismo momento en que volvía a sentarse en el

27 entrenadores de la NBA tienen un salario


inferior al de Coach K en Duke, que también
tiene contratos de patrocinio con American
Express o Nike
banquillo de Duke, posiblemente el equipo más odiado del país, las antipatías
germinaban de nuevo, convirtiéndose una vez más en el enemigo público
número uno. Esto sucedía en casi todos los estadios rivales, pero especialmente
cuando los Blue Devils se enfrentaban a su antítesis y gran contrincante: North
Carolina. Esa despiadada rivalidad entre aficiones también se trasladó a los
banquillos.

Uno de los mayores debates entre el gran público norteamericano plantea la


discusión sobre quién ha sido mejor entrenador en los grandes derbis: Roy
Williams o Mike Krzyzewski. Una controversia que va más allá de números y
resultados, que pone frente a frente a dos grandes técnicos que acumulan
coach k

victorias y cuya rivalidad hacía de los encuentros


entre ambos una lucha apasionada. Ganar no
significaba solamente sumar un triunfo más en el
casillero de su equipo. Era derrotar al gran rival,
mostrarle superable y dar un paso más en esa
subjetiva carrera por ser mejor que su némesis.
Cada encuentro era una batalla cruenta, una
lucha épica por alcanzar ese estatus casi divino
que solo se obtiene cuando se vence al enemigo.
Entre ambos, como no podía ser de otra manera
tratándose de dos personas cultas y educadas,
existía el máximo respeto. Pero no había piedad
cuando se trataba de demostrar quién era el
mejor. Los enfrentamientos entre ambos equipos
con Williams en el banquillo de los Tar Heels y
Krzyzewski al frente de los Blue Devils arroja un
balance de 18 victorias para los primeros por 22
para los segundos. ¿Determinante? De nuevo,
esto dependerá de quién lo juzgue y con qué
equipo simpatice más.

Pero Roy Williams, siendo quizás el último, no 39


es el mayor rival al que se ha enfrentado Mike
Krzyzewski durante sus más de 40 años como
entrenador de Duke. La primera gran confron-
tación emergió con otro mito de los banquillos
universitarios, Dean Smith, el legendario entre-
nador de North Carolina. Cuando Coach K llegó
a Durham en 1980 para hacerse cargo de Duke,
Smith ya estaba completamente asentado como
uno de los mejores entrenadores y formadores de
la NCAA y Krzyzewski le admiraba y tenía en alta
estima. Como ejemplo de ello, sirva esta anécdo-
ta. Apenas recién llegado a Duke, Krzyzewski trató
de reclutar a un jugador llamado Mark Acres, para
lo cual viajó hasta su domicilio en California. Allí,
durante la entrevista que mantuvo con la familia,
la madre del chico comentó que lo que más le im-
portaba a la hora de tomar una decisión sobre el
reclutamiento de su hijo era que fuese a un lugar
donde estuviera cerca de Dios. Krzyzewski no se
lo pensó dos veces. Su respuesta fue que, si elegía
especial

Duke, el chaval estaría apenas a diez millas de distancia de Dios… refiriéndose a


Dean Smith y Chapel Hill, lugar donde entrena y disputa sus encuentros North
Carolina.

Dean Smith era el enemigo a batir, el rival a quien Mike Krzyzewski más deseaba
vencer. El largo declive y muerte de Smith fueron sumamente duros para quie-
nes le amaban, pero también dolorosos para quienes le conocieron y compitie-
ron contra él. Krzyzewski tuvo mucho más que peleas a gritos desde la banda
con Smith a lo largo de los años. En ese triste momento, sin embargo, después
de toda la enemistad deportiva entre ellos dos, Coach K comprendió que, en
muchos sentidos, se había convertido en Smith. Él era el nuevo objetivo, la vara
de medir para los entrenadores más jóvenes que intentaban competir con él y
derrotarle, tal y como había sucedido con ambos durante los años precedentes.

Pero en aquellos gloriosos y añorados años, paralelamente a la aparición de


Krzyzewski en Duke, también surgió otra estrella que brillaba con un fulgor

40
coach k

especial en el panorama baloncestístico univer-


sitario: Jim Valvano, un carismático técnico que
llegó para entrenar a North Carolina State apenas
nueve días después de que Krzyzewski fuera con-
tratado en Duke. Ambos ya se habían enfrentado
entre sí durante los cinco años anteriores cuando
Krzyzewski entrenaba en la Academia Militar y
Valvano era técnico en Iona. El último equipo del
ejército de Krzyzewski había tenido una marca
negativa de 9 victorias por 17 derrotas, una de las
razones por las que su contratación sorprendió a
casi todos en Duke y en el mundo del baloncesto.
Iona había logrado un balance de 29-5 durante
la última temporada de Valvano allí y había sido
el último equipo en vencer a Louisville, que luego
ganaría el campeonato nacional. El balance en sus
enfrentamientos directos era de 1 a 4 a favor de
Valvano.

Se prolongaba así una nueva y bonita rivalidad


en el estado de Carolina del Norte, pugna que
evolucionó en amistad y admiración entre ambos. 41
Cuando Jim Valvano murió a los 47 años de edad
tras luchar contra el cáncer durante 11 agónicos
meses, Mike Kryzewski se encontraba junto a él,
lo que demuestra el grado de complicidad que se
generó entre ambos.

El propio Mike Krzyzewski dejó estas palabras en


una entrevista cuando se le preguntó por su rela-
ción con Smith y Valvano: "Los extraño a los dos
por distintas razones y por la misma razón. Eran
personas completamente diferentes y también
eran diferentes como entrenadores. Pero competir
contra ellos siempre era lo mismo, un reto muy
difícil. Si les vencías, sabías que realmente habías
conseguido algo importante, porque nunca fue
fácil lograrlo. Y, cuando te ganaban, lo que hacían
a menudo, te hacía querer encontrar una manera
de vencerles la próxima vez. Ambos me hicieron
mejor. Si no hubiera tenido que competir contra
ellos, probablemente no estaría donde estoy hoy.
No estoy tratando de decir algo bueno o decir lo
correcto. Es solo un hecho”.
especial

La
42 redención
Artículo de Marcos Rafael Cañas @capemarcos

Solamente podía contener la respiración. Durante años, Mike


Krzyzewski había cosechado la gloria en la NCAA sin poder ponér-
sele una mácula a su trayectoria con los Blue Devils de Duke. De
hecho, la única acusación que vertían los detractores de Coach
K era que no había aceptado los múltiples cantos de sirena de la
NBA, quizás temiendo no encajar tan bien dirigiendo estrellas a
diferencia de cómo lo hacía frente a muchachos en su etapa de
formación. De cualquier forma, allí estaba en un caluroso agos-
to, observando una pantalla de ordenador al lado de Kobe Br-
yant, uno de los competidores más mortíferos en pista, alguien ca-
paz de causar quebraderos de cabeza al mismísimo Maestro Zen.
coach k

Era 2008. El entrenador y la estrella debían viajar juntos a China con el objetivo
de recuperar el oro para la USAB. Antes de montar en el avión, LeBron James
quiso advertir al seleccionador de que el equipo estaba disconforme con algu-
nas selecciones de lanzamiento a cargo del astro de los Lakers en un amistoso
contra Australia. “Esos fueron tiros de mierda”, fue la frase que se atrevió a
decir en la reunión privada un profesional con décadas de experiencia, cuya
familia era de ascendencia polaca y le transmitió el valor del esfuerzo en el tra-
bajo duro. Bryant, el genio que podía encarar al Shaquille O’Neal que tiranizaba
los aros de la mejor liga del mundo, le pidió disculpas por aquella situación.

Todos conocemos el final del relato. Oro olímpico y el escolta siendo heroico
en la final. Con todo, conviene recordar que no es tan fácil embarcarse por
medio mundo con algunos de los más grandes de este deporte, con egos
equiparables a su genialidad en pista. Puede que Krzyzewski no haya estado en
disputas por el anillo, aunque pocos de sus colegas en el campeonato profe-
sional podrán presumir de equilibrar una balanza tan delicada como la que le
encomendó su amigo Jerry Colangelo.

La caída del Olimpo

Sucedió en Atenas. El Mundial de Indianápolis -2002- había dado pistas dos


años antes, pero no quisieron verlo en la delegación norteamericana. El com- 43
binado se vio obligado a celebrar el bronce, puesto que Lituania, quien ya fue
capaz de batirles en fase de grupos, lo peleó hasta el final. Previamente, Argen-
tina los apeó de la medalla de oro. Y como para olvidar el bochorno de aquel
primer partido, humillados por el minúsculo Puerto Rico, estado libre asociado
a los Estados Unidos. Corrían horribles rumores acerca de la convivencia entre
Larry Brown y la plantilla.

Era un barco lujoso y hundido. Jerry Colangelo, el hombre que dirigió con firme
mano la expansión de los Phoenix Suns, recibió la delicada misión de arreglar
el mástil, comprar nuevas velas y hallar al capitán idóneo. Teniendo en cuen-
ta la mala experiencia con Brown, un zorro de los banquillos cuyas raíces se
hundían en los fundamentos universitarios de North Carolina, sorprendía que
Colangelo apostase por Mike Krzyzewski, alejado de la NBA.

Sea como fuere, el arquitecto del Redeem Team hablaba de un plan a largo
plazo, tres años donde necesitaría a un técnico que ya conocía la gloria y el
fracaso internacional. Así, destacó como ayudante de Bobby Knight en Los Án-
geles -1984- y fue uno de los tres elegidos por Chuck Daly en Boca Ratón para
acompañarle con el único e irrepetible Dream Team de Barcelona ‘92.
Tampoco le eran ajenas las penurias. Toni Kukoc y Vlade Divac le mostraron
a un conjunto que contaba con jóvenes promesas como Alonzo Mourning o
especial

Christian Laettner que el resto del globo estaba recortando distancias. Fue en
el Mundial de Argentina -1990-, una auténtica daga para Krzyzewski, máximo
responsable del área técnica de aquellas promesas universitarias. Por ello,
conocía muy bien las dos caras de la moneda.

“El número 4 estuvo espectacular en la primera parte”. Probablemente, en


el campus de Duke nunca le habían visto así. El alma máter de su programa
baloncestístico podía ganar o perder, pero siempre sabía qué había ocurrido,
dónde estaban las causas del triunfo o la derrota. No obstante, aquel día en el
Saitama Super Arena parecía sobrepasado. Su alusión numérica al ‘playmaker’
de la Grecia de Panagiotis ‘El Dragón’ Giannakis confirmaba que nadie de su
‘staff’ del USA Team conocía el potencial devastador de Theodoros Papaloukas.

Un Temístocles de la Euroliga que supo leer los males de un combinado nor-


teamericano hasta ese momento invicto en el Mundial de 2006: nulas ayudas
a la defensa individual, problemas para atacar la zona y escaso ‘scouting’ del
adversario. Por no decir nulo. Tampoco conocían al “número 7”, un destacado

44
coach k

Vassilis Spanoulis en la segunda parte.

El bronce ante una poderosa Argentina no fue bálsamo suficiente. Sentían que
ya no eran el Dream Team. De cualquier modo, Colangelo apreció que Coach K
protegiera a sus jugadores, elogiara a los rivales y reconociera que hacían falta
más horas de estudio. De repente, LeBron James, Carmelo Anthony o Dwyane
Wade no veían aquello como privarse de vacaciones veraniegas, querían qui-
tarse ese amargo sabor de boca.
¿Venganza o redención?

La revancha sobredimensiona todo lo ajeno. Hace depender la posible felici-

“Esos fueron tiros de mierda” – Coach K a


Kobe Bryant delante de todo el equipo, en
una sesión de vídeo posterior a un amistoso
dad en manos extrañas. Hablar de redención es un viaje interior, una cuestión
propia donde las cuentas a saldar son con uno mismo. A lo largo del campeo-
nato FIBA de las Américas -2007-, el seleccionador que debía devolver los días
de gloria sintió que Las Vegas fue el escenario de una recomposición. Ganaron 45
los diez encuentros y el 118-81 a Argentina, ganadora del oro olímpico, era un
aviso a navegantes.

Mike D’Antoni fue una de las flamantes incorporaciones al estado mayor. Co-
langelo sabía que había llevado a los Suns a nuevas cotas en basket ofensivo,
pero, sobre todo interesaba de él su conocimiento de lo que ocurría en el resto
de ligas del mundo. Coach K y él llegaron a un pronto entendimiento. Devo-
raron vídeos, compartieron impresiones y, al final, cuando veían piñas como
las de la Generación Dorada terminaban comprendiendo que era algo más: “El
compromiso que tenían esos muchachos hacia su país y hacia los compañeros,
esa hermandad, es lo que ocurre cuando tienes continuidad, compromiso y
talento”.

Las palabras del máximo responsable del Redeem Team escenificaban respeto
y la conciencia de que no bastaba ya con juntar superhombres. Eso sí, de la
oscuridad tenían los mimbres. Carmelo Anthony no lograba llevar a los Denver
Nuggets a la tierra prometida del anillo, aunque en la selección se sentía un
ganador. Kobe Bryant iba dejando atrás su narcicismo adolescente de LA y, tras
el escándalo de Colorado, poseía un compromiso total para ser el embajador
ideal de su nación. LeBron James era la prolongación de su seleccionador,
queriendo recortar diferencia de metales preciosos con Michael Jordan. Y así
especial

muchos más. Es decir, ahora tenían objetivos comunes, la misión de redescu-


brirse a sí mismos.

La roca en el camino

“Ha sido el partido más difícil que he dirigido a nivel internacional”. Las pala-
bras de Mike Krzyzewski sorprendieron en la sala de prensa olímpica. Induda-
blemente, acababa de alcanzar otro éxito, nada menos que en las semifinales
de Río de Janeiro -2016-. Klay Thompson se había consolado de su decepción
en la lucha por el anillo frente a Cleveland con 22 puntos que martirizaron a
España. El marcador (82-76) resultó bastante más ajustado que la percepción
del público, quizás malacostumbrado de dos encuentros antológicos: las luchas
por el oro en Pekín -2008- y Londres -2012-.

En suelo brasileño, el estratega de origen polaco quiso rendir tributo al hueso


más duro de roer en su camino para recuperar la hegemonía. De cualquier
modo, aunque la plantilla que llevaba era excelsa -Kevin Durant, DeAndre
Jordan, Kyrie Irving, Carmelo Anthony, etc.-, parecía un punto menos divina
que los acorazados de las dos ediciones anteriores. Ya no estaban Kobe Bryant,
Jason Kidd o LeBron James. La selección capitaneada por Pau Gasol en pista y
Sergio Scariolo en la banda hizo un esfuerzo más que digno, pero el maquillaje
46 del último cuarto que permitió perder por menos diferencia que en los anterio-
res duelos no ocultó la sensación de que la mejor generación que nunca había
visto nuestro país murió en la orilla.

Coach K había conocido, al fin, a los juniors de oro que hicieron temblar Lisboa
en la fase de grupos de Pekín. El resultado fue apabullante (119-82). A fin de
cuentas, era justo lo que debía ocurrir cuando los verdaderos Dream Teams
cruzan medio mundo para demostrar su auténtico potencial. Fue un triunfo tan
placentero que el USA Team casi podía permitirse obviar algunos malos ratos
que los Tercios Viejos de Argentina les dieron en semifinales. En algunos ins-
tantes, Luis Scola hizo revivir viejos fantasmas con su fantástico juego de pies,
aunque los físicos de Ginóbili y Nocioni no eran los mismos que en Atenas. El
101-81 fue el producto de la imposición de una escuadra con más gasolina en
el depósito y una meta innegociable.

Aíto García Reneses, en su única experiencia a los mandos con la selección ab-
soluta, nunca había llegado a conectar con sus pupilos como sí había logrado
Pepu Hernández. Sea como fuere, en su mente de gran maestro de ajedrez en
la cancha había tramado un plan. Picó el orgullo de aquellos jugadores acos-
tumbrados a ganar y que podían verse tentados de celebrar la plata, habida
cuenta del aura divina que su oponente había logrado. Las estrellas america-
nas, ansiosas de expandirse al mercado chino, habían mostrado contundencia
coach k

y clase en sus victorias. Igual que en la fabulosa hazaña de Los Ángeles -1984-,
España debía entregar sus estandartes con honor y hacerse la foto.

En resumen, Reneses hirió donde más daño hacía a una plantilla que quería
mostrar estar cerca del Redeem Team. Por momentos, fue como presenciar un
asalto al Olimpo, la batalla de Zama para uno de los mejores técnicos ACB de
la historia. Todo estaba por decidir en el último cuarto en Pekín, quedando la
duda razonable de qué hubiera ocurrido si Dwyane Wade no hubiera estado
tocado por la varita mágica -27 puntos-. “Si hubiéramos perdido en Pekín, no
estaría aquí sentado ahora hablando como seleccionador. Eso lo tengo claro.
Ganábamos solo de dos a falta de nueve minutos, había muchísima presión…
pero apareció la Mamba”. Krzyzewski todavía a día de hoy evoca con una mue-
ca de alivio haber tenido a Kobe Bryant.

Más allá de los polémicos pasos de salida, genialmente ironizados por Juan
Carlos Navarro en la última posesión del partido, los resabios de la Gran Mura-
lla hicieron preparar al área técnica estadounidense el siguiente enfrentamien-
to. No fue en el campeonato de Turquía -2010-, donde volvieron a colgarse

La única derrota de Krzyzewski al frente


del USA Team fue ante Grecia en las semi- 47
finales de 2006, sorprendido por el nivel de
los números 4 y 7 helenos
el oro con una selección que parecía menos apabullante, pero que luego se
reveló como semillero de nombres gloriosos: Stephen Curry, Andre Iguodala,
Derrick Rose, Tyson Chandler, etc. De entre ellos, Coach K pudo comprender
pronto que un joven llamado Kevin Durant, mejor jugador de aquel torneo, era
una de las piezas clave para revalidar en los Juegos Olímpicos.
Londres -2012- fue una llamada a la cautela. La cuarta fecha marcó el toque
de atención de un combinado valiente como pocos: Lituania cayó por escaso
margen (99-94) y bombardeando su defensa con sus armas predilectas -triples
y tiros libres-. Lejos de amilanarse, el equipo estadounidense aprovechó para
desperezarse, con voces como Chris Paul, elogiando a los lituanos. Algo había
cambiado desde la soberbia de días pasados. Una calma que hizo comprender
a la leyenda de Duke que no debía fiarse de los titubeantes pasos de la España
de Sergio Scariolo durante sus inicios en suelo británico.

El O2 presenció una obra maestra. El técnico italiano reservó lo mejor para la


lucha por el oro: una audaz combinación de la coordinación irrepetible de los
especial

hermanos Gasol con el aprovechamiento de Serge Ibaka para los compases de


defensa individual. Navarro, con molestias en anteriores partidos, saltó a la yu-
gular norteamericana en los dos primeros cuartos. Una serie de avalanchas que
podrían haber sorprendido a muchas otras encarnaciones del Dream Team,
pero no a esta versión curtida desde Saitama.

Krzyzewski respondió con defensas plagadas de ingenio: caja y uno al final con
Kevin Durant, además de una gran velocidad para pasar de la zona 2-3 a la 3-2.
De despreciarla o no dominarla, aquellas estrellas NBA se mostraron consuma-
dos maestros a la hora de ejecutarlas. La primera mitad acabó con un 59-58
que pasaría a los anales del baloncesto internacional. Igual que en Pekín, no
hubo ninguna concesión. Que James Harden o Anthony Davis apenas tuvieran
un minuto habla de la trascendencia que la banca norteamericana dio al duelo;
habían pasado los días gloriosos de Chuck Daly, cuando ni siquiera la Croacia
de Drazen Petrovic provocaba que se pidiera un tiempo muerto.

Mucho más que en Brasil, fue allí donde se vislumbró la proximidad de la


derrota, con Coach K encabezando la marcha a rendir tributos a un Pau Gasol
que tuvo que abandonar la pista en su mejor momento por un manotazo de
LeBron James, quien recogió la batuta del liderazgo de Bryant. Su ‘coach’ supo
48 verlo, hablando de él de manera inmediata tras elogiar a España: “He estado
con él desde 2006. Le he visto crecer enormemente. Es el mejor jugador, el
líder y muy inteligente”.

“Era un partido en el que el ganador estaría exultante y el perdedor abati-


do”. Coach K pronunció estas palabras en abril de 2022, su última batalla. Las
deidades del deporte son caprichosas y decidieron que fuese una derrota ante
su némesis universitaria: North Carolina en la Final Four universitaria. Sea como
fuere, la sentencia es la misma que él podía haber dado en sus triunfos contra
España. De hecho, en la Copa del Mundo de 2014, ante la sorprendente elimi-
nación de la anfitriona, recordó que incluso los mejores podían caer, usando
la sorprendente noticia como acicate para un nuevo título, donde Kyrie Irving,
el muchacho que él descubrió en el instituto St. Patrick de Nueva Jersey, se
coronó MVP.

Su testamento

El NBA Select Team agrupa a los meritorios universitarios, aquellos jugadores


más destacados de la NCAA, llamados ser codiciados en el futuro Draft.

Durante muchos veranos, esos jóvenes atletas, millonarios y estrellas prema-


turas, sacrificaban sin rubor parte de sus vacaciones para estar cerca de Mike
coach k

Krzyzewski para servir de ‘sparrings’ a sus pupilos. Era lo mismo que él había
visto hacer por Chuck Daly a nombres como Chris Webber o Allan Houston.

“Me quito el sombrero”. Fue el sentido agradecimiento de un enfant terrible


como Draymond Green, alma y quebradero de cabeza de Golden State en sus
recientes años de gloria. El ala-pívot recordaba sus meses en Río de Janeiro

49

con Coach K, maravillándose de los ajustes que había hecho su jefe para fusio-
nar lo mejor del ‘college’ con el trato a profesionales consagrados.

Nuestro protagonista supo mantener los anzuelos y motivación para convertir


en un auténtico quién es quién de la NBA a la hora de reclutar, incluso cuando
grandes jefes como David Stern barajaban volver a la fórmula pre-92 y vetar el
camino olímpico a los jugadores profesionales. Tal vez, el mayor piropo que re-
cibió fue la elección que hizo Jerry Colangelo tras su retirada: Gregg Popovich.
Únicamente los mejores pueden suplir a los mejores.
especial

A la altura de lo

El rey de la ACC
Ha ganado dos títulos de torneos ACC más que la
leyenda de la UNC Dean Smith. Entre los entrena-

50 dores activos de ACC, Tony Bennett de Virginia ha


ganado el torneo de la conferencia dos veces.

Reconocimiento unánime
Ha sido incluido en el Salón de la fama del
baloncesto universitario (2006), el Salón de la
fama del deporte del ejército (2009), el Salón de
la fama del deporte de Chicagoland (2010) y el
Salón de la fama del atletismo de Duke (2011).

En 2001, Krzyzewski fue incluido en el Salón de


la Fama del Baloncesto Naismith Memorial en
Springfield, Massachusetts.
coach k

os más grandes
Algunos datos para comprender la magni-
tud de un entrenador legendario.

Un ganador sin igual A la altura del 51


matrestro
Krzyzewski es el entrenador de baloncesto universi-
tario masculino con más victorias de todos los tiem- La leyenda de UCLA,
pos con un récord de 1.196-365. John Wooden, es el úni-
co entrenador de
baloncesto masculino
que ha ganado más
campeonatos de la
NCAA que Krzyzewski
con un total de 10.

Duke ha aparecido en
nueve juegos de campe-
onato nacional durante
el mandato de
Un ciclo casi infinito Krzyzewski.
Llevó a Duke al Torneo de la NCAA en 24 años
consecutivos desde 1996 hasta 2019, la racha más
larga en la historia de la NCAA.
Un legado
único
Artículo de Carles Toribio
@CarlosToribio04

Bajo la guía de Mike Krzyzewski se


ha visto a la Universidad de Duke
como equipo campeón, competi-
tivo, duro, ganador, desinteresa-
do, intenso y comprometido. Cin-
co títulos atesora en su palmarés
histórico, además de tres oros
olímpicos con la selección de Es-
tados Unidos en el nuevo milenio.
Coach K era el gran líder, siéndolo
ya cuando fue capitán del equipo
de baloncesto de la Academia
Militar en West Point. Contrata-
do en marzo de 1980 con pocos
focos de atención y un nombre
difícil de pronunciar, se convirtió
en ‘coach’ de los Blue Devils sin
preguntar en aquel momento
cuál sería su salario. A partir de
aquel momento, todo es leyenda.
especial

Michael Williams Krzyzewski, nacido en Chicago, hijo de inmigrantes polacos


que creció en el barrio ucraniano de la ciudad del viento, puso fin a su icóni-
ca carrera como entrenador en Duke con la derrota en semifinales de la Final
Four ante North Carolina hace unos meses. Su trayectoria como entrenador se
resume a 47 temporadas como entrenador jefe, 42 en el banquillo de los Blue
Devils de Duke, con trece apariciones en la final a cuatro universitaria, cinco
campeonatos nacionales universitarios, 1.202 victorias y su inclusión en el Hall
of Fame desde 2011.

Pero su legado va más allá de estos números, que ya de por sí son históricos y
quedarán para siempre en la memoria, considerando a Krzyzewski como uno
de los mejores entrenadores de baloncesto de la historia, por su capacidad
para convertir los jugadores en un equipo y empujar, junto a otros entrenado-
res como Roy Williams, Bobby Knight o John Calipari, al baloncesto universita-
rio a la modernización del mismo durante años y temporadas.

Coach K accedió en 1980 como nuevo entrenador jefe de Duke tomando


el relevo de Bill Foster. En aquel momento, por ejemplo, no había reloj de
posesión o, en 1986, primera vez que Duke accedió a una Final Four, no había
línea de tres puntos. Durante años, dominó una época sin teléfonos móviles y
que hasta hace relativo poco tiempo no había entrado en la era de las redes
54 sociales. Pero Mike Krzyzewski es el primer entrenador en ganar campeonatos
nacionales universitarios en tres décadas diferentes, ganando en 1991, 1992,
2001, 2010 y 2015, colocándose como la cuarta universidad más laureada en la
historia por detrás de los once títulos de UCLA, los ocho que tiene Kentucky y
los seis North Carolina, dejando a Duke en igualdad con Indiana.

Evolutivo, líder, competitivo, luchador, educador, un camaleón en manera de


jugar, siempre moldeando sus métodos para cumplir en cada momento, evo-
lución. Todos estos elementos son comunes al entrenador Krzyzewski, junto a
un elemento clave dentro del mundo baloncestístico universitario de la NCAA.
Y es que posiblemente haya sido el mejor reclutador y el más selecto de los
Estados Unidos, haciendo ofertas en forma de beca cuando realmente quería
que algún jugador aterrizase como nuevo miembro de los Blue Devils. Jim Boe-
heim, otro entrenador legendario, dijo de él: “Significa más para el baloncesto
universitario que nadie”.

Legado para la historia

Comencemos por el final. A inicios del mes de septiembre, fue condecorado


con la Order of the Long Leaf Pine del estado de Carolina del Norte por el go-
bernador Roy Cooper. Lo es por su impacto significativo en el estado durante
su mandato como entrenador en Duke. Cooper le dio las gracias “por su dedi-
coach k

cación a los jóvenes, a los que ha servido dentro y fuera de la pista”. Las perso-
nas condecoradas y nombradas para la orden se convierten en embajadores de
Carolina del Norte, siendo una de las máximas distinciones y condecoraciones
del estado, y demuestra el papel que tuvo durante décadas. Krzyzewksi es un
icono del baloncesto universitario por impacto, dedicación y resultados.

Su carrera la comenzó como entrenador asistente en los Hoosiers de Indiana,


para ser entrenador en jefe de Army Black Knight durante el curso 1974-75,
y firmar en 1980 como entrenador de Duke, hasta 2022. Junto a los datos

55

anteriormente citados, se unen quince apariciones en campeonatos del Torneo


ACC, 1.129 partidos ganados en Duke, 535 victorias en la conferencia de la
costa Atlántico, que comparten palmarés con sus logros como seleccionador
de USA Basketball y siendo miembro del Naismith Memorial Basketball Hall
of Fame en 2001 junto a John Chaney, Van Chancellor o Moses Malone, entre
otros. Además, ganó tres premios como entrenador del año Naismith y cinco
especial

premios al mejor entrenador en la ACC.

Su legado es leyenda, sobrepasando los años, las temporadas y los cursos, a


las críticas, las administraciones o la enfermedad, como la lesión de espalda de
la que tuvo que ser intervenido en 2017, o la envidia, construyendo un legado
en la Universidad de Duke que durará para siempre. Ahora coge el relevo su
ayudante en los últimos años, Jon Scheyer.

Éxitos deportivos que se unen al poder ver a Krzyzewski sus reconocimientos


por sus esfuerzos filantrópicos y guiar a los estudiantes con su propia orga-
nización benéfica, el Emily K Center, una organización sin ánimo de lucro en
Durham que ofrece experiencias educativas de calidad a jóvenes estudiantes
de la comunidad.

Dirección a la NBA

La Universidad de Duke ha producido alguna de las estrellas más grandes y ru-


tilantes en la historia de la NBA de las últimas décadas, una institución histórica
en la producción de atletas olímpicos, ‘all-stars’ y campeones de la NBA.

Algunas de las más especiales que han pasado por sus manos responden a los
56 nombres del controvertido Christian Laettner, Gran Hill, Shane Battier o lo más
actuales Kyrie Irving, Jayson Tatum o Zion Williamson, y que hacen un total de
73 jugadores que, habiendo sido dirigidos por el mítico entrenador, han sido
seleccionados en el Draft de la NBA desde que Krzyzewski tomara el mando
en la temporada 1980-81. El primero, Gene Banks, cuando los San Antonio
Spurs le seleccionaron en el ‘pick’ 28 del Draft de 1981. 46 de ellos han sido
reclutados en primera ronda, sobresaliendo en el nuevo milenio Duke como
la universidad más destacada entre las treinta primeras elecciones. De 2009 a
2019, al menos un jugador de Duke fue elegido entre estas.

Mike Krzyzewski es el primer entrenador en


ganar campeonatos nacionales universita-
rios en tres décadas diferentes: los noventa,
los 2000 y los 2010

Cuatro jugadores pupilos de Mike Krzyzewski han sido número uno, de las
cinco que registra Duke. En 1999 el ala-pívot Elton Brand fue escogido por los
Chicago Bulls en la transición pos-Michael Jordan; en 2011, los Cavs eligieron
coach k

a Kyrie Irving, en 2018 New Orleans Pelicans seleccionaron a Zion Williamson,


uno de los grandes nombres pre-Draft de los últimos tiempos; y, en este 2022,
Paolo Banchero viaja hasta Florida como primer ‘pick’.

Banchero, nacido en Seattle, pero con pasaporte italiano, fue seleccionado por
Orlando Magic, superando a Chet Holmgren y Jabari Smith en la lucha por esa
elección histórica que siempre quedará para el recuerdo. Un Draft de 2022 que
fue muy prolífico para Duke, con un total de cinco elecciones, sobresaliendo
Banchero, pero encontrándose detrás de él la posición 15 Mark Williams, con
el 16 salió AJ Griffin, en el 26 Wendell Moore y, ya en segunda ronda, en la
elección número 42, el tirador Trevor Keels.

Una veintena de jugadores procedentes de Duke se encuentran en activo en


la liga, con un único miembro en el Hall of Fame: Grant Hill. Jugador de ‘Coach
K’ durante cuatro cursos, las lesiones nos dejaron a medias de una, aun así,
brillante carrera en Detroit Pistons, Orlando Magic, Phoenix Suns y Los Ángeles
Clippers. Fue siete veces All-Star de la NBA, primer equipo de la liga en 1997,
dos veces campeón de la NCAA y tiene su número 33 retirado por Duke.

La alargada mano de Krzyzewski en los banquillos

42 temporadas en el banquillo de Duke dan para muchas aventuras, éxitos, 57


fracasos e idas y venidas de ayudantes. Jon Scheyer sucederá a Coach K en el
banquillo y se une a una larga lista de antiguos asistentes de Mike que se con-
virtieron en algún momento en entrenadores jefe, ya sea de la NCAA o alguno
de ellos como asistente de la NBA o incluso ‘head coach’. Su huella y forma de
entender el baloncesto es larga y representativa.

En total, doce entrenadores probaron suerte como entrenadores jefe para


combinarse un total de 2.367 victorias y 2.028 derrotas, con 32 apariciones
en el torneo final del baloncesto universitario, pero ninguno de ellos ha sido
capaz de llevar a ninguna universidad a la Final Four. Todos ellos han cogido
elementos de su mentor, comenzando por el abrazar la cultura familiar, ya que
Duke no era solamente un programa, sino que se creaba una familia, abarcan-
do en muchas ocasiones de cosas que no tenían que ver con el baloncesto.
Otro elemento es el énfasis en la estructura y el liderazgo, en tener jugadores
entrenables que permitan establecer diferentes objetivos, dejando claro uno
de los lemas del histórico entrenador: “Tu equipo necesita creer al instante lo
que dices”. El tercer punto en común es el carácter, buscando el liderazgo y el
éxito, no solamente en el baloncesto. El cuarto elemento es la inteligencia. Y,
por último, el talento.

La lista de entrenadores ayudantes que decidieron emprender la aventura lejos


especial

de Coach K es larga, viendo a entrenadores como Tommy Amaker, entrenador


en Harvard desde 2007; Bob Bender, asistente en diferentes equipos NBA; Ste-
ve Wojciechowski, entrenador jefe de Marquette desde 2014 hasta 2021; Chris
Collins, actual entrenador de Northwestern desde 2013; o Nate James, entrena-
dor desde 2021 de Austin Peay.

Un nombre que destaca por encima del resto es Quin Snyder, siendo jugador
de los Blue Devils, asistente de Duke de 1995 a 1999, para ser posteriormente
entrenador de Missouri de 1999 a 2006, pasar como asistente en 76ers, Lakers
y Hawks, para ser entrenador del 2014 al 2022 de Utah Jazz, siendo entrenador
del All-Star en 2021, finalizando su etapa en Jazz hace unos meses y esperando
una posible oferta en la NBA en un futuro no muy lejano.

La NBA llama a la puerta de Mike

En más de cuatro décadas de gloria al frente de Duke no sorprende encontrar


alguna oferta de la liga profesional, si bien nunca ha estado por la labor el en-
trenador de origen polaco por dar el salto a la liga profesional. “Tengo mi dosis
de NBA, por así decirlo”, comentó estando al cargo de la selección estadouni-
dense masculina de baloncesto.

58 Se conocen hasta seis ofertas de equipos NBA a lo largo de los años para que
se pudiese acometer el aterrizaje de Coach K a la liga, comenzando en 1990,
cuando los Boston Celtics se interesaron por sus servicios. Él ya llevaba diez
años en Duke, pero no había conseguido aún ningún título nacional. Primera
declinación a la oferta del equipo legendario de Massachusetts.

La segunda propuesta sería en 1994, cuando los Portland Trail Blazers le envia-
ron una propuesta tras haber cesado a Rick Adelman. Una unión interesante
con el equipo de Oregón, porque en 1993 el entrenador había firmado con la
conocida marca deportiva de Nike, con sede en el mismo estado de los Blazers.
Segunda negativa.

Tendrían que pasar nueve años para la tercera oferta, procedente, esta vez, de
los Philadelphia 76ers. Billy King, pupilo de Coach K en Duke, era el ‘general
manager’ de la franquicia de Pennsylvania y consideraba que Krzyzewski era la
persona adecuada para hacerse cargo de los históricos Sixers en el momento
del adiós de Larry Brown, y para estrechar el lazo a Allen Iverson. Tercera vez
que dijo no a la NBA.

Un año después llegaba posiblemente la oferta más tentadora y que más se


pensó, según ha dicho el entrenador en varias ocasiones. En 2004, Los Ánge-
les Lakers consideraron que, para sustituir al legendario Phil Jackson y guiar
coach k

el nuevo camino de los de púrpura y oro, ya sin Shaquille O’Neal y con Kobe
Bryant como gran macho alfa, el ocupante de su banquillo había de ser otro
ya histórico entrenador. Hasta el propio Bryant, que siempre reconoció que, de
haberse decantado por la vía del baloncesto universitario como adolescente
habría escogido Duke, le llamó en varias ocasiones. Rechazó la propuesta, que
se cifraba en 40 millones de dólares y cinco años, pero más tarde admitió que

59

le despertó el interés por ser entrenador de los Lakers en aquel momento.

En 2010 llegaría la penúltima propuesta procedente de New Jersey Nets con un


Prokhorov que quería hacer todo lo posible para llevar a los Nets a lo más alto.
El magnate ruso tentó al entrenador, pero este no accedió. Un año después,
serían los Minnesota Timberwolves los que consideraban que era el adecuado
para entrenar a un equipo joven pero ilusionante con el aterrizaje en aquel
momento de Ricky Rubio procedente del FC Barcelona. Todos se llevaron un no
por respuesta.
Run & Gun
Rompiendo los cánones de un unicornio

60
Por Mario Alberto López Muñoz @Marioalberlopez

En esta sección del último número de Skyhook Magazine


hablamos de Chet Holmgren y de su físico tan peculiar, pero
lo cierto es que los unicornios vienen, como los perfumes,
en frascos de diversos tamaños. Kenny Lofton Jr. es un base
reconvertido en ala-pívot, un jugador tan singular como
el número 2 del Draft, pero por razones diametralmente
opuestas. Si el de OKC es un hombre alto, delgado en
lo extremo y más largo que un día sin pan, Kenny es un
tanque de 2 metros de tamaño, con uno de los troncos más
anchos y poderosos de toda su generación.

El ala-pívot de Louisiana Tech no ha sido drafteado, a pesar


de sonar en muchas de las apuestas de segunda ronda...
quizá por su excesivo peso, que le impide ser veloz como
para defender adecuadamente, o puede que por la escasa
competitividad a la que se ha enfrentado en la conferencia
USA dentro de la NCAA.
61
Sea como fuere, Kenny está acostumbrado a superar
dificultades desde los 2 años, cuando tuvieron que operarle
por un tumor cerebral. Quizá su cuerpo no sea el más
normativo en la práctica de este deporte, pero eso no
significa que no sea útil, en todas las etapas de su carrera
ha probado ser un terror en la pintura, imposible de mover,
fiero en el rebote y con suficiente muñeca como para ser
una amenaza fuera de su zona de confort.

En la universidad promedió 16,5 puntos, 10,8 rebotes y 2,8


asistencias por partido, siendo el jugador más importante
de su equipo. Con Estados Unidos en la competición sub-
19 del Mundial de baloncesto promedió 13 puntos y 5,3
rebotes, con actuaciones tan destacadas como la que tuvo
contra la Francia de Victor Wembayama, a la que colocó 16
puntos y 7 rebotes. Y en la Summer League, donde se ganó
su ‘two-way contract’ actual con los Memphis Grizzlies,
consiguió 19 puntos, 6 rebotes y 3 asistencias contra Chet
Holmgren, una actuación que le valió las alabanzas de CJ
McCollum y Ja Morant.

Todas estas proezas frente a sus compañeros de


generación dejan claro que no existe un solo físico
tipificado a partir del cual asegurar el éxito de un jugador
de baloncesto. Lo maravilloso del deporte, es que las
peculiaridades propias y únicas de uno mismo, en
ocasiones, pueden suponer sus mejores atributos. Donde
algunos ven a un jugador pasado de peso y lento, otros
ven a una bola de demolición capaz de arrasar a su paso
con lo que se ponga por su camino. Y, aunque Kenneth
no tiene su explosividad, ¿no hubo un cierto bocazas en
el Draft del 84 demasiado gordo y demasiado bajito para
ser ala-pívot en la NBA? Eso sí, lo cierto es que el modelo
a seguir de Lofton Jr. es algo distinto.

Dado su cuerpo, resulta sorprendente saber que su


jugador favorito es James Harden, aunque si uno ve
vídeos de Kenny lanzando triples dando un paso atrás con
62 su zurda, puede entender sus preferencias. Los jugadores
actuales ya no fijan sus miras a referentes posicionales,
solo el mismo jugador puede decidir cuál será su camino.

Quizás su comparación más fiable sea Paul Millsap,


producto también de Louisiana Tech, un segunda ronda
que llegó a ser All-Star en cuatro ocasiones y un techo
más que aceptable para este jugador. Muchos fans de
los Grizzlies han querido ver en él la segunda venida
de Zach Randolph, algo comprensible, ya que muchas
de las características del anterior ídolo del FedEx se
pueden aplicar a este ‘undrafted’. La pregunta es ¿Puede
sobrevivir un jugador así en la NBA actual?

Lo cierto es que Kenny ha adelgazado considerablemente


cara a la Summer League, y probablemente continúe
perdiendo peso de cara a sus partidos de G-League y
NBA. Aunque su enorme tronco superior le ofrezca
muchas ventajas, sabe que es imprescindible conseguir
la suficiente velocidad lateral como para no ser un
lastre en defensa. Entre sus cuentas pendientes figura
ser un buen defensor en el ‘pick and roll’ y elegir
mejor sus ángulos, así como aprender a posicionarse
correctamente para ofrecer mejores ayudas. Obviamente
jamás será un protector del aro, pero para un entrenador
exigente en la defensa como Jenkins, deberá probar que
no dañará al equipo en este aspecto si salta a la cancha.

Puede que muchos descarten a este hombre como


una simple rareza, pero el hecho de que los Grizzlies
ya fueran tras él mucho antes del Draft es un detalle
muy a tener en cuenta. Son muy pocos los errores de
esta franquicia a la hora de analizar el talento, y un gran
motivo de su éxito ha sido saber encontrar joyas en
los últimos puestos. Elecciones como Dillon Brooks o
Desmond Bane dejan claro que, cuando los ojeadores
de los Grizzlies ven potencial en un jugador, rara vez se
equivocan, y ya sea en los Grizzlies o en otro lugar en el 63
futuro, Kenny, por ahora, les está dando la razón.
Izan Almansa
y el verano de su vida
Artículo de Emilio Sáncez-Bolea @sanchezbolea / Fotos de FEB

64
Hasta este murciano de oro, nunca en la historia ningún español había sido
coronado dos veces ‘MVP’ de dos torneos internacionales diferentes. Izan Al-
mansa, que prefirió hace algo más de un año dejar la cantera del Real Madrid
para terminar su formación en el disruptivo Overtime Elite en Estados Unidos,
ha sido el primero. Mejor jugador del Mundial sub-17 y del Eurobasket sub-
18, es el nuevo gran nombre del baloncesto español. Y esta es su historia.

Todos tenemos un verano de nuestras vidas. Y, por lo general, este suele tener
lugar en la adolescencia. Días que ojalá no terminaran nunca, despreocupa-
ción de lo más absoluta, mañanas sin despertador, más horas al sol de las que
podemos contar, las primeras borracheras, alguna noche triunfal, un reír por
aquí, un bailar por allá… El guion es universal y de sobra conocido.

Izan Almansa acaba de vivir el verano de su vida y también es adolescente.


Pero ni ha seguido el guion esperado, ni tampoco es el típico chaval de 17
años barbilampiño que uno se cruza por la calle. Su guion es tan particular
que, de hecho, es uno nunca escrito antes por un baloncestista español. Y es
que este murciano de 2,07 metros es, desde este verano de su vida, el único 65
baloncestista español en ganar dos condecoraciones de MVP en dos torneos de
selecciones en el mismo año. Cierto es que eso de ser el primero en algo le va
bastante, pues también fue el primer europeo en sumarse al novedoso criadero
de estrellas Overtime Elite estadounidense. Pero, como hay tiempo para todo,
mantengámonos por el momento en el verano de su vida y los MVP. El primero,
en la Copa del Mundo sub-17 en que la selección española se hizo con la plata,
haciendo una más que digna final ante Estados Unidos. Y, el segundo, apenas
tres semanas después, en el Eurobasket sub-18, y como junior de primer año.

Fue el único jugador nacido en 2005 en el combinado nacional, si bien ya está


acostumbrado a doblar torneos internacionales para España con su generación
y la de un año anterior. Su salto al liderazgo fue ocupando la vacante dejada
por Juan Núñez -2004-, otro talento demasiado bueno como para conformarse
con de su mismo año. Y es que, para cuando se jugaba en Esmirna el torneo
europeo junior, el exmadridista estaba preparando las Ventanas FIBA de clasi-
ficación para la Copa del Mundo de 2023 y el Eurobasket senior con el primer
equipo nacional, del que fue el último descarte. Antes, Núñez había hecho
como Almansa, y se había colgado la medalla de oro en el Eurobasket sub-20,
siendo nombrado MVP de un torneo con chicos de mayor edad.
Con solo un año de diferencia y caminos paralelos hacia el éxito, ¿está tan cerca
una convocatoria de Almansa con una selección absoluta en constante regene-
ración como para verla de aquí a un año? Lo único que sabemos de su futuro
es que lo escribe él mismo, pero sí conocemos el pasado. Y, pese a ser hijo
de baloncestista profesional Steve Horton, que desarrolló toda su carrera en
España y la LEB, salvo un único año en la ACB con el CB Murcia-, no es la de un
chico predestinado a la canasta.

Las largas manos del fútbol

Se juega con los pies, pero hay que ver lo alargadas que pueden llegar a ser
las manos del fútbol para la captación de jugadores de formación. El de Izan
Almansa no es un caso diferente. “De niño no le gustaba el baloncesto, prefería
el fútbol”, cuenta su profesor de Educación Física en el colegio, Rafa Arias, su
descubridor, que es también entrenador y preparador físico en la cantera del
UCAM Murcia. Allá que se empeñó en llevarle a probar. Y vaya si lo consiguió.
Primero convenció a Javier Muñoz, por entonces el director deportivo de can-
tera, y después a Cristina, la madre coraje que le ha criado con la ayuda de la
abuela. Pero le costó algo más con el chiquillo, que en Primaria ya “parecía el
66 típico repetidor” porque, al que menos, le sacaba una cabeza.

“Le regalamos una camiseta del UCAM a ver si le servía de motivación, y poco
a poco fue cogiéndole el gusto al baloncesto hasta decidirse por él”, recuerda
Arias. En la típica estrategia con un chico tan tímido por entonces como Izan,
también fue un amigo. “Jugaba al fútbol porque era el deporte al que jugaba
todo el mundo”, se defiende el hoy doble MVP. Pero es que Arias no lo podía ver
más claro. “En 1º ESO hubo que hacerle unas sillas nuevas, porque no había
manera de que entrase en las que usa todo el mundo”. Y, al año siguiente, ya
no había puerta por la que para entrar no se tuviese que agachar. Era altísimo,
pero también muy coordinado. No tardó en destacar en el UCAM Murcia, y el
Real Madrid le fichó después de haberle echado el ojo en algunos torneos de
clubes nacionales.

“Menos mal que lo conseguimos”, bromea ahora Arias. Mira hacia atrás y, si no
fuese porque un chico de 17 años de esa estatura es difícil de olvidar, le costaría
reconocerle incluso cuando habla. “Le oyes hablar y está hecho todo un hom-
bre, con lo tímido y callado que era antes”, recuerda su exprofesor, que le ve
“mucho más responsable”.
Pionero de un nuevo camino

Entre aquellos días en el patio del colegio Santa María de la Paz de Murcia, sal-
to a la cantera del UCAM incluido, y esta afición al coleccionismo de medallas,
quintetos ideales y MVPs, media un trecho. Izan ahora se forma en el Overtime
Elite, el novedoso proyecto de la empresa de medios y publicidad de mismo
nombre, especializada en entretenimiento y deporte de formación que, entre
sus inversores, encuentra nombres como Jeff Bezos, Kevin Durant, Carmelo
Anthony… o Pau Gasol, quien le hiciera entrega del MVP de la Copa del Mundo
sub-17. “Le conocí la primera vez que
Izan Almansa fue uno de vino a vernos a Atlanta, donde estuvo
hablando con nosotros y nos enseñó
los 30 jugadores de todo
algunos movimientos”, cuenta Izan,
el mundo seleccionados quien ve en Pau “una persona muy
para ultimar su formación humilde, a cualquier cosa que le pre-
guntes te da una buena respuesta”.
baloncestística en el
Overtime Elite El Overtime Elite echó a andar en 2021
con una selección de 30 destacados
jugadores de instituto estadounidenses, pero también de diferentes partes del 67
mundo. Uno de los primeros en dar el sí a tan disruptiva iniciativa fue Izan,
que desde el año pasado vive y estudia en Atlanta, donde el día a día es poco
más que baloncesto y libros. “Nos levantamos sobre las 7.30, desayunamos y,
depende del día, vamos a clase primero o entrenamos. En cualquier caso, la
primera franja de horario es de 9.30 a 12.30, sea lo que sea, después comemos
y, de 13.00 a 17.00, tenemos clase o entrenamiento. Luego cenamos y, después,
si queremos, podemos hacer entrenamiento individual de gimnasio, pista o
ambas opciones. Y, así, todos los días”.

Una exigente rutina que tiene un único camino: el profesionalismo. O, dicho con
menos letras, la NBA. “Sí, ese es, sin duda, el objetivo”, reconoce el murciano.
“Aún queda mucho y hay que seguir trabajando, pero es mi gran sueño”. Ese
sueño no es baladí, tiene ya mucho camino labrado. Al menos eso dicen las
probabilidades. Y es que cuatro de los cinco MVPs anteriores a él en la Copa
del Mundo sub-17 han alcanzado la NBA. Son Bradley Beal, Jahlil Okafor, Collin
Sexton y Jalen Green. Entre los dos primeros y los dos últimos, Malik Newman,
que la ha rozado con diferentes contratos duales en varias franquicias y actual-
mente juega en la G-League. Izan reconoce que puede suponer “quizás un poco
de presión, pero no quiero estar pendiente de distracciones así”.
En Overtime, desde luego, van a poner de todo para que Izan alcance su sueño.
En los ‘mocks’ del Draft de 2024 ya aparece como elección alta de segunda ron-
da. Mientas, le queda, como mínimo, un año más en el Overtime Elite. Y nada
mal. Allí, y siendo menor de edad, a Izan ya le corresponde un salario base de
unos 100 dólares por temporada, que podrán ser muchos más según ventas de
68 camisetas con su nombre, explotación de su imagen en redes sociales y even-
tos de prensa, participación con marcas, etc.

Después de un año allí, a su madre Cristina se le hace difícil la distancia, pero


escoge verlo por el lado positivo, y es que “ahora cuando nos vemos siempre
es al menos una semana”, valora una mujer decidida. “Por muy lejos que esté,
si me tengo que coger un avión, yo me lo cojo”. Un gigantesco cambio que al
propio chico le ha hecho “crecer mucho como persona”, que es lo primero que
destaca Izan, en coincidencia con los adultos de su entorno.

El Real Madrid, estación de paso

Entre Murcia y Atlanta, la vida del nuevo prodigio del baloncesto español tiene
una chincheta clavada en la capital de España. El Real Madrid le fichó cuando
pasaba de infantil a cadete, y allí completó los dos años de esta categoría. Jugó
con el equipo cadete del club blanco, pero también subió con el junior y hasta
con el EBA. Y, sin embargo, consideró que lo mejor para su futuro no iba a estar
en el Real Madrid. Una decisión que “mucha gente no entendió, no solo por
irme de allí, sino porque era un proyecto nuevo, desde fuera no se sabía mucho
y era una incógnita cómo iba a salir”. Despejada la X, la ecuación no ha podido
resolverse de manera más satisfactoria.

Izan Almansa no es solo un jugador que destaca en categorías inferiores y


ayuda a conseguir campeonatos. Tiene trazas de jugador profesional. Alto, es-
pigado, buen protector del aro, con toque en lanzamientos cortos y un instinto
especial para el rebote, en él puede haber algo especial, un jugador de futuro.
Y los grandes clubes que tradicionalmente forman a través de la victoria ahora
tienen la competencia de proyectos enfocados, sin rubor ninguno, al desarrollo
individual de los jugadores dentro de los estándares actuales que demandan
las ligas profesionales; la NBA, de manera más concreta. De hecho, el propio
Overtime Elite se define a sí mismo como “un mejor camino hacia el deporte
profesional a los jugadores jóvenes más talentosos del mundo”.

Una nueva vía de formación que, además está muy bien pagada. Los 100.000
dólares que gana Izan Almansa están muy por encima de la mayoría de salarios
de la LEB Oro, sin ir más lejos. Y, que-
Como cadete, en el Real dando el escalón de la ACB demasiado
para la inmensa mayoría de jugadores
Madrid llegó a jugar en
de cantera que entran a jugar en edad
categoría junior y hasta senior, quedarse en tierra de nadie y 69
EBA, pero consideró que sin un nivel competitivo que permita
avanzar rápido hacia el máximo nivel,
su futuro sería mejor en no es nada apetecible.
otro lugar
Un proyecto, este de Overtime, que
emerge en este nuevo contexto de capitalización del baloncesto de formación
en Estados Unidos, donde el año pasado se aprobó que los jugadores de la
NCAA pudieran percibir compensaciones económicas a cambio de explotar su
imagen con fines comerciales, y donde el NBA G-League Ignite ya ha producido
un número 2 del Draft como Jalen Green. Que, por si recuerdan haberlo leído
en este contenido, efectivamente, así ha sido. Y como último MVP de la Copa del
Mundo sub-17 anterior a Izan Almansa.

“Allí se mejora mucho, sobre todo individualmente, y siento que he progresado


de una manera importante, así que sí, creo que fue un acierto”, valora el prin-
cipal protagonista de la historia. Su madre Cristina también observa que “ha
cambiado mucho físicamente”, y su descubridor, Rafa Arias, ve que “ya tenía
una envergadura tremenda, pero ahora ha ganado también mucho salto, y, en
definitiva, se le ve mucho más guerrero, sin miedo a los contactos”.
70
¿Le seguirá dando el tiempo la razón?

Por si había alguien en el Real Madrid pensando aquello que pensaron en Bar-
celona allá por 2001, cuando Pau Gasol voló a Memphis, aquello de no sé qué
de un rabo entre unas piernas -vaya, no ha sonado igual-, el resumen no puede
ser más demoledor. Izan Almansa se ha dado a conocer al mundo entero en
tres semanas que no son solo el verano de una vida, son las que transforman
una vida entera. Primer español en ganar dos MVPs de torneos internaciona-
les un mismo verano, plata mundial
Como cadete, en el Real y oro europeo y quinteto titular de
ambos campeonatos. Y más de 100.000
Madrid llegó a jugar en
dólares en una cuenta corriente que
categoría junior y hasta no va a hacer sino seguir creciendo.
EBA, pero consideró que El resumen es demoledor y, el futuro,
prometedor.
su futuro sería mejor en
otro lugar Pero, ya se sabe. Esto no va de llegar,
sino de mantenerse. El nombre de
Izan Almansa se ha viralizado este verano y ha aparecido en medios de comu-
nicación del mundo entero. En su país es una de las nuevas grandes esperan- 71
zas. Y la fama tiene también una cara B. Quienes más le conocen transmiten
tranquilidad. “Si los grandes entrenadores son los que saben extraer lo mejor
de cada jugador, él es grande porque ha sabido extraer lo mejor de cada entre-
nador, profesor, preparador y compañero”, dice Arias en un llamamiento a la
calma y la confianza.

Sean cuales sean los próximos pasos de la trayectoria de Izan Almansa, lo que
está claro es que este murciano que no cabía en el pupitre, y que ni aun por
esas quería cambiarse el baloncesto, escribe él mismo su destino. No son po-
cas las agallas que hay que tener par decirle al Real Madrid que crees que te va
a ir mejor en otro sitio, y tener que pagar por esa libertad. Menos si se trata de
irse a un país extranjero, con todo un océano de por medio. “Una decisión muy
valiente, que consensuamos en familia, pero que tomó él con todo mi apoyo,
como siempre”, rememora su madre Cristina.

Va a haber que estar muy atentos a cada decisión que tome este aún menor
de edad. Dan ganas hasta de preguntarle qué cubilete elige en el parchís, pero
más aún de que llegue el próximo verano y comprobar hasta qué punto puede
seguir sorprendiéndonos.
Contratos
tóxicos

72

La NBA está en plena expansión financiera y muchos equipos no


dudan en soltar altas cantidades de dinero, pero, por cada buen
contrato que se firma, aparece otro que se acaba convirtiendo
en un dolor de cabeza para alguna franquicia. Estos son algunos
de los contratos más tóxicos que hemos visto recientemente.

Fede Buendía @fedebuendiab / Fotos de Wikimedia


La NBA es una fuente inagotable de ‘highlights’, de des-
lumbrantes habilidades técnicas y capacidades atléticas sin
parangón; de drama, tensión y alegría sobre la pista. Y, aun
así, lo más fascinante de la liga ocurre con frecuencia entre
bastidores. Algunos de los momentos marcados a fuego en su
calendario -el Draft, la agencia libre, el ‘trade deadline’- tienen
poco que ver con un balón en juego y mucho con reuniones,
firmas y negociaciones.

El aspecto financiero de la competición estadounidense es


probablemente más complicado de entender que los entre-
sijos del juego en sí. Podemos perdernos en una selva de
límites salariales, de agentes libres restringidos y de intercam-
bio de ‘picks’ del Draft. Podemos no entender todo lo que
conlleva la compleja estructura de la liga, pero eso no es im-
pedimento para que nos pique la curiosidad cuando salta una
nueva notificación de Adrian Wojnarowski o Shams Charania
sobre un traspaso o una renovación de un jugador.

Lo dicho: lo más fascinante suele ocurrir detrás de las cáma-


ras. Nada más conocerse una noticia se suceden los comen-
tarios, las valoraciones y los veredictos sobre lo que acaba
de ocurrir, y pocas cosas generan más conversación que la
firma de un contrato controvertido, que nos haga llevarnos 73
las manos a la cabeza o, en algunos casos, claramente tóxico.
Y en una liga tan aficionada a los capítulos dramáticos y a la
generación de conversaciones, estos contratos no son preci-
samente escasos.

¿Qué es y no es un contrato tóxico?

Lo primero es definir qué es un contrato tóxico. Este término


se puede confundir con un contrato de muchos millones,
cuando esta sinonimia no tiene por qué darse. Por ejemplo,
Giannis Antetokounmpo renovó a finales de 2020 con los
Milwaukee Bucks por 228 millones de dólares por cinco años,
52 de los cuales se embolsará en la temporada 2025-26,
cuando el griego tenga 31 años. Es una cantidad de dinero
desorbitada, pero nadie en su sano juicio podría conside-
rarla una renovación tóxica. Es un contrato que garantiza a
su equipo mantenerse en el grupo de los aspirantes al título
durante varias temporadas, y eso tiene un valor incalculable
para Milwaukee.

¿Un ejemplo reciente donde sí se dé la sinonimia entre con-


trato cuantioso y contrato tóxico? Los 206 millones en cinco
años que los Oklahoma City Thunder le ofrecieron a Russell
Westbrook antes de la temporada 2018-19. El contrato no
ha acabado siendo especialmente perjudicial a la larga
para unos Thunder que actualmente se encuentran en
reconstrucción y con un saco sin fondo de elecciones de
Draft, pero sí para las tres franquicias en las que Westbrook
ha jugado en los tres años posteriores: Houston Rockets,
Washington Wizards y Los Ángeles Lakers. A pesar de la
cuantía del contrato, casi todos han conseguido traspasarle,
pero, con frecuencia a cambio de otro contrato también
tóxico -John Wall siendo traspasado a los Rockets para que
Westbrook fuera a los Wizards, por ejemplo-. Westbrook no
funcionó en Houston, se quedó a medias en Washington y
ha decepcionado en Los Ángeles, donde va a cobrar casi
50 millones esta temporada 2022-23 siendo un jugador
veterano, que no encaja en su equipo y que limita las
operaciones que la franquicia pueda hacer para mejorar la
plantilla.

Estos han sido dos ejemplos opuestos: uno abiertamente


positivo para la franquicia, otro que ha supuesto un dolor
de cabeza para los equipos que se han hecho con él. A
medio camino hay muchos contratos sin un veredicto tan
74 claro y cuya valoración depende de la visión subjetiva
de cada persona. Es el caso de Rudy Gobert y de los 170
millones que los Timberwolves le van a pagar en cuatro
años o de los 100 millones en también cuatro temporadas
por los que Anfernee Simons ha renovado con los Portland
Trail Blazers. En este caso nos alejaremos de la ambigüe-
dad y buscaremos el extremo, repasando algunos de los
contratos tóxicos -y no necesariamente de jugadores de
élite- más sangrantes de la NBA; contratos que han sido
abiertamente negativos, perjudiciales y, en definitiva, una
fuente de toxicidad para una o varias franquicias.

Especialistas sobrepagados y jugadores a medio camino

En la NBA actual no hay precisamente una sequía de


jugadores sobrepagados. De la misma forma que hay
estrellas con contratos plagados de ceros, hay jugadores
de rol con una alta nómina gracias a una habilidad concreta
de su arsenal. Es el caso de algunos especialistas en el
lanzamiento de tres; el triple se paga caro, incluso cuando
dicho especialista no ofrece mucho más al equipo. Davis
Bertans, por ejemplo, está en el tercer año del contrato
de 80 millones por cinco temporadas que le firmaron los
Washington Wizards -durante la 2021-22 fue traspasado a
los Dallas Mavericks-, cifra muy elevada para un tirador que
en los últimos dos cursos promedia un 36,5% de acierto
en triples. O Duncan Robinson, renovado en Miami por 90
millones en cinco años; una de las eminencias de la liga en
el lanzamiento exterior y que fue incapaz de mantenerse
en pista durante los pasados Playoffs por sus acentuadas
carencias defensivas.

Después hay un punto intermedio: jugadores que ni son


meras piezas de rotación ni han alcanzado el estatus de
estrella, pero que, aun así, están cobrando un salario a
la altura de los mejores de la competición. Es el caso de

75

Tobias Harris, a quien los Philadelphia 76ers renovaron por


180 millones en cinco años a partir de la temporada 2019-
20. Harris es un gran jugador, pero las cifras de su contrato
hablan de un jugador de élite, no de alguien que ha prome-
diado menos de 19 puntos en sus tres temporadas y media
con los 76ers y que no ha pasado de ser el tercera espada
del equipo.

El contrato de Harris ejemplifica cómo una franquicia


puede quedar atada a largo plazo por haberle ofrecido un
contrato muy por encima de sus posibilidades a determina-
do jugador. El jugador resulta difícilmente traspasable por
dos motivos: primero, por la propia cuantía en sí; y segun-
do, porque no es del calibre suficiente para justificar una
apuesta casi desesperada por él. El contrato de Westbrook
es desorbitado, pero tiene cierto sentido para algunos equi-
pos en apuros intentando dar un golpe de efecto haciéndo-
se con los servicios del MVP de la temporada 2016-17, y, de
hecho, ha ocurrido varias veces durante los últimos años.
En cambio, parece complicado que una franquicia en busca
de un anotador tire la casa por la ventana por Tobias Harris.
Al igual que el jugador se queda a medio camino entre dos
estatus dentro de la NBA, su equipo se queda en un quiero
y no puedo, con un jugador al que han renovado muy por
encima de su valor de mercado y cuyo contrato ofrece muy
poco espacio de maniobra en el caso de que quisieran
buscarle salida.

Las perspectivas de la franquicia y del jugador

Todos estos contratos son tóxicos, pero no todos lo son


por el mismo motivo. Tobias Harris es un ejemplo de un
jugador en una escala salarial que no le corresponde.
Duncan Robinson y Davis Bertans ponen de manifiesto
la importancia del triple en el baloncesto actual, con sus
76
Este tipo de contratos van de la mano
de un pobre rendimiento a cambio de
una cifra desmesurada que complica las
operaciones financieras de la franquicia
franquicias ofreciendo grandes contratos a jugadores de rol
que no ofrecen mucho más allá de su lanzamiento de tres
puntos. Jonathan Isaac -renovado por 70 millones en cuatro
años con los Orlando Magic antes del curso 2021-22- es
una clara apuesta a futuro que, de momento, no ha podido
ni siquiera empezar a despegar, habiéndose perdido las
últimas dos temporadas por lesión tras solo haber jugado
136 partidos en sus primeros tres años en la liga.

Otro tipo de situación es la de Chris Paul en Phoenix.


Tras deslumbrar en su primer año en Arizona, cambiando
radicalmente la imagen y la cultura de un equipo que llegó
a las Finales de la NBA en el curso 2020-21, los Suns se
encontraron ante una coyuntura en la que podían, o bien
sobrepagar a Paul para que se quedara en el equipo, o
bien dejarle marchar para aliviar las cuentas del equipo -sa-
biendo que otras renovaciones como la de Deandre Ayton
estaban en el horizonte-. No renovar a Paul habría supuesto

77
tirar por la borda el crecimiento de aquella temporada y
tener muchos menos argumentos para volver a competir
por el título, por lo que realmente las opciones de los Suns
no eran muchas.

Los 120 millones en cuatro años que finalmente acordaron


con Chris Paul son exagerados para un base de 37 años
que suele tener problemas físicos en los momentos críticos
del curso, y condicionan sobremanera las operaciones de
una franquicia que va a tener muy complicado traspasar a
Paul en el caso de que las cosas no funcionen en Phoenix.
Pero es una situación que explica lo complicado que es a
veces mantener un gran equipo y cómo una franquicia a
veces debe sobrepagar y limitar su propia libertad financie-
ra por necesidad.

Desde la perspectiva de los jugadores, y partiendo de la


base de que todos ellos se están embolsando una inmen-
sa cantidad de dinero, la firma de determinados contratos
puede perjudicar a la larga la imagen del jugador de cara
al resto de la liga. Siguiendo con los ejemplos previamen-
te mencionados, Duncan Robinson irrumpió hace tres
temporadas como un tirador de absoluta élite -44,6% de
acierto en la 2018-19-, pero su floja última temporada y sus
mencionadas dificultades para formar parte de la rotación
de los Heat durante los Playoffs probablemente harán que
posibles futuros pretendientes se lo piensen dos veces
antes de volver a darle un gran contrato. Tobias Harris, por
otro lado, ha demostrado no estar a la altura de su contrato,
mientras que Jonathan Isaac, si no consigue escapar de las
lesiones que no le permiten ni siquiera empezar a justificar

Los de Russell Westbrook, Evan Fournier


o Duncan Robinson son, en la actualidad,
ejemplos de contratos tóxicos

su contrato, podría quedar a la larga como una apuesta jo-


ven fallida. Son algunos ejemplos, en definitiva, de cómo un
determinado contrato afecta tanto a la percepción que se
tiene de un jugador como a las operaciones a corto, medio
y largo plazo de un equipo.
78
El derroche, una práctica habitual

Durante los últimos años hemos visto un desfile de con-


tratos tóxicos, de jugadores sobrepagados y salarios muy
por encima de lo razonable. Andre Roberson renovó en
2017 con Oklahoma por 30 millones en tres años, una cifra
buena, en principio, tanto para la franquicia como para un
jugador cuya principal baza era la defensa. ¿El problema?
Que durante las tres temporadas de su contrato las lesio-
nes solo le permitieron disputar 46 partidos, impidiendo a
su vez a la franquicia tener la posibilidad de encontrar un
buen traspaso por él. La última vez que vimos a Roberson
sobre una pista fue en el curso 2020-21, cuando jugó cinco
partidos de temporada regular con los Brooklyn Nets.

Un caso de más renombre fue el de Chandler Parsons,


jugador muy prometedor en sus inicios con Houston al que
las lesiones tampoco dejaron alcanzar su mejor versión.
Antes de la temporada 2016-17, tras dos cursos en Dallas,
los Memphis Grizzlies le ofrecieron un sorprendente contra-
to de 90 millones en cuatro años. Como se podía esperar,
la apuesta no salió bien: en tres temporadas con Memphis
Parsons solo jugó 95 partidos promediando menos de 20 minutos y 7,2 puntos
por partido. En la 2019-20 fue traspasado a los Atlanta Hawks, donde disputó
cinco encuentros antes de retirarse del baloncesto con 31 años por problemas
físicos tras sufrir un accidente de coche.

Un último ejemplo, en este caso actual, es el de Evan Fournier. Tras pasar la ma-
yor parte de su carrera en Orlando, los New York Knicks le ofrecieron un contrato
de 73 millones en 4 años empezando en la temporada 2021-22 que Fournier,
obviamente, aceptó. En su único curso de momento con el equipo ha prome-
diado 14 puntos por noche, su cifra más baja en seis años, y los Knicks han sido
cuatro puntos por partido peores con él en cancha. Es un jugador con un salario
de jugador titular que ofrece un nivel de jugador de rotación, y la franquicia se
encuentra con un contrato desmedido y muy complicado de traspasar.

Estos son solo algunos ejemplos de los muchos contratos tóxicos que hay en una
liga aficionada al derroche. Como hemos visto, no todos los son por las mismas
razones, pero todos conllevan una cifra desmesurada ofrecida por la franquicia,

79

un rendimiento insuficiente por parte del jugador y una serie de trabas para el
equipo a la hora de intentar maniobrar en los despachos. Y en una época en la
que el límite salarial sigue subiendo y es más fácil que nunca embolsarse gran-
des cantidades de dinero, seguramente seguiremos viendo más y más contratos
con altos niveles de toxicidad.
Por Jesús Villaverde Sánchez @jesusvs_txetxu / fotos de ACBPhoto

Un gigante
aletargado

80
La mitología croata habla de una montaña especial que se
eleva sobre las demás y guarda un secreto y multitud de leyen-
das. Según los cuentos populares, durante el siglo XVII, en las
noches de tormenta, la meseta que da cumbre al monte de
Klek era el lugar de reunión de brujas y hadas, que trataban
de despertar al gigante que dormía en su interior con su fiesta
pagana. Aún a día de hoy, los habitantes del pequeño pueblo
costero se refugian cuando perciben los primeros truenos y re-
lámpagos. Las brujas, las hadas y otros seres mitológicos con-
tinúan visitando al gigante con la esperanza de que un día su
celebración consiga sacarle del letargo. A solo 38 kilómetros
de Klek, en 1997, nació otro gigante. Dragan Bender también
permanece aletargado tras su paso por la NBA y la Euroliga.
Su fichaje por Monbus Obradoiro deja entrever un rayo de
esperanza. ¿Despertará tras un año en blanco?

81

La noche del 23 de junio de 2016, en el al escalafón que habían ocupado una


Barclays Center de Brooklyn, la vida década antes.
de Dragan Bender cambió. Elegido en
el cuarto puesto del Draft de la NBA En las posiciones precedentes, los
–el más internacional de la historia, Sixers habían seleccionado al aus-
con 26 jugadores extranjeros–, el jo- traliano Ben Simmons, mientras que
ven croata se erigía como una nueva Lakers y Celtics se habían repartido a
esperanza para los Phoenix Suns. En Brandon Ingram y a Jaylen Brown. Por
el Valley le esperaban nombres de la detrás de Bender llegarían nombres
talla del brasileño Leandro Barbosa, prometedores como Jamal Murray,
PJ Tucker, Jared Dudley, Eric Bledsoe Pascal Siakam o Domantas Sabonis.
o el veterano de mil batallas Tyson Pero, ¿quién era este pívot de 2,13
Chandler. También afloraba, en su año metros por el que los Phoenix Suns
de sophomore, un tal Devin Booker, al habían gastado su altísima primera
que ya se mencionaba como el próxi- ronda?
mo jugador franquicia para unos Suns
necesitados de triunfos para regresar Ya desde su etapa juvenil, el rocoso
ala-pívot de Capljina -Bosnia y Herzegovina- deslumbraba en clubes como el KK
Split, heredero de aquella irrepetible Jugoplastika que maravilló a Europa cuan-
do Bender aún ni había nacido, el Cedevita Zagreb de la primera división croata o
el KK Ribola Kastela. Su buen hacer en aquel ‘roster’ le iba a trasladar a Israel.
El Maccabi de Tel Aviv se fijó en sus condiciones y quiso contratarle para su plan-
tilla sub-18. En el equipo junior del club macabeo, Dragan Bender se destapó,
además de como hombre para la pintura, como un jugador con bastante mo-
vilidad; un siete pies que se podía mover como un cuatro y que presentaba una
constante amenaza exterior desde más allá de los 6,75 metros. Durante su etapa
en Tel Aviv, el jugador promedió 23 puntos y 10,8 rebotes por partido.

Su trabajo, tanto en categorías inferiores como en el primer equipo, y también


en el Ramat Gan de la Liga Leumit –la 2ª categoría israelita–, en el que completa
una cesión con promedios de 10 puntos, 7,4 rebotes y 2,6 asistencias, llamaría
pronto la atención de los mejores clubes continentales e, incluso, viajaría más
allá del charco. En 2014, con 16 años, Dragan Bender ya había firmado un con-
trato profesional de siete años con el Maccabi. Un año más tarde, en el verano
de 2015, y a pesar de contar con dos años menos que el grueso de la selección,
el ala-pívot fue citado por Croacia para disputar el Mundial sub-19 de Creta. Sin
82 embargo, no podría formar parte de aquel equipo por un conflicto comercial en-
tre el proveedor técnico de la Federación Croata de Baloncesto, Jordan Brand, y
Adidas, con la que Bender había firmado un importante contrato de once años en
2013. El pleito le impidió disputar el campeonato, como sí había hecho justo un
año antes en el Eurobasket sub-18 en el que ganaría el bronce con 14,5 puntos,
10,4 rebotes y 4,9 asistencias por partido. En aquel torneo, Bender fue el tercer
mejor pasador y el tercer jugador con más rebotes capturados.

Bender todavía no era un fijo de la primera plantilla del Maccabi Tel Aviv, pero su
nombre ya empezaba a sonar para cotas de altura. Su participación en el Euro-
camp de Treviso le había situado como futurible número 5 del Draft de la NBA,
según la web experta Draft Express. A sus 18 años, el equipo de ‘scouting’ para
Europa de los San Antonio Spurs ya seguía muy de cerca sus actuaciones en la
liga hebrea.

Aterrizaje con el pie izquierdo en Arizona

Su llegada a Phoenix parecía la culminación necesaria para una carrera meteó-


rica. El 26 de octubre de 2016, medio año después de su aterrizaje en Arizona,
debuta con los Suns en el partido de temporada regular que los enfrenta a los
Sacramento Kings en el Talking Stick Resort Arena. Aquella noche, Bender firma
un debut ilusionante: 10 puntos y 2 rebotes en 12 minutos. No obstante, la derrota
en aquel duelo, aparentemente inocua, pronostica y simboliza lo que iba a venir
para Dragan Bender en su aventura NBA.

Casi tres meses y 37 partidos después de su debut, Dragan Bender tiene que parar.
La noche del 22 de enero de 2017 el pívot croata siente una molestia durante el
partido que enfrenta a los Suns contra los Toronto Raptors en el Air Canada Centre.
El gigante de Capljina detiene la rueda; el equipo anuncia unas simples molestias.
Tras perderse cuatro duelos, el jugador intenta regresar a la dinámica del equipo y
reaparece una semana después, en Arizona, contra Los Ángeles Clippers. Pero, a
los trece minutos, Dragan nota que el dolor persiste y siente que parece algo más
que una sencilla molestia, como habían anunciado en un primer momento. Hasta
ese día, el prometedor rookie croata había promediado 3,2 puntos y 2,2 rebotes en
casi 13 minutos de juego. Los Phoenix Suns, en cambio, con un récord de 16-36, se
desnudaban como el peor equipo de la Conferencia Oeste, y sus números solo los
empeoraba una franquicia: unos Brooklyn Nets en caída libre.

Así las cosas, Dragan Bender es sometido a cirugía la mañana del 8 de febrero
de 2017, unas horas antes de que sus compañeros vuelvan a caer derrotados en 83
liga, esta vez, en Tennessee, contra los Memphis Grizzlies de Marc Gasol y Mike
Conley. Los problemas físicos se empiezan a vislumbrar como la némesis de
uno de los mayores talentos jóvenes de Europa en ese momento, pero resiste la
perspectiva de que, tras su recuperación, el jugador regrese a las canchas para
afrontar su segunda temporada con absolutas garantías.

La vuelta al parquet tendrá lugar, dos meses más tarde, cuando ya solo res-
ten cinco encuentros de la campaña regular. El siete pies retorna en una nueva
derrota de Phoenix ante unos Houston Rockets sin James Harden. El final de
campaña no tenía ninguna relevancia para los Suns. Sin embargo, para Bender
supone una especie de pequeña pretemporada antes del estío: un ensayo para
testar la resistencia de su lastimado tobillo. Poco importan las derrotas contra
Golden State Warriors y Sacramento Kings. Ni siquiera gozan de relevancia los
dos triunfos frente a Dallas Mavericks y Oklahoma City Thunder. Dragan Ben-
der anda jugando otro partido más silencioso contra su propio organismo. El 11
de abril de 2017, frente a Sacramento Kings, el equipo al que se enfrentó en su
debut, se cierra una temporada agridulce para el rookie que llegó de Bosnia. Un
estreno en el que el jugador promedió 3,4 puntos y 2,4 rebotes en unos 13,3 mi-
nutos sobre la pista y en el que, como autorregalo de Navidad, el 26 de diciembre
de 2016, se apuntó su primer doble-doble –con un saldo de +/- 10– frente a los
Rockets de ‘la Barba’.

Parece que sí…

Tras ponerse a tono en aquella mini pretemporada de cinco partidos, Dragan


Bender comienza a entrar en los planes del ‘coach’ Earl Watson y, sobre todo, a
partir de la jornada 3, del nuevo técnico Jay Triano. El croata se convierte en un
jugador de rotación y disputa en torno a 20 minutos por partido saliendo desde el
banquillo. Sus promedios, en este rol, son de 5,5, puntos, 2,5 rebotes y 1,2 asisten-
cias por participación. A partir de febrero, tras un partido frente los Utah Jazz en
el que roza el doble-doble con una carta de 16 puntos, 9 rebotes y 5 asistencias,
Bender se convertirá en una pieza insustituible del quinteto inicial. Junto a los
Devin Booker, Jared Dudley, TJ Warren, Josh Jackson o el veterano Tyson Chand-
ler, el siete pies balcánico pasará a ser un baluarte en la pintura para Triano y
los Phoenix Suns. Desde esa derrota contra los Charlotte Hornets en Arizona,
Bender no volverá a comenzar un duelo desde la banda hasta el final de tem-
porada. En aquellos 29 encuentros, entre los que los Suns solo consiguen tres
triunfos, Dragan Bender promedia estadísticas de 30 minutos sobre la pista con
84 8,1 puntos, 5,9 rebotes y 2,1 asistencias. Hacia el final de la campaña 2017-18 llega,
incluso, a superar cotas de 10 rebotes en varias actuaciones, alcanzando en los
dos últimos encuentros frente a Golden State Warriors y Dallas Mavericks el total
de 14 y 13 capturas, casi todas ellas en tareas defensivas.

La temporada 2017-18 se convertiría, a la postre, en la que de más protagonismo


goza Bender y la única en la que es capaz de aparecer en los 82 partidos de la
temporada regular. Jamás volvería a ocurrir, ni en los Phoenix Suns ni en las
otras franquicias en las que probaría sus cualidades.

… pero no

La suerte no parece acompañar a Dragan Bender. Si con el ‘coach’ Jay Triano el


gigante pívot parecía haberse hecho un hueco en el ‘roster’ y en el quinteto ini-
cial, con la llegada del serbio Igor Kokoskov todo muta para el jugador. Evidente-
mente, la irrupción de un rookie como Deandre Ayton provoca que Bender vuelva
a quedar relegado a la rotación. Esta aparición de Ayton acarrea un descenso
drástico de minutos para el de Capljina, que hasta mediados de enero solo había
comparecido sobre la pista en 13 de los 45 partidos que habían jugado los Phoenix
Suns. No solo eso, sino que el promedio de minutos, a pesar de salir desde el
banquillo, había descendido más de la mitad respecto a los números de la tem-
porada previa en el mismo contexto. Bender aparece en torno a los ocho minutos
y entrega unos escasos 2 puntos, 1,4 rebotes y 0,5 asistencias por jornada.

Pero la mala fortuna le tenía guardado un esguince del tobillo izquierdo a Dean-
dre Ayton. En un partido de campaña regular frente a los Charlotte Hornets, el
número 1 del Draft de 2018 sufre una torsión que le impediría estar sobre la pista
en unas semanas. Es entonces cuando a Kokoskov no le queda más remedio que
mirar hacia su banquillo y poner toda su confianza sobre Dragan Bender. A partir
de entonces, el croata comenzará como titular 26 de los 34 partidos que restan
para la postemporada. Incluso, cuando Ayton regresa a las pistas tras su recu-
peración, Bender y él comparten pista. En este tramo final de campaña, el pívot
balcánico alcanzará los 22 minutos de promedio, con estadísticas de 6,2 puntos, 5
rebotes y 1,5 asistencias por noche. Su cumbre la alcanzará en el penúltimo due-
lo, nuevamente frente a Houston Rockets, en el que anotará 19 puntos y capturará
8 rebotes, resultando a solo dos del doble-doble. La temporada de Bender va de
menos a más y el croata termina como un jugador de rotación con más minutos
de los que parecía que iba a gozar en el primer tramo.

En el verano de 2019, a pesar de haber disfrutado de minutos en el tramo final 85


de campaña con los Phoenix Suns, Dragan Bender se convierte en agente libre
y es reclutado por los Milwaukee Bucks de Mike Budenholzer y Giannis Ante-
tokounmpo. The Croatian Sensation -como se le apodaba en algunos círculos de
comentaristas- aterriza en una plantilla mucho más experimentada y que viene
de terminar en la cabeza de la Conferencia Este con un significativo récord de
60-22. Su llegada al Fiserv Forum frena su vuelta a la Euroliga, donde el juga-
dor tenía puestas las miras si no conseguía ningún contrato NBA. Según contaba
el periodista Keith Smith, de Yahoo! Sports, Dragan Bender tenía un preacuerdo
para volar a la liga rusa, más concretamente a la disciplina del CSKA de Moscú,
entonces campeón de la Euroliga, si se daba el caso de quedar sin contrato en
Estados Unidos.

Pero, tras no encontrar su sitio en Wisconsin y entrar en los planes de Budenhol-


zer tan solo en siete de los 52 partidos disputados –llegando, incluso, a quedar
relegado al equipo de la G-League, los Winsconsin Herd–, los Bucks cortan al
jugador para hacer hueco en el ‘roster’ a Marvin Williams. Bender vuelve a ser
agente libre y, tras varios días de negociación, los Golden State Warriors brindan
un acuerdo de diez días al siete pies de Capljina. El 23 de febrero de 2020 se cierra
la incorporación. Dragan Bender decide vestir en su espalda el número 10, como
una especie de oda al tiempo que iba a gozar para redimir su carrera y continuar
desarrollándose en la NBA. A las órdenes de Steve Kerr, Bender comienza a apa-
recer en pista, desde el primer día, junto a un grupo de jóvenes. Los Warriors
ya tenían su temporada regular prácticamente finiquitada y la imposibilidad de
alcanzar los Playoffs mueve a Kerr a realizar pruebas de cara a temporadas futu-
ras. En ese contexto, el jugador croata comparte pista con otras promesas como
Jordan Poole, Eric Paschall, Marquese Chriss, Juan Toscano-Alexander, Damion
Lee o Andrew Wiggins. Solo una vez comparte cancha con Stephen Curry y no
más de dos o tres lo hace con Draymond Green. En esos Warriors descafeinados,
Dragan Bender promedia 21:38 minutos y alcanza cotas de 9 puntos, 5,9 rebotes y
2,1 asistencias. Justo para ampliar su contrato por otros diez días más. En el últi-
mo partido de la temporada, contra Los Ángeles Clippers, y a la postre su última
vez con los de la Bahía, convierte los máximos de su carrera NBA: 27 puntos, 7
rebotes y 3 asistencias en 25:22 minutos sobre el parquet. Será su último servicio.

Botón de reinicio

La pandemia irrumpe en la vida de Dragan Bender cuando parecía que podía co-
menzar a asentarse en uno de los equipos más esplendorosos de la competición.
86

Nunca llega a suceder y, una semana antes de que Los Ángeles Lakers y Miami
Heat comiencen a dirimir las NBA Finals en Orlando, Dragan Bender oficializa
su regreso a Israel. El Maccabi Tel Aviv se hace con sus servicios. En el equipo
macabeo jugará 34 duelos de Euroliga promediando 6,6 puntos y 3,8 rebotes en
aproximadamente 19 minutos de juego. Con sus números contribuye a la buena
temporada del Maccabi, pero sus estadísticas se quedan algo por debajo de lo
esperado tras su regreso. El equipo de Tel Aviv consigue ganar la Liga y la Copa
de Israel. Sin embargo, el destino le guarda un nuevo tormento a Bender. Durante
el primer partido de los cuartos de final del Playoff por el título, frente al Hapoel
Beer Sheva, la mala fortuna vuelve a mirarle a los ojos. El gigante croata se frac-
tura el ligamento cruzado anterior de su rodilla izquierda. Otro contratiempo en
forma de lesión para la promesa croata, que viviría apartado de las canchas un
extenso periodo.

Tras una campaña en blanco debido al largo proceso de recuperación, el pasado


junio, Dragan Bender recibía, cinco años después de su última internacionalidad,
la llamada del seleccionador croata Damir Mulaomerovic. El ala-pívot de Capljina
regresó al parquet con el combinado arlequinado en una doble cita que los en-
frentó a Eslovenia y Finlandia en partidos de preparación para la Copa del Mundo
de 2023. En el primer partido, frente a los de Luka Doncic, Bender jugó cuatro
irrelevantes minutos. En su segunda aparición, contra el combinado finlandés,
el siete pies volvió a experimentar la sensación de anotar con sus 2 puntos y 2
rebotes en siete minutos.
87
Con ese bagaje, y la necesidad de sumar minutos y sentirse nuevamente jugador
de baloncesto, Dragan Bender aterriza en Santiago de Compostela para vestirse
la camiseta del Obradoiro. De su estado físico dependerá su techo en ACB. “Me
encuentro muy bien. En los entrenamientos no siento dolor ni ningún tipo de limi-
tación. Ahora mismo creo que es solo cuestión de recuperar la forma después de
esta temporada sin jugar”, comentaba en la rueda de prensa de su presentación
como jugador del club gallego. Si su cuerpo responde y su mente no le juega una
mala pasada, la impresión es que Dragan Bender puede jugar un papel similar al
que desempeñó el bosnio Dzanan Musa en el Breogán durante la campaña pasa-
da, en la que fue nombrado MVP de la temporada regular, antes de fichar por el
Real Madrid. El jugador croata también podrá mirarse en el espejo del gabonés
Stéphane Lasme, que, tras una grave lesión, renació de sus cenizas en el Obra
para, posteriormente, fichar por el Panathinaikos. O de Maxi Kleber, que tras su
paso por el Sar recalaría en el Bayern y, más tarde, se asentaría en los Dallas
Mavericks.

Suenan truenos y música pagana en el monte Klek y tres preguntas invaden la


conversación: ¿será esta la tormenta definitiva? ¿Alcanzará Bender el máximo
nivel? ¿Conseguirán las bruxas de Compostela despertar al gigante aletargado?
88
SHOWTIME

89
Abdul Jeelani y Marcellus [Link] esos
jugadores olvidados de nuestra liga ACB
pero que eran puro espectáculo.
Foto: Miguel Ángel Forniés

90 96
EN FEMENINO EL CHUPITO
EL FUTURO YA TRAS LOS PA-
ESTÁ AQUÍ SOS DE RATKO

98 100
quinta falta overtime
un error de con don era
juventud divertido
SHOWTIME

El futuro y
España ha subido al podio en todos los torneos que
ha disputado en categorías de formación. Logró
el oro en el Eurobasket sub-20, plata en el sub-18 y
sub-16 y también fue subcampeona en el Mundial
sub-17. El baloncesto español de formación está de
90 enhorabuena tras un verano brillante en todas las
categorías… y en ambos géneros.

por Olga Lorente @OlguitaLorente / Fotos de FEB

Este ha sido un verano mágico para el ba- absoluta vive desde el año pasado un
loncesto femenino español. El mejor de la proceso de cambio generacional muy
historia. A nivel formativo, la selección ha importante. Asumirlo con un Eurobasket
conseguido medalla en todos los campeo- y unos Juegos Olímpicos disputados con
natos que ha disputado, ya fuese Mundial menos de un mes de diferencia, después
o Europeo. Una lástima la no presencia de una larga temporada y con jugadoras
de la absoluta en la Copa del Mundo que tocadas físicamente, no es nada fácil.
arrancará en Australia el próximo 22 de La suerte tampoco acompañó en los
septiembre, después de no haber bajado momentos decisivos en ninguna de las
del podio desde 2013. Quizá en nuestro dos citas, por eso no pudieron sellar su
país hemos llegado a normalizar el hecho billete para esta Copa del Mundo. Pero
de conseguir medalla siempre, cuando eso las generaciones que llegan por detrás
es algo extraordinario y prácticamente han vuelto a demostrar que España sigue
solo está al alcance de Estados Unidos. Y siendo una potencia a nivel internacional
más, teniendo en cuenta que la selección y eso, además de disfrutarlo, da mucha
SHOWTIME

ya está aquí
91

tranquilidad. El triunfo es colectivo, pero el cetro continental que habían perdido en


a nivel individual todos los campeonatos el último Eurobasket a manos de Italia en
han contado con jugadoras españolas en 2019, antes de la pandemia del coronavi-
el quinteto ideal. Algunas de ellas hasta rus. España quería recuperar la hegemonía
han doblado torneos. que tiene en este campeonato, donde ha
ganado siete de los últimos ocho -cuatro
Una apisonadora camino del oro de ellos, seguidos-.

Si hay una categoría que nuestro país do- Se notó desde el primer día porque fue
mina a la perfección generación tras gene- muy superior a sus rivales durante casi
ración, esa es la sub-20. Este, además, era todo el europeo. El equipo dirigido por
un año especial porque querían recuperar Rubén Burgos, actual entrenador del
SHOWTIME

Valencia Basket de Liga Femenina, em- trabajo y apretaron mucho en defensa,


pezó el torneo arrollando a Lituania en la dejando a su rival en tan solo diez puntos
primera jornada (80-40) con la participa- en el tercer cuarto y empezando a romper
ción y la anotación de toda la plantilla. En el partido. No sufrieron mucho en los
el segundo partido hizo lo mismo contra últimos minutos y sellaron el pase a semi-
Bulgaria (27-98). Polonia les puso las finales sin sufrir (56-70).
cosas más difíciles en el tercer día, pero
España firmó un gran último cuarto con Precisamente, el rival de la antesala de la
una inspirada Elena Buenavida y terminó final era Italia, equipo que se había llevado
llevándose la victoria (77-67), que le valió el último Eurobasket de la categoría. Las
para clasificarse como primera de grupo transalpinas comenzaron mejor y nueva-
para octavos de final. Allí fueron muy su- mente se fueron con una ventaja mínima
periores a Irlanda (87-30). En cuartos de al descanso. Pero, en la segunda parte,
final les esperaba Hungría, selección que gracias a las segundas oportunidades tras
salió más acertada y eso le valió para irse rebote ofensivo y a castigar las pérdidas
al descanso por delante en el marcador. de su rival, España se clasificó para la
Pero, tras el paso por vestuarios, las de lucha por el oro (56-40). La gran final ante
92 Rubén Burgos se pusieron el mono de República Checa fue igualadísima y los dos
equipos tuvieron opciones para llevarse el
título, pero, otra vez, la eficacia en las cap-
turas debajo del aro decantaron mínima-
mente la balanza a favor de España.

Volvieron a subir a lo más alto del cajón


continental dejando, además, a dos de sus
jugadoras en el quinteto ideal del torneo:
Noa María Djiu, la gran reboteadora, y
Claudia Contell, quien, a su vez, fue elegi-
da la MVP. Contell es de la generación de
2003, más joven que el resto, pero supo
asumir protagonismo cuando su equipo
más lo necesitaba, tanto en ataque como
en defensa con sus rápidos robos de
balón. Esta temporada podremos disfrutar
de ella en el recién ascendido a Liga
Femenina Hozono Global Jairis, cedida por
el Valencia Basket.
SHOWTIME

Nuevos referentes años-, la MVP del Eurobasket. La lituana


promedió 19 puntos y 7 asistencias du-
A lo largo del verano hemos visto a rante el torneo y dejó también muestras
jugadoras que han participado en más de una técnica individual exquisita. Tanto
de un campeonato y eso es sinónimo de es así que Tony Parker se adelantó en
que tienen la calidad y el físico para jugar 2019 a todo el continente y consiguió
con y contra chicas de su edad, y también ficharle con un contrato de larga duración
con y contra las mayores. Es el caso, por para el ASVEL francés, con el que ya ha
ejemplo, de Elena Buenavida, que ahora debutado en liga y en EuroCup, competi-
ha recalado en el Valencia Basket. Disputó ción donde podremos seguirla la próxima
el Eurobasket sub-20 y también el sub-18, temporada por España, cuando se
donde marcó diferencias, fue una de las enfrente al Ibaeta vasco. Además, también
líderes de la selección española y terminó se ha convertido en la jugadora más joven
incluida en el quinteto ideal. de la historia en debutar con la selección
absoluta de su país y en la Euroliga, donde
El equipo entrenado por Bernat Canut, lo hizo con 14 años y 29 días.
el nuevo técnico del Spar Uni Girona de
Liga Femenina, firmó en tierras griegas un El último torneo en disputarse este verano 93
torneo magnífico que culminó con una fue el Eurobasket cadete de Portugal. Una
medalla de plata. Por el camino superaron cita en la que, cómo no, España volvía a
a una dura Italia en la primera jornada ser una de las favoritas para llevarse el
(71-72), a Turquía (56-40), a Polonia título. Hasta la gran final, las chicas de
(65-37), a Bélgica en octavos (50-43), a Carlos Cantero, entrenador del Casade-
Finlandia en cuartos (63-52) y a Francia mont Zaragoza, arrollaron a sus rivales: en
en semifinales (54-36) para disputar, otra la fase de grupos superaron con como-
vez, la gran final. El oro se escapó por didad a Eslovenia (33-87), a Alemania
muy poquito ante Lituania (75-78 fue el (66-32) y a Lituania (49-71). En octavos
resultado de la gran final), que volvieron a de final vencieron a Finlandia (90-49); en
proclamarse campeonas continentales 14 cuartos, a Grecia (74-50); y en semifinales,
años después. a Croacia (54-75). Y ahí estaban de nuevo,
en la tercera final continental de estos
Elena Buenavida hizo una final impre- meses. El rival era la poderosa Francia, un
sionante terminando con 36 puntos, 5 equipo –como suele ser habitual- superior
rebotes, 2 asistencias y 2 robos, pero tuvo físicamente que terminó imponiéndose
enfrente a una de las perlas del balonces- por detalles. España, de hecho, estuvo
to europeo para la próxima década: Juste por delante en el marcador durante varios
Jocyte -que incluso es cadete, tiene 16 tramos del encuentro, pero finalmente
SHOWTIME

terminaron perdiendo en un final ajustado nombres como el de Katie Lou Samuelson


(65-61). -hasta este año en Perfumerías Avenida
y en la WNBA-, Ángela Salvadores -que
Las de Cantero se colgaron la medalla fue la MVP de aquel torneo anotando
de plata y también incluyeron a dos de 40 puntos en esa final y ahora es una
sus jugadoras en el quinteto ideal del pieza importante del Valencia Basket-,
campeonato: Awa Fam e Iyana Martín, Sabrina Ionescu -WNBA-, Joyner Holmes
quien, pese a ser subcampeona, también -WNBA-, María Conde -ZVVZ Praga, en
fue elegida MVP. Ambas doblaron torneo, el quinteto ideal de la Euroliga la pasada
ya que antes habían jugado el Mundial temporada- o Maite Cazorla -Perfumerías
sub-17. Avenida-. Increíble elenco con algunas de
las jugadoras que en la actualidad marcan
Históricas subcampeonas mundiales diferencias en WNBA y en Euroliga.

En baloncesto femenino -en cualquier A lo largo de este Mundial, España fue de


categoría-, Estados Unidos sigue estando menos a más sacando a relucir ese gen
un escalón por encima del resto. Es cierto competitivo que siempre nos adjudican
que, dependiendo de las generaciones, fuera de nuestras fronteras. Empezaron
94 se van recortando diferencias técnicas, ya aprendiendo a sufrir desde la primera
pero, a nivel físico, continúan siendo muy jornada del campeonato, en la que costó
superiores. La Copa del Mundo sub-17 derrotar a Canadá (57-60). Precisamente
disputada el pasado julio en Hungría eso hizo que aumentasen la intensidad y
permanecerá en la memoria de todos cerrasen una buena fase de grupos con
los aficionados al deporte de la canasta victorias ante Egipto (86-48) y ante Corea
durante décadas. Allí, bajo la dirección de (92-52). En octavos de final les esperaba
Cristina Cantero, entrenadora del Celta Mali, un bloque con gran capacidad atléti-
de Liga Femenina Challenge, la selección ca al que también costó superar (62-56).
española enamoró a todos con su juego, En cuartos emergió la figura de la pívot
su perseverancia, su capacidad de sufri- del Valencia Basket, Awa Fam, para ganar
miento y por su fuerza y fe en el grupo, a Australia (51-62) con un importante
por encima de las individualidades. doble-doble de 12 puntos y 17 rebotes.

Ahora, ocho años después volvía a Todas las competiciones, sobre todo en
reeditarse la final entre estadounidenses estos torneos cortos de la FIBA, tienen
y españolas, aquella en la que estuvi- partidos que terminan siendo decisivos
mos muy cerca de dar la sorpresa. Si para el devenir de los equipos. En este
miramos ahora el roster de esos equipos Mundial fue el de semis, ante Francia. Las
que lucharon por el oro en 2014, vemos galas comenzaron a marcar diferencias
SHOWTIME

dándole el triunfo a España. Justamente


en ese instante, con lágrimas de emoción
por haberse clasificado para disputar la
final de un campeonato del mundo, todos
los aficionados que seguían el torneo
por televisión se enamoraron de esta
generación y empezaron a creer que nada
era imposible. Ellas lo pensaban ya desde
la primera jornada.

En la lucha por el oro iba a estar enfrente,


obviamente, la todopoderosa Estados
Unidos, por tercera vez en la historia de
la categoría. Las americanas asustaron
durante todo el torneo, ya que ganaron
la semifinal por 30 puntos de diferencia;
desde el inicio firmando un parcial de 0-9 los cuartos de final, por 74, y, los octavos,
que obligó a España a ir a contracorriente por 85. Pero España siempre es diferente. 95
durante todo el choque. La buena lectura Hasta el descanso no se podía dar nada
de Cantero, que planteó una defensa por cerrado, ya que solo había diez puntos
zonal que no le fue bien a su rival, los de margen en el marcador. No se rompió
triples de Carla Viegas -terminó siendo la hasta el tramo final, en el que Estados
mejor triplista del torneo, con un 45% de Unidos estuvo más acertada y también
acierto- y la agresividad y verticalidad de hizo valer su poderío físico. Las de Can-
cara al aro hizo que se redujeran diferen- tero se colgaron finalmente la medalla de
cias antes del descanso (26-33). Hasta plata (62-84), pero enamoraron al mundo.
el tramo final del partido, cuando solo Fue la plata más dulce que podía haber.
quedaban cuatro minutos por disputarse,
España no pudo ponerse por delante en El tiempo nos dirá si todas estas jugadoras
el marcador. Cuando lo hizo, mermando que nos han maravillado durante este
a su vez la mentalidad de Francia, ya no verano en las diferentes categorías de
soltó esa renta. Awa Fam bajo los aros formación se hacen un sitio en la élite.
-12 puntos y 9 rebotes-, Iyana Martín Por el momento, ya nos hemos apuntado
en la magistral dirección -20 puntos y 7 los nombres de Claudia Contell, Elena
asistencias- y Carla Viegas desde el triple Buenavida, Carla Brito, Awa Fam, Iyana
-terminó con 14 puntos, firmando un 4/9 Martín, Claudia Viegas, Laia Conesa, Noa
desde la línea de 6,75 metros- terminaron Djiu y Alicia Flórez.
SHOWTIME

96

La gesta de España en este Eurobasket nos permitió a todos el poder descu-


brir selecciones que, de una forma u otra, conquistaron nuestro corazón a lo
largo del torneo. Más allá de los muchachos de Sergio Scariolo uno de esos
equipos fue la Bosnia de Musa, Nurkic, Halilovic, Atic y compañía. Y a la men-
te llegó automáticamente hasta Ratko Varda, nacido en Serbia. Este jugador,
tan efímero como interesante en todo lo que a él respecta vivió dentro del
baloncesto un mundo extraordinario. Ratko anunció su retirada a los 37 años.
Le dieron para mucho.

En su currículum quedan impresos nada más y nada menos que 20 equipos.


Uno de ellos, el Real Madrid, al cual llegó desde el BC Kiev para un apaño
temporal. Sus correctas actuaciones y su forma de encarar el juego conven-
cieron a Joan Plaza, lo que provocó un aplazamiento a su salida hasta final de
temporada. En enero, la situación se vio truncada por una lesión de rodilla
que el yugoslavo sufrió ante el UNICS Kazan en un partido de la Copa ULEB.
Un año después acabaría aterrizando en el ViveMenorca alentado por su
mujer, que estaba enamorada de la isla. Era un jugador bastante nómada, en
SHOWTIME

El chupito
la pequeña historia de esos jugadores con un solo partido en la NBA

Un nómada con
acento yugoslavo
por Kiko Rocillo @kikorocillo

rara ocasión firmó más de dos temporadas en un único sitio. Estaba tan
cómodo dentro de lo pasajero que cuando en 2001 aterrizó en la NBA
para jugar en los Detroit Pistons únicamente se pudo sentir jugador du-
rante un partido. Aunque, siendo justos, más bien durante seis minutos.
Varda salió a la pista en un partido ante los Suns en febrero de 2002. 97
Con un resultado final de 71-99 en contra y con un rebote y cinco
puntos, Varda cerró su carrera NBA. Una historia fugaz para un jugador
de etapas breves. Tampoco se supo más de su historial NBA durante su
estancia en Washington, donde aterriza por medio de un ‘trade’. Un mes
después acaba siendo cortado.

Quizás fue su mala experiencia en el baloncesto americano lo que le


llevara a acabar forjando en Europa una carrera más asentada dentro de
su trashumancia. Partizán, Detroit Pistons, Washington Wizards, Olimpia
Ljubljana, Apollon Patras, Besiktas, BC Kiev, Real Madrid, Menorca,
Zalgiris, Khimki, Prokom, Union Olimpija, Mariupol, Mahram Tehran… y
aún quedan más equipos en los que jugó el bueno de Ratko. Un jugador
especial, intimidador y cumplidor. Llegó a formar parte del All-Star de la
Euroliga y ganó una ACB y una ULEB con el Real Madrid.

A los 37 años y con un post en Instagram enlazando una foto en la


que agarraba de la camiseta, Varda anunció su retirada. Un jugador que
acabó siendo un icono, ya no solo por su curiosa trayectoria, sino por su
manera de ser en la pista y fuera de ella.
SHOWTIME

Lo que pudo ser y


no fue
quinta falta
por Jose Antonio Hernández Gálvez @jahernandez85

La historia de Jalen Hill es una de esas en las que es com-


plicado aceptar que no haya podido tener otro final, y que,
al margen de los clásicos lamentos por la pérdida de alguien
de tan corta edad, debería servir para dar un paso a más y
reflexionar sobre si realmente el camino que se ha andado en
ciertos temas -salud mental y deporte de élite, gestión de las
redes sociales para personas de determinada edad, gestión de
la popularidad y el odio- es suficiente o, como parece, queda
todavía mucho trecho por andar.

98 Hill, ala-pívot de los Bruins de UCLA, llevaba ya tiempo lu-


chando contra la ansiedad y la depresión, dos problemas que
comenzaron a rondar su cabeza con más fuerza desde que
fue detenido en 2017 en China, en un episodio tan estúpido
como evitable. En el país asiático, junto con sus compañeros
Cody Riley y LiAngelo Ball -exacto, el hermano de Lonzo y La-
Melo- comenzaron a robar pequeños objetos como gafas de
sol o bisutería de segunda. Esto en Europa o Estados Unidos
pasaría por poco más que una reprimenda de la policía, pero
en China las cosas son diferentes y los tres chavales acabarían
entre rejas. Por aquella época cualquier cosa relacionada con
los Ball se dimensionaba hasta el infinito, y la bomba mediáti-
ca arrasó a un chico que no estuvo ni cerca de superarlo. Su
carrera como jugador profesional quedó condicionada desde
ese momento y, tras volver de China, fue suspendido por los
Bruins. Sin la sombra de Ball, que abandonó la universidad
a las pocas semanas, Hill intentó encarrilar su trayectoria
los siguientes tres años, logrando un puesto en la rotación y
labrándose una reputación de interior físico y comprometido
con el trabajo en equipo. Parecía que el tema de las gafas iba
SHOWTIME

Foto: Los Ángeles Times

quedando un poco atrás y que su paso por un centro de la reputación


de UCLA le daría una buena oportunidad profesional, pero las cosas no
son como uno siempre se imagina.
99
Todo empezó a torcerse a principios de julio, cuando se le vio por última
vez en San Lorenzo de Tarrazú, una pequeña localidad en el este de
Costa Rica. Desde entonces, la nada. Pasaron unas semanas hasta que
el 8 de agosto se localizaron unos restos óseos que levantaron todas las
alarmas, ya que enseguida se pensó que podían coincidir con los de Hill.
Unos pocos días después, su padre confirmó la peor de las noticias.

“Jalen desapareció mientras estaba en Costa Rica y recientemente nos


enteramos de su fallecimiento. Sabemos que muchos tendrán preguntas,
pero no podemos compartir ningún detalle en este momento”.

El comunicado realizado a través de Instagram desató decenas de


especulaciones sobre las causas del fallecimiento del jugador, pero todas
apuntaban a que algo no funcionaba bien en la cabeza de Jalen desde
hace algún tiempo, y que el final de su época como jugador -realmente
tenía complicado dar el paso al profesionalismo- pudo ser la gota que
terminaba de llenar un vaso que llevaba años recalando gota a gota. Una
historia con un final triste, con muchas preguntas sin responder y con la
marcha de un muchacho que se va con toda la vida por delante.
SHOWTIME
OVERTIME

Como octavos, los Warriors entraron en Playoffs. Como octavos,


se enfrentaron a los primeros. Como octavos, tenían enfrente a
los Mavericks de Avery Johnson. De Dallas salió Don Nelson en
2005 y dos años después volvía con las uñas listas para atacar.
Sabía que los Mavs seguían usando gran parte de los sistemas
que él implantó y sudó para ser exhaustivo, no solo en la expli-
cación de qué y cómo lo harían, sino, además, con la manera en
la que los defenderían. Con Jackson pegado a Dirk, le obligó a
100 botar en cada acción y, entonces, llegaba el dos contra uno. Du-
rante toda la serie, Oakland se volcó con una intensidad voraz.
Tras los dos primeros partidos en Dallas, 1-1, la Bahía se preparó
para la guerra. Steve Kerr era, por aquel entonces, comentarista
para TNT. “Fue la atmósfera más grande que he vivido nunca en
un partido de baloncesto de la NBA, y no es ninguna hipérbole”.

Los triples de Jackson cayeron en la red, el ritmo lo impuso


Baron, la energía y la diversión fue totalmente de Golden State.
Tras seis partidos, los últimos derrotaron a los primeros. Creye-
ron, como lo hizo toda la ciudad, que presumía de haber vivido
la sorpresa más grande de toda la historia de la NBA.

Tras esto, el equipo celebró, al completo, a rienda suelta. Matt


Barnes lo contó a Los Angeles Times con cierta melancolía. “Nos
fuimos a la casa de Don en el lago Merritt y nos dice: ‘Woody
está atrás liando porros, chicos’. Era Woody Harrelson y nuestro
entrenador nos estaba diciendo que fuéramos a fumar con él.
Nellie tenía la casa llena, estaban Jessica Alba, Kate Hudson,
Owen Wilson y Snoop Dogg. Después acabamos yendo a una
SHOWTIME

El We Believe y
Woody Harrelson
por Germán Coronel @Gersace_ / Foto: NBAE

101

discoteca en San Francisco a darlo todo, volvimos al hotel de


Snoop y nos lo fumamos todo”.

En Semifinales de Conferencia, los Jazz fueron demasiado, pero


el We Believe se escribió con letras doradas en los libros de his-
toria de la liga. Por una personalidad diferente y unas formas de
actuar aún más distintas. Porque a Barnes, más de una década
después e, incluso, tras haber sido parte del equipo campeón
en 2017, en Oakland le hablan de aquellos días más que de
cualquier otra cosa. Entradas baratas, ambiente atronador, ma-
rihuana, fiestas, perros, robos, contraataques y una eliminación
inesperada. Más que el qué, el cómo. Otra vez más, Don Nelson
saliéndose del molde. Otra vez más, Don Nelson haciéndolo a
su manera.
102

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