Doctrina
Contratos inteligentes*
Pilar M. Rodríguez Acquarone
resumen
La exposición aborda el encuadre jurídico de los contratos inteligentes. ¿Qué es un
contrato inteligente? El contrato inteligente, en realidad, no es un contrato inteligente
sino un programa informático que se autoejecuta y que opera en la faz de ejecución
de un contrato. Es una suma, dirían los informáticos, de códigos más datos; los datos,
por supuesto, los completa el cliente, el proveedor y el consumidor, y los códigos los
va a redactar un ingeniero informático o un especialista en informática. La masividad
que va a lograr el contrato inteligente es a partir de que se pueda subir el contrato
inteligente –programa informático– a esta red de blockchain que propone la plata-
forma Ethereum, y que va a permitir que en la cadena de bloques haya un programa
informático. El contrato inteligente va a ser una parte del cumplimiento de un contra-
to, podemos decir el contrato madre o el contrato marco o el contrato propiamente
dicho, para nosotros.
palabras clave
Contratos inteligentes; blockchain; bitcoin; hash; sociedades por acciones simplifica-
das; criptografía; seguridad jurídica; función notarial; asesoramiento; notariado; ca-
pacidad restringida.
Fechas de recepción y aceptación
15/4/2019 - 15/4/2019
Sra. Rodríguez Acquarone. En cuanto al tema que nos convoca, es imperioso el com-
promiso de los notarios respecto de la incorporación de la tecnología. Es imperioso
porque la tecnología avanza sobre las relaciones patrimoniales, sobre los negocios y es
necesario que tomemos cartas en el asunto, que nos comprometamos con las herra-
mientas que trae la tecnología, en pos del servicio a los usuarios, en pos del servicio a
la comunidad, en pos de no perder de vista a la persona como principal usuario de los
servicios jurídicos; en pos de proteger a esta persona, de darle información, de darle las
herramientas necesarias para que comprenda los actos jurídicos que celebra. En ese or-
den de trabajo que nos proponemos, y de compromiso con la comunidad, al servicio de
la comunidad, de las personas y de los usuarios, es que se me ocurrió tomar este tema,
* Disertación brindada en la sesión pública de la Academia Nacional del Notariado llevada a cabo el 18 de marzo
de 2019 en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, en la que se celebró la incorporación de la escribana Rodríguez
Acquarone como miembro de número. El texto que se reproduce en esta publicación constituye la transcripción
taquigráfica de la disertación y, por tal motivo, se ha respetado el formato correspondiente, con mínimas correc-
ciones de estilo.
200 Revista del Notariado 935 Pilar M. Rodríguez Acquarone
que está como de moda, que es incipiente, que trata sobre la cuestión de los contratos
inteligentes.
Se habla de contratos inteligentes y quizás es importante que tomemos el concepto
desde la historia. En realidad, la idea de contrato inteligente nace en 1997 –hace más de
20 años–, pero el concepto o la idea de contrato inteligente, como la plantea Nick Szabo,
no se desarrolla suficientemente porque va a requerir de una tecnología posterior, que
es la tecnología que va a traer el bitcoin, que como tecnología aporta el blockchain –que
ahora vamos a ver de qué se trata– a partir de 2008, pero el uso masivo de la tecnología
de blockchain respecto de los contratos inteligentes la va a incorporar la red Ethereum
en 2015.
Es importante que sepamos que, desde 2015 a principios de 2019, en realidad,
estamos con una tecnología que, como dicen los informáticos, está en estado alfa, o sea,
totalmente a prueba. Esto es importante porque si vamos a hablar de seguridad jurídica
y de seguridad informática, lo primero que hay que saber es que esto es tecnología nueva
que se está probando, y hay fallas, errores, en la implementación de esta tecnología. En
principio, podría hablarse también de una revolución industrial tecnológica en donde se
nos trata de imponer esta tecnología como inmutable, como imposible de alterar, cuando
es todo lo contrario: está en fase de prueba, y vamos a ir viendo algunos casos para dar
ejemplos.
Para introducirnos en lo que es la tecnología blockchain, tenemos que hablar de
bitcoin, que es creada por Satoshi Nakamoto en 2008, y se utiliza primeramente en su
origen para anotar transacciones de esta criptomoneda, que es un bien intangible, inma-
terial. Es una moneda que se crea en base a la confianza. Pero la tecnología blockchain lo
que promueve es el registro de operaciones, de transacciones de esta moneda bitcoin, de
una cuenta a otra cuenta. O sea, son transacciones en las que hablamos de cuentas; no
hablamos de personas. Lo que propone el bitcoin es una red de computadoras; o sea, es
una base de datos, en donde está replicada la información en cada una de las computa-
doras. Es como si nosotros, en este salón, tuviéramos cada uno una computadora con un
software que nos permitiera guardar en cada una de las computadoras la base de datos
completa. Por eso se dice que es una base de datos descentralizada, porque no hay una
entidad central que verifica o valida las transacciones, sino que se realiza por consenso
entre todas las computadoras que forman la red. Se dice que es una red de nodos; los
nodos serían cada una de las computadoras.
Lo que intenta promover el bitcoin con esta tecnología de blockchain es que no se
pueda volver a vender el mismo bitcoin o transferir el mismo bitcoin más de una vez.
Entonces, cuando se registra una transacción de bitcoin, es validada por toda la red de
computadoras, por toda la red de nodos. O sea que se habla de este consenso –este
consenso se realiza por toda la red–, y esta transacción requiere un tiempo necesario
para que esta validación se haga una sola vez. O sea, si tengo diez bitcoins, no puedo
venderlos más de una vez, porque en ese tiempo que la red va a validar la transacción va
a estar inmóvil. O sea, si yo pudiera hacer una transacción rápida, en segundos, podría
transferir mis diez bitcoins a diferentes personas, pero si yo utilizo esta red y necesito el
consenso, entonces, cuando intento transferir los bitcoins, voy a necesitar que haya una
validación por consenso de toda la red. Una vez que esta transacción es validada, se
Contratos inteligentes Doctrina 201
cierra el bloque –y ahora vamos a hablar de los bloques–, y no puedo volver a transferir
nuevamente este valor.
Para hacer la cadena de bloques, cada transacción, cada bloque, tiene un hash.
El criptograma o hash es un resumen único que identifica a un archivo o documento
informático. Es una función matemática que, al aplicarla sobre un mismo documento,
devuelve siempre el mismo hash. Es estadísticamente imposible encontrar dos documen-
tos distintos que posean el mismo hash.
El primer bloque en la cadena va a tener un hash que se genera a partir de este
primer bloque. Inmediatamente después de que se valida una transacción –o varias tran-
sacciones pero en un bloque–, se genera otro hash, que corresponde al bloque siguiente.
Pero en cada bloque sucesivo va a tener, a los efectos del encadenamiento, como referen-
cia en su inicio, el hash del bloque anterior. Se registra la transacción y se propone un
algoritmo de difícil solución; esto es lo que hace que se demore en la validación y esto es
lo que hace que, validado, se pueda transferir. Entonces, el bloque 1 va a tener ese hash; el
bloque 2 va a tener como inicio el hash del bloque anterior, la transacción que se pretende
realizar, el algoritmo, y cuando todas las computadoras, todos los nodos de la red validen
la transacción, ese bloque se cierra y se genera con un nuevo hash, que va a ser cabeza del
bloque siguiente. Entonces, esto se va encadenando mediante la formulación del hash del
bloque de manera tal que son sucesivos y se permite su trazabilidad.
Se dice que es inalterable porque el hash es como una huella digital. Nosotros
algo estuvimos implementando en el tema de las SAS y sabemos que a cada archivo se le
puede generar un hash, y si el archivo es modificado, el hash va a cambiar. O sea que el
hash hace que sea casi inalterable el contenido del bloque, porque va a tener el hash del
bloque anterior y el propio hash, lo que hace que se identifique de manera tal que sea casi
imposible alterarlo. En realidad, se puede alterar por un hacker. Lo que pasa es que si es
alterado el hash, se va a notar muy rápido, va a ser fácil de encontrar este problema, esta
mutación, y va a ser posible repararlo rápidamente. Es por esto que, en principio, se dice
que es inalterable e inmutable, pero en realidad puede haber un crash en la red, puede
haber un hacker que altere la red, pero se va a notar y va a haber una reparación rápida.
Ahora vamos a ver algunos casos, vamos a ver ejemplos. Pero no me gustaría que
ese “casi inalterable” o “casi inmutable” sean justamente todos mis ahorros, por ejemplo.
Porque a lo mejor una red de millones de dólares es “casi inalterable”, pero por ahí esa
alteración son todos los ahorros de una persona. A lo mejor, visto desde lo macro, no
es importante a la hora de vender esta tecnología como inmutable, cuando en realidad
no lo es.
Los mineros son los que trabajan para que estos bloques queden cerrados en estas
computadoras que van a tratar de resolver este algoritmo, de manera tal que el algoritmo
sea cada vez más difícil, para que demoren este tiempo para ser validados. Estos mine-
ros van a cobrar una compensación en criptomonedas por este trabajo. Esto es lo que
hace, en principio, seguro el sistema, porque es validado por esta red de computadoras
que compiten entre sí para validar los algoritmos, y estos algoritmos son cada vez más
difíciles a los fines de hacer más segura la red.
En 2015, Ethereum propone una plataforma también descentralizada y pública;
o sea que cualquiera podría –igual que Bitcoin– utilizar la red para, en este caso, hacer
202 Revista del Notariado 935 Pilar M. Rodríguez Acquarone
contratos inteligentes. Lo que tiene Ethereum es que es un poco más sofisticada que
Bitcoin, que nace para registrar transacciones económicas de transferencias entre cuen-
tas. Ethereum va a proponer en el 2015 –por eso hay una proliferación de los contratos
inteligentes– una criptomoneda propia, que se llama ether; una red descentralizada, tam-
bién con esta validación por prueba de trabajo por distintas computadoras para que no
sea alterable el encadenamiento y el contenido de estos bloques, y va a tener un propio
lenguaje de programación para promover esta creación de los contratos inteligentes.
¿Qué es un contrato inteligente? La masividad que va a lograr el contrato inte-
ligente es a partir de que se pueda subir el contrato inteligente a esta red que propone
Ethereum, que es un poco más sofisticada y va a permitir que en la cadena de bloques no
solamente haya una transacción económica sino que también haya un programa infor-
mático. El contrato inteligente –como lo llaman en la jerga los informáticos–, en realidad,
no es un contrato inteligente, es un programa que se autoejecuta. Es una suma –dirían
los informáticos– de códigos más datos. Los datos, por supuesto, los completa el cliente,
el proveedor y el consumidor, y los códigos los va a redactar un ingeniero informático o
un especialista en informática.
Lo que tiene el contrato inteligente es que va a ser una parte o el cumplimiento de
un contrato; podemos decirle el contrato madre o el contrato marco o el contrato pro-
piamente dicho para nosotros. O sea, nosotros vamos a tener un contrato, y vamos a ver
algunos ejemplos, que pueden ser: un contrato de arrendamiento de auto por día; esos
contratos de seguros que ahora se están ofreciendo con una indemnización por el atraso
de más de tres horas de los vuelos; puede ser un contrato de fideicomiso; un contrato de
depósito en garantía; una compraventa en cuotas. Pueden ser distintos contratos.
El contrato va a existir porque va a haber un acuerdo de voluntades, y requiere
todos los elementos del contrato, o sea que va a adscribir a la teoría general del contrato.
Ahora vamos a profundizar esto, pero lo que se llama contrato inteligente, en realidad,
es un programa informático que va anexo a este contrato marco y que lo que hace es
ejecutar automáticamente el cumplimiento del contrato. O sea que las personas van a
suscribir un contrato, generalmente por medios electrónicos y a distancia. La mayoría
de las veces también es un contrato de cláusulas predispuestas, formularios por adhesión
y, además, de consumo. Y lo que las partes tienen que consentir, especialmente el consu-
midor, es que la faz de ejecución del contrato se hace en forma automática. Por ejemplo,
uso el auto y se me debita de la tarjeta de crédito; yo suscribí un contrato de adhesión con
anterioridad, se ejecuta automáticamente el pago del servicio que he utilizado. Esto sería
un ejemplo simple. Hay ejemplos más complejos que son interesantes justamente en la
utilización. Pero lo que es interesante es que en este diseño de contrato, como nosotros
conocemos y que por supuesto adscribe a la teoría general del contrato, el mal llamado
contrato inteligente es un programa informático que ejecuta las obligaciones pactadas
previamente.
La necesidad de un ingeniero informático nos hace pensar sobre este tema porque
evidentemente hubo casos de discordancia entre el lenguaje natural, como lo llaman los
informáticos, o el lenguaje castellano que necesitamos utilizar, o el idioma que sea, y el
lenguaje informático. Puede haber discordancia entre este lenguaje natural y el lenguaje
informático. Por supuesto que ante una discordancia, el juez va a estar a favor del len-
Contratos inteligentes Doctrina 203
guaje natural, pero evidentemente hay un trabajo en conjunto entre el informático y el
abogado que redacta el contrato: el abogado tiene que saber informática y el informático
tiene que saber algo de derecho.
Si a nosotros nos resulta difícil a veces entender términos jurídicos, que trabajamos
todo el tiempo con esto, y además a los consumidores también, a los requirentes, a los
clientes les resulta difícil conocer los términos jurídicos, acá no solamente vamos a tener
que comprender la parte jurídica, sino que también va a tener que hacerse un trabajo en
relación a la cuestión de la informática que es necesario interpretar. Y en este tema creo
que nosotros tenemos que trabajar con un acercamiento hacia la tecnología, de la mano
de personas que sepan informática, para que trabajemos en conjunto, porque esto es un
trabajo multidisciplinario o interdisciplinario.
¿Qué pasa si hay discordancia entre el lenguaje natural del contrato y el lenguaje
informático? ¿Qué pasa si hay un error? También puede fallar la computadora en la
ejecución del contrato. Hubo casos de errores en donde el contrato inteligente se auto-
ejecutó en base a una obligación que no estaba determinada ser cumplida de esa manera.
Entonces hubo fallos en este sentido, hubo errores. Estas cosas también suceden.
Podemos resumir que el contrato inteligente, lo que los españoles llaman el contra-
to legal inteligente, sería el que nosotros llamamos contrato y generalmente es un contra-
to por formulario y, por supuesto, está redactado en el idioma que las personas manejan.
Y el contrato inteligente sería como la segunda parte; este programa informático que
está en la cadena de bloques y que actúa automáticamente frente al cumplimiento de la
condición preestablecida en el contrato principal.
Lo que caracteriza entonces al contrato es que no solamente tengo que consentir el
contrato en sí sino que también tengo que prestar el consentimiento sobre la ejecución
automática. Acá no voy a tener posibilidad de ejercer la excepción de incumplimiento
contractual, porque si la otra persona no cumple, va a ser el contrato inteligente el que
de alguna manera determine dónde va el dinero, si está depositado en una cuenta, y no
voy a poder decir “si la otra parte no cumple, yo tampoco cumplo”, porque esto lo voy a
haber delegado en manos de un programa informático que va a manejar cuentas y va a
depositar en cuentas; puede ser con criptomonedas o con cuentas bancarias comunes, y
ahora vamos a ver algunos ejemplos.
Entonces, el programa informático en sí va a recibir datos, va a enviar datos, va a
prestar servicios comunes a ambas partes (por ejemplo, notificaciones). Puede incluso
dar la orden de dar acceso a un automóvil cuando está pago el servicio de arrendamiento
por día o, si las cuotas de pago del automóvil no se cumplieron, el programa podría dar la
orden de que el automóvil se bloquee. Esto también nos trae distintas problemáticas para
analizar. Por ejemplo, si el automóvil fue comprado y hay un plazo para pagarlo, sería una
prenda que podría tener el auto, pero a la vez sería una garantía autoejecutable, porque
entonces el automóvil podría estar bloqueado. E incluso podría ir más allá y registrar
una transferencia del mismo.
También podemos ver otros ejemplos, pero lo que me pareció importante destacar
–ahora vamos a otros ejemplos– es que el contrato en nuestro Código Civil y Comercial
de la Nación es un acto jurídico. Como tal, debe tener todos los elementos internos de
discernimiento, intención, libertad; o sea, va a tener que estar prestado este consenti-
204 Revista del Notariado 935 Pilar M. Rodríguez Acquarone
miento de acuerdo a la forma que el negocio jurídico requiera, con las formalidades que
el negocio jurídico requiera, y, por supuesto, no va a tener que tener los vicios de violen-
cia, dolo o error. Entonces, ¿cómo yo garantizo esta situación si la persona a lo mejor está
suscribiendo un contrato de adhesión desde su casa, que por supuesto ni va a leer cuando
acepte los términos y condiciones? Generalmente, no se hace la mínima lectura de las
condiciones del contrato que se está suscribiendo cuando es por adhesión y en este marco
de contratación electrónica a distancia. También vamos a tener muchas veces la oferta y
la aceptación, y se perfeccionará también en el momento que la aceptación sea notificada.
La pregunta es cómo nosotros podemos garantizarle a este consumidor que la
información que está recibiendo es completa; cómo podemos garantizar que este con-
sumidor está comprendiendo la situación jurídica. Esta es una tarea que nos atañe a
todos. Y también planteamos en este ámbito la cuestión de qué pasa con los contratos
donde hay una compraventa de mercadería, por ejemplo, en los contratos de consumo,
y el consumidor tiene derecho a devolverla. Estos contratos deberían prever que no se
van a ejecutar hasta que pase ese periodo de prueba en que el consumidor tiene derecho
a evaluar la cosa que compró. Este derecho de arrepentimiento que está en la regulación
de los contratos de consumo, ¿cómo se regula en un contrato que se autoejecuta? Es im-
portante que veamos los plazos, que obviamente van a diferir de acuerdo a la legislación,
que es otro tema que seguidamente vamos a ver.
¿Cuáles son los contratos que se están usando como contratos inteligentes? Tene-
mos, por ejemplo, una compraventa a plazo, una vez cumplida la cantidad de cuotas y
pagada la totalidad del precio. El contrato inteligente o este programa informático va a
poder verificar si el dinero está completo en la cuenta designada, o si se han transferido
las criptomonedas, y entregará el producto a la persona que lo compró, luego de haber
pagado. También este ejemplo de los automóviles alquilados por día, contrato de loca-
ción, que es muy simpático porque uno baja la aplicación en el celular, crea un usuario –y
ahora vamos a volver con esto de que cualquiera puede crear un usuario con datos que
nadie verifica– y, completando el usuario, puede alquilar un auto por día, que le devuelve
un código QR una vez que pagó y con ese código destraba el auto y lo usa las horas que
lo alquiló. Entonces, todo es por contratación electrónica a distancia y sin ninguna in-
tervención humana. Luego, el seguro por atraso de vuelos, donde el contrato inteligente
va a pedir información a los aeropuertos y va a tener una conexión con una información
que viene del exterior. Esta información que viene del exterior se va a prestar a partir de
oráculos, que también son empresas que se dedican a esto. O sea que vamos viendo cómo
hay distintas empresas que van interactuando en este mundo tecnológico, que también
van a tener su propio software y que también pueden fallar en esta etapa de prueba que
estamos teniendo con la tecnología. También puede haber un fideicomiso, un depósito
en garantía; por ejemplo, una compraventa de acciones donde, por los pasivos ocultos,
se deposita un dinero en un depositario, que puede ser un fiduciario perfectamente, y,
una vez pasados los dos años para verificar que no hubo demandas y que no hay pasivos
ocultos, entonces el dinero se le entrega al vendedor. Y esto puede ser todo automático,
con un contrato inteligente.
Uno de los problemas que tienen estos contratos inteligentes es justamente la iden-
tificación de las cuentas, porque las cuentas son creadas y no hay nadie que verifique la
Contratos inteligentes Doctrina 205
identidad de las personas que están atrás de estas cuentas. O sea que es muy fácil inven-
tar una cuenta o hacerla con un documento falsificado. También es necesario decir que
las primeras transacciones importantes que se hicieron a través de bitcoin, por ejemplo,
tienen que ver con la venta de armas, con la venta de estupefacientes. ¿Por qué? Porque
acá no hay entidad que controle, que verifique el origen de los fondos, llámese Banco
Central, llámese Estado, llámese normas antilavado. No hay ninguna entidad que veri-
fique y supervise el movimiento de esta economía.
Lo que nos preguntamos entonces es cómo conocer el origen de los fondos en
estas situaciones de contratos, que a lo mejor son multimillonarios, o de plataformas
que manejan contratos multimillonarios, y cómo cumplimos entonces con las normas
antilavado, con la lucha contra el narcotráfico. Son preguntas que nos hacemos y que
evidentemente el tema da para seguir investigando en distintas áreas. Por ejemplo, hay
algunos casos de hackeos de estas redes que se supone que son inmutables, como block-
chain, casos famosos como Gox en 2014, DAE en 2016. A principios de marzo hubo un
caso en Ethereum, que es una de las más conocidas y por eso lo traigo para comentar.
Y en noviembre del 2018 también el caso del bitcoin crash, que hubo una discordancia
de códigos en la misma red y se abrieron dos bitcoins, y tenemos bitcoin crash y bitcoin
classic.
Con esto quiero decir que la tecnología es una verdadera revolución, se impone
y arrasa como una nueva industria, pero nosotros no debemos dejar que se lleve por
delante a la persona como principal usuaria de los servicios jurídicos y de los bienes y
servicios. En pos de la agilidad, no podemos perder la seguridad jurídica preventiva, que
nosotros tenemos tan instalada en nuestra cultura. No por nada 88 países del mundo
tienen el sistema romano germánico, y no por nada la seguridad jurídica preventiva es la
que ha elegido un país como China como sistema jurídico para adoptar.
El otro tema que me parece fundamental para el notariado es posicionarnos del
lado de los que necesitan protección, que en este caso son los consumidores. Evidente-
mente, es un contrato al que se le aplican las normas de derecho internacional privado
sobre contratación a distancia, sobre contratación electrónica y, además, la generalidad
de los casos va a ser de aplicación de la normativa del derecho del consumidor. Y en esto
creo que tenemos que estar trabajando mucho para propender a la información, a la
comprensión de los actos que realizan los consumidores y a no perder de foco que, en la
economía de los bienes y servicios, la persona, el consumidor, el usuario, es el principal
sujeto de protección, y no en pos de la dinámica de los negocios tenemos que perder de
vista que detrás de un negocio, detrás de un contrato, hay personas, bienes y servicios.
La mayoría de las legislaciones tiene normas muy parecidas al artículo 2654 del
Código Civil y Comercial, donde generalmente el consumidor va a poder elegir la ju-
risdicción a aplicar. Sin embargo, ¿cómo hacemos si no tenemos un representante de
la empresa, la cual está en un barco en medio del océano? No tengo representante, no
tengo sucursal. No tengo una empresa como Panasonic, que tiene sucursales en todo
el país. Hubo un fallo en Brasil donde se dijo: usted contrató con Panasonic de Miami,
pero si usted vive en Brasil, Panasonic Brasil le tiene que responder. Panasonic es una
empresa conocida, ¿pero qué pasa con otros casos, como Airbnb o con otras empresas?
Puedo litigar en mi país, puedo elegir el juez, podría eventualmente también exigir que
206 Revista del Notariado 935 Pilar M. Rodríguez Acquarone
se aplique el derecho del domicilio del consumidor, porque es una norma de orden pú-
blico, porque está consagrada en nuestra Constitución. Sin embargo, ¿cómo entablo una
demanda si no tengo forma de emplazarla en mi jurisdicción, donde quiero litigar con los
jueces de mi país? Este es un tema que preocupa muchísimo porque a nivel de normas
internacionales puede haber una respuesta de parte del derecho de consumidor, pero es
imposible luego aplicarla en la práctica.
Entonces, nos preguntamos: con el avance de toda esta tecnología, ¿cuál es la fun-
ción notarial? ¿Cuál es la esencia de nuestra función notarial? Entiendo que tenemos que
trabajar en pos de revalorizar la presencia, incluso física, el contacto con las personas para
dar la explicación sobre los contratos que se celebran, la comprensión de la información
y de las consecuencias jurídicas. Creo que ese es el valor que nosotros tenemos para
agregar como juristas, como abogados, como escribanos. Incluso esto atañe también a
los jueces, a los funcionarios registrales. Tenemos que colaborar también con las normas
de prevención del lavado de dinero en la lucha contra el narcotráfico y colaborar también
con la correcta tributación, porque, en definitiva, vivimos en un Estado organizado,
republicano y federal.
Tengo algunas buenas noticias. Por ejemplo, en Perú, se acaba de dictar una ley,
el 22 de enero del 2019, muy parecida a la ley española que se aprobó en los primeros
días de enero del 2019, en donde se exige que en los préstamos bancarios con hipoteca
el requirente del préstamo, el deudor hipotecario, tenga que sí o sí elegir a su escribano
de confianza. Esto ocurre por toda esta corriente de fallos a favor del consumidor. El
escribano entonces aparece en estas legislaciones, como la de Perú y España, del lado de
la defensa de los derechos del consumidor como un valor y como un derecho humano
trascendental. Me parece que estas son buenas noticias porque se toma conciencia de que
el avance tecnológico no es un valor en sí; la agilidad en sí no es un valor, sino que lo que
tenemos que tener en cuenta es la persona como usuario y como centro de imputación
de todas las normas jurídicas en un sistema jurídico.
Así que las preguntas son muchas. Tengo muchas preguntas sobre qué podemos
aportar nosotros como notarios en esta revolución, porque evidentemente la revolución
está instalada. Estaremos del lado de los que tienen capacidad restringida, para asistirlos,
porque evidentemente un programa informático no va a poder cumplir con ninguno de
los requisitos necesarios para asistir a una persona con capacidad restringida.
Entiendo que estaremos ahí, ayudando y asistiendo a la persona, para lograr la
correcta comprensión del acto. Nuestra función es dar fe y confeccionar contratos, ase-
sorar a las partes, dar forma y verificar el contenido legal a las expresiones de las partes,
interpretar la voluntad. Nuestra función es todo eso y, además, dar fe. Nuestra función
no es solamente dar fe de un horario, de una fecha; tampoco es solamente identificar a
las partes. Nuestra función es fedante y también comprende la elaboración del contenido
de los contratos, de los actos jurídicos a requerimiento de las partes, interpretando su
voluntad. Nuestra función es un conjunto de elementos que incluyen acompañar a las
partes desde el principio, informarlas, explicarles las consecuencias jurídicas de los actos,
ver que la persona, amén de que sea quien es, actúe con libertad, que esté eligiendo, que
no esté bajo presión, o que, por ejemplo, no esté bajo los efectos de algún estupefaciente,
que no tenga una capacidad restringida.
Contratos inteligentes Doctrina 207
Nuestra función suma todos esos actos, es mucho más rica y completa que dichos
actos separados. Suma todos esos actos de información, asesoramiento, interpretación,
confección de documentos válidos y la función fedante, la potestad de dar fe y de blindar
el documento, que goza de fe pública y hace plena fe hasta que sea redargüido de falso.
La suma de todos estos elementos hace a nuestro aporte en esta sociedad y es nuestro
servicio hacia los usuarios, que son las personas que integran nuestra comunidad.