Agujero Negro
Agujero Negro
Un agujero negro1 es una región finita del espacio en cuyo interior existe una concentración
de masa lo suficientemente elevada como para generar un campo gravitatorio tal que ninguna
partícula material, ni siquiera la luz, puede escapar de ella. Sin embargo, los agujeros negros
pueden ser capaces de emitir un tipo de radiación, la radiación de Hawking, conjeturada
por Stephen Hawking en la década de 1970. La radiación emitida por agujeros negros
como Cygnus X-1 no procede del propio agujero negro sino de su disco de acreción.2
La gravedad de un agujero negro, o «curvatura del espacio-tiempo», provoca
una singularidad envuelta por una superficie cerrada, llamada horizonte de sucesos. Esto es
previsto por las ecuaciones del campo de Einstein. El horizonte de sucesos separa la región del
agujero negro del resto del universo, y a partir de él ninguna partícula puede salir, incluidos
los fotones. Dicha curvatura es estudiada por la relatividad general, la que predijo la existencia
de los agujeros negros y fue su primer indicio. En la década de 1970, Stephen
Hawking, Ellis y Penrose demostraron varios teoremas importantes sobre la ocurrencia y
geometría de los agujeros negros.3 Previamente, en 1963, Roy Kerr había demostrado que en
un espacio-tiempo de cuatro dimensiones todos los agujeros negros debían tener
una geometría cuasiesférica determinada por tres parámetros: su masa M, su carga eléctrica
total e y su momento angular L.
Se conjetura que en el centro de la mayoría de las galaxias, entre ellas la Vía Láctea,
hay agujeros negros supermasivos.
El 11 de febrero de 2016, las colaboraciones LIGO, Virgo y GEO600 anunciaron la primera
detección de ondas gravitacionales, producidas por la fusión de dos agujeros negros a unos
410 millones de pársecs, megapársecs o Mpc, es decir, a unos 1337 millones de años
luz, mega-años luz o Mal de la Tierra. Las observaciones demostraron la existencia de un
sistema binario de agujeros negros de masa estelar y la primera observación de una fusión de
dos agujeros negros de un sistema binario. Anteriormente, la existencia de agujeros negros
estaba apoyada en observaciones astronómicas de forma indirecta, a través de la emisión
de rayos X por estrellas binarias y galaxias activas.
La gravedad de un agujero negro puede atraer el gas que se encuentra a su alrededor, que se
arremolina y calienta a temperaturas de hasta 12 000 000 °C, esto es, 2000 veces mayor
temperatura que la de la superficie del Sol.
El 10 de abril de 2019, el consorcio internacional Telescopio del Horizonte de Sucesos presentó
la primera imagen jamás capturada de un agujero negro supermasivo ubicado en el centro de
la galaxia M87.
Proceso de formación
Los agujeros negros se forman en un proceso de colapso gravitatorio que fue ampliamente
estudiado a mediados de siglo XX por diversos científicos, particularmente Robert
Oppenheimer, Roger Penrose y Stephen Hawking, entre otros. Hawking, en su libro
divulgativo Historia del tiempo: del Big Bang a los agujeros negros (1988), repasa algunos de
los hechos bien establecidos sobre la formación de agujeros negros.
Este proceso comienza después de la "muerte" de una gigante roja (estrella de 10 a 25 o más
veces la masa del Sol), entendiéndose por "muerte" la extinción total de su energía. Tras varios
miles de millones de años de vida, la fuerza gravitatoria de dicha estrella comienza a ejercer
fuerza sobre sí misma originando una masa concentrada en un pequeño volumen,
convirtiéndose en una enana blanca. En este punto, dicho proceso puede proseguir hasta el
colapso de dicho astro por la autoatracción gravitatoria que termina por convertir a esta enana
blanca en un agujero negro. Este proceso acaba por reunir una fuerza de atracción tan fuerte
que atrapa hasta la luz en este.
En palabras más simples, un agujero negro es el resultado final de la acción de la gravedad
extrema llevada hasta el límite posible. La misma gravedad que mantiene a la estrella estable,
la empieza a comprimir hasta el punto que los átomos comienzan a aplastarse. Los electrones
en órbita se acercan cada vez más al núcleo atómico y acaban fusionándose con los protones,
formando más neutrones mediante el proceso:
Este proceso comportaría la emisión de un número elevado de neutrinos. El resultado final es
una estrella de neutrones. En este punto, dependiendo de la masa de la estrella, el plasma de
neutrones dispara una reacción en cadena irreversible, la gravedad aumenta enormemente al
disminuirse la distancia que había originalmente entre los átomos. Las partículas de neutrones
implosionan, aplastándose más, logrando como resultado un agujero negro, que es una región
del espacio-tiempo limitada por el llamado horizonte de sucesos. Los detalles de qué sucede
con la materia que cae más allá de este horizonte dentro de un agujero negro no se conocen
porque para escalas pequeñas sólo una teoría cuántica de la gravedad podría explicarlos
adecuadamente, pero no existe una formulación completamente consistente con dicha teoría.
Historia
El concepto de un cuerpo tan denso que ni siquiera la luz puede escapar de él fue descrito en
un artículo enviado en 1783 a la Royal Society por el geólogo y clérigo inglés John Michell. Por
aquel entonces la teoría de Newton de la gravitación y el concepto de velocidad de
escape eran muy conocidas. Michell calculó que un cuerpo con una densidad 500 veces mayor
a la del Sol, pero con su mismo radio, tendría, en su superficie, una velocidad de escape igual a
la de la luz y sería invisible. En 1796, el matemático francés Pierre-Simon Laplace explicó en
las dos primeras ediciones de su libro Exposition du Systeme du Monde la misma idea, aunque,
al ganar terreno la idea de que la luz era una onda sin masa, en el siglo XIX fue descartada en
ediciones posteriores.
En 1915, Einstein desarrolló la relatividad general y demostró que la luz era influida por
la interacción gravitatoria. Unos meses después, Karl Schwarzschild encontró una solución a
las ecuaciones de Einstein, donde un cuerpo pesado absorbería la luz. Se sabe ahora que
el radio de Schwarzschild es el radio del horizonte de sucesos de un agujero negro que no gira,
pero esto no era bien entendido en aquel entonces. El propio Schwarzschild pensó que no era
más que una solución matemática, no física. En 1930, Subrahmanyan
Chandrasekhar demostró que un cuerpo con una masa crítica (ahora conocida como límite de
Chandrasekhar) y que no emitiese radiación, colapsaría por su propia gravedad porque no
habría nada que se conociera que pudiera frenarla (para dicha masa la fuerza de atracción
gravitatoria sería mayor que la proporcionada por el principio de exclusión de Pauli). Sin
embargo, Eddington se opuso a la idea de que la estrella alcanzara un tamaño nulo, lo que
implicaría una singularidad desnuda de materia, y que debería haber algo que inevitablemente
pusiera freno al colapso, línea adoptada por la mayoría de los científicos.
En 1939, Robert Oppenheimer predijo que una estrella masiva podría sufrir un colapso
gravitatorio y, por tanto, los agujeros negros podrían ser formados en la naturaleza. Esta teoría
no fue objeto de mucha atención hasta los años 60, porque, después de la Segunda Guerra
Mundial se tenía más interés en lo que sucedía a escala atómica.
En 1967, Stephen Hawking y Roger Penrose probaron que los agujeros negros son soluciones
a las ecuaciones de Einstein y que en determinados casos no se podría impedir que se crease
un agujero negro a partir de un colapso. La idea de agujero negro tomó fuerza con los avances
científicos y experimentales que llevaron al descubrimiento de los púlsares. Poco después, en
1969, John Wheeler9 acuñó el término "agujero negro" durante una reunión de cosmólogos en
Nueva York, para designar lo que anteriormente se llamó "estrella en colapso gravitatorio
completo".
El 10 de abril de 2019, el consorcio internacional Telescopio del Horizonte de Sucesos presentó
la primera imagen jamás capturada de un agujero negro supermasivo ubicado en el centro de
la galaxia M87. Se esperaba a su vez el anuncio de otra imagen real de un agujero negro
en Sagitario A*; sin embargo, aclararon que no se había obtenido porque la fuente era muy
variable durante los periodos de observación, resolviéndose en un futuro.78
Clasificación teórica.
Simulación de lente gravitacional por un agujero negro que distorsiona la luz proveniente de
una galaxia en el fondo
negro descrito solo por tres parámetros: su masa , su carga y su momento angular .
Considerando estas dos últimas propiedades físicas, tenemos la siguiente clasificación para el
estado final de un agujero negro:
El agujero negro más sencillo posible es el agujero negro de Schwarzschild, que no rota ni
tiene carga.
Si no gira pero posee carga eléctrica, se tiene el llamado agujero negro de Reissner-
Nordstrøm.
Un agujero negro en rotación y sin carga es un agujero negro de Kerr.
Si posee rotación y carga, hablamos de un agujero negro de Kerr-Newman.
Las cuatro soluciones anteriores pueden sistematizarse de la siguiente manera:
Descripción teórica
Zonas observables.
Representación artística de un agujero negro con una estrella compañera que se mueve en
órbita alrededor, excediendo su límite de Roche. La materia que cae forma un disco de
acrecimiento, con algo de materia expulsada en chorros polares colimados altamente
energéticos.
Esta condición implica que no se cumplirán las condiciones de los teoremas mencionados
anteriormente y, por tanto, estos no pueden ser aplicados para predecir la existencia de
singularidades y por tanto agujeros negros.
Dado que los datos experimentales no permiten discernir cuál de las dos teorías (la de
relatividad general de Einstein o la relativista de la gravitación de Logunov) es la correcta,
pues ambas coinciden para la mayoría de los hechos observacionales bien comprobados,
no puede darse por garantizado que los agujeros negros sean una consecuencia necesaria
de la gravitación.
Ausencia de singularidad central según otras teorías
El 10 de diciembre de 2018, Abhay Ashtekar, Javier Olmedo y Parampreet Singh
publicaron un artículo científico en el campo de la teoría de la gravedad del bucle,
demostrando la ausencia de singularidad central dentro del agujero negro, sin especificar
geométricamente el futuro de la materia en este punto, mientras que el modelo de Janus
propone una explicación.131415
Este nuevo estudio da las mismas conclusiones que los obtenidos por trabajos anteriores
basados en la relatividad general.1617181920212223242526
SI LOS ÁTOMOS ESTÁN VACÍOS, ¿POR QUÉ LOS CUERPOS SON COMPACTOS?
La respuesta está en cómo interaccionan los átomos entre ellos
Se puede decir que los átomos están muy vacíos. Para hacernos una idea de lo “huecos” que
son es conveniente ampliar su tamaño hasta traerlos a una escala más parecida a la nuestra.
Pongamos que el núcleo de un átomo es del tamaño de un grano de arroz, donde se concentrará
el 99.9999% de la masa atómica. Pues bien, a esta escala la nube de electrones que completa el
átomo crearía una esfera que ocuparía el tamaño del Camp Nou. A escalas planetarias, el símil
sería el de un planeta formado por una nube de gas del tamaño de la tierra (los electrones)
rodeando un núcleo sólido del tamaño de un balón de futbol donde se concentra básicamente
Entonces, si estamos hechos de átomos, ¿por qué no podemos atravesar paredes? ¿O cómo
podemos llenar una cuchara de lentejas? La respuesta está en cómo interaccionan los átomos
movimiento planetario. Los átomos sienten fuerzas atractivas entre la carga negativa de la nube
de electrones y la positiva del núcleo, pero también repulsivas entre nubes de electrones de
átomos cercanos. En un sólido, por ejemplo, los átomos se ordenan en redes cristalinas por el
Si dos átomos se acercan mucho, la repulsión entre las nubes de electrones hace que se repelan
A una distancia suficientemente cercana, la interacción neta puede ser atractiva pero, si se
acercan más, la repulsión entre nubes predomina y los átomos se repelen, determinando una
posición de equilibrio. Esa misma repulsión actúa cuando tratamos de acercar demasiado dos
cuerpos: las nubes de electrones de sus átomos actúan como pantallas electrostáticas que se
"Nada existe, excepto átomos y espacio vacío, lo demás es opinión". Así resumía y
la materia hace unos 2.500 años. Demócrito daba así respuesta a una de las grandes
preguntas que se han planteado muchas civilizaciones desde el origen de la humanidad: ¿qué
es la materia?
Que la materia está constituida por pequeñas unidades indivisibles (los átomos griegos) ha sido
una idea generalizada a lo largo de la historia. La ciencia y la filosofía se han ocupado de esta
cuestión durante siglos y los estudios continúan hoy día bajo la etiqueta de física de partículas.
Esta rama de la física, que sigue tratando de describir los constituyentes últimos de la materia y
las fuerzas con las que tales partículas elementales interaccionan entre sí, ha logrado un éxito
considerarse uno de los mayores logros de la mente humana. Es una bellísima teoría que se
incansable esfuerzo llevado a cabo por muchas generaciones de físicos durante casi siglo y
Naturalmente, los átomos de Demócrito, las entidades residuales del proceso de división de la
física actual. Imaginemos que un átomo tuviese el tamaño del punto de esta i. Habría que
ampliar el punto hasta un tamaño de 5.000 kilómetros para que nuestro ojo pudiese apreciar el
núcleo del átomo como otro punto, y constataríamos así que los átomos de la materia ordinaria,
aunque están prácticamente vacíos, son entidades complejas. Y sería necesario agrandar el
punto hasta un tamaño de unos 10 millones de kilómetros para poder apreciar que los núcleos
están constituidos por unas unidades menores denominadas quarks. No se ha podido dividir
un quark hasta la fecha, ni siquiera aislarlo de los otros quarks con los que se agrupan
para formar partículas compuestas como el protón o el neutrón. Además, todas las otras
partículas conocidas pueden explicarse como la combinación de algunos de los seis quarks de
diferentes tipos. Electrón, muón, tau y tres ligerísimos neutrinos diferentes completan la docena
de partículas básicas que son consideradas hoy como indivisibles y elementales. Las 12
partículas básicas pueden ser agrupadas por parejas o por tríos, según consideremos algunas
de sus propiedades, forman así un conjunto que encierra muy bellas simetrías.
Aunque la materia esté esencialmente vacía, la experiencia nos dice que no podemos
atravesar fácilmente un muro. Ello se debe a que el espacio vacío de los átomos está
interpenetren fácilmente con los del muro. Una idea básica de la física actual es que el vacío no
es lo mismo que la nada. Al asegurar que "nada existe, excepto átomos y espacio vacío", un
moderno Demócrito reemplazaría quizás el término átomos por partículas elementales, pero
con esta enigmática frase el sabio griego nos adelantaba un concepto fundamental de la
ciencia moderna: el concepto de campo de energía. Hemos visto, por ejemplo, cómo en el
resultado de las fuerzas de interacción entre los electrones y los protones nucleares.
una de estas fuerzas está representada en la física por un intercambio de otras partículas
denominadas mediadoras. Así, la fuerza electromagnética está mediada por fotones (los
más importantes de los núcleos, está mediada por los tres bosones W+, W- y Z. La fuerza
nuclear fuerte, la que mantiene a los quarks pegados entre sí dentro de los núcleos, está
mediada por los gluones. Finalmente, la fuerza gravitatoria, que hace que todos los cuerpos
masivos se atraigan, está mediada por una partícula hipotética denominada gravitón.
El famoso bosón de Higgs es una partícula que representa otro de los campos fundamentales
que impregnan el vació: el campo de Higgs. Cuando las partículas se mueven por el vacío,
su rozamiento con ese campo hace que el movimiento lo realicen con mayor o menor
dificultad. Esta interacción con el campo de Higgs representa por tanto la inercia frente al
El vacío, que no es la nada, es por tanto un ingrediente esencial de la física de las partículas.
Aunque observásemos un vacío-vacío (sin ningún átomo), al hacerlo con suficiente detalle
confirmándose así la idea de horror vacui de Roger Bacon: la naturaleza -como algunas
tendencias artísticas- parece tener horror al vacío. Quizá sea la energía que reside en este
vacío la que origina una repulsión entre las galaxias a muy gran escala, lo que se conoce en la
La posible relación del vacío microscópico de la física de partículas con el vacío cosmológico
no es más que uno de los campos abiertos de estudio en la física contemporánea. Por otro
obedece a otra teoría (la relatividad general de Einstein) que parece tener poco que ver con la
teoría de partículas. Por eso los físicos han inventado la teoría de la supersimetría, en la que a
La física de partículas nos lleva pues a un mundo fascinante en el que la materia ya no está
ciencia básica, estos estudios de la materia han tenido un impacto enorme en la construcción
del mundo moderno. Todos los métodos de obtención de energía, todos los desarrollos de
Cuando el gran físico alemán Max Planck llegó a la Universidad de Múnich en 1875, le
aconsejaron que no estudiase física pues "ya no quedaba nada por descubrir". Hoy, tras casi
aprendido a ser más humildes y mantenernos receptivos a todos los fenómenos que, más allá
Max Planck fundó la teoría cuántica en 1900. Crédito: Rüdiger Stehn Aquel primer trabajo de
Planck zanjaba un problema hasta entonces irresoluble: la física de la época no servía para
explicar el patrón de emisión de luz de un cuerpo caliente. Planck decidió borrar la pizarra
y comenzar de nuevo, descubriendo que todo funcionaba cuando introducía en sus ecuaciones
una constante. El problema era lo absurdo de las implicaciones: aquella energía no podía
tener cualquier valor, sino solo múltiplos de dicha constante. Esto resultaba tan aberrante
como pensar que un saco de arena pudiera pesar un kilo o dos, pero ningún valor intermedio.
Desde la perspectiva, hoy entendemos que entre un electrón y dos electrones no hay nada
intermedio. Pero en su momento era difícil aceptar una teoría que equivalía a tratar la energía
como materia, dividida en paquetes discretos o “cuantos”. Incluso el propio Planck se resistió;
confesó después que simplemente trataba de “obtener un resultado positivo, bajo cualquier
circunstancia y a cualquier precio”. Durante años trató de encajar su constante en la física
clásica, sin éxito. Y pese a lo absurdo de la idea, resultó que los datos de otros científicos
encajaban en la teoría cuántica como el zapato de Cenicienta.
Poco importa que no la comprendamos, dado que los propios físicos dicen no entenderla. “La
mecánica cuántica es magia”, dijo Daniel Greenberger. Así que obedezcamos a Feynman si lo
mejor que podemos hacer es relajarnos y disfrutar del espectáculo.
El físico y divulgador Chad Orzel triunfó entre los lectores con uno de los libros populares sobre
física cuántica que no suele faltar en cualquier lista de recomendaciones. Recurriendo a la
clásica fórmula del diálogo socrático, Orzel elige a su perro como audiencia imaginaria para
repasar y explicar de forma sencilla los conceptos básicos de la física cuántica y sus
consecuencias en el mundo real, repasando también los momentos clave de la historia de esta
ciencia como las famosas discusiones entre Albert Einstein y La física cuántica no se parece a
la realidad que conocemos, es contraria a la intuición, y sin embargo es la que determina toda
la realidad que conocemos. Se puede conocer la cuántica sin pretensiones de acercarla al
mundo real, pero si queremos comprender cómo se relaciona con el mundo cotidiano, este
desayuno imaginario de la física y divulgadora Sonia Fernández-Vidal es un buen acercamiento
a los fundamentos de la materia, la energía y el universo, desde la Grecia clásica hasta los
modernos aceleradores de partículas.
Toda una clave para entender todo que ha hecho eco por siglos.
La frase "como arriba es abajo" fue y sigue siendo considerada por muchos como la clave para
todos los misterios.
Es la máxima que guía a los fieles a la tradición filosófica y religiosa Hermetismo.
Según ella, lo que suceda en cualquier nivel de la realidad, ya sea física, emocional o mental,
ocurre también en todos los otros niveles.
A menudo se interpreta como la relación entre el macrocosmo -el Universo- y el microcosmo -el
ser humano-: dentro de cada uno está el otro, de manera que si entiendes uno, puedes llegar a
entender el otro.
Por otro lado, esas cuatro palabras capturan la esencia de la alquimia: el cielo es un espejo de
la Tierra y todas las cosas se corresponden entre ellas.
La alquimia fue adoptada por figuras intelectualmente extraordinarias, desde Robert Boyle, el
padre de la química, a Isaac Newton.
III. Además, como todas las cosas fueron creadas por el Uno, así todas las cosas fueron
creadas a imagen del Uno.
Como las tradiciones abrahámicas Judaísmo, Cristianismo e Islam, llama a creer en un sólo
dios.
Quienes creen que la Tabla de Esmeralda precedió el Antiguo Testamento, argumentan que la
raíz de los preceptos de esas tres religiones está en los principios del Hermetismo revelados en
el famoso texto.
A menudo es difícil fijar la fecha exacta del nacimiento de una fe, por lo que también es difícil
separar cuál creó un concepto y cuál concordó y lo integró a su propia religión.
Algunas versiones de la historia relacionan a Abraham con el autor de la Tabla de Esmeralda y
dicen que fueron contemporáneos, pero de lo único que podemos estar seguros es de que esta
es una de las posibilidades que se barajan.
Sin embargo, no cabe duda que efectivamente el Judaísmo -y por ende el Cristianismo y el
Islam- comparten esta creencia que les es fundamental.
Su padre es el Sol y su madre la Luna. El viento lo llevó en su vientre. Su nodriza es la Tierra,
la madre de toda perfección"
IV precepto de la Tabla de Esmeralda
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XII. Por esto soy llamado Hermes Trismegisto, porque poseo las tres partes de la sabiduría y
filosofía de todo el Universo
Poco antes del fin, un nombre, Hermes Trismegisto, a quien se le atribuye la autoría de la Tabla
de Esmeralda.
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Los uróboros son serpientes o dragones mordiéndose su propia cola y fueron adoptados como
símbolos tanto de la alquimia y del Hermetismo, para representar conceptos como la
perpetuamente cíclica renovación de la vida, el infinito, la eternidad.
También ha sido atribuida al místico pagano del siglo I Apolonio de Tiana.
Algunos místicos judíos piensan que la escribió Seth, un hijo de Adán, que Noé las subió al
arca y, cuando terminó el diluvio, las escondió en una cueva cerca de Hebrón.
En otra versión, un hijo de Abraham llamado Hermes se las dio a su hermana Miriam, quien las
puso en El arca de la Alianza, donde permanecen hasta hoy en día.
XIII. Lo que tenía que decir ha concluido
Contundente de principio a fin.
Sea quien fuera que escribió los 13 preceptos, obviamente quería responder algunas de las
preguntas más fundamentales que nos hemos hecho desde la noche de los tiempos.
Y aunque para muchos lo logró, también dejó un legado repleto de signos de interrogación.
Lo cierto es que muy pocos -y hasta de pronto nadie- han visto la Tabla de Esmeralda y si la
vieron fue hace mucho, mucho tiempo.
Eso no ha impedido que haya sido traducida, interpretada y reinterpretada.
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El caduceo fue un regalo de Apolo a Hermes y parece que Hermes Trismegisto siempre llevaba
uno.
Una de sus primeras apariciones en escena fue entre 500-799 d.C., escrita en árabe por
Balinas.
Lo que pasa es que, una vez más, no está muy claro quién era Balinas, quien además cuenta
que las encontró en las manos de un anciano que estaba sentado en un trono de oro en una
bóveda bajo una estatua de Hermes en Turquía.
Pero personalidades que sí reconocemos como el físico y matemático Sir Isaac Newton o el
destacado teólogo, geógrafo, filósofo y químico Doctor de la Iglesia San Alberto Magno O.P.
tradujeron la Tabla (¿sin haberla visto?) y la integraron a su cuerpo de trabajo.
Hasta el fundador de la psicología analítica Carl Gustav Jung identificó la Tabla de Esmeralda
con una mesa hecha de piedra verde que vio en una serie de sueños y visiones. Las ideas de
su texto coinciden con la enantiodromia, característico del principio de individuación jungiana.
Ningún árbol, suele decirse, crece hasta el cielo sin que sus raíces alcancen el infierno"
Carl [Link]
No sólo eso.
El significado del texto de la Tabla de Esmeralda ha sido vinculado con la creación de la piedra
filosofal y la Opus Magnum o gran obra de la alquimia; la experimentación en laboratorio; a
los sistemas de elementos clásicos y de la antigüedad, entre otras cosas.
Eso es lo encantador de esta historia.
Se trata de una lista de pensamientos de autor desconocido cuyo origen puede ser chino o
indio o griego o persa o varias otras más y que puede datar de hace relativamente poco hasta
de los tiempos en los que los dioses todavía se comunicaban con los humanos (efectivamente,
no nos cupieron todas las teorías aquí).
No obstante, ha viajado por el tiempo y el espacio compenetrándose con distintas culturas,
ciencias y creencias
La teoría hermética ha sido una influencia decisiva en diversas corrientes filosóficas, religiosas
y esotéricas, así como en el arte, principalmente en la literatura, la música y la pintura, teniendo
gran importancia durante el Renacimiento[4] y La Reforma.[5] La tradición reclama ser
descendiente de una prisca theologia, idea de que existe una simple y verdadera teología, la
cual está presente en todas las religiones y fue dada por Dios al hombre en la Antigüedad.[6][7]
Muchos escritores cristianos, incluyendo a Lactancio, Tomás de Aquino, Giordano
Bruno, Marsilio Ficino, Campanela y Giovanni Pico della Mirandola, consideraron a Hermes
Trismegisto un sabio profeta pagano que previó la llegada del cristianismo.[8][9] Sin embargo,
algunos teólogos católicos[10] lo condenaron o consideraron su doctrina como una herejía, en
gran medida por su secretismo iniciático y su sincretismo. Uno de los primeros en hacerlo
fue Agustín de Hipona en su obra La Ciudad de Dios.[11]
El libro Poimandres, del cual Marsilio Ficino formó su opinión, establece que a Hermes "le
llamaban Trismegisto porque era el filósofo más grande, el sacerdote más grande y el rey más
grande".[12] La enciclopedia bizantina Suda (siglo X) establece que: "Era llamado Trismegisto a
cuenta de su alabanza hacia la trinidad, diciendo que hay una naturaleza divina en la trinidad"
Definición
El hermetismo filosófico se erige sobre la base de un conjunto de escritos supuestamente
aparecidos en Egipto bajo el período de dominación romana (entre los siglos I y IV d. C.), y
puestos bajo la advocación de Hermes Trismegisto. Probablemente, el hermetismo sea el
"intento helénico" de sistematizar filosóficamente parte de las doctrinas religiosas y místicas de
la cultura tardo-egipcia (aunque no hay por qué descartar otras influencias "orientales", como
la israelita, por ejemplo). Asimismo, es muy probable que esta sistematización filosófica o
"culta" se llevara a cabo sobre la base de otros escritos anteriores de ciencias ocultas (el
llamado hermetismo técnico o popular). Esta definición se ciñe a estos escritos tardoantiguos,
que servirán de base para toda la vasta producción hermética posterior.
La tradición hermética se "fundiría" con parte del entramado neoplatónico y
el cristianismo incipiente durante la Antigüedad tardía, y con la religión católica, el cisma
luterano, y la cábala cristiana, a través de los filósofos (platónicos, herméticos)
y magos del Renacimiento y el Barroco, pero en ningún caso se difuminaría el esqueleto de su
filosofía. Asimismo, el hermetismo inspiraría, por su potencia seductora, muchas corrientes
ocultistas decimonónicas. Su universo viviente y su exaltación del espíritu humano, servirían en
el siglo XIX tal como sirvieron en el Renacimiento: para que muchos díscolos y extraños
personajes se enfrentaran al mecanicismo, al materialismo y al racionalismo militante impuesto
desde la "pedantería académica" (aristotélica o positivista) y la Ilustración.
Un caso aparte es la tesis (debida en buena parte a Yates) que erige a la filosofía hermética
como uno de los motores propiciadores del advenimiento de la ciencia moderna en el siglo
XVII. Aunque esta aventurada teoría ha recibido diversas críticas, su fundamento más sólido
está en la concepción de magia natural renacentista y barroca, así como en la exaltación del
hombre y su intervención en el mundo físico, que define (por supuesto con muchos matices) la
filosofía hermética.
Es muy difícil deslindar el hermetismo filosófico (místico) del hermetismo técnico (ocultista). Sin
embargo, se puede afirmar con mucha seguridad que los filósofos herméticos estuvieron
vinculados a conceptos comunes a scientias del periodo como la astrología y sobre todo
la alquimia, y a cierta clase de magia ceremonial greco-egipcia. Aunque por encima de todo
hay que considerar al hermetismo como un constructo filosófico (una amalgama de estoicismo,
medioplatonismo, neopitagorismo y algo de aristotelismo), pero con fines "prácticos" (la meta
de todo buen hermetista es alcanzar la comunión con Dios mediante la revelación teúrgica, la
recepción del noûs divino o la palingenesia).
No se ha incidido demasiado en la tesis de Festugière que trata de deslindar la "gnosis
optimista" de la "gnosis pesimista", en el sentido de considerar a la filosofía hermética como
una forma degenerada de filosofía mística griega. Sin embargo, para algunos autores esta
separación y esta supuesta "degeneración" no se sostienen en los textos [cita requerida]. Por
otro lado, es evidente que los filósofos herméticos no pretendían erigir un ensamblaje filosófico
infalible, parangonable al discurso platónico.
La ordenación aquí ofrecida de los filósofos herméticos tardoantiguos tiene un valor
eminentemente didáctico. La finalidad de esta ordenación es facilitar la comprensión de las
doctrinas contenidas en el Corpus, el Asclepio, en los Extractos de Estobeo y en
las Definiciones Armenias. Por lo tanto, la estructura ofrecida a continuación es, en cierto
modo, subjetiva. Se han incluido aquí aquellas cuestiones y conceptos que habría que destacar
del ecléctico constructo filosófico hermético tardoantiguo.
La tríada hermética: Dios, cosmos y hombre
Primero Dios, segundo el cosmos, tercero el hombre (SH XI, sent. 6).
El hermetismo debe ser considerado como una «filosofía plena de vida»: el universo hermético
está vivo, y sus entidades regidoras actúan eternamente. La muerte y el vacío no tienen cabida
en el hermetismo.
El Macrocosmos hermético
La Teología Hermética: Dios
Porque el Bien es inalienable e inseparable de Dios: es Dios mismo (CH II B 16).
El Dios supremo es el principio fundamental sobre el que se articula toda la doctrina hermética.
Dios es a la vez padre y bien, creador y demiurgo. Dios es el bien supremo y el óptimo
artesano de la creación.
Según esta cosmovisión, Dios se valió del «Verbo» para engendrar al cosmos: El creador
habría hecho la totalidad del cosmos no con las manos, sino con la palabra. Piensa por ello que
está presente, que existe eternamente, que creó todas las cosas, que es uno y único y que
creó todos los seres por su propia voluntad (CH IV 1).
En CH V 1-2 se nos dice que si Dios no fuera invisible no podría abarcar la totalidad de lo
creado, no podría ser eterno, porque lo invisible es eterno. Dios, por tanto, solo puede ser
aprehensible por sus propias obras, puesto que se manifiesta en y a través de ellas y sobre
todo a quienes él quiere mostrarse. La obra de Dios es visible en el hombre. Dios solo puede
conocerse a través de su artesanía (CH V 6). Por eso Dios está más allá de cualquier
denominación, por eso es el invisible a la vez que el más evidente. Aquel que es contemplado
por el pensamiento pero que también es visible a los ojos (CH V 10).
Si Dios lo es todo, principio de la creación y creación misma, cuando hablamos de lo que es,
hablamos de Dios, pues él contiene todo lo que es y nada es posible exterior a él, ni él fuera de
nada (CH IX 9). Obsérvese que aquí no se establece una doctrina panteísta sin más, sino más
bien una inmanencia absoluta de Dios, una forma de identificación total entre el creador y lo
creado, que bien pudiera haber inspirado a Giordano Bruno. Si Dios es el Bien supremo, por
fuerza es el engendrador de la Belleza y se debe tener la audacia de afirmar, Asclepio, que la
esencia de Dios, si Dios la tiene, es la belleza; y que es imposible que lo bello y lo bueno se dé
en ninguno de los seres del cosmos, pues todas las cosas que nuestra mirada abarca son
meros simulacros y apariencias engañosos (CH VI 4). La voluntad de Dios es el principio
creador, la energía que despliega genera la creación toda, y su esencia [es] querer que todas
las cosas sean; pues Dios padre, el bien, no solo es el ser de todas las cosas, incluso cuando
ya no son, [sino la realidad más íntima de todos los seres]. Esto es lo que es Dios padre, el
bien, y no cabe atribuirle ninguna otra cosa (CH X 2).
Asimismo, y aquí debemos hacer hincapié, no cabe la muerte en Dios, porque la voluntad de
Dios es la vida y si todas las cosas están vivas, tanto las terrestres como las celestes, y la vida
es una, entonces la vida es generada por Dios y Dios ella misma. En suma, todas las cosas
nacen de Dios y la vida es la unión de pensamiento y alma; y así la muerte no consiste en la
destrucción de las cosas reunidas sino en la disolución de la unión (CH XI 14). Porque ¿cómo
podrían existir cosas muertas en Dios, imagen del todo y totalidad de la vida? (CH XII 16).
Una bella alegoría nos muestra a Dios como un músico perfecto, que nunca desfallece, y que
no solo ejecuta la armonía de los cantos, sino que marca el ritmo de la melodía apropiada a
cada instrumento (CH XVIII 1). Y así, encontramos en el Asclepio: Saber de música no
consiste, por tanto, sino en conocer la distribución ordenada del conjunto del universo y cuál es
el plan divino por el que se asignó un lugar a cada cosa; pues la ordenación que, en un plan
artístico, reúne en un mismo conjunto las cosas singulares, completa un concierto muy dulce y
verdadero que produce una música divina (Asc. 13).
La Mónada
Siguiendo la doctrina pitagórica, la unidad, como reflejo de Dios en todas las cosas, nos lleva a
la concepción de la mónada como elemento analógico e inmanente a lo creado. La unidad,
puesto que es principio y raíz de todo, está en todas las cosas como raíz y principio. Como
principio de todas las cosas, pues nada hay sin ella, no se origina de la nada sino desde sí
misma. Y como tal principio, la unidad contiene todos los números y no está contenida en
ninguno, a la vez que genera todos los números sin ser ella generada por ninguno (CH IV 10).
El génesis hermético
Principio de todos los seres es Dios, Pensamiento, naturaleza, materia y sabiduría que muestra
todas las cosas. Principio es lo divino, naturaleza, energía, necesidad, fin y renovación. Había
una inextricable tiniebla en el abismo, agua y un aliento vital, sutil e inteligente que existían en
el caos por el poder divino. Fue proyectada entonces una sagrada luz y, procedentes de la
sustancia húmeda, los elementos fueron consolidados [en la arena]. Y los distintos dioses
[distribuyeron] esta naturaleza seminal (CH III 1).
En cualquier caso, la caída del hombre es el eje esencial del génesis hermético. Y aquí la
diferencia entre la gnosis optimista y la pesimista se muestra con total crudeza: ¿ha caído el
hombre en un tormento de humillaciones o por el contrario ha sido ensamblado en una creación
maravillosa y única? Para los filósofos del Renacimiento no cabía dudar, y en cualquier caso,
no es aceptable considerar que los hermetistas representaron una tierra eminentemente
malvada, una cárcel de hombres más propia de las corrientes gnósticas.
El Pensamiento (Noûs)
El pensamiento ve todas las cosas, los ojos sólo las corpóreas (DH V 1).
Al hombre, por su excelencia y piedad, le está permitido acceder a los misterios de Dios, pero
no podrá alcanzar semejante conocimiento mediante el pensamiento dialéctico. Será por medio
de la revelación y la recepción del Noûs (véase más abajo el capítulo llamado “Palingenesia”)
por las que el hombre pueda elevarse y atravesar el cielo hasta Dios mismo. Así, Poimandres,
el Noûs del poder supremo, desciende sobre aquel que desea ser instruido sobre los seres,
comprender su naturaleza y llegar a conocer a Dios (CH I 3), y en pleno éxtasis teúrgico
comienza su labor mistagógica.
Lo incorpóreo que sostiene al cosmos es un Noûs total que totalmente se contiene a sí mismo.
Un pensamiento total que se contiene totalmente a sí mismo, libre de cualquier cuerpo, estable,
impasible, intangible, inmóvil él mismo en sí mismo, capaz de contener todas las cosas y
salvaguarda de todos los seres, cuyos rayos son el Bien, la Verdad, el arquetipo del aliento vital
y el alma arquetípica (CH II B 12).
1. Noûs divino: el conocimiento del carácter mismo del pensamiento de Dios es la cúspide de la
verdad.
2. Noûs de la eternidad: el conocimiento de la extensión y el funcionamiento de la obra de Dios.
3. Noûs cósmico: el conocimiento de la naturaleza que resulta de la observación de todas las
cosas.
4. Noûs humano: aquel del que se vale el hombre (mediante la memoria del pasado), para
comprender y gobernar el mundo.
La Palabra (Lógos)
Así pues, la palabra es imagen y pensamiento de Dios… (CH XII 14).
La palabra es el instrumento del pensamiento, pues la palabra interpreta lo que el pensamiento
quiere (DH V 1).
Se dice que Dios generó el cosmos mediante la palabra, es decir, que el pensamiento se hizo
actividad mediante el Verbo divino. El hombre está dotado de pensamiento y palabra, y ambos
están dotados del mismo valor que la inmortalidad. La palabra es distinta de la voz, porque la
palabra que contiene en sí el valor del pensamiento está llena de sabiduría y poder (dýnamis).
La palabra habita el pensamiento, y por eso es común a todo hombre, y solo la voz es distinta:
—En efecto hijo, es diferente de uno a otro [la palabra], pero la humanidad es una sola:
igualmente es una palabra y se traduce de una lengua a otra; de modo que, en realidad,
encontramos un solo y mismo concepto en Egipto, Grecia o Persia… (CH XII 13). Si hay
diferentes formas de expresar el pensamiento, aquella lengua que guarde en sus entrañas el
misterio divino será la más alta y bella de todas, la más cercana a Dios; para Giordano Bruno,
siguiendo el pasaje de CH XVI 2, esa lengua era la egipcia, y para Pico della Mirandola la
hebrea, entroncando así con la tradición cabalística. Con todo, lo cierto es que el griego, lengua
bárbara falta de poder, no era la más adecuada para expresar las «opiniones herméticas».
Considerando lo anterior, no debe extrañarnos que Jámblico defina la teología egipcia como
una «mistagogia oculta en los símbolos» (Sobre los mist. VII 1). El hermetismo, debido a su
raíz egipcia es deudor de un lenguaje simbólico, muy alejado de la «lengua de los filósofos».
Las palabras en el hermetismo deben estar imbuidas de noûs, y si no es así, siempre es mejor
el silencio (véase más abajo el capítulo «Silencio hermético»). Como se ve, este es un ejemplo
claro de la mecánica y nada coherente separación entre el hermetismo llamado técnico y el
filosófico. El hermetismo es una «filosofía de poder», no un saber más con el que demostrar y
enseñar los procesos cósmicos mediante un lenguaje llanamente racional. Los hermetistas
eran teúrgos; si eran o no filósofos depende de lo que se esté dispuesto a aceptar bajo el
término filosofía.
Pneûma
Por el aliento vital, son suministrados y vivificados todos los seres del cosmos, de acuerdo con
las órdenes del Dios supremo al que obedece como su órgano o instrumento que es (Asc. 16).
El Pneûma es el impulso o energía cósmica que ordena el curso de los astros y vivifica a todos
los seres de la creación. Por lo tanto, los procedimientos mágicos y astrológicos se valen de
este éter, de esta sustancia común de los astros para poder llevar a cabo sus «obras
milagrosas».
Eternidad (Aión)
Ciertamente la eternidad es la imagen de Dios, el cosmos la de la eternidad, el sol del cosmos
y el hombre, en fin, la del sol (CH XI 15).
El Cosmos
Por su parte, el cosmos, junto con el sol, también es padre, pero sólo de los seres que existen
por participación y por tanto no es causa para los vivientes ni del bien ni de la vida en el mismo
sentido que Dios (CH X 2).
Con lo expuesto anteriormente ya deberíamos tener una base lo suficientemente sólida como
para comprender el mecanismo esencial del hermetismo. El cosmos fue formado
jerárquicamente (gracias al Verbo divino, se asienta en el Noûs primordial (lo incorpóreo), se
mueve gracias al soplo divino (pneûma) y extiende su actividad en la eternidad, que se vale de
la providencia (Prónoia), el destino (Heimarméne) y la necesidad (Anánke) para regir y
mantener unido el todo en un orden perfecto, a pesar del azar consustancial a lo material (Asc.
40). La providencia es la razón perfecta en sí misma del Dios celestial, la voluntad y el proyecto
divinos; el destino es la necesidad de que se cumplan todos los acontecimientos, enlazados
unos con otros como los eslabones de una cadena, bajo el gobierno de los astros; la necesidad
es una resolución inquebrantable e inalterable de la providencia (las definiciones de
providencia, necesidad y destino, son las expuestas por Xavier Renau Nebot en Textos
Herméticos, Madrid: Gredos, 1999, pp. 556-557).
Solo Dios es eterno, mientras que el cosmos, que ha llegado a ser por causa del padre, es
siempre-vivo (aeízoon) e inmortal.
El movimiento
Pero padre, ¿no te parece inmóvil la tierra? No hijo mío, es precisamente lo único que es a la
vez multimóvil y estable; porque, supuesto que es imposible que un procreador procree sin
movimiento, ¿no sería ridículo pensar que permanece inmóvil precisamente la que es el
alimento de todos los seres y la procreadora y generadora de todas las cosas? (CH XII, 17).
El cosmos está en perpetuo movimiento debido a una causa incorpórea (aliento vital, alma), en
el seno de lo incorpóreo (Noûs), es decir, de un pensamiento total que totalmente se contiene a
sí mismo (CH IIB 12). El movimiento se equilibra debido a la repercusión de los opuestos. Hay
que dejar constancia una vez más que el movimiento no se produce en el vacío. El vacío no
existe para el hermetismo.
Apocatástasis
No existe la muerte en el hermetismo, solo destrucción y renovación perpetuas, porque
“muerte” es “aniquilación pero nada hay en el cosmos que sea aniquilado. En efecto, el cosmos
es un segundo dios y un ser vivo inmortal y es por tanto imposible que muera parte alguna de
este viviente inmortal, pues todo lo que existe es parte del cosmos y privilegiadamente el
hombre, el ser vivo racional. (CH VIII, 1). Como señala Xavier Renau Nebot, la apocatástasis
es una manifestación de la doctrina del eterno retorno, típica de las teologías solares y, en
particular, de la religión egipcia.
La jerarquía celeste
El cielo está gobernado por el primer círculo de los treinta y seis decanos (SH VI 1-9), a través
de los arcontes y los planetas, cuyo usiarca es el Pantomorfo. Este primer círculo linda con la
esfera de las estrellas fijas (SH VI 12) y el Zodiaco. A continuación giran las Siete Esferas,
regidas por la Fortuna y el Destino, mediante las cuales todas las cosas cambian según ley
natural en un movimiento perpetuo.
El Noûs demiúrgico, dios del fuego y el aliento vital, fabricó los siete gobernadores (CH I 9), los
planetas, gobernados por el sol, cuyo usiarca es La Luz. El sol es el demiurgo segundo (CH
XVI 4-9), generador de la vida, garante del orden cósmico, luz sensible vehículo de la luz
inteligible y centro del cosmos.
El cosmos sensible está gobernado por el sol y fragmentado por las ocho esferas. El mundo
sublunar está regido por la íntima relación entre la luna y la tierra, y se encuentra sometido al
cambio perpetuo, siendo la morada del hombre y de las almas. Sobre el Hades en el
hermetismo, véase Asc. 17 y la extensa nota sobre esta cuestión en Textos Herméticos.
El microcosmos. El hombre
A continuación, el Pensamiento, padre de todas las cosas, vida y luz, engendró al hombre a su
imagen y le amó como a un hijo, puesto que, creado a imagen del padre, era hermosísimo. En
realidad, pues, Dios amó a su propia imagen. Y entregó al hombre todas sus criaturas (CH I
12).
La respuesta a por qué el hermetismo fue tan estimado en el Renacimiento es bien sencilla: su
exaltación del ser humano. Frente a las corrientes gnósticas, que depreciaban toda relación
entre el hombre y la naturaleza, el hermetismo enseña que el cosmos ha sido creado para que
el hombre, a través de aquel, pueda contemplar al creador (Asc. 8). El hermetismo es
antropocéntrico porque tiene fe en lo que de divino hay en la naturaleza humana.
La astrología hermética nos enseña que el hombre es un reflejo del cielo (melotesia), es un
microcosmos en simpatía con el macrocosmos. Los influjos decánicos, zodiacales, planetarios
y demoníacos tienen una importante repercusión en el cuerpo y el alma humanos.
La excelencia del hombre que ha realizado la Gran Obra propuesta por la Alquimia es el núcleo
de la antroposofía hermética (véanse Asc. 9-10 y 23, CH I 12-14, CH IV 2, CH X 24, CH X 25,
CH XII 12, DH VI 1, DH VIII 6 y DH IX 6), y precisamente fue un fragmento del Asclepio el que
sirvió a Pico della Mirandola para crear su maravilloso Discurso sobre la dignidad del hombre:
Ese hombre es por ello, Asclepio, un gran milagro, un ser vivo digno de veneración y honor, un
ser que muda a la naturaleza de un dios como si realmente lo fuera, un ser que se entiende con
el género de los demonios, conocedor de que su naturaleza es congénita a la suya, un ser que
desprecia su componente de mera naturaleza humana fiado en el carácter divino de su otra
parte. ¡Oh cuán felicísima es la naturaleza compuesta del hombre! Está vinculado a los dioses
en consanguínea divinidad mientras desprecia la parte de sí que lo hace terrenal, se hermana
con el lazo del amor a todos los otros seres a los que se sabe vinculado por disposición divina,
levanta sus ojos al cielo. Tal es su privilegiado lugar intermediario, tanto ama a los seres que le
son inferiores como es amado por los que le sobrepasan. Cultiva la tierra, se mezcla con los
elementos gracias a la agilidad de su mente y desciende a las profundidades con la
penetración de su espíritu. Todo le está permitido, ni siquiera el cielo le parece lejano porque lo
mide desde muy cerca gracias a su ingenio; ninguna tiniebla del aire ensombrece la aplicación
de su mente, ni obstaculiza su actividad la densidad de la tierra, ni entorpece su mirada la
insondable profundidad de las aguas. Es a un tiempo todas las cosas y está a la vez en todas
partes (Asc. 6).
El hombre puede considerarse en el hermetismo en virtud de una doble naturaleza: una mortal
y otra inmortal. En cuanto mortal está sometido al cambio (SH IIA 11-12), y en cuanto inmortal
está capacitado para elevarse hasta el propio pensamiento de Dios mediante sus propios
méritos.
El alma es el recipiente donde son vertidas las faltas de los hombres, y una vez el cuerpo se
disuelve, podrán elevarse o ser castigadas por su impiedad y apego a las pasiones corporales.
Las almas atravesarán los elementos en un proceso de purificación progresiva,
reencarnándose hasta alcanzar el coro de los dioses, pues este es el premio que espera a los
que viven en la piedad con Dios y atienden al mundo con diligencia. Pero quienes no lo hagan y
vivan en la impiedad, verán denegado su retorno al cielo y comenzarán una migración
ignominiosa e indigna de un espíritu santo, encarnados en cuerpos ajenos (Asc. 12). Las almas
son ordenadas por los centinelas de la providencia, el Psicoguardián y el Psicoguía. El
Psicoguardián ‹es el vigilante› de las almas ‹aún no encarnadas› y el Psicoguía es el que
conduce y señala sus cometidos a las almas mientras se incorporan (SH XXVI 3).
El alma se eleva hacia las alturas, atravesando las siete esferas. En la primera abandona la
actividad de aumentar y disminuir; en la segunda, la maquinación insidiosa; en la tercera, el
deseo; en la cuarta, el ansia de poder y la ambición; en la quinta la audacia impía y la
temeridad de la desvergüenza; en la sexta, la sórdida avaricia; y finalmente, en la séptima
esfera, abandona la mentira traicionera. Llega así a la naturaleza ogdoádica, uniéndose a las
potencias, a las almas divinizadas. Se completa así la anábasis del alma (CH I 25-26).
La materia en el hermetismo
La tierra es el soporte del cosmos, la base de los elementos, la nodriza de los seres vivos, el
receptáculo de los muertos, pues es la última tras el fuego y el agua (DH II 3).
La materia es considerada, en general, como un recipiente tenebroso y sucio, una cárcel para
el alma, sujeta al cambio, a lo inaprensible, a las pasiones y los apetitos indignos. No obstante,
en la medida en que ha recibido participación de todo, accede también de algún modo al Bien:
el cosmos es bueno en calidad de creador, pues crea todas las cosas y, en este limitado
sentido, participa del Bien; pero no así en todo lo demás, pues es un ser pasible, móvil y
creador de seres pasibles (CH VI 2).
El dualismo hermético
Nada bueno hay sobre la tierra, nada malo hay en el cielo (SH XI, sent. 18).
Que el Bien existe sólo en Dios y en ninguna otra parte (CH VI).
El eje del pensamiento hermético está dominado por el dualismo luz-oscuridad, masculino-
femenino, bueno-malo… Bien y mal confluyen en el cosmos como potencias necesarias para el
orden. Dios es la fuente absoluta del bien, y el mal es una realidad ineludible no achacable a la
voluntad divina, pues dispondremos de lo que procede de Dios, pero es también que lo que
procede de nosotros lo acompañe y no quede rezagado. Por eso solo nosotros, y no Dios,
somos los responsables del mal, en la medida en que lo prefiramos al Bien (CH IV 8). Por lo
tanto el mal y el sufrimiento fueron sembrados en el mundo para que el hombre, mediante el
pensamiento, la ciencia y el entendimiento, ascienda con humildad hasta el conocimiento de
Dios, la Suma Bondad (Asc. 16). El hermetismo se enfrenta así a las corrientes gnósticas que
consideran el cosmos como una totalidad malvada y tenebrosa, ajena al verdadero Dios (CH
XIV 8).
La gnosis pesimista, de probable origen “oriental”, hace hincapié en la maldad del hombre (SH
XI, sent. 19, CH VI 3-6). Solo mediante la piedad y el conocimiento de lo divino es capaz el ser
humano de elevarse desde su propia esencia malvada. El hombre es libre para rechazar las
pasiones y las vanas ataduras mundanas y encaminarse por la senda de la piedad y la
sabiduría, aunque esté sometido al destino, porque nada en el cielo es esclavo, nada sobre la
tierra es libre (SH XI, sent. 26).
Cuando aprehendas todas estas cosas a la vez, los tiempos, los lugares, las sustancias, sus
cualidades y cantidades, podrás conocer a Dios (CH XI 20).
El hermetismo no es una corriente religiosa, no posee una liturgia común o un libro sagrado
único e inapelable. El hermetismo es una filosofía del conocimiento de Dios, una alianza entre
sabiduría y piedad que se vale de la experiencia revelatoria y el ritual teúrgico para alcanzar la
sabiduría divina. Para los hermetistas, la filosofía solo consiste en el esfuerzo por conocer a
Dios mediante la contemplación y la santa piedad. La ciencia del conocimiento de Dios lo
ocupa todo, y la filosofía pura, la que solo está pendiente de la piedad para con Dios,
únicamente deberá interesarse en las otras ciencias en la medida en que, a través de ellas,
podamos maravillarnos de cómo el retorno de los astros a sus posiciones iniciales, sus
estaciones fijadas de antemano y todos sus cambios están regulados por el número, y que, al
conocer las dimensiones, las cualidades y las cantidades de la tierra, las de las profundidades
del mar, las de la potencia del fuego y las actividades de la naturaleza de todos ellos, el hombre
se vea llevado, por la admiración, a adorar y colmar de elogios el arte y la sabiduría de Dios
(Asc. 13).
La excelencia del hombre se cifra ante todo en la piedad, que es el origen de la bondad y ésta
solo puede ser perfecta si la virtud del desprecio la ha fortificado contra todo deseo de cosas
ajenas; porque ajenas a todo aquello que nos emparenta con los dioses son las cosas de esta
tierra que se poseen por un deseo del cuerpo y a las que se denomina «posesiones», pues no
nacen con nosotros sino que se poseen posteriormente, lo que nos da el sentido de la palabra
posesiones (Asc. 11).
El hombre debe recoger las semillas divinas: la virtud, la templanza y la piedad, huyendo de la
ignorancia del vulgo con el fin de alcanzar el conocimiento primordial. Pero el conocimiento es
virtud de muy pocos, y la muchedumbre odia a los hombres buenos y sabios (CH IX 4), porque
no todos los hombres disfrutan de la capacidad de pensar, pues hay dos tipos de hombres, el
material y el esencial; el material, que vive entre el mal, retiene, como decía, la semilla
demoníaca del pensar, el segundo, ligado por esencia al Bien, es conservado sano y salvo por
Dios (CH IX 5).
Dios mismo guía al hombre piadoso que desea conocer la esencia divina, ya que tener
esperanza en conseguirlo es el camino [adecuado, derecho] y fácil que conduce hasta el bien;
él te acompañará en cualquier recodo del camino, él se te manifestará en todas partes, donde y
cuando menos te lo esperes, estés despierto o dormido, mientras navegues o cuando camines,
de noche o de día y tanto si hablas como si callas. Pues nada existe que no sea él (CH XI 21).
Palingenesia
En el hermetismo la condición indispensable para la salvación es la regeneración. La
regeneración consiste en un segundo nacimiento en el estado divino, en la recepción del noûs.
Para llevar a buen término esta regeneración el hombre piadoso ha de buscar la sabiduría
inteligible en el silencio y la semilla del verdadero Bien, y ha de ser fecundado por la voluntad
divina mediante la determinación inquebrantable, la ascesis y la pureza moral. Esta pureza
moral pasa por vencer los doce vicios constituidos a partir del círculo del Zodiaco, a saber: la
ignorancia, la aflicción, la incontinencia, el deseo, la injusticia, la codicia, la mentira, la envidia,
el fraude, la ira, la imprudencia y la malignidad. Estos doce vicios son dominados por las diez
potencias o virtudes, que son: el conocimiento de Dios, el conocimiento de la alegría, la
templanza, la fortaleza, la justicia, la generosidad, la verdad, el bien, la vida y la luz.
El silencio hermético
Guardando silencio, comprendes; hablando, hablas. El pensamiento concibe la palabra en el
silencio y sólo la palabra del silencio y del pensamiento es salvación (DH V 2).
CÚPULA GEODÉSICA
Parte de una esfera geodésica, un poliedro generado a partir de un icosaedro o un dodecaedro,
aunque puede generarse de cualquiera de los sólidos platónicos
Reseña histórica
Richard Buckminster Fuller es considerado el inventor de las cúpulas geodésicas, ya que es
quien ostenta su patente en 1954. Fuller las desarrolló en la década de los 40, creando una de
las cúpulas geodésicas más conocidas en 1967 en la Exposición Universal de Montreal, de 76
m de diámetro y 41,5 m de altura.
Existen ejemplos anteriores de cúpulas geodésicas, como en el Palacio Imperial de
China (1885) o en el planetario de los talleres Carl Zeiss (1922).
En el Palacio Imperial de China (Ciudad Prohibida, Pekín), perteneciente a las
dinastías Ming y Qing, se puede observar una esfera con una subdivisión geodésica de un
icosaedro. Se trata de una esfera bajo la garra de un león guardián, similar a otro del Palacio
de Verano de China (próximo a Pekín), que data aproximadamente de 1885.
En cuanto al planetario de los talleres Carl Zeiss, se trata de una cúpula geodésica de
frecuencia 16 creada por Walter Bauerfeld, que pasó a ser denominada "la maravilla de Jena".
A partir de esta, muchas otras fueron creadas, hasta que la idea fue desarrollada por Fuller.
Las caras de una cúpula geodésica pueden ser triángulos, hexágonos o cualquier otro
polígono. Los vértices deben coincidir todos con la superficie de una esfera o un elipsoide (si
los vértices no quedan en la superficie, la cúpula ya no es geodésica). El número de veces que
las aristas del icosaedro o dodecaedro son subdivididas dando lugar a triángulos más
pequeños se llama la frecuencia de la esfera o cúpula geodésica. Para la esfera geodésica se
cumple el teorema de Euler para poliedros, que indica que:
A comienzos de 2018 la empresa Intel ha creado el mayor set 360° para películas del mundo,
Intel Studios, un domo geodésico de 10 000 pies cuadrados (929m2) en Los Ángeles
convirtiendo este estudio en el centro de medios inmersivo más grande del mundo con 96
cámaras 5K de alta resolución que capturan la acción en el interior del domo geodésico en dos
dimensiones mientras que los algoritmos convierten esos billones de píxeles en un entorno
virtual 3D de 360 grados.
En los últimos meses, en gran parte debido al cambio social que está originando la pandemia
de COVID19 que está modificando hábitos laborales y marcando un regreso de ciudadanos a
zonas rurales, se están poniendo de moda los alojamientos rurales, bien como alojameinto
permanente o como forma de negocio de turismo rural (glamping), basados en domos
geodésicos con estructuras de madera y con diferentes cubiertas exteriores, como son
cubiertas de PVC, cubiertas de madera y cubiertas con una última capa de corcho proyectado.
Este tipo de domos geodésicos con estructuras de madera, permiten el agregar diferentes
capas con aislantes térmicos que en domos con estructuras metálicas no son posibles,
convirtiendo a este tipo de estructuras en unos elementos idóneos para alojamientos rurales
capaces de soportar las inclemencias meteorológicas.
También durante la pandemia, los domos geodésicos están adquiriendo cierta popularidad, en
este caso los domos de pequeño tamaño, estructura metálica y cibiertas transparentes en casi
todos los países, al convertirse en elementos esenciales que permiten reabrir los
establecimientos hosteleros al contar con espacios divididos, instalados en el exterior o
terrazas y que permiten el distanciamiento social y cuya ocupación son grupos reducidos de
personas.
Richard Buckminster Fuller, el arquitecto que nombró y perfeccionó la cúpula geodésica, diseñó
la Biosfera de Montreal en Canadá.
Éste geodomo de 20 pisos fue encargada por el gobierno de los Estados Unidos para la Feria
Mundial de 1967 en Montreal y fue donada a Canadá posteriormente.
A diferencia de la mayoría de los domos geodésicos que se construyen como media esfera, la
Biosfera fue construida para mostrar dos tercios de una esfera que contribuyó a su
impresionante e imponente fachada.
Su estructura de acero está cubierta por 1.900 paneles acrílicos que le dan un aspecto
luminiscente a la luz del sol.
El fuego y la nieve dañaron la cúpula en 1976 y 1998 respectivamente, pero varios cambios de
propiedad y cambios de marca restauraron esta geodome a su antigua gloria. Actualmente es
un museo medioambiental que defiende la sostenibilidad y las tecnologías respetuosas con el
medio ambiente.
A primera vista, los Biomas del Proyecto Edén en Cornualles parecen en parte colmena y en
parte envoltorio de burbujas.
Esto parece una descripción adecuada, especialmente desde que Grimshaw Architects
concibió el diseño a través de la biomímesis, lo que significa utilizar los patrones, diseños y
sistemas de la naturaleza para crear estructuras humanas e impulsar innovaciones
tecnológicas.
Mientras tanto, la apariencia del envoltorio de burbujas se inspiró en las burbujas de jabón.
Dado que los Biomas se asientan sobre arcilla, la idea de que las burbujas se adapten a
superficies irregulares proporcionó la solución para construir sobre arenas movedizas.
Las dos capas de marcos poligonales de acero que componen cada cúpula se rellenaron con
un copolímero transparente de etileno tetrafluoroetileno (ETFE) de unos dos metros de
profundidad, lo que le da ese aspecto de almohada.
¿El resultado? En lugar de sobresalir como una monstruosidad, los Biomas se mezclan
perfectamente con el medio ambiente.
Telus Sphere at Vancouver’s Science World (British Columbia, Canada)
Conocida como la «pelota de golf» en el Science World de Vancouver, este domo geodésico
está compuesto por unos 6.800 kg de paneles de aluminio extruido y aluminio de 1 mm de
espesor.
El arquitecto jefe Bruno Freschi diseñó esta cúpula inspirada en Buckminster Fuller para la
Exposición Universal de 1986 (Expo 86).
Se convirtió en su actual encarnación como centro de ciencia después de la clausura de la
Expo.
Según su sitio web, hay un total de 391 luces y 766 triángulos en este geodomo.
Cuando se enciende, esta esfera que se encuentra en la parte superior del edificio del Mundo
de las Ciencias es realmente un espectáculo para contemplar.
Este galardonado domo geodésico, desarrollado por los arquitectos Murphy y Mackey de St.
Louis, tiene una estructura de aluminio recubierta de paneles de plexiglás.
Sin embargo, los paneles de plástico de Climatron presentaban todo tipo de problemas,
incluyendo fugas y decoloración, por lo que fueron reemplazados por paneles de vidrio
templado al calor durante la renovación.
El peso y la tensión añadidos a la cúpula obligaron a los ingenieros a reforzar el invernadero
construyendo una cúpula dentro de la cúpula.
Está considerado como el primer invernadero con aire acondicionado del mundo, con más de
2.800 plantas que crecen dentro de la tecnología de control climático de este invernadero.
El diseño geodésico de la cúpula maximiza la luz y el espacio para que la flora prospere,
mientras que el sistema computarizado de control de clima te hace sentir como si estuvieras
entrando en una verde selva tropical.
The Nature House in the Arctic Circle (Sandhornøya island, Norway)
Esta casa ecológica con cúpula de vidrio, apodada «La Casa de la Naturaleza», es una cúpula
de vidrio alimentada por energía solar que alberga a los Hjertefølgers.
Hjertefølger significa «seguidor del corazón» en noruego.
Siguiendo sus corazones condujo a la creación de este geodomo de 25 pies de altura con tres
plantas y cinco dormitorios situado en la isla noruega de Sandhornøya, situada a unos 1000
kilómetros al norte de Oslo.
La casa en sí misma se encuentra dentro de esta cúpula de construcción sostenible y
respetuosa con el medio ambiente.
La estructura está hecha de materiales orgánicos como la arena, el agua y la arcilla, reteniendo
el calor para que sirva de aislamiento natural, mientras que la forma funciona como un escudo
que protege a la familia del impredecible clima ártico.
Dentro hay un jardín donde la familia cultiva sus propias frutas y verduras.
Pero la mejor parte es el impresionante panorama que rodea la cúpula, dando a la familia
acceso a las vistas despejadas de la famosa aurora boreal.
Es como vivir en una burbuja ecológica.
The Glass Dome in Dali Museum (Figueres, Spain)
El EcoCamp Patagonia Domes es el primer hotel con geodomos del mundo y es elogiado por
su arquitectura, por sus domos geodésicos amigables con el medio ambiente y completamente
sostenibles.
Si alguna vez sueña con ir de camping con todas sus comodidades, también conocido como
glamping, este es el camino a seguir.
Inaugurado en 2001, este galardonado albergue atrae a viajeros de todo el mundo que desean
experimentar las ventajas de una vida sostenible en este impresionante paisaje.
El hotel incluso logró obtener las certificaciones ISO 9001 e ISO 14001 por sus sólidos
sistemas de gestión de calidad y medio ambiente.
Whitepod Eco-Luxury Hotel (Monthey, Switzerland)
Para otra experiencia de glamour, diríjase al Whitepod Eco-Luxury Hotel con impresionantes
vistas de los Alpes suizos.
Se trata de un alojamiento moderno y acogedor para una aventura de lujo en familia.
Los 15 domos geodésicos están anclados en plataformas de madera que se asientan a 1.400
metros sobre el nivel del mar, con vistas al lago Lemán y a las majestuosas montañas.
Los geodomos se calientan con un horno de virutas de madera y se encienden con una linterna
para mantenerlos a usted y a su familia calientes y acogedores.
Whitepod ganó el Premio de Turismo Responsable a la Innovación 2005 por ofrecer un
alojamiento de bajo impacto y medios alternativos para explorar los Alpes suizos.
Glass Igloos at Kakslauttanen Arctic Resort (Lapland, Finland)
Los iglús de cristal del Kakslauttanen Arctic Resort capturaron la imaginación de los viajeros de
todo el mundo para vivir la experiencia surrealista de deslumbrar bajo las estrellas iluminadas
por la deslumbrante Aurora Borealis.
Los techos de vidrio de los geodomos están hechos de vidrio térmico que no se empaña ni se
escarcha, al mismo tiempo que mantiene la cúpula caliente y aislada incluso a temperaturas
bajo cero.
Así que si estás buscando un buen lugar para ver la aurora boreal, puedes ir a los iglús desde
finales de agosto hasta finales de abril.
De lo contrario, hay muchas actividades que se pueden hacer durante todo el año y, por
supuesto, nada es mejor que mirar las estrellas bajo el cielo del Ártico.
Pyramid of Merkine
Se cree que la pirámide y la cúpula en lo profundo del bosque de Dzūkija canalizan la energía
divina.
En el interior del Parque Nacional de Lituania, Dzūkija, hay una extraña cúpula de cristal que
protege una pirámide.
La pirámide marca el lugar donde en 1990, se cree que un niño y su familia experimentaron un
milagro, y hoy se cree que la pirámide y la cúpula canalizan la energía divina.
El niño, llamado Povilas Zekas, tenía siete años en el momento del milagro.
Mientras estaba un día en la iglesia de la ciudad de Merkine, una voz misteriosa le dijo que
tendría el don de la conversación divina a partir de ese momento.
La historia cuenta que la gente que escuchó su afirmación se mostró escéptica, pero un milagro
de luz y divinidad cambió de opinión.
En 2002, Zekas, que se convirtió en biólogo, construyó una pirámide con un marco de aluminio
a pocos metros del punto exacto de la revelación, marcado por un montículo de hierba.
La pirámide, protegida por una cúpula de cristal añadida en 2009, está abierta para que los
visitantes puedan experimentar la extraordinaria energía.
El sitio se ha convertido en una especie de Meca de la Nueva Era.
Miles de personas de todas las religiones visitan cada año para meditar dentro de esta
estructura.
Los visitantes han informado que sus espíritus se han levantado o incluso han experimentado
un milagro de curación o éxito personal después de sus visitas.
La cúpula funciona como una enorme cámara de eco, así que si no pasa nada más,
experimentarás efectos de sonido abrumadores en su interior, ya que cada sonido o paso se
amplifica instantáneamente.
La Géode
La Géode es una sala para la proyección de películas del sistema IMAX.
Está situada en el parque de la Villette, en el distrito XIX de París.
Construida por el arquitecto Adrien Fainsilber y el ingeniero Gérard Chamaillou, se inauguró el
6 de mayo de 1985.
Existen otras «géodes» en Francia, pero ésta y la cúpula del Palais des Sports son las únicas
de la región parisina, desde el cierre de la de La Défense en 2001.
Se sitúa en un edificio separado en forma de esfera, detrás de la Cité des sciences et de
l’industrie.
La superficie de la esfera, de 36 m de diámetro, está compuesta de 6.433 triángulos equiláteros
de acero que reflejan la luz, como si de un espejo se tratase.