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Agujero Negro

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AGUJERO NEGRO

Un agujero negro1 es una región finita del espacio en cuyo interior existe una concentración
de masa lo suficientemente elevada como para generar un campo gravitatorio tal que ninguna
partícula material, ni siquiera la luz, puede escapar de ella. Sin embargo, los agujeros negros
pueden ser capaces de emitir un tipo de radiación, la radiación de Hawking, conjeturada
por Stephen Hawking en la década de 1970. La radiación emitida por agujeros negros
como Cygnus X-1 no procede del propio agujero negro sino de su disco de acreción.2
La gravedad de un agujero negro, o «curvatura del espacio-tiempo», provoca
una singularidad envuelta por una superficie cerrada, llamada horizonte de sucesos. Esto es
previsto por las ecuaciones del campo de Einstein. El horizonte de sucesos separa la región del
agujero negro del resto del universo, y a partir de él ninguna partícula puede salir, incluidos
los fotones. Dicha curvatura es estudiada por la relatividad general, la que predijo la existencia
de los agujeros negros y fue su primer indicio. En la década de 1970, Stephen
Hawking, Ellis y Penrose demostraron varios teoremas importantes sobre la ocurrencia y
geometría de los agujeros negros.3 Previamente, en 1963, Roy Kerr había demostrado que en
un espacio-tiempo de cuatro dimensiones todos los agujeros negros debían tener
una geometría cuasiesférica determinada por tres parámetros: su masa M, su carga eléctrica
total e y su momento angular L.
Se conjetura que en el centro de la mayoría de las galaxias, entre ellas la Vía Láctea,
hay agujeros negros supermasivos.
El 11 de febrero de 2016, las colaboraciones LIGO, Virgo y GEO600 anunciaron la primera
detección de ondas gravitacionales, producidas por la fusión de dos agujeros negros a unos
410 millones de pársecs, megapársecs o Mpc, es decir, a unos 1337 millones de años
luz, mega-años luz o Mal de la Tierra. Las observaciones demostraron la existencia de un
sistema binario de agujeros negros de masa estelar y la primera observación de una fusión de
dos agujeros negros de un sistema binario. Anteriormente, la existencia de agujeros negros
estaba apoyada en observaciones astronómicas de forma indirecta, a través de la emisión
de rayos X por estrellas binarias y galaxias activas.
La gravedad de un agujero negro puede atraer el gas que se encuentra a su alrededor, que se
arremolina y calienta a temperaturas de hasta 12 000 000 °C, esto es, 2000 veces mayor
temperatura que la de la superficie del Sol.
El 10 de abril de 2019, el consorcio internacional Telescopio del Horizonte de Sucesos presentó
la primera imagen jamás capturada de un agujero negro supermasivo ubicado en el centro de
la galaxia M87.

Proceso de formación
Los agujeros negros se forman en un proceso de colapso gravitatorio que fue ampliamente
estudiado a mediados de siglo XX por diversos científicos, particularmente Robert
Oppenheimer, Roger Penrose y Stephen Hawking, entre otros. Hawking, en su libro
divulgativo Historia del tiempo: del Big Bang a los agujeros negros (1988), repasa algunos de
los hechos bien establecidos sobre la formación de agujeros negros.
Este proceso comienza después de la "muerte" de una gigante roja (estrella de 10 a 25 o más
veces la masa del Sol), entendiéndose por "muerte" la extinción total de su energía. Tras varios
miles de millones de años de vida, la fuerza gravitatoria de dicha estrella comienza a ejercer
fuerza sobre sí misma originando una masa concentrada en un pequeño volumen,
convirtiéndose en una enana blanca. En este punto, dicho proceso puede proseguir hasta el
colapso de dicho astro por la autoatracción gravitatoria que termina por convertir a esta enana
blanca en un agujero negro. Este proceso acaba por reunir una fuerza de atracción tan fuerte
que atrapa hasta la luz en este.
En palabras más simples, un agujero negro es el resultado final de la acción de la gravedad
extrema llevada hasta el límite posible. La misma gravedad que mantiene a la estrella estable,
la empieza a comprimir hasta el punto que los átomos comienzan a aplastarse. Los electrones
en órbita se acercan cada vez más al núcleo atómico y acaban fusionándose con los protones,
formando más neutrones mediante el proceso:
Este proceso comportaría la emisión de un número elevado de neutrinos. El resultado final es
una estrella de neutrones. En este punto, dependiendo de la masa de la estrella, el plasma de
neutrones dispara una reacción en cadena irreversible, la gravedad aumenta enormemente al
disminuirse la distancia que había originalmente entre los átomos. Las partículas de neutrones
implosionan, aplastándose más, logrando como resultado un agujero negro, que es una región
del espacio-tiempo limitada por el llamado horizonte de sucesos. Los detalles de qué sucede
con la materia que cae más allá de este horizonte dentro de un agujero negro no se conocen
porque para escalas pequeñas sólo una teoría cuántica de la gravedad podría explicarlos
adecuadamente, pero no existe una formulación completamente consistente con dicha teoría.

Historia
El concepto de un cuerpo tan denso que ni siquiera la luz puede escapar de él fue descrito en
un artículo enviado en 1783 a la Royal Society por el geólogo y clérigo inglés John Michell. Por
aquel entonces la teoría de Newton de la gravitación y el concepto de velocidad de
escape eran muy conocidas. Michell calculó que un cuerpo con una densidad 500 veces mayor
a la del Sol, pero con su mismo radio, tendría, en su superficie, una velocidad de escape igual a
la de la luz y sería invisible. En 1796, el matemático francés Pierre-Simon Laplace explicó en
las dos primeras ediciones de su libro Exposition du Systeme du Monde la misma idea, aunque,
al ganar terreno la idea de que la luz era una onda sin masa, en el siglo XIX fue descartada en
ediciones posteriores.
En 1915, Einstein desarrolló la relatividad general y demostró que la luz era influida por
la interacción gravitatoria. Unos meses después, Karl Schwarzschild encontró una solución a
las ecuaciones de Einstein, donde un cuerpo pesado absorbería la luz. Se sabe ahora que
el radio de Schwarzschild es el radio del horizonte de sucesos de un agujero negro que no gira,
pero esto no era bien entendido en aquel entonces. El propio Schwarzschild pensó que no era
más que una solución matemática, no física. En 1930, Subrahmanyan
Chandrasekhar demostró que un cuerpo con una masa crítica (ahora conocida como límite de
Chandrasekhar) y que no emitiese radiación, colapsaría por su propia gravedad porque no
habría nada que se conociera que pudiera frenarla (para dicha masa la fuerza de atracción
gravitatoria sería mayor que la proporcionada por el principio de exclusión de Pauli). Sin
embargo, Eddington se opuso a la idea de que la estrella alcanzara un tamaño nulo, lo que
implicaría una singularidad desnuda de materia, y que debería haber algo que inevitablemente
pusiera freno al colapso, línea adoptada por la mayoría de los científicos.
En 1939, Robert Oppenheimer predijo que una estrella masiva podría sufrir un colapso
gravitatorio y, por tanto, los agujeros negros podrían ser formados en la naturaleza. Esta teoría
no fue objeto de mucha atención hasta los años 60, porque, después de la Segunda Guerra
Mundial se tenía más interés en lo que sucedía a escala atómica.
En 1967, Stephen Hawking y Roger Penrose probaron que los agujeros negros son soluciones
a las ecuaciones de Einstein y que en determinados casos no se podría impedir que se crease
un agujero negro a partir de un colapso. La idea de agujero negro tomó fuerza con los avances
científicos y experimentales que llevaron al descubrimiento de los púlsares. Poco después, en
1969, John Wheeler9 acuñó el término "agujero negro" durante una reunión de cosmólogos en
Nueva York, para designar lo que anteriormente se llamó "estrella en colapso gravitatorio
completo".
El 10 de abril de 2019, el consorcio internacional Telescopio del Horizonte de Sucesos presentó
la primera imagen jamás capturada de un agujero negro supermasivo ubicado en el centro de
la galaxia M87. Se esperaba a su vez el anuncio de otra imagen real de un agujero negro
en Sagitario A*; sin embargo, aclararon que no se había obtenido porque la fuente era muy
variable durante los periodos de observación, resolviéndose en un futuro.78

Clasificación teórica.
Simulación de lente gravitacional por un agujero negro que distorsiona la luz proveniente de
una galaxia en el fondo

Representación artística de un agujero negro


Según su origen, teóricamente pueden existir al menos dos clases de agujeros negros:
Según la masa

 Agujeros negros supermasivos: con varios millones de masas solares. Se hallarían en el


corazón de muchas galaxias. Se forman en el mismo proceso que da origen a los
componentes esféricos de las galaxias.
 Agujeros negros de masa intermedia: (IMBH) es una clase de agujero negro con una
masa en el rango de 100 a un millón de masas solares, significativamente más que los
agujeros negros estelares, pero menos que los agujeros negros supermasivos.
 Agujeros negros de masa estelar: Se forman cuando una estrella de más de 30-70
masas solares se convierte en supernova e implosiona. Tienen más de tres masas solares.
Su núcleo se concentra en un volumen muy pequeño que cada vez se va reduciendo más.
Este es el tipo de agujeros negros postulados por primera vez dentro de la teoría de la
relatividad general.
 Micro agujeros negros: Son objetos hipotéticos, algo más pequeños que los estelares. Si
son suficientemente pequeños, pueden llegar a evaporarse en un período relativamente
corto mediante emisión de radiación de Hawking. Este tipo de entidades físicas es
postulado en algunos enfoques de la gravedad cuántica, pero no pueden ser generados
por un proceso convencional de colapso gravitatorio, el cual requiere masas superiores a la
del Sol.
Según su carga y momento angular
Existe un teorema sobre propiedades de los agujeros negros que se suele enunciar diciendo
que «un agujero negro no tiene pelo» (en inglés No-hair theorem); el teorema afirma que
cualquier objeto que sufra un colapso gravitatorio alcanza un estado estacionario como agujero

negro descrito solo por tres parámetros: su masa , su carga y su momento angular .
Considerando estas dos últimas propiedades físicas, tenemos la siguiente clasificación para el
estado final de un agujero negro:

 El agujero negro más sencillo posible es el agujero negro de Schwarzschild, que no rota ni
tiene carga.
 Si no gira pero posee carga eléctrica, se tiene el llamado agujero negro de Reissner-
Nordstrøm.
 Un agujero negro en rotación y sin carga es un agujero negro de Kerr.
 Si posee rotación y carga, hablamos de un agujero negro de Kerr-Newman.
Las cuatro soluciones anteriores pueden sistematizarse de la siguiente manera:

Descripción teórica
Zonas observables.
Representación artística de un agujero negro con una estrella compañera que se mueve en
órbita alrededor, excediendo su límite de Roche. La materia que cae forma un disco de
acrecimiento, con algo de materia expulsada en chorros polares colimados altamente
energéticos.

En las cercanías de un agujero negro se suele formar un disco de acrecimiento, compuesto de


materia con momento angular, carga eléctrica y masa, la que es afectada por la enorme
atracción gravitatoria del mismo, ocasionando que inexorablemente atraviese el horizonte de
sucesos y, por lo tanto, incremente el tamaño del agujero.
En cuanto a la luz que atraviesa la zona del disco, también es afectada, tal como está previsto
por la teoría de la Relatividad. El efecto es visible desde la Tierra por la desviación
momentánea que produce en posiciones estelares conocidas, cuando los haces de luz
procedentes de las mismas transitan dicha zona.
Hasta hoy es imposible describir lo que sucede en el interior de un agujero negro; solo se
puede imaginar, suponer y observar sus efectos sobre la materia y la energía en las zonas
externas y cercanas al horizonte de sucesos y la ergosfera.
Uno de los efectos más controvertidos que implica la existencia de un agujero negro es su
aparente capacidad para disminuir la entropía del Universo, lo que violaría los fundamentos de
la termodinámica, ya que toda materia y energía electromagnética que atraviese dicho
horizonte de sucesos, tienen asociados un nivel de entropía. Stephen Hawking propone en uno
de sus libros que la única forma de que no aumente la entropía sería que la información de
todo lo que atraviese el horizonte de sucesos siga existiendo de alguna forma.
Otra de las implicaciones de un agujero negro supermasivo sería la probabilidad que fuese
capaz de generar su colapso completo, convirtiéndose en una singularidad desnuda de
materia.
La entropía en los agujeros negros
Según Stephen Hawking, en los agujeros negros se fusionan el segundo principio de la
termodinámica, lo que dio pie a especulaciones sobre viajes en el espacio-tiempo y agujeros de
gusano. El tema está siendo motivo de revisión; Hawking se retractó de su teoría inicial y
admitió que la entropía de la materia se conserva en el interior de un agujero negro (véase
enlace externo). Según Hawking, a pesar de la imposibilidad física de escape de un agujero
negro, estos pueden terminar evaporándose por la llamada radiación de Hawking, una fuente
de rayos X que escapa del horizonte de sucesos.
La hipótesis de que los agujeros negros contienen una entropía y que, además, esta es finita,
requiere para ser consecuente que tales agujeros emitan radiaciones térmicas, lo que al
principio parece increíble. La explicación es que la radiación emitida escapa del agujero negro,
de una región de la que el observador exterior no conoce más que su masa, su momento
angular y su carga eléctrica. Eso significa que son igualmente probables todas las
combinaciones o configuraciones de radiaciones de partículas que tengan energía, momento
angular y carga eléctrica iguales. Son muchas las posibilidades de entes, si se quiere hasta de
los más exóticos, que pueden ser emitidos por un agujero negro, pero ello corresponde a un
número reducido de configuraciones. El número mayor de configuraciones corresponde con
mucho a una emisión con un espectro que es casi térmico.
Físicos como Jacob D. Bekenstein han relacionado los agujeros negros y su entropía con
la teoría de la información. Los trabajos de Bekenstein sobre teoría de la información y agujeros
negros sugirieron que la segunda ley seguiría siendo válida si se introducía una entropía
generalizada (Sgen) que sumara a la entropía convencional (Sconv), la entropía atribuible a los
agujeros negros que depende del área total (A) de agujeros negros en el universo.
Concretamente esta entropía generalizada debe definirse como:

Definición de agujero negro

A pesar de que existen explicaciones intuitivas del comportamiento de un agujero negro,


en cosmología teórica no existe una definición simple de qué constituye un agujero negro,
y todos los teóricos trabajan con definiciones topológicas sofisticadas de qué constituye un
agujero negro. De hecho en un espacio-tiempo compacto no hay una manera adecuada y
general de definir qué condiciones debe cumplir una región para ser considerada un
agujero negro. En espacio-tiempos no compactos se requieren algunas condiciones
técnicas para decidir si una región es un agujero negro, así se dice que en un espacio-
tiempo asintóticamente plano y predictible (que contiene una hipersuperficie de
Cauchy que satisface ciertos requisitos), se dice que hay una región de agujero negro si
el pasado causal de la hipersuperficie de tipo luz situada en el infinito futuro no contiene a
todo el espacio-tiempo (eso significa que dicha hipersuperficie es inalcanzable desde
algunos puntos del espacio tiempo, precisamente aquellos contenidos en el área de
agujero negro). La frontera del pasado causal de la hipersuperficie de tipo luz futura es el
horizonte de eventos.
¿Imposibilidad teórica de los agujeros negros?
Los agujeros negros contienen toda la masa de la estrella en un punto matemático, que es
lo que se conoce como singularidad. Einstein nunca aceptó eso, sino que pensaba que la
masa debería ocupar una región finita aunque fuera pequeña y por eso se opuso a la
existencia de agujeros negros,10 que nadie llamaba así entonces (se conocían como
«singularidades de Schwarzschild»). El nombre de black hole lo propuso el físico
estadounidense Wheeler, 10 años después de la muerte de Einstein.
Existen resultados matemáticos sólidos bajo los cuales una teoría métrica de la gravitación
(como la relatividad general) predice la formación de agujeros negros. Estos resultados se
conocen como teoremas de singularidades que predicen la ocurrencia de singularidades
espaciotemporales (y si se acepta la hipótesis de censura cósmica, por tanto a la
formación de agujeros negros). Las ecuaciones de campo de Einstein para la relatividad
general admiten situaciones para las cuales se cumplen las condiciones de ocurrencia de
singularidades y por tanto, los teoremas de singularidad muestran que los agujeros negros
son posibles dentro de la relatividad general. Sin embargo, algunas teorías métricas
alternativas como la teoría relativista de la gravitación, muy similar a la relatividad general
en casi todos los aspectos y que también explica los hechos observados en el sistema
solar y la expansión del universo, usa ecuaciones de campo ligeramente diferentes donde
siempre se cumple que en ausencia local de materia y en virtud de las condiciones de
causalidad de la teoría, para cualquier campo vectorial isótropo (vectores tipo luz) definido
sobre el espacio-tiempo se cumple la desigualdad:

Esta condición implica que no se cumplirán las condiciones de los teoremas mencionados
anteriormente y, por tanto, estos no pueden ser aplicados para predecir la existencia de
singularidades y por tanto agujeros negros.
Dado que los datos experimentales no permiten discernir cuál de las dos teorías (la de
relatividad general de Einstein o la relativista de la gravitación de Logunov) es la correcta,
pues ambas coinciden para la mayoría de los hechos observacionales bien comprobados,
no puede darse por garantizado que los agujeros negros sean una consecuencia necesaria
de la gravitación.
Ausencia de singularidad central según otras teorías
El 10 de diciembre de 2018, Abhay Ashtekar, Javier Olmedo y Parampreet Singh
publicaron un artículo científico en el campo de la teoría de la gravedad del bucle,
demostrando la ausencia de singularidad central dentro del agujero negro, sin especificar
geométricamente el futuro de la materia en este punto, mientras que el modelo de Janus
propone una explicación.131415
Este nuevo estudio da las mismas conclusiones que los obtenidos por trabajos anteriores
basados en la relatividad general.1617181920212223242526

Los agujeros negros en la física actual


Se explican los fenómenos físicos mediante dos teorías en cierto modo contrapuestas y
basadas en principios incompatibles: la mecánica cuántica, que explica la naturaleza de «lo
muy pequeño», donde predomina el caos y la estadística y admite casos de evolución
temporal no determinista, y la relatividad general, que explica la naturaleza de «lo muy
pesado» y que afirma que en todo momento se puede saber con exactitud dónde está un
cuerpo, siendo esta teoría totalmente determinista. Ambas teorías están
experimentalmente confirmadas pero, al intentar explicar la naturaleza de un agujero
negro, es necesario discernir si se aplica la cuántica por ser algo muy pequeño o la
relatividad por ser algo tan pesado. Está claro que hasta que no se disponga de una física
más avanzada no se conseguirá explicar realmente la naturaleza de este fenómeno.
Descubrimientos recientes
En 1995 un equipo de investigadores de la UCLA dirigido por Andrea Ghez demostró
mediante simulación por ordenadores la posibilidad de la existencia de agujeros negros
supermasivos en el núcleo de las galaxias. Tras estos cálculos mediante el sistema
de óptica adaptativa se verificó que algo deformaba los rayos de luz emitidos desde el
centro de nuestra galaxia (la Vía Láctea). Tal deformación se debe a un invisible agujero
negro supermasivo que ha sido denominado Sgr.A (o Sagittarius A). En 2007-2008 se
iniciaron una serie de experimentos de interferometría a partir de medidas
de radiotelescopios para medir el tamaño del agujero negro supermasivo en el centro de la
Vía Láctea, al que se le calcula una masa 4.5 millones de veces mayor que la del Sol y una
distancia de 26 000 años luz (unos 255 000 billones de km respecto de la Tierra).27 El
agujero negro supermasivo del centro de nuestra galaxia actualmente sería poco activo ya
que ha consumido gran parte de la materia bariónica, que se encuentra en la zona de su
inmediato campo gravitatorio y emite grandes cantidades de radiación.
Por su parte, la astrofísica Feryal Özel ha explicado algunas características probables en
torno a un agujero negro: cualquier cosa, incluido el espacio vacío, que entre en la fuerza
de marea provocada por un agujero negro se aceleraría a extremada velocidad como en
un vórtice y todo el tiempo dentro del área de atracción de un agujero negro se dirigiría
hacia el mismo agujero negro.
En el presente se considera que, pese a la perspectiva destructiva que se tiene de los
agujeros negros, estos al condensar en torno a sí materia sirven en parte a la constitución
de las galaxias y a la formación de nuevas estrellas.
En junio de 2004 astrónomos descubrieron un agujero negro súper masivo,
el Q0906+6930, en el centro de una galaxia distante a unos 12 700 millones de años luz.
Esta observación indicó una rápida creación de agujeros negros súper masivos en el
Universo joven.
La formación de micro agujeros negros en los aceleradores de partículas ha sido
informada,28 pero no confirmada. Por ahora, no hay candidatos observados para
ser agujeros negros primordiales.
El 11 de febrero de 2016, la colaboración LIGO anunció la primera de observación directa
de ondas gravitatorias, generadas por la fusión de dos agujeros negros de masa estelar.
Lo que supuso, además, la primera observación directa de dos agujeros negros
fusionándose.5
El 10 de abril de 2019, el Event Horizon Telescope (EHT) fotografió por primera vez un
agujero negro, el agujero negro supermasivo de entre 6400 y 6600 masas solares
localizado en el centro de la galaxia M87. Esta es la primera evidencia directa que se tiene
de la existencia de estos cuerpos y podrá abrir la puerta a futuras investigaciones sobre
una teoría del todo que una la teoría de la Relatividad de Einstein y la mecánica cuántica.
El mayor
Dejando a un lado los agujeros negros supermasivos que suelen estar en el núcleo de las
galaxias y cuya masa son de millones de veces nuestro Sol, el mayor agujero negro de
masa estelar conocido hasta la fecha, se descubrió el año 2007 y fue denominado IC 10 X-
1. Está en la galaxia enana IC 10 situada en la constelación de Casiopea, a una distancia
de 1,8 millones de años luz (17 trillones de kilómetros) de la Tierra, con una masa de entre
24 y 33 veces la de nuestro Sol.29
Posteriormente, en abril de 2008, la revista Nature publicó un estudio realizado en
la Universidad de Turku (Finlandia). Según dicho estudio, un equipo de científicos dirigido
por Mauri Valtonen descubrió un sistema binario, un blazar, llamado OJ 287, en
la constelación de Cáncer. Tal sistema parece estar constituido por un agujero negro
menor que orbita en torno a otro mayor, siendo la masa del mayor de 18 000 millones de
veces la de nuestro Sol, lo que lo convierte en el mayor agujero negro conocido. Se
supone que en cada intervalo de rotación el agujero negro menor, que tiene una masa de
100 millones de soles, golpea la ergosfera del mayor dos veces, generándose un cuásar.
Situado a 3500 millones de años luz de la Tierra,30 está relativamente cerca de la Tierra
para ser un cuásar.
El menor[editar]
Sin contar los posibles microagujeros negros que casi siempre son efímeros al producirse
a escalas subatómicas; macroscópicamente en abril de 2008 el equipo coordinado
por Nikolai Saposhnikov y Lev Titarchuk ha identificado el más pequeño de los agujeros
negros conocidos hasta la fecha; ha sido denominado J1650, se ubica en la constelación
Ara (o Altar) de la Vía Láctea (la misma galaxia de la cual forma parte la Tierra). J 1650
tiene una masa equivalente a 3,8 soles y tan solo 24 km de diámetro se habría formado por
el colapso de una estrella; tales dimensiones estaban previstas por las ecuaciones de
Einstein. Se considera que son prácticamente las dimensiones mínimas que puede tener
un agujero negro ya que una estrella que colapsara y produjera un fenómeno de menor
masa se transformaría en una estrella de neutrones. Se considera que pueden existir
muchos más agujeros negros de dimensiones semejantes.
Chorros de plasma
En abril de 2008 la revista Nature publicó un estudio realizado en la Universidad de
Boston dirigido por Alan Marscher donde explica que chorros de plasma colimados parten
de campos magnéticos ubicados cerca del borde de los agujeros negros. En zonas
puntuales de tales campos magnéticos los chorros de plasma son orientados y acelerados
a velocidades cercanas a c (velocidad de la luz), tal proceso es comparable a la
aceleración de partículas para crear una corriente de chorro (jet) en un reactor. Cuando los
chorros de plasma originados por un agujero negro son observables desde la Tierra tal tipo
de agujero negro entra en la categoría de blazar.
Que un agujero negro «emita» radiaciones parece una contradicción, sin embargo esto se
explica: todo objeto (supóngase una estrella) que es atrapado por la gravitación de un
agujero negro, antes de ser completamente «engullido», antes de pasar tras el horizonte
de sucesos, se encuentra tan fuertemente presionado por las fuerzas de marea del agujero
negro en la zona de la ergosfera que una pequeña parte de su materia sale disparada a
velocidades próximas a la de la luz (como cuando se aprieta fuertemente una naranja:
parte del material de la naranja sale eyectado en forma de chorros de jugo, en el caso de
los objetos atrapados por un agujero negro, parte de su masa sale disparada
centrífugamente en forma de radiación fuera del campo gravitatorio de la singularidad).
Formación de estrellas por el influjo de agujeros negros
Nuevas estrellas podrían formarse a partir de los discos elípticos en torno a agujeros
negros; tales discos elípticos se producen por antiguas nubes de gas desintegradas
previamente por los mismos agujeros negros; las estrellas producidas por condensación o
acreción de tales discos elípticos al parecer tienen órbitas muy elípticas en torno a los
agujeros negros supermasivos.
Radiación de Hawking
Hasta principios de 1970 se pensaba que los agujeros negros no emitían directamente
ningún tipo de materia, y su destino último era seguir creciendo por la acreción de más y
más materia. Sin embargo, una consideración de los efectos cuánticos en el horizonte de
sucesos de un agujero llevó a Hawking a descubrir un proceso físico por el cual el agujero
podría emitir radiación. De acuerdo con el principio de incertidumbre de la mecánica
cuántica existe la posibilidad de que en el horizonte se formen pares de partícula-
antipartícula de corta duración, dado que la probabilidad de que uno de los elementos del
par caiga dentro del agujero de manera irreversible y el otro miembro del par escape, el
principio de conservación requiere que el agujero disminuya su masa para compensar la
energía que se lleva el par que escapa de los aledaños del horizonte de sucesos. Nótese
que en este proceso el par se forma estrictamente en el exterior del agujero negro, por lo
que no contradice el hecho de que ninguna partícula material puede abandonar el interior.
Sin embargo, sí existe un efecto neto de transferencia de energía del agujero negro a sus
aledaños, que es la radiación Hawking, cuya producción no viola ningún principio físico.

SI LOS ÁTOMOS ESTÁN VACÍOS, ¿POR QUÉ LOS CUERPOS SON COMPACTOS?
La respuesta está en cómo interaccionan los átomos entre ellos

Se puede decir que los átomos están muy vacíos. Para hacernos una idea de lo “huecos” que

son es conveniente ampliar su tamaño hasta traerlos a una escala más parecida a la nuestra.

Pongamos que el núcleo de un átomo es del tamaño de un grano de arroz, donde se concentrará
el 99.9999% de la masa atómica. Pues bien, a esta escala la nube de electrones que completa el

átomo crearía una esfera que ocuparía el tamaño del Camp Nou. A escalas planetarias, el símil

sería el de un planeta formado por una nube de gas del tamaño de la tierra (los electrones)

rodeando un núcleo sólido del tamaño de un balón de futbol donde se concentra básicamente

toda su masa. Sería un planeta bien vacío.

Entonces, si estamos hechos de átomos, ¿por qué no podemos atravesar paredes? ¿O cómo

podemos llenar una cuchara de lentejas? La respuesta está en cómo interaccionan los átomos

entre ellos. La interacción interatómica predominante es la eléctrica, no la gravitatoria que rige el

movimiento planetario. Los átomos sienten fuerzas atractivas entre la carga negativa de la nube

de electrones y la positiva del núcleo, pero también repulsivas entre nubes de electrones de

átomos cercanos. En un sólido, por ejemplo, los átomos se ordenan en redes cristalinas por el

equilibrio entre estas dos fuerzas.

Si dos átomos se acercan mucho, la repulsión entre las nubes de electrones hace que se repelan

A una distancia suficientemente cercana, la interacción neta puede ser atractiva pero, si se

acercan más, la repulsión entre nubes predomina y los átomos se repelen, determinando una

posición de equilibrio. Esa misma repulsión actúa cuando tratamos de acercar demasiado dos

cuerpos: las nubes de electrones de sus átomos actúan como pantallas electrostáticas que se

repelen e impiden la penetración mutua. Y nosotros lo sentimos perfectamente cuando chocamos

contra una pared

PARTÍCULAS Y ESPACIO VACÍO

"Nada existe, excepto átomos y espacio vacío, lo demás es opinión". Así resumía y

sentenciaba Demócrito de Abdera sus ideas, y la de su maestro Leucipo, sobre la estructura de

la materia hace unos 2.500 años. Demócrito daba así respuesta a una de las grandes

preguntas que se han planteado muchas civilizaciones desde el origen de la humanidad: ¿qué

es la materia?
Que la materia está constituida por pequeñas unidades indivisibles (los átomos griegos) ha sido

una idea generalizada a lo largo de la historia. La ciencia y la filosofía se han ocupado de esta

cuestión durante siglos y los estudios continúan hoy día bajo la etiqueta de física de partículas.

Esta rama de la física, que sigue tratando de describir los constituyentes últimos de la materia y

las fuerzas con las que tales partículas elementales interaccionan entre sí, ha logrado un éxito

maravilloso al construir una teoría que, junto a la de la relatividad de Einstein, puede

considerarse uno de los mayores logros de la mente humana. Es una bellísima teoría que se

esconde tras el modesto nombre de modelo estándar de las partículas, el resultado de un

incansable esfuerzo llevado a cabo por muchas generaciones de físicos durante casi siglo y

medio para unificar y simplificar ideas.

Naturalmente, los átomos de Demócrito, las entidades residuales del proceso de división de la

materia que no puede continuar indefinidamente, no se corresponden con los átomos de la

física actual. Imaginemos que un átomo tuviese el tamaño del punto de esta i. Habría que

ampliar el punto hasta un tamaño de 5.000 kilómetros para que nuestro ojo pudiese apreciar el

núcleo del átomo como otro punto, y constataríamos así que los átomos de la materia ordinaria,

aunque están prácticamente vacíos, son entidades complejas. Y sería necesario agrandar el

punto hasta un tamaño de unos 10 millones de kilómetros para poder apreciar que los núcleos

están constituidos por unas unidades menores denominadas quarks. No se ha podido dividir

un quark hasta la fecha, ni siquiera aislarlo de los otros quarks con los que se agrupan

para formar partículas compuestas como el protón o el neutrón. Además, todas las otras

partículas conocidas pueden explicarse como la combinación de algunos de los seis quarks de

diferentes tipos. Electrón, muón, tau y tres ligerísimos neutrinos diferentes completan la docena

de partículas básicas que son consideradas hoy como indivisibles y elementales. Las 12

partículas básicas pueden ser agrupadas por parejas o por tríos, según consideremos algunas

de sus propiedades, forman así un conjunto que encierra muy bellas simetrías.

Aunque la materia esté esencialmente vacía, la experiencia nos dice que no podemos

atravesar fácilmente un muro. Ello se debe a que el espacio vacío de los átomos está

impregnado de campos electromagnéticos que impiden que nuestros propios átomos se

interpenetren fácilmente con los del muro. Una idea básica de la física actual es que el vacío no

es lo mismo que la nada. Al asegurar que "nada existe, excepto átomos y espacio vacío", un

moderno Demócrito reemplazaría quizás el término átomos por partículas elementales, pero
con esta enigmática frase el sabio griego nos adelantaba un concepto fundamental de la

ciencia moderna: el concepto de campo de energía. Hemos visto, por ejemplo, cómo en el

vacío de los átomos reside un campo tan importante como el electromagnético,

resultado de las fuerzas de interacción entre los electrones y los protones nucleares.

La electromagnética es una de las cuatro fuerzas fundamentales de la naturaleza y cada

una de estas fuerzas está representada en la física por un intercambio de otras partículas

denominadas mediadoras. Así, la fuerza electromagnética está mediada por fotones (los

cuantos de la luz). La fuerza nuclear débil, responsable de algunas de las desintegraciones

más importantes de los núcleos, está mediada por los tres bosones W+, W- y Z. La fuerza

nuclear fuerte, la que mantiene a los quarks pegados entre sí dentro de los núcleos, está

mediada por los gluones. Finalmente, la fuerza gravitatoria, que hace que todos los cuerpos

masivos se atraigan, está mediada por una partícula hipotética denominada gravitón.

El famoso bosón de Higgs es una partícula que representa otro de los campos fundamentales

que impregnan el vació: el campo de Higgs. Cuando las partículas se mueven por el vacío,

su rozamiento con ese campo hace que el movimiento lo realicen con mayor o menor

dificultad. Esta interacción con el campo de Higgs representa por tanto la inercia frente al

movimiento o, en otras palabras, la masa de las partículas.

El vacío, que no es la nada, es por tanto un ingrediente esencial de la física de las partículas.

Aunque observásemos un vacío-vacío (sin ningún átomo), al hacerlo con suficiente detalle

distinguiríamos allí un intenso palpitar de partículas que se crean y se destruyen

continuamente. El vacío está realmente lleno e impregnado de campos de energía,

confirmándose así la idea de horror vacui de Roger Bacon: la naturaleza -como algunas

tendencias artísticas- parece tener horror al vacío. Quizá sea la energía que reside en este

vacío la que origina una repulsión entre las galaxias a muy gran escala, lo que se conoce en la

astrofísica como energía oscura.

La posible relación del vacío microscópico de la física de partículas con el vacío cosmológico

no es más que uno de los campos abiertos de estudio en la física contemporánea. Por otro

lado, la gravedad no se integra de manera natural con el resto de las interacciones,

obedece a otra teoría (la relatividad general de Einstein) que parece tener poco que ver con la

teoría de partículas. Por eso los físicos han inventado la teoría de la supersimetría, en la que a

cada partícula le debería corresponder otra supersimétrica, y la teoría de cuerdas en la que


cada partícula se representa por un estado de vibración. Se buscan hoy intensamente

fenómenos experimentales que confirmen o refuten tales teorías.

La física de partículas nos lleva pues a un mundo fascinante en el que la materia ya no está

constituida por pequeños corpúsculos. Según vamos descendiendo de escala, las

partículas parecen desvanecerse en entidades ondulatorias o vibraciones en el seno de un

vacío repleto de fenómenos muy sutiles. Pero no se trata de entelequias: partiendo de la

ciencia básica, estos estudios de la materia han tenido un impacto enorme en la construcción

del mundo moderno. Todos los métodos de obtención de energía, todos los desarrollos de

nuevos materiales y de los compuestos químicos, tienen su raíz en el estudio de la materia y de

las partículas elementales.

Cuando el gran físico alemán Max Planck llegó a la Universidad de Múnich en 1875, le

aconsejaron que no estudiase física pues "ya no quedaba nada por descubrir". Hoy, tras casi

siglo y medio de descubrimientos sobre la naturaleza de la materia, deberíamos haber

aprendido a ser más humildes y mantenernos receptivos a todos los fenómenos que, más allá

del modelo estándar, seguirán cambiando nuestra manera de comprender el mundo.


El largo camino para entender la física cuántica
Werner Heisenberg recordaba sus largas discusiones con Niels Bohr que se prolongaban hasta
altas horas de la noche. En su libro de 1958 Physics and Philosophy: The Revolution in Modern
Science, el físico contaba que tras aquellos debates solía pasear por un parque cercano sin
dejar de repetirse: “¿Puede realmente la naturaleza ser tan absurda…?”. Desde que el 14 de
diciembre de 1900 Max Planck fundara la teoría cuántica, los científicos recelaron perplejos
ante sus propios hallazgos: nada de aquello parecía tener sentido. Nada era intuitivo o
razonable. Tanto fue así que más de medio siglo después Richard Feynman pronunciaba una
de las más famosas frases al respecto: “Creo que puedo decir con seguridad que nadie
entiende la mecánica cuántica”. “Simplemente relájense y disfruten”, aconsejaba a los
asistentes a aquella conferencia en la Universidad de Cornell en 1964.

Max Planck fundó la teoría cuántica en 1900. Crédito: Rüdiger Stehn Aquel primer trabajo de
Planck zanjaba un problema hasta entonces irresoluble: la física de la época no servía para
explicar el patrón de emisión de luz de un cuerpo caliente. Planck decidió borrar la pizarra
y comenzar de nuevo, descubriendo que todo funcionaba cuando introducía en sus ecuaciones
una constante. El problema era lo absurdo de las implicaciones: aquella energía no podía
tener cualquier valor, sino solo múltiplos de dicha constante. Esto resultaba tan aberrante
como pensar que un saco de arena pudiera pesar un kilo o dos, pero ningún valor intermedio.
Desde la perspectiva, hoy entendemos que entre un electrón y dos electrones no hay nada
intermedio. Pero en su momento era difícil aceptar una teoría que equivalía a tratar la energía
como materia, dividida en paquetes discretos o “cuantos”. Incluso el propio Planck se resistió;
confesó después que simplemente trataba de “obtener un resultado positivo, bajo cualquier
circunstancia y a cualquier precio”. Durante años trató de encajar su constante en la física
clásica, sin éxito. Y pese a lo absurdo de la idea, resultó que los datos de otros científicos
encajaban en la teoría cuántica como el zapato de Cenicienta.

CRONOLOGÍA INTERACTIVA: 120 AÑOS DE FÍSICA CUÁNTICA


EINSTEIN Y LOS “CUANTOS DE LUZ”
Uno de los primeros en apreciar este hallazgo fue Albert Einstein. En 1905 escribió un estudio
en el que aplicaba la teoría de Planck al efecto fotoeléctrico, un fenómeno descrito en 1887 por
Heinrich Hertz por el cual la luz arrancaba energía a los metales. El electromagnetismo clásico
de Hendrik Lorentz y James Clerk Maxwell no explicaba por qué esto solo ocurría con
determinadas frecuencias de onda. Einstein vio la luz, nunca mejor dicho, en los cuantos de
Planck: la luz no se comportaba como una onda continua, sino como un chorro de
partículas, “cuantos de luz” —hoy fotones— de energía discreta.

Curiosamente, Planck rechazó la hipótesis de Einstein. También lo hizo Robert Andrews


Millikan, quien se propuso a toda costa refutarlo experimentalmente… solo para acabar
dándole la razón. Más curiosamente aún, el propio Einstein comenzó también a recelar de la
cuántica cuando los trabajos de otros investigadores condujeron la física hacia un territorio más
parecido al País de las Maravillas de Alicia que a todo lo conocido sobre el mundo real.
Bohr fue el primero en aplicar la cuántica para describir el átomo, lo que en 1913 produjo un
modelo que se apartaba radicalmente de los anteriores. El átomo, proponía Bohr sobre el
esquema previo de Ernest Rutherford, emite o absorbe energía cuando un electrón salta entre
órbitas circulares discretas. Los valores permitidos por la constante de Planck implicaban que el
electrón saltaba de órbita sin pasar por los lugares intermedios. Arnold Sommerfeld generalizó
en 1915 el modelo de Bohr modificando las órbitas circulares por otras elípticas.

LA INTERPRETACIÓN DE COPENHAGUE DE LA MECÁNICA CUÁNTICA


En 1925 Heisenberg, su maestro Max Born y Pascual Jordan se basaron en los trabajos de
Bohr y Sommerfeld para formular matemáticamente la mecánica cuántica mediante el álgebra
de matrices. Wolfgang Pauli aplicó esta mecánica de matrices al modelo atómico de Bohr, pero
al año siguiente este enfoque quedaría superado por la función de onda propuesta por Erwin
Schrödinger. En este paso fue fundamental la aportación de Louis de Broglie, quien en cierto
modo dio la vuelta a las gafas de la cuántica: si la luz podía comportarse como una partícula,
también un electrón podía comportarse como una onda. Posteriormente Paul Dirac fusionaría la
ecuación de Schrödinger con la mecánica de Heisenberg. La función de onda de Schrödinger
describía el estado de un sistema cuántico; pero mientras que la mecánica newtoniana permitía
predecir la posición y la velocidad de un objeto, como parece lógico, en cambio la interpretación
de Born de la ecuación de onda convertía los orbitales de los electrones en algo difícil de
concebir: nubes de densidad de probabilidad. Esto significaba que un electrón ocupaba toda su
órbita al mismo tiempo.
Así, Bohr y Heisenberg concibieron la llamada interpretación de Copenhague de la mecánica
cuántica, según la cual esa indefinición desaparecía al aplicar medición a un sistema; solo
entonces la ecuación de onda colapsaba y esos estados superpuestos se concretaban en una
posición para una partícula. El observador cambiaba el sistema, lo que llevó a Schrödinger a
exponer su célebre experimento mental del gato vivo y muerto al mismo tiempo hasta que la
caja se abría para comprobar su estado y romper esa dualidad. En la ecuación de Schrödinger,
la posición y la velocidad de una partícula eran como dos extremos para tirar de una manta, por
lo que no podían conocerse ambas con precisión al mismo tiempo; algo que Heisenberg reflejó
en su Principio de Indeterminación o Incertidumbre.
PARADOJA EINSTEIN-PODOLSKY-ROSEN
Todo esto llevó a Einstein a preguntar: ¿acaso la Luna solo existe cuando la miramos? Con su
relatividad general, el alemán había vencido la visión newtoniana de la gravedad como una
misteriosa acción a distancia; un tejido continuo del espacio-tiempo transmitía este efecto. Y sin
embargo, según la mecánica cuántica, el efecto del observador sobre una partícula podía
transmitirse a otra idéntica, ambas separadas al nacer, de forma instantánea. Es decir, una
misteriosa acción a distancia. Einstein no dudaba de la teoría, sino que la creía incompleta:
supuestas variables ocultas debían explicar aquel efecto sin recurrir al artefacto probabilístico.
Dios no juega a los dados, escribió en una carta a Born.
Este experimento mental de Einstein, hoy llamado Paradoja Einstein-Podolsky-Rosen, dio lugar
al concepto de entrelazamiento cuántico, por el que hoy se conoce esa misteriosa acción a
distancia. En 1964 John Stewart Bell se inspiró en una interpretación alternativa de la cuántica
desarrollada por David Bohm a partir de la teoría de De Broglie sobre la onda piloto asociada a
toda partícula, que disipaba las neblinas probabilísticas de la interpretación de Copenhague en
favor de una visión determinista independiente de la observación. La conclusión de Bell fue que
las variables ocultas de Einstein no existían. Y mal que le hubiera pesado al alemán, los
experimentos no han dejado de corroborar lo que Bell demostró sobre el papel. El
entrelazamiento es el fundamento del teletransporte cuántico, capaz de transferir propiedades
de una partícula a otra.
Experimento de la paradoja Einstein-Podolsky-Rosen con pares positrón-electrón.
En resumen, la mecánica cuántica ha demostrado una y otra vez su poder para predecir el
comportamiento de la naturaleza. Lo cual no quita que todo ese cúmulo de rarezas iniciado por
la constante de Planck haya alumbrado nuevas interpretaciones más allá del “¡cállate y
calcula!” de la de Copenhague (en palabras de David Mermin): la formulación de integral de
caminos, desarrollada por Feynman y que suma todas las trayectorias de una partícula, la
interpretación de muchos mundos, las teorías de colapso objetivo…
Sin embargo y con independencia de las distintas gafas disponibles para observar la cuántica,
hay algo indudable, y es que al trabajo pionero de Planck le debemos gran parte de lo que ha
sostenido nuestra civilización durante estos 120 años, desde el primer transistor a la actual
sociedad de la tecnología; y en un futuro ya casi presente, la computación cuántica.

Poco importa que no la comprendamos, dado que los propios físicos dicen no entenderla. “La
mecánica cuántica es magia”, dijo Daniel Greenberger. Así que obedezcamos a Feynman si lo
mejor que podemos hacer es relajarnos y disfrutar del espectáculo.

El físico y divulgador Chad Orzel triunfó entre los lectores con uno de los libros populares sobre
física cuántica que no suele faltar en cualquier lista de recomendaciones. Recurriendo a la
clásica fórmula del diálogo socrático, Orzel elige a su perro como audiencia imaginaria para
repasar y explicar de forma sencilla los conceptos básicos de la física cuántica y sus
consecuencias en el mundo real, repasando también los momentos clave de la historia de esta
ciencia como las famosas discusiones entre Albert Einstein y La física cuántica no se parece a
la realidad que conocemos, es contraria a la intuición, y sin embargo es la que determina toda
la realidad que conocemos. Se puede conocer la cuántica sin pretensiones de acercarla al
mundo real, pero si queremos comprender cómo se relaciona con el mundo cotidiano, este
desayuno imaginario de la física y divulgadora Sonia Fernández-Vidal es un buen acercamiento
a los fundamentos de la materia, la energía y el universo, desde la Grecia clásica hasta los
modernos aceleradores de partículas.

QUÉ ES LA TABLA DE ESMERALDA Y POR QUÉ FUE TAN INFLUYENTE


Dicen que estaba escrita en esmeralda o cristal o roca verde. Así se la imaginó en el siglo XVII
el físico, alquimista y filósofo hermético alemán Heinrich Khunrath.
I. Esta es la verdad, lejana de cualquier velo de falsedad.
No debe haber muchas mejores maneras de empezar un texto en el que se pretende revelar,
entre otras cosas, cómo se creó el mundo.
Es el primer precepto de los 13 que componen la Tabla de Esmeralda, una guía reveladora
envuelta en misterio.
Pero quizás esas no sean las palabras exactas. Aunque el sentido es el mismo, hay varias
versiones de esta primera línea y del resto del texto.
Y es que proviene de un documento que no sabemos dónde está, escrito con un alfabeto
desconocido pero parecido a la antigua escritura fenicia y que -depende de cuál fuente
consultes- data de hace unos 1.200 años o unos 36.000.
Lo que sí sabemos es que el contenido de lo que se conoce como la Tabla de Esmeralda no
sólo ha sobrevivido el paso del tiempo de cuando sea que fue escrito sino que además ha
dejado su marca en varias esferas del conocimiento y en personalidades de la talla de Isaac
Newton.
II. Lo que está abajo es similar a lo que está arriba. A través de esto, las maravillas de la obra
del Uno se procuran y perfeccionan
Ésta es una de las razones de su gran relevancia.
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Toda una clave para entender todo que ha hecho eco por siglos.
La frase "como arriba es abajo" fue y sigue siendo considerada por muchos como la clave para
todos los misterios.
Es la máxima que guía a los fieles a la tradición filosófica y religiosa Hermetismo.
Según ella, lo que suceda en cualquier nivel de la realidad, ya sea física, emocional o mental,
ocurre también en todos los otros niveles.
A menudo se interpreta como la relación entre el macrocosmo -el Universo- y el microcosmo -el
ser humano-: dentro de cada uno está el otro, de manera que si entiendes uno, puedes llegar a
entender el otro.
Por otro lado, esas cuatro palabras capturan la esencia de la alquimia: el cielo es un espejo de
la Tierra y todas las cosas se corresponden entre ellas.
La alquimia fue adoptada por figuras intelectualmente extraordinarias, desde Robert Boyle, el
padre de la química, a Isaac Newton.
III. Además, como todas las cosas fueron creadas por el Uno, así todas las cosas fueron
creadas a imagen del Uno.
Como las tradiciones abrahámicas Judaísmo, Cristianismo e Islam, llama a creer en un sólo
dios.
Quienes creen que la Tabla de Esmeralda precedió el Antiguo Testamento, argumentan que la
raíz de los preceptos de esas tres religiones está en los principios del Hermetismo revelados en
el famoso texto.
A menudo es difícil fijar la fecha exacta del nacimiento de una fe, por lo que también es difícil
separar cuál creó un concepto y cuál concordó y lo integró a su propia religión.
Algunas versiones de la historia relacionan a Abraham con el autor de la Tabla de Esmeralda y
dicen que fueron contemporáneos, pero de lo único que podemos estar seguros es de que esta
es una de las posibilidades que se barajan.
Sin embargo, no cabe duda que efectivamente el Judaísmo -y por ende el Cristianismo y el
Islam- comparten esta creencia que les es fundamental.
Su padre es el Sol y su madre la Luna. El viento lo llevó en su vientre. Su nodriza es la Tierra,
la madre de toda perfección"
IV precepto de la Tabla de Esmeralda

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 [Link] el padre de la perfección en el mundo entero.


 VI. Su poder es fuerte si se transforma en Tierra.
 [Link] la tierra del fuego, lo sutil de lo burdo, pero sé prudente, modesto y
sabio cuando lo hagas.
 [Link] sube de la Tierra al Cielo, y, luego, nuevamente desciende a la Tierra y
combina los poderes de lo que está arriba y lo que está abajo. Así ganarás gloria en el
mundo entero, pues y la oscuridad ahuyentarás todas las sombras y la ceguera.
 [Link] su fortaleza arrebata la gloria de toda otra fortaleza y poder. Porque es capaz de
penetrar y dominar todo lo sutil y todo lo crudo y duro.
 [Link] esta manera el mundo fue creado.
 XI.Éste es el origen de sus maravillosos prodigios y admirables efectos.

XII. Por esto soy llamado Hermes Trismegisto, porque poseo las tres partes de la sabiduría y
filosofía de todo el Universo
Poco antes del fin, un nombre, Hermes Trismegisto, a quien se le atribuye la autoría de la Tabla
de Esmeralda.
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Hermes Trismegisto, el tres veces grande, en este mosaico en la Catedral de Siena.


El problema es que, al parecer, Hermes Trismegisto es una legendaria combinación del dios
griego Hermes y el egipcio Dyehuthy (en antiguo egipcio) o Tor (en griego).
Mítico o no, es el supuesto autor de varias obras alquímicas, ocultistas y teológicas helenas,
entre ellas ésta... y por qué no, si plantó su firma en piedra verde.
Su nombre significa Hermes el tres veces grande pues, según concluyó el italiano Marsilio
Ficino, uno de los más grandes filósofos humanistas de los principios del Renacimiento, el
presunto autor de la Tabla era el mejor filósofo, el mejor sacerdote y el mejor rey.
Sin embargo, él mismo dice que se debe a que posee tres partes de la sabiduría: alquimia,
astrología y teúrgia.
En cualquier caso, como tanto en esta historia, muchos dudan de que el autor de la críptica
lista sea este fabuloso personaje.
Entre las muchas teorías, está la de que la Tabla de Esmeralda es parte de una obra llamada
"El libro del secreto de la creación", que existe en manuscritos en árabe y latín, y que el
alquimista musulmán ar-Rāzī pensaba que había sido escrito durante el reino del califa al-
Maʾmūn (813-833).

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Los uróboros son serpientes o dragones mordiéndose su propia cola y fueron adoptados como
símbolos tanto de la alquimia y del Hermetismo, para representar conceptos como la
perpetuamente cíclica renovación de la vida, el infinito, la eternidad.
También ha sido atribuida al místico pagano del siglo I Apolonio de Tiana.
Algunos místicos judíos piensan que la escribió Seth, un hijo de Adán, que Noé las subió al
arca y, cuando terminó el diluvio, las escondió en una cueva cerca de Hebrón.
En otra versión, un hijo de Abraham llamado Hermes se las dio a su hermana Miriam, quien las
puso en El arca de la Alianza, donde permanecen hasta hoy en día.
XIII. Lo que tenía que decir ha concluido
Contundente de principio a fin.
Sea quien fuera que escribió los 13 preceptos, obviamente quería responder algunas de las
preguntas más fundamentales que nos hemos hecho desde la noche de los tiempos.
Y aunque para muchos lo logró, también dejó un legado repleto de signos de interrogación.
Lo cierto es que muy pocos -y hasta de pronto nadie- han visto la Tabla de Esmeralda y si la
vieron fue hace mucho, mucho tiempo.
Eso no ha impedido que haya sido traducida, interpretada y reinterpretada.

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El caduceo fue un regalo de Apolo a Hermes y parece que Hermes Trismegisto siempre llevaba
uno.
Una de sus primeras apariciones en escena fue entre 500-799 d.C., escrita en árabe por
Balinas.
Lo que pasa es que, una vez más, no está muy claro quién era Balinas, quien además cuenta
que las encontró en las manos de un anciano que estaba sentado en un trono de oro en una
bóveda bajo una estatua de Hermes en Turquía.
Pero personalidades que sí reconocemos como el físico y matemático Sir Isaac Newton o el
destacado teólogo, geógrafo, filósofo y químico Doctor de la Iglesia San Alberto Magno O.P.
tradujeron la Tabla (¿sin haberla visto?) y la integraron a su cuerpo de trabajo.
Hasta el fundador de la psicología analítica Carl Gustav Jung identificó la Tabla de Esmeralda
con una mesa hecha de piedra verde que vio en una serie de sueños y visiones. Las ideas de
su texto coinciden con la enantiodromia, característico del principio de individuación jungiana.
Ningún árbol, suele decirse, crece hasta el cielo sin que sus raíces alcancen el infierno"
Carl [Link]

No sólo eso.
El significado del texto de la Tabla de Esmeralda ha sido vinculado con la creación de la piedra
filosofal y la Opus Magnum o gran obra de la alquimia; la experimentación en laboratorio; a
los sistemas de elementos clásicos y de la antigüedad, entre otras cosas.
Eso es lo encantador de esta historia.
Se trata de una lista de pensamientos de autor desconocido cuyo origen puede ser chino o
indio o griego o persa o varias otras más y que puede datar de hace relativamente poco hasta
de los tiempos en los que los dioses todavía se comunicaban con los humanos (efectivamente,
no nos cupieron todas las teorías aquí).
No obstante, ha viajado por el tiempo y el espacio compenetrándose con distintas culturas,
ciencias y creencias

EL HERMETISMO es una tradición filosófica y religiosa basada principalmente en textos


pseudoepigráficos atribuidos a Hermes Trismegisto (el tres veces grande).[1] Algunos de los
principios del cuerpo doctrinal hermético son:[2] a) el pensamiento simbólico, b) el hombre
como símbolo emblemático del mundo (relación microcosmos-macrocosmos), c) el anima
mundi, d) la teoría de las correspondencias entre niveles, e) la complementariedad de los
contrarios, f) la meditación como técnica de ascensión de la mente individual a la región de la
Gran Mente, y g) la vida como transmutación personal. Según los hermetistas, la alquimia no
sería una mera protociencia, sino un lenguaje codificado mediante símbolos que le permitirían
al iniciado "acceder a una percepción de orden suprahistórico, en la cual la naturaleza y el
propio hombre [...] se hallan en un estado de creación".[3]

La teoría hermética ha sido una influencia decisiva en diversas corrientes filosóficas, religiosas
y esotéricas, así como en el arte, principalmente en la literatura, la música y la pintura, teniendo
gran importancia durante el Renacimiento[4] y La Reforma.[5] La tradición reclama ser
descendiente de una prisca theologia, idea de que existe una simple y verdadera teología, la
cual está presente en todas las religiones y fue dada por Dios al hombre en la Antigüedad.[6][7]
Muchos escritores cristianos, incluyendo a Lactancio, Tomás de Aquino, Giordano
Bruno, Marsilio Ficino, Campanela y Giovanni Pico della Mirandola, consideraron a Hermes
Trismegisto un sabio profeta pagano que previó la llegada del cristianismo.[8][9] Sin embargo,
algunos teólogos católicos[10] lo condenaron o consideraron su doctrina como una herejía, en
gran medida por su secretismo iniciático y su sincretismo. Uno de los primeros en hacerlo
fue Agustín de Hipona en su obra La Ciudad de Dios.[11]
El libro Poimandres, del cual Marsilio Ficino formó su opinión, establece que a Hermes "le
llamaban Trismegisto porque era el filósofo más grande, el sacerdote más grande y el rey más
grande".[12] La enciclopedia bizantina Suda (siglo X) establece que: "Era llamado Trismegisto a
cuenta de su alabanza hacia la trinidad, diciendo que hay una naturaleza divina en la trinidad"

Definición
El hermetismo filosófico se erige sobre la base de un conjunto de escritos supuestamente
aparecidos en Egipto bajo el período de dominación romana (entre los siglos I y IV d. C.), y
puestos bajo la advocación de Hermes Trismegisto. Probablemente, el hermetismo sea el
"intento helénico" de sistematizar filosóficamente parte de las doctrinas religiosas y místicas de
la cultura tardo-egipcia (aunque no hay por qué descartar otras influencias "orientales", como
la israelita, por ejemplo). Asimismo, es muy probable que esta sistematización filosófica o
"culta" se llevara a cabo sobre la base de otros escritos anteriores de ciencias ocultas (el
llamado hermetismo técnico o popular). Esta definición se ciñe a estos escritos tardoantiguos,
que servirán de base para toda la vasta producción hermética posterior.
La tradición hermética se "fundiría" con parte del entramado neoplatónico y
el cristianismo incipiente durante la Antigüedad tardía, y con la religión católica, el cisma
luterano, y la cábala cristiana, a través de los filósofos (platónicos, herméticos)
y magos del Renacimiento y el Barroco, pero en ningún caso se difuminaría el esqueleto de su
filosofía. Asimismo, el hermetismo inspiraría, por su potencia seductora, muchas corrientes
ocultistas decimonónicas. Su universo viviente y su exaltación del espíritu humano, servirían en
el siglo XIX tal como sirvieron en el Renacimiento: para que muchos díscolos y extraños
personajes se enfrentaran al mecanicismo, al materialismo y al racionalismo militante impuesto
desde la "pedantería académica" (aristotélica o positivista) y la Ilustración.
Un caso aparte es la tesis (debida en buena parte a Yates) que erige a la filosofía hermética
como uno de los motores propiciadores del advenimiento de la ciencia moderna en el siglo
XVII. Aunque esta aventurada teoría ha recibido diversas críticas, su fundamento más sólido
está en la concepción de magia natural renacentista y barroca, así como en la exaltación del
hombre y su intervención en el mundo físico, que define (por supuesto con muchos matices) la
filosofía hermética.
Es muy difícil deslindar el hermetismo filosófico (místico) del hermetismo técnico (ocultista). Sin
embargo, se puede afirmar con mucha seguridad que los filósofos herméticos estuvieron
vinculados a conceptos comunes a scientias del periodo como la astrología y sobre todo
la alquimia, y a cierta clase de magia ceremonial greco-egipcia. Aunque por encima de todo
hay que considerar al hermetismo como un constructo filosófico (una amalgama de estoicismo,
medioplatonismo, neopitagorismo y algo de aristotelismo), pero con fines "prácticos" (la meta
de todo buen hermetista es alcanzar la comunión con Dios mediante la revelación teúrgica, la
recepción del noûs divino o la palingenesia).
No se ha incidido demasiado en la tesis de Festugière que trata de deslindar la "gnosis
optimista" de la "gnosis pesimista", en el sentido de considerar a la filosofía hermética como
una forma degenerada de filosofía mística griega. Sin embargo, para algunos autores esta
separación y esta supuesta "degeneración" no se sostienen en los textos [cita requerida]. Por
otro lado, es evidente que los filósofos herméticos no pretendían erigir un ensamblaje filosófico
infalible, parangonable al discurso platónico.
La ordenación aquí ofrecida de los filósofos herméticos tardoantiguos tiene un valor
eminentemente didáctico. La finalidad de esta ordenación es facilitar la comprensión de las
doctrinas contenidas en el Corpus, el Asclepio, en los Extractos de Estobeo y en
las Definiciones Armenias. Por lo tanto, la estructura ofrecida a continuación es, en cierto
modo, subjetiva. Se han incluido aquí aquellas cuestiones y conceptos que habría que destacar
del ecléctico constructo filosófico hermético tardoantiguo.
La tríada hermética: Dios, cosmos y hombre
Primero Dios, segundo el cosmos, tercero el hombre (SH XI, sent. 6).

El hermetismo es completamente unitario en cuanto a la tríada fundamental que estructura la


realidad. Debemos considerar a Dios como un cosmos inmóvil, al cielo como un cosmos móvil
y el hombre como un cosmos racional (DH I 1), capaz de elevarse hasta el creador y demiurgo.
En esta procesión hipostática el hombre es imagen del cosmos, y el cosmos es producto de
Dios, cuyo aliento (pneûma) conduce el movimiento de los astros (CH III 2) y une a todos los
seres en una cadena simpática. Sobre las otras «fuerzas» que actúan en la creación, tales
como la providencia, la necesidad, el destino y la eternidad volveremos más adelante; baste
ahora con poseer una visión clara sobre los pilares que sustentan el engranaje de lo creado y
su absoluta dependencia (CH XVI 17: Dios-cosmos inteligible-cosmos sensible-sol-ocho
esferas-demonios-hombres). Esta dependencia, importantísima para mantener el edificio
hermético y sus “aplicaciones prácticas”, es reiterada constantemente en los Hermetica. Las
diferentes concepciones de estas hipóstasis fundamentales y los seres intermedios (nos
referimos sobre todo al sol como segundo demiurgo entre el cosmos y el hombre) no deben
confundirnos, antes bien son intentos de conciliar nuestra tríada primera mediante entidades
enlazadoras.

El hermetismo debe ser considerado como una «filosofía plena de vida»: el universo hermético
está vivo, y sus entidades regidoras actúan eternamente. La muerte y el vacío no tienen cabida
en el hermetismo.

El Macrocosmos hermético
La Teología Hermética: Dios
Porque el Bien es inalienable e inseparable de Dios: es Dios mismo (CH II B 16).

El Dios supremo es el principio fundamental sobre el que se articula toda la doctrina hermética.
Dios es a la vez padre y bien, creador y demiurgo. Dios es el bien supremo y el óptimo
artesano de la creación.

La otra denominación de Dios es la de «padre», en su capacidad de crear todas las cosas.


Pues lo propio de un padre es crear (CH II B 17). Y por eso se maldice a los hombres estériles,
que no han sabido imitar su obra.

Según esta cosmovisión, Dios se valió del «Verbo» para engendrar al cosmos: El creador
habría hecho la totalidad del cosmos no con las manos, sino con la palabra. Piensa por ello que
está presente, que existe eternamente, que creó todas las cosas, que es uno y único y que
creó todos los seres por su propia voluntad (CH IV 1).

En el hermetismo, las formas de aludir a Dios son aparentemente contradictorias, Dios es a la


vez visible en lo creado, posee todos los nombres, es omnicorpóreo y goza de la fecundidad de
ambos sexos, pero asimismo es incognoscible, innombrable, invisible y está envuelto en las
brumas del misterio. Verdaderamente, esta forma de aludir a Dios y a sus atributos solo
pretende expresar que la totalidad de lo real es Dios mismo, siguiendo una tradición teológica
de origen egipcio (Ra es «aquel que es y no es»).

En CH V 1-2 se nos dice que si Dios no fuera invisible no podría abarcar la totalidad de lo
creado, no podría ser eterno, porque lo invisible es eterno. Dios, por tanto, solo puede ser
aprehensible por sus propias obras, puesto que se manifiesta en y a través de ellas y sobre
todo a quienes él quiere mostrarse. La obra de Dios es visible en el hombre. Dios solo puede
conocerse a través de su artesanía (CH V 6). Por eso Dios está más allá de cualquier
denominación, por eso es el invisible a la vez que el más evidente. Aquel que es contemplado
por el pensamiento pero que también es visible a los ojos (CH V 10).

Si Dios lo es todo, principio de la creación y creación misma, cuando hablamos de lo que es,
hablamos de Dios, pues él contiene todo lo que es y nada es posible exterior a él, ni él fuera de
nada (CH IX 9). Obsérvese que aquí no se establece una doctrina panteísta sin más, sino más
bien una inmanencia absoluta de Dios, una forma de identificación total entre el creador y lo
creado, que bien pudiera haber inspirado a Giordano Bruno. Si Dios es el Bien supremo, por
fuerza es el engendrador de la Belleza y se debe tener la audacia de afirmar, Asclepio, que la
esencia de Dios, si Dios la tiene, es la belleza; y que es imposible que lo bello y lo bueno se dé
en ninguno de los seres del cosmos, pues todas las cosas que nuestra mirada abarca son
meros simulacros y apariencias engañosos (CH VI 4). La voluntad de Dios es el principio
creador, la energía que despliega genera la creación toda, y su esencia [es] querer que todas
las cosas sean; pues Dios padre, el bien, no solo es el ser de todas las cosas, incluso cuando
ya no son, [sino la realidad más íntima de todos los seres]. Esto es lo que es Dios padre, el
bien, y no cabe atribuirle ninguna otra cosa (CH X 2).
Asimismo, y aquí debemos hacer hincapié, no cabe la muerte en Dios, porque la voluntad de
Dios es la vida y si todas las cosas están vivas, tanto las terrestres como las celestes, y la vida
es una, entonces la vida es generada por Dios y Dios ella misma. En suma, todas las cosas
nacen de Dios y la vida es la unión de pensamiento y alma; y así la muerte no consiste en la
destrucción de las cosas reunidas sino en la disolución de la unión (CH XI 14). Porque ¿cómo
podrían existir cosas muertas en Dios, imagen del todo y totalidad de la vida? (CH XII 16).

Una bella alegoría nos muestra a Dios como un músico perfecto, que nunca desfallece, y que
no solo ejecuta la armonía de los cantos, sino que marca el ritmo de la melodía apropiada a
cada instrumento (CH XVIII 1). Y así, encontramos en el Asclepio: Saber de música no
consiste, por tanto, sino en conocer la distribución ordenada del conjunto del universo y cuál es
el plan divino por el que se asignó un lugar a cada cosa; pues la ordenación que, en un plan
artístico, reúne en un mismo conjunto las cosas singulares, completa un concierto muy dulce y
verdadero que produce una música divina (Asc. 13).

La Mónada
Siguiendo la doctrina pitagórica, la unidad, como reflejo de Dios en todas las cosas, nos lleva a
la concepción de la mónada como elemento analógico e inmanente a lo creado. La unidad,
puesto que es principio y raíz de todo, está en todas las cosas como raíz y principio. Como
principio de todas las cosas, pues nada hay sin ella, no se origina de la nada sino desde sí
misma. Y como tal principio, la unidad contiene todos los números y no está contenida en
ninguno, a la vez que genera todos los números sin ser ella generada por ninguno (CH IV 10).

El génesis hermético

En el principio existían Dios e hýle —materia en griego—; el aliento vital acompañaba a la


materia, o mejor, estaba en la materia, pero no de la misma forma en que estaban en Dios el
mismo aliento y los principios originarios del cosmos, pues aunque estas cosas no existieran de
hecho, al no haber sido generadas todavía, existían al menos en lo que había de generarlas
(Asc. 14).

Ya hemos trazado suficientemente la voluntad creadora de Dios, ahora dilucidemos la Creación


en sí. La cuestión de la Creación es una de las más complejas, dispersas y contradictorias de
los Hermetica. Los tratados CH I Poimandres, CH III, y SH XXIII Kore Kosmou son los textos
que mejor recogen los diferentes génesis herméticos. Se ha querido ver en CH I influencias del
Génesis bíblico, pero probablemente el parecido resulte fruto del interés de los hermetistas por
el pasaje del Antiguo Testamento, es decir, que ambas construcciones, la egipcia y la israelita,
fueran muy parecidas y fácilmente confundibles.

Principio de todos los seres es Dios, Pensamiento, naturaleza, materia y sabiduría que muestra
todas las cosas. Principio es lo divino, naturaleza, energía, necesidad, fin y renovación. Había
una inextricable tiniebla en el abismo, agua y un aliento vital, sutil e inteligente que existían en
el caos por el poder divino. Fue proyectada entonces una sagrada luz y, procedentes de la
sustancia húmeda, los elementos fueron consolidados [en la arena]. Y los distintos dioses
[distribuyeron] esta naturaleza seminal (CH III 1).

En cualquier caso, la caída del hombre es el eje esencial del génesis hermético. Y aquí la
diferencia entre la gnosis optimista y la pesimista se muestra con total crudeza: ¿ha caído el
hombre en un tormento de humillaciones o por el contrario ha sido ensamblado en una creación
maravillosa y única? Para los filósofos del Renacimiento no cabía dudar, y en cualquier caso,
no es aceptable considerar que los hermetistas representaron una tierra eminentemente
malvada, una cárcel de hombres más propia de las corrientes gnósticas.

El Pensamiento (Noûs)
El pensamiento ve todas las cosas, los ojos sólo las corpóreas (DH V 1).

Al hombre, por su excelencia y piedad, le está permitido acceder a los misterios de Dios, pero
no podrá alcanzar semejante conocimiento mediante el pensamiento dialéctico. Será por medio
de la revelación y la recepción del Noûs (véase más abajo el capítulo llamado “Palingenesia”)
por las que el hombre pueda elevarse y atravesar el cielo hasta Dios mismo. Así, Poimandres,
el Noûs del poder supremo, desciende sobre aquel que desea ser instruido sobre los seres,
comprender su naturaleza y llegar a conocer a Dios (CH I 3), y en pleno éxtasis teúrgico
comienza su labor mistagógica.
Lo incorpóreo que sostiene al cosmos es un Noûs total que totalmente se contiene a sí mismo.
Un pensamiento total que se contiene totalmente a sí mismo, libre de cualquier cuerpo, estable,
impasible, intangible, inmóvil él mismo en sí mismo, capaz de contener todas las cosas y
salvaguarda de todos los seres, cuyos rayos son el Bien, la Verdad, el arquetipo del aliento vital
y el alma arquetípica (CH II B 12).

Asimismo, y enlazando con la doctrina de la libertad, el noûs es un don divino: aquellos


hombres que opten por la senda de la sabiduría accederán al Bien, rechazando el mal (CH IV,
3-6). El pensamiento es una recompensa para las almas virtuosas, y aquellos que se sumerjan
en la gran crátera participarán del conocimiento y se convertirán en hombres perfectos, y no
caerán en la ignorancia de los hombres irracionales, dominados por las pasiones y los apetitos
corporales.

La jerarquía del noûs (Asc. 32)


Esta jerarquía obedece a cuatro momentos de un mismo proceso: Dios, cosmos y hombre.

1. Noûs divino: el conocimiento del carácter mismo del pensamiento de Dios es la cúspide de la
verdad.
2. Noûs de la eternidad: el conocimiento de la extensión y el funcionamiento de la obra de Dios.
3. Noûs cósmico: el conocimiento de la naturaleza que resulta de la observación de todas las
cosas.
4. Noûs humano: aquel del que se vale el hombre (mediante la memoria del pasado), para
comprender y gobernar el mundo.

La Palabra (Lógos)
Así pues, la palabra es imagen y pensamiento de Dios… (CH XII 14).
La palabra es el instrumento del pensamiento, pues la palabra interpreta lo que el pensamiento
quiere (DH V 1).

Se dice que Dios generó el cosmos mediante la palabra, es decir, que el pensamiento se hizo
actividad mediante el Verbo divino. El hombre está dotado de pensamiento y palabra, y ambos
están dotados del mismo valor que la inmortalidad. La palabra es distinta de la voz, porque la
palabra que contiene en sí el valor del pensamiento está llena de sabiduría y poder (dýnamis).
La palabra habita el pensamiento, y por eso es común a todo hombre, y solo la voz es distinta:
—En efecto hijo, es diferente de uno a otro [la palabra], pero la humanidad es una sola:
igualmente es una palabra y se traduce de una lengua a otra; de modo que, en realidad,
encontramos un solo y mismo concepto en Egipto, Grecia o Persia… (CH XII 13). Si hay
diferentes formas de expresar el pensamiento, aquella lengua que guarde en sus entrañas el
misterio divino será la más alta y bella de todas, la más cercana a Dios; para Giordano Bruno,
siguiendo el pasaje de CH XVI 2, esa lengua era la egipcia, y para Pico della Mirandola la
hebrea, entroncando así con la tradición cabalística. Con todo, lo cierto es que el griego, lengua
bárbara falta de poder, no era la más adecuada para expresar las «opiniones herméticas».
Considerando lo anterior, no debe extrañarnos que Jámblico defina la teología egipcia como
una «mistagogia oculta en los símbolos» (Sobre los mist. VII 1). El hermetismo, debido a su
raíz egipcia es deudor de un lenguaje simbólico, muy alejado de la «lengua de los filósofos».
Las palabras en el hermetismo deben estar imbuidas de noûs, y si no es así, siempre es mejor
el silencio (véase más abajo el capítulo «Silencio hermético»). Como se ve, este es un ejemplo
claro de la mecánica y nada coherente separación entre el hermetismo llamado técnico y el
filosófico. El hermetismo es una «filosofía de poder», no un saber más con el que demostrar y
enseñar los procesos cósmicos mediante un lenguaje llanamente racional. Los hermetistas
eran teúrgos; si eran o no filósofos depende de lo que se esté dispuesto a aceptar bajo el
término filosofía.

Pneûma
Por el aliento vital, son suministrados y vivificados todos los seres del cosmos, de acuerdo con
las órdenes del Dios supremo al que obedece como su órgano o instrumento que es (Asc. 16).

El Pneûma es el impulso o energía cósmica que ordena el curso de los astros y vivifica a todos
los seres de la creación. Por lo tanto, los procedimientos mágicos y astrológicos se valen de
este éter, de esta sustancia común de los astros para poder llevar a cabo sus «obras
milagrosas».

Eternidad (Aión)
Ciertamente la eternidad es la imagen de Dios, el cosmos la de la eternidad, el sol del cosmos
y el hombre, en fin, la del sol (CH XI 15).

La eternidad es un concepto fundamental en el hermetismo, sobre todo en el tratado XI del


Corpus y en el Asclepio. La eternidad no es una hipóstasis, dios o entidad mal encajada entre
Dios y el cosmos, es un atributo de Dios y la creación toda. La eternidad es el pilar que
sustenta lo creado. Dios gobierna eternamente el cosmos y sus seres vivos. La Creación es
una eternidad viviente y el cosmos provee de vida eternamente a todos los seres que lo habitan
(Asc. 29-31).

El Cosmos
Por su parte, el cosmos, junto con el sol, también es padre, pero sólo de los seres que existen
por participación y por tanto no es causa para los vivientes ni del bien ni de la vida en el mismo
sentido que Dios (CH X 2).

Con lo expuesto anteriormente ya deberíamos tener una base lo suficientemente sólida como
para comprender el mecanismo esencial del hermetismo. El cosmos fue formado
jerárquicamente (gracias al Verbo divino, se asienta en el Noûs primordial (lo incorpóreo), se
mueve gracias al soplo divino (pneûma) y extiende su actividad en la eternidad, que se vale de
la providencia (Prónoia), el destino (Heimarméne) y la necesidad (Anánke) para regir y
mantener unido el todo en un orden perfecto, a pesar del azar consustancial a lo material (Asc.
40). La providencia es la razón perfecta en sí misma del Dios celestial, la voluntad y el proyecto
divinos; el destino es la necesidad de que se cumplan todos los acontecimientos, enlazados
unos con otros como los eslabones de una cadena, bajo el gobierno de los astros; la necesidad
es una resolución inquebrantable e inalterable de la providencia (las definiciones de
providencia, necesidad y destino, son las expuestas por Xavier Renau Nebot en Textos
Herméticos, Madrid: Gredos, 1999, pp. 556-557).
Solo Dios es eterno, mientras que el cosmos, que ha llegado a ser por causa del padre, es
siempre-vivo (aeízoon) e inmortal.

El movimiento
Pero padre, ¿no te parece inmóvil la tierra? No hijo mío, es precisamente lo único que es a la
vez multimóvil y estable; porque, supuesto que es imposible que un procreador procree sin
movimiento, ¿no sería ridículo pensar que permanece inmóvil precisamente la que es el
alimento de todos los seres y la procreadora y generadora de todas las cosas? (CH XII, 17).

El cosmos está en perpetuo movimiento debido a una causa incorpórea (aliento vital, alma), en
el seno de lo incorpóreo (Noûs), es decir, de un pensamiento total que totalmente se contiene a
sí mismo (CH IIB 12). El movimiento se equilibra debido a la repercusión de los opuestos. Hay
que dejar constancia una vez más que el movimiento no se produce en el vacío. El vacío no
existe para el hermetismo.

El movimiento es el principio del cambio en el cosmos. La totalidad de lo creado se rige por la


irresistible fuerza generadora de la rotación y la desaparición, de la revolución y la renovación.

Apocatástasis
No existe la muerte en el hermetismo, solo destrucción y renovación perpetuas, porque
“muerte” es “aniquilación pero nada hay en el cosmos que sea aniquilado. En efecto, el cosmos
es un segundo dios y un ser vivo inmortal y es por tanto imposible que muera parte alguna de
este viviente inmortal, pues todo lo que existe es parte del cosmos y privilegiadamente el
hombre, el ser vivo racional. (CH VIII, 1). Como señala Xavier Renau Nebot, la apocatástasis
es una manifestación de la doctrina del eterno retorno, típica de las teologías solares y, en
particular, de la religión egipcia.

La jerarquía celeste
El cielo está gobernado por el primer círculo de los treinta y seis decanos (SH VI 1-9), a través
de los arcontes y los planetas, cuyo usiarca es el Pantomorfo. Este primer círculo linda con la
esfera de las estrellas fijas (SH VI 12) y el Zodiaco. A continuación giran las Siete Esferas,
regidas por la Fortuna y el Destino, mediante las cuales todas las cosas cambian según ley
natural en un movimiento perpetuo.

El Noûs demiúrgico, dios del fuego y el aliento vital, fabricó los siete gobernadores (CH I 9), los
planetas, gobernados por el sol, cuyo usiarca es La Luz. El sol es el demiurgo segundo (CH
XVI 4-9), generador de la vida, garante del orden cósmico, luz sensible vehículo de la luz
inteligible y centro del cosmos.

El cosmos sensible está gobernado por el sol y fragmentado por las ocho esferas. El mundo
sublunar está regido por la íntima relación entre la luna y la tierra, y se encuentra sometido al
cambio perpetuo, siendo la morada del hombre y de las almas. Sobre el Hades en el
hermetismo, véase Asc. 17 y la extensa nota sobre esta cuestión en Textos Herméticos.

El microcosmos. El hombre
A continuación, el Pensamiento, padre de todas las cosas, vida y luz, engendró al hombre a su
imagen y le amó como a un hijo, puesto que, creado a imagen del padre, era hermosísimo. En
realidad, pues, Dios amó a su propia imagen. Y entregó al hombre todas sus criaturas (CH I
12).

La respuesta a por qué el hermetismo fue tan estimado en el Renacimiento es bien sencilla: su
exaltación del ser humano. Frente a las corrientes gnósticas, que depreciaban toda relación
entre el hombre y la naturaleza, el hermetismo enseña que el cosmos ha sido creado para que
el hombre, a través de aquel, pueda contemplar al creador (Asc. 8). El hermetismo es
antropocéntrico porque tiene fe en lo que de divino hay en la naturaleza humana.
La astrología hermética nos enseña que el hombre es un reflejo del cielo (melotesia), es un
microcosmos en simpatía con el macrocosmos. Los influjos decánicos, zodiacales, planetarios
y demoníacos tienen una importante repercusión en el cuerpo y el alma humanos.

La excelencia del hombre que ha realizado la Gran Obra propuesta por la Alquimia es el núcleo
de la antroposofía hermética (véanse Asc. 9-10 y 23, CH I 12-14, CH IV 2, CH X 24, CH X 25,
CH XII 12, DH VI 1, DH VIII 6 y DH IX 6), y precisamente fue un fragmento del Asclepio el que
sirvió a Pico della Mirandola para crear su maravilloso Discurso sobre la dignidad del hombre:
Ese hombre es por ello, Asclepio, un gran milagro, un ser vivo digno de veneración y honor, un
ser que muda a la naturaleza de un dios como si realmente lo fuera, un ser que se entiende con
el género de los demonios, conocedor de que su naturaleza es congénita a la suya, un ser que
desprecia su componente de mera naturaleza humana fiado en el carácter divino de su otra
parte. ¡Oh cuán felicísima es la naturaleza compuesta del hombre! Está vinculado a los dioses
en consanguínea divinidad mientras desprecia la parte de sí que lo hace terrenal, se hermana
con el lazo del amor a todos los otros seres a los que se sabe vinculado por disposición divina,
levanta sus ojos al cielo. Tal es su privilegiado lugar intermediario, tanto ama a los seres que le
son inferiores como es amado por los que le sobrepasan. Cultiva la tierra, se mezcla con los
elementos gracias a la agilidad de su mente y desciende a las profundidades con la
penetración de su espíritu. Todo le está permitido, ni siquiera el cielo le parece lejano porque lo
mide desde muy cerca gracias a su ingenio; ninguna tiniebla del aire ensombrece la aplicación
de su mente, ni obstaculiza su actividad la densidad de la tierra, ni entorpece su mirada la
insondable profundidad de las aguas. Es a un tiempo todas las cosas y está a la vez en todas
partes (Asc. 6).

El hombre puede considerarse en el hermetismo en virtud de una doble naturaleza: una mortal
y otra inmortal. En cuanto mortal está sometido al cambio (SH IIA 11-12), y en cuanto inmortal
está capacitado para elevarse hasta el propio pensamiento de Dios mediante sus propios
méritos.

La doctrina del alma en el hermetismo


Todo está lleno de alma. Fíjate en cómo se mueven todas las cosas: unas alrededor del cielo,
otras en torno a la tierra… (CH XI 8)

El alma en el hermetismo es principio y causa incorpórea del movimiento en la región sublunar.


Las almas habitan en el aire y son gobernadas por la luna (SH XXIV 1). Además toda alma es
inmortal y está siempre en movimiento (SH III, 1). Las almas no son entidades independientes,
son fragmentos que existen en virtud de una sola: el Alma del Mundo . Esta Alma del Mundo
parece ser una emanación del propio Dios, no un atributo más del cosmos. El soplo divino
(pneûma), unido al cuerpo, conduce al alma (irracional). Esta alma llanamente irracional puede
elevarse al noûs divino (alma racional).

El alma es el recipiente donde son vertidas las faltas de los hombres, y una vez el cuerpo se
disuelve, podrán elevarse o ser castigadas por su impiedad y apego a las pasiones corporales.
Las almas atravesarán los elementos en un proceso de purificación progresiva,
reencarnándose hasta alcanzar el coro de los dioses, pues este es el premio que espera a los
que viven en la piedad con Dios y atienden al mundo con diligencia. Pero quienes no lo hagan y
vivan en la impiedad, verán denegado su retorno al cielo y comenzarán una migración
ignominiosa e indigna de un espíritu santo, encarnados en cuerpos ajenos (Asc. 12). Las almas
son ordenadas por los centinelas de la providencia, el Psicoguardián y el Psicoguía. El
Psicoguardián ‹es el vigilante› de las almas ‹aún no encarnadas› y el Psicoguía es el que
conduce y señala sus cometidos a las almas mientras se incorporan (SH XXVI 3).

El alma se eleva hacia las alturas, atravesando las siete esferas. En la primera abandona la
actividad de aumentar y disminuir; en la segunda, la maquinación insidiosa; en la tercera, el
deseo; en la cuarta, el ansia de poder y la ambición; en la quinta la audacia impía y la
temeridad de la desvergüenza; en la sexta, la sórdida avaricia; y finalmente, en la séptima
esfera, abandona la mentira traicionera. Llega así a la naturaleza ogdoádica, uniéndose a las
potencias, a las almas divinizadas. Se completa así la anábasis del alma (CH I 25-26).

La materia en el hermetismo
La tierra es el soporte del cosmos, la base de los elementos, la nodriza de los seres vivos, el
receptáculo de los muertos, pues es la última tras el fuego y el agua (DH II 3).

La diosa Isis representa el receptáculo universal terrestre. En el seno de la madre y la doncella


del cosmos sublunar solo hay cabida para el cambio eterno, para el movimiento y la generación
continuos. La materia es el elemento pasivo del cosmos, aquello que necesita ser activado por
la energía incorpórea para nacer. No obstante, la materia contiene el principio de la fecundidad,
el poder y la capacidad natural de concebir y dar a luz (Asc. 14). Los cuerpos están
compuestos de materia en distinta proporción. La proporción material se mide por la magnitud
de los elementos terrestre, acuático, aéreo e ígneo (DH 1-6). Estos elementos son mezclados y
disueltos eternamente debido a la velocidad del movimiento del cosmos (CH IX 7).

La materia es considerada, en general, como un recipiente tenebroso y sucio, una cárcel para
el alma, sujeta al cambio, a lo inaprensible, a las pasiones y los apetitos indignos. No obstante,
en la medida en que ha recibido participación de todo, accede también de algún modo al Bien:
el cosmos es bueno en calidad de creador, pues crea todas las cosas y, en este limitado
sentido, participa del Bien; pero no así en todo lo demás, pues es un ser pasible, móvil y
creador de seres pasibles (CH VI 2).

El dualismo hermético
Nada bueno hay sobre la tierra, nada malo hay en el cielo (SH XI, sent. 18).

Que el Bien existe sólo en Dios y en ninguna otra parte (CH VI).

El eje del pensamiento hermético está dominado por el dualismo luz-oscuridad, masculino-
femenino, bueno-malo… Bien y mal confluyen en el cosmos como potencias necesarias para el
orden. Dios es la fuente absoluta del bien, y el mal es una realidad ineludible no achacable a la
voluntad divina, pues dispondremos de lo que procede de Dios, pero es también que lo que
procede de nosotros lo acompañe y no quede rezagado. Por eso solo nosotros, y no Dios,
somos los responsables del mal, en la medida en que lo prefiramos al Bien (CH IV 8). Por lo
tanto el mal y el sufrimiento fueron sembrados en el mundo para que el hombre, mediante el
pensamiento, la ciencia y el entendimiento, ascienda con humildad hasta el conocimiento de
Dios, la Suma Bondad (Asc. 16). El hermetismo se enfrenta así a las corrientes gnósticas que
consideran el cosmos como una totalidad malvada y tenebrosa, ajena al verdadero Dios (CH
XIV 8).

El bien es voluntario, el mal involuntario (SH XI, sent. 20).

La gnosis pesimista, de probable origen “oriental”, hace hincapié en la maldad del hombre (SH
XI, sent. 19, CH VI 3-6). Solo mediante la piedad y el conocimiento de lo divino es capaz el ser
humano de elevarse desde su propia esencia malvada. El hombre es libre para rechazar las
pasiones y las vanas ataduras mundanas y encaminarse por la senda de la piedad y la
sabiduría, aunque esté sometido al destino, porque nada en el cielo es esclavo, nada sobre la
tierra es libre (SH XI, sent. 26).

El hermetismo como religio mentis


Si buscas a Dios, en fin, pretendes también la belleza, pues uno solo es el camino que a él
conduce: la piedad por medio del conocimiento (CH VI 5).

Cuando aprehendas todas estas cosas a la vez, los tiempos, los lugares, las sustancias, sus
cualidades y cantidades, podrás conocer a Dios (CH XI 20).

El hermetismo no es una corriente religiosa, no posee una liturgia común o un libro sagrado
único e inapelable. El hermetismo es una filosofía del conocimiento de Dios, una alianza entre
sabiduría y piedad que se vale de la experiencia revelatoria y el ritual teúrgico para alcanzar la
sabiduría divina. Para los hermetistas, la filosofía solo consiste en el esfuerzo por conocer a
Dios mediante la contemplación y la santa piedad. La ciencia del conocimiento de Dios lo
ocupa todo, y la filosofía pura, la que solo está pendiente de la piedad para con Dios,
únicamente deberá interesarse en las otras ciencias en la medida en que, a través de ellas,
podamos maravillarnos de cómo el retorno de los astros a sus posiciones iniciales, sus
estaciones fijadas de antemano y todos sus cambios están regulados por el número, y que, al
conocer las dimensiones, las cualidades y las cantidades de la tierra, las de las profundidades
del mar, las de la potencia del fuego y las actividades de la naturaleza de todos ellos, el hombre
se vea llevado, por la admiración, a adorar y colmar de elogios el arte y la sabiduría de Dios
(Asc. 13).

La excelencia del hombre se cifra ante todo en la piedad, que es el origen de la bondad y ésta
solo puede ser perfecta si la virtud del desprecio la ha fortificado contra todo deseo de cosas
ajenas; porque ajenas a todo aquello que nos emparenta con los dioses son las cosas de esta
tierra que se poseen por un deseo del cuerpo y a las que se denomina «posesiones», pues no
nacen con nosotros sino que se poseen posteriormente, lo que nos da el sentido de la palabra
posesiones (Asc. 11).

El hombre debe recoger las semillas divinas: la virtud, la templanza y la piedad, huyendo de la
ignorancia del vulgo con el fin de alcanzar el conocimiento primordial. Pero el conocimiento es
virtud de muy pocos, y la muchedumbre odia a los hombres buenos y sabios (CH IX 4), porque
no todos los hombres disfrutan de la capacidad de pensar, pues hay dos tipos de hombres, el
material y el esencial; el material, que vive entre el mal, retiene, como decía, la semilla
demoníaca del pensar, el segundo, ligado por esencia al Bien, es conservado sano y salvo por
Dios (CH IX 5).

Dios mismo guía al hombre piadoso que desea conocer la esencia divina, ya que tener
esperanza en conseguirlo es el camino [adecuado, derecho] y fácil que conduce hasta el bien;
él te acompañará en cualquier recodo del camino, él se te manifestará en todas partes, donde y
cuando menos te lo esperes, estés despierto o dormido, mientras navegues o cuando camines,
de noche o de día y tanto si hablas como si callas. Pues nada existe que no sea él (CH XI 21).

Palingenesia
En el hermetismo la condición indispensable para la salvación es la regeneración. La
regeneración consiste en un segundo nacimiento en el estado divino, en la recepción del noûs.
Para llevar a buen término esta regeneración el hombre piadoso ha de buscar la sabiduría
inteligible en el silencio y la semilla del verdadero Bien, y ha de ser fecundado por la voluntad
divina mediante la determinación inquebrantable, la ascesis y la pureza moral. Esta pureza
moral pasa por vencer los doce vicios constituidos a partir del círculo del Zodiaco, a saber: la
ignorancia, la aflicción, la incontinencia, el deseo, la injusticia, la codicia, la mentira, la envidia,
el fraude, la ira, la imprudencia y la malignidad. Estos doce vicios son dominados por las diez
potencias o virtudes, que son: el conocimiento de Dios, el conocimiento de la alegría, la
templanza, la fortaleza, la justicia, la generosidad, la verdad, el bien, la vida y la luz.

El silencio hermético
Guardando silencio, comprendes; hablando, hablas. El pensamiento concibe la palabra en el
silencio y sólo la palabra del silencio y del pensamiento es salvación (DH V 2).

El propio valor de la palabra en el hermetismo impide la vacuidad de la palabra proferida. El


pensamiento ha de inundar la palabra, y ante el éxtasis revelatorio el silencio es lo más
prudente. La Belleza de Dios solo podrá ser contemplada cuando ya nada puedas decir sobre
ella, pues conocerla supone un silencio divino y una inactividad de los sentidos (CH X 5).
Asimismo, la divulgación de los misterios de la regeneración es proscrita por su impiedad: tan
recónditos y grandiosos secretos no podrán ser propalados al vulgo ignorante, so pena de caer
en el absurdo y la confusión. Por lo tanto, evita las conversaciones con la multitud, no quiero
impedírtelo, pero más bien les parecerás ridículo, pues solo lo igual se asocia con lo igual y lo
distinto no es jamás amigo de lo distinto. De hecho, estas palabras no tienen legítimamente
sino unos pocos oyentes, y quizás no tengan ni esos pocos (SH XI 4).
Alcanzar a Dios implica elevar el pensamiento sobre la naturaleza mortal, sublimar la esencia
del alma, pues cuando la belleza ilumina todo el pensamiento, inflama el alma entera y la atrae
hacia arriba a través del cuerpo, transfigurando (al hombre) por completo para la esencia. Pues
es imposible, hijo, que tras contemplar la belleza del Bien, el alma sea divinizada en un cuerpo
de hombre (CH X 6).

Teúrgia: la creación de dioses y la atracción de las potencias celestes


El hermetismo es una filosofía de poder. Su finalidad última es el conocimiento de Dios, y para
ello se vale del ritual teúrgico, y no solo de los meros razonamientos e intuiciones utilizados por
el resto de creencias y filosofías. Es cierto, el hermetismo utiliza la magia para conocer y
dominar las fuerzas cósmicas, pero no se trata de magia común, dirigida a hacer el bien o el
mal según la voluntad del mago, sino de un poder derivado de la recepción del noûs, capaz de
acercar al teúrgo-filósofo a la naturaleza divina de la creación. A nivel práctico, este poder
basado en la simpatía cósmica consigue animar estatuas y crear imágenes divinas,
insuflándoles aliento vital. El hombre puede modelar sus dioses a semejanza de sus propios
rasgos faciales, construyendo estatuas capaces de conocer el porvenir, generar sueños
adivinatorios, crear y curar enfermedades e influir sobre el estado de ánimo, de acuerdo con
nuestra propia naturaleza y méritos (Asc. 23-24 y 37). El hombre se acerca a Dios imitando a la
divinidad en su acto creador.

CÚPULA GEODÉSICA
Parte de una esfera geodésica, un poliedro generado a partir de un icosaedro o un dodecaedro,
aunque puede generarse de cualquiera de los sólidos platónicos

Una cúpula geodésica o domo geodésico es parte de una esfera geodésica,


un poliedro generado a partir de un icosaedro o un dodecaedro, aunque puede generarse de
cualquiera de los sólidos platónicos.

Reseña histórica
Richard Buckminster Fuller es considerado el inventor de las cúpulas geodésicas, ya que es
quien ostenta su patente en 1954. Fuller las desarrolló en la década de los 40, creando una de
las cúpulas geodésicas más conocidas en 1967 en la Exposición Universal de Montreal, de 76
m de diámetro y 41,5 m de altura.
Existen ejemplos anteriores de cúpulas geodésicas, como en el Palacio Imperial de
China (1885) o en el planetario de los talleres Carl Zeiss (1922).
En el Palacio Imperial de China (Ciudad Prohibida, Pekín), perteneciente a las
dinastías Ming y Qing, se puede observar una esfera con una subdivisión geodésica de un
icosaedro. Se trata de una esfera bajo la garra de un león guardián, similar a otro del Palacio
de Verano de China (próximo a Pekín), que data aproximadamente de 1885.
En cuanto al planetario de los talleres Carl Zeiss, se trata de una cúpula geodésica de
frecuencia 16 creada por Walter Bauerfeld, que pasó a ser denominada "la maravilla de Jena".
A partir de esta, muchas otras fueron creadas, hasta que la idea fue desarrollada por Fuller.
Las caras de una cúpula geodésica pueden ser triángulos, hexágonos o cualquier otro
polígono. Los vértices deben coincidir todos con la superficie de una esfera o un elipsoide (si
los vértices no quedan en la superficie, la cúpula ya no es geodésica). El número de veces que
las aristas del icosaedro o dodecaedro son subdivididas dando lugar a triángulos más
pequeños se llama la frecuencia de la esfera o cúpula geodésica. Para la esfera geodésica se
cumple el teorema de Euler para poliedros, que indica que:

Donde C es el número de caras (o número de triángulos), V el número de vértices (o uniones


múltiples) y A el número de aristas (o barras usadas). Para una cúpula parcial que no sea una
esfera completa se cumple:
Para construir esferas geodésicas se utilizan las fórmulas de los radios del dodecaedro o
icosaedro. Los radios permiten levantar los nuevos vértices de las subdivisiones a la superficie
de la esfera que pasará por los vértices originales del cuerpo.
Estabilidad estructural
Las cúpulas geodésicas a diferencia de las cúpulas conformadas por celosías tridimensionales,
pueden sufrir pandeo global sin que ninguna de las barras comprimidas que la forman haya
sufrido pandeo local. Eso implica que un cálculo como estructura lineal convencional, y
comprobación posterior de pandeo local, puede no ser adecuado en muchos casos y para
grandes luces se requiere un cálculo no lineal para determinar sus cargas críticas y asegurarse
de que no se producen fenómenos de inestabilidad elástica.
Geometría sagrada
Los domos geodésicos están íntimamente relacionados con la geometría sagrada, al basarse
en uno de los sólidos platónicos (el icosaedro), en su constitución se
encuentran pentágonos (asociado al pentáculo) y hexágonos (asociado a la Estrella de David,
unión entre el cielo y la tierra), la esfera confinada en el domo geodésico representa el vientre
materno, la matriz, concepto similar al que se ve en tipi, ruca (vivienda mapuche), yurta y otras
construcciones arcaicas.
Usos
En la actualidad, los domos geodésicos pasan por ser las estructuras idóneas para
instalaciones Lunares y Marcianas. Los domos geodésicos son increíblemente eficientes, al
menos cuando se trata de la cantidad de espacio interno que se obtiene respecto al costo de
los materiales. Desde el punto de vista de la ingeniería, los domos geodésicos son demasiado
complejos para ser populares en la Tierra, pero en el espacio, donde hay que tener en cuenta
cada libra de su carga útil, su complejidad de ingeniería es un pequeño precio a pagar por sus
huellas increíblemente eficientes.
En la última década, los domos geodésicos se han convertido en estructuras populares en el
sector de los eventos, facilitando eventos audiovisuales inmersivos o fulldome gracias a la
forma esférica de la estructura y en el sector turístico, también denominado Glamping, gracias
al bajo coste y espacio diáfano que estas estructuras aportan como solución habitacional.

A comienzos de 2018 la empresa Intel ha creado el mayor set 360° para películas del mundo,
Intel Studios, un domo geodésico de 10 000 pies cuadrados (929m2) en Los Ángeles
convirtiendo este estudio en el centro de medios inmersivo más grande del mundo con 96
cámaras 5K de alta resolución que capturan la acción en el interior del domo geodésico en dos
dimensiones mientras que los algoritmos convierten esos billones de píxeles en un entorno
virtual 3D de 360 grados.
En los últimos meses, en gran parte debido al cambio social que está originando la pandemia
de COVID19 que está modificando hábitos laborales y marcando un regreso de ciudadanos a
zonas rurales, se están poniendo de moda los alojamientos rurales, bien como alojameinto
permanente o como forma de negocio de turismo rural (glamping), basados en domos
geodésicos con estructuras de madera y con diferentes cubiertas exteriores, como son
cubiertas de PVC, cubiertas de madera y cubiertas con una última capa de corcho proyectado.
Este tipo de domos geodésicos con estructuras de madera, permiten el agregar diferentes
capas con aislantes térmicos que en domos con estructuras metálicas no son posibles,
convirtiendo a este tipo de estructuras en unos elementos idóneos para alojamientos rurales
capaces de soportar las inclemencias meteorológicas.

También durante la pandemia, los domos geodésicos están adquiriendo cierta popularidad, en
este caso los domos de pequeño tamaño, estructura metálica y cibiertas transparentes en casi
todos los países, al convertirse en elementos esenciales que permiten reabrir los
establecimientos hosteleros al contar con espacios divididos, instalados en el exterior o
terrazas y que permiten el distanciamiento social y cuya ocupación son grupos reducidos de
personas.

LOS DOMOS GEODÉSICOS MÁS FAMOSOS DEL MUNDO


Si estás cansado de sentirte encerrado, en un rincón y aburrido de todas las habitaciones
cuadradas y espacios rectangulares que habitas día tras día, explorar geodomías de fama
mundial puede ser el descanso que necesitas para despegarte. Los geodomos, domos
geodésicos o cúpulas geodésicas se refieren a unas estructuras esféricas con triángulos
interconectados que sirven como su marco robusto.
El resultado es una construcción engañosamente delicada que en realidad es bastante
robusta porque las facetas poligonales sirven a su propósito arquitectónico de distribuir
las tensiones por toda la estructura.

Echa un vistazo a 12 domos geodésicos de renombre mundial a considerar para tu


próximo viaje de aventura.
Montreal Biosphère (Quebec, Canada)

Richard Buckminster Fuller, el arquitecto que nombró y perfeccionó la cúpula geodésica, diseñó
la Biosfera de Montreal en Canadá.
Éste geodomo de 20 pisos fue encargada por el gobierno de los Estados Unidos para la Feria
Mundial de 1967 en Montreal y fue donada a Canadá posteriormente.
A diferencia de la mayoría de los domos geodésicos que se construyen como media esfera, la
Biosfera fue construida para mostrar dos tercios de una esfera que contribuyó a su
impresionante e imponente fachada.
Su estructura de acero está cubierta por 1.900 paneles acrílicos que le dan un aspecto
luminiscente a la luz del sol.
El fuego y la nieve dañaron la cúpula en 1976 y 1998 respectivamente, pero varios cambios de
propiedad y cambios de marca restauraron esta geodome a su antigua gloria. Actualmente es
un museo medioambiental que defiende la sostenibilidad y las tecnologías respetuosas con el
medio ambiente.

A primera vista, los Biomas del Proyecto Edén en Cornualles parecen en parte colmena y en
parte envoltorio de burbujas.
Esto parece una descripción adecuada, especialmente desde que Grimshaw Architects
concibió el diseño a través de la biomímesis, lo que significa utilizar los patrones, diseños y
sistemas de la naturaleza para crear estructuras humanas e impulsar innovaciones
tecnológicas.
Mientras tanto, la apariencia del envoltorio de burbujas se inspiró en las burbujas de jabón.
Dado que los Biomas se asientan sobre arcilla, la idea de que las burbujas se adapten a
superficies irregulares proporcionó la solución para construir sobre arenas movedizas.
Las dos capas de marcos poligonales de acero que componen cada cúpula se rellenaron con
un copolímero transparente de etileno tetrafluoroetileno (ETFE) de unos dos metros de
profundidad, lo que le da ese aspecto de almohada.
¿El resultado? En lugar de sobresalir como una monstruosidad, los Biomas se mezclan
perfectamente con el medio ambiente.
Telus Sphere at Vancouver’s Science World (British Columbia, Canada)

Conocida como la «pelota de golf» en el Science World de Vancouver, este domo geodésico
está compuesto por unos 6.800 kg de paneles de aluminio extruido y aluminio de 1 mm de
espesor.
El arquitecto jefe Bruno Freschi diseñó esta cúpula inspirada en Buckminster Fuller para la
Exposición Universal de 1986 (Expo 86).
Se convirtió en su actual encarnación como centro de ciencia después de la clausura de la
Expo.
Según su sitio web, hay un total de 391 luces y 766 triángulos en este geodomo.
Cuando se enciende, esta esfera que se encuentra en la parte superior del edificio del Mundo
de las Ciencias es realmente un espectáculo para contemplar.

El Matrimandir, que significa «la morada de la Madre», tardó 37 años en completarse de


febrero de 1971 a mayo de 2008.
Afortunadamente, esas décadas de trabajo prolongado han dado sus frutos a medida que
millones de practicantes de yoga y meditación viajan a este templo en busca de silencio y
rumia.
El Matrimandir está cubierto de discos de oro, rodeado de 12 pétalos y sostenido por cuatro
pilares principales.
Mirra Alfassa, conocida como la Madre de Sri Aurobindo Ashram, concibió la idea de este
templo y confió al arquitecto francés Roger Anger la elaboración del proyecto de construcción.
Este domo geodésico o geodomo se ve aún más caprichoso cuando la luz del sol rebota en los
discos dorados que cubren la cúpula, como si un ganso gigante hubiera puesto un huevo
dorado en el centro del campo.

Este galardonado domo geodésico, desarrollado por los arquitectos Murphy y Mackey de St.
Louis, tiene una estructura de aluminio recubierta de paneles de plexiglás.
Sin embargo, los paneles de plástico de Climatron presentaban todo tipo de problemas,
incluyendo fugas y decoloración, por lo que fueron reemplazados por paneles de vidrio
templado al calor durante la renovación.
El peso y la tensión añadidos a la cúpula obligaron a los ingenieros a reforzar el invernadero
construyendo una cúpula dentro de la cúpula.
Está considerado como el primer invernadero con aire acondicionado del mundo, con más de
2.800 plantas que crecen dentro de la tecnología de control climático de este invernadero.
El diseño geodésico de la cúpula maximiza la luz y el espacio para que la flora prospere,
mientras que el sistema computarizado de control de clima te hace sentir como si estuvieras
entrando en una verde selva tropical.
The Nature House in the Arctic Circle (Sandhornøya island, Norway)

Esta casa ecológica con cúpula de vidrio, apodada «La Casa de la Naturaleza», es una cúpula
de vidrio alimentada por energía solar que alberga a los Hjertefølgers.
Hjertefølger significa «seguidor del corazón» en noruego.
Siguiendo sus corazones condujo a la creación de este geodomo de 25 pies de altura con tres
plantas y cinco dormitorios situado en la isla noruega de Sandhornøya, situada a unos 1000
kilómetros al norte de Oslo.
La casa en sí misma se encuentra dentro de esta cúpula de construcción sostenible y
respetuosa con el medio ambiente.
La estructura está hecha de materiales orgánicos como la arena, el agua y la arcilla, reteniendo
el calor para que sirva de aislamiento natural, mientras que la forma funciona como un escudo
que protege a la familia del impredecible clima ártico.
Dentro hay un jardín donde la familia cultiva sus propias frutas y verduras.
Pero la mejor parte es el impresionante panorama que rodea la cúpula, dando a la familia
acceso a las vistas despejadas de la famosa aurora boreal.
Es como vivir en una burbuja ecológica.
The Glass Dome in Dali Museum (Figueres, Spain)

El Teatro y Museo Dalí es ya un importante atractivo turístico en Cataluña, España, ya que


alberga las aclamadas obras y los restos del artista surrealista Salvador Dalí en su ciudad natal
de Figueres.
Aunque la gente también visita el Museo Dalí por la notable cúpula geodésica de vidrio que
cubre el techo del museo.
La Cúpula de cristal ilumina el escenario del antiguo teatro de abajo para facilitar la apreciación
de las obras de Dalí.
El geodomo fue concebido por el arquitecto Emilio Pérez Piñero como una solución estructural
para preservar el teatro que fue arrasado por el fuego al final de la Guerra Civil Española.
EcoCamp Patagonia Domes (Torres del Paine National Park, Chile)

El EcoCamp Patagonia Domes es el primer hotel con geodomos del mundo y es elogiado por
su arquitectura, por sus domos geodésicos amigables con el medio ambiente y completamente
sostenibles.
Si alguna vez sueña con ir de camping con todas sus comodidades, también conocido como
glamping, este es el camino a seguir.
Inaugurado en 2001, este galardonado albergue atrae a viajeros de todo el mundo que desean
experimentar las ventajas de una vida sostenible en este impresionante paisaje.
El hotel incluso logró obtener las certificaciones ISO 9001 e ISO 14001 por sus sólidos
sistemas de gestión de calidad y medio ambiente.
Whitepod Eco-Luxury Hotel (Monthey, Switzerland)

Para otra experiencia de glamour, diríjase al Whitepod Eco-Luxury Hotel con impresionantes
vistas de los Alpes suizos.
Se trata de un alojamiento moderno y acogedor para una aventura de lujo en familia.
Los 15 domos geodésicos están anclados en plataformas de madera que se asientan a 1.400
metros sobre el nivel del mar, con vistas al lago Lemán y a las majestuosas montañas.
Los geodomos se calientan con un horno de virutas de madera y se encienden con una linterna
para mantenerlos a usted y a su familia calientes y acogedores.
Whitepod ganó el Premio de Turismo Responsable a la Innovación 2005 por ofrecer un
alojamiento de bajo impacto y medios alternativos para explorar los Alpes suizos.
Glass Igloos at Kakslauttanen Arctic Resort (Lapland, Finland)
Los iglús de cristal del Kakslauttanen Arctic Resort capturaron la imaginación de los viajeros de
todo el mundo para vivir la experiencia surrealista de deslumbrar bajo las estrellas iluminadas
por la deslumbrante Aurora Borealis.
Los techos de vidrio de los geodomos están hechos de vidrio térmico que no se empaña ni se
escarcha, al mismo tiempo que mantiene la cúpula caliente y aislada incluso a temperaturas
bajo cero.
Así que si estás buscando un buen lugar para ver la aurora boreal, puedes ir a los iglús desde
finales de agosto hasta finales de abril.
De lo contrario, hay muchas actividades que se pueden hacer durante todo el año y, por
supuesto, nada es mejor que mirar las estrellas bajo el cielo del Ártico.
Pyramid of Merkine

Se cree que la pirámide y la cúpula en lo profundo del bosque de Dzūkija canalizan la energía
divina.
En el interior del Parque Nacional de Lituania, Dzūkija, hay una extraña cúpula de cristal que
protege una pirámide.
La pirámide marca el lugar donde en 1990, se cree que un niño y su familia experimentaron un
milagro, y hoy se cree que la pirámide y la cúpula canalizan la energía divina.
El niño, llamado Povilas Zekas, tenía siete años en el momento del milagro.
Mientras estaba un día en la iglesia de la ciudad de Merkine, una voz misteriosa le dijo que
tendría el don de la conversación divina a partir de ese momento.
La historia cuenta que la gente que escuchó su afirmación se mostró escéptica, pero un milagro
de luz y divinidad cambió de opinión.
En 2002, Zekas, que se convirtió en biólogo, construyó una pirámide con un marco de aluminio
a pocos metros del punto exacto de la revelación, marcado por un montículo de hierba.
La pirámide, protegida por una cúpula de cristal añadida en 2009, está abierta para que los
visitantes puedan experimentar la extraordinaria energía.
El sitio se ha convertido en una especie de Meca de la Nueva Era.
Miles de personas de todas las religiones visitan cada año para meditar dentro de esta
estructura.
Los visitantes han informado que sus espíritus se han levantado o incluso han experimentado
un milagro de curación o éxito personal después de sus visitas.
La cúpula funciona como una enorme cámara de eco, así que si no pasa nada más,
experimentarás efectos de sonido abrumadores en su interior, ya que cada sonido o paso se
amplifica instantáneamente.
La Géode
La Géode es una sala para la proyección de películas del sistema IMAX.
Está situada en el parque de la Villette, en el distrito XIX de París.
Construida por el arquitecto Adrien Fainsilber y el ingeniero Gérard Chamaillou, se inauguró el
6 de mayo de 1985.
Existen otras «géodes» en Francia, pero ésta y la cúpula del Palais des Sports son las únicas
de la región parisina, desde el cierre de la de La Défense en 2001.
Se sitúa en un edificio separado en forma de esfera, detrás de la Cité des sciences et de
l’industrie.
La superficie de la esfera, de 36 m de diámetro, está compuesta de 6.433 triángulos equiláteros
de acero que reflejan la luz, como si de un espejo se tratase.

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