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LIBRO DE LAS HORAS Oraciones

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LIBRO DE LAS HORAS

Diócesis de México
Iglesia Ortodoxa en América
Bendice y aprueba la presente edición:
Su Eminencia,
+ALEJO

Arzobispo de la Ciudad de México y de la Diócesis


de México de la Iglesia Ortodoxa en América

“Iconos cortesía de [Link] usados con permiso”


HORA PRIMA
Sacerdote:
Bendito sea nuestro Dios, eternamente, ahora y
siempre y por los siglos de los siglos
Lector: Amén.
Gloria a ti, Dios nuestro, Gloria a ti.
Rey Celestial, consolador, Espíritu de verdad, que
estás en todo lugar, llenándolo todo, Tesoro de bienes
y Dador de vida, ven a habitar en nosotros, purifícanos
de toda mancha, y salva, Tú que eres bueno, nuestras
almas.
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten
piedad de nosotros. (Tres veces)
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora
y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Santísima Trinidad, ten piedad de nosotros. Señor,
purifícanos de nuestros pecados. Maestro, perdona
nuestras transgresiones. Santo, visítanos y cura nuestras
dolencias, por tu nombre.
Señor ten piedad. (Tres veces)
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora
y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado
sea tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu
voluntad así en la tierra como en el cielo. El pan nuestro
de cada día, dánosle hoy, y perdónanos nuestras

260
deudas, así como nosotros perdonamos a nuestros
deudores, y nos dejes caer en la tentación, más líbranos
del mal.
Sacerdote:
Porque tuyos son el Reino y el Poder y la Gloria, del
Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre, y
por los siglos de los siglos.
Lector: Amén.
Señor ten piedad. (Doce veces).
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y
siempre, y por los siglos de los siglos. Amén
Venid, adoremos y postrémonos ante Dios nuestro
Rey.
Venid adoremos y postrémonos ante Cristo,
nuestro Rey y nuestro Dios
Venid, adoremos y postrémonos ante el mismo
Cristo, nuestro Rey y nuestro Dios.
Salmo 5

E scucha, oh Señor, mis palabras; considera mi


gemir. Está atento a la voz de mi clamor, Rey mío
y Dios mío, porque a ti oraré. Oh Señor, de
mañana oirás mi voz; de mañana me presentaré delante
de ti, y esperaré. Porque tú no eres un Dios que se
complace en la maldad; el malo no habitará junto a ti.
Los insensatos no estarán delante de tus ojos; aborreces
a todos los que hacen iniquidad. Destruirás a los que
hablan mentira; al hombre sanguinario y engañador

261
abominará el Señor. Más yo por la abundancia de tu
misericordia entraré en tu casa; adoraré hacia Tu Santo
Templo en tu temor. Guíame, Señor, en Tu justicia, a
causa de mis enemigos; endereza delante de mí tu
camino. Porque en la boca de ellos no hay verdad; sus
corazones vanidad, sepulcro abierto es su garganta, con
su lengua hablan lisonjas. Castígalos, oh Dios; caigan
por sus mismos consejos; por la multitud de sus
transgresiones échalos fuera, porque se rebelaron
contra Ti. Pero alégrense todos los que en Ti confían;
den voces de júbilo para siempre, porque tú los
defiendes; en ti se regocijen los que aman Tu Nombre.
Porque tú, oh Señor, bendecirás al justo; como con un
escudo lo rodearás de tu favor.
SALMO 89

S eñor, tú nos has sido refugio de generación en


generación. Antes que naciesen los montes y
formases la tierra y el mundo, desde el siglo y hasta
el siglo, tú eres Dios. Vuelves al hombre hasta ser
quebrantado, y dices: Convertíos, hijos de los hombres.
Porque mil años delante de tus ojos son como el día de
ayer, que pasó, y como una de las vigilias de la noche.
Los arrebatas como con torrente de aguas; son como
sueño, como la hierba que crece en la mañana. En la
mañana florece y crece; a la tarde es cortada, y se seca.
Porque con tu furor somos consumidos, y con tu ira
somos turbados. Pusiste nuestras maldades delante de
ti, nuestros yerros a la luz de tu rostro. Porque todos
nuestros días declinan a causa de tu ira; acabamos
nuestros años como un pensamiento. Los días de
nuestra edad son setenta años; y si en los más robustos
son ochenta años, con todo, su fortaleza es molestia y

262
trabajo, porque pronto pasan, y volamos. ¿Quién
conoce el poder de tu ira, y tu indignación según que
debes ser temido? Enséñanos de tal modo a contar
nuestros días, que traigamos al corazón sabiduría.
Vuélvete, oh Señor; ¿hasta cuándo? Y aplácate para
con tus siervos. De mañana sácianos de tu misericordia,
y cantaremos y nos alegraremos todos nuestros días.
Alégranos conforme a los días que nos afligiste, y los
años en que vimos el mal. Aparezca en tus siervos tu
obra, y tu gloria sobre sus hijos. Sea la luz del Señor
nuestro Dios sobre nosotros, y la obra de nuestras
manos confirma sobre nosotros; sí, la obra de nuestras
manos confirma.
Salmo 100

M isericordia y juicio cantaré; a ti cantaré yo, oh


Señor. Entenderé el camino de la perfección
cuando vengas a mí. En la integridad de mi corazón
andaré en medio de mi casa. No pondré delante de mis
ojos cosa injusta. Aborrezco la obra de los que se
desvían; ninguno de ellos se acercará a mí. Corazón
perverso se apartará de mí; no conoceré al malvado. Al
que solapadamente infama a su prójimo, yo lo
destruiré; no sufriré al de ojos altaneros y de corazón
vanidoso. Mis ojos pondré en los fieles de la tierra, para
que estén conmigo; el que ande en el camino de la
perfección, éste me servirá. No habitará dentro de mi
casa el que hace fraude; el que habla mentiras no se
afirmará delante de mis ojos. De mañana destruiré a
todos los impíos de la tierra, para exterminar de la
ciudad del Señor a todos los que hagan iniquidad.

263
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y
siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya. Aleluya. Aleluya. Gloria a ti, oh
Dios. Señor, ten piedad.
Si se ha cantado: Dios es Señor… decimos: Gloria al
Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, y el tropario del día
y ahora y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Y ¿Cómo te llamaremos …(véase abajo)
Si ha cantado Aleluya, decimos este tropario en el
tono 6:
De mañana oye mi voz, Rey mío y Dios mío.
Verso a: Está atento a mis palabras, Señor;
considera mi clamor.
Verso b: Porque a ti oraré, Señor.
Gloria…y ahora…y el teotoquio:

¿Cómo te llamaremos, Tú que eres llena de


gracia? Cielo, porque diste a luz al Sol de Justicia;
Paraíso, porque de ti brotó la Flor de incorruptibilidad;
Virgen, porque permaneciste incorrupta; Madre
purísima, porque llevaste en tus brazos santos al Hijo
que es de Dios de todos. Suplícale que salve nuestras
almas.
Luego:
Dirige mis pasos según tu palabra, que ninguna
transgresión tenga dominio sobre mí. Redímeme de las
calumnias de hombres, y guardaré tus mandamientos.
Has que tu rostro resplandezca sobre tu siervo, y

264
enséñame tus estatutos. Sea llena mi boca de tu
alabanza, Señor, para cantar tu gloria, tu magnificencia
todo el día.
Luego:
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo inmortal, ten
piedad de nosotros. tres veces.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora
y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Santísima Trinidad, ten piedad de nosotros.
Señor, purifícanos de nuestros pecados. Maestro,
perdona nuestras transgresiones. Santo, visítanos y cura
nuestras dolencias por tu nombre. Señor, ten piedad.
tres veces.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora
y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado
sea el tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu
voluntad así en la tierra como en el cielo. El pan nuestro
de cada día dánosle hoy y perdónanos nuestras deudas
así como nosotros perdonamos a nuestros deudores. Y
no nos dejes caer en la tentación, más líbranos del mal.
Sacerdote:
Porque tuyos son el reino, el poder y la gloria del
Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre, y
por los siglos de los siglos.
Coro: Amén.

265
Si no es cuaresma, decimos el contaquio del Santo o de
la fiesta. Si es cuaresma, o si no hay otro contaquio
prescrito, se lee el teotoquio que sigue los lunes, los
martes y los jueves:
A la gloriosísima Madre de Dios, más santa que los
santos ángeles, cantémosle con el corazón y con voz
incesante, confesándola como Teótokos, porque ella
ha engendrado dignamente a Dios encarnado, y sin
cesar intercede por nuestras almas.
Y los miércoles y los viernes, éste:
Intervén pronto, antes que quedemos esclavizados por
los enemigos que te blasfeman a ti, y nos amenazan a
nosotros, Cristo Dios nuestro; destruye a los que
guerrean contra nosotros, para que conozcan el poder
de la fe de los ortodoxos, por la intercesión de la
Teótokos, tú que eres el único Amante de los hombres.
Y los sábados, éste:
Como primicias de la naturaleza, al Sembrador de la
creación, el universo te ofrece, Señor, mártires
portadores de Dios, por cuyas intercesiones conserva a
tu iglesia en la paz profunda, por la Teótokos, tú que
eres el único Amante de los hombres.
Y los domingos decimos el hipacoe del tono propio.
Señor, ten piedad cuarenta veces

T ú que a todo tiempo y a toda hora, tanto en el cielo


como en la tierra, eres adorado y glorificado,
Cristo Dios, paciente, grande en misericordia y en
ternura, que amas al justo y tienes piedad del pecador,
que a todos los hombres llamas a la salvación, por la

266
promesa de vienes venideros, tú mismo, Señor, recibe
también nuestras súplicas en esta hora; dirige nuestra
vida en tus mandamientos, santifica nuestras almas,
limpia nuestros cuerpos, dirige nuestros pensamientos,
limpia nuestra mente, líbranos de toda tribulación,
iniquidad y aflicción, y rodéanos de tus ángeles santos,
para que guardados y guiados por tus huestes, seamos
dignos de la unidad de la fe, y del entendimiento de tu
inaccesible gloria. Porque bendito eres por los siglos de
los siglos. Amén.
Señor, ten piedad. (tres veces)
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y
siempre, y por los siglos de los siglos. Amén. Más
honorable que los querubines, e incomparablemente
más gloriosa que los serafines, tú que sin corrupción has
engendrado a Dios verbo, verdadera Teótokos te
engrandecemos.
En el nombre del Señor, bendice, padre.
Sacerdote:
Dios, sé compasivo con nosotros, bendícenos, y haz
resplandecer sobre nosotros, tu rostro, y ten piedad de
nosotros.
Lector: Amén.
Durante la cuaresma, decimos esta oración: Señor y
dueño de mi vida… con tres postraciones, luego doce
reverencias pequeñas, repitiendo doce veces: Dios
purifícame a mí, pecador. Finalmente se repite la oración
entera y se hace una postración más.
Luego el Trisagio, Santísima Trinidad, Padre nuestro…,
Señor, ten piedad. (doce veces)
Y el sacerdote dice esta oración ante el icono del Señor:

267
C risto, Luz verdadera, que iluminas y santificas a
todos los hombres que vienen a este mundo, que
tu luz de tu rostro sea una señal sobre nosotros, que en
ella podamos ver la luz inaccesible. Dirige nuestros
pasos en el ejercicio de tus mandamientos, por las
intercesiones de tu inmaculada Madre y de todos tus
Santos. Amén.
Y si es domingo o una de tus fiestas el coro canta:

A ti, Virgen, Guía elegida, tus siervos te cantamos un


himno de victoria, dándote gracias por nuestra
liberación del mal, y como tú tienes fuerza
invencible, líbranos, te rogamos, de toda iniquidad,
para que te clamemos, Salve, Esposa no desposada.
Sacerdote:
Gloria a ti, Cristo Dios, Esperanza nuestra, gloria
a ti.
Coro:
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora
y siempre, y por los siglos de los siglos. Amén. Señor,
ten piedad. (tres veces). Bendice padre.
Y el sacerdote da la despedida:
Cristo, verdadero Dios nuestro, por las intercesiones de
su inmaculada Madre, de nuestros venerables Padres
portadores de Dios, y de todos los Santos nos tenga
piedad y nos salve, porque es bueno y ama a los
hombres.
Coro: Amén. Y por muchos años.
Fin de Hora Prima

268
HORA TERCIA
Sacerdote:
Bendito sea nuestro Dios, eternamente, ahora y siempre
y por los siglos de los siglos
Lector: Amén.
Gloria a ti, Dios nuestro, Gloria a ti.
Rey Celestial, Consolador, Espíritu de verdad, que
estás en todo lugar, llenándolo todo, Tesoro de bienes y
Dador de vida, ven a habitar en nosotros, purifícanos de
toda mancha, y salva, Tú que eres bueno, nuestras almas.
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad
de nosotros. (Tres veces)
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y
siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Santísima Trinidad, ten piedad de nosotros. Señor,
purifícanos de nuestros pecados. Maestro, perdona
nuestras transgresiones. Santo, visítanos y cura nuestras
dolencias, por tu nombre.
Señor ten piedad. (Tres veces)
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y
siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea
tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad
así en la tierra como en el cielo. El pan nuestro de cada
día, dánosle hoy, y perdónanos nuestras deudas, así como
nosotros perdonamos a nuestros deudores, y nos dejes
caer en la tentación, más líbranos del mal.

269
Sacerdote:
Porque tuyos son el Reino y el Poder y la Gloria, del
Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre, y
por los siglos de los siglos.
Lector: Amén.
Señor ten piedad. (Doce veces).
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y
siempre, y por los siglos de los siglos. Amén
Venid, adoremos y postrémonos ante Dios nuestro
Rey.
Venid, adoremos y postrémonos ante Cristo, nuestro
Rey y nuestro Dios.
Venid, adoremos y postrémonos ante el mismo
Cristo, nuestro Rey y nuestro Dios.
Salmo 16

O ye, Señor, mi justicia; está atento a mi clamor;


escucha mi oración hecha sin labios de engaño. De
delante de tu rostro salga mi juicio; vean tus ojos la
rectitud. Tú has probado mi corazón, hazme visitado de
noche; me has apurado, y nada inicuo hallaste. Heme
propuesto que mi boca no ha de propasarse para las obras
humanas, por la palabra de tus labios, yo me he guardado
de las vías del destructor. Sustenta mis pasos en tus
caminos, porque mis pies no resbalen. Yo te he invocado,
por cuanto tú me oirás, oh Dios; inclina a mí tu oído,
escucha mi palabra. Muestra tus estupendas
misericordias, tú que salvas a los que en ti confían de los
que se levantan contra tu diestra. Guárdame como lo
negro de la niñeta del ojo; escóndeme con la sombra de

270
tus alas, de delante de los malos que me oprimen. De mis
enemigos que me cercan por la vida, cerrados están con
grosura; con su boca hablan soberbiamente. Nuestros
pasos nos han cercado ahora; puestos tienen sus ojos para
echarnos por tierra. Parecen al león que desea hacer
presa, y al leoncillo que está escondido. Levántate, Señor,
prevén su encuentro, póstrale; libra mi alma del malo con
tu espada. De los hombres con tu mano, Señor, de los
hombres de mundo, cuya parte es en esta vida, y cuyo
vientre hinches de tu tesoro. Hartan sus hijos, y dejan el
resto a sus chiquitos. Yo en justicia veré tu rostro; seré
saciado cuando despertare a tu semejanza.
Salmo 24

A Ti, Señor, levantaré mi alma. Dios mío, en ti confío;


no sea yo avergonzado. No se alegren de mí mis
enemigos; ciertamente ninguno de cuantos en ti esperan
será confundido. Serán avergonzados los que se rebelan
sin causa. Muéstrame, Señor, tus caminos; enséñame sus
sendas. Encamíname en tu verdad, y enséñame; porque
tú eres el Dios de mi salud; en ti he esperado todo el día.
Acuérdate, Señor, de tus conmiseraciones y de tus
misericordias, que son perpetuas. De los pecados de mi
mocedad, y de mis rebeliones, no te acuerdes; conforme
a tu misericordia acuérdate de mí, por tu bondad, Señor.
Bueno y recto es el Señor; por tanto, él enseñará a los
pecadores el camino. Encaminará a los humildes por el
juicio, y enseñará a los mansos su carrera. Todas las
sendas del Señor son misericordia y verdad, para los que
guardan su pacto y sus testimonios. Por amor de tu
nombre, Señor, perdonarás también mi pecado; porque
es grande. ¿Quién es el hombre que teme al Señor? Él le
enseñará el camino que ha de escoger. Su alma reposará
en el bien, y su simiente heredará la tierra. El secreto del

271
Señor es para los que temen; y a ellos hará conocer su
alianza. Mis ojos están siempre hacia el Señor; porque Él
sacará mis pies de la red. Mírame y ten misericordia de
mí; porque estoy solo y afligido. Las angustias de mi
corazón se han aumentado; sácame de mis congojas. Mira
mi aflicción y mi trabajo; y perdona todos mis pecados.
Mira mis enemigos, que se han multiplicado, y con odio
violento me aborrecen. Guarda mi alma, y líbrame; no
sea yo avergonzado, porque en ti confié. Integridad y
rectitud me guarden; porque en ti he esperado. Redime,
Oh Dios, a Israel de todas sus angustias.
Salmo 50

T en piedad de mí, oh Dios, conforme a tu gran


piedad, y conforme a la multitud de tus compasiones
borra mis transgresiones. Lávame más y más de mi
maldad, y límpiame de mi pecado. Porque conozco mi
transgresión y mi pecado está siempre delante de mí.
Contra ti sólo he pecado y he hecho lo malo delante de
ti; porque seas reconocido justo en tus palabras y venzas
en tu juicio. He aquí, en transgresiones fui concebido y
en pecado me engendró mi madre. He aquí, tú has
amado la verdad y lo escondido y lo secreto de tu
sabiduría me has revelado. Me rociarás con hisopo y seré
limpio; me lavarás y seré emblanquecido más que la
nieve. Me harás oír gozo y alegría, y los huesos abatidos
se regocijarán. Vuelve tu rostro de mis pecados, y borra
mis transgresiones. Un corazón limpio crea en mí, y un
espíritu recto renueva dentro de mí. No me eches de tu
rostro, y no quites de mí tu Santo Espíritu.
Vuélveme el gozo de tu salvación, y establéceme con un
espíritu de príncipe. Entonces enseñaré a los
transgresores tus caminos y los impíos se convertirán a ti.
Líbrame de la pena de la sangre, oh Dios, Dios de mi

272
salvación; se regocijará mi lengua en tu justicia. Señor,
abre mis labios y mi boca anunciará tu alabanza. Porque
si tú hubieras querido sacrificio, yo te lo habría dado; el
holocausto no te agradará. Un sacrificio a Dios es el
espíritu quebrantado, un corazón quebrantado y
humillado Dios no despreciará. Haz bien, Señor, en tu
benevolencia a Sión, y edifíquense los muros de
Jerusalén. Entonces te agradarán los sacrificios de justicia,
oblaciones y holocaustos; entonces ofrecerán becerros
sobre su altar.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y
siempre, y por lo siglos de los siglos. Amén.
Aleluya, Aleluya, Aleluya. Gloria a ti, oh Dios. (Tres
veces).
Señor ten piedad. (tres veces)
Y si es un día en que se ha cantado en Maitines: Dios es
el Señor…, luego se dice:
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Tropario del día.
Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Teotoquio:
Tú, Teotókos, eres la verdadera viña, que para nosotros
diste a luz al fruto de la vida; te suplicamos, Señora, que
intercedas con los apóstoles y con todos los santos que Él
tenga piedad de nuestras almas.
Pero, si es un día en que se ha cantado Aleluya en
Maitines (de lunes a viernes durante la Cuaresma), el
tropario siguiente en el tono 6:

273
En Cuaresma
Sacerdote: Señor que, en la hora tercia, enviaste Tu
Santísimo Espíritu sobre tus apóstoles, no lo retires de
nosotros, oh Bueno, más renuévalo como te suplicamos.
Postración.
Coro: Señor que en la hora tercia…
Sacerdote: Verso 1: Crea en mí, oh Dios, un corazón
limpio y renueva un espíritu recto dentro de mí.
Postración.
Coro: Señor que en la hora tercia…
Sacerdote: Verso 2: No me eches delante de ti, y no quites
de mí tu Santo Espíritu. Postración.
Coro: Señor que en la hora tercia…
Sacerdote: Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Lector: Ahora y siempre y por los siglos de los siglos.
Amén.
Coro, el teotoquio: Tú, Teotókos, eres la verdadera
viña…

Luego inmediatamente:
Bendito es el Señor Dios; bendito es el Señor día a
día, el Dios de nuestra salvación nos hace prosperar;
nuestro Dios, Dios que salva.
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad
de nosotros. (Tres veces)
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y
siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Santísima Trinidad, ten piedad de nosotros. Señor,
purifícanos de nuestros pecados. Maestro, perdona

274
nuestras transgresiones. Santo, visítanos y cura nuestras
dolencias, por tu nombre.
Señor ten piedad. (Tres veces)
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y
siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea
tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad
así en la tierra como en el cielo. El pan nuestro de cada
día, dánosle hoy, y perdónanos nuestras deudas, así como
nosotros perdonamos a nuestros deudores, y nos dejes
caer en la tentación, más líbranos del mal.
Sacerdote:
Porque tuyos son el Reino y el Poder y la Gloria, del
Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y siempre, y
por los siglos de los siglos.
Lector: Amén.
Contaquio de la fiesta o del Santo. Pero, si es durante el
Ayuno, decimos estos troparios en el tono 8:
En Cuaresma
Bendito eres, Cristo Dios nuestro, que has revelado a los
pescadores como sabios, enviando sobre ellos tu Espíritu
Santo, y por ellos pescando el universo, tú que amas al
hombre, gloria a ti.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Pronto y firme consuelo concede a tus siervos, oh Jesús,
cuando estén abatidos nuestros espíritus. No abandones
nuestras almas en la tribulación, ni te alejes de nuestros
pensamientos en la angustia, más permanece siempre
cerca de nosotros. Acércate a nosotros, acércate, Tú que

275
estás en todas partes, de tal manera que también estás
siempre cerca de tus apóstoles, así únete a los que te
anhelan, tú que eres misericordioso, a fin de que te
juntamente te entonemos himnos y glorifiquemos a tu
Santísimo Espíritu.
Ahora y siempre y por los siglos. Amén.
Esperanza, protección y refugio de cristianos, muralla
infranqueable, puerto de los fatigados no sacudido por
tempestades, eres tú, inmaculada Teotókos, mas como tú
salvas al mundo por tu incesante intercesión, acuérdate
también de nosotros, alabadísima Virgen.
Señor ten piedad. (Cuarenta veces).

T ú que a todo tiempo y a toda hora, tanto en el cielo


como en la tierra, eres adorado y glorificado, Cristo
Dios, paciente, grande en misericordia y en ternura,
que amas al justo y tienes piedad del pecador, que a todos
los hombres llamas a la salvación, por la promesa de
bienes venideros, tú mismo, Señor, recibe también
nuestras súplicas en esta hora; dirige nuestra vida en tus
mandamientos, santifica nuestras almas, limpia nuestros
cuerpos, dirige nuestros pensamientos, limpia nuestra
mente, líbranos de toda tribulación, iniquidad y aflicción,
y rodéanos de tus ángeles santos, para que guardados y
guiados por tus huestes, seamos dignos de la unidad de la
fe, y del entendimiento de tu inaccesible gloria. Porque
bendito eres por los siglos de los siglos. Amén.
Señor ten piedad. (Tres veces).
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y
siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Más honorable que los Querubines, e
incomparablemente más gloriosa que los Serafines, tú

276
que sin mancha has engendrado a Dios Verbo, verdadera
Teotókos, te magnificamos.
En el nombre del Señor, bendice, Padre.
Sacerdote: Por las oraciones de nuestros santos Padres,
Señor Jesucristo, Dios nuestro, ten piedad de nosotros.
Amén.
Si es tiempo cuaresmal, decimos la oración de San Efrén,
el Sirio, y dividiéndola en 3 partes y haciendo 3
postraciones.
Sacerdote: —Señor y Dueño de mi vida, el espíritu de
ocio, de indiscreción, de ambición y locuacidad no me lo
des. Postración. — Mas el espíritu de castidad, humildad,
paciencia y amor concédemelo a mí, tu
siervo. Postración.
—Sí, Señor y Rey, concédeme percibir mis propias
ofensas y no juzgar a mi hermano, porque bendito eres
por los siglos de los siglos. Amén. Postración.
Después de 12 reverencias y/o inclinaciones hasta el
cinturón, persignándose primero y en cada inclinación en
voz baja decimos: oh Dios, purifícame, a mí, pecador.
Sacerdote en voz alta repite: Oh, Señor Soberano... los
siglos
Lector: Amén.
Oración de San Macario

S eñor, Dios, Padre omnipotente, Señor, Hijo


Unigénito, Jesucristo, y Espíritu Santo, una sola
deidad, una sola potestad, ten piedad de mí pecador,
y por los juicios que tú disciernes, sálvame a mí, tu siervo
indigno, porque bendito eres tú por los siglos de los siglos.
Amén.

277
Fin de Tercia

278
HORA SEXTA
Venid, adoremos y postrémonos ante Dios nuestro
Rey.
Venid, adoremos y postrémonos ante Cristo, nuestro
Rey y nuestro Dios.
Venid, adoremos y postrémonos ante el mismo
Cristo, nuestro Rey y nuestro Dios.
Salmo 53

O h Dios, sálvame por tu nombre, y con tu poder me


juzgarás. Oh Dios, oye mi oración; escucha las
razones de mi boca. Porque extraños se han
levantado contra mí, y fuertes han buscado mi alma; no
han puesto a Dios delante de sí. Porque, he aquí, Dios
me ayuda, y El Señor es el socorro de mi alma. Él volverá
el mal a mis enemigos; y por tu verdad destrúyelos.
Voluntariamente sacrificaré a ti; confesaré tu nombre
porque es bueno. Porque de toda mi tribulación me has
librado; y mis ojos han mirado a mi enemigo.
Salmo 54

E scucha, oh Dios, mi oración, y no desprecies mi


súplica. Estame atento y óyeme. Estoy afligido en mis
razonamientos; estoy inquieto a causa de la voz enemiga
y a causa de la tribulación que me causó el pecador.
Porque echaron sobre mí iniquidad, y con ira me han
guardado rencor. Mi corazón está inquieto dentro de mí,
y los terrores de muerte sobre mí han caído. Temor y
temblor vinieron sobre mí, y la oscuridad me ha cubierto.
Y dije: ¡Quién me diese alas como de paloma! Volaré yo
y descansaré. He aquí, he huido lejos y he morado en el
desierto. He esperado a Dios, que me ha salvado de

279
pusilanimidad y de la tempestad. Ahógalos, Señor, y
divide la lengua de ellos, porque he visto la iniquidad y
rencilla en la ciudad. Día y noche la rodean sobre sus
muros; e iniquidad y trabajo e injusticia en medio de ella.
Y usura y engaño no se han apartado de sus plazas.
Porque si me hubiera afrentado un enemigo, lo habría
soportado, y el que me aborrece me hubiera calumniado,
me habría escondido de él. Mas tú, del mismo parecer,
mi guía y mi familiar, que juntos endulzábamos el
alimento; en la casa de Dios andábamos unánimes. Que
la muerte venga sobre ellos, desciendan vivos al infierno,
porque maldades hay en sus moradas, entre ellos. He
clamado a Dios, y El Señor me ha escuchado. Tarde y
mañana y a medio día declararé y proclamaré, y Él oirá
mi voz. Él redimirá en paz mi alma de los que se me
acercan, porque estaban conmigo en muchas cosas. Dios
oirá y los quebrantará, Él que existe desde antes de los
siglos. Por cuanto no se mudan ni han remido a Dios.
Extendió su mano a recompensar; han profanado su
pacto. Han sido esparcidos por la ira de tu rostro; sus
corazones se han acercado. Suavizan sus palabras más
que el aceite, mas ellas son cuchillos. Echa sobre El Señor
tu carga, y Él te sustentará. No dejará para siempre
inquieto al justo. Más tú, oh Dios, harás descender
aquéllos al pozo de destrucción. Los hombres
sanguinarios y engañadores no demediarán sus días.
Empero yo, Señor, esperaré en ti.
Salmo 90

E l que habita al abrigo del Altísimo, morará bajo la


sombra del Omnipotente. Diré yo al Señor,
Esperanza mía y Castillo mío, mi Dios, en Él confiaré. Y
Él te librará del lazo del cazador, de la peste destructora.
Con sus plumas te cubrirá, y debajo de sus alas estarás

280
seguro. Escudo y adarga es su verdad. No tendrás temor
de espanto nocturno, ni de saeta que vuele de día, ni de
pestilencia que ande en oscuridad. Ni de mortandad que
en medio del día destruya. Caerán a tu lado mil, y diez
mil a tu diestra: Más a ti no llegará. Ciertamente con tus
ojos mirarás, y verás la recompensa de los impíos. Porque
tú has puesto al Señor, que es mi esperanza, al Altísimo
por tu habitación; No te sobrevendrá mal, ni plaga tocará
tu morada. Pues que a sus ángeles mandará cerca de ti,
que te guarden en todos sus caminos. En las manos te
llevarán, porque no tropiece tu pie en piedra. Sobre el
león y el basilisco pisarás; hollarás al cachorro del león y
al dragón. Por cuanto en mí ha puesto su voluntad, yo
también lo libraré; lo pondré en alto, por cuanto ha
conocido mi nombre. Me invocará, y yo le responderé.
Con él estaré yo en la angustia; lo libraré y le glorificaré.
Lo saciaré de larga vida, y le mostraré mi salud.
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y
siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Aleluya, Aleluya, Aleluya. Gloria a Ti oh Dios. (Tres
veces).
Señor, ten piedad. (Tres veces)
Y si es un día en que se ha cantado en Maitines: Dios es
Señor…, luego se dice:
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
Tropario del día del Santo o dominical según el tono.
Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Y este teotoquio:

281
P uesto que no tenemos audacia por la multitud de
nuestros pecados, tú, oh Teotókos Virgen, ruega al
que de ti nació, porque los ruegos de la Madre pueden
mucho con la buena voluntad del Maestro; no desprecies
las súplicas de pecadores, oh Venerabilísima, porque
misericordioso y poderoso para salvar es el que quiso
sufrir por nosotros.
Pero si es un día en que se ha catado Aleluya en Maitines
(de lunes hasta viernes durante la cuaresma), el tropario
siguiente en el tono 2:
En Cuaresma:
Sacerdote: Tú que al sexto día y a la hora sexta, clavaste
en la cruz el pecado cometido por Adán en el paraíso por
soberbia, rae la cédula de nuestras iniquidades, Cristo
Dios y sálvanos. Postración.
Coro: Tú que al sexto día...
Sac.: Verso 1: Está atento a mi oración, oh Dios, y no
rechaces mi petición. Postración.
Coro: Tú que al sexto día...
Sac.: Verso 2: En cuanto a mí, yo clamaré a Dios, y el
Señor me oirá. Postración
Coro: Tú que al sexto día...
Sac.: Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo.
Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Coro entona el teotoquio: Puesto que no tenemos
audacia…
Luego inmediatamente:
Anticípennos presto tus misericordias, Señor, porque
estamos muy abatidos. Ayúdanos, Dios, salud nuestra,
por la gloria de tu nombre; y líbranos y aplácate sobre
nuestros pecados por amor de tu nombre.

282
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad
de nosotros. (Tres veces)
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y
siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Santísima Trinidad, ten piedad de nosotros. Señor,
purifícanos de nuestros pecados. Maestro, perdona
nuestras transgresiones. Santo, visítanos y cura nuestras
dolencias, por tu nombre.
Señor ten piedad. (Tres veces)
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y
siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea
tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad
así en la tierra como en el cielo. El pan nuestro de cada
día, dánosle hoy, y perdónanos nuestras deudas, así como
nosotros perdonamos a nuestros deudores, y nos dejes
caer en la tentación, más líbranos del mal.
Sacerdote: Porque tuyos son el Reino y el Poder y la
Gloria, del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y
siempre, y por los siglos de los siglos.
Lector: Amén.
Luego el contaquio del día o de la fiesta.
En Cuaresma decimos Troparios en Tono 2:
Tú has obrado la salvación en medio de la tierra, Cristo
Dios, tú que extendiste tus inmaculadas manos en la
Cruz; has reunido todas las naciones que claman: ¡Señor,
gloria a Ti!
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

283
Ti inmaculado ícono adoramos, Bondadoso,
suplicándote por el perdón de nuestras ofensas, Cristo
Dios, porque quisiste que tu propia voluntad ascender la
Cruz hecho carne, para librar de la esclavitud del
enemigo a los que tú mismo habías formado. Por ello,
dando gracias, te clamamos: “Todo lo has llenado de
júbilo, Salvador nuestro, porque viniste a salvar al
mundo”.
Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Lunes, Martes y Jueves
Manantial de clemencia eres, Teotókos, haznos dignos
de compasión. Mira hacia tu pueblo que ha pecado;
muestra como sueles tu poder, pues, esperando en ti, te
clamamos, Salve, como lo hizo antes Gabriel, adalid de
las potestades incorpóreas.
Miércoles y Viernes
Grandemente glorificada eres, Teotókos Virgen; te
cantamos: Por la Cruz de tu Hijo fue derrocado el
infierno, y fue muerta la muerte, y los que estábamos
muertos nos levantamos habiendo recibido vida y el
gozo antiguo del Paraíso. Por tanto, dando gracias,
glorificamos a Cristo Dios nuestro como al único grande
y fuerte en misericordia.
Señor ten piedad. (Cuarenta veces).

T ú que en todo tiempo y a toda hora, tanto en el cielo


como en la tierra, eres adorado y glorificado, Cristo
Dios, paciente, grande en misericordia y ternura,
que amas al justo y tienes piedad del pecador, que a todos
los hombres llamas a la salvación, por la promesa de
bienes venideros, tú mismo, Señor, recibe también
nuestras súplicas en esta hora; dirige nuestra vida en tus
mandamientos, santifica nuestras almas, limpia nuestros
cuerpos, dirige nuestros pensamientos, limpia nuestra

284
mente, líbranos de toda tribulación, iniquidad y aflicción,
y rodéanos de tus ángeles santos, para que guardados y
guiados por sus huestes, seamos dignos de la unidad de
la fe, y del entendimiento de tu inaccesible gloria. Porque
bendito eres por los siglos de los siglos. Amén.
Señor ten piedad. (Tres veces)
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y
siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Más honorable que los Querubines, e
incomparablemente más gloriosa que los Serafines, tú
que sin mancha has engendrado a Dios Verbo, verdadera
Teotókos, te magnificamos.
En el nombre del Señor, bendice, Padre.
Sacerdote: Por las oraciones de nuestros Santos Padres,
Señor Jesucristo, Dios nuestro, ten piedad de nosotros.
Amén.

Si es tiempo cuaresmal, decimos la oración de San Efrén,


el Sirio, y dividiéndola en 3 partes y haciendo 3
postraciones. Sacerdote: — Oh Señor y Dueño de mi vida,
el espíritu de ocio, de indiscreción, de ambición y
locuacidad no me lo des. Postración. — Mas el espíritu de
castidad, humildad, paciencia y amor concédemelo a mí,
tu siervo. Postración.
—Sí, Señor y Rey, concédeme percibir mis propias
ofensas y no juzgar a mi hermano, porque bendito eres
por los siglos de los siglos. Amén. Postración.
Después de 12 reverencias y/o inclinaciones hasta el
cinturón, persignándose primero y en cada inclinación en
voz baja decimos: oh Dios, purifícame, a mí, pecador.

285
Sacerdote en voz alta repite: Oh, Señor Soberano... los
siglos
Lector: Amén.

Oración de San Basilio El Grande

D ios y Señor de las Potestades, y de la creación entera


el Autor, que, por la ternura de tu incomparable
misericordia, enviaste a tu hijo unigénito, nuestro Señor
Jesucristo para la salvación de nuestro género, y por
medio de su preciosa Cruz rajiste la cédula de nuestros
pecados, y con ella triunfaste sobre los orígenes y poderes
de la oscuridad, tú mismo, Maestro que amas a los
hombres, acepta estas acciones de gracias y oraciones de
súplica de nosotros pecadores. Líbranos de toda caída
oscura y dañosa y de todo enemigo visible e invisible que
nos busque a hacernos maldad. En clava nuestra carne al
temor de ti y no inclines nuestros corazones a palabras o
pensamientos de maldad, más hiere nuestras almas con
el anhelo de ti, para que siempre mirándote y siendo
guiados por la luz que viene de ti, y viéndote, Luz
inaccesible y sempiterna, podamos reunir incesante
confesión y gracias, al Padre, que es sin principio,
juntamente con el Hijo unigénito, y el Santísimo Espíritu
Bueno y Vivificador, ahora y siempre, y por los siglos de
los siglos. Amén.
Fin de Sexta

286
HORA NONA

Sacerdote:
Bendito sea nuestro Dios, eternamente, ahora y siempre
y por los siglos de los siglos
Lector: Amén.
Gloria a Ti Dios nuestro, Gloria a Ti.
Oh Rey Celestial, consolador, Espíritu de verdad, que
estás en todo lugar, llenándolo todo, Tesoro de bienes y
Dador de vida, ven a habitar en nosotros, purifícanos de
toda mancha, y salva, Tú que eres bueno, nuestras almas.
Santo Dios, Santo Fuerte, Santo Inmortal, ten piedad
de nosotros. (Tres veces)
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y
siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Santísima Trinidad, ten piedad de nosotros. Señor,
purifícanos de nuestros pecados. Maestro, perdona
nuestras transgresiones. Santo, visítanos y cura nuestras
dolencias, por tu nombre.
Señor ten piedad. (Tres veces)
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y
siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.
Padre nuestro, que estás en los cielos, santificado sea
tu nombre, venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad
así en la tierra como en el cielo. El pan nuestro de cada
día, dánosle hoy, y perdónanos nuestras deudas, así como
nosotros perdonamos a nuestros deudores, y nos dejes
caer en la tentación, más líbranos del mal.

287
Sacerdote: Porque tuyos son el Reino y el Poder y la
Gloria, del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, ahora y
siempre, y por los siglos de los siglos.
Lector: Amén.
Señor ten piedad. (Doce veces).
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y
siempre, y por los siglos de los siglos. Amén
Venid, adoremos y postrémonos ante Dios nuestro
Rey.
Venid, adoremos y postrémonos ante Cristo, nuestro
Rey y nuestro Dios.
Venid, adoremos y postrémonos ante el mismo
Cristo, nuestro Rey y nuestro Dios.
Salmo 83

C uán amables son tus moradas, oh Señor de los


ejércitos Anhela mi alma y aun ardientemente desea
los atrios de Señor; Mi corazón y mi carne cantan al Dios
vivo. Aun el gorrión halla casa, y la golondrina nido para
sí, donde ponga sus polluelos, Cerca de tus altares, oh
Señor de los ejércitos, Rey mío, y Dios mío.
Bienaventurados los que habitan en tu casa;
perpetuamente te alabarán. Bienaventurado el hombre
que tiene en ti sus fuerzas, en cuyo corazón están tus
caminos. Atravesando el valle de lágrimas lo cambian en
fuente, cuando la lluvia llena los estanques. Irán de poder
en poder; verán a Dios en Sion. Señor Dios de los
ejércitos, oye mi oración; Escucha, oh Dios de Jacob.
Mira, oh Dios, escudo nuestro, y pon los ojos en el rostro
de tu ungido. Porque mejor es un día en tus atrios que mil

288
fuera de ellos. Escogería antes estar a la puerta de la casa
de mi Dios, que habitar en las moradas de maldad.
Porque sol y escudo es Señor Dios; gracia y gloria dará
Señor. No quitará el bien a los que andan en integridad.
Señor de los ejércitos, dichoso el hombre que en ti confía.

Salmo 84

F
uiste propicio a tu tierra, oh Señor; volviste la
cautividad de Jacob. Perdonaste la maldad de tu
pueblo; todos los pecados de ellos cubriste.
Reprimiste todo tu enojo; te apartaste del ardor de tu ira.
Restáuranos, Dios de nuestra salvación, y haz cesar tu ira
contra nosotros. ¿Estarás enojado contra nosotros para
siempre? ¿Extenderás tu ira de generación en
generación? ¿No volverás a darnos vida, para que tu
pueblo se regocije en ti? ¡Muéstranos, oh Señor, tu
misericordia y danos tu salvación! Escucharé lo que
hablará el Señor Dios, porque hablará paz a su pueblo y
a sus santos, para que no se vuelvan a la locura.
Ciertamente cercana está su salvación a los que lo temen,
para que habite la gloria en nuestra tierra. La misericordia
y la verdad se encontraron; la justicia y la paz se besaron.
La verdad brotará de la tierra y la justicia mirará desde los
cielos. El Señor dará también el bien y nuestra tierra dará
su fruto. La justicia irá delante de él y sus pasos nos
pondrá por camino.
Salmo 85

I nclina, oh Señor, tu oído, y escúchame, porque estoy


afligido y menesteroso. Guarda mi alma, porque soy
piadoso; salva tú, oh Dios mío, a tu siervo que en ti confía.
Ten misericordia de mí, oh Señor; porque a ti clamo todo
el día. Alegra el alma de tu siervo, porque a ti, oh Señor,

289
levanto mi alma. Porque tú, Señor, eres bueno y
perdonador, y grande en misericordia para con todos los
que te invocan. Escucha, oh Señor, mi oración, y está
atento a la voz de mis ruegos. En el día de mi angustia te
llamaré, porque tú me respondes. Oh Señor, ninguno hay
como tú entre los dioses, ni obras que igualen tus obras.
Todas las naciones que hiciste vendrán y adorarán
delante de ti, Señor, y glorificarán tu nombre. Porque tú
eres grande, y hacedor de maravillas; solo tú eres Dios.
Enséñame, oh Señor, tu camino; caminaré yo en tu
verdad; afirma mi corazón para que tema tu nombre. Te
alabaré, oh Señor Dios mío, con todo mi corazón, y
glorificaré tu nombre para siempre. Porque tu
misericordia es grande para conmigo, y has librado mi
alma de las profundidades del Hades. Oh Dios, los
soberbios se levantaron contra mí, y conspiración de
violentos ha buscado mi vida, y no te pusieron delante de
sí. Mas tú, Señor, Dios misericordioso y clemente, lento
para la ira, y grande en misericordia y verdad, mírame, y
ten misericordia de mí; da tu poder a tu siervo, y guarda
al hijo de tu sierva. Haz conmigo señal para bien, y véanla
los que me aborrecen, y sean avergonzados; porque tú,
Señor, me ayudaste y me consolaste.
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y
siempre, y por lo siglos de los siglos. Amén.
Aleluya, Aleluya, Aleluya. Gloria a ti, oh Dios. (Tres
veces).
Señor ten piedad, (tres veces)
Y si es un día en que se ha cantado en Maitines Dios es
el Señor…, luego se dice:
Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.

290
Tropario del día.
Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén.
Contaquio de la fiesta o del Santo.
En Cuaresma: Sacerdote: Tú que en la hora nona por
nosotros probaste la muerte en cuerpo; da muerte a
nuestros pensamientos carnales. Oh Cristo Dios y
sálvanos. Coro: Tú que en la hora nona... Sacerdote:
Verso 1: Lleguen, ante ti, oh Señor a mis plegarias, según
Tu palabra dame entendimiento. Coro: Tú que en la
hora nona... Sacerdote: Verso 2: Entren mis súplicas
delante de ti, según tu palabra líbrame. Coro: Tú que en
la hora nona... Sacerdote.: Gloria al Padre, al Hijo y al
Espíritu Santo. Lector: Ahora y siempre y por los siglos
de los siglos.
Tú que naciste de la Virgen por nosotros y soportaste la
crucifixión, oh Bueno, y venciste a la muerte por la
muerte y al levantarte te mostraste como Dios, no
rechaces a los que creaste con tus propias manos, más
muestra tu amor a los hombres, oh misericordioso.
Haz evidente las intercesiones por nosotros de la
Teotókos que te engendró, y salva al pueblo desesperado,
oh Salvador nuestro.
No nos entregues completamente por tu Santo Nombre
y no destruyas tu Alianza, y no retires de nosotros tu
misericordia, por Abraham tu amado, por Isaac tu siervo
y por Israel tu santo.
En Cuaresma: Lector: Contemplando el ladrón al Autor
de la vida colgando de la Cruz, dijo: si Tú no fueras el
Dios presente en la carne, crucificado juntamente con
nosotros, el sol no habría ocultado sus rayos, ni la tierra

291
se habría estremecido con temblores, pero Tú has
aceptado todo, acuérdate de mí, oh Señor, cuando vengas
en tu reino. Gloria al Padre, al Hijo y al Espíritu Santo.
En medio de los dos ladrones, fue encontrada Tu Cruz
Balanza de Justicia; mientras uno descendió al hades por
la carga de su blasfemia, el otro fue quitado el peso de sus
errores, por conocer la Teología, oh Cristo Dios, gloria a
Ti. Ahora y siempre y por los siglos de los siglos. Amén
Al Cordero, Pastor y Salvador del mundo, en la Cruz te
contempló la que te engendró, dijo clamando: El mundo
se regocija, porque ha recibido la redención, pero mis
entrañas se encienden cuando miro Tu crucifixión, que
por todos padeciste, oh, mi Hijo y Dios mío. Señor ten
piedad. (Cuarenta veces).

T ú que en todo tiempo y a toda hora, tanto en el cielo


como en la tierra, eres adorado y glorificado, Cristo
Dios, paciente, grande en misericordia y ternura, que
amas al justo y tienes piedad del pecador, que a todos los
hombres llamas a la salvación, por la promesa de bienes
venideros, tú mismo, Señor, recibe también nuestras
súplicas en esta hora; dirige nuestra vida en tus
mandamientos, santifica nuestras almas, limpia nuestros
cuerpos, dirige nuestros pensamientos, limpia nuestra
mente, líbranos de toda tribulación, iniquidad y aflicción,
y rodéanos de tus ángeles santos, para que guardados y
guiados por sus huestes, seamos dignos de la unidad de
la fe, y del entendimiento de tu inaccesible gloria. Porque
bendito eres por los siglos de los siglos. Amén.
Señor ten piedad. (Tres veces).
Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo, ahora y
siempre, y por los siglos de los siglos. Amén.

292
Más honorable que los Querubines, e
incomparablemente más gloriosa que los Serafines, tú
que sin mancha has engendrado a Dios el Verbo,
verdadera Madre de Dios, te magnificamos.
En el nombre del Señor, bendice, Padre.
Sacerdote: Que Dios tenga compasión de nosotros y nos
bendiga, que resplandezca su rostro sobre nosotros y nos
tenga misericordia. Amén.
En tiempo de cuaresma se recita la oración de San Efrén
Oración de San Basilio

S oberano Señor Jesucristo, Dios nuestro, que tienes


paciencia con nuestras faltas y nos guardaste hasta la
hora presente, en la que pendiente del Vivificante
Madero hiciste accesible al buen ladrón la entrada en el
paraíso, y destruiste la muerte con la muerte; perdónanos
a nosotros tus siervos, pecadores e indignos, pues hemos
pecado y hemos cometido iniquidad, y no somos dignos
a alzar nuestros ojos y mirar hacia la altura del cielo;
porque hemos abandonado el camino de Tu justicia, y
hemos marchado según los deseos de nuestros corazones;
pero suplicamos a Tu incomprensible bondad: ten
clemencia, Señor según la multitud de Tu misericordia, y
sálvanos por Tu santo Nombre, pues nuestros días se han
eclipsado en la vanidad. Líbranos de la mano del
adversario, absuelve nuestros pecados, y destruye
nuestras pasiones carnales, a fin de que, despojados del
hombre viejo, nos revistamos del nuevo, y vivamos para
Ti, oh Señor y Bienhechor, y siguiendo así tus preceptos,
lleguemos al eterno descanso en donde moran los
bienaventurados, porque Tú eres realmente el verdadero
gozo, y el regocijo de los que Te aman, oh Cristo Dios

293
nuestro. Y Te glorificamos con Tu Padre Eterno y Tu
santísimo bueno y Vivificador Espíritu, ahora y siempre y
por los siglos de los siglos. Amén.
Fin de Nona

294

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