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Pupiletras Cuaresma 2

CUARESMA
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LA CUARESMA

La Cuaresma es el tiempo litúrgico de conversión, que marca la Iglesia para prepararnos a la gran
fiesta de la Pascua. Es tiempo para arrepentirnos de nuestros pecados y de cambiar algo de nosotros
para ser mejores y poder vivir más cerca de Cristo.

La Cuaresma dura 40 días; comienza el Miércoles de Ceniza y termina antes de la Misa de la Cena
del Señor del Jueves Santo. A lo largo de este tiempo, sobre todo en la liturgia del domingo, hacemos
un esfuerzo por recuperar el ritmo y estilo de verdaderos creyentes que debemos vivir como hijos de
Dios.

El color litúrgico de este tiempo es el morado que significa luto y penitencia. Es un tiempo de reflexión,
de penitencia, de conversión espiritual; tiempo de preparación al misterio pascual.

En la Cuaresma, Cristo nos invita a cambiar de vida. La Iglesia nos invita a vivir la Cuaresma como un
camino hacia Jesucristo, escuchando la Palabra de Dios, orando, compartiendo con el prójimo y
haciendo obras buenas. Nos invita a vivir una serie de actitudes cristianas que nos ayudan a
parecernos más a Jesucristo, ya que por acción de nuestro pecado, nos alejamos más de Dios.

Por ello, la Cuaresma es el tiempo del perdón y de la reconciliación fraterna.

40 días: La duración de la Cuaresma está basada en el símbolo del número cuarenta en la Biblia. En
ésta, se habla de los cuarenta días del diluvio, de los cuarenta años de la marcha del pueblo judío por
el desierto, de los cuarenta días de Moisés y de Elías en la montaña, de los cuarenta días que pasó
Jesús en el desierto antes de comenzar su vida pública, de los 400 años que duró la estancia de los
judíos en Egipto.

En la Biblia, el número cuatro simboliza el universo material, seguido de ceros significa el tiempo de
nuestra vida en la tierra, seguido de pruebas y dificultades.

La práctica de la Cuaresma data desde el siglo IV, cuando se da la tendencia a constituirla en tiempo
de penitencia y de renovación para toda la Iglesia, con la práctica del ayuno y de la abstinencia.
Conservada con bastante vigor, al menos en un principio, en las iglesias de oriente, la práctica
penitencial de la Cuaresma ha sido cada vez más aligerada en occidente, pero debe observarse un
espíritu penitencial y de conversión.

Cómo vivir la Cuaresma

1. Arrepintiéndome de mis pecados y confesándome: Pensar en qué he ofendido a Dios, Nuestro


Señor, si me duele haberlo ofendido, si realmente estoy arrepentido. Éste es un muy buen momento
del año para llevar a cabo una confesión preparada y de corazón.

2. Luchando por cambiar: Analiza tu conducta para conocer en qué estás fallando. Hazte propósitos
para cumplir día con día y revisa en la noche si lo lograste.

3. Haciendo sacrificios: La palabra hacer un sacrificio es hacer una cosa sagrada, es decir, ofrecerla
a Dios por amor. Hacer sacrificio es ofrecer a Dios, porque lo amas, cosas que te cuestan trabajo.

4. Haciendo oración: Aprovecha estos días para orar, para platicar con Dios, para decirle que lo
quieres y que quieres estar con Él. Te puedes ayudar de un buen libro de meditación para Cuaresma.
Puedes leer en la Biblia pasajes relacionados con la Cuaresma.

Mensaje del Papa Francisco: Queridos hermanos y hermanas:

La Cuaresma es un tiempo de renovación para la Iglesia, para las comunidades y para cada
creyente. Pero sobre todo es un «tiempo de gracia» (2 Co 6,2). Dios no nos pide nada que no nos
haya dado antes: «Nosotros amemos a Dios porque él nos amó primero» (1 Jn 4,19). Él no es
indiferente a nosotros. Está interesado en cada uno de nosotros, nos conoce por nuestro nombre, nos
cuida y nos busca cuando lo dejamos.

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