1.1 VIDA DE NIETZSCHE (N).
Nace en al año 1844 en Röcken (Sajonia), en una familia de larguísima tradición
eclesiástica, pues su padre, sus abuelos y sus bisabuelos, fueron todos pastores protestantes
o profesores de teología.
A los 2º años ingresa en la universidad de Bonn para estudiar Teología y Filología,
trasladándose al año siguiente a la de Leipzing –siguiendo a su profesor Ritsch_ donde se
dedica profundamente a sus estudios de filología clásica. En estos años, su salud, ya desde
antiguo precaria, de nuevo flaquea. Con 24 años, aún antes de doctorarse, es nombrado, a
instancia de Ritsch, profesor de Filología de la Universidad de Basilea.
Durante 10 años imparte sus lecciones hasta que en la primavera de 1879 renuncia a su
cátedra. Son, de nuevo sus problemas de salud (terribles dolores de cabeza, vómitos, dolor
de ojos) unidos esta vez a una insatisfacción profesional (por dos veces intentó cambiar su
cátedra por otra de filosofía), los que están detrás de su decisión. Con la pequeña pensión
asignada cambia frecuentemente de residencia por distintos sitios de Suiza e Italia.
A finales de 1889 manifiesta signos evidentes de locura y en enero del año siguiente es
internado en la clínica universitaria de Basilea primero, y en una casa de salud en Jena poco
después, hasta que su madre se hace cargo de su cuidado. A la muerte de esta, su hermana
Elisabeth le cuida hasta que le llega la muerte, sin haber recuperado su salud, el 25 de
Agosto de 1900.
Es clara, y reconocida por él, la gran influencia que en su filosofía ejerció
Schopenhauer, a quien admiraba profundamente. Como igualmente admiró a Richard
Wagner y su música hasta que su amistad se truncó.
Estos datos nos configuran una imagen de un enfermo y disgustado profesor de filología
que murió loco, y a veces nos ocultan y distorsionan el verdadero carácter de su
personalidad. Fue Nietzsche un hombre afable y comunicativo, aunque amigo de la soledad,
de una sensibilidad y gusto artístico esquisto, amante de la música (el mismo escribe
música, interpreta e improvisa al piano) y de una penetración intelectual envidiables. Fue un
escritor brillante y luminoso, y en excelente lector. Su carácter es el típico del artista, del
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creador que exterioriza su vehemencia sus intuiciones estéticas, que ve el mundo con notros
ojos, o como seguramente preferiría el propio Nietzsche, que huele el mundo con otra nariz.
Si algo caracteriza su obra es la fuerza de su lenguaje, la vehemencia y belleza de las
imágenes, metáforas y símbolos que utiliza. Todo ello lleva al lector de sorpresa en
sorpresa, de admiración en admiración, ante la penetración de sus pensamientos, y sus
finísimos análisis que frecuentemente expresa a través de aforismos como instrumento
básico de comunicación, como ya lo hiciera Heráclito, a quien admiraba.
Aforismo como frase vaciada de todo lo superfluo, como síntesis del pensamiento más
directo que predica más que expresa, que obliga a la reflexión, porque oculta más que
muestra. Aforismo porque “comparándola con la música, toda comunicación de palabra
tiene una forma en cierto aspecto desvergonzada”. La palabra diluye y entontece. La
palabra despersonaliza, haciendo más vulgar lo que suele ser extraordinario. (La voluntad
de poder)
No es de extrañar que ese estilo aforístico y el uso frecuente de metáforas y símbolos
haya tenido y tenga tantas lecturas como lectores: no cabe sino interpretar, pues “hay
muchas especies de ojos. Nadie ignora que la esfinge tiene ojos; y, por tanto, existen varias
verdades, y por consiguiente ninguna verdad” (La voluntad de poder). De ahí que
distintos y contrarios movimientos filosóficos o políticos le reclamen y le hayan reclamado
como inspirador, promotor o antecedente próximo.
Es frecuente que sus obras se dividan en cuatro periodos, que examinaremos más tarde.
Sus obras más importantes son: El nacimiento de la tragedia por el espíritu de la música,
1871; Sobre verdad y mentira en sentido extra moral(editado póstumamente), 1873;
Consideraciones intempestivas 1873-76; Humano demasiado humano, 1875-1880;
Aurora, 1881; La Gaya ciencia,1882 ; Así habló Zaratustra, 1883-85; Más allá del bien
y del mal, 1886; La genealogía de la moral, 1887; El crepúsculo de los ídolos 1888; La
voluntad de poder ( un proyecto inacabado y publicado póstumamente, no siempre con el
mismo orden y contenido).
1.2. NIETZSCHE, HOY
Siempre entendió Nietzsche que no escribía para hombres de su tiempo, sino para
futuros lectores. Y desde entonces son ya muchos los lectores que se han autorreconocido como
destinatarios de aquellos escritos. Claro que, por la misma razón, alguien podrá pensar que
todavía no existen, que aquellos lectores están por llegar.
No es difícil meterse en los zapatos de aquel Nietzsche cansado y gastado, dando sus
últimos coletazos de vida, y anunciando con ellos, su muerte y su remplazo por un mundo
nuevo. No es difícil entender a aquel Nietzsche despiadado que con el mundo que agoniza no
se cansa de oler y arañar el nuevo, por si acaso pueda ser un disfraz que se viste para
engañarnos, y seguir viviendo otra mentira que le alargue la vida.
Nietzsche analiza, arremete, critica y grita, grita continuamente el mundo e mientras
hace añicos el mundo que acabe por fin. Quizá nosotros podamos aprender de él esa
vehemencia para el análisis, la crítica y la esperanza; esa sutileza para descubrir las raíces de
nuestro propio mundo y valorar si están sanas. Nietzsche anuncia la muerte de Dios –la
desaparición de los valores supremos- y el nihilismo que provoca esa muerte: querer nada,
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porque nada de lo querido tiene el suficiente valor. Sin duda, es una reflexión que merece ser
continuada.
PERIODOS DEL PENSAMIENTO DE NIETZSCHE.
Se pueden distinguir cuatro periodos en el pensamiento de Nietzsche. Las expresiones
empleadas por él mismo dan pie a denominarlos según los cuatro momentos del día:
1º PERIODO ROMÁNTICO: FILOSOFÍA DE LA NOCHE.
2º PERIODO POSITIVISTA O ILUSTRADO: FILOSOFÍA DE LA MAÑANA.
3º EL MENSAJE DE ZARATUSTRA: FILOSOFÍA DEL MEDIODÍA.
4º PERIODO CRÍTICO: FILOSOFÍA DEL ATARDECER.
1) PERIODO ROMÁNTICO: FILOSOFÍA DE LA NOCHE.
Periodo de Basilea. Nietzsche se inspira en los presocráticos (especialmente en
Heráclito), Schopenhauer y la música de Wagner. La obra fundamental es el nacimiento
de la tragedia en el espíritu de la música, dedicada a Wagner (en cuya ópera ve la
continuación de la tragedia griega). Nietzsche considera entonces el arte como medio de
penetrar en la realidad, en el fondo nocturno de la existencia (lo dionisiaco contrapuesto
a la luminosidad de lo apolíneo). Donisos, el dios de la noche, el artista, (el poeta
trágico) son en este período las figuras de la actitud auténtica ante la vida. La
contraposición dionisíaco-apolíneo, resulta a favor de lo dionisiaco, este será el tema de
Nietzsche, sobre el que volverá continuamente. Sócrates aparecerá como el gran
enemigo. Critica a la filosofía socrática y platónica por considerarla decadente.
Nietzsche considera que el arte es el mejor órgano para interpretar la vida (que no puede
ser captada por la razón) y explica esto a través de una descripción del desarrollo de la
cultura griega.
La cultura griega había sido conducida, según él por dos fuerzas estéticas opuestas, que
se combaten mutuamente, pero que no pueden existir una sin la otra:
LO APOLINES: que representa el orden, la luz, es relativo a la consideración del
mundo como una totalidad ordenada, luminosa y racional. Los griegos
representan esta dimensión de la realidad con el dios Apolo.
LO DIONISIACO: que representa el flujo profundo de la vida y rompe todas las
barreras, el dios Donisos representa lo caótico, la noche, lo irracional, lo instintivo.
También puede distinguirse como la concepción del mundo típica del mundo
griego anterior a la aparición de la filosofía. Representa el “espíritu de la tierra” o
valores característicos de la vida.
El fenómeno de “lo trágico” ve la verdadera naturaleza de la realidad. Lo trágico es para
él un principio cósmico. El mundo es un juego trágico, y la tragedia es la clave que
proporciona la comprensión de este.
“El nacimiento de la tragedia” trata sobre el papel de la filosofía griega clásica
(particularmente Sócrates y Platón) en el triunfo de la concepción apolínea de la vida y
el olvido de la dionisiaca. La obra escandalizó a sus contemporáneos pues cuestionaba
la valoración tradicional y dominante del mundo griego, valoración según la cual la
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Grecia clásica era el momento de esplendor de la cultura griega, y Sócrates y Platón los
incitadores de lo mejor de la tradición occidental, la racionalidad. Frente a esta
interpretación, Nietzsche da más importancia a la Grecia arcaica, la Grecia del tiempo
de Homero, y sitúa en el siglo V a. C. el inicio de la crisis vital del espíritu griego (con
Sócrates).
Dice Nietzsche: El pueblo griego antiguo supo captar en su arte las dos dimensiones
fundamentales de la realidad sin ocultar ninguna de ellas, dimensiones que este pueblo
expresó de forma mítica con el culto a Apolo y Donisos. La auténtica tragedia griega
culmina en la tragedia ática, donde se representa de modo armónico lo apolíneo y lo
dionisiaco de la existencia.
Frente a lo apolíneo los griegos opusieron lo dionisíaco, representado por el dios
Donisos, dios del vino, las cosechas, las fiestas báquicas, presididas por el exceso, la
embriaguez, la música, la pasión, y con este dios representaban también el mundo de la
confusión, la deformidad, el caos, la noche, el mundo instintivo, la disolución de la
individualidad y en definitiva, la irracionalidad. La auténtica grandeza del mundo
griego arcaico estriba en no ocultar esta dimensión de la realidad, en armonizar
ambos principios, en considerar, incluso, que lo dionisiaco es la auténtica verdad.
Sólo a partir de Sócrates y Platón los griegos intentaron ocultar esta faceta dionisiaca,
inventándose un mundo de legalidad y racionalidad. Sócrates es el gran corruptor:
“con el triunfa el hombre teórico sobre el hombre trágico” él impone el optimismo de la
ciencia; con él el saber se convierte en medicina universal, y el error es el supremo mal.
Nietzsche considera a la moral socrática, la culpable originaria del extravío de la cultura
occidental y del abandono de los valores de los primeros griegos, consiste
esencialmente en la afirmación que, el conocimiento lleva a la virtud. Convirtiendo al
sabio, al que da primacía a su parte racional y sofoca su parte pasional e instintiva, en el
modelo ideal de hombre. Nietzsche censura duramente este ideal y defiende el
desarrollo de la parte vital e instintiva del ser humano en detrimento de su parte
racional, que dictatorialmente ha imperado en la cultura europea desde los tiempos de
Sócrates.
Nietzsche afirma que gracias a la filosofía alemana (Schopenhauer) y a la música
alemana (Wagner) vuelve a triunfar lo trágico-dionisíaco, Nietzsche no abandonará
nunca la aceptación de Donisos (Zaratustra no será más que Donisos transformado).
2) PERIODO POSITIVISTA O ILUSTRADO. FILOSOFÍA DE LA MAÑANA.
Fin del periodo de Basilea. Primeros años de viaje. Aparentemente busca una ruptura
con el periodo anterior. Ruptura con Wagner, abandono de Schopenhauer. Se inspira en
Voltaire y en los ilustrados franceses, y adopta una postura positivista o científica para
condenar la metafísica, la religión y el arte. La figura es ahora “el hombre libre”. En
Humano demasiado humano denuncia Nietzsche todos los valores de la cultura
occidental, desvelando su trasfondo: “Allí donde vosotros veis cosas ideales, yo veo
cosas humanas, ay, demasiado humanas” el libro está dedicado a Voltaire. La lucidez
científica de la que quiere hacer gala Nietzsche le conduce a decir que se trata de la
“filosofía de la mañana”. La misma orientación tienen las dos obras de esta época,
cuyos títulos son muy significativos: Aurora, La gaya ciencia.
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3) EL MENSAJE DE ZARATUSTRA. FILOSOFÍA DEL MEDIODÍA.
Así habló Zaratustra es la obra fundamental de Nietzsche. Zaratustra es un reformador
religioso que vivó en Persia entre los años 700-630 a.C. Desde el punto de vista
religioso sostiene un dualismo entre las fuerzas del bien y del mal. Zaratustra supera la
moral y va más allá del bien y el mal. Si antes era Donisos contra Sócrates y Platón,
ahora es Zaratustra contra el cristianismo.
Existen algunos términos fundamentales en esta obra de Nietzsche:
VOLUNTAD DE PODER.-
Principio básico de la realidad a partir del cual se desarrollan todos los seres. Fuerza
primordial que busca mantenerse en el ser y ser aún más.
Nietzsche cree que en todas las cosas encontramos un afán por la existencia desde el
mundo inorgánico hasta el mundo humano pasando por todos los distintos seres vivos.
Todas las cosas con expresiones de un fondo primordial que pugna por existir y por
existir siendo más.
El N. siempre enfermo, confiesa que intentó sanarse a sí mismo, “así descubrí la nueva
vida… y convertí mi voluntad de salud, de vida, en mi filosofía”. Llamamos voluntad
a aquello que nos permite tener actos del querer, a la fuerza que descansa dentro
de nuestro interior gracias a la cual dirigimos nuestra conducta y con la que somos
capaces de realizar los fines de que somos conscientes. El mundo, el hombre, la vida, es
Voluntad de Poder. Esta voluntad no es la voluntad psicológica (manifestación
superficial de una fuerza que está más en lo profundo de nuestro ser), tampoco es la
voluntad pasiva (la voluntad de obedecer) ni la voluntad de nada, el nihilismo (voluntad
aniquiladora, únicamente). Tampoco es la voluntad de verdad del hombre teórico
(simple reflejo pasivo del mundo). O voluntad de buscar el placer y evitar el dolor (el
dolor no es algo negativo, actúa como estimulante de la voluntad). Ni siquiera la
voluntad de vida, al contrario, la vida es Voluntad de Poder, y esta última es la
voluntad de ser más, de vivir más, de superarse, demostrar una fuerza siempre
creciente, en una palabra, es voluntad de crear. “Yo soy aquel, dice Zaratustra, que es
impelido a superarse siempre a sí mismo”. Y más que una facultad del hombre es un
conjunto de fuerzas y pulsiones que se dirigen siempre hacia el poder. No es correcta
pues una interpretación biologista de la voluntad y menos aún una interpretación
política o racista.
El texto de Zaratustra que mejor expresa lo que es la Voluntad de Poder se titula “De la
superación de sí mismo”.
La Voluntad de Poder, es en gran medida, voluntad creadora de valores, y aniquiladora
de los anteriores. La Voluntad de Poder da sentido a la vida: “Donde se ha encontrado
algo vivo, he encontrado Voluntad de Poder”. Esta Voluntad de Poder se construye
como una esencia vital del hombre. El Hecho de que este tipo de voluntad sólo venga
con la vida, no implica que sea voluntad de vivir, sino de poder. Para N. esa especie de
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energía que emana de la Voluntad de Poder, no debe desperdiciarse, debe encontrarse el
modo de canalizar todo ese poder. Ese canalizador es el conocimiento. El conocimiento
dirige los pasos de la voluntad que viene a convertirse en la que se llama sensación de
poder. Esta quiere manifestarse aunque sea en contra de nosotros mismos, contra los
hombres, contra las ideas o seres ideales. Nietzsche tiende a ver en esta sensación de
poder el proceso de auto superación a que debe someterse cada hombre. Cuando a la
voluntad de poder se le une el conocimiento, el hombre toma el matiz de sentirse
poseedor de la sensación de poder, con lo que se pone en camino para afirmarse como
algo grande y poderoso.
ETERNO RETORNO.-
Concepción del tiempo característica de la filosofía de Nietzsche consiste en
aceptar que todos los acontecimientos del mundo, todas las situaciones pasadas,
presentes y futuras se repiten eternamente. Teoría que considera a la realidad, al
mundo, como un desarrollo en fase cíclica, cada una de las cuales es la repetición
de las demás.
El cristianismo introduce una visión lineal de la historia y del tiempo, una visión que
establece un sentido en la historia, sentido que se expresa en la idea de progreso desde
la creación al juicio final. Según la tesis del eterno retorno, que ya existía en el mundo
griego antiguo, defendida por Nietzsche, todo va repetirse un número infinito de veces.
¿Por qué N. propone esta extraña teoría? Caben dos interpretaciones:
- La primera se refiere a un argumento presentado de forma casi matemática:
dado que la cantidad de materia y energía que existe en el universo es finita
y el tiempo infinito, el modo de combinarse dicha materia y energía, para
dar lugar a las cosas que podemos experimentar, es finito. Pero una
combinación finita en un tiempo infinito, está condenada a repetirse. Luego
todo se ha de dar no una ni muchas, sino infinitas veces.
- Es posible también entender la tesis nietzscheana del eterno retorno como
una expresión de la máxima reivindicación de la vida: La vida de fugacidad,
nacimiento, duración y muerte, no hay en ella nada permanente, pero
podemos recuperar la noción de permanencia si hacemos que el propio
instante dura eternamente. No porque no acabe nunca (lo cual haría
imposible la aparición de otro instante, de otros sucesos), sino porque se
repite sin fin. Nietzsche consigue con esta tesis hacer de la vida lo absoluto.
Cada momento de la vida es eterno y como tal debe ser valorado, que a
partir de una sucesión finita va a volver a suceder. Lo que yo deseo debe
quererse en tal grado que se desee también su eterno retorno.
El Eterno Retorno ayuda también a Nietzsche a liberarse de la idea de Dios: “Si el
universo tuviera una finalidad esta debería haberse alcanzado ya, y si existiera para él
un estado final, también debería haberse alcanzado. De este modo Nietzsche afirma que
no hay más mundo que este, negando así el trasmundo platónico y el otro mundo
cristiano. El Eterno Retorno es una fórmula de fidelidad a la vida de “sí” a la vida y al
mundo que pronuncia la Voluntad de Poder. Y Zaratustra es el profeta del Eterno
Retorno.
El Eterno Retorno simboliza en su eterno girar que este mundo es el único mundo;
además afirma que todo es bueno y justificable, puesto que todo debe repetirse. La
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imagen del mundo que gira sobre sí mismo, pero no avanza, es la imagen de un alegre
juego cósmico, de una canción de aceptación de sí mismo, de bendición de la
existencia. De este modo la filosofía de Nietzsche. se convierte en una filosofía
afirmativa, a pesar de aparecer tan frecuentemente como una filosofía que sólo dice no:
"sólo dice no a lo que N. considera negativo y destructivo.”.
LA MUERTE DE DIOS.
Fin de toda creencia en entidades absolutas. Principio del nihilismo.
Cuando N. predica la muerte de Dios no quiere decir que Dios ha existido y después
haya muerto, Nietzsche nunca creyó en la existencia de Dios. Esta tesis señala la
creencia de que las personas han dejado de creer en la existencia de Dios.
Nietzsche considera que el hombre crea a Dios, para consolarse de la miseria y el
sufrimiento existente en este mundo, y también, nos dice que la creencia en Dios es una
consecuencia de la vida decadente, de la vida incapaz de aceptar el mundo en su
dimensión trágica; parece apelar a una dimensión psicológica: la idea de Dios es un
refugio para los que no pueden aceptar la vida.
Cuando Nietzsche afirma que Dios ha muerto quiere indicar que los hombres viven
desorientados, que ya no sirve el horizonte último en el que siempre se ha vivido, que
no existe una luz que nos pueda guiar de modo pleno. Este sentimiento de finitud, de
sentirse sin remedio desorientado es necesario para empezar un nuevo modo de vida.
Para Nietzsche con dicha muerte podemos vivir en “la inocencia del devenir”. De ahí
que la muerte de Dios, el principio del nihilismo, sea la condición para la aparición del
Superhombre.
INOCENCIA DEL DEVENIR
En opinión de Nietzsche la filosofía tradicional ha sentido siempre rechazo al
devenir, al carácter cambiante y fluyente de las cosas, persiguiendo ilusoriamente
el ideal de una realidad superior que poseyera caracteres contrarios a los de este
mundo cambiante en el que habitamos. Para este filósofo el carácter fluyente de la
realidad, en incesante cambio de todas las cosas, el devenir, ha sido algo molesto
que no coincidía con las características que según ellos debería tener la verdadera
realidad: inmutabilidad, eternidad, universalidad, etc. Frente a esta actitud de
rechazo al devenir y minusvaloración del mundo sensible, Nietzsche afirma la sola
existencia del mundo del devenir y de las apariencias, considerando que no existe
más que ese mundo, perpetuamente móvil y cambiante, sin que exista ninguna
realidad superior a esta, ni ninguna meta o estado último que sea la culminación
del devenir.
Del mismo modo, a Nietzsche le parecen errados y falaces los intentos de
encontrarle un sentido al devenir, una interpretación verdadera y exclusiva, un
modo único de valorar una realidad que, por esencia, es fluyente y cambiante,
multiforme e inabarcable, en nada parecida a esa supuesta “verdadera realidad”,
de los que siempre han hablado los metafísicos y los creyentes. Aceptar que el
mundo es tal y como se nos aparece, y no como a la razón le gustaría que fuera,
implica comprender la inocencia del devenir y la vanidad de las pretensiones
humanas de hallar verdades y valores absolutos.
NIHILISMO.-
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De “nihil” nada. Actitud vital filosófica que niega todo valor a la existencia, o que
hace girar la existencia sobre algo inexistente.
Es un término empleado en general para descalificar cualquier doctrina que niega
o no reconozca realidades o valores que se consideran importantes.
También se llamó nihilismo al sentimiento de desesperanza creado en Rusia en el S.
XIX, después del fracaso de la reforma de Alejandro II. Los nihilistas intentaron romper
con toda la tradición y fundar la sociedad sobre bases científicas. Suponía una ruptura
con el romanticismo anterior. Posteriormente los nihilistas pasaron a la acción política y
se confundieron con los anarquistas.
N. nos dice: “lo que cuenta es la historia de los dos próximos siglos, lo que sucederá no
podrá ocurrir de otra manera: la llegada del nihilismo” (Voluntad de Poder). Pero N.
emplea el término nihilismo al menos en doble sentido:
a) Nihilismo pasivo: Se da cuando la voluntad disminuye o se agota. Cuando
los valores creados por la cultura occidental se derrumban (y se derrumbarán porque
son ilusorios), llagará necesariamente el nihilismo. “Los valores supremos pierden
validez” y la civilización occidental se quedará sin los valores que ha tenido hasta
ahora: De “Dios es la verdad” se pasará a decir “todo es falso”, se perderá el sentido de
la existencia, toda meta, todo para qué. Tal estado no ha llegado todavía pero se anuncia
en el pesimismo, en la decadencia y en el agotamiento general. Cuando aparezca será el
tiempo del Último Hombre.
b) Nihilismo activo: Es una reacción contra el nihilismo pasivo, es una
potencia activa de destrucción, en este caso los valores no se derrumban por sí solos,
sino que son destruidos directamente por “la voluntad de poder”. Además el nihilismo
activo es la única posibilidad para que la voluntad de poder cree valores nuevos.
Toda crítica de N. a la cultura occidental se manifiesta en este nihilismo activo, que
intenta adelantarse al nihilismo pasivo, y crear una civilización nueva antes que se derrumbe
definitivamente la antigua.
TRANSMUTACIÓN DE LOS VALORES O INVERCIÓN DE LOS
VALORES.-
Momento necesario para el final de la moral tradicional (o moral de esclavos) y la
aparición del súper-hombre.
N. no propone vivir sin valores (llega a considerar incluso que esto es imposible); propone más
bien invertir la tabla de valores: superar la moral occidental, moral de renuncia y resentimiento
contra la vida, mediante una tabla en la que estén situados los valores que supongan un sí
radical a la vida.
Nietzsche llama “rebelión de los esclavos” a la situación que se crea con el triunfo del
cristianismo: el cristianismo y el judaísmo sustituyen a la moral aristocrática (que Nietzsche
cree encontrar en el mundo griego antiguo) por la moral de los esclavos. Con el cristianismo
prospera la moral de los débiles, de los que quieren huir del rigor de la vida inventándose un
mundo objetivo, de reposo y justicia. Esta huida tiene su razón en el Resentimiento. Vivencia de
los “esclavos”, de los débiles, consiste en el recelo, el miedo a la corporeidad, la vida y los
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valores de la tierra. Es el sentimiento que les mueve a inventarse a un mundo objetivo y bueno,
y la tabla de valores tradicionales característica del cristianismo y de toda cultura occidental.
MORAL DE SEÑORES MORAL DE ESCLAVOS
Voluntad de jerarquía, de excelencia Voluntad de igualdad
Ama lo que eleva, lo noble. Resentimiento contra la vida superior.
Quiere la diferencia Iguala, censura la excepción.
Es la moral de héroe, del guerrero. Del que no Glorifica lo que hace soportable la vida a los
teme al dolor ni al sufrimiento. pobres, los enfermos y los débiles de espíritu,
la concordia, el altruismo, hermandad entre los
hombres.
Es la moral de la persona que crea valores Se encuentra con los valores dados
Ama la muerte de Dios Ama y teme a Dios.
La transmutación de los valores es la superación de esta moral de esclavos para recuperar de
nuevo la moral aristocrática y permite el triunfo del código moral del superhombre.
EL SUPERHOMBRE.-
Hombre nuevo que aparece tras la muerte de Dios. NIETZSCHE lo considera
como el individuo fiel a los valores de la vida, al “sentido de la tierra”.
El súper-hombre que anuncia Zaratustra no es un nuevo hombre, es fundamentalmente un tipo
moral. NIETZSCHE no es racista ni piensa que el superhombre deba aparecer como fruto de la
evolución biológica. El prólogo de Zaratustra se limita a anunciarlo, contraponiéndolo al
“último hombre”, es decir, “al hombre más despreciable, al incapaz de despreciarse a sí
mismo”. Pero el anuncio de Zaratustra, sólo provoca la burla de la multitud: ¡Danos ese último
hombre, Zaratustra –gritaban_, haz de nosotros esos últimos hombres! ¡El superhombre te lo
regalamos! No es, algo que todos puedan entender.
Nietzsche presenta al superhombre como fruto de tres transformaciones: “como el espíritu se
convierte en camello, el camello en león, y el león, por fin, en niño”. El camello se arrodilla
para cargar con el peso que le arroja el gran dragón: “¡Tú debes! Pero entonces el espíritu se
transforma en el león que quiere conquistar su libertad, arrojar los antiguos valores y poder
decir: “¡Yo quiero!”. Pero todavía no es capaz el león de crear nuevos valores. Para esto hace
falta que el espíritu se transforme en niño. El Superhombre, por tanto posee la inocencia del
niño, “está más allá del bien y del mal, es “el primer hombre”- “un nuevo comienzo en el eterno
retorno”-, posee el poder de crear valore, vive fiel a la tierra. No es un personaje terrible, es un
niño.
NIETZSCHE señala como condición de la aparición del superhombre la muerte de Dios: “Dios
ha muerto, hagamos que viva el superhombre”. Para NIETZSCHE el superhombre representa la
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antinomia de Dios, pues, para él Dios representa la antinomia de la vida, y la negación de la
“inocencia del hombre”. De este modo la muerte de Dios, la destrucción del cristianismo, es la
condición negativa de la aparición del superhombre. En su crítica contra la civilización
occidental no tendrá NIETZSCHE piedad alguna.
3) PERIODO CRITICO. CRÍTICA A AL CIVILIZACIÓN OCCIDENTAL.
FILOSOFÍA DEL ATARDECER.-
Ataca directamente a toda la cultura occidental: la religión, la filosofía, la moral tradicional.
Este periodo enlaza con el segundo, por su intención e incluso por la metodología empleada,
pero es mucho más violento y apasionado. La expresión es cada vez más agresiva. La figura es
entonces “el filósofo a martillazos” que maldice al último hombre (el que precede al
superhombre). Las obras de este periodo son: “Más allá del bien y del mal”, “La genealogía de
la moral”, “Crepúsculo de los ídolos o como se filosofa con el martillo”, “El Anticristo”,
“Ecce hommo” (autobiografía filosófica) “la voluntad de poder” (aforismos y fragmentos
publicados después de su muerte).
- Un mismo método: denuncia de los “instintos” que animan las diversas
manifestaciones culturales. NIETZSCHE desarrolla aquí su particular olfato
–mi genio es mi nariz- para quitar la máscara a todo lo que considera
decadente.
- Un mismo diagnóstico: La cultura occidental está sumida en el nihilismo,
en su propia autodestrucción.
- Un mismo enemigo: La crítica de N se dirige a todos los aspectos de la
cultura occidental: la ciencia, el arte, la religión, la filosofía, la moral, lo
alemán, el socialismo… Pero todo ello se resume en una sola palabra.
Cristianismo. Así pues, NIETZSCHE no ataca tanto al cristianismo en sí
mismo, sino a toda la cultura occidental en su conjunto.
1) CRITICA A LA CIENCIA.
NIETZSCHE rechaza la supuesta objetividad del conocimiento científico, la existencia de leyes
naturales, la racionalidad del mundo y el poder explicativo de las matemáticas.
a) Su objetividad.-
Con la expresión “conocimiento objetivo” nos referimos al que es capaz de describir el mundo
independientemente de peculiaridades, rasgos o intereses de las personas o de los grupos que lo
alcanzan. Filósofos como Platón, Aristóteles, Descartes, Kant creyeron que la filosofía podía
alcanzar este conocimiento perfecto, imparcial, y con la aparición de la ciencia moderna muchos
consideraron que se hacía real el afán por la verdad única y absoluta típico de todo el mundo
occidental. Sin embargo la posición de NIETZSCHE es contraria a esta afirmación y conecta
con otra línea filosófica históricamente más desacreditada: el relativismo, el escepticismo y
subjetivismo. NIETZSCHE defiende el “perspectivismo”, la tesis según la cual todo
conocimiento se alcanza desde un punto de vista del que es imposible prescindir: las
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características del sujeto que conoce (psicológicas, sociales, físicas, la peculiaridad personal y
la misma biografía) hacen imposible superar la propia perspectiva; no podemos desprendernos
de nuestra subjetividad cuando intentamos conocer nuestra propia realidad; incluso la creencia
en la objetividad es un punto de vista más, pero un punto de vista que esconde la relatividad de
su origen, su dependencia de concepciones establecidas y no evaluadas o controladas.
No hay hechos, sino interpretación de los hechos. La pregunta ¿qué es esto?, no es sino
la pregunta ¿qué es esto para mí? “No podemos salirnos de nuestro ángulo visual… El mundo
se ha vuelto infinito para nosotros, ya no podemos refutar la posibilidad de que es
susceptible de interpretaciones infinitas.
b) La inexistencia de las leyes naturales.
Las leyes que el científico cree descubrir son invenciones humanas; no existen regularidades del
mundo. No hay leyes de la Naturaleza. Si entendemos por leyes de la naturaleza supuestos
comportamientos regulares de las cosas, Para NIETZSCHE, la existencia de dichos supuestos
comportamientos regulares y necesarios no existe. Siguiendo el planteamiento de Hume,
NIETZSCHE considera que las relaciones entre las cosas no son necesarias, sino
contingentes, son así, pero perfectamente podrían ser de otro modo. Las cosas se
comportarían siguiendo leyes si hubiese un ser que las obligase a ello (Dios), pero Dios no
existe, las leyes y la supuesta necesidad de las cosas son invenciones de las científicos. Si
creemos en las leyes naturales es porque nos interesa creerlo, no porque realmente existan, el
orden del mundo es una creencia infundada. Nosotros creemos en ese orden para hacer más
soportable la existencia, para sentirnos más cómodos ante el entorno hostil.
c) La invalidez del ejercicio de la razón.
En este punto la crítica a la ciencia se incluye en la crítica más general de toda actitud (incluida
la filosófica) que considera a la razón como un instrumento ilegitimo para el conocimiento. La
razón es una dimensión de la vida humana que aparece de forma tardía en el mundo, y muy
probablemente, dice NIETZSCHE, desaparecerá del universo, y nada habrá cambiado con su
desaparición. Junto con la razón, en el hombre encontramos otras dimensiones básicas (la
imaginación, la capacidad de aprensión estética. Los sentimientos el instinto) y todas ellas
pueden mover nuestro juicio, todas ellas son capaces de motivar nuestras creencias. La razón no
es mejor que otros medios para alcanzar el conocimiento de la realidad (en todo caso es peor,
puesto que el mundo no es racional). La ciencia se equivoca al destacar exageradamente la
importancia de la razón como instrumento para comprender la realidad.
d) Ilegitimidad de las matemáticas.
La ciencia actual considera que las matemáticas es un instrumento adecuado para expresar con
precisión el comportamiento de las cosas. Pero para NIETZSCHE las matemáticas puras no
describen nada real, son invenciones humanas; en el mundo no existen líneas rectas, ni
triángulos, ni ninguna de las perfectas figuras a las que se refiere la geometría. En el mundo no
existen números, ni siquiera propiamente unidades. Cuando decimos que algo es una cosa (una
mesa, un árbol…), lo que hacemos es simplificar la realidad que se nos ofrece a los sentidos,
someterla a un concepto, esconder su pluralidad y variación constante. Las matemáticas
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prescinden de la dimensión cualitativa del mundo, de su riqueza y pluralidad. Podemos
entender la valoración que NIETZSCHE hace de las matemáticas comparándola con la
platónica: Para Platón el matemático descubre entidades objetivas y reales que están más
allá del mundo físico, en el Mundo de las Ideas: NIETZSCHE considera que no existen
tales entidades, ni realizándose en el mundo físico, ni mucho menos en un mundo
independiente y eterno: Para Platón, Pitágoras descubre el teorema que lleva su nombre,
para NIETZSCHE, lo inventa.
En cuanto al origen de la ciencia NIETZSCHE señala dos motivos:
- Su utilidad: la ciencia nos permite un mayor control de la realidad, la
previsión y dominio del mundo natural; pero recuerda que frecuentemente
la eficacia no es signo de verdad.
- Es consecuencia de un sentimiento decadente: la ciencia sirve también para
ocultar un aspecto de la naturaleza que sólo los espíritus fuertes consiguen
aceptar: el caos originario del mundo, la dimensión dionisiaca de la
existencia. La ciencia nos instala cómodamente en un mundo previsible,
ordenado, racional.
2) CRITICA A LA METAFÍSICA TRADICIONAL. CRITICA A LA FILOSOFÍA.
NIETZSCHE considera que el error fundamental de toda la metafísica desde Sócrates está
en la invención del mundo racionalista y la desvalorización de lo opuesto a ese mundo
racional, el que se ofrece a los sentidos, el mundo del devenir. La crítica de NIETZSCHE a
la metafísica occidental se centra en dos aspectos: el relativo a sus conceptos fundamentales
y el relativo a la aparición de la metafísica occidental.
a) Conceptos básicos de la metafísica tradicional.
La filosofía presenta una idea del mundo totalmente inadecuada: en primer lugar por
considerar el mundo como un cosmos y no como un caos, por creer en la racionalidad
intrínseca de la realidad. La invención del mundo racional trae consigo la invención de los
conceptos básicos de toda la metafísica tradicional: entidades racionales como esencia,
sustancia, unidad, alma, Dios… estas entidades son pura ficción, nada nos garantiza su
existencia, como no sea el prejuicio y el poder fascinador del ejercicio de la razón. Dado
que el mundo que se presenta a los sentidos no presenta estas características, pues estos nos
ofrecen la corporeidad, lo cambiante, la multiplicidad, el nacimiento, la muerte, los
filósofos acaban postulando la existencia de dos mundos, el mundo de los sentidos, pura
apariencia, el Mundo Verdadero. Esto es precisamente lo que NIETZSCHE llama
platonismo y que tiene su origen en Parménides. Una consecuencia de la invención del
Mundo Verdadero es la valoración positiva del mundo del espíritu y la valoración negativa
de la corporeidad.
Con los conceptos Mundo Verdadero Mundo Aparente, NIETZSCHE hace referencia
a la división de la realidad en dos mundos establecida por la metafísica y la religión:
un mundo superior y verdadero (el mundo de las ideas, el cielo, un mundo inmutable y
eterno) y un mundo inferior con un grado de realidad inferior (el mundo sensible,
sometido a devenir). NIETZSCHE considera que debe invertirse esta división y
considerar Mundo Verdadero y real al que hasta ahora se ha considerado mundo
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aparente, y un mundo falso e inexistente al que hasta ahora se ha considerado como
superior y verdadero.
b) Nacimiento de la metafísica occidental.
Cuando se explica la aparición de la filosofía en el mundo griego es común señalar que la
gran aportación de esta época es el descubrimiento de la racionalidad del mundo. El punto
de vista de NIETZSCHE es totalmente contrario a esta interpretación: los griegos inventan,
no descubren, la racionalidad y ese supuesto carácter ordenado del mundo. NIETZSCHE
considera que en la aparición de la metafísica occidental encontramos dos elementos
básicos: uno de índole psicológico y otro de fe en el lenguaje:
b.1.) Origen psicológico de la metafísica.
La raíz moral, (inmoral, dirá NIETZSCHE) que motivó la aparición de la filosofía platónica
fue el temor a la mutación, la muerte y la vejez, lo que le condujo a inventarse un mudo
en el que no estén presentes dichas categorías. Las categorías metafísicas como sustancia,
ser, esencia… son meras invenciones para en ellas encontrar el reposo, la regularidad y la
calma que realmente no sugiere el único mundo existente, el que se ofrece a los sentidos. La
metafísica platónica –y en el fondo, toda la occidental- es un síntoma de resentimiento ante
el único mundo existente, miedo al caos.
b.2.) Influencia de la gramática.
- La mayoría de las frases de nuestro lenguaje tienen una estructura sujeto predicado,
estructura que da pie a una interpretación substancialista de la realidad: en el mundo existen
cosas, unidades definidas por características que le son propias y le hacen distintas de las
demás.
- En nuestro lenguaje son fundamentales las frases con el verbo ser, verbo que favorece la
idea de la existencia de entidades dotadas de rasgos permanentes, de sustancias.
- Con el lenguaje hablamos de distintas cosas mediante la misma palabra lo cual parece
suponer que existen semejanzas entre ellas, cuando no identidad. Dado que con el lenguaje
atribuimos ser a las cosas, que mediante los conceptos –las células básicas del lenguaje-,
creemos poder referirnos a lo universal. El lenguaje favorece también la creencia en la
existencia de esencias, de naturalezas universales (recordamos que para Platón la existencia
de términos universales como los nombre comunes, los adjetivos o los sustantivos
abstractos llevan necesariamente a creer en la existencia de naturalezas universales a las que
llamamos Ideas).
Si nuestra gramática fuera distinta, nuestra forma de entender el mundo sería también
distinta. Solo la superación de la creencia en la gramática puede superar también la
concepción típica de la metafísica tradicional: “La razón el lenguaje: ¡Oh, que vieja
hembra engañadora…! Creo que no vamos a desembarazarnos de la idea de Dios porque
aún seguimos creyendo en la gramática” (Crepúsculo de los ídolos).
3) CRITICA ALA MORAL TRADICIONAL.
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NIETZSCHE critica a la moral tradicional su dogmatismo moral y su carácter anti-vital
fruto del resentimiento hacia la vida. NIETZSCHE apuesta por la trasmutación de todos los
valores, por la moral de señores frente a la moral de esclavos, por el superhombre.
a) El dogmatismo moral.
El dogmatismo moral presenta las dos características siguientes: consideración de los valores
morales como valores objetivos y universalidad de los valores morales:
a.1.) Crítica a la consideración objetiva de la moral:
Platón sitúo los valores en el mundo eterno e inmutable de las Ideas, el cristianismo los sitúa en
el ámbito eterno e inmutable de la mente de Dios: Pero la moral tradicional, dice NIETZSCHE,
se equivoca totalmente: Los valores morales no tienen una existencia objetiva, no existe un
ámbito en que se encuentren los valores como realidades independientes de las personas, no
existen los valores en un supuesto mundo objetivo. Los valores los crean las personas, son
proyecciones de nuestra subjetividad, de nuestras pasiones, sentimientos e intereses, los
inventamos, existen porque nosotros los hemos creado. Sin embargo, es frecuente olvidar este
hecho, de ahí que habitualmente los vivamos como objetivos y los sintamos como mandatos,
como exigencias que vienen de fuera (de la ley de Dios, de la conciencia moral, de la
Naturaleza). El dogmatismo moral consiste precisamente el olvidar que los valores provienen de
nosotros, consiste en mantener que tienen una existencia objetiva.
a.2.) Universalidad de los valores.
Como consecuencia en la creencia en el carácter independiente de los valores, la moral
tradicional creyó también que las leyes morales valen para todos los hombres: si algo es
bueno es bueno para todos, si algo no se debe hacer, no es correcto que lo haga nadie. Esto es
precisamente lo que indicaba el imperativo categórico kantiano. NIETZSCHE niega este
segundo rasgo del dogmatismo moral: si realmente los valores existen en el Mundo Verdadero y
Objetivo podríamos pensar en su universalidad, pero no existe dicho mundo Verdadero, por lo
que en realidad los valores se crean, y por ello cambian, y son distintos a lo largo del tiempo y
en cada cultura. Una vez criticado el fundamento absoluto que sirve de soporte a la validez de la
moral, no se puede pensar en su universalidad.
b) La moral tradicional es anti-vital.
Todas las tablas de valores son invertidas, pero hay algunas mejores que otras; el criterio
utilizado por NIETZSCHE para esta apreciación es el de fidelidad a la vida: los valores de la
moral tradicional son valores contrarios a la vida, contrarios a las categorías básicas que
parecen estar involucradas en la vida. La moral tradicional (la moral cristiana) es “antinatural”
pues presenta leyes que van en contra de las tendencias primordiales de la vida, es una moral de
resentimiento contra los instintos y el mundo biológico y natural. Esto se ve claramente en la
obsesión de la moral occidental por limitar el papel del cuerpo y de la sexualidad.
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Muy relacionado con esto NIETZSCHE nos habla de dos términos contrapuestos: Moral
Contranatura y Moral Sana.
MORAL CONTRANATURA: es la moral propia de los débiles y resentidos contra la vida,
de los que rechazan al cuerpo y sus pasiones, de los que afirman la realidad de un mundo
superior por cuya consecución debemos sacrificarnos en esta vida. La Moral Contra-
natura, surge como contraposición a la Moral Natural, que es la de los fuertes, la que se
basa en la voluntad de poder y la valoración de esta vida – la vida terrenal- como lo más
importante de todo. La Moral contra-natura nace del resentimiento que los débiles tienen
hacia los fuertes, y pretende hacer de sus defectos (debilidad, cobardía, resignación, etc.)
virtud. Toda moral que exija sacrificio y mortificación en esta vida para ganarse otra vida
en el más allá, es una moral contranatural.
MORAL SANA: Es aquella que está regida por el instinto de la vida y nos aleja de una
vida decadente. La moral sana es una moral natural, la que afirma la sola existencia de
esta vida y conduce a vivirla de forma plena e intensa, sin trabas que la asfixien o
encadenen a un falso mundo celestial por cuya consecución se sacrifique esta vida. La
moral sana es la moral del hombre superior, la moral de señores.
La moral dogmática tiene varias implicaciones (para NIETZSCHE “platónicas”): la idea de
pecado y culpa y la idea de libertad. Pues para hacer culpables a las personas es necesario
antes hacerlas responsables de sus acciones. El cristianismo cree en la libertad de las personas
para poder castigarlas.
Los valores tradicionales son los de la moral de esclavos y frente a ellos Nietzsche propone la
transmutación de todos los valores, la moral de los señores, los valores del superhombre y de la
afirmación de la vida.
COMPARACIÓN DE NETZSCHE CON OTROS AUTORES.-
Presocráticos: Heráclito.
NIETZSCHE se inspira en Heráclito para resaltar nuestros sentidos, frente a nuestra razón:
“Mientras el resto del pueblo de los filósofos (presocráticos), rechazaba el testimonio de los
sentidos, porque estos mostraban pluralidad y modificación, él rechazó su testimonio porque
mostraba las cosas como si tuvieran duración y unidad. También Heráclito fue injusto con los
sentidos. Estos no mienten…”
La idea de eterno retorno de NIETZSCHE, que sostiene que todo va repetirse un número
infinito de veces, es una idea que existe en el mundo griego antiguo representada en la imagen
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del “ciclo cósmico”. Según Heráclito las cosas individuales salen del fuego y vuelven a él, y el
mundo entero perece en el fuego para volver a renacer. Según Heráclito, el acontecer del mundo
es un flujo permanente, todo está en movimiento.
Sócrates.
Sócrates aparece como el gran enemigo. Nietzsche critica la filosofía socrática y la platónica por
considerarla decadente. Sócrates y Platón son los incitadores de lo peor de la tradición
occidental: La Racionalidad (y esto es el inicio de la crisis vital del espíritu griego).
Sólo a partir de Sócrates y Platón los griegos intentaron ocultar la faceta dionisiaca de la vida,
inventándose un mundo de legalidad y racionalidad (un mundo puramente apolíneo como el que
fomenta el platonismo). Sócrates inaugura el desprecio al mundo de lo corporal, de la fe en la
razón, identificando lo dionisiaco con el no ser, con la irrealidad. Sócrates es el gran corruptor.
Nietzsche considera a la moral socrática la culpable originaria del extravío de la cultura
occidental, afirmando que el conocimiento lleva a la virtud. Convirtiendo al sabio, al que da
primacía a la parte racional y sofoca su parte pasional e instintiva, en el modelo ideal del
hombre. NIETZSCHE, por el contrario, defiende el desarrollo de la parte vital e instintiva del
ser humano con detrimento de su parte racional, que dictatorialmente ha imperado en la cultura
europea desde los tiempos de Sócrates.
NIETZSCHE considera que el error fundamental de roda la metafísica desde Sócrates está en la
invención del mundo racional, y de la desvalorización del mundo del devenir que ofrecen los
sentidos.
Platón.
La crítica de NIETZSCHE en su último periodo se dirige a todos los aspectos de la cultura
occidental: la ciencia, el arte, la religión, la filosofía, la moral, lo alemán… Pero todo ello se
resume en una palabra: Cristianismo (platonismo para el pueblo).
NIETZSCHE critica la supuesta objetividad del conocimiento científico, la existencia de leyes
naturales, la racionalidad del mundo y el poder explicativo de las matemáticas. Con la expresión
conocimiento objetivo nos referimos al que es capaz de describir el mundo independiente de
peculiaridades, rasgos e intereses de las personas o grupos que lo alcanzan. Filósofos como
Platón, Aristóteles, Kant creyeron que la filosofía podía alcanzar este conocimiento perfecto e
imparcial. Sin embargo la posición de NIETZSCHE es contraria y conecta con el relativismo,
escepticismo y subjetivismo. NIETZSCHE defiende el Perspectivismo (las características del
sujeto que conoce, en cualquier campo o materia, le hacen imposible salirse de su propia
perspectiva).
NIETZSCHE critica las matemáticas diciendo que prescinden de la dimensión cualitativa del
mundo, de su riqueza y pluralidad. Podemos entender la valoración que NIETZSCHE hace de
las matemáticas comparándola con la platónica: Para platón el matemático descubre entidades
objetivas y reales que están más allá del mundo físico, en el Mundo de Las Ideas; NIETZSCHE
considera que no existen tales entidades, ni realizándose en el mundo físico ni mucho menos en
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un mundo independiente y eterno: Para Platón. Pitágoras descubre el teorema que lleva su
nombre, para NIETZSCHE lo inventa.
Su crítica a la metafísica también conlleva una crítica a la filosofía platónica: Según
NIETZSCHE, la filosofía presenta una idea del mundo totalmente inadecuada, por considerar al
mundo como un cosmos y no como un caos, por creer en la racionalidad intrínseca de la
realidad. La invención de un mundo racional trae consigo la invención de los conceptos básicos
de toda metafísica tradicional: entidades racionales como esencia, sustancia, unidad, alma, Dios,
… son puras ficciones, nada nos garantiza su existencia, como no sea el perjuicio y el poder
fascinador de la razón. Dado que el mundo que se presenta a los sentidos no presenta esas
características, pues estos nos ofrecen la corporeidad, lo cambiante, la multiplicidad, el
nacimiento, la muerte, los filósofos acaban postulando la existencia de dos mundos: el Mundo
de los Sentidos, pura apariencia, y el Mundo Verdadero. Esto es lo que NIETZSCHE llama
platonismo y que tiene su origen en Parménides.
La raíz moral (inmoral dirá NIETZSCHE) que motivó la aparición de la filosofía platónica fue
el temor a la mutación, la muerte y la vejez, lo que condujo a inventarse un mundo en el que no
estén presentes dichas categorías. Las categorías metafísicas como sustancia, esencia… son
invenciones para en ellas encontrar reposo, la regularidad que no existe en el único mundo que
existe, el que se ofrece a los sentidos. La metafísica platónica, según NIETZSCHE, es un
síntoma de resentimiento ante el único mundo existente, miedo al caos.
Platón situó los valores en el mundo eterno e inmutable de Las Ideas, el cristianismo los situó en
el ámbito eterno e inmutable de la muerte de Dios. Pero la moral tradicional, dice, se equivoca
totalmente: los valores morales no tienen una existencia objetiva, no existe un ámbito en el que
se encuentren los valores como entidades independientes de las personas, no existen los valores
en un supuesto mundo objetivo. Los valores los crean las personas, pero es frecuente olvidar
este hecho, de ahí que frecuentemente los vivamos como objetivos, y los sintamos como
mandatos de la ley de Dios (cristianismo) y de la conciencia moral (Kant).
Como consecuencia en la creencia del carácter independiente de los valores, la moral creyó
también que las normas morales valen para todos los hombres: si algo es bueno es bueno para
todos, si algo no se debe hacer no es correcto que lo haga nadie. Esto es precisamente lo que
indicaba el imperativo categórico kantiano. NIETZSCHE niega también este rasgo del
dogmatismo moral. Según él los valores se crean y son distintos en cada cultura y a lo largo del
tiempo. No existe la universalidad de los valores morales puesto que no existe el Mundo
Verdadero.
Para NIETZSCHE la moral dogmática tiene varias implicaciones platónicas: la idea de pecado,
culpa y libertad; pues para hacer culpables a las personas en necesario antes hacerlas
responsables de sus acciones. El cristianismo cree en la libertad de las personas para poder
castigarlas.
Hume.
Según NIETZSCHE, las leyes que el científico cree descubrir son invenciones humanas; no
existen regularidades en el mundo. No hay leyes de la naturaleza. Siguiendo el planteamiento de
Hume, NIETZSCHE considera que las relaciones entre las cosas no son necesarias sino
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contingentes, son así, pero perfectamente podrían ser de otro modo. Las cosas se comportarían
siguiendo leyes si hubiera un ser que la obligara (Dios) pero Dios no existe.
Kant.
NIETZSCHE no cree poder demostrar la existencia de la libertad del hombre, ni en la
inmortalidad del hombre ni en la existencia de Dios, sin embargo para Kant estos son supuestos
de la razón práctica, es decir, algo no demostrable pero que es supuesto necesariamente como
condición de la moral misma.
Simone de Beauvoir, en su obra El segundo sexo (1949), aceptaría al Nietzsche (filósofo del
martillo) que crítica a la metafísica occidental y a la tradición de pensamiento moderno para
rescatar la idea de que la crítica al pensamiento moderno, lo es también por ser un pensamiento
patriarcal. La posición del individuo como agente responsable de sus elecciones en Nietzsche,
su derecho a tener una voluntad libre, es corregida por Beauvoir, y lo ilustra con una de sus
famosas preguntas: ¿Qué libertad puede tener una mujer encerrada en un harén?
La genealogía de la moral en Nietzsche es un método de deconstrucción del sujeto metafísico-
moral:"no hay ningún ser detrás del hacer", del actuar, del devenir. La persona hace su vida y se
hace a sí misma. Esto, tan necesario para el proyecto ilustrado y para Nietzsche, lo es también
para la teoría feminista. Por otro lado, frente a la moral del esclavo, donde bueno ha pasado a
significar manso, sumiso, etc.
Nietzsche propone una moral creadora de valores, que dice sí a la vida tal y como es,
individualista y conquistadora, ligada a la voluntad de poder, que no acepta los valores
establecidos ni el deber. Frente al "yo debo" propone el "yo quiero". Es una moral natural en el
sentido de que es acorde con la vida.
Esa voluntad de poder es para Beauvoir la superación de la mujer como sumisa, como lo Otro;
propone una mujer individualista, perseguidora de su identidad y su libertad. Pero Nietzsche
tiene con respecto a la mujer una posición misógina. Su filosofía sólo se aplica a una parte de la
humanidad: los varones
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