Libro Derecho Colectivo Sustantivo Del Trabajo
Libro Derecho Colectivo Sustantivo Del Trabajo
CAPÍTULO I
NACIMIENTO Y FORMACIÓN DEL
DERECHO COLECTIVO DE TRABAJO
1. Consideraciones
La base general del Derecho Colectivo del Trabajo es el derecho de coalición. Por tal razón
el nacimiento y formación del derecho colectivo del trabajo debe de principiar con la historia del
derecho de coalición. De tal cuenta entenderemos que coaliciones la facultad de unirse en defensa
de los intereses comunes, y si esta libertad falta, no son posibles ni la huelga, ni el paro, ni la
libertad sindical, ni mucho menos la negociación y contratación colectiva. La primera batalla del
Derecho Colectivo del Trabajo tuvo que librarse para constituir el derecho de coalición, pues este
como ya se señalo es el punto de partida del derecho colectivo.
Todas las demás instituciones del derecho colectivo del trabajo, (pacto colectivo de
condiciones de trabajo, reglamento interior de trabajo, contrato colectivo, convenio colectivo y la
sentencia colectiva), fueron en términos generales instituciones licitas pero su valor estuvo sujeto
siempre a los cambios históricos del derecho de huelga y de asociación profesional, es decir, fue
hasta que se reconocieron legalmente aquellos, que se pudo dar paso al surgimiento con plena
validez y obligatoriedad de estos instrumentos colectivos. Nuevamente a nivel latinoamericano,
fue la legislación mejicana en 1917, la que estableció primero la obligatoriedad para los patronos
de negociar con sus trabajadores, pactos colectivos de condiciones de trabajo y contratos
colectivos de condiciones de trabajo. En Guatemala se reconoció la negociación colectiva a partir
de la Constitución Política de la República de 1945, y por primera vez desarrolló en la legislación
ordinaria lo relativo a dichos institutos en el primer Código de Trabajo promulgado precisamente
el 1 de mayo de 1947, conocido como el Decreto 330.
Nuestro Derecho Colectivo del Trabajo, configura la facultad de los trabajadores y de los
patronos para organizarse e intervenir como grupos en la solución de los problemas económico
sociales derivados de los contratos de trabajo. Sobre aquella base, la naturaleza jurídica del
estatuto es doble, porque es un derecho frente al Estado y también frente al empresario, es
precisamente por estos caracteres, que el Derecho Colectivo del Trabajo es de naturaleza pública.
En base a todo lo anterior puede apreciarse que el Derecho Colectivo del Trabajo concede
a los trabajadores y patronos una esfera de libertad intocable por el Estado, libertad diversa-y
encajable en el capítulo de las garantías individuales del derecho constitucional.
En conclusión, puede afirmarse que el Derecho Colectivo del Trabajo es un derecho frente
al empresario, porque la asociación profesional obrera permite igualarlas fuerzas dentro de la
empresa, constituyéndose en un instrumento de democratización del gobierno de la empresa, por
ello, precisamente la negociación colectiva significa que el derecho de la empresa es creado por el
empresario y por los trabajadores, cuestión que se considera el mayor avance del derecho del
trabajo en el Siglo XX. Finalmente y recogiendo otra corriente doctrinaria que afirma que el
Derecho Colectivo del Trabajo es Derecho Público, porque forma parte del Derecho Constitucional,
me parece como profesor del área laboral que la corriente en relación complementa lo ya
anotado, pues ya se apreció que el Derecho Colectivo del Trabajo comprende una serie de
derechos públicos subjetivos establecidos como garantías individuales en la Constitución Política
de la República, lo que sin lugar a dudas conduce a respaldar lo afirmado, pero sobre todo a
complementar la corriente válida que íntegra al Derecho Colectivo del Trabajo como una rama del
Derecho Público.
3. Finalidades del Derecho Colectivo del Trabajo
EI Derecho del Trabajo, tiene como finalidad suprema a la persona del trabajador y
concuerda con todo ordenamiento jurídico que tiene como finalidad última a la persona humana,
pero considera al hombre en un ángulo especial, en cuanto desarrolla con su trabajo, un servicio
útil a la comunidad. El principio base del Derecho del Trabajo puede mencionarse así: "el hombre
que trabaja cumple una función social y tiene derecho a recibir a cambio de su trabajo, los
medios que le permitan conducirse a una existencia digna".
Se consideran finalidades inmediatas del Derecho Colectivo del Trabajo, las siguientes:
El Derecho Colectivo del Trabajo sostiene que la organización de los trabajadores crea una
solidaridad gremial y esta es fuente unificadora de las opiniones. Afirma que de la unión
sindical obtienen los trabajadores un sentido de sus intereses que se constituye en la base
necesaria de su actividad política. En una democracia auténtica el principio de elección
mayoritaria dará oportunidades a los trabajadores para nombrar representantes legítimos
ante las asambleas legislativas y la misma organización de los trabajadores y su conciencia
de unidad determinará una fuerte corriente de opinión pública que podrá influir en la vida
de los regímenes democráticos.
EI Derecho Colectivo del Trabajo busca constituirse en un medio para buscar un mundo
mejor en el presente y en el futuro. Con base en esta finalidad en el siglo pasado las
grandes centrales obreras postularon la necesaria reforma del Estado, pudiéndose pensar,
aunque se considerara utópico, en una transformación política que cambiara el sistema de
representación mayoritaria por un sistema de representación profesional y en una
modificación del sistema económico para asegurar una mejor distribución de la riqueza.
Estas finalidades se han considerado siempre de obtención a muy largo plazo, pues los
antecedentes históricos en materia de elección de representantes sindicales ante el Congreso de
la República destacan una participación con un saldo muy negativo, lo que ha influido para que la
opinión de las bases sindicales sea contraria a respaldar aquellas propuestas.
Las instituciones del Derecho Colectivo del Trabajo que conforman el contenido de esta
área sustantiva del Derecho del trabajo, se dividen de la siguiente forma:
b.3. Convenio colectivo de condiciones de trabajo Arts. del 377 al 396 C.T.
Auditoría Interna.
Coordinación de Direcciones Regionales.
CAPÍTULO III
LIBERTAD SINDICAL
1. Libertad Individual, Social y Sindical
La historia del sindicalismo nos demuestra que las organizaciones sindicales nacieron y se
desarrollaron por la necesidad de los trabajadores de agruparse para conseguir mejores
condiciones de vida.
Cuando surgió la industria moderna, en el siglo pasado, y con ella la clase asalariada, las
condiciones de trabajo que se le impusieron eran inhumanas y por ello no tardo en manifestarse la
necesidad de agrupaciones para buscar mediante la fuerza de la unión, su superación económica y
social. Los trabajadores se encontraron con que, en ese tiempo, había varias formas de asociarse
que eran permitidas legalmente, pero que ninguna de ellas era adecuada ni útil porque no estaban
creadas ni permitidas para reclamar mejoras a los patronos, tales como aumentos de salarios y
condiciones humanas en la prestación de servicios dentro de las fábricas, ni mucho menos para ser
utilizadas en la organización de huelga, cuando se negaban sus peticiones. De ahí que buscaran
una forma distinta de asociación que fuera apropiada para tal propósito Y decidieron que unirse
en grupos coaligados sin ninguna regulación legal, pero si con fuerza, era el camino para su lucha.
Estos grupos coaligados carecían de personalidad jurídica en la forma que la vemos hoy en las
organizaciones sindicales. En principio tales coaliciones fueron reprimidas y su formación se
castiga al igual que la huelga como un delito, pero a pesar de ello los trabajadores, sin importarles
los castigos, de los cuales hay múltiples relatos históricos, insistieron en formarlas hasta lograr que
se reconociera su legalidad. Posteriormente fue 'reconocido el derecho de formar asociaciones
profesionales y consecuentemente el de formar organizaciones sindicales.
La evolución del derecho de constituir organizaciones sindicales ha tomado tal fuerza que
ha obligado a su estudio: a un estudio en el que se examinan desde todo punto de vista tos
derechos de los trabajadores y sus organizaciones dentro del campo social y económico en que se
desenvuelven.
De esos estudios se ha llegado a concluir que las organizaciones formadas por los
trabajadores para la defensa de sus intereses tienen que obedecer a ciertos principios
fundamentales para que cumplan sus fines en una forma adecuada. Estos principios
fundamentales a la vez que sirven de cimiento teórico a las organizaciones, explican en toda su
plenitud los alcances de los derechos y facultades tanto de los trabajadores como de las propias
entidades sindicales. De ahí que sea necesario su conocimiento. En general se mencionan como
principios fundamentales de las organizaciones sindicales los siguientes:
1) La Libertad Sindical;
2) La Exclusividad;
3) La Unidad;
4) La Democraticidad;
5) La Pluralidad;
6) La Capacidad.
No todos los estudiosos del derecho sindical están de acuerdo sobre cuáles son los
alcances de esos principios ni sobre, como deben aplicarse, sin embargo, por el momento ese
problema no va a ocupar nuestra atención, porque dados los fines didácticos de este trabajo,
hemos tomado como objeto del mismo explicar un principio que no es discutido por nadie y que,
como consecuencia, todo el mundo considera necesario para los sindicatos: la libertad sindical.
a) La Libertad individual;
b) La libertad social.
La libertad individual tiene, más que nada, una significación histórica, porque cuando se
reconoció que todos los seres humanos son libres y que como tales tiene una serie de derechos
con los cuales se puede expresar la condición de personas libres, como, por ejemplo, el derecho
de manifestar sus ideas (libertad de expresión), el derecho de trasladarse al lugar que desee
(libertad de locomoción), el derecho de profesar la religión que sea de su fe (libertad de culto), el
derecho de reunirse con otras personas para discutir asuntos comunes (libertad de reunión) y de
asociarse en forma permanente para los mismos fines, pero de carácter privado (libertad de
asociación), se tuvo la idea de que toda persona tiene esos derechos como un ente aislado, con
poca o ninguna relación con los demás hombres y con capacidades de acción suficiente para
realizarlos por sí solo. Pero la realidad ha demostrado que eso no es cierto, y que el hombre
depende mucho de los demás con quienes está en convivencia o comunidad. Ello demostró que
aquellos derechos eran más que todo un ideal que no tenían efectividad, real y que muchos seres
humanos no podían disfrutar de los mismos. La conclusión a que se legó es de que el hombre solo
no puede defender ciertos derechos y libertades que le corresponden.
La libertad social, pues, ha nacido de la acción de los trabajadores por realizar los derechos
que les asisten como seres libres, acción que se ejercita a través de sus organizaciones sindicales
que son los instrumentos que se han adecuado a las necesidades de los trabajadores para ese fin.
En consecuencia, dentro de la libertad social se incluye también el derecho que esas
organizaciones tienen en si, como seres sociales independientes de cada trabajador, pero
estrechamente vinculados a los mismos.
La libertad sindical comprende para los trabajadores el goce y ejercicio de los siguientes
derechos:
Cada uno de estos derechos necesita de una explicación, resumida pero que comprenda su total
concepto; AI hacer esta exposición habrá ocasión también de una explicación general de aquellas
circunstancias que conducen a la negación parcial o total de la realización de cada derecho.
Puesto que la libertad sindical ha sido reconocida por la acción de la clase trabajadora en
su lucha por mejorar sus condiciones de vida, es propio afirmar que son los titulares por excelencia
de los derechos que presupone aquella libertad. Todos entendemos a quienes nos referimos
cuando hablamos de los trabajadores, pero el problema se complica cuando tratamos de decir
quienes son trabajadores. La forma de denominar a los trabajadores como una comunidad total de
seres humanos que tienen la condición económica de vivir de su trabajo, ha evolucionado y. si
bien, se encuentra bastante arraigado hablar de la "clase trabajadora" también encontramos que
se usan palabras como "estamento" para indicarla, o de "profesión" de los trabajadores, siendo
este último un término ya generalizado entre los juristas que tratan problemas laborales, tanto es
así que al hablar de los sindicatos los mencionan como "asociaciones profesionales" u
"organizaciones profesionales".
Lo cierto es que todavía no se ha encontrado un concepto que este tan arraigado y sea tan
usado, en todo circulo, como el de "clase trabajadora" repetimos, dentro de la misma se
comprende a todos aquellos que viven de su trabajo, que se ven obligados a subsistir de su trabajo
porque carecen de bienes de producción.
La libertad sindical tiene como fundamento el ejercicio de derechos que sobre todo sirven
para constituir, organizar y hacer funcionar organizaciones sindicales. De tal manera que éstas
también son sujetos de la libertad sindical por cuanto que ya constituidos pasan a tener una
personalidad legal y de acción distinta a la de los trabajadores considerados individualmente, y
como tales pueden reclamar derechos propios (afiliarse a federaciones) ejercer una multitud de
actos a nombre propio, contraer obligaciones y responder de las que se les impongan legalmente.
En la realidad es poco o casi nada el uso o ejercicio de esta libertad por parte de los
empleadores porque han visto que la organización de tipo sindical no es propia ni adecuada para
los medios de defensa que intra, inter y extra patronalmente puedan utilizar; y siguiendo el mismo
proceso histórico observado en los trabajadores, que crearon sus propias organizaciones porque
cuando nacieron, como clase no las había apropiadas ni permitidas para su acción, así los
empleadores han creado nuevos tipos de asociación (cámaras, supercámaras) para asumir su
acción.
Pero cualquier cosa que se diga de las organizaciones sindicales, lógicamente será
aplicable a las organi~ci0nes-sindicales patronales, salvo las vicisitudes.
Como al hacer referencia a los trabajadores, se indicó que los mismos forman una clase,
debemos, además de la referencia que hicimos a los que viven de su trabajo, en general,
especificar ahora más concretamente quienes pueden hacer uso de esta libertad, obligados por la
circunstancia de que muchas veces se niega, su ejercicio a determinadas categorías de
trabajadores. En resumen, pueden hacer uso de la libertad sindical:
A este respecto el punto de partida es una disposición que por ser la más amplia y general,
abarca todos los casos y todas las regiones, nos referimos al Artículo 20 del Convenio Internacional
de Trabajo No. 87 relativo a la Libertad Sindical ya la Protección del Derecho de Sindicación. De
conformidad con esta disposición, los trabajadores y empleadores sin ninguna distinción tienen el
derecho de constituir las organizaciones que estimen convenientes.
Como la disposición legal mencionada habla de constituir las organizaciones que estimen
convenientes tanto trabajadores como empleadores podría creerse que el reconocimiento de ese
derecho da lugar a que los mismos puedan fundar cualquier clase de organizaciones incluyendo
aquellos que no tengan una naturaleza propiamente sindical como organizaciones de tipo
comercial, de tipo político, etc. Sin embargo, no debemos perder de vista que el nombre mismo
del convenio nos orienta sobre la clase de organizaciones que está permitido constituir en ejercicio
de la libertad sindical pues tal convenio es "relativo a la Libertad Sindical" precisamente y no
podría regular la constitución de otra clase de organizaciones más que las sindicales ya que
reglamenta la libertad precisamente para ellas. Por otra parte, estimamos que esta consideración
debe ser así puesto que el derecho para constituir otra clase de organizaciones ya está
reglamentado por otras leyes, así para constituir asociaciones de tipo comercial existen las leyes
comerciales para constituir organizaciones políticas existen regulaciones legales que contiene
disposiciones para el ejercicio de los derechos ciudadanos.
Entendido pues, que la norma expresada en el Artículo 2 del Convenio No. 87 se refiere a
organizaciones que tengan como campo propio la acción de tipo sindical, o sea la que se establece
en el Artículo 10 del mismo convenio (defensa de los intereses de trabajadores) debe aclararse
que muchas veces las organizaciones sindicales son denominadas o bautizadas con un nombre que
no indica cuál es su objeto, pero ello no importa, pues lo esencial es que se constituya la
organización con el propósito propio de las organizaciones sindicales.
En primer lugar, existe la forma de sindicación vertical. Mediante este sistema se agrupan
los trabajadores de una empresa o centro de producción sin importarles cuál es su oficio ni la
especialidad de su profesión, para constituir un sindicato cuya acción se va a desarrollar única y
exclusivamente dentro de la empresa donde trabajan sus fundadores y afiliados.
La única desventaja del sindicato de empresa es que constituye una comunidad cerrada,
ya que su acción no puede salirse de la empresa o centro de producción. y consecuentemente
constituye comunidades aisladas de trabajadores. lo que es contrario a los fines de unidad general
de la clase trabajadora.
Por último, los trabajadores pueden constituir sus organizaciones sindicales tomando
como base, no una empresa ni un oficio determinado, sino abarcando una industria determinada.
En las organizaciones industriales se agrupan los trabajadores que desean recoger las
experiencias de las organizaciones de empresa y gremiales, pues si la gremial se presenta con un
carácter egoísta porque únicamente mira la solución de los problemas del oficio que agrupa y el de
empresa si bien atiende en mejor forma la solidaridad de la comunidad obrera, también aísla a los
trabajadores porque encierra su acción en una sola empresa o centro de trabajo, la organización
industrial en cambio, acepta el principio del sindicato de empresa en el sentido de que los
trabajadores se agrupan para fundar su organización única y exclusivamente por su condición de
trabajadores, pero no se limitan a una sola empresa sino que se agrupan los de varias empresas
que se dedican a una actividad económica industrial igual.
Pero la organización industrial también tiene sus defectos que a nuestro juicio son
subsanables con un sistema de organización adecuado, pues se le achaca que se encuentra en
dificultades al momento en que surgen problemas particulares en cada empresa de las que abarca
la organización y se ha considerado adecuado o lógico que los resuelvan los trabajadores de la
respectiva empresa y no la organización industrial.
La segunda forma de organización, o sea la de segundo grado es Ila que en nuestro medio
se llama federación, en la cual se agrupan ya no trabajadores individualmente considerados, sino
sindicatos ya formados con personalidad jurídica propia que en Asamblea General han decidido
llegar a constituir la Federación.
En otras palabras, en el sindicato los afiliados son los trabajadores y ellos llegan a la sesión
donde se constituye el mismo.
En la Federación los afiliados son los sindicatos y son sus representantes los que se reúnen
para constituirla.
En la Confederación los afiliados son las federaciones y sus representantes son los que
hacen la sesión donde se constituye.
Todavía queda una forma de organización más potente, aunque es la organización sindical
internacional, como veremos más adelante.
Un solo centro de trabajo en una empresa: (un edificio) o una región del país;
Varios centros de trabajo (varios edificios) en diversos sitios de la misma ciudad;
Varios centros de trabajo en diversas ciudades o lugares;
Varios centros de trabajo en una misma región del país;
Varios centros de diversas regiones del país;
Varios centros de trabajo en todo el país;
Varios centros de trabajo en diferentes países.
a) Local. Cuando su campo de acción queda reducido a un centro de trabajo, sitio o lugar
específico, relativamente pequeño. Hablando desde el punto de vista territorial.
b) Regional. Cuando por el campo de acción que abarca la organización ya no se limita a un
centro o lugar de trabajo sino a toda una región o regiones territoriales de dimensiones
geográficas considerables, dentro de un país.
c) Nacionales. Cuando el campo de acción de la organización abarca a todo un país.
d) Internacionales. En virtud de que su acción abarca parte o todo el territorio de dos o más
países o estados soberanos; sin embargo, muchas veces a las organizaciones sindicales
internacionales también se les califica de regionales porque sus funciones las desempeñan
en varios países a los cuales en conjunto se les señala como una determinada región,
como por ejemplo Centroamérica.
Este acto de formar una organización sindical tiene que ser considerado en tal forma, para
que sea libre, que el sólo hecho de constituirse sea necesario para que exista la organización y
tenga la capacidad plena de actuar y desarrollar su acción y sus programas.
Ahora bien, la organización debe nacer en tal forma que no necesite el auxilio de nadie
para actuar y debe dársele un camino o una guía para desenvolverse en su actuación. De lo
contrario de nada serviría que naciera libremente, si por falta de guías se quedara inmovilizada,
estática, inútil para defender a sus afiliados. Esta guía, camino o método para poder actuar
significa el ejercicio de otros derechos que son los que le van a dar dinamismo y movimiento a la
organización sindical y se principian a ejercer en el momento preciso de nacer la misma y que se
ejercerán también después, como parte de la vida dinámica de la organización y son:
Para hacer una comparación de lo que significan los estatutos, diremos que son para la
organización sindical lo que la Constitución de la Republica para un país. En ellos se establece lo
que se llama "estructura" del cuerpo social creado, o sea, lo que para el cuerpo humano es el
esqueleto, o las columnas de concreto y hierro que van a sostener todo un edificio. También allí se
establece cual va a ser el oficio que va a desempeñar cada una de las partes de la estructura y
desde luego cual va a ser el oficio de toda la organización.
Redactar libremente los estatutos significa que los trabajadores deben elaborarlos y
aprobarlos sin presiones de ninguna clase, ni de ninguna persona o autoridad ajena a ellos y
también que no necesitan de ninguna autorización previa ni posterior para ser ley interna del
sindicato. Si los estatutos estuvieran sujetos a una revisión para aprobarlos o improbarlos
prácticamente la constitución libre del sindicato quedaría en el aire porque habría que esperar que
alguien, una autoridad, les diera su aprobación y mientras tanto la entidad sindical estaría
inmovilizada como sucede en algunos sistemas y esto es una limitación que no es aceptable ni
legalmente ni desde el punto de vista del interés de los trabajadores.
Por último, los estatutos elaborados en el mismo momento en que se han creado por la
organización sindical, no son eternos porque pueden ser cambiados o reformados por la Asamblea
General y Las reformas o cambios posteriores también deben ser efectuados libremente, sin
presiones de empleadores ni autoridades sin la necesidad de ser aprobados ni antes, ni después
por ninguna autoridad. Más adelante veremos cual es la forma en que deben ser conocidos por la
sociedad los estatutos para que tengan fuerza de ley.
En todo país soberano existe un poder legislativo que es el que formula las leyes para los
ciudadanos, es decir, escriben mandatos, que todos tienen que cumplir un poder ejecutivo que
cuida que esas leyes se cumplan. Dentro de una organización sindical existe una situación
semejante pues tiene su máximo poder ejecutado por la asamblea general que es la que da las
leyes o mandatos a todos los afiliados, pero para que se cumplan estos mandatos de la asamblea
hay necesidad de nombrar dentro de los afiliados a quienes como en el poder ejecutivo de las
naciones se encarguen de cuidar que se cumplan y ejecutarlos, así mismo el poder ejecutivo de las
organizaciones sindicales reside en sus miembros del Comité Ejecutivo.
Los miembros del comité ejecutivo, son las personas que sustituyen a los afiliados en la
ejecución de los mandatos o leyes que se han acordado en asamblea y en consecuencia los
representantes ejecutan la voluntad de la organización sindical.
Las organizaciones sindicales requieren para cumplir su función de muchas actividades que
jamás llegarían a realizar sin tener directivos. Necesitan por ejemplo, cumplir en primer lugar con
cualquier mandato de la asamblea, representar la organización ante otras personas u
organizaciones (sindicales, empleadores, autoridades, etc.), vigilar el cumplimiento de los
estatutos y demás reglamentos que emita la asamblea, de los contratos individuales de trabajo en
las empresas, de los convenios colectivos de condiciones de trabajo, cuidar y administrar los
bienes de la organización (cuotas, sede, equipo, etc.) y en general ejecutar los planes y programas
de acción sindical. En fin, es tan variado el número de actividades de la organización que quienes
se encuentran en el papel de ejecutivos deben gozar de toda la confianza de los afiliados. Para
poder designar a aquellos de los afiliados que son de su confianza para ese papel debe de haber
una absoluta libertad en el acto de la designación de tal manera que no se permita la imposición
de ejecutivos por influencia ni de los empleadores ni de autoridades de ninguna clase que
posteriormente en lugar de cumplir los mandatos y programas de la organización Cumplan
mandatos y programas ajenos a los acordados por los propios trabajadores.
La designación desde luego deberá efectuarse por la asamblea general mediante los
procedimientos democráticos que se imponen en los respectivos estatutos y esta designación
debe ser por el tiempo que los trabajadores deciden libremente, de acuerdo con la Ley sin
cortapisas, salvo las que ellos mismos autoricen.
Para poder darle a una organización su modo de hacer las cosas es necesario saber antes
que clase de organización es, su naturaleza, su campo de acción y sus límites.
Si las organizaciones sindicales son un medio nada más para realizar un fin de los hombres
que trabajan, su acción y sus programas deben estar de acuerdo con esta naturaleza instrumental
que tiene la entidad sindical.
Debe pensarse que las organizaciones sindicales luchan por los derechos del hombre de
trabajo y, en consecuencia, primero son los trabajadores, después los trabajadores y por último los
trabajadores, pero no los trabajadores considerados de uno en uno sino el grupo de trabajadores
que conforman la organización considerados como poder social y que como tal busca proteger los
derechos del hombre de trabajo y, si es necesario. mejorar el mundo de tal manera que sea
realidad el respeto y cumplimiento de esos derechos.
a) Fines generales: luchar por los derechos del hombre de trabajo y la transformación de la
sociedad si es necesario para hacer efectivos tales derechos y la unidad de la clase
trabajadora; y
b) Objetivos concretos: defensa profesional o sea defensa y mejoramiento de condiciones de
trabajo, protección de intereses sociales, económicos y morales; y unidad de sus afiliados.
Sin embargo, debemos ser sinceros y expresar que los fines de las organizaciones
sindicales dependen en gran medida de la ideología del ambiente social en que se constituyen.
Hemos visto hasta ahora, cuáles son los aspectos más importantes de la libertad sindical
en lo que se refiere a la fundación de organizaciones sindicales. Toca su tumo al tema relativo al
ingreso y permanencia en organizaciones ya fundadas.
a) La libertad positiva así llamada por garantizar la decisión de ingreso a una asociación
sindical.
b) La libertad negativa llamada así por garantizar:
b.1. Abstener de ingresar y permanecer como sujeto sin afiliación a una determinada
organización, y;
b.2. La renuncia a seguir perteneciendo a una organización sindical.
Una vez el sujeto laboral ha decidido ingresar a una organización sindical determinada y
llene los requisitos establecidos en los estatutos de la misma su derecho a ingresar es indiscutible.
Tanto es asi que si la propia organización rechaza su ingreso puede hacerlo valer ante los
tribunales correspondientes para ser admitido aun en contra de la voluntad de la propia
organización. Desde luego que para llenar los requisitos que establecen los estatutos deben darse
en el solicitante, circunstancias de orden personal propiamente dichas, así como condiciones de
orden concreto que lo hagan apto para ingresar. Solo así podría legar a reclamar su ingreso
forzado. Nos referimos a ser trabajador de la empresa, industria o gremio que agrupa la
organización, edad, capacidad civil, etc. comprendidos dentro de las reglas establecidas en los
estatutos para la admisión de nuevos miembros. Pero que generalmente quedan volviendo a la
decisión que tome el sujeto por afiliarse, esta decisión puede verse afectada en dos sentidos:
a) En sentido negativo, para que no lo haga, en cuyo caso generalmente proviene del sector
empleador, ya sea directa o indirectamente por medio de otros sujetos.
b) En sentido positivo, para que se sea forzado a ingresar mediante el establecimiento de
normas de sindicalización obligatoria directa o indirectamente.
a) La fórmula del taller cerrado (Closed Shop) mediante la cual la empresa contrata
únicamente trabajadores afiliados al sindicato que pacto con la misma y solo mientas
permanezcan como afiliados al mismo. Este sistema conduce al sindicato único y
obligatorio por lo menos en la empresa o empresas donde se ha pactado con la
organización sindical respectiva.
b) La fórmula del arrendamiento preferente (Preferential Hiring) mediante el cual se
flexibiliza un poco el anterior sistema ya que el empresario se obliga a contratar de
manera preferente a los miembros del sindicato, pero puede contratar trabajadores no
afiliados si la organización sindical carece del personal necesitado.
c) La fórmula de empresa sindicalizada (Union Shop) mediante la cual también los
empresarios contraen la obligación de dar trabajo solo a los miembros del sindicato
pactante o adherido. Conduce también aun sindicalismo obligatorio.
d) La fórmula de cláusula de retención (Check-Off) que es la obligación de la empresa de
descontar las cuotas sindicales de los afiliados a la organización sindical.
Contra esta clase de fórmulas el derecho de origen latino (y desde luego el guatemalteco
que es el que nos interesa) ha reaccionado formulando nomas que las prohíben por considerar
que anulan la libertad del trabajador de no pertenecer a ninguna organización o de salirse de
donde se encuentra afiliado.
Pero en realidad esta ha sido una reacción debida a un malentendido. El origen de esas
cláusulas ha sido la actitud de los empleadores de utilizar toda clase de recursos para evitar que
los trabajadores ingresen a las organizaciones sindicales o permanezcan en las mimas como
afiliados. Si los empresarios se abstuvieran de hostigar al movimiento sindical, no habría necesidad
de esas cláusulas de tal manera que han nacido no con el ánimo de negar la libertad a los
trabajadores sino por el propósito de sostener vigente y efectivo el derecho de formar sindicatos y
de que los mismos no mueran por la acción empresarial. Si se ha reconocido el derecho que tienen
de existir las organizaciones sindicales y se dan actos empresariales que atacan ese derecho,
forzosamente debe reconocérseles a aquellas su derecho de defensa mediante las cláusulas
mencionadas, en otras palabras, las mismas no tienen por objeto obligar a los trabajadores a
permanecer en las organizaciones, sino impedir que la acción que se ejecuta tenga por resultado la
destrucción de las propias organizaciones.
Pero este principio se encuentra en crisis y es discutido porque ya hemos visto que el
establecimiento de esta libertad usado por la parte empleadora para presionar a los trabajadores
a no ingresar o a renunciar de las organizaciones sindicales mediante ofrecimientos o mediante
presiones ilegales, en todo caso, por la intención, lo ataca constantemente.
Es decir que notamos la necesidad de la sindicación obligatoria sea directa o indirecta aun
cuando la misma sea calificada de contradictoria con la libertad individual de los trabajadores, lo
que estimamos es una dimensión bastante discutible del problema porque a nuestro juicio la
libertad de retirarse de las organizaciones sindicales constituye uno de los elementos básicos que
determinan la debilidad del movimiento sindical en nuestro país.
Para tener elementos suficientes para juzgar esta situación es necesario notar que del
sindicalismo en relación al hombre se puede afirmar:
a) Que es un movimiento impuesto por necesidades ineludibles y de presiones de orden
social de la civilización.
b) Que más que un ataque a las libertades individuales de los hombres que viven de su
trabajo produce en los mismos un cambio en su naturaleza por cuanto les abre una visión
de su particular mundo, totalmente distinta al que pueda tener estando solo. Conoce en
este aspecto un amplio margen de posibilidades de desarrollo facilitadas por la potencia
social de la agrupación.
c) Que los mandatos de las organizaciones sindicales que afectan la voluntad y libertad
individuales, aparentemente, también van en otros órdenes de la vida en donde no se
predica tal limitación, sino que se considera necesario (vida religiosa, vida política. vida en
sociedad, vida en otra clase de agrupaciones de ingreso obligatorio).
d) Las garantías que en el orden personal puedan tener los trabajadores en calidad de
afiliados dependen de la capacidad de establecer un buen orden administrativo y legal,
interno y externo de las organizaciones. Tomando en cuenta lo anterior queda
suficientemente claro que no es que haya contradicción con la libertad individual en la
sindicalización obligatoria, sino que se establecen medios de realización colectiva, que
tienden a desarrollar la posibilidad plena de justicia social.
8. Autonomía sindical.
a) Las fuerzas del Estado (de los gobiernos) que por su tendencia política estaban aliadas con
los empresarios.
b) Las fuerzas de los empleadores.
Contra las fuerzas del Estado reclamaron las organizaciones su autonomía a veces también
llamada al principio independencia o soberanía para lograr la unidad de los trabajadores.
Contra los empleadores utilizaron la unidad que les otorgó su autonomía en su lucha por
mejorar sus condiciones de trabajo.
La autonomía de las organizaciones sindicales significa asi la libertad que tienen frente al
Estado y frente a los empresarios, dentro de una nación. Libertad que significa que no debe haber
intervención ni de las fuerzas del Estado ni de los empleadores en el funcionamiento de aquellas
cuyo manejo corresponde en su totalidad a los propios trabajadores.
Pero el grado de libertad o autonomía que gocen las organizaciones tiene sus límites
porque no pueden romper el orden jurídico del país donde funcionan oponiendo su poder al poder
del Estado de tal manera que lo destruyan, porque ello significaría anarquía. Los hombres y sus
grupos han organizado el Estado en tal forma que éste ha quedado como la autoridad suprema
contra la cual únicamente se puede hacer valer los derechos y la libertad en el grado y dentro de
los límites que se establecieron cuando se formó. Pero esta situación no es estable pues la historia
demuestra que los derechos se han conquistado poco a poco y contra las fuerzas que se oponen a
aquello que los hombres consideran indispensable para supervivir. Así ha sucedido también con
los trabajadores, pues poco a poco han logrado a través de su lucha el reconocimiento de cada
uno de sus derechos y del ejercicio libre de los mismos.
Las limitaciones que impone la autoridad estatal son de carácter general pero ya en
concreto la autonomía de las organizaciones se traduce en la libertad de organizarse interna y
externamente, de crear su propia ley con los estatutos, de administrar sus bienes y de planificar su
programación y ejecutarla, todo ello sin que intervengan ni autoridades estatales ni patronos. Pero
también la autonomía o libertad de las organizaciones sindicales tiene que ser responsable pues su
acción no puede ser arbitraria y tienen que respetar los derechos de los demás en lo que las leyes
lo reconozcan. En conclusión, la libertad de las organizaciones sindicales debe desenvolverse
dentro de la legalidad.
CAPÍTULO IV
BREVE HISTORIA DEL SINDICALISMO EN GUATEMALA
1. Etapa de las Mutualidades de 1821 a 1920
Durante todo este periodo solo florecen asociaciones de carácter mutualista, con
fundamento en el derecho genérico de asociación.
Su composición es artesanal o sea que sus miembros son obreros que laboran por cuenta
propia en pequeños talleres.
Los fines que se proponen se limitan al socorro y auxilio mutuo o al estudio. No perseguían
fines reivindicativos.
Comprende los gobiernos de Don Carlos Herrera (1920-1921); General José María Orellana
(1921-1926); Y General Lázaro Chacón (1926-1930).
La composición de sus organizaciones sigue siendo artesanal, aun cuando los trabajadores
de las grandes compañías extranjeras Muelleros, Bananeros, Ferroviarios, participan en
gran medida, también lo hacen en gran escala los artesanos, los obreros de pequeños
talleres y los propietarios de éstos.
Superan el carácter mutualista, constituyendo los primeros sindicatos, y los fines que se
proponen ya son de carácter reivindicativo.
La sindicalización es predominantemente urbana, concentrada en la capital, hasta 1930
que se incursiona en el campo.
El movimiento obrero nacional establece contacto con el movimiento internacional.
1925
Hubo gran cantidad de huelgas, de zapateros, panificadores, así como de las grandes
compañías extranjeras: United Fruit Company, la Empresa de los Ferrocarriles
Internacionales de Centro América (IRCA), algunas tuvieron éxito, otras no, debido a que la
proliferación de conflictos fue tal en esta época que los escasos e inexpertos cuadros
dirigenciales no se alcanzaban para atenderlas.
Para 1930 se incursionó en el campo.
Es la etapa de mayor auge del sindicalismo en la historia del país, se inicia con el
derrocamiento del General Jorge Ubico y concluye con el derrocamiento del coronel Jacobo
Árbenz Guzmán, además del gobierno de Juan José Arévalo.
Debido a la incipiente industrialización del país ya existe clase obrera, aunque la pequeña
empresa sigue predominando.
El sindicalismo sigue siendo urbano, la organización en el campo ocurre hasta el 17 de
junio de 1952, con la emisión de la Ley de Reforma Agraria por medio del Decreto 900.
Las organizaciones sindicales ya hacen un claro deslinde entre fines inmediatos o
meramente reivindicativos y fines mediatos, con planteamientos de política nacional e
internacional.
1944
El 3 de julio de 1944 se funda la Asociación Nacional de Maestros, que luego se transforma
en el Sindicato de Trabajadores de la Educación de Guatemala (STEG);
De julio a septiembre de ese año, se funda la confederación de Trabajadores de
Guatemala (CTG), formada por gran cantidad de sindicatos gremiales. EI 5 de octubre de
1944, la CTG, pide por primera vez al gobierno, la emisión de un Código de Trabajo.
1948
El 5 de mayo de ese año, se celebra por primera vez en nuestro país un pacto colectivo de
condiciones de trabajo entre el SAMF y la Internacional Railways of Central América
(IRCA).
Durante toda esta década proliferaron los conflictos, yendo los trabajadores a muchas
huelgas, impulsadas por asociaciones profesionales o por simples coaliciones de
trabajadores, destacando las huelgas de los trabajadores de las compañías
internacionales, pero teniendo también destacada participación los demás trabajadores,
desde panificadores, albañiles, trabajadores de beneficios de café y de la pequeña
industria.
A pesar de cierto impulso que recibe la industria, el sindicalismo se desarrolla con lentitud
y a veces permanece estacionario.
La reorganización de las asociaciones profesionales, tiene lugar en las ciudades, la
organización en el campo es hasta años después que se prefiere impulsar el movimiento
cooperativista.
El movimiento sindical permanece desorganizado, actuando muchos sindicatos por su
cuenta, en forma aislada, perdiendo con esto la finalidad esencial del sindicalismo como
método de acción.
Como consecuencia de lo anterior hay centrales obreras que plantean una lucha
reivindicativa exclusivamente y otras reivindicativas como fin inmediato y de participación
política como fin mediato.
Del año de 1957 al año de 1975, se plantearon gran cantidad de huelgas, entre ellas
podemos mencionar, el conflicto planteado por los trabajadores de la Licorera EI
Esfuerzo;: Los trabajadores del I.G.S.S., para obtener la jornada única; El Sindicato de
Trabajadores del Crédito Hipotecario Nacional en 1966, para obtener la negociación de un
pacto colectivo de condiciones de trabajo, pero fracasan y se emite un reglamento que
prohíbe la huelga y el arbitraje que aún está vigente en la empresa; el SAMF, va a la huelga
en procura del pago de salarios atrasados; La comisión Industrial del Atlántico (CIDASA) en
1972, tiene planteamiento por parte del sindicato de trabajadores para negociar su
segundo pacto colectivo; en 1973, el Frente Nacional Magisterial, organización sin
personalidad jurídica, logra conseguir sus peticiones frente al Estado; el sindicato de la
Municipalidad de Guatemala logra reinstalar en sus puestos a varios trabajadores.
Esta es la etapa de mayor represión en contra del movimiento sindical, pues la lucha
contrainsurgente del Ejército de Guatemala fija como objetivo la desarticulación del
movimiento sindical, llegándose al extremo de implementar como estrategia en contra del
desarrollo de aquél, el aniquilamiento de su dirigencia por medio de las desapariciones
forzadas y las ejecuciones extrajudiciales, en esta etapa son asesinados cientos de
dirigentes sindicales y de otros grupos sociales como asociaciones estudiantiles y de
nuestra misma Universidad Nacional que dentro de aquella ola de represión es mudo
testigo de la caída de muchos de sus intelectuales dentro de los que se incluye a más de
sesenta y cinco profesores de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, no por gusto esta
época ha sido calificada como la más represiva y sangrienta de todas las que los
movimientos sociales vivieron en América Latina durante el siglo XX, a tal cuenta que ni la
dictadura de Pinochet en Chile, ni la de los militares argentinos en aquella República
tienen comparación con la vivida en nuestro país.
Abarca desde los gobiernos de Arana Osorio, Laugerud García, Lucas García, Ríos Mont y
Mejía Victores. Es en el gobierno del General Romeo Lucas García, periodo durante el cual
se destaca la mayor parte de desapariciones forzadas y ejecuciones extrajudiciales, se
calcula que más de quinientas mil personas perdieron la vida en ese período. Esta etapa es
tan cruenta y trágica para el movimiento sindical que dentro de ella en el año de mil
novecientos ochenta se da la desaparición por las fuerzas de seguridad del país de los
veintiocho dirigentes de la Central Nacional de Trabajadores, de los que hasta el día de
hoy no se conoce su paradero y solo se corre el rumor de que los cadáveres de los mismos
fueron lanzados al cráter del Volcán de Fuego. Durante este periodo el gobierno de Lucas
García únicamente reconoce a un solo sindicato que fue el sindicato de Voceadores de
Periódicos, esto y a pesar de que hubo otras organizaciones en formación que solicitaron
su reconocimiento pero que nunca fueron admitidas. Posteriormente la época continua
con el derrocamiento del General Lucas García el 23 de marzo de 1982, y asume el poder
una Junta Provisional de Gobierno encabezada por el General José Efraín Ríos Mont, quien
posteriormente asumiría el control total del gobierno y lejos de deponer las prácticas
represivas de aniquilamiento y desaparición forzada las incrementa a tal extremo de que
con él surgen las políticas de tierra arrasada y fusiles y frijoles, que tendrían por objeto el
crear un nivel más alto de represión. De esas políticas no se escapó el movimiento sindical
a quien se reprimió con la misma saña del gobernante anterior, y como cosa novedosa
también se implementó la represión legal por medio del Decreto Ley 55-83, que
transforma la corriente de sindicación única que acogía el Código de Trabajo a sindicación
plural y es a partir de aquel momento cuando pueden coexistir en cada centro de trabajo
dos o más sindicatos, pues la finalidad de Ríos Mont, era la de atomizar el movimiento
para dividirlo y de consiguiente debilitarlo. El gobierno de Ríos Mont, termina el 23 de
agosto de 1983, cuando es derrocado por el General Humberto Mejía Victores, quien
controla el gobierno hasta 1985, cuando después de crearse la nueva Constitución Política
del país, entrega el poder al primer gobernante del periodo democrático, Marco Vinicio
Cerezo Arévalo. Durante el período de Mejía Victores no se observan mayores cambios,
pues se mantienen las mismas políticas de Ríos Mont e incluso se allana el campus de la
Universidad de San Carlos y se atenta contra sus instalaciones.
Las organizaciones de esta época se movieron en dos marcos legales distintos siendo el
primero la Constitución Política de 1965, durante el gobierno de Romeo Lucas García y el
estatuto fundamental de gobierno desde que asume el gobierno de José Efraín Ríos Mont
hasta el 14 de enero de 1986, en que entra en vigencia la actual Constitución Política de la
República.
Las organizaciones de esta época se mueven en dos marcos legales distintos siendo el
primero la Constitución Política de 1985, y el Decreto 71-86 del Congreso de la República
que contiene la Ley de Sindicalización y Regulación de la Huelga de los Trabajadores del
Estado.
7. Constitución de Sindicatos
1.1. Definición.
El artículo 206 de nuestro Código de trabajo define al Sindicato como " toda asociación
permanente de trabajadores o de patronos o de personas de profesión u oficio independiente
(trabajadores independientes), constituida exclusivamente para el estudio, mejoramiento y
protección de sus respectivos intereses económicos y sociales comunes."
Por su lado Euquerio Guerrero define al sindicato o asociación profesional como "la
asociación de trabajadores o patronos constituida para el estudio, mejoramiento y defensa de sus
respectivos intereses".
1.2. Clasificación.
Los artículos 206 y 215 del Código de Trabajo clasifican a las asociaciones profesionales en
sindicatos por su naturaleza yen sindicatos por su composición, para una mayor
ilustración veamos cada una de estas clasificaciones:
De conformidad con el artículo 211 del Código de Trabajo deben considerarse principios
de la política de defensa y desarrollo del sindicalismo que debe promover el organismo ejecutivo
por conducto del Ministerio de Trabajo y Previsión Social, los siguientes:
Todos estos son principios o bases que imperativamente debe desarrollar el Ministerio de
Trabajo y Previsión Social a favor de defender y desarrollar el sindicalismo, cumpliendo con esto lo
dispuesto en el convenio 87 de la Organización Internacional del Trabajo que obliga a los estados
que ratificaron el convenio a generar una política de esta naturaleza.
Por otro lado, conviene también relacionar a quienes no pueden ser parte del sindicato. A
este respecto se prevé que además de que ninguna persona puede pertenecer a dos o más
sindicatos simultáneamente, es decir a dos sindicatos que existan en un mismo centro de trabajo
donde labore la persona, tampoco pueden pertenecer a este los siguientes trabajadores:
Los trabajadores de confianza al servicio del empleador que por su alta posición jerárquica
se encuentren comprometidos a defender de manera preferente los intereses del
empleador.
Los trabajadores que ocupen cargos de dirección o representación al servicio del
empleador, cuya función también los obligue a identificarse y a defender los intereses del
empleador.
Para la determinación de todos los casos de los trabajadores que deben de ser excluidos
de la posibilidad de ingresar al sindicato, debe atenderse siempre al puesto que ocupa la persona y
en ningún caso a las personas en particular pues son las funciones asignadas a los puestos de
trabajo, las que se identifican con la obligación de defender los intereses patronales y en ningún
caso las personas. Lo que se busca con esta situación es evitar que se prive del ingreso al sindicato
a personas que no ocupen puestos cuya función se relacione con defender los intereses del
empleador. Para ello este control se complementa con el visto bueno que de todas estas
excepciones que a su vez deberán contemplarse en los estatutos del sindicato, deberá dar la
Inspección General de Trabajo.
1.7.1. La multa. Esta es una pena de carácter pecuniaria y resulta ser la menos
significativa. Se impondrá en el caso de que los organismos sindicales contravengan alguna
disposición legal que se encuentre sancionada con la imposición de una multa. Su incidencia es
muy poco común en vista de, el poco control que existe por parte de los órganos administrativos
de trabajo para constatar con eficacia, la contravención de las normas de trabajo por parte de los
sindicatos.
1.7.2. La disolución. Esta es la pena más grave que se puede imponer a los organismos
sindicales y consiste en la cancelación de la inscripción de la personalidad jurídica del sindicato en
el registro público de sindicatos. Como la imposición de esta pena se da a instancias del Organismo
Ejecutivo y del Ministerio de Trabajo y Previsión Social se establece como garantía del derecho de
defensa y del debido proceso de las organizaciones sindicales la imposibilidad de que la disolución
pueda acordarse administrativamente y se obliga a que la misma, deba ser promovida en juicio
ordinario ante los tribunales de trabajo y previsión social quienes serán los que
deban resolver si procede o no la disolución.
La disolución promovida a instancias del Organismo Ejecutivo por conducto del Ministerio
de Trabajo y Previsión Social ante los Tribunales de Trabajo y Previsión Social, en los
siguientes casos:
1. Cuando los sindicatos tengan un número inferior al mínimo de asociados que manda la
ley. Esta causal se refiere al caso en que los sindicatos de trabadores llegaran a tener
un número inferior a los veinte afiliados que manda la ley y los sindicatos de patronos
legaran a tener un número inferior a los cinco que manda la ley.
2. Cuando los sindicatos no cumplan alguna de las obligaciones que determina el artículo
225 del Código de Trabajo. Este es uno de los casos que contempla más causales de
disolución de los sindicatos por cuanto contempla como causa para disolverlos, la
inobservancia de cualquiera de las ocho obligaciones de los sindicatos contemplada en
aquel artículo. Entre estas obligaciones se establece en de llevar lo libros sellos
autorizados por la Dirección General de Trabajo tanto los de Asamblea General como
los del Comité Ejecutivo; la de extender recibo a sus afiliados de toda cuota sindical o
de cualquier otro ingreso que reciban; la de proporcionar los informes que soliciten las
autoridades de trabajo en relación a su actuación como sindicatos; la de comunicar a
la Dirección General de Trabajo dentro de los diez días siguientes a la respectiva
elección los cambios ocurridos en su Comité Ejecutivo o Consejo Consultivo; la de
enviar anualmente a la Dirección General de Trabajo un padrón actualizado de todos
sus miembros; la de solicitar a la Dirección General de Trabajo la aprobación a la
reforma a los estatutos del sindicato dentro de los quince días siguientes de haberse
acordado y la de publicar cada año en el diario oficial un estado contable y financiero
de su situación en relación al activo y pasivo del sindicato.
1.7.3. La autodisolución: Aunque esta no constituye una de las penas impuesta a los
sindicatos, resulta importante hacer mención de ella en este apartado. Por consiguiente, la
autodisolución se da Cuando los sindicatos acuerdan en decisión tomada en Asamblea General
extraordinaria por las dos terceras partes del total de sus miembros, su autodisolución. El caso
mas común que se conoce de autodisolución en nuestro medio es que se acuerda cuando los
sindicatos llegan a tener un número de afiliados, inferior al que manda la ley. Sin embargo,
esto no excluye la posibilidad de que la autodisolución pueda acordarse por cualquier otra
razón que considere la Asamblea General del Sindicato. En cuanto a la tramitación de la
autodisolución, esta es la única que puede tramitarse administrativamente, derivado de que
es a instancias del propio sindicato que se gestiona la autodisolución. En consecuencia, será la
Dirección General de Trabajo la encargada de tramitar la solicitud de autodisolución, de
acuerdo con lo normado en los artículos 228, 229, 230y 231 del Código de Trabajo.
1.9. Actividades que pueden cumplir los sindicatos antes de ser reconocidos.
Estas actividades son las que pueden desarrollar todos los sindicatos que se encuentran en
periodo de formación y por consiguiente no hayan sido reconocidos e inscritos en el Registro
Público de Sindicatos. Al respecto el artículo 217 del Código de Trabajo establece que son
actividades que pueden cumplir los sindicatos antes de ser reconocidos las siguientes:
Los requisitos para la constitución del sindicato se dividen en requisitos de forma y requisitos
de fondo en cuanto a las personas.
1.10.1. De forma. Estos son los requisitos que se refieren a toda la documentación que los
sindicatos deben de presentar a la Dirección General de Trabajo al momento de presentar su
reconocimiento e inscripción. Se encuentran individualizados en los artículos 218 y 220 literal d) y
son los siguientes:
1. Solicitud escrita en papel simple dirigida al director general de trabajo, la cual debe ser
presentada dentro de los veinte días contados a partir de la Asamblea en que se
acordó constituir el sindicato;
2. Original y copia del acta constitutiva del sindicato firmada en cada uno de sus folios
por el secretario general Provisional y al final por todos los miembros del Comité
Ejecutivo;
3. Original y copia del proyecto de estatutos del sindicato firmados en cada uno de sus
folios por el secretario general Provisional y al final por todos los miembros del Comité
Ejecutivo Provisional;
4. Declaración en original clara y precisa de los miembros del Comité Ejecutivo
Provisional, indicando que son guatemaltecos de origen y trabajadores de la empresa
o empresas, cuando se trate de sindicato de las mismas; de la profesión, oficio o
actividad económica que corresponda, en caso de sindicatos gremiales o
independientes.
1.10.2. De fondo en cuanto a las personas. Este requisito se refiere al número mínimo de
trabajadores o de patronos que debe concurrir para la constitución de un sindicato. Al respecto se
establece en el artículo 216 del Código de Trabajo que para constituir un sindicato de trabajadores
se necesita la concurrencia de un número mínimo de veinte trabajadores, mientras que para
constituir un sindicato de patronos se necesita la concurrencia de un número mínimo de cinco
patronos. Para satisfacer debidamente este requisito en el acta constitutiva del sindicato debe
hacerse constar en forma expresa la voluntad de los trabajadores y/o de los patronos de que
desean formar un sindicato.
a. Se presenta la solicitud ante la dirección General de Trabajo dentro de los veinte días
siguientes a la celebración de la Asamblea constitutiva del Sindicato, acompañando la
documentación
respectiva.
b. La dirección general de trabajo dispone de un plazo de diez días hábiles contados a partir
de la recepción del expediente para examinar si la solicitud y los documentos se ajustan a
las disposiciones legales. Si esto es así, dicta resolución favorable que contenga el
reconocimiento de la personalidad jurídica del sindicato, la aprobación de sus estatutos, y
la orden de su inscripción definitiva al Registro Público de Sindicatos.
c. Una vez hecha la inscripción del sindicato, dentro de los quince días siguientes debe de
publicarse en forma gratuita la resolución que ordenó su inscripción.
d. En el caso de que la solicitud y la documentación contenga errores subsanables la
Dirección General de Trabajo debe ordenar a los interesados su subsanación, previo a
continuar con el trámite. Si los defectos o errores encontrados fueren insubsanables la
Dirección General de Trabajo deberá dictar resolución desfavorable contra la que los
interesados pueden oponerse interponiendo el Recurso de Revocatoria ante el mismo
director general de Trabajo para que lo conozca el ministro del ramo.
Es importante hacer notar que el único caso en que la Dirección General de Trabajo no
puede negarse a resolver favorablemente la solicitud de reconocimiento e inscripción del
sindicato es cuando esta se ha formulado conforme a las disposiciones legales. Ahora bien y en
cuanto a los distintos plazos que para el trámite de reconocimiento e inscripción
del sindicato prevén los literales c) y d) del artículo 218 del Código de Trabajo, es importante
considerar que las redacciones de las normas es casi idéntica y que para determinar cuál de las
dos es la aplicable debe tenerse en cuenta el espíritu de la reforma contenida en el decreto
18-2001 el cual fue el de reducir el plazo para el trámite a cargo de la Dirección General de
Trabajo, de veinte días coma ya se contemplaba antes de la reforma a únicamente diez dias,
con la salvedad de que tampoco fue parte del espíritu de la reforma el hacer intervenir a
ninguna otra autoridad administrativa de trabajo en el trámite. Por consiguiente, debe de
entenderse que es el literal c) del artículo 218 del Código de Trabajo el que rige el trámite al
interno de la Dirección
General de Trabajo del reconocimiento e inscripción de los sindicatos.
Las asambleas generales ordinarias son las que se van a realizar de conformidad a la
periodicidad establecida para su celebración en la ley y en los estatutos del sindicato. Por
ejemplo, es asamblea general ordinaria la que se celebra cada seis meses con el objeto de
recibir la rendición de cuentas por parte del Comité Ejecutivo.
Por otro lado, son Asambleas Generales extraordinarias las que se pueden celebrar en
cualquier tiempo una vez disponga su convocatoria el comité ejecutivo o bien el número
mínimo de afiliados que disponga los estatutos para ese efecto. Por ejemplo, es Asamblea
General extraordinaria la que se convoca para elegir a los miembros del Comité Ejecutivo y
del Consejo Consultivo por periodos no mayores de dos años o bien la que se celebra para
resolver sobre la expulsión de aquellos asociados que se hayan hecho acreedores a esa
sanción. Una de las Asambleas Generales extraordinarias más importantes, es la que
decide el ir o no a la huelga una vez declarada legal por el tribunal competente y la que
acuerda el planteamiento del conflicto colectivo de carácter económico-social una vez ha
fracasado la vía directa en la negociación del Pacto Colectivo de Condiciones de Trabajo.
Las atribuciones de la Asamblea General se norman en el artículo 222 del Código de
Trabajo y en los estatutos que constituyen el cuerpo normativo que rige la existencia de
las organizaciones sindicales.
1.13.2.1. Surgimiento.
El origen del Comité ejecutivo, es el mismo de las organizaciones sindicales, pues cuando
surgen éstas, posterior al evento histórico de la Revolución Francesa, se crean las primeras figuras
de lo que inicialmente serían los consejos directivos de los sindicatos obreros, que posteriormente
pasarían a ser lo que hoy conocemos como comités ejecutivos. Es decir que desde sus orígenes se
vio la necesidad de crear un órgano, que dentro del sindicato tuviera bajo su responsabilidad,
ejecutar los mandatos de la Asamblea General, y sensación legal de la organización, con lo que se
concibió también la idea de que el ejercicio de esta representación debía de ser con alternabilidad
que permitiera la más amplia expresión democrática dentro de los trabajadores que conformaban
la organización, pues precisamente se pretendía colocar a los organismos sindicales como ejemplo
del verdadero ejercicio de las libertades democráticas del hombre, cuestión que se logró por
muchos años, aunque hoy, en el caso guatemalteco, eso se haya desvirtuado. De consiguiente,
fueron los primeros consejos directivos los que asumieron el papel de conducir el movimiento
sindical, hacia la lucha reivindicatoria, papel que después como consecuencia de las tendencias
ideológicas y la guerra fría provocaría un claro desgaste en los organismos sindi-cales, desgaste
que, ha generado, a cuales mejores tendencias conservadoras, cuyo propósito ha sido buscar
nuevas formas de organización de los trabajadores, creando incluso modelos que van desde lo
más excluyente hasta lo más absurdo, como el caso del modelo español que intenta crear las
sociedades anónimas sindicales, que de entrada desnaturaliza el carácter de clase que deben
poseer las organizaciones legitimas de trabajadores.
1.13.2.2. Funcionamiento.
De acuerdo a lo establecido en el Código de Trabajo, específicamente en el artículo 222,
el funciona-miento del comité ejecutivo debe disponerlo la Asamblea General del sindicato, que es
quien, de acuerdo a la ley, debe elegir a los miembros del comité ejecutivo y del consejo
consultivo de la organización por periodos no mayores de dos años. Ahora bien, aunque la
mayoría del texto que conforma el Código de Trabajo guatemalteco, no lo señale, el Decreto Ley
55-83, emitido por el gobierno militar del General Efraín Ríos Montt, dispuso suprimir la norma
que imposibilitaba a los dirigentes sindicales para poder optar a la reelección en sus cargos, lo que
dio al traste, con la tesis de la sindicación única, pues también se suprimió la disposición legal que
obligaba a reconocer únicamente la existencia de un sindicato por cada centro de trabajo. Estas
dos disposiciones contenidas en el Decreto Ley 55-83, permitieron, por un lado, la reelección de
los dirigentes sindicales, pues al suprimirse el segundo y tercer párrafo del literal. a), del artículo
222 del Código de Trabajo, desapareció la prohibición para reelegirse y en consecuencia pasó a ser
permitida, y por otro lado, permitieron la existencia de más de un sindicato por cada centro de
trabajo, esto trajo como consecuencia, dos cuestiones, que hoy en día pueden considerarse como
negativas para el
movimiento sindical en general, por un lado, la supresión de la prohibición de la reelección,
produjo entonces, que se entronizaran en la dirigencia sindical, los mismos dirigentes, en una clara
violación al principio de alternabilidad que hasta en aquel momento privaba, y por otro lado la
supresión de la norma que prohibía la existencia de más de un sindicato por centro de trabajo,
trajo como consecuencia que se fraccionara el movimiento sindical, que por años fue sólido y
consistente, y que se convirtiera en un movimiento dividido y débil aunque en apariencia con
mayor número de organizaciones sindicales reconocidas. Es lo anterior lo que ha permitido que en
Guatemala, existan en la actualidad, dirigentes sindicales que rebasan los veinte años de estar al
frente de sus organizaciones, sin haber permitido a lo largo de todo ese periodo la alternabilidad
en la dirección de estas.
1.13.2.3. Competencia.
En cuanto a los requisitos deviene importante señalar, que el Decreto 64-92, del Congreso
de la República, reformó lo relativo a los requisitos que el Código de Trabajo establecía para poder
optar a ser miembro del Comité Ejecutivo, con-templándose en la actualidad que para ser
miembro del Comité Ejecutivo debe tratarse de guatemaltecos de origen, lo que no sólo incluye a
los nacidos en Guatemala, sin0 a todos los nacidos en territorio Centroamericano, pues de
acuerdo a la Constitución Política de la República, ellos también son guatemaltecos de origen; de
la misma manera, también quien aspire a ser dirigente sindical, debe tener la calidad de trabajador
en el momento de la elección, es decir que se debe ser trabajador al servicio del patrono en el
momento en el que se pretende optar al cargo de elección, cuestión que podrá constatarse con la
declaración clara y precisa que en relación a estos extremos deberían hacer los miembros del
Comité Ejecutivo. La problemática que resultaba de la constatación de éstos requisitos por parte
de la Dirección General de Trabajo genero promover una reforma que permitiera hacer más
sencillo el cumplimiento de los mismos, habiéndose determinado que la corroboración de cada
uno de estos
requisitos se sustituyera por una declaración inicialmente bajo juramento de los miembros del
Comité Ejecutivo y a partir del año dos mil uno mediante una simple declaración en la que los
miembros del Comité Ejecutivo declararan sobre los extremos ya relacionados, cuestión que hace
hoy más fácil la observancia de esos requisitos. La reforma relacionada, está contenida en el
artículo 220 d) del Código de Trabajo.
1.13.2.5. Integración.
La inamovilidad consiste en el privilegio de que gozan los dirigentes sindicales para no ser
removidos de sus puestos, si antes no se ha probado en juicio ordinario que existe justa causa para
la terminación de su contrato de trabajo. Por consiguiente, la inamovilidad, se constituye en la
institución que garantiza el libre accionar de los dirigentes sindicales mediante el hacer legalmente
imposible, la terminación de su contrato de trabajo si antes no se les prueba en juicio la justa
causa del despido.
A este respecto, el Código de Trabajo señala que los dirigentes sindicales, gozan del
privilegio de inamovilidad en el trabajo, el cual observa dos modalidades: la primera modalidad
que señala el artículo 223 d), es la inamovilidad de la que gozan los miembros de los Comités
Ejecutivos de los sindicatos en formación, es decir, de los sindicatos que aún no han sido
reconocidos por la Dirección General de Trabajo, en este caso, la ley prevé que la inamovilidad
para estos dirigentes temporales inicia desde el momento desde que se dé aviso de la constitución
del sindicato y se prolonga durante todo el tiempo que demore el trámite de inscripción y
reconocimiento de la organización, y hasta doce meses posteriores al reconocimiento del
sindicato. La otra modalidad, se observa en el caso de los miembros de los Comités Ejecutivos que
han sido electos con carácter definitivo, es decir para cumplir un periodo de dos años. En este caso
la inamovilidad de la que gozan estos miembros, empieza desde el momento en que toman
posesión de su cargo, y se extiende durante todo su periodo y hasta doce meses después de haber
entregado los cargos, en otras palabras, la inamovilidad de la que gozan estos miembros de los
comités ejecutivos se extiende por un periodo de tres años.
El beneficio de inamovilidad que se ha señalado, observa tanta trascendencia, que, si los
empleadores aducen la justa causa para terminar el contrato de trabajo de un dirigente sindical,
previamente deben probar esa misma causa en juicio ordinario de rescisión de contrato en el que
se busque la autorización de juez competente para terminar la relación laboral que une al
dirigente sindical con el empleador.
De consiguiente, a lo ya señalado, el artículo 321 del Código de Trabajo, establece que los
dirigentes sindicales podrán participar en los juicios de trabajo como asesores de los miembros de
sus respectivos sindicatos, federaciones y confederaciones, acreditándose como legalmente
corresponde.
Este es el órgano cuya función es asesorar a la Asamblea General o a los miembros del
Comité Ejecutivo. Por la naturaleza de su función que es puramente asesora, es recomendable que
este se conforme por aquellos miembros del sindicato con mayor experiencia y conocimiento de
las situaciones laborales que puedan darse en el centro de trabajo. Conformado hasta por tres
miembros este órgano ha visto desnaturalizada su función en el derecho colectivo del trabajo
guatemalteco por cuanto se constituye sin el ánimo que funja como el órgano asesor que debiera
de ser y en la realidad únicamente tiene una finalidad de relleno solo para cumplir con constituirlo.
Por otro lado, la Federación de sindicatos que se regula en el artículo 233 del Código de
Trabajo se refiere a la unión de cuatro o más sindicatos de trabajadores o de patronos que se unen
con la intención de conformar una organización sindical de estructura más grande, pero sin
sacrificar sus personalidades jurídicas. Es decir que en este caso los sindicatos que se federan
conservan su personalidad jurídica propia independiente de la federación. Esta disposición que
norma lo relacionado a la federación fue reformada por el decreto 18-2001 que aumento de dos a
cuatro el número de sindicatos que deben concurrir para constituir la federación. El trámite para la
constitución de este tipo de organización, es el mismo que prevé el artículo 218 del Código de
Trabajo para los sindicatos, y las federaciones pueden ser de carácter nacional, regional o por
ramas de la producción.
CAPÍTULO VII
FORMAS DE NORMACIÓN COLECTIVA
1. El Contrato Colectivo de Trabajo
1.1. Definición:
El Artículo 38 del Código de-Trabajo define al contrato colectivo de trabajo como " El que
se celebra entre uno o varios sindicatos de trabajadores y uno o varios patronos, o uno o varios
sindicatos de patronos, por virtud del cual el sindicato o sindicatos de trabajadores se
comprometen, bajo su responsabilidad, a que algunos o todos sus miembros ejecuten labores
determinadas, mediante una remuneración que debe ser ajustada individualmente para cada uno
de estos y percibida en la misma forma. "
Por su lado Euquerio Guerrero define al contrato colectivo de trabajo como el "convenio
celebrado entre uno o varios sindicatos de trabajadores y uno o varios patronos, o uno o varios
sindicatos patronales con objeto de establecer las condiciones, según las cuales debe prestarse el
trabajo en una o más empresas o establecimientos".
Por todo lo anteriormente expuesto puede afirmarse que este instrumento de normación
colectiva no tiene aplicación en nuestro país, porque indudablemente resulta mucho más
conveniente para la realidad guatemalteca la celebración de Pactos Colectivos de Condiciones de
Trabajo.
El contrato colectivo debe celebrarse únicamente por escrito y en tres ejemplares, uno
para cada parte y otro que el patrono debe hacer llegar a la Dirección General de trabajo, dentro
de los quince días posteriores a su celebración, modificación o novación. Es importante destacar
que derivado de la forma de celebración del contrato colectivo, la existencia de este solo puede
probarse con el documento respectivo y ante la falta de este el contrato colectivo desaparece y se
convierte en tantos contratos individuales de trabajo como trabajadores hayan sido ligados al
patrono por él, quedando libre el sindicato de la responsabilidad que por virtud del contrato
colectivo haya contraído. Obsérvese también que, aunque el carácter del contrato colectivo es su
temporalidad, la ley no excluye la posibilidad de poderlo modificar o novar buscando con esto que
se pueda convertir
en contratos individuales de trabajo mediante la transformación de las relaciones de trabajo en
permanentes.
Esta es una institución prevista dentro del contrato colectivo de trabajo, que permite que
dentro de una misma empresa en la que existan varios sindicatos de trabajadores o trabajadores
pertenecientes a varios sindicatos puedan coexistir sus contratos colectivos. Sin embargo, en el
caso de que uno de los contratos colectivos que coexiste presente mejores ventajas para la
ejecución de los servicios que los otros, se aplicaran a todos los trabajadores las disposiciones de
aquel. Como puede apreciarse en esta disposición se sigue con el principio de la aplicación de la
norma más favorable establecida en el artículo 106 de la Constitución Política de la República.
1.5. inafectabilidad del contrato colectivo por separación del patrono o disolución del sindicato.
Esta institución se refiere a que las normas del contrato colectivo se mantienen incólumes
aun en el caso de que exista la separación de un patrono perteneciente a un sindicato que firmó
un contrato colectivo o también en el caso de que una vez firmado un contrato colectivo se
disuelva el sindicato de trabajadores o de patronos que lo suscribió. En cualquiera de estos casos,
las normas de ejecución de los servicios impuestas por el contrato colectivo, siguen rigiendo las
relaciones entre las partes que suscribieron el contrato y por consiguiente las obligaciones y
derechos individuales que emanaron del contrato colectivo para los trabajadores se mantienen
vigentes.
1. 7. La acción directa del sindicato para el cumplimiento del contrato colectivo de trabajo.
Así como con anterioridad se observó que el sindicato adquiere una responsabilidad
solidaria para el cumplimiento de las obligaciones de cada uno de sus miembros, nuestra
legislación tan bien establece el derecho para el sindicato contratante de ejercer los derechos y
acciones que nazcan de este, para exigir su cumplimiento e incluso para obtener el pago de las
prestaciones o indemnizaciones que procedan en contra de las siguientes personas:
2.1 Terminología.
Los autores alemanes emplearon la denominación del contrato de tarifa, debido a que la
mayoría de los acuerdos entre las asociaciones profesionales obreras y los empresarios se referían
principalmente a los salarios que se pagaban a los trabajadores, esto es, a tarifa.
León Deguit, sostuvo que era inadmisible el término contrato colectivo de trabajo y que
era urgente cambiar la denominación por la de convención colectiva de trabajo.
La crítica que se ha hecho de que a estos acuerdos laborales se les denomine contratos se
basa en lo siguiente:
El problema se concreta al elemento normativo del pacto colectivo, por varias razones:
Porque es el núcleo y el fin de la institución, todo converge al elemento normativo. Los otros dos
elementos, la envoltura y el elemento obligatorio son el marco en que se mueve el elemento
normativo o su garantía, pero viven siempre en función de él. Hay una relación de medio a fin
entre los elementos citados o de continente a contenido. La naturaleza del elemento normativo es
preponderante para fijar la naturaleza total de la institución, pero esta consideración no excluye
que el pacto colectivo de condiciones de trabajo sea un organismo complejo y que deban tomarse
en cuenta los tres elementos de que se compone, a saber:
Se ha sostenido repetidamente que el derecho del trabajo no es una rama del derecho
privado, principalmente el derecho colectivo del trabajo. Pero es conveniente insistir en algunas
de las principales razones para la mejor aceptación de la tesis: La distinción entre el derecho
público y el derecho privado tiene un valor histórico, en nuestros días se da una compenetración
cada vez más íntima entre las dos ramas del derecho. La separación de ambas ramas es una
consecuencia de la centralización del poder público y el nacimiento del Estado moderno. El Estado
adquirió una
cualidad que no tenían ni podían tener los particulares, pues únicamente al Estado correspondía el
ejercicio del poder público. Simplificando podríamos decir que derecho público es la norma que
reglamenta la organización y actividad del poder público y entonces tendríamos que siempre que
hay ejercicio del poder público, cualquiera que sea el ente, habrá derecho público. La asociación
profesional ejerce poder público. No hay que confundir poder público con poder soberano; esta
última cualidad corresponde exclusivamente al Estado. El poder público es la facultad de
imponerse autoritariamente a los hombres, poco importa que esta potestad sea soberana o
delegada, absoluta o limitada. En la antigüedad no podía entenderse el problema porque por
definición había centralizado el Estado todo el poder público. En el siglo XIX principia la asociación
profesional a ejercer un poder de hecho sobre sus miembros y a fines del siglo se le reconoció la
facultad de ejercer ese poder en las leyes ordinarias. La autoridad de la asociación profesional se
ejerce en tres dimensiones:
Esta extensión del pacto colectivo de condiciones de trabajo a los terceros es inexplicable
para el derecho privado. La ley para cumplir con el mandato constitucional de igualdad de salarios,
autoriza al sindicato para pactar con fuerza obligatoria para todos los trabajadores las condiciones
de trabajo. La extensión del pacto colectivo de condiciones de trabajo es una exigencia
constitucional; el empresario tiene que ajustar los contratos de sus trabajadores libres a los
términos del pacto colectivo. Esta extensión del pacto colectivo puede únicamente explicarse
como ejercicio del poder público. La actividad de la asociación profesional es una autoridad
autónoma y en cierta medida es una forma de descentralización de la actividad estatal, propia del
derecho del trabajo. El Estado moderno reconoció la necesidad de intervenir en los factores de la
producción, pero no puede hacerlo diariamente o en ocasión de cada conflicto, porque su acción
es lenta y porque el Estado aceptó la libertad de las fuerzas económicas. El Estado puede decirse,
ha delegado en las organizaciones de trabajadores y patronos la facultad de regular las relaciones
de trabajo. Es pues, ejercicio de poder público, sin que exista incompatibilidad entre la soberanía
del Estado y la autonomía de la asociación profesional.
b) El Pacto Colectivo de condiciones de trabajo es una fuente autónoma del derecho
objetivo.
Otras legislaciones limitan los efectos del pacto colectivo de condiciones de trabajo a las
relaciones de trabajo de los miembros de las respectivas asociaciones estipulantes participantes
en la negociación, en tanto la legislación guatemalteca, los extiende a todos los obreros de la
empresa, aun cuando no formen parte del sindicato que celebró el pacto colectivo. Ahora bien,
¿qué principio puede explicar este pacto de las asociaciones profesionales y especialmente sus
efectos?
Si se observa con detenimiento las doctrinas que mantienen el carácter contractual del
pacto colectivo se notará fácilmente que reposan en la idea de la representación de los
trabajadores por la asociación profesional.
Durante la vigencia del Contrato Individual de Trabajo, la voluntad del patrono podría fijar
diversos salarios para el mismo trabajo.
Se puede afirmar que la función pacto colectivo de condiciones de trabajo es triple, por las
siguientes razones:
Estos derechos a su vez, pasan a constituirse en los nuevos derechos mínimos que regirán las
relaciones de trabajo en la empresa, hasta ser superados nuevamente por otro proceso de
renovación. Lo anterior, comparado con el proceso normal de creación de la ley, que puede
demorar, como en el caso de nuestro país, hasta treinta años para producir una reforma en la que
resulten superados algunos derechos mínimos, hace una enorme diferencia que permite explicar
porque el pacto colectivo de condiciones de trabajo es un vehículo de normación colectiva que
supera abundantemente al derecho legislado, por ello puede afirmarse con toda certeza, que una
vez, surgido el pacto en el centro de trabajo, el derecho legislado se hará inaplicable, pues
difícilmente éste último podrá alcanzar al primero.
Finalmente, y por las razones anteriores, puede afirmarse que el pacto colectivo de
condiciones de trabajo pretende la elevación de las condiciones económicas de todos los
trabajadores y no sólo el mejoramiento del grupo.
Son caracteres generales del pacto colectivo de condiciones de trabajo, los siguientes:
La celebración del pacto colectivo de condiciones de trabajo, es una obligación del patrono
impuesta por la ley (Art. 51 Código de Trabajo).
2.6.2. Formas en las que el Pacto Colectivo de Condiciones de trabajo puede adquirir
vida jurídica.
El Derecho del Trabajo del Siglo XIX, fue un derecho individualista y su institución básica
era el derecho individual del trabajo. Pero los obreros notaron que todos los trabajadores tenían el
mismo problema y el derecho del trabajo se convirtió en colectivo, al organizar las asociaciones
profesionales obreras y crear su derecho estatutario y las normas que regularían sus relaciones
con los empresarios, el pacto colectivo era un derecho local que se dictaba para cada empresa.
Pero como aquello no era suficiente, porque el problema de los obreros de una fábrica era el
problema de los obreros de todas las fábricas de la misma industria; la solidaridad obrera se
extendió y se observó que la elevación de las condiciones de vida tenía que ser generales y no
parciales. En aquel escenario nació entonces la idea del pacto colectivo obligatorio, que debería de
regir en todas las empresas que se dedicaron a la misma industria. Fue así como el derecho del
trabajo se transformó en nacional.
Hoy podemos hablar del tránsito del contrato individual de trabajo al contrato o pacto
colectivo de empresa o pacto colectivo ordinario y de éste el pacto colectivo de industria o pacto
colectivo obligatorio. Finalmente es importante señalar que, en el Derecho laboral guatemalteco,
el pacto colectivo de condiciones de trabajo denominado Contrato-ley no tiene ninguna aplicación,
no obstante, y a encontrarse normado en el artículo 54 del Código de Trabajo, explicándose su
inaplicación en la enorme funcionalidad que para los trabajadores y empleadores ha tenido el
pacto colectivo de empresa o pacto ordinario.
El pacto colectivo de trabajo, significa un evidente progreso para los trabajadores, pues el
Estado no acude en su ayuda, sobre todo si se toma en cuenta, como ya se señaló con
anterioridad, que la asociación profesional logra en estos pactos el mejoramiento de las
condiciones de trabajo en forma mucho más beneficiosa y colérica que el derecho legislado. Pero
no sólo son los trabajadores los que se ven beneficiados con la figura del pacto colectivo de
trabajo, pues éste produce también ventajas para los empresarios por lo que no es una figura
unilateral.
Los empresarios se dieron cuenta, después de cierto tiempo que el pacto colectivo de
condiciones de trabajo, producía ventajas no despreciables para ellos, pudiéndose mencionar las
siguientes;
Pasos:
a. Contenido legal;
b. Contenido económico social;
c. Formalidades.
a. Agotamiento del arreglo directo para trabajadores del sector privado regulados por el
Código de Trabajo, Articulo 377.
b. Agotamiento previo de la vía directa para trabajadores del sector público regulados por la
Ley de Sindicalización y Huelga para los trabajadores del Estado, Artículo 4.
a. Extrajudicialmente;
b. Judicialmente en caso de haber fracaso el arreglo directo o la vía directa según el caso.
a. Inicio de la vigencia;
b. Plazo;
c. Denuncia.
Pasos:
Elaboración del proyecto del pacto colectivo de condiciones de trabajo:
a. Contenido legal;
b. Contenido económico social;
c. Formalidades.
c.1. Elaboración del proyecto.
c.2. Designación de delegados para representar al sindicato en su discusión.
Traslado del proyecto del pacto colectivo de condiciones de trabajo al patrono para su discusión:
a. Agotamiento de la vía directa para los trabajadores del sector privado regulado
por el Código de Trabajo, Artículos 51 y 377.
b. Agotamiento previo de la vía directa para trabajadores del sector público regulado
por la Ley de Sindicalización y Huelga para los trabajadores del Estado, Articulo 4.
a. Extrajudicialmente;
b. Judicialmente en caso de haber fracaso el arreglo directo o la vía directa según el
caso.
3.1. Definición.
Para Mario Deveali el convenio colectivo es: "El instrumento de normación colectiva que
hace desaparecer la situación de disparidad entre el patrono y el trabajador mediante la
sustitución del trabajador por el grupo coaligado o el sindicato y la sustitución del contrato
individual de trabajo por el propio convenio teniendo como resultado, el establecimiento de
nuevas y mejores condiciones de prestación de los servicios".
3.2. Caracteres.
Pero la doctrina muestra indicadores que orientan a establecer que el arbitraje también
tiene antecedentes en Grecia y en Roma, pues en la primera la Ley de Solom le confería facultades
a los ciudadanos para que pudieran someter sus controversias a la decisión de un tercero que
tenía la calidad de árbitro, adicionalmente a que allí también funcionaron los llamados jueces
árbitros, electos popularmente, cuya función era arbitrar entre los particulares; mientras tanto en
la segunda, aparecen las clasificaciones de los árbitros iuris que eran los que juzgaban de acuerdo
con el derecho común, y los árbitros de nombramiento particular, cuya función era impartir
justicia a su prudente arbitrio.
4.2. Definición.
Por su lado Gabriel Binstein señala: "la institución del arbitraje constituye el mecanismo
por medio del cual las partes someten un asunto cuya decisión podría radicar en la fuerza de
ambos dentro del proceso a decisión de un tribunal pluripersonal y no necesariamente integrado
por jueces de derecho".
Rafael Caldera señala: "el arbitraje se constituye en el mecanismo que permite por su
carácter alterno la resolución de controversias que conducirían irremediablemente a irse a la
huelga por la sumisión de las partes a la decisión del tribunal arbitral".
En una definición propia por nuestra parte diremos que el arbitraje es aquella institución
del derecho colectivo cuyo carácter eventual lo convierte en un mecanismo alternativo para las
partes para la resolución de sus controversias, pero sujetándose sus pretensiones a la decisión del
tribunal.
En este apartado es importante traer a cuenta que los tribunales de arbitraje son
conformados por particulares, lo que se hace posible gracias al carácter pluripersonal y a que la ley
no exige que los jueces que lo integren deban ser abogados y es más la legislación excluye la
posibilidad de que a parte del juez los otros integrantes del tribunal puedan ser abogados.
Relativo a esto el Código de Trabajo en sus artículos 293 y 294 establece la forma en que
debe integrarse el tribunal de arbitraje, señalado que el mismo se conforma por el Juez de trabajo
y previsión social, que es el titular del juzgado en donde existe el tribunal arbitral, y por un
representante titular y tres representante suplentes por cada uno de los sectores de la relación
laboral (trabajadores y patronos), siendo el secretario el mismo que lo es del juzgado de instancia
donde existe asentado el tribunal de arbitraje. Lo anterior permite constatar que de los cuatro
miembros que integran el tribunal de arbitraje, sólo el juez que lo preside es el único abogado, y
por consiguiente juez letrado, mientras que los vocales del tribunal son ciudadanos comunes y
corrientes y por consiguiente jueces legos.
Esto último aspecto es coincidente con que el Código de Trabajo establezca para el
arbitraje como sistema de apreciación y valoración de la prueba el denominado "de acuerdo al leal
saber y entender de los jueces", pues este es el único que permite que jueces que no son
abogados pueden
interpretar y aplicar la ley, aun sin un mayor conocimiento de la técnica jurídica que en cualquier
otro sistema de valoración y apreciación de la prueba sería indispensable.
4.3. Finalidad.
Por todo ello es bien cierto lo expresado sobre el arbitraje por el Maestro López Larrave
que señalaba: "el arbitraje obligatorio solo puede aceptarse como último recurso para solucionar
los conflictos colectivos, en donde el acceso al derecho de huelga esta legal y razonablemente
vedado".
En el caso guatemalteco el arbitraje solo puede resultar del libre consentimiento de las
partes o del fracaso de los mecanismos previstos en la ley para llegar a la huelga legal, pero nunca,
puede ni debe aceptarse que se constituya en un mecanismo que pueda sustituir al derecho de
huelga, porque esto sería tanto y como cortarle las piernas y los brazos al derecho de organización
que, sin el ejercicio del derecho de huelga, se convertiría en un derecho negativo.
Con el propósito de estudiar de mejor manera, cual es la naturaleza jurídica del arbitraje se
presentan las dos teorías que recoge la doctrina:
Rafael Caldera en relación a esa teoría señala: el nacimiento de esta clase de arbitraje,
puede darse en dos sentidos, como contrato de compromiso, cuando ya ha surgido la controversia
y se ha decidido renunciar al litigio para someter el asunto a decisión arbitral, o bien cuando aún
sin haber conflicto las partes a futuro acuerdan someter el surgimiento de los conflictos a la
decisión arbitral, encontrando entonces una clásica cláusula compromisoria del derecho común"
Por su lado el Maestro López Larrave, criticando la teoría comentada por el autor Caldera señala
que: "existe un error fundamental en esta teoría, ya que suele confundirse todo el procedimiento
arbitral con la figura que le da origen, es decir el contrato de compromiso o cláusula
compromisoria, identificando una parte con el todo. Un procedimiento en que se oyen los puntos
de vista de las partes, en que se reciben pruebas o se producen de oficio, que se valoran y que
culmina con una decisión que deviene obligatoria, por lo menos para ellas y los demás
trabajadores de la empresa, aparece claro que desborda los límites de cualquier figura
contractual".
Debe recordarse que la jurisdicción es la facultad de administrar la justicia y que por ende
encaja perfectamente en la figura del arbitraje laboral guatemalteco, por ser este un
procedimiento judicial. En aquella dirección el arbitraje comprende como potestades el notio que
es la facultad de conocer una cuestión litigiosa determinada; el vocatio que es la potestad para
obligar a las partes a comparecer a juicio; el coertio, que es la potestad para emplear medidas de
fuerza para el cumplimiento de las resoluciones dictadas en el proceso sobre las personas o sobre
las cosas; el iudicium, que constituye la potestad de tiene el juez para dictar sentencia, poniendo
fin a la controversia; el executio, o sea el poder de imperio para el cumplimiento y agotamiento de
las resoluciones judiciales mediante el uso de la fuerza pública". Por otro lado, el Maestro López
Larrave en relación a esta teoría señala: "como contrapropuesta a la teoría del arbitraje como
jurisdicción, se plantea la otra de negar el carácter jurisdiccional del arbitraje, que se base
especialmente
en el carácter ultra petit de las sentencias arbitrales, que como tales pueden pasar de la simple
declaración de derechos ya existentes en la ley a crear nuevos derechos".
Por todo lo anterior y encontrándose claro que el arbitraje en el ámbito del Derecho del
Trabajo guatemalteco se desarrolla dentro del campo de la jurisdicción ordinaria puede concluirse
que su jurisdicción si es limitada, por consiguiente, esta teoría es la única aplicable a aquella
institución.
4.5. Caracteres.
El Maestro Mario López Larrave en relación a la clasificación del arbitraje, señala: "aunque
son muchos los puntos de vista desde los cuales puede clasificarse el arbitraje en el campo laboral
interesan fundamentalmente dos aspectos: el de la voluntariedad y el de la obligatoriedad".
La legislación laboral recoge precisamente ese criterio y establece como clasificación del
arbitraje la que lo divide en arbitraje voluntario o potestativo y el arbitraje obligatorio. De estos el
que más es encajable con la finalidad intrínseca del instituto del arbitraje es el voluntario o
potestativo, pues es éste el que permite a las partes adoptarlo libremente en los casos que resulte
de su conveniencia, aunque es importante mencionar que la otra clasificación como está regulada
en el Código de Trabajo, solo se prevé aplicable si se ha hecho improsperable la legalidad de la
huelga y en determinadas circunstancias de la actividad laboral, más nunca, por lo menos en el
Código de Trabajo se ha intentado colocar la figura del arbitraje obligatorio, como supresora del
derecho de huelga, misma suerte que no han tenido los trabajadores del Estado, cuando hoy se les
impone una modalidad de arbitraje obligatorio que suprime el derecho de huelga.
En relación a este tipo de arbitraje, Mario López Larrave señala: "solo puede convalidarse
su uso por las partes, cuando haya surgido la controversia, se encuentre o no instaurado el
procedimiento judicial, debiéndose descalificar desde todo punto de vista el arbitraje de esta
clase, que nazca producto de contrato o cláusula compromisoria de la que como consecuencia se
haya producido el compromiso de los trabajadores para resolver todos los conflictos colectivos de
la naturaleza que sean únicamente por medio del arbitraje, siendo descalificable porque vendría a
constituirse en una negación del legítimo ejercicio del derecho de huelga".
De lo anterior se advierte que no puede imponerse a las partes el arbitraje, sino debe de
situarse como un procedimiento alternativo, cuya escogencia quede a elección del mutuo
consentimiento de las partes y resulte obligatorio solo cuando no haya sido posible culminar la
obtención de la declaratoria de la legalidad de la huelga, pues de otra manera si se admitiera que
se pacte mediante cláusula compromisoria se estaría sustituyendo su carácter eventual y
alternativo que nuestra legislación le confiere.
Hay arbitraje voluntario o potestativo, cuando las partes de mutuo acuerdo lo convienen
en cualquiera de los casos previstos en la legislación laboral. De consiguiente veamos los dos casos
de procedencia del arbitraje potestativo:
Este caso de procedencia del arbitraje puede darse antes o después de los procedimientos
de conciliación señalados en el Artículo 377 del Código de Trabajo, destacándose el que no sea
necesario tener que haber promovido el trámite del conflicto colectivo para poder generar el
acuerdo de ambas partes que conduzca al arbitraje. Lo anterior significa que si este caso de
arbitraje se diera antes de la etapa de la conciliación no se necesitaría de instaurar el trámite del
conflicto, pues ya todo habría sido trasladado a decisión del tribunal de arbitraje. Ahora bien, si se
tratara del caso de arbitraje potestativo pactado de mutuo acuerdo después de la conciliación,
supondría que los trabajadores han renunciado a su derecho a pedir al juez que se pronuncie
sobre la legalidad de la huelga en su lugar han escogido someter de acuerdo con el empleador, las
controversias surgidas a decisión del tribunal de arbitraje, quizás uno de estos casos podría ser
aquel en el que concluida la fase de conciliación, los trabajadores no consideren tener la
suficiente fuerza dentro del centro de trabajo que les permita tener la mayoría que exige la ley
para que la huelga sea declarada legal y ante esa eventualidad resulte más conveniente someter el
asunto a decisión del tribunal de arbitraje con lo cual no se expone ni se arriesga la posición de los
trabajadores y no se dan muestras de debilidad.
b) El arbitraje voluntario pactado de mutuo acuerdo después que ha sido declarada legal la
huelga.
Este caso de arbitraje en particular, resulta ser el más especial de todos, pues es difícil
concebir como los trabajadores teniendo en sus manos la declaratoria de la legalidad de huelga,
que en muchos casos resulta tortuoso conseguir, renuncian a su derecho a holgar y a llevar el
trámite del proceso hasta la declaratoria de huelga justa, teniendo la gran posibilidad de hacerlo y
en su lugar decidir llevar el asunto a manos de un tribunal de arbitraje. A este respecto, solo puede
contemplarse aquel caso en que a pesar de haber llegado a tenerla declaratoria-de la legalidad de
la huelga los trabajadores estimen que la misma pueda resultar declarada injusta y que entonces
preferible resulta una decisión del tribunal de arbitraje. Fuera de este caso no se alcanza incluir a
ningún otro, dado a que, si ya se culminó el procedimiento de huelga, ningún caso tiene permitirle
al empleador obviar el punto álgido del problema, cuando seguramente él mismo ha sido el que lo
ha creado. Por tal circunstancia estimo que este caso ha sido contenido en la ley, como una salida
muy excepcional a la etapa del trámite del conflicto en que ya se ha declarado la legalidad de la
huelga.
Al respecto de esta clase de arbitraje Mario López Larrave señala: "el Comité de Libertad
Sindical del Consejo de Administración del Trabajo (O.I.T.), en la doctrina que ha venido
sustentando en sus decisiones prácticamente acepta el arbitraje obligatorio siempre que no atente
contra el derecho de huelga y de consiguiente contra la libertad sindical, es decir, en los casos de
servicios esenciales o en la función pública, en donde está vedada la posibilidad de acudir a la
huelga, recomendando para estos casos procedimientos de conciliación y arbitraje adecuados e
imparciales".
De lo anotado por López Larrave se desprende que la figura impuesta al arbitraje tiene un
carácter excepcional, que en ningún caso puede suplantar la existencia de otro derecho como lo es
el derecho de huelga, que aún en circunstancias muy calificadas no es mutilado sino únicamente
limitado, a fin de asegurar que no se afecte los derechos de terceros, como serían los usuarios de
los servicios esenciales o bien los consumidores en el caso de la producción agrícola, Landelino
Franco López y por ende entonces, no debe ampliarse los casos en los que se hace obligatorio sino
por el contrario debe existir la tendencia a infundir en las partes una mayor confianza para que en
el caso de adoptarlo lo hagan voluntariamente.
El tratadista Ernesto Krotoschin explica que: "La naturaleza Jurídica del Reglamento de
Taller es distinta según se trate de un verdadero acuerdo de empresa o bien de una
reglamentación establecida unilateralmente por el patrono".
Las reglas del derecho que se crean valen como leyes para los miembros de la institución.
El jefe de la Empresa es el legislador natural de la sociedad profesional porque tiene como función
coordinar los elementos y asegurar el bien común del grupo. El trabajador se somete a esta ley por
propia voluntad, por el hecho de ingresar al establecimiento y adherirse a su orden.
5.1. Definición.
5.2. El supuesto legal que obliga a poner en vigencia un Reglamento Interior de Trabajo.
El supuesto que crea para el empleador la obligación de poner en vigencia un Reglamento Interior
de Trabajo se encuentra relacionado con el número de trabajadores que este debe tener a su
servicio. A este respecto se establece que todo patrono que tenga a su servicio de diez o más
trabajadores queda obligado a elaborar y poner en vigencia el Reglamento Interior de Trabajo. De
esto se infiere también que la obligación de crear el Reglamento es impuesta por la ley al
empleador lo cual no debe entenderse como que por esa razón se le faculta a este para
reglamentar de manera arbitraria las regulaciones que con motivo de las disposiciones ordinarias
deberá desarrollar el reglamento.
El contenido del reglamento interior de trabajo se conforma por el conjunto de reglas que
lo deben comprender. A este respecto todo reglamento interior de trabajo debe contener las
siguientes reglas:
5.3.1. Reglas de Orden Técnico y Administrativo: Estas son las que se refieren a todos los
aspectos relativos a acciones de personal como permutas, traslados, permisos con o sin goce de
salarios, así como todas las que tengan que ver con la buena marcha de la empresa.
5.3.2. Reglas de Higiene y Seguridad: Estas son las relacionadas con todos los aspectos
tendientes a prevenir y a atajar los riesgos y daños respectivamente que puedan provocar los
accidentes de trabajo y las enfermedades profesionales. Dentro de estas reglas se incluye también
todo lo relacionado a los mecanismos de seguridad industrial.
5.3.3. Reglas de Orden Disciplinario: Estas son las que confieren al empleador el poder
para disciplinar las faltas cometidas por los trabajadores en su trabajo. Entre las más importantes
se encuentran las relacionadas a la suspensión de labores con carácter disciplinario sin goce de
salario que no puede exceder de un máximo de ocho días sin antes haber oído al interesado y a los
compañeros de trabajo que este indique; y la relacionada a la terminación justificada del contrato
de trabajo observando como presupuestos el derecho de audiencia previa del trabajador y el
derecho a proponer prueba de descargo para desvirtuar la causa justa en que se pretende fundar
el despido. En todos los casos en que se pretendan imponer sanciones de orden disciplinario se
sostiene el criterio de que debe preverse en el contenido del reglamento la existencia del
expediente con el que se acredite haber conferido el derecho de audiencia al trabajador.
5.3.4. Reglas relacionadas con las condiciones de prestación de los servicios: Estas son
aquellas cuyo propósito es desarrollar todo lo relacionado a la prestación de los servicios
establecidas en el contrato de trabajo como base en la relación laboral. Entre ellas pueden
mencionarse las horas de entrada y salida del trabajo, la forma en que se desarrollaran las
jornadas de trabajo, los diversos tipos de salarios y las categorías de trabajo que correspondan y
las fechas para el pago de los salarios entre otras.
Al respecto el proceso de aprobación inicia con la elaboración del proyecto del reglamento
por parte del patrono. Una vez elaborado el proyecto este debe presentarlo a la Inspección
General de Trabajo que dispone del plazo de treinta días para resolver sobre su aprobación. La
Inspección General del Trabajo debe establecer mediante el examen del proyecto del reglamento
que este cumpla con lo establecido en la ley y que no contravenga ninguna disposición de carácter
mínimo prevista en las leyes de trabajo. Si el reglamento cumple con estas exigencias será
aprobado y se notificara al empleador quien previo a empezarlo ha aplicarlo en el centro de
trabajo deberá ponerlo en conocimiento de sus trabajadores si es posible mediante la entrega de
un ejemplar a cada uno de ellos, con quince días de anticipación a la fecha que deberá empezar a
regir.
CAPÍTULO VIII
FORMAS DE EXPRESIÓN DEL DERECHO COLECTIVO
1. El Derecho de Huelga.
El Código de Trabajo, establece el procedimiento de huelga en los artículos del 239 al 244 y
del 253 al 257, así como en los Artículos del 377 al 396; mismo procedimiento que
supletoriamente
y conforme al artículo 4 del Decreto 71-86, se aplica al procedimiento para declarar la huelga de
los trabajadores del Estado. En este último caso conforme aquella normativa es obligatorio para
los trabajadores del sector público agotar previamente la vía directa para tratar la negociación de
pactos y convenios colectivos de condiciones de trabajo, situación que para los trabajadores del
servicio privado es aplicable únicamente para la discusión de un Pacto colectivo de Condiciones de
Trabajo, (trabajadores sindicalizados), de conformidad con lo establecido en los artículos 51 y 378
segundo párrafo del Código de Trabajo.
Los motivos que originan la facultad para los trabajadores de ir a la huelga conforme lo
establece el artículo 242 del Código de Trabajo son entre otros: el incumplimiento de los contratos
individuales o colectivos de trabajo o del Pacto colectivo de condiciones de Trabajo; o por la
negativa injustificada del patrono de celebrar aquellos instrumentos colectivos u otorgar las
mejoras económicas que los trabajadores pidan y que el patrono este en posibilidades de
conceder, y finalmente también por el incumplimiento de los convenios suscritos ante el tribunal
de conciliación o ante el tribunal de arbitraje.
1.1 Clasificación.
Es aquella que habiendo sido declarada legal, una vez solicitado el pronunciamiento de
justicia, se establece por parte del Juez de Trabajo, que los motivos que la originan son imputables
al patrono. Art. 242 Código de Trabajo.
Es aquella que aun habiendo sido declarada legal, una vez solicitado el pronunciamiento
de justicia, se establece por parte del juez de Trabajo, que los motivos que la originaron son
imputables a los trabajadores, Articulo 242 del Código de Trabajo.
Conflicto colectivo de carácter económico social que puede promover un grupo coaligado
de trabajadores, con la intención de obligar al empleador a negociar la suscripción de un
convenio colectivo de condiciones de trabajo;
Conflicto colectivo de carácter económico social, que puede promover un sindicato de
trabajadores con la intención de obligar al patrono a negociar la suscripción de un pacto
colectivo de condiciones de trabajo.
En ambos casos, una vez promovida la demanda colectiva, debe iniciar el conocimiento del
tribunal de conciliación dentro de la denominada fase de conciliación del proceso cuya duración
máxima es de quince días y dentro de la cual se prevé la convocatoria en dos audiencias a los
delegados que representan a las partes dentro del mismo.
Al concluir la intervención del tribunal de conciliación, de nuevo asume el control del trámite
del expediente el juez unipersonal titular del juzgado de trabajo que conoce del caso. Dentro de
las veinticuatro horas siguientes cualquiera de las partes puede pedirle al juez que se pronuncie
sobre la legalidad o ilegalidad del movimiento, para ello el Juez verificara si los trabajadores han
satisfecho los requ1s1tos legales, establecidos en los artículos 239 y 241 del Código de Trabajo.
Cabe señalar que dos de los tres requisitos exigidos a estas alturas del procedimiento ya se
encuentran satisfechos y se constatan solo con revisar el expediente del juicio, me refiere a el
requisito relativo a que el movimiento se haya acordado por un grupo de tres o más trabajadores y
que el mismo se haya acordado y mantenido en forma pacífica y el requisito relativo al
agotamiento de los procedimientos de conciliación, que son precisamente los observados al inicio
del proceso, resta solamente que el juez de trabajo constate lo relativo al número de trabajadores
que apoyaran ir a la huelga. Para constatar el porcentaje de la mitad más uno del total de los
trabajadores que laboran en el centro de trabajo, excluyendo a los trabajadores de confianza, el
juez ordenará a la inspección General de Trabajo, proceder al recuento.
En relación al auto que declara justa o injusta una huelga, no se encuentra regulado en la ley si
es susceptible de apelación, pero tratándose de una resolución que pone fin al conflicto laboral
surgido entre trabajadores y patronos, por analogía se infiere que es apelable y del mismo
conocerá en alzada la Sala de apelaciones de Trabajo y Previsión social Jurisdiccional.
1.3 Antecedentes Constitucionales del derecho de huelga en Guatemala.
A este respecto, debe destacarse que a nivel guatemalteco, éste constituye el primer
antecedente que en relación a la regulación legal de la huelga aparece en las constituciones que
han regido en nuestro país, cuestión de enorme trascendencia, si tomamos en cuenta que el
primer antecedente de la huelga a nivel de toda Latinoamérica, es la Constitución Mexicana de
1917, lo que significa que nuestro caso constituye el segundo antecedente en Latinoamérica, lo
que coloca a nuestro país en una posición de vanguardia en cuanto a ser la segunda nación que en
el continente reguló primero a nivel constitucional el ejercicio de este derecho.
Artículo 58. Son principios fundamentales de la organización del trabajo que deberán reglamentar
dichas leyes: ... 9.- La reglamentación de los derechos de huelga y paro."
Artículo 70.- ... Los funcionarios y empleados públicos tienen derecho a los beneficios reconocidos
a los trabajadores en general, y sus relaciones individuales con el Estado como patrono, serán
legisladas ele acuerdo con lo-que dispone la sección de trabajo de esta Constitución, en lo que
fuere aplicable."
Resulta importante destacar que esta Constitución equipara por completo a los trabajadores del
sector público, con los trabajadores del sector privado, pues los iguala en todos los derechos
derivados de la misma, siendo éste el único antecedente, pues en todas las demás constituciones
que siguieron a ésta, no se volvió a establecer esta equiparación de derechos entre ambos
sectores de trabajadores no es jactancioso entonces, afirmar que fue esta la constitución más
avanzada en la historia del país.
"Artículo 116.- ... Son principios fundamentales de la legislación del trabajo: ... 1Oº. Derechos de
huelga y de paro ejercidos de conformidad con la ley, y como último medio; fracasadas todas las
tentativas de conciliación. Estos derechos podrán ejercerse únicamente por razones de defensa
económica. Las leyes consignarán los casos y situaciones en que no sea permisible el ejercicio de
estos derechos."
Esta constitución, aunque mantiene el derecho de huelga para los trabajadores del sector
privado, resulta ser una de las más represivas, pues con toda claridad en su artículo 119, prohíbe la
huelga de los trabajadores del Estado, que, aunque venía derogada desde la constitución de 1956,
no se prohibía con tal severidad en los textos de las anteriores constituciones. Además de señalar,
que es esta constitución la que obliga a los servidores públicos a tener que organizarse en
asociaciones de orden civil, aspecto este último que se transformaría hasta con la constitución
actual y contra la cual se encamina la tendencia recogida por el Decreto 35-96 del Congreso de la
República (Ley Anti-huelga), que busca como propósito el retroceso del derecho de
huelga, una etapa de prohibición encubierta, por medio de su sustitución con el arbitraje.
"Artículo 114.- Son principios de justicia social que fundamentan la legislación del trabajo: ... 14º.
Derecho de huelga y de paro ejercidos de conformidad con la ley y como último recurso después
de fracasadas todas las gestiones de conciliación. Estos derechos podrán ejercerse únicamente por
razones de orden económico social. Las leyes establecerán los casos y situaciones en que no serán
permitidos la huelga y el paro."
"Artículo 119.- Las asociaciones formadas por trabajadores del Estado no pueden participar en
actividades de política partidista. Es prohibida la_ huelga de los trabajadores del Estado."
"Artículo 104.- Derecho de huelga y paro. Se reconoce el derecho de huelga y paro ejercido de
conformidad con la ley, después de agotados todos los procedimientos de conciliación. Estos
derechos podrán ejercerse únicamente por razones de orden económico-social. Las leyes
establecerán los casos y situaciones en que no serán permitidos la huelga y el paro."
"Artículo 116.- Regulación de la huelga para trabajadores del estado. Las asociaciones,
agrupaciones y los sindicatos formados por trabajadores del Estado y sus entidades
descentralizadas y autónomas, no pueden participar en actividades de política partidista. Se
reconoce el derecho de huelga de los
trabajadores del Estado y sus entidades descentralizadas y autónomas. Este derecho únicamente
podrá ejercitarse en la forma que preceptúe la ley de la materia y en ningún caso deberá afectar la
atención de los servicios públicos esenciales."
Es importante destacar que la norma 116, no cita más limitación al ejercicio del derecho
de huelga para los trabajadores del Estado, que la atención de los servicios públicos esenciales, lo
que interpretado correctamente, significa que en caso de huelga declarada legal, los servicios
públicos esenciales no deben interrumpirse, por lo que los tribunales de trabajo, quedarán
obligados a reglar las condiciones en que se desarrollará la paralización de las actividades, siendo
inferible que en ningún caso la constitución prohíbe la huelga sino únicamente limita el ejercicio
del derecho, cosa contraria sucede con el contenido del Decreto 35-96 del Congreso de la
República (Ley Anti-huelga), que sí suprime el derecho de huelga y establece en su lugar aún en
contra de la voluntad de las partes el arbitraje obligatorio.
De conformidad con la historia, dentro del sistema individualista liberal del siglo XIX, la
huelga y la coalición fueron considerados delitos, en tanto que alteraban el libre ejercicio de las
fuerzas económicas, violentando las libertades de trabajo, comercio e industria. En un complicado
proceso que varió en cada país, la huelga se fue imponiendo como un hecho tolerado por las
autoridades políticas que tuvieron que terminar por reconocerlo como la libertad de los
trabajadores para no trabajar. Sin embargo, se le reguló también, como un grave incumplimiento a
la obligación de prestación de servicios que, como violación, el contrato de trabajo autorizaba el
despido, así, los patronos contaron con el derecho para sustituir a los huelguistas, con
trabajadores nuevos dispuestos a trabajar. Según el régimen jurídico imperante en aquel
momento, la libertad de los trabajadores para suspender las labores en los centros de trabajo, no
lograba impedir que el patrono reanudara las actividades con un nuevo personal, tampoco existía
el derecho para reclamar los salarios caídos, pues jurídicamente se pensaba que la suspensión del
trabajo se debía a la culpa de los propios obreros huelguistas. Fue así como se neutralizaron los
efectos de la huelga, finalmente la presión de los trabajadores y las constantes luchas que incluso
significaron pérdidas de vidas humanas, lograron transformar el carácter antidemocrático del
régimen liberal, convirtiendo a la huelga en un derecho constitucional de las coaliciones obreras, y
más recientemente en la época contemporánea de los sindicatos.
De los anteriores casos, la misma legislación en su artículo 386 prevé que en el caso de
incumplimiento del pacto o del convenio de condiciones de trabajo, los trabajadores afectados por
La legislación laboral, contempla en su artículo 244, que una vez declarada ilegal la huelga
al no concurrir los requisitos que exige la ley, los trabajadores no pueden holgar. No obstante la
prohibición establecida en la ley, si los trabajadores aún en contra de la declaratoria de ilegalidad
de la huelga por tribunal competente disponen ir a la huelga, el tribunal debe, a solicitud del
patrono fijar un término de veinte días, durante el cual éste puede sin responsabilidad de su parte,
dar por terminados los contratos de trabajo de todos aquellos trabajadores que se encontraren en
holganza; esto significa que la única holganza permitida por la ley, es la autorizada por el juez de
trabajo competente, una vez satisfechos todos los requisitos previstos en la ley.
Como puede advertirse de lo que se relaciona en la ley y transcrito en este último literal, lo
que se prevé es efectivamente una limitación que en ningún caso impide el ejercicio del derecho
de huelga, sino que más bien lo reglamenta para asegurar la continuidad de por lo menos un
mínimo de los servicios que considera, son de la naturaleza esencial y por consiguiente no pueden
interrumpirse en su totalidad. Este último caso en particular es de enorme trascendencia en
cuanto permite el ejercicio del derecho de huelga a los trabajadores miembros de seguridad del
Estado, lo que antes de la reforma producida al Código de Trabajo mediante los decretos 13 y 18
guion 2001 se consideraba ilegal. En conclusión, puede afirmarse que la naturaleza continua de los
servicios no justifica la prohibición del ejercicio del derecho de huelga sino únicamente su
limitación en cuanto a la forma y tiempo en que esta podrá ejercerse. incidente, el patrono
dispondrá de veinte días para dar por terminados los contratos de trabajo de todos aquellos
trabajadores que hubieren holgado,
esto sin responsabilidad de su parte.
Una vez se ha confirmado la declaratoria de legalidad de la huelga por parte del Tribunal
de Trabajo de Segunda Instancia, la ley en su artículo 255 prevé la clausura de los establecimientos
o negocios afectados por la huelga, durante todo el tiempo que dure ésta. La importancia de esta
medida, es que se impide la continuidad de las labores y por consiguiente que el empleador pueda
contratar personal interino para sustituir a los trabajadores que holgan, lo que vendría a desvirtuar
el verdadero sentido de la huelga como medio de presión, que tan necesario es a los asalariados.
El ejercicio del derecho de huelga, es irrenunciable para los trabajadores, sin embargo,
esta regla general, tiene una excepción prevista en la ley, específicamente en el artículo 256 del
Código de Trabajo, en relación a que sólo autoriza la renuncia temporal al ejercicio de este
derecho plasmada en cláusula en la cual ambas partes se comprometen a no ejercer cada una su
derecho, mientras una de las dos no incumpla los términos del pacto colectivo de condiciones de
trabajo. Esto quiere decir que esta limitación voluntaria a ejercer cada una de las partes su
derecho, permanece por el tiempo de vigencia del pacto, siempre y cuando éste no sea incumplido
por
el patrono o los trabajadores.
Esta es la forma de terminación más usual de la huelga, pues termina con el trámite del
proceso, cuando el juez dicta la resolución en donde se pronuncia sobre la Just1c1a o injusticia de
la huelga.
1.5.10.2. Por mutuo consentimiento.
Esta forma de terminación de la huelga se manifiesta por medio del arbitraje obligatorio,
que prevé la terminación del procedimiento de huelga, en los casos en que haya transcurrido el
plazo de veinte días que manda la ley, sin que los trabajadores den inicio a la misma, en este caso
el asunto es trasladado por disposición de la ley a arbitraje obligatorio.
En tal sentido puede afirmarse con absoluta veracidad que el Decreto 35-96 (Ley Anti-
huelga), en una ley INCONSTITUCIONAL, porque suprime el derecho de huelga garantizado en la
Constitución Política para todos los trabajadores, sin distingos de ninguna naturaleza.
2. El Paro.
2.1. Definición:
El artículo 245 del Código de Trabajo guatemalteco define el paro patronal también
conocido como "LOCK - OUT" como: "La suspensión o abandono temporal del trabajo, ordenados y
mantenidos por uno o más patronos, en forma pacífica y con el exclusivo propósito de defender
frente a sus trabajadores los intereses económicos que sean propios de ellos, en su caso, comunes
a los mismos. El paro legal implica siempre el cierre total de la o las empresas en que se declare".
Por su parte Guillermo Cabanellas de Torres define el paro patronal como: "La decisión voluntaria
de los empresarios de cesar en las actividades laborales a fin de mejorar su posición económica o
contrarrestar demandas o conquistas de los trabajadores".
El término paro proviene del vocablo serrata que implica cierre de la empresa. Así mismo
se ha utilizado indistintamente la alocución "LOCK - OUT" para denominar al paro la que significa
cerrar para fuera y equivale a cerrar la puerta de la industria e impedir a los trabajadores la
producción.
En cuanto a la naturaleza del paro puede afirmarse que s se sustenta en el derecho del
empleador a paralizar la producción como propietario de los medios de producción con los que
esta se posibilita, es decir, que en todo caso el paro se constituye en una garantía que posibilita al
empleador el derecho de defender su posición del más fuerte en la relación colectiva de trabajo
por medio de paralizar la actividad productiva.
a. El cierre material del centro de trabajo o de la empresa con la negativa del empleador a
permitir que los trabajadores puedan continuar produciendo.
b. El cierre del centro de trabajo o de la empresa debe de manifestarse por decisión
voluntaria y expresa del patrono.
c. La paralización de las actividades productivas debe de observar un carácter temporal.
d. Debe tener como objeto exclusivo la defensa de los propios intereses profesionales y
económicos del empleador, por medio de la presión que con el paro se ejerce sobre los
trabajadores.
De lo anterior puede advertirse que contrario a como se sostiene por algunos, el paro no
implica despido simultaneo de un gran número de trabajadores porque esto se constituiría en el
cierre definitivo de la empresa y la paralización por siempre de la producción, pero en ningún caso
se estaría en presencia de un paro patronal porque una de sus características fundamentales es
precisamente su temporalidad. Si se admitiera que el paro implique la terminación de contratos de
trabajo seria lo mismo que aceptar que el paro se constituya en el mecanismo para la terminación
colectiva de las relaciones de trabajo y el cierre definitivo de la empresa.
a) En relación a lo sujetos en el caso del paro se trata del patrono que es quien dirige la
empresa y organiza la producción, y se beneficia del esfuerzo del trabajador, mientras que
en el caso de la huelga el sujeto es el trabajador que recibe a cambio de su fuerza de
trabajo un salario y asume la decisión de holgar en unión de los demás trabajadores.
b) En el paro puede ser adoptado por un solo patrono o por varios mientras que en el caso
de la huelga debe concurrir por lo menos la mitad más uno del total de trabajadores que
laboran en el centro de trabajo para que esta pueda ser considerada legal.
c) El paro puede en distintas circunstancias ser una ventaja para el patrono cuando la
paralización de la producción sea utilizada como una forma de enfrentar la situación
económica o el exceso de producción; en tanto para el trabajador siempre la huelga va a
presentar el riesgo de ser declarada injusta de no obtener la remuneración
correspondiente al tiempo de la holganza, esto coloca a la huelga como un mecanismo con
el cual el trabajador pretende enfrentar una necesidad que es la de obtener la
modificación de sus condiciones de trabajo.
d) El paro comúnmente se dirige a ejercer presión sobre los trabajadores con el propósito de
buscar que estos reduzcan la pretensión de sus reivindicaciones mientras que con la
huelga los trabajadores también persiguen presionar al empleador para obtener la
modificación de sus condiciones de prestación de los servicios, pero, con la diferencia de
que en esta situación el patrono por su posición ejerce una mayor presión que condiciona
las necesidades de los trabajadores.
2.4. Clasificación.
2.4.1.1 Legal.
En el caso de que los trabajadores no deseen l dar por terminados sus contratos de trabajo
dentro del plazo anteriormente relacionado, se debe entender que los contratos de trabajo se
mantendrán suspendidos por todo el tiempo que se extienda la duración del paro. El carácter de
esta suspensión dependerá de la calificación que el juez de trabajo de al paro, cuando se le solicite
pronunciarse sobre la justicia o injusticia de este.
2.6.1.2. Ilegal.
El paro es ilegal cuando la suspensión y abandono temporal del trabajo no se acuerde por
uno o más patronos en observancia a lo establecido en el artículo 245 del Código de Trabajo y
tampoco se hayan agotado previamente a este los procedimientos de conciliación. También será
ilegal el paro que se de cómo consecuencia de todo acto malicioso del patrono que busque
impedir a sus trabajadores la prestación de sus servicios.
De conformidad con el artículo 251 de1 Código de Trabajo, si el paro es ilegal y el patrono
o patronos lo realizaren, produce los siguientes efectos:
1. Faculta a los trabajadores para pedir su reinstalación inmediata o para dar por terminados
sus contratos de trabajo dentro de los treinta días siguientes a la realización del paro, con
derecho a percibir las indemnizaciones legales que procedan.
2. Hace incurrir al patrono en las obligaciones de reanudar los trabajos y de pagar a los
trabajadores los salarios que debieron haber percibido durante el periodo en que
estuvieron indebidamente suspendidos.
3. Da lugar, en cada caso, a la imposición de la multa de ley según la gravedad de la falta y el
número de trabajadores afectados por esta, sin perjuicio de las responsabilidades de
cualquier otro orden que lleguen a declarar contra sus autores los tribunales comunes.
Es paro de hecho el que implique la suspensión y abandono temporal del trabajo por parte
de uno o más patronos sin siquiera haber instado la acción de la justicia ordinaria, para buscar el
pronunciamiento sobre la legalidad del mismo. Las consecuencias del paro ilegal son las mismas
para el paro de hecho.
2.4.2.1. Justo.
El paro es justo cuando el juez de trabajo y previsión social establece que los motivos que
lo originaron son imputables a los trabajadores. En este caso puede advertirse que lo que se
establece previo a declarar la justicia del paro, es que este se motivó en la intransigencia de los
trabajadores para requerir del empleador reivindicaciones económicas que este no estaba en
posibilidad de atender y que lo obligaron a suspender la producción.
Si el paro es declarado justo tiene como consecuencia para los trabajadores la terminación
de sus contratos de trabajo sin responsabilidad para el empleador, advirtiéndose con esto la
consecuencia gravosa que en contra de los trabajadores acarrea esta modalidad del paro, lo que
en ningún caso se produce en la huelga aun y cuando esta haya sido declarada justa.
2.4.2.2. Injusto.
El paro es injusto cuando se establece por parte del juez de trabajo y previsión social que
los motivos que lo originaron son imputables al patrono. En este caso la situación que permite
declarar la justicia del paro es haber establecido que el mismo se motivó en actos ejecutados por
el empleador que tendieron a impedir la prestación de los servicios a los trabajadores. Si el paro es
declarado injusto tiene como consecuencia para el empleador, la obligación de pagar a los
trabajadores todos los salarios que correspondan al tiempo en que sus contratos de trabajo se
mantuvieron ilegalmente suspendidos.
Tanto el derecho a la huelga como al paro son irrenunciables, más sin embargo se prevé
en la ley la posibilidad de que las partes dentro de la convención colectiva, establezcan la cláusula
en la que se pacte el compromiso a no ejercer aquellos derechos temporalmente, mientras
ninguna de las partes incumpla los términos de la negociación colectiva, siempre y cuando esta
negociación
se haya dado entre el empleador o empleadores y el sesenta por ciento de sus trabajadores.
Igualmente, la legislación faculta a los tribunales de trabajo para suspender el ejercicio de estos
derechos por un tiempo no mayor de seis meses, en el caso de resolución de un conflicto grave de
carácter económico social, en que se considere conveniente e indispensable para obtener un
mayor equilibrio entre patronos y trabajadores.
En cuanto la huelga o el paro son declarados ilegales o bien declarados de hecho, resulta
indispensable a petición de parte o de oficio garantizar la continuidad de las labores en los centros
de trabajo, para respetar el derecho de aquellos trabajadores que deseen laborar. En este caso la
legislación prevé la obligación para que los tribunales de trabajo mediante el decretamiento de
todas las medidas que estimen necesarias ordenen la apertura de los centros de trabajo en los que
se haya pretendido impedir la prestación de los servicios o la suspensión de la producción.
CAPÍTULO IX
LA PREVISIÓN SOCIAL
1. Generalidades.
García Oviedo, en su obra Derecho Social, propone los siguientes conceptos: "Motivo
constante de sobresalto y de temor ha de ser, tanto para el obrero cuanto para quienes, como él,
viven día, la situación en que habrán de quedar cuándo alguna adversidad les prive, temporal o
definitivamente de sus ingresos. Hasta ahora, la beneficencia era el remedio obligado de esta
situación. Mas la beneficencia es, en los tiempos actuales, cosa Juzgada depresiva en ciertos
medios. A la conciencia del trabajador moderno repugnan las instituciones que estime
incompatibles con su dignidad personal y de clase. Además, la beneficencia actúa cuándo el mal
sobrevino y es preferible prevenirlo y evitarlo. La política social moderna ha ideado otros
procedimientos sustitutivos de la beneficencia más acordes con el espíritu de nuestros tiempos.
Estos procedimientos son los de la previsión social, en que se plasman sentimientos propios de
una humanidad más civilizada. La previsión es cosa preventiva. Tiende a evitar el riesgo de la
indigencia. Provee, ataja el daño, esta es su función".
La previsión social no debe dirigirse exclusivamente a los trabajadores, pero debe de
advertirse que lo que el Derecho del Trabajo quiere para los obreros se universaliza y extiende a
todos los hombres, debido a que el Derecho del Trabajo es un derecho de la persona humana,
derivado de su naturaleza y de sus necesidades y este Derecho del Trabajo se universaliza, porque
piensa que la sociedad debe constituirse sobre hombres preparados para el trabajo, pero
asegurados contra los riesgos de la vida en la naturaleza y en la sociedad; y de ahí que la previsión
social, aun vista fuera del Derecho del Trabajo y para quien no es trabajador, tome, como tipo al
trabajador y se configure como si todos los hombres fueran trabajadores.
En relación con nuestro derecho positivo, aparece una disposición de carácter general, en
relación con la previsión social, como contenido en el artículo 94 de la Constitución Política de la
República, que dice: "Obligación del Estado, sobre salud y asistencia social. El Estado velará por la
salud y la asistencia de todos los habitantes. Desarrollará, a través de sus Instituciones, acciones
de prevención, promoción, recuperación, rehabilitación, coordinación y las complementarias
pertinentes a fin de procurarles el más completo bienestar físico, mental y social". Por otro lado,
en el artículo 100 de la Constitución Política de la República, se establece la institución de la
seguridad social, y se expresa que el Estado reconoce y garantiza el derecho de la seguridad social
para beneficio de los habitantes de la nación, su régimen se instituye como función pública, en
forma
nacional, unitaria y obligatoria. Adicionalmente se señala que la aplicación del régimen de
seguridad social corresponde al Instituto Guatemalteco de Seguridad Social, entidad a la que la
misma Constitución dota de autonomía, con personalidad jurídica, patrimonio y funciones propias.
Por otro lado, el artículo 105 del mismo cuerpo legal, establece la obligación estatal de
apoyar la planificación y construcción de conjuntos habitacionales, estableciendo los adecuados
sistemas de financiamiento que permitan atender los diferentes programas, para que los
trabajadores puedan optar a viviendas adecuadas y que llenen las condiciones de salubridad.
Aquella disposición agrega un párrafo en ~I que establece para los patronos la obligación de dotar
a sus trabajadores en los casos establecidos por la ley de viviendas como las anteriormente
relacionadas. Finalmente, el artículo 77 de la Constitución Política de la República prevé que los
propietarios de las empresas industriales, agrícolas, pecuarias y comerciales, están obligados a
establecer y mantener de acuerdo con la ley, escuelas, guarderías, y centros culturales para sus
trabajadores y población escolar.
La Organización Internacional del Trabajo acusa una doble tendencia: la supresión de las
agencias privadas de colocación y la composición de las oficiales con representantes de los
trabajadores y de los patronos. La primera de estas tendencias trata de evitar la explotación de los
trabajadores y la segunda quiere inspirar confianza a los patronos.
Lo relativo a la higiene y seguridad en el trabajo aparece regulado del artículo 197 al 205
del Código de Trabajo.
Las prestaciones que otorga el seguro social son un derecho de los beneficiarios, quienes
pueden consecuentemente reclamarlos. Esta condición distingue a la seguridad social de la
asistencia y beneficencia públicas, ya que en estas últimas falta la acción de los posibles
beneficiarios, o sea, que constituyen una actividad y deber del Estado, pero falta el titular del
derecho, pues no se puede exigir ante los tribunales el pago de las prestaciones correspondientes.
En esta Carta Magna, la seguridad social, que precisamente nace a la vida jurídica con la
promulgación de la misma, se encontraba regulada en el artículo 63, que literalmente establecía:
“Se establece el seguro social obligatorio. La ley regulara sus alcances, extensión y la forma en que
debe ser puesto en vigor. Comprenderá por lo menos seguros contra invalidez, vejez, muerte,
enfermedad y accidentes de trabajo. Al pago de la prima del seguro contribuirán los patronos, los
obreros y el Estado".
Para una mayor ilustración se transcribe previo al análisis el artículo 141 que regulaba en
aquella constitución lo relativo a la seguridad social, de la siguiente manera: "Se reconoce el
derecho a la seguridad social para beneficio de los habitantes de la república”.
Contra las resoluciones que se dicten en esta materia proceden los recursos
administrativos y el del contencioso administrativo de conformidad con la ley. “Cuando se trate de
prestaciones que deba prestar la entidad aludida, conocerán los tribunales de trabajo”.
Cuando se trate de prestaciones que deba de otorgar el régimen, conocerán los tribunales
de trabajo y previsión social. De la trascripción anterior, puede establecerse que nuestra
Constitución actual, no sólo mantiene en categoría de precepto constitucional a la seguridad
social, sino que se constituye en la primera Constitución que reconoce la autonomía a la seguridad
social, hecho sin precedente, pues como se establece del estudio de las anteriores Constituciones,
ningún texto constitucional había establecido la calidad de autónoma para el Seguro Social, lo que
significa que esa autonomía que tanto se ha discutido posee el Seguro Social a lo largo de la
historia, se ha concretado desde el 31 de mayo de 1985 hasta la presente fecha, pudiendo
afirmarse con toda certeza que anteriormente a este período el Seguro Social nunca fue
autónomo.
El 14 de febrero de 1956, se emite el Decreto 545 del presidente de facto Carlos Castillo
Armas, que en su artículo uno, de los dos de que consta, establece para el presidente de la
República la facultad de nombrar a los Gerentes y sub. Gerentes del Instituto Guatemalteco de
Seguridad Social. Aquella disposición al momento de cobrar vigencia, entraba en contradicción con
el Decreto 295 del Congreso de la República del gobierno revolucionario, que establecía que el
Instituto de Seguridad Social era autónomo y que por lo tanto debía cumplir sus propias funciones,
en ese momento, era discutible su aplicación, pero hoy es completamente evidente que esa
facultad establecida en aquel decreto para el Presidente de la Repub!1ca, constituyo una clara
injerencia del Organismo Ejecutivo en una entidad autónoma que incluso, disponía de su propio
gobierno: que es al que correspondía la designación de sus autoridades. Es importante señalar que
el espíritu de éste ha sido siempre el interferir en la administración del Seguro Social, cuestión que
hasta antes de 1985, posiblemente no fue ilegal, pero que posteriormente, cuando el texto del
artículo 100 de nuestra Constitución Política de la República, estableció con toda claridad, que el
Seguro Social es autónomo, devino Inconstitucional.
7. ¿Por qué era Inconstitucional el Decreto Ley 545?
545 del Presidente de facto Carlos Castillo Armas, fue el que nombro al Presidente de la
Junta Directiva y al gerente del Seguro Social, lo que implicó una clara e ilegal injerencia en la
autonomía de que gozo el Seguro social pues al ser sus autoridades máximas, nombradas por
algún Organismo de Estado, el Seguro Social, deja de ejercer su propia administración, y lo más
grave fue que el diseño de sus políticas paso a ser atribución de ese Organismo de Estado, cuya
competencia era inaceptable. Por ello al vulnerar o contravenir, la aplicación del Decreto 545, el
contenido del artículo 100 de nuestra Constitución Política de la República, el mismo se convirtió
no solo en inconstitucional sino en agraviante a la garantía de la seguridad social, pues desvirtuó el
espíritu de aquella norma de la Constitución, al someter al control de la administración
centralizada una institución cuyo carácter es plenamente autónomo.