CREACIÓN DE UN
MICROEMPRESA
Integrantes:
Diego Montiel Leal.
Javier Tardone Montoya.
Profesor: Moisés Reyes Soto.
Módulo: Taller de Apresto Laboral
Carrera: Administración de Empresas
Jornada Vespertina
Fecha: 30 de Septiembre del 2022
Tabla de contenido
Introducción.................................................................................................3
¿Qué es una empresa?.................................................................................4
Microempresa..............................................................................................5
Microfinanzas y Microcréditos en Chile.......................................................7
Microemprendimientos en el Tiempo.........................................................9
TU EMPRESA EN UN DIA............................................................................10
Bibliografía.................................................................................................11
Linkografía..................................................................................................11
Introducción
La necesidad de emprender ha sido últimamente una herramienta
útil, rentable y también arriesgada para miles de personas que ven
como una oportunidad laboral la creación de organizaciones o
empresas de distintos tipos. En Chile se registran alrededor de
2.057.903 microemprendimientos que corresponden
aproximadamente a un 25% de las personas ocupadas, dando un
claro ejemplo que las personas buscan una independencia laboral y
estabilización económica. Tal es así, que solo el 15% de los
emprendimientos en nuestro país contrata a personas a otras
personas, por lo que la mayoría crea su emprendimiento de forma
autónoma. (Estudios de la Fundación SOL
ISSN 0719-6695, 2020)
La importancia del emprendimiento es notoria y se hace
indispensable ya que fomenta la creación de nuevas ideas para el
mercado, nuevos productos, nuevas estrategias de marketing y a su
vez nuevas oportunidades de trabajo para la sociedad. Los
emprendedores se caracterizan principalmente por tener iniciativa y
creatividad al momento de desarrollar una idea, la cual se moldea en
un enfoque propio y una visión que junto con una estrategia son
necesaria para lograr objetivos planteados. Aquí nace la
adaptabilidad, la perseverancia, el liderazgo y otras habilidades
propias de los emprendedores que sin duda hacen un aporte a la
economía de cualquier país.
A pesar de los tiempos de difíciles para la macroeconomía mundial
junto con la alta incertidumbre para invertir, nunca hay que dejar de
innovar o de pensar nuevas ideas que puedan satisfacer las
necesidades o deseos de la población tal como lo hicieron Steve Jobs,
Bill Gates, Elon Musk, entre otros emprendedores que cambiaron el
rumbo del mercado mundial pudiendo posicionar sus
emprendimientos en la cúspide global.
¿Qué es una empresa?
Según Ricardo Romero en 1997 el concepto de empresa se define como
“una organización formada por personas, bienes materiales, aspiraciones y
realizaciones comunes para dar satisfacción a necesidades de la población”
en este marco la creación de micros, medianas y grandes empresas es un
paso fundamental para el correcto funcionamiento del mercado, al ser uno
de los 3 agentes económicos que están en constante intercambios con los
otros 2 agentes: La familia y el Estado.
La finalidad inmediata de la empresa es producir bienes y servicios para el
mercado donde su objetivo es obtener alguna clase de utilidad o lucro para
los inversionistas y propietarios de esta. Como también la eficiencia en los
procesos, el crecimiento, el control y la supervivencia en el mercado. Los
objetivos de la empresa para lograr estos ingresos estarán determinados
por los resultados que el negocio espera alcanzar, estos deben ser medibles
para evaluar su desempeño y así tomar medidas necesarias para redefinir
estrategias si se requiera.
Es fundamental para cualquier empresa tener en su campo de visión el
concepto de rentabilidad económica que hace referencia a la tasa en la que
la empresa remunera la totalidad de los recursos (inversiones o activos)
utilizados en su explotación, sea cual sea su explotación. (Eslava,2010).
Las empresas u organizaciones se pueden clasificar en función de una serie
de características y factores:
Tipo de propietario: Persona natural o Persona Jurídica
Sector económico: Primario, Secundario, Terciario y Cuaternario
Según su zona geográfica: Locales, Nacionales, Internacionales y
Transnacionales
Según su capital: Público, Privado y Mixto
Según su tamaño: Grandes, Medianas, Pequeñas y Microempresas.
La empresa constituye un fenómeno económico y social ineludible. Este
aspecto es advertible en las diversas normas de nuestro Código del Trabajo
que explica la necesidad de asegurar su eficacia productiva y la existencia
de una autoridad jerárquica que responda a los requerimientos. En este
punto la empresa ha sido un punto clave de referencia para estructurar, a
nivel legal, aspectos básicos de la regulación de las relaciones laborales
colectivas.
Microempresa.
Los microemprendimientos son vistos cada vez más como una
oportunidad de sustentabilidad personal, económica y social, ya que
como en cualquier empresa permite al dueño del emprendimiento
subcontratar personal para llevar a cabo los distintos procesos que
son necesarios para darle utilidad, generar ganancias y posicionarse
dentro del mercado en el cual se desarrolla. La microempresa se sitúa
dentro de la categoría de pequeña y mediana empresa (PyME)
reconocida como un ente productivo, tal como lo señala la Exposición
de Motivos de Decreto de Ley 15747: “generador de empleos e
inversiones, que tiene su peso especifico como dinamizador de la
economía del país” (Cardozo,2007)
Se considera microempresa a toda entidad que ejerce una actividad
económica de forma regular, ya sea artesanal y otra, a titulo
individual o familiar o como sociedad, y cuyas ventas anuales son
inferiores a 2.400 UF, asimismo, los microemprendimientos se
caracterizan por tener 10 trabajadores o menos (incluido el
empleador) (SII,2012). Históricamente este grupo de empresas se
identifico como el “sector informal” durante la década de los 70’,
evolucionando de manera creciente durante los últimos 50 años.
Desde la formalización de la organización, en la cual se evalúan los
requisitos para establecer formalmente la empresa, hasta la
generación de estatutos y entes fiscalizadores o de información que
son parte de la economía. Actualmente con la incorporación de
nuevas variables, la EME (Encuesta de Microemprendedores) permite
definir el sector de manera mas precisa, incluso considerando a todas
aquellas empresas que no han iniciado actividades en el Servicio de
Impuestos Internos. También es importante considerar que para el
2015 en Chile un 97,3% del total de los emprendimientos resultan ser
microemprendimientos, según la EME.
Específicamente en Chile, la microempresa comenzó a ser un tema de
preocupación de los analistas en el momento en que las cifras
indicaban que ellas ocupaban alrededor de un 40% de la fuerza de
trabajo (Herrera, 2003; SERCOTEC y OIT,2010). Sin Duda, ella ejerce
un rol fundamental dentro de la economía del país y dentro de los
diferentes lugares donde se encuentra, generando empleo, ingresos y
un método de subsistencia para muchas familias, constituyéndose
como elementos de crecimiento en sus localidades. Sin embargo, una
serie de problemas atacan su permanencia, sostenibilidad y
crecimiento en el tiempo, siendo uno de estos el acceso a la
financiación. Si bien ello no puede haber constituido para siempre el
principal obstáculo que han tenido que enfrentar como sector
económico, este sin duda ha sido un gran problema para miles de
emprendedores ante la posibilidad de ofrecer garantías que
permitieran su acceso al mercado financiero formal, sujeto a tasas de
interés mas altas.
Como respuesta ante este problema, estas últimas tres décadas, han
surgido un grupo de servicios financieros caracterizados por una
atención centrada en estas unidades económicas, implementando
estrategias novedosas y originales. En el caso de los programas
microfinancieros, los cuales han surgido principalmente en economías
en vías de desarrollo para atacar la pobreza, pero que a lo largo del
tiempo se han ido expandiendo de tal forma que en la actualidad
atiende no solo a individuos pobres, sino a Microemprendedores que
no entran en esa categoría, pero se han visto excluidos del sistema
financiero formal.
Hoy en día Chile cuenta con la presencia de un conjunto de
instituciones que se han abierto a la atención microfinanciera hacia el
sector microempresarial: la banca, las cooperativas de ahorro y
crédito y diversas Organizaciones No Gubernamentales que han sido
apoyadas por los diversos programas de instituciones públicas (CL
Group, 2009). Dicho sector ha crecido notoriamente durante los últimos
años, crecimiento caracterizado por dos tendencias: una mayor focalización
en emprendedores más consolidados o de mayor tamaño en ventas por
parte de la banca, y una mayor concentración en clientes de perfil más
vulnerable o de menor actividad económica por parte de aquellas
instituciones no bancarias (González, 2012).
Microfinanzas y Microcréditos en Chile
A raíz de los diversos contextos socioeconómicos y culturales de
Latinoamérica, África, Asia, EEUU y Europa, no se puede homologar el
concepto de microfinanzas globalmente. De forma general, las
microfinanzas implican una serie de instrumentos financieros como lo son
cuentas de ahorro, seguros, planes de pensiones, entre otros. Que surgen
producto al apoyo a sectores que quedan excluidos del ámbito financiero
tradicional (Berezzo, 2005)
En Chile, Morales y Yáñez (2007) señalan que las microfinanzas y los
microcréditos son categorías no consideradas dentro de la regulación
financiera. Según Herrera (2003) sostiene que en Chile se ha tratado
indistintamente al crédito dirigido a la empresa, cualquiera que este fuese,
con el microcrédito. Sin embargo, el promedio de montos otorgados en Chile
no coincide con el estándar internacional lo cual surge una duda en cuanto
a la financiación. En nuestro país es habitual asumir a aquellas instituciones
dedicadas al microcrédito como instituciones dedicadas netamente a
microempresarios, los que su vez se asumen como trabajadores pobres.
Tomando en cuenta que la financiación de la microempresa, catalogada
como crédito o microcrédito, es considerada como un instrumento de
desarrollo, en tal sentido se toma en cuenta que los microcréditos es aquel
concedido a microempresarios, reales o potenciales, que se han visto
excluidos del sistema financiero formal por no cumplir los requisitos y
garantías que se le exige para acceder a los mismos. Generalmente los
montos concedidos pueden ir desde los 60.000 pesos hasta llegar a los
3.000.000 de pesos, dependiendo del tipo de institución que los otorgue y el
tipo de emprendimiento al cual va dirigido.
El microcrédito no se concentra únicamente en la atención de sujetos
pobres (aunque este haya sido el objetivo de los microcréditos en sus
inicios). La actuación del sector microfinanciero, sobre todo en
Latinoamérica, ha evolucionado de tal forma que en la actualidad se orienta
a la atención de empresas con acceso insuficiente a servicios financieros y a
sectores sin acceso a servicios bancarios, incluidos individuos pobres, y
aquellos ubicados por encima de la línea de pobreza, considerando así una
base más amplia de clientes (Berger, 2007).
Para tener un contexto del surgimiento de los microcréditos en Chile,
se hace referencia a la evolución del sistema financiero a partir de los
años 70 de acuerdo con lo establecido por Herrera (2003). Según el
autor hasta los años 70 el sistema financiero estaba constituido
mayoritariamente por bancos y financieras, bolsas de valores y
algunas instituciones de ahorro y crédito. Sin embargo, desde
mediados de la década y de forma sostenida durante el tiempo, el
sistema financiero chileno creció en relación con el tamaño de la
economía, acompañado por un importante cambio en su estructura y
composición, constituyéndose así en un conjunto mas complejo de
instituciones (Acciones, AFPs, compañía de seguros, fondos mutuos,
sociedades financieras y mercados de bonos públicos y privados). A
pesar de ello, el recurso crediticio tendía más bien a ser escaso sobre
todo para aquellas unidades económicas de menor tamaño y con
pocas garantías. A comienzos de los años 80 y producto de la crisis
financiera sobrevino la crisis de la banca, la cual llevó a una mayor
regulación y supervisión para el sector bancario por parte del Estado.
En este periodo de crisis donde surge de forma paralela a la
operación del sistema financiero, la actividad del crédito a
microempresas en Chile, elevadas tasas de desempleo, los bajos
salarios y las pocas oportunidades laborales como resultado de la
crisis, dieron origen a un grupo de la sociedad que buscaba a través
de servicios, satisfacer sus necesidades económicas más básicas. El
apoyo crediticio a este tipo de iniciativas fue emprendido por una
cooperativa y algunas ONG que nacieron con este específico objetivo,
y a las que se sumó a fines de los años 80 un banco comercial. A
partir de la segunda mitad de la década de los 80 la banca
experimentó una recuperación muy importante, ampliando sus
niveles de actividad y diversificación de servicios a través de filiales.
Sumado a lo anterior, los altos niveles de crecimiento y estabilidad
que logró la economía chilena a partir de 1991 hasta 1997, generaron
un contexto propicio para el desarrollo del sistema financiero, ya que
Chile entró en el momento más dinámico de la fase expansiva de su
economía. Las autoridades reforzaron las reformas del sector
financiero iniciadas a fines de los años 80, y en 1997 la reforma a la
ley de bancos dio un impulso adicional a la internacionalización de la
banca chilena. Adicionalmente, se autorizaron nuevos negocios a los
bancos en áreas no tradicionales (factoring, seguros no previsionales
y banca de inversión)
La actividad microfinanciera de las últimas tres décadas en Chile ha
experimentado cambios sustanciales. Los hechos principales son la
activa participación del Estado en la implementación de programas
de fomento, la incorporación de intermediarios financieros a la oferta
microfinanciera, el aumento en la escala de operación y la
diversificación de la línea de productos. Inicialmente el crédito era el
principal producto ofrecido, sin embargo, en la actualidad existe una
amplia gama de productos y servicios, incluyendo productos de
ahorro, administración de efectivo, medios de pago, seguros,
capacitación, asesorías, entre otros, los cuales varían según sea la
institución oferente (Morales y Yáñez, 2007).
Microemprendimientos en el Tiempo
Los microemprendimientos se caracterizan por ser propulsoras de empleos y producción en
una sociedad, contribuyen a incrementar el ingreso nacional por lo que son de vital
importancia. La creación de estas organizaciones es imperante para la economía, pero surge
una dicotomía respecto a la duración de los microemprendimientos o cuantos negocios han
podido sobrevivir al libre mercado. En 2019 un estudio tiene por objeto estimar la función de
supervivencia de los microemprendimientos en Chile y determinar las características
personales y de financiamiento que intervienen en el ciclo de vida de los negocios. Para ello, se
utilizaron datos provenientes de la Encuesta de Microemprendimientos del año 2015.
Los factores que inciden en la supervivencia de las empresas son múltiples. En primer lugar, se
puede ver como un factor crucial a las características personales del emprendedor y como este
es capaz de adaptarse a la complejidad de los mercados y de su entorno (Veciana, 2005). En
este sentido, pueden considerarse estudios tales como los de Kalnins y Williams (2014), Boyer
y Blazy (2014) y Congregado, Millán y Román (2011), que vinculan la supervivencia de las
empresas en relación de características individuales de sus dueños tales como la edad y el
sexo.
Se estimó un modelo de duración con distribución Weibull que demostró evidenciar que la
probabilidad de supervivencia de una empresa aumenta al ser su dueño jefe de hogar,
hombre, recibir capacitación y tener mayor edad.
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TU EMPRESA EN UN DIA https://www.youtube.com/watch?
v=s602qcOw2lU
Para iniciar la creación de la empresa se debe registrar la persona
como usuario en la página web
https://www.registrodeempresasysociedades.cl/ donde le pedirán
datos personales y establecer una contraseña para luego entrar a su
sesión.
El proceso de formalización implica definir el tipo de Empresa o
Sociedad, crear o constituir legalmente la empresa, publicarla en el
Diario Oficial, Registrarla, Obtener el rut y declarar inicio de
actividades, obtener los permisos necesarios para operar y pasos
finales.
Al iniciar sesión le saldrá diferentes opciones que están relacionadas
con la formación, disolución, modificación, transformación y división
de una empresa. Hay que hacer clic en la opción Constituir para luego
elegir que tipo de empresa se desea crear, ya sea LTDA, EIRL, S.A,
entre otras.
Al ingresar el tipo de empresa nos pedirá completar la información
necesaria para la creación de esta. Este paso se divide en 4 fases:
Ingresar datos de la empresa, ingresar datos del contribuyente,
adjuntar documentos y firmar documentos de manera electrónica.
Luego de rellenar correctamente cada espacio con información y
documentos requeridos, se firmará electrónicamente la constitución
de la empresa en la cual de ahora en adelante seremos los
encargados de esta.
Al terminar todos los pasos tendremos que ir a una notaría a
formalizar nuestra empresa, donde el costo de la firma electrónica de
creación de empresas y actividades conexas es de 0,26 UF (7.171
pesos app). Si necesitas que la notaría revise e incorpore al Registro
los documentos necesarios para la firma de cada compareciente, si es
que procediera, tiene un costo de 0,18 UF (4.965 pesos app)
Para ver la organización, mediación y desarrollo de tu empresa es
necesario tener guardada la sesión en la página web
https://www.registrodeempresasysociedades.cl/ así podremos
modificar, transformar, fusionar o cualquier otro proceso que haga
crecer nuestra organización.
Bibliografía
HERRERA, J.A. (2003). Crédito a la Microempresa en Chile: una revisión cualitativa
(1991-2001). Programa de Economía del Trabajo, PET, Santiago de Chile.
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Linkografía
http://www.revencyt.ula.ve/storage/repo/ArchivoDocumento/
copernico/v4n6/art4.pdf
https://www.lofwork.cl/crear-empresa-en-un-dia-vs-constitucion-tradicional/
https://www.sii.cl/contribuyentes/empresas_por_tamano/microempresas.pdf
https://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-
27242013000200017&script=sci_arttext&tlng=en
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