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MINERALES: SODIO, POTASIO Y CLORO.

FACULTAD: Medicina.

CARRERA: Licenciatura en enfermeria.

LICENCIADA: Leslie mireilla villeda.

ALUMNOS:
Maria Jose Cruz Urias.
Susana Daniela Figueroa Rodriguez.
Claudia Abigail Mariona Aguilar.
Griselda Gabriela Morales.
Elizabeth Aracely Trinidad Ventura.
SAN SALVADOR, JUEVES 08 DE AGOSTO DE 2024.

INTRODUCCION:

Los minerales son nutrientes esenciales que el cuerpo humano necesita para
funcionar correctamente. A diferencia de las vitaminas, que son compuestos
orgánicos, los minerales son inorgánicos y provienen de la tierra. Los obtenemos a
través de la dieta, ya que no pueden ser sintetizados por el organismo. Los minerales
desempeñan una variedad de funciones vitales, desde la formación de huesos y
dientes hasta la regulación del metabolismo y la transmisión de impulsos nerviosos.

Un desequilibrio en la ingesta de minerales ya sea por deficiencia o exceso, puede


tener consecuencias significativas para la salud. La deficiencia de hierro puede llevar a
anemia, mientras que un exceso de sodio se asocia con hipertensión y enfermedades
cardiovasculares. Por ello, es fundamental mantener una dieta equilibrada que
asegure una ingesta adecuada de todos los minerales necesarios para el buen
funcionamiento del organismo.

Esta investigación tiene como objetivo explorar la importancia de los minerales en la


nutrición humana, analizando sus funciones, fuentes dietéticas, recomendaciones de
ingesta y los efectos de su deficiencia o exceso en la salud. Con un análisis detallado,
se pretende comprender cómo estos nutrientes contribuyen al bienestar general y a la
prevención de enfermedades.
Objetivos:

General: Analizar la importancia de los minerales sodio, potasio y cloro en la nutrición


humana, entendiendo funciones específicas al mantener el equilibrio electrolítico,
regular la presión arterial y transmitir impulsos nerviosos. Además, se busca identificar
las principales fuentes dietéticas de estos minerales, así como las consecuencias de
sus deficiencias y excesos en el organismo, con el fin de proporcionar
recomendaciones nutricionales que promuevan una salud óptima.

Específicos:

1. Evaluar las funciones biológicas del sodio, potasio y cloro en el cuerpo humano.
2. Identificar las fuentes dietéticas y las recomendaciones de ingesta diaria de
sodio, potasio y cloro.
3. Dar a conocer las distintas enfermedades y/o problemas que se dan en el
organismo del ser humano por la falta de minerales.
Sodio:
Concepto: El sodio (Na) es un macromineral que forma parte de la sal de mesa o
cloruro sódico, con fórmula química (ClNa). Al igual que él potasio y el cloro, es un
electrolito y posee importantes funciones en la regulación de las concentraciones de
los medios acuosos. Nuestros músculos y nervios lo necesitan para funcionar como
es debido.

Funciones:
1. Equilibrio de Líquidos y Electrolitos:

El sodio es crucial para mantener el equilibrio hídrico en el cuerpo. Ayuda a regular


la cantidad de agua dentro y fuera de las células. Mantiene la presión osmótica, lo
que es vital para la distribución adecuada de los líquidos corporales.

2. Función Nerviosa:

El sodio es esencial para la generación y propagación de impulsos eléctricos en las


neuronas. Estos impulsos permiten la comunicación entre las células nerviosas.
Participa en la creación de potenciales de acción, que son necesarios para el
funcionamiento adecuado del sistema nervioso central y periférico.

3. Función Muscular:

El sodio juega un papel clave en la contracción muscular, incluyendo la del corazón,


músculos esqueléticos y lisos. Ayuda a regular la entrada y salida de calcio en las
células musculares, lo cual es esencial para la contracción muscular.

4. Presión Arterial:
El sodio influye en la presión arterial al controlar el volumen de sangre. Un equilibrio
adecuado de sodio es esencial para mantener una presión arterial normal. Afecta la
cantidad de agua que los riñones retienen o excretan, lo cual tiene un impacto
directo en el volumen sanguíneo y la presión arterial.

5. Función Renal:

Ayuda en la filtración glomerular en los riñones, facilitando la eliminación de


desechos y el equilibrio de líquidos. Participa en la reabsorción de nutrientes y otras
sustancias esenciales durante el proceso de formación de orina.

6. Balance Ácido-Base:
El sodio contribuye al equilibrio ácido-base en el cuerpo, ayudando a mantener el
pH de la sangre y otros fluidos corporales dentro de un rango óptimo.

7. Función Digestiva:

Es necesario para la producción de ácido clorhídrico en el estómago, que es crucial


para la digestión y absorción de nutrientes.

8. Interacciones Hormonales:

El sodio influye en la liberación de hormonas como la aldosterona, que regula el


balance de sodio y potasio en el cuerpo.

Fuentes alimentarias:
En general casi todas las fuentes de alimentos naturales contienen sodio en
cantidades variables, según el tipo de alimento. El contenido de sodio es alto en el
pan, queso, almejas, germen de trigo, galletas, granos enteros y productos
industrializados como sopas deshidratadas, consomés, cubitos, salsas y
relativamente alto en las zanahorias, coliflor, apio, huevos, leche, espinacas, avena
y rábanos. Sin embargo, la principal fuente de sodio es la sal o cloruro de sodio,
utilizada para cocinar y sazonar los alimentos. La mayor parte de sodio que
contienen los alimentos industrializados se ha agregado durante su procesamiento o
conservación.

Además de la sal, en el tratamiento industrial de los alimentos se emplean otros


compuestos sódicos, como el fosfato disódico en los cereales instantáneos, el
glutamato monosódico para mejorar el sabor de una gran cantidad de alimentos
procesados, el benzoato de sodio como preservante en jaleas, salsas y aderezos, y
el propianato de sodio para blanquear ciertos frutos antes de ser tratados con
colorantes.

Recomendaciones nutricionales:
Para los adultos, la OMS recomienda una ingesta inferior a 2000 mg/día de sodio
(el equivalente a menos de 5 g/día de sal: poco menos de una cucharadita). El
Consejo de Alimentación y Nutrición estadounidense ha establecido un nivel de
ingesta adecuada (AI) de sodio y cloruro de sodio (sal) al día en gramos (g) según la
cantidad necesaria para reemplazar las pérdidas por sudor en personas
moderadamente activas y conseguir una dieta que aporte cantidades suficientes de
otros nutrientes esenciales.
Hombres y
Etapa Hombres y mujeres Sal
Edad mujeres
vital (g/día)
Sodio (g/día)

Bebés 0–6 meses 0,12 0,30

Bebés 7–12 meses 0,37 0,93

Niños 1–3 años 1 2,5

Niños 4–8 años 1,2 3,0

Niños 9–13 años 1,5 3,8

Adolescen 14–18 años 1,5 3,8

tes

Adultos 19-50 años 1,5 3,8

Adultos 51-70 años 1,3 3,3

70 años en
Adultos 1,3 3,0
adelante

14-50 años 1,5 3,8


Embarazo

Lactancia 14-50 años 1,5 3,8

Deficiencia del sodio:


El nivel bajo de sodio en sangre es una afección en la cual el nivel de sodio en la
sangre es más baja de lo normal. El nombre médico de esta afección es
hiponatremia.

Se produce hiponatremia cuando la concentración de sodio en el organismo es


insuficiente en relación con la cantidad de líquido que contiene. El organismo puede
tener una cantidad excesiva de líquido, una cantidad escasa o un valor normal. No
obstante, en todos los casos, el sodio está diluido. Por ejemplo, si se tienen diarrea
o vómitos intensos, se pierde sodio. Si la cantidad de líquido perdida se repone solo
con agua, el sodio se diluye. Algunos trastornos, como los trastornos renales (por
ejemplo, glomerulonefritis) y otros trastornos (por ejemplo cirrosis e insuficiencia
cardíaca), pueden hacer que el organismo retenga sodio y líquidos. A menudo, se
retiene más líquido que sodio y, por lo tanto, el sodio se diluye.

Determinados trastornos pueden hacer que la persona beba demasiada agua


(polidipsia), lo que puede contribuir al desarrollo de hiponatremia. Los diuréticos
tiazídicos (a veces llamados píldoras de agua) son una causa frecuente de
hiponatremia. Estos fármacos aumentan la excreción de sodio, lo que aumenta la
excreción de agua. Los diuréticos tiazídicos son generalmente bien tolerados, pero
pueden causar hiponatremia en personas propensas a presentar concentraciones
bajas de sodio, especialmente los ancianos.

Los síntomas son resultado de la disfunción cerebral.

Los síntomas iniciales son sopor y confusión; cuando la hiponatremia empeora, se


producen sacudidas musculares y convulsiones, y, de forma gradual, se deja de
responder a los estímulos.

El diagnóstico se basa en los valores de la concentración de sodio tras el análisis de


sangre.

Restringir la ingesta de líquido y dejar de tomar diuréticos son una buena medida
terapéutica, pero la hiponatremia grave constituye una urgencia que requiere la
administración de medicamentos, soluciones intravenosas o ambas cosas.

Toxicidad del sodio:


Un alimento sólido que contenga 350 mg o más en 100 g de producto deberá
ostentar el sello de EXCESO DE SODIO.

Si hay consumo de sodio en exceso se corre el riesgo de desarrollar enfermedades


crónicas o situaciones como:

Accidentes cerebrovasculares.

Función inadecuada de los riñones.


Retención de líquidos.

Consumir sodio en exceso puede llevar a retener líquidos (edema) bajo la piel,
dentro de los tejidos que están fuera del sistema circulatorio, lo que conlleva al
aumento de peso. Esto obliga a hígado, riñones y corazón a trabajar por encima de
sus niveles normales.

Lo anterior tiene repercusiones importantes sobre el sistema cardiovascular, ya que


eleva la presión arterial y ocasiona enfermedades renales, hepáticas e insuficiencia
cardíaca.

Disminución de la cantidad de calcio en el organismo


El consumo excesivo de sodio aumenta la excreción urinaria del calcio.

El sodio atrae el agua, y una dieta alta en sodio agrega agua al flujo sanguíneo, lo
cual puede aumentar el volumen de la sangre y posteriormente la presión
sanguínea. La presión sanguínea alta (o hipertensión) es una afección que se da
cuando la presión sanguínea se mantiene alta permanentemente. La hipertensión
hace que el corazón trabaje más duro, y la alta potencia del flujo sanguíneo puede
dañar las arterias y algunos órganos (como el corazón, los riñones, el cerebro y los
ojos). La presión sanguínea alta sin controlar puede elevar el riesgo de ataques
cardiacos, fallas cardiacas, embolia, enfermedad renal y ceguera. Además, la
presión sanguínea suele aumentar con la edad, por lo que cada año que pasa
aumenta la importancia de limitar su ingesta de sodio.

Potasio:
Concepto: El potasio es un mineral que el cuerpo necesita para funcionar
normalmente. Es un tipo de electrolito. Ayuda a la función de los nervios y a la
contracción de los músculos y a que su ritmo cardiaco se mantenga constante.
También permite que los nutrientes fluyan a las células y a expulsar los desechos de
estas.

Funciones:

El potasio es un mineral que se encuentra en muchos alimentos. El organismo


necesita potasio para casi todo su funcionamiento, incluso para el buen
funcionamiento del riñón y del corazón, la contracción muscular y la transmisión
nerviosa de igual manera el potasio es un mineral esencial y un electrolito que
desempeña varias funciones vitales en el cuerpo humano.

Regulación del equilibrio de líquidos: El potasio ayuda a mantener el equilibrio de


líquidos dentro y fuera de las células, trabajando en conjunto con el sodio.

Función muscular: Es crucial para la contracción muscular, incluyendo los


músculos del corazón. El potasio ayuda a que los músculos se contraigan y se
relajen correctamente.

Función nerviosa: Participa en la transmisión de los impulsos nerviosos, que son


esenciales para la comunicación entre las neuronas y para la función normal del
sistema nervioso.

Control de la presión arterial: ayuda a regular la presión arterial al contrarrestar


los efectos del sodio. Un adecuado equilibrio de potasio puede ayudar a prevenir la
hipertensión.

Metabolismo y síntesis de proteínas: Es necesario para varias reacciones


metabólicas y para la síntesis de proteínas y glicógeno.
Función cardiovascular: Mantiene el ritmo cardíaco normal. Un nivel adecuado de
potasio es esencial para prevenir arritmias cardíacas.
Regulación del pH: Contribuye a la regulación del equilibrio ácido-base del cuerpo.

Fuentes alimentarias:

El potasio se encuentra en una amplia variedad de alimentos, tanto de origen


vegetal como animal:

Frutas: Plátanos, naranjas y jugo de naranja, melones (sandía), fresas, uvas, kiwis,
ciruelas y pasas.
Verduras: Espinacas, brócoli, batatas, patatas, tomates y productos derivados
(salsa de tomate, jugo de tomate), calabazas, champiñones, zanahorias.
Legumbres y granos: Frijoles (negros, blancos, pintos), lentejas, garbanzos.
Frutos secos y semillas: Almendras, nueces, pistachos, semillas de girasol,
semillas de calabaza.
Pescados y mariscos: Salmón, atún, trucha, sardinas.
Productos lácteos: Yogur, leche, quesos.
Otros alimentos: Aguacates, melaza, chocolate negro, coco.
Consumir una dieta equilibrada que incluya una variedad de estos alimentos puede
ayudarte a mantener niveles adecuados de potasio en el cuerpo.
Recomendaciones nutricionales:

BEBÉS:

• 0 a 6 meses: 400 miligramos por día (mg/día)


• 7 a 12 meses: 860 mg/día

NIÑOS y ADOLESCENTES:

• 1 a 3 años: 2000 mg/día


• 4 a 8 años: 2300 mg/día
• 9 a 13 años: 2300 mg/día (mujeres) y 2500 mg/día (hombres)
• 14 a 18 años: 2300 mg/día (mujeres) y 3000 mg/día (hombres)
ADULTOS:

• 19 años en adelante: 2600 mg/día (mujeres) y 3400 mg/día (hombres)

Deficiencia:

- Diarrea o vómito;

- Trastornos alimentarios, como la bulimia;


- Uso elevado de laxantes, que ocasionan diarrea;

- Enfermedad renal crónica;

- Sudoración;

- Nivel bajo de magnesio;

- Trastornos genéticos, como la parálisis periódica hipocalémica y el síndrome de


Barter

Toxicidad:

El potasio es un químico cáustico. Si entra en contacto con los tejidos, puede causar
lesiones graves, como son las quemaduras o úlceras por contacto. Este artículo
aborda la intoxicación por ingerir o tocar hidróxido de potasio o productos que
contengan este químico.

Los síntomas por la ingestión de hidróxido de potasio incluyen:

• Quemaduras y dolor intenso en la boca y la garganta


• Hinchazón de la garganta, que provoca dificultad para respirar
• Salivación
• Dolor abdominal intenso
• Diarrea
• Dolor torácico
• Disminución rápida de la presión arterial (shock)
• Vómito, a menudo con sangre

CLORO
Concepto
El cloro es un mineral que favorece el equilibrio ácido-base en el organismo y ayuda
al hígado en su función de eliminación de tóxicos. El cloro (Cl) es un macromineral
que forma parte de la sal común, junto con el sodio. Además, participa activamente
en los procesos digestivos. También es un electrolito, completando así el trío con
potasio y sodio.
FUNCIONES
Regulación del balance de líquidos: El cloro, en forma de ion cloruro (Cl⁻), es
crucial para mantener el equilibrio de líquidos en el cuerpo. Junto con el sodio,
ayuda a regular la cantidad de agua dentro y fuera de las células, lo que es vital
para el funcionamiento celular adecuado.

Mantenimiento del pH: El cloro ayuda a mantener el equilibrio ácido-base en el


cuerpo. Participa en la regulación del pH de la sangre y otros líquidos corporales, lo
que es esencial para que las reacciones bioquímicas ocurran de manera óptima.

Producción de ácido clorhídrico: El cloro es un componente esencial del ácido


clorhídrico (HCl) presente en el estómago. Este ácido es fundamental para la
digestión, ya que descompone los alimentos y mata patógenos potencialmente
dañinos.

Transmisión de impulsos nerviosos: Los iones de cloruro también juegan un


papel en la conducción de impulsos nerviosos, participando en la generación de
potenciales de acción en las neuronas.

Función renal: Los riñones usan iones de cloruro para mantener la presión
osmótica y regular la excreción de otros electrolitos, contribuyendo así al equilibrio
hídrico y electrolítico del cuerpo.

FUENTES ALIMENTARIAS
Sal de mesa: Es la fuente más directa y común de cloro en la dieta. Se utiliza tanto
en la cocina como en alimentos procesados.
Alimentos procesados: Muchos alimentos procesados contienen altos niveles de
sal, y por ende de cloruro. Ejemplos incluyen alimentos enlatados, embutidos,
snacks salados, sopas instantáneas, y alimentos congelados.
Productos lácteos: Los productos como el queso, la leche y el yogur contienen
cantidades moderadas de cloro.
Mariscos: Alimentos como el pescado, los camarones y otros mariscos también
contienen cloro.
Carnes: Las carnes, incluyendo el pollo, la ternera y el cerdo, contienen cloro de
manera natural.
Vegetales: Aunque en menores cantidades, algunos vegetales como el apio, las
espinacas y las zanahorias también contienen cloro.
RECOMENDACIONES NUTRICIONALES
Las recomendaciones de cloruro, así como las de otros nutrientes, se proporcionan
en las Ingestas Dietéticas de Referencia (IDR) desarrolladas por el Comité de
Alimentos y Nutrición en las Academias Nacionales de Ciencias, Ingeniería y
Medicina. IDR es un término que se utiliza para un conjunto de ingestas de referencia
que se usan para planear y evaluar las ingestas de nutrientes de las personas
saludables. Estos valores, que varían de acuerdo con la edad y el sexo, incluyen:

• La cantidad diaria recomendada (CDR): El nivel diario promedio de ingesta


que es suficiente para satisfacer las necesidades nutricionales de casi todas
(97% a 98%) las personas saludables. Una CDR es un nivel de ingesta que se
basa en resultados de investigaciones científicas.
• Ingesta adecuada (IA): Este nivel se establece cuando no hay suficiente
evidencia producto de la investigación científica para desarrollar una CDA. Se
trata de un nivel fijo que se cree suficiente para garantizar la nutrición.

Ingestas dietéticas de referencia de cloruro:

Bebés (IA):

• 0 a 6 meses de edad: 0.18 gramos por día (g/día)


• 7 a 12 meses de edad: 0.57 g/día

Niños (IA):

• 1 a 3 años: 1.5 g/día


• 4 a 8 años: 1.9 g/día
• 9 a 13 años: 2.3 g/día

Adolescentes y adultos (IA):

• Hombres y mujeres de 14 a 50 años: 2.3 g/día


• Hombres y mujeres de 51 a 70 años: 2.0 g/día
• Hombres y mujeres de 71 años en adelante: 1.8 g/día
• Mujeres embarazadas y lactantes de todas las edades: 2.3 g/día
DEFICIENCIA

Si hubiera una deficiencia significativa de cloro (hipocloremia), podrían presentarse


síntomas como:

Deshidratación: Debido a la alteración del equilibrio de líquidos.

Pérdida de apetito y problemas digestivos: Relacionados con la producción


insuficiente de ácido gástrico.

Calambres musculares y debilidad: Resultantes de un desequilibrio electrolítico.


Alcalosis metabólica: Una condición en la que la sangre se vuelve demasiado
alcalina, lo que puede afectar varias funciones corporales.

Dado que el cloro es fácilmente accesible a través de la dieta normal, la deficiencia es


extremadamente rara y generalmente se asocia con trastornos médicos específicos o con la
pérdida excesiva de cloro a través del vómito o la diarrea. Para prevenir cualquier deficiencia,
es suficiente consumir una dieta equilibrada que incluya sal en cantidades moderadas.

TOXICIDAD
➢ El exceso de cloro puede provocar vomito
➢ Retención de líquidos.
➢ Alteraciones neuromusculares.

Los efectos negativos del exceso del cloro sobre la salud dependen de la cantidad de cloro
presente, del tiempo y la frecuencia de exposición, así como de la salud de la persona
expuesta a él. Podemos conseguir las siguientes consecuencias por su exceso: incrementa
la presión arterial, vómitos, náuseas, tos, dolor pectoral, irritación de la piel, los ojos y el
sistema respiratorio además de retener agua en los pulmones.
Conclusion:
Comprender la importancia de los minerales sodio, potasio y cloro en la nutrición
humana es esencial para promover una salud óptima y prevenir enfermedades. Estos
minerales desempeñan roles críticos en el mantenimiento del equilibrio electrolítico,
la regulación de la presión arterial y la función celular. A través de una dieta
equilibrada y consciente, se puede asegurar la ingesta adecuada de estos nutrientes
vitales, contribuyendo a un mejor bienestar general y a la prevención de diversas
condiciones de salud.

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