me d ijo
Lo que ave
un
Lo que me dijo un ave
Fondo editorial #NosUneLaPoesía
© María Teresa Torres
© A. C. Madriguera
Coordinación editorial
Williams A. Hernández
Comunicación
Joffri Campins y María Teresa Torres Rojas
Corrección
Moisés Cárdenas
Portada e ilustraciones internas
Fotografía de María Te. Torres Rojas, ilustraciones internas tomadas de la red.
Diseño y diagramación
Ennio Tucci
HECHO EL DEPÓSITO DE LEY
Depósito legal ME2024000182
ISBN 978-980-433-181-7
Lo que me dijo un ave
Compilación
María Te. Torres Rojas
Clama la Tierra
El poeta ha sentido un especial vínculo con la naturaleza y
ésta ha sido una fuente de inspiración en todas las culturas,
y en cada momento de la historia de la humanidad. De
Poetas venezolanos destacan el gran Andrés Bello con el
poema titulado «Silva a la agricultura de la zona tórrida»
que, para el año de 1826, el bardo extiende su pluma para
plantearnos sobre el sufrimiento de la naturaleza en ma-
nos del ser humano. Ya en el corazón del poeta estaba el
compromiso por el canto a los bosques. ¿Se adelantó Bello
a nuestros tiempos?, esta pregunta surge con la finalidad de
explorar nuestra conciencia sobre el cuidado ambiental.
Por esta iniciativa, doy gracias al Encuentro latinoame-
ricano de poetas La Victoria, por abrir estas páginas que
servirán de respiro a la naturaleza con regalos de versos
reflexivos. La Madre Tierra clama el cuidado y su preser-
vación, está siendo aniquilada, talada y destruida por la in-
sensibilidad de algunos seres humanos. Por tal motivo nos
unimos para concientizar a todas las personas posibles que
amen nuestro planeta, ya que somos responsables de cui-
dar nuestra casa. En informe de las Naciones Unidas se se-
ñala: «Los científicos dedicados a las cuestiones climáticas
han demostrado que las personas somos responsables del
calentamiento global de los últimos 200 años», si esto es
así, ¿podemos imaginarnos cómo está la Tierra? Entonces,
Andrés Bello fue un adelantado a la época por expresar en
sus versos el clamor a la naturaleza, dejó la puerta abiertas
para otros poetas. Nicanor Parra, en el poema titulado
Artefactos ecológicos, dijo:
Buenas Noticias:
la tierra se recupera en un millón
de años
Somos nosotros los que desaparecemos.
Es imperante que reflexionemos sobre nuestras acciones
porque es un momento decisivo para la vida del planeta,
tal como, Carl Sagan, expresó: «Los humanos ahora hemos
logrado la honrosa distinción de hacer nuestras propias ca-
tástrofes, tanto intencionales como inadvertidas». Es por
ello, que debemos comprometernos con el contexto histó-
rico actual, desde nuestra palabra creativa, para contribuir
de manera activa a formar conciencia planetaria.
Que esta selección poética sea una muestra del amor a
la tierra, que cada lector sienta la fuerza de la palabra con
los poemas que se presentan. Lo que me dijo un ave, poema
de Víctor Hugo, con el que abrimos, este vendaval sanador
de almas, es un referente en el camino que se está labrando
y una evidencia más de porque, #nos une la poesía.
Moisés Cárdenas
Proemio
Lo que me dijo un ave
Leías, ¿y qué leías?
el eternal poema, el libro más grandioso
¿La Biblia?
No, la tierra
Atento, cada día, Platón
en época de Homero meditaba la espléndida epopeya
mas a mi mente, nada del hombre le embelesa
por eso el libro busco de Dios
que en vivas letras de flores y de arroyos
a conocer me enseña de la divina mano la creación maestra
Sin que jamás un libro bajo mi brazo venga
siempre a mis plantas hallo, alguna hoja abierta
sublime y palpitante del libro de la tierra
Traduzco los sonidos del agua que se aleja
Escucho los acentos del aura en la pradera
Observo de las ramas la trabazón simétrica
y descubriendo enigmas y descifrando emblemas
de tallos y corolas siempre
una idea nueva en todo lo creado, mi vista deletrea
Así una vez leía y cuando más atenta
gozabas en mi alma, absorta en su tarea
a interrumpir me vino con su canción parlera
un ave que tenía de nieve la cabeza
jaspeado lomo y alas como la noche, negras
Pobre mortal me dijo, que entre la duda acerva
y la fe salvadora cruzando vas la tierra
del cielo que te cubre, del campo que te cerca
las páginas meditan y encontraras en ellas
con viva luz trazadas las glorias de las ciencias
¡Que versos tan sonoros son las gigantes selvas!
¡Que estrofas las montañas!
¡Que máximas tan bellas!
En todo nos descubre la gran naturaleza
todo es poesía, todo, hasta la noche tétrica
que mientras más enlutan más brillan sus estrellas
Lee, lee, tu espíritu más y más alto eleva
que algo traerá del cielo cuando a la tierra vuelva
Más sabe quien más ama
y todo a amar enseña
Los nidos que en los árboles con dulce amor se enredan
el junco que en su tallo gentil se balancea
y la cabeza inclina buscando la violeta
La luna misteriosa, la espiga que alimenta
los astros brilladores, las aves que gorjean
los montes y los mares son animadas letras
que del Creador el nombre claro y distinto muestran
¡cuánta belleza! Cuanta en una flor se encierran
¡Qué vida en un capullo!
¡Qué bosques y qué selvas!
en sólo una semilla que se distingue apenas
Buscar a Dios en todo, eso haces tu poeta
por eso, amas los astros, por eso, amas la tierra
y tu alma es un oasis de eterna primavera
Ave infeliz te engañas, le respondí
no creas que merezco ni el aire que me da vida
Es fiel a mi razón y mi carne
frágil su pureza
sólo obtendrá mi alma cuando mi cuerpo muera,
Soy hombre
El ave rápida tendió sus alas negras
y yo seguí leyendo
Los cielos y la tierra
Víctor Hugo (Siglo xix)
11
Anzoátegui-Aragua-Barinas-
Bolívar
Anzoátegui
Hermosa naturaleza en la ciudad
Te puedo disfrutar
te puedo admirar
te puedo contemplar.
¿Quiénes detrás de ti?
¿Quiénes cuidan por mí?
¿Quiénes son esos personajes
que me regalan estos paisajes?
Ángela Silva
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Aragua
Cuando le escribo a un árbol
percibo en él la presencia de Dios
elevado, fuerte y hondo
de silencios majestuosos.
Su tallo entre cielo y tierra
es columna firme.
Elevado espíritu.
Sus hojas de verdosa gama
anidan el canto amoroso
de pájaros enamorados
trinos festejando las mañanas.
La dimensión de sus ramas
abriga una canción divina
que enaltece a Dios
cuando nombra al nido
a la fresca sombra que los cobija
y al fruto que alimenta la vida.
La silente canción de los riegos
hace brillar tu ramaje.
Tú raíz acaricia la tierra
hasta besar manantiales.
Cuando le escribo a un árbol
estoy pensando en los bosques.
Estoy rezándole a Dios
que a los árboles no corten.
Argelio Martínez
15
Canto a la Madre Tierra
Canto a tus profundos ojos
que llenan de horizonte
y montañas los caminos
que pisan mis pies descalzos
bajo la luminaria parpadeante
de la luna.
Me siento mar
cuando las olas remueven
su costal de espumas.
Me siento río
cuando llevo en mis hombros
la carga liviana
de las hojas secas.
Te amo Madre Tierra
porque me diste a beber el agua eterna
de la vida
porque abrazaste
mi cuerpo a tú riqueza
mineral y vegetal.
Eres mi canto de todos los días
Madre Tierra
contigo despierto en el canto de tus flautas
con el sonido de tú respiración.
Con los colores dispersos del bosque infinito
Te amo Madre Tierra
Quiero vivir
16
para amar la música celestial
que te acompaña
y ser ángel permanente que vigila
el aroma de tus flores.
José Rafael Jiménez
17
Tarde de arrebol
Después de una tarde de arrebol
se desata la furia, se suelta el llanto
la oscuridad aparece.
La brisa sacude las ramas
desgajan los frutos y flores
formando un tapiz húmedo.
La mañana fresca y lozana
sol radiante, brisa que visita
y recorre los valles.
Las nubes
espumas viajeras
resaltan en la inmensidad del azul
cuelgan de él.
Todo es esplendor
la sabia naturaleza
se entrega.
Me arrodillo
y me fundo en ella.
Liris Miyares
18
Viento y llano
Me subiré en un viento que vaya al occidente
y por brioso que sea mi caballo de aire y tormenta,
¡remontaré los cielos!
Testigos del verdor de las llanuras
me acompañarán libando el placer de la natura
Y cuando las garzas me saluden descenderé
y pisaré tu suelo.
No hay paisaje más hermoso
que las sabanas reverdecidas.
No hay paisaje más triste y angustiante
que la soledad de las llanuras.
Esa inmensidad desierta me frustra
me intimida.
Allí todo es verde
hasta las lágrimas.
Es algo extraño
que llevo por dentro
contemplo el horizonte y enmudezco.
¡No quiero regresar con el viento!
Caminaré hasta que exhausto
me pierda en la infinitud de tu verdor
y nunca sepan de mí.
Me encontrarán algún día
en un remanso tropical.
19
Estaré tomando agua
junto a mis nuevos hermanos…
Caimanes
Chiguires
Garzas
Pumas
Ríos y caños…
¡Y el Arauca vibrador!
Miguel Mora Alviárez
20
Amado bosque ancestral
Al parque Henry Pittier
La luz entre las hojas traza
un camino de verdes y celeste
Una voz profunda viaja
en un eco intermitente
de pluralidad y silencios
Es un son rebelde y necio
contrapunteando y silvestre,
alza un coro irreverente
se turna la entonación
y en singular actuación,
en rítmica danza se abalanza,
el agua libre y descalza
seduciendo la espesura
Viendo el sol, tu moreno vientre
Fiel regazo virginal, de humedecida frescura
hieren tu seno fecundo de biodiversidad
Un conjuro hecho de niebla
tocan sus labios mi frente
tambor y flautas de helechos
despiertan mi ser ancestral
Una escalera aborigen, hablan de ti y de mi
de nuestras idas y venidas
en un tiempo que construimos,
porque en su ecosistema existimos
dentro y fuera de mí,
y en presencia permanente
21
Donde la vitalidad creciente
rompe la rigidez,
Se ablanda la corteza
para que salgan sus brotes
Lo nuevo irrumpa al espacio
donde cede la vejez.
Nancy Conde
22
A ti naturaleza llena de todo
creen que no eres nada.
Eres fuerza y vida
Tienes al árbol con sus colores olores y sabores
tu profundidad y sabiduría.
Tienes montañas
diversos verdes majestuosos
lejanos y cercanos
Tienes el sonido de las aguas
dulces o saladas
sus movimientos
Agradezco tu vida
pido perdón por lo que te hacemos
Escribo para ti y por ti.
Naturaleza mía
Tomasa Salcedo
Una bendición
Remolinos de savia
duermen entre tu cuerpo
entretejiendo la vida
y dan magia a tus pies.
Brazos extendidos
abren camino hacia el etéreo añil
oxigenado el existir.
Un carrusel de especies
acurrucadas y ocultas en tus raíces
bajo la sagrada y fantasiosa
sombra de tus brazos
que entregas como pinceladas
de amor y misterio
Lluvia de semillas de sabiduría
herencia de dioses y ancestros
abonan la tierra de paz, esperanza y alegría
es ese suelo que te sostiene
lleno de energía y vida
La naturaleza y la humanidad
son los padres de esta creación
que para muchos eres
divinidad, magia e inmortalidad
son las deidades que te regaló Dios
y la Pachamama.
Yurima Camejo Díaz
Hoy salí al reencuentro con mi especie
El viajero con su morral
contando las hebras del sendero a cuestas
Una casa vacía de esperanzas buscando un recuerdo
Unos brazos adorando el firmamento
En cada rincón hay un camino
una puerta que se abre
el aquí y el ahora perfecto para el baile
Hoy el paisaje es un abrazo de montañas
a tu regreso.
Williams Alberto Hernández
25
Barinas
Sabanas de mi llanura
Amanecen lloviendo
los recuerdos de mi infancia
en la sabana reverdecida
por el pujante invierno.
Florecen los lirios de la pasión
con el blanco y naranja de la temporada.
La diadema carmesí bordea mis pensamientos
sobre el azulado intenso del cielo.
El astro rey hace de las suyas
y baña mi cuerpo entero
en la desnudez del alma
sobre un llano indómito.
Raíz y raíces de mis ancestros
llaneros de caballo y sombrero
de copla y canto sabanero...
La esperanza de un Santos Luzardo
se relame a flor de labios,
aunque Marisela esté
en la novela de Rómulo Gallegos
presa de la tinta y el papel de aquellos tiempos.
26
Reina la paz en tiempos de disturbios
porque el corazón del llano
es un río desbordado
con la tranquilidad
de peces y aves posando.
¡Arriba el llano!
¡Mi llano!
¡Tú llano!
Nuestro inmortal llano.
Gisela Alarcón “La Cayena del Llano”
27
Bolívar
¿Dónde Los Geranios?
I
De las vueltas
que nos hacen olvidar:
piruetas o traspiés
en algarrobos la ausencia.
¡Puntillas de mar
o canteros de flores!
II
Es la música
el ortigal que me sacia
benéfica y vigorosa
como la del Parque Nacional de Xingú.
¡Extrañeza o semilla rodante!
III
Re-flexión,
línea callada.
El silencio es un pájaro
[que migra],
cercano a la vigilia
de una danza que transmuta
el sabor agrio en flor.
28
IV
Tintorera en el sedal,
cacería y descenso;
aquí, un pájaro ibis reposa,
en este capullo.
V
Entretanto, lentamente brotan
ciudades diminutas en hileras,
y la luna desploma su dorada vigilia
para hacerse esplendor.
VI
¡¿Dónde?!
¿Dónde los geranios?
Natalia Lara
29
30
Carabobo-Distrito Capital
-Falcón-Lara
31
Carabobo
Verde esperanza
Ternura migra, levanta en vuelo
loros verdes atraviesan la ciudad
cuál rutina en diana es su trinar regreso
su reloj es el atardecer ocre del sol
Veo inmensas pinceladas prismas
en azul, rosa y lila
Sosiego que anima alma.
Oda a tan silente empeño
cada día la esperanza vuelve
Las aves no se cansan de dar
ni las mariposas de revolotear
y saborear su néctar
En las flores de la urbana ciudad
aún vigente están.
Las plumas en el transitar peatonal
es tesoro que descubro
Como reencuentro de promesas
y proyectos en vida
Es optimismo al éxito
es llegar.
Contemplo la creación
que sana la mustia espera
de culminar agenda
del existir en resiliencia al dar gozo
al cuidar espacios naturales
y trascender en alegría
De amar eternamente nuestra naturaleza.
Aimée Torres
El llanto de la Tierra
Llora la Tierra
su rostro se arruga
se ven las grietas de la resequedad
Lloran los ríos
ya sin lágrimas se secan
Lloran los mares
y vomitan la basura
que, obligados, tragaron
Lloran los animales
su rabia hace que dejen su hogar
invadidos por la mano destructora del hombre
Lloran los árboles
gritos de dolor cuando son talados
Lloran los pájaros
cuando abandonan los nidos
sacrifican a sus crías
cuando cae el árbol que majestuoso
lo abrigaba
Lloran las plantas
ahogadas de insecticidas
su piel se marchita hasta morir
Llora el ambiente
perdido entre el humo negro
de las fábricas y coches
Desesperado por buscar claridad
y luz del sol
Llora el cielo
que por su nobleza regala la hermosa lluvia
para aliviar el dolor
furia natural ante tanto ecocidio
Llora el toro
condenado a una muerte lenta y burlesca
para satisfacer egos de la humanidad perdida
Lloran los niños
sin lugar donde jugar
Cada día
sin la esperanza de ver el pájaro cantar
un árbol cobijar
de las aguas cristalinas poder disfrutar
Llora la Tierra
muere lentamente, ahogando sus gritos
en el silencio inconsciente
y cómplice de la maldad humana
Agoniza
ante la esquiva mirada
de sus habitantes perdidos
en el consumismo de la nueva era
se olvidan, que, sin ella
No existimos…
Ero Del Canto
35
Estaciones del tiempo divagan
Contemplan el infinito espacio sideral
Océanos calientes, secas sus algas van
Pachamama desesperada un grito da
Ordenar el sistema no puede ya
Es tarde, su destrucción cerca está.
Sedienta y deshidratada su fauna va
Inclementes almas sin conciencia están.
Ama esta tierra para generaciones futuras
¡qué están por llegar!
Nancy López
36
Lluvia
Las nubes mojan con su oscuro movimiento
al unísono que alumbran
el fresco aroma precipitado.
Calles llenas recorren
a la vista de todos.
Unos empapan su cuerpo
con alegría próspera.
Otros lloran el imperio caído
devastado por el impulso caudaloso
del ancho y bravío río.
La sabia naturaleza
cumple su horario
despreocupada por el hecho
sólo cubre la tierra
recorriendo su cauce.
Thaide Sánchez
37
Distrito Capital
Poema terrestre
Vientos febriles arrancan santuarios de árboles eternos
abrazan agónicos bosques doloridos llamas estridentes
sarcásticos volcanes escupen fuego
pájaros caen en seco en pleno vuelo
este es tu poema Tierra
escribes y te sobra tanto vocablo efímero
y aún sin palabras se leen hermosos
tus versos envenenados
tus versos de epitafios
de chillidos hechos grito ultrasónico
de silencio
escribes un poema Tierra
que parece de instantes y es perpetuo
de instantes sin ecos
de instantes que ceden al peso del vacío
de verdades inmutables
está cargada tu paleta de artista
cadena montañosa esparcida de pólvora
mar negro petróleo
celeste teñido de púrpura
aire vestido de esmog
compañeros de viaje biodiversos
en la lista de Caronte
asfalto furioso hambriento de vidas
armisticio sin memoria
de amarga sed sin agua
38
callan y esperan
mientras escribes y escribes Tierra
Alejandra Suárez
39
Y llega la lluvia
La tierra mojada sobre tu espalda.
Las gotas colgando de la hoja esmeralda
Y llega la lluvia
Con ella tu aroma de fértil semilla
Y la maravilla
del verde que asoma
Tú… eres mi lluvia
Alejandro Martínez Tellechea
40
Hermano río
Hermano río que fluyes pausado
y discreto hacia el mar
sé que escuchas mis palabras
como yo percibo los rumores que exhalas.
Cuando me zambullo en tu fluido,
vislumbro que no habrá una segunda vez
alguien lo decretó milenios atrás:
«Nadie se baña dos veces en sus aguas».
Afluente mutante,
al igual que los días has sido testigo de ofensivas
por la libertad
… por la vida.
Dejas advertir tu murmullo
en el idioma de los tiempos.
De naturaleza tornadiza
de bravío, te transfiguras en manso.
Ansío navegarte por siempre
para desvanecerme en los siglos
y arribar a épocas remotas de la humanidad.
Vibrante,
Vibrante
vibrante.
Eso eres y mucho más.
Ligia Álvarez
41
Ofrenda al árbol
Mis demonios y fantasmas temerosos
se cobijan al amparo de tu sombra protectora.
Me seduce el crujir de tu ramaje
en esta noche desierta que me habita.
Yazgo confiada sobre tus raíces,
bajo el abrigo paterno de infinitas hojas.
Bendita la brisa que arrulla
esta tristeza de nube que se quedó a vivir
en la orfandad del alma mía.
Te ofrezco mi canto árbol amigo
en un conjuro silente contenedor de angustia.
Oculta visto mi ropaje de oficiante
inicio el rito clandestino que te honra.
Cubrir mi cuerpo de azahares
bañarlo de estrellas nacaradas
y en danza hipnótica
al ritmo de pasiones ancestrales
bailar para ti desvestida de vergüenza
embriagada de luna, hasta el amanecer.
María Milagros Sabetta Badra
42
Pacha Mama
Rostros impávidos
moja la lluvia perpetua
Transitan quejumbrosos los latidos
de la Madre Tierra
Desde el fondo se agitan sombras
reclamando a gritos
nuestra presencia
Se abren zanjas oscuras
destilando tristezas
cuando el fuego y el hambre
arrasan los bosques
obsequiando desiertos
fantasmas
El agua se pudre infectando niños
mientras sus extremos se derriten
Cuando el calor agobia
y el aire se enrarece
Huracanes hurtan vidas
donde yacen tierras
desprovistas de alimento...
Y nuestros rostros de miradas huecas
distantes
permanecen (impávidos)
ante el flamante grito
de la Madre Tierra.
Mariana Núñez Vargas
43
Piedra
¿Qué cantas?
Levanta de tu nido mineral
las leyendas más antiguas,
dales voz, dales presente.
Piedra:
Llevas en tu tiempo
el más antiguo tesoro
el misterio de los días y las noches
el comienzo de las eras,
la vieja ruta de las edades.
Piedra, custodia
el eterno secreto.
Ximena Hurtado Yarza
44
Falcón
Lluvia negra
Cayó tiñendo los mares
se vistieron también los ríos
de duelo y oscuro traje
para enterrar la incipiente vida.
Gota tras gota lloran los cielos
gimen los prados y la densa hierba
y la pureza en fúnebre lápida
germina la espiga del desconsuelo
se encripta el futuro de olores yermos
con el petricor de la lluvia negra.
¡Oh, creación! Tan desvanecida
soñó el poder apostar el mundo
Se condensa el mal, la perfidia
se precipita ensañado y siniestro
El virus que infecta a la humanidad
y un hilo delgado cruje lo inmundo
Somete el dolor la compasión de rodilla
con lágrimas tristes de lluvias negras.
Desvanecidos los celestiales aires
ciernen las danzas engendros nuevos
Son monstruos de humos
cargados de arenas
no se respira, se degradan las almas
y se tiñen los cielos con la lluvia negra.
45
Se infiltra el dolor flagelando el látigo
en un pedestal se elevan corruptos
que desertizan la creación y saberes
Un fétido aliento sopla una vela
encorvado pintar de un vil deseo
Pierden los ojos, no escucha o camina
con brazos y manos encubran el caos
con la destrucción de la lluvia negra.
Hiere el hedor de la inerte estela
áncora vil su faz cantarina
se evaporaron los dulces sueños
de aves trinando para el cortejo
Plantas frondosas tan vigorosas
verde esperanza y abundantes brotes
juguetonas especies que libres vagan
y todo por causa del hongo réprobo
del odio sembrado, con lluvias negras.
Niurka Navas
46
Lara
El paraíso del caimán
El viento en su andar
silva, canta, habla,
expresa a gritos
su convicción de libertad
La montaña protectora
invita a recorrer un mundo ignoto
a proteger los sueños
El ejército de árboles
con sus ramas cariñosas
abrazan las ilusiones de almas nobles
atrás quedan los mortales vacíos
Déjate sorprender
por el crujir del manto ocre del sendero
y el susurro sigiloso de la brisa
Un paisaje majestuoso
permite a las aves correr
y a los hombres volar al cenit de su encuentro
jugar con el duende interior
habitante perpetuo en cada corazón
encarcelado sin razón
Lluvias de cuentos mágicos
sin poses ni ataduras
47
Deja arder la leña de tu Ser
esparce tu presencia en la infinitud.
En cada palo verde, florecen las rositas.
Joffri Campins
48
Mérida-Miranda-Monagas
Mérida
Sentir de la naturaleza
Días y noches la tierra respira
con los corazones verdes que aún le quedan
el susurrar del viento y el abrazo del agua
secretos le guardan.
Agua, espejo del cielo
fuente de vida acaricias la piel.
De la suave tierra
su vapor atrae la lluvia
llora, los venenos invisibles
que forman cicatrices
ella clama pureza.
El fuego pide perdón
para aquel que lo inició
devora bosques
consume agua
y se expande feroz.
Las criaturas que te habitan
los cantos de las aves
claman piedad, dolor
que le devuelvan el hogar
que un día tuvieron.
50
Paz en tus bosques, mares, ríos
Tierra que renazca la fuerza
puente de camino certero
Pido por un futuro de respeto y amor.
Carmen Molina Rosales
51
Salvemos el planeta
Salvemos nuestro planeta
nos lo pide con urgencia
A punto de deshacerse
no aguanta, no tiene fuerzas
Debilitada y enferma
por el dolor que le imprimes
Necesario es que la cuides
de todo lo negativo
porque la tierra da vida
Es menester que la observes
en sus prados extensos y verdes
triste y desfallecida
Los síntomas muy evidentes
inconsciencia del ser humano
queremos hacer un reclamo
para que sepa la gente
La destruirán lentamente
si el abuso no paramos
la hemos atropellado
con la tala y con la quema
Convaleciente se queja
y nada que la curamos
El clima modificado
Vaguada, tsunami, inundación
terremotos y temblor
cultivos contaminados
52
por fertilizantes nocivos
transgénicos excesivos
animales en extinción
Todo por la contaminación
que todo lo ha destruido
Si este mal no combatimos
lo digo con mucho encono
tanto es el deterioro
que ya la capa de ozono
serio problema ha tenido
y no se ha revertido
el da directamente
y el calor causa la muerte
y nosotros distraídos
Los campos están resecos
las plantas frutos no dan
y todo se va a arruinar
con tanta basura y desechos
Apocalipsis es un hecho
no podremos resistir
Ésto llegará al fin
sino atacamos de frente
¿Si la tierra desaparece
dónde iremos a vivir?
Carmen Miranda
53
Pasos virados
Hacedora de sueños antiguos
migración de huellas agrietadas
rumor de voces subterráneas
inspiró a nuestros ancestros
a cruzar el jardín del Edén
Fieras entrañas se amugan en el grito
rompiendo fuente en los brazos del viento
Dios abrió los linderos del tiempo
unió esencia y aroma, polvo, sal, esquirlas
bordó en hilo azul paraguas al día
de los flecos destiló; río, mar, océano
en ese ir y venir
llega una queja nueva
Cicatriz en la mirada
sin círculo el reloj de sol
párpados cerrados y es la Amazonía
extra murando su voz
Es cierto, la ceniza es lo último en casa
Mientras la fiebre dorada ausculta mi pulso
No enviaré más sobres verdes
al registro del silencio.
Dorys Zerpa Gómez
54
Padre nuestro, bendita tierra
Padre nuestro que estás en todas partes,
en el vientre de la tierra,
en el cielo y el infierno.
Padre nuestro que estás en todas partes
en el mar y los ríos
en cada árbol y cada manantial,
en volcán por el fuego
y en cada témpano por el frío.
Padre nuestro que estás en todas partes
en cada hijo, y en cada madre
y en cada abuelo, y en cada hermano.
sembrados sobre la tierra,
Semilla y numen
numen y semilla.
Vida y existencia
en cada brote, en cada flor,
brillando con el sol de la noche
en cada estrella suspendida.
Bendita madre tierra
cordón umbilical
ser de la naturaleza,
que nos fragua la vida
y nos brinda su belleza...
Su belleza en poesía.
Henry Ramírez Rey
55
Escucha a la vida
En el vasto bosque
las pisadas frágiles
oímos el chasquido de las hojas
Somos invisibles, deformes
debajo en la oscuridad
El pie caminante siente
el deseo por la vida
Arden sus pies divinos
por debajo de la sombra
Secreta distancia
de los bosques arrasados
porque te acuerdas del otoño
y de los senderos perdidos
En tu silencio subterráneo
diminuta voz dulce
suspiro de agua que sueña
canción de primavera.
Ninfa Ramírez
Laguna negra
Páramo de querencia
neblina y encantamiento.
Espacios venerados,
el frío cundió sus rostros.
La novia cortejó,
de transparencia el entorno.
Madrugaban los días,
buscaban las vacas de ordeño.
Piedras rebotando sus aguas,
despertando hechizos y silencios.
Lechos de seres sentidos,
de espíritus olvidados,
carentes de miradas compasivas,
de velas y oraciones.
Emergen de las profundidades
María, Calixto, Rosa, Aurelio, Julio, José,
Atanasio, Daniel, Ernestina y Carmen Teresa.
como quejidos de viento.
Cuántos acallados con el tiempo.
Ella laguna negra
Diosa de Mariño.
Laguna Blanca.
Laguna de los Anteojos.
Laguna de las Palmas.
Laguna de los Lirios.
Abandonados entre montañas,
van desapareciendo como el celaje.
Ellas no tienen quien les cante,
las mime,
las oiga,
las llore.
Norma Ramírez
Miranda
Explosión de amor por el planeta
Me embeleso
con el árbol que cambia de colores
el que suelta su corteza y se renueva
Me entretengo
con los insectos enfilados
que sobre su cuerpo llevan
la carga de la previsión
Me asombro
con el arcoíris reflejado en mi cuerpo
amoroso y resentido
Resentido por la tristeza
que embarga mis pulmones
cuando veo la mala palabra
incrustada en los cauces de los ríos
Lloro, lloro, lloro
y me desespero por impotencia
al ver a nuestra especie depredadora
invadir de malas palabras
nuestra tierra
Ruego, ruego ruego
una explosión de amor
por el planeta.
Mariaté Araure
59
Monagas
¿Cuándo, cuándo?
El sol, avergonzado se oculta algunos días
no quiere ver el daño que adrede hemos causado
los pájaros renuentes a ensayar sus melodías
y en la pradera el monte los confines ha alcanzado.
El mar ruge de horror, pero nadie lo ha escuchado,
la herida selva llora sus miembros amputados;
el espléndido horizonte los ojos se ha tapado,
¡no quiere contemplar lo que el hombre ha devastado!
Los míticos glaciares vierten lágrimas de sangre,
angustiada la fauna se abraza con la flora;
indolentemente se silencian los palangres
y en las ciudades, implacable el clima nos devora.
La vegetación crispada no admite más la ofensa,
de que su hermoso pelo lo queme la inconsciencia;
de su néctar brindarnos, la lluvia se avergüenza,
¿cuándo, cuándo nos dará su protección la ciencia?
Jesús Núñez León
60
Portuguesa- Táchira- Zulia
Portuguesa
Mi tierra
Que hermosa es mi tierra
con increíble biodiversidad
árboles de gran variedad
que voy a tratar de nombrar:
el cedro, la ceiba, el jabillo,
la caoba y el samán
el Araguaney, nuestro árbol nacional
Una amplia gama de plantas medicinales
de animales exóticos:
mono, león, tigre y jaguar
las anacondas que al mirarlas
nos asombran con su tamaño natural
y cuando miramos hacia arriba
nos llena de tranquilidad
las aves que vuelan
de un lado a otro sin tropezar
nos hacen sentir libertad
con su canto angelical
y color espectacular
los tucanes, guacamayos,
sin dejar de nombrar el turpial; ave nacional
Y como olvidar las playas,
el océano y las nacientes
los ríos caudalosos
las cascadas que hay
el salto ángel, la maravilla especial
62
Especies acuáticas fascinantes y reales
Todo es un paraíso de montañas originales
llanos y desierto que debemos cuidar
para tener oxígeno, nuestro bien natural.
Claudio Oropeza
63
El clamor y los ecos del bosque nublado
En el bosque nublado, entre la niebla y el verdor, resuena el
clamor de la Madre Tierra, llena de amor. Sus ecos susurran
secretos de antigua sabiduría, en cada rincón, en cada árbol,
en cada melodía.
Los árboles gigantes alzan sus ramas al cielo, testigos
silenciosos de un tiempo eterno y bello. En sus hojas danzan
historias de vida
El agua cristalina fluye en arroyos serpenteantes, cantando
la canción de los tiempos resonantes. Los pájaros trinan
en coro, la sinfonía de la naturaleza, celebrando la vida, la
armonía, la belleza.
En el bosque nublado, la Madre Tierra nos habla, en
susurros de viento y en cada hoja que se desgrana.
Escuchemos su clamor, respetemos su voz ancestral,
cuidemos su hogar, protejamos su manto celestial.
Que los ecos del bosque nublado nos guíen en el camino,
recordándonos siempre que somos parte de un destino. En
la unión con la Tierra encontramos nuestra verdad, en el
clamor y los ecos del bosque, en su eterna bondad.
Edgar Edward Terán
64
Ternuras en el aire
Muy pronto ellos volarán
para disfrutar la brisa
así todos tendrán
del aire tiernas caricias.
Con piquitos entonados
modulando su garganta,
brindarán bellos agrado
en el mundo de la canta.
Volarán por mi ventana
entonando sus canciones
en las bonitas mañanas
me darán inspiraciones.
Así vivirá la brisa
jugueteando con sus alas
siempre será la primicia
con su ternura de gala.
.
Viva la naturaleza
creadora de nuestros nidos,
madre de la gran riqueza
bendición de Dios querido.
Elio Rafael Ladino Echeverría
65
Décimas, fragmentos de glosas a Araure
Que estaba rogando al cielo,
tu pueblo ante el desafío,
pues violentaron tus ríos
tus árboles y tu suelo.
Buscando siempre un consuelo
con su espíritu sereno,
y de sentimientos lleno
ante tan cruel tiranía:
¡Madre de Jesús, María,
acógenos en tu seno!
Que Araure tiene un dolor
y se encuentra agonizante,
expresan sus habitantes
con decepción y furor:
porque hay más de un agresor
que, con todos sus desaires,
no sienten a los Boraures
nuestros ancestros queridos,
cuando hay árboles heridos,
y cuando yo digo Araure.
En las ruinas de su templo
siempre está el pernicioso
porque con su obrar vicioso
lo que deja es mal ejemplo,
con impotencia contemplo
mezquindad y desaciertos,
66
y como tantos entuertos
el descuido sin medida,
como zona protegida:
“La Laguna de los Muertos.”
Irma Alejandrina Rondón Varela
67
Quise volver a ese río
donde, cual niño, pescaba
y al rancho regresaba
con buen pescado, y más brío.
Pero, harán muy pocos días
volví de nuevo a la pesca
sólo vi orillas resecas
llorando melancolías.
Me abrazó una gran tristeza
y trágico pensamiento
contra la naturaleza.
¡Y qué, más! cambio climático
que poco interesa al hombre
pero, sabe: ¡qué es dramático!
Jacinto Castillo
68
Madre Tierra
Bajo la luz de la luna
entre las calles desnudas
susurra el viento y anuncia
que caerá alguna nube.
El cantar de un golondrino
con un ritmo lento y seco
no sé si anuncia la noche
o me grita en su silencio.
Mientras abrazado en sus raíces
los bosques sostienen al viento
se escuchan los polluelos
y las aves asustadas por el tiempo.
Pero en medio de todo
una gran armonía
el sol está escondido
y las flores recogidas.
Cuan grande el amor de Dios
Padre de todas las cosas
No sé ven mariposas
ni los pajaritos danzando.
no se siente mal momento
Es que la misma tierra
planeta de la belleza
ha de mover con su fuerza
la energía del creador
para dar gracias a Dios
por darnos esta morada
Y de esta manera descubrir
69
el amor en plena esencia
Y despertar la conciencia para poder convivir
La tierra nuestro bello hogar
M axy Vásquez
70
Horizonte cenizo
El sol se despereza lento, lento
con la confianza que huele a tierra, plantas, vida…
Van y vienen horas
trajín de seres que yerran y olvidan.
Bosteza la imberbe oscuridad
surgen las lumbreras
asoman los cocuyos.
Una bruma se cierne
por indómitas laderas,
Su fragancia no admite rechazo,
le vale madre, se abre paso,
se cuela, impregna,
enferma voluntades incoloras,
Manifiesta la saña contra las frondosidades
que en otrora oxigenan la existencia.
Luego un chasquido chispeante,
avanza con ferocidad por distintos flancos
su marcha crepitante
arrasa en un abrir y cerrar de ojos
tus cerros, los míos
tus bosques, los míos
devastados no los quiere nadie
Otros lloran la mengua
de palmas, samanes, cujíes, araguaneyes, cotoperíes
ni los mamones se escapan
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No quedan rastros que distingan sus colores,
vestidos de luto, envueltos o derribados están
Su propia tierra ceniza
le sirve de lápida.
A dónde fueron a parar los pichones,
lapas, ardillas, serpientes y roedores
en rauda huida de su antiguo hogar.
En tanto,
llegan nuevos amaneceres
lucen ese tul indeseado
dejan un amargo recuerdo en las gargantas,
mucosidades nada gratas.
Tierra, senderos y pieles cuarteadas
Seca la vida Seca el alma.
Yelitza Hernández González
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Táchira
Charatas y otras aves
En las noches contemplé
estrellas fugaces
que iluminaban el campo.
Por algún lado del monte
las charatas y otras aves,
esperaban el amanecer.
Cuando el sol levantó la tierra
los pájaros picotearon los cristales
y la última botella.
Las aves dieron paso al otoño
para que cabalgaran los jinetes
sobre la lluvia.
Pájaro carpintero
Glorioso canto
de belleza infinita
entre picoteo del tiempo
toca el solitario árbol
talla la madera durmiente.
Arte
para dejar crecer
el vivo rojo
del vuelo.
Moisés Cárdenas
Zulia
Araña, oruga, mariposa y hombre
Arácnida labor
tejiendo la seda
¡Atrapada la presa!
su movimiento no la aleja
mientras más lo intenta
más enredada queda
Angustiante espera,
mientras la muerte llega.
La oruga recorre largos caminos
según pareciera,
se posa en una hoja,
una sombra fresca,
aguarda silente
Se envuelve en quitina
espera paciente
La evolución llega.
Las mariposas revolotean
por las praderas,
disfrutan la vida
que en su caso
muy corta fuera,
Se multiplican y
van dejando su bella estela
alegran la vista
de quienes con suerte
lograran verlas.
El hombre trabaja como una mula
una larga brega
si no alimenta el alma
todo lo que ha hecho
en vano fuera,
pasará por la vida,
sin gloria, ni pena
como una condena
quedará en el olvido
tras la muerte inminente
que siempre llega.
Maidibeth Torrealba
75
Yo, Rizophora
Yo
Rhizophora
nodriza aguas adentro
Yo
Mangle
del estuario
anclado
con adventicios pies
Yo
casa de bagres,
curvinas
almejas
camarones
cangrejos
Yo
que fijo el suelo
Yo
que filtro el agua
Yo
que albergo
mapaches
lagartos
aves
Yo
decidí separarme
de tierra firme para
que la mano humana
no acabase
conmigo
Mario Fernández
76
Gaia
Gaia diosa indómita que nos alimenta con su savia divina,
entre dormidos meandros te levantas con el canto de los
pájaros que se asoman y entretejen sueños.
Eres de palpitar ardiente, escondes con celos tus incalculables
tesoros, esparcidos entre volcanes, mares, grutas, selvas,
bosques y desiertos.
Los enloquecidos macuros gritan y buscan con desespero el
cuarzo, la amatista, el oro, la perla y el diamante, ignorando
la verdad.
Hoy la avaricia y el tiempo implacable nos acecha y nos
someten como esclavos a la destrucción de tu único tesoro.
El aire puro e inocente, los ríos cristalinos que se secan y el
silencio atrapado y olvidado por esta civilización caótica y
putrefacta.
Oh reina de incalculable belleza, reacciona
y revierte este horror.
Patricia Guevara
77
El gallo cuelga su canto
en las cuerdas de las primeras luces del alba.
El río extiende sabanas de niebla
en la alambrada de los cipreses.
La luz se va abriendo espacio entre las colinas,
hay rumor de brisa y calma
antes del estruendo de luces que gravitan
como gotas de arco iris en todo el espacio.
No se demora en clarear
todo se viste de verde.
En los azahares hay un canto de esencia,
ya los crisantemos llaman a duelo.
Hoy el sol intenta fragmentar un día
desde densas capas de nubes.
Allá en la distancia zafiro sonríe,
se deslíen sus ganas entre nubes de gasa,
quiere llenar de luz la selva y los ríos,
cantar en las cascadas
con su sinfonía de arco iris.
Desciende lento y diluido
entre la masa de nubes un rayo tímido
que se le ha perdido.
Baja tan delicado hasta posarse en el prado,
que una flor lívida lo recibe en su regazo.
Florece todo de nuevo en el
inmenso milagro.
German Ocampo Correa, Colombia
78
Epílogo
Esta historia continuará…
El Encuentro latinoamericano de poetas La Victoria se
complace en unirse a voluntades caracterizadas por su
conciencia planetaria. Con el compromiso de siempre, ha
iniciado una labor que vincula al poeta con su momento
histórico y lo ha querido hacer desde este ángulo de la rea-
lidad, por considerarlo esencial para nuestra especie, por-
que desde nuestro movimiento estamos convencidos que al
cultivar esta conciencia, es decir, al gozar de sensibilidad
planetaria, el impacto en otras áreas será inevitable.
Esta selección poética, producto de la voluntad del
equipo del encuentro y el esfuerzo de Moisés Cárdenas,
quien facilitó el taller: La Ecopoesía; un camino hacia la
conciencia planetaria, pretende dejar evidencias del aporte
de nuestro grupo Amigas y amigos de la poesía, que con
su palabra creativa contribuyen a mirarnos como seres hu-
manos y a regalar nuestra voz en este trayecto de formar la
necesaria, conciencia planetaria, todo este esfuerzo, hasta
quedarnos sin aliento.
El proemio que presentamos, rompe nuestro silencio,
con la voz del inigualable Víctor Hugo que habla por sí solo
de la intencionalidad de este poemario.
Comenzamos un camino con la ecopoesía, la historia
continuará con Colombia y los países que integran nuestro
Encuentro, y así “florece todo de nuevo en el inmenso mi-
lagro” que es nuestro planeta.
María Te. Torres Rojas
79
Índice
Clama la Tierra . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 7
Moisés Cárdenas
Proemio
Lo que me dijo un ave . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 9
Víctor Hugo (Siglo xix)
Anzoátegui -Aragua- Barinas- Bolívar
Anzoátegui
Hermosa naturaleza en la ciudad . . . . . . . . . . . . 14
Ángela Silva
Aragua
Cuando le escribo a un árbol . . . . . . . . . . . . . . 15
Argelio Martínez
Canto a la Madre Tierra . . . . . . . . . . . . . . . 16
José Rafael Jiménez
Tarde de arrebol . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 18
Liris Miyares
Viento y llano . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 19
Miguel Mora Alviárez
Amado bosque ancestral . . . . . . . . . . . . . . . 21
Nancy Conde
A ti naturaleza llena de todo . . . . . . . . . . . . . . 23
Tomasa Salcedo
Una bendición . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 24
Yurima Camejo Díaz
Hoy salí al reencuentro con mi especie . . . . . . . . 25
Williams Alberto Hernández
Barinas
Sabanas de mi llanura . . . . . . . . . . . . . . . . 26
Gisela Alarcón “La Cayena del Llano”
Bolívar
¿Dónde Los Geranios? . . . . . . . . . . . . . . . . . 28
Natalia Lara
Carabobo- Distrito Capital -Falcón -Lara
Carabobo
Verde esperanza . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 32
Aimée Torres
El llanto de la Tierra . . . . . . . . . . . . . . . . . . 34
Ero Del Canto
Estaciones del tiempo divagan . . . . . . . . . . . . 36
Nancy López
Lluvia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 37
Thaide Sánchez
Distrito Capital
Poema terrestre . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 38
Alejandra Suárez
Y llega la lluvia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 40
Alejandro Martínez Tellechea
Hermano río . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 41
Ligia Álvarez
Ofrenda al árbol . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 42
María Milagros Sabetta Badra
Pacha Mama . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 43
Mariana Núñez Vargas
Piedra . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 44
Ximena Hurtado Yarza
Falcón
Lluvia negra . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 45
Niurka Navas
Lara
El paraíso del caimán . . . . . . . . . . . . . . . . . 47
Joffri Campins
Mérida-Miranda-Monagas
Mérida
Sentir de la naturaleza . . . . . . . . . . . . . . . . 50
Carmen Molina Rosales
Salvemos el planeta . . . . . . . . . . . . . . . . . . 52
Carmen Miranda
Pasos virados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 54
Dorys Zerpa Gómez
Padre nuestro, bendita tierra . . . . . . . . . . . . . 55
Henry Ramírez Rey
Escucha a la vida . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 56
Ninfa Ramírez
Laguna negra . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 57
Norma Ramírez
Miranda
Explosión de amor por el planeta . . . . . . . . . . . 59
Mariaté Araure
Monagas
¿Cuándo, cuándo? . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 60
Jesús Núñez León
Portuguesa-Táchira-Zulia
Portuguesa
Mi tierra . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 62
Claudio Oropeza
El clamor y los ecos del bosque nublado . . . . . . . . 64
Edgar Edward Terán
Ternuras en el aire . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 65
Elio Rafael Ladino Echeverría
Décimas, fragmentos de glosas a Araure . . . . . . . 66
Irma Alejandrina Rondón Varela
Quise volver a ese río . . . . . . . . . . . . . . . . . 68
Jacinto Castillo
Madre Tierra . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 69
Maxy Vásquez
Horizonte cenizo . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 71
Yelitza Hernández González
Táchira
Charatas y otras aves . . . . . . . . . . . . . . . . . 73
Moisés Cárdenas
Zulia
Araña, oruga, mariposa y hombre . . . . . . . . . . . 74
Maidibeth Torrealba
Yo, Rizophora . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 76
Mario Fernández
Gaia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 77
Patricia Guevara
El gallo cuelga su canto . . . . . . . . . . . . . . . . 78
German Ocampo Correa, Colombia
Epílogo
Esta historia continuará… . . . . . . . . . . . . . . . . . 79
María Te. Torres Rojas
Lo que me dijo un ave
se editó con amor
en julio de 2024
en el taller editorial de
Ediciones Madriguera,
en Mérida – Venezuela.
¡Gracias a Dios!
ISBN 978-980-433-181-7