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Alianzas de Dios con Abraham, Moisés y David

Alianza antiguo Testamento

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ALIANZA CON ABRAHAM amigo de DIOS

Luego de la historia de Noé y la dispersión de las personas sobre toda la


tierra a partir de la torre de Babel, la narrativa de Génesis se enfoca en la
figura de Abraham, quien en ese momento se llamaba Abram. Abram fue
hijo de Taré y hermano de Nacor y Harán (Gn 11:26). Luego de la muerte de
Harán, Taré salió de Ur de los caldeos junto a sus hijos y sus familias, y se
trasladó a la tierra llamada Harán, la cual quedaba en dirección a la tierra
de Canaán. Es en esta tierra donde…
«el Señor dijo a Abram:
“Vete de tu tierra,
De entre tus parientes
Y de la casa de tu padre,
A la tierra que Yo te mostraré.
Haré de ti una nación grande,
Y te bendeciré,
Engrandeceré tu nombre,
Y serás bendición”» (Génesis 12:1-2).
Abram obedeció al llamado del Señor y a la edad de 75 años se trasladó a la
tierra de Canaán. Sarai, su esposa, era estéril. Sin embargo, el Señor le
prometió que tendría descendencia e hizo un pacto con él (Gn 15; 17:1-8),
el cual ratificó cuando Abram tenía 99 años, momento en que Dios le
cambió el nombre de Abram a Abraham y le explicó su significado: «porque
Yo te haré padre de multitud de naciones» (Gn 17:5). También a Sarai la
llamó Sara (Gn 17:15). Dios requerirá posteriormente de Abraham la señal
física de la circuncisión como evidencia distintiva del pacto ratificado.
Aunque Abraham fue un modelo de obediencia, también fue un hombre
que batalló con sus pecados. Mintió un par de veces diciendo que su esposa
era su hermana (Gn 12:10-13; 20:8-12). También dudó en un momento
dado del poder de Dios cuando Él le informó qu
Después de que Dios hace un pacto con Noé, el mal sigue arruinando el
mundo. Génesis 9-11 rastrea la espiral descendente de la humanidad y
nos preguntamos: ¿Cómo va a hacer Dios para restaurar su buen
mundo? El plan de rescate de Dios continúa y llama a Abraham a una
relación de pacto.

Esta alianza redentora entre Dios y Abraham se desarrolla


progresivamente en Génesis 12, 15 y 17. Él le promete a Abraham una
gran familia que heredará una porción de tierra en Canaán y brindará
bendición universal a toda la humanidad.

De forma similar al pacto con Noé, este pacto también está acompañado
de una señal externa, un recordatorio para Abraham y sus antepasados.
Dios ordena que los hombres sean circuncidados (Génesis 17:9-14), un
símbolo que distingue a Abraham y su familia y muestra que su fertilidad
y su futuro están en manos de Dios.

Según la Biblia, Dios eligió a Abraham por varias razones. En el libro del
Génesis, el mensaje de Dios llegó a Abraham, ordenándole que
abandonara su patria y dejara la idolatría y las prácticas paganas.
Abraham obedeció la orden de Dios sin rechistar, demostrando su fe y
devoción. Esta voluntad de seguir las instrucciones de Dios y su rechazo
de la idolatría distinguieron a Abraham como un hombre de gran fe y una
persona justa.

En Isaías, se hace referencia a Abraham como la roca y la cantera de la


que se formó la nación, destacando su papel fundacional en el
establecimiento de la nación judía.

La verdadera grandeza de Abraham quedó demostrada por su fe


inquebrantable en Dios, su obediencia a sus mandatos y su voluntad de
abandonar su patria y seguir la guía de Dios. Su hospitalidad,
generosidad y compasión hacia los demás también le distinguieron como
individuo recto y virtuoso.

Estas cualidades y acciones llevaron a Dios a señalar a Abraham como


antepasado del pueblo judío, resaltando su importancia y trascendencia
en la historia del pueblo elegido por Dios.
Dios le dice a Abraham que deje su tierra y lo siga dondequiera que él lo
lleve, que capacite a su familia para que haga lo correcto y lo justo y que
practique la circuncisión en todas las generaciones. Este pacto es tanto
condicional como incondicional. Dios y Abraham tienen cada uno un
papel que desempeñar, pero, en última instancia, Dios mantendrá su
promesa de darle a Abraham una familia que heredará la tierra y
bendecirá al mundo.

EN MI VIDA

¿Cuántos de nosotros dejaríamos atrás todo lo que es familiar para


nosotros y simplemente salir sin saber nuestro destino? El concepto de
familia significaba todo para una persona que vivía en los tiempos de
Abraham. En ese momento, las unidades familiares estaban fuertemente
unidas; era inusual que los miembros de la familia vivieran a cientos de
millas de distancia el uno del otro. Además, no se nos dice nada sobre la
vida religiosa de Abraham y su familia antes de su llamado.

ALIANZA CON MOISES

Moisés es una de las figuras más destacadas en el antiguo testamento.


Mientras que Abraham es llamado "padre de los fieles" y el destinatario
del incondicional pacto de gracia de Dios con Su pueblo, Moisés fue el
hombre escogido para traer la redención a Su pueblo. Concretamente,
Dios eligió a Moisés para guiar a los israelitas del cautiverio en Egipto y
llevarlos a la salvación en la tierra prometida. Moisés también es
reconocido como el mediador del antiguo pacto, y se conoce
comúnmente como el dador de la ley. Por último, Moisés es el autor
principal del pentateuco, los libros fundamentales de toda la biblia. El
papel de Moisés en el antiguo testamento, es una sombra y tipología del
papel que Jesús desempeña en el nuevo testamento. Como tal, su vida
definitivamente vale la pena estudiarla.

Aprendo de el a tener tiempo para crecer, madurar y aprender a ser


manso y humilde ante Dios; esto Durante este tiempo, Moisés aprendió
la vida sencilla de un pastor, un marido y un padre. Dios tomó un
hombre impulsivo y con un temperamento fuerte y comenzó el proceso
de moldearlo y formarlo como el instrumento perfecto que Él iba a usar.
¿Qué podemos aprender de este momento en su vida? Si la primera
lección es esperar el tiempo de Dios, la segunda lección es no estar
ociosos mientras esperamos en el tiempo de Dios.

1. De nada le vale al hombre ganar el mundo si pierde su


alma ( por el fararom): Moisés se compadeció del sufrimiento
de su prójimo, asumió como propio el maltrato
2. 2. La crisis es una oportunidad de crecimiento: Moisés en
todos esos años que pasó fuera de Egipto, le tocó aprender a ser
amoroso, humilde, cariñoso y paciente. Aunque se convirtió en un
fugitivo, tuvo que entender que el sufrimiento de hoy te prepara
para la victoria de mañana. De ser parte de los grandes personajes
de Egipto, se redujo a un simple pastor.
3. 4. Dios capacita al que llama: “¿Quién soy yo para ir al
faraón?” es la pregunta que le hace Moisés a Dios, intentando
evitar lo que el Señor le pide, porque es consciente de su debilidad
y de lo difícil de la misión. A pesar de tener miedo, entiende que
su fe en Dios lo fortalece. Moisés permite ser instrumento del
poder de Dios, tomando conciencia de que sus limitaciones no
importan, porque Dios no lo abandonará y estará siempre a su
lado. Esto también ocurre en nuestra vida, Dios constantemente te
invita a cumplir su misión y te dice como a Moisés, “No tengas
miedo, yo estaré contigo”. Cuando se presenten grandes pruebas
y retos en tu jornada, confía en el poder de Dios que, al llamarte,
se encargará de capacitarte y mostrar su grandeza en ti. ¿Me
permito ser instrumento de Dios? o en oportunidades ¿evado la
responsabilidad colocando escusas?

ALIANZA CON DAVID

Podemos aprender mucho de la vida de David. Él era un hombre


conforme al corazón de Dios (1 Samuel 13:13-14; Hch 13:22). Se nos
presenta a David por primera vez después de que Saúl, ante la
insistencia del pueblo fue hecho rey (1 Samuel 8:5, 10:1). Saúl no estaba
a la altura como el rey de Dios. Mientras que el rey Saúl estaba
cometiendo errores uno tras otro, Dios envió a Samuel a encontrar Su
pastor elegido, David, el hijo de Isaí (1 Samuel 16:10, 13).

Se cree que David tenía entre 12 a 16 años de edad cuando fue ungido
como rey de Israel. Él era el más joven de los hijos de Isaí, y una
elección poco probable para ser rey, humanamente hablando. Samuel
pensó que Eliab, el hermano mayor de David, era sin duda el ungido. Sin
embargo, Dios le dijo a Samuel, "No mires a su parecer, ni a lo grande
de su estatura, porque yo lo desecho; porque el Señor no mira lo que
mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de sus ojos,
pero el Señor mira el corazón" (1 Samuel 16:7). Siete de los hijos de Isaí
pasaron delante de Samuel, pero Dios no había escogido a ninguno de
ellos. Samuel le preguntó a Isaí si tenía más hijos. David, el más joven,
estaba cuidando ovejas. Así que llamaron el muchacho y Samuel ungió a
David con aceite "y desde aquel día en adelante el Espíritu del Señor
vino sobre David " (1 Samuel 16:13).

Convertir tus talentos en habilidades. Todos tenemos diferentes


talentos que Dios nos dio, pero no todos los desarrollamos a plenitud
con el paso del tiempo. Así como David se hizo experto en el manejo de
la honda y un excelente músico al tocar el arpa, nosotros también
debemos desarrollar al máximo nuestros dones y usarlos al servicio de
Dios y para ayudar a otras personas.

HACER y no sólo pensar. Muchos somos buenos haciendo planes


sobre lo maravillosas que podrían ser las cosas si ocurrieran de tal o cual
forma. Pero la verdad es que las ideas no sirven de mucho si no
tomamos acción. Cuando el ejército de Israel se enfrentó contra los
filisteos, muchos pasaron días planeando estrategias para derrotar al
gigante Goliat, sin embargo, cuando David escuchó las burlas y
provocaciones de inmediato tomó acción y expresó su deseo de
enfrentarse al gigante. Él estaba convencido que lo vencería con la
ayuda de Dios y con el dominio de su habilidad con la honda, así como
había vencido a un oso y un león en el pasado.

Respetar a Dios y a las autoridades o líderes. Aunque David ya


había sido ungido por el profeta Samuel como rey de Israel, supo
esperar pacientemente su momento. Todo el tiempo respetó a Saúl,
incluso cuando este lo buscaba para matarlo. Incluso, David tuvo
oportunidad de matar a Saúl en varias ocasiones y terminar con esa
tortura de vivir huyendo, pero sabía que Saúl era ungido de Dios
también (a pesar de sus errores) y nunca se atrevió a hacerle daño.

Reconocer tus errores y pedir perdón. Una de las cualidades más


importantes de David es su humildad para reconocer cada vez que
cometió un error y su arrepentimiento genuino. Cuando David era
consciente de su pecado realmente sufría, se arrepentía de todo corazón
y pedía con toda humildad el perdón de Dios. Esto permitía que recibiera
el perdón y retomara las fuerzas para seguir adelante.

Tener total sometimiento a la voluntad de Dios. En cada


circunstancia de su vida, David tomó la decisión de obedecer a Dios,
independientemente de sus deseos personales. Un ejemplo claro de esto
lo podemos leer en 1 Crónicas 28: 2–7. Ya bien establecido, David quiso
construir “una casa para el cofre del pacto del SEÑOR. Un lugar que
fuera como el trono de Dios”. Sin embargo, Dios no se lo permitió
porque había participado en muchas guerras y matado a mucha gente;
en cambio, le dijo que sería su hijo Salomón quien construiría su templo
y sus patios. David supo entender la voluntad de Dios y entonces
cambió su mentalidad y participó haciendo los mejores preparativos
para la construcción. David colaboró con el mejor entusiasmo hasta
donde se le permitió, aunque no era lo que él había deseado en
primer lugar.

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