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Historia de la Conquista y Comercio en América

Breve reseña de la independencia de México

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“TELESECUNDARIA ZOMELAHUACAN”

CLAVE: 30DTV1629W

MATERIA: HISTORIA

EXTRAORDINARIO
GRADO: 2º

ALUMNO: JOSE ALBERTO MALDONADO


QUIROZ

10 DE SEPTIEMBRE DEL 2024


Índice

Las rutas comerciales entre Europa y Asia en el siglo XV


………………………………………… 3

Expedición de Cristóbal colon y el descubrimiento de América


………………………………… 4

Arribo de los españoles y colonización de las Antillas


…………………………………………….. 4

La conquista como momento de ruptura


………………………………………………………………. 5

Exacción en el virreinato de la nueva España


………………………………………………………… 6

Minería en la nueva España


………………………………………………………………………………… 6

Características de la nueva España


…………………………………………………………………….. 7

La independencia de la nueva España


…………………………………………………………………. 8
Las rutas comerciales entre Europa y Asia en el siglo XV: un puente
económico y cultural.
Las rutas comerciales entre Europa y Asia en el siglo XV fueron un puente
económico y cultural que conectó a estos dos continentes de una manera sin
precedentes.
En este periodo histórico, el comercio entre Europa y Asia experimentó un auge
significativo gracias al descubrimiento de nuevas rutas marítimas. Los navegantes
europeos, como los portugueses y españoles, se aventuraron en viajes de
exploración que les permitieron establecer contactos comerciales directos con las
sociedades asiáticas.
Estas rutas comerciales permitieron el intercambio
de una amplia gama de productos y recursos
entre Europa y Asia. La seda, las especias, los
metales preciosos y las porcelanas chinas fueron
algunos de los productos más demandados en
Europa, mientras que los productos
manufacturados y materias primas, como tejidos y
especias, también eran objeto de comercio en
Asia.

Ruta de la Seda: el camino hacia la


prosperidad económica
La Ruta de la Seda fue una de las primeras rutas comerciales que conectó Europa y
Asia en el siglo XV, con un impacto significativo en la economía de ambas regiones.
Este corredor comercial, que comenzó a desarrollarse desde el siglo II a.C., se
extendió desde el este de China hasta el Mediterráneo, pasando por numerosos
puntos intermedios. Durante siglos, los bienes y las ideas fluían a lo largo de esta
red, generando una gran actividad económica y estimulando el crecimiento de los
países involucrados.
Importancia económica: La Ruta de la Seda permitió el intercambio de productos
valiosos como seda, especias, porcelana, papel, jade, entre otros. Estos bienes eran
altamente demandados en Europa, lo que fomentó el comercio y contribuyó al
desarrollo económico de las naciones involucradas. Además, se establecieron rutas
secundarias que llevaban a otras regiones productoras, como India y el mundo
islámico, intensificando aún más el flujo de mercancías.
Impulso cultural y tecnológico: Además del intercambio de productos, la Ruta de
la Seda también favoreció la difusión de conocimientos y la mezcla de culturas. La
interacción entre diferentes civilizaciones facilitó el intercambio de ideas, religiones,
arte y tecnología. Esto llevó al avance en campos como la medicina, la astronomía,
la arquitectura y la navegación, beneficiando tanto a Europa como a Asia.
Transformación de las ciudades: Las ciudades ubicadas a lo largo de la Ruta de
la Seda experimentaron un crecimiento significativo debido al comercio y la
actividad económica. Grandes centros urbanos como Xi'an, Samarcanda y Estambul
se convirtieron en importantes nodos comerciales y culturales. El comercio en estas
ciudades generó riqueza y atrajo a comerciantes, artesanos y eruditos de diferentes
regiones, lo que contribuyó a su desarrollo y prosperidad

Expedición de Cristóbal colon y el descubrimiento de América


El 3 de agosto de 1492 se suscitó el primer viaje de Cristóbal Colón, también
conocido como el "Viaje del Descubrimiento"; una expedición marítima capitaneada
por Colón al servicio de los Reyes Católicos, Isabel y Fernando de Castilla y Aragón,
con la finalidad de encontrar una nueva ruta de comercio hacia la India. La
expedición salió aquel día del Puerto de Palos de la Frontera, en la actualidad se
ubica en Huelva, España. En dicha expedición participaron tres embarcaciones: la
carabela “Pinta”, la carabela “Niña” y la nao “Santa María”, al mando de Martín
Alonso Pinzón, Vicente Yáñez Pinzón y Cristóbal Colón, respectivamente. Con base
en la versión de Fray Bartolomé de las Casas, la cual es aceptada por la mayoría de
historiadores, se dirigieron en primera instancia hacia las Canarias, donde se tuvo
que arreglar el timón de la Pinta.
El regreso de la expedición sucedió el 16 de enero de 1493, unos días más tarde
una tormenta separó las dos naves, pues para ese entonces la nao Santa María
había encallado. La Pinta llegó a Bayona, actualmente Galicia, a finales de febrero y
anunció a los Reyes Católicos el descubrimiento de nuevas tierras. Entretanto, la
Niña, en la que viajaba Colón, hizo escala el 17 de febrero en la isla Santa María. El
día 15 de marzo Colón regresó al Puerto de Palos y el mes siguiente fue recibido en
Barcelona por los reyes.

Arribo de los españoles y colonización de las Antillas


La colonización española de las Antillas comienza con el primer viaje de Colón
(1492), completándose la conquista del archipiélago en los primeros años del siglo
XVI. En los posteriores siglos la mayoría de las islas más importantes de las Antillas
permanecieron bajo dominio español, siendo posteriormente otras abandonadas u
ocupadas por otras potencias coloniales; siendo el mayor ejemplo Jamaica, ocupada
por Inglaterra en 1655.
La mayor parte del siglo XIX algunas de las Antillas Mayores se mantenían aún bajo
dominio colonial español, Cuba y Puerto Rico; también, por menos tiempo, la parte
española de la isla de La Española (República Dominicana; la otra parte es Haití,
antigua colonia francesa —desde 1697—).
Otras islas más pequeñas, de las denominadas Antillas Menores, que también
habían sido colonizadas por España (territorios insulares de la actual Venezuela), se
mantuvieron bajo control español hasta la independencia de esa nueva nación a
principios del siglo XIX.
Al contrario que otras partes de la América española, las Antillas españolas no se
independizaron a comienzos del siglo XIX en las llamadas guerras de independencia
hispanoamericanas (con excepción de las islas pertenecientes a Venezuela). La
República Dominicana, en el contexto de la revolución haitiana, se independizó
inicialmente y luego retornó a soberanía española (periodo denominado España
Boba), para luego ser invadida por Haití (1822), para volver a independizarse
(1844), y más tarde volver a anexionarse a España (1861) e independizarse
definitivamente (1865), aunque fue ocupada por los Estados Unidos. Cuba y Puerto
Rico pasaron a control estadounidense en 1898 (guerra hispano-estadounidense).
Cuba alcanzó la independencia en 1902, mientras que Puerto Rico se mantiene
como dependencia de los Estados Unidos.

La conquista como momento de ruptura


La conquista española provocó la desestructuración del mundo aborigen americano,
es decir, se interrumpió para siempre el devenir histórico de grandes civilizaciones
e importantes culturas. Trastornadas sus jerarquías sociales, alterada su estructura
económica y amenazadas sus creencias religiosas, los indígenas tuvieron que
adaptarse a las nuevas circunstancias impuestas por los conquistadores.
Para pueblos guerreros y en proceso de expansión territorial como aztecas e incas,
la derrota fue interpretada como el abandono por parte de sus dioses y el fin de un
ciclo cósmico. Esto se ha denominado el "trauma de la conquista".
Una de las consecuencias de la derrota de sus dioses fue el desgano vital que se
apoderó de muchos nativos. Esto se manifestó en una drástica caída de la fertilidad,
abortos e infanticidios y dramáticos suicidios colectivos.
Por otra parte, las guerras entre españoles e indígenas diezmaron a un considerable
número de población masculina y alteraron la organización familiar nativa. Los
métodos bélicos empleados por los europeos fueron muy eficaces y contribuyeron a
la brusca disminución de la población aborigen. Esto a pesar de los esfuerzos de la
corona española, que promulgó diversas leyes para frenar los abusos derivados de
las guerras.
Quizás el factor que más gravitó en la mortandad nativa fueron las enfermedades,
ejército invisible que causó el llamado "choque microbiano". En palabras de Nicolás
Sánchez Albornoz, "estos morbos -especialmente la viruela, la malaria, el
sarampión, el tifus y la gripe- que asolaban a Europa regularmente, saltaron pronto
al Nuevo Mundo. Vinieron a la rastra de los invasores y encontraron aquí huéspedes
sin inmunidad. Por el contrario, los tres continentes del Viejo Mundo compartían un
mismo repertorio de enfermedades. África negra y el extremo oriente
intercambiaron agentes patógenos con Europa a lo largo de siglos a través de los
corredores que cruzan el Sahara o los desiertos asiáticos, siguiendo las rutas
comerciales. (...) América no aportó mal alguno a la panoplia mundial, salvo, según
creen algunos, la sífilis, y aun esto se halla en entredicho".
A las guerras y epidemias pronto se agregaron otras razones que igualmente
afectaron a la población americana. Las necesidades de mano de obra para la
extracción de oro y plata y para las labores agrícolas, acabaron con importantes
contingentes indígenas. Los efectos de la mita minera y la consiguiente
desnaturalización de muchos indígenas, el uso de los nativos como medio de
transporte, la encomienda y los repartimientos también deben ser considerados
como factores que incidieron en los problemas demográficos reseñados.
El caso más trágico sin duda se registró en las Antillas. Para terminar
presentaremos lo ocurrido con la población taína de La Española a lo largo de la
primera mitad del siglo XVI, según el estudio de Frank Moya Pons. Los cálculos
demográficos de este historiador arrojan una cifra de 377 mil 559 habitantes para la
isla en 1494. El impacto de la conquista con todos los elementos mencionados
redujo este número a 26 mil 334 taínos para 1514, o sea, en apenas veinte años
más del 90% de la población taína había dejado de existir.
5

Exacion en el virreinato de la nueva España


En el Virreinato de la Nueva España, los indígenas pagaban tributos y prestaban
servicios a los encomenderos y al monarca castellano, a través de la encomienda y
el tributo:
La encomienda
Esta institución consistía en asignar un grupo de indígenas a un español, llamado
encomendero, quien recibía tributos y servicios de los indígenas. Los indígenas
debían trabajar en la construcción, la agricultura, las minas y en el servicio
doméstico. Los encomenderos debían velar por la alimentación, la vestimenta y la
fe de los indígenas. La encomienda se implantó en 1522 y se suprimió en 1720.
El tributo
Era la carga principal que se les exigía a los indígenas, quienes debían pagarla al
monarca castellano. El tributo se podía pagar en especie o en dinero, y podía
consistir en materias primas, alimentos básicos, productos comunes, bienes lujosos,
o bienes regionales. El tributo se aplicaba a todos los hombres solteros o casados,
entre los 18 y los 50 años.

Minería en la nueva España


En la etapa colonial la producción de minerales presentó altibajos: de 1555-1630,
periodo de auge por el descubrimiento y explotación de nuevas minas, de 1630-
1740, periodo de disminución de la producción, por escasez de mano de obra,
limitaciones técnicas, inundaciones en las minas, falta de caminos e inseguridad en
ellos y escasez del mercurio, monopolizado por la Corona española.
La minería tuvo una gran importancia para la Corona, ya que sus principales
ingresos provenían de los impuestos que debían pagar los mineros por la
explotación de las minas, estos impuestos fueron: el Quinto Real, el minero debía
pagar una quinta parte de lo extraído, a partir de 1548 se redujo a la décima parte o
diezmo; el derecho de amonedación, implementado en 1536 cuando se estableció
la Casa de Moneda para la acuñación de monedas de plata y cobre y el derecho de
vajilla; impuesto cobrado por la producción de vajillas y alhajas de plata y oro.
El trabajo en las minas representó una gran explotación, los accidentes eran
frecuentes y las enfermedades se presentaban tras unos cuantos años de labor.
Para mantener la actividad minera sus dueños compraban esclavos, conseguían
indios cautivos o a través del sistema de repartimiento o tenían que pagar salarios
altos. La extracción de plata produjo las fortunas más grandes de la Nueva España,
los mineros exitosos eran dueños de haciendas y palacios, compraban títulos de
nobleza y exhibían su riqueza con ostentación. Los que fracasaban realizaban
cualquier trabajo, o vagabundeaban en busca
de una nueva oportunidad. Algunos, que se
habían enriquecido, lo perdían todo cuando la
veta o yacimiento minero se agotaba y no
podían pagar sus deudas.

Características de la nueva España


El Virreinato de la Nueva España (1535-1821) fue una entidad territorial integrante
del imperio español, que se desarrolló durante los siglos XVI al XIX, fue creado
después de la conquista y abarcó territorios de Norteamérica (parte de Estados
Unidos y México) de Centroamérica, Asia y Oceanía. Durante los tres siglos de
colonización española gobernaron el imperio dos familias reales: la de los
Habsburgo y la de los Borbón y a la Nueva España 63 virreyes todos provenientes
de la alta nobleza castellana.
El gobierno de la Nueva España fue una organización amplia y compleja, formada
por diversos organismos que llegaban hasta las más pequeñas localidades
novohispanas. Durante la etapa colonial, el Rey de España fue la principal
autoridad, con un poder absoluto, su voluntad no tenía límites legales y constituía
una ley suprema. Los reyes gobernaron México, desde España, basándose en los
informes que recibían y delegaron su autoridad en instituciones que actuaban en su
nombre.
La institución que le seguía al Rey en el gobierno de las colonias americanas, fue el
Real y Supremo Consejo de Indias, integrado por un grupo de ministros nombrados
por el rey, sus funciones abarcaban toda clase de asuntos, administrativos,
financieros y eclesiásticos, sus decisiones, sentencias, leyes y acuerdos,
representaban la voluntad real. El Consejo creó la estructura legal y jurídica de la
Nueva España sustentada en cedulas y ordenes decretadas por los reyes españoles
para sus colonias, con el nombre de Leyes de Indias (1542).

El papel de la Iglesia fue de apostolado misional, pero también de acción


civilizadora, pues se establecieron escuelas para la enseñanza del castellano, la
lectura, la escritura, las labores agrícolas y artesanales. Cada orden religiosa que
llegó al territorio americano ocupó diferentes regiones.

La independencia de la nueva España


La independencia de la Nueva España, hoy México, fue un proceso político y social
que se concretó con una guerra civil y que dio origen a la nación independiente:
Inicio
El 16 de septiembre de 1810, el cura Miguel Hidalgo y Costilla convocó al pueblo de
Dolores Hidalgo a levantarse en armas contra el dominio español.
Guerra
La guerra duró 11 años y se desarrolló en la mayor parte de los territorios de Nueva
España.
Fin
El 27 de septiembre de 1821 se logró derrotar a los españoles y México se convirtió
en un país independiente.
Algunos aspectos que caracterizan la independencia de México son:
El factor religioso y el culto a la Virgen de Guadalupe fueron importantes para
movilizar a los campesinos e indígenas.
Los bandos en conflicto emplearon el terror, ya que los ejércitos realistas arrasaron
pueblos y fusilaron a los líderes del levantamiento.
Los insurgentes también realizaron masacres de españoles.
Se logró una alianza duradera entre las elites y el pueblo.
La guerra de independencia se suele dividir en cuatro etapas: iniciación,
organización y definición, resistencia y consumación.

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