Se refiere a años 1920 o años veinte al decenio del siglo XX comprendido
entre el 1 de enero de 1920 y el 31 de diciembre de 1929. Esta época también
fue conocida como "Los locos años veinte"(o en inglés como "The roaring
20s").
Tras el final de la Primera Guerra Mundial, se instituyó la Sociedad de
Naciones, que nació con el fin de evitar que un conflicto de esa magnitud
volviese a repetirse.
El Imperio ruso se convirtió en la Unión Soviética que, con la
ideología marxista de Lenin, fue la primera nación del mundo gobernada por el
«proletariado» tras la sangrienta guerra civil rusa.
Estados Unidos prosiguió su rápido desarrollo económico que, sin embargo, se
vio perturbado por la Gran depresión de 1929.
Alemania, ahogada por las generosas disposiciones del Tratado de Versalles,
tenía su sistema financiero en la crisis más grande que conoció ese siglo,
especialmente durante el periodo llamado Alemania de Weimar, mientras
trataba de lograr una estabilidad democrática con la República de Weimar de la
que Paul von Hindenburg era presidente. La situación en Francia no era mucho
mejor, lo que propició el descontento social que se traduciría en una
inestabilidad política permanente.
Japón extendía su presencia en Asia: primero se apoderó de Corea y luego se
anexionó u ocupó regiones enteras de China. Además el Imperio de Japón se
apoderó de las colonias alemanas en el Pacífico.
Las dictaduras también se expandieron por el sur de Europa: Mussolini en
Italia, Salazar en Portugal, Miguel Primo de Rivera en España o Alejandro
I en Yugoslavia.
Tras su entonces breve aparición como Estados soberanos, Armenia y
la República del Ponto (constituida principalmente por griegos pónticos)
desaparecieron tras los genocidios promovidos por los llamados jóvenes
turcos fundadores con Kemal Atatürk de la actual Turquía, tales genocidios
provocados por los musulmanes turcos incluyeron al Genocidio asirio.
Por otra parte en los países occidentales triunfadores de la Primera Guerra
Mundial hubo una especie de resurgimiento cultural denominado por su
rupturismo con las convenciones del pasado como los años locos y que incidió
en la música (se reforzó el influjo del jazz, del tango así como
momentáneamente el charlestón y otros ritmos). Por otra parte en la música
culta tomó relevancia el dodecafonismo y el atonalismo. Especialmente en
los Estados Unidos entre el breve pero intenso periodo que fue de 1923 hasta
1929, mientras en la moda (en la que resaltó la modista francesa Coco Chanel)
las mujeres de clase alta o presumiblemente alta usaban para el día faldas
cortas hasta rodilla aunque los vestidos de noche tampoco llegaban al suelo en
esta década así como el cabello también corto muchas veces mediante el corte
de cabello llamado a la garçon (en francés: a lo muchacho), amplios escotes y
brazos expuestos al aire libre y cierto liberalismo sexual promovido por los
escritos de la antropóloga Margaret Mead entre otros. (Mead estaba influida en
gran medida por sus interpretaciones de la teoría psicoanalítica inaugurada
décadas antes por Sigmund Freud.) También las mujeres de clase alta y media
comenzaron a fumar tabaco en forma de cigarrillos públicamente en los países
«occidentales» y occidentalizados.
La juventud, hasta entonces solo considerada una etapa a pasar, se convierte
en un valor apreciado y los varones pretendieron mantener el aspecto juvenil al
ponerse de moda entre los jóvenes el afeitarse la barba hasta dejarla
completamente rasurada. En arquitectura sobresalieron la arquitectura
racionalista derivada de los planteamientos de Oud, Le Corbusier y de los
principales maestros del grupo De Stijl (en español castellano se pronuncia De
estail) y la Bauhaus (como Mies Van der Rohe o Walter Gropius), tal
arquitectura racionalista mantiene su influencia hasta el presente
(especialmente a través de la interfase promovida en los años 1960 con el
nombre de arquitectura internacional), por otra parte la de los 1920 fue una
época en la cual tuvo gran relevancia la muy decorativa arquitectura y
decoración denominada precisamente Art Déco.
En pintura y escultura sobresalieron muchas veces dentro de un
ambiente bohemio los vanguardismos como (en lo visual casi siempre no
figurativos o de un arte figurativo muy distorsionado) el rayonismo, el orfismo,
el constructivismo, el cubismo, el suprematismo, el surrealismo,
el neoplasticismo (con Mondrian como principal representante); y en general
la pintura abstracta así como el movimiento postexpresionista (que sin embargo
pese a sus manifiestos mantenía mucho de expresionismo) caricaturesco y
sarcástico llamado nueva objetividad; entre los muchos notorios artistas que
surgieron o tuvieron su apogeo en esos años están los
españoles Picasso, Dalí, el alsaciano Arp, el alemán Max Ernst, el
suizoalemán Paul Klee, los rusos El Lisitski, Lariónov, Tatlin; los
italianos Modigliani y Giorgio de Chirico, el japonés Fujita entre muchos otros.
Parte de estos movimientos artísticos tuvieron correlatos en la poesía y
la cinematografía (especialmente el surrealismo en poesías como «Amor libre»
de André Breton o filmes de gran innovación como Un perro andaluz del
español Luis Buñuel, o la alemana de terror Nosferatu, el vampiro dirigida
por Murnau o la alemana distópica Metrópolis de Fritz Lang). La estética visual
de los años 1920 influyó en todo el siglo XX y su influjo persiste en el siglo XXI.
Es singular de esa época la obra aislada de un gran escritor chino
cuando China se encontraba sumida en el marasmo de la guerra "civil", la
ocupación extranjera y la anarquía (pese a la revolución republicana que en el
1911 encabezó Su Yat Sen) y la peor de las miserias y era observada desde
los países autodenominados "civilizados" como un ejemplo de retraso
medieval, en esa época aciaga China logra destacar con la obra de Lu
Shin (o Lu Xun) (célebre por sus «Memorias de un loco»), mientras que casi
coetaneamente el mucho más próspero Japón tiene a uno de los grandes
escritores no solo nipones sino universales en el atormentado Akutagawa quien
en su última obra (Los engranajes), hastiado dice como últimas palabras «¿no
habrá alguien que me ahorque?», y a mediados de los 1920 muere el genial e
igualmente atormentado Franz Kafka, afligido por un mundo de leyes ilegítimas
y de consecuentes burocracias laberínticas: su célebre relato llamado «A las
puertas de La Ley» se resume del siguiente modo: un pobre sujeto trata de
acceder a la Ley pero hay un guardián matón que impide el ingreso, pasan
años de intentos y cuando el sujeto que quiere llegar a La Ley está muriendo el
guardián le dice un "secreto": «La Ley era para ti pero yo debí impedir que
llegaras a ella».
También en esa década el irlandés James Joyce logra publicar su extensa
novela Ulises, tal extensa novela narra solo la historia de un día del sujeto
principal (no se puede hablar de un protagonista excepto en cuanto la narración
es en parte un monólogo interior y sin embargo tiene algunos personajes
principales), el «Ulises» de Joyce tiene en gran medida su nombre por la
búsqueda de una padre (o un significante de normas) aunque décadas
después Lacan (quien ya había sido algo asiduo al mundillo intelectual de los
1920) estudiando a la obra de Joyce (por ejemplo al extenso monólogo del
último capítulo sin puntuaciones del Ulises, atribuido a la ficticia Molly Bloom)
dirá que Joyce era un prepsicótico estabilizado por el sinthome de su escritura.
Sintomáticamente a inicios del siglo XXI el «Ulises» de James Joyce ha sido
declarado como la mejor obra literaria en idioma inglés del siglo XX.1n. 1
Otro hecho destacado de esa década del siglo XX (aunque en 1889 el
alemán Paul Nipkow inventó los primeros sistemas efectivos
de televisión experimetal) fue la invención del primer sistema práctico de
televisión o televisión pública en 1929 debido al escocés John Logie
Baird cuyos derechos de uso fueron adquiridos por la BBC.
1920
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● Entrada en vigor de la Ley Seca o Prohibición e instauración del voto
femenino en los Estados Unidos.
● Inicio del movimiento no violento de Gandhi en defensa de los derechos
humanos en La India.
Otra vez en los años 20: ¿qué pasó en aquella
década dorada del siglo XX?
La bonanza económica en los Estados Unidos, tras el fin de la Primera
Guerra Mundial, alentó un período de vanguardias creativas y espíritu de
celebración. El telón final: la crisis global de 1929.
Se los llamó "los felices" o "los locos" o "los dorados años veinte"
(los roaring twenties). Audacia, música, un mundo nuevo.
Después de los rigores de la Primera Guerra Mundial, en la
década del 20 Estados Unidos vivió un período de bonanza
económica que abarcó también lo social y cultural. Ya sabemos
cómo terminó: con la caída de la bolsa en Wall Street, en 1929, y
la gran depresión del treinta. Vuelven, un siglo después, los años
20: buen momento para mirar atrás.
Fueron años de esplendor en las artes, en la comunicación y en
las costumbres donde se gestaron expresiones culturales
decisivas para el siglo XX y grandes influencias para el XXI. Aquél
período dorado vuelve a nosotros a través del cine, de la mano
de películas como Medianoche en París (2011), la más taquillera
de Woody Allen, en la que mediante un bucle temporal, el
personaje de Owen Wilson, Gil Pender, viaja al París de aquella
década y conoce a Picasso, a Hemingway, a Dalí, a Man Ray, a
Scott Fitzgerald y tantos otros.
La bohemia parisina que frecuentaba los famosos cafés del
barrio Saint-Germain-des-Prés (Les Deux Magots -fundado en
1885- y Café de Flore -1887- uno frente al otro y que siguen
abiertos hasta hoy) tuvo su origen en los llamados “locos años
veinte” americanos.
Fue entonces cuando se popularizó el uso de los teléfonos (sí,
teléfonos, solo para hablar), los autos de marca Ford (ambos
existían solo en color negro), los electrodomésticos y otros
insumos que inauguraron la vida de confort y la compra en
cuotas. Esta era de la producción en serie, que los economistas
denominan fordismo (por el empresario Henry Ford) y que había
arrancado antes de la Guerra, tuvo su correlato de humor irónico
en las películas de Charles Chaplin. En especial, en Tiempos
Modernos (1936) donde un trabajador alienado ajusta una
tuerca por segundo frente a una línea de producción y no tiene
tiempo para ir al baño ni para comer.
En aquella década, Ernest Hemingway era un joven que
transitaba su veintena y escribía sus primeros libros: Tres relatos
y diez poemas, en 1923; En nuestro tiempo, 1925, y Hombres sin
mujeres, en 1927. Y las novelas Aguas primaverales y Fiesta, en
1926, y Las armas, 1929.
En Londres, luego de las primeras transmisiones de radio, se
fundaba la BBC. Aquí, en la Argentina, Carlos Gardel ya era
conocido, aunque no había alcanzado aún el renombre a nivel
mundial y el tango en el Río de la Plata vivía dos momentos: en la
primera mitad de la década, la llamada “Guardia vieja” (hay una
calle en el barrio del abasto con ese nombre) y en la otra mitad,
la “Guardia nueva”.
La obra de Jorge Luis Borges supo rescatar el lenguaje orillero y
lunfardo del tango en sus cuentos de malevos y cuchilleros. En
los veinte era un muchacho que recién publicaba sus primeros
libros de poesía: Fervor de Buenos Aires, 1923; Luna de enfrente,
1925 y Cuaderno San Martín, 1929. En el ‘29 publicó su primer
ensayo, Textos recobrados. Borges compartía la escena literaria
con Oliverio Girondo, Raúl González Tuñón, Macedonio
Fernández y Leopoldo Marechal, entre muchos otros. Entre 1924
y 1927 salió Martín Fierro, la revista literaria que agrupó a la
vanguardia.
En las artes plásticas, ya se destacaba Xul Solar, amigo del autor
de El Aleph, además de Emilio Pettoruti.
En México, Frida Kahlo, pionera del surrealismo y de la
revalorización de la cultura popular en América Latina, era en esa
década una estudiante secundaria y universitaria pero ya
formaba parte de Los Cachuchas, un grupo de intelectuales
rebeldes que protestaban por las injusticias sociales. Su óleo del
mismo nombre pintado en 1927, retrata a aquel grupo de
amigos.
En Estados Unidos, justamente en enero de 1920 entró en vigor
la Ley Seca, que prohibía la venta de bebidas alcohólicas. Hemos
visto muy bien retratada aquella turbia atmósfera de Chicago en
numerosas películas de gangsters como La ley del hampa (1927,
muda); Los intocables (1959); Érase una vez en América (1984) y
otras.
Louis Armstrong y Billie Holiday subyugaron con su música.
También eran tiempos del charleston, una variedad del foxtrot,
que había nacido en la ciudad del mismo nombre -Charleston- en
Carolina del Sur.
Los años veinte entran dentro de lo que los estudiosos llaman
“período de entreguerras”. En Europa Central surgían líderes de
derecha, como Benito Mussolini (en Italia), António de Oliveira
Salazar (Portugal) y MIguel Primo de Rivera (España).
os países ganadores de la Primera Guerra Mundial (1914-1918)
experimentaban un auge económico extraordinario; los
perdedores, emprendían una lenta recuperación. En América, los
Estados Unidos se perfilaban como los nuevos grandes actores
sociales, con un capitalismo floreciente y la Argentina era la gran
promesa de América del Sur.
En Europa del Este y parte de Asia se consolidaba un nuevo
orden social: el comunismo. La Revolución Rusa (1917) había
dado origen a la Unión Soviética. La película El acorazado
Potemkin, de Sergei Eisenstein (1925) es un ícono de la era
leninista en la Unión Soviética, no solo por lo que representa en
términos políticos sino por la forma en que ha sido filmada, con
planos inclinados que dan realismo a las tomas (una escena, en la
que un cochecito de bebé cae por las escalinatas fue una de las
más versionadas). La técnica de montaje empleada, elementos
que la colocan entre las mejores en la historia del cine.
En los años veinte empezaron a cambiar las costumbres. Las
mujeres de clase alta –o que presumían de serlo- empiezan a
fumar cigarrillos de tabaco, a usar faldas de “largo Chanel” (hasta
la rodilla) y cortes de pelo “a lo garçon” (a lo varón, hasta la
nuca), con sombreros cloche (que es como se dice campana en
francés). Un dato a remarcar es que la francesa Cocó Chanel es la
única diseñadora que figura en la lista de las cien personas más
influyentes del siglo XX. Los varones, por su parte, ya no se
dejaban la barba larga que vemos en los retratos de las grandes
figuras del siglo XIX. Ellos empezaban a afeitarse, movidos por
una incipiente valoración de la juventud. (Sí, ahí nace la famosa
“cultura de la imagen” que nos gobierna hasta hoy).
Las construcciones arquitectónicas de la época fueron
mayormente de tipo racionalista: en 1919 se había fundado la
escuela de arquitectura, diseño, artesanía y arte Staatliche
Bauhaus en Weimar, Alemania (años más tarde la cerró el
nazismo). En Argentina, tenemos varios exponentes de esta
corriente estética, aunque las construcciones aquí son
posteriores a la década del veinte: en Mar del Plata, el Parador
Ariston (1947), diseñado por el arquitecto húngaro Marcel
Breuer, que fue declarado recientemente Monumento Histórico
Nacional y, en la ciudad de La Plata, la Casa Curutchet (1949-
1953), por el suizo Le Corbusier, declarada en 2016 Patrimonio
de la Humanidad por la Unesco, entre otras. Pero, también, en
1920 aparece el llamado Art Déco, una arquitectura muy
decorativa.
En pintura y escultura coexistieron varias tendencias
vanguardistas pero la que aparece con fuerza es el surrealismo,
de los españoles Picasso y Dalí, el alemán Max Ernst, el suizo Paul
klee, los italianos Modigliani y De Chirico, los franceses Duchamp
y Picabía, el estadounidense Man Ray y tantos otros: su
famoso Manifiesto lo firmó André Breton en 1924.
El surrealismo también alcanzó a las otras artes. Son ejemplo de
esto la poesía de André Breton y Paul Éluard y el cine de Luis
Buñuel.
En 1922 el irlandés James Joyce publica Ulises, para muchos la
mejor obra literaria en inglés del siglo XX. La historia empieza en
la mañana del 16 de junio de 1904 y termina en la madrugada
del 17: son dieciocho capítulos que a Joyce le llevaron unos siete
años de trabajo y que narran no más de veinte horas de la vida
de Leopold Bloom, con todos sus detalles y todos sus monólogos
interiores.
En 1927, otra vez la BBC: ahora para hacer la primera emisión de
televisión. En octubre de 1929 cae la bolsa en Wall Street y
arranca el crac financiero que sumió a los Estados Unidos y al
mundo en lo que se llamó "La gran depresión del treinta".
La película futurista Metrópolis, de Fritz Lang (1927), que se
desarrolla en el año 2026, muestra una sociedad dividida en dos
grupos: una élite de propietarios y pensadores que disfrutan de
grandes rascacielos y paisajes urbanos y una casta de
trabajadores que, bajo tierra, los mantienen.
Los nuevos años veinte están comenzando y nos tocará a
nosotros desmentir esa visión. Sabemos que 2020 será bisiesto,
igual que 1920. Sabemos que se perfila como el decenio
Internacional de las Ciencias Oceánicas para el Desarrollo
Sostenible y El decenio Internacional de las Naciones Unidas
sobre la Restauración de los Ecosistemas, (2020-2029). No
sabemos mucho más.
1920
1920: Se implanta en EEUU la Ley Seca.
1920: Primera reunión de la Liga de Naciones. Asisten 29 países.
1920: Las mujeres votan en EEUU.
1921: Con tan sólo 57 miembros, se crea en China el Partido Comunísta.
1921: Terrible hambruna en Rusia.
1922: Los británicos encarcelan a Mahatma Gandhi.
1923: En París se utilizan por vez primera semáforos eléctricos.
1923: Dictadura de Primo de Rivera.
1924: Hacen furor los nuevos bañadores que dejan a la vista brazos y
piernas.
1926: Hiro Hito es proclamado nuevo emperador de Japón a los 25 años.
1927: Duke Ellington comienza a tocar en el Cotton Club.
1927: El aviador estadounidense Charles Lindbergh cruza el Atlántico sin
escalas.
1927: El cantor de jazz, primera película protagonizada por Al Jolson.
1927: Chiang Kai-chek aplasta un intento de golpe de los comunistas.
1927: Se lanza al mercado el Ford modelo A, en cuatro colores.
1928: Comienza en Australia un servicio de visitas médicas en avión.
1929: Matanza del día de San Valentín en Chicago.
1929: El Partido Fascista de Musolini forma Gobierno en Italia
fraudulentamente.
1929: Fuerte caída de la bolsa de Nueva York.