Tema 23
LA EXPRESIÓN CORPORAL. EL GESTO Y EL MOVIMIENTO. LA EXPRESIÓN CORPORAL COMO AYUDA
EN LA CONSTRUCCIÓN DE LA IDENTIDAD Y DE LA AUTONOMÍA PERSONAL. JUEGO SIMBÓLICO Y
JUEGO DRAMÁTICO. LAS ACTIVIDADES DRAMÁTICAS.
Como todos sabemos, el fin de la educación es el desarrollo integral del niño para insertarse en la
sociedad que le ha tocado vivir. Nosotros como docentes debemos contribuir a la consecución de tal
fin. Por ello, si pensamos en la gran importancia que la expresión corporal como medio de
comunicación y expresión tiene en la vida del niño, no es extraño que su estudio, planificación y
educación sea un tema básico en la escuela. Es fundamental que como maestros conozcamos los
contenidos del presente tema.
Cualquier persona que haya tenido la oportunidad de disfrutar del Circo del Sol, sabrá lo que es la
expresión corporal. Varekai, afirmó que, por primera vez en su vida, escribió y dirigió una obra sin
texto, recurriendo al movimiento y la expresión corporal en lugar de a la palabra, con unos
resultados expresivos realmente espectaculares.
Sin embargo, hoy en día, cuesta mucho que los niños practiquen su quinética corporal, pues es
prácticamente imposible que jueguen solos al aire libre ya que los padres se encuentran ocupados
trabajando y dedicando poco tiempo a jugar con ellos. Además, no podemos dejar de mencionar el
sedentarismo y aletargamiento que la influencia de la televisión y los juegos electrónicos provocan
en nuestro alumnado. Por todo ello, los expertos en conducta infantil insisten en recuperar el
movimiento y las actividades físicas, pues la relación existente con el desarrollo mental es innegable.
El movimiento es fundamental para que los niños tengan un crecimiento más sano, tanto en el nivel
físico como en el mental.
Para hablar de todo ello hemos organizado los contenidos del tema en el siguiente índice; en primer
lugar expondremos qué se entiende por expresión corporal, en segundo lugar analizaremos el gesto
y el movimiento. También veremos cómo incide la expresión corporal en la construcción de la
identidad y la autonomía personal del niño. Analizaremos el juego simbólico y el juego dramático,
como recursos fundamentales para el desarrollo de la expresión corporal. Y finalmente nos
centraremos en las actividades dramáticas.
Siguiendo mi línea expositiva voy a comenzar definiendo la expresión corporal. En el ser humano, el
cuerpo es el instrumento de expresión y comunicación por excelencia. Según Tomás Motos, autor de
varias publicaciones sobre la expresión corporal, podríamos definir el término como “la expresión
del pensamiento, a través del movimiento, con intención comunicativa”. No significa solo mover o
controlar el cuerpo, sino que incorpora la expresión de sentimientos y sensaciones, es por ese
motivo por lo que se incluyen en el área de los lenguajes: comunicación y representación.
Es conveniente relacionar la expresión corporal con la psicomotricidad ya que, aunque persiguen
objetivos diferentes están interrelacionadas. La psicomotricidad, tal y como expone ZABALA es la
relación entre la función psíquica y la motriz, se trata de un diálogo entre cuerpo y mente. La
expresión corporal, incluso sirviéndose de los mismos movimientos, por su condición de
exteriorización de procesos internos, apunta a la comunicación.
Debemos tener claro que psicomotricidad, expresión corporal, juego dramático y juego simbólico
son actividades unidas en esta etapa de E.I, se practican juntas, partiendo de la consideración del
niño como globalidad.
La expresión corporal tiene una gran importancia en el desarrollo infantil, es por ello por lo que
contemplaremos de qué manera queda esto reflejado en el currículo.
Como mencionamos anteriormente, y partiendo de lo establecido en el RD 1630/06, la expresión
corporal se enmarca dentro del área los lenguajes: comunicación y representación, formando parte
de uno de sus bloques de contenidos el lenguaje corporal.
Partiendo de la globalidad en la etapa, éste lenguaje corporal estará presente en el área del
conocimiento de sí mismo y autonomía personal (posibilidades expresivas de su cuerpo) y del área
del conocimiento del entorno (relación con entorno, cultura).
Partiendo de lo establecido en el D 4/08 de 11 enero, podemos encontrar que la expresión corporal
se relaciona más concretamente con “Desarrollar habilidades comunicativas a través de la lengua
oral y de otros lenguajes y formas de expresión”.
La expresión corporal contribuirá también al desarrollo de las competencias clave que aparecen
recogidas en la Orden ECD/65/15 de 21 enero y en la obra de Coll “Competencias en educación
escolar; algo más que una moda mucho menos que un remedio”. Como todos sabemos son el
conjunto de destrezas, conocimientos, aptitudes y actitudes que los niños deberán desarrollar para
poderlos aplicar en su vida personal y social. Pretenden el desarrollo integral del niño e indican lo
que todo europeo debe haber adquirido al finalizar su formación obligatoria. Aunque sabemos que
no están prescritas en el currículo de E.I., es conveniente comenzar a trabajarlas entre otras cosas
para garantizar la continuidad entre E.I. y E.P.
Potenciaremos el trabajo de todas las competencias, pero especialmente sentido de iniciativa y
espíritu emprendedor, competencia matemática y básica en ciencia y tecnología y aprender a
aprender.
Los elementos fundamentales de los que se sirve esta forma de expresión son el gesto y el
movimiento.
El gesto constituye un vehículo del lenguaje corporal, siendo un mecanismo de comunicación.
También se puede decir que los gestos son los movimientos que exteriorizan lo que sucede en el
interior de la persona, a veces de forma inconsciente, en otras conscientemente, por ello, a través de
esta intencionalidad el gesto es educable.
Existen muchas clasificaciones de los gestos. Siguiendo a Nathalia Pacout, los gestos pueden ser
innatos o adquiridos, los adquiridos se pueden dar por mimetismo o aprendizaje. En cualquier caso,
constituyen un mecanismo de comunicación pudiendo dar a entender confianza, agresividad,
aceptación, interés, preocupación, concentración, reflexión, con sus respectivas vertientes negativas.
Por su parte Kostolany los clasifica según su origen en; gestos típicos (producto del contexto social),
gestos conscientes (manifiestan emociones y sentimientos) y gestos inconscientes (desvelan la
personalidad).
Podemos afirmar que la expresión gestual forma parte de la expresión corporal. Promover el
lenguaje gestual a través de juegos de imitación permite desarrollar el lenguaje comprensivo y
expresivo y promueve la iniciativa, la desinhibición, el ingenio y la imaginación, favoreciendo el
bienestar emocional del niño.
En cuanto al movimiento diremos que es una necesidad y una forma de expresión. Todos los recién
nacidos están predispuestos al movimiento, comienzan realizando movimientos reflejos que poco a
poco se irán convirtiendo en movimientos voluntarios. Van a ir desarrollando habilidades para
levantar y sostener la cabeza, girar su cuerpo, mover piernas y brazos, sentarse, gatear, dar primeros
pasos.
Wallon establece que al nacer el niño pasa por un estado de impulsividad motriz, sus movimientos
son incontrolados, bruscos imprecisos; a medida que va creciendo va regulando el tono muscular,
adquiere el control postural y progresivamente la coordinación óculo-manual y visomotora. Es
importante destacar cómo contribuye a este desarrollo el gateo. Al gatear se llevan a cabo
movimientos homolaterales y contralaterales, que favorecen el desarrollo cerebral del bebé.
Al final del primer año con la adquisición de la marcha ampliará el conocimiento sobre el mundo que
le rodea. Este dominio motor conllevará a nuevas y mayores posibilidades de movimiento, a una
mayor destreza y fuerza, hasta progresar a una intención comunicativa voluntaria.
El desarrollo motor es la base para el desarrollo físico, intelectual y emocional. Por ello, es
importante que los adultos, padres y maestros, propiciemos la expresión corporal en los niños para
que se muevan, conozcan su cuerpo y tengan conciencia del espacio para tener un grado de
autonomía mayor cada vez sobre él.
Carmen Díaz Navarro expone en su obra “La oreja verde la de escuela” que el niño irá conociendo el
mundo físico, natural y social a través de experiencias que se dan en el día a día del aula a fuerza de
ir tocando, experimentando, chupando…
Por todo esto es fundamental destacar el carácter preventivo y compensador de E.I. tal y como
establece el art. 23 de LEEX, por lo que se requiere una buena formación docente y trabajo en
equipo para poder detectar casos de ACNEAE, partiendo de movimientos, tics, gestos característicos
de niños con autismo, asperguer, hiperactivos, con dificultades sensoriales y dar la respuesta
necesaria.
A continuación, hablaremos de la expresión corporal como ayuda en la construcción de la identidad
y de la autonomía personal.
La identidad personal hace referencia al conocimiento, valoración y control que los niños van
adquiriendo de sí mismos. Para ello, son fundamentales las interacciones del niño con su medio. El
niño en este proceso, irá conociendo sus posibilidades y limitaciones y los aspectos que le
diferencian de otros.
El reconocimiento de uno mismo es posterior al de los otros. Así, hasta el 2º año de vida parece que
los niños no se reconocen a sí mismos.
La expresión corporal ayuda al niño en la formación del concepto de sí mismo. A lo largo de infantil
se debe favorecer que los niños conozcan global y segmentariamente su cuerpo, sus posibilidades
perceptivas y motrices, y que se sirvan de las posibilidades expresivas de su cuerpo para manifestar y
poder identificar sus sensaciones.
A través de su propio cuerpo, el niño irá tomando conciencia del mundo que le rodea.
Por otra parte, la autonomía que va logrando en las rutinas y hábitos relacionados con la salud van a
contribuir a los sentimientos de competencia y eficacia y a la realización de una imagen positiva de sí
mismo.
No podemos olvidar que la consecución de la autonomía personal implica un proceso de
individualización y socialización. La expresión corporal contribuye al conocimiento del propio cuerpo,
el control sobre el movimiento y la identificación y expresión de emociones. Conforme las
posibilidades madurativas, las actividades de expresión corporal se van a centrar en la interacción
con los iguales, de manera que el cuerpo se convierta en un elemento importante en la relación con
los demás, en la cual el niño tendrá que ajustar sus movimientos a los de sus compañeros.
Además, ya hemos señalado que actividades como el juego simbólico y el juego dramático
contribuyen al desarrollo de la identidad y autoestima en los niños.
La normativa vigente expone que la metodología en la etapa de E.I. se basará en las experiencias, las
actividades y el juego.
El juego es la manifestación más importante que podemos observar en el proceso expresivo infantil,
en el que no se persigue la meta sino lo que pasa por el camino.
Autores como Piaget, Vygotsky, Bruner han expuesto en sus teorías los beneficios del juego. Gracias
al juego el niño acepta y asume las reglas, se relaciona con su entorno, imita comportamientos, se
integra en la sociedad, así a través del juego se construyen aprendizajes significativos.
El juego simbólico es un tipo de juego que se desarrolla entre los 2 y 4 años, es espontáneo y en sí
mismo no tiene ninguna finalidad aparente. El gran avance que se produce en el desarrollo alrededor
del segundo año de vida del niño, es la aparición de la función simbólica o representativa; capacidad
para representar algo por medio de un significante o símbolo. Esta función simbólica se manifiesta a
través de las imágenes mentales, el lenguaje, el dibujo y, en lo relativo a la acción corporal, por
medio de la imitación diferida y el juego simbólico.
La imitación diferida supone una forma simple de juego simbólico. Al principio el niño realiza una
imitación del modelo cuando éste está presente, para pasar después a reproducirlo sin su presencia.
El juego simbólico debe entenderse como una forma de expresión libre, que irá evolucionando desde
formas simples y muy ligadas a las necesidades del niño, a otras más elaboradas, con la participación
de otros niños, reparto de papeles, asunción de reglas.
A través del juego simbólico el niño explora y conoce las posibilidades de los objetos y de su propio
cuerpo. Al ser ésta una actividad libre y espontánea, el niño expresa sus necesidades, miedos y
fantasías. Es entonces cuando el juego simbólico funciona como un mecanismo de regulación
emocional, ya que en este juego el niño puede dominar sus miedos.
El juego dramático se desarrolla entre los 4-6 años. Es una forma más compleja del juego simbólico,
en él observamos imitación, representaciones, presencia de roles. El niño finge ser diversos
personajes que viven distintas situaciones. Es una actividad muy placentera y motivadora para el
niño, le ofrece la oportunidad de aprender, desarrollar su pensamiento, aumentar su vocabulario,
desarrollar la creatividad y la afectividad.
El adulto puede participar como facilitador, sugiriendo temas, situaciones y materiales. Los
materiales apropiados a este tipo de juego son todos aquellos que inviten al niño a dar vida real a
sus fantasías y recuerdos. El juego dramático tendrá sus inicios en el juego simbólico realizado libre y
espontáneamente para pasar posteriormente a ser algo más elaborado, regido por unas reglas y con
el consenso de todos los que intervengan. Así mismo, el juego dramático va creando las bases y
configura lo que va a ser el juego teatral. Mediante la actividad teatral el niño representa algún
personaje atendiendo a sus estados emocionales, su vestuario, su aspecto físico.
Las actividades dramáticas ofrecen una gran riqueza desde el punto de vista educativo ya que
permiten conocer mejor al niño, comunicarse libremente, desarrollan la imaginación, la creatividad,
el pensamiento crítico, favorecen el desarrollo del esquema corporal, permiten globalizar multitud
de contenidos.
Las actividades dramáticas deben reunir las características de libre expresión, creatividad y juego. No
deben ser impuestas, sino sugeridas, deben tener un clima de libertad y confianza, pero con unas
reglas, en las que los niños deben participar y que deben ser respetadas.
En E.I. pueden llevarse a cabo las siguientes actividades dramáticas; dramatización, pantomima,
máscaras y títeres.
Dramatización. A la hora de poner en marcha una dramatización, conviene seguir unas pautas para
que la actividad resulte provechosa y gratificante. En primer lugar, habrá que tener en cuenta las
características de los niños, su nivel de atención, desarrollo del lenguaje, dominio o control corporal,
grado de socialización. Se seleccionará un texto adecuado a la edad e intereses para los niños. Antes
de pasar a dramatizar la historia se hablará de los niños sobre el argumento, los personajes. Los
niños elegirán el personaje que quieran representar. Se determinará la ubicación del espacio o los
espacios, se buscarán los recursos expresivos, tanto verbales como plásticos y musicales.
La pantomima es un modo de expresión que utiliza únicamente el gesto corporal, sin servirse de la
palabra. Es necesario el conocimiento de las técnicas de expresión corporal para poder realizar una
pantomima. Para ello el niño tiene que tener un mínimo conocimiento y dominio del cuerpo. Los
primeros ejercicios parten del trabajo con el propio cuerpo y serán: ejercicios de sensaciones, de
equilibrio y flexibilidad, se busca desarrollar la conciencia y posibilidades de cada parte del cuerpo.
Las máscaras y el maquillaje son acogidas por los niños con gran entusiasmo. Al igual que los títeres,
será positivo que sean construidas por los propios niños. Las máscaras pueden ayudar a desinhibirse
a aquellos niños que resulten más tímidos y no se atrevan a representar. Permite interpretar una
gran variedad de personajes, especialmente algunos difíciles de caracterizar. Pueden ser realizados
por los niños con material simple como papel, cartulina, bolsa de papel.
Teatro de títeres y marionetas. El títere es un muñeco que se mueve directamente por medio de las
manos. Éste es más apropiado para los niños pequeños, por la simplicidad en su uso. Los títeres
pueden ser de guante, de dedos, de eje.
Siguiendo a Fernández Pózar el títere refleja el mundo afectivo del niño que lo manipula, su modo de
expresarse. Nos va a servir como un valioso recurso para la evaluación. Pero además es un
instrumento de grandes posibilidades para la estimulación del lenguaje, la creatividad, la
imaginación. Por otra parte, el trabajo con títeres puede enriquecerse si son construidos por los
propios niños. En su confección se pueden utilizar materiales diversos y, muy especialmente de
desechos. El lugar donde se va a desarrollar la historia se llama guiñol.
El títere puede utilizarse de distintas maneras, como medio de expresión del niño, como lazo de
unión entre el niño y el educador y como un interesante recurso didáctico para el trabajo en el aula
de los aspectos socioafectivos y contenidos actitudinales.
La marioneta es un muñeco movido por hilos. Tanto en la marioneta como en los títeres, es
necesario aprender a moverlos adecuadamente. La historia que se represente ha de ser muy sencilla
y con pocos elementos. El escenario puede ser in guiñol o se puede elaborar decorándolo los propios
niños.
Teatro de sombras. Consiste en la manipulación de siluetas de objetos puestos detrás de una
pantalla y sobre los que se proyecta un foco de luz. El foco de luz se puede conseguir con un
proyector o una lámpara orientada hacia una pantalla. La silueta se puede formar con el propio
cuerpo del niño, con un muñeco con objetos del entorno, con las manos.
Como conclusión, quisiera finalizar mi intervención exponiendo que entiendo la expresión corporal
como una especie de lenguaje del silencio, con unas posibilidades infinitas al que los maestros
debemos prestar una notable atención en nuestras aulas. Es nuestro deber poner en manos de
nuestro alumnado herramientas que les permitan codificar y decodificar el lenguaje expresivo y
gestual como medio idóneo para expresar su mundo interior y contarnos la visión que poseen del
mundo exterior que les rodea. Y todo ello, de forma lúdica, funcional y significativa.
No quiero finalizar el tema sin antes mencionar las fuentes legislativas, bibliográficas y webs que he
empleado para la elaboración del mismo.
En cuanto a la legislación me he apoyado en:
- Ley Orgánica 2/06 de 3 de mayo de Educación
- RD 1630/06 de 29 de diciembre, de enseñanzas mínimas del segundo ciclo de infantil
- Ley 4/2011, de 7 de marzo de Educación de Extremadura
- D 4/08 de 11 de enero, por el que se aprueba el currículo de Educación infantil para la
Comunidad de Extremadura.
- D 228/2014, de 14 de octubre, por el que se regula la respuesta a la diversidad del alumnado
en Extremadura.
- Orden 27 de febrero de 2009 por la que se regula la evaluación del alumnado de EI.
- RD 132/2010 de 12 febrero, por el que se establecen los requisitos mínimos de los centros
que impartan las enseñanzas del segundo ciclo de la educación infantil, primaria y secundaria
- Orden ECD/65/15 de 21 enero por la que se describen las relaciones entre las competencias,
contenidos y criterios de evaluación de E.P., ESO y bachillerato.
En cuanto a las fuentes bibliográficas he consultado autores como:
- Carmen Ibáñez Sandín: El Proyecto de Educación Infantil y su práctica en el aula.
- Coll, Palacios y Marchesi (2001): Desarrollo Psicológico y Educación. Madrid, Alianza.
- Coll (2007): Competencias en educación escolar: algo más que una moda muchos menos que
un remedio. Aula de innovación educativa.
- Marta Sadurní y otros (2002): El desarrollo del niño paso a paso. Barcelona
Webs:
- [Link]
- [Link]
- [Link]