Tema 21
LA EDUCACIÓN MUSICAL EN LA ETAPA DE EDUCACIÓN INFANTIL. SONIDO Y SILENCIO COMO
ELEMENTOS MUSICALES. LAS ACTIVIDADES MUSICALES: CARACTERÍSTICAS Y CRITERIOS PARA SU
SELECCIÓN. RECURSOS DIDÁCTICOS. EL FOLCLORE POPULAR.
Como todos sabemos el fin de la educación es el desarrollo integral del niño para insertarse en la
sociedad que le ha tocado vivir. Nosotros como docentes debemos contribuir a la consecución de tal
fin. Por ello si pensamos en la gran importancia que la educación musical tiene para el correcto
desarrollo del niño, no es extraño que su estudio, planificación y educación sea un tema básico en la
escuela. Por ello creo que es fundamental que como maestros de E.I. conozcamos todo lo referente
a este tema.
El cochecito, leré, me dijo anoche, leré, que si quería leré, montar en coche, leré. Y yo le dije leré,
con gran salero, leré, no quiero coche, leré, que me mareo, leré.
Todos sabemos que la escuela no es un espacio para la formación de artistas, pero entendemos que
debe ser facilitadora del conocimiento de los lenguajes expresivos por ser estos un importante
medio de comunicación y de fomento del espíritu crítico.
Por otra parte, a través de las diferentes actividades musicales se desarrollan diversas capacidades
como: la memoria, la discriminación auditiva, la atención, la participación, el sentido de grupo.
Veremos que la música abre todo un mundo de posibilidades en el aula de infantil que no podemos
obviar.
Para hablar de todo ello hemos organizado los contenidos del tema en el siguiente índice; en primer
lugar, veremos la educación musical en la escuela infantil, en segundo lugar, nos centraremos en los
elementos musicales como el sonido y el silencio. En tercer lugar, hablaremos de una serie de
características y criterios de selección que tendremos en cuenta a la hora de elegir las actividades
musicales, en cuarto lugar, veremos los recursos didácticos que podemos poner al alcance de los
niños. Y, por último, hablaremos del folclore popular.
Comenzaremos hablando de la educación musical en la etapa de E.I. Tradicionalmente, las
actividades musicales con los niños pequeños se limitaban a la enseñanza-aprendizaje de algunas
canciones infantiles y la audición de diversas obras musicales clásicas mientras los alumnos
realizaban trabajos de otras materias. Sin embargo, como hemos visto, el tratamiento de la
Educación Musical en esta etapa requiere una mayor atención por su importante incidencia en la
formación integral del niño.
La formación musical del niño comienza en el hogar, contribuyendo a encauzar su gusto por la
música. Desde los primeros días de vida los niños pueden identificar cambios en la melodía, el ritmo
de las canciones, tal y como afirma Sandra Trebub. Está demostrado que las canciones reducen el
estrés del niño, así tiene sentido la frase “La música amansa a las fieras”. Especial mención requiere
la musicoterapia por los beneficios que aporta en los ACNEAE, niños con autismo, trastornos físicos y
psíquicos.
A partir del año, el niño empieza a contribuir en las canciones, de forma natural. Nuestras
habilidades musicales son algo innato, pero esto no quiere decir que no sea necesaria la educación
musical para contribuir al desarrollo del niño. Para ellos, nos basaremos en el currículo, la normativa
estatal y autonómica.
Tal y como expone LOE en su art. 13, uno de los objetivos de la etapa es “Desarrollar habilidades
comunicativas en diferentes lenguajes y formas de expresión”.
A su vez, el RD 1630/06 establece que la E.I. se organiza en torno a 3 áreas o ámbitos de experiencia
y la educación musical se trabaja más directamente en el área de los Lenguajes: comunicación y
representación, que incluye el bloque de lenguaje musical. Sin olvidarnos del D 4/08 de 11 enero,
donde se señalan aspectos a trabajar como:
- Ruido, silencio, música, canción
- Discriminación de sonidos: largo-corto, agudo-grave
- Las propiedades sonoras del cuerpo, de objetos de uso cotidiano, de instrumentos musicales
- Disfrute del canto, la danza, el baile y la interpretación musical
- Valoración e interés por el folclore extremeño
Debido a la globalidad de la etapa también se van a trabajar las otras dos áreas, conocimiento de sí
mismo y autonomía personal y conocimiento del entorno.
Propiciar experiencias sonoro-musicales implica dar continuidad al enriquecimiento perceptivo,
creativo, expresivo y comunicativo de los más pequeños. Si además somos conscientes del placer
que proporciona la música en los primeros años de vida, la utilización de la misma de forma
sistemática y planificada en el currículo de infantil, tiene una lógica y necesaria presencia.
La educación musical contribuirá también al desarrollo de las competencias clave, recogidas en la
Orden ECD/65/15 de 21 enero y que como todos sabemos son el conjunto de destrezas,
conocimientos, aptitudes y actitudes que los niños deberán desarrollar para poderlos aplicar en su
vida personal y social. Indican lo que todo europeo debe haber adquirido al finalizar su formación
obligatoria.
Aunque sabemos que no están prescritas en el currículo de E.I., es conveniente comenzar a
trabajarlas para garantizar la continuidad entre E.I. y E.P.
Comunicación lingüística: la educación musical contribuye a perfeccionar el lenguaje, la expresión
oral, amplía vocabulario, favorece el aprendizaje de otras lenguas, al cantar canciones en otros
idiomas.
Competencia matemática y competencias básicas en ciencia y tecnología: con la educación musical
nuestros alumnos pueden aprender a contar, a desarrollar conceptos básicos.
Competencia digital: podemos trabajar la música a través de las nuevas tecnologías, desde la PDI.
Aprender a aprender: gracias a la incorporación de la música en nuestras aulas se desarrollan
capacidades sonoras en nuestros alumnos, aprenden a utilizar diferentes instrumentos, a
experimentar con las propiedades sonoras de su cuerpo, desarrollan la atención, memoria y
concentración.
Competencias sociales y cívicas: la música está presente en nuestra sociedad, nuestros alumnos
pueden cantar en grupo aprendiendo normas, a respetar a los demás.
Sentido de iniciativa y espíritu emprendedor: la música aviva los sentidos y despierta la creatividad,
transmite seguridad y los envuelve en un ambiente en el que se potencia la imaginación y el
desarrollo de la personalidad.
Conciencia y expresiones culturales: la música es parte de nuestra riqueza cultural, se presenta a
través de diferentes manifestaciones.
Para todo ello la influencia del educador es decisiva, a él corresponde transmitir un conocimiento,
promover el amor por la música. El profesor debe tener cierta cultura musical; oído musical, sentido
rítmico, auditivo, juegos musicales. Y deberá proporcionar los medios que estén a su alcance para
que el niño sea productor activo y original de la música.
Como hemos comentado desde el nacimiento hay inclinación por la música, un universo de sonidos
y silencios que constituyen una parte fundamental de nuestro medio.
Vivimos en un mundo en el que el sonido o su ausencia tienen una enorme importancia. Los sonidos
nos envuelven, nos rodean, forman parte de nuestra realidad diaria. Desde el momento del
nacimiento, el niño capta los sonidos que oye a su alrededor, al principio de forma indiscriminada y
con el paso de las semanas irá perfilando sus posibilidades discriminatorias. Van buscando con la
mirada el sonido percibido, rechazan los sonidos estridentes o ruidosos, juegan a reproducir lo que
han oído, reconocen pequeñas melodías y canciones, clasifican y ordenan sonidos ejercitando con
ello la memoria auditiva.
Con la estimulación sonora los niños comienzan a descubrir que los sonidos pueden ser largos o
cortos, fuertes o suaves, agudos o graves. Irán diferenciando las distintas cualidades del sonido:
timbre, intensidad, altura y duración.
Se llama timbre a la calidad del sonido. Cada cuerpo sonoro vibra de una forma distinta que
determina el timbre. Por ello, una misma nota suena distinta si lo toca una flauta, un violín, una
trompeta. Con la voz sucede lo mismo. El sonido dado por un hombre, una mujer, un niño tienen
distinto timbre. Para trabajar el timbre, podemos imitar voces, grabar y reconocer las voces.
La intensidad es la fuerza con que se produce un sonido. Los sonidos en función de la intensidad
pueden ser fuertes o débiles. La intensidad con que nos llega el sonido depende también de la
distancia entre la fuente sonora y el oído que lo percibe. Los niños pueden experimentar que un
sonido se oye más fuerte cuanto más cerca estamos de él. Si el sonido se aleja, lo oiremos cada vez
menos. Lo podemos trabajar con actividades como; escuchar una canción con diferentes
intensidades, nombrar transportes que hagan ruido y otros que no…
La altura depende del mayor o menor número de vibraciones por segundo de un cuerpo, la rapidez
de las vibraciones. Pueden ser graves o agudos. Para trabajar la altura podemos hacer actividades del
tipo: imitar sonidos o melodías, hablar con voz grave o aguda…
La duración es el tiempo que se mantienen las vibraciones sonoras. Hay instrumentos que emiten
sonidos largos y otros cortos (triángulo-tambor). Como regla de oro, debemos potenciar la
exploración y el descubrimiento de las propiedades de los sonidos en un entorno lúdico porque los
niños aprenden jugando. La música, así tratada, les acompañará a lo largo del proceso evolutivo,
adaptándose a sus capacidades e intereses y contribuyendo a su desarrollo integral.
Por su parte, el silencio es la ausencia total de sonido, aunque debemos saber que el silencio
absoluto nunca llega a producirse, debido a que constantemente estamos rodeados de algún tipo de
sonido. La adquisición de la noción de silencio y su posterior automatismo llegan como una
consecuencia normal de las vivencias del sonido. Los estímulos naturales del medio ambiente como
el ruido de los coches, el viento, son muy útiles para lograr una actitud de atención, necesaria a
cualquier experiencia auditiva.
Pretendemos que los niños sean sensibles al silencio.
Existen muchos juegos para experimentar con el sonido y el silencio, por ejemplo:
Para la atención auditiva; bingo sonoro, reconocer sonidos producidos por objetos cotidianos…
Para la procedencia del sonido; nos desplazamos con los ojos tapados y de repente daré una
palmada, tendrán que identificar de donde proviene el sonido.
Para trabajar el silencio; bailar con diferentes tipos de música y al parar convertirse en estatuas,
canciones del tipo “Mi barba tiene tres pelos”
Analizados estos elementos del lenguaje musical, pasaremos a desarrollar las características y
criterios de selección de las actividades musicales.
Interesa que el niño aprenda a utilizar su propia voz como instrumento, a cantar siguiendo
adecuadamente un ritmo y entonación, que aprendan a aprovechar los recursos sonoros y musicales
del propio cuerpo, de objetos habituales y de instrumentos musicales simples, a moverse con ritmo.
Lo importante es que el niño disfrute, explore, se exprese y que utilice para ello las posibilidades que
le ofrece su cuerpo y los distintos materiales que tiene a su alrededor.
La selección de las actividades es fundamental, deberemos tener en cuenta: la edad, las
características del grupo, los espacios, los tiempos, recursos y también los objetivos que
pretendemos conseguir, qué capacidades desarrollar.
Como principales características de las actividades musicales señalaremos:
o Llamativas por el tema que traten o la acción a realizar
o Sencillez en la organización y desarrollo
o Desarrollo en forma de juego, lúdicas
o Flexibilidad de cara a su realización
o Gratificantes
o Adaptadas a las necesidades de conocimiento y relación de estas edades
o Potenciadoras de capacidades
o Que permitan la observación, expresión y representación musical
Por otra parte, los criterios que determinan la selección de las actividades musicales serían criterios
pedagógicos y criterios psicológicos. En los criterios pedagógicos Pilar Pascual Mejía señala que el
criterio más importante debe ser la progresión en el aprendizaje y su planteamiento cíclico. La
utilización de los instrumentos se ve influida por las características del alumno y los recursos del
centro.
Los criterios psicológicos en primera estancia se recomienda la práctica de los instrumentos
corporales y posteriormente los de pequeña percusión.
En general, atenderemos los siguientes criterios; la edad de los niños, que respondan a sus intereses,
las capacidades que desarrollan, la relación con los conocimientos previos…
Para trabajar la educación musical podemos contar con multitud de recursos didácticos. Según
ZABALA, cuando seleccionamos recursos, tenemos que ver si sus características específicas están en
consonancia con determinados aspectos como los objetivos, contenidos, características de los
alumnos y del contexto.
Entre los recursos didácticos más utilizados en E.I. para la educación musical destacamos los
instrumentos, las danzas, las audiciones y las canciones.
En cuanto a los instrumentos musicales y siguiendo los principios metodológicos, lo lógico es
empezar acompañando la música con el movimiento y con sonidos producidos por alguna parte del
cuerpo, palmas, rodillas, pitos.
De cualquier manera, el primer instrumento que el niño emplea es la voz, con la que le gusta jugar
desde que descubre sus primeras vocalizaciones. Posteriormente, pondremos a su alcance pequeños
instrumentos de percusión como pandero, pandereta, crótalos, castañuelas, claves, cajas chinas,
cascabeles, maracas, platillos, tambor. Los mismos niños podrán confeccionar algunos instrumentos
con materiales de desecho que suplan la ausencia de los anteriormente citados, como sonajeros con
caja de cartón en la que introducimos semillas…
En relación a la danza, una faceta importante de la educación rítmica es el movimiento global del
cuerpo; danzar libremente al son de una melodía o desplazarse marcando con los pies el ritmo de
una marcha. Estas actividades pueden llevarse a cabo sólo cuando el niño domina ya su cuerpo. Son
una fuente inagotable de posibilidades de expresión corporal. Para trabajar el sentido del ritmo, la
coordinación de movimientos y en todos los contenidos de la expresión musical.
Otro de los recursos que podemos utilizar son las audiciones. La atención de los niños en estas
edades es muy dispersa, de corta duración y superficial. Por ello debemos elegir audiciones breves.
Poco a poco iremos educando su oído con el objetivo de que disfruten al máximo escuchando
diferentes tipos de música. Les hablaremos de las obras, su compositor. Nos referiremos a los
instrumentos. Finalmente pueden expresar sus emociones y sensaciones con colores, expresión
corporal, verbalmente.
Otro recurso es la canción. Cantar con los niños es preparar el terreno para la educación musical.
Cantar proporciona energía, buen humor, alivia tensiones, hace a la persona más positiva, además
permite que el grupo se sienta unido y sirve para trabajar diferentes aspectos cognitivos y
emocionales. Gracias a las canciones se trabajan aspectos como la respiración, la relajación,
expresión corporal, desarrollo del lenguaje, memoria.
El material más adecuado para la iniciación musical es el folclore popular y a él vamos a dedicar el
siguiente epígrafe.
El folclore, entendido como el conjunto de manifestaciones que caracterizan a un pueblo, se
presenta desde un considerable número de facetas: fiestas, costumbres. Desde la perspectiva de la
educación musical, nos interesan fundamentalmente aquellas que tengan a la música como su eje
conductor (canciones, danzas, instrumentos).
El folclore popular es un gran recurso motivador y nos permite disponer de un material variado y
rico, tanto en calidad como en cantidad, con el que desarrollar actividades de observación y
percepción, de expresión vocal, instrumental y representación musical. Pero además, supone partir
de la realidad próxima y de las sensaciones, sentimientos y vivencias que los niños poseen.
Por otra parte, su empleo en clase, potenciará el desarrollo de las actitudes de respeto y valoración
de las propias raíces, así como la de los demás. Les permitirá conocer mejor el patrimonio cultural de
su localidad, de su región y de otras regiones o pueblos.
Durante el curso, nos encontramos con diversas fechas que tienen una clara incidencia en la vida
diaria de los niños; carnavales, semana santa, y las fiestas de la localidad. Este hecho debe favorecer
la realización de actividades que, teniendo una clara relación con cada una de esas fechas, permita el
uso de elementos representativos de las mismas y característicos del folclore de la zona.
Como señala Carmen Bravo Villasante en “Adivina, adivinanza”, el folclore es alegría, canto, danza,
juego y diversión. En el folclore se encuentran las canciones que realmente poseen las melodías,
ritmos propios de los niños. Aunque es evidente que un niño de infantil no puede realizar todos los
pasos de muchos bailes tradicionales extremeños por su complejidad como: Jota de la Zarza, El
Palancar, pero podemos acercarnos a estas danzas haciendo más sencillos los pasos y facilitando las
coreografías.
Los docentes hemos de hacer una buena selección, teniendo en cuenta la edad de los niños y sus
características. Gracias a estos bailes, el niño se identifica culturalmente con la región extremeña.
Podemos llevar a cabo una labor para recuperar canciones, bailes, juegos, cuentos, trabalenguas,
contando con la colaboración familiar.
Como conclusión decir que a lo largo del tema hemos podido observar cómo la música se considera
una forma de expresión y comunicación de suma importancia en la etapa de E.I., además de servir
como elemento motivador y recurso metodológico para trabajar otros contenidos de manera
globalizada. Así, la música deberá ocupar el lugar que le corresponde en la educación por haber
demostrado suficientemente su alto valor educativo.
No quiero finalizar el tema sin antes mencionar las fuentes legislativas, bibliográficas y webs que he
empleado para la elaboración del mismo.
En cuanto a la legislación me he apoyado en:
- Ley Orgánica 2/06 de 3 de mayo de Educación
- RD 1630/06 de 29 de diciembre, de enseñanzas mínimas del segundo ciclo de infantil
- Ley 4/2011, de 7 de marzo de Educación de Extremadura
- D 4/08 de 11 de enero, por el que se aprueba el currículo de Educación infantil para la
Comunidad de Extremadura.
- D 228/2014, de 14 de octubre, por el que se regula la respuesta a la diversidad del alumnado
en Extremadura.
- Orden 27 de febrero de 2009 por la que se regula la evaluación del alumnado de EI.
- RD 132/2010 de 12 febrero, por el que se establecen los requisitos mínimos de los centros
que impartan las enseñanzas del segundo ciclo de la educación infantil, primaria y secundaria
En cuanto a las fuentes bibliográficas he consultado autores como:
- Carmen Ibáñez Sandín: El Proyecto de Educación Infantil y su práctica en el aula.
- Carmen Díez Navarro (2002): La oreja verde de la escuela. Trabajo por proyectos y vida
cotidiana en la escuela infantil.
- Coll, Palacios y Marchesi: Desarrollo Psicológico y Educación. Madrid, 2001.
- Marta Sadurní y otros: El desarrollo del niño paso a paso. Barcelona, 2002.
Webs:
- www.redesparalaciencia.com
- www.gobex.es
- www.educaweb.com