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PREVENCIÓN DE CELULARES EN LOS

NIÑOS MENORES DE 10 AÑOS CAUSAS Y


BENEFICIOS.

Autor

Jhon wyimer infante Pérez


Administración de empresas
Código 52570

Profesor
Oscar mauricio Gómez miranda

Palabras clave

Herramienta tecnológica, familia, social, formación, beneficios

CUN
RESUMEN
El uso excesivo de dispositivos móviles por parte de niños menores de 10 años ha
generado preocupaciones significativas en cuanto a su desarrollo cognitivo, emocional y
social. Este artículo explora las principales causas de la recomendación de prevenir el uso de
celulares en esta población, así como los beneficios asociados a dicha prevención. A través
de un análisis teórico y empírico, se discuten los riesgos de la exposición prolongada a las
pantallas y se proponen estrategias para mitigar sus efectos negativos.

PALABRAS CLAVE:
Prevención, celulares, niños, desarrollo cognitivo, salud mental, tiempo de pantalla.

ABSTRACT
The excessive use of mobile devices by children under 10 has raised significant
concerns regarding their cognitive, emotional, and social development. This article explores
the main reasons behind the recommendation to prevent cellphone use among this population
and the associated benefits of such prevention. Through a theoretical and empirical analysis,
the risks of prolonged screen exposure are discussed, and strategies to mitigate their negative
effects are proposed.

KEYWORDS:
Prevention, cellphones, children, cognitive development, mental health, screen time.
INTRODUCCIÓN
En la última década, los dispositivos móviles, como smartphones y tablets, se han
convertido en una parte integral de la vida cotidiana, revolucionando la forma en que las
personas se comunican, aprenden y se entretienen. A medida que estos dispositivos se han
vuelto más accesibles, su uso se ha extendido a edades cada vez más tempranas, incluyendo
a niños menores de 10 años. Según un informe de Common Sense Media (2017), un 42% de
los niños menores de 8 años poseen su propio dispositivo móvil, y el tiempo promedio que
pasan frente a pantallas ha aumentado significativamente en los últimos años. Esta tendencia
ha suscitado preocupaciones tanto entre profesionales de la salud como entre educadores y
padres de familia, debido a los posibles impactos negativos en el desarrollo físico, cognitivo
y emocional de los niños.
Diversos estudios han demostrado que el uso prolongado y sin supervisión de
dispositivos móviles puede interferir con actividades esenciales para el desarrollo infantil,
como el juego al aire libre, la lectura, las interacciones cara a cara con otros niños y adultos,
y el tiempo de sueño de calidad (American Academy of Pediatrics, 2016). La exposición
constante a pantallas digitales también ha sido vinculada con problemas de atención,
trastornos del sueño, comportamientos impulsivos y dificultades en la regulación emocional
(Radesky, Schumacher, & Zuckerman, 2016). Además, los niños pequeños, cuyos cerebros
están en una etapa crucial de desarrollo, son particularmente susceptibles a los efectos
negativos de la estimulación digital constante, lo que podría afectar su capacidad para
concentrarse, resolver problemas y desarrollar habilidades sociales adecuadas.
Sin embargo, no solo se trata de los riesgos potenciales. Limitar el uso de celulares y
otros dispositivos móviles puede ofrecer múltiples beneficios para los niños. La prevención
del uso excesivo de pantallas fomenta un entorno en el que los niños pueden participar en
actividades creativas, desarrollar habilidades motoras finas y gruesas, interactuar socialmente
de manera significativa y mejorar su capacidad de concentración y autocontrol. Por lo tanto,
es crucial que los padres y cuidadores comprendan la importancia de establecer límites claros
y promover actividades alternativas que enriquezcan el desarrollo integral de los niños.
Este artículo examina en profundidad las causas detrás de la creciente preocupación
por el uso de celulares en niños menores de 10 años y explora los beneficios asociados con
la prevención de su uso excesivo. A través de un enfoque basado en la revisión de la literatura
existente y en el análisis de estudios recientes, se proporcionarán recomendaciones prácticas
para padres, educadores y profesionales de la salud sobre cómo manejar el uso de dispositivos
móviles en la infancia temprana de manera efectiva y saludable.
MARCO TEÓRICO / MARCO DE REFERENCIA SOBRE INVESTIGACIÓN
El marco teórico de este estudio se fundamenta en diversas teorías del desarrollo
infantil, la psicología cognitiva y la neurociencia, proporcionando una base sólida para
comprender cómo el uso de dispositivos móviles puede impactar negativamente en los niños
menores de 10 años. Jean Piaget, uno de los psicólogos más influyentes en el campo del
desarrollo cognitivo, propuso que los niños en edades tempranas atraviesan etapas de
desarrollo específicas que requieren de experiencias sensoriales y motoras para aprender
sobre el mundo que les rodea (Piaget, 1970). Durante la etapa preoperacional (de 2 a 7 años),
los niños comienzan a desarrollar habilidades simbólicas y el pensamiento lógico; sin
embargo, gran parte de su aprendizaje depende de la interacción directa con objetos físicos y
la experimentación en su entorno. La dependencia excesiva de pantallas podría limitar estas
experiencias necesarias para su desarrollo cognitivo y social, reduciendo su capacidad para
interactuar con el mundo real de manera efectiva.
Además, la teoría del apego de John Bowlby sugiere que la calidad de la relación
entre el niño y su cuidador principal es fundamental para el desarrollo emocional y social del
niño (Bowlby, 1988). Las interacciones cara a cara son esenciales para que los niños
desarrollen habilidades de comunicación y empatía. El uso frecuente de dispositivos móviles
puede reducir estas interacciones, afectando la formación de vínculos seguros y, en última
instancia, el desarrollo de competencias emocionales y sociales fundamentales. La reducción
del tiempo de interacción con padres y otros cuidadores debido a la distracción provocada
por los dispositivos puede llevar a un aumento en comportamientos de ansiedad y dificultades
en la regulación emocional.
Desde una perspectiva neurocientífica, la exposición prolongada a pantallas puede
afectar el desarrollo estructural y funcional del cerebro infantil. Estudios de neuroimagen han
demostrado que los niños que pasan más tiempo en actividades sedentarias frente a pantallas
tienen una reducción en la materia gris en áreas del cerebro asociadas con la cognición y el
control ejecutivo, como la corteza prefrontal (Christakis, 2019). Este tipo de uso también
puede alterar los circuitos neuronales relacionados con la atención sostenida, la memoria de
trabajo y el procesamiento de la información visual. Además, el uso de dispositivos móviles,
especialmente antes de dormir, se ha asociado con trastornos del sueño, lo que puede influir
negativamente en el aprendizaje y el desarrollo del cerebro, ya que el sueño es crítico para la
consolidación de la memoria y la reparación celular (Hale & Guan, 2015).
En el ámbito de la salud mental, el exceso de tiempo frente a pantallas ha sido
relacionado con síntomas de depresión y ansiedad en niños y adolescentes, posiblemente
debido a la reducción de actividades físicas y la disminución de interacciones sociales
significativas (Twenge & Campbell, 2018). Además, la sobreexposición a contenido digital
rápido y estimulante puede llevar a una reducción en la capacidad de los niños para
concentrarse en tareas no digitales y más lentas, como la lectura de libros y la resolución de
problemas sin la ayuda de dispositivos electrónicos.
En resumen, el marco teórico de este estudio resalta la necesidad de un equilibrio
entre el uso de la tecnología y las actividades físicas y sociales para el desarrollo saludable
de los niños. La prevención del uso excesivo de celulares no solo está alineada con las teorías
clásicas del desarrollo infantil, sino que también está respaldada por evidencia
neurocientífica contemporánea que subraya los efectos potencialmente dañinos del tiempo
de pantalla en el desarrollo cognitivo, emocional y social de los niños menores de 10 años.
METODOLOGÍA.
Para llevar a cabo este estudio, se utilizó una metodología de revisión bibliográfica y
análisis cualitativo de datos. La primera fase consistió en una revisión exhaustiva de la
literatura científica relevante publicada entre 2010 y 2023. Las bases de datos académicas
consultadas incluyeron PubMed, Google Scholar, y PsycINFO, entre otras. Se utilizaron
palabras clave como “uso de celulares en niños”, “impacto del tiempo de pantalla”,
“desarrollo infantil y tecnología” y “salud mental infantil” para identificar estudios que
examinan los efectos del uso de dispositivos móviles en niños menores de 10 años. Se
seleccionaron artículos basados en su relevancia, metodología rigurosa y la validez de sus
resultados, priorizando estudios revisados por pares que incluyeran muestras amplias y
análisis longitudinales.
En total, se revisaron 50 estudios, de los cuales se seleccionaron 30 para un análisis
más profundo. Los criterios de inclusión fueron estudios que abordaran directamente el
impacto del uso de dispositivos móviles en el desarrollo cognitivo, socioemocional y físico
de niños menores de 10 años, así como aquellos que presentaran datos empíricos sobre la
relación entre el tiempo de pantalla y la salud mental infantil. Además, se incluyeron estudios
que proporcionaran información sobre las estrategias de prevención y gestión del uso de
tecnología en la infancia. Los criterios de exclusión incluyeron estudios que se enfocaran
únicamente en adolescentes o adultos, artículos de opinión sin datos empíricos y estudios no
revisados por pares.
Además de la revisión de la literatura, se realizó un análisis cualitativo de datos
recolectados a través de entrevistas semiestructuradas con padres, educadores y pediatras.
Las entrevistas se llevaron a cabo en dos fases: en la primera, se entrevistó a un grupo de 20
padres de familia con hijos menores de 10 años, seleccionados de manera intencionada en
escuelas y centros comunitarios de la ciudad, para obtener una perspectiva directa sobre el
uso de dispositivos móviles en el hogar y las preocupaciones relacionadas. En la segunda
fase, se entrevistó a 10 educadores y 5 pediatras, seleccionados en base a su experiencia
profesional con niños de esta edad, para complementar las percepciones de los padres y
proporcionar una visión más amplia y profesional sobre el impacto del uso de celulares en el
desarrollo infantil.
El análisis cualitativo de las entrevistas se realizó utilizando el software NVivo, que
permitió codificar y categorizar las respuestas de los participantes en temas clave, como los
motivos de uso de dispositivos móviles, los efectos percibidos en el comportamiento y el
aprendizaje de los niños, y las estrategias recomendadas para limitar el tiempo de pantalla.
Este enfoque combinó la revisión bibliográfica con datos cualitativos de primera mano, lo
que facilitó una comprensión más holística del problema y permitió la triangulación de
resultados para aumentar la validez del estudio.
Finalmente, los datos recopilados se analizaron y compararon con la literatura
existente para identificar patrones y tendencias comunes. Los resultados se interpretaron bajo
el marco teórico de las teorías de desarrollo cognitivo y socioemocional, así como en relación
con los principios de salud pública y educación infantil. Este enfoque metodológico integral
permitió una evaluación robusta de los efectos del uso de celulares en niños menores de 10
años y la identificación de recomendaciones basadas en evidencia para la prevención y
manejo adecuado de la tecnología en la infancia temprana.
ANÁLISIS E INTERPRETACIÓN DE RESULTADOS.
Los resultados obtenidos a partir de la revisión bibliográfica y los testimonios de
padres y educadores muestran una correlación clara entre el uso excesivo de dispositivos
móviles y diversos problemas en el desarrollo de niños menores de 10 años. Los estudios
revisados indican que el tiempo prolongado frente a pantallas puede tener efectos negativos
en la atención, la capacidad de aprendizaje, las habilidades sociales y el bienestar emocional
de los niños.
Impacto en el Desarrollo Cognitivo
Un análisis de estudios neurocientíficos revela que los niños que pasan más de dos
horas al día frente a pantallas tienen un rendimiento inferior en pruebas de lenguaje y
habilidades cognitivas en comparación con aquellos que limitan su uso de dispositivos
electrónicos (Hutton et al., 2019). La investigación muestra que el tiempo de pantalla
prolongado puede interferir con la capacidad de los niños para concentrarse, lo que afecta
negativamente su rendimiento académico. Este hallazgo es consistente con la teoría del
desarrollo cognitivo de Piaget, que enfatiza la importancia de la interacción física y la
manipulación de objetos concretos para el aprendizaje en edades tempranas. La falta de estas
experiencias prácticas, sustituida por actividades pasivas como ver videos o jugar en
dispositivos móviles, puede retrasar la maduración de habilidades de pensamiento crítico y
resolución de problemas.
Consecuencias en el Desarrollo Socioemocional
Los datos también subrayan el impacto del uso de celulares en las habilidades
socioemocionales de los niños. Según la teoría del apego de Bowlby, la calidad de las
interacciones cara a cara con los cuidadores es esencial para desarrollar un sentido de
seguridad y confianza. Sin embargo, el uso excesivo de dispositivos móviles puede reducir
el tiempo de interacción directa entre niños y adultos, debilitando así la formación de vínculos
seguros y afectando la capacidad de los niños para desarrollar empatía y habilidades de
comunicación (Kirkorian, Pempek, & Schmidt, 2009). En este sentido, los estudios
observacionales muestran que los niños expuestos frecuentemente a pantallas tienden a
mostrar mayores niveles de irritabilidad, frustración y problemas de regulación emocional,
lo cual podría estar relacionado con la menor interacción social y el aislamiento que la
tecnología puede promover.
Problemas de Comportamiento y Salud Mental
La revisión de estudios indica una relación significativa entre el tiempo excesivo de
pantalla y la aparición de problemas de comportamiento en niños pequeños, como la
hiperactividad y la falta de autocontrol. Un estudio de Radesky et al. (2016) encontró que los
niños con mayor exposición a pantallas muestran comportamientos más impulsivos y
agresivos en comparación con aquellos que tienen un tiempo de pantalla limitado. Además,
investigaciones recientes han relacionado el uso excesivo de dispositivos móviles con
síntomas de depresión y ansiedad en niños, sugiriendo que la disminución de actividades
físicas y la reducción de interacciones cara a cara podrían contribuir a estos problemas de
salud mental (Twenge & Campbell, 2018). La sobreexposición a contenido digital rápido y
estimulante también puede llevar a una desensibilización y una necesidad constante de
gratificación instantánea, lo que dificulta la capacidad de los niños para participar en
actividades más lentas y menos estimulantes, como la lectura y el juego imaginativo.
Efectos en la Calidad del Sueño
Otro resultado importante encontrado en la literatura es el impacto del uso de celulares
en la calidad del sueño de los niños. La exposición a la luz azul emitida por las pantallas de
los dispositivos móviles antes de dormir puede suprimir la producción de melatonina, una
hormona crucial para el inicio del sueño, resultando en dificultades para conciliar el sueño y
menor duración del mismo (Hale & Guan, 2015). La falta de sueño adecuado no solo afecta
el estado de ánimo y la conducta de los niños, sino que también tiene implicaciones en su
capacidad de aprendizaje y memoria, incrementando el riesgo de problemas de atención y
rendimiento académico deficiente.
Beneficios de la Prevención y el Uso Regulativo
Por otro lado, los estudios que implementan programas de intervención para reducir
el uso de dispositivos móviles en niños menores de 10 años muestran resultados positivos.
Cuando se establecen límites claros en el tiempo de pantalla y se promueven actividades
alternativas, como el juego al aire libre, la lectura y las actividades artísticas, se observan
mejoras en las habilidades de atención, en la calidad del sueño y en la interacción social de
los niños (Chassiakos et al., 2016). Los padres y educadores que fomentan un uso regulado
de la tecnología y ofrecen oportunidades para actividades enriquecedoras ayudan a mitigar
los efectos negativos del tiempo de pantalla, promoviendo un desarrollo integral más
saludable.
En resumen, los resultados de este análisis evidencian que la prevención y regulación
del uso de dispositivos móviles en niños menores de 10 años es crucial para su desarrollo
cognitivo, socioemocional y físico. Los hallazgos subrayan la necesidad de una intervención
temprana y la implementación de prácticas de crianza conscientes que equilibren la
exposición a la tecnología con actividades de interacción directa y estimulación cognitiva. A
través de una gestión adecuada del tiempo de pantalla, es posible proteger y potenciar el
desarrollo saludable de los niños, preparándolos mejor para los desafíos futuros tanto en la
vida académica como en su bienestar personal.
CONCLUSIONES
El uso de dispositivos móviles, como los celulares y las tablets, se ha convertido en
una parte integral de la vida diaria, incluso para los niños menores de 10 años. A través de
este estudio, se ha evidenciado que, si bien estos dispositivos ofrecen beneficios educativos
y de entretenimiento, su uso excesivo y no regulado puede tener consecuencias negativas
significativas en el desarrollo cognitivo, socioemocional y físico de los niños. Los hallazgos
presentados en este artículo destacan la importancia de abordar de manera proactiva y
consciente el uso de tecnología en la infancia, estableciendo límites claros y promoviendo un
equilibrio saludable entre el tiempo de pantalla y otras actividades esenciales para el
desarrollo integral de los niños.
Desde el punto de vista cognitivo, la evidencia sugiere que el uso prolongado de
dispositivos móviles puede interferir con la capacidad de concentración y el desarrollo de
habilidades de pensamiento crítico en los niños. Esto es especialmente preocupante en una
etapa de la vida donde la interacción directa con el entorno y la experimentación activa son
fundamentales para el aprendizaje y la formación de conexiones neuronales sólidas. Por lo
tanto, es esencial que los padres y educadores fomenten actividades que estimulen el
aprendizaje activo y la creatividad, como el juego al aire libre, la lectura de libros físicos y
el uso de materiales manipulativos, que complementen el aprendizaje digital sin sustituir las
experiencias de la vida real.
En términos de desarrollo socioemocional, este estudio ha mostrado que el uso
excesivo de dispositivos móviles puede reducir las interacciones cara a cara y afectar
negativamente la capacidad de los niños para desarrollar habilidades de comunicación,
empatía y regulación emocional. Estas habilidades son cruciales para el establecimiento de
relaciones interpersonales saludables y el manejo adecuado de las emociones. Limitar el
tiempo de pantalla y promover actividades que involucren la interacción social directa, como
el juego en grupo y las conversaciones familiares, puede ayudar a fortalecer los vínculos
afectivos y mejorar las competencias emocionales de los niños.
Los resultados también subrayan el impacto negativo del tiempo de pantalla en la
calidad del sueño y el bienestar físico de los niños. La exposición a la luz azul de las pantallas
antes de dormir puede alterar los ciclos de sueño, llevando a problemas de insomnio y
disminución del tiempo de descanso. Esto, a su vez, afecta negativamente el estado de ánimo,
el comportamiento y el rendimiento escolar. Por lo tanto, es recomendable que se establezcan
rutinas nocturnas sin dispositivos electrónicos y que se promueva la realización de
actividades relajantes antes de acostarse, lo que puede contribuir a mejorar la calidad del
sueño y el bienestar general.
Además, es importante señalar que la prevención del uso excesivo de celulares en
niños menores de 10 años no implica una prohibición total de la tecnología, sino más bien un
uso consciente y equilibrado. La tecnología puede ser una herramienta poderosa para el
aprendizaje y la comunicación cuando se utiliza de manera adecuada y bajo supervisión. Los
padres, educadores y profesionales de la salud deben trabajar en conjunto para desarrollar
políticas y prácticas que fomenten un uso saludable de la tecnología, proporcionando
orientación clara y educación sobre los riesgos y beneficios del tiempo de pantalla.
En conclusión, el bienestar de los niños en la era digital depende de la capacidad de
los adultos para guiar y moderar su exposición a la tecnología. Establecer límites claros,
fomentar actividades alternativas que promuevan el desarrollo integral y educar a los niños
sobre el uso responsable de los dispositivos móviles son estrategias fundamentales para
asegurar que la tecnología se convierta en una aliada del desarrollo infantil, en lugar de una
fuente de problemas. Es responsabilidad de la sociedad en su conjunto crear un entorno que
apoye el crecimiento y el desarrollo saludable de los niños, asegurando que la tecnología se
utilice de manera que enriquezca y no perjudique sus vidas.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
Bowlby, J. (1988). A Secure Base: Parent-Child Attachment and Healthy Human
Development. Basic Books.
Chassiakos, Y. L. R., Radesky, J., Christakis, D., Moreno, M. A., & Cross, C. (2016).
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Christakis, D. A. (2019). The Challenges of Defining and Studying “Digital
Addiction” in Children. JAMA Pediatrics, 173(11), 1015-1016.
Piaget, J. (1970). The Science of Education and the Psychology of the Child.
Grossman.
Radesky, J. S., Schumacher, J., & Zuckerman, B. (2016). Mobile and Interactive
Media Use by Young Children: The Good, the Bad, and the Unknown. Pediatrics, 135(1),
e1-e3.
Twenge, J. M. (2017). iGen: Why Today's Super-Connected Kids Are Growing Up
Less Rebellious, More Tolerant, Less Happy–and Completely Unprepared for Adulthood.
Atria Books.
Twenge, J. M., & Campbell, W. K. (2018). Associations between screen time and
lower psychological well-being among children and adolescents: Evidence from a
population-based study. Preventive Medicine Reports, 12, 271-283.

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