CASO: SITUACIONES CONFLICTIVAS CON ALUMNOS
1. UN COMIENZO ACCIDENTADO
Al entrar a clase, la encargada del ciclo de 4º Básico toma la asistencia. Han faltado
Álvaro, Antonio y José Luis. El profesor comienza la explicación de los
contenidos previstos en la planificación. No han pasado ni cinco minutos cuando
la puerta del aula, con su chirrido habitual, anuncia la llegada de uno de los
alumnos ausentes: Antonio. Le acompaña su madre que solicita una atención del
profesor:
-¡Lo siento, pero es que el tráfico estaba fatal!
-No se preocupe.
-¿Qué tal va Antonio?
Los alumnos comienzan a alborotarse.
-Bueno, si quieres concretamos una entrevista y hablamos.
- Muy bien. Me pone qué día puede en la agenda. ¡Adiós!
Los alumnos están pendientes de Antonio que deambula por el aula.
- Antonio, ¡siéntate! –exclama el profesor.
- ¡No tengo puesto! – responde Antonio.
- ¡Cómo que no tienes puesto!
- Es que en el mío está Juan.
- ¡Juan!, ¿Qué haces ahí?
- Como no había venido, me he puesto aquí porque veo mejor la pizarra.
- ¡Cuántas veces he dicho que nadie se cambia de puesto sin permiso! (dice
gritando el profesor).
A Juan se le cae su estuche metálico y los lápices ruedan por el suelo. Algunos
graciosos se ríen.
- ¡Ves lo que pasa! – exclama nervioso el profesor.
Por fin termina la explicación y el profesor manda unas cuantas actividades para
que los alumnos las realicen en su cuaderno.
- ¡Pedro, no hables!
- Es que Antonio no sabe lo que tiene que hacer – contesta Pedro.
- ¡Si hubiese llegado antes sí que lo sabría! ¿Puedes explicárselo en voz baja?
¡Luego dirá tu madre que no entiendes lo que te explico!
2. EL FINAL DEL RECREO
Algunos alumnos de 3º Básico llevan tiempo esperando en la fila para entrar a clase
cuando termine el recreo.
-¡Aún no es la hora, vayan a jugar! –le dice un profesor a un alumno al pasar por
su lado.
-Ya, pero es que a mí no me gusta jugar al fútbol.
El timbre anuncia que el recreo ha llegado a su fin. Los alumnos se amontonan en
los lavamanos. Comienza la clase y un alumno le pregunta al profesor:
- ¿Puedo ir a tomar agua?
- ¡Los recreos son para ir al baño y para tomar agua! –responde enfadado el profesor.
- Es que en el recreo había mucha fila y no lo pude hacer.
- ¡Pues ahora tampoco!
Al rato Jorge y David entran a clase con la pelota en la mano.
- ¿De dónde vienen? –pregunta el profesor.
-¡No oímos el timbre!
-¡Siempre los mismos! Dame la pelota y ya les diré cuándo pueden volver a jugar
con esta.
-¡No es justo! ¡La pelota es de la clase y nosotros fuimos a la fila!– protestan
algunos.
-¡Yo les diré lo que es justo!
3. RICARDO Y LUIS, ALUMNOS DE 3º BÁSICO
Ricardo raramente realiza las tareas. Está en clase como si fuera un mueble:
absolutamente pasivo. Ni siquiera copia el enunciado de las actividades. Hoy le
puse una nota en el cuaderno de comunicaciones para sus padres: “No atiende ni
trabaja”.
Luis, en cambio, tiene mucha capacidad, pero su rendimiento es bajo. Se levanta,
se mueve por el aula, mira hacia atrás, nunca se sienta en su sitio, mira por la
ventana, lanza objetos a los compañeros, hace ruidos, se estira y despereza,
simula que se cae de la silla, impidiendo el normal desarrollo de la clase. Su
educadora PIE dice que hay que tenerlo siempre ocupado con trabajos
complementarios. En mis clases dice que se aburre, pero no hace las actividades
que les ordeno.
4. UN PARTIDO EN CLASE DE 5º BÁSICO
D. Rafael vio cómo José hacía una bola de papel y, dándole una patada, la
lanzaba por debajo de la mesa de su compañero Enrique. José se había dado
cuenta de que el profesor lo miraba, pero parecía como si no le importara. Cada
vez que la bola de papel le llegaba a Enrique éste se la devolvía a José.
De repente, D. Rafael, dirigiéndose a José dijo con enfado:
- ¡Recoge el papel!
-¿Yo? ¡Pero si yo no he hecho nada! ¡A mí me lo tiraron!
-¡Tú comenzaste! Te vi. (Exclamó indignado el profesor).
-¡Siempre me echa la culpa a mí! ¡Me tiene mala!
5. EL PROFESOR REEMPLAZANTE
Roberto está cursando 5º Básico y lleva dos años en el Colegio. Desde hace unos
meses está más inquieto de lo normal debido, en parte, a una situación familiar
complicada.
El viernes por la tarde, Julián entró en la clase de Matemáticas de 5º Básico en
reemplazo del profesor titular de la asignatura. Julián es conocido por su carácter
fuerte y su genio. Nada más entrar, informó a los alumnos de todo lo que le había
mandado hacer el profesor titular.
Mientras la mayoría de los alumnos trabajaba en silencio, Julián observaba cómo
Roberto se había dedicado durante más de 40 minutos a dibujar y a hacer bolitas
de papel, que luego pintaba. Cuando quedaban menos de 5 minutos para terminar
la clase, Julián le pidió la agenda a Roberto para anotar su falta de trabajo. Éste le
comentó que la había olvidado en casa.
- Dame el cuaderno de matemáticas para ponerte una observación –dijo Julián.
Roberto le dejó el cuaderno en la mesa, de malas maneras y expresando su
indiferencia.
- Bah, me da igual –dijo Roberto.
- Sale de clase y busca a D. Luis, el coordinador, y dile que no has hecho nada
en toda la clase. Comentó Julián, gritando.
- Yo no he hecho nada malo –le contestó Roberto.
Julián se levantó de la mesa y agarrando del brazo a Roberto, lo sacó fuera de
clase, gritándole en el pasillo.
Roberto, en lugar de ir a ver a D. Luis se dirigió a la oficina del Rector y,
pidiendo permiso para entrar, le comentó:
- Mire. Levantándose la manga, le enseñó el brazo bastante enrojecido. “D.
Julián me sacó de clases a empujones y todos lo vieron. ¿No está prohibido
golpear?”
6. LO VAS A COPIAR 100 VECES
Cuando un alumno habla cuando no debe, el profesor de ciencias de 7º Básico le
pone a hacer copias. He hablado con él pero siempre me dice lo mismo: “Así
mientras copia no molesta”. Si no termina las copias en clase continúa en el
recreo o se las manda para casa. Les hace copiar cien veces la frase: “Me portaré
bien en la clase de Ciencias”.
Algunos padres han comenzado a pedirme entrevistas para que les explique qué
ocurre en la clase. Ayer le dije al profesor: ¿Ves? Ahora el castigo es para mí,
porque con esos padres ya había tenido la entrevista de apoderado hace poco.
7. SE COPIA…
Mientras hacen una pequeña prueba aprovecho para corregir actividades del
cuaderno. Cuando van terminando voy corrigiendo algunos controles para
adelantar trabajo. Ayer me sorprendí porque descubrí que un alumno que saca
buena calificación en Matemáticas de 3º Básico no se sabe las tablas de
multiplicar.
Comprobé que cuando se acerca a mi mesa para preguntar algo copia el resultado
de una operación, después va a sacar punta al lápiz al basurero y al pasar por el
lado de uno de los compañeros “brillantes” copia el de otra.
¿Cómo explico a sus padres que no me había enterado que no sabe multiplicar
hasta ahora?
8. ESTAMOS JUGANDO
Ya son varias las ocasiones en las que me he dado cuenta o me comenta algún
compañero que Rodolfo (de 5º Básico) molesta a José Jaime, le increpa, se burla
de su aspecto, le pone sobrenombre, se ríe de él. Cuando le recrimino esa
conducta se excusa diciendo que están jugando y que José Jaime a veces también
le insulta a él.
9. ALUMNOS QUE COMEN EN CLASE
De un tiempo a esta parte, D. Luís ha mostrado su preocupación a los profesores
de IIIº Medio por un grupo de alumnos, muy trabajado- res y buenos estudiantes,
que además son muy deportistas y aprovechan sus clases (que son justo antes del
recreo) para comerse el almuerzo a escondidas con la excusa de tener más tiempo
para jugar al fútbol.
10. SUENA EL MÓVIL EN CLASE
D. Andrés no sale de su asombro. En el colegio donde trabaja los alumnos tienen
prohibido tener encendido sus celulares. No obstante, el pasado miércoles en
clase de matemáticas en IIIº Medio, mientras estaban realizando unos ejercicios,
empezó a sonar una conocida canción de Queen. Al darse cuenta de que era el
sonido de un celular exclamó:
- Por favor, Luis, apaga tu celular y entrégamelo.
- No puedo dárselo D. Andrés, es de mi madre y se enfadaría muchísimo si
lo pierdo.
- Sabes que en el Colegio está prohibido tenerlos encendidos. Por favor,
dámelo y di a tu madre que venga a pedírmelo.
- No.
Y ante la mirada atenta del resto de alumnos, Luis salió de clase a llamar a su
madre.
11. MANDAR AL DESPACHO DEL DIRECTOR DE CONVIVENCIA ESCOLAR
En el Colegio Elisa Valdés está terminantemente prohibido expulsar a un alumno
de clase. Sin embargo, de un tiempo a esta parte se ha puesto de “moda”, en los
últimos cursos de Primaria (5º - 6º Básico), mandar a los alumnos que dan
problemas
de disciplina a buscar al Director de Convivencia Escolar. Esto está provocando
“perdidas” reiteradas de clases por parte de algunos alumnos y la “desesperación”
del Director que no sabe qué hacer con ellos.
12. HABLAN CUANDO EXPLICO EN LA PIZARRA
Un profesor de 7º Básico se queja de que, cada vez que se da vuelta para escribir
en la pizarra, sus alumnos comienzan a hablar. Debe volverse continuamente,
interrumpir la explicación, llamarles la atención a los habladores y volver a la
pizarra. Se pierde bastante tiempo de clase, el orden y la atención de los alumnos
dejan mucho que desear. Lleva varios días castigándoles sin salir al recreo de
media mañana y la conducta no mejora.
13. EXAMEN COMO CASTIGO
En la junta de evaluación de 8º Básico, el profesor de Historia, explicaba al resto
de profesores la solución que él tomaba cuando los alumnos molestaban y no le
dejaban explicar: “Yo normalmente aviso un par de veces que se callen. Si no me
hacen caso y siguen sin atender, corto la explicación y les digo que mañana
pasaré prueba escrita del tema completo, aunque aún no lo haya terminado.
Automática- mente los alumnos se callan e incluso unos culpan a otros y la clase
se queda como una seda. Es un método infalible. Al día siguiente suele venir el
delegado a pedirme perdón en nombre de todos y yo les suelo perdonar”.
14. RETRASOS
Recién empezada la clase de Ciencias en Iº Medio, comenzaron a llegar algunos
alumnos retrasados de la clase de Educación Física. Entraban en clase y, sin dar
muestras de prisa alguna, se dirigían a sus puestos lentamente, charlando con sus
compañeros. Cuando habían transcurrido unos diez minutos, un alumno abrió la
puerta de un puntapié, se precipitó en el aula y dejó caer con estrépito sus libros
sobre el pupitre.
15. DESACUERDO EN LA CALIFICACIÓN
D. Mariano estaba diciendo en voz alta las notas de la segunda evaluación de su
asignatura en IIIº Medio. Al llegar a Federico, éste le comentó en voz alta que no
estaba de acuerdo.
- Saqué el promedio de los tres exámenes y me sale un 6 y me puso un 4,8 –
comentó Federico levantado la voz
- No son tres exámenes, son cuatro: ten en cuenta que el último examen tenía
dos partes y tú te dejaste una de ella en blanco y lo conté como si fuera un
examen más. Además, el punto por presentación y ortografía, como no has
hecho la parte teórica, no te lo di.
- Pero eso es injusto, -comentó Federico. Debería contar ese examen como
todos los demás.
- Ahora estoy terminando de decir las notas. Cuando acabe la clase, si tienes
alguna duda, lo comentamos en mi oficina –dijo D. Mariano.
- Pero es que es injusto. En la parte práctica tengo un 7 y como no tengo faltas
de ortografía, me tiene que dar ese punto.
- No sigas interrumpiendo la clase. Tus compañeros también tienen derecho a
saber sus notas. Lo hablamos al finalizar la clase.
- Es injusto. No tiene derecho a bajarme la nota.
Mariano, con la paciencia casi perdida, le dice:
- Por favor, cállate ya. Luego lo hablamos.
Al terminar de decir las notas, D. Mariano comienza la presentación de los
contenidos de la 3ª Evaluación. Federico, sentado al final de la clase, está
hablando con Antonio.
- Federico y Antonio, si no quieren estar en clase, se pueden ir.
Por un momento, guardan silencio y D. Mariano reinicia la explicación.
Entonces, Federico en voz baja pero audible para el profesor le dice a Antonio:
- ¿Qué? ¿Nos vamos?
D. Mariano, sorprendido, le dice a Federico que se vaya de clase y que busque a
su la encargada de ciclo para explicarle por qué ha sido expulsado. Éste se
levanta y se va, dando un portazo al salir.
16. MOLESTA EN CLASE
Don Luis estaba dando su clase de matemáticas en IIº Medio. No perdía de vista
a Francisco, sentado detrás de otro alumno que intentaba seguir la explicación.
Fran- cisco hacía las tareas pocas veces y molestaba con frecuencia hablando con
sus compañeros.
El profesor vio que Francisco daba a su compañero palmaditas en el hombro para
que se volviese, pero él apartaba la mano y se negaba a volverse. Francisco había
visto que el profesor lo miraba, pero no le importaba lo más mínimo. De repente,
don Luis interrumpió la explicación y dijo con enfado:
- ¡Francisco, deja de molestar a tu compañero! ¡Vete al fondo de la clase de pie!
Francisco, sintiendo todos los ojos fijos en él respondió:
- ¿Por qué? Yo no he hecho nada.
- Mira “tontorrón”...
- ¡No me llame “tontorrón”! Mi nombre es Francisco.
- ¡No te atrevas a contestarme! -interrumpió don Luis-. ¡Hace ya tiempo que
debía haberte echado de clase! ¡No haces más que molestar! ¡Y vete atrás!
Francisco pareció aferrarse fuertemente a su mesa y miró fijamente a don Luis,
diciendo:
- ¡Estoy en mi puesto, no he hecho nada y no me pienso poner de pie!
A estas alturas, don Luis estaba tan furioso que comenzó a gritar:
- ¿Qué? ¿Vas a ponerte “fanfarrón” en clase? ¡Ya te enseñaré yo a ti a contestar a
un profesor! ¡Nada más acabe la clase voy a ir a hablar con el Rector! ¡Y verás lo
que es bueno! ¡Y ten por seguro que no volverás a entrar en mis clases!
Después de esto, don Luis dijo a la clase.
- Y ahora continuemos con la lección como si no estuviera aquí este estúpido.
17. HABLAN EN CLASE
Don Javier, profesor de Lenguaje en IVº Medio, explicaba a un profesor con
poca experiencia cómo remediaba el problema de los “parlanchines“ en sus
clases: “El mejor sistema para conseguir que los alumnos estén callados en clase
consiste en darles donde más les duele. Como en IV° Medio están muy
preocupados por su nota promedio, yo pongo un cero a quien habla sin permiso.
Por supuesto que tengo esos ceros en cuenta a la hora de evaluar, y ellos lo saben.
Nunca tengo problemas. El sistema, digan lo que digan, es muy eficaz, y mis
alumnos me admiran porque mantengo mis clases en perfecto orden”.
“Yo tengo un sistema fenomenal para conseguir que mis alumnos estén calladitos
en clase”, comentaba otro profesor de I° Medio “si un alumno habla cuando no
debe, le doy mucho trabajo para hacer en casa. Si a él le da la gana de hablar, a
mí me da la gana de que trabaje en casa. Ayer, sin ir más lejos, sorprendí
hablando al delegado de curso de I° Medio A y le mandé escribir doscientas
veces la frase: “Como soy el delegado de curso tengo que dar buen ejemplo, debo
estar en clase en completo silencio”.
“Yo trato a mis parlanchines de un modo completamente distinto”, dijo el
profesor de Historia, “les hago dar cinco vueltas al campo de fútbol. Se agotan, se
calman y mejoran su condición física”.
18. LA PAELLA
Los alumnos de IIº Medio la han tomado con el profesor nuevo de Ciencias. Un
grupo bastante numeroso de clase juega durante las explicaciones del profesor a
elaborar una exquisita Empanada. Cada uno de ellos es un ingrediente (Carne,
harina, cebolla, etc.) y mientras el profesor explica se desarrolla la trama. El
cabecilla de la clase dice el nombre de un ingrediente y el alumno que representa
dicho ingrediente se levanta o hace un ruido molesto. Así sucesivamente. Cuando
el organizador dice “empanada”, todos al unísono se levantan o molestan. El
profesor anda desesperado y no sabe qué está pasando y cómo cortar la situación.
19. AROMAS EN CLASE
En Iº Medio el profesor de Química no acaba de conectar con la clase. El ambiente
no es bueno y los malos resultados no se hacen esperar. Cada examen es un
desastre y las reprimendas son continuas. Un buen día, al entrar en clase dice con
ironía: “aquí huele a fracaso”. Días después encuentra en la mesa del profesor
una botella de agua con una etiqueta hecha por los alumnos “Eau du fracass”. De
nuevo bronca… y otra vez toda la clase castigada sin salir al recreo.
20. PROBLEMA DE ALTURA
Arturo es el nuevo profesor de Religión de 8º Básico. Es un poco tímido y bajito
de estatura. Tras los primeros días de tanteo, la clase empieza a tomarle la medida
al profesor. Poco a poco las salidas de tono se van sucediendo y yendo a más. Un
día el profesor se encuentra el borrador de la pizarra en lo alto de ésta, de modo
que le es imposible alcanzarlo. Risotada general y un alumno que se ofrece para
alcanzárselo entre la algarabía del curso. La escena se repite a diario y cada día es
un alumno distinto el que tiene que poner el borrador en lo alto. Hasta algunos
alumnos “buenos” secundan el juego. El profesor, harto de tanta humillación se
plantea abandonar el colegio antes de fin de curso.
21. LAS AMENAZAS IMPOSIBLES
El profesor encargado de 8º Básico entró precipitadamente en el despacho del
Rector, seguido de un alumno y de la madre de éste, visiblemente sofocada.
Inició un relato prolijo de la actitud y comportamiento de este “mal estudiante”.
Según el profesor, el alumno se portaba mal continuamente en su clase de
matemáticas y no había reaccionado a ninguno de los castigos usuales; después de
tres meses, se hacía imprescindible una solución drástica. Continuó relatando una
serie de incidentes que llevaba bien anotados, con día y hora, que iban desde
hablar en clase hasta la pelea y la insolencia con algún profesor. Cansado de tal
actitud, había convocado a los padres (sólo había acudido la madre) y se
presentaba en el despacho del Rector. Señalando al alumno dijo:
- O se va él o me voy yo.
La respuesta del muchacho fue inmediata. Mirando al Rector, que aún no salía de
su perplejidad, balbuceó:
- Yo me quiero quedar en mi colegio.
22. PELEAS EN CLASE
Cuando don Vicente estaba dando su clase de Artes en 7º Básico, vio cómo uno
de sus alumnos le decía algo a un compañero y, acto seguido, le empujó. Fue el
inicio de una ruidosa pelea en el centro mismo del aula, jaleados por sus
compañeros. Don Vicente se acercó a ellos y les ordenó que dejaran
inmediatamente de pelearse, lo que consiguió al final con la ayuda de algunos
alumnos. Al mismo tiempo, trataba de conseguir que los demás alumnos
volviesen a sus puestos de clase. Al fin, la pelea cesó. Envió al alumno que había
dado el primer golpe, al final de la clase con su silla y la indicación de que se
reincorporase a su lugar cuando se sintiese completamente calmado. Esperando
que el castigo resultase, pero no estaba seguro, ya que era la primera vez que
presenciaba una pelea en clase.
23. LE SORPRENDÍ COPIANDO
Nos cuenta un profesor de II° Medio: “Recién comenzado mi examen de
matemáticas, mientras ojeaba la nueva revista del colegio en mi mesa, vi cómo un
alumno de los últimos puestos miraba el examen de su compañero. Lo llamé a mi
mesa, le rompí el examen y le dije que tenía un cero. Escribí una nota para la
encargada del ciclo y una carta para sus padres con acuse de recibo”.
24. EL LÍDER DE LOS TRAVIESOS
Don Pedro tiene un sistema eficaz de evitar problemas de disciplina en sus clases
con los alumnos mayores. Se da cuenta enseguida de quien es “el que manda” en
el curso, el líder de los alborotadores, y le manda que vaya a su oficina. Allí, a
solas, le habla bruscamente y le advierte que, como él es el jefe de la “pandillita
de los de siempre”, tendrá que atenerse a las consecuencias si arman alboroto en
clase. Hasta ahora le ha funcionado muy bien.
Trabajo a realizar sobre esta situación:
a) Cada miembro del grupo elige una de las situaciones propuestas, que tengan que
ver más de cerca con su experiencia profesional.
b) En equipo, juzguen las actuaciones desde un planteamiento educativo, con
sentido positivo y realista. ¿Qué se hizo bien? ¿Qué se hizo mal? ¿Por qué?
c) Ofrezcan una respuesta educativa a esta situación.