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El Devoto Miquelita

Un devocionario muy piadoso para todos los devotos de San Miguel Arcangel.
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DEVOCIONARIO MIQUELITA

COMPENDIO DE DEVOCIONES EN
HONOR DEL PODEROSO
PRÍNCIPE Y DEFENSOR DE LA
IGLESIA UNIVERSAL SAN MIGUEL
ARCÁNGEL
ÍNDICE
ORACIONES VARIAS.................................................... 4
SALUTACIÓN .............................................................. 4
PLEGARIA DEL PAPA LEÓN XIII ............................. 5
CORONA DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL ................. 7
DÍA VEINTE Y NUEVE ............................................... 11
CORONA POÉTICA...................................................... 18
TRIDUO ......................................................................... 22
NOVENA ....................................................................... 25
CUARESMA .................................................................. 43
OFICIO PARVO ............................................................ 58
CATENA ÁUREA ......................................................... 68
EXHORTACIÓN
Conozca cada uno, y reconozcan todos a su Protector, S. Miguel Arcángel;
ensálcenle con alabanzas; acudan a él con frecuentes rogativas; estréchense
con él por medio de piadosos votos; inclínense a él con devoción, y
regocíjenle con la enmienda de su vida. Porque no podrá despreciar a los
que oran, ni desechar a los que en él confían, ni apartarse de los que le
aman.
(S. Lorenzo Justiniano)
ORACIONES VARIAS

SALUTACIÓN A SAN MIGUEL ARCÁNGEL


EN EL MONTE GÁRGANO

SALUTACIÓN
Dios te salve, San Miguel Arcángel, archiduque del Señor de los ejércitos,
Protector de la fe de los cristianos, el Señor es contigo, Bendito eres tú entre
los miles de Ángeles: Humildemente te suplico, Ofrece tu Angélico
Ministerio a la Santísima Trinidad Por mi inconsiderada voluntad. Oh Santo
prepósito del Paraíso, a quien honran todos los angélicos ciudadanos,
defiéndeme en el combate de mi muerte, para que no perezca en el tremendo
Juicio de Dios. Amén.

L/: Ruega por nosotros, San Miguel Arcángel.


R/: Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

ORACIÓN
Omnipotente y sempiterno Dios, que miras la tierra y la haces estremecer,
perdona a aquellos que están temerosos, y muestra tu misericordia a cuantos
te imploran; para que quienes tememos tu ira, que agita los fundamentos de
la tierra, podamos disfrutar siempre de tu misericordia, que sana sus
conmociones.

Apoyados por la intercesión de tu bienaventurado Arcángel San Miguel,


humildemente te suplicamos, oh Señor, que lo que ha pasado por nuestros
labios podamos conservarlo en nuestra alma. Por nuestro Señor Jesucristo tu
Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, Dios, por todos
los siglos de los siglos. Amén.

4
PLEGARIA DEL PAPA LEÓN XIII

Tomado de La Raccolta
Edición inglesa, Benziger Bros.
Año de 1930

ORACIÓN
¡Oh gloriosísimo príncipe de las milicias celestiales Arcángel San Miguel,
defiéndenos en la lucha que mantenemos combatiendo “contra los
principados y las potestades, contra los caudillos de este mundo tenebroso,
contra los espíritus malignos esparcidos por los aires”! Ven en auxilio de los
hombres que Dios ha creado inmortales, que formó a su imagen y semejanza
y que rescató a gran precio de la tiranía del demonio. Combate en este día,
con el ejército de los santos ángeles, los combates del Señor como en otro
tiempo combatiste contra Lucifer, el jefe de los orgullosos, y contra los
ángeles apóstatas que fueron impotentes de resistir y para quien no hubo
nunca jamás lugar en el Cielo. Sí, ese monstruo, esa antigua serpiente que se
llama demonio y Satán, él que seduce al mundo entero, fue precipitado con
sus ángeles al fondo del abismo. Pero he aquí que ese antiguo enemigo, este
primer homicida ha levantado ferozmente la cabeza. Disfrazado como ángel
de luz y seguido de toda la turba y seguido de espíritu malignos, recorre el
mundo entero para apoderarse de él y desterrar el Nombre de Dios y de su
Cristo, para hundir, matar y entregar a la perdición eterna a las almas
destinadas a la eterna corona de gloria. Sobre hombres de espíritu perverso
y de corazón corrupto, este dragón malvado derrama también, como un
torrente de fango impuro el veneno de su malicia infernal, es decir el espíritu
de mentira, de impiedad, de blasfemia y el soplo envenado de la impudicia,
de los vicios y de todas las abominaciones. Enemigos llenos de astucia han
colmado de oprobios y amarguras a la Iglesia, esposa del Cordero
inmaculado, y sobre sus bienes más sagrados han puesto sus manos
criminales. Aun en este lugar sagrado, donde fue establecida la Sede de
Pedro y la cátedra de la Verdad que debe iluminar al mundo, han elevado el
abominable trono de su impiedad con el designio inicuo de herir al Pastor y
dispersar al rebaño. Te suplicamos, pues, Oh príncipe invencible, contra los
ataques de esos espíritus réprobos, auxilia al pueblo de Dios y dale la
victoria. Este pueblo te venera como su protector y su patrono, y la Iglesia
se gloría de tenerte como defensor contra los malignos poderes del infierno.
A ti te confió Dios el cuidado de conducir a las almas a la beatitud celeste.
¡Ah! Ruega pues al Dios de la paz que ponga bajo nuestros pies a Satanás
vencido y de tal manera abatido que no pueda nunca más mantener a los

5
hombres en la esclavitud, ni causar perjuicio a la Iglesia. Presenta nuestras
oraciones ante la mirada del Todopoderoso, para que las misericordias del
Señor nos alcancen cuanto antes. Somete al dragón, la antigua serpiente que
es diablo y Satán, encadénalo y precipítalo en el abismo, para que no pueda
seducir a los pueblos. Amén.

L/: He aquí la Cruz del Señor, huyan potencias enemigas.


R/: Venció el León de Judá, el retoño de David.

L/: Que tus misericordias, Oh Señor se realicen sobre nosotros.


R/: Como hemos esperado de ti.

L/: Señor, escucha mi oración


R/: Y que mi clamor se eleve hasta ti

OREMOS: Oh Dios Padre Nuestro Señor Jesucristo, invocamos tu Santo


Nombre, e imploramos insistentemente tu clemencia para que por la
intercesión de María inmaculada siempre Virgen, nuestra Madre, y del
glorioso San Miguel Arcángel, te dignes auxiliarnos contra Satán y todos los
otros espíritus inmundos que recorren la tierra para dañar al género humano
y perder las almas. Amén.

6
CORONA DE SAN MIGUEL ARCÁNGEL

Un día de 1751, San Miguel Arcángel se apareció a la devota monja Antonia


de Astónac, en el Carmelo de Vetralla en Viterbo, diciéndola que deseaba
ser honrado mediante la recitación de nueve salutaciones. Estas nueve
plegarias corresponden a los nueve coros angélicos. La corona consiste de
un Padrenuestro y tres Ave Marías en honor de cada coro angelical.
En esta corona invocaremos a los nueve coros de ángeles. Después de cada
invocación rezaremos 1 Padre Nuestro y 3 Avemarías. Ofreceremos esta
corona por la Iglesia, para que sea defendida de todas las asechanzas del
demonio, y por los que están más alejados de Dios.

L/: Dios mío, ven en mi auxilio.


R/: Señor, date prisa en socorrerme.

L/: Gloria al Padre, y al Hijo, y al Espíritu Santo.


R/: Como era en el principio, y ahora y siempre, por los siglos de los
siglos. Amén.

-Primero: Por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de


los Serafines, que el Señor encienda en nuestros corazones la llama de la
perfecta caridad. Amén. Padre Nuestro y tres Avemarías.

-Segundo: Por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de


los Querubines, que el Señor se digne darnos su gracia para que cada día
aborrezcamos más el pecado y corramos con mayor decisión por el camino
de la santidad. Amén. Padre Nuestro y tres Avemarías.

-Tercero: Por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de


los Tronos, que el Señor derrame en nuestras almas el espíritu de la verdadera
humildad. Amén. Padre Nuestro y tres Avemarías.

-Cuarto: Por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de


las Dominaciones, que el Señor nos conceda el señorío sobre nuestros
sentidos de modo que no nos dejemos dominar por las malas inclinaciones.
Amén. Padre Nuestro y tres Avemarías.

-Quinto: Por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de


las Potestades, que el Señor se digne proteger nuestras almas contra las

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asechanzas y tentaciones del demonio Amén. Padre Nuestro y tres
Avemarías.

-Sexto: Por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de las
Virtudes, que el Señor nos guarde de todo mal y de caer en tentación.
Amén. Padre Nuestro y tres Avemarías.

-Séptimo: Por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de


los Principados, que el Señor infunda en nuestro interior el espíritu de
obediencia. Amén. Padre Nuestro y tres Avemarías.

-Octavo: Por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de


los Arcángeles, que el Señor nos conceda el don de la perseverancia en la fe
y buenas obras, de modo que podamos llegar a la gloria del cielo.
Amén. Padre Nuestro y tres Avemarías.

-Noveno: Por la intercesión de San Miguel Arcángel y del coro celestial de


los Ángeles, que el Señor se digne darnos la gracia de que nos custodien
durante esta vida mortal y luego nos conduzcan al Paraíso. Amén. Padre
Nuestro y tres Avemarías.

-Al finalizar: cuatro Padrenuestros en honor de San Miguel, San Gabriel,


San Rafael, y el Ángel Custodio que Dios nos ha asignado.

Antífona: Glorioso San Miguel, caudillo y príncipe de los ejércitos


celestiales, fiel custodio de las almas, vencedor de los espíritus rebeldes,
familiar de la casa de Dios, admirable guía después de Jesucristo, de
sobrehumana excelencia y virtud, dígnate librar de todo mal a cuantos
confiadamente recurrimos a ti, y haz que mediante tu incomparable
protección adelantemos todos los días en el santo servicio de Dios.

R/: Ruega por nosotros, glorioso San Miguel, Príncipe de la Iglesia de


Jesucristo.
L/: Para que seamos dignos de alcanzar sus promesas.

ORACIÓN: Omnipotente y Eterno Dios, que, por un prodigio de tu bondad


y misericordia a favor de la salvación de los hombres, escogiste por Príncipe
de tu Iglesia al gloriosísimo Arcángel San Miguel, te suplicamos nos hagas
dignos de ser librados por su poderosa protección de todos nuestros
enemigos, de modo que en la hora de la muerte ninguno de ellos logre

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perturbarnos, y podamos ser por él mismo conducidos en tu presencia. Te lo
rogamos por los méritos de Jesucristo nuestro Señor. Amén.

INDULGENCIAS
El 8 de agosto de 1851, mediante decreto de la Sagrada Congregación de
Ritos, Nuestro Santísimo Padre Pío IX concedió las siguientes indulgencias
a esta práctica devota:
 Siete años y siete cuarentenas cada vez que se rece.
 Cien días por cada día para quienes lleven consigo la Corona o besaren
la medalla de los Santos Ángeles que cuelga de ella.
 Plenaria una vez al mes, a aquellos que la rezaren diariamente, el día
que escogieren, verdaderamente contritos, confesados y comulgados,
rogando por la exaltación de la Santa Madre Iglesia.
 Plenaria, con las condiciones acostumbradas, en las siguientes fiestas:
Aparición de San Miguel Arcángel (8 de mayo) Dedicación de San
Miguel Arcángel (29 de septiembre) San Gabriel Arcángel (24 de
marzo) San Rafael Arcángel (24 de octubre) Santos Ángeles
Custodios (2 de octubre).

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DÍA VEINTE Y NUEVE
DEDICADO AL GLORIOSÍSIMO PRÍNCIPE DE LOS ÁNGELES
SEÑOR SAN MIGUEL

Dispuesto
Por un devoto de San Miguel Arcángel perteneciente a la Venerable
Orden Tercera de San Francisco en Campeche
Impreso en el Colegio Real de San Ignacio de Puebla en 1765.

MOTIVOS PARA ESTA DEVOCIÓN


Si la Santidad pide de justicia veneración, si la Superioridad pide respeto, si
la Dependencia pide reconocimiento: ya se ve que después de Dios Nuestro
Señor y de su Madre Santísima, es entre todos los Santos muy especial
Acreedor a nuestra mayor veneración, respeto y reconocimiento nuestro
Amantísimo Padre Señor San Miguel, porque en Santidad se aventaja a todos
los Ángeles y Santos, porque es por tantos títulos superior a todos, así en
naturaleza como en gracia, en ser Patrón y Protector de la Católica Iglesia,
Juez delegado de vivos y muertos, por cuyo motivo necesitamos de su
amparo y favor, pues nos defiende en la vida, y nos ha de juzgar en la muerte;
y así ofrezcámosle con devoción este corto obsequio cada día veinte y nueve
en recompensa de tan innumerables favores y beneficios como nos ha hecho
desde el principio del mundo, hace al presente y hará hasta el fin, y
procuremos este día con una Confesión bien hecha y una Comunión muy
devota, a honor de este Excelso Glorioso Archiserafín, que así
conseguiremos de su amorosa piedad todo su favor en la vida y en la muerte.
Amén.

ACTO DE CONTRICIÓN
Jesús mío Amorosísimo, a quien venero como a Criador y Redentor mío, y
amo de corazón, más que a mi alma y más que a todo lo criado. Por la Bondad
infinita que en ti confieso, y por el Ser inmutable que en ti adoro, me pesa
haberte ofendido, y con todas veras ofrezco enmendar mi vida, pronto a
satisfacer cuanto debiere, y a confesar mis culpas, que me separan de tu
apreciable amistad, la que quiero, busco y solicito, y para ello ofrezco mis
trabajos, y con sus méritos, mis cortas y humildes obras, y seguro de tu
Piedad confío me perdonarás, JESÚS Dulcísimo, y me darás auxilios para
corregir mi vida hasta perderla por tu amor en tu santa Gracia. Y para
asegurar mi palabra os presento desde hoy y para siempre por fiador de mi
enmienda a vuestro fidelísimo Siervo y Amigo muy querido SAN MIGUEL,
de cuya sagrada Piedad, muy semejante a la vuestra, espero aceptará esta
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fianza, y con su sagrada y poderosa asistencia, hará que yo cumpla lo que tan
de veras prometo. Amén Jesús, María, Miguel.

Las rosas y los laureles


Ciñan tus sienes, Miguel,
Y vítores te del Cielo,
Porque venciste a Luzbel.

ORACIÓN
Purísimo Espíritu, y tan Amante de nuestro Dios y Señor, venerado Padre
mío Señor SAN MIGUEL, pues mereciste ser Defensor de su honra y fiel
custodio de su Divinidad, con la mayor devoción y con el más inexplicable
gozo de mi alma, postrado ante tu soberana presencia te doy gracias por tu
soberano valor, con que tú solo sacaste la cara para defender el Divino
Nombre de nuestro Soberano Criador, y te doy los plácemes por el bien que
a todo lo criado le vino, pues hiciste que esos apóstatas y rebeldes
desocuparan tantas Sillas como ahora ocupan tantos Santos y ocuparán los
Justos hasta el día del Juicio: yo te suplico por el amor que tienes a nuestro
Dios y Señor me asistas en la vida y en la muerte, para que yo tenga la dicha
de lograr gozar de la Gloria en tu compañía. Amén.

-Un Padre nuestro y Ave María con Gloria Patri, por los que están en
pecado mortal.

Aunque indignos, ¡oh Miguel!,


De la culpa arrepentidos,
Invocamos tu favor
Muy amantes y rendidos.

ORACIÓN
Mi amantísimo Padre y mi Juez, antes que llegue aquel tremendo día en que
me he de ver ante tu soberano Tribunal, quiero, como reo que soy de tantas
culpas como he cometido contra la Majestad Soberana, postrarme ante su
soberana presencia, benignísimo MIGUEL, Padre mío, para que
reconociéndome tu Justicia digno de eterno castigo, ahora que tengo remedio
me dirijas a las mejores sendas de mi salvación, pidiendo a Dios nuestro
Señor, pues sois tan Valido suyo, mi ayuda con su Gracia, para que viviendo
como debo, merezca en mi muerte de tu sagrada boca oír la sentencia
favorable de Bienaventurado. Amén.

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-Un Padre nuestro y Ave María con Gloria Patri, para que Dios mantenga
en su gracia a los que están en ella.

Ofrece al Eterno Padre,


Sumo Ministro de Dios,
A ese Verbo Encarnado,
Pues vino al mundo por nos.

ORACIÓN
Nobilísimo Príncipe del Cielo, que como Sumo Sacerdote del Altísimo le
ofreces en superabundante satisfacción por nuestras culpas los infinitos
méritos de Jesucristo Señor nuestro, yo te suplico que cada día, cuando
ofreces el Incruento Sagrado Sacrificio del Altar, lo ofrezcas especialmente
por mí, mísero pecador, para que con tan sin igual satisfacción sea limpio de
mis culpas, y vaya luego que salga mi alma de mi cuerpo en vuestros
sagrados brazos a ver a Dios nuestro Señor en tu compañía en la Gloria.
Amén.

-Un Padre nuestro y Ave María con Gloria Patri, por los devotos de nuestro
Gloriosísimo Arcángel.

BREVE CONSIDERACIÓN
Considera que en el Cielo, siendo el lugar más sagrado, no faltó un demonio
que con su escándalo arrastrara la tercera parte de los Ángeles a los infernales
calabozos, y advierte con atención que los que allí quedaron fueron
protegidos de la Virtud de su soberano Príncipe Miguel: Considera que a los
Santos que gozan de ese dichoso día que no se acaba, ha favorecido el
poderoso Patrocinio de nuestro amado Padre Señor San Miguel: Y que si los
Ángeles y los Santos necesitaron de su favor, ¿con cuánta mayor razón
nosotros, que estamos llenos de culpas y carecemos de méritos? Y para que
puedas formar algún juicio del honor tan grande de que la Majestad Soberana
se ha servido conferir a este Gloriosísimo Santo Arcángel, advierte, como
aseguran algunos autores, que este Gloriosísimo Archiserafín es el Canciller
de Dios, que tiene el sello de la Majestad Divina en las manos, con que marca
y señala a los predestinados, según se introduce en el Apocalipsis, mandando
a los cuatro Ángeles ministros de la Divina Justicia que no hagan daño en la
tierra ni en el mar hasta que se señalen en las frentes los Siervos de Dios, y
así no parece creíble que no sean los primeros señalados con esta marca los
Justos que sean devotos de este Gloriosísimo Arcángel, porque ¿cómo no ha
de querer Dios que sean sellados los devotos del mismo que tiene, y a quien

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fio su Sello? Considerando esto atentamente, di con gran atención los
siguientes Gozos.

GOZOS AL SANTO ARCÁNGEL


Pues en la Corte del Cielo
Gozáis tan altos blasones,
R/: Dad a nuestros corazones,
Señor San Miguel, consuelo.

De la Escuadra Celestial
Sois el primer Coronel,
Que al atrevido Luzbel
Venciste en guerra campal,
Echando al fuego infernal
Su rabia y furioso anhelo.

Vos al hombre desterraste,


Que profanó el Paraíso,
Bien que, con piadoso aviso,
Su enmienda solicitaste,
Pues con piedad le enseñaste
A llevar con pan su duelo:

Vos al pueblo de Israel


Sacaste libre a buen puerto,
Y guiaste en el desierto,
Porque a Dios sirviese fiel;
Dándole por pan aquel
Maná, que bajó del Cielo:

De la escuadra de María
Fuiste el Cabo principal
Y Embajador especial
De quién Cristo se valía,
Cuando a su Madre quería
Consolar acá en el suelo.

Cuando Cristo en Oración


Estuvo en el Huerto triste,
Vos del Cielo le trajiste

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El consuelo en su aflicción:
Dando alivio en la ocasión
De su mayor desconsuelo:

Aprecio mucho en el Juicio


De Dios tu virtud alcanza,
Pues te fía la balanza
Para hacer de Juez oficio:
Pesando virtud y vicio
Del grande y del pequeñuelo.

La empresa más gloriosa


Fía Dios a tu destreza,
Y emplea tu fortaleza
En las más dificultosas:
Haces obras tan pasmosas
Que admiran la Tierra y el Cielo.

Abogado y Protector
De la Iglesia Militante,
Cuida siempre vigilante
De darla auxilio y favor;
Y cuando el riesgo es mayor,
Tanto es mayor su desvelo.

Dad, pues, Arcángel Glorioso


Aliento a nuestra esperanza,
Pues tenéis tanta privanza
Con el Todopoderoso;
Venga a todos presuroso
Vuestro favor en su vuelo.

De vuestro Amparo sagrado


Fiamos en nuestra muerte,
Seguro el logro, y la suerte
De salvación, pues postrado
Huye el Infierno turbado
Del brazo de vuestro celo.

R/: Dad a nuestros corazones,

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Señor San Miguel, consuelo.

ORACIÓN QUE ENSEÑÓ SEÑOR SAN MIGUEL A UN GRAN


DEVOTO SUYO LLAMADO DIONISIO, ENCARGÁNDOLE LA
REZASE TODOS LOS DÍAS
Señor mío: por tu infinito poder y virtud, y por los merecimientos de la
preciosa muerte de tu Glorioso Hijo, te suplico que tenga siempre limpio mi
corazón y mi lengua enfrenada, y que haga tales cosas como a ti te agradan.
Amén.

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CORONA POÉTICA AL PRÍNCIPE DE LOS ARCÁNGELES
SEÑOR SAN MIGUEL
México

Imprenta de Antonio Vanegas Arroyo

PRÓLOGO
Sabido es que Señor San Miguel es el primer campeón en defensa de nuestra
Santa Iglesia, el santo más milagroso entre todos los demás, especialísimo
destructor de las tentaciones del demonio. Su espada brilla en el cielo, y en
el mundo como una antorcha inextinguible. Es amantísimo de la castidad y
protector eficaz de los que la estiman. Es protector del que con vera de su
corazón ama la santa fe de Nuestro Señor Jesucristo. El Señor San Miguel,
en una palabra, atiende a todos sus creyentes, concediéndoles lo que solicitan
y, sobre todo, especialmente para la hora de la muerte. El que sea devoto de
Señor San Miguel y rezare esta corona, alcanzará de su Divina Majestad, las
gracias siguientes: Una perfecta comunión en la que nueve ángeles del coro
celestial les acompañarán. Tendrán también una muerte feliz y llegarán al
reino de la bienaventuranza.

ORACIÓN
Gloriosísimo Señor San Miguel, príncipe majestuoso del Trono del Señor, a
tu recurro con toda la contrición de mi alma, para que me libres de las
tentaciones del demonio, quebrantes con tu sagrada planta la cabeza de la
serpiente: que no llegue jamás a penetrar mi corazón y corromperme en los
vicios. Te suplico, excelentísimo príncipe, no desoigas mi ruego. Hazlo por
la pureza Inmaculada de la Santísima Virgen María y Madre nuestra, por el
valor ardentísimo con que combatiste en defensa de la Santa Iglesia, así te lo
ruego, en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
-Tres Padres nuestros, y tres Aves Marías.

ALABANZAS
Alabado sea en el cielo
El príncipe San Miguel
Porque libró nuestro suelo
De las garras de Luzbel.

Que sea como patrimonio


Nuestro mejor defensor

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Para ahuyentar con valor
De nosotros al demonio.

Alabado y bendecido
Sea nuestro glorioso Santo
Que nos libra del quebranto
De ese dragón maldecido.

Alabado sea en el cielo


Y por todos los de este mundo
Quien con eficaz anhelo
Nos libra del caos profundo.

Oh príncipe celestial,
Amante de la virtud
Liberta a la juventud
Y haz que no caiga en el mal.

Danos esfuerzo y poder


Para huir de las tentaciones
Y que nuestros corazones
No se vayan a perder.

Alabado sea Miguel


En todo el orbe bendito
Y que el corazón contrito
Siempre esté pensando en él.

Por su admirable victoria


Y por su inmenso poder
Nos libre de Lucifer
Llevándonos a la gloria.

Alabado Santo mío


Yo jamás te olvidaré
Por siempre te adoraré
Pues en tu bondad confío.

OFRECIMIENTO

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¡Oh Señor San Miguel! Incito príncipe del trono celestial y campeón
invencible contra las tentaciones del feroz dragón. Celosísimo defensor de
las almas que aspiran a convertirse. A ti, gloriosísimo arcángel, te dedico
esta pequeña corona, en honra y gloria de la pasión y vida de Nuestro Señor
Jesucristo, y por los dolores de Nuestra Madre Santísima la Virgen María.
Desde hoy te ofrezco mi corazón con todas las virtudes apetecibles para el
reino de Dios. Yo, que soy un miserable pecador y que he reconocido,
aunque demasiado tarde mis pésimos errores a ti recurro, para que, con tu
eficaz auxilio, pueda entrar en el verdadero sendero por donde caminan las
almas bienaventuradas, hasta llegar a la eterna gloria. Para alabar y bendecir
por tu Santa Intercesión a su Divina Majestad, que con el Padre y el Hijo y
el Espíritu Santo, vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

-El Ilmo. Sr. Dr. D. Pelagio Antonio de Labastida y Dávalos, dignísimo


Arzobispo de México, concedió 800 días de indulgencia por cada vez que
devotamente rezaren esta corona.

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TRIDUO A SAN MIGUEL ARCÁNGEL

Librería Centro de Propaganda Franciscana.


Calle Mercedes No. 309, Santo Domingo,
República Dominicana. Año 1985.

Por la señal † de la Santa Cruz, de nuestros † enemigos líbranos Señor †


Dios nuestro. En el nombre del Padre, del Hijo † y del Espíritu Santo.
Amén.

ACTO DE CONTRICIÓN
Señor mío Jesucristo, Tú que no quieres la muerte del pecador, sino que se
convierta y viva, mírame postrado a tus pies, lleno de arrepentimiento por la
multitud de mis pecados. Yo los detesto con toda mi alma, porque al
cometerlos me separo de Dios y podría perder el cielo, sino más bien, porque
con ellos he ofendido a un Dios tan bueno, a un Padre tan amable, a tu infinita
Majestad. ¡Oh Dios mío, dame un profundo dolor por haberte ofendido; te
pido perdón e imploro tu misericordia! En adelante, con la ayuda de tu divina
gracia, el auxilio de la Santísima Virgen y de mi defensor, San Miguel
Arcángel, quiero no volver a ofenderte, perseverar en tu servicio y en el de
mis hermanos. Amén.

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS


Glorioso Arcángel de los cielos, milagroso San Miguel, que, por los méritos
de tu humildad, el Señor te concedió encadenar al espíritu del mal, que en su
rebeldía dijo: ¿Quién es como yo?, y tú, indignado por tanta soberbia, dijiste:
¿Quién como Dios?, echando con tu espada al soberbio luzbel a los
abismos. Bendito seas, San Miguel, que nos enseñas esta gran virtud de la
humildad, ayúdame para que crezca en mi alma esta virtud tan agradable a
Dios, que me permitirá entrar en el cielo. Alcánzame la contrición perfecta
de mis pecados, aleja de mí al enemigo, y en la hora de mi muerte defiéndeme
con tu grata y luminosa presencia. Tú, que estás tan cerca de Dios, presenta
ante la Divina Misericordia mi oración, y así, por tus ruegos me conceda del
Señor la gracia que te pido: (nombrar la gracia).

PRIMER DÍA
ORACIÓN
Oh bienaventurado San Miguel Arcángel, contigo adoro al Padre, al Hijo y
al Espíritu Santo. Te ruego no desoigas mi plegaria y con tus benditas alas,
acorta la distancia que existe entre el cielo y la tierra, acércate a mí y cúbreme

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con tu protección, concediéndome la Divina Providencia la gracia que te
pido, pues es de mucha necesidad para la paz de mi alma; espero que antes
que llegue el tercer día de esta oración, consiga lo que deseo si es la voluntad
de Dios, y si no, consuélame y dame resignación y fuerza para sufrir y
poderlo ofrecer con humildad a nuestro Padre Celestial. Amén.
-Rezar 3 Padre Nuestro, 3 Ave María y 3 Gloria.

INVOCACIÓN: San Miguel Arcángel, lucha a nuestro lado con tus


ángeles, defiéndenos y ruega por nosotros. Amén.

DÍA SEGUNDO
ORACIÓN
San Miguel Arcángel, contigo adoro a la Santísima Trinidad. Te ruego para
que me ilumine y pueda ver bien a fondo mis pecados. Dame el dolor de
haber ofendido a un Dios tan bueno. Preséntame ante la Majestad soberana
de Dios y como eres gran ministro en el cielo, líbrame de las tribulaciones
de la tierra y ampárame en la presente que estoy sufriendo. Amén.
-Rezar 3 Padre Nuestro, 3 Ave María y 3 Gloria.

DÍA TERCERO
ORACIÓN
Oh querido San Miguel Arcángel, contigo adoro al Padre, al Hijo y al
Espíritu Santo. Atiéndeme en esta súplica, pues no puedo luchar solo contra
las contrariedades de esta vida. En este mundo tan corrompido y hostil a
Dios, necesito tu ayuda. Hoy, en el último día de este triduo, te ruego
presentes al Altísimo mis peticiones, y por los méritos de tu humildad,
consígueme de Dios el favor que te pido. Creo con toda la fe de mi alma;
espero con toda confianza y amo con toda la fuerza de mi corazón. Amén.
-Rezar 3 Padre Nuestro, 3 Ave María y 3 Gloria.

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24
NOVENA EN HONOR DEL ÍNCLITO ARCÁNGEL SAN MIGUEL

ARREGLADA POR UN FERVIENTE DEVOTO SUYO


LEON 1929

ACTO DE CONTRICION
Señor mío Jesucristo, Dios y Hombre verdadero. Criador y Redentor nuestro,
nos pesa sobre todo pesar de haberos ofendido. ¡Sumo Bien infinito! sólo por
ser Vos quien sois, digno de ser amado sobre todas las cosas y no por temor
al infierno., que nos hace perder la dicha de ser vasallos vuestros. Por los
méritos de vuestra Sangre preciosísima os suplicamos nos perdonéis todos
nuestros pecados; y humildemente proponemos, con la ayuda de vuestra
divina gracia no volver a ofenderos, confesarnos cuanto antes, y cumplir la
penitencia que se nos impusiere. Por la poderosa intercesión del ínclito
Arcángel San Miguel a quien os habéis dignado concedernos como protector
en nuestra vida, os pedimos nos concedáis la gracia de perseverar hasta el
último instante de ella. Amen.

DIA PRIMERO
ORACION
Nobilísimo Príncipe y glorioso Arcángel, Supremo Custodio de los ejércitos
de Dios, universal Protector de la Iglesia Católica, Prodigio de las divinas
maravillas Portento del poder infinito de Dios: a tus plantas acude el más
indigno de los seres humanos, y el más necesitado de todos ellos.
Considerando que es propio de nobles y generosos Príncipes, atender a las
necesidades de los pobres más desvalidos y menesterosos, hago presentes las
mías, que son de cuerpo y de alma, para que te dignes alcanzarme el remedio
de ellas. Amén.

Eres, glorioso Miguel,


Predilecto del Señor,
Porque denodado y fiel
Has defendido su honor.
Ya que el Buen Dios te ha llenado
De poderío grande y fuerte,
Sé nuestro amante Abogado
En la vida y en la muerte.

25
CONSIDERACION
Dios gobierna el universo por ministerio de sus ángeles, que son criaturas
perfectísimas, puramente espirituales, coronadas de gracia y de inmortalidad.
Estos espíritus puros atienden a todas las cosas del cielo y de la tierra: el agua
y el fuego, los ríos y las fuentes, los vientos y los mares; las producciones de
la tierra los astros del cielo: nada de esto está sustraído a la benéfica
influencia del ángel que Dios destinó para su guarda y conservación. En el
gobierno del mundo invisible, los ángeles procuran la santificación de los
elegidos. Fieles ejecutores de la voluntad del Señor, estos espíritus soberanos
nos han anunciado los augustos misterios de nuestra Redención. Ellos están
encargados de la custodia del género humano: guardan los imperios, presiden
las ciudades, custodian la Iglesia universal, y aun cada Iglesia en particular.
Cada uno de nosotros tenemos un ángel tutelar, que nos ilustra, nos defiende
y nos guía durante nuestra. Entre los millares de ángeles que existen, hay uno
que supera en eminencia y dignidad a todos; uno que lleva Principado, y es
el Campeón de la milicia celestial. Ceñido de un cinto de oro, flamea en su
diestra una espada de fuego, con la cual venció al Dragón que tiene abatido
a sus pies; en su faz majestuosa y serena, campean risueñas la victoria y la
alegría; la diadema de su Principado, es el iris; el cetro de su imperio, es la
cruz, su nombre glorioso es Miguel. Por lo tanto, hagamos con mucha
devoción, fe y confianza la presente Novena en honor del ínclito Arcángel
San Miguel, en lodo tiempo, y muy principalmente esos días en que la santa
Iglesia de Dios, que es nuestra tierna Madre, es tan cruelmente perseguida.

ORACION
Señor y Dios nuestro, que siempre os manifestáis maravilloso en vuestros
Santos, especialmente en vuestro siervo el Arcángel San Miguel, a quien
disteis un nombre que es terror de los demonios: os pedimos porción, que
nos libréis del mortal enemigo de nuestras almas, ahora, y en la hora de
nuestra muerte. Amen.

-Se rezan tres Padrenuestros, tres Ave Marías, Gloría, y la siguiente


Jaculatoria:

Santísima Trinidad, Principio de todo ser, Espero que os he de ver por toda
la eternidad.

ELOGIOS
Excelentísimo Príncipe, Arcángel San Miguel R/: Líbranos del enemigo
Clarísimo espejo de la hermosura de Dios

26
Destello del infinito poder de Dios
El más encumbrado y esclarecido de los Ángeles
El más noble por la excelencia de tu naturaleza
El más enriquecido por la grandiosidad de tus gracias
El más sublime por la alteza de tu gloria
El Príncipe de la milicia celestial
El más denotado defensor de los derechos de Dios.

L/: Ruega por nosotros a Dios, uno y Trino


R/: Para que nos veamos libres del enemigo maligno.

ORACION PARA TODOS LOS DIAS


Señor mío, por vuestro infinito poder, y por los méritos de la preciosa muerte
de vuestro gloriosísimo Hijo. Os pedimos nos concedáis tener limpio el
corazón, y la lengua refrenada, y que hagamos nuestras obras, como a vos os
agradan. Amen.

ALABADO PARA TODOS LOS DIAS

Alabemos fervorosos
Al ínclito San Miguel
Por los dones y las gracias
Que Dios le ha querido hacer.

Maravilla es de hermosura,
Campeón esforzado es,
Que sepultó en el averno
Al soberbio Lucifer.

De su lealtad como premio,


Dios ha querido que en él
Brillen destellos sublimes
De su infinito poder.

Lo ha constituido, del hombre


Custodio, amparo y sostén
En la vida y en la muerte:
¡Gloria al ínclito Miguel!

27
DIA SEGUNDO
ORACION
Omnipotente Dios y Señor nuestro, que con sola vuestra voluntad hacéis
cuanto queréis: os suplicamos que por vuestra infinita misericordia,
fortalezcáis nuestra flaqueza, y nos deis valor para amaros siempre. Amen.

GOZO
Con denuedo y con valor
E invencible fortaleza,
Defendiste del Señor
La gloria, honor y grandeza.

Ya que el Buen Dios te ha llenado


De poderío grande y fuerte,
Sé, Miguel, nuestro Abogado
En la vida y en la muerte.

CONSIDERACION
Criados los ángeles en la justicia, al mismo tiempo que los cielos, la gracia
santificante no los hacía impecables. La inmutabilidad en el bien quiso Dios
que fuera el premio de su fidelidad. Para probar ésta, el Señor les reveló el
misterio de la Encarnación de su Santísimo Hijo, como se cree
fundadamente, y les intimó la obligación que tenían de adorar al Dios
Hombre; pero muchos de ellos, engreídos de su propia excelencia, tuvieron
aquel culto como una humillación, e instigados por Lucifer, se rebelaron
contra Dios. Lucifer, lleno de soberbia, expresó su negativa, y dijo: "Subiré
al cielo, sobre los astros de Dios alzaré mi trono. Subiré sobre la altura de las
nubes, semejante seré al Altísimo." (Is. 14, 15 y 14.) Ultrajada de este modo
la Majestad divina, el Príncipe San Miguel, radiante y animoso, se presenta
terrible a la defensa de Dios nuestro Señor, librándose entonces una gran
batalla en el cielo. (Apoc. 12, 8.) Ved ya el origen de la sublime exaltación
de San Miguel Arcángel sobre los demonios, que nunca más fueron a ocupar
lugar en el cielo. (Apoc. 12, 8.) Desde el momento que San Miguel triunfó,
Lucifer y sus compañeros cayeron como rayo en el abismo, en donde están
sufriendo el eterno castigo de su rebelión. (ls. l4,15.) Y en este mismo
instante, nuestro Arcángel San Miguel fue confirmado en gracia, mereciendo
ser, por su victoria, el Príncipe de la milicia celestial. Pidamos a nuestro
Señor Jesucristo que nos dé la paz, y a San Miguel, que nos defienda de
nuestros enemigos.

28
ORACION
Esclarecido Príncipe San Miguel Arcángel, que lleno de celo por la gloria de
Dios, peleaste contra el Dragón, y obtuviste completa victoria de su soberbia:
nosotros te alabamos por triunfo tan glorioso, en que mostraste lo que es el
poder de Dios contra sus enemigos. Tú has desplegado un celo heroico en
defensa de la fe, de la religión y de la Santa Iglesia, y estás destinado para
protegernos en nuestra vida y en la hora de nuestra muerte: atiende a nuestras
súplicas, y acude en nuestra defensa. Amén.

ELOGIOS
Esforzado Príncipe San Miguel: R/: Líbranos del enemigo
Tú, que denodado peleaste contra Lucifer y sus secuaces.
Tú, que arrojaste del cielo a los ángeles rebeldes.
Tú, que eres invicto Vencedor de Lucifer
Tú, que eres Ejemplar de humildad
Tú, que eres honrado especialísimamente por Dios.
Tú, que haces que ese honor redunde en provecho nuestro
Tú, que eres Modelo perfecto de fidelidad a Dios
Tú, que eres Dechado sublime de religiosidad
Tú, que eres singularísimo Ornato del cielo

L/: Ruega por nosotros a Dios Uno y Trino


R/: Para que seamos libres del enemigo maligno.

DIA TERCERO
ORACION
San Miguel Arcángel, Príncipe invencible de las milicias angélicas, que
sobresales en la esfera celeste, como el luminar entre las estrellas: Tú, que,
por disposición divina, has sido glorioso delegado y Representante de Dios,
dígnate alcanzarnos que su eterna justicia no nos castigue; que su infinita
misericordia nos perdone; que su paternal providencia nos cubra, y que su
poder nos defienda y nos libre de nuestros enemigos. Amén.

GOZO
"¿QUIEN COMO DIOS?” pronunciaste
Con un celo distinguido,
Y a los abismos lanzaste
AI Dragón envanecido.

29
Ya que el Buen Dios te ha llenado
De poderío grande y fuerte,
Sé, Miguel, nuestro Abogado
En la vida y en la muerte.

CONSIDERACION
El egregio Príncipe San Miguel, no solamente en el cielo, sino también en la
tierra y en los mares, ha sido el Defensor del honor de Dios, y al mismo
tiempo, representante de sus divinos atributos. (Ex. 5, 20.) Este Ángel
sublime es expresiva imagen de la divinidad, por la perfección de su
naturaleza, por la excelencia de su gracia, por el imperio de su principado. A
él se atribuye haber representado: ya la gloria de Dios, cuando apareció a
Moisés, rodeado de tan vivos resplandores, que no se le podía mirar; ya el
supremo dominio, en el monte Sinaí, cuando promulgó el Decálogo, que ha
sido la admiración de los siglos; ya la bondad divina, ora, conduciendo a los
Israelitas por el desierto, en figura de una columna de nube en el día, y de
fuego por la noche, durante cuarenta años; (Ex. 13,22.) ora, llevando de los
cabellos por el aire, desde la Judea hasta Babilonia al Profeta Habacuc, a fin
de llevar alimento al Profeta Daniel en el lago de los leones. (Dan. 6, 22.) Y
así, si Faraón insulta y desprecia el Nombre Santo del Señor. San Miguel se
encargó de conmover los elementos, y de enviar contra el rey obstinado, las
terribles plagas que lo hacen temblar. También son de considerarse, la suma
obediencia, la humildad y el acatamiento de nuestro Príncipe San Miguel,
siempre rendido ante Dios nuestro Señor, y a su Santísima Madre, Señora
nuestra, repitiendo aquellas misteriosas palabras: ¿QUIEN COMO DIOS?
¿QUIEN COMO DIOS? con las cuales obtuvo la victoria sobre el soberbio
Lucifer.

ORACION
Dios y Señor nuestro, que para crédito de vuestra infinita Majestad os
manifestáis maravilloso en vuestros Santos especialmente en vuestro siervo
San Miguel, a quien os dignasteis hacer participante de vuestra soberana
omnipotencia: por sus méritos os rogamos que obréis en nosotros el milagro
de que nuestro corazón diamantino se ablande, a fin de que sepamos llorar
las culpas que ingratos cometimos contra Vos, oh Sumo Bien infinito. Amen.

ELOGIOS
Excelso Príncipe San Miguel: R/: Líbranos del enemigo
Tú, que fuiste compasivo director de Adán arrojado del paraíso terrenal

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Tú, que lo enseñaste a cultivar la tierra
Tú, que anunciaste a Abraham el nacimiento de su hijo Isaac
Tú, que impediste que Abraham sacrificara a Isaac
Tú, que infundiste valor a Josué para que luchara contra los enemigos del
pueblo de Dios
Tú, que detuviste a Balaam que iba a maldecir al pueblo de Dios
Tú, que lo obligaste a cambiar en bendiciones las maldiciones
Tú, que ayudaste a Gedeón a vencer a los madianitas
Tú, que fuiste fiel custodio de la integridad de la santa Judit.

L/: Ruega por nosotros a Dios Uno y Trino,


R/: Para que seamos libres del enemigo maligno.

DIA CUARTO
ORACION
Amabilísimo Señor Dios Nuestro, que por vuestra grande clemencia
mantenéis siempre firme y constante a vuestra Iglesia Santa, y habéis hecho
custodio de ella a vuestro siervo San Miguel Arcángel, como uno de los más
amados vuestros: os pedimos por vuestra infinita bondad y por los méritos
de él, que nos mantengáis siempre firmes y constantes en el amor a la Iglesia
Santa, y obedientes, a su cabeza visible, el Romano Pontífice. Amén.

GOZO
La Divina Majestad
Confianza en ti deposita.
Por tu amor y tu lealtad
A su honra y gloria infinita.

Ya que el Buen Dios te ha llenado


De poderío grande y fuerte,
Sé, Miguel, nuestro Abogado
En la vida y en la muerte.

CONSIDERACION
Se considera en este día la suma confianza que el omnipotente deposita en
su fidelísimo siervo, haciéndole secretario de los cacitos juicios de su
Providencia, encargándole los más graves y delicados negocios de ella. Este
soberano Príncipe fue, en sentir de Santos Padres y de expositores sagrados,

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quien, en nombre de Dios nuestro Señor, apareció a Abraham, y le anunció
la dichosa sucesión en Isaac; (Gen. 17, 22.) apareció a Moisés en el monte
Horeb, en la zarza misteriosa, (Ex. 3, 2) y también le entregó las Tablas de
la Ley en el Monte Sinaí. (Ex. 51, 18.) Cuando San Miguel, por orden de
Dios, pasó hiriendo de muerte a los primogénitos de los egipcios, en castigo
de la obstinación de Faraón, perdonó a los de los israelitas, cuyas casas vio
señaladas con sangre de corderos, símbolo de la sangre preciosísima del
Cordero Inmaculado. (Ex. 12, 15.) Le hizo Custodio y Guardián de aquella
joya preciosísima: la Santísima Virgen María, nuestra Señora. No parece,
sino que Dios, en su alta Providencia, crió al Santo Arcángel para ser
universal consuelo de todos los hombres, y en particular de cada uno. La
Santa Iglesia, convencida del valimiento ante Dios, de San Miguel, no ha
cesado de implorar su intercesión en favor de los mortales, en todos los actos
de nuestra vida.

ORACION
Poderosísimo Señor y Dios nuestro, que siempre os mostráis maravilloso en
vuestras obras: os damos gracias por el amor y confianza que mostráis a
vuestro siervo San Miguel Arcángel, al confiarle los negocios tan
importantes de vuestra divina providencia; por sus méritos os pedimos
rendidamente, que le encarguéis especialísimo cuidado de nuestras almas, a
fin de que en ellas no se malogre el valor de la sangre preciosa de vuestro
Hijo, nuestro Señor Jesucristo. Amén.

ELOGIOS
Encumbradísimo Príncipe San Miguel: R/: Líbranos del enemigo
Tú, que humilde acataste la divina voluntad al conocer
el misterio de la Redención del género humano
Tú, que cuando conociste la grandeza de la Madre de Dios, fervoroso la
amaste
Tú, que te sientes grandemente honrado al llamarte vasallo de la Madre del
Rey
Tú, que trabajaste incansable por la reedificación de la ciudad en que nacería
María
Tú, que libraste de Satanás al Sacerdote Jesús de Josedec, quien habría de
trabajar en esa reedificación
Tú, que eres solícito en servir a tu Augusta Soberana
Tú, que acudes con frecuencia a su trono de gloria y de misericordia
Tú, que siempre eres recibido con amor por la dulce Reina

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Tú, que consigues por su poderosa mediación cuanto pides en favor de la
Iglesia que custodias.

L/: Ruega por nosotros a Dios Uno y Trino,


R/: Para que seamos libres del enemigo maligno.

DIA QUINTO
ORACION
San Miguel Arcángel, firmísimo apoyo de la Fe, y Defensor invicto de la
Religión: tú, que eres el Patrón de la Iglesia Universal, alcánzanos, una fe
viva y animada por las buenas obras, una veneración profunda a nuestra santa
Religión, y una tierna y constante devoción a María Santísima, nuestra
augusta Reina y Señora; a fin de que, viviendo como verdaderos discípulos
de Jesucristo, obtengamos nuestra eterna salvación. Amén.

GOZO
De la Iglesia universal
Eres amparo y sostén:
Los libras de todo mal
Y le alcanzas todo bien.

Ya que el Buen Dios te ha llenado


De poderío grande y fuerte,
Sé, Miguel, nuestro Abogado
En la vida y en la muerte.

CONSIDERACION
El Arcángel San Miguel, a quien Dios destinó para que defendiera su honor
ultrajado, y para que llevara sobre la tierra su nombre admirable,
representando sus divinos atributos, fue también destinado por su divina
Majestad, para que fuera Patrón y defensor de toda la Santa Iglesia Católica.
Como si no quedara satisfecho el amor de nuestro divino Redentor,
entregando a San Pedro la Iglesia que fundara, para su gobierno y
propagación; queriendo hacernos más y más participantes de sus bondades,
destinó al Arcángel San Miguel, para que, de un modo invisible desempeñara
uno y otro cargo en la misma Santa Iglesia. Por esto, San Miguel, así como
en el Sinaí promulgó la Ley escrita, apartó a los israelitas de la idolatría; y
dio esfuerzo a Judit para que cortara la cabeza al formidable Holofernes,
quien soberbio injuriaba al pueblo de Dios: (Judit, 12, 20,) así también ha

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extendido la Ley de gracia, disponiendo los corazones de los hombres para
imprimirla en ellos. La Fe y la Religión han sido siempre el objeto principal
de su vigilancia. Su caridad se extiende a todos los mortales, trayendo a los
infieles, al conocimiento del verdadero Dios, y llamando y esperando a los
pecadores para que se conviertan y hagan penitencia de sus pecados.

ORACION
Bienaventurado San Miguel Arcángel, tú que no desprecias a quienes te
ruegan, ni desechas a los que en ti confían, ni te apartas de los que te aman;
sino que, defiendes a los humildes, animas a los castos, abrazas a los
inocentes, y socorres a los penitentes: guarda nuestra vida terrena y
condúcenos a la eterna, por la preciosa sangre de nuestro Señor Jesucristo.
Amén.

ELOGIOS
Honorabilísimo Príncipe San Miguel: R/: Líbranos del enemigo maligno
Tú, que fuiste Custodio y presidente de la antigua Sinagoga.
Tú, que consolaste y confortaste a nuestro Redentor en el Huerto de los
Olivos.
Tú, que fuiste constituido Custodio vigilantísimo de la Iglesia de Cristo.
Tú, que libraste a San Pedro de las cadenas y de la cárcel.
Tú, que eres Guardián y Defensor del Romano Pontífice.
Tú, que alegras a las Iglesias de los pueblos fieles.
Tú que eres secretario de la Divinidad.
Tú, que eres espanto y terror de los demonios.
Tú, que eres el Ángel de la paz.

L/: Ruega por nosotros a Dios Uno y Trino


R/: Para que seamos libres del enemigo maligno.

DIA SEXTO
ORACION
Todopoderoso y sempiterno Dios, que por vuestra grande misericordia y
deseo de nuestro bien, destinasteis al Arcángel San Miguel para que nos
guarde y proteja de todo mal, concédenos, que sepamos aprovecharnos de
esta gracia, para merecer la eterna felicidad. Amen.

GOZO

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Para combatir contigo,
Sea la Cruz nuestro estandarte,
La caridad nuestro abrigo
y la fe nuestro baluarte.

ya que el Buen Dios te ha llenado


De poderío grande y fuerte,
Sé, Miguel, nuestro Abogado
En la vida y en la muerte.

CONSIDERACION
La batalla que libró el Príncipe San Miguel en el cielo contra Lucifer, se ha
continuado en la tierra. Este enemigo de nuestra salvación, ha extendido su
imperio, valiéndose de todos los medios que su astucia y su malicia le
sugieren: la insurrección contra las autoridades, principalmente de la Santa
Iglesia, las vejaciones contra el clero y los fieles católicos, el vilipendio y
suspensión de las prácticas religiosas; la enseñanza anticatólica; las falsas
doctrinas; los espectáculos paganos, las modas indecentes, los paseos y
reuniones inmorales; la indiferencia criminal de muchos padres y madres de
familia: de todo esto se vale Satanás, para formar su corte y avasallar
pueblos, repúblicas y reinos. En el campo de batalla, tenemos dos banderas:
el Estandarte de la Santa Cruz, que es la insignia de nuestra Redención, y la
odiosa bandera rojinegra de Lucifer, tremolada a impulso de todos los vicios
y pasiones, principalmente de la soberbia y de la sensualidad. Los secuaces
de Satanás, son innumerables: invaden y cubren la superficie de la tierra;
llenan el aire, y recorren todo el mundo; excitan las pasiones, y ofrecen a los
mortales la copa del placer, para que beban sin sentir, el veneno de su
condenación. Así que, pongámonos bajo los auspicios de San Miguel, quien
nos guía con el Estandarte de la Santa Cruz; esa misma Cruz que portará el
día del juicio, para consuelo de los buenos y confusión de los impíos.

ORACION
San Miguel Arcángel, esforzado Príncipe de los ejércitos de Dios: desde hoy
nos acogemos con mayor fervor a tu amorosa protección, para que nos
alcances el triunfo sobre todos nuestros enemigos. Haz que nos abrase el celo
que te anima por el honor del Señor; y así, con tu saludable ayuda,
lucharemos sin descanso contra los enemigos de nuestra salvación, y
alcanzaremos el triunfo por la preciosísima Sangre de nuestro Señor
Jesucristo. Amén.

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ELOGIOS
Misericordioso Príncipe San Miguel: R/: Líbranos del enemigo maligno
Tú, que siempre andas en derredor de los fieles para protegerlos.
Tú a quien se atribuye haber movido las aguas de la Probática Piscina
dándoles virtud de sanar de las enfermedades.
Tú, que infundes valor a los pusilánimes
Tú, que das la victoria a los cristianos.
Tú. que visitas a los enfermos.
Tú que defiendes la fe de los cristianos.
Tú, que salvas a los náufragos que te invocan.
Tú, que eres fiador de los pecadores.
Tú, que intercedes por ellos para que alcancen el perdón.

L/: Ruega por nosotros a Dios Uno y Trino,


R/: Para que seamos libres del enemigo maligno.

DIA SEPTIMO
ORACION
Amabilísimo Señor y Dueño de nuestras almas: con el mayor reconocimiento
nos llegamos a vuestra divina presencia, para daros gracias porque os habéis
dignado concedernos por Patrón y Abogado a vuestro Siervo San Miguel
Arcángel, a fin de que no nos deje caer, ni en las redes de Satanás, ni en las
tentaciones del mundo y de la carne, para no caer después en las llamas del
infierno; concedednos por sus ruegos, saber seguir sus inspiraciones. Amén.

GOZO
Amor activo, ardoroso,
Nos tienes a los mortales.
Y procuras bondadoso
Librarnos de todos males.

Ya que el Buen Dios te ha llenado


De poderío grande y fuerte,
Sé, Miguel, nuestro Abogado
En la vida y en la muerte.

CONSIDERACION

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La consideración de este día es de grande consuelo para todos los mortales,
y en particular, para los devotos del Santo Arcángel; pues pernos de saber
que, a tan glorioso Príncipe, la Majestad divina le tiene encomendadas
nuestras almas, para que cuide de ellas, las proteja, guarde y dirija por el
camino seguro de la salvación. Por esto, este Príncipe señala a cada uno de
los hombres, un Ángel de guarda, el que nos cuida y aparta de los vicios, y
procura siempre librarnos de las redes infernales. Tomás de Cantimprato
certifica de un religioso dominico, llamado Cumano, y muy devoto de San
Miguel Arcángel, que, habiendo dado a su lavandera una túnica vieja, sin
haber pedido antes licencia para ello, cayó enfermo, y se moría sin recibir
los Santos Sacramentos. En esto, llegaron multitud de demonios, que querían
arrebatar aquella alma, para llevarla al infierno; pero presto acudió en su
ayuda San Miguel. Llenase la celda de una claridad admirable, y, animando
el Santo Arcángel al moribundo le dijo: " No temas, Cumano: yo soy Miguel,
y te defenderé de los demonios." A la vista de tan poderoso Protector,
huyeron los espíritus malignos, quedándose únicamente uno muy atrevido el
que, con los garfios de un tridente para llevarse al alma, por la túnica que
había dado; mas, al mandato y reprensión de San Miguel, también huyo. A
muchos de sus devotos, ha revelado nuestro Santo Arcángel, en premio de
su amor y devoción, la hora de la muerte.

ORACION
San Miguel Arcángel, Guardián de los cristianos y vencedor de los espíritus
malignos: tú, que tienes el encardo de conducir las almas al cielo,
restituyendo al paraíso de eternas delicias a los hombres que en Adán fueron
desterrados del paraíso terrenal: no nos dejes perecer en manos de nuestros
enemigos; defiéndenos de ellos con la Santa Cruz, que es tu signo glorioso;
y ruega porque se nos apliquen los méritos de la Sangre preciosísima y de la
santa Pasión de Jesucristo nuestro Señor, para cantar en tu compañía en el
cielo cánticos de eterna alabanza a Dios. Amén.

ELOGIOS
Piadosísimo Príncipe San Miguel: R/: Líbranos del enemigo maligno
Tú, que haces fértiles las tierras
Tú que refrenas el ímpetu de los demonios
Tú' que presentas a Dios nuestras oraciones
Tú' que amortiguas el fuego de las pasiones
Tú, que nos proteges y custodias en la vida
Tú que eres piadoso auxiliar de los moribundos
Tú, que presentas las almas en el tribunal divino

37
Tú que juzgas y valorizas sus obras
Tú, que conduces las almas justas al cielo

L/: Ruega por nosotros a Dios Uno y Trino,


R/: Para que seamos libres del enemigo maligno.

DIA OCTAVO
ORACION
Poderosísimo Señor y Dios nuestro, que quisisteis que vuestro siervo el
Arcángel San Miguel, fuese adornado de tantas prerrogativas y excelencias
tan maravillosas, que sobresaliera entre los ángeles y cautivase el corazón de
los hombres: os rogamos que por vuestra soberana piedad nos concedáis un
corazón limpio y ajeno a toda culpa, para que amándoos como debemos
disfrutemos de vuestra eterna gloria. Amén.

GOZO
En nuestro juicio postrero
Nuestra alma examinarás,
Y solemne y justiciero,
Sus obras estimarás.

Ya que el Buen Dios te ha llenado


De poderío grande y fuerte,
Sé, Miguel, nuestro Abogado
En la vida y en la muerte.

CONSIDERACION
Dios nuestro Señor ha engrandecido al Arcángel San Miguel,
condecorándolo con sublimes prerrogativas" El examina las almas de los que
mueren, y valoriza sus palabras: Jesucristo Señor nuestro le encomendará la
ejecución de cada sentencia de muerte contra el Anticristo; y ha sido
constituido Signífero o abanderado de Dios, para que lleve la insignia de
nuestra Redención, que es la Santa Cruz. El derecho de juzgar a las almas,
es propio de Jesucristo, según lo dice el Salmista: "¡Oh Dios! da tu juicio al
Rey, y tu justicia al Hijo del Rey. Lo que entienden los intérpretes, de
Jesucristo nuestro Señor, como Juez supremo de las almas. De tan excelsa
dignidad, ha sido hecho participante el Arcángel San Miguel. Por lo cual,
luego que Lucifer se rebeló contra Dios, él fue quien ejecutó la sentencia

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divina desterrándolo del cielo, y condenándolo a los infiernos, en unión de
los espíritus malignos que con él se rebelaron contra la Majestad de Dios.
(Apoc., 12, 9.) La dignidad de Signífero o abanderado entre los Romanos,
no se daba sino a los más gallardos de todos los soldados; los que iban vistosa
y ricamente ataviados, y consistía, no en llevar una simple bandera, sino la
insignia de toda una legión, y era un águila de oro macizo, colocada en el
remate de una lanza. San Miguel es Signífero, no de un emperador de la
tierra, sino del Rey de cielos y. tierra, Jesucristo nuestro Señor; y este gran
título está confirmado por la Santa Iglesia, cuando invoca a San Miguel con
ese nombre. El día del juicio final, el Arcángel San Miguel vendrá
presidiendo el ejército como Príncipe de las legiones angélicas, como
Vicario de Dios, y como el Ángel más digno de portar la insignia de nuestra
Redención. La Cruz que traerá San Miguel, derramará una luz preciosísima
y resplandeciente más que el sol. La santa Cruz es, por tanto, para San
Miguel, la insignia más noble de su destino, la vara de su judicatura, el cetro
de su Principado y la marca con que señalará a los escogidos.

ORACION
Engrandecido Príncipe San Miguel, por las insignes prerrogativas con que
has sido distinguido por nuestro Dios y Señor, dígnate de El alcanzarnos,
saber guardar fielmente sus Mandamientos, y borrar con lágrimas de
contrición, las faltas contra ellos cometidas. Amén.

ELOGIOS
Enaltecido Príncipe San Miguel: R/: Líbranos del maligno enemigo
Tú, que eres el supremo de los Ángeles de Dios.
Tú, que eres el Signífero de Dios.
Tú, que eres glorioso delegado de Dios para estimar las almas.
Tú, que eres Vindicador celosísimo del honor de Dios.
Tú, que eres Príncipe de los Príncipes celestiales.
Tú, que señalarás a los escogidos con la insignia de la Santa Cruz.
Tú, que constantemente ruegas a Dios por nosotros.
Tú, que fe empeñas en que llevemos una vida verdaderamente cristiana.
Tú, que vivamente deseas vernos para siempre en tu compañía en el cielo.

L/: Ruega por nosotros a Dios lino y Trino,


R/: Para que seamos libres del enemigo maligno.

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DIA NOVENO Y ULTIMO
ORACION
Misericordioso y compasivo Señor y Dios nuestro, por intercesión de vuestro
glorioso Príncipe San Miguel, os pedimos que os dignéis remediar nuestras
presentes necesidades, así públicas como privadas; que atendáis a las
súplicas y lágrimas, que en silencio derrama nuestra Madre la Santa Iglesia,
para la que pedimos le concedáis las justas libertades de que la han privado
nuestros enemigos. ¡Haced, buen Dios, que ya vuelva a nuestros altares el
amantísimo Jesús Sacramentado, y que ya jamás se separe de nosotros!
¡haced que lo amemos con todo nuestro corazón, lo mismo que a su
Santísima Madre, a cuyo patrocinio nos acogemos. Amén.

GOZO
Del Anticristo los lazos
Ya doquier se nos presentan,
Y sus secuaces, no escasos,
Hacernos caer intentan.

ya que el Buen Dios te ha llenado


De poderío grande y fuerte,
Sé, Miguel, nuestro Abogado
En la vida y en la muerte.

CONSIDERACION
El gran Príncipe San Miguel se levantará por ser el defensor de tu pueblo.
Así hablaba el ángel del Señor al Profeta Daniel, para consolarlo de la
aflicción que le causaban los males sin cuento que veía venir sóbrela Nación
del pueblo de Dios. (Dan. 10, 13 y 21.) Aquí nos vemos en nuestra Nación,
rodeados de innumerables males: en todas partes reinan la desolación y la
impiedad (Is. 17, 15) es sin límites la persecución a la Santa Iglesia
clausurando sus templos, desterrando a sus Pastores encarcelando y
asesinando a sus sacerdotes y a sus fieles. Parece renovarse la crueldad, la
tiranía y la inhumanidad contra el pueblo de Dios, como en tiempo de los
faraones, la persecución más dura, las más injustas recriminaciones contra
los cristianos, el odio más encarnizado contra Cristo y los suyos, de los
tiempos de Nerón y demás perseguidores de la Iglesia, han reaparecido en
nuestros días. Todo lo cual, no es sino castigo de nuestros pecados, y medio
de que se vale satanás para infundir terror en las almas más débiles, y para
intentar alejarse del verdadero Dios. Por tanto, pidamos humildemente a su
Divina Majestad, perdón de todas nuestras ingratitudes, y supliquémosle con

40
todas las fuerzas de nuestra alma, y nuestro corazón, que nos unifique y nos
fortaleza, a fin de saber defender santa y dignamente nuestra fe en Cristo
Rey, y a San Miguel Arcángel, que no nos deje caer en las mundanas
complacencias, y que nos alcance saber amar a Dios sobre todas las cosas,
ahora más que nunca, y ser fieles hasta el último momento de nuestra vida,
para merecer alabarlo eternamente en el cielo.

ORACION
Oh Dios y Señor nuestro, Padre de las misericordias y fuente de gracia, de
consuelo y de perdón: humildemente os pedimos por intercesión de la
Santísima Virgen María, Señora y Madre nuestra, y del glorioso San Miguel
Arcángel, que os dignéis aceptar complaciente, la novena que hemos
practicado en honor de vuestro esclarecido Príncipe, perdonarnos todos
nuestros pecados, así privados como públicos, tanto manifiestos, como
secretos, y llenarnos de vuestras gracias y misericordias, como prenda de que
nos concederéis el veros y alabaros para siempre en el cielo. Amen.

ELOGIOS
Gloriosísimo Príncipe San Miguel: R/: Líbranos del enemigo maligno
Tú, que en el fin del mundo trabajarás por la conversión y salvación de los
judíos.
Tú, que encabezarás el ejército angélico contra el Anticristo.
Tú, que pelearás por Cristo y los cristianos.
Tú, que privarás al Anticristo de todo valimiento.
Tú, que lo despojarás de toda fortaleza.
Tú, que lo vencerás y le causarás la muerte.
Tú, que lo sepultarás en los abismos infernales.
Tú que convocarás a juicio a vivos y muertos.
Tú que serás Portador del estandarte de la Santa Cruz delante del Juez
supremo.

L/: Ruega por nosotros a Dios Uno y Trino,


R/: Para que seamos libres del enemigo maligno.

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42
CUARESMA EN HONRA DEL PRÍNCIPE SANTÍSIMO Y
PODEROSÍSIMO SAN MIGUEL ARCÁNGEL
PATRONO DE LA UNIVERSAL IGLESIA, DEFENSOR
AMATÍSIMO DE LAS ALMAS Y ABOGADO ESPECIALÍSIMO
PARA ALCANZAR LA SALVACIÓN

Compuesta por el Rev. P. Dr. D. Pedro Ramírez del Castillo, Cura


propio del Sagrario Metropolitano y de la Iglesia Parroquial del mismo
Santo en Pachuca.

Con Licencia Eclesiástica


Por los Herederos de la Viuda de Francisco Rodríguez Lupercio, año
de 1717.
Y su original en Puebla de los Ángeles, en la Imprenta de la Viuda de
Miguel de Ortega y Bonilla. Año de 1754

ADVERTENCIAS
Esta Cuaresma del Santo Arcángel empieza el 14 de agosto, que es la víspera
de la Asunción de Nuestra Señora, y se termina en la víspera de la Fiesta de
San Miguel, inclusivamente hay cuarenta y seis días, para esto, se evitará
hacer la penitencia o ayuno seis domingos, para que den 40 días de ayuno y
oración.

Por la señal ✠ de la Santa Cruz, de nuestros ✠ enemigos, líbranos


Señor ✠ Dios nuestro. En el nombre del Padre, y del Hijo ✠, y del Espíritu
Santo. Amén.

ORACIÓN PREPARATORIA
Gloriosísimo Miguel, príncipe de los ejércitos celestiales, refugio de las
almas, destructor de los espíritus malignos, ciudadano de Dios, capitán
admirable después de Cristo, de gran excelencia y virtud; líbranos a todos
los que a ti clamamos de toda adversidad y haz con tu precioso oficio y
dignísima intercesión, que aprovechemos en el servicio del Señor. Amén.

DÍA PRIMERO
ALABANZAS
¡Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel!
Tú eres Emperador de la Milicia de los Ángeles,
tu eres Cumbre fiel del Ejército Celestial,
tu eres defensor poderosísimo de Dios.

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-Ahora se dice lo siguiente, que es para todos los días:

L/: Ruega por nosotros a la Divina Majestad ¡Oh Santísimo Miguel!


Príncipe de la Iglesia.
R/: Para que seamos dignos de las promesas de Cristo.

ORACIÓN: Omnipotente y sempiterno Dios, que por tu suma clemencia


destinaste para la salud de los hombres al gloriosísimo príncipe de tu Iglesia
San Miguel Arcángel, concédenos, que, por su intercesión y eficaz auxilio,
merezcamos ahora ser defendidos de todos nuestros enemigos, y en la hora
de nuestra muerte, seamos libres y presentados benignamente ante el trono
de su majestad excelsa. Amén.

ORACIÓN PARA TODOS LOS DÍAS


¡Oh Soberano Arcángel! ¡Oh Excelentísimo Príncipe de la Corte Celestial!
¿Quién no os será muy devoto? ¿Quién no os servirá con gran cuidado, si de
esta manera pagáis los servicios que se os hacen? Mas, para que yo os ame,
basta saber el amor que nos tenéis, a que no puedo corresponder con igual
amor; para que os sirva no es necesario prometerme nuevos favores, con los
pasados me tenéis más obligado de lo que jamás podré pagar ni reconocer,
pero ya que no puedo con obras responder a tantas mercedes, recibid palabra
y afectos. Gracias os doy, ¡oh excelso y sublime espíritu!, porque
defendisteis la honra y gloria de mi Señor Jesucristo y por todos los servicios,
que en toda la vida le hicisteis a Él y a su Santísima Madre. Gracias os doy
por el Ángel que habéis destinado para mi guarda y por los otros beneficios
generales y particulares que Vos mismo, o por medio de vuestros Ángeles
me habéis hecho, los cuales no conozco bastante en esta vida, ni los puedo
debidamente agradecer, y por eso pido y suplico al Ángel de mi guarda, que
en mi nombre os los agradezca, y juntamente los que habéis hecho a toda la
naturaleza humana y principalmente a la Santa Iglesia de que soy miembro.
Gozóme de todos los privilegios, gracias y prerrogativas, dignidades y dones
naturales y sobrenaturales con que el Señor os ha honrado y enriquecido, y
doy al Señor eternas gracias por ellos, porque así quiso exaltaros y haceros
su privado y favorecido entre todos los Ángeles; defendedme, ¡oh
valerosísimo capitán de los celestiales ejércitos!, enviad en mi socorro a
vuestros soldados, para que me defiendan de Satanás y sus Ángeles y no me
rinda a sus embates y tentaciones. Mandad a vuestros Ángeles que me guíen
para que no ande errado, que me alumbre para que no camine ciego y que
pongan sus manos para que no tropiecen mis pies en el camino peligroso de
esta vida; asistid con vuestros Ángeles a mi muerte y alcanzadme del Señor,

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contrición verdadera de mis culpas, para que, presentada mi alma en vuestro
tribunal, merezca ser llevada en vuestras manos ante el trono de la Santísima
Trinidad y entrar en la posesión de la gloria donde alabe al Señor para
siempre y os dé perpetuas gracias, por haber conseguido, con vuestra
intervención, la eterna bienaventuranza. Amén.

GOZOS
Pues lleváis la voz de Dios
Como el ministro más fiel,
Tu voz seguimos, Miguel,
Diciendo «¿Quién como Dios?».

Sois el Príncipe Miguel,


Que cual valiente adalid
Venciste en gloriosa lid
Al arrogante Luzbel:
Y pues triunfaste de él
Con sólo el nombre de Dios:

Sois el ministro más fiel,


Protector del Cristianismo,
Que os encargó el Altísimo
Que cuidaseis siempre de él:
Y del mundo y de Luzbel
Le defendéis con tu voz:

Sois celoso defensor,


De la Iglesia fiel custodio,
Defendiéndola del odio
Del demonio engañador,
Y pues todo ese valor
Debéis al nombre de Dios.

Sois especial enemigo


De todo error y herejía,
Pues ni de noche ni de día
Jamás podrá hallar abrigo,
Y pues Dios le vence contigo
Y vos con la voz de Dios.

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Sois de la fe el oráculo,
La que nunca podrá caer,
Por más que haga Lucifer
Desde su último habitáculo;
Y pues es débil obstáculo
Para no seguir tu voz.

Sois abogado piadoso


De todas las almas fieles,
Proveyéndolas de bienes
Ante el Juez justo y celoso,
Y pues que sois tan poderoso
Como lo es también tu voz.

Sois el Ángel enviado


A Juan Evangelista, siervo de Dios,
Para darle vos, la Voz
De profeta que ha anunciado:
«Y pues bienaventurado
El que oye la voz de Dios».

Sois el Príncipe armado


Con las armas de la Cruz,
Armas de Cristo Jesús,
Con las que nos han signado,
Y con ellas siempre has triunfado
A honor y gloria de Dios.

Al fin que sois compañero


De las otras seis lumbreras
Que arden en sus esferas,
Y sois de ellas el primero,
Que del Dios verdadero
Es el trono que nos dais vos.

Pues lleváis la voz de Dios


Como el ministro más fiel,
Tu voz seguimos, Miguel,
Diciendo «¿Quién como Dios?».

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ANTÍFONA: Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel, acuérdate de
nosotros, y aquí y en cualquier parte ruega por nosotros al Hijo de Dios.

L/: En presencia de los Ángeles te alabaré, Dios mío.


R/: Te adoraré en tu santo Templo, y confesaré tu santo Nombre.

ORACIÓN: Oh Dios, que con admirable orden dispones los ministerios de


los Ángeles y de los hombres, concédenos benigno que nos amparen en la
tierra mientras vivimos aquellos que nunca cesan de servirte oficiosos en el
Cielo. Por Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

DÍA SEGUNDO
ALABANZAS
Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel,
tu eres amantísimo intercesor de los hombres para con Dios,
tu eres la suavísima guía de los espíritus justos,
tu eres tres veces Santísimo y digno de ser alabado,
tu eres protector vigilantísimo de los cristianos.
-Lo demás como el día primero.

DÍA TERCERO
ALABANZAS
Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel,
tú eres ministro obedientísimo del Solio de la Santísima Trinidad,
tú eres quien nos envía diligentísimamente a los Santos Ángeles para
nuestra guarda,
tu eres el gran Gobernador de la Milicia Sagrada.

DÍA CUARTO
ALABANZAS
Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel,
tu eres principio de todos los caminos de Dios, corona y gloria de los
Ángeles,
tu eres gran Prelado del Paraíso,
Tu eres Tutor de la fé de los cristianos,
tu eres siervo muy fiel de la Inmaculada Virgen Santísima.

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DÍA QUINTO
ALABANZAS
Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel,
tu eres el defensor de las almas y traes al camino de la verdad a los
perdidos,
tu eres el General de las escuadras del Señor de los ejércitos,
tu eres el que asistes con el incensario de oro junto al Altar de Dios,
tu eres el que arrojasteis al dragón cruel hasta los abismos,
tu eres el que desterrasteis del Alcázar Celestial al capitán de la soberbia
con sus soldados rebeldes.

DÍA SEXTO
ALABANZAS
Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel,
tu eres Asesor nobilísimo de la Trinidad Beatísima,
tu eres protector amantísimo de la buena fama,
tú eres perseguidor severísimo de los espíritus soberbios.

DÍA SÉPTIMO
ALABANZAS
Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel,
Tu eres consolador piadosísimo de los tristes,
tu eres defensor nobilísimo de los huérfanos y viudas,
tu eres ilustrador esplendísimo de las criaturas angélicas,
tu eres espejo purísimo de la inefable hermosura de Dios.

DÍA OCTAVO
ALABANZAS
Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel,
tu eres quien ha de resonar terrible con el clarín tremendo en el día del
juicio,
tu eres el embajador esclarecido de Dios para las almas justas,
tu eres el Maestro Sapientísimo de todos los ángeles,
tu eres el espíritu ventajosísimo de la Sabiduría y Entendimiento.

DÍA NOVENO

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ALABANZAS
Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel,
tu eres el glorioso príncipe que recibe todas las almas,
tu eres el grande e invictísimo Vicario del Cielo,
tu eres el ejecutor obedientísimo de la voluntad Divina,
tu eres uno de los primeros Príncipes cercanos al Sumo Bien.

DÍA DÉCIMO
ALABANZAS
Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel,
tu eres Predicador fervorosísimo de la Magnificencia de Dios,
tu eres Gobernador providentísimo de todo el mundo,
tu eres la Estrella de oro que llega hasta el fin del mundo

DÍA DÉCIMO PRIMERO


ALABANZAS
Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel,
tu eres gloriosa luz de la Iglesia Triunfante,
tu eres incesable Patrón de la Iglesia Militante,
tu eres el espíritu de los labios del Señor de las virtudes,
tu eres el que tienes el sello de la salvación de los predestinados de Dios.

DÍA DÉCIMO SEGUNDO


ALABANZAS
Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel,
tu eres el que ha de cargar el Estandarte de la Cruz de Cristo en el día del
juicio,
tu en este tiempo has de defender muy poderosamente a los hijos de Dios
tu eres quien, con el cuchillo de tu poder, ha de quitar la vida al más malo
de los hombres, el Anticristo,
tu eres por quien los Ángeles del Señor, bendicen al Señor.

DÍA DÉCIMO TERCERO


ALABANZAS
Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel,
por ti, los Principados y Potestades se alegran y gozan en Dios,

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por ti, fue quebrantada la soberbia de Lucifer,
por ti, los Santos Ángeles glorifican a la Santísima Trinidad,
por ti, los Querubines y Serafines, temblando, adoran a Jesús, Cordero
Inmaculado.

DÍA DÉCIMO CUARTO


ALABANZAS
Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel,
por ti, es exaltada la hora de Dios en los cielos
por ti, se obran muchas maravillas en el cielo y en la tierra,
por ti, la Corte Celestial adora al Hijo de Dios Encarno,
por ti, los espíritus y almas de los justos, alaban eternamente a Dios Trino y
Uno.

DÍA DÉCIMO QUINTO


ALABANZAS
Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel,
Por ti, los reyes fieles consiguen los trofeos y victorias,
por ti, los Capitanes del ejército cristiano vencen y triunfan,
por ti, da Dios a los hombres fiel virtud, sabiduría y gracia iluminante,
por ti, luego que bajaste del cielo, el mar brama, y la tierra tiembla.

DÍA DÉCIMO SEXTO


ALABANZAS
Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel,
Por ti, las escuadras de las naciones infieles son avergonzadas y
confundidas,
por ti, el Emperador Rodolfo fue aclamado emperador y César,
por ti, el Primer Rey de los Godos, fue nombrado católico,
por ti, el invictísimo Rey de España, es guarnecido con ambos escudos.

DÍA DÉCIMO SÉPTIMO


ALABANZAS
Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel,
por ti, el Imperio de los cristianos es conservado y aumentado
católicamente,

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a ti encomendó Dios el cuidado del linaje humano,
a ti es dada perpetuamente honra celestial,
a ti obedecen humildemente los Patriaras y Profetas.

DÍA DÉCIMO OCTAVO


ALABANZAS
Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel,
A ti, los Santos Mártires de toda su voluntad bajan la cabeza,
a ti, los Confesores y las Vírgenes amablemente se glorifican,
a ti, la Corte de los Arcángeles obedecen para siempre,
a ti, es encomendada fuertemente la gloria de la Santísima Trinidad.

DÍA DÉCIMO NOVENO


ALABANZAS
Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel,
a ti son claramente revelados los misterios del cielo,
a ti, es cometido admirablemente el poder de Dios,
tu mereciste el Principado de la Milicia Celestial.

DÍA VIGÉSIMO
ALABANZAS
Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel,
Tu, con tu gran fortaleza es la guerra, ganaste la Victoria,
tu apareciste victorioso en el acatamiento de Dios,
tu viniste como Ángel de la paz en nuestras habitaciones,
tu desterraste al abismo las guerras sangrientas.

DÍA VIGÉSIMO PRIMERO


ALABANZAS
Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel,
tu bajasteis con velocidad en ayuda al pueblo de Dios,
tu hicisteis dulcemente grandes beneficios a los pueblos fieles,
tu resplandeciste admirablemente vestido de la hermosura de Dios,
tu apareciste Imagen y semejanza de Dios vivo.

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DÍA VIGÉSIMO SEGUNDO
ALABANZAS
Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel,
tú guías las almas al Purgatorio de la alegría, mediante tu Santa Oración,
tu eres esperanza, salud y honra de todos lo que recurren a ti,
tu vestisteis la desnudez de Adán y lo redujiste a la penitencia,
tu elevasteis al Cielo el sacrificio de Abel y humildemente los ofreciste
delante de Dios.

DÍA VIGÉSIMO TERCERO


ALABANZAS
Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel,
tu guiaste al justo Noé para que entrara en el Arca, y después del diluvio le
sacaste,
tu confundiste las lenguas de los gigantes soberbios y los dividisteis en los
reinos,
tu liberaste a la sinagoga del enojo de Dios y la cargaste sobre las olas,
tu prometiste a Abrahán el hijo de su vejez, y le revelaste los juicios de
Dios contra Sodoma.

DÍA VIGÉSIMO CUARTO


ALABANZAS
Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel,
tu liberaste al Santo Isaac del cuchillo de su Padre y le apareciste dos veces,
tu confortaste a Elías el justo con el manjar celestial y lo hiciste subir en el
carro de fuego,
tu en un aliento suave y benigno, aparecisteis dulcemente al mismo Elías en
el monte de Dios, llamado Horeb.

DÍA VIGÉSIMO QUINTO


ALABANZAS
Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel,
tu libraste a Jacob siete veces y le hiciste ver en sueños la escala que
llegaba al cielo,
tu guardaste al patriarca José en la cárcel y le revelaste los divinos
misterios,
tu le levantaste y pusiste en el trono del Faraón e imperio de todo Egipto.

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DÍA VIGÉSIMO SEXTO
ALABANZAS
Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel,
tu te apareciste a Moisés en la zarza y le diste las leyes en el monte Sinaí,
tu castigasteis a todo Egipto y quitasteis la vida a sus primogénitos,
tu guiaste al Pueblo de Israel por medio de la mar y ahogaste en las aguas
al ejército del Faraón.

DÍA VIGÉSIMO SÉPTIMO


ALABANZAS
Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel,
tu apareciste a los hijos de Israel por cuarenta años con el maná del Cielo, y
diste agua sacada de una piedra,
tu guiaste a la tierra abundante de leche y miel, y diste reinos y provincias
en que habitasen,
tu guarneciste al pueblo de Dios con armas, consejos, revelaciones,
profecías y victorias.

DÍA VIGÉSIMO OCTAVO


ALABANZAS
Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel,
tu conservaste al pueblo de Dios en la columna de fuego por la noche y en
la nube lúcida por el día,
tu despojaste a Amalec en obsequio de los hebreos,
tu adornaste con los rayos de luz el rostro de Moisés.

DÍA VIGÉSIMO NOVENO


ALABANZAS
Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel,
tu detuviste las corrientes del Jordán y demoliste la muralla de Jericó,
tu hiciste para la luna y el sol en la guerra de Josué contra Gabaón,
tu trasladasteis a Habacuc, llevándolo a Daniel en el lago de los Leones,
cuyas bocas cerraste.

DÍA TRIGÉSIMO

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ALABANZAS
Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel,
tu detuviste el cuchillo terrible al impío Balaán,
tu armaste para la guerra a Barac, Débora, Gedeón y Sansón,
tu hiciste invisible al Santo Enoc, lo apartasteis de los hombres, y lo
llevasteis al Paraíso.

DÍA TRIGÉSIMO PRIMERO


ALABANZAS
Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel,
tu eres quien, en una noche, le quitó la vida a ciento ochenta mil asirios,
tu conservaste fiel al Pueblo de Dios, cautivo en Babilonia, y lo restituiste
libre a Jerusalén,
tu conservaste intacta a Judith en medio de sus enemigos.

DÍA TRIGÉSIMO SEGUNDO


ALABANZAS
Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel,
tu libraste a David de las manos de Goliat,
tu confortaste con tu presencia a Samuel,
tu libraste al pueblo hebreo del poder de Antíoco y de innumerables tiranos.

DÍA TRIGÉSIMO TERCERO


ALABANZAS
Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel,
tu hiciste que, con azotes, el soberbio Heliodoro reconociera el enojo de
Dios,
tu destinaste a San Rafael Arcángel para que guardara a Tobías, conservase
vivo a Jonás en el vientre de la ballena,
tu enseñaste en visiones a Ezequiel y Daniel, profetas.

DÍA TRIGÉSIMO CUARTO


ALABANZAS
Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel,
tu asististeis invisiblemente a la Virgen y la llevaste corporalmente al
Empíreo,

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tu enviasteis los coros de los Ángeles a que cantasen gloria en el
nacimiento de Cristo,
tu levantasteis y confortasteis dulcemente tres veces a nuestro Redentor y
Señor, en el Huerto.

DÍA TRIGÉSIMO QUINTO


ALABANZAS
Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel,
tu el primero entre los Ángeles de paz, guardasteis la Iglesia en la Pasión de
Cristo, Señor nuestro.
tu enviaste los Ángeles que asistieran al Hijo de Dios en el desierto,
tu en la Ascensión del Señor, hiciste sabidores a los Apóstoles de la
segunda venida de Cristo, Señor nuestro por medio de los Ángeles.

DÍA TRIGÉSIMO SEXTO


ALABANZAS
Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel,
tu eres quien aprisionó al dragón antiguo y le encerró por mil años en la
cárcel,
tu eres quien no puede repeler ni despreciar a los que en ti confían, ruegan
y te aman,
tu eres quien todos los días presenta la Sacratísima Hostia ante el altar de
Dios en el acatamiento de su Divina Majestad.

DÍA TRIGÉSIMO SÉPTIMO


ALABANZAS
Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel,
tu libraste al príncipe de los Apóstoles, San Pedro, de las manos de
Herodes, y quitaste la vida al mismo Herodes,
tu despertaste del sueño al mismo Apóstol,
tu rompiste sus prisiones y lo sacaste de la cárcel.

DÍA TRIGÉSIMO OCTAVO


ALABANZAS
Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel,

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tu revelaste a San Juan Evangelista los divinos misterios en la Isla de
Patmos,
tu amonestaste a San Felipe Apóstol de la conversión del etíope,
tu le llevaste a la Ciudad de Azoto.

DÍA TRIGÉSIMO NOVENO


ALABANZAS
Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel,
tu eres por quien el Seráfico San Francisco fue señalado con las cinco
Llagas,
tu eres quien con gran libertad y confianza pide sinceramente por sus
devotos a la Majestad suprema del cielo y tierra,
tu eres quien intercede con Cristo nuestro Señor en los peligros de los
pecadores.

DÍA CUADRAGÉSIMO
ALABANZAS
Príncipe gloriosísimo San Miguel Arcángel,
tu humildemente suplicas al Trono de la Santísima Trinidad por la
conversión de los pecadores,
tu dulcemente ruegas a la Santísima Virgen en las aflicciones de los
cristianos,
tu eres quine después de la última hora de esta vida, hemos de comparecer
primeramente para que no se nos haga notorio el decreto y sentencia divina.

LAVS DEVS

56
57
OFICIO PARVO
DEL GLORIOSO ARCÁNGEL SAN MIGUEL

Compuesto por un piadoso Varón de la Orden del Cister, redactado de


algún modo en presencia de los Ángeles con inspiración en honor a San
Miguel Arcángel, ahora con la devoción aumentada.

Dado en Porrentruy por Guillermo Darbellay en 1632 con permiso de


los Superiores.

Traducción del Catedrático Erick Galindo Del Cid, licenciado y


profesor de Lengua Latina de la Real Universidad de San Carlos de
Guatemala.
Año de 2021

A MAITINES

V: Señor abre mis labios.


R: Y mi boca anunciará tu alabanza.

V: Señor ven en mi ayuda.


R: Señor apresúrate a socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo…

-O desde septuaginta hasta pascua:

Alabado seas Señor Rey de eterna gloria.

HIMNO
Invicto Miguel
de las milicias celestiales,
que grandes gestas obrasteis,
te cantamos himnos de alabanza.

ANTÍFONA:
Miguel guía o conductor al paraíso, a quien aclaman las milicias
angelicales, intercede por nosotros ante el señor.

58
ORACIÓN
Oh Dios, de cuya claridad luminosa san miguel sobresale, te rogamos
intercede para que como por tu virtud mereció las moradas celestes, así
obtengamos mostros con estas suplicas la vida eterna, por Cristo señor
nuestro. Amén.

A LAUDES

V: Señor ven en mi ayuda.


R: Señor apresúrate a socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo…

-O desde septuaginta hasta pascua:

Alabado seas Señor Rey de eterna gloria.

HIMNO
primero a los ángeles rebeldes
apóstatas soberbios,
en tremendo y victorioso combate
al tártaro arrastraste.

ANTÍFONA
Y se desarrolló una gran batalla en el cielo, Miguel y los ángeles suyos
combatían al dragón, y el dragón luchaba con sus ángeles, pero fueron
debilitados y no quedo lugar para ellos en el cielo. y asó fue abatido aquel
descomunal dragón, serpiente antigua, llamada diablo y satanás.

V: Bajo tu sombra protégeme San Miguel.


R: De la faz de mis enemigos ocúltame.

ORACIÓN
Oh Dios cuyo glorioso Arcángel tuyo Miguel expulsó del cielo al apostata y
soberbio lucifer y sus ángeles, envía a tu mismo ángel para que me defienda
de los diabólicos sobresaltos en la vida y en mi muerte, y alcance la vida
eterna. amén.

59
A PRIMA

V: Señor ven en mi ayuda.


R: Señor apresúrate a socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo…

-O desde septuaginta hasta pascua:

Alabado seas Señor Rey de eterna gloria.

HIMNO
Los primeros antepasados afligidos,
después de un tiempo confortados,
por el hijo de Dios,
estarán salvados.

ANTÍFONA
El príncipe del reino de los persas permaneció veintiún días, pero no
obstante Miguel Arcángel príncipe grande, quien está con tu pueblo será mi
auxilio.

V: San Miguel Arcángel.


R: Ruega por nosotros a Dios.

ORACIÓN
Oh Dios, por cuya inefable bondad te has dignado enviar a tu arcángel San
Miguel para nuestra defensa, te suplicamos que por intercesión de su
angélico sufragio nos libres de muerte súbita y de la condenación eterna y
hagas que estemos en tu reino y con el mismo arcángel y todos los santos te
alabemos y glorifiquemos por siempre. Amén.

A TERCIA

V: Señor ven en mi ayuda.

60
R: Señor apresúrate a socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo…

-O desde septuaginta hasta pascua:

Alabado seas Señor Rey de eterna gloria.

HIMNO
Guiando a la grey de Israel
en tu presencia por muchos años
ha sido protegida y ha sido llevada
a la tierra prometida.

ANTÍFONA (Éxodo 23:20)


Enviaré mi ángel para que te preceda y te guarde en el camino y te
introduzca en el sitio que te preparé.

V: Toma tus armas y tu escudo ¡Oh San Miguel!


R: Y levante a auxiliarme.

ORACIÓN
Oh Invicto general y Príncipe de las milicias del Señor, San Miguel, ven en
auxilio del alma mía para que sea preservada de los peligros de sus enemigos:
carne, mundo y demonio, y así como guiaste al pueblo de Israel por el
desierto, así también seas mi guía y compañero por el desierto de este mundo
mientras me lleves seguro hasta la tierra de la vida eterna. Amén.

A SEXTA

V: Señor ven en mi ayuda.


R: Señor apresúrate a socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo…

-O desde septuaginta hasta pascua:

Alabado seas Señor Rey de eterna gloria.

61
HIMNO
Tu que has sido invitado
a presidir la sinagoga,
ahora has sido constituido
como protector de la Iglesia Universal.

ANTÍFONA
Príncipe gloriosísimo Miguel, Capitán de las milicias celestiales, defensor de
las almas, vencedor de los malos espíritus, después de cristo guía de la iglesia
de dios con admirable y grande excelencia y virtud, todos clamamos porque
nos libres de toda adversidad, haz que sea útil para el culto de dios este tu
preciosísimo oficio y una dignísima oración.

V: Ruega por nosotros San Miguel.


R: para que seamos dignos de alcanzar las promesas de Cristo

ORACIÓN
Omnipotente y Sempiterno Dios, que, para la salvación de la naturaleza
humana, y por tu suma clemencia has enviado al admirable San Miguel
Arcángel príncipe de tu iglesia, concede propicio que, en defensa de nuestra
salvación, merezcamos ser liberados eficazmente de todos los enemigos y en
nuestra muerte de toda tentación y seamos presentados por él ante tu excelsa
majestad beatífica. por cristo nuestro señor. Amén.

A NONA

V: Señor ven en mi ayuda.


R: Señor apresúrate a socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo…

-O desde septuaginta hasta pascua:

Alabado seas Señor Rey de eterna gloria.

HIMNO

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A las mentes libres del cuerpo
tu aceptas benigno,
dichoso aquel que te tome
por su protector.

ANTÍFONA (Josué 5.13)


Mientras Josué estaba en los alrededores de la ciudad de Jericó alzó los ojos
y vio delante de si a un varón que estaba de pie con la espada desenvainada,
llegose a él y le dijo: ¿erres de los nuestros o de los adversarios, a lo cual él
respondió: de ningún modo soy lo que piensas, yo soy el caudillo de los
ejércitos del señor que acabo de llegar.

V: levántate en mi defensa San Miguel.


R: Y acoge mi alma.

ORACIÓN
Oh victorioso triunfador, San Miguel Arcángel, humildemente te ruego, que
el día de la partida de mi alma, así como has estado en todo peligro, máxime
aquellos que te amaron y fueron devotos, te suplico yo también con tus
ángeles y tu ejército, estar presente para socorrerme y defenderme y acoger
mi alma en tus manos benditas, y ser conducido dignamente al reino de los
cielos. Amén.

A VÍSPERAS

V: Señor ven en mi ayuda.


R: Señor apresúrate a socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo…

-O desde septuaginta hasta pascua:

Alabado seas Señor Rey de eterna gloria.

HIMNO
En provecho de los fieles
tu derribas al hostil anticristo,
con la trompeta llamarás a los muertos

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cuando los juzgue Cristo.

ANTÍFONA (Daniel 12, 1 - 2)


Y en aquel tiempo se levantará Miguel, gran príncipe, quien está a favor o
en defensa de tu pueblo o nación, y vendrá un tiempo como en el cual no ha
habido desde que comenzaron a existir las naciones hasta aquel día. Y en
aquel tiempo tu pueblo será salvado todo aquel que se hallare escrito en el
libro. y la multitud de aquellos que descansan en el polvo de la tierra,
despertará: unos para bien y otros para la ignominia.

V: Por mandato del mismo Dios y por la voz del Arcángel.


R: Descenderé del cielo.

ORACIÓN
Oh Glorioso Príncipe, Arcángel San Miguel, que en la batalla has sobresalido
o vas al frente, por tu divina fortaleza te has distinguido y dispuesto con otras
tantas virtudes llevadas, Dios ha querido enviarte con los otros ángeles
suyos, no sólo en los cielos sino también en la tierra para ser amado y tu
memoria predicada y venerada finalmente; ya desde el comienzo de la
creación se han demandado o solicitado tus honorables requerimientos o
trabajos al presentar los sacrificios, humildemente te ruego me consigas una
buena y santa muerte, y así con pleno sentimiento, fe intachable y firme,
buena esperanza y caridad perfecta yo descanse y sea elevado a la celestial
Jerusalén. Amén.

A COMPLETAS

V: Vuélvenos a ti Dios, nuestro salvador.


R: Y apártanos de tu ira.

V: Señor ven en mi ayuda.


R: Señor apresúrate a socorrerme.

Gloria al Padre, y al Hijo y al Espíritu Santo…

-O desde septuaginta hasta pascua:

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Alabado seas Señor Rey de eterna gloria.

HIMNO
En gloria triunfante llevas
por delante la cruz de Cristo,
y conduces al cielo a los bienaventurados
y al tártaro a los malignos.

ANTÍFONA (Mateo 13, 41 - 43)


Al final de los tiempos serán enviados los ángeles y separarán los malos de
en medio de los justos, y los enviarán al horno de fuego. ahí será el llanto y
el estridor de dientes.

V: El trofeo de la Cruz será portado al frente por el Arcángel Miguel.


R: Cuando el Señor venga a reinar.

ORACIÓN
¡Oh Príncipe de las Milicias Celestiales y portaestandarte de la asamblea, san
miguel, ángel piadosísimo, arcángel gratísimo, general de alta jerarquía! uno
toda intención en preservación mi cuerpo y mi alma. Encomiéndote
especialmente después de Dios y la Madre de Dios el cuidado de mi vida y
mi muerte. Te elijo hoy y diariamente en presencia de las milicias celestes
como patrono, protector y abogado. por lo tanto, te suplico para poder gozar
de aquella gloria para este propósito mío y gratamente me encuentres sincero
este afecto mío hacia ti. ¡Oh siervo de Dios, excelso San Miguel! yo te saludo
una y mil veces, yo te venero y te invoco, yo en aumento del gozo y la gloria
ofrezco todo acto bueno y todo lo que pueda ofrecer al arca del tesoro de la
bienaventuranza del dulcísimo Corazón de Jesús. Gracias doy al mismo Dios
nuestro por la bendición con que te distinguió sobre los otros ángeles suyos
y con ello fueses invocado, manifestado, honrado y exaltado según su
voluntad. Permanece conmigo ahora y siempre, y principalmente al fin de
mi vida y en mi misma muerte con encomio te encomiendo. Así pues, me
consueles, confortes y protejas. ruega por el aumento de mi fe, esperanza y
caridad, y que ni en vida ni en muerte me desvíe de la santa fe católica, ni
caiga en la desesperación, ni que presuma de mis obras buenas ni los dones
con que he sido favorecido. consígueme el total perdón de tos mis pecados y
obtener un espíritu bueno y la santa gracia para una perfecta reconciliación
rogar y gozar, para que yo sea un hombre según el corazón de Dios, y jamás
ofenderle. Consígueme una verdadera y profunda humildad y todas las
virtudes, obtén para mí con tus gloriosas oraciones y méritos para que haya

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todo un cambio en mi alma y salga de lo malo, y alcance yo la vida eterna.
Además, te ruego me obtengas tú, ministro de la ilustre, honorable y
grandiosa divinidad seas benigno conmigo en el último día lleves mi alma
en tu seno santísimo y me conduzcas con mi Ángel custodio y tus ángeles
con gozo al descanso eterno. amén.

RECOMENDACIÓN:
Haciendo las oraciones canónicas con devoción
he dicho ¡Oh San Miguel!
tu oficio, te suplico me asistas en la agonía y muerte,
y me guíes a la celestial morada.

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CATENA ÁUREA O DUODENARIO, OSEA,
DÍA VEINTE Y NUEVE DE CADA MES AL GLORIOSÍSIMO
PRÍNCIPE SAN MIGUEL ARCÁNGEL
PARA IMPLORAR EL PATROCINIO Y FAVOR DEL SANTÍSIMO
ARCÁNGEL, Y DE LOS NUEVE COROS ANGÉLICOS.

Compuesto por el P. francisco Javier Lazcano, de la Compañía de


Jesús
México. 1803

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA TRINIDAD


Altísimo y Supremo Dios, Padre, Hijo y Espíritu Santo, Uno en esencia y
Trino en persona, a cuya Majestad inefable reconozco, adoro y reverencio
con el más humilde y afectuoso rendimiento, dando a vuestra excelsa
soberanía, fervorosísimas gracias, por los infinitos beneficios con que
ensalzó vuestra divina mano a las tres Angélicas Jerarquías, limpísimos
espejos, que representan vuestro inmenso poder, sabiduría y amor,
especialmente por haber levantado al Arcángel Miguel a tan suprema
dignidad, que sea general entre los Ángeles, y Vicario de la Santísima
Trinidad: Yo te suplico, Omnipotente y Eterno Dios, que me hagáis digno de
vuestra gracia. Por Jesucristo, el cual alaban los Ángeles, adoran las
Dominaciones, respetan las Potestades y las racionales Virtudes del Cielos
de los Cielos, en compañía de los bienaventurados Serafines, celebran con
triunfantes júbilos, para que, en la dichosísima compañía de estos elevados
espíritus, cante por la eternidad a vuestra mayor honra y gloria: Santo, Santo,
Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

-Aquí se rezan tres Credos, con Gloria Patri, en honra de la Santísima


Trinidad.

ORACIÓN A LA SANTÍSIMA VIRGEN


Inmaculada Virgen, Gloriosísima María, Madre del Unigénito del Padre,
Cristo Jesús, que por tu incomparable dignidad, aventajas en gracia y gloria
a todos los Espíritus Angélicos, y te coronas jurada Reina de los Ángeles
todos, yo me congratulo de esta tu sin igual exaltación, yo te doy parabienes,
ofreciéndote los gustosísimos obsequios, con que el Arcángel San Miguel, el
hermosísimo San Gabriel, y los nueve coros de los Soberanos Espíritus te
sirven, alaban, ensalzan y estiman por la mayor corona al dedicarse a tus
plantas. Yo te suplico Misericordiosísima María, que me concedas el

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singularísimo patrocinio del Arcángel San Miguel en lo temporal, y en lo
eterno, en la vida y en la muerte, en el tiempo y la eternidad, para que, por
medio de los santos ángeles, alabe a tu Unigénito Hijo, al Padre y al Espíritu
Santo, por los siglos de los siglos. Amén.

-Aquí se rezan nueve Aves Marías a honor de los nueve coros de los
Ángeles, y al terminar, el Gloria al Padre y luego esta, que se variara en
cada mes:

VEINTINUEVE DE ENERO
ORACIÓN
Gloriosísimo San Miguel Arcángel, Soberano Príncipe y Emperador de los
Ángeles, que te levantas superior al elevado coro de las Dominaciones:
postrado ante tu presencia, te suplico con la más profunda humildad, que nos
sujetes a estos excelentísimos espíritus, para que dominen en mi persona, en
esta casa, todas mis acciones, favoreciéndome como esclavo de Jesucristo,
para que se cumpla en mí, todo y por todo, la voluntad de Dios en el tiempo
y la eternidad. Amén.

-Aquí se reza un Padre Nuestro, Ave María y Gloria, y se pide lo que se


desea alcanzar.

ALABADO
Alabemos para siempre
Al Glorioso San Miguel,
Porque es espejo de Dios,
Muy parecido a su Ser.

Es maravilloso en todo,
Especialmente en poder
Porque Dios Omnipotente,
En poder, premió su fé.

Bien merecido, por cierto,


Por ser un ministro fiel,
Que arrojó a los infiernos
A el más soberbio e infiel.

Válganos pues la clemencia

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Y válganos el poder,
En la vida y en la muerte,
De este hermoso Rosicler.

Bello pensil del Empíreo


Y matizado clavel,
Estrella la más fulgente
Sol hermoso como ves.

Amén Jesús y María,


Amén Glorioso Miguel,
Amén Príncipe Supremo,
Amén siervo humilde y fiel.

ANTÍFONA: ¡Oh glorioso príncipe, arcángel San Miguel, que os acordáis


de nosotros aquí y en todo lugar, rezad siempre al Hijo de Dios por
nosotros! ¡Aleluya! ¡Aleluya!

L/: A los ojos de los ángeles cantaré a Ti, oh Dios.


R/: Y adoración hacia tu Santo Templo y confesaré Tu nombre.

ORACIÓN: Omnipotente y Eterno Dios, que por tu sola clemencia, y para


salud de los hombres, admirablemente has señalado al Glorioso Arcángel
San Miguel, concédenos que por su ayuda saludable, seamos amparados y
defendidos eficacísimamente de todos nuestros enemigos y contrarios, y
libres en la hora de nuestra muerte, y presentados ante tu Divino Acatamiento
y Majestad, en gracia de tu Santísimo Hijo Jesucristo nuestro Señor y Dios,
que contigo y el Espíritu Santo, vive y reina por los siglos de los siglos.
Amén.

DEPRECACIÓN
¡Oh Soberano Arcángel! ¡Oh excelentísimo Príncipe de la Corte Celestial!
¿Quién no podría ser vuestro devoto, pagando así a vuestros devotos? ¿Quién
no os servirá con mucho cuidado si de esta manera pagáis los servicios que
os hacen? Mas para que yo os ame, basta saber el amor que me tenéis y al
cual no puedo corresponder con igual amor. Para que os sirva no es necesario
prometerme nuevos favores, con los ya otorgados me tenéis más que
obligado de lo que podré jamás pagar ni reconocer. Pero ya que no puedo
con obras responder a tantas mercedes, recibid palabras y afectos. Gracias os

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doy excelso y sublime Espíritu, porque defendisteis la Honra y la Gloria de
mi Señor Jesucristo y por todos los servicios que en toda la vida le hicisteis
a Él y a su Santísima Madre. Gracias os doy por el ángel que habéis destinado
a mi guarda y por los otros servicios generales y particulares que por vos
mismo o por medio de vuestros ángeles me habéis otorgado, los cuales no
conozco bastantemente en esta vida, ni los puedo dignamente agradecer y
por ello pido y suplico al ángel de mi guarda, que en mi nombre os lo
agradezca y también lo que habéis hecho a la humanidad y a la Santa Iglesia,
de la cual soy miembro. Me alegro de todos los privilegios, gracias,
prerrogativas, dignidades y dones naturales y sobrenaturales con que el
Señor os ha honrado y enriquecido y doy al Señor eternas gracias por ello,
porque así os quiero exaltaros. Defendedme oh valerosísimo Capitán de los
Ejércitos de Dios, enviad en mi socorro a vuestros soldados para que me
defiendan de los demonios y no me rinda a sus combates y tentaciones.
Mandad a vuestros ángeles que me guíen para que no ande errado y que me
alumbren para que no ande ciego y que pongan sus manos para que no
tropiecen mis pies en el camino peligroso de la vida. Asistidme con vuestros
ángeles en el momento de mi muerte y alcanzadme del Señor contrición
verdadera de mis culpas, para que, presentada mi alma ante vuestro tribunal,
merezca ser presentada por vuestras manos ante el Tribunal de la Santísima
Trinidad y entrar en la posesión de la Gloria donde alabe al Señor para
siempre y os dé eternas gracias de haber conseguido con vuestra intercesión
la bienaventuranza. Amén.

DÍA ÚLTIMO DE FEBRERO


ORACIÓN
Excelentísimo Arcángel, Coronado Príncipe del Empíreo, Santísimo Miguel,
en cuyo espíritu descansa como en Trono de tu inefable gloria la Santísima
Trinidad, y te levantas superior al sagrado coro de los Angélicos Tronos:
humildemente postrado de tu adorable presencia, te suplico con el mayor
afecto, que encomiendes a los celestiales Tronos la felicidad de esta casa,
para que solo reine en ella el temor de Dios y descanse el Espíritu Santo,
como en trono y Tálamo de sus amores en los corazones que le habitan, para
que por medio de esos benignísimos espíritus, triunfen después de esta vida
delante del Trono del Cordero por la interminable eternidad de la Gloria.
Amén.

VEINTINUEVE DE MARZO

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ORACIÓN
Portentosísimo Arcángel, lleno de la Divina Sabiduría y Doctor de los
Ángeles, que iluminando al Sapientísimo Coro de los Querubines,
confundiste los errores de Lucifer y sus secuaces: postrado humildemente a
tus plantas, te suplico con el más puro deseo, el que por tu medio sea
enseñada por los Ángeles de este sapientísimo coro en la ciencia de los
Santos, para que en esta tu casa, se cierren los oídos a los falsos dogmas del
demonio y el mundo, y no sepan sus individuos otra facultad, ni lean otro
libro, que el de Jesucristo, nuestra vida crucificado, y con el magisterio de
tan eminentes doctores, consigan la clara vista de la eterna sabiduría, en que
consiste la Bienaventuranza de la Gloria. Amén.

VEINTINUEVE DE ABRIL
ORACIÓN
Nobilísimo y fidelísimo Arcángel, Deífico San Miguel, que amaste desde el
primer instante de tu creación, con tan finísimos ardores al Padre de las
hermosuras, Dios, que aventajaste en el amor a los más amantes Serafines,
abrasándolos con tu ejemplo, en fogosísimos incendios de caridad y amor
Divino: humillado a tu vista, te suplico millares de veces, con el afecto más
fervoroso, que arda toda esta casa en ardientes llamas de caridad cristiana, y
en cada una de las que la habitan, encienda en su pecho un volcán del amor
purísimo de su Dios, y que por la intercesión de estos inflamados espíritus,
crezcan sin medida en el amor de Dios, gozando después de esta mortal vida,
del amor más limpio en la posesión de la Gloria. Amén.

VEINTINUEVE DE MAYO
ORACIÓN
Príncipe Milagrosísimo, obrador de portentos, admirable Arcángel San
Miguel, que gobiernas el maravilloso coro de la angélicas Virtudes,
obradoras de insignes maravillas: arrodillado ante tu presencia, imploro tu
poderosísimo patrocinio, para que las angélicas Virtudes, hagan los mayores
milagros en esta casa, que son las transformaciones espirituales, para que
todos y cada uno de los que la habitan, experimenten los más privilegiados
favores de las celestiales virtudes, y que por su intercesión consigan de la
benignidad misericordiosa de Dios, la gracia máxima que es la
predestinación de la gloria. Amén.

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VEINTINUEVE DE JUNIO
ORACIÓN
Invicto General de los Ejércitos de Dios, terrible a los demonios, fortísimo
Arcángel San Miguel, que infundiste valor al soberano coro de las Angélicas
Potestades, para que peleasen contra los ángeles rebeldes, hasta precipitarlos
al abismo: humillado delante de tu acatamiento, te suplico confiado, el que
jamás dejes entrar en esta casa, demonios, duendes, fantasmas, ni permitas
espantos, para que todos los habitantes sirvan debajo de tu sombra, con
quietud y sosiego a su Dios, dándose por seguros de que aquel celestial coro
de las Angélicas Potestades, ahuyentarán a los demonios en vida, y en la hora
de su muerte, para que sin miedo, entreguen el alma en manos de su Creador,
glorificando sus misericordias por la infinita duración de la Gloria. Amén.

VEINTINUEVE DE JULIO
ORACIÓN
Clementísimo y dulcísimo Arcángel San Miguel, que te aventajas al Sagrado
Coro de los Angélicos Principados en la vigilancia, solicitud y disposición
sobre el humano linaje, salud y felicidad de los hombres, y
especialísimamente te desvelas sobre el gobierno de la Santa Iglesia Católica
Romana: arrojado delante de tu Trono, te ofrezco mi vida, alma, honra y
cuanto tengo y poseo, todo lo que deseo y espero, y todo el gobierno de esta
casa, para que todas y cada una de las personas que la habitan, gocen de la
salud en el cuerpo de fortuna en sus justos deseos, de consecución en sus
pretensiones, arreglado todo a la voluntad de Dios, y que por el auxilio del
celestial coro de los angélicos Principados, alcancen el fin último para que
fueron criadas, que es la Gloria. Amén.

VEINTINUEVE DE AGOSTO
ORACIÓN
Gloriosísimo y Admirable Arcángel, dichosísimo San Miguel, Padre de los
Ángeles, nombre que te dan los Doctores, Presidente y Apóstol de la
República Celestial, Gobernador del Empíreo y Emperador del Coro de los
Ángeles: arrodillado a tus ojos, te suplico, confiado en el favor de
estos beneficentísimos espíritus, y que gocen de su universal protección en
los habitantes de esta casa, para que, imitando todas y cada una de las
virtudes y excelencias de estos soberanos Príncipes, viva una vida de
Ángeles, cumpliendo la voluntad de Dios en la tierra, para hacerla por toda
la eternidad en la Gloria. Amén.

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VEINTINUEVE DE SEPTIEMBRE
ORACIÓN
Santísimo y admirable espejo de la Santidad de Dios, bienaventurado San
Miguel, Príncipe de los Arcángeles y compañero de los portentosos Señores
Gabriel y Rafael: postrado delante de tu grandeza, imploro el poderosísimo
patrocinio de estos grandes del Empíreo, para que en esta tu casa, ejerciten
heroicísimos actos de toda virtud, a mayor honra y gloria de la Santísima
Trinidad, y para que todas y cada de las personas que en ella vivieren y
crezcan en innumerables grados de gracia, y consigan por el eficacísimo
patrocinio de estos excelcísimos Príncipes, un aventajado lugar en las
delicias de la Gloria. Amén.

VEINTINUEVE DE OCTUBRE
ORACIÓN
Dichosísimo Príncipe y Vicario de la Santísima Trinidad, ínclito Arcángel
San Miguel, que asiste con fervorosa vigilancia a tu Señor y mío, Cristo
Jesús, Hijo del Eterno Padre, y de la Inmaculada María Señora nuestra,
destinado a su servicio millares de Ángeles, para que adorasen y glorificasen
al humano verbo: sumergido en lo profundo de mi nada, solicito de tu grande
benignidad, el amparo de los dichoso Ángeles, que asisten a Jesús nuestra
vida en el mundo, para que florezca en esta casa, un amor fervorosísimo para
con Jesucristo, nuestro Señor, devota frecuencia de el Pan de los Ángeles en
su cuerpo sacramentado, suma reverencia en el Santo Sacrificio de la Misa,
entrañable afecto a la humildad, extraordinaria caridad fraterna,
aborrecimiento de la ociosidad y desprecio de todo lo mundano, para que
todos y cada uno sean vivo ejemplo de su esposo Jesús, logren por medio de
su preciosísima Sangre, las suspiradas bodas de la Gloria. Amén.

VEINTINUEVE DE NOVIEMBRE
ORACIÓN
Dulcísimo Príncipe, excelente sobre todos los Ángeles, adorable San Miguel,
que resplandeces en el más inexplicable amor para con la Inmaculada Virgen
María, Madre de Jesús, Señora tuya y nuestra, y no solo te dedicaste a todos
sus obsequios, sino que, también le destinaste legiones de Ángeles para su
consuelo y custodia, abatida a tus plantas encarecidamente te ruego, en esta
tu casa, domine una devoción sin igual a María, Señora nuestra,

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especialmente en su Purísima Concepción, a quien se el dedica el Rosario,
celebran sus festividades, que se le ayune en los sábados y que el único imán
de los corazones de todos y cada uno de los habitantes de esta casa, sea el
dulcísimo Nombre de María, miel en los labios, luz en el entendimiento,
fuego en el pecho, gracia en la muerte y corona en la gloria. Amén.

VEINTINUEVE DE DICIEMBRE
ORACIÓN
Incomparable Espíritu, digno de eternos elogios, protector nuestro, San
Miguel Arcángel, amantísimo del género humano, un tanto extremo, que
señalas un ángel de la guarda para cada uno de los hombres, Reinos,
Provincias y Ciudades, sumamente agradecido a tan inexplicable favor,
imploro tu protección, para que en esta casa asistan gozosamente los Santos
Ángeles, que nos guardan, y que no se haga cosa indigna de su angelical
pureza, y que todos y cada uno de sus habitantes, piensen, hablen y obren
como quienes están en presencia de tan excelentes espíritus, y que sean
continuos los sufragios por las benditas Almas del Purgatorio, y las oraciones
por la conversión de los pecadores, herejes e infieles, para que, por la
poderosa intercesión de estos Sacratísimos Príncipes, que nos acompañan en
la tierra, reinemos dándoles inmortales gracias por sus beneficios con ellos
mismos en la Gloria. Amén.

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