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Impacto de la informalidad en Perú

PENSAMIENTO CRITICO

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ESTRUCTURA DE INFORME ACADEMICO – FINAL

CURSO: PENSAMIENTO CRÍTICO.

PRESENTACIÓN FINAL SÁBADO 01 JULIO 2023.

I. PORTADA

II. INDICE

III. RESUMEN
Partiendo de una definición legal de informalidad, el presente trabajo estudia las
causas de este fenómeno en general, concentrándose en particular en el análisis de
la informalidad en el caso peruano. Primero ofrece una discusión de la definición de
informalidad y de las mediciones de ésta, señalando además las razones por las
cuales la informalidad generalizada debiera ser motivo de gran preocupación. Luego
analiza los determinantes principales de la informalidad y plantea que ésta no tiene
una causa única, sino que es producto de la combinación de servicios públicos
deficientes, de un régimen normativo opresivo y de la débil capacidad de supervisión
y ejecución del estado. Dicha combinación resulta especialmente explosiva cuando el
país se caracteriza por tener bajos niveles educativos, fuertes presiones
demográficas y estructuras productivas primarias. Finalmente, utilizando un análisis
de regresión transversal entre países, se evalúa la relevancia empírica de cada uno
de los determinantes de la informalidad, aplicando luego las relaciones estimadas al
caso peruano para evaluar la relevancia que tendría cada uno de los mecanismos
propuestos en cada país específico.

IV. INTRODUCCIÓN

La economía informal existe prácticamente desde la


aparición de la economía de mercado, posterior a todo
tipo de estructura colectiva de producción, su existencia
no se revela sino a partir del momento en que el Estado
empieza a dictar normas para regular la organización de la
actividad económica, otorgando así el derecho de
comercializar una producción y/o contratar mano de obra.
En este contexto, la economía informal corresponde a los
trabajadores y las unidades productivas que se mantienen
al margen de las normas que rigen el desempeño de la
actividad económica.

La economía informal se encuentra implícita en el


marco central del Sistema de Cuentas Nacionales. Sin
embargo, dentro de este no es posible identificar de forma
directa, ni el empleo informal, ni los agregados
económicos que generan las unidades productivas
informales. Un primer paso dado en la elaboración de las
Cuentas Nacionales de Perú fue identificar el empleo
informal fuera del sector informal. El presente estudio
pretende dar el segundo paso, es decir, proponer un
complemento a esta medición para entender mejor la
informalidad en el contexto de la economía nacional,
mediante una cuenta satélite.
V. ANÁLISIS DEL CONTEXTO

VI. DESCRIPCIÓN DE LA PROBLEMÁTICA


La informalidad es un fenómeno característico de la economía latinoamericana y en
particular, de la peruana. Saldarriaga la define como “el conjunto de empresas,
trabajadores y actividades que operan fuera del marco legal de la actividad
económica”. Su origen multicausal, se debe a una regulación de mercado rígida, a la
baja calidad de los servicios y al escaso poder de fiscalización. Sumado a ello, se
encuentran los altos costos que implica la formalización. La tasa de informalidad en
Latinoamérica es de 53%4 y solo es superada por África Subhariana. Su alta
incidencia es común en los países en vías de desarrollo. Así, tenemos que, en nuestra
región, de acuerdo a información del Foro Económico Mundial, y con la exclusión del
trabajo agrícola, Perú es el país que tiene las más altas tasas de empleo informal. Le
siguen los estados centroamericanos de El Salvador, Honduras y Guatemala. En el
polo opuesto, con una menor informalidad laboral, encontramos a Costa Rica,
Uruguay y Brasil.
En nuestro país, de acuerdo a Matos Mar6, su crecimiento está ligado a las olas
migratorias en dirección a Lima. Este análisis puede ser extensivo a los movimientos
humanos desde el área rural hacia las capitales de las ciudades. En ese sentido, se
sostiene que las principales estrategias de subsistencia y escape de la situación de
pobreza en la que se encontraban se generaban al margen de la legalidad. De
acuerdo a cifras del INEI7, al 2018, la población económicamente activa ocupada está
compuesta por 16 776 500 personas (9 354 900 son hombres -56%- y 7 421 600 son
mujeres -44%-). De este grupo, 12 152 600, es decir el 72%, está empleada en el
sector informal. Esta situación afecta más a las mujeres, ya que el 75% de ellas
trabaja en este sector. En el caso de los varones, alcanza el 70%. Según el ámbito
geográfico, existen mayores tasas de informalidad laboral en la selva y en el ámbito
rural. En contraste, en el área urbana y en la costa encontramos las menores
proporciones. No obstante, su persistencia supera el 60%.

Estos resultados se ven reflejados a nivel departamental. Así, tenemos que solo 5
regiones tienen un porcentaje menor al nacional, y todas pertenecen a la Costa:
Callao, Lima Metropolitana, Ica, Arequipa y Moquegua. Es más, las siguientes 5
regiones, a pesar de tener una tasa mayor, siguen encontrándose en esta zona. De
otro lado, Huancavelica es la región con mayor tasa de informalidad (91%), es decir,
la formalidad laboral es casi inexistente (9%).

Por grupos de edad tenemos que la mayor tasa de informalidad laboral se concentra
en los jóvenes de 14 a 24 años (86%). Se reduce en el siguiente intervalo, de 25 a 44
años, y vuelve a aumentar a partir de 45 años (71%). Asimismo, como es de
esperarse, afecta más a las personas menos calificadas. El 94% de la PEA ocupada
que solo tiene educación primaria trabaja en el sector informal. En el caso de las
personas que cuentan con estudios universitarios, la tasa de informalidad es de 40%.
Esto es, en el grupo más calificado, los que pasaron por las universidades, la
formalidad (60%) supera a la informalidad. También existe una mayor informalidad
en las personas con menores ingresos. Si consideramos los quintiles, tenemos que en
el quintil I, correspondiente a la población más pobre, el porcentaje de informalidad
es casi absoluto, de 97%. Por el contrario, en el quintil V, de mayor ingreso, asciende
a 40%. Finalmente, es de esperarse que, en un contexto de crisis económica, a causa
de un prolongado aislamiento social, los indicadores de informalidad laboral puedan
deteriorarse, en particular en aquellas actividades y sectores que dependen de
grandes cantidades de personas.

El ingreso salarial
La informalidad en el empleo ocasiona que las personas no cuenten con la
protección ni los beneficios laborales estipulados en el D.L. 728, u otras formas de
contratación reguladas. Asimismo, propicia que la retribución que reciben sea, en
muchas ocasiones, menor a la remuneración mínima vital (RMV). De hecho, la tasa
de subempleo por ingresos es de 41.2%. Al 2018, el sueldo promedio fue de S/1400.
En el área urbana alcanzó los S/1557.4 y en la zona rural S/711.4, cantidad inferior a
la RMV. De acuerdo al ámbito geográfico, los trabajadores de la costa reciben en
promedio S/1628.4 por su trabajo, seguidos de la selva (S/1109.8) y la sierra
(S/1065.3).
A nivel departamental, Lima Metropolitana es la región cuyo ingreso promedio per
cápita es mayor (S/ 1912.7). Como observación, encontramos retribuciones
promedio más altas en los departamentos costeños. No obstante, Madre de Dios se
encuentra en cuarto lugar. De otro lado, existen tres regiones en las que el ingreso
promedio es menor a la RMV: Puno (S/ 839.8), Cajamarca (S/ 817.9) y Huancavelica
(S/ 702.5). Las mujeres reciben un sueldo promedio de S/1135 y los hombres de
S/1588,6, existiendo una brecha de 28,5%. Si consideramos el nivel educativo, las
personas con educación primaria reciben S/721 y las que cuentan con educación
secundaria S/2552.6. Las actividades en las que se recibe menor retribución son la
agricultura, pesca y minería (S/866.6).

La especial situación de las mujeres


Como se ha señalado, la informalidad afecta más a las mujeres. En 2019, la
Defensoría del Pueblo publicó un documento que aborda las barreras que ellas
encuentran en el mercado laboral formal e informal. La premisa central, en razón a la
información estadística, es que la discriminación estructural contra la mujer ocasiona
que su participación se concentre en actividades de baja remuneración y que se le
atribuyan actitudes y roles que limitan su ascenso. A través de la organización de 7
grupos focales dirigido a 6 mujeres cada uno, en tres regiones del país (Lima,
Arequipa y La Libertad), se identificó que existen trabajadoras informales por
cuestiones particulares y por cuestiones del mercado. El primer grupo está
conformado por mujeres que laboran medio tiempo, 4 o 5 horas, y entienden su
trabajo como un aporte secundario, una ayuda al proveedor principal. Ganan menos
que el sueldo mínimo y reparten su tiempo entre las horas dedicadas al trabajo
remunerado y sus obligaciones en el trabajo doméstico. El segundo grupo está
conformado por mujeres que laboran, al menos, jornadas de 8 horas diarias y que
quieren formalizarse y obtener derechos, pero no se atreven a exigirlos por temor a
ser despedidas. Esta precariedad laboral se percibe especialmente a partir de la
inseguridad e incertidumbre, pues no saben en qué momento les pedirán que no
regresen a trabajar. Las mujeres entrevistadas señalaron que conocían la razón por
la que no ingresaban a planilla. Creían que implicaba un “costo mayor” para los
empleadores contratar a una mujer por los beneficios laborales ligados a la
maternidad. Por otro lado, se evidenció que las mujeres de nivel económico C y D
empezaron a trabajar antes de la mayoría de edad, sin tener necesariamente un
salario. Las principales barreras que reconocieron para su formalización se
encuentran ligadas a la falta de formación, a la división sexual del trabajo, al
embarazo o maternidad, a la violencia sexual, hostigamiento, estereotipos de género
y a la discriminación por características físicas. Ahora bien, sumado a estos hallazgos,
se debe tener en cuenta que a nivel nacional9 el 29.2% de mujeres y 12.4% de
hombres a partir de los 14 años no reciben ingresos propios. En la zona rural, esta
cifra asciende a 41.2% para las mujeres y en la urbana a 26.4%. En el caso de los
hombres se mantiene (12.4%). Asimismo, el 51.4% de la población pobre es mujer10
y el 41.4% de mujeres sin ingresos se encuentra en situación de pobreza. El 33% tiene
más de 60 años.
Asignación de bonos
La entrega del subsidio monetario extraordinario a las familias en situación de
pobreza y pobreza extrema registradas en el SISFOH debe considerar, además de la
información censal, la magnitud y persistencia de la informalidad y la falta de
ingresos ligada a ella. En primer lugar, existen alrededor de 12 152 600 personas que
trabajan en el sector informal y que, al día de hoy, han dejado de percibir ingresos
debido a la emergencia sanitaria. Las 3 millones de familias beneficiarias del bono no
cubren la necesidad de este grupo poblacional. Y se debe tener claro que la
extensión de la medida de emergencia adoptada, en estas condiciones, no es
sostenible. La focalización de la entrega de bonos se ha limitado al área urbana que
se encuentra en menor situación de vulnerabilidad económica que la rural. Si bien la
titular del Ministerio de Desarrollo e Inclusión Social ha señalado que existen otros
programas para esta zona, se debe considerar, en primer lugar, que el 96% de
personas que viven en este ámbito son informales, y sus ingresos son los más bajos.
Sumado a ello, tenemos que los costos de acceso a bienes de primera necesidad son
más altos para quienes viven en zonas alejadas. Del mismo modo, se ha dispuesto
que la entrega se haga primero en Lima y Callao. No obstante, estas regiones son las
que presentan menores tasas de pobreza e informalidad y en la que los trabajadores
reciben mayores ingresos. El carácter, aún centralizado, del gobierno expone a
mayores situaciones de riesgo a quienes viven en otras regiones del país, por
ejemplo, Huancavelica, que tiene 91% de informalidad laboral y que, en
consecuencia, en una coyuntura como esta, debería tener completamente paralizado
el flujo circular del ingreso. Respecto a la evaluación de la medida de emergencia y la
prórroga, se debe considerar que S/ 380 por familia no son suficientes para subsistir
sin trabajo y sin ningún otro ingreso adicional. En este sentido, la determinación del
monto debe considerar las fluctuaciones del mercado y el pago de servicios básicos,
incluido el alquiler de la vivienda.
También se ha dejado de lado a la población migrante que se encuentra en nuestro
territorio. La mayoría desempeñaba labores en el sector informal por lo que no
reciben ingresos y tampoco cuenta con algún tipo de ayuda económica. Su situación
de vulnerabilidad se agrava por su irregular en el país. A pesar de que un grupo está
siendo atendido por la Organización Internacional para las Migaraciones,
especialmente en las fronteras a través de la entrega de kits de alimentación, su
preocupación se centra en el pago de alquileres y deudas. Es importante que se haya
elegido, principalmente a mujeres, como receptoras del bono. Esta decisión que
responde a la situación antes descrita y es adecuada, debe ir acompañada por
medidas que garanticen su seguridad psicológica y física, ya que las pueden exponer
a hechos de violencia familiar. El miércoles 1 de abril, las autoridades señalaron que,
a esa fecha, el Ministerio de la Mujer y Poblaciones Vulnerables había recibido más
de 5300 llamadas referidas a violencia contra la mujer en la línea 100 durante el
aislamiento. Por otro lado, el uso de las tecnologías de la información y del sistema
financiero, si bien facilita la entrega del subsidio, debe tomar en cuenta que las
personas en situación de vulnerabilidad tienen un acceso limitado a ella. Respecto a
la primera, tenemos que, según el INEI, el 52% de la población tiene acceso a
internet. Este porcentaje es menor (20%) en el caso de personas que sólo tienen
educación primaria11. Sobre el segundo punto, solo el 43.2% de la población que
trabaja tiene acceso al sistema financiero12. Además, según lo reportado por los
medios de comunicación, existen problemas de aglomeración para los cobros a pesar
de que se buscaba evitar esa situación. Para concluir, de acuerdo a información de la
Organización Internacional del Trabajo13, los períodos en los que la tasa de
informalidad disminuyó más fue cuando se registraron mayores tasas de
crecimiento. En ese sentido, la pandemia de la COVID-19 impacta negativamente en
la economía mundial, lo que puede ocasionar un aumento grande de personas en
esta condición tras la emergencia. Ello supone pensar en estrategias a corto y
mediano plazo para contrarrestar este afecto adverso.

VII. POSIBLES SOLUCIONES

 Consolidar los regímenes tributarios vigentes. Actualmente existen cuatro regímenes


laborales: el régimen único simplificado (NRUS), el régimen especial del impuesto a la renta
(RER), el régimen MYPE tributario (RMT) y el régimen general (RG). Estos regímenes presentan
diferentes tasas impositivas y diferentes niveles de exigencia en cuanto a su administración. En
ese sentido, la política tributaria debería orientarse hacia la existencia de un único régimen
general de impuesto a la renta.
 Simplificar las normas laborales. La legislación actual laboral es voluminosa (136 normas,
1400 páginas y 2000 artículos) y no es razonable esperar que una micro o pequeña empresa
tenga la capacidad de cumplirla a cabalidad. En ese sentido, resulta necesario conducir un
análisis de impacto regulatorio para simplificar una gran cantidad de procedimientos innecesarios
y eliminar otros. Es importante resaltar que esta simplificación no implica una reducción de los
derechos laborales de los trabajadores, sino eliminar las normas que afectan tanto a la empresa
como al trabajador y asegurar una mejor dinámica en las relaciones empresa-Estado y empresa-
trabajador.
 Implementar la Remuneración Integral Anual (RIA) para los trabajadores que ganen
salarios menores a dos UIT. La implementación de la RIA surge como una alternativa para
distribuir mejor los presupuestos anuales de la contratación formal. La RIA, además del sueldo,
incluiría la CTS, las gratificaciones y las vacaciones.

 Fiscalización laboral con un componente de acompañamiento empresarial. Desde la


creación de SUNAFIL hasta la actualidad, la informalidad laboral ha permanecido prácticamente
invariable (pasó de 72.8% en 2014 a 72.0% en 2019), por lo que hace falta un cambio en el
enfoque, el cual actualmente se concentra en el sector formal y en las empresas más grandes.
Esto implica menores costos de fiscalización para la autoridad laboral, pero genera altos costos
esperados de fiscalización para las empresas formales en comparación con las informales. Por
ello, es importante avanzar hacia un enfoque proactivo de la inspección, fiscalizando los sectores
y empresas que tengan una mayor probabilidad de ser formales y mantenerse operando en el
sector formal.
 Facilitar el cumplimiento de la tributación mediante las TIC y la declaración jurada anual
del impuesto a la renta. Esta medida busca facilitar el cumplimiento de las obligaciones
tributarias mediante procedimientos sencillos y dinámicos, haciendo énfasis en el uso intensivo
de las TIC. Para ello, la SUNAT debe mejorar la eficiencia de sus procedimientos tributarios y de
cumplimiento, mediante la adopción de tecnologías que permitan reducir las horas al año que
una empresa tiene que dedicar a sus declaraciones de renta. Asimismo, la obligatoriedad de la
declaración jurada anual de impuesto a la renta permitirá que el Estado cuente con una fuente de
información adicional para monitorear el cumplimiento de las obligaciones tributarias. Según la
evidencia empírica, esta medida puede reducir la tasa de informalidad entre 0.5 y 1.8 p.p.

 Asegurar la protección a los desempleados. Para proteger al trabajador dependiente, se


propone optimizar el uso de la CTS como mecanismo de apoyo a la población que ha
perdido su empleo. Para ello, se debe facilitar el retiro parcial de los montos de libre
disposición de los depósitos de CTS e intereses acumulados, fijando una proporción
máxima para el retiro, que sería equivalente al excedente de entre seis a ocho sueldos del
trabajador. Para los trabajadores independientes, se sugiere la implementación de un
ingreso básico asegurado. Funcionará como medida de protección al desempleo
temporal, donde el trabajador pueda recibir una subvención por un periodo determinado.
 Brindar incentivos a los trabajadores independientes para ser formales. Se debe crear el
Registro Nacional de Trabajadores Independientes (RNTI), donde los trabajadores que
pertenezcan a él serán elegibles para ser beneficiarios de servicios empresariales brindados por
el Estado, además de acceder a prestaciones de seguridad social, como el seguro de salud y
acceso al sistema.
 Masificar el comprobante electrónico y mecanismo de financiamiento a partir del consumo
(cash-back). Esta medida se puede lograr mediante la ejecución de estrategias para verificar el
cumplimiento de las condiciones de emisión de los comprobantes; por ejemplo, a través de los
operadores de servicios electrónicos (OSE). Por otro lado, esta medida se puede complementar
con el cash-back, que busca brindar un beneficio en base al consumo, donde el pago por el
impuesto general de las ventas (IGV) se le devuelve al consumidor o se permite una reducción
inmediata para los pagos con medio electrónico y un porcentaje se destina a un fondo individual
de salud y otro fondo individual de pensiones.
 Facilitar el intercambio de servicios entre el SIS y ESSALUD. Actualmente, cuando un
trabajador se formaliza y obtiene afiliación a ESSALUD, pierde su afiliación en el SIS y no podrá
retornar hasta un año después de culminado el vínculo con su empleador. En ese sentido, se
propone flexibilizar esta restricción, de modo que las personas puedan tener ambos seguros a la
vez. Para evitar la sobrecarga del SIS, internamente ESSALUD podría pagar una tarifa
previamente determinada al SIS por el servicio de la atención prestada a cada asegurado.
 Brindar flexibilidad a los contratos indeterminados. Se debe modificar el marco legal para
permitir el cese individual y/o cambiar la modalidad del contrato de plazo indefinido a temporal
por motivos vinculados al desempeño de la empresa. Por lo tanto, se debe incluir la posibilidad
de cesar y/o cambiar la modalidad del contrato de un empleado por razones más amplias que la
baja productividad y/o falta grave; por ejemplo, reducción significativa en nivel de ventas,
desastres naturales, entre otras.

VIII. CONCLUSIONES

 La informalidad surge como alternativa de subsistencia ante el desempleo generado,


la exclusión social derivada de problemas de violencia y marginalidad social (falta de
ingresos, educación y capacitación) en donde el modelo económico adoptado y sus
políticas afectan las economías locales en contextos que presentan dificultades para
articularse, generando crisis que derivan en problemas del mercado laboral.- La
informalidad se considera un problema complejo multicausal que debe ser atendido
de manera integral atacando de manera coordinada y simultánea cada una de las
causas preponderantes en la ciudad. Es necesario un enfoque dual y diferenciado de
las políticas, desarrollando programas progresivos que favorezcan la movilidad
social.

 Es notable el deficiente papel del sector gubernamental en la generación de políticas


para la generación de empleo productivo y de calidad. La atención de la informalidad
como un problema, con la aplicación de medidas coercitivas sin una visión integral y
sin la planeación debida, origina un efecto negativo y sobre agregado del sector
estatal en la agudización de los problemas sociales asociados con el fenómeno de la
informalidad.
 El clientelismo y la corrupción percibida por los informales como forma alternativa
para acceder a los beneficios del Estado generan un marco de exclusión y
manipulación, en contra de la generación de oportunidades para el desarrollo del
capital humano y capital social.

IX. RECOMENDACIONES
 Priorizar la entrega del subsidio monetario en las regiones donde hay mayor
persistencia de informalidad laboral y pobreza.
 Articular una estrategia para hacer seguimiento a las mujeres receptoras del
subsidio, con el objeto de prevenir hechos de violencia de género.
 Evaluar la suspensión o prórroga del pago de todos los servicios básicos, o de
otro modo, añadir ese monto en el subsidio monetario.
 Incluir dentro de los beneficiarios a la población migrante en condiciones de
pobreza.
 Prorrogar el pago de alquileres de vivienda.
 Introducir dentro del paquete de medidas para reactivar la economía
acciones que promuevan la formalización de empresas y trabajadores.

X. REFERENCIAS BIBLIOGRAFICAS

 [Link]
2020/04/Serie-de-Informes-Especiales-N%C2%B0-02-
2020-DP-Problema-de-la-informalidad-laboral-en-una-
[Link]

 [Link]
publicaciones_digitales/Est/Lib1154/[Link]

 [Link]
disminuir-la-informalidad-laboral-en-el-peru/

El informe deberá ser presentado en Word, subido a Clementina y la


exposición en diapositivas.

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