CUENTAS POR COBRAR COMO GARANTIAS
Las cuentas por cobrar son uno de los activos más líquidos que poseen
las empresas y por tal motivo, son una garantía aceptable por parte de
los prestamistas para los créditos a corto plazo.
Al observar la operatividad del proceso, los prestamistas encuentran sus
principales inconvenientes en el costo de procesamiento de la garantía
y el riesgo de fraude ante la posibilidad que los prestatarios pignoren
cuentas inexistentes o de difícil cobro.
El proceso de garantía: cuando una empresa solicita un préstamo frente a
un activo como cuentas por cobrar, el primer paso que realiza el
prestamista es evaluar las cuentas por cobrar para determinar qué tan
conveniente es este activo como colateral.
En primer lugar, el prestamista elabora una lista de las cuentas
aceptables, junto con las fechas de facturación y los montos. Uno de los
principales factores para decidir las cuentas a recibir radica en la
calificación crediticia del responsable o deudor de la cuenta por pagar.
El otro elemento que los prestamistas analizan es la antigüedad de las
cuentas por cobrar, ya que su análisis lleva a deducir que entre más
antiguas sean ellas, éstas se convierten en cuentas de difícil cobro y el
riesgo de recuperar los fondos es más alto, reduciendo el monto de
crédito o su negación, si las cuentas por cobrar no satisfacen al
prestamista.
Un caso de cuentas por cobrar bastante especial son las cuentas por
cobrar gubernamentales, ya que éstas pueden estar supeditadas a
normas o leyes públicas que dificulten o hasta nieguen su pignoración,
por ello, en estas cuentas, así la calidad sea muy buena, el prestamista
antes de tomar una decisión debe conocer muy bien la legislación que
rige a la entidad con que está negociando.
Luego de ello, el prestamista compara el monto del crédito solicitado
con las garantías, para determinar las cuentas por cobrar suficientes que
cubran el préstamo y le deje a él un margen de seguridad aceptable.
Si el prestatario desea obtener el monto máximo posible de un
préstamo, el prestamista deberá evaluar en su totalidad las cuentas por
cobrar previamente seleccionadas y clasificadas y, en últimas, el
prestamista decidirá el monto a prestar.
Por otro lado, el prestamista debe ajustar el valor nominal de las cuentas
por cobrar teniendo en cuenta las devoluciones esperadas de las ventas
y los descuentos a los que los clientes puedan acceder y utilizar, como el
descuento por pronto pago, en este caso el monto de la garantía se
disminuye automáticamente.
Para remediar esta situación, el prestamista disminuye el valor del
crédito o aumenta el colateral en un determinado porcentaje, con el fin
de quedar cubierto contra estos acontecimientos.
Luego de realizar los pasos anteriores, el prestamista determina el
porcentaje del crédito (si el prestatario desea el monto máximo posible)
y del colateral necesario para asegurar su pago, tanto de intereses como
de capital. Es por ello que, en términos generales, el principal del
préstamo varía entre el 50% y el 80% del valor de la garantía.
En este tipo de garantía, por lo general no se usa la notificación, es
decir, las garantías de cuentas por cobrar se realizan comúnmente sin
notificar al cliente cuya cuenta garantizó el préstamo solicitado por el
prestatario.
Lo anterior nos indica que el prestatario sigue cobrando normalmente
las cuentas por cobrar que se entregaron como garantías y el
prestamista confía en que el prestatario, luego de recibir los pagos,
traslade los fondos recibidos al prestamista con el fin de ir cancelando el
crédito concedido.
Sin embargo, en algunas ocasiones podemos realizar un plan de
notificaciones si el prestamista lo solicita como seguridad para él. En
este caso el cliente dirigirá el pago directamente al prestamista.
Por último, y como un factor decisivo a la hora de conceder y aceptar
una garantía, encontramos el costo en que se incurre con ella, ya sea
por su costo de administrativo de manejo o el costo implícito que trae
cualquier garantía que posee riesgos.
En el mercado se encuentran diversos costos ya que ellos dependen de
la clase y el monto de las cuentas por cobrar. Si podemos deducir que
son una fuente de financiamiento bastante costosa a corto plazo, ya que
si la administración de un bien puede estar entre el 1% y 2%, mensual
más el costo intrínseco que será superior al del costo del dinero, en los
bancos (créditos), terminamos asumiendo un sobrecosto por obtener
liquidez más rápidamente.
El financiamiento por medio de las cuentas por cobrar implica ya sea la
cesión de las cuentas por cobrar en garantía (pignoración) o la venta de
las cuentas por cobrar (factoraje).
Pignoración de cuentas por cobrar
La cesión de las cuentas por cobrar en garantía se caracteriza por el
hecho de que el prestamista no solamente tiene derechos sobre las
cuentas por cobrar sino que también tiene recurso legal hacia el
prestatario.
Factorización de cuentas por cobrar (Factoring).
Se define el factoraje como la venta de las cuentas por cobrar. Una
empresa puede convertir sus facturas en dinero cediéndole sus derechos
a un Factor o a una sociedad de Factoring, la cual descuenta o anticipa
el importe de la empresa una vez deducidos los intereses.
Según Lawrence Gitman, en Fundamentos de Administración Financiera:
el Factoring implica la venta directa de las cuentas de las cuentas por
cobrar de una empresa a un factor o Institución Financiera
BDF Factoring S.A. lo define como financiamiento a corto plazo
respaldado fundamentalmente por documentos mercantiles comunes de
crédito tales como: Facturas, pagares, cheques, contratos y otros
documentos mercantiles.
Factor Chain International (FC) define el Factoring como la cesión a un
intermediario financiero denominado Factor, del derecho del cobro de
los créditos concedidos a los clientes, a un costo establecido de
antemano, pudiendo asumir, o no, el riesgo de la operación.
Una vez analizadas las definiciones anteriores puede decirse que el
Factoring es una variante de financiamiento que se ejecuta mediante un
contrato de venta de las cuentas por cobrar. Es una operación
consistente en el adelanto de efectivo contra facturas originadas por
operaciones comerciales, e incluye la cesión al factor de los derechos de
cobro para que este realice la cobranza a cuenta y representación del
cliente.
Las operaciones de Factoring pueden ser realizadas por entidades de
financiación o por entidades de crédito: Bancos, cajas de ahorros y
cooperativas de crédito.
Las empresas utilizan dos técnicas con base en cuentas por cobrar para
obtener financiamiento a corto plazo.
Pignoración de cuentas por cobrar.
Factorización de cuentas por cobrar
Es bueno aclarar que solo la pignoración de cuentas por cobrar origina
un préstamo a corto plazo con garantía, la factorización solo impone la
venta con descuento de las cuentas por cobrar, sin embargo se incluye
dentro de esta fuente de financiamiento pues implica el uso de cuentas
por cobrar para obtener fondos a corto plazo.
Pignoración de cuentas por cobrar: consiste en el uso de las cuentas por
cobrar como garantía de préstamo a corto plazo, pues las cuentas por
cobrar al ser perfectamente líquidas resultan atractivas a la hora de
solicitar financiamiento a corto plazo a las instituciones financieras.
Existen dos formas de pignoración de cuentas por cobrar:
1. Pignorar cuentas por cobrar sobre una base selectiva.
2. Pignorar cuentas por cobrar aceptando un gravamen abierto[14]sobre
todas las cuentas por cobrar de la empresa.
Pignorar cuentas por cobrar sobre una base selectiva: la institución que
concederá el préstamo analiza los antecedentes de las cuentas por
cobrar de la empresa solicitante, para determinar cuáles representan
una garantía de préstamo aceptable y el prestamista puede conceder
hasta un 90 % sobre el valor en libros de las cuentas seleccionadas.
Pignorar cuentas por cobrar aceptando un gravamen abierto sobre todas
las cuentas por cobrar de la empresa: en este caso no se evalúa cada
cuenta por separado para determinar su aceptabilidad, sino que se
impone un gravamen sobre todas las cuentas por cobrar de la empresa
(cuentas que en promedio tengan un pequeño valor). En este caso el
préstamo consiste en un valor inferior al 50 % sobre el valor en libros de
las cuentas.
El proceso de pignoración consta de cuatro pasos esenciales:
1.Selección de las cuentas aceptables
2. Ajuste de cuentas aceptables.
3. Determinación del préstamo.
4. Notificación y cobro de las cuentas pignoradas.
Selección de las cuentas aceptables: en este paso el prestamista evalúa
todas las cuentas por cobrar de la empresa, para determinar si son o no
aceptables como garantía, uno de los elementos para considerar su
aceptabilidad es su volumen, si son suficientemente grandes pueden ser
valoradas como garantía y si no se le concede un gravamen abierto.
Otro elemento es analizar los comportamientos de pago sobre las
diferentes cuentas por cobrar de los clientes de la empresa, las cuentas
por cobrar de clientes con riesgos de crédito bueno (riesgo mínimo) se
consideran aceptables como garantía.
Ajuste de cuentas por cobrar aceptables: una vez seleccionadas las
cuentas aceptables, el prestamista ajusta el valor de las mismas,
tomando en consideración las posibles devoluciones o descuentos por
pronto pago, que en consecuencia disminuyen el monto de la garantía.
Para protegerse contra estos sucesos el prestamista le aplica un
porcentaje fijo al valor de la garantía aceptable.
Determinación del préstamo: una vez realizados los dos primeros pasos
el prestamista determina el por ciento que va a prestar contra la
garantía, el que generalmente oscila entre un 50 % y 90 %.
Notificación y cobro: generalmente la pignoración de cuentas por cobrar
se hace sin notificación, lo que significa que el cliente cuya cuenta ha
sido pignorada no se le comunica, sino que sigue realizando sus pagos a
la empresa. En el caso que la pignoración sea notificada, el cliente de la
empresa debe girar su pago directamente al prestamista, sin embargo el
prestatario prefiere la pignoración sin notificación pues de lo contrario
sus clientes pueden interpretarlo como: que la empresa está
presentando dificultades financieras.
Factorización de cuentas por cobrar: consiste en la venta directa de
cuentas por cobrar a un factor u otra institución financiera. Algunos
bancos comerciales y compañías financieras también factorizan cuentas
por cobrar. La factorización no implica necesariamente un préstamo a
corto plazo, pero tiene mucha similitud al préstamo que tiene como
garantía las cuentas por cobrar. La factorización tiene grandes ventajas
que la hacen atractiva para las empresas, entre ellas está: la capacidad
inmediata de convertir las cuentas por cobrar en efectivo, sin
preocuparse por su cobro. Otra ventaja está asociada a los flujos de caja
de las cuentas por cobrar que recibirá la empresa (exceptuando una
comisión de factorización) en determinada fecha. Además no hay
necesidad de mantener un departamento de cobros pues el factor
acepta todos los riesgos del crédito y por ende cubre los costos de
cobranza. De manera general, las principales ventajas del factoring son
el costo y los problemas financieros relacionados a él.
Ventajas.
Saneamiento de la cartera de clientes.
Para el personal directo, ahorro de tiempo empleado en supervisar
y dirigir la organización de una contabilidad de ventas.
No endeudamiento: Compra en firme y sin recurso.
Permite recibir anticipos de los créditos cedidos.
Simplifica la contabilidad, ya que mediante el contrario de
Factoring el usuario pasa a tener un solo cliente, que paga al
contado.
Permite la máxima movilización de la cartera de deudores y
garantiza el cobro de todos ellos.
Ahorro de tiempo, ahorro de gastos, y precisión de la obtención de
informes.
Puede ser utilizado como una fuente de financiación y obtención
de recursos circulantes.
INCOVENIENTES
Coste elevado. Concretamente el tipo de interés aplicado es mayor
que el descuento comercial convencional.
El factor puede no aceptar algunos de los documentos de sus
clientes.
Queda excluidas las operaciones relativas a productos
perecederos y las de a largo plazo (mas de 180 dias)
El cliente queda sujeto al criterio de la sociedad factor para
evaluar el riesgo de los distintos compradores.