El abogado del niño tiene un rol crucial en la defensa y protección de los
derechos de los niños, niñas y adolescentes (NNA), asegurando que su voz
sea escuchada y que sus derechos sean respetados y promovidos a lo largo
de todo el proceso judicial. Su intervención es obligatoria en casos donde el
menor debe ser oído, y su rol es esencial para garantizar que los derechos
del niño no solo sean protegidos, sino que también se respeten sus
libertades individuales y su autonomía progresiva. Esta figura no solo facilita
la participación activa del menor en los procedimientos legales que lo
afectan, sino que también actúa como un garante de que todas las
decisiones judiciales y administrativas se alineen con el principio del interés
superior del niño, es decir que todas las decisiones se tomen en función de lo
que mejor proteja y promueva los derechos y el desarrollo integral del niño.
Para un abogado del niño, es vital comprender el impacto del trauma
infantil, ya que este conocimiento permite un abordaje más sensible y
adecuado en los casos donde el niño ha experimentado situaciones de
abuso, negligencia u otras formas de violencia. La conciencia sobre el
trauma infantil ayuda al abogado a reconocer las señales y síntomas del
trauma en el comportamiento del niño, a adaptar estrategias de
comunicación que minimicen el estrés y la retraumatización del niño durante
el proceso judicial y abogar de manera más efectiva por medidas de
protección que consideren las necesidades emocionales y psicológicas del
niño. Como por ejemplo utilizar un lenguaje claro, crear entornos
colaborativos, garantizar seguridad, confianza y dialogo sincero, acompañar
en el proceso sin forzar. Es decir, que un abogado que entiende el trauma
infantil puede trabajar de manera más holística y centrada en el bienestar
del niño, lo que es esencial para proteger y promover su desarrollo
saludable.
El marco normativo que sustenta el rol del abogado del niño en Argentina
se construye a partir de una compleja red de leyes nacionales, tratados
internacionales y principios de derechos humanos que reconocen y refuerzan
el derecho de los NNA a ser representados legalmente en todas las
instancias que los involucren, asegurando así que sus voces sean
escuchadas y sus derechos protegidos de manera efectiva.
1. Constitución Nacional Argentina: La reforma constitucional de 1994
incorporó diversos tratados internacionales con jerarquía
constitucional, entre ellos, la Convención sobre los Derechos del Niño
(art. 75, inc. 22).
2. Convención sobre los Derechos del Niño (CDN): Que como dijimos
anteriormente tiene rango constitucional en Argentina, establece el
derecho de los niños a ser escuchados en cualquier procedimiento
judicial o administrativo que les afecte (art. 12). También impone el
principio del interés superior del niño (art. 3) y reconoce su derecho a
recibir asistencia jurídica adecuada (art. 37).
Debemos tener en cuenta el preámbulo el cual es el marco de
referencia ya que determina que los derechos de los NNA son derechos
humanos, es decir que antes de ser niños son humanos, por lo tanto
son titulares de todos los derechos humanos en general, más los
específicos de los niños, estos últimos son medidas de cuidado y
protección que se deben a su propia condición de vulnerabilidad. Antes
se buscaba una perspectiva tutelar que tenía como objeto darle
protección a esos NNA a partir del cambio de paradigma no son más
objetos de protección sino son sujetos de derecho.
3. Observación General N° 12 (2009) del Comité de los Derechos del
Niño: Esta detalla el derecho de los niños a ser escuchados,
enfatizando que su participación debe ser efectiva y significativa en
todos los asuntos que los afecten. Reconoce el derecho de los niños a
ser representados por un abogado y establece que los Estados deben
asegurarse de que los niños reciban la información y asesoramiento
necesarios para participar plenamente en los procedimientos que los
involucren. Además establece la necesidad de una especialización
adecuada para los abogados que los representen.
4. Observación General N° 14 del Comité de los Derechos del Niño de las
Naciones Unidas, adoptada en 2013, se centra en el principio del
interés superior del niño, consagrado en el artículo 3.1 de la Convención
sobre los Derechos del Niño (CDN). Este principio establece que en
todas las decisiones
que afecten a un niño, ya sea por parte de instituciones públicas o
privadas, tribunales, autoridades administrativas o legislativas, debe
considerarse primordialmente el interés superior del niño. Esta
observación es fundamental porque proporciona una guía detallada
sobre cómo debe interpretarse y aplicarse el principio del interés
superior del niño en la práctica. Esto ayuda a garantizar que las
decisiones que afectan a los niños estén realmente orientadas a
promover su bienestar y desarrollo integral, respetando sus derechos y
su autonomía progresiva.
5. Convención Americana sobre Derechos Humanos (Pacto de San José de
Costa Rica): Ratificada por Argentina en 1984, esta convención
garantiza a toda persona el derecho a ser oída con las debidas
garantías y dentro de un plazo razonable por un juez o tribunal
competente (art. 8). Aunque no menciona específicamente a los niños,
su aplicación se extiende a todos los seres humanos, incluidos los NNA,
reforzando el derecho a la defensa y representación legal.
6. Opinión Consultiva OC-17/2002 de la Corte Interamericana de Derechos
Humanos: La Comisión Interamericana de Derechos Humanos solicita
la opinión sobre la condición jurídica del niño y los estándares de
derechos humanos aplicables. Tiene como finalidad aclarar el alcance
de los derechos y obligaciones del Estado en relación con los niños
bajo la Convención Americana sobre Derechos Humanos (CADH).
Establece que los Estados deben garantizar la protección de los
derechos de los niños, incluyendo la creación de condiciones legales y
administrativas adecuadas, ya que los niños requieren protección
adicional debido a su vulnerabilidad, por lo que tiene la obligación de
prevenir, investigar y sancionar cualquier forma de violencia o abuso
contra niños. Ya que son responsables internacionalmente por el
cumplimiento de las obligaciones establecidas en la CADH respecto de
los derechos de los niños.
Establece que los NNA tienen derecho a ser escuchados en cualquier
proceso ya sea judicial o administrativo que los afecte, y su opinión
debe ser considerada según su edad y madurez, reconociendo así su
capacidad progresiva.
7. Reglas de Brasilia sobre Acceso a la Justicia de Personas en Condición de
Vulnerabilidad (2008): Reconocen que los NNA son personas en
situación de vulnerabilidad y requieren de protección especial para
acceder a la justicia. Las Reglas de Brasilia promueven la adecuación
de los procedimientos judiciales para asegurar la plena participación
de los NNA en los mismos.
8. Código Civil y Comercial de la Nación (CCyC): El artículo 26 del CCyC
establece que la persona menor de edad ejerce sus derechos a través
de sus representantes legales, pero también reconoce la capacidad
progresiva de los niños para ejercer ciertos derechos por sí mismos. El
artículo 707 reafirma el derecho de los NNA a ser oídos en todos los
procesos que los afecten directamente, y que su opinión debe ser
valorada según su grado de discernimiento y la cuestión debatida en el
proceso.
9. Ley 26.061 de Protección Integral de los Derechos de las Niñas, Niños y
Adolescentes: Su artículo 27 establece las garantías mínimas de
procedimiento para asegurar que los NNA sean oídos en cualquier
procedimiento judicial o administrativo que los afecte y que cuenten
con asistencia letrada desde el inicio del proceso. Además, prevé que
el Estado debe asignar un abogado de oficio si el niño carece de
recursos económicos.
Asimismo, promueve la progresividad de la edad y la especialización
de los abogados en temas relevantes como el trauma infantil y las
neurociencias.
10. Decreto 415/06: Reglamenta la Ley 26.061 y establece que el
derecho a la asistencia letrada incluye la posibilidad de designar un
abogado que represente los intereses personales del niño, niña o
adolescente en procedimientos judiciales o administrativos. Además,
convoca a las provincias a garantizar la existencia de servicios
jurídicos adecuados para asegurar este derecho.
11. Ley Provincial 14.568 de Buenos Aires: Esta ley crea la figura del
Abogado del Niño en la Provincia de Buenos Aires, estableciendo que
los menores tienen derecho a contar con un abogado que los
represente en cualquier procedimiento que los afecta, sin distinción de
edad.
La ley crea un Registro de Abogados del Niño, del cual se seleccionan
estos profesionales, asegurando que cumplan con requisitos de
capacitación específica y experiencia en la representación de NNA. El
requisito de que los abogados del NNA posea una formación
especializada en derechos de la niñez, como así también en áreas
relacionadas con el trauma, las neurociencias y el desarrollo infantil se
alinea con las necesidades prácticas de la representación de
menores, reconociendo que muchos NNA que requieren representación
legal han sido expuestos a situaciones traumáticas que pueden afectar
su capacidad para participar plenamente en los procedimientos
judiciales. La ley también promueve un enfoque interdisciplinario,
colaborando con psicólogos, trabajadores sociales y otros
profesionales para asegurar una defensa integral de los derechos del
menor
En la práctica, los juzgados de familia y los tribunales de menores en
la Provincia de Buenos Aires han implementado esta normativa
estableciendo protocolos de actuación específicos que garantizan que
los abogados del niño sean designados de manera adecuada y
oportuna. Por ejemplo, en situaciones donde el menor está involucrado
en conflictos familiares o situaciones de abuso, los jueces recurren al
Registro de Abogados del Niño para designar un representante que
cuente con la capacitación y experiencia adecuadas para manejar
casos complejos, asegurando que se respeten tanto los derechos
procesales como el bienestar emocional del niño.
12. Jurisprudencia Internacional
Caso "Atala Riffo y Niñas vs. Chile": En este caso, la Corte
Interamericana de Derechos Humanos afirmó la importancia de
considerar el interés superior del niño y destacó que las decisiones
judiciales que afectan a los menores deben
basarse en un análisis profundo y serio de su bienestar y no en
prejuicios sociales. Este caso subraya la obligación de garantizar una
representación legal que verdaderamente refleje los intereses y
deseos de los NNA, respetando su autonomía progresiva y sus
derechos.
Caso "Fornerón e hija vs. Argentina": La Corte Interamericana condenó a
Argentina por violar el derecho de una niña a crecer en un ambiente
familiar adecuado, destacando la importancia de la representación
legal y de tomar en cuenta la opinión del niño en los procesos
judiciales que lo afectan. Este fallo refuerza la obligación del Estado de
proporcionar un abogado especializado para representar los intereses
del menor en procesos judiciales, especialmente en aquellos donde los
derechos fundamentales del niño están en juego.
13. Jurisprudencia Nacional:
Cámara de Apelación Civil y Comercial de Trenque Lauquen: se ratificó que, de
acuerdo con la Convención Americana sobre Derechos Humanos y la Ley
26.061, los niños tienen derecho a ser oídos con las debidas garantías y a
ser representados legalmente sin importar su edad.
Cámara de Apelaciones y Garantías en lo Penal de La Plata: Establece que
negar la participación de un abogado del niño en procesos penales
contraviene la normativa vigente y los tratados internacionales de derechos
humanos. Es esencial que el abogado designado represente de manera
autónoma y profesional los intereses individuales del menor, sin que su voz
sea suplantada por la de los adultos que lo rodean o por otros profesionales
como el asesor de menores.
En definitiva, el marco normativo para el abogado del niño no solo se centra
en el reconocimiento formal del derecho del menor a ser escuchado, sino
que también exige una práctica jurídica especializada y sensible que esté
alineada con los más altos estándares de protección de los derechos de los
NNA.
El abogado del niño es una figura especializada que representa
exclusivamente los intereses del NNA, su función principal es garantizar que
la voz y los derechos del NNA sean escuchados y tenidos en cuenta.
El asesor de menores, en cambio, actúa en defensa del interés superior del
NNA pero lo hace según su criterio profesional.
El tutor ad litem es una figura designada por el juez cuando existe un
conflicto de intereses entre el NNA y sus representantes legales, asumiendo
la representación jurídica del menor para proteger sus derechos durante el
proceso, pero sin necesariamente abogar por sus deseos, sino velando por
su interés superior.
En cuanto al Defensor Oficial, este puede representar a diversas personas,
incluyendo NNA, para así garantizar la defensa de aquellos que no pueden
costear un abogado. Pero no se especializa en NNA