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Módulo Derecho Procesal Civil I (Parte General)

Modelo procesal Civil,
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UNIVERSIDAD NACIONAL “HERMILIO VALDIZAN”

FACULTAD DE DERECHO Y CIENCIAS POLITICAS

MODULO DE:

DERECHO PROCESAL CIVIL I: PARTE GENERAL

ASIGNATURA : DERECHO PROCESAL CIVIL I: PARTE GENERAL

DOCENTE : DR. VÍCTOR ALBERTO PASQUEL BUSTILLOS

CICLO DE ESTUDIO : VI-2024

CLASES : Miercoles 11.00 a.m.– 14.00 p.m.

AULA : 203

Correo Electrónico : [email protected]

Correo Institucional : [email protected]

HUANUCO-PERU
2024

-1-
PRESENTACIÓN DEL MODULO DEL CURSO: DERECHO PROCESAL CIVIL I: PARTE
GENERAL

Ante la publicación de las disposiciones legales: D.S. N° 008-2020-AS de fecha 11


de marzo de 2020, D.S. N° 044-2020-PCM de fecha 15 de marzo de 2020, D.S. N° 055-
2020-PCM de fecha 2 de abril de 2020, Decreto de Urgencia N° 026-2020 de fecha 15
de marzo de 2020 y otras disposiciones legales que se dieron por el gobierno nacional
de ese entonces, ante la presencia del fenómeno llamado coronavirus (COVID-19),
dichas normas de una u otra manera ayudaron a prevenir la expansión de esta terrible
virus en todo el territorio nacional; por cuyo motivo emergió la necesidad de implementar
la modalidad de enseñanza-aprendizaje mediante las clases virtuales en todas las
universidades públicas y privadas del país durante los años 2020, 2021, 2022 y 2023; él
mismo que se mantiene vigente todavía hasta la fecha de hoy, que por su puesto tiene
ventajas y como también desventajas en las diferentes actividades del que hacer
humano, sin embargo, ante el posible retorno de este fenómeno se adoptará
nuevamente esta modalidad de enseñanza y evaluación, bajo estas justificaciones me
dirijo a ustedes jóvenes alumnos para presentar el Módulo y Silabo del curso, donde
encontrará desarrollado el contenido temático de estudios en once (11) unidades de
aprendizaje, llamados también Capítulos.

Pues bien, al concluir esta breve presentación, debo recalcar a los alumnos (as),
esmerar vuestro esfuerzo y dedicación por analizar, estudiar y aprender el contenido
temático del Módulo, el mismo le servirá como un instrumento de gran utilidad para
consultar y adquirir los conocimientos necesarios de formación académico profesional en
armonía con otras fuentes bibliográficas de consulta previstos en el Silabo del curso y
con las enseñanzas teóricos-prácticos del docente a desarrollarse en cada sesión de
clases programados en 17 semanas durante el presente semestre académico 2024-II, se
consolidará mejor él aprendizaje.

Como trabajo académico de investigación se asigna a los alumnos (as) para que
elaboren un trabajo monográfico de investigación, esto es: desarrollar las siguientes
preguntas:

Título de la tarea: ETAPAS, ACTOS Y RECURSOS DEL PROCESO CIVIL

1.- ¿Cuáles son las etapas del proceso civil y explique cada una de ellas?
2.- ¿Cuáles son los actos procesales que se desarrollan en cada etapa del proceso
civil?
3.- ¿Cuáles son los recursos impugnatorios ordinarios y extraordinario que se
aplican en el proceso civil y explique cada una de ellas?

El Profesor

-2-
CAPITULO I:

CLASIFICACIÓN DE LOS PROCESOS CIVILES Y PRINCIPIOS PROCESALES

1.1. CLASIFICACION DE LOS PROCESOS CIVILES

A) SEGÚN EL CODIGO PROCESAL CIVIL

El Código Procesal Civil realiza la tradicional clasificación entre procesos


contenciosos y no contenciosos. Esta clasificación ha caído en obsolescencia. Hoy
sabemos que para que exista proceso, necesariamente tiene que existir conflicto. Si no
coexisten una pretensión y una resistencia no puede haber proceso. En esta línea, es que
la ley Nº 26662 (y su complementaria la ley Nº 27333 para la regularización de
edificaciones) ha establecido la competencia notarial para asuntos no contenciosos

a) Procesos Contenciosos.

Son los que resuelven un conflicto de intereses. Barrios de Angelis sostenía que
se trataba de una insatisfacción jurídica. Carnelutti afirmaba que la finalidad de
este tipo de procesos es terapéutica o represiva según la naturaleza de la litis.

b) Procesos no Contenciosos.

Son aquellos en los que existe ausencia de litis. Resuelven una incertidumbre
jurídica, garantizando su certeza y justicia. Carnelutti consideraba a estos
procesos como de higiene social y rescataba su función preventiva de litigios.

B) SEGÚN LA DOCTRINA

La Doctrina generalizada sub clasifica a los procesos contenciosos en:

a) Procesos de Cognición.

Rodríguez Domínguez sigue la tesis carneluttiana y sostiene que es el proceso


de pretensión discutida. En esta tipología de procesos se solicita al órgano
jurisdiccional la emisión de una declaración de voluntad. Se parte de los hechos y
se busca obtener el derecho-

Los procesos de Cognición pueden ser:

 Procesos de Conocimiento: es el proceso modelo para nuestra legislación


hecha a medida de una justicia de certeza: plazos amplios, audiencias
independientes, pretensiones de naturaleza compleja, mayor cuantía,
actuación probatoria ilimitada. Procede de la reconvención y los medios
probatorios extemporáneos. En la realidad se ha demostrado la necesidad de

-3-
reducir la excesiva duración de este tipo de proceso, sobre todo para aquellas
pretensiones que no ameriten un trámite tan formal. Surge entonces lo que se
ha denominado la Sumarización del proceso, esto es la necesidad de
prescindir del proceso ordinario. Mediante este mecanismo se concentran
actos y se reducen plazos en aquellas pretensiones discutidas que su
naturaleza lo permita. Aparecen así dos variantes del proceso de
conocimiento: el proceso abreviado y el proceso sumarísimo.
 Proceso Abreviado: como su nombre lo sugiere, los plazos y formas son más
breves y simples. Se materializa con la unificación del saneamiento procesal y
la conciliación en una sola audiencia.

Las pretensiones que se abordan, sin dejar de ser importantes, no tienen la


complejidad de los procesos de conocimiento.

 Proceso Sumarísimo: Es la vía procedimental en que se ventilan


controversias en las que es urgente la tutela jurisdiccional. Tiene los plazos
más cortos de los procesos de cognición. El saneamiento procesal, la
conciliación y la actuación de pruebas se concentran en una audiencia única.

b) Procesos de Ejecución.

Etimológicamente la palabra “ejecución” proviene del latín ”executio” y esto


significa “cumplir”, “ejecutar” o “seguir hasta el fin”. Es por ello que este proceso
tiene por objeto hacer efectivo, en forma breve y coactiva, el cumplimiento de la o
las obligaciones contenidas en un título que por mandato de la ley ameritan el
cumplimiento de prestaciones no patrimoniales, contenidas en el título, que
también ameritan un proceso de ejecución. Al contrario de los procesos de
Cognición, aquí se parte del derecho y se busca que se concrete en los hechos.

Hasta fines de Junio de 2008 en nuestro país regulaban tres tipos de procesos de
ejecución:

- Ejecutivo

- Ejecución de Resoluciones judiciales

- Ejecución de Garantías

Todos ellos de idéntica naturaleza y cuya diferencia consistía en el título a


ejecutar. El decreto legislativo Nº 1069, ha regulado el Proceso Único de
Ejecución, buscando una simplificación y eficacia, que sea consonante a la
razón de su existencia.

c) Procesos Cautelares.

Son aquellos en que se solicita al Estado la adopción de determinadas medidas


que aseguren el efectivo cumplimiento de la futura sentencia.

La Doctrina actual es unánime en señalar que no existen en nuestro país


procesos cautelares propiamente dichos pues las características de búsqueda de

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satisfacción y autonomía que son intrínsecas a todo proceso no se presentan en
las medidas cautelares. Nosotros los llamamos procesos cautelares para seguir
la nomenclatura utilizada por el Código Procesal Civil. Sin embargo es
inaceptable que se continúe en este error.

1.2. PRINCIPIOS PROCESALES

Los principios procesales contenidos en el Título Preliminar del Código Procesal


Civil son:

a) Tutela jurisdiccional efectiva.

Es la garantía que tiene toda persona de que el Estado le conceda amparo o


protección legal para satisfacer alguna pretensión, es decir, como señala Guasp:
·” es el derecho de toda persona a que se le haga justicia, a que cuando
pretenda algo de otra, esta pretensión sea atendida por el órgano jurisdiccional, a
través de un proceso con garantías mínimas.

A la tutela jurisdiccional se le ha dado el apellido de “efectiva” que le da una


connotación trascendente. Al respecto Chamorro Beltrán sostiene “la efectividad
es algo consustancial al derecho en mención puesto que una tutela que no fuera
efectiva, por definición, no sería tutela. De nada servirían al ciudadano unas
excelentes resoluciones judiciales que no se llevan a la práctica.

Por ello se afirma que el contenido de la tutela jurisdiccional efectiva es


cuádruple:

1. El libre acceso a la jurisdicción y al proceso en las instancias reconocidas.

2. La defensa o la prohibición constitucional de indefensión.

3. El derecho a obtener una resolución fundada en el derecho que ponga final al


proceso.

4. El derecho a que la tutela jurisdiccional sea efectiva.

No debe confundirse la Tutela Jurisdiccional Efectiva con la Tutela Procesal


Efectiva. Esta última contiene a la primera.

b) Dirección e impulso procesal.

También llamado principio de autoridad, su naturaleza obedece a limitar los


excesos del sistema dispositivo (dominio de las partes en el proceso). Chiovenda
señala que el juez no puede mantener la actitud pasiva que tuvo en el proceso de
otros tiempos, sino que debe estar provisto de autoridad.

En aplicación de este principio, el juez se convierte en director del proceso,


provisto de una serie de facultades para dejar de ser un “convidado de piedra”.
Es por ello que este principio consiste en otorgar al juez la aptitud necesaria para

-5-
conducir autónomamente el proceso sin necesidad de intervención de las partes
para la consecución de sus fines.

c) Fines del proceso e integración de la norma procesal.

El Código Procesal Civil, al adoptar una orientación publicistica, considera que el


proceso tiene como fin inmediato la solución de conflictos de intereses
intersubjetivos, cuya solución inevitable debe conducir a la concreción de un fin
más relevante que es el de obtener la paz social en justicia. Éste es el objetivo
más elevado que garantiza el estado a través del órgano jurisdiccional.

El principio de integración consiste en la posibilidad que tiene el juez de cubrir los


vacíos y defectos de la ley procesal, recurriendo a los principios generales del
derecho procesal, a la doctrina jurídica y a los plenos jurisdiccionales o
jurisprudencias.

d) Principio de iniciativa de parte y conducta procesal.

Según Carnelutti “la iniciativa de parte es indispensable no sólo para pedir al juez
la providencia, sino también para poner ante su vista los hechos que justifican el
inicio de la acción”; es decir, es la manifiesta expresión del sistema Dispositivo,
que consiste en facultar a las partes a promover el inicio del proceso en uso del
derecho de acción que le asiste.

Por el principio de conducta procesal, se pone de manifiesto los principios de


moralidad, probidad, lealtad y buena fe procesal que están destinados a asegurar
la ética en el debate judicial delegando la responsabilidad en el juez de garantizar
la moralidad del desarrollo de la contienda y como contraparte la obligación de
las partes a remitir su desenvolvimiento a este principio.

e) Principio de inmediación.

Devis Echandia señala “…significa que debe haber inmediata comunicación entre
el juez y las personas que participan en el proceso, los hechos que están en él
deban hacerse constar y los medios de prueba que se utilicen”

La Inmediación comprende un aspecto subjetivo que se refiere a que el juez


deberá tener mayor contacto con los sujetos del proceso (partes y terceros), y
un aspecto objetivo que consiste en el contacto directo del juez con los objetos
del proceso (documentos, lugares, etc.). Se busca un contacto directo e
inmediato del juez con estos elementos, ya que al participar de esta manera en
las realizaciones de todos los actos procesales, el juzgador adquiere mayores
elementos de convicción.

En la aplicación de este principio se ha privilegiado la oralidad sin descartar la


escritura, pues esta viene a ser el mejor medio de perpetuar y acreditar la
ocurrencia de un hecho o la manifestación de la voluntad en un proceso.

f) Principio de concentración.

-6-
Este principio busca que el proceso se realice en el menor tiempo posible y en
forma continua, evitando que las cuestiones accidentales e incidentales (medidas
cautelares o recursos impugnatorios) entorpezcan el desarrollo del proceso al
dilatarlo sin necesidad. Por ello se regula, se acumula y se limita la realización
de los actos procesales en una sola en determinadas etapas del proceso.

g) Principio de economía procesal.

Consiste en procurar la obtención de mayores resultados con el empleo de la


actividad procesal que sea necesaria. Está referido al ahorro de tiempo, gastos y
esfuerzos.

El ahorro del tiempo está referido a que el proceso no se debe desarrollar tan
lento que parezca inmóvil ni tan rápido que implique la renuncia de las
formalidades indispensables

El ahorro de gastos se refiere a que los costos del proceso no impidan que las
partes hagan efectivos sus derechos

La economía de los esfuerzos alude a la posibilidad de concretar los fines del


proceso, evitando la realización de actos regulados, pero que resultan
innecesarios para alcanzar el objetivo del proceso.

h) Principio de celeridad.

Se refiere a que los actos procesales deberán realizarse en el menor tiempo


posible, respetando las formas del debido proceso; es la expresión más concreta
del ahorro del tiempo en forma razonable, acorde con los principios procesales y
la normatividad procesal; se expresa en instituciones como la perentoriedad de
los plazos, el impulso de oficio, etc.

i) Principio de socialización del proceso.

Consiste en que el juez está facultado para impedir la desigualdad entre las
partes que ocurren en el proceso, por razón de raza, sexo, religión, idioma o
condición social, política o económica. Este principio convierte la tesis de
igualdad ente la ley en igualdad de las partes en el proceso.

Significa la humanización del proceso, puesto que se tratan de hechos causados


por los humanos y por lo tanto, se juzgan problemas humanos.

j) Juez y derecho (iura novit curia)

La esencia este aforismo contiene el principio por el cual el juez tiene el deber de
conocer el derecho y de aplicar la norma jurídica que corresponda a la situación
concreta, aun cuando las partes la hayan invocado erróneamente o no la hayan
invocado. El fundamento del aforismo es una presunción iuris et de iure, es
decir que el juez tiene mejor conocimiento del derecho que las partes.

-7-
El límite de este principio se encuentra en el hecho de que el juez no puede
resolver ultra petita - más allá del petitorio; ni extra petita, es decir no puede
fundar su decisión en hechos distintos o en aquellos que no hayan sido
alegados por las partes del proceso. Encuentra su límite en el principio de
Congruencia Procesal, ausente en nuestra legislación.

k) Principio de gratuidad de acceso a la justicia.

Consiste en procurar que el proceso no resulte costoso para las partes y ello
resulte inconveniente para hacer valer el derecho pretendido, con lo que el
estado incurriría en una grave omisión al admitir esta forma de injusticia por
razón económica.

Sin embargo la aplicación de este principio no puede ser absoluta según ha


creído conveniente el legislador, al considerar que la administración de justicia
implica en cierta forma un servicio sui generis: gratuito, pero que busca su
autofinanciamiento

Así el servicio de justicia es tan importante y básico como cualquier otro servicio
público. Por ello quien soportará el costo del proceso en mayor medida será
quien sea declarado perdedor, por otro lado, el funcionamiento del aparato
judicial se financia con las sanciones pecuniarias impuestas a quienes utilizan
maliciosamente los recursos jurisdiccionales del Estado o mantienen una
conducta reñida con los valores éticos recogidos en el Código Procesal Civil.

l) Principio de vinculación y elasticidad.

La actividad judicial es una función pública realizada con exclusividad por el


Estado. En uso del Ius Imperium comprende a las normas procesales dentro del
derecho público, dadas a fin de mantener el orden público; por tanto, estas
normas son obligatorias y de carácter imperativo.

El principio de elasticidad señala que, si bien las formalidades previstas en el


Código Procesal Civil son de carácter obligatorio, sin embargo el Juez como
director del proceso tiene la facultad de flexibilizar y adecuar las exigencias
imperativas de la ley procesal (de cumplir con los requisitos formales) a los fines
del proceso, es decir, a la solución del conflicto de intereses, la incertidumbre
jurídica y la paz social en justicia.

ll) Principio de la instancia plural.

Es una garantía de la Administración de justicia que permite la revisión de lo


resuelto en la instancia inferior por el superior jerárquico, puesto que admite la
existencia y la posibilidad de error del juez en todas las instancias inferiores.

1.3. OTROS PRINCIPIOS PROCESALES:

Otros principios que no se encuentran en el Título Preliminar son desarrollados


dentro del Código Procesal Civil; entre ellos se pueden señalar:

-8-
a) Principio de contradicción.

Conocido como principio de bilateralidad, consiste en que los actos procesales


deben realizarse con conocimiento de las partes. Un acto procesal debe
realizarse con la información previa y oportuna al contrario, a fin de que éste
pueda hacer valer su derecho de defensa y rebatir la pretensión de la otra parte.

b) Principio de adquisición.

Consiste en que los actos, documentos, medios probatorios e informaciones


brindadas a través de las declaraciones que han proporcionado las partes se
incorporen al proceso. En consecuencia los instrumentos presentados con la
demanda u otros escritos dejan de pertenecer a las partes y en adelante
pertenecen al proceso como instrumento público del órgano jurisdiccional.

c) Principio de eventualidad.

También llamado principio de preclusión. Supone la existencia de la división del


proceso en etapas fundamentales dentro de las cuales se reparte la actividad
procesal; así, los actos procesales de las partes deben corresponder a
determinado periodo fuera del cual no pueden ser realizados, ya que pierden su
valor. Por ejemplo el Código Procesal Civil impone el deber de las partes de
presentar todo su caudal probatorio, sea de pretensión o de defensa sólo durante
la etapa de la postulación al proceso.

d) Principio de congruencia procesal (res inter alios acta).

Es conocido como principio de consonancia. En virtud de este postulado se limita


el contenido de las resoluciones judiciales; es decir, que deben emitirse de
acuerdo con el sentido y alcance de las peticiones formuladas por las partes para
el efecto de que exista identidad jurídica entre lo resuelto y las pretensiones,
excepciones o defensas oportunamente deducidas. Es un principio que delimita
las facultades resolutivas del juez (delimitación inicial y final del proceso).

e) Principio de publicidad.

Implica el deber del juez de procurar que el proceso se desarrolle con


conocimiento público; es decir, se admite la posibilidad de que el desarrollo
general del proceso y determinados actos procesales (principalmente audiencias)
sean de conocimiento de cualquier interesado.

Este principio constituye una garantía de la Administración de Justicia que ha


sido recogido por el Código Procesal Civil, a fin de demostrar que no existe algo
escondido en el proceso, que se preste a suspicacias de las partes o duda en
cuanto a la imparcialidad del órgano jurisdiccional.

-9-
CAPITULO II:
DELIMITACIÓN INICIAL Y FINAL DEL PROCESO

2.1. LA PRETENSIÓN PROCESAL.-

Si bien en apariencia resulta determinado, y por ende sobreentendido, el concepto


de pretensión procesal, en la realidad de la práctica diaria y aun en el ámbito académico,
ni su concepto y aún menos su correcta utilización, se llevan a cabo adecuadamente.

En este sentido, el concepto de pretensión procesal viene comúnmente confundido


con el de acción, e inclusive con el de demanda, no precisándose claramente sus
respectivos límites conceptuales. Por ello, nuestro modesto objetivo a través del presente
trabajo, es ayudar a resolver de alguna manera tal indeterminación, la cual, dado el
avance de la ciencia procesal, hoy en día no tiene razón alguna de seguir existiendo tal
indeterminación.

Indicada nuestra tarea, pasamos a continuación a esbozar el que consideramos


básico y necesario para la adecuada comprensión y aplicación del instituto procesal
materia de estudio.

2.1.1. Precisiones terminológicas.-

Como anteriormente hemos señalado, la utilización del concepto de pretensión


procesal viene comúnmente confundido con el de acción o con el de demanda, por razón
de no precisarse claramente sus respectivos conceptos.

En este sentido, debemos determinar inicialmente que, sí bien el poder de acción


se ejercita efectivamente con la demanda, la cual contiene una o más pretensiones, estos
tres conceptos poseen plena autonomía y resultan claramente diferenciables.

Por ello diremos que la acción es el poder jurídico de naturaleza pública atribuido a
los justiciables para solicitar tutela jurisdiccional, siendo claro que su contenido se agota
en esta posibilidad de pedir dicha tutela a efectos de que el órgano jurisdiccional ponga
en movimiento su actividad.

Por otra parte, la demanda judicial es el acto procedimental de eventual inicio del
proceso, por el cual fácticamente se hace efectivo el poder de acción, constituyendo
adicionalmente vehículo de la pretensión o pretensiones interpuestas ante el órgano
jurisdiccional del Estado.

De tal modo, e inclusive por un criterio de exclusión de los conceptos antes


indicados, se observa que la pretensión viene constituida por aquello que una parte
efectivamente solicita, así como por la razón de su pedido.

2.1.2. Concepto de la pretensión procesal.-

-10-
Podemos definir a la pretensión procesal como el pedido concreto y específico
realizado por el justiciable para un determinado pronunciamiento jurisdiccional dirigido a
la satisfacción de tal solicitud.

2.1.3. Los límites de la pretensión procesal.-

Llamado también estructura de la pretensión procesal, la cual se determina a


través de los límites: objetivos y subjetivos, pasaremos a explicar cada una de ellas.

2.1.3.1. Los límites objetivos.-

El hecho de hablar de pedido concreto y específico y de la razón de aquella, nos


lleva a los límites objetivos de la pretensión, los cuales vienen dados por dos elementos
constitutivos:

- El objeto de la pretensión, también conocido como petitum o petitorio.


- El título de la pretensión, también llamado causa petendi o causa de pedir o
razón de pedir.

Respecto al objeto de la pretensión, debemos señalar que éste viene constituido por
aquello que efectivamente se solicita ante el órgano jurisdiccional. Y en tal sentido una
demanda de obligaciones de dar suma de dinero contiene una pretensión cuyo objeto es
el pago de aquel determinado monto adeudado.

Por otro lado, el título de la pretensión, viene constituido por aquella posición de
hecho, reconocida por el ordenamiento jurídico sustantivo, que faculta solicitar una
pretensión con un objeto determinado. En tal sentido, debemos, a su vez, distinguir dos
sub-elementos dentro del título de la pretensión:

- El componente fáctico; y
- El componente jurídico.

El componente fáctico es aquella determinada relación de hecho que se suscitó en


el mundo real en la cual se participó efectivamente. Ejemplo: sucedió que A le dio dinero a
B y B se comprometió a devolvérselo.

Por su parte el componente jurídico viene dado por la existencia en el mundo del
derecho de una determinada relación reconocida por éste. Acorde al ejemplo dado, éste
viene recogido jurídicamente y denominado contrato de mutuo.

Cabría también señalar que pueden distinguirse unas pretensiones que llamaremos
típicas, de otras que denominaremos atípicas (las cuales importaran la gran mayoría de
casos), según se encuentren reguladas expresamente o no por el Código Procesal Civil.

2.1.3.2. Los límites subjetivos.-

El hecho de hablar de justiciable, nos lleva a determinar el primer ámbito de


determinación de nuestro concepto, al cual denominaremos límites subjetivos, y que viene
dado por las partes del proceso, esto es, por la determinación de la respectiva posición
de actor y demandado.

-11-
2.1.4. Tipología del concepto de la pretensión procesal.-

Resulta necesario ahora esbozar, las implicancias de la tipología del concepto de la


pretensión procesal en un ámbito sistemático coherente.

En tal sentido, debemos señalar que la pretensión procesal tiene una relación
directa con el tipo de procesos en el cual debe resolverse, y este último a su vez, se
adecua a la naturaleza de la primera. Y siendo el proceso definido como el medio de
satisfacción de pretensiones, requiere por ello de un método adecuado al logro de sus
fines, que es el procedimiento, el cual a su vez, se adecua al tipo del proceso específico, y
por ello en definitiva, a la particular pretensión interpuesta. Resulta coherente, por todo
esto, que la teorética procesal distinga tres tipos principales de procesos:

2.1.4.1. El proceso cognitivo.-

En el cual por definición y naturaleza el juzgador debe conocer plenamente de la


pretensión interpuesta. En este proceso se distinguen básicamente tres tipos de
pretensiones a saber:

a) Pretensión declarativa.-

En la cual se pretende que el juzgador simplemente declare una determinada


situación jurídica, dado que aquello pre-existe al proceso, buscándose así su sola
certeza. Ejm. Petición de herencia.

b) Pretensión constitutiva.-

Por la que se pretende que el Juez constituya, modifique o extinga una situación
jurídica, cosa que surgirá únicamente con el pronunciamiento jurisdiccional.. Ejm. Divorcio
por causal.

c) Pretensión de condena.-

En la cual se pretende que el juzgador imponga a la otra parte una determinada


situación jurídica, condenándola eventualmente por ello a una prestación de dar, hacer o
no hacer. Ejm. Obligaciones de Dar Suma de Dinero.

2.1.4.2. El Proceso de ejecución.-

En el cual el juzgador sólo realiza un examen formal de la pretensión, no entrando


en pleno conocimiento de aquella. Dentro de este proceso, podemos distinguir la
pretensión ejecutiva en base a títulos ejecutivos, pretensión de ejecución de
resoluciones judiciales, pretensión de ejecución de garantías en base a títulos de garantía
real, respectivamente.

2.1.4.3. El Proceso cautelar.-

El cual busca proteger la efectiva utilidad y eficacia de los primeros, a efectos que el
definitivo pronunciamiento dictados en aquellos no sea ilusorio e inejecutable, sino más
bien eficaz. Dentro de este proceso encontramos los diversos tipos de pretensión

-12-
cautelar, tales como embargo, secuestro, medidas innovativas, medida de no innovar,
genérica, etc.

Por otro lado, de lo observado y de acuerdo al principio procesal de congruencia,


podemos afirmar que la pretensión determina la sentencia a dictarse en un proceso
específico, existiendo obviamente una relación directa entre el tipo de pretensión
solicitada y el tipo de sentencia expedida. En tal sentido, no cabría que se expida una
sentencia constitutiva siendo la pretensión incoada de condena.

Por otra parte, los límites objetivos y subjetivos de la pretensión poseen una
trascendental importancia en relación al concepto de cosa juzgada, el cual los utiliza para
demarcar sus propios límites, en pleno respeto del principio de la res “inter alios acta”,
hablándose así de los límites objetivos y subjetivos de la cosa juzgada.

Del mismo modo, la adecuada determinación de los límites objetivos y subjetivos de


la pretensión posee una trascendental importancia a efectos de determinar la posibilidad
o no de configurar la llamada acumulación subjetiva de pretensiones o litisconsorcio
voluntario, puesto que la conexión objetiva que la habilita, sea esta parcial o total, se
determina examinando la identidad de las diversas pretensiones, sea porque poseen
idéntico título (causa petendi) u objeto ( petitum).

Es también, relevante la observación de estos límites, a efectos de la interposición


de una adecuada excepción de litispendencia, o de alguna otra que se encuentre
vinculada a los primeros.

De igual forma, la posibilidad o no de interponer un medio de impugnación


determinado vendrá deducida de la adecuada correlación de la sentencia, al objeto de la
pretensión efectivamente solicitada, caso contrario se producirán uno de los tres posibles
supuestos irregulares conocidos como fallo extra, ultra e infra petita.

Por otro lado, puede observarse que, cuando el componente fáctico de la causa
petendi o título, es a su vez jurídico, esto es, viene reconocido por el derecho, podremos
afirmar que aquella es una “pretensión justiciable”. Caso contrario, ésta no podrá ser
materia de decisión jurisdiccional, lo cual no impide obviamente el ejercicio de la acción.

En igual sentido, afirmar la propia y ajena titularidad en relación al componente


fáctico y jurídico de la causa petendi, viene a relacionarse directamente con la “legitimidad
para obrar”, la cual está constituida por la afirmación de la adecuada correlación entre los
sujetos del proceso con aquellos de la relación sustancial controvertida.

Del mismo modo, el determinar los límites subjetivos y objetivos de la pretensión


nos llevará a observar claramente los supuestos del litisconsorcio necesario, en el cual, si
bien la pretensión es única, los sujetos legitimados son múltiples.

2.2. CLASES DE PRETENSIÓN

El procesalista Juan Monroy Gálvez, clasifica la pretensión en material y procesal


asignándole el concepto a cada una de ellas de acuerdo a su criterio doctrinario
siguiente:

2.2.1. Pretensión material.-

-13-
Dice: al ser abstracta el derecho de acción carece de exigencia material, es sólo un
impulso de exigir tutela jurisdiccional al Estado. Sin embargo, realizamos tal actividad
cuando tenemos una exigencia material y concreta respecto de otra persona, es decir,
cuando tenemos un interés que es resistido por otra. Esta aptitud de exigir “algo” a otra
persona se le denomina pretensión material. La pretensión material no necesariamente
puede ser exigible judicialmente, puede ocurrir que al ser exigido extrajudicialmente su
cumplimiento esta ha sido satisfecha, con la que el conflicto no se habrá producido.

2.2.2. Pretensión procesal.-

Al respecto dice: cuando la pretensión material no es satisfecha y el titular de esta


carece de alternativas para exigir o lograr que tal hecho ocurra, entonces sólo queda el
camino de la jurisdicción. Esto significa que el titular de una pretensión material,
utilizando su derecho de acción, puede convertir ésta en pretensión procesal, la que no es
otra cosa la manifestación de voluntad por la que una persona exige “algo” a otra a
través del órgano jurisdiccional (el Estado).

A este criterio conceptual, debe descartarse la categoría de derecho de acción


atribuida a toda persona, confundiéndose con la categoría correcta de derecho a la tutela
jurisdiccional, a que sí toda persona tiene, en razón a las diferentes teorías y posiciones
doctrinales ya estudiadas sobre el concepto de acción.

2.3. LA COSA JUZGADA.-

Para saber diferenciar claramente sobre este instituto procesal del derecho adjetivo,
es necesario distinguir dos categorías conceptuales: la autoridad de la sentencia llamado
también “la autoridad de cosa juzgada” y la eficacia de la cosa juzgada llamado también
“cosa juzgada propiamente dicha”.

2.3.1. Distinción entre autoridad de la sentencia y eficacia de la cosa juzgada.-

2.3.1.1. La autoridad de la sentencia.-

Llamado también resolución judicial que tiene la autoridad de cosa juzgada, la


misma según el Art. 123 del Código Procesal Civil, adquiere la autoridad de cosa juzgada
cuando:

- No procede contra ella otros medios impugnatorios que los ya resueltos; o

- Las partes renuncian expresamente a interponer medios impugnatorios o dejan


transcurrir los plazos sin formularlos.

Entendemos por autoridad, la necesidad jurídica de que lo fallado en las sentencias


se considere como irrevocable e inmutable, ya sea en el proceso en que aquella se
pronuncia o en otro diverso que ha quedado consentido o agotado la vía jurisdiccional.

Esto, es en otras palabras cuando la resolución judicial que da término a la instancia


ha quedado definitivamente consentida ya sea porque las partes no interpuso recurso
impugnatorio alguno contra ella dentro del plazo legal o por haberse agotado la instancia
jurisdiccional correspondiente ya no cabe ningún otro medio impugnatorio, resultando

-14-
irrecurrible e inimpugnable, por lo tanto dicha resolución adquirirá la calidad de autoridad
de cosa juzgada, pero más no la calidad de cosa juzgada propiamente dicho, que
equivale a la ejecución de la resolución judicial, salvo aquellas resoluciones que por la
naturaleza de la pretensión resultan in-ejecutables, por ejemplo en caso de las
resoluciones constitutivas y declarativas que adquieren simultáneamente la calidad de
autoridad de cosa juzgada y a la vez cosa juzgada propiamente dicha.

2.3.1.2. La eficacia de cosa juzgada.-

Llamado también cosa juzgada propiamente dicho, la misma según el procesalista


Eduardo Couture “es la autoridad y eficacia que adquiere la sentencia judicial cuando no
proceden contra ella recursos ni otros medios de impugnación, y cuyos atributos son: la
coercibilidad, la irrecurribilidad, la inempugnabilidad, la inmutabilidad y la irrevisibilidad en
otro proceso posterior. La cosa juzgada es la autoridad y la fuerza que la ley atribuye a la
sentencia ejecutoriada. La fuerza o eficacia consiste en el poder coactivo que emana de
la cosa juzgada o sea en que debe cumplirse la sentencia de acuerdo a lo que ella
ordena, sin modificar su contenido, ni retardar su ejecución especialmente aquellas
sentencias que por la naturaleza de la pretensión resulta condenatoria.

2.3.1.3. Atributos de la eficacia de cosa juzgada:

La sentencia judicial tiene ciertos atributos que son: La coercibilidad, la


irrecurribilidad, la inimpugnabilidad y la inmutabilidad.

a) La coercibilidad.-

Es la posibilidad de exigirse compulsivamente el cumplimiento de la sentencia a


través de la ejecución de la resolución judicial con auxilio de la fuerza pública.

b) La irrecurribilidad.-

Significa que se han agotado las instancias de trámite permitido por la naturaleza
del asunto controvertido, y que por consiguiente no hay instancia o tribunal superior al que
pueda acudirse.

c) La inimpugnabilidad.-

Significa que se han agotado los recursos impugnatorios que la naturaleza de la


pretensión controvertida lo permiten, y que por consiguiente no existe la posibilidad de
plantear otros recursos impugnatorios.

d) La inmutabilidad.-

Significa la intangibilidad de la sentencia; es decir que ésta no puede ser modificado


ni en el mismo ni en otro proceso judicial. Es inmutable definitivamente.

2.3.2. Clases de cosa juzgada:

Para saber distinguir entre la cosa juzgada formal y la cosa juzgada material es
necesario tener en cuenta los atributos de la eficacia de la cosa juzgada antes señalados.

-15-
2.3.2.1. Cosa juzgada formal.-

Se dice cuando la eficacia de la cosa juzgada, sólo tiene los tres primeros atributos:
la coercibilidad, la irrecurribilidad y la inimpugnabilidad. Sin embargo no son inmutables
por cuanto permiten ser modificados en otro proceso judicial el mal llamado según el
Código Procesal Civil “nulidad de cosa juzgada fraudulenta”, cuando técnica y
adecuadamente debería llamarse “impugnación de cosa juzgada fraudulenta”, por ser el
término nulidad un instituto jurídico del derecho sustantivo y no de derecho adjetivo.

2.3.2.2. Cosa juzgada material.-

Se dice cuando la eficacia de la cosa juzgada, además de tener los tres primeros
atributos: la coercibilidad, la irrecurribilidad y la inimpugnabilidad, tiene también el atributo
de inmutabilidad, lo que quiere decir que la sentencia pronunciada y que ha concluido en
primera o segunda instancia, incluso en la tercera instancia extraordinaria, ya no puede
sufrir variación o ser modificadas a través de otros procesos judiciales (nulidad de cosa
juzgada fraudulenta), ante ningún otro juez o tribunal jurisdiccional.

La cosa jugada formal, puede convertirse en cosa juzgada material, cuando no se


ha ejercitado la acción de nulidad de cosa juzgada fraudulenta dentro del plazo de seis
meses de ejecutada o de haber adquirido la calidad de cosa juzgada, si no fuera
ejecutable la respectiva resolución judicial.

2.3.3. Los límites de la cosa juzgada:

Para conocer los límites de la cosa juzgada, es necesario distinguir dos aspectos
importantes que tiene relación con los límites de la pretensión que son: los límites
objetivos y los límites subjetivos.

2.3.3.1. Los límites objetivos.-

Como se decía tiene relación con los límite objetivos de la pretensión, es decir, la
sentencia judicial debe delimitar y demarcar sus alcances de su extensión y contenido en
función al objeto y título de la pretensión (petitum y causa petendi), caso contrario se
producirán uno de los tres posibles supuestos irregulares conocidos como fallo extra,
ultra e infra petita.

2.3.3.2. Los límites subjetivos.-

La ley procesal civil (Art. 123 párrafo penúltimo) dice: La cosa juzgada solo alcanza
a las partes a quiénes de ellas deriven sus derechos. Sin embargo, se puede extender a
los terceros cuyos derechos dependen de los de las partes o a los terceros de cuyos
derechos dependen los de las partes, si hubiera sido citado con la demanda.

2.3.3.3. Límites temporales.-

Es el componente fáctico que determinada la relación de hecho que se suscitó en el


mundo real en una determinada circunstancia u oportunidad en la cual se participó
efectivamente. Ejemplo: sucedió que A le dio dinero a B y B se comprometió a
devolvérselo.

-16-
CAPITULO III:
LOS SUJETOS Y ACTOS DEL PROCESO

3.1. LOS SUJETOS DEL PROCESO.-

3.1.1. Introducción.-

Debemos indicar inicialmente que los sujetos integrantes de la relación jurídica


trilateral que el proceso importa, son tanto el Juez, como el actor y el demandado, últimos
a los cuales se les denomina partes. Por ello, debe tenerse claro que el presente estudio
pone su atención en ellas, dado que son quiénes, de manera originaria o sobrevenida,
van determinar los límites, tanto objetivos como subjetivos de la pretensión en el proceso.

3.1.2. Enfoques sobre nociones generales de parte.-

La noción de parte posee principalmente dos enfoques que buscan definirla a


plenitud. Uno para el cual la parte puede coincidir o no con el sujeto de la relación jurídica
sustancial, objeto del proceso, resultando para esta postura un concepto puramente
procesal. Y otro que considera que parte no es sólo el sujeto del proceso, sino también el
sujeto de la relación jurídica sustancial objeto de este último, constituyendo para este
criterio un concepto no solo procesal sino también material.

Frente a estas dos posturas señaladas, nosotros nos inclinamos por la primera, la
cual viene aceptada por la doctrina mayoritaria, que entiende que el concepto de parte
debe buscarse únicamente en el proceso, pues, la cualidad de parte se adquiere, con
abstracción de toda referencia al derecho sustancial, por el sólo hecho de naturaleza
exclusivamente procesal, de la proposición de una demanda ante el Juez: La persona
que propone la demanda, y la persona contra quién se la propone, adquiere sin más, por
ese solo hecho, la calidad de partes del proceso que con tal proposición se inicia; aunque
la demanda sea declarada inadmisible, fundada o infundada. Así podemos afirmar que el
concepto de parte es un concepto exclusivamente procesal: deriva del concepto de
relación jurídica procesal.

3.1.3. Definición de parte.-

De acuerdo a la postura con la cual compartimos nuestra posición ya podemos dar


una definición de que es parte aquél que en nombre propio, o en cuyo nombre, se
demanda o contradice en un proceso, quedando fijada la titularidad activa o pasiva de
ésta, en la relación jurídica procesal, por medio de la demanda. Asumiendo por ello todo
los derechos, cargas y obligaciones del proceso. Siendo este concepto exclusivamente
procesal e independiente de la relación jurídica sustantiva controvertida, el cual sirve
como instrumento para la participación en el proceso de los sujetos destinatarios de los

-17-
efectos, sean estos directos o indirectos de la providencia jurisprudencial, velándose así
por el derecho de defensa.

En nuestro sistema procesal civil se considera parte material y procesal, definiremos


cada una:

3.1.4. Distinciones teóricas de la definición.-

3.1.4.1. Parte material.-

Es el sujeto que integra o cree integrar o forma parte de la relación jurídica


sustantiva; es decir, aquella que es titular del derecho que sustenta la pretensión o
aquella a quién se le exige tal pretensión, se trata del titular activo o pasivo del conflicto
de intereses llevado a ser resuelto a través de la tutela jurídica del Estado.

3.1.4.2. Parte procesal.-

Lo natural es que quién es parte material sea también parte procesal y realice
personalmente la actividad procesal. Sin embargo, el instituto de la representación
procesal en sus distintas formas: legal, judicial o convencional permite que la parte
procesal sea distinta a la parte material, sin que tal situación implique un vicio de la
relación procesal.

En otras palabras, es aquella en nombre propio, o en cuyo nombre, se demanda o


contradice en un proceso, quedando fijada la titularidad activa o pasiva de ésta, en la
relación jurídica procesal, por medio de la demanda. Asumiendo por ello todo los
derechos, cargas y obligaciones del proceso. Siendo esta definición exclusivamente
procesal e independiente de la relación jurídica sustancial controvertida, el cual sirve
como instrumento para la participación en el proceso de los sujetos destinatarios de los
efectos, sean estos directos o indirectos de la providencia jurisdiccional, velándose así por
el derecho de la defensa.

3.2. PRESUPUESTOS Y REQUISITOS PROCESALES

3.2.1. Noción de presupuesto procesal.-

Son los requisitos esenciales para la existencia de una relación jurídica procesal
válida. Sin embargo, es importante incidir en esto, la falta o defecto de un presupuesto
procesal no significa que no hay actividad procesal, sino que la ejecución de ésta se
encuentra viciado. Esto es tan cierto que solo se detecta la falta o defecto de un
presupuesto procesal al interior de un proceso, es decir, durante su desarrollo. Se
admiten como presupuestos procesales la competencia, la capacidad procesal y los
requisitos de la demanda.

3.2.2. Presupuestos de las partes.-

a) Capacidad para ser parte.-

Es aquél que se reconoce a todo el que posee capacidad jurídica (o lo que es lo


mismo capacidad de goce), pudiendo por ello ser sujeto de una relación jurídica procesal,
y con ello titular de los derechos, cargas y obligaciones que se derivan del proceso,

-18-
correspondiéndole tal aptitud a las personas naturales y jurídicas, así como a ciertos
grupos organizados y patrimonios autónomos. De esta manera podemos observar que
esta definición no es más que la proyección de la capacidad jurídica del derecho civil en el
ámbito procesal.

b) Capacidad procesal.-

Es la aptitud de realizar activa o pasivamente actos jurídicos procesales con


eficacia, en nombre propio o por cuenta ajena, que poseen las personas que tienen el
libre ejercicio de los derechos civiles que en el proceso se hacen valer, siendo esta
definición el reflejo procesal de la capacidad de obrar del derecho civil, y por ende
necesaria la remisión a este último, para conocer en el caso concreto sus alcances. La
capacidad procesal se adquiere por haber cumplido los 18 años de edad, salvo
excepciones especiales que establece la ley civil, como es el caso de los que adquieren
capacidad de ejercicio civil antes de cumplir los 18 años de edad, por optar el título
profesional que acredita el ejercicio de la profesión u oficio, por matrimonio o haber
concebido un hijo, pero esta capacidad es exclusivamente para asumir la defensa de su
propio derecho civil, mas no para asumir los deberes y obligaciones procesales de un
tercero a través del instituto de la representación.

Esta figura se encuentra regulado en el artículo 58 del C.P.C. el cual la denomina


“capacidad para comparecer en un proceso”. Lamentablemente, pese a ser por
demás adecuada su definición, al decir “o para conferir representación designando
apoderado judicial”, no sólo resulta ocioso, sino que se presta a confusión, pues, siendo
la capacidad procesal el equivalente de la capacidad de ejercicio del Derecho civil, es
por ello evidente que quién la posee, podrá entonces nombrar a un apoderado.

El texto del “Código Modelo para Iberoamérica”, nos parece en este caso más
acertado, pues si bien ambos son similares, este último en su artículo 44 párrafo ab
initio, nos señala que, “pueden comparecer por sí en el proceso las personas que
tienen el libre ejercicio de los derechos que en él se hacen valer”, no generando así
confusión alguna, resultando así más preciso.

3.2.3. Noción de tercero.-

Es aquél que no forma parte de la relación jurídica procesal, la cual únicamente se


establece por medio de la demanda y contestación a la misma, es decir, no posee la
calidad de parte por no ser demandante ni demandado, no siendo por ello titular de los
derechos y obligaciones propios del proceso. Sin embargo tiene interés en el resultado del
proceso por cuanto su derecho se encuentra de algún modo vinculado a las pretensiones
controvertidas entre las partes, por lo tanto, sentirá los efectos reflejos o directos de la
sentencia a expedirse en dicho proceso.

3.2.3.1. Tratamiento procesal de tercero.-

Dentro de la distinción conceptual se presentan varias categorías procesales


referente a la noción de tercero, así tenemos las siguientes:

3.2.3.1.1. Tercería.-

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Acción que compete a quién no es parte en un litigio, para defender sus derechos
frente a las partes que están dirimiendo los suyos. Esa tercería puede oponerse a ambos
litigantes o sólo a uno de ellos. Además la tercería puede ser de dominio o de mejor
derecho. La primera es aquella en que el tercerista alega ser dueño de los bienes que son
objeto del proceso en que la tercería se presenta. La segunda es aquella en que el
tercerista no alega ser propietario de los bienes en litigio, sino tener sobre ellos un
derecho preferente al que pretenden los litigantes.

3.2.3.1.2. Tercería coadyuvante.-

Se dice cuando la tercería en la que la pretensión sustentada por el tercerista


coincide con la de alguno de los litigantes en el proceso principal.

3.2.3.1.3. Tercería excluyente.-

Se dice cuando la tercería en la que la pretensión sustentada por el tercerista es


incompatible con la de ambos litigantes en el proceso principal por tener el tercerista una
posición propia y autónoma. Y el cual a su vez puede ser: excluyente principal, excluyente
de propiedad y excluyente de derecho preferente.

Eduardo Couture dice: que la tercería es coadyuvante cuando la pretensión del


tercerista coincide con la de uno de los litigantes del proceso principal, y que es
excluyente, cuando se opone a las pretensiones de ambos.

3.2.3.1.4. Tercería de dominio.-

La que tiene por objeto reclamar la liberación del bien embargado por ser su dueño
el tercerista.

3.2.3.1.5. Tercería de mejor derecho o derecho preferente.-

La que tiene por objeto lograr que el tercerista sea reintegrado de su crédito con
los bienes embargados, y con preferencia al acreedor ejecutante.

3.2.3.1.6. Tercero interviniente.-

El que comparece, en defensa de su patrimonio o de sus derechos, en el proceso


contencioso iniciado entre las partes.

3.2.3.1.7. Tercerista.-

El que plantea una tercería judicial en un proceso civil.

Sobre este mismo tópico más adelante en el Tema 7 se podrá esbozar con mayor
profundidad y detalle bajo la denominación de intervención de terceros en un proceso.

3.2.4. Representación Procesal.-

3.2.4.1. Definición.-

-20-
Permite que un tercero participe en el proceso realizando actividad procesal válida
en nombre y representación de una de las partes materiales porque éste le ha conferido
facultades y potestades o la ley prevé así en determinados casos y situaciones.

3.2.4.2. Clases:

3.2.4.2.1. Por su Origen:

3.2.4.2.1.1. Legal.-

Cuando la parte material por razones de minoridad de edad u otro motivo


justificados debidamente no tiene la capacidad procesal para intervenir personalmente en
un proceso, por lo que la ley determina a una persona para que actúe en su nombre y
representación. Ejemplo es el caso de menores y mayores incapaces, quiénes están
representados por sus padres, a falta de ellos por el tutor o curador respectivamente.

3.2.4.2.1.2. Judicial.-

Cuando el Juez, es quién designa la representación procesal para no prescindir


del derecho a la defensa de toda persona, ante la ausencia y por no haberse puesto a
derecho el emplazado dentro del plazo previsto por la ley. En cuyo caso asume la
representación procesal el curador procesal.

3.2.4.2.1.3. Voluntaria.-

Cuando la parte material o titular de un derecho en controversia en el proceso, no


obstante tener capacidad procesal, por múltiples razones no interviene personalmente en
un proceso, por lo tanto, delega sus facultades generales y especiales en terceras
personas a través de un poder por escritura pública o por acta ante el Juez de la
demanda, de modo que éste interviene en su nombre y representación.

3.2.4.3. Efectos.-

Los efectos de la representación son vinculantes para el representado.

3.3. LOS ACTOS DEL PROCESO.-

3.3.1. Hecho jurídico procesal.-

Es el acto que no se origina en la voluntad de los sujetos procesales, sin embargo


produce un efecto de derecho que no ha sido querido. Es en opinión del procesalista
Couture, un evento constituido por una acción u omisión involuntaria o por una
circunstancia de la naturaleza que crea, modifica o extingue derechos. Ejemplo el
abandono del proceso, la caducidad, la prescripción extintiva.

3.3.2. Acto jurídico procesal.-

Es la manifestación de voluntad lícita emanada de la autoridad jurisdiccional, de


las partes o de los terceros en un proceso, susceptible de crear, modificar o extinguir
derechos procesales. Ejemplo la demanda, la sentencia, etc.

-21-
3.3.3. Negocio jurídico procesal.-

En la ciencia moderna jurídica procesal se da este nombre a toda manifestación


de voluntad lícita realizado por las partes para disponer de la pretensión y concluir la
misma. Sólo puede concluir las partes la pretensión de conformidad con una norma
jurídica procesal que tenga por finalidad directa y específica crear, conservar, modificar,
transferir o extinguir derechos y obligaciones dentro de la esfera del derecho procesal
civil. Ejemplo la conciliación, la transacción.

3.3.4. Los actos del Juez.-

En principio debemos precisar que cuando hablamos del juez nos estamos
refiriendo a los organismos jurisdiccionales en general. Los jueces emiten
fundamentalmente resoluciones, pero también intervienen en las actuaciones judiciales,
tales como en la actuación de pruebas (practicar una inspección judicial, recibir una
declaración de parte, testigo, etc.), en la recepción de informes orales de las partes y
abogados, en el otorgamiento de copias certificadas, etc. Al lado de estos actos los jueces
también ejecutan actos de tipo coercitivo, como dictar medidas cautelares, imponer multa
y disponer la detención de las personas que agravien a las partes o a la majestad del
juzgado (Art. 53 del C.P.C.); o actos de tipo disciplinarios, como ordenar que se suprima
frases o palabras ofensivas o vejatorias de los escritos o expulsar a las personas que
alteren las actuaciones judiciales (Art. 52 del C.P.C.)

3.3.5. Los actos de las partes.-

Los actos procesales que producen las partes, como todo acto jurídico procesal,
tienen por finalidad la constitución, modificación o extinción de derechos y cargas
procesales (Art. 129 del C.P.C.). Los actos procesales de las partes esencialmente se
exteriorizan mediante escritos, los que, para surtir efectos señalados, deben responder a
determinadas formalidades. Mediante los escritos normalmente las partes formulan sus
petitorios para la emisión de resoluciones o para producir actos de disposición como un
desistimiento, un allanamiento, etc.

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CAPITULO IV:
POSTULACIÓN DEL PROCESO

4.1. CONTENIDO Y OBJETIVOS

En la etapa postulatoria se desarrollan los siguientes actos procesales:

a) La interposición de la demanda;
b) El emplazamiento del demandado;
c) La contestación de la demanda;
d) La reconvención;
e) Las excepciones y defensas previas;
f) La rebeldía;
g) El saneamiento del proceso;
h) La fijación de puntos controvertidos y el saneamiento probatorio.

Durante la etapa del proceso civil se presentan los siguientes objetivos:

 Proponer pretensiones y defensas, esto es, que las partes (demandante y


demandado) presentan sus posiciones, las que serán discutidas en el proceso y
posteriormente reconocidas o rechazadas por el juzgador;
 El juez debe revisar el cumplimiento por parte del demandante de los requisitos
de admisibilidad y procedencia de la demanda;
 Sanear la relación jurídica procesal válida;
 Promover si fuera posible la conciliación entre las partes;
 Precisar los puntos controvertidos;
 Juzgar anticipadamente si fuera posible el caso;
 Crear las condiciones para el normal desarrollo del proceso.

4.2. LA DEMANDA

4.2.1. Definición.

La ciencia procesal moderna entiende a la acción como el poder jurídico de


naturaleza pública que la ley reconoce a toda persona natural o jurídica para recurrir ante
el órgano jurisdiccional en busca de la tutela jurisdiccional efectiva, la que se materializa
a través de una demanda formal. Con el poder de acción se pone en movimiento al
órgano jurisdiccional a fin de que preste servicio de administrar justicia para resolver un
conflicto de intereses entre las partes previa sustanciación de un proceso civil.

-23-
Devis Echandía, define a la demanda como: el acto jurídico procesal de declaración
de voluntad, introductivo y de postulación, que sirve de instrumento para el ejercicio de la
acción y la formulación de la pretensión con el fin de obtener la aplicación de la voluntad
concreta de la ley, por una sentencia favorable y mediante un proceso en un caso
determinado.

Cuando un ciudadano pretende la satisfacción de un interés, debe plantear su


petición ante el órgano jurisdiccional. De aquí que autores como Hugo Alsina, Rosemberg
y Ramos Mendez, definen a la demanda como una petición o una solicitud que va más
allá de iniciar un proceso, pues se trata de pedir la aplicación del derecho, es decir,
alcanzar la tutela efectiva mediante una sentencia.

Morales Godo, señala que: la demanda es el acto procesal, a través del cual, el
justiciable haciendo uso de su poder de acción acude al órgano jurisdiccional planteando
una o más pretensiones sobre las cuales solicita se emita resolución definitoria.

La interposición de la demanda tiene dos objetivos:

a) Inmediato: iniciación del proceso.


b) Mediato: lograr un pronunciamiento judicial definitivo.

4.2.2. Importancia.

La demanda es el acto constitutivo de la relación procesal. Constituye el vehículo a


través del cual el actor plantea sus pretensiones.

Es una limitación ante el poder del juzgador:

a) Deberá limitarse a resolver lo que está planteado en la demanda (principio de


congruencia procesal).
b) Los hechos descritos en la demanda limitan la actuación de medios probatorios.

Los límites objetivos y subjetivos de la pretensión demandada delimitan los límites


objetivos y subjetivos de la cosa juzgada o sentencia.

DEMANDA SENTENCIA
1.- Se inicia el proceso 1.- Finaliza el proceso
2.- Contiene una o más pretensiones 2.- Resuelve una o más pretensiones
3.- Acto procesal fundamental del Dte. 3.- Acto procesal fundamental del Juez

4.2.3. Naturaleza jurídica.

La naturaleza jurídica de la demanda es compleja. Se busca distinguirla de la


acción, pretensión, contradicción, oposición e instancia. La doctrina ha desarrollado los
distintos elementos que integran:

a) La demanda como acto procesal.

Según Morales Godo, la demanda es un acto procesal porque produce efectos


inmediatos en el proceso y es parte integrante de éste. Es el acto procesal que da inicio

-24-
al proceso, que no proviene del Juez, sino de la voluntad de la parte demandante,
aplicándose el principio dispositivo, no habrá proceso sin actor.

b) La demanda como acto de postulación.

La demanda no es cualquier acto procesal: es el primer acto procesal de eventual


inicio que se presenta ante el órgano jurisdiccional. Ramos Méndez, sostiene que: es una
de las expresiones genuinas de la acción de la parte demandante. Es la petición de
juicio, con la cual se inicia el camino a recorrer hasta llegar a él, esto es, el proceso.
c) La demanda como acto que determina la apertura de la instancia.

De la demanda se deriva toda la actividad procesal, se da inicio a la instancia


judicial, pues de inmediato interviene el juez y se comienzan a desarrollar una serie de
actividades de las partes y jurisdiccionales.

4.2.4. Clasificación.

Entre algunos de los criterios de clasificación de la demanda tenemos:

a) Por la pretensión que se persigue (Rosemberg)

DEMANDAS DE Persigue la realización de una pretensión. Están relacionadas a los


PRESTACIÓN O DE procesos de conocimiento o ejecución. Ejm. Obligaciones de dar sumas
CONDENA de dinero.

DEMANDA DE Persigue el esclarecimiento de una situación incierta o dudosa. Por lo


DECLARACIÓN general, lo que se pretende es que se declare la existencia o inexistencia
de una situación incierta. Ej. Filiación.

DEMANDAS Busca crear, modificar o extinguir una relación jurídica a través de la


CONSTITUTIVAS O DE decisión judicial. Ejm. Divorcio.
FORMACIÓN

b) Por el número de pretensiones.

DEMANDAS SIMPLES Como señala CARLI, son demandas en las que la cuestión que se
somete a juicio es una sola.

DEMANDAS Son aquellas en las que se platean varias pretensiones. Se sub-


COMPLEJAS clasifican, a su vez en demandas acumulativas, alternativas,
subordinadas y con pretensiones accesorias.

4.2.5. Efectos de la demanda.

La presentación de la demanda va producir una serie de consecuencias de orden


procesal y sustancial.

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EFECTOS DE ORDEN PROCESAL

Produce la apertura de la ARAZI sostiene que la demanda obliga al Juez a pronunciarse en dos
instancia momentos: uno inmediato, sobre la admisibilidad de la demanda; y
otro mediato, cuando dicta sentencia sobre su mérito.

Se genera una carga para el Conforme lo establece el artículo 346 del Código Procesal Civil, el
actor que debe impulsar el cómputo del plazo para el abandono se entiende desde iniciado el
proceso y evitar que caiga en proceso con la presentación de la demanda.
abandono.

Determinación de los sujetos de La parte demandante precisa contra quién dirige su pretensión
la relación jurídica procesal. (demandado), estableciéndose con dicha invocación la competencia del
juez (por territorio)

Es el demandante quien reconoce en forma expresa la competencia del


La determinación de la juez, pero también de manera tácita con la simple presentación de la
competencia. demanda. De aquí que no se puede cuestionar la competencia, a
menos que sea en razón de la materia, grado o cuantía, pero no la
competencia territorial.

TORAL MORENO, sostiene que la sentencia no puede declarar


admisibles peticiones que no se formularon, no puede condenar a más
de lo pedido ni a cosa distinta a la solicitada, ni pronunciarse a cargo
Fija el objeto del proceso de personas que no fueron demandadas, ni a favor de sujetos que no
respecto del actor asumieron el papel de actores, ni por último basar sus puntos
resolutivos en causas no alegadas. La sentencia va a estar delimitada
a los hechos y situaciones de derecho planteadas en la demanda y, en
su caso, las plateadas por el demandado al contestar la demanda. Por
ello se afirma que las sentencias se pronuncian hit et nune.

EFECTOS DE ORDEN MATERIAL

La sola presentación de la demanda suspende los efectos de la caducidad. VIDAL


RAMIREZ sostiene que el plazo de caducidad es fatal y lo único que puede impedir que se
produzca la caducidad de un derecho es su ejercicio. MORALES GODO agrega que el
IMPIDE LA

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CADUCIDAD ejercicio del derecho (pretensión) se plasma a través de la demanda.
DE UN Convalida la pretensión intentada en la demanda, descartando otras que pudieran ser
DERECHO alternativas.

Con la presentación de la demanda, la pretensión material se torna en pretensión procesal

4.2.6. Requisitos de la demanda (Artículo 424 del Código Procesal Civil)

1.- La designación del juez ante quien se interpone la demanda.


2.- El nombre, datos de identidad, dirección domiciliaria y domicilio
procesal del demandante.
3.- La consignación del domicilio procesal electrónico del demandante,
que consiste en la Casilla Electrónica asignada por el Poder
Judicial.
ELEMENTOS SUBJETIVOS 4.- El nombre y dirección domiciliaria del representante o apoderado del
demandante, si no puede comparecer o no comparece por si
mismo.
5.- El nombre y dirección domiciliaria del demandado. Sí se ignora éste
último se expresará esta circunstancia bajo juramento que se
entenderá prestado con la presentación de la demanda.
ELEMENTO OBJETIVO 6.- El petitorio de la demanda que comprende la determinación clara y
precisa de lo que se pide.
ELEMENTO CAUSAL 7.- Los hechos en que se funda el petitorio, expuestos enumerativamente
en forma precisa, con orden y claridad.
ELEMENTO JURÍDICO 8.- La fundamentación jurídica del petitorio.
9.- El monto del petitorio, salvo que no pudiera establecerse.
10.- La vía procedimental en que debe tramitarse.
11.- Los medios probatorios.
ELEMENTOS 12.- La firma del demandante o de su representante o de su apoderado, y
COMPLEMENTARIOS la del abogado, la cual no resulta exigible en el proceso de
alimentos. El secretario respectivo certificará la huella digital del
demandante analfabeto.
 Arancel judicial por ofrecimiento de pruebas de acuerdo con la
cuantía demandada y por derecho de notificación de acuerdo con los
valores fijados anualmente por el Consejo Ejecutivo del Poder
Judicial.

4.2.7. Anexos de la demanda (Artículo 425 del Código Procesal Civil).

1.- Copia legible del documento de identidad del demandante y, en su caso del
representante.
2.- El documento que contiene el poder para iniciar el proceso, cuando se actúe por
apoderado.
3.- Los medios probatorios que acrediten la representación legal del demandante, si
se trata de personas jurídicas o naturales que no pueden comparecer por sí
mismas.
4.- Los medios probatorios de la calidad de heredero, cónyuge, curador de bienes,
administrador de bienes comunes, albacea o del título con que actúe el
demandante, salvo que tal calidad sea materia de un conflicto de intereses y en
el caso del procurador oficioso.

-27-
5.- Todos los documentos probatorios. Si el demandante no dispusiera de algún
medio probatorio, describirá su contenido, indicando con precisión el lugar
donde se encuentra y solicitando las medidas pertinentes para su incorporación
al proceso.
6.- La copia certificada del acta de conciliación extrajudicial en los procesos
judiciales cuya materia se encuentra sujeta a dicho procedimiento previo.

Actualmente con la entrada en vigencia de la Ley N° 30229 se debe acompañar


también el escrito y medios probatorios en físico y, además en soporte digital con
indicación del formato de archivo para su notificación respectiva (artículo 155-F del Texto
Único Ordenado de la Ley Orgánica del Poder Judicial.

4.2.8. Forma del escrito de la demanda (Artículo 130 del Código Procesal Civil).

1.- Hecho en máquina de escribir u otro medio técnico.


2.- Se mantiene en blanco un espacio de no menos de tres centímetros en el
margen izquierdo y dos en el derecho.
3.- Es redactado por un solo lado y a doble espacio.
4.- Cada interesado numerará correlativamente sus escritos.
5.- Se sumillará el pedido en la parte superior derecha.
6.- Si el escrito tiene anexos, estos serán identificados con el número del escrito
seguido de una letra.
7.- Se usa el idioma castellano, salvo que la ley o el juez a pedido de las partes
autoricen el uso del quechua o del aymara.
8.- La redacción será clara, breve, precisa y dirigida al juez del proceso y, de ser el
caso se hará referencia al número de las resoluciones, escritos o anexos que se
cite.
9.- Si el escrito contiene otrosíes o fórmulas similares, estos deben contener
pedidos independientes del principal.

4.2.9. Otros requisitos de forma.

1.- Firma de la parte recurrente, tercero legitimado o por el abogado que lo


representa o la certificación de la huella digital del demandante de ser
analfabeto.
2.- Defensa cautiva. La demanda debe ser autorizada por el abogado.
3.- Copia del escrito y sus anexos.
4.- Arancel judicial que constituye el recibo de la tasa judicial y las cédulas de
notificación por derecho de notificación de corresponder a la pretensión
demandada.

4.2.10. Calificación judicial de la demanda.

Existen tres filtros para verificar la existencia, constitución y desarrollo válido de la


relación procesal:

a) La calificación de la demanda.
b) La resolución de las excepciones.
c) El saneamiento procesal.

El juez puede establecer juicios de admisibilidad, procedibilidad y fundabilidad.

-28-
Los aspectos que el juez debe examinar y constatar en estos filtros no son
idénticos. En la calificación judicial de la demanda solo se verifica la concurrencia de
algunos presupuestos procesales y las condiciones de la acción. El juez tiene la facultad
de rechazar liminarmente la demanda por causa expresamente prevista en la ley. Sobre
este tema PACHECO GORDILLO afirma que esta facultad concedida a los jueces
equivale a la denegación de la justicia y constituye un obstáculo para acceder a la
tutela jurisdiccional.

La tendencia generalizada de la doctrina procesal moderna y del derecho


comparado es concebir al derecho de acción como un derecho relativo: quien quiera
ejercitar la acción no puede hacerlo de cualquier forma. Al respecto, GONZALES
PÉREZ, señala que cuando un justiciable ejercita su derecho de acción no tiene derecho
necesariamente a una sentencia sobre el fondo ni mucho menos que esta le sea
favorable. La relatividad radica en que el órgano jurisdiccional se pronuncie sobre la
demanda a través de una resolución que puede ser favorable o desfavorable que puede
ser inhibitoria o de mérito.

Nuestro Código Procesal Civil, en su artículo 128 establece la diferencia entre la


inadmisibilidad e improcedencia.

Una demanda se califica de inadmisible cuando no cumple con los requisitos de


forma (artículo 424 y 425 del C.P.C.) que son por regla general subsanables por su
carácter de extrínsecos. MONROY, sostiene que el incumplimiento de un requisito de
admisibilidad de la demanda determina que el juez ordene la devolución de la demanda,
concediendo al demandante el derecho de subsanar el defecto en que ha incurrido dentro
del plazo concedido en la misma resolución.

El Código Procesal Civil recoge el criterio de declarar la inadmisibilidad de la


demanda por defectos de forma y no por cuestiones de fondo concediéndose un plazo no
mayor de diez días de notificado. En ese sentido, se establecen los siguientes supuestos:

1.- Cuando la demanda no reúna los requisitos legales.


2.- Cuando no se acompaña a la demanda los anexos exigidos por ley.
3.- Cuando el petitorio contenido en la demanda sea incompleto o impreciso.
4.- Contenga la demanda una indebida acumulación de pretensiones.

La situación es distinta si se han incumplido con los requisitos de procedencia. Ello


determina que el juez rechace la demanda, resolución que tendrá carácter definitivo, y no
cabe subsanación por el demandante. En este último supuesto nos referimos al juicio de
procedibilidad que debe ser previo al juicio de fundabilidad. En aquel se observa la
ausencia de los presupuestos procesales y las condiciones de la acción, debiendo
aplicarse el artículo 427 del Código Procesal Civil que establece expresamente las
siguientes causales de improcedencia:

1.- Si el demandante carece de legitimidad para obrar.


2.- Cuando el demandante carece manifiestamente de interés para obrar.
3.- Cuando el juez advierte la caducidad de la pretensión procesal propuesta.
4.- Cuando no existe conexión lógica entre los hechos y el petitorio.
5.- Cuando el petitorio fuese jurídicamente o físicamente imposible.
6.- El Juez carezca de competencia.

-29-
7.- Contenga una indebida acumulación de pretensiones.

Ante el supuesto contrario, es decir, que una vez presentada la demanda esta
cumple con los requisitos de admisibilidad y procedencia, el juez la calificará de forma
positiva, por lo tanto, expedirá el auto admisorio que en los procesos únicos de
ejecución se encuentra comprendido en el mandato ejecutivo y conferirá traslado al
demandado para que este comparezca al proceso y puede ejercer su derecho de
defensa, contradiga o cuestiones la validez de la relación procesal (deduzca alguna
excepción o defensa previa).

4.2.11. Modificación y ampliación de la demanda.

 La modificación de la demanda importa un cambio en la pretensión procesal y


solo será posible hasta antes de que aquella sea notificada al demandado. Se
pueden modificar las pretensiones planteadas siempre que las nuevas
pretensiones se refieran a la misma controversia que fue objeto del
procedimiento conciliatorio.

 La ampliación de la demanda comprende únicamente la cuantía y se puede


realizar hasta antes de la emisión de la sentencia si se vencieran nuevos
plazos o cuotas originadas en la misma relación obligacional. Sin embargo, el
demandante debe haberse reservado este derecho en la demanda.

 Estas reglas se aplican a la reconvención. El demandado que reconviene


también puede modificar o ampliar la demanda.

4.2.12. Emplazamiento.

Es la notificación con la demanda y el auto admisorio al demandado.

Con el emplazamiento válido se establece la relación jurídica procesal, y se


generan derechos y obligaciones tanto para el actor como para el demandado.

La norma procesal establece las siguientes reglas para el emplazamiento válido del
demandado:

a) Si el demandado domicilia dentro de la competencia territorial del juzgado se


realiza el emplazamiento mediante cédula de notificación.
b) Si el demandado domicilia fuera de la competencia territorial del juzgado
pueden darse dos situaciones:

 El domicilio está ubicado dentro del territorio nacional. En este caso el


emplazamiento se hará a través de la Central de Notificaciones del distrito
judicial correspondiente al domicilio donde se efectúa dicho acto, sin
perjuicio de que el juez disponga un medio de notificación diferente
(dejándose la posibilidad que también pueden emplearse mecanismos para
la certificación digital de la documentación remitida).
 El domicilio está ubicado en el extranjero. En este caso el emplazamiento
entonces se hará por exhorto librando a las autoridades nacionales del
lugar más cercano donde domicilie el demandado (esto es, por medio de

-30-
los órganos jurisdiccionales del país en que reside o por el representante
diplomático del Perú en éste).

c) Si los demandados fueran varios y sus domicilios se hallasen en lugares


distintos, dentro y fuera de la competencia territorial del juzgado, se utilizaran
los medios señalados anteriormente. Sin embargo, el plazo para contestar la
demanda será para todos el que resulte mayor, sin atender el orden en que
las notificaciones fueron practicadas.
d) Cuando la demanda está dirigida contra personas indeterminadas o inciertas
el emplazamiento se realizará mediante edictos, de igual manera, cuando se
ignora el domicilio del demandado. El plazo para apersonarse a la instancia o
contestar la demanda no será, en ningún caso, menor de 60 días si el
demandado se halla dentro del país, ni mayor de 90 días si estuviese fuera de
él.
e) El emplazamiento con la demanda puede hacerse al apoderado, siempre que
tuviese la facultad especial para ser demandado en representación de su
poderdante y el titular no domicilia en el ámbito de competencia territorial del
juzgado.

4.2.13. Efectos del emplazamiento válido.

a) La competencia inicial no podrá ser modificada, aunque posteriormente varíen


las circunstancias que la determinaron.
b) Las pretensiones planteadas en la demanda no podrán ser modificadas.
c) Notificada la demanda al emplazado, el demandante no puede iniciar otro
proceso haciendo valer las mismas pretensiones procesales (excepción de
litispendencia).
d) Con la notificación de la demanda se interrumpe el plazo de la prescripción
extintiva. Esta interrupción si el demandante se desiste del proceso o se
produce el abandono.
e) El emplazamiento válido conduce a la formación de una relación jurídica
procesal válida, siempre que se cumplan las condiciones de la acción y los
presupuestos del proceso.

4.2.14. Posición del demandado frente a la notificación de la demanda.

NO COMPARECE REBELDIA
 Admite los hechos expuestos.
COMPARECE CONTESTA  Desconoce los hechos expuestos.
 Reconviene.

 Rebeldía.
NO CONTESTA  Allanamiento
 Deduce excepciones.

4.3. CONTESTACIÓN DE LA DEMANDA

-31-
El demandado por el solo hecho de haber sido notificado, tiene una doble carga
procesal: la de comparecer ante el órgano jurisdiccional y la de satisfacer el
emplazamiento a través de la contestación de la demanda. Esta constituye el medio de
defensa de fondo que tiene el demandado.

Con este acto procesal del demandado se materializa el principio de bilateralidad: el


demandado hace uso de su derecho de defensa y contradicción, puede negar los hechos
que sustentan la demanda o su sustento jurídico; siendo esencial la petición que
plantea ante el órgano jurisdiccional, esto es, que no se ampare la pretensión
demandada.

La contestación de la demanda constituye una carga procesal de tal manera que si


bien no constituye una obligación del demandado, al no verificarse puede dar lugar a
que el silencio sea interpretado en contra de sus intereses.

Observamos que la norma instrumental de igual manera que en el caso de la


demanda exige las siguientes condiciones:

a) Debe cumplir los mismos requisitos de forma de la demanda (artículos 424 y 425
del Código Procesal Civil).
b) Al contestar la demanda, el emplazado debe pronunciarse respecto de cada uno
de los hechos expuestos en la demanda en forma ordenada, clara y precisa.
c) El demandado debe reconocer o negar categóricamente la autenticidad de los
documentos que se le atribuyen o aceptar o negar, de igual manera la
recepción de documentos que se alega que le fueron enviados. El silencio
puede ser apreciado por el juez como reconocimiento o aceptación.
d) El demandado al contestar la demanda debe exponer los hechos en que funda
su defensa en forma precisa, ordenada y clara.
e) El demandado debe ofrecer los medios probatorios que desea hacer valer en el
proceso.
f) El plazo para contestar la demanda está fijado para cada tipo de proceso.

4.4. LA RECONVENCIÓN

Este acto procesal corresponde al demandado, quién al contestar la demanda


postula una nueva pretensión contra el actor y ante el mismo juez que efectuó el
emplazamiento. Esta institución procesal materializa dos derechos a la vez: el derecho
de contradicción (contestar la demanda) y conjuntamente el derecho de acción (postular
una nueva pretensión).

Aun cuando la demanda y la reconvención tienen características comunes, la


reconvención carece de autonomía, pues mientras la demanda es interpuesta
voluntariamente por el actor en ejercicio de su poder de acción, el emplazado utiliza la
circunstancia de tener la carga de contestar la demanda y la existencia de un proceso
ya iniciado para hacer valer su pretensión.

Mientras la contrademanda se refiere al mismo conflicto de intereses, la


reconvención puede constituir una Litis distinta. La contrademanda exige que la
pretensión del demandado esté relacionada con la pretensión del demandante de lo
contrario no será procedente.

-32-
La reconvención es el género y la contrademanda es la especie.

El Código Procesal Civil ha regulado la contrademanda exclusivamente, pero dado


que el concepto de reconvención tiene profundo arraigo en el quehacer forense
nacional, ha mantenido el nombre.

Monroy Gálvez, basándose en la posición de Carnelutti considera que más que


contrademanda debería denominarse contra pretensión, dado que están conectados los
hechos y el derecho que configuran las pretensiones del demandante y el demandado
en tanto que la de éste último se opone directamente a la del primero . Y no debe ser
contrademanda, puesto que si la demanda está dirigido al Estado, entonces la
contrademanda tendría como sujeto pasivo al Estado. Morales Godo tiene una opinión
contraria, sostiene que debe distinguirse la pretensión del acto procesal que la contiene
(demanda), la llamada contra pretensión no debe confundirse con la contrademanda,
que sería el acto procesal que la contiene. La contrademanda se dirige al Estado, de la
misma forma que la demanda, en tanto que la pretensión y la contra pretensión se
dirigen a la contraparte, demandado y demandante respectivamente.

El Código Procesal Civil establece las siguientes condiciones:

La reconvención debe reunir los requisitos señalados para la demanda.

Debe proponerse necesariamente con el escrito de contestación de la demanda.

La reconvención será inadmisible si afecta la competencia asumida por el juez y la


vía procedimental originalmente observada. También si no reúne los requisitos legales
que establece el Código Procesal Civil para la demanda o el petitorio es incompleto o
impreciso. En este caso el demandado tiene un plazo de diez días para subsanar la
omisión o defecto en que se haya incurrido.

La reconvención es procedente si las pretensiones procesales propuestas tienen


conexión con la relación jurídica invocada en la demanda. En caso contrario, será
declarada improcedente.

Si la pretensión reconvencial es materia conciliable el juez para admitirla deberá


verificar la asistencia del demandado a la Audiencia Conciliatoria y que conste la
descripción de la o las controversias planteadas en el acta de conciliación anexa a la
demanda.

La reconvención será declarada improcedente en el caso que no reúna los


requisitos de fondo previstos en el artículo 427 del Código Procesal Civil.

Admitida la reconvención se corre traslado de ella al demandante en el plazo


previsto para la demanda, a fin de que conteste la reconvención o proponga las
excepciones y defensas previas que correspondan.

La demanda y la reconvención se sustancian conjuntamente y se resuelven de la


misma manera en la sentencia.

-33-
La reconvención solo debe formularse en las vías procedimentales
correspondientes al proceso de conocimiento y abreviado.

4.5. LA REBELDIA

4.5.1. Definición.

El antiguo Código de Procedimientos Civiles trató esta institución en forma


desordenada y dispersa, siendo tratada recién n en forma orgánica en el Código
Procesal Civil que contempla tanto la rebeldía total o contumacia (cuando el
demandado no comparece al proceso) como la rebeldía parcial o relativa (referente a un
acto del proceso).

La rebeldía es una situación procesal que adquiere quien fue debidamente


notificado (demandado o demandante) para comparecer a juicio o para realizar
determinado acto procesal (contestar la demanda o la reconvención), y no lo hace en el
plazo correspondiente.

Se entiende también como una conducta omisiva de completa inactividad . Por


ello algunos se refieren a ella como un acto procesal negativo.

4.5.2. Presupuestos.

a) Que se notifique válidamente la resolución con la que confiere el traslado de la


demanda o la reconvención.
b) Que se haya vencido el plazo para contestar la demanda o la reconvención.
c) Que el litigante sea notificado con la conclusión del patrocinio de su abogado o
la renuncia de su apoderado y no comparezca dentro del plazo de 30 días.

4.5.3. Trámite.

La declaración de rebeldía requiere de una resolución: el simple vencimiento del


plazo no cierra esa etapa del proceso. Es necesario que el juez de oficio o a petición
de parte declare la rebeldía.

La declaración de rebeldía se notificará por cédula si el rebelde tiene dirección


domiciliaria. En caso contrario se hará mediante edictos. Durante el desarrollo del
proceso se notificará al rebelde las siguientes resoluciones: la que declara saneado el
proceso, las que citen para audiencia, la citación para la lectura de sentencia, la
sentencia misma y la resolución con la que se requiere el cumplimiento de la sentencia.
Estas resoluciones se considerarán notificadas el mismo día en que fueron notificadas
a la otra parte.

4.5.4. Efectos.

a) Declarada la rebeldía. El juez se pronunciará sobre el saneamiento del proceso.


Si declara saneado el proceso procederá a expedir sentencia sobre la base de
la presunción legal relativa de verdad.

-34-
b) La declaración de rebeldía causa la presunción legal relativa sobre la verdad de
los hechos expuestos en la demanda, salvo en los siguientes casos:

1.- Habiendo varios emplazados o demandados algunos contesta la demanda.

2.- Cuando la pretensión procesal se sustenta en un derecho indisponible, como


sería el caso de la demanda sobre filiación.

3.- Por disposición de la ley se requiera que la pretensión procesal sea probada
mediante documento que no se acompañó a la demanda o a la
reconvención.

4.- Cuando el juez declare mediante resolución motivada que la mencionada


presunción legal relativa no produce convicción.

c) El rebelde puede incorporarse al proceso en cualquier momento, sujetándose al


estado en que este se encuentre.

El juez puede conceder medidas cautelares contra el rebelde y a favor de su


contrario para asegurar el resultado del proceso.

Son de cargo del rebelde las costas y costos del proceso causados por su rebeldía.
Ejm. Las publicaciones de los edictos en el Diario Oficial El Peruano y otros medios.

4.6. SANEAMIENTO PROCESAL

La institución del saneamiento procesal tiene su antecedente en el “despacho


saneador” establecido por el Código de Procedimientos Civiles de Brasil, que a su vez
recibe influencia de la legislación portuguesa.

Después de la calificación de la demanda y la reconvención, el saneamiento


procesal constituye un filtro esencial para evitar que el proceso carezca de algún
presupuesto procesal que lo invalide o esté privado de alguna condición de la acción
que impida al juez resolver sobre el fondo de la controversia. Igualmente se pretende
evitar un desborde de nulidades que desnaturalicen los derechos de los justiciables.

Contestada la demanda y la reconvención en su caso con el propósito de sanear el


proceso el juez de oficio debe expedir una resolución declarando:

a) La existencia de una relación jurídica procesal válida, cuando se reúnen las


condiciones de la acción y los presupuestos procesales.

CONDICIONES DE LA ACCIÓN
Legitimidad para obrar
Interés para obrar
Voluntad de la ley

PRESUPUESTOS PROCESALES
Capacidad procesal de las partes

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Competencia del juez
Requisitos de la demanda y reconvención

Firme la resolución que declara la existencia de una relación jurídica procesal


válida precluye el proceso. Por consiguiente, ella impide cualquier nulidad que directa o
indirectamente ataque la relación procesal.

b) La concesión de un plazo si el proceso presenta defectos subsanables, plazo


que varía según la vía procedimental. Ejm. 10 días si es proceso de
conocimiento o 5 días si es un proceso abreviado. Subsanados los defectos
el juez emitirá la resolución que declara saneado el proceso por existir una
relación jurídica procesal válida. En caso contrario, emitirá una resolución
declarando nulo todo lo actuado y por concluido el proceso, imponiendo al
demandante el pago de las costas y costos del proceso.

c) La nulidad y consiguiente conclusión del proceso. Cuando existan defectos


insubsanables en la relación procesal, el juez precisará los defectos, anulará
todo lo actuado y declarará concluido el proceso.

CAPÍTULO V:
MEDIOS DE DEFENSA

5.1. FORMAS DE EJERCICIO

En un proceso civil, el derecho de defensa tiene tres modalidades de ejercicio: los


medios de defensa de fondo, de forma y los previos.

a) Medios de defensa de fondo: Están constituidos por la contestación o


contradicción. Son entendidos como un derecho específico que deriva de la
tutela jurisdiccional efectiva, en virtud del cual una persona que ha sido
demandada contrapone una acción que tiende a una declaración negativa.
Ejm. El demandado en un proceso de obligaciones de dar sumas de dinero
sostiene haber pagado la deuda o la nulidad formal del título que contiene la
obligación. Los medios de defensa de fondo están dirigidos a cuestionar la
pretensión contenida en la demanda, utilizando para ello argumentos del
derecho objetivo e invocando hechos que se han demostrado mediante los
medios probatorios ofrecidos.

b) Medios de defensa de forma: Conformados por las excepciones que advierten


la ausencia o insuficiencia de presupuestos procesales y condiciones de la
acción. Buscan que la relación jurídica procesal sea declarada inválida.

c) Medios de defensa previos: Cuestionan la oportunidad en que se ha iniciado


el proceso. Buscan que se suspenda hasta que el actor realice o ejecute un
acto previo.

En los dos últimos casos advertimos que no se cuestionan la pretensión ni el


derecho alegado.

-36-
En este capítulo abordaremos los medios de defensa de forma y previos pues el
medio de defensa de fondo fue tratado en la eta postulatoria.

5.2. LAS EXCEPCIONES

5.2.1. Definición.

Son medios de defensa que el demandado opone a la demanda del actor mediante
los cuales se cuestionan el aspecto formal del proceso en el que se hace valer las
pretensiones o cuestionado el fondo mismo de la pretensión procesal, es decir, negando
los hechos en que se apoya la pretensión o desconociendo el derecho que la sustenta.
Según esta definición la doctrina ha clasificado a las excepciones en procesales y
sustanciales.

Las excepciones procesales son instrumentos mediante los cuales un demandado


puede denunciar la existencia de una relación procesal inválida por la ausencia de un
presupuesto procesal o condición de la acción o cuando estos se han presentado de
manera deficiente.

En la misma línea Ticona Postigo, establece que la excepción consiste en la


denuncia que hace el emplazado ante el juzgador indicando la invalidez de la relación
jurídica procesal por ausencia o deficiencia de uno o de todos los elementos que la
integran ( capacidad procesal, juez competente, requisitos de la demanda) o la ausencia
o deficiencia de uno o de todos los requisitos de la acción (voluntad de la ley, interés
para obrar, legitimidad para obrar) por los cuales el juez no puede pronunciarse sobre el
fondo.

5.2.2. Clasificación.

En la doctrina, según los efectos de las excepciones, encontramos la siguiente


clasificación:

Persiguen declarar la extinción del proceso. Entre ellas tenemos: la de


incompetencia, la de representación defectuosa o insuficiente del demandado, la
de falta de agotamiento de la vía administrativa, la de falta de legitimidad para obrar
del demandante, litispendencia, cosa juzgada, desistimiento de la pretensión,
conclusión del proceso por conciliación o transacción , caducidad, prescripción
extintiva y convenio arbitral.

Estas excepciones permiten una sub clasificación:

EXCEPCIONES  Las excepciones perentorias simples, que tiene como efecto extinguir el
PERENTORIAS proceso sin afectar la pretensión formulada por el demandante o el
reconviniente. Ejm. La excepción de incompetencia, representación defectuosa o
insuficiente del demandado.

 Las excepciones perentorias complejas, que tienen como efecto extinguir el


proceso, así como cancelar en forma definitiva la pretensión procesal, de tal
manera que el actor no podrá proponerla nuevamente. Ejm. Excepción de cosa
juzgada, desistimiento de la pretensión, conclusión del proceso por conciliación o
transacción.

-37-
No destruyen la pretensión del actor, sino suspenden el proceso hasta que se
EXCEPCIONES subsane el defecto u omisión. Constituyen excepciones de este tipo: la de
DILATORIAS incapacidad del demandante o su representante, la representación insuficiente o
defectuosa del demandante, la de oscuridad o ambigüedad en el modo de
proponer la demanda, la de falta de legitimidad para obrar pasiva.

5.2.3. Las excepciones en el Código Procesal Civil.

El Código Procesal Civil no incluye en su normatividad de modo expreso una


clasificación típica sobre las excepciones, sin embargo, de los efectos que se le atribuye a
ellas en caso de prosperar se infiere la consideración que ha tenido el legislador al
recoger la clasificación anterior anotada: en perentorias y dilatorias. Por eso es
conveniente y útil que el Código Adjetivo ahora señale claramente los efectos que
producen cada una de las excepciones proponibles en el proceso civil si son amparadas,
pues según los alcances de lo dispuesto en el artículo 451 del C.P.C. unas suspenden el
trámite y otras anulan lo actuado dando por concluido el proceso, con la atingencia de que
en este último caso el actor ya no tendrá la posibilidad de volver a plantear nuevamente
su pretensión en otro proceso posterior.
En la concepción procesal moderna las excepciones perentorias son aquellas que
persiguen se declare la extinción de la obligación o la inexistencia del derecho pretendido,
con lo que la pretensión procesal del actor queda destruida para siempre. En tanto que
las excepciones dilatorias persiguen excluir la pretensión actualmente exigible en el
proceso, pero puede volverse a plantear la misma en otro proceso posterior.

Siguiendo la concepción procesal moderna el Código Procesal Civil establece la


siguiente clasificación:

a) Incompetencia.

Ya hemos estudiado que los presupuestos procesales sirven para declarar la


existencia de una relación jurídica procesal valida y que son:

 La competencia del juez


 La capacidad de las partes
 Los requisitos de forma y de fondo de la demanda

También hemos manifestado que la competencia puede ser: por razón de materia
cuantía, grado o jerarquía, turno o territorio.

Cuando se plantea una demanda ante el órgano jurisdiccional, pero ante un juez
incompetente, es de suponer que el proceso se ha iniciado sin que exista una relación
jurídica procesal válida.

b) Incapacidad del demandante o de su representante.

La capacidad de la partes intervinientes en un proceso es uno de los presupuestos


procesales para la validez de la relación jurídica procesal.

-38-
Si el demandante carece de aptitud necesaria para actuar en el proceso, por ser un
incapaz, tal sería el caso del menor de edad, y estos iniciaran un proceso, el demandado
podría deducir la excepción en comento.

c) Representación defectuosa o insuficiente del demandante o del


demandado.

Las partes dentro del proceso pueden hacerse representar legal o voluntariamente.
Lo que significa que el apoderado o representante tiene que ser una persona capaz, de lo
contrario la representación sería defectuosa.

Si una persona capaz, otorga poder especial para pleitos a un tercero, pero en las
facultades especificas no se le autoriza a interponer la demanda por su mandante o en
representación del mismo, el poder será insuficiente si el apoderado interpone la
demanda sin tener facultad para ello (principio de literalidad, porque las facultades deben
estar consignadas en el poder expresamente). En ambos casos es proponible la
excepción.

d) Oscuridad o ambigüedad en el modo de proponer la demanda.

Podemos citar como casos de amparo de la excepción, la falta de precisión respecto


de la pretensión que se reclama (por ejemplo se demanda el cobro de indemnización por
daños y perjuicios, sin precisar el monto que se pide).

El uso de una vía procedimental que no corresponde a la pretensión que se exige.


También procede cuando la exposición de los hechos no es suficientemente clara o se
omiten los hechos que sustenta el petitorio o resultan impertinentes los hechos expuesto
con el petitorio.

e) Falta de agotamiento de la vía administrativa

Por mandato constitucional (Art. 148) y de acuerdo con el Art. 541 del Código
Procesal Civil, serán susceptibles de impugnación mediante acción contenciosa
administrativa las resoluciones administrativas que causen estado.

Una resolución administrativa causa estado, cuando se ha dictado una decisión


definitiva; vale decir, se han manifestado sobre el fondo del reclamo.

Cumplido estos aspectos previos, se puede decir que se entiende agotada la vía
administrativa.

Ahora bien, si se recurre al órgano jurisdiccional impugnado una resolución


administrativa, sin previamente haber agotado la vía administrativa, puede el demandado
interponer la excepción en comento.

f) Falta de legitimidad para obrar activa y pasiva.

Esta excepción se refiere concretamente al interés para obrar, tanto del


demandante como del demandado.

El artículo VI del Título Preliminar del Código Civil preceptúa lo siguiente:

-39-
Para ejercitar o contestar una acción es necesario tener legítimo interés económico
o moral.

El interés para obrar, denominado por Devis Echandía 1 interés que la


pretensión u oposición, para la sentencia de fondo de mérito, es el interés jurídico
sustancial particular o concreto que induce, al demandante, a reclamar la intervención del
órgano jurisdiccional del Estado, a fin de que mediante sentencia resuelva
sobre las pretensiones invocadas en la demanda, y al demandado, a contradecir esas
pretensiones, si no se halla conforme con ellas; y a los terceros que
intervengan luego en el proceso, a coadyuvar las pretensiones del primero o
la defensa del segundo, o hacer valer una pretensión propia.

g) Litispendencia.

Por medio de esta excepción se impide que se tramite simultáneamente otro


proceso mientras esté pendiente la solución del proceso anterior seguido entre las
mismas partes y sobre la misma pretensión.

Con ello se evita que se expidan sentencias contradictorias sobre el mismo hecho
controvertido entre las mismas partes.
h) Cosa juzgada.

Es definida como un instituto con calidad de inmutable y definitivo que la ley otorga
a la sentencia.

La cosa juzgada como autoridad, viene a ser el atributo y el mandato propio del fallo
que emana del órgano jurisdiccional y que no ha sufrido impugnación, por lo tanto ha
quedado consentida.

O habiendo sido impugnado, ha sido resuelto en instancia superior en forma


definitiva quedando ejecutoriada.

i) Desistimiento de la pretensión.

El Código Procesal Civil, distingue tres clases de desistimiento:

 Desistimiento de proceso.

Se da por concluido el proceso sin afectar la pretensión, lo que significa que puede
volver a demandar.

Requiere la conformidad del demandado, quien deberá expresarla dentro del tercer
día de notificado.

Si hubiera oposición al desistimiento carecerá de eficacia y el proceso continuará.

 Desistimiento de un acto procesal.

1
DEVIS ECHANDIA, Hernando: “Tratado de Derecho Procesal Civil”, Tomo IV. Colombia. Editorial Temis 1984, pag. 84.

-40-
El desistimiento de un medio probatorio o de algún acto procesal, deja firme el acto
impugnatorio o sin efecto la situación procesal favorable a su titular.

 Desistimiento de la pretensión.

El desistimiento de la pretensión produce los efectos de una demanda infundada


con autoridad de cosa juzgada.

No requiere la conformidad del demandado si el desistimiento no se refiere a todas


las pretensiones o si sólo es formulado por uno de los actores, el proceso continuará
respecto de las pretensiones o personas no comprendidas en el desistimiento.

j) Conclusión del proceso por conciliación o transacción.

El Código Procesal Civil estatuye que una de las formas de conclusión del proceso
es mediante la conciliación en la audiencia respectiva, en ella, las partes pueden conciliar
su conflicto de intereses. El Juez aprobará la conciliación judicial el mismo surte el
mismo efecto que la sentencia que tiene la autoridad de cosa juzgada.

Esta forma de conclusión del proceso con declaración sobre el fondo de la


pretensión, es la transacción judicial siempre que contenga concesiones reciprocas.

Que verse sobre derechos patrimoniales que no afecten el orden público o las
buenas costumbres y declara concluido el proceso si alcanza la totalidad de las
pretensiones demandadas. Pone fin al proceso y tiene la calidad de cosa juzgada.

k) La caducidad.

Esta caducidad no admite interrupción ni suspensión. La caducidad puede ser


declarada de oficio o a petición de parte.

En la hipótesis que el Juez no advierta que el derecho del actor ha caducado, y


admita la demanda erróneamente, el demandado puede hacer uso de su derecho de
defensa formal.

l) Prescripción extintiva.

La doctrina civil señala que existen dos clases de prescripción:

La adquisitiva, que es un derecho real porque constituye una forma de adquirir la


propiedad por el transcurso del tiempo.

La extintiva, que es un medio de defensa destinado a extinguir el ejercicio especifico


del derecho de acción respecto de una pretensión procesal determinada, por haber sido
interpuesto fuera del plazo previsto por la norma positiva para dicha pretensión.

m) Convenio arbitral.

Las partes someten al conocimiento y decisión de un árbitro la solución de sus


conflictos que en el futuro pueden surgir entre ellas, como consecuencia de un contrato.

-41-
El convenio arbitral obliga a las parte y a sus sucesores a la realización de cuantos
actos sean necesarios para que pueda tener plenitud de efectos y sea cumplido el laudo
arbitral.

5.2.4. Cuestionamiento de la competencia.

El demandado puede ejercer su defensa de fondo deduciendo la excepción de


incompetencia, llamado también cuestionamiento de la competencia, al respecto.

LEY QUE MODIFICA DIVERSOS ARTÍCULOS DEL CÓDIGO PROCESAL CIVIL

Artículo 1°.- Modifica los artículos 35° al 46° del Código Procesal Civil.

Modifícanse los artículos 35° al 46° del Código Procesal Civil, en los términos
siguientes:

“Artículo 35°.- Incompetencia.

La incompetencia por razón de materia, cuantía, grado, turno y territorio,


esta última cuando es improrrogable, se declarará de oficio, en cualquier estado y
grado del proceso, sin perjuicio de que pueda ser invocada como excepción.

Artículo 36°.- Efectos de la incompetencia.

Al declarar su incompetencia, el Juez declarará asimismo la nulidad de lo


actuado y la conclusión del proceso, con excepción de lo dispuesto en el inciso 6)
del artículo 451°.

Artículo 37°.- Cuestionamiento exclusivo.

La competencia de los Jueces de Paz Letrados y de Paz sólo se cuestiona


mediante excepción.

Artículo 38°.- Contienda de competencia.

La incompetencia territorial relativa puede ser invocada, excluyentemente,


como excepción o como contienda. La contienda de competencia se interpone
ante el Juez que el demandado considere competente, dentro de los cinco días de
emplazado y ofreciendo los medios probatorios pertinentes.
El Juez rechazará de plano la contienda propuesta extemporáneamente o cuando
es manifiestamente improcedente o temeraria. Cuando la temeridad consista en la
creación artificiosa de una competencia territorial, la parte responsable será
condenada al pago del monto máximo de la multa prevista por el artículo 46°, y el
Juez, de oficio o a pedido de parte, oficiará al Ministerio Público, de ser el caso.
Si el Juez admite la contienda oficiará al Juez de la demanda, pidiéndole que se
inhiba de conocerla y solicitando, además, la remisión del expediente.
Con el oficio le anexa copia certificada del escrito de contienda, de sus anexos, de
la resolución admisoria y de cualquier otra actuación producida. Adicionalmente al
oficio, el Juez de la contienda dará aviso inmediato por fax u otro medio idóneo.

Artículo 39°.- Reconocimiento de incompetencia.

-42-
Si recibido el oficio y sus anexos, el Juez de la demanda considera que es
competente el Juez de la contienda, le remitirá el expediente para que conozca del
proceso. Esta decisión es inimpugnable.

Artículo 40°.- Conflicto de competencia.

Si el Juez de la demanda se considera competente suspenderá el proceso


y remitirá todo lo actuado, inclusive el principal, al superior que deba dirimir la
competencia, oficiando al Juez de la contienda.

Artículo 41°.- Resolución de la contienda ante el superior.

La contienda de competencia entre Jueces Civiles del mismo distrito


judicial la dirime la Sala Civil de la Corte Superior correspondiente. En los demás
casos, la dirime la Sala Civil de la Corte Suprema.
El superior dirimirá la contienda dentro de cinco días de recibido los actuados, sin
dar trámite y sin conceder el informe oral. El auto que resuelve la contienda
ordena la remisión del expediente al Juez declarado competente, con
conocimiento del otro Juez.

Artículo 42°.- Conservación de la eficacia cautelar.


La medida cautelar otorgada por el Juez de la demanda, antes de recibir el
oficio del Juez de la contienda, conserva su eficacia aunque se suspenda el
proceso. Suspendido el proceso, no se otorgarán medidas cautelares.

Artículo 43°.- Continuación del proceso principal.

Recibido el expediente, el Juez competente continuará el trámite del


proceso volviendo a conceder el plazo para contestar la demanda.

Artículo 44°.- Convalidación de la medida cautelar.

A pedido de parte, y siempre que la competencia fuera decidida a favor del


Juez de la contienda, éste deberá efectuar, como Juez de primer grado, un
reexamen de los presupuestos de la medida cautelar preexistente. El pedido de
reexamen es procedente cuando no se ha apelado la medida, o cuando la parte se
ha desistido de dicho recurso.

Artículo 45°.- Costas y costos.

Si el incidente se resuelve a favor del Juez de la contienda, las costas y


costos debe pagarlas el demandante. Si se dirime a favor del Juez de la demanda,
serán pagadas por quien promovió la contienda.

Artículo 46°.- Multas.

La parte que, con mala fe, promueve una contienda será condenada por el
órgano jurisdiccional dirimente a una multa no menor de cinco ni mayor de quince
Unidades de Referencia Procesal.”

-43-
Artículo 2°.- Adiciónase un inciso al artículo 451° del Código Procesal Civil.

Adiciónase el inciso 6) al artículo 451° del Código Procesal Civil, el mismo


que quedará redactado en los términos siguientes:

“Artículo 451°.- Efectos de las excepciones.

Una vez consentido o ejecutoriado el auto que declara fundada alguna de


las excepciones enumeradas en el artículo 446°, el cuaderno de excepciones se
agrega al principal y produce los efectos siguientes:

(Inciso 6) Remitir los actuados al Juez que corresponda, si se trata de la


excepción de competencia territorial relativa. El Juez competente continuará con
el trámite del proceso en el estado en que éste se encuentre. Si lo considera
pertinente, aun cuando la audiencia de prueba hubiera ocurrido, puede renovar la
actuación de alguno o de todos los medios probatorios, atendiendo a lo dispuesto
en el último párrafo del artículo 50°.”

Artículo 3°.- Norma derogatoria.

Derogase toda disposición que se oponga a lo dispuesto en la presente


Ley.

DISPOSICIÓN TRANSITORIA

ÚNICA.- Las normas contenidas en la presente Ley rigen para los procesos
judiciales que se inicien a partir de su vigencia.
Comuníquese al señor Presidente de la República para su promulgación.
En Lima, a los veintisiete días del mes de mayo de dos mil cinco.

5.3. MEDIOS DE DEFENSA PREVIOS

Son medios procesales a través de los cuales el demandado solicita la suspensión


del proceso hasta que el demandante cumpla con un requisito, realizar determinados
actos o condición previa, que son exigidos por el derecho sustantivo para el ejercicio de
la acción.
A diferencia de la excepción procesal, la defensa previa no busca concluir la
relación jurídica procesal, ni atacar directamente la pretensión, sino que tiene por
finalidad la suspensión de la relación procesal, hasta que el actor cumpla con
determinado acto previo, lo que implica una denuncia de oportunidad en la postulación
de la pretensión, al no haberse agotado un trámite previo establecido en forma expresa
en las disposiciones sustantivas.

TARAMONA, señala que se considera defensa previa a “aquella que sin ser un
cuestionamiento a la parte o a la relación procesal , solicita que el proceso se
suspenda mientras el demandado cumpla con realizar un acto previo”.

Entre las defensas previas que establece el Código Procesal Civil, tenemos:

-44-
Surge en el Derecho de Sucesiones, cuando un heredero tiene que asumir la
responsabilidad por las deudas y cargas de la herencia. Su obligación solo alcanza
BENEFICIO DE los bienes de esta, para lo cual debe realizarse el inventario judicial. Pierde este
INVENTARIO derecho si oculta dolosamente los bienes de la masa hereditaria. También puede darse
este beneficio en la posesión temporal de bienes del ausente, adopción de personas
que tiene bienes, el cónyuge que ejerce patria potestad cuando el vínculo matrimonial
se ha extinguido y en el ejercicio de la tutela.

BENEFICIO DE Se encuentra regulado en el artículo 1887 del Código Civil. Aquí se observa la
DIVISIÓN existencia de una pluralidad de fiadores por una misma deuda y la responsabilidad
solidaria de todos ellos, a no ser que se haya convenido el beneficio de excusión,
que permite la posibilidad de exigir que el deudor reduzca la acción a la parte que le
corresponde.

Surge en el Derecho de Obligaciones (artículo 1879 del Código Civil). Es un beneficio


BENEFICIO DE otorgado al fiador quien al ser compelido al pago de la obligación que garantizó puede
EXCUSIÓN utilizar este beneficio , que consiste en que el acreedor previamente se dirija contra
los bienes del deudor principal. Para ello deberá acreditar la existencia de bienes del
deudor realizables en el país. Ello implica que el proceso se suspenderá para que el
acreedor agote los bienes del deudor y luego los cobre al fiador, ejecutando sus
bienes.

Entre las defensas previas que establece el Código Procesal Civil, tenemos:

El interés para obrar surge para el justiciable inmediatamente después que ha utilizado y
ha agotado el medio extrajudicial, a efectos de satisfacer su pretensión ya exigible y ésta
a su vez, no resulta satisfecha por el sujeto pasivo. Imaginemos que solicitamos
telefónicamente el pago de una acreencia exigible, y el deudor se niega a cumplir con el
pago. Luego solicitamos personalmente el pago de la deuda y obtenemos solo
respuestas evasivas. Entonces enviamos una carta notarial pidiendo se honre la deuda y
INTERÉS no obtenemos respuesta a ella. Y así podríamos seguir utilizando otros medios
PARA OBRAR extrajudiciales hasta agotar. Por ello resulta ya evidente que el interés para obrar surgirá
inmediatamente después de haber utilizado y agotado estos medios extrajudiciales.

Finalmente, debemos recordar que en nuestro sistema procesal, la falta de interés para
obrar sólo puede ser observado por el juzgador determinando la improcedencia de la
demanda, pero no puede ser aquella denunciada por las partes, dado que no está
regulado como excepción.

Llamada también legitimidad sustantiva o legitimatio ad causam, es un concepto lógico de


relación. Intentemos una explicación. Como ya se expresó, cuando se tiene o se cree
tener un conflicto de intereses o una incertidumbre con relevancia jurídica, susceptible de
ser convertida en pretensión procesal, estamos ante un caso justiciable. Este caso
justiciable implica que, antes de empezar el proceso hemos establecido una relación de
conflicto con nuestro eventual demandado; desde una perspectiva procesal a esta
conexión pre-procesal le llamamos relación jurídica sustantiva. La legitimidad para obrar,
como elemento básico para poder obtener un pronunciamiento sobre el fondo, es la
adecuación correcta de los sujetos que participan en la relación jurídica sustantiva, a los
que van participar en la relación jurídica procesal. Esta idoneidad en la conexión lógica
entre ambas relaciones es la legitimidad para obrar.
LEGITIMI-

-45-
DAD PARA En otras palabras podemos definir a la legitimación para obrar como la cualidad que
OBRAR corresponde a los sujetos de la relación jurídica sustancial, cuando esta última sea
deducida en juicio, para ser parte activa y pasiva respectivamente en la relación jurídica
procesal que se forme, pues sólo cuando estas personas figuren como partes en el
proceso, la pretensión procesal podrá ser examinada en cuanto al fondo. Siendo
necesario salir del derecho procesal para saber qué sujetos han de figurar como partes
en un proceso, puesto que la legitimación viene regulado más bien por el derecho
sustancial. Buscando con ello lograr que el proceso sirva a su objetivo final y se evite la
actividad jurisdiccional en el vacío.

Ahora, frente a esta legitimación que llamaremos ordinaria, existe una extraordinaria, la
cual se concede a sujetos que no fueron parte de la relación jurídica material o los cuales
no afirman la titularidad de esta última. Desprendiéndose de lo expuesto que la
legitimación es un tema de fondo, el cual pertenece propiamente a los requisitos para un
pronunciamiento sobre el fondo.

5.4. TRÁMITE DE LOS MEDIOS DE DEFENSA.

5.4.1. De las defensas previas.

Las defensas previas se proponen y tramitan como las excepciones procesales, es


decir, se plantean dentro del plazo previsto para cada procedimiento, sustanciándose en
cuaderno separado sin suspender la tramitación del principal. Se debe ofrecer los medios
probatorios que acrediten la necesidad de un trámite previo al inicio del proceso.

Después del traslado correspondiente, en el supuesto que el juez declara fundada


una defensa previa, deberá ordenar la suspensión del proceso hasta que el actor cumpla
con realizar el trámite previo denunciando como necesario. Si el actor no realiza el acto
previo dentro del plazo fijado, se dará por concluido el proceso, sin declaración sobre el
fondo con la posibilidad de promover un nuevo proceso ya con el cumplimiento del acto
previo.

Las costas y costos de las defensas previas son de cargo de la parte vencida.
Adicionalmente, el juez puede condenar al recurrente al pago de una multa que se fija
entre tres y cinco unidades de referencia procesal (URP).

5.4.2. De las excepciones.

Las excepciones de proponen conjuntamente y dentro del plazo que para cada tipo
de procedimiento se establece.

Su tramitación es autónoma. Se sustancian en cuaderno separado y sus efectos


tienen influencia en el cuaderno principal.

Deducida la excepción se corre traslado a la parte contraria por el plazo que se


señala en cada tipo de proceso. Absuelto el traslado o transcurrido el plazo para hacerlo,
sin que se haya absuelto, el juez mediante decisión debidamente motivada emitida en un
solo acto, se pronuncia sobre las excepciones deducidas, declarando infundada la
excepción y saneado el proceso, lo que significa que la relación procesal es válida y no
es posible recurrir a la nulidad de lo actuado con posterioridad.

-46-
Si el juez declara infundada la excepción deducida, declara además saneado el
proceso. De lo contrario, si su decisión es de declarar fundada la excepción, puede
suspender el proceso o anularlo, dependiendo del tipo de excepción.

Si entre ellas figura la de incompetencia, litispendencia o convenio arbitral y el juez


declara fundada una de ellas, se abstendrá de resolver las demás. Pero si concedida
apelación el superior revoca aquella, devolverá lo actuado para que el inferior se
pronuncie sobre los restantes. El auto que declara fundada una excepción es apelable
con efecto suspensivo.

Corresponderá al juez remitir los actuados al juez competente, si se trata de la


excepción de competencia territorial relativa, para que este continúe con el trámite del
proceso en el estado en que se encuentre, si lo considera pertinente, aunque si se
hubiera realizado la audiencia de pruebas, puede renovar la actuación de alguno o de
todos los medios probatorios.

Los hechos que configuran excepciones no pueden ser alegados como causal de
nulidad por el demandado cuando tuvo oportunidad para proponerlos como excepción.

Las costas y costos del trámite de las excepciones y defensas previas son de cargo
de la parte vencida. Adicionalmente, el juez puede condenar al perdedor al pago de una
multa que se fija entre 3 a 5 unidades de referencia procesal (URP), atendiendo a la
manifiesta falta de fundamento de las mismas.

CAPITULO VI:
LA PRUEBA EN EL SISTEMA PROCESAL CIVIL

6.1. DISTINCIÓN DE PRUEBA (Trinomio Conceptual).

Para tener una idea clara sobre la distinción de la prueba, es necesario partir del
trinomio conceptual relativo a la probática judicial, constituido por los conceptos:

 Objeto de prueba.- Constituye los hechos fácticos afirmados y negados por las
partes respectivamente, es decir, los hechos controvertidos.

 Medios de prueba.- Es el instrumento a través del cual se busca lograr la prueba


que sirve para acreditar un hecho controvertido.

 Prueba.- Es el resultado que se obtiene del medio de prueba, esto es, la imagen
mental surgida como consecuencia de la aprehensión por parte del juzgador de
aquel instrumento.

6.2. CLASES DE MEDIOS DE PRUEBA.

6.2.1. Los medios probatorios típicos.-

-47-
El Código Procesal Civil en su artículo 192 establece son medios probatorios
típicos lo siguiente:

 La declaración de parte;
 La declaración de testigos;
 Los documentos;
 La pericia; y
 La inspección judicial.

6.2.2. Los medios probatorios atípicos.

El Código Procesal Civil en su artículo 193 establece los siguientes medios


probatorios atípicos:

 Los auxilios técnicos (test psicológico).


 Los auxilios científicos (prueba de paternidad ADN).

Los medios probatorios atípicos se actuaran y se apreciaran por analogía con los
medios probatorios típicos.

6.2.3. Sucedáneo de los medios probatorios.

Los sucedáneos de los medios probatorios se encuentran previstos en el artículo


275 del Código Procesal Civil y son las siguientes:

 El indicio (Art. 276 del C.P.C.


 La presunción (legal o judicial, legal absoluta o legal relativa) (artículos 277, 278,
279 y 281 del C.P.C.)
 La ficción legal (Art. 283 del C.P.C.)

6.2.4. La prueba anticipada (Art. 284 y Ss. del C.P.C.)

6.3. FINALIDAD DE LOS MEDIOS PROBATORIOS.-

Tienen por finalidad:

 Acreditar los hechos expuestos por las partes.


 Producir certeza en el Juez respecto de los puntos controvertidos.
 Permite fundamentar bien las decisiones judiciales.

6.4. DISTINCIÓN DE HECHO Y DERECHO COMO OBJETO DE PRUEBA

6.4.1. Hecho.-

Constituye todo suceso o acontecimiento que se ha producido en la realidad, el cual


posee por ello existencia propia, sea esta material o inmaterial, así como una duración
específica, pudiendo ser aquella indeterminada o determinable, por lo tanto la utilidad de
tal distinción consiste en saber que datos pueden y deben ser probados por las partes, y
cuales han de ser aportados al proceso por el Juez, constituyendo la regla general que
son objeto de prueba los hechos controvertidos.

-48-
6.4.2. Derecho nacional, consuetudinario e internacional privado.-

Si bien es cierto, reconocer que el propio derecho, esto es su existencia en sí


misma, no deja de ser un hecho en la realidad, sin embargo el derecho por su naturaleza
como regla general no es objeto de prueba, salvo en los casos de la costumbre y el
derecho extranjero, supuestos en los cuales su existencia y alcances deberán ser
probados en el proceso.(Ejm. El exequator). Por otra parte, en el otro extremo, debemos
señalar que las llamadas presunciones iuris et de iure constituye en realidad una cuestión
de derecho por lo que se encuentran exentas de prueba.

6.5. POSIBLES OBJETOS DE PRUEBA EN EL PROCESO

6.5.1. Los hechos simples.

Los hechos simples o no controvertidos, no son objeto de prueba en el proceso.

6.5.2. El hecho como objeto de prueba.-

En principio no todos los hechos son pasibles de constituir objeto de prueba, dado
ello, resulta adecuado precisar cuáles son los hechos que constituyen estrictamente el
objeto de prueba y cuáles no, y en tal sentido podemos afirmar que el primero viene
conformado por los hechos controvertidos, esto es, por aquellos hechos sobre los cuales
las partes no se encuentran de acuerdo y el segundo por los hechos admitidos,
imposibles y notorios que no constituyen objeto de prueba.

6.6. CLASES DE HECHOS

6.6.1. Los hechos controvertidos.-

Es el hecho que una parte afirma y la otra contradice, por lo tanto, constituye objeto
de prueba con medio probatorio.

6.6.2. Los hechos admitidos.-

Podemos entender por hecho admitido aquel alegado por una parte y cuya realidad
es aceptada por la contraria, con lo cual no sólo deja de constituir objeto de prueba, sino
que se incorpora como premisa obligada de la sentencia a dictarse. Las partes haciendo
uso del principio dispositivo admiten los hechos afirmados como verdaderos, tal
aceptación podrá ser expresa o implícita, entendiéndose por la primera cuando una parte
reconoce efectivamente el hecho aducido por la contraria, y la segunda cuando la
actividad defensiva adoptada por una parte frente a la que alega el hecho se presupone
su aceptación.

6.6.2.1. Admisión expresa (reconoce y acepta el hecho)

6.6.2.2. Admisión implícita (se asimila como admitidos)

 El silencio.-
 Respuestas evasivas.-
 Respuesta negativa genérica.

-49-
En relación al silencio, la respuesta evasiva y la negativa genérica, éstas podrán
asimilarse o estimarse como admisión de los hechos a que se refieren.

6.6.2.3. Admisión tácita o presunta.

Tratándose de una admisión tácita o presunta que no necesariamente exime a todo


los hechos de prueba, pues su estimación dependerá de la ley y del criterio judicial.

6.6.3. Los hechos imposibles.-

En principio la posibilidad alude a la realidad de un hecho, esto es en su capacidad


de acontecer o no en el mundo real. Contrario sensu estamos frente a un hecho
imposible, consiguientemente frente a la imposibilidad de medio de prueba y objeto de
prueba. En este sentido la imposibilidad de medio de prueba alude a su impracticabilidad
que no puede practicarse o actuarse en la realidad, como por ejemplo, en el caso de la
declaración de un testigo que ha dejado de existir. Por su parte la imposibilidad del objeto
de prueba alude al hecho afirmado, el cual posee una clara incapacidad de producción
real, pero sí es susceptible de practicarse prueba sobre él, sin obviamente arribar a un
resultado útil, pues de lograrse este será inaceptable, como sucedería en el caso de
preguntarse en una declaración de parte, si el declarante estaba en el mismo momento en
dos lugares distintos. Pese a ello, podemos observar que el efecto procesal que producen
ambos supuestos es el mismo, esto es, el rechazo de la prueba por su inutilidad.

Por otra parte, dentro de la imposibilidad de un hecho debemos distinguir dos tipos
distintos de aquella, una llamaremos física y otra que denominaremos metafísica.

6.6.3.1. Imposibilidad física.-

Tenemos un concepto relativo, cuya determinación dependerá del factor tiempo,


lugar y desarrollo científico en que nos hallemos, con lo cual no se excluye totalmente la
posibilidad de suceder de tal hecho, importando en realidad la dificultad de su efectiva
producción.. En tal sentido, si observamos los ejemplos siguientes: el hecho que un trozo
de hielo no se derrita con el calor del sol o que las personas cuando están nerviosas
tartamudean. Podemos observar que existen diversos grados de dificultad del hecho,
resultando más fácil de producirse el segundo hecho descrito que el primero.

En relación al lugar podemos señalar, por ejemplo que es imposible que en nuestro
país un día, es decir el lapso entre que sale el sol y se oculta, dure más de 24 horas, sin
embargo en los polos tal lapso dura 12 meses. Del mismo modo, es imposible que en
Lima uno salga a una hora determinada y retorne luego a la misma hora o antes, situación
que sí puede suceder en el meridiano de Greenwich.

En relación al tiempo, podemos señalar, por ejemplo, que un hecho que resultaba
imposible de acontecer en un momento determinado, resulta posible en otro momento.

6.6.3.2. Imposibilidad metafísica.-

Importa la carencia absoluta de posibilidad que acontezca el hecho, como por


ejemplo que un padre sea más joven que su hijo, cuya determinación no depende de
factor tiempo, lugar ni desarrollo científico.

-50-
6.6.4. Los hechos notorios.-

La exigencia del principio de economía procesal, se opone a la producción de


pruebas innecesarias cuando la realidad de un hecho se encuentra incorporada al
patrimonio cultural de un determinado momento y determinada circunstancia social, como
es el caso de determinadas verdades históricas, geográficas, acontecimientos sociales
locales, regionales o nacionales de especial relevancia, etc, supuestos en los cuales nos
encontramos ante un hecho notorio.

El autor Prieto Castro, entiende como hecho notorio a aquellos que por pertenecer a
la ciencia, a la vida diaria, a la historia o al comercio social son conocidos o tenidos como
ciertos por un circulo más o menos grande de personas de cultura media.

6.6.4.1. De conocimiento extrajudicial.

Pertenece a la ciencia, a la historia, a la vida diaria, al patrimonio cultural, al deporte,


etc.

6.6.4.2. De conocimiento judicial.

Los hechos notorios deben ser de conocimiento extrajudicial y no judicial porque no


existe o no se acepta bajo este concepto aquellos hechos de conocimiento judicial. Los
hechos notorios no requieren ser probados ni se admiten como hechos controvertidos.

6.6.5. Otros hechos.-

6.6.5.1. Hecho negativo.-

Constituye prueba diabólica que dificulta la probanza.

6.6.5.2. Hecho inmaterial.-

Constituye hecho psíquico también dificulta la probanza.

6.7. DETERMINACIÓN DE LOS PUNTOS CONTROVERTIDOS

Se determina mediante la afirmación de los hechos por una de las partes y la


contradicción por la otra parte que será objeto de prueba la veracidad del hecho.

6.8. SISTEMAS DE VALORACIÓN DE MEDIOS DE PRUEBA

6.8.1. Valoración tasada o tarifa legal.-

La ley determina de acuerdo a la naturaleza de la pretensión controvertida el valor


probatorio que pueda merecer los medios probatorios típicos para demostrar la certeza de
los hechos controvertidos por Ejm, dentro de ella tenemos a los documentos de carácter
público y la inspección judicial de comprobación de los hechos in situ, como medios
probatorios de carácter pleno.

6.8.2. Valoración conjunta libre (Art. 197 del C.P.C.).-

-51-
Según los alcances del Art. 197 del C.P.C. todo los medios probatorios ofrecidos y
admitidos en el proceso tanto en la etapa postulatoria como extemporánea deben ser
valorados por el Juez en forma conjunta al momento de expedir la sentencia, sin
embargo en ella deberá priorizar aquellos que tengan carácter esencial y determinantes
que sustenta la decisión.

6.8.3. Valoración según reglas de la sana crítica, lógica, experiencia, etc.

6.9. LA CARGA DE LA PRUEBA

6.9.1. Carga de la prueba (Art. 196 del C.P.C.).-

Según los alcances del artículo 196 del C.P.C. la carga de la probar corresponde a
quién afirma hechos que configuran su pretensión, o a quién los contradice alegando
nuevos hechos. Salvo cuando existe una presunción legal absoluta, ejemplo la
praesumptio iuris et de iure, presunción legal que no admite prueba en contrario. Ejemplo
se presume sin admitir prueba en contrario que todo acto registral es de conocimiento
público.

6.9.2. La prueba de oficio (Art. 194 del C.P.C.

6.9.3. Inversión de la carga de la prueba.-

Se produce cuando existe una presunción legal relativa, ejemplo la praesumptio iuris
tantum, presunción legal que admite prueba en contrario. Ejemplo: se presume que todo
hijo nacido dentro del matrimonio tiene por padre al marido, salvo prueba en contrario.
Otros ejemplos: Responsabilidad extracontractual (Art. 1969 del C.C.). Responsabilidad
contractual (Art. 1330 del C.C.).

-52-
CAPÍTULO VII:
CASOS DE ACUMULACIÓN PROCESAL OBJETIVA Y BUBJETIVA

7.1. INTRODUCCIÓN

El instituto de la acumulación e intervención procesal, se encuentran fuertemente


vinculados, resultando instrumentos al parecer distintos, pero que buscan conseguir
idénticos fines durante el proceso, importando en realidad no otra cosa más que caras
diversas de la misma moneda. En líneas generales, el término acumular importa reunir o
juntar determinados elementos, tal reunión no resulta arbitraria, sino que obedece a
determinados criterios de relación o conexión de tales elementos. Entendiéndose por
elementos acumulables a las pretensiones. En el proceso civil se habla de una
acumulación objetiva y de otra subjetiva, en tanto se entiende que la primera se produce
por la reunión de varias pretensiones, y la segunda por la presencia de varios sujetos en
el proceso.

Sin embargo, esta distinción no es estrictamente técnica, dado que no puede existir
una acumulación que no sea objetiva, y en tal sentido, hablaremos en propiedad de dos
tipos de acumulaciones, una puramente objetiva y otra objetiva subjetiva.

7.2. FUNDAMENTOS

-53-
Se fundamenta en la existencia de un factor de relación entre las distintas
pretensiones para que éstas pueden ser reunidas o acumuladas. Tal vinculación viene
dada en el ámbito procesal por la así llamada conexión, la cual, a su vez, puede
distinguirse en propia (objetiva y subjetiva) e impropia.

7.3. CONEXIÓN

Es el factor de relación o vinculación entre distintas pretensiones para que éstas


pueden ser reunidas o acumuladas.

7.3.1. Tipos de conexión.-

7.3.1.1. Conexión propia o identidad o comunidad.-

Se fundamenta en la acumulación por economía procesal y evitar fallos


contradictorios, se basa también en la identidad de las pretensiones, sea total o parcial,
esto es porque el objeto y/o título de éstas es el mismo. La conexión propia o identidad o
comunidad, puede a su vez ser:

7.3.1.1.1. Conexión propia objetiva.-

Es la identidad del límite objetivo, ya sea total o parcial.

7.3.1.1.2. Conexión propia subjetiva.-

Es la identidad del límite subjetivo, tiene su fundamento principal en la acumulación


objetiva.

7.3.1.2. Conexión impropia u homogeneidad o afinidad.-

Se fundamenta en la acumulación sólo por economía procesal, tiene límites


diferentes, no posee identidad de las pretensiones, sea total o parcial, sino en la
homogeneidad de las pretensiones, las cuales no poseen elementos comunes o idénticos,
sino tan sólo poseen un punto común de hecho o de derecho a decidir. Ejm. Un locador
que demanda a diversos inquilinos para obtener un desalojo, invocando la aplicación de la
misma norma jurídica o el mismo hecho. En nuestro sistema procesal la conexión
impropia se encuentra regulado en el Art. 84 del C.P.C.

7.4. CLASES DE ACUMULACIÓN:

7.4.1. Acumulación objetiva.-

Es cuando únicamente dos sujetos como partes demandante y demandado hacen


valer entre ellos más de una pretensión en forma autónoma e independiente,
produciéndose por lo tanto, pluralidad de pretensiones.

7.4.1.1. Requisitos: (Art. 85 del C.P.C.).-

 Que sea de competencia del mismo Juez.


 Que sea tramitable en la misma vía procedimental.

-54-
 Que no sean contrarias entre sí, salvo que se propongan en forma alternativa o
subordinada.

7.4.1.2. Tipología:

7.4.1.2.1. Acumulación objetiva originaria.-

Se produce cuando el demandante dirija contra el demandado más de una


pretensión en la misma demanda. A su vez puede ser:

7.4.1.2.1.1. Acumulación objetiva originaria subordinada.-


7.4.1.2.1.2. Acumulación objetiva originaria alternativa.-
7.4.1.2.1.3. Acumulación objetiva originaria accesoria.-

7.4.1.2.2. Acumulación objetiva sucesiva o sobrevenido.-

Se produce cuando el demandante amplía su demanda antes de la notificación del


auto-admisorio, agregando una o más pretensiones; y cuando el demandado reconviene.

7.4.1.2.3. Acumulación de autos o procesos.-

Que para definir esta figura, se recurre a un criterio exclusivamente físico, esto es, la
reunión de diversos procesos en uno solo a petición de parte como puede ser también de
oficio según los alcances del Art. 88 Inc. 3 del C.P.C. donde la acumulación de autos
consiste por lo tanto en la reunión en un solo proceso de dos o más que se han iniciado
separadamente, en base a que existe un criterio de conexión entre ellos, a fin de que una
sola sentencia evite pronunciamientos jurisdiccionales opuestos.

Debemos distinguir dentro de la acumulación de autos o procesos, dos supuestos


distintos:

a) Aquel en el cual existe identidad de persona como parte demandante y


demandado e identidad de pretensiones entre los distintos procesos supuestos
en el cual no cabe hablar de pluralidad de sujetos como parte.

b) Que los distintos procesos, no sean entre unas mismas personas, apareciendo
por lo menos tres sujetos, caso en el cual se produciría un supuesto de
acumulación objetiva subjetiva sobrevenida, denominada por algunos también
como litisconsorcio facultativo sobrevenido.

Por lo expuesto hasta aquí, podemos indicar como presupuestos de la acumulación


de autos los siguientes:

a) Que se realice a solicitud e instancia de parte interesada ante cualquiera de los


Jueces. Sin embargo la acumulación se realiza ante el Juez que practicó el
primer emplazamiento.
b) La acumulación sea declarada de oficio cuando los procesos se tramitan ante
un mismo juzgado.

-55-
c) La existencia de conexión entre los distintos procesos (esta conexión será
objetiva o subjetiva, respectivamente, según se trate de una acumulación
objetiva pura o de una acumulación objetiva subjetiva).

d) Posibilidad de sustanciarse por los mismos trámites (homogeneidad de los


procesos).

e) Momento procesal hábil (que se encuentra en la misma instancia y ninguno


sentenciado).

7.4.2. Acumulación objetiva-subjetiva.-

En la cual más de dos sujetos como parte hacen valer entre ellos más de una
pretensión, produciéndose así una pluralidad no sólo de pretensiones, sino además de
sujetos como parte. Tiene su fundamento en la conexión objetiva, es decir en la
acumulación objetiva o de pretensiones.

La acumulación objetiva- subjetiva por regla general es parcial en su conexión, no


debe ser total, además es autónoma, no tiene vinculación, sin embargo el C.P.C. adolece
de técnica legislativa al considerar en su Art. 83 como acumulación subjetiva a la
acumulación objetiva-subjetiva, por la sencilla razón concebible de que no puede
acumularse en la nada o en el vacío dos o más personas sin objeto de la pretensión que
sirve de nexo causal que da origen a tal acumulación, por lo tanto, la mayoría de los
procesalistas recomiendan que debe perfeccionarse tal dispositivo acotado.

7.4.2.1. Requisitos: (Art. 86 del C.P.C.).-

 Las pretensiones provengan de un mismo título;


 Se refiera a un mismo objeto;
 Exista conexión entre ellas;
 Se cumpla los requisitos de la acumulación objetiva (Art.85 del C.P.C.)

7.4.2.2. Tipología:

7.4.2.2.1. Acumulación Objetiva-Subjetiva Originaria.-

Se produce cuando el demandante dirija la demanda contra dos o más


demandados, dos o más pretensiones, o más de un demandante dirija contra un
demandado dos o más pretensiones, o más de un demandante dirige la demanda contra
más de dos demandados dos o más pretensiones, o sea se produce pluralidad en ambas
posiciones. A su vez puede ser:

7.4.2.2.1.1. Acum.. Objetiva-Subjetiva Originaria Subordinada.-


7.4.2.2.1.2. Acum.. Objetiva-Subjetiva Originaria Alternativa.-
7.4.2.2.1.3. Acum. Objetiva-Subjetiva Originaria Accesoria.-
7.4.2.2.2. Acumulación Objetiva-Subjetiva Sucesiva o Sobrevenido.-

Del mismo modo, se producirá este tipo de acumulación objetiva subjetiva


sobrevenido en determinados casos de intervención de terceros, sea aquella voluntaria o
forzosa.

-56-
CAPÍTULO VIII:
CASOS DE INTERVENCIÓN PROCESAL

8.1. INTERVENCIÓN LITIS CONSORCIAL

8.1.1. Definición.-

En el proceso civil rige, como es sabido, el principio de bilateralidad o dualidad de


partes, el cual se manifiesta en dos posturas antagónicas: la de la parte demandante y la
de la parte demandada. Pudiendo ambas estar integrada por una pluralidad de personas
o sujetos distintos como parte, es decir, varios demandantes y varios demandados.
Cuando esto ocurre, se habla entonces de pluralidad de sujetos como partes activa o
pasiva o litisconsorcio en un proceso. El término pluralidad de partes en un proceso,
resulta aberratio ictus en su denominación técnica procesal, es decir, incorrecta, mal
llamado. Debe llamarse correctamente pluralidad de sujetos como parte en un proceso.

8.1.2. Clasificación.- El litis consorcio se clasifica en función a:

8.1.2.1. Posición:

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8.1.2.1.1. Litis consorcio activo.-

Cuando interviene varios sujetos como parte demandante.

8.1.2.1.2. Litis consorcio pasivo.-

Cuando interviene varios sujetos como parte demandada.

8.1.2.1.3. Litis consorcio mixto.-

Cuando interviene varios sujetos como parte demandantes y demandados.

8.1.2.2. Tiempo:

8.1.2.2.1. Litis consorcio original.-

Cuando se conforma con la demanda, ya sea como demandantes o demandados.

8.1.2.2.2. Litis consorcio sobrevenido o sucesiva.-

Cuando se conforma después de la demanda, ya sea como demandantes o


demandados.

8.1.2.2.2.1. Intervención de terceros.-

Es el caso típico de litisconsorcio sobrevenido que se conforma después de la


demanda con intervención de tercero.

8.1.2.2.2.2. Acumulación de autos.-

Es otro caso típico de litisconsorcio sobrevenido que se conforma después de la


demanda con la acumulación de autos.

8.1.2.3. Fuente u origen:

8.1.2.3.1. Litis consorcio voluntario o facultativo.-

Consiste en que una pluralidad de personas actúa en un mismo proceso, por


razones de oportunidad o conveniencia y en base a algún principio de conexión parcial
entre sí más o menos riguroso. Donde a la pluralidad de sujetos que actúan en posición
de parte, corresponde una multiplicidad de relaciones sustanciales controvertidas y, por
ende, múltiples pretensiones que se acumulan y tramitan en el mismo proceso. Dicha
participación depende de la voluntad del demandante, existe conexión objetiva-subjetiva
parcial de pretensiones, cada uno es titular de su propia pretensión, los actos y negocios
jurídicos procesales se realizan de manera independiente con carácter preclusivo para
cada uno, esto implica que el litisconsorte ingresa y se adhiere al proceso en el estado en
que se encuentra, el Juez ya no tiene facultad para otorgar la plenitud de derecho a la
defensa ni habilitar una diligencia especial para plazos precluídos, por cuanto opera el
principio de litis in status et termis. En este caso la sentencia será compleja. Esta figura

-58-
es similar a la acumulación objetiva-subjetiva, por lo tanto el mal llamado litisconsorcio
voluntario no debe existir. Se encuentra regulado en el Art. 94 del C.P.C.

8.1.2.3.2. Litis consorcio cuasi-necesario.-

Se produce cuando la legitimación activa y/o pasiva corresponde a varias personas,


pero no de manera necesariamente conjunta; en estos casos se permite la existencia del
proceso entre dos únicas personas, limitándose a exigir la norma que, en el supuesto de
que más de una persona demanden o sean demandadas han de hacerlo conjuntamente,
tratándose de una única pretensión y de un único proceso, que finalazará también con un
único pronunciamiento o sentencia. En este tipo de litisconsorcio existe conexión objetiva
total de pretensiones, los plazos y términos corren de manera independiente, el límite
subjetivo es diferente, el límite objetivo es idéntico, los actos y negocios jurídicos
procesales se realizan de manera independiente, la sentencia será compleja, en caso de
ser apelada y reformada en segunda instancia beneficia a otro en forma directa porque el
límite objetivo es idéntico. Esta figura de litisconsorcio cuasi necesario es similar a la
acumulación objetiva-subjetiva.

8.1.2.3.3. Litis consorcio necesario.-

8.1.2.3.3.1. Definición.-

En este tipo de litisconsorcio, a diferencia del voluntario o facultativo, no es un


criterio de oportunidad o conveniencia el que permite que varios sujetos como parte
actúen conjuntamente en el proceso, sino que es un criterio de necesidad el que impone
la presencia de varios litigantes en el mismo proceso, representando un supuesto
particular de legitimación plural, en virtud del cual han de venir al proceso varias personas
en una misma posición de parte, sea activa o pasiva, precisamente por imperativo del
derecho material, donde se determina la legitimación, ante la existencia de relaciones
jurídicas materiales plurisubjetivas. En la litisconsorcio necesario la pretensión es una sola
y la sentencia también será única, los actos y negocios jurídicos procesales se realizan de
manera conjunta, existe la necesidad de comprender en el emplazamiento a todos en
cualquier estado del proceso hasta antes de que se expida la sentencia no opera el
principio de litis in status et terminis, se rompe el principio preclusivo para habilitar las
diligencias especiales para garantizar el derecho a la defensa.

8.1.2.3.3.2. Fundamentos del instituto:

De acuerdo a la doctrina procesal civil y sin ánimo de agotar el tema materia de


nuestro estudio, podemos señalar como fundamentos esenciales del litisconsorcio
necesario, los siguientes:

a) Extensión de los efectos de la sentencia a los terceros.-

Existe en la doctrina una tesis que niega la eficacia de la sentencia emitida en


ausencia de algún litisconsorte necesario, caso en el cual, la sentencia pronunciada
respecto a uno solo entre los varios no tiene por sí ningún valor. Siendo necesario
concluir que al hablar de “sentencia inutiliter data” se entienda referirse a una decisión
inidónea para desplegar entre las partes aquel efecto (o aquella particular cualidad de
los efectos) que se define como cosa juzgada en sentido material, cosa la cual significa
imposibilidad de producir los efectos propios de la sentencia frente a todos, también de

-59-
aquellos que estuvieron presentes en juicio, en definitiva significa nulidad radical e
insubsanable.

Ahora, si bien este criterio fue aceptado solamente para las sentencias
constitutivas, considerándose que en las otras especiales de sentencias de decisión no
es inutiliter data, aunque sea pronunciada en frente de solamente algunos de los
sujetos de una relación con pluralidad de sujetos como parte, fue posteriormente
ampliado a las sentencias declarativas, las cuales si fuesen pronunciadas en un proceso
con la ausencia de alguno de los litisconsortes necesarios, no podrían tener plena
eficacia y serían inutiliter datum.

Pese a ello, este criterio de la inutilidad de la sentencia , ha sido objeto de crítica,


puesto que la utilidad, en el fondo, no podrá más que ser entendida con referencia
subjetiva, y en tal sentido, fuera de los casos establecidos por la ley, la sentencia no es
nunca inutiliter data, porque una utilidad parcial subsiste siempre , y de otro lado sólo
la parte es árbitro para la valoración del propio interés de llamar a la causa a un sujeto
más bien que a otro.

De tal modo, dado que la “cosa juzgada se forma en relación de los límites
subjetivos y objetivos del petitum, no se tiene en absoluto una sentencia inutiliter data,
sino una sentencia que excluye la posibilidad de un nuevo juicio, dentro de los mismos
límites, entre las mismas partes y no excluye la posibilidad de un nuevo juicio entre las
mismas partes y el litisconsorte, o los litisconsortes, dejados extraños al proceso.

Consideramos por todo lo antes dicho, que la sentencia emitida con contradictorio
no integro sería sí invalida, pero sería todavía eficaz en frente de todos los
litisconsortes, sean presentes sean ausentes, debiéndose distinguir a estos efectos, la
eficacia jurídica de la sentencia de la autoridad de cosa juzgada , donde si bien esta
última, extiende sus límites subjetivos propiamente a las partes del proceso, acorde a la
regla res inter alios acta, se desprende a su vez de ello que deja absolutamente sin
prejuzgar el problema de la extensión subjetiva de la eficacia de la sentencia, y que
puede, por tanto, muy bien ocurrir que los efectos de la sentencia se produzcan aun
fuera de la esfera en que opera la cosa juzgada . Y en tal sentido, se debe reconocer, en
línea lógica, que el efecto de declarativo o consecutivo que una sentencia puede
producir es cosa bien diversa de la posibilidad mayor o menor de que el mismo, una vez
producido, pueda ser discutido, resultando así vano hablar de sentencia “inutiliter
data” en estos casos, en que las sentencias (constitutivas o declarativas) producen su
efecto por si mismas por el mero hecho de alcanzar firmeza, siendo evidente que en la
sentencia constitutiva el Juez declara el derecho a la modificación de un estado jurídico,
pero al mismo tiempo la modificación es operada. La sentencia constitutiva tiene, pues,
una eficacia suya propia y aunque en menor grado, también concurre esta exigencia en
las sentencias declarativas que se pronuncien sobre una relación jurídica que afecte a
diversas personas.

Sin embargo, este criterio de inutilidad, si resulta aplicable a las sentencias de


condena, las cuales no podrán ejecutarse contra el no demandado en el proceso, en
cuanto sólo afectan al sujeto al que se dirigen.

Finalmente, debemos convenir que en todos los supuestos antes contemplados,


nos encontramos propiamente con una sentencia anulable y no nula o inexistente, pues
en los verdaderos supuestos de litisconsorcio necesario, la sentencia no es nula, para

-60-
declarar su anulación debería entablarse el correspondiente proceso declarativo, pero
es ineficaz e inoponible frente a quién no ha sido parte procesal debiendo serlo, que
quedando excluido que con la fórmula de la sentencia inutiliter data se puede designar
un pronunciamiento viciado de nulidad absoluta, o inexistencia jurídica, dado que, el
propio concepto de litisconsorcio impide que dichas sentencias queden previstas de
eficacia, pero no obstante, gozan de la autoridad de cosa juzgada y sientan una
apariencia jurídica inexacta.

De tal forma, mientras que los medios de impugnación, sean éstos ordinarios o
extraordinarios, no triunfen sobre la sentencia, esta última desplegará sus efectos frente
a todos, siendo totalmente iluso, por nuestra parte, afirmar lo contrario.

b) La Naturaleza de la relación jurídico-sustancial.-

Siendo claro que el centro de gravedad del litisconsorcio necesario se encuentra en


el derecho material, el cual, al regular ciertas situaciones jurídicas, exige la concurrencia
necesaria de determinadas personas al proceso, podemos afirmar que, dada la unidad
de dicha relación jurídico-sustancial, la resolución emitida respecto a uno ha de afectar
necesariamente a los demás, en el sentido que la necesaria participación al proceso de
varios sujetos como parte, depende de la naturaleza de la relación sobre la cual deberá
formarse la decisión.

Por ello, en el litisconsorcio necesario sucede pues que la relación material


deducida en el proceso, es única, por tanto el hecho de que para que sobre la misma
se pueda dictar una resolución tengan que estar presentes en juicio una serie de
sujetos, se debe a que estos están vinculados entre sí, por esa relación material,
precisamente es la naturaleza de esa relación material la que impone la presencia de
los mismos en el proceso y da lugar, en caso de falta de alguno, a un defecto procesal,
que tiene su origen en causas de derecho material, y como ya vimos anteriormente ,
constituye una hipótesis de defecto de legitimación ad causam, pues en estos casos, en
que la relación sustancial es única respecto a varios sujetos, para que pueda
pronunciarse una decisión deben estar presentes todos los legitimados para obrar, dado
que la decisión que se pronuncie los afectará directamente a todos, viniendo así su
exigencia dada por el alcance de la resolución judicial que ha de recaer en el proceso.
Finalmente podemos observar que el fundamento en análisis, es el esencial en el
litisconsorcio necesario, pues de aquél, parten en realidad los otros dos señalados, los
cuales traen su correlato de no otra cosa más que de la relación jurídica sustancial
controvertida, la cual viene a constituirse en realidad como la esencia común de
aquellos.

c) Imposibilidad jurídica del pronunciamiento y física del cumplimiento, ante


la inconcurrencia de algún litisconsorte.-

El presupuesto de la imposibilidad jurídica parte de la noción de sentencia inutiliter


data, ya vista anteriormente, la cual limitando su espectro a las sentencias constitutivas,
reconocía en ellas el caso de una sentencia privada de toda utilidad práctica , afirmando
de ello la imposibilidad jurídica de pronunciar separadamente respecto a varios, pues,
dicho pronunciamiento no tiene por sí ningún valor, siendo esta idea posteriormente
ampliada también a las sentencias declarativas.

-61-
Este criterio fue seguido por la mayoría de la doctrina Italiana, la cual entiende que
todas la veces que, dada la estructura de la relación sustancial deducida en litis, la
sentencia que deberá emitir entre Tizio y Caio no pueda no disciplinar también la
situación de Sempronio, la regla hoy garantizada también constitucionalmente, es que el
contradictorio se deba actuar también en frente de Sempronio, considerándose caso
contrario que la sentencia es inutiliter data, esto es, inidónea para producir algún efecto
(declarativo, constitutivo o ejecutivo) fuera del proceso, ni aun frente a aquellos que
estuvieron presentes en juicio, derivándose de ello que la decisión no puede
pronunciarse más que frente a todos. Del mismo modo la jurisprudencia Italina se inclina
por admitir la tesis de la sentencia inutiliter data, siguiéndose de ello la falta de efectos
prácticos de la sentencia emitida sin integración del contradictorio, y en ese sentido, el
juicio de división hereditaria, teniendo por objeto la disolución de la comunión, con la
transformación de los derechos de los participantes singulares sobre cuotas ideales en
derechos de propiedad singular sobre bienes singulares, debe desarrollarse
necesariamente en frente de todos los participantes a la comunión, siendo la sentencia
contrario sensu inutiliter data.

Recordando lo ya señalado anteriormente, en relación a lo vano que resulta aplicar


esta teoría de la inutilidad, a las sentencias constitutivas y declarativas, si bien si es
aplicable este criterio a las sentencias de condena, nos reiteramos en nuestra afirmación
de la necesidad que tal inutilidad sea aludida por alguno de los litisconsortes necesarios
en ejercicio de algún medio de impugnación ordinario o extraordinario, lo cual cabe
también que suceda de oficio, por instancia del juzgador, pues, si el error no ha sido
apreciado, ni puesto de relieve, devendrá firme y adquirirá autoridad de cosa juzgada,
aun el riesgo de que sustancial y procesalmente estén sujetas a una revocación
posterior, y si bien la cosa juzgada de produce plenamente entre las partes del proceso,
resulta indiscutible el derecho del litisconsorte preferido a iniciar un nuevo proceso
contra estas últimas, sin que le afecte la cosa juzgada producida en su ausencia, pues
faltando la identidad subjetiva, la excepción de cosa juzgada no puede prosperar. Y en
este sentido negar la eficacia de la sentencia dada en ausencia de alguno de los
litisconsosrtes necesarios equivale, por tanto, a negar la producción inter partes, de la
cosa juzgada. Pudiéndose afirmar así, que la utilidad de la acción estriba precisamente
en proporcionar la certeza sobre la relación jurídica material entre los diversos
interesados, esto es, un proceso al cual no participasen tales sujetos, faltaría a la función
que le es propia, y arribaría a un resultado, sobre este esencial perfil, no útil, derivándose
de ello la imposibilidad jurídica del Juez de pronunciarse, cuando no esté completa la litis
en los supuestos de litisconsorcio necesario, pues en este caso la sentencia no tendría
validez, siempre y cuando el defecto se ponga de manifiesto, mas de no producirse esta
denuncia, la sentencia será necesariamente eficaz.

En segundo lugar, respecto a la imposibilidad física del cumplimiento ante la


inconcurrencia de algún litisconsorte, es necesario señalar que aquella está íntimamente
ligada a la imposibilidad jurídica del pronunciamiento en ausencia de algún litisconsorte,
debiéndose tener en cuenta que la sentencia emitida solamente frente a uno de éstos
no produciría algún resultado práctico y no sería susceptible de ejecución, puesto de
decretarse la división de una cosa común sólo respecto de algunos comuneros, la
sentencia no podrá cumplirse en la práctica por imposibilidad de sujetar a la ejecución a
los litigantes ausentes. Si pese a ello se vendiera la finca en pública subasta, el
registrador de la propiedad debería negarse a inscribir la venta por no haber sido otorgada
por todos los comuneros, y habiéndose ya afirmado que la cosa juzgada de la sentencia
no es oponible a los litisconsortes ausentes, podemos concluir que ésta no podrá ser

-62-
ejecutada a su respecto, siendo la sentencia de imposible cumplimiento parcial dada la
índole de la relación jurídica declarada.

8.1.2.3.4. Requisito esencial:

 La existencia de la relación jurídica sustantiva es única e indivisible para todos.

8.1.2.3.5. Requisitos procesales:

 Los efectos de la cosa juzgada se extiende a los terceros de manera directa;


 Imposibilidad jurídica del pronunciamiento y física del cumplimiento ante la
ausencia de algún litisconsorte;
 Capacidad para ser parte;
 Capacidad procesal;
 Competencia objetiva y funcional del Juez, no sufra alteración.

8.1.2.3.6. Clasificación:

a) Litis-consorcio propiamente necesario.

En este tipo de litisconsorcio necesario, la exigencia que la motiva no se desprende


de la naturaleza jurídica sustantiva de relación de los sujetos, sino de una expresa
previsión normativa, pues la ley misma, es la que ordena expresamente la necesaria
participación conjunta de todo los sujetos en el proceso, por tener establecida una
legitimatio ad causan en forma conjunta, del cual deriva el límite objetivo y subjetivo de la
pretensión.

b) Litis-consorcio impropiamente necesario.-

En litisconsorcio impropiamente necesario, la exigencia de participación conjunta de


sujetos, no se desprende de una norma expresa, sino de la propia naturaleza de la
relación jurídica sustantiva, sobre la cual ha de formarse la decisión judicial. Verificándose
tales casos cuando la relación sustancial sea una respecto a varios sujetos, de manera
que todos ellos deban estar presentes en el proceso, para que la resolución que se dicte
tenga eficacia frente a ellos y la relación jurídico procesal se encuentre correctamente
integrada, puesto que la sentencia a expedirse producirá un efecto que debe
necesariamente explicarse respecto de todos estos sujetos, por lo que ninguna
modificación jurídica de tales relaciones puede tener lugar, sino en participación de todos
ellos.

8.2. INTERVENCIÓN DE TERCEROS

8.2.1. Definición.-

El fenómeno de la intervención se verifica cuando, en un proceso ya iniciado,


accede un sujeto extraño, distinto de las partes originarias llamado tercero, en tal sentido,
intervención significa ingreso de un tercero en un proceso seguido entre otras personas
llamadas demandante y demandado.

Con opinión similar el autor SERRA señala que, se entiende por intervención
procesal la introducción en un proceso pendiente entre dos o más partes de una tercera

-63-
persona que formula frente o junto a las partes originarias una determinada pretensión,
encaminada bien a la inmediata defensa de un propio derecho, bien a la defensa del
derecho de cualquiera de las partes, es decir, aquella constituye la posibilidad de que un
tercero ajeno al proceso ya iniciado y por motivos precisamente de interés directo con el
objeto del proceso o con sus posibles consecuencias, entre en el mismo en unión de las
partes procesales, pues si bien el proceso tiene lugar de ordinario entre dos personas, el
actor y el demandado no es raro que tenga que intervenir en el proceso una tercera
persona interesada en la controversia debatida, la cual aprovecha la ocasión para que
también se haga valer su interés, pues es consciente que en su ausencia ese interés no
sea adecuadamente protegido.

8.2.2. Requisitos generales:

 Existencia de un proceso pendiente; (litispendencia).


 Calidad de tercero; (sujeto distinto a las partes), contar con presupuestos
procesales y requisitos para un pronunciamiento de fondo.
 Posibilidad de resentir los efectos de la sentencia ya sea en forma refleja,
ejecutiva o directa.

8.2.3. Clasificación.-

La intervención procesal de terceros se clasifica en:

8.2.3.1. Intervención voluntaria o facultativa:

Es cuando el tercero ingresa al proceso por su libre albedrío o interviene


espontáneamente de motus propium en una causa pendiente o litis pendiente seguido
entre otras personas (demandante y demandado), es decir, sin ser llamados por alguna
de las partes, o por el Juez, la cual es fruto de su propia iniciativa o determinación
voluntaria. Además la intervención voluntaria o facultativa se sub-clasifica en:

8.2.3.1.1. Intervención voluntaria adhesiva:

a) Simple.-

Llamada en la doctrina jurídica “ad adiuvandum” (adherirse por el uno o por el


otro). Importa la introducción en un proceso pendiente, de un tercero que alega un interés
propio en evitar el perjuicio jurídico que le seguiría de los efectos reflejos de la sentencia
que se dicte en dicho proceso, perjuicio el cual se produciría bien por razones de pre-
judicialidad o por alguna conexión existente con las relaciones jurídicas entre las partes y
el interviniente. Así, la intervención del tercero tiene como objeto, la defensa procesal de
una de las partes, aun sin ostentar derecho alguno autónomo de acción ni resultar
directamente perjudicado por la sentencia, fundada exclusivamente en una relación
jurídica entre la parte ayudada y el tercero, que puede resultar afectado en forma refleja
por los efectos de la sentencia, pues, si bien esta última recae en un proceso pendiente
entre dos personas puede influir en la esfera jurídica de una tercera. En este caso el
tercero interviniente no puede ser parte en el proceso, porque no tiene legitimidad para
obrar ni facultades, no es titular de la pretensión, no puede tampoco impugnar con
independencia de la parte principal, no pudo ser demandante ni demandado, por lo que
puede denominarse cuasi-parte. La finalidad de su intervención es para tutelar su interés,
para ayudar en los actos jurídicos procesales a la parte a quién se adhiere, se permite su

-64-
ingreso hasta segunda instancia, el principio de litis in status et terminis no se aplica por
no tener calidad de parte el interviniente adhesivo simple. Sin embargo, se permite su
ingreso en cualquier estado del proceso hasta antes de la sentencia de segunda
instancia.

De lo expuesto, se observa que son presupuestos de la intervención voluntaria


adhesiva simple lo siguiente:

 La existencia de un proceso pendiente;


 La calidad de tercero procesal;
 El interés en evitar los efectos reflejos de la sentencia, el cual legitima la
actuación del interviniente.

El C.P.C. regula la intervención voluntaria adhesiva simple en su artículo 97 bajo


la denominación de: “intervención coadyuvante”

b) Litis consorcial.-

Llamado también adherente autonoma. Se produce este tipo de intervención


mediante la introducción en un proceso pendiente entre dos o más partes, de un tercero
que alega un derecho propio, discutido ya en el proceso y defendido por alguna de las
partes en litigio, con la cual aquél es cotitular de la relación jurídica discutida en éste,
por lo que la sentencia a dictarse tendrá una eficacia directa sobre aquel
ocasionándole un perjuicio inmediato, siendo por ello evidente que goza de legitimación
normal, no sólo para intervenir, sino incluso para haber formulado demanda o haber sido
demandado por o contra alguna o algunas de las partes que figuran en el proceso a
efectos de expedir un pronunciamiento jurisdiccional sobre la cuestión. En este caso la
conexión objetiva es total, el interviniente asume la calidad de parte, se permite la
intervención litisconsorcial hasta la segunda instancia. La figura del litisconsorcio
por su naturaleza es adhesiva. Se encuentra regulado por los el Art. 98 del C.P.C.

Además resulta aplicable el artículo 101 párrafo in fine del C.P.C. en cuanto al
principio de incorporación de litis in status et termis, el cual rige para todo tipo de
intervinientes, salvo la intervención adhesiva simple, es decir, considera que la
intervención del tercero no suspende ni retarda el trámite del proceso, por cuanto el
inteviniente ingresa al proceso en el estado en que se halla, sin que se permita el
retroceso en las actuaciones, acepta el proceso litis in status et termis.

De lo expuesto, se observa que son presupuestos de la intervención adhesiva


litisconsorcial lo siguiente:

 La pendencia de un proceso determinado;


 La calidad de tercero, distinto de las partes procesales;
 Ser cotitular del derecho discutido en el proceso (supuesto que se produce por la
conexión objetiva total entre las pretensiones; y
 Estar sujeto a los efectos directos de la sentencia que se dicte en el proceso, aún
en el caso de no intervenir.

8.2.3.1.2. Intervención voluntaria principal o autónoma:

-65-
Llamada por la doctrina jurídica “ad infringendum o ad excludendum iura
utriusque competitioris” (para quebrar, o para excluir, los derechos de ambos
contendientes) Se conoce como intervención principal a la entrada de un tercero en un
proceso pendiente, alegando un derecho, total o parcial, sobre el objeto (cosa o crédito)
acerca del cual se debate en el mismo, al formular una pretensión conexa con la que en él
se discute, pero incompatible con ésta, buscándose con ello lograr la economía procesal y
evitar sentencias contradictorias.

Existen sin embargo dos concepciones distintas sobre esta figura: una primera fiel
a su forma originaria germánica, según la cual se produce una verdadera intervención
del tercero en el mismo proceso que se desarrolla entre las partes principales, y una
segunda influenciada por la Rota romana, según la cual se instituye un proceso nuevo
y autónomo, frente al mismo juez que dirige el proceso principal, contra las dos partes de
este ultimo.

En el primer caso encontramos un proceso principal, al que se le añaden


sucesivamente dos nuevos procesos; de tal modo, aparecen unidos en un mismo
procedimiento tres procesos: el principal y los dos a que da origen el interviniente, uno
contra el actor y otro contra el demando; la sentencia será única formalmente, pero
contendrá más de un pronunciamiento.

Mientras en el segundo caso, se produce una acumulación subjetiva de


pretensiones del interviniente frente a las partes del primer proceso, las cuales pasan a
estar en situación de litisconsorcio pasivos.

Sin embargo, dentro de la segunda posición analizada, consideramos que a la


intervención principal no se le puede concebir como participación del tercero en el
proceso de las partes principales, más bien, lo que hace es ejercitar una pretensión
independiente contra ambas. Y puesto que la dirige al mismo tiempo contra dos personas
en común, surge dos nuevos procesos (prescindiendo del primitivo), uno del tercero con el
actor principal y otro del mismo con el demandado primitivo. De tal modo “el interviniente
principal propone una demanda objetivamente nueva. Dirigida a hacer valer un derecho
en oposición con el de ambas partes e introduce allí en el proceso una nueva causa, pero
lo esencial de la institución es lo que distingue de las restantes figuras afines, es el
planteamiento de nuevas controversias en un único proceso, de forma que el tercero no
va a ser parte en el proceso principal sino en un nuevo proceso, que él plantea al deducir
una nueva pretensión. La que dirige contra el demandante y demandando originarios. En
este caso, los primeros litigantes pasan a ser litisconsortes en posición de demandados
frente al interviniente que se convierte en actor.

La intervención principal viene así concebida como la intervención de aquel que


afirma una pretensión incompatible con aquella de las partes, para evitar una sentencia
contradictoria. Además puede nacer dicha incompatibilidad porque el actor y el tercero se
atribuyen la titularidad del mismo derecho, real o de crédito. Siendo necesario además
que exista conexión del petitum o de la causa petendi, en el sentido que el tercero haga
valer un derecho propio incompatible con los derechos de las partes, pero al mismo
tiempo su demanda sea conexa por el objeto o título.

Acorde a la doctrina, esta modalidad de intervención importa un medio facultativo,


en cuanto el tercero podría desconocer la sentencia que es res inter alios acta, o
realizar la oposición de tercero, como también podría obrar con demanda autónoma en

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un proceso seguido por él en segunda pidiendo que el bien sea declarado de su
propiedad como es el caso de tercería de propiedad. En tal sentido, la intervención
principal no es un medio necesario, puesto que la sentencia forma cosa juzgada sólo
entre las partes; el tercero que considere tener un derecho incompatible con aquel de las
partes tiene la facultad de intervenir, mas no la necesidad. Mas aún si no interviene,
sus derechos quedan a salvo: él puede libremente, aún después que la sentencia haya
sido dada y que sería para este res inter alios acta, perseguiría; puede impugnar
dicha sentencia con el remedio de la oposición de tercero.

Que la figura de la oposición de tercero, propia del ordenamiento italiano y francés,


se configura como un medio de impugnación extraordinario o excepcional que puede
utilizarse luego de haber agotado los medios ordinarios, el cual sirve como un medio de
ataque a la cosa juzgada que puede utilizar el tercero legitimado.

Esta última figura, se encuentra regulada en el Art. 178 del C.P.C. bajo la
denominación incongruente de nulidad de cosa juzgada fraudulenta, dado que no
constituye una nulidad, sino más bien un medio de impugnación extraordinario, como
aquel de la oposición de tercero reconocido en nuestro ordenamiento nacional.

Dicho esto, queda claro por qué se afirma que la intervención principal es en el
fondo una oposición de tercero anticipada ( en nuestro caso una nulidad de cosa juzgada
fraudulenta anticipada), dirigida a impedir el pronunciamiento de una sentencia que
perjudicaría los derechos de un tercero.

En este sentido la doctrina mayoritaria no duda en afirmar que el tercero


interviniente es parte y con plenitud de poderes como las partes originarias, esto es
asume calidad de parte. De forma que el interviniente principal se convierte en parte
procesal y frente a él se sitúan como litisconsortes pasivos los primitivos sujetos del
proceso.

Con tal parecer Zanzucchi considera que frente al tercero “las dos partes ya hemos
dicho están en posición de litisconsorcio necesario.

Existe sin embargo, otro sector de la doctrina que entiende que las dos partes
principales no asumen la posición de litisconsortes necesarios, pues, si bien la demanda
del interviniente principal es propuesta originariamente contra las dos partes
contendientes, esto no impedirá que, sucesivamente, una de estas partes pueda ser
extromitida, caso en el cual la sentencia será pronunciada entre la parte que ha quedado
en juicio y el interviniente principal. No habiendo por esto un litisconsorcio necesario. E
inclusive algún autor considera este caso como de litisconsorcio cuasi necesario.

Se encuentra regulado en el Art.99 del C.P.C. bajo la denominación redundante de


“intervención excluyente principal”.

De lo expuesto, podemos señalar que son presupuestos específicos de la


intervención principal lo siguiente:

 La existencia de un proceso pendiente;


 La calidad de tercero, esto es, sujeto distinto de las partes que figuran en el
proceso o de sus sucesores;

-67-
 Formular una pretensión conexa objetivamente con la que se discute en el
proceso;
 Que esta pretensión sea incompatible parcial o totalmente con la ya deducida en
el proceso.

a) Supuesto general.

La intervención principal de supuesto general se aplica a cualquier caso, siempre y


cuando se dé la incompatibilidad de pretensiones ya sea total o parcial. Esta intervención
se permite hasta primera instancia en que se acumula la relación jurídica en el proceso
que interviene el tercero, desde entonces puede realizar actos, negocios jurídicos
procesales, puede impugnar, etc. Todo tipo de intervención principal de supuesto general
o especial genera el litisconsorcio necesario entre los sujetos que se ubican frente al
interviniente principal.

Debemos aclarar que el artículo 99 del C.P.C. regula la intervención principal, en su


forma general, esto es, aplicable a todo proceso y en cualquier etapa de este (previa a la
sentencia de primera instancia).

b) Supuesto especial. Ejm. (Tercería).-

El artículo 100 del C.P.C. regula específicamente la intervención principal en la


fase de ejecución, recogiendo las dos figuras clásicas de tercería: el de dominio o
excluyente de propiedad y el de mejor derecho o derecho preferente.

Así, en el caso de tercería de dominio o excluyente de propiedad, a efectos de ser


estimada la demanda debe probar la titularidad del bien y que aquella se ha consolidado
con anterioridad al momento a que se constituye la afección, pudiendo fundarse esta
titularidad no sólo en el derecho de propiedad, sino también en otro derecho real distinto
a aquel o incluso en la existencia de un derecho subjetivo que ha sido desconocido o
lesionado al proceder a la medida cautelar.

En el caso de tercería de mejor derecho o derecho preferente, el acreedor del


ejecutado que crea ostentar un crédito preferente al del propio ejecutante puede acudir a
la ejecución y solicitar se le reintegre de su crédito con preferencia al de este último,
debiendo para ello alegar y probar que es titular de un crédito que ostenta frente al
ejecutado, el cual es jurídicamente realizable y además preferente.

La intervención principal de supuesto especial se fundamenta en los requisitos que


contiene el Art. 533 del C.P.C. y son:

 Titularidad de derecho de propiedad del bien;


 Afectación del bien por una medida cautelar;
 Derecho preferente a ser pagado.

8.2.3.2. Intervención forzosa:

Este término viene tradicionalmente aceptado por la doctrina mayoritaria, para


designar aquellos casos en los cuales el tercero no interviene de forma espontánea, sino
por iniciativa de una de las partes en causa, o bien del Juez, esto es de oficio. La
intervención se produce en virtud del llamamiento de aquél al proceso, que realiza uno de

-68-
estos últimos sujetos. Con igual parecer afirma COSTA que la llamada del tercero a
participar al juicio puede suceder a instancia de parte o de oficio por el juez, dado que
este tipo de intervención se produce no por espontánea voluntad del sujeto, sino porque
surge una situación en que la voluntad del sujeto se ve constreñida a participar en el
juicio pendiente, lo cual puede ocurrir de dos formas: previa instancia o requerimiento de
una parte, dirigida al juez, con la cual llama al proceso un sujeto que ha permanecido
extraño a la litis, o bien por espontánea iniciativa del juez, quién reconociendo la causa
común a otro sujeto, que no está originariamente en litis ordena su comparecencia al
juicio. La primera forma de intervención se denomina intervención coactiva a instancia de
parte, mientras que la segunda forma se llama intervención coactiva ordenada por el juez
también llamada iussu iudicis.

8.2.3.2.1. Intervención forzosa ordenada por el Juez o iussu


iudicis.-

Llamado también intervención coactiva iussu iudicis, se realiza por espontánea


iniciativa del Juez, quién, reconociendo la causa común a otro sujeto (tercero), que no
está originariamente en litis, ordena su comparecencia a través de las partes al proceso.
La intervención forzosa por orden del Juez no está regulado en nuestro
ordenamiento procesal civil. Sin embargo por extensión se aplica la facultad de
integración del juicio por parte del juez referente a litis consorcio necesario contemplado
en el artículo 95 del C.P.C. Esta figura sólo existe en el ordenamiento Italiano, sin
embargo resulta necesario su incorporación a nuestro ordenamiento procesal civil.

De tal modo, la intervención por orden del Juez tiene lugar cuando aquel considere
oportuno que el proceso se desarrolle en presencia de un tercero al cual la causa es
común, y de esta manera se puede afirmar que son dos las condiciones para que se
produzca esta intervención:

 Valoración de la oportunidad (no de la necesidad) por parte del Juez;


 Comunidad de controversias (condición ya señalada para la intervención a
instancia de parte.

La orden de intervención del Juez no va dirigida al tercero sino a las partes, a la cual
se estimula a que llame en causa al tercero con la implícita advertencia que el Juez no
está dispuesto a decidir tal intervención mientras aquél no haya sido llamado.

Recogiendo las diferentes posturas, consideramos que el tercero asume la calidad


de parte por el simple hecho del llamamiento, quedando sujeto a los efectos de la
sentencia que en tal proceso se dicte aún si no comparece en el.

8.2.3.2.2. Intervención forzosa a instancia de parte:

Llamado también intervención coactiva a instancia de parte, se realiza previa


petición o requerimiento de parte dirigida al Juez, con la cual llama al proceso un sujeto
que ha permanecido extraño a la litis. En este tipo de intervención, la entrada del tercero
en el proceso es promovido por una de las partes del mismo, con el fin de facilitar o de
provocar a dicho tercero la ocasión de cooperar a que la cosa juzgada no se forme en
perjuicio suyo o de la parte que él llama, lo cual se produciría en virtud de estar ambos
ligados por un nexo jurídico extraprocesal. En tal sentido, FAIREN afirma que tal
intervención consiste en que, una de las partes en proceso pendiente, se dirija a un

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tercero, comunicándole la existencia de tal proceso, para involucrarlo en él, más o menos
directamente, donde el medio de suministrar al tercero la oportunidad de intervenir en el
proceso es poner en su conocimiento el estado de pendencia del litigio, y de aquí su
nombre de litisdenunciación (litisdenunciatio).

De tal modo, la litisdenunciación es la comunicación formal de la pendencia de una


causa dirigida por una de las partes de la misma a un tercero, con ella no se ejercita una
verdadera acción procesal, su objeto es hacer posible al tercero su participación en el
proceso, el objeto puede ser crear una situación jurídica favorable con respecto al
receptor, asegurarse el regreso contra él o asegurarse contra su ataque, o deshacerse del
proceso con respecto al adversario o evitar el peligro de un doble proceso y una doble
condena.

Debemos distinguir dentro de este tipo de intervención, dos supuestos diferentes,


uno primero general con el que una de las partes llama a un tercero al cual la causa es
común, y otro segundo especial, dentro de ella (la llamada en garantía, laudatio y la
llamada al tercero pretendiente).

8.2.3.2.2.1. Supuesto general.-

En su primera figura general, la condición de la intervención forzosa es que la


causa sea común al llamante y al llamado, esto es, se puede llamar en causa al tercero
si allí existe con él comunidad de litis, no basta el simple interés. Así, este requisito no se
concreta en un mero interés del llamante o del llamado, sino que el verdadero y único
presupuesto es en cambio aquel que la ley llama la causa común y que, en el lenguaje
científico, mejor se diría la conexión instrumental entre la litispendiente entre las partes y
aquella existente o posible entre una de éstas y un tercero. Con igual parecer entiende
COSTA que, presupuestos específicos de la intervención forzosa es la comunidad
de la controversia mientras presupuestos genéricos son la calidad de tercero y la
pendencia de la litis.

La comunidad de causa se puede entender o como identidad de causas o


como conexión, La identidad de causas se dará si el tercero es titular de una
relación jurídica que tiene, con aquella deducida en juicio, común el objeto y la
causa petendi; esto podrá suceder sólo en las hipótesis que darán lugar al
litisconsorcio necesario. Del mismo modo ZANZUCCHI entiende que el requisito de
la comunidad de causa se basa en el hecho que la relación sustancial respecto a la
cual depende la litis entre actor y demandado, sea conexa por identidad de título o
de objeto, o de uno y de otro justos, con otra relación, en la cual el tercero se
encuentra con el actor o con el demandado. Por ejemplo en un juicio propuesto por el
acreedor contra el deudor solidario, el uno el otro puede llamar en causa al co-deudor
solidario principal. De tal forma, el llamamiento del tercero debería hacerlo la parte
interesada in limine litis ( en el umbral de la litis), en los primeros actos de la causa.

Que el supuesto general de intervención forzosa a instancia de parte se encuentra


regulado en el Art. 102 del C.P.C. bajo la denominación “Denuncia Civil”, y según los
alcances de este artículo esta facultad no sólo tiene el demandado, sino como hemos
visto la facultad de litis denunciatio la poseen ambas partes.

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En lo relativo a la condición del interviniente en el proceso, el C.P.C. en su artículo
103 reconoce expresamente la calidad de parte al interviniente forzoso, bajo la
consideración como litisconsorte del litisdenunciante.

8.2.3.2.2.2. Supuesto especial.-

Luego de haber analizado la figura general de intervención forzosa a instancia de


parte, debemos ahora desarrollar los supuestos específicos de aquella, que la doctrina y
legislaciones particulares reconocen en su gran mayoría.

a) Llamada en garantía.-

Por medio de la llamada en garantía una parte provoca la intervención en el proceso


de un tercero que debe garantizar al llamante de los resultados del mismo, pudiendo
afirmase en tal sentido que aquella consiste en una intervención forzosa a instancia de
parte, de un tercero, llamado a prestar una garantía frente al llamante donde, si bien el
llamado es siempre un tercero, el llamante puede ser y normalmente es, aquel
demandado en la acción principal de molestia, mas puede serlo también el actor.

Podemos observar que la figura de la llamada en garantía, viene regulada en el


artículo 104 del C.P.C. bajo el título de “Aseguramiento de la Pretensión Futura”, que
dice: La parte que considere tener derecho para exigir de un tercero una indemnización
por el daño o perjuicio que pidiera causarle el resultado de un proceso, o derecho a
repetir contra dicho tercero lo que debiera pagar en ejecución de sentencia, puede
solicitar el emplazamiento del tercero con el objeto de que en el mismo proceso se
resuelva además la pretensión que tuviera contra él. En llamamiento queda sujeto al
trámite y efectos previstos en el artículo 103. Además de cuyo texto cabe afirmar que
reconoce correctamente esta potestad, tanto al demandante como al demandado.
Consideramos además que, vienen reconocidos en su texto los dos tipos de llamada en
garantía, tanto formal como simple.

La figura de la llamada en garantía viene adicionalmente regulada, en líneas


generales, por las normas del Código Civil relativas al “saneamiento por evicción”, las
cuales son aplicables analógicamente a los demás casos de llamada en garantía.

En este sentido, podemos señalar como características de esta regulación los


siguientes:

 Acoge la opción española de constituir en requisito sine quanom la llamada en


garantía, a efectos de poder exigir el saneamiento.
 Es procedente la acumulación objetiva de la llamada al tercero a la acción de
garantía.
 Sigue el modelo Italiano, admitiéndose la extromisión del llamante; no sólo eso,
además opera de pleno derecho, con la intervención del llamado.
 El efecto de esta figura es de que el garantizado sale del proceso e ingresa el
garante;
 En la llamada garantía formal la transmisión de derechos es onerosa y debe
existir un vínculo previo antes del proceso;
 La llamada garantía simple se da cuando existe una figura de solidaridad;
 El garante que ingresa al proceso se convierte en cuasiparte;

-71-
 La intervención del garante se permite hasta primera instancia, de no ser así, se
estaría privando de su derecho Constitucional de doble instancia;
 La llamada garantía supone defensa.

b)Llamada al tercero pretendiente.

Lo que se pretende con esta figura es que el llamante se desligue de la situación


jurídico-pasiva en que se encuentra, siendo sus presupuestos y sus efectos distintos de la
laudatio nominatio autoris. Pues, con la llamada al tercero pretendiente el demandado
reconoce su situación de sujeto pasivo de la relación jurídico material, pero desconoce
quién es el sujeto activo y si bien esta dispuesto a realizar la prestación exigida, al dudar
de quién es el sujeto activo, y a fin de evitarse una doble condena, llama a todos los
demás pretendientes de la cosa o el derecho. Igual opinión tiene el autor SERRA, al
decirnos que esta figura se produce cuando entablado proceso entre dos personas en
reclamación de un derecho real o personal, el demandado, afirmando que no le
corresponde el derecho, lo atribuye a una tercera persona, llamándola para que acuda al
proceso en su defensa y separándose de la dirección de este último, al tiempo que
deposita el bien pretendido para que sea entregado al que venza el juicio. Esta figura no
se encuentra regulado en nuestro ordenamiento procesal civil.

c) Laudatio nominatio auctoris.-

Llamado también “llamamiento posesorio”, esta intervención forzosa se produce a


instancia de parte cuando una persona que posee una cosa ajena (esto es, en calidad de
poseedor inmediato), por virtud de una relación jurídica, como depositario, como
arrendatario o figura análoga, es demandado, como tal poseedor, por otra persona que
afirma tener un derecho sobre dicha cosa. Siendo por ello procedente que el poseedor
inmediato demandado ponga en conocimiento del poseedor mediato la incoación de la
demanda, para que éste, a quién le interesa la defensa de la propiedad, lo asuma como
parte y el denunciante sea liberado de la continuación de dicho proceso por medio de la
extromisión.

De tal forma, con la laudatio nominatio auctoris se produce un cambio de partes


como consecuencia de la intervención del propietario en el proceso, con apartamiento del
primitivo demandado simple poseedor, más no constituye sucesión en el proceso, sino
intervención forzosa, pudiendo ocurrir además que el demandado continúe en el proceso,
encontrándonos en ambos supuestos, ante la intervención del propietario, la cual
calificamos de litisconsorcial en cuanto tiene por objeto defender un derecho propio.

Finalmente cabe señalar que la figura de Laudatio Nominatio Auctoris, se


encuentra regulado por el artículo 105 del C.P.C. bajo el título de “Llamamiento
Posesorio” . Dicha norma preceptúa en primer lugar que si el llamado acude al
proceso y reconoce ser poseedor, se produce entonces la extromisión, sale del
proceso y el juez emplazará al poseedor. En segundo lugar, si el llamado no
comparece, o haciéndolo niega su calidad de poseedor, el proceso continuará con
el demandado, mas la sentencia surtirá plenos efectos contra ambos.

8.2.3.3. Tratamiento procesal de intervención forzosa.-

 El tercero al ingresar al proceso adquiere la calidad de parte porque interviene


con su propia pretensión.

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 Puede realizar actos, negocios jurídicos procesales, puede impugnar, etc.
 El tercero interviniente sólo puede desistirse de su propia pretensión.
 El llamamiento debe ser necesario sólo hasta primera instancia.
 Que exista conexión objetiva por lo menos parcial.

8.3. SUCESIÓN PROCESAL

8.3.1. Definición.-

Es la institución que regula el trámite, los casos y efectos que produce el cambio de
una persona en la relación jurídica sustantiva, después que se ha iniciado el proceso, es
decir, cuando ya hay una relación jurídica procesal establecida entre las partes y el Juez.
Importa en términos concretos la transmisión de legitimidad para obrar y siempre es
sobrevenido, se configura un litisconsorcio necesario.

8.3.2. Casos en que se dan:

8.3.2.1. Por mortis causa.-

Se produce cuando la parte demandada fallece a mitad del proceso, como es obvio
el proceso se suspende como consecuencia de este hecho. Podrá continuar con los
sucesores del causante o, de no presentarse estos dentro del plazo legal, con un curador
procesal nombrado para tal efecto a petición de parte, por lo tanto se produce un cambio
en la relación jurídico procesal.

8.3.2.2. Inter-vivos.-

Ocurre cuando se produce una transferencia del bien materia de la relación jurídica
sustantiva. Producido ésta, resulta evidente que el transferente ha dejado de tener
legitimidad para obrar en el proceso iniciado y, más bien, este elemento subjetivo
trascendente de la relación procesal es mantenido ahora por el adquirente quién, en
consecuencia va continuar con la actividad procesal al ser nuevo parte en la relación
jurídica sustantiva sobrevenido. Al extinguirse o fusionarse una persona jurídica, sus
sucesores en el derecho discutido comparecen y continúan el proceso.

8.3.2.3. Legal.-

Porque la norma jurídica procesal civil en su Art. 108 establece los casos en que se
produce la sucesión procesal, tanto en el sujeto activo como en el sujeto pasivo en el
derecho discutido.

8.3.3. Características:

 Siempre es sobrevenido.

 Importa transmisión de legitimidad para obrar.

8.4. SUSTITUCIÓN PROCESAL

8.4.1. Definición.-

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Conocido también con el nombre de acción sub-rogatoria u oblicua. Es sub-rogatoria
porque se puede dirigir la acción contra el deudor solidario. Es oblicua porque se puede
dirigir la acción conjuntamente contra el deudor titular y su fiador personal.

8.4.2. Características:

 Es originaria.

 No importa transmisión de legitimidad para obrar.

8.5. CAMBIO DE PARTE

8.5.1. Definición.-

Se produce en algunos casos de intervención forzosa, específicamente en la


laudatio nominatio auctoris.

8.5.2. Características:

 Es sobrevenido.

 No importa transmisión de legitimidad para obrar.

CAPÍTULO IX:

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INEFICACIA, NULIDAD Y ANULABILIDAD DE LOS ACTOS JURÍDICOS
PROCESALES

9.1. INEFICACIA

9.1.1. Definición.

En nuestro sistema procesal civil no tenemos por qué hablar de ineficacia procesal
porque no se encuentra regulado en la norma adjetiva. Sin embargo en la doctrina jurídica
se habla de actos jurídicos procesales ineficaces, cuando el acto jurídico procesal no
surte sus efectos por carecer de uno o más requisitos indispensables, como es el caso de
una demanda interpuesta sin requisitos generales o especiales para su procedencia, acto
jurídico procedimental insubsanable, que de ningún modo puede ser convalidado ni
integrado, por ser un acto de nulidad absoluta.

9.2. INEFICACIA SOBREVENIDA

9.2.1. Definición.-

Los actos y negocios jurídicos procesales realizados sucesivamente posterior a la


demanda pueden ser declarados nulos o ineficaces si para ello existe razones fundadas
según la ley o aparezcan vicios procesales que afectan los requisitos esenciales del acto
jurídico procesal, consiguientemente no surte efectos o dejan de ser actos jurídicos
válidos.

9.2.2. Gravamen.-

Es el acto o negocio jurídico procesal viciado, que requiere subsanación de ser el


caso.

9.2.3. Impugnación.

La impugnación se construye desde la anulabilidad civil.

9.2.4. Relación conceptual.-

La ineficacia procesal tiene relación con la invalidez procesal.

9.3. NULIDAD

La nulidad esta normado en el Artículo 174 del Código Procesal Civil, que
establece: " Quien formula nulidad tiene que acreditar estar perjudicado con el acto
procesal viciado y, en su caso, precisar la defensa que no pudo realizar como
consecuencia directa del acto procesal cuestionado. Así mismo, acreditara interés propio
y especifico con relación a su pedido." y como se puede advertir, nuestro Código Procesal
va más allá cuando pide que además de ser el perjudicado quien solicite la nulidad, debe
precisar cuál es la defensa que dejo de utilizar, evitando así un mal uso de la institución y
su indebida prórroga.

9.3.1. Principios de nulidad.

-75-
a. Principio de Legalidad:

También llamado en la doctrina como el Principio de Especificidad. En este caso es


aplicable el precepto de pas nullite sans texte, que significa que "Ningún acto procesal
será declarado nulo si la ley no prevé expresamente esa sanción".

Sin embargo, no basta que la ley establezca una determinada formalidad para que
su omisión genere la nulidad del acto procesal, sino que esta sanción podrá aplicarse
cuando surja de manera expresa o implícita de la ley.

b. Principio de Conservación.

Por este principio entendemos que en caso de duda debe mantenerse la validez del
acto, porque se tiende a dar continuidad y efectos a los actos jurídicos sin importar el vicio
que expongan, siempre y cuando, esta nulidad no sea de tal importancia que lesione
la calidad misma del acto.

El fundamento de este principio estriba en que trata de brindársele al acto jurídico


preferencia a la interpretación que traiga como consecuencia la validez de la cláusula
dudosa o ambigua, pues la nulidad constituye un último recurso. Así el acto procesal será
válido aun siendo irregular o defectuoso, si ha logrado el fin a que estaba destinado.

En cuanto se refiere al principio de conservación de los actos procesales recogido


en el Art. 173 de nuestra legislación, es regulado en términos similares a la Ley orgánica
del Poder Judicial Española, pretendiendo reducir al mínimo la crisis procesal inherente a
la declaración de nulidad.

c. Principio de Protección:

Que descansa en la máxima Propiam Turpidenen allegan non est audiendus, que
significa que la parte que a dado lugar a la nulidad, no puede alegar la invalidez del
mismo acto procesal realizado.

En el derecho procesal rige el principio de conducta procesal de obrar de buena Fe


y también la de ejercitar los derechos de buena fe, con un comportamiento coherente en
la relación jurídico procesal, que a su vez genera la confianza procesal, que no debe ser
defraudada. Todo ello en realidad responde a aquella regla conforme a la cual nadie
puede ir válidamente contra sus propios actos (adversus factum quis venire non potest).

Por lo que, con toda razón, Diez Picazo afirma que "El derecho que confiere la
norma lo es en favor del inocente de toda culpa o dolo potenciándolo para protegerle
contra las maniobras desleales de las personas capaces, aprovechándose de la
inexperiencia o debilidad de aquel, con la finalidad de hacerlo víctima en sus relaciones
jurídicas.

d. Principios de Convalidación, Subsanación e Integración.

Partiremos por señalar que convalidar significa confirmar, revalidar; cuando se


corrobora la verdad, certeza o probabilidad de una cosa, se está confirmando. La
convalidación constituye un elemento saneador para los actos afectos de nulidad. Los

-76-
mecanismos establecidos por el ordenamiento jurídico peruano, los tenemos en el Art.
172 del CPC. (tres primeros párrafos) cuando hay conocimiento oportuno del contenido de
la resolución, cuando cumple su finalidad, cuando el facultado para pedir la nulidad no lo
hace en la primera oportunidad que tuviera. De otro lado ratificar el acto es darle un
nuevo valor y firmeza a una cosa, es decir, revalidarlo; y finalmente subsanar, significa
reparar un error o vicio, remediando el defecto, sea a petición de parte o de oficio por el
juez.

En todo caso, cuando hablamos de subsanación, nos remitimos al Art. 172


del Código Procesal Civil (cuarto párrafo) el que establece: "No hay nulidad si la
subsanación del vicio no ha de influir en el sentido de la resolución o en las
consecuencias del acto procesal.", es decir, este principio opera cuando un acto afecto de
nulidad solo requiere una corrección, porque no influye en el sentido de la resolución o las
consecuencias del acto, como por ejemplo el clásico error al consignar la fecha de la
sentencia.

Dentro de la categoría de la Convalidación, encontramos a la convalidación Tácita,


la misma que se produce cuando la parte legitimada para solicitar la nulidad, pese a
conocer del acto defectuoso, deja pasar las oportunidades señaladas por la ley para
impugnarlo (preclusión), por lo que su omisión le priva después del derecho para
invocarla. A esta convalidación en doctrina se denomina convalidación por conformidad,
pasividad que se interpreta como aquiescencia frente al acto irregular. Así el Art. 172 del
Código Procesal Civil señala: Cuando el facultado para plantear la nulidad no formula su
pedido en la primera oportunidad que tuviera para hacerlo.

En el consentimiento tácito del interesado, impera el principio dispositivo, el litigante


es libre de impugnar el acto o de acatarlo, si lo acata debemos entender que está
conforme con lo resuelto por el juez.

De otro lado, la convalidación expresa se produce cuando la parte afectada con el


vicio realiza actuaciones en el proceso, demostrando pleno conocimiento de él,
contribuyendo a que el acto en que incide cumpla los fines previstos, en todo caso la parte
perjudicada se presenta al proceso ratificando el acto viciado.

También podríamos hablar de una Convalidación Legal y otra judicial, la primera es


una forma de convalidar los actos defectuosos, que no obstante carecer de un requisito
formal, logran los fines que estaban previstos al ejercerlos. Como por ejemplo cuando
existe vicio en la notificación, la nulidad se convalida si el litigante procede de manera que
ponga de manifiesto haber tomado conocimiento oportuno del contenido de la resolución;
y la segunda, llamada convalidación judicial, haciendo referencia de la integración judicial
establecida en el artículo 172 del Código Procesal Civil (párrafos quinto y sexto),
establece lo siguiente: "El juez puede integrar una resolución antes de su notificación.
Después de la notificación, pero dentro del plazo que las partes dispongan para apelarla,
de oficio o a pedido de parte, el juez puede integrarla cuando haya omitido
pronunciamiento sobre algún punto principal o accesorio. El plazo para recurrir la
resolución integrada se computa desde la notificación de la resolución que la integra.

El juez superior puede integrar la resolución recurrida cuando corran los supuestos
del párrafo anterior. "

-77-
El principio de integración implica subsanar la omisión en que el juzgador haya
incurrido, pronunciándose sobre el punto o los puntos que omitió resolver, lo cual
constituye un modo de subsanar las resoluciones, y podrá hacerlo hasta antes de su
notificación a las partes o en todo caso dentro del plazo en que las mismas pueden apelar
la resolución, en cuyo caso se computa el plazo para apelar a partir de la notificación de la
resolución que integra (Art. 172, quinto párrafo CPC). Así también las Salas Civiles
pueden integrar la resolución apelada a condición de que se refiera a la omisión de
pronunciamiento sobre algún punto controvertido en la parte decisoria de la resolución,
pero que contenga su fundamentación en la parte considerativa de ella, de lo contrario se
estaría atentando contra el principio de la doble instancia. (Art. X del Título Preliminar del
Código Procesal Civil.)

En consecuencia lo más importante, por regla, no es querer convalidar sino no


querer invalidar. Sin embargo tenemos causas de excepción por las que no son
susceptibles de convalidación las nulidades procesales, como nulidades absolutas
previstas por el legislador, normas de interés público, preceptos de carácter imperativo,
normas que contiene un requisito de forma absoluta o normas de orden público.

En cuanto se refiere al acto inexistente es minoritaria la tendencia que admite su


convalidación, pues como bien se establece en la doctrina, el consentimiento no convalida
los meros hechos en el procedimiento, cuando ellos no constituyen "actos", por cuanto al
no existir estos no precisa declaración judicial alguna.

9.3.2. Clases de nulidades procesales.

En doctrina encontramos diferentes clasificaciones, así se habla de nulidades


trascendentes e intrascendentes, nulidades expresas o implícitas, nulidades saneables o
insaneables, nulidades absolutas o relativas; nulidad y anulabilidad, substanciales y
accesorias, entre otros. En nuestra legislación se regula como nulidad absoluta o relativa;
o lo que es lo mismo nulidad insubsanable y nulidad subsanable.

Sin embargo, en la doctrina partimos de lo que se entiende por ineficacia, así se


habla de tres grados de ineficacia: Ineficacia Máxima o Inexistencia; en segundo grado, la
nulidad absoluta y el tercer grado con mayores posibilidades de producir efectos jurídicos,
la nulidad relativa. La inexistencia implica que un acto procesal carece de requisitos
esenciales, para que tenga vida, la regla aplicable es que el acto inexistente no puede ser
convalidado, ni necesita ser invalidado. En la nulidad Absoluta el acto existe hasta que se
declare su invalidez, entonces la nulidad absoluta no puede ser convalidado, pero
necesita ser invalidada. La nulidad relativa implica que el acto se reputa válido, hasta que
sea anulado, y todo es nulo, desde el día que se anule, es decir, el acto relativamente
nulo admite ser convalidado y puede ser convalidado.

La nulidad absoluta puede y debe ser declarada por el Juez de Oficio, y la relativa
requiere petición de parte. Tanto el acto Nulo, como el anulable requieren declaración
judicial y mientras tanto producen efectos, admitiendo el acto anulable la convalidación en
ciertos casos, ya que hay vicios que no son tan graves, por lo que pueden ser
subsanados e incluso convalidados, así nuestro Código Procesal Civil regula las
Nulidades Absolutas o insubsanables y las Subsanables o relativas.

-78-
A continuación desarrollaremos con mayor detalle, dos clases de nulidad procesal,
la nulidad absoluta y la relativa:

a. Nulidad Absoluta:

Podríamos conceptuarla como la máxima sanción, de acuerdo a nuestro


ordenamiento jurídico, ya que con ella se priva de sus efectos a un determinado acto
jurídico procesal por vicio o error incurrido en el mismo. El acto jurídico procesal nulo no
produce efectos jurídicos a diferencia del anulable, ya que un acto jurídico procesal es
nulo cuando los vicios o irregularidades en que se ha incurrido son de carácter esencial o
fundamental que hacen que el procedimiento quede vulnerado en su parte medular o vital.

Encontramos regulada la Nulidad Absoluta o insubsanable en el Art. 171 del Código


Procesal Civil, que establece que" la nulidad se sanciona por causa establecida en la ley.
Sin embargo puede declararse cuando el acto procesal careciera de los requisitos
indispensables para la obtención de su finalidad". Con lo cual podemos apreciar que
nuestro sistema adopta el establecido por el procedimiento Francés, por cuanto en el
sistema Francés, los jueces no pueden declarar otras nulidades, que las previstas
expresamente por la ley, es decir, la ley establece expresamente los actos procesales que
adolecen de causal de nulidad insubsanable.

b. Nulidad Relativa:

Se dice que un acto jurídico procesal adolece de nulidad relativa cuando adolece de
vicios de carácter procedimental que privan de sus efectos al acto jurídico viciado
pudiendo ser convalidado, por lo tanto este acto jurídico procesal va producir efectos
tanto jurídicos como fácticos hasta que se declara su anulabilidad, o de lo contrario podrá
ser subsanada oportunamente para que produzca sus efectos jurídicos normales
deseados.

En estos casos, los vicios o irregularidades que se cometieron no son esenciales y


por lo tanto es aplicable el Principio de Convalidación por su relatividad, tal como su
nombre lo indica, en este caso hablaremos de inobservancia de algunas formalidades que
no traen mayor consecuencia en el desarrollo del proceso.

9.3.3. Extensión de la nulidad.

La nulidad procesal de acuerdo al Código de Procedimientos de 1912 sirvió como


una forma de entorpecer y eternizar él tramite de un proceso, ya que si en alguna etapa
del proceso no se cumplía con las formas procesales generalmente se anulaba todo el
proceso y se reponía su trámite hasta la etapa en que se había cometido el vicio procesal.

Enmendada esta conducta en el artículo 174 del Código Procesal civil vigente, la
declaración de nulidad de un acto procesal no alcanza a los anteriores ni a los posteriores
que sean independientes del acto que se declara invalidado. Además si el acto procesal
consta de varias partes, la invalidación de una de las partes del acto procesal no afecta a
las otras, que sean independientes ni tampoco impide la producción de sus efectos para
los cuales, el acto es idóneo.

-79-
Así, el nuevo modelo le otorga al proceso una función pública, que interesa
al estado y la colectividad; y un carácter imperativo, por lo que la inaplicación de las
normas procesales, están consideradas como una transgresión del orden público y es la
razón por la que si el acto procesal cumple con su finalidad, las formas procesales se
convalidan y no pueden ser objetos de nulidad de oficio o a pedido de parte, teniendo en
cuenta el principio de finalidad de los actos jurídicos procesales.

9.3.4. Oportunidad para pedir la nulidad de un acto jurídico procesal.

Nuestra legislación regula expresamente la oportunidad en que pueden formularse


estas nulidades en el Art. 176 del Código Procesal Civil, así se señala que el perjudicado
con el vicio procesal debe pedirlo en la primera oportunidad que tuviera para hacerlo. Esta
primera oportunidad puede estar referida, a dos momentos, el primero se produce una vez
notificado el perjudicado con el acto procesal que adolece de vicio de nulidad y el
segundo cuando el interesado recién se integra al proceso y existen actos procesales que
adolecen de causal de nulidad o ineficacia procesal en el proceso que se ha venido
tramitando sin su participación.

De otro lado, si el proceso se encuentra en trámite y no se ha pronunciado


sentencia, el interesado puede pedir la nulidad de los actos procesales en cualquier
estado del proceso, en la primera oportunidad que tenga, o sea al integrarse al proceso.
En cambio, si el proceso ha sido sentenciado, la nulidad puede pedirla en el escrito que
sustenta la apelación de dicha sentencia, en este caso nos ponemos en el supuesto, que
esta parte se integra al proceso al momento de apelar la sentencia.

En el caso de las nulidades por vicios ocurridos en segunda instancia, estas son
formuladas en la primera oportunidad que tuviere el interesado para hacerlo y en este
caso la Sala Civil tiene dos opciones; puede resolver de plano o corriendo traslado a la
otra parte.

9.3.5. ¿Qué se entiende por nulidad de un acto jurídico procesal?

En conclusión, de lo anteriormente señalado podemos afirmar que la Nulidad


Procesal es la sanción que ocasiona la ineficacia del acto, acto nulo que resulta privado
de sus efectos a los que está destinado por ley o la voluntad de las partes, a
consecuencia de errores incurridos en el proceso; que se les denomina también como
vicios o errores de procedimiento y que supone la defectuosa aplicación o inaplicación de
normas adjetivas que afectan el trámite del proceso y/o los actos procesales que los
componen, o vicios o errores de razonamiento, contenido o in iudicando, que vienen a ser
los defectos que se producen en la decisión que adopta el magistrado y que generalmente
afectan al ordenamiento jurídico sustantivo, es decir la aplicación o interpretación de la
ley, tal como señala Alberto Hinostroza Minguez. Por lo tanto no se puede afirmar que si
bien por lo general los vicios que obstan la nulidad procesal se encuentran en aspectos de
forma, no existen vicios del consentimiento o voluntad como el dolo, error, intimidación
o violencia.

9.4. ANULABILIDAD PROCESAL

La anulabilidad procesal no está regulado en nuestro sistema jurídico procesal civil.

-80-
9.5. DISTINCIÓN ENTRE NULIDAD, ANULABILIDAD E INEXISTENCIA PROCESAL

9.5.1. Nulidad procesal.-

Es cuando la norma señala expresamente las formalidades y requisitos para la


valides de un acto jurídico procesal. Sin embargo cuando tales prerrogativas no se
cumplen ni se observan en la actividad procesal, el acto y negocio jurídico procesal
devienen en nulo ipso iure. La nulidad procesal es tributaria de nulidad civil y es de orden
público, por lo tanto todos tienen la facultad de solicitar la nulidad procesal, incluso el
mismo Juez de motus propio está facultado para declararla.

9.5.2. Anulabilidad procesal.-

La anulabilidad procesal no existe o no se encuentra regulado en nuestro sistema


procesal civil. Sin embargo en la doctrina se entiende que la anulabilidad procesal se
declara sólo a instancia de la parte interesada, mientras no lo hace los actos jurídicos
procesales surte su efectos jurídicos.

9.5.3. Inexistencia procesal.-

En nuestro sistema procesal civil no tenemos por qué hablar de inexistencia


procesal. Sin embargo en la doctrina se habla de actos jurídicos procesales inexistentes,
cuando el acto carece de requisitos indispensables para tener existencia jurídica, como es
el caso de una sentencia expedida por un juez incompetente o que ha dejado de ser juez,
acto jurídico procesal que de ningún modo puede ser convalidado por ser un acto de
nulidad absoluta.

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CAPÍTULO X:
MEDIOS IMPUGNATORIOS

10.1. MEDIOS DE IMPUGNACIÓN

10.1.1. Definición.

Los medios impugnatorios según José Flores Ramos son mecanismos que la ley
concede a las partes y terceros legitimados para solicitar al órgano jurisdiccional que se
realice un nuevo examen, por el mismo Juez o por otro de superior jerarquía, de un acto
procesal con el que no se está conforme o porque se presume que está afectado por vicio
o error, a fin de que se anule o revoque, total o parcialmente.

Los medios impugnatorios sólo pueden ser propuestos por los elementos activos de
la relación jurídica procesal: Las partes o terceros legitimados.

10.1.2. Causas de la impugnación.

La previsión del instituto de la impugnación procesal parte de la consideración de


que el juzgar es un acto humano y, como tal, es susceptible de incurrir en error. Siendo
así, se debe conceder a las partes la posibilidad de que se revise el error en el que ha
incurrido un acto procesal.

Los errores en que se haya incurrido son las causas para promover la impugnación,
y estas pueden ser:

a) El error in iudicando.- Conocidos también como vicios en el juicio. Es un error


del Juez que le lleva a una subsunción errónea de los hechos a una norma
jurídica que no le es aplicable. Por ello, generalmente se presentan con la
violación del ordenamiento sustantivo, o se aplica indebidamente una norma, se
inaplica o se interpreta erróneamente. Se refieren al contenido del proceso.

b) El error in procedendo.- Son conocidos también como error de actividad o


defectos en la construcción. Es un error que se produce debido a la afectación
de una norma procesal esencial. Surge por no ejecutar lo impuesto por la norma
procesal, por ejecutar algo que está prohibido o de modo distinto a lo previsto
por la norma procesal. Constituyen pues, irregularidades o defectos del
procedimiento.

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c) El error in cogitando.- Referido al vicio de razonamiento. Se produce cuando
hay:
1) Ausencia o defecto de una de las premisas del juicio.
2) Violación de las reglas de la lógica.

Esto es, falta de motivación o defectuosa motivación.

10.1.3. Clases de medios impugnatorios

La clasificación de los medios impugnatorios se efectúa teniendo en cuenta varios


criterios.

10.1.3.1. Según el objeto de impugnación.- El artículo 356 del Código Procesal Civil
clasifica a los medios impugnatorios en:

a) Remedios.- Los remedios son medios impugnatorios mediante los cuales el


recurrente pide se reexamine todo un proceso o un determinado acto procesal
del juez no contenido en una resolución. A nivel de nuestro Código Procesal
Civil encontramos la oposición, la tacha y la nulidad.

b) Recursos.- A través de los recursos se ataca un acto procesal del juez


contenido en una resolución judicial (decretos, autos y sentencias). A nivel de
nuestro Código Procesal civil encontramos el recurso de reposición, de
apelación, casación y queja.

Los recursos se clasifican de acuerdo a la resolución judicial que en específico se


impugna.

10.1.3.2. Según el vicio que atacan.- Según este criterio tenemos los medios
impugnatorios ordinarios y extraordinarios. Son ordinarios cuando a través de
ellos se puede atacar cualquier vicio o error, como por ejemplo el recurso de
apelación; mientras son extraordinarios cuando su interposición solo procede
por causales específicas. Un ejemplo de ello es el recurso de casación.

10.1.3.3. Según el órgano ante quien se interpone.- Según este criterio podemos
hablar de recurso propio e impropio. Propio cuando se interpone ante un órgano
distinto al que expidió la resolución. Por ejemplo, el recurso de apelación.
Impropio, cuando se interpone ante el mismo órgano que expidió la resolución.
Por ejemplo, el recurso de reposición.

10.1.3.4. Su regulación en el Código Procesal Civil.

a) Requisitos de admisibilidad.- Los medios impugnatorios se interponen ante el


órgano jurisdiccional que cometió el vicio o error, salvo disposición en contrario
(Artículo 357 de CPC).

b) Requisitos de procedibilidad.- El impugnante fundamentara su pedido,


precisando el agravio, el vicio o error que lo motiva (Artículo 358 del CPC)

-83-
c) Incumplimiento de los requisitos.- El incumplimiento de alguno de los
requisitos determina la declaración de inadmisibilidad o de improcedencia del
medio impugnatorio, mediante resolución debidamente fundamentada (Artículo
359 del CPC)

d) Prohibición de doble recurso.- Está prohibido a una parte interponer dos


recursos contra una misma resolución (artículo 360 del CPC).

10.1.4. Recursos.- Son instrumentos que están destinados a cuestionar la arbitrariedad y


el error judicial, y dirigidos a lograr la revisión de lo resuelto, a efecto de que sea
revocado, invalidado o modificado total o parcialmente.

10.1.4.1. Recurso de reposición.

Es el medio impugnatorio que se interpone a fin de solicitar el reexamen únicamente


de decretos, es decir, resoluciones de simple trámite o de impulso procesal. Se pretende
que el mismo órgano jurisdiccional que lo expidió, efectúe su modificación o lo revoque.

El plazo para interponer este recurso es de tres días a partir de la notificación o en


forma verbal en la audiencia donde se expidió la resolución (en este caso se resuelve de
inmediato).

Se resuelve sin necesidad de traslado a la otra parte cuando el vicio o error es


evidente y cuando el recurso sea notoriamente inadmisible o improcedente. Por ejemplo,
un recurso extemporáneo.

El recurso se interpone ante el Juez que conoce el proceso, éste corre traslado a la
otra parte por el término de tres días, vencido el plazo, con contestación o sin ella, el Juez
resuelve.

El auto que resuelve el recurso de reposición es inimpugnable.

10.1.4.2. Recurso de apelación.

Es un recurso ordinario (no exige causales especiales para su formulación), vertical


o de alzada (es resuelto por el superior en grado), concebido exclusivamente para solicitar
el examen de autos o sentencias, es decir resoluciones que contengan una decisión del
juez, importa la existencia de un razonamiento lógico-jurídico del hecho o de la norma
aplicable a un hecho determinado.

El recurso de apelación se puede conceder de dos maneras:

a) Con efecto suspensivo.- En este caso, se suspende la eficacia de la resolución


impugnada, es decir, no debe cumplirse o ejecutarse hasta que se resuelva el
recurso por el superior. Se concede en los casos que sentencias y autos que
dan por concluido el proceso o impidan su continuación.

b) Sin efecto suspensivo.- La eficacia de la resolución impugnada se mantiene, es


decir, debe cumplirse o ejecutarse a pesar del recurso interpuesto.

-84-
Si se confirma lo decidido, la ejecución de la resolución dejará de ser provisional y
se convertirá en una actuación procesal firme, si por el contrario, se revoca lo resuelto, se
anulará todo lo actuado, retrotrayéndose el proceso al estado inmediatamente anterior a
su expedición.

Con calidad diferida.- En este caso, el apelante no debe realizar el trámite que
implica la formación del incidente solicitando copias certificadas al especialista o
secretario; ya que el proceso continúa como si no hubiera apelación. El trámite se
reserva hasta que sea resuelta por el superior conjuntamente con la sentencia o
con otra resolución que el Juez señale. Procede en los casos expresamente
indicados en la ley.

Sin calidad diferida.- En este caso, el apelante debe solicitar copias certificadas
de determinadas piezas procesales al especialista o secretario de la causa para
formar el incidente o cuadernillo de apelación, a fin de que sea elevado al
superior, para que éste resuelva la apelación sin afectar el trámite del expediente
principal.

Si el Código Procesal Civil, no señala el efecto o la calidad en que es apelable una


resolución, se considera que es sin efecto suspensivo y sin la calidad de diferida.

Además de los efectos indicados, cabe señalar que nuestro Código Procesal Civil
recoge la adhesión a la apelación, conocida en doctrina como apelación adhesiva o
derivada, en virtud de esta institución procesal cuando una resolución judicial produce
agravio a ambas partes, planteado y corrido traslado del recurso de apelación de una de
ellas, la otra puede adherirse al recurso, solicitando al igual que el recurrente que se
modifique o revoque la resolución cuestionada en lo que le resulte perjudicial.

Concedido el recurso y elevado al superior, el conocimiento de aquél se circunscribe


a los alcances de la apelación, y está prohibido ir más allá de este marco, por lo tanto, no
puede conceder al recurrente más de lo que hubiera solicitado, y está impedido de
perjudicar al apelante, despojándole de aquello que la resolución impugnada le hubiese
concedido. El impedimento de perjudicar al recurrente configura un principio conocido
como prohibición de la reformatio in peius.

En segunda instancia excepcionalmente se permite el ofrecimiento de pruebas,


especialmente las referidas a hechos nuevos y aquellas que no se hubieran podido
procurar con anterioridad.

La sentencia de segunda instancia adquiere la calidad de un título de ejecución,


procediéndose conforme lo prevé el proceso de ejecución.

10.1.4.3. Recurso de casación.

10.1.4.3.1. Definición.

Es un recurso extraordinario, que se interpone ante supuestos determinados por ley,


teniendo exigencias formales adicionales a las que tradicionalmente se consideran para
cualquier otro recurso (cuando se ha aplicado o inaplicado incorrectamente determinada
norma jurídica, cuando existe un error en la interpretación de la misma, cuando se han
vulnerado las normas del Debido Proceso o cuando se ha cometido la infracción de

-85-
formas esenciales para la eficacia de los actos procesales), a través de él se pretende la
revisión de los autos y sentencias expedidas en revisión por las Salas Civiles Superiores.
La casación es un medio impugnatorio, que tiene un efecto revocatorio pero también
rescisorio, dependiendo de la causal que lo motiva.

10.1.4.3.2. Fines.

Conforme al artículo 384º del CPC, son fines de la Casación:

• La adecuada aplicación del derecho objetivo al caso concreto.


• La uniformidad de la jurisprudencia nacional por la Corte Suprema de Justicia.

10.1.4.3.3. Causales.- Conforme al artículo 386º del CPC, el recurso de casación se


sustenta en la infracción normativa que incida directamente sobre la decisión
contenida en la resolución impugnada o en el apartamiento inmotivado del
precedente judicial.

10.1.4.3.4. Requisitos de admisibilidad.- Conforme al artículo 387º, el recurso de


casación se interpone:

1) Contra las sentencias y autos expedidos por las salas superiores que, como
órganos de segundo grado, ponen fin al proceso;
2) Ante el órgano jurisdiccional que emitió la resolución impugnada o ante la
Corte Suprema, acompañando copia de la cédula de notificación de la
resolución impugnada y de la expedida en primer grado, certificada con sello,
firma y huella digital, por el abogado que autoriza el recurso y bajo
responsabilidad de su autenticidad.

En caso de que el recurso sea presentado ante la Sala Superior, esta deberá
remitirlo a la Corte Suprema sin más trámite dentro del plazo de tres días.

3) Dentro del plazo de diez días, contado desde el día siguiente de notificada la
resolución que se impugna, más el término de la distancia cuando
corresponda;
4) Adjuntando el recibo de la tasa respectiva.

Si no se cumple con los requisitos previstos en los numerales 1 y 3, la Corte


rechazará de plano el recurso e impondrá al recurrente una multa no menor de
diez ni mayor de cincuenta Unidades de Referencia Procesal en caso de que
considere que su interposición tuvo como causa una conducta maliciosa o
temeraria del impugnante.

Si el recurso no cumple con los requisitos previstos en los numerales 2 y 4, la


Corte concederá al impugnante un plazo de tres días para subsanarlo, sin
perjuicio de sancionarlo con una multa no menor de diez ni mayor de veinte
Unidades de Referencia Procesal si su interposición tuvo como causa una
conducta maliciosa o temeraria. Vencido el plazo sin que se produzca la
subsanación, se rechazará el recurso.

10.1.4.3.5. Requisitos de procedencia.- Conforme al artículo 388º del CPC son


requisitos de procedencia del recurso de casación:

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1) Que el recurrente no hubiera consentido previamente la resolución adversa
de primera instancia, cuando esta fuere confirmada por la resolución objeto
del recurso;
2) Describir con claridad y precisión la infracción normativa o el apartamiento
del precedente judicial;
3) Demostrar la incidencia directa de la infracción sobre la decisión impugnada;
4) Indicar si el pedido casatorio es anulatorio o revocatorio. Si fuese anulatorio,
se precisará si es total o parcial, y si es este último, se indicará hasta donde
debe alcanzar la nulidad. Si fuera revocatorio, se precisará en qué debe
consistir la actuación de la Sala. Si el recurso contuviera ambos pedidos,
deberá entenderse el anulatorio como principal y el revocatorio como
subordinado.
El incumplimiento de cualquiera de los requisitos previstos en el artículo 388º
del CPC da lugar a la improcedencia del recurso. Sin embargo,
excepcionalmente, aunque la resolución impugnada no cumpliera con algún
requisito previsto en el artículo 388, la Corte puede concederlo
excepcionalmente si considera que al resolverlo cumplirá con alguno de los
fines previstos en el artículo 384 del mismo Código. Pero, atendiendo al
carácter extraordinario de la concesión del recurso, la Corte motivará las
razones de la procedencia (art. 392 y 392-A del CPC).

10.1.4.3.6. Trámites de la casación

a) Trámite iniciado ante la corte superior.

Se presenta el recurso de casación ante la Corte Superior que expidió el auto


definitivo o la sentencia de vista que puso fin al proceso.

El Plazo para la interposición del recurso es de 10 días.

La Corte Superior, por el solo mérito de la presentación del recurso, lo remitirá a la


Corte Suprema.

Recibido el expediente la Corte Suprema declarará admisible, improcedente o


procedente el recurso.

De declararse procedente el pedido, se fijará fecha para la vista de la causa y en


dicha fecha se realizará los informes orales que sean solicitados.

Luego de la vista de la causa, la Corte Suprema procederá a resolver el recurso de


casación sobre el fondo.

b) Trámite iniciado ante la Corte Suprema.

Se presenta el recurso de casación ante la Corte Suprema acompañando copia de


la resolución impugnada y la de primer grado que la motivó.

El plazo para la interposición del recurso es de 10 días, más el término de la


distancia.

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La parte recurrente debe poner en conocimiento de la Corte Superior respectiva
sobre la interposición del recurso ante la Corte Suprema, en el plazo de 5 días.

Recibido el recurso, la Corte Suprema declarará admisible, improcedente o


procedente el recurso.

De declararse procedente el pedido, se oficiará a la Corte Superior respectiva


ordenando que se remita el expediente.

Recibido el expediente de la Corte Superior, se fijará fecha para la vista de la


causa.

Luego de la vista de la causa, la Corte Suprema procederá a resolver el recurso de


casación sobre el fondo.

10.1.4.4. Recurso de queja.

10.1.4.4.1. Definición.- Es denominado también recurso directo o de hecho, procede


contra las resoluciones que declaran inadmisible o improcedente el recurso de
casación o de apelación, o cuando se concede el recurso de apelación en un
efecto distinto al solicitado. Es, en buena cuenta, un recurso subsidiario.

10.1.4.4.2. Requisitos de forma.

1) Se interpone ante el órgano que denegó el recurso de apelación o casación.


2) El plazo para interponer el recurso es de 3 días contados desde el día
siguiente de la notificación de la resolución.
3) Se debe acompañar la tasa judicial.

10.1.4.4.3. Requisitos de fondo.

1) Fundamentar el recurso.
2) Acompañar al recurso copia simple con el sello y firma del abogado del
recurrente de lo siguiente:
Escrito que motivó la resolución recurrida.
Resolución recurrida.
Escrito en que se recurre (apelación o casación).
Resolución denegatoria.

La interposición del recurso de queja no suspende la tramitación del principal, ni


afecta la eficacia de la resolución denegatoria.

Si el recurso de queja es declarado fundado, el superior concede el recurso y


precisa el efecto si se trata de apelación, comunicando al inferior su decisión
para que envíe el expediente o ejecute lo que corresponda.

Si se declara infundado el recurso, se comunicará al Juez inferior y se notificará


a las partes, en este caso el recurrente deberá pagar las costas y costos del
recurso, y una multa entre 3 y 5 URP.

-88-
Si la causal de tacha u oposición se conoce con posterioridad al plazo de
interponerlas, se informará al Juez por escrito, acompañando el documento que
lo sustente. El Juez apreciará el hecho al momento de sentenciar.

10.1.4.5. Consulta.

No es un medio impugnatorio, aunque implica la revisión de lo resuelto en primera


instancia, por el superior jerárquico, para su aprobación o desaprobación.

Constituye un trámite obligatorio en los supuestos que determina el ordenamiento


jurídico, y se establece que es una institución de orden público, pues opera en
situaciones sumamente relevantes o en procesos en los que puede producirse
indefensión o una situación grave para los intereses de alguna de las partes. El
artículo 408º del Código Procesal Civil establece los supuestos en los que procede:

1) La que declara la interdicción y el nombramiento de tutor o curador.


2) La decisión final recaída en el proceso donde la parte perdedora estuvo
representada por curador procesal.
3) Aquella en la que el Juez prefiere la norma constitucional a una legal ordinaria.
4) Cuando es una Sala Superior, y la resolución no ha sido recurrida en casación, se
eleva el expediente en consulta a la Sala Constitucional y Social de la Corte
Suprema.
5) Las demás que señala la ley.

10.2. TRATAMIENTO PROCESAL DE LA NULIDAD Y DE LOS MEDIOS DE


IMPUGNACIÓN

 Nuestro sistema jurídico procesal, no regula la anulabilidad ni la inexistencia


procesal.
 La irregularidad procesal se produce por los sujetos procesales que intervienen
en el proceso y el efecto de este no es procesal sino eminentemente
administrativo.
 El acto y negocio jurídico procesal poseen requisitos, causas, elementos,
objetos.
 Se produce la nulidad procesal cuando la norma señala y no se cumple los
requisitos y formalidades.
 La impugnación se construye desde la anulabilidad civil.
 La nulidad y anulabilidad procesal no es aplicable al hecho jurídico.

-89-
CAPÍTULO XI:
FORMAS ESPECIALES DE CONCLUSIÓN DEL PROCESO

11.1. INTRODUCCIÓN

El proceso es un devenir, es un ir hacia adelante, se comienza con la Demanda,


luego sigue la Contestación de Demanda, luego el Auto de Saneamiento, después la
Audiencia de Fijación de Puntos Controvertidos y Saneamiento Probatorio, luego la
Audiencia de Pruebas y por último la Sentencia. Este es el iter procesal civil normal para
lograr una sentencia de mérito que resuelva el conflicto de intereses o ponga fin a la
incertidumbre jurídica, sin embargo, la sentencia no es la única manera de poner fin a un
proceso ya que existen formas reguladas por el Código Procesal Civil de terminación de
un proceso, el cual puede concluir sin declaración sobre el fondo o con declaración sobre
el fondo.

Veamos estos mecanismos que ocasionaran la conclusión del proceso:

11.2. LA CONCILIACIÓN

La palabra conciliación encuentra su origen la voz latina conciliatio, y significa


"acción y efecto de conciliar"; y conciliar proviene del latín conciliare, y significa
"componer y ajustar los ánimos que estaban contrapuestos entre sí". La conciliación
puede darse tanto fuera como dentro del proceso, en esta oportunidad nos ocuparemos
solo de la conciliación al interior del proceso.

La conciliación judicial viene a ser aquel acuerdo a través del cual las partes ante la
presencia del juez deciden poner fin a su conflicto de intereses. Es obvio que las ventajas
de conciliar son mucho más beneficiosas que continuar con el proceso y obtener una
sentencia. Con la conciliación ambas partes salen ganando, en cambio, el proceso civil
siempre arroja como resultado un ganador y un perdedor.

-90-
Tengo que señalar que la conciliación ha sufrido modificaciones debido al Decreto
Legislativo Nº 1070 del 28 de julio del 2008. Producto de la dación de este Decreto
Legislativo ya no existe audiencia de conciliación dentro del proceso salvo que ambas
partes (demandante y demandado) se lo soliciten al juez, tal como lo establece el
primer párrafo del artículo 324 del C.P.C, que a la letra dice: si ambas partes lo solicitan,
puede el juez convocarla en cualquier etapa del proceso.

Esta modificación que se ha dado de la conciliación judicial, es decir, aquella que se


da dentro de un proceso, se debe tal como lo señala Pedro Zumaeta Muñoz a que no ha
tenido el éxito que se esperaba, ya que en varias de las encuestas realizadas, se obtiene
como resultado que esta es infructuosa, por muchas razones, por ejemplo:

a) El demandado no concurre a la audiencia


b) El juez no es un buen conciliador
c) La fórmula conciliatoria del juez no es aprobada por las partes
d) El ambiente, es decir, el Poder Judicial no es un buen lugar para realizar la
conciliación.
e) La ausencia de los ingredientes básicos de la conciliación: tiempo y dedicación.

Son estas circunstancias las que provocan la poca efectividad de la conciliación


judicial, tirando por el suelo la finalidad para la que fue creada: descongestionar el órgano
jurisdiccional.

Después de haber definido a la conciliación y señalar los cambios que ha sufrido, es


preciso responder la siguiente interrogante: ¿Hasta qué momento las partes podrán
conciliar? Según el artículo 323 del C.P.C se podrá conciliar en cualquier estado del
proceso, incluso durante el trámite de segunda instancia. La norma permite que la
conciliación pueda darse incluso durante el trámite de segunda instancia, es decir, que
habiendo sido apelada la sentencia las partes aún tienen la posibilidad de auto componer
su conflicto de intereses.

Ahora, es preciso señalar que solamente el juez va aprobar aquella conciliación que
se refiera a derechos disponibles. Entiéndase por derecho disponible aquel del cual su
titular pude disponer libremente, sin restricción alguna y cuya naturaleza es de contenido
patrimonial.

La conciliación una vez que es aprobada por el juez debe ser homologada, es decir,
equipararla a una sentencia con autoridad de cosa juzgada. Por lo tanto, ante el
incumplimiento del acuerdo conciliatorio, la parte perjudicada podrá ejecutarla como si
fuera una sentencia utilizando en este caso el Proceso Único de Ejecución.

11.3. ALLANAMIENTO Y RECONOCIMIENTO

Debemos tener presente que la pretensión procesal está compuesta de dos


elementos:

1. El petitorio (petitium): Constituye el objeto de la pretensión, por eso, es que se


le considera como su elemento principal. Es el pedido concreto que formula el
pretensor frente al demandado. Es lo que se pide sea reconocido o declarado por
el órgano jurisdiccional en la sentencia, a favor del demandante. Por ejemplo, la

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nulidad de acto jurídico, la resolución del contrato, la indemnización de daños y
perjuicios, etc.

2. La causa petendi: Constituye la causa del pedido, la razones del pedido. La


causa petendi está compuesta a su vez por: 1) Los fundamentos de hecho
y 2) Los fundamentos de derecho.

Los fundamentos de hecho, vienen a ser la narración de los hechos,


una historia de la situación que a dado lugar a que el actor interponga su demanda. Por
ejemplo, tratándose de un proceso de divorcio por causal, los fundamentos de hecho
serán los siguientes: 1) Que el matrimonio se contrajo el 03 de Mayo de 1985 en la
Municipalidad de Miraflores, 2) Que como consecuencia de la unión matrimonial los
cónyuges concibieron dos hijos, 3) Si se trata de la causal de violencia física o psicológica
se detallara los actos violentos que el demandado a realizado. Dichos hechos deberán ser
acreditados con los medios probatorios correspondientes, ya que la sola alegación de un
hecho no basta para que el juez declare fundada la pretensión.

La fundamentación jurídica, hace referencia a la norma que regula la relación


jurídica material.

El allanamiento implica sólo la aceptación del petitorio, el demandado acepta sólo lo


que el actor o pretensor está pidiendo, por ejemplo, desalojo por vencimiento de contrato,
pagar la obligación dineraria, la resolución del contrato, etc. El allanamiento viene a ser
aquel acto procesal por el cual el demandado acepta el pedido formulado por la parte
contraria, es decir, quien se allana no cuestiona el petitorio en su contra, no esgrime una
defensa de fondo, sino por el contrario la acepta.

El allanamiento puede ser total o parcial. Si el allanamiento es total, el juez deberá


expedir sentencia de inmediato, de ser parcial, es decir, que habiendo dos o más
pretensiones el demandado solo se allana a una de ellas, en ese caso el juez seguirá con
el proceso en razón a las pretensiones que no comprenden el allanamiento del
demandado.

Una interrogante que debe surgir en el lector es ¿hasta qué momento uno puede
allanarse?. El allanamiento puede producirse hasta antes que el juez emita sentencia, así
lo estable el artículo 331 del C.P.C. Ahora, es importante saber cuándo uno se allana,
debido a que si el demandado lo hace en el plazo que tiene para contestar la demanda
este es exonerado de las costas y costos del proceso.

Hay determinados casos en los cuales el juez declara improcedente el allanamiento,


por ejemplo: el demandado no tiene capacidad para disponer del derecho en conflicto, el
conflicto de intereses afecta el orden público o las buenas costumbres, el conflicto de
intereses comprende derechos indisponibles, etc.

Por otra parte, el reconocimiento es aquel acto o mecanismo procesal por el cual el
demandado además de aceptar el petitorio también acepta la veracidad de los hechos
expuestos en la demanda y la fundamentación jurídica de esta, así lo establece el artículo
330 del C.P.C.

Debo mencionar que en la práctica no se utiliza el reconocimiento, todos los


abogados optan por el allanamiento. Ello se debe a que con el reconocimiento el

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demandado se expone a que le puedan iniciar otro proceso, debido a que no solo acepta
el petitorio como se dijo líneas arriba, sino que además reconoce como verdaderas los
fundamentos de hecho de la demanda y su fundamentación jurídica, dando la posibilidad
que uno de esos hechos de pie a una demanda posterior. Es por eso que muchos
abogados, para proteger los intereses de sus clientes optan por el allanamiento dejando
de lado el reconocimiento, por ser desventajoso.

11.4. TRANSACCIÓN JUDICIAL

Otra forma especial de conclusión del proceso es la transacción judicial. La


transacción es un acuerdo a través del cual las partes haciéndose concesiones
reciprocas, deciden sobre algún asunto dudoso o litigioso, evitando el pleito que podría
promoverse o finalizando el que está iniciado.

El requisito sine qua non para que exista transacción es que las partes renuncien,
sacrifiquen parte de sus derechos, por ejemplo, tratándose de un proceso de obligación
de dar suma de dinero, las partes se ponen de acuerdo, para que, a través de la
transacción, poner fin a su conflicto de intereses, en donde el demandante renunciara, por
ejemplo, a los intereses que genero el préstamo y el demandado renunciara a cualquier
acción que tenga contra este. Claramente se puede observar en este ejemplo, la renuncia
que ambas partes hacen de sus derechos, ya que si esto no fuese así, es decir, solo una
de las partes sacrificara su derecho, se trataría de una renuncia de derechos y no de una
transacción.

La transacción judicial debe reunir una serie de requisitos como: debe ser realizada
únicamente por las partes o quienes en su nombre tengan facultad expresa para hacerlo,
se presentara por escrito, precisando su contenido y se legalizaran las firmas de las
partes ante el secretario respectivo.

Puede darse el caso que, habiéndose iniciado un proceso, las partes transigen fuera
de este, en ese supuesto se presentara al órgano jurisdiccional el documento que
contiene la transacción, legalizando sus firmas ante el secretario, requisito que no será
necesario cuando la transacción conste en escritura pública o documento con firma
legalizada, así lo establece el segundo párrafo del artículo 335 del C.P.C.

Es importante resaltar que el código sustantivo establece que solo se podrá transigir
respecto de derechos patrimoniales (aquellos que son apreciables en dinero).

¿Hasta qué momento se puede transigir? La transacción puede darse en


cualquier estado del proceso incluso durante el trámite de recurso de casación. Es decir,
que mientras una sentencia no se encuentre firme, no tenga la autoridad de cosa juzgada
las partes mediante mutuas concesiones, pueden transigir y por consiguiente poner fin a
su conflicto de intereses.

Por último, la transacción que pone fin al proceso tiene autoridad de cosa juzgada.

11.5. EL DESISTIMIENTO

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Entiéndase por desistimiento a aquella declaración de voluntad manifestada por
escrito, mediante el cual se renuncia a la pretensión, al proceso, o a un acto procesal. Los
efectos de cada uno son totalmente diferentes.

¿Qué significa desistirse?

Desistirse significa renunciar, dejar de lado algo, perder uno el interés que se tenía
por alguna cosa. Si yo me desisto de la pretensión, del proceso o de un acto procesal, es
porque simplemente no me interesa seguir reclamando la pretensión, continuar con el
proceso o realizar el acto procesal.

Los efectos que van a producir cada una de estas clases de desistimiento son
diferentes, por ejemplo, tratándose del desistimiento del proceso, la pretensión del
demandante no se ve afectada, es decir, este podrá demandar lo mismo en otro proceso,
interponiendo claro esta una nueva demanda. En cambio, al desistirse de la pretensión,
esta si se va ver afectada, ya que se está renunciando a ella y por lo tanto no se podrá
iniciar otro proceso con la misma pretensión y contra el mismo demandado. Con el
desistimiento de la pretensión el demandante no solo comunica su deseo de apartarse del
proceso sino también su deseo de renunciar a su pedido.

Otra de las diferencias que existe entre el desistimiento de la pretensión y del


proceso, es que el primero, no requiere el consentimiento del demandado, porque se
entiende que lo beneficia, en cambio, el desistimiento del proceso si requiere la
conformidad del demandado. Si hubiese oposición, es decir, si el demandado se negara,
el proceso deberá continuar.

Muchos se estarán preguntando porque el demandante se desistiría de la


pretensión o del proceso, por muchas razones señores, por ejemplo, en el caso del
desistimiento de la pretensión esta le dejo de interesar al actor porque se dio cuenta que
resultaba más oneroso seguir con el proceso. En el caso del desistimiento del proceso,
este pude darse cuando el demandante advierta que su demanda está mal planteada,
está mal estructurada, carece de medios probatorios suficientes o de repente se olvidó de
señalar hechos importantes y por tal razón decide desistirse para luego iniciar otro
proceso, ya con una estrategia diferente que le permita ganar la contienda.

Por último, puede darse también el desistimiento de un acto procesal, por ejemplo,
el de un medio impugnatorio.

Una gran interrogante que debe surgir en este momento es: ¿Hasta qué momento
puedo desistirme del proceso o del acto procesal? El desistimiento debe producirse
antes que la situación procesal que se renuncia haya producido efecto. Por ejemplo, es
improcedente el desistimiento del recurso de apelación, si tal desistimiento se ha
efectuado luego que el superior jerárquico confirmo o revoco la sentencia.

Por otra parte, tratándose del desistimiento de la pretensión, esta puede realizarse
hasta antes de que se expida sentencia en primera instancia, salvo que sea convencional,
es decir, que puede darse la renuncia de la pretensión después de expedida la sentencia
en primera instancia, pero siempre y cuando dicho acto de disposición fuese
convencional, lo cual es bastante difícil que se de en la realidad.

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11.6. EL ABANDONO

El abandono es una de las formas especiales de conclusión del proceso que


extingue la relación procesal y que se produce después de un periodo de tiempo en virtud
de la inactividad de las partes, la misma que constituye una sanción al litigante negligente
y responde a un principio de economía procesal y de certeza jurídica, para impulsar la
terminación de los pleitos.

Para que se dé la figura del abandono, las partes no deben realizar acto alguno que
impulse el proceso durante un periodo de cuatro meses, lo cual dará lugar, a que el juez
declare su abandono de oficio o a solicitud de parte o tercero legitimado.

El abandono pone fin al proceso sin afectar la pretensión, pero su declaración


impide al demandante iniciar otro proceso con la misma pretensión durante un año,
contado a partir de la notificación del auto que lo declare. Si después de transcurrido el
año se iniciase otro proceso con la misma pretensión y entre las mismas partes y este
cayera nuevamente en abandono, se extinguirá el derecho pretendido. Es decir, dos
veces ha caído en abandono el proceso, ese demandante es algo más que negligente, no
tiene interés en la solución del conflicto de intereses por parte del órgano jurisdiccional.

Ahora, puede darse el caso que, habiéndose cumplido el plazo para declarar el
abandono, el proceso no concluya, debido a que el beneficiado con el abandono
(entiéndase el demandado) realiza un acto de impulso procesal, que traerá como
consecuencia que el proceso sigue su curso, continúe. Así lo establece el segundo
párrafo del artículo 348 del C.P.C que a letra dice: No hay abandono si luego de
transcurrido el plazo, el beneficiado con él realiza un acto de impulso procesal.

Cabe señalar, que el artículo 350 del C.P.C establece los casos en que no procede
el abandono como:

1. En los procesos que se encuentran en ejecución de sentencia.


2. En los procesos no contenciosos
3. En los procesos en que se contiendan pretensiones imprescriptibles
4. En los procesos que se encuentran para sentencia, salvo que estuviese
pendiente de actuación cuya realización dependiera de una parte. En este caso,
el plazo se cuenta desde notificada la resolución que la dispuso.
5. En los procesos que se encuentran pendientes de una resolución y la demora en
dictarla fuera imputable al juez, o la continuación del trámite dependiera de un
actividad que la ley le impone a los auxiliares jurisdiccionales o al Ministerio
Publico o a otra actividad o funcionario público que deba cumplir con un acto
procesal requerido por el juez; y
6. En los procesos que la ley señale.

Por lo tanto, para admitir o rechazar la solicitud de abandono o al proponerla de


oficio, el juzgador no solo deberá tomar en cuenta el plazo de paralización del proceso,
sino también a lo que es materia de contienda, para los efectos de establecer si se
encuentra incursa en algunas de las causales de improcedencia previstas en el artículo
350 del Código Procesal Civil.

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11.7. CONCLUSIÓN

Podemos concluir que, si bien es cierto, ordinariamente el proceso termina con una
sentencia que resuelve el fondo del asunto, esté puede concluir también por conciliación,
allanamiento y reconocimiento, transacción judicial, desistimiento o abandono. La
conciliación, el allanamiento y reconocimiento, la transacción judicial son formas de
conclusión del proceso con declaración sobre el fondo, en cambio, el desistimiento de la
pretensión o del proceso y el abandono provocan que el proceso concluya sin que el
fondo del asunto se vea solucionado (pretensión).

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