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Bleichmar, Silvia. La Subjetividad en Riesgo

Sirve para la cátedra sujeto de la educación. Dentro de un profesorado
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Colección PSICOANÁLISIS, SOCIEDAD Y CULTURA

SILVIA B L E I C H M A R
Primera Edición Buenos Aires, Ed. Topía, 2005.
Diseño de Tapa:
Víctor Macri

Bleichmar, Silvia
a a
La subjetividad en riesgo. - 2 ed. I reimp. - Buenos Aires :
Topía Editorial, 2010.
168 p. ; 23x15 cm. - (Psicoanálisis, sociedad y cultura; 25)
L A SUBJETIVIDAD E N R I E S G O
ISBN 978-987-1185-29-0

1. Psicoanálisis. I. Título
CDD 150.195 EDICIÓN AMPLIADA

PRÓLOGO DE EVA GIBERTI


Fecha de catalogación: 23/06/2010

© Topía Editorial
I.S.B.N.: 978-987-1185-29-0

Editorial Topía
a
Juan María Gutiérrez 3809 3 "A" Capital Federal
e-mail: editorial ©topia.com.ar
[email protected]
web: www.topia.com.ar EDITORIAL
Queda hecho el depósito que marca la Ley 11.723.
La reproducción total o parcial de este libro en
cualquier forma que sea, idéntica o modificada, no
autorizada por los editores viola derechos reservados. Colección Psicoanálisis, Sociedad y Cultura
Cualquier utilización debe ser previamente solicitada.

2
INDICE

Prólogo de Eva Giberti 5


Introducción: 17
Capítulo I: Un modo de pensar nuestro tiempo 19
Capítulo II: El inconciente es el fracaso moral, no la 23
justificación de la inmoralidad
Capítulo III: Acerca del "malestar sobrante" 29
Capítulo rV: La comprensión precoz de la libertad 35
Capítulo V: ., Los caminos insospechados de la 39
adaptación
Capítulo VI: Norma, autoridad y ley. Bases para la 47
redefinición de una legalidad en
psicoanálisis
Capítulo VII: Tiempos difíciles. La identificación en la 57
adolescencia
Capítulo VIII: Las formas de la realidad 65
Capítulo IX: La guía de las pasiones ' 75 '
Capítulo X: Nuevas tecnologías, ¿nuevos modos de la 81
subjetividad?
Capítulo XI: Límites y excesos del concepto de 91
subjetividad en psicoanálisis
Capítulo XII: Las hiperkinéticas certezas del ser 99
Capítulo XIII: Estatuto de lo histórico en psicoanálisis 107
Capítulo XTV: La acumulación no necesariamente es 113
riqueza
Capítulo XV: Sostener los paradigmas desprendiéndose 119
del lastre. Una propuesta respecto al
futuro del psicoanálisis
Apéndice: Efectos de un pensamiento crítico en 137
la práctica y la teoría

163
PRÓLOGO*

En el primer capítulo, en el cual la autora anuncia un modo de


pensar nuestro tiempo, se ocupa de recordar de qué tradiciones in-
telectuales provenimos, quiénes fueron nuestros padres. Padres que
han muerto pero igualmente somos hijos de nuestras representacio-
nes interiores, de aquéllos que ños engendraron.
Si bien es cierto que los padres han muerto, si bien es cierto que
tanto la escuela de Frankfurt cómo la filosofía sartreana hoy parecen
restos arqueológicos, también-es cierto que hay mejores y peores for-
mas de morir. Los padres -padres intelectuales y de los otros- mueren
mejor o peor. Los padres de estos sobrevivientes que nosotros somos
tienen el raro mérito de haber muerto bien, y eso ayuda -porque
nunca ayudan muertes o finales de los cuales avergonzarse.
No sólo fueron buenos padres, encima supieron morir. La hidal-
guía de la muerte noble, ya sea la de un torturado que resiste, ya sea
la de una tradición ideológica, que "produce" (o hace posible) hijos
que se pueden preguntar acerca de su condición de sobrevivientes,
que se pueden problematizar el problema del ser y que pueden ad-
mitir, como proponía Sartre, que hay una diferencia entre forma de
estar y forma de ser.
Desde ese punto de vista, el problema del sobreviviente se reduce
a la pregunta "¿y ahora qué hago con esto?" En donde "esto" es la vi-
da. Nada más. Como el que descubre un tesoro que nunca buscó, co-
mo el que recibe una herencia inesperada, el sobreviviente se pre-
gunta qué hacer con semejante sorpresa donde se refugian aquellas
representaciones de quienes nos engendraron. Para el sobreviviente,
la vida es una sorpresa. No un milagro sino una sorpresa.
El milagro paraliza ante el poder de Dios o del azar. La sorpresa,
en cambio, nos pone ante el poder humano. Y, por lo tanto, ante las
posibilidades del ser humano. Se sobrevive por empecinamiento,
por conjuntos de razones inescrutables; por tantos motivos comple-

5
jos. A veces nunca llegan a saberse. A veces son intolerables. la idea de un extraño objeto de estudio, el inconsciente, que nadie
Pero, sea como fuere, el sobreviviente (generación o individuo) pudo medir en un laboratorio y que nadie pudo despedazar en un
sabe que debe ser "respetable para que su voz se oiga y para que su quirófano. Hoy el combate tiene un perfil semejante, por momentos
memoria se conserve, para que no todo desaparezca". Hay alguna hasta un tono épico frente a un adversario que se presenta ante el
responsabilidad comprometida en ello. mundo con el aval del prestigio, real o imaginario, de la ciencia del
La respetabilidad, según Silvia Bleichmar, no se reduce a pagar los siglo XXI, por un lado, y con el respaldo del poder económico de la
impuestos y ser buenos padres de familia. Ser respetable, además, es industria (biotecnología, farmacología, etc.) por el otro.
vivir para provocar, provocar para que nuestras ideas mejoren, para
que no nos conformemos, para que, en fin, seamos capaces de vivir En "Tiempos difíciles..." la autora se pregunta: "qué resta de la
como los padres murieron (lo cual nos recuerda aquella poesía so- adolescencia como período en el cual ya han culminado las tareas de
bre el Che, cito de memoria, que decía algo así como "quiero morir la infancia... categoría que alude al tiempo en el cual se despliegan
como tú has muerto / para vivir como tú vives"). los modos de definición que llevan a la asunción más o menos esta-
Ypor ahí pasa uno de los grandes problemas del mundo psi según ble de la identidad sexual y a la recomposición de las formas de la
Silvia Bleichmar. Cómo y qué hacer, en las condiciones críticas de identificación..."
hoy, para ser freudianos a la altura de Freud... Qué puede y qué de- Desde este punto de vista la adolescencia se le presenta como "un
be hacer un psicoanalista en este mundo ruinoso que nos toca, para tiempo abierto a la resignificación y a la producción de dos tipos de
seguir siendo freudianos, esto es, para seguir siendo dignos de la per- procesos de recomposición psíquica: aquéllos que determinan los
tenencia a una tradición humanista, crítica, autónoma y solidaria. modos de concreción de las tareas vinculadas a la sexualidad, por
Silvia Bleichmar sube la apuesta. Quiere ir más allá, lo cual, en ese una parte, y los que remiten a la deconstrucción de las propuestas
sentido, es fiel a aquella tradición. Quiere ir más allá de los padres originarias y a la reformulación de ideales..."
cuestionadores y proponer una nueva Plataforma. Aquella vez se Respecto de la sexualidad le parece obvio que la dirección no es
cuestionó la relación psicoanálisis/política, la relación del psicoaná- del todo clara todavía pero que "algunas transformaciones son evi-
lisis con sus instituciones y el papel del psicoanalista en la sociedad. dentes", como las pautas de iniciación sexual. Observa que se eclip-
Silvia Bleichmar no abandona esa línea de trabajo pero agrega el só la reificación de la virginidad en un mundo en el cual "las niñas
cuestionamiento a la teoría misma. A ningún cuestionador de los se encaminan alegremente a sus primeras relaciones".
60/70 se le hubiera ocurrido poner en tela de juicio algunos de los Sin embargo, la relativización del valor virginidad no es una nove-
grandes paradigmas oficiales de la teoría. Ella lo hace. Este es un pa- dad de los adolescentes contemporáneos. Esa tarea fue desarrollada
so más allá. por sus padres y tíos mayores. El hippismo y los aires de cambio de
Tal vez eso tenga que ver con las características de esta nueva cri- los '60 y '70 cascotearon duro el rancho de la virginidad, que pasó a
sis, que no sólo habla de hambre, desocupación y exclusión, que no ocupar un lugar relativo desde entonces. Las adolescentes actuales
sólo refiere a las consecuencias de ello en el mundo de la subjetivi- son educadas por padres, instituciones y medios de comunicación en
dad, sino también de teoría acumulada en el campo propio, de nue- los cuales la virginidad no es un bien sagrado y no son las adolescen-
vas líneas de investigación y, es bueno reconocerlo, de una presunta tes de hoy las que deben hacerse cargo de cambios acerca de la vir-
mayor consistencia desde las mitologías y desde las hipótesis que ba- ginidad. Son sus padres, sus familias en general las que tienen el pro-
jan desde el Olimpo de las ciencias duras para vigorizar el positivis- blema. Cuando se atacó el bien virginidad, el gran problema se limi-
mo del nuevo siglo. taba al peligro del embarazo. Los métodos anticonceptivos no esta-
En algún sentido Silvia Bleichmar imagina que en estos tiempos ban ni tan evolucionados ni tan difundidos como ahora.
se vive un combate semejante al que debió librar Freud cuando de- Hoy, en cambio, al problema del embarazo se suma el problema
cidió poner en crisis a la ciencia positivista dé su época enarbolando del Sida. Es decir, la relación directa placer/muerte, sexo/enferme-

6 7
dad, etc. No es nada fácil para los adolescentes de hoy esta inespera- A su modo de ver, en la relación yo/realidad está "uno de los pun-
da irrupción de Thánatos en la cama. tos más débiles de los enunciados freudianos" debido a su perspecti-
Sea como fuere, en la cabeza adolescente en la cual se definen las va dualista (sujeto-objeto según la teoría clásica del conocimiento).
tareas relacionadas con la sexualidad ahora interviene un nuevo ele- De acá en más abarca una señe de desarrollos entre epistemológicos
mento, el Sida, la muerte, la enfermedad, el peligro, que seguramen- y filosóficos que luego posterga para entrar en el problema de la re-
te arma un embrollo bárbaro en lá difícil relación entre el incons- lación entre el aparato psíquico y el exterior, ahora "la realidad ar-
ciente y la subjetividad. gentina -vale decir el conjunto de variables sociales, económicas y po-
Volviendo al argumento de la autora según el cual hay cambios líticas que fundan y sostienen un campo representacional..."
obvios en los rituales de iniciación, sería bueno recordar que en es- Propone una diferenciación entre autoconservación y autopreser-
te caso estamos hablando de valores antropológicos, perspectiva en vación y entonces comenta:
la cual los cambios (obvios o no) suelen ser lentos, muy lentos. "Se es hombre o mujer, católico o protestante, argentino o mexi-
Ejemplo: la colimba. Ya no existe en nuestro país. Pero el paso de cano, hijo o hermano. Se es, quiere decir que el yo queda articula-
la infancia a la madurez o la juventud es un proceso que sigue exis- do, en sus enunciados de base, a una red que determina su existen-
tiendo. El problema no advertido, es que al fin de la colimba le si- cia como tal, y que cuando se rompe hace entrar en naufragio al con-
guió la crisis socio-económica. Los muchachos se quedaron sin co- junto del aparato y obliga a defensas extremas o conlleva desestruc-
limba y se encontraron, encima, sin trabajo. Todo en una genera- turaciones y restituciones que ya no retornan más a su forma origi-
ción. Perdieron el rito de pasaje de un estado a otro, perdieron un naria".
ritual de iniciación, y a la vez perdieron el horizonte de la cultura del La frase es muy buena. Toda una síntesis. Abre un buen campo de
trabajo. Perdieron dos cosas que sus padres tenían, porque sus pa- análisis.
dres tuvieron ritual y tuvieron expectativas laborales y de movilidad A partir de ahí, ahora vamos al asunto, se mete con la incidencia
social ascendente. Se podía entrar al mundo adulto por la puerta de de la realidad económica sobre el psiquismo. Estamos frente a una
la colimba para llegar al mundo del trabajo o del estudio. Eso entró realidad, o relacionados con una situación económica, que "genera
en crisis. Silvia Bleichmar analiza lo segundo (trabajo, estudio) y só- desesperación o desesperanza, dolor o furia homicida."
lo sugiere, en este trabajo, la importancia del rito iniciación. Estos te- El saqueo sufrido por el país rico a manos de sus corporaciones
mas se han desarrollado posteriormente en otros textos de la autora. (la financiera y la política), la depredación, la "carencia de un pen-
samiento de respuesta", deja a sus habitantes "en estado inerme, me-
En "Las formas de la realidad" aborda el problema de "la relación lancolizados por su propia impotencia o desesperanzados por la au-
del aparato psíquico con la realidad, o el impacto de la realidad en sencia de respuesta de la clase política a sus reclamos".
la subjetividad". En este segmento la autora propone una revalorización de la cul-
Acá se mete de lleno a cuestionar algunos fundamentos de la teo- tura. Es decir, propone una relación o una articulación dinámica, de
ría freudiana a partir de la complejidad del encuentro o del vínculo influencias y condicionamientos mutuos entre economía, psicología
entre el aparato psíquico y lo real, problema que, en última instan- y cultura, asunto al que muchos aluden pero al que pocos analizan
cia, viene siendo discutido por la historia de la filosofía desde los orí- en su profundidad y posibilidades. Esta valorización de la cultura es
genes hasta hoy -salvo la diferencia de la hipótesis del inconsciente central en todo el libro. Siempre que habla de valores, de principios
propuesta por el freudismo. Esta larga historia de debates e inter- que proteger o que recuperar, está hablando de cultura. Y cultura es
cambios le llevaría a la autora a componer otro volumen y está claro política. La política es parte (es parte central) de la cultura de cual-
que aquí está recopilando material, lo cual conduce a dejar de lado quier sociedad. No lo dice así pero está por momentos implícito, por
opciones que, cuando se escribe un libro, de entrada se manejan de momentos muy a la vista aunque dicho con otras palabras.
otro modo. El énfasis en la cultura desemboca en el problema del sujeto, te-
8 9
ciones éticas que se salvó del naufragio. Sin duda algo de eso suce-
ma al cual la autora dedica párrafos reiterados. Se trata de pensar la
dió, pero sería deseable que dado el compromiso político de Silvia,
subjetividad sobrepasando el tema del sujeto ya que histórica, psico-
analizara a estos salvavidas en el ámbito de la vida política de la épo-
lógica y filosóficamente contábamos con entrenamiento para pensar
ca correspondiente. Conduciendo de ese modo la relación psi/base/cul-
en ese sujeto. La crítica en general no sólo ha dejado espacios vacíos
tura hacia la relación psicoanalistas/vida política, práctica social fue-
acerca de la relación sujeto/subjetividad, sino que ha quedado de-
ra del consultorio. Eso fue lo que se hizo en Plataforma y no hay ra-
morada en el enfoque. Silvia avanza en este sentido poniendo a la vis-
zón para repetirlo, pero creo que aquí tendríamos necesidad de am-
ta el régimen del enunciado por una parte, y por otra, el enfrenta-
pliar algo más este capítulo tan sólo contrastando historias. Mi afir-
miento con las prácticas teóricas y las que convocan el trabajo, la vi-
mación se desprende del texto de Silvia Bleichmar, de lo contrario
da social y familiar. Es en este punto cuando el tema de la alteridad
no hubiese ingresado en el tema.
ocupa tramos importantes del libro, Levinas mediante. Los procedi-
mientos de subjetivación, que Silvia Bleichmar menciona incluyen No obstante, su énfasis en las tradiciones éticas supervivientes y
las condiciones de exclusión de la alteridad y reiteradamente la au- salvavidas es tan fuerte que podría quedar como un sobreentendido,
tora apela a la responsabilidad y aplicación de una ética capaz de re- como un implícito cómplice entre el lector avisado y la autora, que
visar y reformular prácticas teóricas y comportamientos cotidianos. se referiría a las tradiciones militantes de los 70. Si así fuera -y creo
que así ella lo desearía- entonces estaría implicando que se debería
El libro está atravesado por la problemática psi/situación socio-
apoyar la recuperación del campo psi en la tradición de la ética del
económica/cultura. Por acá pasa la parte más fecunda de sus refle-
compromiso, la solidaridad y la dedicación desinteresada por el otro,
xiones.
a la vez que en la preocupación por el problema de la organización
Pendiente para un próximo texto, la práctica de los seres huma-
y la acumulación de poder para poder cambiar algo, para que los es-
nos en esta relación que -si bien no aparece escrita en este texto- es-
fuerzos no queden en las puras buenas intenciones sino que produz-
tá sin embargo sostenida por la praxis de la cotidianidad en la que la
can resultados en términos de eficacia política -que es donde ha-
autora evidenció en más de una oportunidad el lugar que le otorga
brían estado las principales limitaciones de aquellas tradiciones de
a la práctica del sujeto, siendo ella misma la sujeto, Silvia Bleichmar
las cuales nutrirse.
no cree que los sujetos sean puras víctimas de un sistema social per-
verso, más allá de la situación de catástrofe generalizada.
En "Acerca del malestar sobrante" vuelve sobre algunas ideas de
Si bien el hambre sin proyecto, sin participación, se vuelve deses-
Marcuse, quien por lo menos estaba, o pasado de moda, o descuida-
peración. El hambre a secas duele en la panza. El hambre argentino
do en el olvido. Volver sobre los proceres críticos no es malo. Al con-
duerme también en el corazón. (Yen el aparato psíquico, por ende).
trario.
Pero el proyecto, el futuro, la construcción de lo posible, la cons-
El centro de su retorno a Marcuse consiste, en lo fundamental, en
trucción que limitará los alcances del hambre sólo al estómago, es un
que es necesario realizar un proceso de actualización teórica. A veces
proceso que incluye al hambriento y eso la autora lo sabe, de allí que
las actualizaciones teóricas deben realizarse a partir de los muertos
con frecuencia se refiera al compromiso político y moral en general
vivos.
de la gente y en este caso de los psicoanalistas. Le dice a los psi que
Este proceso de actualización se refiere a que después del apogeo
tienen deberes que cumplir y tradiciones en las cuales nutrirse pero
reaccionario del neoliberalismo, después de esa especie de revolu-
en este punto quisiera introducir una observación, aún teniendo en
ción retrógrada simbolizada en Margaret Thatcher ayer, en Bush
cuenta que en una recopilación quedan afuera ideas varias de los au-
hoy, es necesario actualizar categorías capaces de dar cuenta del fun-
tores, no obstante digo, quiero hacer una observación porque, tal co-
cionamiento del capitalismo y sus consecuencias sobre la sociedad
mo; están planteados algunos puntos del texto, se corre el riesgo del
(la mayor parte de la cual es su víctima).
elitismo profesional al referirse a tradiciones ideológicas que de al-
Ella no lo dice así, pero en síntesis se trata de lo siguiente: sabía-
guna manera "salvaron" a la sociedad, como un salvavidas de tradi-

10 11
mos que al capitalismo moderno se le correspondía una cuota bási- "graves consecuencias en la práctica que consiste en confundir al pa-
ca de represión y violencia (de diversos tipos). Pero a este especie de dre real con la función paterna"; "... autoridad y ley deben ser clara-
capitalismo salvaje que se adueñó del mundo en los últimos 20 años, mente diferenciadas...". El olvido de estas diferencias tiene graves
le- corresponde algo más, algo diferente. Ya no se trata de aquella consecuencias en la práctica teórica y clínica del mundo psi.
cuota básica y conocida de represión y violencia (y sus consecuen- Obviamente, si la autora reivindica tradiciones anteriores en las
cias), sino de un nivel superior, más sofisticado, más cruel y destruc- cuales apoyarnos, está hablando en el terreno de la memoria. Eso es
tivo, no sólo por su capacidad de transformar la sociedad en su base claro.
material y en su superestructura, sino además, por su capacidad pa- Al analizar "Ley/Padre", "moral con referencia a otro", "experien-
ra producir alteraciones y consecuencias inéditas en el aparato psí- cia de unos y fantasmas de otros", no hace intervenir explícitamente
quico de los integrantes de las sociedades afectadas. Yen este punto a la memoria como experiencia del presente, porque se descuenta
es muy probable que tenga razón, es muy probable que esté querien- que la memoria incluye los olvidos tanto como los recuerdos. Sabe-
do decir que no estábamos preparados para ESTO, que ESTO nos mos que el poder trabaja sobre o hacia la memoria o con relación a
agarró mal parados y que tenemos que ponernos a la altura del pro- la memoria. Que valora el poder de la memoria y que teme a ese po-
blema que nos planteó la ofensiva del gran capital financiero inter- der. Entonces, al hablar de la transmisión, del pasaje de valores de
nacional. una generación a otra, de experiencias de unos que se vuelven fan-
Para expresarlo se apoya en un texto de Norberto Bobbio acerca tasmas para otros, cabe recordar el poder de la memoria como par-
de la vejez. Y redondea: "Somos parte de un continente que ha sido te de las preocupaciones actuales del mundo teórico psi, y particular-
arrastrado a la vejez prematura, cuando aún no había realizado las mente en nuestro país.
tareas de la juventud, y es en razón de ello que nos vemos invadidos
por la desesperanza -la cual toma la forma, en muchos casos, no de En "Sostener los paradigmas desprendiéndose del lastre" mencio-
la depresión sino de la apatía, del desinterés". na al método analítico como al pasar.
Esa idea la subleva a ella misma. Esta vejez prematura la altera y la Y propone leer a Freud desde una triple perspectiva: "problemá-
indigna. Quiere que no sea así. Por eso, agrega después: "los maes- tica, histórica y crítica". Cuando Silvia Bleichmar propone leer de
tros no pueden darse el lujo de ser viejos: la enseñanza, la transmi- modo analítico en aquella triple perspectiva, está proponiendo, que
sión del psicoanálisis, sólo puede ejercerse en el marco de un reco- pongamos ciertas cosas en su lugar, lo cual le haría muy bien a don
rrido que permita repensar los propios callejones sin salida". Sigmund.
La salida, entonces (y no se limita al mundo psi) pasa por la acti- Dado que existen quienes parecerían creer que siempre hemos
tud a la vez severa y crítica, a la vez rigurosa (sobre todo desde lo pensado con el freudismo a cuestas, como si fuera parte natural de
epistemológico) y cuestionadora (hasta donde sea necesario). la cultura moderna, como si no fuera una ruptura, una puesta en cri-
La apatía, diría, el desinterés, diría, si fueran taras, si fueran pata- sis de la epistemología y como si no fuera, a la vez, un producto de
logias, entonces se curan con pasión crítica y con pasión de estudio. época.
Por ejemplo, buena parte de las observaciones de Silvia Bleich-
En "Norma, autoridad y ley" dice: "Lo que fue experiencia en una mar acerca del errado lugar y de la equivocada función qué se le asig-
generación bien puede devenir fantasma en la siguiente" debido a naría a la teoría del complejo de Edipo, están apoyadas en la creen-
que no hay experiencia en estado puro. Lo Vivido sólo puede'ser cap- cia de que Freud había hecho un gran descubrimiento acerca.de la
turado por el sistema representacional que sostiene al sujeto". No se obra de Sófocles.
puede constituir una moral sino "con referencia al otro". Tales las ba- Pero en realidad, él nunca analizó el texto de Sófocles ni le hizo
ses para concluir: "la homologación entré Ley y Padre no sólo es aporte alguno a la dramaturgia. En cambio, hizo un descubrimiento
ideológicamente infeliz sino teóricamente insostenible". De ahí las extraordinario acerca del espectador. No escribió sobre el personaje
12 13
de la obra. Escribió sobre su público. Explicó nuestra cabeza, no la to en otros campos propios de las éticas, aquéllas impulsadas por la
cabeza (inexistente) de un personaje. resistencia ciudadana ante lo intolerable, alcanza para promover la
No son sjno simples malas lecturas, sino lecturas perezosas de un compra del libro.
autor que reclama lo mejor del lector.
Sólo en ese marco se puede entender la frase de Silvia Bleichmar:
;

"No se trata de descartar algo como erróneo en sí mismo (al leer


bien a Freud, aclaro) sino de recuperar el movimiento que lo hace Eva Giberti
desembocar en una vía errada para, desde allí, rehacerlo".

Varios de los comentarios generales (así como puntuales por ca-


pítulos) que vengo haciendo salieron de algunas de las ideas en "Lí-
mites y excesos del concepto de subjetividad en psicoanálisis", posi-
blemente el más interesante de todos.
Este capítulo me provocó una imagen fuerte, Me recordó la ana-
logía de la caverna del Libro 7 de La República de Platón y sus cone-
xos.
Más allá de la analogía base de la cueva que eneterra al hombre
genérico que sufre esa especie de tortícolis antropológica, debería-
mos recordar que si este pobre tipo con el cuello duro cuenta a) con
suficiente amor por el conocimiento, b) pasión y c) un maestro que
lo guíe, entonces podrá poco a poco girar el pescuezo, conocerá los
conceptos de la técnica primero, los principios de la ciencia después
y por fin podrá ver la verdad y acceder al saber filosófico, la verdad y
lo real.
Tal como ve las cosas Silvia Bleichmar, es claro que si la persona
es el paciente y el maestro el psicoanalista, entonces los dos no están
preparados para verse cara a cara con la verdad. Una girará el cuello
y quedará deslumbrada. El otro posiblemente atónito y aturdido. Tal
como están las cosas en la teoría y en la práctica clínica, tanto el pa-
ciente como el terapeuta están en un. problema. El paciente quiere
ver, pero fue afectado por un mundo que incidió sobre él de mane-
ras inéditas e impensadas por el freudismo. El terapeuta quiere
acompañarlo en ese proceso, sabe hacia dónde orientarlo para que
vea la luz, pero carece de herramientas teóricas actualizadas capaces
de descomponer y comprender la luz de la catástrofe que incide so-
bre el paciente. Ambos tienen lo necesario, pero ninguno lo suficien-
te. * Texto de la presentación del libro realizada en el Cavern Club del Pa-
Dejar a ambos protagonistas sin saber qué hacer, y dándose cuen- seo La Plaza, Bs. As., 29 de marzo de 2005.
ta que algo distinto es necesario intentar, tanto en el campo psi cuan-

14 15
INTRODUCCIÓN

Los textos que recoge este pequeño volumen fueron escritos entre
los años 1994 y 2004, en el marco de acontecimientos que marcarán
nuestra historia. En mi caso se aunó el debate respecto a la herencia
y el futuro del psicoanálisis con la caída del modelo instalado en la
década del '90 que llevó a la Argentina no sólo al agravamiento de
su crisis crónica sino a la culminación de una devastación moral sig-
nada por la corrupción y el individualismo como formas ideológicas
predominantes.
Tanto la revista Topía como las otras publicaciones que recogieron
estos textos forman parte de los islotes éticos con los cuales la socie-
dad civil y el mundo intelectual se defendieron resistiendo a su des-
mán telamiento.
El orden con el cual hemos decidido su publicación es aleatorio:
en parte cronológico, en parte por afinidad de temas. En virtud de
ello no hay tampoco un orden de lectura, dado que no existe una
contigüidad metódica que garantice ningún acceso. El lector es tan
libre en su deambulación como lo he sido yo misma en su escritura.
Privilegio que comparto también con mis editores, con quienes el es-
píritu libertario que nos une sólo se ve limitado por la racionalidad
que nos convoca.

Silvia Bleichmar

17
CAPÍTULO I

U N MODO DE PENSAR DE NUESTRO TIEMPO

Nuestra generación, si no recupera sus raíces, seguirá leyendo a los


escépticos contemporáneos con la ilusión de resolver el mal que la
aqueja.'Tendidos entre la-Utopía y el desencanto, no podemos, sin
embargo^ atemperar nuestro anhelo de verdades. Hemos sido gol-
peados por las catástrofes del siglo; parecería que algunos piensan
que se puede justificar todo porque él fue acabando con nuestras
certezas. Los intelectuales, si no revisamos nuestra historia, queda-
mos huérfanos; n i siquiera somos hijos de padres divorciados como
nos ocurrió durante años cuando intentábamos guardar en el espí-
ritu, al mismo tiempo, coexistiendo, los restos de la escuela de
Frankfurt con la filosofía sartreana. Lisa y llanamente, nuestros pa-
dres han muerto. ,
La muerte de los padres puede llevar a un duelo patológico (ani-
quilación del propio ser por intolerancia a la pérdida, o por restos
de odio ante la desprotección sufrida) o auna elaboración sufriente
de su ausencia. La identificación, sin embargo, es insoslayable. So-
mos hijos, con el tiempo; de nuestras propias representaciones inte-
.riores de aquellos que nos engendraron.
Un desencantado.es siempre alguien que sufre por el encanta-
miento" previo, pero el desencanto es una manera de estar vivo; por-
que podemos defendernos de todas las ilusiones, pero estaremos
muertos antes de dar batalla. Si el fanatismo nos irrita -¡y con dere-
cho!-, suotra cara es el desinterés más absoluto, el pragmatismo de-
gradado. El discurso del desencantado no es igual al del escéptico
que nunca creyó. Aún para negarse a sí mismo, para destruir todas
las certezas por el sufrimiento que le han implicado, la certeza de lo
negativo es planteada con desesperación; su propia cruzada contra
la fe es apasionada y vehemente. Porque los hombres no pueden dc-

19
jar de investir con pasiones aquello en lo cual creen, y este es el con- tó en todos los planos, que nos nutrió de pan y de esperanzas, ello
trasentido de los escépticos radicalizados. no parece ser suficiente para paliar la ausencia de proyecto y todavía
Nos exasperan entonces los discursos de quienes ante ciertos acon- muchos síntomas se expresan en nuestra producción. Hemos deve-
tecimientos de corrupción e impunidad pretenden mantenerse a nido razonables -pagamos demasiado caro el salto de la esperanza a
distancia, con una actitud a-valorativa, pragmática, ya que no es cier- la ilusión-; se fracturó en muchos momentos la pata que nos sostenía
to que se pueda vivir en un sistema a-valorativo. Si cada tiempo esta- en el principio de realidad. Los que sobrevivimos tenemos una deu-
blece sus valores, las premisas que los sostienen, la ética que regula da con la vida: como los judíos post-campo, debemos ser respetables
los pasos para acceder a ellos, toda explicación que devenga justifi- para que nuestra voz se oiga, para que nuestra memoria se conserve,
cación, cuando se instrumenta al servicio del no castigo del transgre- para que no todo desaparezca. Sin embargo, la persistencia de nues-
sor oficia al modo de la perversión auto-legalizada. tra presencia no siempre garantiza la persistencia de nuestro ser.
Sin embargo, cabe guardar la esperanza, ya que algunos aspectos Conocemos nuestro lado flaco. Hemos sido en la mayor parte de
del contrato interhumano exceden lo circunstancial, y se plantean los casos dogmáticos, hemos trasladado la religión a la ciencia* a la
como premisas de la humanización. El hecho de que los seres huma- política, a la filosofía. Ello nos obliga a ser cautelosos; ¿cuáles son los
nos sean crías destinadas a humanizarse en la Cultura marca un pun- límites, sin embargo, de esta cautela? Están dados, en mi opinión,
to insoslayable de su constitución: la presencia del semejante es in- por la necesidad de no confundir respeto, en el marco de la demo-
herente a su organización misma. En el otro se alimentan nO sólo cracia política, con relativismo intelectual. Se sostiene aún un hiato,
nuestras bocas sino nuestras mentes; de él, recibirnos junto con la le- entre la acción política y la información; hiato que, más allá de uno
che, el odio y el amor, nuestras preferencias inórales y nuestras valo- u otro intento aislado, señala la carencia de una reflexión profunda
raciones ideológicas. El otro está inscripto en nosotros, y esto es ine- acerca de la condición humana en las circunstancias históricas en
vitable. que nos toca vivir. '•• • . . •
Es esta condición de base de la transformación del cachorro huma- La Universidad no es hoy una universidad cerrada desde el punto
no en ser humano la que genera la expectativa de que el semejante de vista represivo, y al mismo tiempo corre el riesgo de devenir una
no pueda dejar de arrancarnos del egoísmo con una presencia ten- institución inoperante desde el punto de .vista de formar inteligen-
sionante. Un filósofo en el extremo opuesto del escepticismo, cómo cia, intelectuales críticos* si subordina sus intereses a la eficacia de un
Levinas, considera que en ello radica el fundamento de la Etica. "El saber tecnocráticó, o mantiene la disociación que la sostiene al mar-
contrato no pone fin a la violencia del otro, a un orden -o un desor- gen de la práctica profesional en la vida civil. . • r ; •
den- donde el hombre es el lobo del hombre. En la selva de los lobos, Si los intelectuales modelan sus sistemas de pensamiento en el in-
ninguna ley puede ser introducida. Allí donde el otro es, en principio, terior de los lazos sociales que los incluyen, es indudable que las ge-
infinito para mí, se puede, en cierta medida -pero en cierta medida neraciones anteriores tuvieron la oportunidad de moldearse en un
solamente- limitar la extensión de mis deberes, más que defender sector del país que todavía confiaba en la Utopía y en una Universi-
1
mis derechos." dad que no se resignaba a realizar capacitación técnica, sino que as-
El contrato interhumano no fija mis derethos, sino que limita mis piraba a la formación de pensadores. Por ello incjuieta altamente el
obligaciones -infinitas respecto al semejante. En esta premisa de par- hecho dé que la reducción al tecnicismo generalizado pueda arrojar
1
tida se funda la esperanza de que nuevas formas de recomposición a los profesionales al margen del campo intelectual. Si esto ocurrie-
de vínculos de solidaridad sean posibles en el marco de la corrup- ra, el relevo por parte de las corporaciones -de pares o privadas- res-
ción y el facilismo. Junto al rescate de nuestra herencia intelectual, pecto a la Universidad puede acarrear una degradación general de
del trabajo de duelo a realizar respecto a nuestra propia historia, ella la perspectiva teórica, a partir de la captura de Una enorme cantidad
es la condición de nuestra salida de la orfandad que nos aqueja. de inteligencia en los intereses reducidos que la aprisionan, ya que
Pero si bien guardamos aún los restos de un siglo que nos alimen- la operatoria se reduce a un intercambio de un saber técnico, de un

20 21
"saber hacer", importando poco el destino de ese saber hacer, redu- CAPÍTULO I I
cido a su solo valor de cambio.
Retomando la acertada expresión de Marcuse, he definido como
"malestar sobrante"? a esa cuota de malestar extra que debemos pa-
gar y que no.se reduce en nuestra sociedad actual sólo a la dificultad
de algunos de acceder a bienes de consumo, ni tampoco por el do- E L INCONCIENTE ES EL FRACASO DE LA MORAL,
lor queipueden sentir otros, más afortunados materialmente, pero
en tanto sujetos éticamente comprometidos y provistos de un super- NO LA JUSTIFICACIÓN DE LA INMORALIDAD
yo atravesado por ciertos valores que aluden a la categoría general de
"semejante", ante el hecho de disfrutar beneficios que se convierten
en privilegios ante la carencia entorno.
"Nuestra tragedia, señora, es que no tenemos memoria", me espe-
El malestar sobrante está dado, básicamente, por el hecho de que
tó el taxista apenas me estaba acomodando en el asiento trasero e in-
la profunda mutación histórica sufrida en los últimos años deja a ca-
tentaba encontrar un punto de reparo en medio de esta mañana de
da sujeto despojado de un proyecto trascendente que posibilite, de
julio en la cual el tránsito, la recesión, la desesperanza, circulaban
algún modo, avizorar modos de disminución del malestar reinante.
entrecruzados por el carril central de Corrientes y Callao. "No tene-
Porque lo que lleva a los hombres a soportar la prima de malestar
mos memoria", repitió, añadiendo luego, sin transición, sin darme
que cada época impone, es la garantía futura de que algún día cesa-
tiempo siquiera a ponerme el cinturón de seguridad para evitar el sa-
rá ese malestar, y en razón de ello la felicidad será alcanzada. Es la es-
cudón que siguió: "aquí nadie se acuerda que el peronismo siempre
peranza de remediar los males presentes, la ilusión de una vida ple-
robó, que los radicales fueron ineptos... Los únicos inteligentes son
na cuyo borde movible se corre constantemente, lo que posibilita
los tucumanos... yo no soy promilitar -aclaró- pero me acuerdo muy
que el camino a recorrer encuentre un modo de justificar su recorri-
bien de la época del gobierno de Bussi: Tucumán era un jardín, to-
do.
do el mundo tenía trabajó:., y le voy a decir una cosa, a mí, en la épo-
Desde esta perspectiva, tal vez nuestra tarea como intelectuales
ca de los militares, nunca me molestaron, y uno podía circular tran-
consista en la recomposición de las vías para evitar que el malestar
quilo, porque no había peligro... y si alguno se queja de lo que le hi-
sobrante devore nuestro pensamiento, en la posibilidad de instru-
cieron, fue porque algo hizo..."
mentar nuevas preguntas con respeto por. la historia pero sin que la
Algo me perturba en su razonamiento, cierto pudor me embarga.
nostalgia por el pasado o la reificación del presente inunde las posi-
Me siento expropiada de un argumento fundamental, yo también
bilidades creativas. Si esto se logra, si el contrato implícito de los in-
me he quejado de la falta de memoria; he reivindicado el derecho y
telectuales con nuestro tiempo lo posibilita, la denuncia puede no
la importancia histórica de la memoria para enjuiciar el crimen. Si la
redundar en queja y la dificultad no cerrarse en autocomplacencia
memoria no es Unívoca, si los recuerdos no conducen a las mismas
frente a las dificultades.
conclusiones, algo falla en mi razonamiento inicial. Ambos, desde lu-
gares antagónicos, desde enunciados que nos conducen a un difie-
ren do, sostenemos, sin embargo, un elemento de partida que en su
ubicuidad marca la falacia de todo razonamiento que suponga que
la acción del otro -hasta su inmoralidad- está determinada por su fal-
\ Leyinas, Errimanuel, Du sacre au saint, E d . de Minuit, París, 1977, p. 21. ta de memoria.
a
^ "Acerca del malestar sobrante", Bleichmar, S., revista Topía, A ñ o VII, N 21, Buenos Ai- * "El inconciente es el fracaso de la moral, no la justificación de la inmoralidad", Bleich-
c

res, Diciembre de 1997, en este mismo volumen. mar, S., revista Topía, A ñ o V, N 14, Buenos Aires, Agosto/Octubre de 1995.

22 23
Mi interlocutor circunstancial no ha olvidado lo que yo pienso que to psicoanalítico. Sólo la confusión entre el viviente y el ser ha podi-
no debe olvidarse; ni siquiera niega que eso haya ocurrido; aquello do desembocar en esa idea, tan extendida como peregrina, de que
que nos separa es de un orden totalmente distinto: la diferencia está la cría humana nace con "pulsiones de autoconservación", y que,
en la cualificación, no en la memoria: es lo que ponemos en el cen- provisto de un "yo real" originario, puede tomar a su cargo los inte-
tro de nuestro razonamiento lo que enfrenta de modo irresoluble y reses de la vida y, en aras de ello, desear aniquilar a quien se opone
nos conduce a un diferendo; se trata de un problema de significacio- a sus intereses vitales.
nes y, en razón de que se trata de significaciones acerca de la vida y La existencia en sí, el hecho de ser, independientemente de la con-
la muerte, es una ética lo que está en juego. ciencia de la propia existencia, sólo podría definir el movimiento del
Sin ningún empacho, el hombre me asegura que "nunca estuvo viviente guiado por sus intereses más básicos: luz, necesidad nutricia,
mejor que en aquella época". Ha dejado, por otra parte, de ser un temores autoconservativos.
"inocente", como llamaba Hermán Broch a los cómplices de los ver- Es el hecho de que el auxilio para estas necesidades provenga del
dugos que hacían la vista gorda en su propio beneficio. semejante humano lo que constituye "la fuente de todos los motivos
Que su estar "mejor que nunca" sea a costa del sufrimiento de morales" -como afirma Freud en ese enunciado terriblemente, escue-
otros, no parece perturbarlo demasiado. Más aún, siempre puede to e impresionantemente lúcido del Proyecto. Pero para que el auxi-
afectar al otro con el índice de lo suprimible y de tal modo coheren- lio ajeno devenga fuente de motivos morales es necesario que, en
tizar sin conflicto sü propio bienestar; siempre puede transformar al principio, las necesidades biológicas del niño sean los "motivos mo-
otro en un enemigo para su propio confort, y justificar su desapari- rales de la madre", invirtiéndose esto a lo largo de la vida, y llevan-
ción como beneficioso para él y su especie. do a que las necesidades del semejante, vale decir de todo aquel pro-
En principio, ha debido establecer una partición de la humanidad visto de los mismos atributos Ontológicos que me caracterizan, sean
en base a reglas que justifiquen su usufructo del sacrificio ajeno. Sa- a partir de ello mis propios motivos morales.
biendo lo que ha ocurrido, debe garantizar, de algún modo, la cul- Hay que ver á un niño pequeño ofreciendo su propia comida a la
pabilidad del semejante para poder sostener su propia situación de madre, su dedo chupado al otro para que comparta el placer de ése
beneficiario despojando al otro de su condición de víctima. objeto maravilloso de su posesión, para vislumbrar como el narcisis-
En este caso, nuestro concepto de narcisismo queda estrecho si se mo originario conlleva, simultáneamente a los modos mimético-es-
limita a poner en el centro la no aceptación de las diferencias, o si, peculares que generan la relación al otro, él origen del reconoci-
siguiendo la definición original de Freud, lo consideramos como el miento y de la oblación. • ;
complemento libidinoso del egoísmo inherente a la pulsión de auto- Pero este movimiento no se universaliza sino a través del discurso
conservación. Se requiere algo más que esto para que la intolerancia ideológico que transmite lá condición de semejante a partir de los
se abra camino, para que el otro se convierta en alguien a quien es atributos que la cultura de pertenencia considera como tal, y "el
necesario destruir en aras de lajustificación de la propia supervivencia. otro", en tanto mi igual, no es en extensión ya él semejante especu-
lar del pichón de paloma que la etología propicia, sino el construc-
La fractura de una ética de la igualdad de los seres humanos pro- to ideológico de un entramado que constituye; en el núcleo mismo
picia, en estos tiempos, no más confusiones que sufrimientos. Si del ser, la posibilidad de su reconocimiento. ;
>:•
nuestro siglo se caracteriza por la radical concepción de una razón La fuente primera de la ética no está entonces en el súperyo, en la
fracturada, precaria y fugaz, es evidente que la diversidad sólo puede prohibición del crimen que toma laforma de mandamiento>:sino en
sostenerse, en el interior de una ética universalista, sobre la base del la resonancia que el impacto tópico de la norma tiene, dado que el
reconocimiento de una igualdad ontológica. yo en su constitución misma está atravesado por el otro, y pese a sus
El hecho de que la conciencia de existir no está presente desde los esfuerzos de desconocimiento, no puede quedar reducido a la sole^
orígenes es algo tan elemental como escandaloso para el pensamien- dad y el desamor sin riesgos para sí mismo. <!

24 25
Una ética universalista, tiene un punto de partida en los siguientes roso del otro, deviene forma de reconocimiento de la identidad on-
postulados: Todo individuo que pueda reconocerse a sí mismo como tológica.
humano, es humano. Y en razón de ello, todos los individuos que se Se abre así un trasvasamiento que posibilita que tanto el radical
reconocen como humanos reconocen a su vez una humanidad que egoísmo de la pulsión, su acefalía, como los modos del egoísmo des-
es definida como el reflejo de sí mismo en todos los hombres. De tal piadado que justifican en la autoconservación la banalización del
modo, si un individuo se define a sí mismo corno humano, ese indi- mal, encuentren freno a partir de las certezas de que en el núcleo
viduo es un reflejo de nosotros mismos fuera de nosotros. ; ¡ del propio ser está siempre el otro, y que su reconocimiento externo
El carácter "reflejo" de lo humano paradojalmente constitutivo en e interno forman parte de las premisas que evitan el solipsismo al
la estructuración del psiquismo, rehusado alo largo de la historia so- cual el narcisismo renegatorio, de muerte, nos condena.
cial de la humanidad; adquisición tardía de, universalización de los
atributos, que se hace posible en los últimos siglos y, en particular, en
Occidente, sufriendo permanentemente desgarramientos y caídas
en cada una de las grandes acciones homicidas que caracterizaron a
lo largo de este siglo "la muerte de Dios".
s"
s"
Si la fuente de los motivos morales está en el otro humano, en él
están también las raíces simbólicas de las.necesidades y su cualificar
ción. Los intereses de la vida, vicariados, transcriptos a un registro
cultural, ponen en el corazón del narcisismo, en el núcleo del ser¿ re-
presentaciones que toman a su cargo la autoconservación bajo los
modos culturales que satisfacen no sólo las necesidades vitales sino
los modos mismos de supervivencia simbólica de lo humano.'
En razón de ello, los intereses de la vida no se sostienen,en los nir
veles puramente autoconservativos más que en los límites, en las sir
tuaciones extremas que ponen en riesgo la supervivencia vital. Y es
allí donde entran en colisión, muchas veces, no sólo con los ideales
sino con la representación misma del ser, sintiendo alguien que su
existencia biológica no puede sostenerse a costa de la destrucción de
todo lo que es, o, por el contrario, habiendo preservado la vida a
cambió de ceder todo lo que se es, elegir el suicidio a posteriori an-
te la imposibilidad de soportar la destrucción del núcleo mismo de
su existencia. . . . . .
Reducir el narcisismo a lo anobjetal, á lo autoerótico, o a uiv egoís-
mo autoconservativo por. definición; es perder de vista que en él es-
tá el origen del amor y el odio, de la relación primera al semejante y
su identificación al otro como parte de la especie humana.
j
Sólo la identificacióncon los motivos materiales del semejante de
vienen razones morales de la solidaridad, y en este caso, si no se re-
duce el narcisismo a sus modos empobrecidos y renegatorios, si se
vislumbra la fuente de su fuerza ligadora en el yo como residuo amo-

26 27
CAPÍTULO I I I

ACERCA DEL "MALESTAR SOBRANTE"

Hace ya años el pensamiento de Marcuse definió como "represión


sobrante" (o "sobre-represión") los modos con los cuales la cultura
coartaba las posibilidades de libertad no sólo como condición del in-
greso de un sujeto a la cultura sino como cuota extra, innecesaria y
efecto de modos injustos de dominación.
Con el mismo espíritu podríamos definir hoy como "sobremales-
tar", o "malestar sobrante", la cuota que nos toca pagar, la cual no re-
mite sólo a las renuncias pulsión ales que posibilitan nuestra convi-
vencia con otros seres humanos, sino que lleva a la resignación de as-
pectos sustanciales del ser mismo como efecto de circunstancias so-,
bréagregadas.
Y desde la perspectiva que nos compete deberemos señalar que el
"malestar sobrante" no está dado, en nuestra sociedad actual, sólo
por la dificultad de algunos a acceder a bienes de consumo, ni tam-
pocó por el dolor que pueden sentir otros, más afortunados mate-
rialmente, pero en tanto sujetos éticamente comprometidos yprovis-
tosde un superyo atravesado por ciertos valores que aluden a lá ca-
tegoría general de "semejante", ante el hecho de disfrutar beneficios
que se convierten en privilegios ante la carencia entorno.
Las dificultades materiales, la imposibilidad de garantizar la segu-
ridad futura, el incremento del anonimato y el cercenamiento de
metas, en general, no alcanzan para definir, cada una en sí misma,
este "malestar sobrante" -si bien cada una de elías y con mayor razón
todas juntas podrían ser motivo del mismo en nümefósds seres hu-
manos. • '

"Acerca del malestar sobrante", Bleichmar, S., revista 7bpío„Año VII, N* 21, Buenos Al-
res, Diciembre de 1997. ' • '

29
El malestar sobrante está dado, básicamente, por el hecho de que jez prematura, cuando aún nó había realizado las tareas de juventud,
la profunda mutación histórica sufrida en los últimos años deja a ca- y es en razón de:ello que nos vemos invadidos por la desesperanza,
da sujeto despojado de un proyecto trascendente que posibilite, de la cual toma la forma, en muchos casos, no de la depresión sino de
algún modo, avizorar modos de disminución del malestar reinante. la apatía, del desinterés. Esto como sujetos históricos.
Porque lo que lleva a los hombres a soportar la prima de malestar Pero también en el marco de la categoría más general, de seres
que cada época impone, es la garantía futura de que algún día cesa- pensantes, seres "teorizantes": bruscamente, en los últimos años, se
rá ese malestar,; y, en razón de ello la felicidad será alcanzada. Es la es- produjo una mutación cuya aceleración precipitó a una generación
peranzare remediar los males preséntesela ilusión de una vida ple- entera al desconcierto. A partir de ello, todo lo pensado entró en cri-
na cuyo borde movible se corre constantemente, lo que posibilita sis, fue sometido a caución, y quedó librado a una recomposición fu-
que el camino a recorrer encuentra un modo de justificar su recorri- tura. De esto es difícil saber qué se puede, qué se debe conservar, y
do. qué debe ser desechado; en meses se ha envejecido una generación
Y el malestar sobrante se nota particularmente, en nuestra socie- entera. Porque lo viejo no es un problema de tiempo solamente, si-
dad, en el hecho de que los niños han dejado de ser los depositarios no de mirada puesta en un punto de la flecha del tiempo: hacia el
de los sueños fallidos de los adultos, aquellos que encontrarán en el pasado o hacia el futuro, y eso define las coordenadas con las cuales
futuro un modo de remediar los males que aquejan a la generación se emplaza lo joven o lo viejo.
de sus padres. La propuesta realizada a los niños -a aquellos que tie- Cuanto más firmes mantiene los puntos de referencia a su univer-
nen aún el privilegio de poder ser parte de una propuesta- se redu- so cultural, más se aparta el viejo de su propia época, agrega Bobbio,
ce, en lo fundamental, a que logren las herramientas futuras para so- haciendo luego suyas las palabras de Jean Améry: "Cuando el viejo se
brevivir en un mundo que se avizora de una crueldad mayor que el da cuenta de que el marxista, considerado ciertamente por él, y no
presente. (De ahí la caída del carácter lúdico, de verdadera "morato- sin razón, como campeón del ejército racionalista, se reconoce aho-
ria" que corresponde a la infancia, que ha devenido ahora una eta- ra en ciertos aspectos como heredero de Heidegger, el espíritu de la
pa de trabajo, aún para aquellos niños que todavía se hacen acreedo- época debe apareceríe extraviado, más aún, auténticamente disocia-
res al concepto de infancia,.con jornadas de más de 10 horas de tra- do: la matemática filosófica, de su época se transforma en cuadrado
2
bajo en escuelas que garantizan, supuestamente, que nó serán arro- mágico" .
jados a los bordes de la subsistencia). ¿A qué racionalidad puede, también hoy, apelar el psicoanálisis, a
•La "vejez melancólica", dice Norberto Bobbio en ese maravilloso un siglo de existencia y de realizaciones en las cuales los errores co-
1
texto que nos ha legado a los 87 años, De senedute , es la conciencia metidos y las impasses no resueltas no obstan, sin embargo, para se-
de lo no alcanzado y de lo no alcanzable Se le ajusta bien la imagen guir siendo ese campo de teorización que puede dar cuenta del ma-
de la vida como un camino, en el cual la meta se desplaza siempre lestar reinante, cercar las formas de incidencia de la realidad entor-
hacia adelante, y cuando se cree haberla alcanzado no era la que se no en la subjetividad, apelar a una racionalidad que impida que la
había figurado como definitiva, La vejez sé convierte entonces en el matemática filosófica de nuestra época se transforme en cuadrado
momento en el ¡cual se tiene plena conciencia de que no sólo no se mágico?
ha recorrido el camino, sino que ya no queda tiempo para recorrer- Cada generación debe partir de algunas ideas que la generación
lo, y hay que renunciar a alcanzar la última etapa. anterior ofrece, sobre las cuales no sólo sostiene sus certezas sinq sus
Salta a la vista que, en la Argentina de hoy, esta categoría no sólo interrogantes, ideas que le sirven de base para ser sometidas a prue-
se podría aplicar a los viejos, quienes por otra parte toman a cargo, ba y mediante su desconstrucción propiciar ideas nuevas. Cuando es-
como un símbolo, la denuncia del carácter profundamente cretino to se altera, cuando se niega a las generaciones que suceden un mar-
con el cual nuestro país condena no sólo a la miseria sino a,la indig- co de experiencia de partida sobre el cual la reflexión, inaugure va-
nidad. Somos parte dé un continente que ha sido arrastrado a la ve- riantes, se las deja no sólo'despojadas de historia sino de soporte des-

30 31
de el cual comenzar a desprenderse de los tiempos anteriores. Pero to. El malestar sobrante está dado por la propuesta de autodespojo
al mismo tiempo, los maestros no pueden darse el lujo de ser viejos: que lleva a subordinar las posibilidades de producción teórica y clí-
la enseñanza, la transmisión del psicoanálisis, sólo puede ejercerse nica a las condiciones imperantes. Y está dado también por la canti-r
en el marco de un recorrido que permita repensar los propios calle- dad de inteligencia desperdiciada, de talento y entusiasmo sofocado,
jones sin salida. Este fue el modo con el cual se concibió de entrada con el cual cada'uno paga el precio de su propia inserción. El males-
-desde los escritos de Freud- como una enseñanza que iba marcando tar sobrante está dado, aún, por el intento de amalgamar, sin un tra-
en su recorrido las reflexiones acerca de sus dificultades internas, co- bajo previo de depuración de racionalidad intrateórica, los viejos
mo un proceso de "retorno sobre" los enunciados anteriores. enunciados indefendibles -efecto de una acumulación histórica de
En este espíritu es que pienso que los psicoanalistas contribuimos aporías-, con afirmaciones actuales de dudosa racionalidad cuya ba-
poco a la resolución del malestar sobrante cuando, en lugar de en- se científica aparece más afirmada que demostrada (Tal el caso paté-
contrar los resortes que lo producen -no sólo en el mundo entorno, tico de intentar hacer confluir las hipótesis más biologistas del psi-
en nuestros pacientes y en los espacios en los cuales nos correspon- coanálisis con las hipótesis de un reduccionismo mecanicista desde
de dilucidar las fuentes del sufrimiento, sino también, en nuestra el cual cierta neurociencia pretende dominar el mercado, en una
propia teoría y en los paradigmas que suponemos nos sostienen- nos maniobra que pretendiendo parecer de avanzada no es sino un in-
consideramos sus víctimas, sumando al desaliento la parálisis intelec- tento de restauración de los enunciados menos defendibles del siglo
tual y la oquedad de fórmulas que ya no sirven sino como rituales pasado sobre la determinación biológica del carácter, del espíritu, y
despojados de sentido. aún del pensamiento de las razas).
De modo aún más específico, podríamos afirmar que el malestar El malestar sobrante está dado, por último, por la cesión de un-
sobrante en psicoanálisis no está dado sólo por las dificultades de campo autónomo de pensamiento en aras de una supuesta interdis-
una pauperización creciente del ejercicio de la práctica, y de los mo- ciplina en la cual el pslcolñialisis queda subordinado en sus~posibífi-
dos con los cuales el incremento de concentración de dinero y po- dades de hacer práctico y de pensar teorético, en lugar de hacerlo
der obliga a los terapeutas a someterse a condiciones de trabajo in- desde un lugar en el cual pueda confluir en intersección para pen-
dignas e inclusive lesionantes éticamente en el constreñimiento que sar algunas cuestiones comunes con otros campos del conocimiento,
imponen. No sólo está dado por el desmantelamiento de los servi- bajo un modo de atravesamiento transversal de problemáticas com-
cios hospitalarios y por las condiciones de una postmodernidad que partidas, sin ceder su poder explicativo en aquellas cuestiones que le
mina transferencias y destrona junto al sujeto supuesto saber, todo competen de modo particular.
saber, y con él conduce a un relativismo que mercantiliza de modo Y es en virtud de todo esto que cabe abrir la posibilidad de que
insospechado hasta hace algunos años las relaciones entre paciente nuestra acción pueda ayudar a disminuir la cuota de malestar so-
y terapeuta condicionando, en muchos casos, los modos de ejercicio brante que nos embarga, ya que los resortes que lo permiten sí están,
mismo de la práctica. Todo ello es motivo de sufrimiento, pero no al- afortunadamente, en nuestras manos. Para ello sólo tenemos que gi-
canza para explicar el malestar sobrante. rar nuestra cabeza para poder mirar hacia el otro extremo de la fle-
El malestar sobrante está dado por algo más, que somete al desa- cha del tiempo, y descapturarnos del determinismo a ultranza con el
liento y a la indignidad, y nos melancoliza como viejos a sólo un si- cual, así como en otros tiempos afirmamos el carácter irreversible de
glo de existencia. Este malestar está dado por el aferramiento a pa- un futuro promisorio, hoy nos trampeamos del mismo modo, con la
radigmas insostenibles -cuya repetición ritualizada deviene un modo misma metodología, para sólo ver un futuro deplorable. Bobbio
de pertenencia y no una forma de apropiación de conocimientos- vuelve en ayuda nuestra cuando afirma: "He llegado al final no sólo
por el aburrimiento con el cual se exponen los mismos enunciados - horrorizado sino sin ser capaz de,dar una respuesta sensata a todas
empobrecidos en su reiteración- ante quienes han dejado de ser in- las preguntas que las vicisitudes de las que fui testigo me plantearon
terlocutores para ser sólo proveedores de trabajo o de reconocimien- de continuo. Lo único que creo haber entendido, aunque no era
32
33
preciso ser un lince, es que la historia, por muchas razones que los CAPÍTULO I V
; historiadores conocen perfectamente pero que nO siempre tienen
en cuenta, es imprevisible..." Y, agreguemos, si lo imprevisible es lo
posible, al menos que no nos tome despojados de nuestra capacidad
pensante, qué es aquello que puede disminuir el malestar sobrante,
ya que nos permite recuperarla posibilidad de interrogarnos, de teo-
rizar acerca de los enigmas, y mediante ello, de recuperar el placer
de invertir lo pasivo en activo. LA COMPRENSIÓN PRECOZ DE LA LIBERTAD

Parte de las líneas que siguen fueron escritas con ciertas variacio-
nes hace ya algunos años. Las recuperé en ocasión reciente, en una
sesión del análisis de una niña de siete años que insistentemente me
pedía que le dijera qué dibujar. Entre mi negativa a responderle y su
queja, surgió en mi mente la reflexión que en tono más o menos
confidencial le hice en los siguientes términos: '¿Anita, te das cuen-
ta que éste es el único lugar en el mundo en el cual nunca, nunca,
nadie te dirá qué hacer, en el cual podes elegir, decidir libremente?'
-y ya engolosinada yo misma con esta ocasión abierta de compartir
una reflexión que supuse de alcances filosóficos, agregué: '¿Qué te
parece: en esa posibilidad de elegir está la libertad..., te das cuen-
ta...?'. Yella, resumiendo con estilo la cuestión que tanto nos compli-
ca, respondió tomándorrie desprevenida: 'Sí... ¡Qué porquería...! ¡Yo-
qui eró la libertad para no ir al colegio, pero no para no saber n i qué
dibujar...!'.
La libertad siempre en riesgo, en razón de la difícil tensión entre
sometimjejitoy soledad. A diferencia del analista, el otro humano no
está allí sólo para satisfacer necesidades, sino para garantizar bajo su
parasitación simbólica tanto el sometimiento como el anhelo mismo
de libertad. Cuando este maternaje es logrado otorga, paradójica-
mente, los medios de liberarse en el ejercicio de apropiación simbó-
lica que realiza de la cría; cuando ambos elementos se desbalancean,
cuando prima el déficit de oferta simbólica o la captura monopólica
en sus redes, el proceso sé fractura.
Los mitos acerca dé u ñ a natural libertad del ser humano, entran
en crisis a partir de la modernidad, y en el siglo XVIII sé abren nue-
vas perspectivas con las extensas y -por qué no- profundas discusio-
Bobbio , N., De seneclute, Taurus, Madrid, 1997.
* "La comprensión precoz de la libertad", Bleichmar, S., revista Ttijiía, A ñ o VIII, N" 23,
2
Ibídem, p. 29. Buenos Aires, Agosto de 1998. 1

34
nes en el interior de las propuestas que acompañan la gran revolu- hijo a hacerlo y lo vería retozar en el cielo con sus iguales", mientras,
ción de la época. Se fractura entonces el mito de la libertad en natu- por su lado, el pajarito piensa: "Si mi madre, que es tan sabia, aún no
raleza y de la prisión en cultura, y el retorno posterior a las propues- me ha enseñado a volar, es porque no debe haber llegado mi tiempo
tas instintivistas de la libertad no son sino efecto de la transposición de hacerlo".
de una deificación de la naturaleza al seno de lo humano. ¡Qué distintas hubieran sido las cosas si cada uno hubiera podido
Traslademos a los animales supuestamente libres fuera del habitat dar a conocer su pensamiento! Por su parte, la madre que acude a
en el cual su existencia es posible, y nos daremos cuenta del nivel de una consulta reconoce en algún lugar de sí misma que necesita de
subordinación que les impone su naturaleza. Es el hombre el único otro que ayude a su hijo a aprender a volar, y es víctima, junto con su
capaz de obtener niveles de libertad impensados, ya que puede mo- hijo, de su propia impotencia. Después de todo, por qué no pensar
| dificar no sólo el entorno y crear su propio habitat, sino también mo- que detrás del dolor manifiesto de la madre-ave se esconde el pro-
V dificarse a sí mismo. En razón de ello el deseo de libertad, inevitable- fundo desgarramiento de tener que reconocer a su hijo como no-
mente ligado al miedo a lo desconocido, no es en sí mismo un movi- idéntico a sí misma.
miento esencial sino el efecto de un reconocimiento de la opacidad Y aún más. No es con lo que la madre calla que el niño elabora su
y dureza con la cual aquello que se opone del otro lado da cuenta de teoría; tampoco del todo con lo que la madre dice, no hay ni liber-
los límites de realización de la propia posibilidad. tad total de interpretación ni captura absoluta. En esa franja opaca
Un niño que está en vías de terminar su tratamiento parecería al intercambio desde la cual lo desconocido del otro se constituye, se
ejemplificarlo sin mistificación: llega a sesión con una lata en cuya ta- abre una interrogación a la cual el niño debe responder con una ela-
pa ha abierto algunos agujeritos -esos que se hacen para guardar un boración que deviene teoría.
animal volador sin que se escape, evitando la muerte por asfixia. Al ¿Es el deseo materno que el pajarito vuele? Sin duda, pero no ha
entrar dice: '¡Sorpresa! Tenes que adivinar qué traigo. Es un animal, sido formulado ni en lenguaje ni en acto. Pese a ello el hijo, que con-
que come de todo y es volador'. Digo: 'una mariposa'. 'No'. 'Una po- fía en la sabiduría y bondad maternas, no duda respecto a este deseo
lilla'. 'No, ¿te das por vencida?'. 'No -digo: una mosca'. 'Sí, una mos- de libertad que atribuye a su madre. Si sospechamos que mamá-ave
ca sin alas... (Abre la lata y la mosca des-alada cae sobre la alfombra) pueda temer que el pajarito vuele, es no sólo porque mediante el
le saqué las alas para traértela, ¿qué te parece?'. vuelo la diferencia se haría evidente sino porque de ese modo se ale-
Hace una semana me llamó la madre para contarme que el niño jaría de ella. En ese caso, la no estimulación de las posibilidades vo-
está raro, ha vuelto a jugar a que es un bebé, se queja de tener que ladoras del pajarito no sería producto del odio de la madre sino, sim-
comportarse como grande. Sin embargo, no es que no se dé cuenta plemente, consecuencia de las crueldades del amor. Lo cual nos lle-
de lo que hace, esta vez es como un juego... Ha traído ese "animal varía a sospechar que todos los niños, en algún momento de su vida,
que come de todo" para mostrarme hasta dónde sería capaz de lle- devienen hijos "adoptivos" de sus propios padres.
gar para no separarse de su madre, o de mí; hasta qué punto está dis- Tanto la madre como el hijo son víctimas de lo que desconocen;
puesto a ceder su libertad, a perder las alas, si ésta le implicara sepa- pero aquéllo desconocido no es idéntico. En el caso de nuestra ma-
ración y soledad. Mediante la mutilación evita él mismo tener alas. El dre-ave, si bien sabe que es el volar lo que no sabe, desconoce a su
animal que "come de todo" remite al inicio del tratamiento, ya que vez un conjunto de fantasías y emociones que se ponen enjuego
llegó a consulta por morderse su propia ropa hasta desgarrarla. cuando teme ser abandonada por su hijo y reconocerse en sus limi-
Recuerdo un viejo cuento sufí: Un pajarito volador es adoptado por taciones no sólo ante éste sino ante sí misma. En el Caso del pajarito,
un ave que no sabe volar, y como es de esperar, a medida que el pa- su conocimiento de que querría volar se auna a su ignorancia respec-
jarito crece, también crecen sus alas. Luego dé algún tiempo, una to ala fuente de este deseo, sus orígenes de especie voladora, de mo-
bandada de pájaros de su misma especie pasa por el pueblo donde do tal que advierte este "anhelo", del cual su conciencia se notifica
habita. Su madre adoptiva cavila: "Si supiera volar, le enseñaría a mi sin poder atribuirle causa alguna.

36 37
Si nuestro pajarito fuera un neurótico tal vez preferiria.no apren- CAPÍTULO V
der nuncai no sólo a volar, sino a conocer, sus orígenes, para no per-
der ¡el sentimiento de pertenencia a su propia madre que posee.;
Conservaría así, tal vez, la única certeza que lo mantiene en la tierra,
la madre tierra. Si la mamá de nuestro pajarito fuera .madre de neu-
rótico, cada yez que viera pasar la bandada diría -para ocultar su do-
lor e impotencia- en un tono recriminatorio: "Yo no sé cómo las ma-
dres permiten a sus hijos hacer esas tonterías que sólo ponen en ries- LOS CAMINOS INSOSPECHADOS DE LA ADAPTACIÓN
go su viday no proporcionan ningún placer". Nuestro pajarito¿ silen-
ciosamente, respondería con un aletear inconciente de sus alas inú-
tiles, y tal vez comenzaría a girar con unmovimiento hiperkinético.
Algo lo agitaría desde sí mismo sin que él mismo pudiera saber qué En 1996 se produjo un descubrimiento de enormes consecuencias
es exactamente lo que lo produce, ni cómo se llama aquello que lo para la teoría de la evolución. La tumba de Un niño Neanderthal po-
perturba. Desconocería también que su madre, amorosamente, blada de objetos Cromagnon, objetos de un eslabón evolutivo que,
cuando él todavía no tenía entendimiento, acarició y limpió esas alas se suponía hasta ese momento, era 30.000 años posterior en su apa-
que representaban para ella el símbolo mismo de "lo que podía vo- rición sobre la tierra, obligaba a revisar los paradigmas que habían
lar" guardando silencio luego sobre sus actos para siempre. regido durante más de un siglo. Si, a diferencia de lo que se había
* * * pensado hasta el momento, el Neanderthal y el Cromagnon habían
sido simultáneos,: si no se habían sucedido el uno al otro, algo debía
Retornan aquí preguntas ya formuladas desde los comienzos del ser modificado de la teoría dominante en la actualidad, confortable-
psicoanálisis; los ejemplos intentando dar cuenta que ni el deseo de mente instalada en la idea de una evolución lineal y progresiva.
libertad es innato, ni instintivo el anhelo de sumisión. Porque la con^ Ya Stephen J. Gould había desplegado la idea, en los últimos años,
dición humana se sostiene en la peculiaridad de que lo que conside- de que la enseñanza fundamental de la teoría de la selección natural
rarnos su naturaleza no es sino el efecto de las condiciones mismas de Darwin consistió en dejar abierta la posibilidad de que la evolu-
de su producción. Nuestro antropomorfizado pajarito no desea la li- ción natural no estuviera basada en un plan prefijado. Y los nuevos
bertad sino simplemente volar, remontarse con la bandada, y es en desarrollos de la paleontología reafirmaron el hecho ya propuesto
razón de ello qtie espera que su madre le enseñe, porque no ve en por la biología molecular de que no habiendo transmisión genética
ese deseo nada que pretenda liberarlo de su atrapamiento ni alejar- de lo aprendido -contra las tesis de Lamarck-, la adaptación, sea bio-
lo de su cuerpo. El paciente a punto de terminar su tratamiento da- lógica o cultural, representa un mejor ajuste a entornos locales espe-
ría sus alas para mantenerse protegido en un espacio que lo cobije. cíficos, y no una fase inevitable en la escalinata del progreso. La se-
Anita me señala que mi ideal libertario románticamente formulado lección natural se nos presenta así como el mecanismo inexorable de
es inútil si no se expresa en un movimiento que le dé sentido... un proceso adaptativo de la especie, que consiste en que ante cada
Por eso la libertad es impensable sin representación de futuro, aún circunstancia, potencialidades que no habían cumplido un papel
cuandoella misma pueda devenir proyecto, ya que no puede proyec- central pasan a ser relevantes, y otras se convierten en obsoletas,
tarse sobre el vacío representacional u operativo sino sobre sus rea- quedando la supervivencia y modificación despojadas de toda inten-
les posibilidades de ejercicio. A propósito de ello es que recuperé de
entre mis papeles las notas escritas hace algunos años, notas sobre el
amor y sus crueldades, sobre la libertad y sus consecuencias. "Los caminos insospechados de la adaptación", Bleichmar, S., revista Topía, A ñ o VII, N"
19, Buenos Aires, Abril de 1997.

38 39
ción, de toda finalidad, lo cual torna insostenible cualquier ideolo- das y sólo se mantendrían los aspectos visuales de los mass media, y
gía que vea en este proceso un ideal conducente a la máxima perfec- posiblemente se desarrollaran otros impensables hoy en día.
ción. La selección natural se sostiene en esta premisa: la adaptación no
1
Gould hizo, a su vez, su propio aporte para una modificación sus- puede producirse sino llevando a su máxima potencialidad un rasgo
tancial de la teoría de la evolución tal como la hemos conocido. La presente -aún cuando este rasgo sea, en el caso del ser humano, una
evolución, efecto de la selección natural, se da bajo un modo discon- hipótesis, una teoría capaz de comprender la realidad a la cual se en-
tinuo, asaltos, teniendo lo acón tencial, azaroso, una función central. frenta, algo que permita montar lo novedoso sobre lo ya conocido.
La discontinuidad pone en lela de juicio la posibilidad de hallazgo Es imposible generar mecanismos totalmente nuevos frente a algo
del famoso "eslabón perdido", en razón de que al no haber cadena absolutamente desconocido, y no hay ser vivo capaz de sobrevivir al
lineal que conduzca al homo sapiens, bien pudo este no haber existi- intento; para no sucumbir, algo debe potenciarse, desplegarse, obte-
do nunca. En última instancia, no hay plan divino que vaya del mo- ner una transformación cada vez más eficaz, no puede ser creado de
no al hombre -siempre en retraso-, aún cuando bienvenida la auto- la nada sólo como efecto de la acción del medio.
crítica, la Iglesia acepta la teoría de la evolución para poner en su En,razón de ello, todos los organismos capaces de tener algún tipo
cúspide al hombre como rey de la creación, tratándose su aparición de percepción del mundo que los rodea, para sobrevivir, poseen ya
de vina eventualidad más de una mutación que en lo azaroso de sus la posibilidad de interpretar y ordenar la información antes de acce-
vicisitudes bien podría haber conducido hacia otra parte. der a ella. Cuando estas capacidades son instintivas, innatas, y se pro-
A modo de ejemplo, para que se pueda apreciar en toda su dimen- duce un desajuste entre las posibilidades de supervivencia y la reali-
sión esta teoría y el salto que acarrea para nuestro pensamiento, tra- dad a la cual hay que enfrentarse, no hay modo de librar la batalla:
temos de imaginar lo siguiente: Supongamos que la humanidad es- el individuo sucumbe, solo o con su especie, y solamente sobreviven
tuviera al borde de sü desaparición en razón de que un ruido muy aquellos que ya poseían, aún cuando fuera de modo rudimentario,
fuerte, de carácter inédito, destruyera los cerebros de quienes lo pa- las herramientas necesarias para las nuevas condiciones.
decen. Es indudable que los sordos no serían puestos en riesgo, y Desde esta perspectiva la afirmación basal del freudismo respecto
que una vez desaparecidos todos los oyentes, sólo aquéllos podrían de la endeblez de los montantes adaptativos en el hombre nó en-
continuar viviendo, reproduciéndose y rearmando colonias huma- cuentra resolución en esa ficción que la acompaña, la cual sostiene
nas capaces de conservar la especie. Esta, de todos modos, habría que la cría humana debería sú supervivencia a la realización de uña
mutado. Sería una especie a la cual le faltaría un sentido, y en la cual "prueba de realidad" consistente en acciones de tanteo sobre el
otras cualidades se desarrollarían con carácter compensatorio; pero, mundo, tendientes a diferenciar entre la representacióri 'investida,
además, si eventualmente, del nacimiento de dos sordos naciera un deseante, y el objeto. :
niño en el cual algún gen recesivo pudiera seguir produciendo la au- La humanidad no hubiera subsistido si la "la cosa del mundo" ca-
dición, el sonido mortífero se encargaría de que no dure demasiado paz de satisfacer la necesidad tuviera que ser reconocida por accio-
sin que, por otra parte, se pudieran detectar las causas de su muerte. nes de ensayo y error, si cada individuo hubiera debido,?£n principio,
El ser sordo constituiría una indudable ventaja para adaptarse a las realizar por sí mismo todas las pruebas que garantizaran sü supervi-
nuevas condiciones, sin que ello representara, necesariamente, un vencia. La cuestión acerca de cómo implementaf entonces un cono-
escalón más en la perfección evolucionista. Se tomaría otra direc- cimiento de la realidad, incluso de qué manera el psiqüismó es Capaz
ción, cuyos alcances serían imposibles de predecir porque una vez de someterse al principio de realidad una vez que el ineorícienté en-
lanzada en un cierto sentido, su dinámica sólo sería predictible des- tra en pugna para lograr su objetivo de descarga inmediata, o acerca
de un nuevo ordenamiento, y la cultura misma tomaría otro sesgo: de qué relación guardáoste conocimiento Con los primeros esque-
no sólo la música perdería todo sentido, sino que gran parte de las mas de acción y bajo qué premisas se resuelve el pasaje a modos fe-
comunicaciones regidas por la transmisión de sonido serían archiva- presentacionales que anteceden a la acción eficiente en el mundo,

40 41
no tiene una respuesta aún satisfactoria desde el psicoanálisis, y el in- que ocupa el otro humano en la supervivencia de la cría y en la ins-
natismo que intenta sostener la supervivencia en la existencia dé una tauración de esa "prueba de realidad" que no puede ser realizada, de
pulsión de vida concebida corno prolongación directa de la'biología inicio^ sino por, aquel que tiene a cargo la conservación con vida de
en la vida representacional, ha cumplido la función qué todas las hi- la cría. . •
pótesis adventicias tienen en nuestro campo: llenar el terreno de ma- En este sentido, el salto de la naturaleza a la vida representacional
leza que torna cada vez más dificultoso el desbroce conceptual. que lleva a concebir al yo como provisto de un deseo originario de
.Sabemos de los intentos de ver al bebé como una especie de Ro- autoconservación constituye sólo una ilusión retrospectiva, una teo-
binson Crusoe autoengendrándose a partir de sus propias posibilida- ría de carácter "robinsoniano", en razón de que la conservación en
des; nada, ni desde el punto de vista biológico, ni representacional, los orígenes no tiene nada de "auto": incluye al cachorro humano co-
permite sostener tal alternativa. Intentemos, por otra parte, trasladar mo ser de naturaleza -naturaleza que, en sí misma, sólo tiende a su
a Robinson Crusoe a la realidad humana cotidiana: ¿sería posible permanencia sin que esto implique ningún tipo de intencionalidad,
concebir a los homeless como una suerte de Robinson Crusoe del pre- ningún tipo de "conciencia intencional", si nos plantamos en una
sente, teniendo eri cuenta la proeza'que implica sobrevivir luego que posición que se abstenga de concebir a la naturaleza como provista
la marea económica ha arrojado a alguien del otro lado? Cuánta in- de "alma", habitada por algo del orden de lo divino-, con alguien
teligencia, cuánta picardía y conocimiento de ciertas legalidades son provisto de intencionalidad, capaz de establecer "acciones con arre-
necesarios para sobrevivir en las calles, que no constituyen precisa- glo a metas", y de representarse el presente y el futuro, otorgándole
mente una isla pródiga. sentido desde un pasado en el cual la libido ocupa un lugar central.
Porque Robinson, en su isla o en Buenos Aires, no hubiera sobre- Pero la presencia del adulto; como presencia constitutiva del psi-
vivido sin conocimientos previos que permitan diferenciar, en un ta- quismo infantil, debe, llevar nos a evaluar, por otra parte, que la inten-
cho de basura, lo que es comestible de aquello que no lo es. Consti- cionalidad autoconservativa, en razón de la disparidad esencial de
tuidos estos conocimientos, a su vez, bajo modos no sólo prácticos si- estructuras y posibilidades, pone en juego el inconciente de quien
no ideológicos e históricos, ya que no podemos desconocer el hecho ejerce las funciones. Inconciente que si bien implica aspectos sexua-
de que Robinson era un hombre criado en sociedad, y por una socie- les, tanto pulsionales como, edí picos, acarrea consigo los modos de
dad con sus particularidades ideológicas, enclavada en un tiempo representarse la supervivencia -atravesado el narcisismo del adulto
concreto -no era sólo un hombre "de la cultura"-, a tal punto que no tanto por la historia edípica singular, como por los modos más gene-
tuvo mejor idea, cuando vio a otro ser humano, que convertirlo en rales, sodalmente adquiridos, de representarse el propio ser en el
su sirviente. La supervivencia en condiciones extremas requiere una mundo.
dosis muy importante de inteligencia aprendida, de conocimiento El adulto que parásita sexual y simbólicamente al recién nacido ge-
organizado si no de las condiciones nuevas, de los métodos para en- nera mediante esta intervención -en el sentido estricto del término,
frentarse a ellas: el ensayo está precedido siempre de una hipótesis. esto es que interviene como un "inter"entre el cachorro humano en
Que el conocimiento hipotético que precede a la acción sea patri- vías de constitución y su ser de naturaleza-las condiciones de consti-
monio del sujeto o de algún otro ser humano que lo toma a cargo tución de un mundo representacional que no se agota en la resolu-
disminuye la probabilidad de error que llevaría al fracaso -en este ca- ción de las tensiones biológicas, sino que da también curso a los fan-
so a la muerte. Las impasses a la cual conducen tanto la posición ori- tasmas sexuales y de supervivencia, autqconservativos en el sentido
ginaria del psicoanálisis respecto a la prueba de realidad como el in- humano, social del término, realizando así el movimiento que va des-
natismo que la sucede coexisten con otra corriente, marginal en la de un principio, de realidad tendiente a la conservación con vida, a
obra freudiana pero fundamental para salir del encierro, la cual la transmisión de un conjunto de valores, representaciones del mun-
plantea, .desde otra perspectiva, que la debilidad de los montantes do; lugar de constitución de la ideología que sostiene en su núcleo un
adaptativos innatos da ingreso, y pone en primer plano, la función "principio de realidad" como realidad humana, singular, histórica:

42 43
Decir, a esta altura de la historia, qué en estas articulaciones de sen- conservativa. Por eso el niño Neanderthal tenía objetos Cromagnon
tido el lenguaje tiene un papel 'central; es tan verdadero como banal. en la sepultura... Tal vez sus padres habían querido dotarlo de algo
Porque la cuestión está no en el lenguaje como articuladúr general, que no poseían, pero que constituía parte de los ideales de su épo-
sino en los ensamblajes discursivos que posibilitan el atrapamiento y ca: "En el otro mundo, tal vez, logre ser un Cromagnon..."
la construcción de una realidad que sería literalmente "impensable"
si fio hubiera un código desde el cual otorgarle permanencia y den-
sidad simbólica. José Saramago construye, al respecto, en su libro El
año de 1993, una parábola sobre la represión y el poder al dar cuen-
ta, dé modo poético y terrible, de una sociedad en la cual los domi-
nados ya no tienen nada que decir porque no hay palabras para opo-
nerse a un poder rto-discursivo: "Una vez más el imposible quedarse
o la simple memoria de haber sido... Así mirar apartado la propia
sombra con ojos invisibles y sonreír por ello mientras la gente per-
pleja busca donde nada hay..."
Estas articulaciones discursivas, que dan una organización al mun-
do, generan el cañamazo de toda experiencia. No se trata de afirmar,
de modo idealista, que la experiencia no exista sin lenguaje, sino que
sin él es imposible situarla, organizaría, darle sentido: de ahí que la
inmersión del niño en el mundo de los símbolos no se realice inge-
nuamente: no hay "tabula rasa" en razón de que el adulto que tiene
a su cargo los cuidados precoces tiene su propia organización simbó-
lica de la experiencia. Y ésta está atravesada por la experiencia singu-
lar de cada uno, pero imbricada también en la experiencia histórica
del grupo social de pertenencia, sus traumatismos y fantasmas.
Es en ese Sentido que podríamos afirmar que los seres humanos
pueden transmitir la experiencia de la especie, no de modo genéti-
co, y que el lamarckismo, derrotado en la biología, encuentra un lu-
gar eri los procesos de intercambio y transmisión simbólica; A condi-
ción, por supuesto, de tomar en cuenta que rio es la adaptación en
sí misma, natural o biológica lo qué se trarisrriitc, sino los rasgos ins-
criptos en la cultura, las formas de resolución imaginaria, simbólica,
que la acompañan. -' - • •
Junto a los modos de representar el mundo para sobrevivir en él,
los adultos inscriben en los niños sus temores y fantasmas, su "neu-
rosis" y sus anhelos, y la prueba de realidad toma u n carácter radical-
mente distinto a aquel que lleva a reconocer en el pecho el recipien- 1
Gould, Stephen Jay: de este autor, profesor de Paleontología de la Universidad de Har-
te de la leche con la cual nutrirse.
vard, se pueden consultar, entre otras obras: Dientes de gallina y dedos de caballo, E d . Her-
La realidad es realidad, entonces, no sólo presenté sino anhelada, mann Blume, Madrid, 1984; La vida maravillosa (1989), Ocho cerditos (1994) y El pulgar del
fantaseada y codiciada, añorada o perdida, nunca puramente auto- panda (1994), los 3 publicados por E d . Crítica, Barcelona.

44 45
CAPÍTULO V I

NORMA, AUTORIDAD Y LEY


BASES PARA LA REDIFINICIÓN DE UNA LEGALIDAD
EN PSICOANÁLISIS

Si el imperativo kantiano que propone que actuemos de tal modo


que nuestra acción pueda ser elevada a rango de ley universal fuera
dominante hoy en el conjunto de nuestra sociedad, es indudable que
el eje.temático alrededor, del cual se estructura la pregunta acerca de
la ley del padre sólo implicaría cuestiones teóricas o psicopatológi-
cas. Pero ello no es así, lo cual nos confronta a una urgencia: redefi-
nir los términos que nos permitan,; al menos, pensar sobre qué prer
misas se puede establecer un debate respecto a las condiciones de la
ética no sólo en nuestra, devastada sociedad argentina sino,en el
mundo. Y en este debate el psicoanálisis tiene algo que decir, a con-
dición de que no se limite a repetir lo que de obsoleto ha acumula-
do durante más de cien años.
Debate pendiente desde mediados del siglo XX, cuando estalló la
cómoda división entre civilización y barbarie y la maquinaria nazi
primero y la energía nuclear desplegada como aniquilación sobre
millones de hombres después, puso de manifiesto que la civilización
podía estar al servicio de la barbarie, o al menos, que el ideal de pro-
greso: que acompañaba el concepto de civilización estallaba y dejaba
entrever que la civilización de unos puede bien ser la regresión a la
barbarie de otros. .•
La idea extendida en i psicoanálisis de que los seres humanos ño
pueden cometer crímenes sin que su conciencia moral les demande
de uno u otro modo un pago, o incluso él maravilloso análisis de Ras-
kolnicof que despliégala hipótesis de que todo crimen planeado es

:
"Norma, autoridad y ley. Bases para la re definición de una legalidad en psicoanálisis",
s
Bleichmar, S., revista Actualidad Psicológica, N 303, Buenos Aires, Noviembre 2002.

47
precedido por algún tipo de culpa inconciente que debe ser expia- formas de inmoralidad reinantes que se han convertido en acciones
da, pusieron de relieve no un modo de ejercicio universal de la cul- cotidianas y cuyo rehusamiento corre el riesgo de ponernos en aque-
pabilidad sino la premisa universal de que la culpa surge en los seres lla posición de moralistas tan temida por Sócrates?
humanos cuando se sienten responsables de destruir el universo de Un analista se ve sometido a una situación que lo paraliza absolu-
objetos que aman, aquel que tienen inscripto como plausible de ser tamente, no sólo por el cúmulo de sentimientos encontrados que
respetado por los mandamientos. ella le produce sino por la ausencia de antecedentes que le permitan
Y cuando una parte de la sociedad -que tiene la particularidad de definir cuál es la acción acertada: Una paciente le paga con pataco-
estar en el dominio del poder- entra en un circuito enloquecido de nes, los cuales son aceptados en razón de que da por descontado que
autosubsistencia despojando al resto dé los seres húmanos dé la ca- este es el "dinero" en el cual ella misma recibe su salario. Un.tiempo
tegoría de semejante y fracturando internamente hasta la desintegra- después se entera que la mujer cobra en pesos y los cambia por pa-
ción, las formas de moralidad que rigen todo contrato social más allá tacones para obtener, de este modo, una ganancia que le significa
de la letra escrita, sólo la recomposición de la relación entre ley y una reducción del pago que efectúa; al analista el hecho no le impli-
moral evita la descomposición de toda posibilidad de pauta que per- ca un desmedro económico pero sí moral, en razón de que se siente
mita que la vida se despliegue en el marco de garantías que eviten estafado por su paciente, y toda la contratransferencia queda teñida
que el mundo devenga, real o imaginariamente, una selva. Porque el por este hecho que siente paradójicamente no delictivo pero sí in-
incremento de la paranoia colectiva es correlativa a la ausencia de moral. ¿Cuáles son los límites de la interpretación y cuáles los de una
premisa universal de una ley que regule las acciones, y que permita intervención que puede ser sentida por el otro romo del orden de la
que el imperativo categórico del superyo que se rige por la existen- intersubjetividad, determinada sólo por intereses contrapuestos?
cia del deseo dé paso al imperativo hipotético que permite que un • El contrato analítico no tiene letra chica; y es tal vez uno de los po-,
ser humano sepa que si realiza ciertas acciones será premiado y que eos espacios que quedan en nuestra sociedad que dan cuenta de la
si ejerce otras será castigado; Lo cual es la base de todo bienestar y existencia del valor de la palabra. Es un privilegio para los analistas
reaseguro futuro. - í ¡ , la existencia de estos nichos, repliegues del siglo XX, que dan cuen-
El ideal de Sócrates era una polis en la cual ño hubiera necesidad ta de que aún en condiciones de tal desintegración social y ética exis-
de ser moralista. Pero quién se atrevería hoy a renunciar al moralis- ten seres humanos que pueden regir sus acciones por contratos que
mo, sabiendo que la fuerte presencia subjetiva de un contenido mo- no están firmados ante terceros, sino regidos por una ley que es la re-
ral es característica de una época en la cual se torna evidente la dis- cuperación del contrato social en los términos clásicos: cada/uno de
crepancia entre los valores de carácter universal -como enterrar a los los participantes define sus derechos y obligaciones con la confianza
muertos- y los valores políticos -como la prohibición de hacerlo legis- básica de que el otro no alterará tales términos. Pero,esto se mantie-
lada por Creonte- y en la cual los sujetos más éticos se ven obligados ne en ¡el marco, de una caída de transferencia en sentido ampliado,
a contraponer la moral universal a la forma acuñada de moral polí- de confiabihdad en el saber y la ética del estamento dedicado a las
tica -en el sentido más amplio del término, como conjunto legislan- prácticas de la salud, y se sostiene, diariamente, trabajosamente, a
te que rige la acción. V partir de las acciones morales que realizamos.
Y, sin embargo, sabiendo que nuestra práctica deviene ética preci- ¿Cuál es la norma? ¿Cómo sé lo que tengo que hacer en estas cir-
samente por la abstinencia de enjuiciamiento moral, por la acogida cunstancias? Me pregunta un paciente que habiendo faltado reitera-
benevolente respecto al decir y hacer del otro, por la puesta en sus- damente a sesión no anticipa su ausencia ni se ve obligado a discul-
penso de toda disputa respecto a las formas de resolución dé la vida parse por haberme dejado esperando. Trato de explicarle que el co-
práctica, ¿cuáles son los límites en los cuales nos vemos obligados a nocimiento de la ley es una forma de eludir su propia decisión res-
redcfinir los términos en los que nuestra acción puede desplegarse pecto a qué acciones son válidas hacia el semejante, pero en una so-
sin sentirnos víctimas en ciertos casos o cómplices en otros, de las ciedad en la cual toda legislación ha sido arrasada por intereses sec-

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tonales, él me insiste en la necesidad de tener una legislación clara junto, sus alcances abarcan a la totalidad de los descendientes, por lo
qué determine nuestras acciones. cual funda una moral universal. Eri cuarto lugar, la moral surge de la
historia, no de la voluntad divina, de manera que su trascendencia
La ley pública y la oscilación subjetiva de lo privado no está dada por el abrochamiento natural a la condición humana,
sino a un devenir necesario pero no por ello prefijado. Por último,
Durante los últimos años los analistas; a partir de la impronta del la moral surge ligada al deseo pero no al servicio de su realización
estructUralismo, hemos escogido una perspectiva en la cual la Ley - omnímoda sino a su acotamiento, estableciéndose no contra una ley
con mayúscula, trascendentalizadá su función- ocupa un lugar cen- preexistente sino contra una norma tiránica: el padre de la horda
tral en el proceso de estructuración psíquica. Los textos freudianos ejerce, paradójicamente, una ley que no es del orden del imperativo
avalan'esta perspectiva: Tótem y tabú, El malestar en la cultura, n ó sólo categórico kantiano; su conducta no puede ser tomada como norma
dan cuenta de una forma de concebir la constitución del superyo a universal, porque si esto ocurriera los hombres se matarían entre sí.
partir de una legalidad que trasciende al sujeto sino que antecede in- ¿Cuál es el gran obstáculo, sin embargo, que tiene esta teorización
cluso su nacimiento. La ley fretidiana tiene dos orígenes: por una del origen universal de la moral y que Lacan recupera para definir la
parte el mito del parricidio originario, por otra, el carácter de un im- función del Nombre del Padre? El haber anudado estos universales
perativo que habiendo sido hipotético deviene categórico en razón a un tipo de sociedad históricamente en tránsito, con efectos que co-
no sólo de que el deseo está ya realizado en el inconciente sino que nocemos y se ejercen en nuestra práctica y la hacen bascular del la-
ha sido efectuado en el pasado. No se trata meramente del deseo de do de lo más reaccionario del pensamiento contemporáneo.
parricidio -el hecho de que el superyo hunda sus raíces en el ello lo Sabemos que es inevitable que nuestra teoría se vaya llenando, a lo
que determina la inevitabilidad del castigo que el superyo infringe al largo del tiempo, de remanentes ideológicos entretejidos en el inte-
sujeto- sino de su realización histórica factual, arcaica, transmitida fi- rior de los paradigmas que pretendemos construir: a esto alude La-
logenéticamente. planche cuando señala la diferencia entre "mitos" y. "teorías" en psi-
La filogénesis sólo puede ser concebida hoy como transmisión cul- coanálisis. Inevitablemente, en la medida en que la práctica psicoa-
tural: el lamarckismo ha sido derrotado por la genética y no hay po- nalítica se establece eri el marco de los fantasmas y decires de quie-
sibilidad de transmisión de la experiencia por inscripción en el ADN. nes la practican -de uno y otro lado del diván- sus enunciados se ven
Sin embargo, sabemos que lo que fue experiencia en una generación impregnados por los modos históricos de producción de subjetivi-
bien puede devenir fantasma en la siguiente, é n razón de que no hay dad de los seres humanos que la nutren.
experiencia pura, y que lo vivido sólo puede ser capturado por el sis- La teorización de Freud aludía a la apropiación de las mujeres de
tema representacional que sostiene al sujeto. Sin embargo, el ban- la horda por parte del padre, y en tal sentido es curioso que se haya
quete totémicO como mito fundacional tiene sus virtudes y plantea escamoteado en los desarrollos post-freudianos el hecho de que la
un obstáculo. En primer lugar, y como virtud, señalemos que da prohibición del incesto como origen de la moral comienza por la in-
cuenta de que es imposible la constitución de toda moral sino como terdicción respecto a la transgresión:del padre y no por el deseo del
referencia al otro: es el hecho de haber asesinado al padre, de haber hijo. Y ello en razón dé que, en su propio pensamiento, la función
producido un daño a otro significativo, lo que funda la culpa colec ; de prohibición del Edipo quedó siempre como interdicción de la cir-
tiva. En segundo lugar, este mito del asesinato primordial abre la dis- culación sexual entre la madre y el niño por parte del padre y el su-
cordancia entre el deseo y su realización -como dijera Thomas Mann peryo como su residuo, de rrianera que la antecedencia del adulto
en su Moisés, príncipe de Egipto al aludir al asesinato que se supone el respecto al deseo por la generación siguiente, sufre un giro de cien-
líder cometiera en su juventud: "Supo que si matar era hermoso ha- to ochenta grados y desde el endogenismo con el cual el complejo
1
ber matado era terrible, y por eso debía estar prohibido..." . En ter- de Edipo es subsumido lo que se prohibe es el deseo infantil, y no su
cer lugar, dado que el crimen fue cometido por la horda en su con- motor último: el deseo del adulto sobre el cuerpo del niño.
50 51
Quisiera a esta altura subrayar que he dicho "adulto" y no "madre", no tendría necesariamente que provenir de minorías que defienden
poniendo de relieve hasta qué punto el estructuralismo ha hecho ta- hoy sus derechos reproductivos: ¿por cuánto tiempo más, una vez
bla rasa con el inconciente en función de la articulación de las fun- que ha estallado la relación coito/engendramiento a nivel de lo real
ciones en la estructura: la madre es narcisista, el padre es ley, el hijo y la necesaria diferencia anatómica que sostuvo a la humanidad has-
debe des-sujetarse del deseo de la madre para ser atravesado por la ta el presente en su función reproductiva se perfila como un elemen-
ley del padre, la metáfora fundante es paterna... La rivalidad del pa- to que podría quedar reducido auna de las formas posibles del pla-
dre ha desaparecido en su función de legislador... El superyo mater- cer?
no se ha diluido en el narcisismo de la madre... El fantasma homo- , Y bien, todo este desarrollo para señalar que la homologación entre
sexual del padre ha sucumbido a su función de transmisor de una Ley y Padre no sólo es ideológicamente infeliz sino teóricamente insostenible, y
Ley de la cual es portador... El deseo de la madre por el hombre pa- que la necesaria fundón de pautadón que regula el goce no puede quedar so-
recería agotarse en el placer con que satura la falta en el hijo -de ma- metida a la forma histórica -discutible, por otra parte- con la que fue acuña-
nera tal que la madre ha anulado todo goce sexual en un deseo de da en su época, sino liberada en su universalidad constitutiva de la instan-
hijo que si no le puede brindar el placer orgásrnico al menos le pue- áa moral y puesta a drcular en aras no sólo de evitar el bochorno de quedar
de permitir la completad de la cual la castración la priva... ¿No hay ligado a lo más reacdonario del siglo XX sino también de evitar sus conse-
un retorno acá de la teoría sexual infantil de una madre asexuada cuendas en la clínica.
que renuncia a todo goce genital por la completud narcisista que el
hijo ofrece? Parecería que, al límite, la función del padre no es Hasta acá nuestro primer punto. Lo cual nos permite desarrollar
arrancar a la madre de su situación recuperadamente virginal y, co- el segundo aspecto: las consecuencias clínicas de la homologación
mo efecto de ello, en una mezcla extraña de amor al hijo y rivalidad entre ley y padre.
impedirle que se apropie del niño. El padre ha devenido Espíritu Sabemos que no es sino efecto de una vulgarización de una teoría
Santo, no ya hombre... cuyas complejidades y riquezas no podemos desconocer el hecho
Es indudable que la prohibición de intercambio do goce entre el que los analistas, y én particular los analistas que ejercen su práctica
niño y el adulto toma en Lacan este sesgo que culmina en la deno- con niños, hayan llegado a esta superposición de graves consecuen-
minación de "Nombre del Padre", como efecto del modo.con el cual cias en la práctica que consiste en confundir al padre real con la fun-
se ejerce tal interceptación, tal implementación de la ley edípica, en ción paterna. Hemos visto madres debatirse en su deseo de desatra-
cierta época de cierta sociedad: se trata de la familia patriarcal bur- par al hijo de la posesividad de un padre perverso o de la crueldad
guesa de Occidente. El afán universalista comenzado por Levi de un padre rivalizante, a partir de considerar que todo gesto que
Strauss y retomado por Lacan naufraga acá por la subordinación fi- implique este movimiento de enfrentamiento con el hombre da
losóficamente hegelianay políticamente colonial con la cual se con- cuenta de su falicismo o de su imposibilidad de tolerar una ley que
sidera, desde el etnocentrismo que toma a la Francia de las Luces co- las atraviese. Estos enunciados paralizantes'ó' acusatorios! producidos
mo la culminación de la Historia de la Humanidad, modelo univer- en algunos casos por el conocimiento del psicoanálisis o en otros por
sal de lo humano. Se podría llamar, en otras épocas históricas, o den- ta intervención ejercida en el marco de una consulta, han teñido co-
tro de otros ordenamientos ideológico-representacionales, y con el mo efecto, paradójicamente, la inducción a un sometimiento que no
mismo grado de arbitrariedad, a la ley que descaptura al niño del opera sino, precisamente, como anulación de toda ley que pretenda
adulto y lo lanza a la circulación "metáfora del Jefe Tribal", o inclu- poner coto al deseo de alguien qué ejerce arbitrariamente el anuda-
so, "Enunciado de la Amazona Mayor"; en estos casos, claramente, el miento del hijo a su propio goce. . ;
tercero es legislante, y si se adujera que la función del padre es dife- El malentendido parte de concebir a la madre como Sujeto del de-
rente en razón de que el niño proviene del cuerpo de la madre y es seo narcisista y al padre como puro sujeto de la ley, dejando afuera
ésta la que podría reintegrar su producto, la respuesta sería rápida y el inconciente paren tal, la presencia en el adulto hombre o mujer de,
52 53
deseos incestuosos, mortíferos, de rivalidades;cruzadas y homosexua- propuesta alternativa sé ven convocados a afirmar que es así, que lo
lidades encubiertas, sometimientos masoquistas o intentos de domi- que necesita la Patria es un padre fuerte.
nio sádico, en fin...: todo lo que sabemos que los seres humanos Es acá'donde la implicación subjetiva y la ley se articulan para vol-
guardan sea en lo más recóndito de sí mismos -como hubiera afirma- ver a poner en escena el imperativo kantiano. Un contrato nuevo, un
do Freud--o en superficie. Más de treinta años de ejercicio de una nuevo modo de recomponer la sociedad, no puede producirse sólo
práctica atravesada por un estructuralismo raso han dejado en noso- sobre la base de la confianza en la Ley sino a partir de la resignifica-
tros ya suficiente experiencia para saber que detrás de la queja por ción que cada sujeto tiene de su relación al otro, de la recomposición
la no puesta de límites a un niño bien puede anidar la envidia hacia del campo del semejante. En esto el psicoanálisis debe volver a la
una madre o un padre generosos, la desconfianza por la circulación cuestión de base: su función no Consiste en definir el origen de la
exogámica de una hija o el horror por el crecimiento de un hijo que norma, sino el impacto subjetivo de la misma. Y si la ley de prohibi-
quiere elegir su propio camino y ejercer su sexualidad genital, e in- ción del incesto está en la base misma de la moral, es porque en ella
cluso el temor a la homosexualidad que retorna en un padre cuyo hi- se juega algo del orden de la renuncia, por amor, a la captura del
j o se niega a una iniciación precoz con el cuerpo alquilado de una otro indefenso, del otro Sometido, del otro dependiente, de la rup-
mujer, e incluso la increpación a la madre de que su negativa a asu- tura del circuito que apropia al más débil en el goce de quien posee
mirla complicidad en tal situación esconde un deseo de castrar al hi- el poder y el saber, y tiene, en esta asimetría que constituye la premi-
jo o de evitar, por celos, que conozca a una mujer que la desplace. sa misma de la humanización, la responsabilidad de transformar es-
3
En este caso la supuesta ley del padre es, evidentemente, coartada. te poder y saber en condición de vida del otro.
Y sin embargo, no ha sido fácil para los analistas de niños sustraerse Si el conocimiento del origen de la moral es del orden de la filoso-
a la fascinación ejercida por una mezcla de estructuralismo y pater- fía de la ética, de la antropología, de la ciencia política, y en él nos
nalismo que en nuestra sociedad argentina toma formas autoritarias apoyamos para comprender los universales que rigen la vida huma-
y demoledoras de toda legalidad. Es acá donde autoridad y ley deben ser na, es indudable que nuestra práctica se determina por las formas
claramente diferenciadas, diferencia que no se ejerce con claridad sufi- con las cuales éstas leyes quedan inscriptas, por los niveles de eonflic--
ciente y que toma ribetes inmorales cuando se enuncia, en las condi- to que producen en el sujeto y por el sufrimiento moral que las re-
ciones que nos toca vivir, que es la ausencia de padre la responsable nuncias a sus propios deseos le imponen. Pero no podemos dejar de
de los niveles de corrupción e inmoralidad que nos atraviesa, que es tener en cuenta que en este momento de nuestra historia, una de las
la ausencia de padre lo que está en la base misma de la delincuencia mayores fuentes de sufrimiento no radica en la cuota que cada suje-
juvenil e infantil, que es la falta de padre lo que produce los niveles to paga por incluirse en la comunidad humana, tal como lo definie-
de desintegración de la sociedad argentina. ra Freud en El malestar en la cultura, sino por la disparidad con la cual
Ylo que en ciertos casos es enunciado que se sostiene en la com- el goce de algunos impone un sufrimiento mayor a otros. Si la renun-
plejidad de una propuesta que formula que la ley del padre no pue- cia al goce no estuviera atravesada por este nivel de sufrimiento, no
de concebirse sino como sujetamiento del padre mismo auna ley de nos sentiríamos convocados, aquellos que aún creemos en la recom-
la cual es portador pero no amo, en otros la convocatoria al padre to- pensa del superyo, a devenir moralistas en el sentido retomado ante-
ma el carácter de lo concreto, y se coloca la causalidad en la falta de - riormente: Porque d é l o que sé trata es, en última instancia, no sólo
autoridad apelando al ejercicio de una arbitrariedad que no es sino del reconocimiento del otro por el accionar en función del bien co-
2
perversión de la leyy ejercicio despótico del poder. De todos mo- mún como fuente mayor de satisfacción en la integración social, ni
dos, el mensaje llega a la comunidad en los términos que puede ser tampoco de la aprobación solitaria de la instancia heredada que,
escuchado, produciendo en algunos casos el desprecio de los secto- afortunadamente, sobrevive en la intimidad del encuentro con el
res más lúcidos y en otros la adhesión de quienes atravesados por el otro originario, sino de crear las condiciones de una legalidad que
pensamiento mágico y la nostalgia del orden aniquilante de toda nos permita, como sujetos, convocarnos en esa articulación qué ga-

54 55
rantice nuestra pertenencia a lo que de un modo tal vez un tanto CAPÍTULO V I I
anacrónico para las circunstancias pero válido a lo largo de la histo-
ria, seguimos considerando como del orden de la ética que nos sos-
tiene en el respeto por la condición humana.

TIEMPOS DIFÍCILES
L A IDENTIFICACIÓN EN LA ADOLESCENCIA

Qué resta de la adolescencia como período, en el cual ya han cul-


minado las tareas de la infancia y se abre un intervalo hacia la adul-
tez, constituye un interrogante no sólo retórico o de interés socioló-
gico. La posibilidad de esbozar una respuesta se abre hacia la explo-
ración de las condiciones con las cuales abordar la problemática de
la identidad y de la perspectiva futura en esta sociedad que no sólo
se despliega hoy ante nosotros sino que nos envuelve y nos atraviesa,
en razón de que la dureza de los tiempos no ofrece la calma necesa-
ria para que nuestra distancia los capture desde afuera, sin,que ello
implique, necesariamente, que la objetividad se pierda por este atra-
vesamiento. Y me atrevería incluso a decir que, en tiempos de ester-
tor histórico, cuando grandes sufrimientos atrapan la cotidianeidad
1
Es curioso este asesinato atribuido a quien tuviera a cargo dar la ley de Dios al pueblo de los actores, no es posible objetividad sin implicación, y el entomó-
j u d í o . U n a vez más, parecería que es imposible otorgar la ley sin haber pasado uno mis-
mo por el pecado, aún cuando esta ley sea posterior al mismo, ya que Moisés puede ser
logo psicoanalítico o social corre el riesgo de perderse en su especu-
enjuiciado por la ley egipcia sin que exista aún la prohibición divina. lación si la distancia que genera respecto al objeto es de tal tipo.que
la realidad se torne borrosa. ...... .,, ?
í
Curiosamente surgen voces del ambiente psicoanalítico que plantean que la delincuen- En razón de ello es que no hablaré del estallido de la perspectiva
cia infantil es efecto de la ausencia de padre -apelando nuevamente al viejo argumento identificante de la adolescencia en Samoa, ni. tampoco,en París o
de lá desintegración familiar c ó m o origen de todos los males infantiles-, dejando de lado
Nueva York,, no aludiré a ningún tipo de globalización que declame
que esta ausencia misma es efecto de la descomposición de la sociedad argentina, y elu-
diendo el hecho de que lo que sobra en las villas y sectores marginales son policías co^ de manera abstracta sobre la sociedad arrojada a lacra del vacío, si-
rruptos que ejercen su autoridad y operan allí como padres tiránicos que organizan gru- no que me abocaré simplemente a entrelazar algunas categorías ge-
pos de niños que son aniquilados diariamente desde el punto de vista civil y biológico. nerales respecto al concepto de identificación y a la noción de ado-
lescencia, con los efectos que las condiciones históricas de esta re-
° Esto permite comprender por qué la ley debe ser profundamente severa con quienes
gión del mundo imponen para su constitución.; , r
debiendo ejercer la función de maestros; guías 6 protectores morales o físicos de los ni-
ños, hacen usufructo de ella al servicio de Su propio placer. Pero no deja, por otra parte,
Conocemos la adolescencia como categoría que alude, desde el
de marcar que las relaciones de asimetría implican una responsabilidad y una obligación
para los poderosos, y que su no asunción es del orden de la inmoralidad aun cuando se * "Tiempos difíciles. L a identificación en la adolescencia", Bleichmar, 5., revista Encru-
escude en el Derecho Internacional o Civil de un país. cijada.?, UBA, Año 2, N" 15, Buenos Aires, Enero de 2002.

56 57
punto de vista del proceso de constitución psíquica, al tiempo en el sexual, cuyo estallido implicaba un enfrentamiento -lo cual es siem-
cual se despliegan los modos de definición qué llevan a la asunción pre, en última instancia, del orden del enlace-, actualmente las pau-
más o menos estable de la identidad sexual y a la recomposición de tas de las generaciones anteriores no interesan, ni siquiera como
las formas de la identificación, las cuales se desanudan de aquellas frente de oposición,¡y se genera una nueva asimetría, en este caso
propuestas originarias que marcaron las líneas que articulan las rela- sincrónica, entre esas figuras mediáticas cuyo ascendiente forma opi-
ciones constitutivas enlazadas a los adultos significativos de la prime- nión y quienes deben acceder a la identificación sexual estable. De
ra infancia -que cada vez más debemos ser cuidadosos de no diluir ahí también la importancia de los reality shows, que constituyen un
en la de progenitores- para abrirse a modelos intergeneracionales o modode ensayo virtual pero no ficcional -al menos en el imaginario
de recomposición de los ideales én u n procesó simbólico más desen- colectivo-en cuya discusión se enfrascan los adolescentes y jóvenes
carnado de los vínculos primarios. barajando opciones y posibilidades, proyectando y asimilando mo-
Desde esta perspectiva, la adolescencia es un tiempo abierto a la dos de respuesta ante las tareas propuestas, las cuales siempre se de-
resignificación y a la producción de dos tipos de procesos de recom- finen por el modo de resolución de los conflictos intersubjetivos.
posición psíquica: aquellos que determinan los modos de concre- Respecto a aquello que atañe a la descoristrucción de significacio-
ción de las tareas vinculadas a la sexualidad, por una parte, y los que nes y a la recomposición de valores -vale decir, a la asunción metabó-
remiten a la desconstrucción de las propuestas originarias y a la re- lica de,enunciados que fueron aceptados o rechazados en la infancia
formulación de ideales que luego encontrarán destinó en la juven- por su proveniencia del adulto significativo- se presenta con mayor
tud temprana y en la adultez definitiva. complejidad que en otras épocas, en razón de que la historia misma
Respecto a las tareas vinculadas a la sexualidad, es indudable que ha devastado significaciones operantes hasta hace pocos años, y las
hay cambios, y que la dirección no se avizora aún si bien algunas generaciones que tienen a su cargo el completamiento de la crianza
transformaciones son evidentes. Por una parte -me limitaré a Occi- de quienes vendrán a relevarlos én el proceso reproductivo y social
dente y a aquellos sectores que atravesaron la modernidad- han cam- se ven despojadas ya no de certezas sino de propuestas mínimas a
biado las pautas de iniciación sexual. Al eclipsársela reificación de la ofrecer.
virginidad, mientras las niñas se encaminan alegremente a sus pri- Esto es evidente, en primer plano, en lo que hace a la familia y a
meras relaciones, que consideran un rito iniciático de la femineidad, la elección de profesión. Las significaciones que estructuran repre-
los varones se confrontan a la exigencia de masculinidad y potencia ;
sentaciones del mundo en el cual se designan los fines de la acción
lo cual transforma esta iniciación en un examen que garantiza a tra- se muestran hoy ineficaces para enfrentar, al menos, el futuro inme-
vés del desempeño sus posibilidades futuras y corrobora la identi- diato. La inestabilidad de la sociedad argentina, atravesada por acon-
dad.' ;
• - ' ::
• • • tecimientos históricos aún no metabolizados y cuyo movimiento no
Habiendo dejado la familia de ser el lugar de impartición privile- garantiza que se encuentre en tránsito hacia lugar previsible alguno,
giado de información en razón de que los medios han tomado a su no puede homogéneamente determinar el marco representacional
cargo esta función, y habiendo quedado el semejante en función de en el cual se inserten las generaciones que atraviesan hoy este tránsi-
mediador y metabolizador de información y ya no como fuente de to entre la infancia y la juventud. Los procesos de desidentificación
proveniencia de la misma, los modelos identificatorios de la sexuali- de los adultos, obligados radicalmente a reposicionarse cotidiana-
dad no circulan alrededor de las figuras del entorno inmediato sino mente para seguir garantizando su inserción en la cadena producti-
de personajes virtuales que han devenido familiares, al punto de que va-si no en el proceso social en su conjunto- constituyen tal vez uno
su destino y modos de operar forman parte del entretejido cotidiano de los obstáculos mayores para la elaboración de propuestas que no
y se convierten en opciones de cotejo intra-generacional. dejen a los adolescentes y jóvenes tempranos librados a la anomia.
La identificación sexuada a la generación anterior estalla, y a di- l i e marcado en otras ocasiones la diferencia existente entre los
ferencia de lo que ocurrió en los años '60 con la llamada liberación procesos de autoconservación y de autopreservación que constitu-

58 59
yen dos ejes dé la problemática de la subjetividad. Siendo.el yo un re- conservativo inmediato cuando temen que anden por la calle por-
siduo identificatorio que toma a su cargo y metaforiza en un conjun- que les pueden robar o matar, o porque, pueden matarse con una
to representacional la totalidad del organismo, su masa ideativa se moto o un coche, o porque pueden quedar librados a situaciones im-
ordena alrededor de dos ejes: aquella que tiene que ver con la con- pensadas de desprotección extrema. Ya,lo autoconservativo media-
servación de la vida y realiza las tareas necesarias para ello, y la que to, cuando se les plantea que todo el sentido de su vida actual está
se determina como preservación de la identidad, como conjunto de regido por la necesidad dé no caer de la cadena productiva en el fu-
enunciados que articulan el ser del sujeto, y no sólo su existencia, turo: que se diviertan lo que puedan, pero que al mismo tiempo se
apelando a una cierta fórmula filosófica expandida. En tiempos de garanticen que sobrevivirán económicamente. Despojado el estudio
estabilidad ambas coinciden, y se puede preservar la existencia sin de todo valor simbólico, es propuesto, en las representaciones domi-
por ello dejar de ser quien se es, vale decir sin dejar de sostener el nantes de la sociedad, como medio de acceder a posibilidades de su-
conjunto de enunciados que permiten que uno se reconozca identi- pervivencia. Y si el robo no es propiciado como una salida posible,
tariamente: se puede ser solidario y tener trabajo, sobrevivir sin por ello no es sólo por los restos morales que la sociedad a ú n conserva,
ello destruir a nadie, ser generoso sin sucumbir a la miseria... Pero sino por la inviabilidad de un ejercicio exitoso del mismo sin acceso
en épocas históricas particularmente desmantelantes, ambos ejes en- al poder económico o político.
tran en contradicción, y la supervivencia biológica se contrapone a El aceleramiento en la pubertad de tareas vinculadas a la adoles-
la vida psíquica, representacional, obligando a optar entre sobrevivir cencia, y en la adolescencia de propuestas que deberían ser patrimo-
a costa de dejar de ser o seguir siendo quien se es a costa de la vida nio de los jóvenes, no es sino el efecto de la angustia que rige al con-
biológica. No es necesario un exceso de esfuerzo intelectual para en- junto, del temor a que los goces no alcanzados en el presente ya no
contrar ejemplos: las guerras, los campos de concentración, las situa- tengan lugar en el futuro, y sería de un moralismo vaciado de Conte-
ciones de miseria extrema, todos ellos ponen de manifiesto que am- nido histórico acusar a nuestra sociedad de dejarse ganar por la fal-
bos sistemas pueden entrar en contradicción y dejar al sujeto iner- ta de valores y el vacío con el cual algunos teóricos del Primer Mun-
me. do cualifican^ los fenómenos que observan, porque aquéllo que los
La crisis identitaria de la sociedad argentina pone hoy de manifies- determina en uno y otro caso responde a causas diversas y se rige por
to que esta contradicción acecha, al menos en sus bordes, al conjun- motivaciones de otro orden.
to. La reducción de quienes se ven lanzados al mercado laboral a la ¿Se puede realmente proponer, sin embargo, que estamos ante un
inmediatez en la búsqueda de trabajo o a la conservación del mismo, proceso en el cual los adolescentes se ven sometidos, en virtud de las
atrapados en el sostenimiento de lo insatisfactorio y, paradójicamen- condiciones imperantes para los adultos a la ausencia de un univer-
te, con temor a perderlo, ni los hermanos mayores n i los padres de so identifícatorio posible?, No parece haber racionalidad que pueda
los adolescentes se ven hoy provistos de herramientas para propiciar realmente sostener un enunciado de este tipo. Las instituciones me-
modelos que les den garantías futuras. La temporalidad ha quedado diadoras de la identificación han variado, y de ellas depende la posi-
subsumida en esta inmediatez, y en ese marco el desmantelamiento bilidad de recomposición de procesos identificatorios que den ga-
de las propuestas identificatorias cobra una relevancia mayor. rantía para parar la desintegración que amenaza a la sociedad argen-
El proceso de desidentificación se ve agravado por el hecho de tina. .' • >
que el país se ha convertido en un lugar transitorio para los jóvenes Es notable que, carentes de grandes propuestas compartidas, sigan
que aún piensan en un futuro posible, y en un espacio.sin sentido pa- operando sin embargo microgrupos qué rearticulan modos de cohe-
ra quienes tienen vedado incluso esa perspectiva. Pero tal vez el sig- sión y de re-identificación para los adolescentes y jóvenes e incluso
no más notable del vacío representacional en el se ven sumergidos para los adultos. Pese a lo cual no se vislumbran aún grandes proyec-
los adolescentes radique en que el discurso parental se ha ido desli- tos capaces de articular una reidentificación de conjunto de la socie-
zando, inevitablemente, hacia el plano autoconservativo: a lo auto- dad, la cual sólo se identifica en el sufrimiento actual compartido,

60 61
Siendo milagroso que aún se conserven, luego de-traumatismos rei- profunda que nos permita saber quiénes somos, sin una asimilación
1
terados y desilusiones innumerables, rasgos de solidaridad y espíri- fácil de las aporías e impasses a las cuales fuimos conducidos, con las
tu de recomposición que aún cuando no cuajen en grandes propues- dosis de verdad con las cuales lo más lúcido del siglo XX se identificó.
tas de esperanza conservan resquicios por los cuales los tres pilares
de la identificación que constituyen las representaciones, los fines
compartidos y los afectos ligadores todavía persistan. Es allí donde
los restos de un país solidario que se define por la producción de bie-
nes simbólicos sigue emergiendo en los intersticios; y en estos inters-
ticios es donde se insertan las posibilidades identificatorias de los
adolescentes: Desde los movimientos de rescate específico de su his-
toria -en la cual La Noche de los Lápices ha ocupado un lugar definiüV
vo como símbolo de una generación que'trasciende- hasta la partici-
pación ya no como adolescentes que se permiten una moratoria si-
no fundidos en una masa que abarca varias generaciones en razón de
qué el trabajo o su carencia homogeiniza más allá de las particiones
que la ley de educación obligatoria impone. Sin dejar de lado que las
formas espontáneas de recomposición de la marginalidad en la cual
las identificaciones recíprocas se proponen por la generación de có-
digos intra-estamento, que intentan liberar el robo concebido como
trabajo de la tutela perversa de los adultos que hacen usufructo del
mismo. . • ,<.:-\ ••
Ytodo ello intentando producir, pese a todo, la recomposición de
grandes espacios compartidos, recitales,en:los cuales las palabras de
la música que escuchan suplantan al discurso político de antaño, no
menos productoras de sentido que aquellas .que agitaron a otras ge-
neraciones; aún cuando no puedan convertirse por ahora en pro-
puesta transformadora limitándose así a la protesta identificatoria
que les hace sentir, por un momento, que participan en un todo que
los ensambla y los libera del riesgo desintegrador.
Los requisitos de una re-identificación humanizante tienen enton-
ces algunas puntas desde las cuales sostenerse, y ello desde un proce-
so de identificación recíproca del conjunto, ya que no hay condicio-
nes para proponer una perspectiva identificatoria a los adolescentes
si no se recomponen las grandes líneas de la identidad que se ven
fracturadas,en este momento de la historia en los adultos mismos. E l incendio producido en la discoteca República de Cromagnon la noche del 30 de
diciembre de 2004, en el cual se produjo la trágica muerte de ciento noventa y dos jóve-
Identidad que no puede articularse; sino en el continuo de una recu-
nes y niños, ha dado, a posteriori, una prueba más de estas líneas: se puso en evidencia
peración histórica de los enunciados que más allá de sus fallas y de- en este hecho tanto la desprotección homicida a la cual están expuestos los adolescentes
rrotas, formaron a varias generaciones de cuyo capital simbólico aún como su espíritu solidario y sus anhelos de justicia de manera ejemplar para el conjunto
se alimenta el país, y al cual no debemos renunciar sin una revisión de la sociedad.

62 63
CAPÍTULO V I I I

LAS FORMAS DE LA REALIDAD

Lamento no poder ahorrarle al lector habituado a textos de mayor


fluidez la aridez de un conjunto de enunciados cuya única virtud -si
la tiene- consiste en ofrecer una guía para un debate posible. La
complejidad del tema:.definir la relación del sujeto psíquico con la
realidad para abordar a partir de ello los cambios en la subjetividad,
obliga a que este ordenamiento sea expuesto al modo de tesis de tra-
bajo; la urgencia de los tiempos generando la paradoja, imponiéndo-
nos un ejercicio de creatividad y rigor, de audacia y precaución, de
preservación del conocimiento acumulado y de honestidad para des-
prendernos de los enunciados absurda e irracionalmente conserva-
dos que, operan, como tejido necrosado en el organismo vivo que
puede constituir nuestro pensamiento. ,.
Un doble entrecruzamiento, de inicio, para definir el campo con-
ceptual operatorio y ordenar los ejes de una aproximación posible.
Primera línea de articulación, atinente al debate intrateórico: Bajo
qué forma y en qué circunstancias la realidad exterior; cuando se
transforman ciertas condiciones habituales de vida, afecta el funcio-
namiento psíquico. Como cuestión conexa: sobre qué instancias se
produce,su impacto y cuáles son sus consecuencias en los sistemas re-
presentacionales y en el funcionamiento tópico del sujeto. Segunda
línea de articulación: Qué condiciones han variado, históricamente,
en la Argentina, para que podamos plantearnos modificaciones, teñir
porarias o permanentes en los modos de ejercicio de la subjetividad;
y de qué forma se refleja esto en nuestra práctica específica. Í. :

s
"Las formas de la realidad"', Bleichmar, S., revista Topía, A ñ o X I I , N 35, Buenos Aires,
Agosto/Octubre de 2002. • • ,• •

,65'
Primera cuestión, entonces, la conexión con la realidad exterior. ción de la relación al mundo por parte del sujeto psíquico: en esta
Se trata de tomar partido y de ejercer un movimiento superador de mediación que ejerce el otro humano, atravesado por sus deseos y
las opciones establecidas hasta la actualidad, superación que lamen- prohibiciones, se define la transmisión de representaciones que
tablemente no implica síntesis, sino pérdida y neocreación. Para constituye, en un todo, al yo como masa ideativa en la cual se define
ello, ubicar la realidad exterior no como campo homogéneo, sino en la representación que tiene el sujeto de sí mismo, ideológicamente
toda su complejidad y diversidad. Realidad exterior, en primer lugar, instituida: ser lindo, feo, rico, pobre, blanco, negro... no regido esto
tal como fuera definida de modo casi rudimentario por elFreud del por cualidades morales que remiten al superyo sino por formas de
Proyecto, cuando alude á procesos continuos que ejercen constantes clasificación valorativa de lo dado, no como emblemas-meta, ni en el
estímulos discontinuos para el aparato anímico. Pero realidad exte- registro de la culpabilidad, sino de la propia autoestima y del regis-
rior que no sólo incide sino que constituye, en razón de que introdu- tro del otro.
ce de modo permanente desequilibrios que obligan a un trabajo de Más allá de ello, la realidad material del mundo cuyos efectos su-
ligazón y evacuación, complejizando las funciones y constituyéndose fre el sujeto psíquico sin cobrar aún conciencia de la existencia de su
en motor del crecimiento psíquico. De esta realidad exterior, dos son especificidad -la radiación, por ejemplo, antes de su descubrimiento,
los órdenes privilegiados: el cuerpo y el otro humano, ambos gene- o el inconciente, produciendo síntomas antes de que Freud le diera
rando las condiciones que propician la emergencia de toda repre- categoría de objeto no sólo teórico sino del mundo exterior al cam-
1
sentación, de todo pensamiento . Realidad exterior, por otra parte, po del pensamiento. Realidad cuya materialidad no radica en su sus-
que no es constituida como campo representacional de homogénea
tancia sino en su existencia independiente del conocimiento, con-
ajenidad en razón de que no existe aún un sujeto posicionado en él
ciencia y voluntad de los hombres. Yes en este sentido que el incon-
adentro.
ciente es del orden de una materialidad no reductible al cerebro,
Realidad exterior que opera desdoblada bajo dos modos una vez constituyendo un objeto perteneciente al campo de lo real antes de
constituido el sujetó psíquico: por un lado, cómo realidad significa- que el sujeto pueda aprehender con el lenguaje tanto sus efectos co-
da o sigriificable -én términos de Castoriadis: instituible-, Capturada mo su sentido, y perteneciendo en este campó de lo real ya que su
por el lenguaje y -esto lo consideramos fundamental- no sólo por el conocimiento no agota su existencia.
lenguaje como código organizador sino por los discursos significan- Definir entonces la relación, del aparato psíquico con la realidad,
tes que le dan forma y la transforman en instituyente; y por otro, la o el impacto de la realidad en la subjetividad, obliga a reconocer di-
realidad no significada, no cápturable, exterior no sólo a la subjetivi- versos tipos de realidad y a ubicar su incidencia, su impacto, en los
dad sino a los modos con los cuales el discurso socialmente produci- diversos tiempos y modos de funcionar del sujeto psíquico. 3

2
do permite su captura, pero que ejerce, sin embargo, impacto trau-
mático en el borde mismo de lo significado. En este sentido, el inten- 1.- Relación del inconciente con la realidad: en los orígenes, como
to triádico de Lacan, que permite salir de la bipartición sujeto-obje- productiva, a partir de ese modo tan particular de ensamblaje entre
tó y redefinir el campo de la realidad en la franja que articula el len- la realidad exterior del cuerpo y la de} otro humano, que con su ope-
guaje y la mirada, o la intersección entre el registro de lo simbólico ratoria en la resolución de la necesidad genera las condiciones del
y él de lo imaginario, abre una vía importante pero no resuelve la plus de placer que da origen al campo representacional. En el suje-
;
cuestión^ A la oposición lengua-habla con la cual Saussure categori- to constituido, se trata de, un real no constituido, del impacto de lo
za la relación código/ejercicio del lenguaje, le introduce el concep- real que ingresa de manera descompuesta, desarticulada, tal como lo
to "discurso" que implica la presencia de los modos coagulados sig- muestra el modelo del capítulo V I I de La interpretación de los sueños,
nificados al sujeto de la presencia lenguajera del otro humano. Es en en el cual el polo perceptivo no alude a la percepción organizada si-
este lugar que debemos introducir, por nuestra parte, el discurso ins- no al ingreso de lo real metabólicamente inscripto y rearticulado en
tituido socialmente como instituyente de las formas de representa- sistemas que se caracterizan por oponer huella mnémica y significa-
66 67
ción discursiva de representaciones-palabra. El inconciente sufre, en- la categoría yo no recubre ál preconciente freüdiano: ambos se su-
tonces, embate de la realidad exterior, pero no como realidad signi- perponen sin recubrirse, y entran en relaciones complejas. El pre-
ficada sino como realidad constituyente de los sistemas de represen- conciente se define por la presencia de la lógica-negación, tempora-
taciones y de la invasión y destino de cantidades, vale decir de mo- lidad, tercero excluido- y del lenguaje en tanto articulado por el có-
ciones de afecto, con incidencia en las series placer-displacer. El in- digo; el yo constituye, por su parte, una masa Iibidinal en la cual se
conciente está abierto a lo real, pero no a la realidad significada, en juegan posiciones libidináles y modos de articulación dé la identidad
4
virtud de lo cual todo lo que es del orden externo al aparato ingre- y la defensa. Si el preconciente provee las herramientas de conoci-
só por dos polos al mismo tiempo: desarticulado del lado del incon- miento del mundo el yo inviste ese mundo para que surja el deseo
ciente, pero produciendo movimientos de investimiento que gene- de su conocimiento, así como puede operar Cómo forrna misma de-
ran cambios en la cualidad afectiva de lo inscripto, de modo tal que fensiva del desconocimiento respecto al inconciente, u obstaculizar
le da "sentido" a lo que ingresa sin que ello implique "significarlo", y la relación con el conocimiento a partir de sus propios enclaves nar-
del lado del llamado polo perceptivo, que en realidad podríamos cisistas o de la generación de angustia quele produce ese conoci-
considerar como organización discursivo-significante, interpretante miento. ,
del mundo exterior. En segundo lugar, al haber establecido en el interior del yo una dife-
renciación que implica que éste toma a cargo tanto la autoprcserva-
2-Relación del yo con la realidad: he aquí uno de los puntos más dé-
ción como la autoconservación del sujeto, estos dos aspectos conlle-
biles de los enunciados freudianos, que quedan circunscriptos a Un
van una relación con la realidad que articula toda la relación social,
dualismo en el cual sujeto-objeto se enfrentan bajo modos de la teo-
al mundo en sentido estricto: amorosa y política -entendiendo por
ría clásica del conocimiento. El psicoanálisis, por otra parte, no pre-
político, en este caso, los modos pautados con las cuales las relacio-
tende desde sus comienzos construir una teoría de las relaciones del
nes sociales ejercitan la pautación del deseo y el acceso a los bienes
sujeto "con la realidad" sino con esa realidad particular que constitu-
que permiten si no su realización al menos la resolución de sus deri-
yen los objetos libidináles -sexuales y de amor, de las pulsiones y del
vados.. • .
yo. Sin embargo, aparece constantemente, y nO sólo por afán de do-
Estos dos ejes: autopreservación y autoconservación constituyen el
minio sobre todos los campos de incidencia de la subjetividad sino
punto nodal con el cual se articulan los procesos mediante los cua-
por desprendimiento necesario de sus propias formulaciones, el
les la realidad instituye o destituye formas de la subjetividad. Es so-
avance sobre una teoría de la relación del sujeto con el mundo en
bre este punto que volveremos luego para marcar las formas con las
general, teoría articulada -y esto constituye su novedad- por líneas
cuales se juegan hoy los procesos de des-subjetivizaciónyre-subjetivi-
que no son del orden de la autoconservación biológica sino por lí-
zación en la Sociedad Argentina.
neas libidináles, representacionales de algo que viene, precisamente,
a enfrentar, en principio, la autoconservación y luego a vicariarla.
3.- Respecto del superyo: la realidad que lo instituye es indudable-
Por nuestra parte, y este es el aspecto central que creemos necesario
mente exterior al sujeto, discursiva e inscripta bajo modos coagula-
desarrollar, es acá donde se define lo fundamental de lá relación del
dos. Como dice Laplanche, sus enunciados estando,constituidos por
sujeto a la llamada realidad-social, siempre y cuando podamos aban-
imperativos de proveniencia exógena -heterónoma- que el sujeto
donar todo lastre teórico que considere al yo como el lugar de cono-
considera autónoma, provenientes de sí mismo. Son estos rasgos lo
cimiento de la realidad y al inconciente como infiltrando de fantasía
que le dan el carácter de atemporal e impersonal: "No se hace, no se
a un yo percepción-conciencia que supuestamente sé relacionaría de
piensa", porque decirlo o pensarlo puede acarrear daños terribles
modo directo con el objeto si no mediara la presencia contaminan-
para sí mismo o para el objeto amado, lo cual merece el castigo más
te de la misma.
terrible. La dureza del castigo generada a dos vías: por el desconoci-
Respecto al yo, dos necesarias diferenciaciones para abordar la rela-
miento del sujeto respecto a su propio deseo -en razón de que eso no
ción con la realidad o la constitución de la realidad. En primer lugar,
68 69
se piensa- V por el carácter no hipotético sino categórico del castigo. to en un agujero, aún cuando no se reciba el sol necesario para sin-
En este sentido el superyo sufre los efectos de una realidad exterior tetizar las vitaminas, o se puede morir para obtener un objeto que no
a él que lo constituye, se articula con la realidad psíquica del incon- define la autoconservación biológica.
ciente, pero no tiene relación con la realidad exterior al aparato, y La aütopreservación, por su parte, remite a los aspectos identita-
en virtud de ello es posiblemente la instancia más ajena al embate de rios del yo: lo que se es -a diferencia del ideal, que se articula con lo
la realidad, en virtud de lo cual transmite una legalidad que se ana- que sé debe llegar a ser-. Podemos suponer que los enunciados auto-
croniza permanentemente a través de las generaciones operando al preservativos son más variables que los autoconsérvativos, pero ca-
modo de un enclave desadaptado pero paradójicamente regulador. brían dudas, cuando pensamos en ciertas experiencias en las cuales
Gran parte del debate respecto a las transformaciones posibles en el la identidad ha quedado soldada al cuerpo y el sujeto muere al ser
campo ideológico circulan alrededor del derecho o no del sujeto a expulsado de su lugar de pertenencia como si cuerpo e identidad se
transgredir mandatos de base del superyo y reformular el contrato hubieran soldado. Se es hombre o mujer, católico o protestante, ar-
5
social acorde a sus tiempos. i gentino o mexicano, hijo o hermano. Se es, quiere decir que el yo
Hemos ido pasando revista, de manera espontánea, a distintos ti- queda articulado, en sus enunciados de base, a una red que determi-
pos de realidad a medida que desplegábamos las relaciones entre el na su existencia como tal, y que cuando se rompe hace entrar en
aparato psíquico y el exterior. Pero más allá del abanico posible que naufragio al conjunto del aparato y obliga a defensas extremas o con-
podríamos abrir al respecto, es indudable que la realidad que nos in- lleva desestructuraciones y restituciones qUe ya no retornan más a su
teresa para aproximarnos a las relaciones entre el sujetó psíquico y forma originaria. ,
lo que se llama "la realidad Argentina" -vale decir el conjunto de va- Eri tiempos de paz, en tiempos afortunados, la autoconservación y
riables sociales,'económicas y políticas que fundan y sostienen un la aütopreservación más o menos marchan juntas. Se puede ser j u -
campo representacional en el cual se despliegan angustias, temores dío y no tener que exterminar judíos para conservar la vida, se pue-
y relaciones consigo mismo y con el otro humano- remite a las for- de ser militante sin tener que trabajar para los represores para evitar
mas con las cuales el sujeto libidinal recibe el impacto de la misma. la muerte, se puede ser madre sin entregar al marido para salvar al
En primer lugar, es necesario tener en cuenta que no es la auto- hijo... La conservación de la vida y la preservación de la identidad
conservación en sí misma la que determina el sistema de representa- permiten en tiempos más o menos normales, aún con leves diferen-
ciones que producen el sufrimiento o el placer, sino su impacto re- cias, un equilibrio que sostiene la unidad psíquica, lo cual se fractu-
presentacional, ideativo. Es para ello que volveremos a los dos aspec- ra en situaciones extremas.
tos antes expuestos del yo en sus dos vertientes: lo autoconservativo La violencia sin regulación política -los múltiples modos con los
y lp autopreservativo. cuales la sociedad desintegrada se venga de la ausencia de justicia de
Si bien merecería un desarrollo más extenso, me limitaré a enun- modo brutal y carente de mediatización hacia adelante-, la pérdida
ciar que lá autoconservación no tiene representación psíquica direc- de trabajo que conlleva no sólo el riesgo autoconservativo por la ca-
ta én el ser humano, sino por el sistema de mediaciones que implica rencia sino también la desconstrucción de identidades producidas a
la toma a cargo por el yo de la preservación de la vida como lugar de lo largo de generaciones, la ausencia de representación de futuro pa-
amor del otro, vale decir como lugar amoroso a ser protegido en tan- ra los niños que impone a los padres el incumplimiento de su propia
to baluarte de lá vida. La angustia de muerte dando cuenta de que la promesa generacional y una expulsión de la identidad acuñada a lo
representación de la propia vida es lo que diferencia fundamental- largo del tiempo, la descomposición de las relaciones al semejante a
mente los modos con los cuales los seres humanos preservan su cuer- partir de la atomización y el aislamiento como efecto de la compe-
po biológico a partir de la continuidad temporal de la existencia, y tencia laboral en los sectores laborales ocupados, son formas con las
no de la mera extensión a la vida psíquica de la información biológi- cuales la realidad económica y política ejerce sus efectos en la subje-
ca genéticamente acuñada. Por eso se puede preservar la vida ocul- tividad, en particular en los modos con los cuales el yo se representa

70 71
a sí.mismo y se sostiene en su función integradora no sólo a nivel del * Considerando discurso socialmente producido a aquel que en sus diversas formas es
psiquismo individual sino social. . producto del trabajo social de los seres humanos, incluido en ello el discurso científico.

No es la realidad económica en sí misma, entonces, la que genera 3


Estamos empleando la expresión "sujeto psíquico" de manera amplia, para aludir a la
las formas de desmántelamiento que vemos precipitarse, sino el he- totalidad del aparato psíquico, y no en sentido estricto; como lugar de enunciado o co-
cho de que esta realidad económica incide en el psiquismo dando mo categoría gnoseológica, opuesto a objeto, entre otras opciones.
cuenta del fracaso de un proyecto individual y colectivo que genere
condiciones de vida diferentes. El hambre genera desnutrición, en- 4
Identidad y defensa están más estrechamente unidos de lo que se supone: ser una mu-
fermedades de diverso tipo, resta fuerza biológica a la sociedad. La jer honesta, en tiempos de Freud, implicaba defenderse de la sexualidad. Ser un hombre
potente, en todos los tiempos, implica defenderse de la angustia de castración o de femi-
representación de pauperización con la cUal miles de seres humanos
nización y su representación de adultez, la impotencia.
buscan comida en bolsas de basura a las puertas de supermercados
vallados repletos de alimentos genera desesperación o desesperanza, 5
¿Cuál es el límite de "respetar padre y madre", cuando esto se extiende a toda autori-
dolor o furia homicida. ¡ dad? ¿Cuál es el límite del "No matarás" cuando el otro ha devenido cruel y atacante pa-
La realidad del saqueo económico realizado por las corporaciqnes ra la propia vida y la de los seres amados? ¿Cuál es el límite de "No robarás", cuando los
modos con los cuales se instituye la regulación de la riqueza se basan en el robo legaliza-
financieras en alianza con la corporación política ha dejado al país
do por lo cual el robo mismo deviene una forma de restitución de la propiedad y no de
depredado de sus fondos patrimoniales, la realidad de la carencia de expropiación de la misma? E n el imaginario del sujeto la t e n s i ó n e n t r e ley y derecho no
un pensamiento de respuesta, capaz de articular, un proyecto de re- es tan lineal, y mucho menos en sociedades deterioradas y basadas eri la injusticia.
cuperación de la Nación deja a los habitantes del país en estado iner-
me, melancolizados por su propia impotencia o desesperanzados
por la ausencia de respuesta de la clase política ante sus reclamos..
La realidad de nuestros pacientes de hospital es la de una indigen-
cia material profunda. La realidad que debemos recuperar es la de
poder construir sistemas de representaciones que restituyan el dere-
cho a pensar y a estructurar proyectos que no reduzcan a los seres
humanos que constantemente el sistema expulsa hacia la marginali-
dad a sus puros cuerpos biológicos, que no limite nuestras acciones,
a un asistencialismo que despoja los restos de identidad y genera la
engañosa propuesta de una sola realidad: la de una economía sin sa-
lida en el campo Nacional, la de un cuerpo sin subjetividad en el es-
pacio de la vida humana.

1
Acá, como en otros puntos de este trabajo, es necesario tener en cuenta que las cues-
tiones aparentemente cerradas guardan, sin embargo, sus propias aperturas y compleji-
dades. E n este caso, y a modo de ejemplo, el desdoblamiento del cuerpo en las catego-
rías de e r ó g e n o y autoconservativo, y también la función re-equilibran té de lo biológico
y desequilibrante de lo libidinal, que constituye el otrq humano.; .... i , . .

72
CAPÍTULO L X

LA GUÍA DE LAS PASIONES

Con cara de furor y voz amenazante, Matías, de seis años, formuló


en medio de la sesión: 'Si no lo haces le voy a decir a mi papá que no
vengo más y te vas a quedar sin trabajo'. ¿Cómo evitar la ola de ho-
rror, de mezcla de rabia y sorpresa, humillación y ganas de expulsar-
lo del consultorio, que atravesó veloz de los oídos al cerebro del ana-
lista? El round está a punto de terminar uno a cero, y uno no se re-
cupera de la trompada asestada en medio de la mente. "Sin simpatía
no haycuración", reza el libro de Ferenczi, y el niño desvalido y en-
cantador del cual uno se ha hecho cargo se ha manifestado, de gol-
pe, como un pequeño golem del neoliberalismo. ¿Cómo volver a re-
cuperar el lugar cuando él discurso ha dado en él blanco rio dé una
ansiedad de supervivencia sino de una convicción acerca de la pro-
pia tarea y del descarne de una época en la cual ya no hay niños y
adultos, maestros y educandos, gobernados y gobernantes, se ha di-
luido en el interior de la categoría más general de clientes y presta-
dores? Hay que sobreponerse e interpretarle la existencia proyecta-
da de sus propios sentimientos de desvalimiento, de su propia angus-
tia ante el desconocimiento que el otro puede ejercer respecto a sus
necesidades y deseos, a la cosificación tan temida de la cual se pue-
de sentir objeto... ¿Cómo hacerlo, en caso de que sea correcta esta
interpretación, sin emplearla como contra-ataque, sin valerse de ella
para desmantelar a quien de ser humano que merece ayuda se ha
convertido en verdugo cuyo aniquilamiento temporario garantiza la
supervivencia del yo afectado?
La contratransferencia; esa activación de procesos inconcientes

* "La guía de las pasiones", Bleichmar, S., revista TopíaN? 39, Buenos Aires, Diciembre
' de 2003. ..

75
que el analizando provoca en el analista y que deben ser tomados en de sus motivaciones inconcientes sino bajo las formas con las cuales
cuenta no sólo para posicionarse ante el paciente sino para evaluar la cultura le brinda la argamasa social para su ejercicio. Y el analista,
cuidadosamente qué uso hacer de ella. ¿Neutraliza los propios acti- que reacciona emocionalmente a ello a partir de los modos con los
vamientos fantasmáticos todo lo posible? ¿Emplearlos para interpre- cuales su psiquismo es activado, debe ser cauteloso al respecto con la
tar el inconciente del otro? ¿Dejarse guiar por ellos considerando convicción de que deberá someter a caución toda acción antes de
que la interpretación "de inconciente a inconciente" constituye la permitirse considerarla, como se tiende a decir con excesiva ligere-
única comunicación verdadera en psicoanálisis? Si el analista hiciera za, "un acto analítico".
esto último, no como efecto de un desborde sino racionalizando su Encantadoramente histérica, otra niñita, de seis años formula, en
violencia como regla técnica, el sujeto quedaría sometido a la impul- tiempos más recientes y en el marco de una sesión en la cual se ha
sión no regulada de éste. enojado mucho conmigo, las frases más escandalosas que puedan
Sabemos que no todo analista reaccionaría, intrapsíquicamente, surgir de su boca: 'Hija de p... Con... La con... de tu m a d r e . L o
del mismo modo. Un conjunto de representaciones que toman a su hace a grito pelado, pero baja la voz, como horrorizada ella misma
cargo la producción del discurso da cuenta de la intersección de un de lo que está diciendo, cuando nombra lo que considera sus insul-
sujeto determinado puntualmente en ese momento pero en cuyo tos más terribles y humillantes: 'gorda' 'tenes rollos', para proseguir
imaginario opera el discurso social en intersección con sus propias un rato más tarde a todo volumen con las frases más escabrosas ya
motivaciones y deseos narcisísticos y pulsionales. La amenaza ingre- mencionadas. Si me guiara por lo que me ocurre me reiría porque
sa entonces a partir de los modos con los cuales el analista se repre- estoy entre asombrada y divertida de la precocidad de implantación
senta su propia posición no sólo en ebinterior del consultorio sino del modelo narcisista que la cultura impone a la mujer, pero no pue-
en el mundo, de las formas con las cuales él mismo se representa los do hacerlo porque sería desconocer que en esas frases sobre mi cuer-
límites de su tolerancia a la prepotencia narcisista y a la crueldad del po hay un odio arrollador, morigerado sólo por el temor a ser oída
semejante, al nivel con el cual se siente involucrado porsu sufrimien- diciendo algo tan espantoso, o asustada, tal vez, por lo que podría ser
to e identificado en el dolor que lo atraviesa. mi reacción.
Una niña de cinco años cuyo padre fue salvajemente asesinado por Hubo una época en la cual los analistas creían qué no sólo el in-
los militares desplegó, en los años del exilio en México, su odio en e l ; conciente era universal, sino sus contenidos, e incluso que la moral
interior del consultorio de manera tan desgarrada y desgarrante con- inscripta en el superyo era compartida, o que el yo se defendía de los
tra su madre que ambas tuvimos la sensación de asistir a una verda- mismos procesos inconcientes. Esto guardaba una dosis de verdad:
dera devastación. En medio de una crisis de furor, rígido el cuerpo y ella remite a la universalidad de la represión respecto a ciertas pau-
atravesada por la desesperación, luego de decir a los gritos én un cres- laciones relativas a las defensas contra el erotismo primario,'pero en-
cendo que la patearía, la mordería, la pellizcaría, le dijo, con los ojos cierra también una enorme falsedad: la de que toda prescripción
arrasados de lágrimas y al límite de sus fuerzas, que llamaría a los mi- alude a una forma universal de consideración del sujeto respecto al
litares para que la torturasen y matasen. Sensible y dolorida por la semejante, en razón de que la moral que guía nuestras acciones tie-
pérdida de su padre cuyo cuerpo la madre había tenido que ir a re- ne ese carácter.
conocer, quería hacerle aquello que sentía que no toleraba más en Esta creencia en la universalidad de ciertos principios inórales ha
su cabeza, que la partía por dentro con imágenes aterrorizantes. Y la sido una aspiración válida del humanismo psicoanalítico, pero no se
madre corrió a abrazarla mientras yo misma las miraba tensionada debe perder de vista que estos universales operan siempre y cuando
con los ojos húmedos por la escena de sufrimiento que ambas des- consideremos universo al recorte que la sociedad impone respecto a
plegaban. la noción de "semejante". Que un jerarca nazi sintiera culpa en caso
Las escenas pueden sucederse entonces de acuerdo a los modos de que sus hijos sé vieran sometidos a condiciones penosas no quie-
con los cuales el sujeto se representa y representa al otro no sólo des- re decir que tuviera ése mismo sentimiento respecto a los niños en-

76 77
cerrados eri los campos de concentración, lo cual se encontraba re- pulsionales o edípicas activadas, sino que es el efecto de una forma-
primido en razóri de que él se defendía de sus sentimientos piado- ción mixta entre los sistemas psíquicos. Si la envidia, el erotismo, el
sos; La ideología rió está del lado del yo y las verdades universales del rechazo del analista pueden ser activados por formas de despliegue
lado del inconciente, sino que es esta misma ideología la que define del paciente que bien puede parasitar su psiquismo, sabemos tam-
qué débé ser reprimido y qué no, cuando se trata de contenidos se- bién que los afectos no son ajenos a las formas de representación con
cundarios que implican forrrias de representación narcisista del suje- las cuales está entretejida la masa ideativo-ideológica del yo. Y así co-
to en relación a su cultura de pertenencia. Por eso los modos con los mo sería absurdo suponer que nos analizamos para defendernos del
cuales se producen las formas de la seducción o del sadismo en el in- ataque del inconciente del otro, ya que el estar realizando cotidiana-
terior de una sesión analítica son guiadas, por supuesto, por mocio- mente un trabajo en el cual las pasiones se despliegan del modo más
nes que expresan formas universales de las pasiones, pero no conte- desembozado no nos deja librados fundamentalmente al ataque del
nidos universales para darles curso. Y en esto radica la cautela con la otro humano sino a la activación de nuestro propio inconciente, no
cual el analista mismo debe explorar sus formaciones representacio- debemos descuidar que este proceso pone en juego también ansie-
nales para que no devengan justificación dé su propia crueldad. • dades preconcientes, formas de concebir el mundo, aspectos identi-
Suponer que la contratransferencia expresa, puntualmente, al i n - tarios en riesgo en los cuales el discurso social instituyente no deja de
conciente del otro, implicaría suponer que tanto sus contenidos in- tener fuerza definitoria.
concientes como sus modos de representación, son universales. Una Es en virtud de esto qué una vez definido el límite de nuestra sim-
suerte de trascendencia de los inconcientes, que guardarían las mis- patía, una vez que hemos delimitado el horizonte humanamente
mas representaciones, y de sus defensas, que tendrían el mismo ca- abarcable por nuestro deseo de hacernos cargo del alivio del sufri-
rácter. Ysi bien en épocas más o menos nórmales, de homogeneidad miento del otro que nos implica en nuestra propia representación
ideológica,Tas defensas son compartidas en razón de que la sociedad del mundo, tenemos la obligación de encontrar, en la maraña com-
comparte ciertas formas morales de relacionarse, no es así en perío- pleja y desarticulante de la intersubjetividad que la realidad actual
dos de transformación o crisis, y ello obliga a un ejercicio mucho plantea, los medios de recomposición que permitan no nuestra tole-
más cauteloso de nuestras intervenciones. rancia ante la crueldad sino la posibilidad de ayudarnos y ayudar al
Que el inconciente de un hombre pueda birlar la conciencia de otro a sortear los riesgos destructivos que ella implica.
otro y operar sobre su psiquismo es indudable, porque un aparato
psíquico abierto a lo real no puede dejar de recibir impactos que no
siempre está en condiciones de cualificar y que determinan ondas de
placer y displacer, excitaciones y arrastre de representaciones que no
dejan de tener efecto sobre nuestra sensibilidad. Pero eso no impli-
ca en absoluto que lo que registramos sea calcado de lo que el otro
no puede registrar: la idea de ün psiquismo "espejo invertido" del
otro debe ser puesta entre paréntesis, y sólo conservar de ella el va-
lor de recepción, del impacto para permitirnos realizar la pregunta
respecto,alptro, y no para formular la interpretación. La contratrans-
ferencia defie ser entonces concebida como motor de interrogación y no como
fuente de respuesta.
Se ha otorgado poca importancia, en psicoanálisis, a que la contra-
transferencia no sólo es el activamiento de fantasmas inconcientes,
de representaciones de amor y odio correspondientes a mociones

78 79
CAPÍTULO X

NUEVAS TECNOLOGÍAS,
¿NUEVOS MODOS DE LA SUBJETIVIDAD? *

Me introduzco en un aparato de realidad virtual. A través del cas-


co veo que estoy suspendida en una plataforma en medio del espa-
cio; delante mío una escalera que asciende. Comienzo a activar el bo-
tón superior de la pistola que permite que aváncenlas imágenes cam-
bian, me desplazo a una velocidad inadecuada, atravieso una colum-
na, luego, caigo al vacío. Mi estómago cae junto con la imagen; sien-
to vértigo. Retrocedo, giro con todo mi cuerpo. A mi izquierda una
escalera descendente, a la derecha, una columna. Un pájaro gigan-
tesco viene a buscarme, intento dispararle con el botón que mi dedo
índice aprieta. Lo hago en forma recta, es inadecuado, la trayectoria
debe .ser parabólica. Me empapo de sudor y siento palpitaciones. El
pájaro me levanta y mi imagen -yo misma- se despedaza en medio del
espacio. Reaparezco en la plataforma. Giro con todo mi cuerpo y em-
piezo a avanzar lentamente, intentando no llevarme las columnas
por delante. Cuando, me angustio dejo el dedo gatillando y avanzo
rápidamente, caigo al vacío y vuelvo a girar tratando de retornar apo-
yatura en el piso de la plataforma espacial. » ¡ : .. '
He perdido dimensión del tiempo, pero a los tres minutos, exac-
tos, suena el final del juego. Un jovencito -remera, jeans, chicle, ari-
to- me quita el casco y descubro que estoy empapada en sudor. Me
dice: '¿Jodido, no?'. Yo, desde mi código, respondo: 'Lo toleré bas-
tante bien' -me refiero a mi angustia, palpitaciones, sensación de va-
cío, ¡sáquenme de aquí!-, me mira, condescendiente y agrega; 'Bue-
no, al pájaro no le dio'. Son dos códigos: para él la cuestión pasa por
ganar el juego, darle al pájaro, aumentar el score., . ,• . . •;•

* "Nuevas tecnologías, ¿nuevos modos d é subjetividad?" Bleichmar, S., revista Topía, N*.
10, Buenos Aires, Abril/Julio de 1994. ' , i.

81
Cuando desciendo, medio mareada, varios mirones están observan- queología. Los problemas de la oralidad, de la narración y de la co-
do la situación. Son gente como yo -tal vez por la hora-: un hombre municación no verbal (mediatizados o no por la electrónica) están,
de barbita con sus libros de matemáticas bajo el brazo (posiblemen- en sí y en sus conflictos y relaciones con la escritura y la argumenta-
te un físico, pienso), dos muchachos que prestan igual atención a la ción, en el centro de los procesos de construcción de sentido de
pantalla en la cual se ve el juego -desplazado de lo que yo veo por el nuestra cultura. Yésto no.es ajeno al modelo cognitivo que impulsó
1

visor- y al mecanismo de la máquina, una mujer de cierta edad con esa modernidad, hoy en crisis y deterioro".
un portafolios en la mano (una profesora universitaria, o investiga- Lo narrativo ocupa en esto un lugar central. "El hombre lucha pa-
dora, supongo). Todos nos aproximamos con cierta curiosidad y res- ra poder seguir narrando, y para recordar mediante narraciones, pa-
peto. .... . ; .... • ..... . . . ra no someterse a la escritura tal cual esta era o es manejada por el
2

Dos días después, Agustín, de doce años, me espeta en su sesión de Estado moderno, paraíejercitar y valorar su percepción..."
análisis: 'En los jlippers hay un juego. Te subís y te ponen un casco, es Agustín me ha preguntado, en su sesión de análisis, si "en mis tiem-
como si estuvieras adentro de una plataforma'. Le pregunto -más cu- pos los hermanos también pegaban". Pasa de la realidad virtual a la
riosidad personal que indagación de lo inconciente-: '¿Lo probaste?' búsqueda de la transmisión oral bajo los mismos modos que sus an-
'Sí -responde-, le di dos veces al pájaro' 'Y, ¿qué sentiste?' -arremeto- tepasados podrían haberlo hecho cuando de recuperar la historia
'Nada, está rebueno...' Y vuelve a sus cosas: 'Silvia, cuando vos eras ancestral se trataba. No soy una anciana de la tribu, me rehuso al de-
chica, ¿te pegaban tus hermanos?' seo intenso de sentarme junto a él y ejercer la función chamánica.
¿A qué mutaciones de la subjetividad nos someten Jas nuevas tec- Recompongo el sentido singular, histórico, inconciente, de su pre-
nologías? ¿Cuáles son sus alcances? ¿Hasta dónde se expresan ya, gunta. Los enigmas siguen, siendo los mismos: la fratria, el nacimien-
hoy, transformaciones en los niños y adolescentes de este fin de siglo to, la muerte...
que vivimos? < • • • .• La tecnología no altera, hasta el momento, estas preocupaciones
He escuchado a algunos nostalgiosos, apocalípticos, preconizar el de base. El nuevo cine de ciencia-ficción aborda tales cuestiones: Bla-
fin de los modos de subjetividad que conocemos. No lo hacen de mo- de Runnefllo muestra dé manera paradigmática: en un mundo én él'
do descriptivo, curioso, exploratorio. Sé lamentan amargamente del cual los hombres han logrado construir humanoides imposibles de
fin de una historia; nuestra historia. Atacan las computadoras, los vi- diferenciar a simple vista, éstos se rebelan porque no aceptan ni la
deogames, las redes informáticas... Los argumentos son, aveces, la- discriminación ni el plazo fijado de cuatro años de vida. En los lími-
mentables: ¿cuánto tiempo pierden los niños jugando con el family- tes mismos de la tecnología, la vida y la muerte se plantean como los
game? Siento deseos de responder: ¿Cuánto tiempo perdió nuestra ejes que atraviesan aún la tecno-existencia. La memoria implantada,
generación jugando a la lotería con la abuela, al balero, al estancie- vivencial, humana, abre las posibilidades de todos los sentimientos -
ro-ese cartón en el cual acumulábamos tierras que nunca-poseería- incluido el amor al semejante y el dolor concomitante. En Terminator
mos, en un mundo que se encaminaba aceleradamente hacia el la alteración de los tiempos "juega con el enigma de los orígenes:
reemplazo de la riqueza natural por la riqueza tecnológica? ¿puede un hombre enviado al pasado salvar a su propia madre y, en
Dejemos de lado los argumentos banales, y vayamos a las cuestio- el ejercicio de esa tarea, engendrar a su padre?
nes centrales. ¿Cambian los modos de percepción de la realidad a Es indudable que estamos ante producciones de nuestro tiempo
partir de la transformación que los nuevos modos de organización que no dan cuenta del futuro real sino de los modos subjetivizados
de la información imponen? con los cuales aún aquellos que pueden pensar lo impensable lo ima-
En un texto lúcido y vertiginoso, Aníbal Ford se enfrenta a los con- ginarizan. Pero expresan las preocupaciones y soluciones de nuestro
flictos y paradigmas de nuestra época: "Estamos ante una memoria tiempo, y en esto son representativas de la permanencia, en el inte-
de conflictos cognitivos y culturales que se plantearon durante los rior de la tecnología, de las formas de concebir lo humano en el
comienzos de nuestra modernidad. Pero no haciendo historia o ar- campo abierto del pensamiento actual.

82 83
Los niños y adolescentes de hoy sueñan con Blade Runner o Termi- sibilidad a largo plazo de una duplicación, clonación, de los seres hu-
5
náíór, no los torna más sádicos o incestuosos ni menos creativos que manos-, revolucionan nuestro pensamiento y plantean tareas inéditas .
uña generación atravesada por Hamlet o King Kong-que alimentó los En nuestro mundo "contemporáneo"-contemporáneo a nosotros,
fantasmas masoquistas femeninos durante más de una generación, debemos agregar-, esto es así. También es cierto a nivel de lo real:
Apelo nuevamente a Ford: "Que nuestra subjetividad se construye aún quienes no participan directamente de la ciencia y la tecnología
en medio de pluriculturalidades simultáneas no es un hecho que po- actuales sufren sus efectos; grandes sectores de la, humanidad, mar-
damos negar.. (Pero) Las diversas necesidades de anclaje o de loca- ginados de la tecnología de punta, padecen las consecuencias de su
lización que siempre aparecieron en la cultura del hombre como es- avance sin gozar sus beneficios (cuando estos grupos ejercen modos
tructura fundamental de la supervivencia, no pueden ser fácilmente de enfrentamiento supuestamente caducos se les cuestiona su desac-
borradas, aunque sí pensadas desde formas de construcción que ya tualización, exigiéndoles que sean nuestros contemporáneos, aun-
no sean aquellas que nos propuso el imperio instrumental de la es- que sea, en ese aspecto).
4
critura". Pero existen los niños y adolescentes de fin de siglo. Aquellos que
Una digresión necesaria: una de las características más brutales del participan del modo de vida, preocupaciones y aspiraciones, adqui-
mundo actual es una coexistencia de tiempos en la cual se yuxtapo- siciones tecnológicas y cambios de,registro ideológico efecto de mu-
nen modos diversos de confrontación con la realidad. Cuando deci- taciones sufridas a lo largo del siglo. A ellos nos enfrentamos diaria-
mos niños y adolescentes de nuestro tiempo nos referimos a aquellos mente en nuestros consultorios. He visto, en los últimos tiempos, los
que comparten nuestro horizonte cultural. Sería absurdo pretender efectos de estos nuevos procesos en el campo de la clínica: por una
incluir en las cuestiones que estamos desplegando a los niños totzi- parte he tenido ocasión de asistir a-la emergencia de un delirio pa-
les de Chiapas o a adolescentes marginados de Nigeria. Y aún, sin ir ranoico, del estilo más clásico de "robo de pensamiento", con atribu-
tan lejos, ¿cuántos de los niños de nuestras estancias patagónicas ción imaginaria a la computadora. Se trataba de un joven que, en su
pueden tener idea de que existe un aparato acoplable a la televisión decir, sabía que se le habían metido en su computadora para robar-
-si es que la tienen, aún cuando la conozcan- en el cual instrumentar le toda su producción hasta dejarla vacía, y luego comenzaban a pe-
juegos de alta tecnología? netrar en su cabeza con el mismo objeto: Los contenidos han cam-
Nuestra temporalidad hegeliana, progresiva, encaminada hacia su biado -ya no hay restituciones bajo la forma de saberse Napoleón, co-
máxima perfección, ha entrado en crisis hace ya demasiado tiempo mo la vulgarización psiquiátrica nos lo hizo, conocer hace años-, pe-
y, pese a ello, espontáneamente, tendemos a considerar como para- ro los determinantes del delirio eran del mismo carácter que aque-
digma histórico a lo "más avanzado", en el marco de un tiempo lineal llos que Víctor Tausk describiera en sus escritos cuando habló por
que ha sido cuestionado tanto por la física como por las ciencias so- primera vez en psicoanálisis de "la máquina de influencia". He teni-
ciales. Pero sabemos de todos modos que no podemos escudarnos do, también, oportunidad de recibir en mi, consultorio a un niño
en esta a-cronía histórica como coartada para preguntarnos sobre la efecto de una gestación de probeta, respecto del cual el padre decla-
posibilidad de nuevos modos de emergencia de la subjetividad de los ra; "Comparto la paternidad con el médico". Qué consecuencias ten-
niños y adolescentes de "nuestro mundo" y "nuestro tiempo". drá esto para su futura identidad, para la constitución de su subjeti-
En un texto reciente, Alejandro Piscitelli afirma, desde una pers- vidad, es algo que debemos explorar. Pero sabemos que lo real de su
pectiva weberiana, que la tecnología está por todos lados, que no hay engendramiento no ingresará sino atravesado por el imaginario pa-
nada fuera de la ciencia y la tecnología, así como no hay nada fuera rental, y no se inscribirá sino eñ el engarce singular e histórico que
de la sociedad. Las dos o tres grandes innovaciones de la ciencia que propicien los enigmas que su propio nacimiento impone. Y, de mo-
en este momento están dando vueltas: las telecomunicaciones -que do idéntico pero diverso, como Edipo y todos los hombres -príncipes
incluyen la realidad virtual, el camino hacia la inteligencia artificial o plebeyos lo hicieran- deberá acceder a una teorización fantasmati-
o las redes neuronalcs- y el proyecto de genoma humano -con la po- zada que dará origen tanto a su inteligencia como a sus síntomas.

84 85
En tal sentido, cada nuevo cambio tecnológico será reprocesádo en blanco, o tenga ojos azules, este niño deberá preguntarse por qué sus
el interior de.un aparato psíquico dónde los tiempos anteriores coe- padres querían ojos azules, o,piel blanca, y no cómo intervino el ge-
xisten porque"estárí inscriptos los modos vivenciales de percepción netista para producir la transformación -aún cuando ésta pueda de-
de la realidad de las generaciones anteriores. Los enigmas no se venir una inquietud por desplazamiento-.
constituyen, en la infancia,'respecto a u ñ a supuesta realidad sustan- Es evidente que estoy definiendo las cosas desde una perspectiva
1
cial, sino a sus complejos entramados deseantes respecto al engen- que puede: ser discutible.a futuro. Hablo del hombre tal como ha si-
dramiento. Ningún niño tiene curiosidad por saber cómo era el qui- do dado hasta ahora, vale decir, como desprendimiento carnal y
rófano en el cual la madre alumbró; ningún niño erotiza el metal ni amoroso de otro ser humano. El sentido de su existencia no está pre-
queda fijado a él porque sea el material que constituye la pinza de visto sino como contigüidad, enlace amoroso, pasión -en todo el sen-
fórceps, porque sea el primer objeto extraño que tocó su cabeza fue- tido del término, aún el religioso. No me es dado hablar de produc-
ra del vientre materno. Del mismo modo, el "niño de probeta" que tos con.características corporales humanas destinadas a otro fin que
tuve ocasión de entrevistar no estaba preocupado por la constitución no sea este absurdo a-funcional que es la existencia misma.
particular del vidrio, sino -en forma desplazada y sintomal- acerca del De esta cuestión deriva el surgimiento de la subjetividad tal como
por qué su madre no había podido engendrarlo eiv su propio cuer- la conocemos. Tanto el residuo inconciente que de ella se estructu-
po, y por que su padre no tenía espermatozoides suficientemente po- r á r o n l o aquella que remite a la problemática del yo. Rota la ilusión
tentes para darle origen de modo natural. de un sujeto: unido y homogéneo, el yo, en tanto residuo identifica-
¿Ha cambiado la informática los modos de vínculo con la realidad? torio -vale decir de las recomposiciones metabólicas de las acciones
Hasta ahora, lo que percibimos en los niños y adolescentes atravesa- y significaciones deseantes del otro-, opera como una suerte de fija-
dos por ella es que capturan de modo distinto, inmediato, las posibi- ción de la imagen virtual que garantiza la permanencia del sujeto en
lidades de una imagen en la cual la narrativa clásica no tiene cabida. el interior de un campo que no es menos ilusorio que real. "La ima-
Componen las secuencias de imágenes de un modo diverso, pero la gen virtual admite el punto de vista, pero no se da de una vez por to-,
sincronía de la pantalla no opera cuando de percibirse a sí mismos das como' referencia estable y fiable... La imagen del cuerpo que la
en el mundo, como gestalt recortada y sufriente, cobra exigencia. pantalla interactiva o el espejo virtual refleja no es la de un ser úni-
Una generación de jóvenes que se aburre con Columbcfiyve videoclips co [...]. Es la imagen de una red abierta, proteica, tentacular. El hom-
compone lo indiciario de modo diferente: se atiene menos al relato bre pasa por ella atravesando bosques de símbolos que lo observan
que a lá imagen, articula secuencias y construye sentidos. Pero cons- con miradas familiares (Charles Baudelaire). La única referencia du-
truye sentidos, y esto es algo que ninguna red neuronal puede variar radera del yo ya no es su punto de vista que dejó de pertenecerle, si-
en el ser humano: Aún cuando conectemos a un niño o a un joven a no su 'punto de estar", cita Aníbal Ford a Kerckhove, y agrega, polé-
miles dé canales simultáneosde información que le permitan acce- micamente: "Que nuestra subjetividad se construye en medio de plu-
:
der a ü n a información insospechada hasta hace algunos años, lo ricausalidades simultáneas, tampoco es un hecho que podamos ne-
esencial desde el punto de vista que nos ocupa, es que seguirá guian- gar. Pero... las diversas necesidades de anclaje o de focalización que
do su búsqueda por preocupaciones singulares que no son reducti- siempre aparecieron en la cultura del hombre como estructura fun-
bles a la información obtenida, y que procesará ésta bajo los modos damental de la supervivencia, no pueden ser fácilmente borradas,
particulares que su subjetividad imponga. aunque sí pensadas desde formas de construcción que ya no sean
Porque lo fundamental, mientras los Seres humanos sigan nacien- aquellas que nos propuso el imperio instrumental de la escritura".
do de hombre y mujer, vale decir, sean producto del acoplamiento En tal sentido el sujeto, en sentido estricto, para el psicoanálisis, se
de dos deseos ajenos, es que sus enigmas versarán -aún cuando sea ubica en la articulación que Ford señala en el campo de las nuevas
bajo nuevas formas-, sobre las mismas cuestiones. Y si la manipula- cuestiones que abre la problemática de las nuevas tecnologías a nivel
ción genética puede hacer que un niño nacido de padres negros sea semiótico: Se trata de un "punto de estar", en términos de Kerckho-
86 87
ve, pero al mismo tiempo, este "punto de estar" debe cobrar perma- ' Ibídem.
nencia como "puntó de'"'ser" para que el sujeto se sostenga. 3
Blade Rúnner, film de Warner Bros., 1982. Dirigida por Ridley Scott, Guión: Hampton
El psicoanálisis ha sido tal vez un anticipadór fenomenal de la cons- Fancher y David Webb Peoples, basado en la novela de Philp K. Dick.
titución de ün campo de realidad virtual. La estructura temporal, na-
rrativa, se desarticula y recompone constantemente en una sesión de 4
Op. Cit.
análisis, permitiendo la coexistencia de dos sistemas co-presentes: el
ñ

preconciente y el inconciente, con legalidades distintas, modos de Piscitelli, Alejandro, "Como será el futuro", enüevista en revista La Maga, Bs. As., 29 de

funcionamiento y contenidos diferentes, entre los cuales el sujeto pi- diciembre de 1993.

votea para sostenerse articulando en sistemas de verosimilitud que 6


Columbo, serie de televisión interpretada por Peter Falk, de 1971 a 1992.
remiten auna diacronía que se presentifica en simultaneidades de
las cuales la narración sólo sostiene puntos de anclaje posibles.
Cuando Agustín me pregunta si "desde siempre los hermanos ma-
yores pegaron a los menores", busca un anclaje en el marco de la pla-
taforma que sostiene sus constelaciones edípicas, permitiéndose, en
la realidad virtual que la sesión de análisis impone, caer al vacío pa-
ra recuperarse en el movimiento entre columnas que su deambular
por el espacio impone. Sabe que yo estoy ahí, lista para ajustar el cas-
co, para establecer los puentes, para impedir que la imagen lo devo-
re posibilitando una conjunción de narración y reactualización vi-
vencial que permita una rearticulación de las significaciones estable-
cidas.
Mi problema es ahora retranscribir las "capas de la cebolla" freu-
dianas en "windows", permitiendo que su mano mueva el cursor pe-
ro garantizando, al mismo tiempo, que no se deslizará vertiginosa-
mente hacia el sinsentido. El horror al vacío puede ser tolerado en
la máquina de realidad virtual, pero el pájaro que lo levanta con el
pico puede devenir, en cualquier momento, como para Leonardo,
aquel que le meta su cola en la boca o que le picotee el hígado co-
mo a Prometeo. ,
La tarea no consiste, ni mucho menos, en ahogar la pulsión epis-
temofílica. Muy por el contrario, juntos entraremos en la pantalla pa-
ra que la travesía pueda desplegarse por los nuevos y viejos enigmas
que su condición de "infantil sujeto" le impone.

1
Ford, Aníbal, "Navegaciones", en Davtdy Goliat ( C L A C S O ) , T. X X , N. 58, Buenos Aires,
Octubre, 1981.

88 89
CAPÍTULO X I

LÍMITES Y EXCESOS DEL CONCEPTO DE SUBJETIVIDAD


EN PSICOANÁLISIS

Que el ser humano cambia históricamente, que la representación


de sí mismo y de su realidad no se mantiene estrictamente en los tér-
minos con los que fuera pensado por el psicoanálisis de los comien-
zos, no hay duda. Insisto, rio tan en broma, que si a las histéricas del
siglo XIX se les quedaba la pierna dura por el deseo inconfesable de
caminar hacia el cuñado, nuestras histéricas de hoy padecen colap-
sos narcisistas cuando sus cuñados no les otorgan crédito sexual. ¿Se-
ría igual el síntoma obsesivo del hombre de las ratas en una Argenti-
na en la cual el casamiento por dinero es considerado un gesto de
inteligencia y las deudas incumplidas parte del destino económico
de miles de personas cuya insolvencia nos convoca más a la piedad
que a la crítica? El hijo de un comerciante o de un banquero corrup-
to no sería hoy tampoco un melancólico dispuesto al suicidio sino
una patología narcisista cuya mayor angustia estribaría en la posibili-
dad de un secuestro extorsivo.
Pero todos estos seres humanos, sin embargo, y dentro de cierto
margen de variación, tienen las mismas reglas de funcionamiento
psíquico que los de los historiales clásicos: están atravesados por la
represión -aún cuando algunos contenidos de lo reprimido hayan
cambiado-, con una tópica que permite el funcionamiento diferen-
ciado de sus sistemas psíquicos, tienen un superyo cuyos enunciados
permiten la regulación tendiente a evitar la destrucción tanto física
como psíquica, y cuando no cumplen estas regularidades se ven ex-
pulsados de la posibilidad dé dominio sobré sí mismos y en riesgo de
saltar hacia modos de fractura psíquica.
Los cambios en la subjetividad producidos en estos años, y en láÁr-

* "Límites y excesos del concepto de subjetividad en psicoanálisis", Bleichmar, S., revista


9
Topía, A ñ o XXV, N 40, Buenos Aires, abril de 2004.

91
gentina actual los procesos severos de desconstrucción de la subjeti- mática del inconciente. La noción de subjetividad en tanto categoría
vidad efecto de la desocupación, la marginalidad y la cosificación a filosófica alude a aquello que remite al sujeto, siendo un término co-
las cuales ha llevado la depredación económica son indudablemen- rriente en lógica, en psicología y en filosofía para designar a u n in-
te necesarios de explorar y de ser puestos en el centro de nuestras dividuo en tanto es a la vez observador de los otros, y en el caso del
preocupaciones cotidianas. Ellos invaden nuestra práctica y acosan lenguaje, a una partícula de discurso a la cual puede remitirse un
las teorías con las cuales nos manejamos cómodamente durante gran predicado o un atributo. El sujeto, en última instancia, sea moral, del
parte del siglo pasado. Yyo misma he dedicado gran parte de mi tra- conocimiento, social, pero muy en particular la subjetividad, como
bajo de estos últimos años a mostrar sus efectos, incluidos en ellos los algo que concierne al sujeto pensante, opuesto a las cosas en sí, no
diversos modos con los cuales el padecimiento actual se inscribe en puede sino ser atravesado por las categorías que posibilitan el orde-
estas formas de des-subjetivación y los modos posibles de su recom- namiento espacio-temporal del mundo, y volcado a una intenciona-
posición. lidad exterior, extro-vertido. , •••• - - -
Tal vez, precisamente, porque el sujeto rio está en riesgo de ser des-; Es en razón de estos elementos que la subjetividad no podría remi-
construido por la filosofía post-metafísica del siglo X X sino por las tir al funcionamiento psíquico en su conjunto, no podría dar cuenta
condiciones mismas de existencia, es qué la palabra subjetividad ocu- de las formas con las cuales el sujeto se constituye ni de sus constela-
pa hoy un lugar tan importante en los intercambios psicoanalíticos. ciones inconcientes, en las cuales la lógica de la negación; de la tem-
"Cambios en la subjetividad", "procesos de aes-subjetivación y re-sub- poralidad, del tercero excluido, están ausentes. El inconciente está
jetivación", "subjetividad en riesgo", "desconstrucción de la subjetivi- regido por la lógica del proceso primario, algo tan ajeno al sujeto en
dad' ', son enunciados frecuentes que ponen de manifiesto la preocu- términos clásicos, tan impensable por la filosofía tradicional, qué po-
pación que atraviesa a todos aquellos que nos encontramos confron- ne en entredicho varios siglos de concebir pensamiento y sujeto co-
tados a los efectos, en el psiquismo humano, de las transformaciones mo inseparables entre sí.
operadas entre el fin del siglo X X y los comienzos del X X I . Y esto es Hemos puntuado en múltiples oportunidades la diferencia entre
inevitable en razón de que la subjetividad está atravesada por los mo- psiquismo y subjetividad, restringiendo esta última a aquello que re-
dos históricos de representación con los cuales cada sociedad deter- mite al sujeto, a la posición de sujeto, por lo cual se diferencia, en
mina aquello que considera necesario para la conformación de suje- sentido estricto, del inconciente. Más aún, nos detuvimos para plan-
tos aptos para desplegarse en su interior. tear firmemente el carácter pre-subjetivo en los orígenes y para-sub-
Es por ello que es el espacio en el cual los modos de clasificación, jetivo una vez constituida la tópica psíquica, del inconciente. Es ine-
los enunciados ideológicos, las representaciones del mundo y sus je- vitable que se torne necesaria otra diferenciación, ya que se nos plan-
rarquías, todo aquello que alguien como Castoriadis ha agrupado tea un nuevo problema: sila subjetividad es un producto histórico,
bajo el modo de "lógica identitaria", toma un lugar central. Y en ra :
no sólo en el sentido de que surge de un procesó, que es efecto de
zón de ello, es necesario decirlo, la subjetividad no es, ni puede ser, tiempos de constitución, sino que es efecto de determinadas varia-
un concepto nuclear del psicoanálisis, aún cuando esté en el centro bles históricas en el sentido de la Historia social, que varía en las di-
mismo de nuestra práctica. Pero ello en función de que es precisa- ferentes culturas y sufre transformaciones a partir de las mutaciones
mente el modo con el cual el centramientp que posibilita la defensa que se dan en los sistemas histó rico-poli ticos -pensemos en la pro-
de los aspectos desintegrativos del inconciente opera. Razón por la ducción de subjetividad en Grecia, o en los modos con los cuales se
cual, cuando los seres humanos quedan expulsados de sus aspectos constituye la subjetividad en ciertas culturas indígenas, y las diferen-
ídcntitarios, de sus constelaciones organizadoras que posibilitan la cias que implican respecto a los sectores urbanos en los cuales esta-
operacionalidad en el mundo, el método clásico psicoanalítico, con- mos habituados a movernos-, la pregunta que cabe es ¿qué elemen-
sistente en el levantamiento de la defensa, entra en caución. tos permanecen y cuáles Sufren modificaciones a partir de las prácti-
Más aún, es un concepto que se sitúa en las antípodas de la proble- cas originales específicas que lo constituyen?

92 93
Dicho de otro modo: ¿cómo hacer conciliar la idea de una ciencia operan en los sistemas representacionales que se articulan, de modo
del inconciente en su universalidad, de la existencia de leyes que de- residual, en el psiquismo infantil. A l a pregunta: ¿qué quiere decir
ben cumplirse ya que rigen los procesos de constitución psíquica a producción de subjetividad?, es decir, de qué manera se constituye la
niveles básicos posibilitadores del funcionamiento del aparato, con singularidad humana en el entrecruzamiento de universales necesa-
el reconocimiento d é l o s modos particulares con los cuales vemos rios y relaciones particulares que no sólo la transforman y la modifi-
emerger la subjetividad en sus rasgos dominantes compartidos en el can sino que la instauran, debemos articular una respuesta que ten-
interior de la diversidad cultural? Siendo más específicos: la necesa- ga en cuenta los universales que hacen a la constitución psíquica así
riedad de una ley moral que rija las relaciones con el deseo y el con- Corno los modos históricos que generan las condiciones del sujeto so-
flicto tópico al cual esto da lugar, abre sin embargo la pregunta acer- cial.' I"""'
ca de la especificidad que esta ley moral toma en los enunciados que El gran descubrimiento del psicoanálisis no es sólo la existencia del
la constituyen en cada sociedad particular. Decir que su universali- inconciente, la posibilidad de que los seres humanos tengan un es-
dad radica en la prohibición del incesto es a esta altura no sólo ines- pacio de su psiquismo que no está definido por la conciencia. El
pecífico sino obturador de toda posibilidad de abrir nuevas vías de gran descubrimiento del psicoanálisis es haber planteado por prime-
investigación. Esta generalidad en la respuesta es herencia de una ac- ra vez en la historia del pensamiento que es posible que exista un
titud metodológica residual al estructuralismo, el cual si bien tuvo la pensamiento sin sujeto, y qué ese pensamiento sin sujeto no esté en
virtud de producir modelos que permitieron un ordenamiento del el otro trascendental -también sujeto-, ni en ningún lugar particular-
campo propiciando un avance importante en la resolución de viejos ;
mente habitado por conciencia o por intencionalidad. Es haber des-
problemas que habían quedado capturados por aporías difíciles de cubierto que existe un pensamiento que antecede al sujeto y que el
remontar, nos legó también una actitud metodológica que consiste; sujeto debe apropiarse a lo largo de toda su vida de ese pensamien-
en tomar estas líneas de ordenamiento, estos modelos generales, por to. Yes este aspecto nodal y absolutamente revolucionario en la his-
contenidos explicativos, lo cual constituye hoy uno de los mayores toria del pensamiento, lo que ha sido más difícil dé comprender tan-
riesgos de reducción del psicoanálisis a una escolástica y de filosofi- to por los psicoanalistas como por la cultura en general.
zación de la práctica clínica con la esterilización racionalizante que Lo difícil de asir es el carácter profundamente para-subjetivo del
esto conlleva. inconciente, y el hecho de que la realidad psíquica, en sus orígenes
A lo cual es necesario agregar una segunda cuestión: cuando deci- mismos, es eso, realidad, al margen de toda subjetividad y concien-
mos "función de las relaciones sociales en la producción de subjeti- cia, vale decir, realidad pre-subjetiva, lo cual constituye el rasgo fun-
vidad", ¿a qué, nos referimos? Porque es indudable que no se trata damental de su materialidad. Que una vez constituido el sujeto, esta
del conjunto de las relaciones sociales, sino, en el espacio teórico realidad pase a ser para-subjetiva, da cuenta de lo irreductible del
que nos corresponde, de definir de qué modo ciertos aspectos de las modo de funcionamiento del inconciente como ajeno a toda signifi-
relaciones sociales mediatizan, vehiculizan,; pautan, los modos pri- cación, a toda intencionalidad, res extensa, no cogitation. La resubjeti-
marios de constitución de los intercambios que hacen a la produc- vización del inconciente, laintencionalización del inconciente, el re-
ción de representaciones en el interior de la implantación y norma- centramiento de un sujeto en el inconciente que actuaría como más
tivización de los intercambios sexuales. No nos interesa -cuestión que allá de mí pero que sería otro, es justamente la imposibilidad de en-
puede importar mucho a la sociología o a la antropología, o que nos tender esta cuestión tan radical planteada por Freud respecto al in-
conmueve como sujetos sociales en general- de qué modo las relacio- conciente como res extensa, como cosa del mundo, como conjunto de
nes sociales pueden, en cierta época histórica, incrementar el some- representaciones en las cuales no hay un sujeto que esté definiendo
timiento de una mujer a un hombre, sino lo que de ello resulta: ba- bajo los modos de la conciencia la forma de articulación representa-
j o qué mediaciones, estos modos del sometimiento y despojo inscri- cional. '"-
ben circulaciones libidináles que metabólicamente transformadas El enunciado generado por Lacan respecto del "sujeto del incon-
94 95
cíente", que intenta precisamente una desconstrucción radical del En momentos de catástrofe histórica como los que hemos padeci-
sujeto, aludiendo por ello al modo con el cual un significante es lo do los argentinos, la desocupación y la marginalización de grandes
que representa el sujeto para otro significante -cuestión sobre la cual sectores de la población produjeron modos de des-subjetivación que,
no corresponde que me detenga, pero que no puedo dejar de men- aunados al retiro del Estado de funciones que le compitieron tradi-
cionar- al ser banalizado hasta tomar un sentido contrario al pro- cionalmente, como la educación y la salud, dejaron devastados a los
puesto, de que el sujeto no está en el yo porque está en el inconcien- habitantes del país. Estos modos de des-subjetivación dejan al psi-
te, da cuenta de la enorme dificultad presente aún hoy en psicoaná- quismo inerme, en razón de que la relación entre ambas variables:
lisis para aceptar la existencia no-subjetiva de una. parte del psiquis- organización psíquica y estabilidad de la subjetivación, están estre-
mo. Ya que la frase "sujeto del inconciente", si se desplaza a la tópi- chamente relacionadas en función de que esta última es estabilizan-
ca freudiana, genera un malentendido, al reintroducir al sujeto "en" te de la primera. Las formas de recomposición han venido, de mane-
el inconciente. Por lo cual he preferido conservar la expresión "su- ra evidente, durante todo este tiempo, de las reservas ideológicas y
jeto de inconciente" para seguir a Freud en una de sus ideas más fe- morales que la sociedad argentina acumuló a lo largo del siglo XX.
cundas, aquella relativa a la existencia de un inconciente en su ma- De ellas esperamos, también, que surjan nuevos modos de subjetivi-
terialidad, en su "realismo" y en oposición a un yo que no es sólo el dad que den mayores condiciones de posibilidad a la riqueza repre-
efecto de un punto de cierre en la cadena significante en la cual se sentacional que el psiquismo puede desplegar.
está jugando la posición de sujeto, sino que está afectado de una cier-
ta permanencia -al menos cuando la tópica está constituida, y esto es
central para una clínica diferencial de las patologías graves-.
Quisiera retomar ahora la cuestión de la producción de subjetivi-
dad, para señalar que concebida ésta en sus formas históricas, regu-
la los destinos del deseo en virtud de articular, del lado del yo, los
enunciados que posibilitan aquello que la sociedad considera "sintó-
nico" consigo misma. Las formas de la moral, las modalidades discur-
sivas con las cuales se organiza la realidad, que no es sólo articulada
por el código de la lengua sino por las coagulaciones de sentido que
cada sociedad instituye: negro y blanco no son sólo significantes en
oposición dentro de una lógica binaria sino modos de jerarquización
y valoración que impregnan múltiples formas de organización de la
realidad. -,•
Si la producción de subjetividad es un componente fuerte de la so-
cialización, evidentemente ha sido regulada, a lo largo de la historia
de la humanidad, por los centros de poder que definen el tipo de in-
dividuo necesario para conservar al sistema y conservarse a sí mismo.
Sin embargo, en sus contradicciones, en sus huecos, en sus filtracio-
nes, anida la posibilidad de nuevas subjetividades. Pero éstas no pue-
den establecerse sino sobre nuevos modelos discursivos, sobre nue-
vas formas de re-definir la relación del sujeto singular con la socie-
dad en la cual se inserta y a la cual quiere de un modo u otro modi-
ficar. :••<••

96 97
CAPÍTULO X I I

HIPERKINÉTICAS CERTEZAS DEL SER*

- Una vez que un enunciado cobra carácter público y se asienta, en


un momento histórico, como ideología compartida, es raro que al-
guien se pregunte por su cientificidad e intente poner a prueba sus
formulaciones de origen. De tal modo ha ocurrido, a lo largo del
' tiempo, con las investigaciones que, a fines de los años '60, postula-
ban un origen genético de la hiperkinesis infantil, basándose en la
aplicación dé una metodología estadística de dudosa fiabilidad en lo
'que atañe a la corroboración de hipótesis de validez científica.
Gon la intención de demostrar elpapel de los genes, el rastreo es-
tadístico de la familia ocupó, antes de que las pruebas de laboratorio
pudieran instrumentarse al nivel que han alcanzado, un papel fun-
damental. Lo curioso es que aún hoy, ante la imposibilidad de'pfó-
bar la existencia de un desorden biológico de carácter específico en
ciertas entidades, aquellos estudios estadísticos siguen ocupando un
lugar probatorio para la justificación de las más disparatadas afirma-
ciones. '
Los estudios publicados por Morrison y Stewart en 1971, acerca de
una investigación realizada con 50 niños diagnosticados como hiper-
¡:activos, consistieron básicamente en demostrar que entre los padres
de estos niños, el alcoholismo, la "sociopatía" y la "histeria" eran los
•trastornos más frecuentes. "Hijo de tigre, pin tita", como dice el re-
frán, se tomó acá a la letra, más allá de todo nivel metafórico. Y lue-
go, a través de los comentarios de los padres, los autores se sintieron
capaces de hacer diagnósticos retrospectivos acerca de la hiperactivi-
dad que los aquejó en su propia niñez, intentando demostrar que
ella "era hereditaria". Era sin duda la vieja teoría de la degeneración
s
* "Las hiperkinéticas certezas del ser", Bleichmar, S., Topía en la Clínica, N 2, Buenos Ai-
' res, invierno de 1999.

99
la que volvía, ya que apelaban a un informe de 1902 como coinciden- bargo, estas conclusiones, no porabsufdas dejan de ser creíbles pa-
te con sus descubrimientos, el cual afirmaba que "los desórdenes del ra quien se siente inclinado a ello, al punto tal que no sería extraño
intelecto, la epilepsia o la degeneración moral" eran comunes en las escuchar, un tiempo después, a sectores socialmente comprometidos
familias de los niños hiperactivos. A posteriori, para separar las in- afirmando que "aparte del ruido", hay también razones para pensar
fluencias ambientales de la determinación genética, los investigado- que las malformaciones son efecto de todos los otros factores enume-
res estudiaron a 35 niños adoptivos diagnosticados como hiperacti- rados.
vos, demostrando que los padres adoptivos no mostraban síntomas Hace algún tiempo tuve ocasión, por mi parte, de corroborar este
de sociopatía o histeria, no habiendo, por otra parte, ningún tipo de modo de razonamiento que tras sü apariencia cientificista esconde
informe sobre los padres biológicos de origen. Esta investigación, al una profunda irracionalidad. En un debate con un neurólogo cuyos
poner de relieve que no había signos patológicos -del carácter busca- conocimientos en su campo específico no están en tela de juicio, lo
do- en los padres adoptivos, demostró que no se puede sostener una escuché afirmar, para justificar este tipo de estudio longitudinal, lo
hipótesis ambiental sobre la transmisión de este tipo de comporta- siguiente: "Me-fue traído a consulta un niño a raíz de un trastorno
miento, sino que, por el contrario, queda demostrada la hipótesis ge- de desatención con hiperkinesis y luego, cuando conocí al padre,
nética. ; ,. • comprobé que tenía el mismo comportamiento y que presumible-
Más allá de los vicios que se pudieron marcar a esta investigación - mente estaba aquejado del mismo trastorno". A l o cual respondí: "Lo
el hecho, por ejemplo, de que nunca fueron investigados los herma- comprendo perfectamente, porque hace algún tiempo tuve ocasión
nos: hijos biológicos o adoptivos de las familias en las cuales se cria- de ver en consulta a un niño pobre y comprobé que su padre tam-
ron-, hay una invalidación más fuerte a ser realizada, respecto al mo- bién lo era, lo cual demuestra qué la pobreza es también genética,.."
do con el cual sé intenta probar la.hipótesis en cuestión. Se trata de Y bien, aún hoy, las investigaciones estadísticas o de cotejo genera-
la aplicación misma de la estadística como,método de validación, al cional siguen siendo consideradas referente de corroboración de hi-
margen de la racionalidad de la hipótesis que la sostiene y del cam- pótesis etiológicas no sólo en el casó de las hiperkinesis, o de los hoy
po de fenómenos que pretende abarcar. Ha habido múltiples ejem- llamados trastornos por déficit dé atención con hiperactividad, sino
plos que dan cuenta del absurdo de las conclusiones extraídas de ta- también en lá defensa apasionada de la ihónodetérminación biológi-
les procedimientos, pero tomaremos sólo uno que nos parece ilustra- ca del autismo, y de otras entidades. Sin embargo, no hay pruebas de
tivo para este caso que estamos revisando- Una supuesta encuesta laboratorio qué confirmen la supuesta etiología del hoy llamado
realizada en un país del Tercer Mundo arroja la siguiente conclu- 'Trastorno de déficit de atención ¿on hiperactividad", como hasta el
sión: las familias que viven cerca de Jos aeropuertos padecen mayor mismo DSM-IV afirma, ni hallazgos particulares dé la exploración fí-
número de problemas congénitos; hasta aquí la encuesta,! inobjeta- sica y enfermedades asociadas.
ble, salvo por la conclusión que sacan los investigadores que la reali- Sin embarcarnos en el marco dé un debate qué remite a los modos
zan: atribuyen este tipo de problemas al ruido de los aviones,.dejan- mismos de clasificación de todos estos trastornos é h l o s cuales ni es-
do de lado el hecho de que estas poblaciones están constituidas, en tudios longitudinales ni determinación causal forma parte del diag-
su mayoría, por sectores carenciados, marginalizados, que no cuen- nóstico, señalemos simplemente que han sido diagnosticados y me-
tan con atención médica ni alimentación suficiente y padecen, en es- dicados niños de características psíquicas muy variadas, desde aque-
te caso sí, de elevados índices de alcoholismo que inciden, en, el re- llos que presentan circúnstáncialmehte una dificultad para concen-
sultado de las mutaciones genéticas que se presentan. El ruido de; los trarse como efecto de circunstancias eventuales en su vida -migracio-
aviones no es la causa, en absoluto, de las malformaciones que pade- nes, duelos, situaciones post-tráumáticás- hasta otros cuya dificultad
cen, pero hay una combinatoria de mala fe e ignorancia en los inves- para la concentración es efecto de una falla general de la constitu-
tigadores que le atribuyen ser determinante de ellas, desestimando ción psíquica, en los cuales el aparato no logra establecer u ñ a selec-
todos los otros factores que realmente las pueden producir. Sin em- ción y relevamiento de estímulos -en esto radica realmente la "aten-

100 101
ción"- en virtud del fracaso de las membranas para-excitación del yo Habiendo nacido con estas dificultades que he señalado, convulsi-
como efecto de esta falla en la constitución tópica. vo en sus primeros tiempos como efecto de la prematuración -tenía
Pero existe aún otro tipo de niños que no pueden "concentrar la un peso muy bajo-, cuando se completó el proceso de mielinización
atención", y no por un período restringido de tiempo, ni como efec- nunca más se repitieron episodios de este tipo. Sin embargo, cuan-
to de una falla general del psiquismo, sino por hallarse sus pensa- do comenzó la escolaridad, a los 5 años, un neurólogo lo medicó por
mientos totalmente abocados a una tarea de otro tipo: se trata de pa- las dificultades que presentaba para concentrarse, diagnosticándolo
rasitaciones traumáticas de larga data, que afectan toda la percepción de la como un trastorno de desatención, pese a lo cual los padres decidie-
existencia e impregnan su cotidianidad de tal modo, que nos lleva a afirmar ron realizar una.nueva consulta un tiempo después buscando otra
que lo que debería ser "la roca viva" que garantiza la permanencia del yo, se perspectiva.
ve constantemente puesta en tela de juicio por algo del orden de un real vivi- Un elemento a tener en cuenta en el modo de Ramiro de relacio-
do -por el sujeto mismo o por las generaciones anteriores- que se torna inmeta- narse con su cuerpo es el siguiente: relata la madre que le llamaba la
bolizabley se rehusa a teorizaciones que le den estabilidad. Si la formulación atención que siendo el niño muy cariñoso, tenía una gran dificultad
parece compleja, el caso que relataré a continuación da cuenta del para hacer contacto con el cuerpo del otro, hecho tal vez atribuible
modo con el cual pude aproximarme a esta perspectiva. a que habiendo estado los primeros tiempos de la vida sin contacto
Ramiro es un niño del interior del país que nació en condiciones materno primario, hay algo del orden de un déficit de apego -como
ciertamente difíciles: cuando él y su gemelo se encontraban listos pa- se tiende a decir-, sin que esto se torne causal en la medida en que
ra salir al mundo, y la posición que les correspondía era tal que Ra- siempre queda la posibilidad de preguntarse por qué no ha ocurri-
miro debería nacer primero y Facundo después, éste se adelantó y, do, como hemos visto en otros casos, que se produzca una adheren-
metiéndose en el medio, obstaculizó el parto muriendo él mismo y cia mayor al cuerpo materno en virtud de la carencia primaria vivi-
poniendo en grave peligro a su hermano. A partir de esto, durante da. Sin embargo,Ta presencia precoz de la muerte, y la visión de es-
cuarenta días Ramiro estuvo en incubadora, siendo tal su estado de te niño tan frágil, no puede haber dejado de incidir en la madre que
riesgo que, cuando a los 19. días lloró por primera vez, todo el equi- se vio dificultada de moverse con. fluidez ante uri. cuerpo al cual se te-
po de Neonatología vino a presenciar este llanto como un milagro mía estrujar, tan dañado como se veía.
que anunciaba la posibilidad de que viviera. A partir de esto, Rami- La secuencia que quisiera relatar ahora tiene que ver con lo ante-
ro fue alimentado por sonda durante los primeros meses de la vida, riormente expuesto de un déficit de estabilización en el sentimiento
debiendo someterse a intensos tratamientos de rehabilitación y ciru- de existencia, no sólo producto de estas carencias, sino de los modos
gías de distinto tipo hasta lograr estabilidad. con los cuales Ramiro constituyó su existencia alrededor de un enig-
Veo a este niño a los ocho años, me parece inteligente, más allá de ma irresoluble. Mis primeras entrevistas con el niño fueron en fin de
ciertos problemas que arrastra realiza una escolaridad normal (pro- semana, en razón de que viniendo del interior del país era más sen-
blemas de motricidad fina y de cierta lentifícación en el aprendizaje, cillo, para ellos, trasladarse, y para mí, tenerlas horas suficientes pa-
"desmemoria" y reiteración de interrogaciones a los adultos), apare- ra realizarlas. Esto me obligó, en cierta ocasión, a bajar a abrir la
ciendo por otra parte un modo de funcionamiento temeroso que se puerta de calle y a subir hasta mi consultorio con el niño y su mamá.
manifiesta en forma múltiple y afecta su vida social y deportiva: no Y he aquí lo inesperado: Ramiro se posiciona en el ascensor, que tie-
puede permanecer solo en lugares que no sean su casa, tiene terror ne dos espejos, y dice: '¿Cuál de todos soy yo, ese o este?'. A lo cual
a ciertas actividades que impliquen el despegue del cuerpo en el es- su madre contesta: '¿Cuál te parece?' y él responde: 'Soy este', seña-
pacio; la aerosilla de ski, arrojarse del trampolín, golpearse cuando lándose a sí mismo, en un gesto dé llevar lá mano a su propio cuer-
hace fútbol, cuando entrena.en karate... su vida se ve limitada cons- po. , •.
tantemente porque todo se torna trabajoso en función de esta tona- Pregunté luego a Ramiro si eso que lé ocurrió en el ascensor le ha
lidad angustiada que la impregna. pasado otras veces, agregando luego de un breve diálogo que él nó
102 103
sabe bien donde está la realidad en aquello que ve, y tiene miedo de Los fenómenos de verdad y error, afirma Laplanche, los fenóme-
no poder diferenciar lo que él puede imaginarse de lo que puede nos de sentido, no serán jamás descubiertos en la naturaleza, inclu-
ver, haciendo luego referencia á la sensación de poder estar en otro so si pensamos que a cada elemento de pensamiento corresponden
lado que donde él está. (Habíamos tenido antes una pequeña discu- modificaciones en el cuerpo. Que la imposibilidad de Ramiro para
sión respecto a si lo que a él le pasaba era del cerebro ó de los pen- quedarse quieto obedecía a un fenómeno del orden del sentido, que
samientos, donde yo trataba de explicarle que las cosas que le pasa- debía ser develado, es lo de menos. Lo que ocultaba ese movimien-
ban eran más de los pensamientos que'del cerebro, aunque él tuvie- to constante era la angustia de no-existencia que lo sostenía, el fan-
ra un cerebro, pero que su cerebro funcionaba bien, que había co- tasma de no estar realmente vivo, en el marco de un fenómeno que
sas que eran de los pensamientos). Entonces me responde: 'Ya sé más que de "despersonalización" podemos considerar de un orden
qué querés decir con eso de los pensamientos. A mí me pasa a veces más primario, como una falla en la "personalización", de inclusión
que yo no sé si algunas cosas que veo las inventé o están, y sería terri- en el propio pellejo.
ble trabajar en una computadora de mentira cosas de verdad, por- El colega que lo medicó haciendo uso del "gatillo fácil", perdió de
qué no podría imprimirlas', asociación maravillosa queme permitió vista que en la historia originaria lo irreductible para el sujeto era del
agregar que además él a veces no estaba muy seguro de cuál era él, orden de la teorización sobre la existencia y la muerte, no de la pre-
contestándome a continuación de esto que hay dos mellizos, uno lla- maturación neurológica ni de las lesiones biológicas cuyas secuelas
mado David y el otro Cristian -lo cual es muy gracioso, ya que uno de estaban en vías de resolución. Pero estas teorizaciones, estas fanta-
los padres es judío y el otro no- y habla de éstos dos mellizos que vi- sías, competen al psicoanálisis, que encuentra la motivación repre-
ven juntos. Yo arriesgo entonces tímidamente: 'Me parece que vos a sentacional más acá del sustrato cerebral en el cual la representación
veces pensás que podrías haber muerto en lugar de tu hermano','y encuentra su soporte biológico, porque este último es insuficiente
me responde: 'Es que yo a veces no sé, porque me parece que a.mí para dar cuenta de sti especificidad.
me iban a poner el otro nombre y me lo cambiaron porque él mu-
rió, entonces yo no sé aveces cuál está': Lo cual me lleva de inmedia-
to a agregar: 'Entonces, si vos te quedas quieto, no sabes si estás
muerto o vivo'.
A partir de esta secuencia, los tiempos posteriores transcurren al-
rededor de estas cuestiones, que van desañudándose cuidadosamen-
te. El diálogo establecido no es sino la enumeración de un programa
dé trabajo sobre las fantasías que se han entretejido alrededor de es-
ta cuestión nuclear, al punto que recién ahora sus padres entienden
un requerimiento realizado por Ramiro desde hace tiempo: ser lle-
vado al cementerio a conocer la tumba de su hermano, lo cual le per-
mite certificar quién es el muerto, y garantizar que el nombre que se
le puso es el que fue escogido para él, y no cambiado a partir de la
muerte del "otro" Ramiro, cuestión que ha ocupado gran parte de
sus preocupaciones: si él era Facundo y sus nombres habían sido
cambiados luego. No pida el lector coherencia a este fantasma, ya
que se trata de algo que si bien puede ser puesto en palabras, ocupa
el lugar de un producto mixto, en el cual la presencia de cierta lega-
lidad inconciente coexiste con el proceso secundario.

104
1Ó5
CAPÍTULO X I I I

ESTATUTO DE LO HISTÓRICO EN PSICOANÁLISIS

•- El "genetismo salvaje" con el que se pretende subsumir nuevamen-


te todo accionar humano en una "naturaleza humana" prefijada e in-
..mutable, constituye, en el plano de la psicología, la cuestión central
que deberemos someter a debate en los próximos tiempos. Y ello en
razón de que tanto el estructuralismo formalista como el innatismo
f psicoanalítico se ven impotentes para enfrentarlo, en razón de que
.-los paradigmas que los sostienen responden, en última instancia, a
modelos convergentes.
Que el ser humano nazca con un "destino", predeterminado por
los genes, la pulsión de muerte o la estructura edípica en la cual se
inserta, no son sino variantes de una,.misma cuestión: la existencia de
un preformado que pone límite a todo accionar transformador posi-
ble, proponiendo el sometimiento a las condiciones de partida o, a
lo sumo, un mejor manejo de las mismas bajo los modos resignados
de lo insuperable.
De ahí la debilidad de gran parte del psicoanálisis de cuño instin-
tivista para discutir seriamente con aquellos que hoy propician una
teoría genética de la enfermedad mental. La tolerancia ante el impe-
; rialismo ñeurobiológico no es sino el efecto de un letargo que se pre-
serva a cualquier costo: se trata más de algo cercano a lo que Massi-
mo Cacciari definiera como una tolerancia senil, una tolerancia defen-
siva propia de las personas y organismos que han perdido toda fe en
sí mismos, y que no pueden sino vivir en paz, porque el conflicto los
destruiría. Y, agreguemos/es patrimonio también de los estamentos

* "Estatuto de lo histórico en psicoanálisis", Bleichmar, S., revista La Oreja, publicación


s
del Movimiento Estudiantil Santiago Pampillón, A ñ o V I I , N 13, Facultad de Psicología,
"Rosario, agosto de 1997.

107
científicos o políticos que se han debilitado: plenos de aporías y con- ción posterior y cuya modalidad no puede ser sino tematizada por el
tradicciones, no dejan de hacer alianzas espurias tendientes a conser- sujeto que se encadena a su propia identificación. Esto nos lleva a re-
var el poco poder que les queda, sabiendo de antemano que en esas husar la idea de que el sentido del análisis sea la "construcción de
alianzas está la raíz de su propia aniquilación. una historia". Por el contrario, el análisis se dedica a la desconstruc-
La concepción de la subjetividad como producida, y no como natu- ción de lo fijado, de la "historia oficial" del sujeto, absteniéndose de
raleza humana es, por el contrario, la vertiente más fecunda del freu- ofrecer totalidades que reensamblen el todo.
dismo... Su fuerza no sólo reside en la racionalidad de sus enuncia- 4 - En el encaminamiento de la cura los procesos de historización
dos, sino en su capacidad clínica transformadora. Si la producción son siempre parciales: se trata de otorgar un ensamblaje a esos ele-
de sujetos psíquicos es una empresa siempre social, el psicoanálisis mentos que han quedado ala deriva, y de propiciar su religazón me-
ha tenido la enorme virtud de plantear la materialidad misma que diante la desconstrucción de los que habían sido soldados en. las au-
constituye la premisa de esta producción, de aislar las variables que toelaboraciones espontáneas que daban origen a los síntomas.
la componen; el carácter social de la transformación de la cría huma- ,Si las instancias del aparato psíquico, ellas mismas, son efecto resi-
na en sujeto psíquico, no diluyéndose en la sociedad en su conjunto, dual de procesos históricos de diverso orden: inscripciones, identifi-
no confundiéndose con la producción general de mercancías o de caciones, recomposiciones, la ilusión de construir una historia que
objetos, sino especificándose bajo los modos concretos que le dan abarcara la totalidad de lo vivido por el sujeto no sería sino el retor-
origen. no de un ideal de superación del conflicto psíquico mediante la sub-
Desde esta perspectiva de una subjetividad producida, es que la his- sumisión de lo residual inscripto en el relato.
toria encuentra un punto de enclave mayor en la teoría y la práctica La historia "siempre la escriben los vencedores" (en este caso el
psicoanalíticas. Desplegar sus aspectos centrales obligan a un esfuer- yo). Paradoja del descentramiénto que el análisis inaugura y de los
zo si no de formalización al menos de ordenamiento. Es en razón de recentramientos necesarios que el sujeto espontáneamente propicia
ello que el modo de exposición elegido para los párrafos que siguen en sus movimientos auto-teorizantes, auto-simbolizantes, auto-histo-
será el de una serie de tesis que desplegaremos engarzándolas en sus rizantes (siguiendo a Laplanche).
nexos de articulación con problemas nodales del psicoanálisis, algu- 5. - Lo histórico considerado como movimiento en el cual el apara-
nos de los cuales podrán ser explicitadós con mayor amplitud en otra to se despliega aun constituido. Abierto siempre al aprés-coup, dcscap-
ocasión. turado de un determinismo lineal que tendría sólo en cuenta la ac-
1. - La historia -que inevitablemente se liga a lo temporal- no es pa- ción del pasado sobre el presente y; no las recomposiciones que el
trimonio, como tal, del inconciente. Definido brevemente: el hecho presente inaugura sobre el pasado. . :
de que el inconciente sea residual, singular e histórico, no implica 6. - Desde está perspectiva, el proceso de la cura puede ser concebi-
que la historia secuen.cial, temporal, se encuentre en él como tal. Es- do como espacio privilegiado de la resimbolización. Lugar de re-en-
ta afirmación que colocamos como punto de partida, nos obliga a di- gendramiento a partir de que lo traumático no es lo vivido en gene-
ferenciar la cuestión del estatuto de lo histórico en psicoanálisis en ral sino aquello que no pudo encontrar, en el momento de su ins-
sus múltiples aspectos. . > cripción y fijación, de su caída en el aparato, posibilidades metabóli-
2. - Lo histórico, en tanto constituyente del aparato psíquico -en una cas de simbolización productiva. n¡
temporalidad no lineal, no genéticas sino azarosa en el marco de la No se trata aquí de un "retorno al pasado" para agregar lo que fal-
necesariedad y, fundamentalmente, destinada al aprés-coup- aparece ta ni para quitar lo que sobra, sino de una recomposición "disipati-
en psicoanálisis en una basculación tanto con el estructuralismo for- va" en un proceso irreversible. A partir de ello, lo que insiste como
malista como con el genetismo endogenista. idéntico, una vez retranscripto, no deja intacta la totalidad en la cual
3. - Lo histórico encuentra su lugar en los tiempos reales.-np míti- se despliega. , <. ¡ •
cos-, de constitución del aparato; tiempos destinados a una historiza- 7. - Desde esta perspectiva, la repetición (correlativamente, la trans-

108 109
ferehcia) es el modo privilegiado mediante el cual lo históricamente como metabólico residual de las vicisitudes libidináles del psiquismo.
inscripto se manifiesta a través de la a-historicidad radical del incon- 9 - El análisis no puede entonces tender nunca al cierre, al "fin de
ciente; Las representaciones que en el aparato psíquico "se deposi- la historia" del sujeto, en razón de que los modos de tematización
tan'-están destinadas a reensamblarse por aprés-coup, es decir Nach- que el yo establece es el resultado de las batallas parciales con las cua-
traglichkheit, -a posteriori-. Si este aparato esta abierto siempre a la po- les se apropia -temporariamente- de aquellos fragmentos vivenciales
sibilidad de nuevas inscripciones, de recibir elementos de lo real ex- que lo constituyen, con vistas a significar su propia existencia y la de
terior -elementos "traumáticos", capaces de producir aflujos energé- los objetos que lo constituyen.
ticos que deben ser domeñados o expulsados para mantener su cons-
tancia-, las representaciones previamente existentes, aún cuando
permanezcan como tales en su singularidad, se entrelazan de mane-
ra diferente en la totalidad resultante.
Las consecuencias de una recuperación de lo histórico en psicoa-
nálisis son mayores; asumir esto produce mutaciones en toda nues-
tra concepción de la teoría de las neurosis y del proceso de la cura.
Las dos formulaciones alternativas freudianas: hacer conciente lo
inconciente-por un lado-y llenar las lagunas mnémicas-por otro-, se
unifican. Al recuperar la historicidad fundacional del sujeto psíqui-
co y considerar al inconciente como residuo metabólico de inscrip-
ciones exógenas, la atemporalidad del inconciente hace a su indes-
tructibilidad pero no a la posibilidad de reensamblaje de sus repre-
sentaciones. •• '
Se trata de un movimiento en el cual en el proceso de reconoci-
miento de la insistencia repetitiva del inconciente, se organizan con-
tinuidades bajo el modo de lo discontinuo. Se trata, como ha sido
propuesto por algunos historiadores, de una "historia problema", no
de una "historia relato". El relato es, en todo caso, el modo median-
te el cual el sujeto tematiza y significa la historia problema. Pero en
la especificidad del funcionamiento psíquico y de las leyes de su fun-
cionamiento, precisemos más bien que la historia problema debe ser
considerada como "historia conflicto", siendo este último no una cir-
cunstancia particular del devenir sino el modo mismo en el cual és-
te se constituye.
8.- Historizar es entonces estructurar de modo significante los efec-
tos de lo acontencial-traumático, inscripto a partir de una descompo-
sición y una recomposición que liga de un modo diverso las repre-
sentaciones vigentes (investidas o plausibles de serlo).
Lo histórico encuentra aquí su espesor propio, diferenciando la
historia como narración, "novela familiar", intento de temporaliza-
ción y espacialización del yo, de lo acontencial-traumático inscripto

110 111
CAPÍTULO X I V

LA ACUMULACIÓN NO NECESARIAMENTE ES RIQUEZA

* Posiblemente lo más inquietante del sentimiento de pasaje de este


siglo al próximo consiste en saber que quienes fuimos parte del siglo
ÍÍXX, y nos consideramos los más avanzados de este milenio, seremos,
inevitablemente, la antigüedad del próximo;.Por eso mi mayor aspi-
r a c i ó n consiste en que este pasaje se produzca, mínimamente, en
acondiciones de honestidad tal que permitan llevar aquello que con-
sideramos más fecundo para los tiempos futuros, Supongamos, por
ejemplo,- que dentro de quinientos años, si es que sobreviven (el psi-
coanálisis por una parte; algunos autores por otra), se leyeran algu-
nos textos producidos por este campo de conocimiento al cual per-
tenecemos y que, por una preciosa casualidad, algo de lo que hemos
enunciado llegara a manos de un ser humano del futuro. Mi mayor
anhelo sería que quien recibiera lo; que hoy tan trabajosamente ga-
rabateamos pensase al menos que fuimos parte, junto a otras disci-
plinas, del mayor intento realizado en nuestra época por conocer y
transformar algo de la condición humana y, fundamentalmente, que
esa tarca intelectual fue investida con cierta dignidad.
Porque este siglo nació alcalor de la Utopía, y en razón de ello no
es absurdo que muera al borde del desencanto. Ello no da derecho,
sin embargo, a arrojar por la borda todo lo pensado, todo lo produ-
cido, todo lo atesorado. ¿Se le puede reprochar al psicoanálisis no
haber cumplido todas las promesas que realizó de inicio? Cabe pre-
viamente la pregunta acerca de cuánto de lo incumplido tiene»aún
vigencia, pero también cuánto de lo logrado viene entremezclado

* 'Xa acumulación no necesariamente es riqueza", Bleichmar, S., revista Topía, A ñ o I X ,


e
N 27, Buenos Aires, Noviembre de 1999, . , „ . . . , • , • . , . . . . • i . . . , . ! . . , , . .

113
:
i
til, en razón de que ellas son el efecto de desconocimiento de la im-
con desechos, con fragmentos de arrastre que requieren no sólo de-
pronta que Ja sexualidad adulta imprime en la cría humana, en ra-
cantación s|no también depuración.
zón de la disparidad de saber y de poder con la cual se establece la
Me llevaría sin duda al próximo siglo algunos de los enunciados
parasitación simbólica y sexual que sobre ella ejerce.
fundamentales del freudismo sin por ello vacilar en afirmar la nece-
Esto me introduce en algo sobre lo cual también debería ejercer
sidad de darlos vuelta, de "ponerlos sobre sus pies", en sacudirlos en
una reformulación y una depuración para otorgarle todo su valor: el
todas las direcciones para que puedan quedar en condiciones de ser
complejo de Edipo. Considerado bajo los modos con los cuales la
reposicionados en el campo general de los conocimientos del futuro.
forma histórica que impone la estructura familiar acuñó el mito co-
Conservaría, en primer lugar, el concepto de inconciente. Del in-
mo modo universal del psiquismo, es evidente que las nuevas formas
conciente como una realidad no subordinable a la subjetividad, del
de acoplamiento, los nuevos modos de engendramiento, ponen de
inconciente como del orden de una materialidad que antecede al su-
relieve tanto sus aspectos, obsoletos como aquellos más vigentes que
jeto psíquico o, para decirlo de un modo un tanto provocativo, de un
nunca a partir del conocimiento psicoanalítico. Respecto a lo obso-
pensamiento no pensado por nadie, y del cual los seres humanos de-
leto, el Edipo entendido como una novela familiar, vale decir como
ben dar cuenta en un proceso trabajoso de apropiación/Pero en ese
un argumento que se repite, de manera más o menos idéntica, atra-
proceso de trabajo sobré el concepto de inconciente, me plantaría
vesado por contenidos representacionales hacia "el papá" y "la ma-
irreductiblemente en la lucha por despojarlo de los arrastres con los
má", a lo largo de la historia y para siempre. Por el contrario, lo que
cuales la vulgata psicoanalítica lo ha hecho devenir otro sujeto con
Isí se sostiene, es la prohibición del goce sexual intergeneracional, pe-
intencionalidad, volitivo, regido por la lógica de la exclusión; más
ro que debemos decir, en su forma más depurada, y a partir de la
una segunda conciencia que un verdadero inconciente. Cada vez
preeminencia de la sexualidad del adulto sobre el niño, debe ser
que un analista dice a un paciente: 'Ud. en realidad no lo ama, sino
enunciado en términos de la prohibición que toda sociedad impone
que lo odia', ese "en realidad" vuelve a sostener, en un doble movi-
como modo de acotar la apropiación gozosa del cuerpo del niño por
miento la presencia de un sujeto de signo contrario del lado del in-
parte del adulto.' • •.. '•
conciente y, por otro, lá idea de .un yo más cercano a la mala fe o a
Me llevaría entonces la. idea de una interceptación terciaria del go-
la falsa conciencia, que al sistema tópicamente emplazado del lado
ce pero, en modo alguno, la forma con la cual dejó su impronta en
de la defensa con el cual fuera definido en el Corpus original de teo-
psicoanálisis en los últimos años la sociedad patriarcal, a través de las
ría. Ese "en realidad" vuelve á antropomorfizar un inconciente que
fórmulas acuñadas de "nombre del padre" y "metáfora paterna". Y
se ve despojado de su carácter de entidad absolutamente novedosa
ello no sólo por ser ideológicamente peligrosas, que de hecho lo son
para la historia del pensamiento.
;en el deslizamiento que propician entre ley y autoridad, sino porque
Tampoco renunciaría al concepto de sexualidad infantil en sentí-
sellan de modo canónico las formas con las cuales el hijo en tanto
do ampliado, considerado cómo del orden de un plus de placer no
producto, circula en el interior de las relaciones de alianza que lo
reductible á la autoconservación, pero despojando el arrastre biolo-
¡constituyen como sujeto histórico y social en un período determina-
gista que impregna esta sexualidad infantil del determinismo que la ;
do que parecería haber devenido, en el pensamiento europeo, si no
sostiene en la teoría clásica. Si él descubrimiento freudiano hizo es-
"fin de la historia", sí "culminación de los modos de constitución de
tallar, rió siri vacilaciones, la relación existente hasta 1905 entre pro-
Ta subjetividad".
creación y genitalidad, constituye por otra parte, la única teoría que
„• Y sin duda no abandonaría, como propuesta para el futuro, el in-
puede dar cuenta de los modos con los cuales la sexualidad encuen-
atento de encontrar.la determinación libidinal de la patología men-
tra sus formas actuales, una vez que la humanidad ha desanudado
tal. Porque más allá de que pudieran variar los modos de articula-
biológicamente la relación entre coito y engendramiento. No me lle-
ción entre el deseo y la prohibición, y en virtud de ello los destinos
varía, siri; erjibargo, el estadismo cori el cual desde cierto endogenis-
3 ¡.de las representaciones inconcientes cuya consecuencia implica nue-
mo las fases libidináles fueron propuestas para esta sexualidad infan-
114 115
vos modos de ordenamiento del conflicto psíquico en una psicopa- que, como ocurrió con el campo socialista, caiga implosionado por
tología, no hay un orden de explicación, en términos generales, más sus propias imposibilidades internas y no derrotado por la fuerza de
fecundo que el hallado por él psicoanálisis: que los seres humanos sus enemigos. Ello obliga a un replanteo importante en defensa del
enferman de la mente por sus pasiones, y no por ninguna otra razón, campo de conocimiento en cuestión, no en la defensa del estamento.
de las que en el pasado se llamaron "humores" y en el presente "bio- Tal vez el punto central a repensar esté en la posibilidad de propi-
lógicas". ciar como método de transmisión el modelo de un pensamiento que
Si todas estas cuestiones dan cuenta dé la necesidad de diferenciar deje ver el modo con el cual se plantean los problemas: más que con-
entre condiciones de producción de subjetividad -modo histórico de clusiones, entonces, método. No porque no haya que establecer cier-
producción de sujetos Sociales - y las condiciones de constitución del tas verdades en las cuales sostenerse, y aún cuando fueran del orden
psiquismo -en sus reglas y universalidad-, no puedo dejar dé inquie- de lo transitorio, creer firmemente en ellas, pero en su racionalidad
tarme por el enorme esfuerzo que nos hará llevar como tarea al pró- y en su capacidad transformadora; y esto obliga a un ejercicio cons-
ximo siglo la depuración y desgajamiento de éstas últimas respecto a tante de puesta en riesgo de la certeza, pero al mismo tiempo, sol-
aquéllas. venta de forma distinta la confianza en los enunciados en los cuales
Esto entronca con la segunda Cuestión que nos preocupa, aquella la práctica se articula.
relativa a la transmisión del psicoanálisis. Conocemos el modo con el En virtud de ello considero que se deben transmitir, junto a los co-
cual ésta se impregna de hecho de las condiciones mismas que rigen nocimientos acuñados y vigentes del psicoanálisis, el espíritu crítico
la relación de asimetría al otro humano, eri lo que de infantil se re- para revisarlos y hacerse cargo de la enorme cantidad de nuevas
pite en el aprendizaje: poder y saber; inseparable por otra parte en cuestiones que se abren, de preguntas a ser formuladas. Posiblemen-
psicoanálisis en virtud de los modos de apropiación que genera una te es esta certeza en riesgo, pero al mismo tiempo esta confianza en
praxis regida por la singularidad de un artesanado más que bajo la la verdad de los enunciados, lo que pone en marcha el entusiasmo
codificación general de una técnica. Pese a este conocimiento, sin cuando se produce teoría; y esto es lo fundamental que me gustaría
embargo, la mayoría de las propuestas realizadas a lo largo del siglo transmitir a las nuevas generaciones: el derecho a cambiar las pre-
dejan un balance altamente insatisfactorio, cuyo mayor problema guntas, siempre y cuando el agotamiento de las respuestas revele su
consiste en haber banalizado y profesionalizado el psicoanálisis, cori- insuficiencia para progresar en la práctica, tanto teórica como clíni-
virtiendo las instituciones de formación en gremios que en su empo- ca. Pero al mismo tiempo, sin dejar de marcar que la vacuidad de
brecimiento intelectual no pueden ya no sólo garantizar la produc- una retórica posmoderna que interroga todo sin creer en nada, es
ción científica sino ni siquiera sostener la defensa de los intereses tan infecunda como el dogmatismo y la obcecación en el error.
económicos de sus miembros. Tengo una enorme preocupación respecto al futuro del psicoaná-
La consecuencia más grave que enfreritamos es la pérdida de las in- lisis, no en función de la supervivencia del estamento sino de algo
teligencias más importantes de las nuevas generaciones, que sienten fundamental respecto a la fuerza de las ideas que permiten Cercar los
al psicoanálisis como un campo de conocimiento agotado, poco esti- aspectos más fecundos de lo humano. Si la humanidad se quedara
mulante, más lleno de respuestas dadas que de interrogar!tes para el sin psicoanálisis, por algún tiempo o para siempre -como ha ocurri-
futuro. do con descubrimientos o anticipos importantes que quedaron se-
De ahí que el riesgo mayor que enfrenta el psicoanálisis no sea, co- pultados durante siglos, sea por la estupidez de la época, por su in-
mo se propone a veces, la competencia brutal que ejercen otras'prác- suficiencia misma o por la falta de fuerza para dar batalla contra
ticas y, en particular, el embate feroz de los modos medicamentosos otras opciones y teorías de su tiempo-, no sólo quedaría despiojada de
de intento de respuesta al sufrimiento psíquico -batalla en la cual, sa- un conjunto de descubrimientos sobre el ser humano de los siglos
bemos, hay una implicación decisiva de grandes masas de dinero que XIX y XX, sino del campo de conocimiento y del método más impor-
circulan del lado de los laboratorios de productos rriedicinales-; sino tante que se ha generado para la apreciación de las determinaciones

116 '117
de la creación y producción humanas en,el sentido más amplio del Capítulo XV
término.
Por eso, de este siglo al próximo, junto al psicoanálisis, me llevaría
el intento por encontrar un modo de distribución más solidario de i'
la riqueza social, de la preocupación por la democratización del co-
nocimiento, del espíritu que considera posible la radicalización de
SOSTENER LOS PARADIGMAS DESPRENDIÉNDOSE
los cambios para un futuro mejor de las generaciones venideras. Res-
catar el espíritu crítico y la esperanza, eso es lo más importante, que DEL LASTRE.
nos legó este siglo, y que me obliga a considerarme no sólo portado- i •; «Jj
ra para el próximo, sino responsable de su transmisión. - UNA PROPUESTA RESPECTO AL FUTURO DEL PSICOANÁLISIS

El debate acerca del futuro del psicoanálisis no puede reducirse a


la exploración de las condiciones de su ejercicio en el siglo que co-
mienza, Porque lo que está enjuego no es sólo la supervivencia de
un modo de práctica -llamada clínica-, con la cual se intentó paliar
una parte del sufrimiento ocasionado por los acontecimientos que se
fueron produciendo a lo largo del siglo pasado, sino la racionalidad
de los enunciados mismos que la sostienen, y el riesgo de que caiga,
como una ideología más, junto a la chatarra que se barre periódica-
-mente en la historia del conocimiento.
: Y ello no sólo por el avance de la llamada globalización que bajo la
égida del capitalismo neoliberal produce hoy un estallido de -la sub-
jetividad, ni por los descubrimientos de otros campos científicos y no
tan científicos que intentan relevar los paradigmas del psicoanálisis
conotros modos de: concebir el funcionamiento psíquico. El psicoa-
nálisis corre el riesgo de sucumbir-al igual que ocurrió con el socia-
lismo reaL, no en razón de la fuerza de sus oponentes, n i de la racio-
nalidad de los. argumentos con los cuales intentan su relevamiento,
;sino implosionado por sus. propias contradicciones internas, ante la
"imposibilidad de abandonar los elementos obsoletos y realizar un
ejercicio de recomposición de la dosis de verdad interna que posee.
' Es por ello que deviene tarea Urgente separar -como venimos pro-
poniendo desde hace ya tiempo-, aquellos enunciados de permanén-

* "Sostener los paradigmas desprendiéndose del lastre. Una propuesta respecto al futu-
ro del psicoanálisis", Bleichmar, S., en Los psicoanálisis en castellano desde el sur del planeta,
Primer Congreso Virtual d é Psicoanálisis organizado por revista Tapia y Fundación Pro-
yecto al Sur, Buenos Aires, del 30 de septiembre al 21 de octubre de 2000. También en
Aperturas Psicoanalíticas.xeyhXA virtual, www.aperturas.org,,N° 6, Noviembre de 2000,

118 119
cia, que trascienden las mutaciones en la subjetividad que las modi- 3- Lugar del inconsciente, su materialidad psíquica caracterizada co-
ficaciones históricas y políticas ponen en marcha, de los elementos mo a-subjetividad radical, marcada por la ausencia de intencionalir
permanentes del funcionamiento psíquico que no sólo se sostienen dad y toda referencia al mundo exterior (aún cuando su provenien-
sino que cobran mayor vigencia en razón de que devienen el único cia sea de carácter exógeno) y sus consecuencias en la aplicación del
horizonte explicativo posible para estos nuevos modos de emergen- método. •
cia de la subjetividad. Para ello es necesario tomar los paradigmas de
base del psicoanálisis y, en muchos casos, darlos vuelta, "ponerlos so- 1-Posicionamiento respecto a la obra freudiana.
bre sus pies", sacudirlos en todas direcciones para que puedan que-
dar en condiciones dé ser réposicionados en el campo general de los Los textos de Freud se inscriben como punto de partida, no reduc-
conocimientos del futuro. tibles a ningún lector "supremo" que se atribuya mesiánicamente ser
Respecto a los ejes sobre los cuales orientaré los párrafos que si- el único que "ha escuchado la palabra", ni diluibles en una literali-
guen, al intentar un cercamiento de los problemas que considero im- dad que los coagule como textos sagrados. El respeto por los mismos
prescindibles revisar, señalemos en primer lugar que la obra freudia- presupone tanto acceder al conocimiento que encierran, como so-
na constituye el punto de partida, con todo el pesó que esta afirma- meterlos a un trabajo que sostenga sin mistificación las contradiccio-
ción tiene: de ella no sólo es necesario diferenciar los descubrimien- nes que inevitablemente los atraviesan. Elrigor de lectura no con-
tos de carácter universal de la impregnación histórica en la cual ine- fundiéndose con obediencia pero tampoco reemplazando lo que,en
vitablemente se ven inmersos, sino también trabajar sobre sus contra- ellos fue dicho para hacerlos coincidir con lo que a cada escuela le
dicciones, aporías y acumulación de hipótesis adventicias. Estable- gustaría que digan.
ciendo niveles de cientificidad posible, y separando metodológica- Es importante hacer atravesar los escritos de Freud por el método
mente las teorías -en el sentido estricto de la palabra-, de los elemen- analítico, sin reemplazar lo que dicen por "lo que en realidad Freud
tos novelados, mistificados, con los cuales se ha enraizado el córpus quiso decir", ya que "lo que en realidad quiso decir" es lo que dice,
a partir de que el objeto sobre el cual sé realiza la operación aplica- siempre y cuando se reincluya lo que dice en su contexto asociativo
da mayor, es decir la clínica, és también' su fuente principal de des- de pertenencia, que no es el de la subjetividad del lector, sino el de
cubrimiento. Sólo como ejemplo citemos las teorías sexuales infanti- las líneas de tensión de la obra misma. El método analítico implica,
les, entre las cuales la castración ocupa un lugar mayor, ya que sabe- por otra parte, que el contexto discursivo defina la significación -sig-
mos hasta qué punto han devenido también "teorías" de los psicoa- nificancia, para usar la vieja expresión de Aristóteles, remozada hace
nalistas, sin que se haya diferenciado estrictamente el estatuto qué algunos años por Lacan-y esto, respecto a la obra de Freud, se resuel-
corresponde a cada una de estas formas de teorizar: la del sujeto psí- ve apelando a los diversos ejes problemáticos en los cuales el concep-
quico que elabora sus posiciones libidináles y el modo con el cual la to se articula en movimiento. i•
teoría propiamente dicha debe recogerla. Se trata de una triple perspectiva para abarcar la obra: problemáti-
ca, histórica y crítica. Las contradicciones y dificultades no .pueden
Defino entonces, para comenzar,este ordenamiento, los puntos ser eludidas porque son el efecto del modo que asume en lo real el
que propongo al debate, sin que el orden con el cual son expuestos objeto mismo: objeto (el inconsciente) que se sustrae en la medida
implique en modo alguno una jerarquización: en que se lo conoce. La contradicción no siendo un error de, juicio
1- Posicionamiento respecto a la obra de Freud. del científico -como pensaba el positivismo- sino un efecto de la con-
tradicción de, la, cosa misma, y de la imposibilidad de cercar a l a co-
2- Sexualidad infantil: su descubrimiento como forma principal con sa en su conjunto de un modo "sintético", ya que las aproximaciones
la cual se definen los orígenes de la realidad psíquica y su destino in- sucesivas implican modos de conceptualización que Organiza ensam-
, :;,;
subordinaba a la genitalidad como proceso de maduración biológica. blajes distintos. • • • '•¡" ,! .

120 121
Desde el punto de vista histórico, el pensamiento freudiano no po- .esfuerzo.de síntesis que opera por recortes y exclusiones. Así, el klei-
dría ser abarcado bajo una simple cronología, cómo sumatoria de co- . nismo -como tendencia general- ha desconocido toda la línea que va
nocimientos que se desplegaran desde la cabeza -galera de la cual sa- ¿de la fundación del .inconsciente por inscripciones a la represión ori-
len los conejos-conceptos-, ni como una dialéctica encaminada hacia > ginaria y a la función del otro en la constitución de las identificacio-
su máxima perfección coronando las dificultades con una síntesis su- nes, y el lacanismo, por suparte, ha intentado obviar y escotomizar
prema. Es necesario mostrar no sólo los resultados sino el encamina- .ora los aspectos histórico-traumáticos -en aras de un estructuralismo
miento por el cual se llega a los mismos, lo cual permite que se pue- á ultranza-, ora aquellos económicos o biológko-evolucionistas no
dan rehacer tramos e iniciar nuevas direcciones, sin que se produz- favorables a una propuesta transiibjetiva y lenguajera del funciona-
can capturas esterilizantes. Ello permite también que coagulaciones miento psíquico. Es por ello que una perspectiva crítica debe conju-
de conocimientos verdaderos aprisionados en el interior de teoriza- gar en la transmisión del conocimiento psicoanalítico tanto aquellos
ciones espurias puedan desprenderse y circular nuevamente en di- que se sostienen por su coherencia racional o por su corroboración
recciones más fecundas. práctica-premisas de las cuales Freud nunca abdicó-, como los calle-
Ejemplo: ¿Puede sostenerse la teoría de la compulsión de repeti- jones sin salida en.los cuales el sistema tiende a cerrarse.
ción si se la desgaja de los componentes de una biología mítica que Se trata, en este sentido, de conjugar en un movimiento mismo con-
la coloca en el marco de la pulsión de muerte? O aún, ¿sería posible, tenidos y procesamiento de los mismos, ofreciendo una perspectiva
desde el interior mismo de la obra dar un contenido distinto al con-
;
que inevitablemente constituye una toma de partida, otorgando un
cepto de pulsión de muerte, y desprenderla de los modos filogenéti- modelo de lectura que permita al otro ir más allá de la posición que
cos o incluso de una teleología de la vida y la muerte mediante la uno mismo haya asumido, permitiendo realizar tanto con el discur-
cual Freud reinscribe el dualismo pulsional? • so freudiano como con el propio un movimiento de metabolización,
Estos movimientos de apertura tal .-vez puedan generar nuevas al- apropiación y ruptura en ¡as coagulaciones e impasses que arrastre.
ternativas, pero tienen como prerrequisito encontrar las determina-
ciones teoréticas que conducen a Freud a una u otra formulación. Si 2-Sexualidad infantil • '
se trata de optar, esta operación no puede ser efectuada sin un cono-
cimiento profundo de los movimientos que llevan a una conclusión. La vulgata psicoanalítica ha homologado desde siempre el aporte
No se trata de descartar algo como erróneo en sí mismo, sino de re- fundamental del psicoanálisis respecto al descubrimiento de la se-
cuperar el movimiento que lo hace desembocar en una vía errada xualidad infantil con el complejo de Edipo, como deseo genital del
para, desde allí, rehacerlo. niño hacia el adulto. Ello despoja a la sexualidad infantil de su carác-
Del mismo modo, las grandes escuelas postfreudianas, los grandes ter mayor: anárquica,en los comienzos, no subordinable al amor de
movimientos que se fueron sucediendo a lo largo del siglo, pueden objeto, opera a lo largo de la vida como un plus irreductible tanto a
ser comprendidas como intentos de ofrecer nuevas respuestas a cues- la autoconservación como a su articulación con el fin biológicamen-
tióneselo resueltas en el tronco matriz de la obra. En razón de ello, te; determinado: la procreación. ,
más que enfrentarlas entre sí, o subordinarlas las unas a las otras, o Sin embargo, el descubrimiento freudiano hizo estallar, no sin va-
aún contraponerlas a Freud para mostrar de modo invalidante sus cilaciones, la relación existente hasta 1905 entre procreación y geni-
"desvíos", es necesario realizar en su interior mismo un trabajo de talidad, constituyéndose así.en la única teoría que puede dar cuenta
depuración de paradigmas y encontrar, en el interior de la obra ma- de los modos con los cuales la sexualidad encuentra sus formas ac-
triz, qué cuestiones no resueltas vienen a responder sin haber reali- tuales, una vez que la humanidad ha desanudado biológicamente la
zado, en muchos casos, una reformulación de la pregunta originaria. relación entre coito y engendramiento. Pero el ingreso del estadis-
Cada escuela ha intentado sostenerse a costa de una renegación de rrió con el cual desde cierto endogenismo -que tuvo sus puntos cul-
los aspectos de la obra freudiana que no le son "sintónicos", en un minantes en la obra de Abraham pero al cual Freud da también un

122 123
lugar particular en sus Tres Ensayos- hacen sü ingreso las fases libidi- que han hecho estallar, precisamente, la relación existente entre se-
náles, establece la base de un borramiénto respecto á la función de xualidad y procreación, desanudando precozmente, antes de que la
la sexualidad del adulto como motor de implantación mismo de la historia de la ciencia obtuviera los medios para ello o qué j a sociedad
sexualidad infantil, y genera ya las condiciones para un Edipo que civil blanqueara la realidad de sus prácticas sexuales, los fines bioló-
surge de modo unilateraldel niño, y qué cobra dominancia en psi- gicos, morales en última instancia, de los movimientos de placer que
coanálisis más allá dé uña u otra mención a la función de la sexuali- definan los modos de acoplamiento libidinal que rigen el cuerpo y
dad del adulto como motor mismo de esa sexualidad en la cría (cu- el psiquismo de los seres humanos, . •.
yo efecto de desconocimiento aún hoy arrastramos, al dejarse de la- Comencemos entonces por definir una serie de p u n t o s q u é permi-
do la impronta que la sexualidad adulta imprime en la cría humana, ten un reordenamiento de la cuestión sexual, separando cuidadosa-
en razón de la disparidad de saber y de poder con la Cual se estable- mente aquellos que consisten en elementos nucleares d é l a teoría
ce la parasitación simbólica y sexual que sobre ella ejerce, y cuyo re- psicoanálítica, de las teorías sexuales con las cuales los seres huma-
torno del lado del lacánismo no ha pasado de ser "deseo narcisista", nos, desde la infancia, intentan elucidar el misterio no sólo de la di-
subsumiendo esta cuestión central en cierto espiritualismo deseante ferencia entre los sexos sino también de la función que cumplen sus
del lado del discurso y anulando el carácter profundamente "carnal" propias excitaciones como elementos que ponen eñ marcha su ac-
de las relaciones entre el niño y quienes lo tienen a su cargo). cionar sexual.
El aporte fundamental, que consiste en considerar como sexual to- Si bien es obvio que la sexualidad humana no se reduce a los dos
do aquello que siendo del orden del placer implica un plus que no rubros canónicos que la sexuación impone -entendiendo por sexua-
sé reduce a las actividades autoconservativas, viene aparejado, desde ción los ordenamientos que definen las prácticas genitales bajo las
el comienzo, de una propuesta de sexualidad en dos tiempos; tiem- formas de recomposición que ligan la sexualidad al semejanteen
pos que Freud consideró, a dominancia, como biológicamente de- masculino/femenino-, parece necesario volver a definir hoy, a casi
terminados, si bien dejó abierto, aun cuando sólo fuera en los már- un siglo de Tres ensayos, su aporte fundamental: el hecho de que la
genes, la posibilidad de que el primer tiempo, aquel que correspon- sexualidad humana no sólo comienza en la infancia, sino que se ca-
de a lo "pregenital", fuera efecto de la introducción de la sexualidad racteriza por ser no reductible a los modos genitales, articulados por
del adulto, de la implantación precoz de la sexualidad adulta, pulsio- la diferencia de los sexos, con los cuales la humanidad ha estableci-
nal, genital y para-genital, en el niño. ' • do, desde lo manifiesto, su carácter. '••'.: ,
¿Dónde quedan los dos tiempos canónicos; uno que corresponde Nos vemos obligados a sostener entonces,' y sobre esto hemos ha-
a la pulsión parcial y otro a lo genital, cuando incluimos la sexuali- blado largamente en otros textos, que los dos tiempos de la sexuali-
dad del adulto cómo productora de excitaciones, sí el adulto está dad humana no corresponden a dos fases de una misma sexualidad,
atravesado simultáneamente por sus deseos inconscientes, "pregeni- sino a dos.sexualidades diferentes: una desgranada de los cuidados
tales", infantiles, y ellos se ensamblan, necesariamente, en su sexua- precoces, implantada por el adulto, productora de excitaciones que
lidad genital ya no sólo conocida sino experienciada, excitante y que encuentran vías de ligazón y descarga bajo formas parciales; (siempre
rige todo su movimiento libidinal? Es en razón de esto que más allá de carácter "frustro", ya que se olvida con demasiada facilidad que
del carácter subversivo y globalmente no superado que posea un tex- aún la masturbación genital infantil no logra carácter orgásrhicó,'no
to como Tres ensayos de teoría sexual, es en aquellos planteos que que- siendo por ello equivalenciable a la sexualidad adulta, salvo en cier-
dan impregnados por una visión teleológica de la sexualidad, some- tos casos que han sido convocados' precozmente a su ejercicio), y
tida a un fin sexual reproductivo, donde se manifiesta más claramen- otra con primacía genital, establecido en la pubertad y;ubicado en el
te la necesidad de revisión. Y ello no sólo por la caducidad histórica camino madurativo que posibilita el ensamblaje genital, no: constitu-
de los planteos, sino porque entran en contradicción con enuncia- yendo entonces una simple reedición del acmé de la sexualidad in-
dos centrales de la teoría y de la práctica psicoanálítica; enunciados fantil, sino un modo de recomposición ordenado y guiado pórla

124
existencia de una primacía de carácter genital. Pero la paradoja con- Una consecuencia teórica y clínica se desprende de esto: si la atri-
siste; diría Laplanche, en que el "instinto sexual", si es que algo que- bución de género es anterior al reconocimiento de la diferencia ana-
da de ello, la maduración puberal, encuentra todo el campo ya ocu- tómica, coexiste con la sexualidad pulsional sin obstaculizarla. La ex-
pado por la sexualidad para-genital: los primeros tiempos han mar- tensión del concepto de polimorfismo perverso infantil a los trastro-
cado fantasmática y erógenamente un camino que si no encuentra camientos de género constituye, sino uno de los mayores pecados, sí
vías de articulación establece que el recorrido se oriente bajo formas uno de los más grandes errores del psicoanálisis de niños: creer que
fijadas, las cuales determinan, orientan u obstaculizan, los pasajes de un varoncito de 4, 6 u 8 años que quiere ser niña, realiza esta elec-
un modo de goce a otro. ción porque está aún atravesado por el polimorfismo perverso y no
¿Qué lugar pueden ocupar, por otra parte, los estudios de género ha definido sü identidad sexual, es de una cortedad intelectual sólo
que implican hoy un indudable avance al propiciar un desasimiento equiparable a la irresponsabilidad que implica.
de los enunciados que hacen a los modos de representación, tanto
Pero esto deriva a su vez de otra cuestión: la fácil homologación en-
femeninos como masculinos, de una presunta dependencia de la
tre polimorfismo perverso y perversión propiamente dicha, que ha
biología, como un correlato directo de la anatomía constituida en
creado una confusión gravísima cuyas consecuencias son de peso en
tanto sustrato de toda producción ideativo-ideológica, y generando
nuestra clínica. Y sólo para no extendernos en consideraciones que
nuevas posibilidades de abordaje de la cuestión? Es necesario recu-
pueden ser consultadas, señalemos que de las dos teorías freudianas
perar sus aportes, definiendo al mismo tiempo sus alcances en el
acerca de la perversión, aquella que pone el centro en las transgre-
marco de nuestro campo de abordaje.
siones anatómicas - entendida la perversión como reverso de la neu-
Entre Ja biología y el género, el psicoanálisis ha introducido la se- rosis- y aquella que pone él centro en la renegación (verleunung) de
xualidad en sus dos formas: pulsional y de objeto, que no se reducen la castración, lo fundamental queda en nuestra opinión afuera. En el
ni a la biología ni a los modos dominantes de representación social, primer caso porque viene adherida a un sustrato ideológico históri-
sino que son; precisamente, los que hacen entrar en conflicto los co ya insostenible: ¿Quién podría considerar hoy del orden de la per-
enunciados atributivos con los cuales se pretende una regulación versión las formas mediante las cuales una pareja ensambla en stí re-
siempre ineficiente, siempre al límite. La sexualidad no se reduce lación amorosa aspectos pregenitales con modos genitales, y quién
:
entonces a los modos dé ordenamiento masculino femenino, y mu- podría clasificar como perversos los modos de producción mutua de
cho menos a las formas con las cuales la función sexual establece los placer bajo formas no tradicionales, a través de la recurrencia a un
ensamblajes de la genitalidad una vez dadas las condiciones para que erotismo que posibilite el encuentro rehusado por la anatomía en
el sujeto pueda acceder á ella. Es desde esta perspectiva que se hace aquellos casos en los cuales está obstaculizado el pleno acceso geni-
necesario señalar, haciendo una afirmación que no por sabida es me- tal? En el segundo porque reduce todo reconocimiento de la alteri-
nos olvidada, que la identidad sexual tiene un estatuto tópico, como dad a la diferencia anatómica de los sexos, planteando como mode-
toda identidad, que se posiciona del lado del yo. lo del amor de objeto la relación heterosexual, estando atravesadas
Las nociones;de "diversidad" y "diferencia", introducidas por tanto la elección homosexual como la heterosexual por los modos
Freud, intentan dar cuenta de este procesamiento por el cual se ar- más diversos de anulación o reconocimiento de la diferencia con el
ticula el género en la diferencia anatómica: la primera para aludir al otro. • •
conjunto de atributos que ponen en marcha el reconocimiento con
Es en este punto donde se hace más clara la diferencia entre pro-
el cual se pautan modos diferentes de organización entre hombres y
ducción de subjetividad, históricamente determinada, y premisas
mujeres; la segunda para ofrecer un lugar a la teoría espontánea con
universales de-la constitución psíquica. Tornándose necesario; en
la cual el niño ordena bajo el modo de la lógica binaria las catego-
nuestra opinión; redefinir el concepto de perversión si es que quere-
rías masculino-femenino a partir de la percepción de la diferencia se-
mos descapturarlo de la, telaraña ideológica con la cual periódica-
xual anatómica. •••> .
mente se entrampa a lo largo del tiempo, considerando de este or-
126
127
den todo proceso de goce sexual que tenga como prerreqüisito la prohibición del goce sexual intergeheracional. El Edipo debe ser
des-subjetivización del otro, devenido así, en este caso, partenaire.'No concebido entonces como la prohibición con lá cual cada cultura
se trata ya de la transgresión de la zona, ni del modo de ejercicio de pauta y restringe, a partir de la preeminencia de la sexualidad del
la genitalidad, sino de la imposibilidad de articular, en la escena se- adulto sobre el niño, la apropiación gozosa del cuerpo del niño por
xual, el encuentro con otro humano, La perversión, en su fijeza, en parte del adulto. Lo cual resitúa el origen del deseo infantil en su ca-
la inmutabilidad del goce propuesto, no es sino en el límite-mismo rácter prefnaturado en razón de la dependencia del niño respecto
el autoerotismo ejercido sobre el cuerpo de otro, despojado este otro del adulto sexuado, y el modo metabólico e invertido con él cual se
de lá posibilidad de instalarse como sujeto que fija los límites mismos manifiesta y toma carácter fundacional respecto al psiquismo.
de la acción, no sólo sexual, sino intersubjetiva. La perversión, como Junto a esto debemos revisar el modo con el cual hemos definido
categoría, debe resituarse en el estatuto que implica el ordenamien- esta interceptación terciaria del goce, despojándola dé la impronta
to de una psicopatología sometida a la prueba metapsicológica. En- con la cual quedó acuñada en el psicoanálisis, en particular en los úl-
tre las dos opciones de ordenamiento propuestas, a lo largo de la timos años, a partir de su modulación en la sociedad patriarcal, a tra-
obra freudiana: el ejercicio de la pulsión parcial (en los textos de la vés de las fórmulas tales como "nombre del padre" y "metáfora pater-
primera época) y la dominancia de.la Verleugnung (desestimación na", Y ello no sólo por ser ideológicamente peligrosas, que de hecho
por el juicio, desmentida, renegación, según ¡las; diversas traduccio- lo son en el deslizamiento que propician entre ley y autoridad, sino
nes) a partir de la primacía de la premisa fálica en la última parte de porque sellan de modo canónico las formas con las cuales el hijo en
la obra, algo eficaz sigue circulando, si bien en su absolutización al tanto producto circula en el interior de las relaciones de alianza que
margen de la historia y de los modos con los cuales se constituyen las lo constituyen como sujeto histórico y social en Un período determi-
diversas corrientes de la vida psíquica conlleva el riesgo de un mora- nado que parecería haber devenido, en el pensamiento europeo, si
lismo decadente que empuja al psicoanálisis hacia el siglo XIX en lu- no "fin de la historia", sí "culminación de los modos de constitución
gar de convocarlo hacia el X X I . de la subjetividad",1

Antes de cerrar esta cuestión respecto al concepto de sexualidad


en psicoanálisis, no podemos dejar de hacer un último señalamien- 3- Estatuto del inconsciente y consecuencias respecto al método
to: es indudable la necesidad de redefinir el llamado complejo de
Edipo, y ello desde dos vertientes. En primer lugar, porque nace y se Respecto al estatuto del inconsciente, a sU "realismo", comencemos
ha conservado impregnado, necesariamente, de los modos con los por señalar que nos ubicamos en una perspectiva conceptual que se-
cuales la forma histórica que impone la estructura familiar acuñó el para como dos órdenes distintos la existencia del inconsciente de sU
mito como modo universal del psiquismo, siendo evidente, como de- conocimiento, y se rehusa a todo agnosticismo al respecto. El incons-
cíamos, que tanto los nuevos modos de acoplamiento como las nue- ciente es un existente cuya materialidad debe ser separada de su co-
vas formas de engendramiento y procreación puestas en marcha por nocimiento: existió antes de que este conocimiento fuera posible, y
la revolución biológica, dan cuenta tanto de sus aspectos obsoletos el descubrimiento freudiano implica su conceptualización, no su in-
como de aquellos más vigentes que nunca a partir del conocimiento vención. Freud no "crea" al inconsciente, como tampoco Newton in-
psicoanalítico. Respecto a lo obsoleto, es insostenible la conserva- venta la gravedad.
ción del Edipo entendido como una novela familiar, vale decir como Afirmación, por banal que parezca, que subraya el hecho de que el
un argumento que se repite, de modo más o menos idéntico, atrave- inconsciente existe éñ algún lado más allá del procesó de la cura ana-
sado por contenidos representacionales hacia "el papá" y "la mamá", lítica que posibilita su conocimiento y da sustentó á la Concepción
a lo largo de la historia y para siempre. Se diluye en esta mitologiza- del síntoma como intrasubjetivo, y determina el CónfliCtÓ Cómo iri- l

ción vulgarizada que hoy suena pueril el gran aporte del psicoanáli- trapsíquico más allá de sus modos iritersubjétivós-áúii írarisfefencia-
sis: el descubrimiento del acceso del sujeto a; la cultura a partir de la les-de realización, ' " "

128 '129
El estatuto epistemológico del inconsciente reclama que el mismo rá concretado mucho más tarde, dan cuenta de los orígenes para-
sea'diferenciado dé las nociones previas que aparecen en la literatu- subjetivos del inconsciente, y por ende de toda realidad psíquica.
ra anterior,y.posterior a Freud -así como de:su extensión a otros cam- Afirmar que las primeras inscripciones son del orden de lo para-
pos de conocimiento-. ¡El átomo de Demócrito no es el átomo de la subjetivo, puede ser formulado también en los siguientes términos:
íisica.actual; el inconsciente freudiano no es el inconsciente de la na- El descubrimiento fundamental del psicoanálisis, que lo torna inédi-
rrativa del siglo XIX, ni tampoco es el.inconsciente cognitívo deTia- to respecto a toda teoría precedente e irreductible a toda psicología
get ni el inconsciente en la cultura del estructuralismo, o de la "obra general, es la afirmación de que la representación antecede al suje-
de arte". Es necesario rediscutir -dentro del psicoanálisis- cuál sería to pensante, vale decir, que en los orígenes existe, por decir así, "un
el estatuto epistemológico de conceptos como "inconsciente de;un pensamiento sin sujeto".
texto", o incluso "inconsciente grupal" o "inconsciente familiar" -ex- Que luego, coa la recomposición que conlleva a la fundación de
tensiones más metafóricas y alusivas que conceptuales, cuya operati- las instancias, esta realidad originaria, pre-subjetiva, devenga para-
vidad en ciertos casos es interesante y en otros directamente genera- subjetiva, no es una cuestión menor. El inconsciente permanecerá,
doras de confusión-. . para siempre, en el orden de lo para-subjetivo y, como tal, no es re-
. Hemos dejado la cuestión del origen de la pulsión para este apar- ductible a una segunda conciencia, ni a las leyes con las cuales fun-
tado, en razón de que su definición pone en juego los orígenes mis- ciona el sujeto.
mos de las representaciones que constituyen la materialidad de base Sin embargo, es esta materialidad pre-discursiva que funda un or-
del ineonsiciente. Sus orígenes están atravesados por inscripciones den de realidad específicamente humano, la que definimos como
provenientes de las primeras vivencias sexuales que acompañan los para-subjetiva, solidaria con el hecho de concebir al inconsciente co-
cuidados con los cuales el adulto toma a cargo a la cría. En este sen- mo no intencional, cerrado a toda referencia. Es esta radicalización
tido, lo que estamos, habituados a conocer como contingencia del del descubrimiento freudiano lo que nos lleva entonces a diferenciar
objeto debe ser considerado en términos extensos; como contingen- al psicoanálisis de toda hermenéutica, tomando partido por aquello
cia de la pulsión, vale decir, carácter posible de la inscripción de la que Freud define, desdé"una de las vertientes posibles "sentido in-
sexualidad, a partir de un plus que se instala en el marco de los cui- consciente": que se lo puede considerar un contenido psíquico de
dados precoces. pleno derecho, que persigue su meta propia, que sirve a un propósi-
Si es e] hecho de que un exceso de la sexualidad del otro determi- to y se ubica dentro de una serie psíquica -cuestión bastante alejada
2
na el surgimiento de la representación psíquica, en virtud del carác- de toda significación inconsciente en el sentido lingüístico- ; lo cual
ter no descargable de esta implantación, debemos decir que el in- transforma la cuestión del "sentido inconsciente" en algo similar a
consciente no surge de la ausencia del objeto sino de su exceso, vale los llamados "sentimientos inconscientes" tal como lo definió la "Me-
decir del plus de placer que se genera en el movimiento de resolu- tapsicología": sentimientos que llamamos de modo abusivo "incons-
ción de la autoconservación a partir de que ésta está en manos del cientes", una vez que hemos descubierto las representaciones repri-
adulto excedido, él mismo, por sus propios deseos inconscientes. midas a las cuales se anudan, pero que constituyen, en tanto formu-
Que sea la ausencia lo que activa la representación, en aquello que lación, un absurdo, dado que no puede haber "sentimientos no sen-
Freud llamó deseo -vale decir en el movimiento que tiende a la recar- tidos por alguien". !
gade lahuella mnémica del objeto- no quiere decir que esta ausen- ¡ L a s consecuencias de esta afirmación para la teoría y para la clíni-
cia le d é origen. Es más bien en una acción realizada, efectivamente ca.son enormes:
cumplida, la vivencia de satisfacción, aquello que genera el origen de
toda representación, , a) Destitución definitiva del modo inaniqueo con el cual se ha con-
Estas primeras inscripciones, que anteceden a toda instalación del cebido la defensa: siendo inconsciente y preconsciente-conscíente
sujeto en sentido estricto, cuyo emplazamiento yoico-discursivo se ve- dos estructuras con su propia legalidad y su propio emplazamiento
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en el interior de la tópica psíquica, los enunciados qué él sujetó for- que su estatuto ñ o es el de la fijación a un sistema psíquico, sino sú
mula no son simplemente el modo engañoso de encubrimiento de deambulación por el aparato con pasajes a lá motricidad sin que ello
lo inconsciente que habría que desechar para buscar detrás "la ver- implique captura de la Conciencia.
dad" inconsciente, sino producciones psíquicas de pleno derecho Cuestión central tanto en la clínica de niños como de pacientes
que coexisten o se ensamblan, o se ven determinadas en parte, por adultos no neuróticos, 0 incluso en los momentos no neuróticos de
otras mociones que deben ser sacadas a la luz. todo ser humano, cuando traumatismos severos o el procesó analíti-
b) Abandono dé la suspicacia paranoide del lado del analista y su co mismo llegan a bordear y activar elementos no transcriptos cuyo
relevamiento por un escepticismo relativo respecto a la permanencia cercamiento es necesario, su resimbolización posible, pero lá inter-
de las certezas del yo. Sin que ello implique des-creencia ni anula- pretación se revela ineficaz en tanto sü estatuto és otro que él de lo
ción de las certezas con las cuales el yo recompone, permanente- reprimido. Estamos acá confrontados al sostenimiento de ciertas pre-
mente, las formas de desligazón a las cuales se ve sometido por el em- misas del modo del psicoanálisis de concebir la práctica, sin que ello
bate inconsciente que dentro de la clínica propicia él método y fue- implique, sin embargo, aplicación del método en todos los términos
ra de ella la vida misma, ni descalificación de las vivencias y afirma- que ello impone: instalación de la situación analítica clásica, aborda-
ciones sobre los afectos del sujeto en aras de una supuesta "verdad" je por medio de la libre asociación. La pregunta qué cabe es qué se
del inconsciente. * conserva, sin embargo, que permita la instalación o la reinstalación
c) Liquidación de las jerarquías reificárt tes con las cuales sé conci- futura del método; digámoslo'de modo breve: el reconocimiento
be al "sujeto del inconsciente" cómo el que enuncia la verdad, fren- central de la noción de la transferencia -que reitera la asimetría ori-
te al yo homologado a una suerte de "falsa conciencia" que se enga- ginaria y obliga a una mesura que no debe ser confundida con absti-
ña. El inconsciente no es sino res-extensa, lugar de la materialidad nencia de compromiso- y el valor de la palabra en su función simbo-
representacional des-subjetivizada, "realidad psíquica" en sentido es- lizante, para dar cuenta del desvelamiento de los orígenes libidináles
tricto, y en función de ello, no" puede enunciar las verdades sino del sufrimiento presente.
brindar los restos materiales con los cuales esta verdad es articulada No me detendré sobre estos temas sobre los cuales me hé explaya-
por el sujeto del discurso. do en otros momentos, sino para señalar, brevemente, que es en es-
te punto que se torna necesario precisar el estatuto metapsicológico
Pero aún queda por definir un aspecto nuclear para nuestra prác- de la materialidad psíquica a abordar, sabiendo que nuestras inter-
tica y ella remite a la no homogeneidad representacióhah a lá diver- venciones tienen que lograr el máximo de simbolización posible con
sidad simbólica del psiquismo. Por una parte la que yá conocemos el mínimo de intromisión necesaria. Ello implica un ejercicio de
bajo la forma canónica de representación cosa-representación pala- aquello que podemos denominar oferta de "simbolizaciones de tran-
bra; por otra, en el interior mismo del inconsciente, el hecho de que sición", modos de pasaje, suerte de autotrartsplarite de tejido psíqui-
coexistan representaciones secundariamente reprimidas con ele- co con el cual posibilitar una operatoria de tránsito qué'permita ir
mentos que nunca tuvieron el estatuto de'representáción palabra-lo estableciendo formas de recomposición de las cuales el sujeto se
originariamente reprimido-, así como signos de percepción que no adueñe sin que ello implique quedar capturado,'adherido a estos
logran articularse, sea por su origen arcaico e intrascriptible, sea por modos de pasaje que se proponen.más bajo el modo de uña recom-
haber irrumpido en procesos traumáticos no metabolizables. Estos posición de singularidades simbólicas que de una Oferta dé'inclusión
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elementos pueden hacerse manifiestos sin por ello ser conscientes, antropológica dé carácter Universal. ••• • '
pueden activarse a partir del movimiento mismo del dispositivo ana- La aplicación del método -libre asociación- y la instauración de la
lítico o de vicisitudes de la vida y dejar al sujeto librado a la repeti- situación analítica qué posibilita su implementación son absoluta-
ción compulsiva, a la captura indiciaría, sin que la asociación sea po- mente solidarias de la existencia del inconsciente como instancia re-
sible ni el develamiento del sentido inconsciente viable, en razón de primida, en un aparato psíquico marcado por el conflicto, cuyas ins-

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tandas responden a modos de funcionamiento que implican diver- ligados que circulan.por el psiquismo sin estatuto tópico definido.
sas legalidades y diversos contenidos. Esta formulación, que parece ! Ante los fenómenos que emergen como no secundariamente repri-
de interés teórico general alejado de la práctica, define, sin embar- midos, no plausibles de interpretación, y cuyo estatuto puede ser del
go, la posibilidad de implementación del dispositivo analítico. orden de lo manifiesto sin por ello ser conscientes, consideramos ne-
Tanto en la posibilidad de implementación del método en el aná- cesario la introducción de un modo de intervención que llamaremos
lisis con niños, como en el de patologías no neuróticas -que implican "simbolizaciones de transición", cuya característica fundamental es
nq,sólo la psicosis sino también los momentos en los cuales se pro- la de servir como puente simbólico en aquellas zonas del psiquismo
duce una caída del emplazamiento del yo en el interior de la tópica en las cuales el vacío de ligazones psíquicas deja al sujeto librado a la
por efecto de traumatismos graves o por déficit estructural de carác- angustia intensa o a la compulsión. Razones de espacio nos impiden
ter no permanente (patologías llamadas borderlines, trastornos narci- desarrollar totalmente estas ideas qué se relacionan directamente
sistas.en colapso, etc.)-, el emplazamiento de la represión que pone con lo que hemos llamado procesos de neogénesis, sobre los cuales
5
en marcha el sufrimiento intra-subjetivo, la existencia de un discur- nos hemos extendido lo suficiente en otros escritos.
so articulado bajo los modos que conocemos a partir de la lingüísti- Inconsciente de origen exógeno, materialidad representacional he-
ca estructural, el funcionamiento del preconsciente en lo que hace terogénea, realidad para-subjetiva cerrada a toda intencionalidad,
a la temporalidad, la lógica del tercero excluido y la negación, deter- son los elementos que permiten tanto un cercamiento de su consti-
minan el reconocimiento de la posibilidad de poner en marcha el tución como de la operancia con la cual determinar el modo de ins-
dispositivo clásico de la cura. talación del dispositivo de la cura. Pero sus consecuencias se extien-
En los casos en los cuales esto no es posible, es necesario crear las den mucho más allá de ello:
posibilidades previas para que ello ocurra, mediante lo que hemos Si se trata de recuperar lo fundamental del psicoanálisis para po-
llamado "intervenciones analíticas". Se trata de modos de operar nerlo en marcha hacia los tiempos futuros, este trabajo no puede
que conservan algunos aspectos centrales de la situación analítica: realizarse sin una depuración al máximo de los enunciados de base
reconocimiento del campo fundacional de la transferencia, absti- y un ejercicio de tolerancia.al dolor de desprenderse de nociones
nencia de intervención valorativa,, diferenciación -para el caso del que nos han acompañado, tal vez, más de lo necesario. El futuro del
análisis de niños-de pautaciones de cultura respecto a intromisiones psicoanálisis depende no sólo de nuestra capacidad de descubri-
4
educativas, pero que reconocen la imposibilidad, en ciertos mo- miento y de la posibilidad de enfrentarnos a las nuevas cuestiones
mentos, del develamiento del inconsciente a partir de la recupera- que plantea esta etapa de la humanidad sino, y esto es lo fundamen-
ción de representaciones reprimidas plausibles de retornar en len- tal, de embarcarnos en un proceso de revisión del modo mismo con
guaje del lado del sujeto: el cual quedamos adheridos no sólo a las viejas respuestas, sino a las
Esto ocurre en virtud de la.no homogeneidad de la simbolización antiguas preguntas que hoy devienen un lastre que paraliza nuestra
psíquica, en la, cual coexisten representaciones de diverso orden,-y marcha. Y en esa lentificacióñ, sí, por supuesto, la tortuga puede ga-
sobre las cuales nos vemos obligados en muchos casos a ejercer mo- nar la carrera.
vimientosde re-simbolización, no sólo de des-represión. También in-
cide, en esto el hecho de que la organización psíquica opere "a domi-
nancia", coexistiendo en el proceso de la cura el activamiento de co-
)• No puedo terminal' este apartado sin dejar de señalar que reconozco la irritación que
rrientes representacionales secundariamente reprimidas (que son
puede producir en algunos la inclusión del Edipo como sub-apartado de la sexualidad in-
lasque constituyen el objeto de la libre asociación, como lo marcó fantil. No hago con ello sino seguir a Freud mismo, cuando planteó entre los shibolels del
Freud en Inhibición, síntoma y angustia), de otras primariamente re- psicoanálisis, junto al inconsciente, la defensa y la transferencia, a esta sexualidad infan-
primidas (que? nunca fueron transcriptas como representación-pala- til, considerándola entonces como uno de los conceptos centrales que toma el carácter
bra), e incluso de aquellas que se sostienen al modo de indicios no de rango ordenador.

134. 135
9 Freud,
¿
Sigmund, Obras Completas, Arnorrortu ediciones, Buenos Aires, 1976, Vbl. XV, p APÉNDICE
30. Lo cual no quiere decir qiíe en las mismas páginas Freud no afirme lo contrarió, al
referirse también al acto fallido: "exteriorización de contenido y de significado. ." (p. 31),
que deja lugar a la significación inconsciente de signo opuesto a aquella buscada por la
conciencia. EFECTOS DE UN PENSAMIENTO CRÍTICO EN LA
PRÁCTICA Y LA TEORÍA*
• Es acá donde la semiótica puede darnos herramientas, y la abducción deviene un mo-
do de iccomposición de lo indiciario que ofrece un matiz absolutamente novedoso al
concepto de construcción freudiano.
Sé que vienen de una jornada de trabajo intensa y deben estar
4
Se trata de diferenciar, como veremos luego al abordar la sexualidad infantil, ciertos cansados; de manera que voy a tratar de exponer lo más acotado po-
universales ligados aí sepultamiento del autoerotismo y al establecimiento de normas de sible las ideas que les quiero transmitir.
la pautación del intercambio sexual entre generaciones, de toda propuesta de conteni- Recién miraba las consignas y me sentía movida a pensar qué re-
dos ideológicos que intenten tomar a cargo la educación del niño. •> lación tienen las consignas que nos enmarcan con los ternas que pre-
tendemos exponer: "Construyamos una universidad crítica y trans-
^ Bleichmar, Silvia, Clínica psicoanálítica y neogénesis, Arnorrortu Ediciones, Buenos Aires,
2000.
formadora", "Precisar la teoría psicoanálítica en una práctica situa-
da". Elegí la idea de la función de un pensamiento crítico para nues-
tra práctica a partir de lo siguiente: ¿Qué quiere decir una Universi-
dad crítica y transformadora? o ¿qué quiere decir un pensamiento
crítico? Quiere decir un pensamiento que pueda ir demostrando la
forma en que marcha, vale decir, un pensamiento que de ninguna
manera se limita a exponer conclusiones sino que vaya mostrando el
modo con el cual va produciendo los conocimientos que quiere des-
plegar. Un pensamiento crítico es aquel que no da por supuesto que
los enunciados que sostiene son últimos y verdaderos, sino que están
constantemente ante la posibilidad de ser revisados de acuerdo a los
interrogantes que la práctica plantea. Esto no quiere decir que los in-
terrogantes surgen de los límites que tiene la teoría para dar cuenta
de la realidad; pero ni la realidad produce ideas ni la realidad pro-
duce enigmas: se puede estar frente a la misma realidad y sin formu-
lar una maldita pregunta nunca en la vida-como lo demuestra la his-
toria de este país y como lo demuestran también muchos de los tex-
tos que leemos. Más todavía: el problema no es la formulación de
preguntas sino la precomposición de las preguntas. ••
De manera que voy a intentar posicionar la cuestión del pensa-
miento crítico en términos, en principio, de diferenciar entre com-
plejidad y complicación. W V f ' . i'-..'.,"/, , •' . •

Hay textos de Freud y de los post-freudianos que no'Son


complejos, son complicados -más allá de que encierren com-
plejidad. Y son complicados porque a medida que se avanza, a
veces, se intenta rellenar el conjunto de contradicciones y
aporías que la teoría sostiene; y esto ya lo vemos en muchos de
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137
la a usted tanto como se ama a sí mismo, y esa es otra cuestión - apun-
los textos freudianos. El concepto de pulsión de muerte como ten-
tando yo con mi intervención a crear una apertura en esa modalidad
dencia al retorno a lo inorgánico, por ejemplo; no estamos acá ante
histérica dominante en ella de pensar que en realidad la otra tenía
una idea compleja sino ante una idea complicada, ya que intenta dar
cuenta de la'complejidad mediante una simplificación tautológica: algo que ella no tenía, cuando en realidad nadie tenía nada que no
¿Qué es lo que hace que los seres humanos tengan compulsión de re- tuviera él. Modos más actuales, más cool, como dicen los chicos, de
petición?, la pulsión de muerte. ¿Qué es la pulsión de muerte? La interpretar lo mismo de siempre, pero en el cual se muestra la fecun-
tendencia al retorno a lo inorgánico que se expresa en la compul- didad de haber diferenciado entre un narcisismo que se agota en el
sión de repetición. Como es un principio general de la vida orgáni- amor a sí mismo y un narcisismo capaz de volcarse hacia el objeto
ca, se llega al absurdo: la pulsión de muerte la tienen los seres huma- amado.
nos, los neuróticos, los traumatizados, la tienen los niños que juegan Volvamos a esta preocupación respecto de un pensamiento críti-
y la denen las viejas que tejen. De manera que Uds. se dan cuenta co; porque es indudable que la situación del psicoanálisis es una si-
que cuando una hipótesis se plantea en esos términos, más que com- tuación preocupante, y que el psicoanálisis corre el riesgo de caer co-
pleja aparece como complicada porque la complejidad es precisa- mo cayó el socialismo real; no abatido por la.fuerza del enemigo si-
mente lo que da sentido de un concepto, dar cuenta de la compleji- no implosionado por sus propias contradicciones internas. Y en eso
dad es lo que obliga constantemente a la precomposición concep- hay una enorme responsabilidad de los psicoanalistas, que somos to-
tual y a buscar una cierta economía explicativa. Resumiendo: dar dos nosotros, y de todos los que quieran serlo junto a nosotros y quie-
cuenta de la complejidad es poder ampliar el horizonte de compren- ran pensar estas cuestiones respecto a no dejar que, junto con la caí-
sión y de transformación del fenómeno a abordar. No hay ninguna da del psicoanálisis se produzca la caída del corpus de pensamiento
razón para producir relevamientos de conceptos si no fuera porque más interesante que produjo la humanidad para dar algún tipo de
se pretende ampliar la posibilidad de comprensión y de transformación. explicación a los fenómenos psíquicos y poder producir .transforma-
Yo por eso soy bastante económica para introducir conceptos ciones al respecto.
nuevos, quiero decir, habiendo un repertorio de conceptos a traba- Otra consigna que hay por ahí: "¿Por qué la universidad no es una
jar en el psicoanálisis clásico, no veo por qué tengo que introducir empresa ni el conocimiento una mercancía?", y és cierto. Quiero de-
nueva palabras para los mismos fenómenos y dar un aporte más a la cir con esto, que el problema del conocimiento como mercancía es
confusión reinante. Con lo cual trato, salvo cuando ya no me queda algo que ha circulado enormemente con relación a nuestros propios
más remedio, de sostenerme al interior de los conceptos acuñados y conocimientos. Á tal punto mercancía, que muchas veces no se sabe
sí de hacerlos trabajar para dar cuenta de la relación que se estable- para qué sirve lo que se enseña, ya que lo único que se sabe al res-
ce entre esos conceptos y el nexo que los sostiene al interior de una pecto es que se puede vender. La cuestión de que el conocimiento
teoría y su traslado. Por ejemplo, uno de los pocos conceptos que yó ño devenga pura mercancía no quiere decir que no tenga valor de
he acuñado en estos años es el de narcisismo trasvasante; y esto sur- cambió quiere decir que los profesores tienen que ser pagos y la Uni-
gió de una necesidad. Se tendía a considerar al narcisismo materno versidad tendría que pagar de otro modo a quienes la sostienen in-
como modelo de todo narcisismo espectacular, cuando sabemos la telectualmente; pero al mismo tiempo lo que se enseña tiene que
diferencia que hay entre el narcisismo de alguien que sólo puede servir para algo, y cuando digo servir para algo no pienso sólo en al-
amarse a sí mismo y el narcisismo de alguien que puede trasvasarse go pragmático, de eficacia terapéutica, pienso eri producir modelos
al otro, vale decir, amar al otro o más que a sí mismo. de pensamiento que puedan enfrentarse a las nuevas cuestiones que
¡Hace poco tiempo; u ñ a paciente que tiene un marido poco reco- se están planteando hoy en la historia.
mendable -en mi opinión- me traía la preocupación siguiente: ¿iba él Producción de subjetividad y constitución de psiquismo
a poder amarla como amó a otra mujer? Yyo dije: mire el problema Vamos a establecer una primera distinción que considero necesa-
de su marido no es amarla a usted como amó a otra mujer sino amar- ria para ordenar nuestro tema: la diferencia entre producción de

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subjetividad y constitución del psiquismo. motivación libidinal de la patología; pero indudablemente cambia el
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Sé habla -Luis Hórñstein habló también- de qué patologías Ve- destino de la pulsión, cambia el modo con el cual el yo se defiende
mos. Por supuesto que todos sabemos que las histéricas, o eran his- del deseo a partir de la cualificacion que el deseo tenga para el yo,
téricas con ciertas características que nos hacen suponer que no eran lo cual hace que se generen nuevas formas de patologías, no globa-
meramente neurosis histéricas. Y Luis hablaba de los analistas que es- lizadas, no universales. Insisto mucho en esto: en el sur de Brasil si-
cribían hace 20 años sobre los pacientes de didáctico, pacientes apa- go supervisando histerias charcotianas, mujeres que cuando otra
rentemente con neurosis clásicas, pero lo que en realidad pasaba era mujer las toca, o un hombre las mira, se les queda dura la pierna, en
que los pacientes ocultaban gran parte de su patología porque esta- fin; esas cosas que pasaban por acá en otra época, y que ahora rara
ban en análisis didáctico. :Í: vez encontramos. Ha cambiado, indudablemente, la relación del yo
Yes en razón de ello que los analistas escribían sobre pacientes su- con el deseo genital: todo es pensable, nadie reprime del mismo mo-
1
puestamente sanos a los cuales hemos visto, 30 años después, reana do una fantasía sexual que hace 100 años. Más aún, sabemos que hoy
lizándose, locos como cabras, porque en el análisis originario nó es mucho más vergonzoso en ciertos sectores ser una mujer de 25
contaron toda la verdad ya que si la contaban corrían el riesgo de no años virgen que haberse acostado con el novio a los 18 años: La vir-
entrar a Seminario. ginidad no es un atributo muy valorizado en nuestra sociedad. Po-
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Entonces escribían sobre cuentos del paciente y no sobre la rea- dría preguntarle a cualquiera de los presentes si se casaría con Una
lidad del paciente, n ó es que los pacientes que llegaban al didácti- virgen e imagino su cara de horror: eso significa llegar al matrimo-
co eran más sanos, eran locos como todos nosotros nada más que no nio con una mujer que no sólo no conoció otro hombre, sino con la
se lo contaban al analista porque corrían el riesgo de sufrir conse- cual no se sabe aún como se funciona en el lecho, y sin lecho que
cuencias institucionales, al estar en un análisis que tenía cierta fina- funcione hoy dudamos que haya lecho conyugal -al menos, entre jó-
lidad. Es como si uno va a una entrevista de trabajo: no anda contan- venes honestos. Hoy no vemos conversaciones, prácticamente, en los
do todas sus miserias. grandes centros urbanos pero vemos bulimias y anorexias, que no
En realidad más que análisis didácticos eran pre-ocupacionales, pueden ser considerados trastornos alimenticios así como las conver-
digamos, en los cuales en lugar de hacer análisis de Sangre y orina y siones de la pierna no eran trastornos de la marcha. Lo cual nos lle-
de ver cómo andaba la columna, se veía si le funcionaban las defen- va a una cuestión que se relaciona con el tema que estamos abordan-
sas, cómo andaban las pulsiones, y qué estructura del Edipo tenía el do: el hecho de que el ordenamiento conceptual psicopatológico
candidato. constituye un modo de u n recorte de la realidad que tiene que ver
Pero bueno, eso se acabó, no sabemos si afortunadamente o des^ con la forma en que es pensada una teoría. Y se entra en un juego
dichadamente, no porqué no exista el didáctico, sino porque ya no que es a veces un tanto espurio, al tomar las categorías definidas por
existe el empleo, entonces todos podemos.volver a tener análisis te- otros campos, empíricos o del conocimiento, para moldear nuestros
rapéutico, y analizarnos en serio y no macanearle a los analistas por- conocimientos a modos diagnósticos que tienen muy poco que ver
que de todos modos la institución ya no le da de comer a nadie. Y con lo que pensamos realmente de la producción del fenómeno psí-
además porque un día vino Lacan y dijo "los locos son los primeros, quico. Y entre otros, no puedo dejar de referirme a ese famoso sin- 1

antes que un sano sea analista pasará un camello por el ojo de una drome de desatención con hiperkinesis (o sin hiperkinesis) ^ADD-,
a u a a
g j " > Y partir de ese momento todo cambió en la historia del psi- ese que padecen ahora todos los niños que no se quedan quietitos
coanálisis. • '. , • ' en la escuela y en misa, que ha llevado a que esté medicado el .30 %
Es indudable que algunos aspectos de la patología Cambian, por- de los chicos de Barrio Norte en Capital, por ejemplo, y que propi-
que la patología es él efecto de una transformación entre las moda- cia que algunos niños digan a esta altura: "hoy estoy loqüito porque
lidades de la defensa y las relaciones que se articulan entre el yo y el no me dieron la pastilla", constituyendo una imagen anudada al fár-
inconciente. A partir de esto lo que no cambia es una invariante: la maco, del cual se supone dependerán toda su vida, circulando del

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anti-hiperkinético al antidepresivo cuando la vida los enfrente a la gráfica de su consideración de qué es humano y qué no... Conoce-
desocupación o el desarraigo. mos los enormes esfuerzos que hay que hacer para diferenciar las
Al decir diferencia entre producción de subjetividad y constitu- formas diversas del crimen: ajusticiar, matar, asesinar, lo cual pone
ción del psiquismo, me refiero a lo siguiente: sin duda hay cambios claramente de manifiesto el modo con el cual la ideología define las
en la subjetividad pero eso no quiere decir que cambien las condi- acciones y sus relaciones con el deseo. Hay una obra muy hermosa
ciones de constitución psíquica. La producción de subjetividad alu- que hizo José Sacristán, llamada Las guerras de nuestros antepasados
de a los modos históricos, sociales, políticos con los que se producen donde él hace un personaje que está preso por haber matado a otro
sujetos sociales. La producción de subjetividad, por ejemplo, supon- hombre, y alguien le dice: '¿no pudiste esperar a que se levante la ve-
gamos en Esparta, tenía ciertas características. En los '50 y '(30 en da?, ¿a que venga la guerra?... ¿Cómo se te ocurre matar cuando hay
nuestro país había un modelo de producción de subjetividad que te- veda?...'
nía que ver con un modelo dé sociedad, en el cual la escuela públi- Indudablemente la producción de subjetividad cambia histórica-
ca pretendía formar ciudadanos de un país con ciertas homogenei- mente. Pero no es que cambia para siempre; no cambia para siem-
dades, a tal punto que en mi escuela nos hacían llevar un termo pa- pre, cambia por épocas. Cambia, va, viene, lo único que está a pun-
ra enseñarnos a usar bien los cubiertos, porque se suponía que el to de producir algo absolutamente diferente e irreversible es el esta-
país bárbaro, producto de la inmigración o de las migraciones inte- llido de la contigüidad biológica y la posibilidad de nuevas formas re-
riores, país gringo o criollo, debía cultivarse y organizarse para po- productivas. En ese sentido es maravilloso que este país que guarda
der vivir una vida diferente. Había en eso una profunda esperanza en su interior fuerzas anacrónicas insospechadas, haya salido a mani-
en el futuro, y se nos enseñaba a comer "con modales" porque se su- festar contra los anticonceptivos, no ya contra el aborto, contra que
ponía que íbamos a comer toda la vida -ahora se les da a los niños en se den anticonceptivos a los pobres en los hospitales; porque de he-
las escuelas estatales la copa de leche y se deja que la sorban y que se cho, si consideramos la vida humana desde las partículas mismas que
coman todo lo que encuentran .porque no se sabe cuándo van a vol- la producen cada fornicación que no engendra puede ser considera-
ver a comer. Pero én mi apocaren la escuela se enseñaba a usar pa- da como un genocidio. Lo que cambia es entonces la forma con la
ñuelo, no porque no existían los KJeenex, sino porque nadie se lim- cual se van organizando las relaciones con el deseo. Pero en este mo-
piaba los mocos con el puño. La maestra producía un tipo de subje- mento, una de las cosas que está al borde del cambio importante, es
tividad que estaba articulado con un modelo de país, con un conjun- el hecho de que cada vez más se va produciendo la posibilidad de
to de propuestas para la vida civil de acuerdo a la perspectiva histó- que cambien las formas de engendramiento. Y esto plantea algo ab-
rica de formación de sujetos. Eso es producción de subjetividad. solutamente inédito en la historia de la humanidad. La adopción ya
Por eso los contenidos representacionales son históricos, en par- existía en la época de los romanos, es más, los romanos adoptaban
ticular alrededor del yo y del superyo. No me refiero a la existencia en razón de que era hijo el que adoptaban, lo hubieran o no engen-
de estás instancias, que son indudablemente de carácter universal en drado biológicamente, porque aún con el hijo biológico había que
tanto modo de estructuración de la identidad y de la pautación legal establecer un acto simbólico de aceptación por parte del padre, pa-
de los intercambios, sino a sus contenidos. A quién considera uno se- ra que la familia lo retuviera y no lo dejara abandonado a su suerte.
mejante. Qué considera uno homicidio. Alguien puede considerar Ustedes deben saber esto, porque estamos en la Universidad y son
que homicidio es toda muerte intencional de un semejante, como cultos (risas); Pero la posibilidad de que dos mujeres en pareja deci-
ocurre con los objetores de conciencia en las guerras, o alguien pue- dan tener un hijo es absolutamente inédita en la historia de lahuma-
de considerar que la humanidad no es sino el sector en el cual le to- Miidad; y el hecho de qué en algún momento se puedan enfocar for-
cainsertarse, d é modo que negros, pobres, judíos, o lo que fuera, no mas de reproducción en las cuales ni siquiera el hijo sea cargado en
son sus semejantes. "La bomba de Hiroshima salvó los derechos hu- el vientre de la madre sino que pase a estar en un medio neutro, o
manos deiOccidente", decía el general Alsogaray en una expresión que sea producido a partir de la clonación de una célula de modo

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que el vientre que lo porta nó es sino un receptáculo como cualquier hermanito varón, y a la cual le pregunté si sabía por qué los varones
otro, va a alterar totalmente las relaciones entre los seres humanos. tenían pene -pensando en la teoría sexual infantil-, y ella me respon-
A partir de esto, se nos plantea algo absolutamente insoslayable: dió con su propia teoría sexual infantil: "Porque el espermatozoide
¿Qué hacemos con nuestro famoso Edipo? ¿Qué hacemos con la ma- es largo y finito, y necesita un conducto por el cual desplazarse y lle-
má, el papá, qué hacemos con esta historia que en su cosificación 1
gar al óvulo que es redondo y esta al fondo dé la vulva ' (risas). De
tiende a devenir ideología que captura, más que real constitutivo so- manera que lo que hizo fue arrasar en un minuto tres o cuatro teo-
bre el cual opera? Vsin embargo, y más allá de la forma histórica con rías sexuales infantiles del psicoanálisis, pero no lo que Laplanche
la cual se definen los modos de Concreción del deseo, hay algo que llama teoría a diferencia de los mitos del psicoanálisis. No se sostie-
el psicoanálisis ha marcado y que es absolutamente irreversible: el es- ne ya la teoría de las niñas de principios del siglo XX, que a los 7
tallido entre sexualidad y engendramiento -ya que el ser humano es años -edad de mi paciente- creían que a las mujeres les cortaban el
la única especie que ha podido fracturar la relación.entre deseo se- pene, o no se los habían dado. .' ,f
xual y reproducción. La única razón para que se quiera tener hijos, Y esas teorías de los pacientes, devenidas teorías psicoanalíticas,
no sea para la reproducción de órganos, no para usarlos de obreros, constituyen hoy "mitos" del psicoanálisis. Pero sí se sostiene el descu-
no para mandarlos a la guerra, sino de tener hijos para renegar, pa- brimiento, del psicoanálisis respecto a l a necesidad de los niños de
ra quererlos, para franelearlos o, como acostumbro a decir: para no teorizar acerca de la diferencia sexual anatómica, y la teoría qué ofre-
morir de amor propio, ya que en realidad tenemos que hacer algo ce mi paciente es una teoría sexual infantil como cualquier otra, peí
con nuestro amor; y entonces tenemos hijos que, desde el punto de ro que se recubre de visos científicos de actualidad, porque no és ver-
vista del valor de cambio no sirven para nada (salvo que uno los ten- dad que el pene es largo y finito para tener los espermatozoides qué
ga para venderlos, pero la mayoría de la gente no los tiene para eso), son largos y finitos adentro... y además hay penes gordos y chiquitos
y que desde el punto de vista del valor de uso tampoco sirven para (risas y aplausos). Todo esto para marcar la necesidad dé revisar y se-
nada, y que tienen solamente lo que yo he llamado en algún momen- parar los elementos históricos producto del hecho de que inevitable-
to valor de ofelimidad, vale decir, valor de ser deseados, para tomar mente el psicoanálisis no puede construir conceptos sino enmaraña-
el término de Pareto. Y bien, este deseo de hijo que no tiene nada do en los modos de producción de subjetividad del tiempo en el que
que ver con el coito, no cambia históricamente salvo en las formas piensa sus teorías.
de su consecución. Y las múltiples piruetas que hace la humanidad Luis se refirió a la consulta de los homosexuales. ¿Consultan o no
para reproducirse o procrear rompiendo los marcos tradicionales, consultan? Sí consultan, pero están muy enojados con el psicoanáli-
sólo justifica y pone de relieve la justeza del estallido, que el psicoa- sis, o al menos con su versión dominante eri nuestro país, porque
nálisis planteó de entrada, entre procreación y sexualidad. cuando no ha pretendido transformarlos en heterosexuales los ha
Hace unos años le interpreté a una niña -sensación de idiotez de categorizado como perversos, lo cual es absolutamente insostenible
la que no me repuse fácilmente-, le interpreté que ella tal vez no que- desde el punto de vista no solo ético sino también teórico, Y por su-
ría ir a la escuela porque mamá y papá se quedaban en la casa, y tal puesto que las consultas de los homosexuales de hoy no son porque
vez ella tenía miedo de que pudieran excluirla de ciertas situaciones consideren su homosexualidad como enfermedad y busquen que se
en las cuales podían pasarla muy bien; y.me contestó: "¡NoooL. Si los transforme en heterosexuales; son para resolver sus problemas de
mamá y papá hacen el amor a la noche".(risas). Segunda interpreta- pareja, sus problemas laborales, para entender qué les pasa con su se:
ción en la quedé como idiota, interpretación en lacüal le'dijea un xualidad, qué les pasa con el conocimiento, consultan por las cues-
niño que despertaba de noche e iba a la cama de los padres, qué te- tiones que, desde siempre, han propiciado la consulta en todos los
nía miedo que le hicieran un hermanitp..: y me contestó: "¡Noo!, si seres humanos, homosexuales o heterosexuales. Y por otra parte,
mamá toma pastillas" (risas). Tercera situación planteada hace unos muchas personas homosexuales sienten qué no quieren juntarse con
meses con una paciente de siete años muy inteligente, que tiene un los analistas porque los han estigmatizado gravemente a partir del

144 ••• '145,


modo con el cual la teoría de la castración ha estado en el eje ideo- periencia de la especie el surgimiento de los fantasmas originarios,
lógico del pensamiento del psicoanálisis de los últimos treinta años, es un intento de, reequilibramiento, pero que introduce una compli-
legislando qué quiere decir reconocer la alteridad, y bajo qué cir- cación mayor dado que no revisa la aporía que intenta resolver. Es
cunstancias se define la perversión. Esto no quiere decir que no ha- un ejemplo más de la aparición de ciertos conceptos que intentan un
ya diferencias entre los países; el nuestro es un país que ha sido pro- reequilibramiento interno de la obra sin que necesariamente sean
fundamente homofóbico, y las sociedades psicoanalíticas oficiales no las soluciones adecuadas, porque los problemas vienen mal plantea-
aceptan -o al menos no aceptaban hasta hace muy poco tiempo- que dos desde antes. Es entonces necesario, en muchos casos, dar vuelta
en la Argentina, los homosexuales digan que lo son. Es como el ejér- el problema desprendiéndose del lastre que acarrea una formula-
cito, no acepta, los curas no aceptan, lo cual obliga a sus miembros ción inadecuada que lo precede.
homosexuales a permanecer en el closet, como se dice, a mantener- Por mi parte considero que no es un problema menor, cuando se
lo oculto. Y en ese sentido, pensando en las sociedades psicoanalíti- realizan estos movimientos, establecer la recomposición conceptual
cas, ¿quién siendo homosexual va a querer entrar en una institución con mucho cuidado, viendo qué dosis de verdad encierran las pro-
que le plantea que silencié el hecho de ser homosexual, cuando se puestas freudianas sobre las cuales estamos trabajando, no sólo por
trata de una institución que se caracteriza, precisamente, por la pro- respeto a la obra de origen sino también para no establecer cortes
secución de la verdad y la confrontación de cada uno de sus miem- apresurados, mutilaciones de miembros que luego retornan de ma-
bros al reconocimiento de su deseo inconciente? Mientras que en nera siniestra en teorías que son engendros deteriorados de los res-
EE. UU.-V por ejemplo, o en otros países hay reuniones de analistas tos que quedaron. Es por ello que debemos ver cómo podrían ser
homosexuales (también'en la Argentina hubo un primer encuentro rearticulados, en el corpus de la obra, las dosis de verdad y descubri-
de terapeutas homosexuales, a la que fueron muy pocos analistas, al- miento que encierran muchos enunciados que chirrían.
gunos lacanianos, que entre paréntesis, yo no sé cómo hacen, fran- Tomemos por ejemplo el famoso complejo de Edipo,' y la relación
camente, para ser lacanianos y justificar el modo con el cual el falo- que hay entre éste y toda esta situación novedosa de un estallido de,
centrismo lacaniano se posicióna ante la homosexualidad; pero no las formas reproductivas habituales. Con ésta transformación cientí-
importa, hay de todo... así como hay judíos peronistas, hay de todo fico-técnica, con la posibilidad de modos inéditos hasta ahora de en-
en el mundo) (risas). • gendramiento, cayó el último argumento moral contra la homose-
Bueno, volvamos entonces ala cuestión de la refutación de enun- xualidad, ya no hay ninguna razón para que la gente siga pensando
ciados, para señalar que obligan a u n doble trabajo en el interior de que es mejor ser heterosexual: si hasta ahora el argumento básico pa-
una práctica situada. Por Una parte es necesario ubicar la función ra plantearse contra la homosexualidad fue que la humanidad, para
que cumple cada uno de ellos en el interior de la obra freudiana, en permanecer, para sobrevivir como especie, necesitaba hombres y
el orden de complejidad que pretenden resolver. He dado ya, al res- mujeres qué se ensamblen y reproduzcan, pero si eso cae, se acabó
pecto, múltiples ejemplos en este mismo recinto; por ejemplo, la teo- el ultimo argumento moral.
ría filogenética, obsoleto ya el lamarckismo en la época en que Freud : Sin embargo, lo que no varía, y sin duda fue el psicoanálisis quien
se apoya en él, y sin embargo necesaria para reintroducir una teoría lo descubrió, es el carácter deseante, narcisístico, amoroso, de tener
histórica por la ventana, en el momento en que Freud está en un mo- hijos, y ello más allá de la pareja, e incluso más allá del sexo de quien
mento de endogenismo muy marcado, habiendo dejado práctica- está habitado por ese deseo. Y también se conserva algo fundamen-
mente de lado la teoría traumática y posicionando a la representa- tal: la asimetría constitutiva entre el adulto y el niño; asimetría no só-
ción como de origen puramente intrapsíquico, efecto de delegación, lo del saber sino del poder. Esta asimetría entre el adulto y el niño
presencia del representante representativo de lo pulsional o fantas- hace que ya haya que dar vuelta el famoso Edipo; porque si ustedes
ma universal existente desde los comienzos mismos de la vida. Por leen el Edipo tal como lo contó Freud y no como lo dicen los laca-
eso, la intención de dar un origen filogenético que traslade a la ex- nianos que Freud lo contó, no es un Edipo que vaya de la estructura

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al niño, es un Edipo que va del sujeto a los padres -así está descripto embargo, que este hecho manifiesto dé cuenta de todo el campo que
en El yo y el ello. Para Freud, el cuento de Edipo empieza en cada ni- lo constituye como movimiento deseante. Porque este deseo que el
ño, surge de la evolución misma del niño, y es siempre, en primer niño manifiesta le viene invertido, metabólicamente invertido, y que
término, del niño hacia el adulto. En la teoría clásica el niño es el no surgió de la nada, no surgió de la endogeneidad del niño, este ni-
gran seductor, e incluso el que "inventa" o se "inventa" teorías de se- ño que desea requiere una protección y es la cultura quien la realiza
ducción del adulto. Yesto en particular porque el Edipo complejo es no sólo prohibiéndole a él el ejercicio de este deseo, sino acotando,
considerado como un momento de reorganización endógena del y esto es lo fundamental, la apropiación gozosa del cuerpo del niño
proceso pulsional, como un momento evolutivo. por parte del adulto.
Y bien, si ustedes siguen el movimiento de este Edipo, en primer . Esto es la prohibición del Edipo, en esto radica la prohibición del
lugar hay que hacer con él lo que hizo Lacan: darlo vuelta y propo- incesto. No se trata de que nadie se puede casar con la mamá y el pa-
ner que esta corriente deseante que circula entre el niño y el adulto pá. Hace años leía un chiste que contaba el caso de una señora que
no es originaria del niño, sino algo que proviene del otro, y retorna le preguntaba a alguien qué hacer con su marido que corría a todas
luego desde el sujeto mismo. Pero, a diferencia de Lacan, propon- las mujeres, y el otro le contestó: 'bueno, mi perro sigue todos los co-
dremos que el otro no es otro función, simplemente otro madre nar- ches, y si tuviera uno no sabría cómo manejarlo' (risas). No está des-
cisista, otro padre ley; es otro provisto dé inconciente, de modo que tinado a los maridos presentes, es sólo un chiste que me pareció muy
es otro provisto de sexualidad que constantemente produce una ope- gracioso; lo traje á cuento porque en el caso del niño, aunque se ca-
ratoria sobre el cuerpo del niño, una operatoria pulsante y seducto- sara con la, mamá o el papá, sólo podría ser pasivamente usado se-
ra. A partir de lo cual la prohibición toma un carácter que implica xualmente por el adulto. Ningún niño podría hacerle un hijito a la
matices distintos. Ya no se trata del "no te acostarás con tu madre", madre, ninguna niña podría tener un hijito con el padre, es más, se-
ni tampoco "no matarás a tu padre", porque podemos quedar giran- ría gravemente lesionada o incluso moriría en el intento de desflora-
do en falso, cuando no sabemos qué o quién es el padre, o la madre ción del adulto. De modo que lo que estoy diciendo es que el Edipo
no es quien tuvo el producto biológico en su seno, o más aún, se tra- rio es solamente la prohibición hacia el niño de que él no puede rea-
ta de dos mujeres o dos hombres, o de un hombre o una mujer so- lizar ciertas acciones, si bien es en la inscripción subjetiva de esta pro-
los, lo que constituye el entorno humanizante del niño. hibición que se instala el superyo, más allá de que el niño tiene una
La prohibición edípica debe ser entonces redefinida, de modo imposibilidad estructuralpara realizar ciertas acciones, lo cual nos
universal, como la interdicción del intercambio sexual intergenera- lleva a ubicar las cosas en el lugar preciso.
cional, y de ello a partir de que el complejo de Edipo es la respuesta El concepto de Edipo es central para abordar la cuestión de aque-
deseante que ofrece el niño a las acciones sexualizantes del adulto, llo que pauta la interdicción del intercambio sexual intergeneracio-
en su relación con el adulto sexuado. En este sentido el niño no es nal, si lo despojamos de sus aspectos hoy un tanto pueriles, que re-
sólo seducido, sino implantado sexualmCnte por las acciones que miten a la novela familiar psicoanálítica: la mamá, el papá y el hijito.
realiza el adulto a partir de los cuidados precoces que brinda a su Hay Edipo a partir de que está la posibilidad, en cualquier ser huma-
cuerpo. Predefiniremos entonces, a partir de esto, a la prohibición no, de relación amorosa prematuramente sexualizada en razón de la
edípica como la interceptación que toda cultura realiza de la apro- asimetría simbólica y sexual que se ejerce en los comienzos de la vi-
piación del cuerpo del niño como lugar de goce del adulto. da entre el niño y el adulto'. A partir de esto se acabó esa discusión
Esto no anula, por supuesto, el modo manifiesto con el cual el pueril respecto a si la madre es biológica, si Woody Alien comete in-
Edipo complejo emerge a partir de la posición deseante del ñiño res- cestó con la chinita o no, porque en realidad no es la hija,., si es... no
pecto al adulto, y en particular a aquéllos que lo tienen a su duda- es... No importa, no voy a,hacer una evaluación moral, me parece
do: madre, padre. Es lo que Freud vio y a partir de lo cual teorizó; es una tontería; pero quiero decir con esto que la discusión respectó a
también lo que vemos en nuestra clínica, pero ello no significa, sin si és lo biológico o no es lo biológico, es totalmente secundaria. Más

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allá del enigma presente en todo ser humano por el cuerpo de ori- liz, ya que permite poner en concordancia el método con el objeto,
gen, de proveniencia, por el fantasma aterrorizante y atractivo de ha- que es la idea de la represión originaria. Me interesa a partir de ello
ber estado en el interior de otra personarlo que está enjuego, lo que definir qué posibilidad hay de aplicación del método con el objeto,
le da su dimensión erótica al enigma, es precisamente la asimetría que es la idea de la represión originaria. Me interesa a partir de ello
generacional, y la función de la sexualidad del adulto. definir qué posibilidad hay de aplicación del método, y a partir del
Tercera cuestión con relación a esto: la imposibilidad de seguir funcionamiento de la tópica, he definido la posibilidad de instru-
sosteniendo, en esta interceptación terciaria del goce que acabo de mentación del método por el posicionamiento del síntoma respecto
plantear, el recubrimiento ideológico del siglo pasado con el cual La- a la barrera de la represión. Coincido totalmente con lo dicho por
can intentó definir algo que en la cultura de su época fue denomina- Luis Hornstein respecto a la existencia de dominancias estructurales
do "metáfora paterna" o "nombre del padre". ¿A quién se le puede en el psiquismo, pero quisiera agregar que en la medida en que las
ocurrir hoy seguir empleando estos términos, que son la marca de la dominancias estructurales juegan en un cierto corte en el momento
producción de subjetividad en el interior de la sociedad patriarcal, el de la consulta, uño define la operatoria a realizar a partir del modo
modo específico con el cual cierta formación histórica acuñó dentro con el cual la estructura se presenta. Quiero decir con esto que si la
de las relaciones sociales existentes, dentro de su modo de concebir represión ñ o esta constituida en ese momento, se debe operar para
y regular la reproducción y los intercambios amorosos la fórmula de ver cómo terminar de articular el funcionamiento del aparato, y si el
interceptación delgoce apropiatorio del cuerpo del niño por parte conflicto ño es intrapsíquico, habrá que ver de qué manera resubje-
del adulto? Pero esa sociedad no constituye, ni mucho menos "El fin tivar las relaciones de conflicto. Es necesario tener en cuenta desde
del historia". Por eso es imposible seguir hablando del padre sin son- ciertos parámetros, qué perspectivas desde la estructura se ofrecen -
rojarse; porque los psicoanalistas corremos el riesgo de ser impresen- aunque esto no esté dado de una vez y para siempre, pero sí a partir
tables en el mundo contemporáneo, y no de ser impresentables por- de los modos con los cuales el psiquismo está funcionando, y está lis-
que nos quedamos cuatro pasos atrás. > ; r to además para que haya desarticulaciones posibles dadas por el mis-
En razón de todo esto es que tenemos qué defender a ultranza el mo análisis o por los traumatismos de la vida. Estp respecto a |a.re-
modelo de base que nos ofrece el concepto de Edipo a partir de presión originaria y sus consecuencias para pensar los modelos psí-
Freud, que entre otras cuestiones que pone de relieve tiene la virtud quicos. •
de desmantelar la profunda mitificación sobre lá infancia y sobre las En los últimos tiempos, apoyándome sobre todo en algunas teori-
relaciones supuestamente "asexuadas" que circulan entre adultos y zaciones de Freud (Del Proyecto de psicología y de Más allá del principio
niños, pero marcando claramente que la función terciaria tiene que de placer), he retrabajado fundamentalmente sobre la diversidad de
ser totalmente desanudada de las formulas canónicas del siglo pasa- las formas de simbolización del psiquismo, y uno de los elementos
do, para hacerlo circular en toda su potencialidad y entrar con dig- centrales que me he planteado es el siguiente: el descubrimiento del
nidad en el siglo XXI. , • psicoanálisis, radicalmente novedoso en la historia de la humanidad,
Otra cuestión que nos interesa tiene que ver con lo que dije hace es haber planteado la posibilidad de que exista un pensamiento sin
un momento respecto a lo que se llama nuevos modos de estructura- sujeto, el hecho de que el pensamiento antecede a la existencia del
ción d é l a patología, o lo que con cierta ligereza y un afán de gene- sujeto psíquico. Revisen ustedes las diversas posiciones de Freud a lo
ralización excesivo se llama "nuevas patologías". largo de la obra, se pueden discutir, se pueden confrontar; pero hay
Ustedes saben que cuando uno produce algo; en general el autor algo que permanece: tanto si toman el concepto de vivencia de satis-
es mónoneurpnal, tiene una idea cada veinte años, bueno Freud tu- facción, de representante representativo pulsional, de fantasmas ori-
vo muchas, pero en general los psicoanalistas posfreudianos han te- ginarios. ' • , •
nido una o dos ideas alrededor de las cuales va pivoteando su obra. En toda la obra, la representación antecede al sujeto.
Por mi parte tuve hace veinte años una idea que creo es bastante fe- Estamos ante una idea extraordinaria del freudismo, porque toda
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la vida es un intento de apropiación de esas representaciones que aa contrar un destino, sea de ligazón o de descarga; lo que ocurre es
uno le llegan a la cabeza. Desde el modelo de las histéricas, con el que la descarga, una vez que las representaciones se inscriben, és ab-
concepto reminiscencia; que es eminentemente un fragmento viven- solutamente imposible, con lo cual nos encontramos ante esa fuerza
cial recortado de los nexos históricos que lo constituirían en recuer- ciega que lleva a insistir una y toda vez de modo displacentero, y que
do -porque en última instancia la reminiscencia no es un recuerdo, el psicoanálisis ha acuñado bajo el famoso concepto de compulsión
esun fragmento que avanza y se le impone al psiquismo-, hasta el su- de repetición. Esto está en la raíz misma del hecho de qué las repre-
jeto que dice "hoy tuve una idea rara", "soñé un sueño extraño", "se sentaciones pueden quedar libradas a la posibilidad de ser activadas
me pasó algo horrible por la cabeza", "no sé cómo se me ocurren es- y producen pasajes a la motricidad. '' " '
tas cosas", lo que está planteando el psicoanálisis no es que e} incon- Conocemos él severo problema que se nos planea actualmente
ciente es otro sujeto o es un modo de funcionamiento subjetivo, el con el famoso síndrome de desatención, que cubre los cuadros más
inconciente es el efecto de esta antecedencia del pensamiento sobre variados: desde niños deprimidos que no pueden conectarse con él
el sujeto que en los comienzos de la vida es presubjetivo, y después estudio, hasta patologías narcisistas como las que tienen bajos inter-
se convierte en parasubjetívo, vale decir, el lugar donde no hay suje- cambios con el exterior para conservar el precario equilibrio que
to, y todo el análisis consiste precisamente en permitirle al sujeto dar han estructurado, que no pueden adquirir nuevos conocimientos
cuenta y posicionarse frente a estos aspectos que considera como aje- que los desorganicen, hasta que no tienen constituido ciertos valores
nos a sí mismo, en una dialéctica muy compleja en la cual se le dice del ideal del yo respecto al estudio y ello impone fallas en sü mane-
que le pertenecen pero al mismo tiempo proponerle que los analice ra de posicionarse ante la legalidad. Y bien, una de las cuestiones a
como si fuesen ajenos. Estamos ante un movimiento extraordinario separar son los aspectos ideológicos con los cuales la sociedad pre-
en el análisis, al proponerle a alguien que aquello que lo atormenta tende mantener quieto, aprisionados, a los niños, a partir de las exi-
son ideas que pertenecen a una parte de sí mismo, y al mismo tiem- gencias de un nuevo taylorismo en el cual en la cadena de montaje
po mostrarle cómo esas ideas que pertenecen a una parte de sí mis- escolar están obligados a cumplir jomadas laborales extensísimas
mo son ideas que él mismo no ha pensado nunca pero que se le i m - con anulación de toda posibilidad de vagabundeo creativo -muy simi-
ponen. lar a las formas que toma la vida de los adultos actuales, que hasta el
Y este es uno de los descubrimientos más difíciles de tolerar por ocio tienen reglado con el deporte en los casos en los cuales aún es
los analistas mismos, y se refleja en su práctica cuando se insta al pa- posible la planificación del descanso. Separar, digo, estos aspectos
ciente en el análisis a concebir la idea de que su inconciente es otro ideológicos en los cuales se pone en evidencia la derrota de ciertas
que lo domina, u otro que actúa, pero otro con características subje- propuestas educativas, de aquellos riesgos serios dé fracaso de la sim-
tivas, como una suerte de otro yo. Un ejemplo elemental, a un pa- bolización que pueden manifestarse a través de dificultades escolares
ciente que fuma: "usted se quiere matar"; "no -dice- yo quiero fu- sean de concentración, sean de asimilación. . ';
mar". A un gordo colesteroloso que come milanesas: "usted se quie- Conocemos, por otra parte, el modo cargado de consecuencias de
re suicidar"; "no, yo sólo quiero comerme una napolitana, nunca me todo tipo con el cual hoy la sociedad produce un nuevo gulag con los
quise suicidar", y tiene razón, porque la pulsión no es otro con la ca- niños, vale decir, un cercenamiento de toda posibilidad creativa y un
beza en el inconciente; en ese sentido Lacan tenía razónj cuando silenciamiento de los síntomas. No sólo con los niños, por otra par-
planteaba el carácter acéfalo de la pulsión, y el problema es restituir- te, sino también, ¡un siglo después! con las histéricas, cotilas cuales
le al sujeto la cabeza para que pueda domeñar su inconciente, y no se realizan tratamientos contra la bulimia y la anórexia que tienen el
proponerle a la pulsión una cabeza. Esta cuestión de que en los co- salvajismo y la crueldad de lo que se hacía con las histéricas conver-
mienzos de la vida existe un pensamiento sin sujeto nos lleva a pen- sivas del siglo XIX, a las cuales se les aplicaba inyecciones de parañ-
sar en el movimiento constitutivo del aparato psíquico. Porque se tra- na en los pies y se les hacían padecer retorcimientos dé pezones pa-
ta de un pensamiento, de unas representaciones, que tienen que en- ra comprobar si podían retornar dé sus desmayos sin dificultad. Hoy

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los tratamientos con heladeras encadenadas y embudos para embu- del psicoanálisis. Un psicoanálisis biologista, atravesado por la impo-
charles .comida a las jóvenes no son de una crueldad y de una igno- sibilidad de transformación, no puede enfrentar los paradigmas bio-
rancia menor. En el caso de los niños, tenemos también la medica- logistas con los que avanza en este momento un sector muy impor-
ción liquidando toda posibilidad de -como diría Winnicott- gesto es- tante de la psiquiatría y la neurología. ¿Qué diferencia hay entre
pontáneo; el menor gesto espontáneo es anulado mediante la.medi- pensar que en un cuadro severo el problema está en la neurotrans-
cación,.en una lucha: despareja é n t r e l a población pensante y los la- misión, a proponer que su origen se debe a la pulsión de muerte?
boratorios. Como dura tan poco el supuesto éxito para calmarlos, ya Ambas posiciones están atravesadas por un supuesto paralizante: sea
estamos recibiendo, a cinco años de implementación, los.primeros de una biología mítica -en el caso del psicoanálisis-, sea de una bio-
fracasos; pero ellos no sin que se hayan, perdido años valiosos y en logía incierta -para el embate neurobiológico actual. Porque uno de
muchos casos se hayan pagado un precio que implica un desmedro los problemas que tenemos con estas entidades es que o no están ab-
de las posibilidades simbólicas de ese período. solutamente demostradas, p su demostración es falsa desde el punto
Porque el problema está en los niños gravemente perturbados del modelo epistemológico que las sostiene -como ocurre con los
que tienen un déficit en la organización de la tópica psíquica, que modelos comparativos que se apoyan en las series generacionales pa-
son en este momento diagnosticados como ADD y dentro de quince ra sostener la supuesta genética de un cuadro, cuando sabemos per-
años s e j o s m e d i c a r á c o o Litio, ya que se trata de modos del funcio- fectamente que la causalidad psíquica se asienta en los intercambios
namiento psíquico gravemente, alterado que desembocan, en mu- constitutivos que atraviesan la producción de subjetividad. Conoce-
chos casos, en patologías graves de la adultez: del diagnóstico de mos cómo han caído muchas "teorías científicas" a lo largo de la his-
ADD con hiperkinesis infantil, a la "bipolaridad" de la primera juven- toria, la teoría del éter, por ejemplo, que proponía la presencia de
tud, estamos ante una continuidad que distorsiona el modo estruc- un fluido hipotético, sin masa, para explicar la propagación de las
tural de constituirse la patología psíquica y no genera las posibilida- ondas electromagnéticas en el espacio, y que hoy no representa sino
des de intervenir precozmente de una manera eficaz de transforma- un equívoco que obturaba el acceso al conocimiento real de las con-
ción de. la estructura de base con vistas a producir lo que he denomi- diciones del espacio y que fue demolida, sin rescate posible, parla fí-
nado un movimiento de neogénesis que genere nuevas vías de fun- sica contemporánea porque no constituía sino un intento ideológico
cionamiento. sin valor alguno; fueron demolidas una serie de teorías que se desa-
Pero desde el puntó de vista del psicoanálisis mismo, lo más gra- rrollaron. Y del lado de la medicina, por ejemplo, las falsas teorías
voso de todo esto es la proclividad con la cual en los últimos tiempos que se alimentaron a lo. largo.de. la historia, como la alimentación en
muchos analistas han tomado a cargo la definición propuesta desde base a carne para quienes tenían gota, sin saber que lo que producía
otras perspectivas para dar una explicación a cuadros producidos la enfermedad era el exceso de ácido úrico, o las sanguijuelas para
por un recorte arbitrario de lá realidad desde otros esquemas refe- realizar sangrías, pese a lo cual la gente sigue creyendo en la medici-
renciales, Por supuesto que debemos aportar nuestra perspectiva a na, y yo estoy de acuerdo, del mismo modo que sigo confiando en el
los trastornos actuales de bulimia y anorexia, pero no debemos psicoanálisis, pese a las salvajadas que se han hecho en una y otro,
reemplazar la explicación causal, estructural del conflicto, y tirar por porque rio hay perspectiva que proponga una posibilidad de amplia-
la borda toda la sicopatología psicoanálítica sin someter a revisión la ción y transformación mayores hasta el presente.
causalidad que los produce. P o r q u e t o d á perspectiva epistémica im- En razón de lo cual no podemos ceder, bajo ninguna circunstan-
plica no sólo la explicación de un cuadro, sino su articulación en un cia, a los principios que sostienen nuestra posición respecto a la cau-
conjunto de coordenadas que intentan un ordenamiento de la reali- salidad psíquica de la sicopatología. Y el acodalamiento actual que
dad y proponen un modo de transformación -transformación que en tienen los psicoanalistas para responder con firmeza no es efecto del
este caso se llama "cura". ayance de otros campos sino de la propia debilidad interna de los pa-
Es acá donde se nos plantea el problema de la implosión interna radigmas. Es en este sentido que digo que podemos caer implosiona-
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dos por nuestra propia debilidad y no por la fuerza del enemigo; ya Todo esto incide en el modelo que les estoy proponiendo para
que pueden i r cambiando de propuesta cada cinco años por sus pro- poder pensar en una práctica situada. Por supuesto situada en las
pios fracasos, pero si nosotros seguimos repitiendo machaconamen- condiciones históricas de su ejercicio, pero situada también, en lo es-
te que todo se debe a "el goce de la histeria", "la función del padre", pecífico, en las condiciones del funcionamiento psíquico y en la po-
"el instinto de muerte" -para aludir sólo a algunos de los enunciados sibilidad de instrumentar el método. Por ello revisemos brevemente
más conocidos de las escuelas dominantes-, no tenemos mucho con las premisas fundamentales. •
lo cual enfrentarnos yá que hemos transformado el psicoanálisis en
urt conjunto de enunciados vacíos. Sin dejar de mencionar, por otra Premisas fundamentales
parte, la barbaridad que representa seguir afirmando que la homo-
sexualidad es perversión, y dar como motivo de ello que "el homose- En primer lugar, el reconocimiento de un funcionamiento estruc-
xual busca lo idéntico", o "reniega la castración porque no ha sido tural de la tópica como forma de definición de la posible implemen-
atravesado por la ley del padre", todo lo cual indica que nunca en la tación de las premisas del análisis; emplazamiento del conflicto que
vida se vio un homosexual en el diván, ni se ha entendido que la al- produce el Sufrimiento psíquico, lugar del sujeto respecto al incon-
teridad no se reducé al género ni al sexo, sino que el otro es siempre ciente, represión operando para generar desconocimiento del senti-
del orden de lo extraño e inquietante, más allá o más acá de la dife- do del síntoma. Lamento ser tan escueta en este punto que conside-
rencia anatómica. Y seguir aferrado a ciertos enunciados sin some- ro central, pero ustedes tienen acceso a los textos en los cuales lo de-
terlos a la revisión de su racionalidad teórica y a la prueba de la clí- sarrollo.
nica es de una simpleza absoluta. . En segundo lugar, el conocimiento de que él funcionamiento tó-
Todo lo Cual nos lleva a plantear la cuestión siguiente: la relación pico es "a dominancia" - dominancia neurótica, á dominancia psicó-
teórica-clínica en el marco de ün pensamiento crítico implica una tica-, por lo cual es necesario estar muy atentos, aun en el interior del
práctica situada. ¿Situada respecto a qué? Por un lado en un orden análisis mismo, a aquellos modos en los cuales puede verse el avance
de determinaciones, en particular eri las condiciones del funciona- dé corrientes menos estructuradas, más desligadas, que requieren
miento psíquico en el momento de la consulta. El aparato psíquico, procesos, no de interpretación sino de recomposición y resimboliza-
que constituye un modelo estructural en la obra freudiana, es al mis- ción. Es inevitable que aparezcan estos aspectos del psiquismo en un
mo tiempo un conjunto de sistemas articulados que se constituyen análisis llevado eñ profundidad, y el analista tiene que estar prestó
en cierto movimiento y cuyo ensamblaje no puede sufrir desarticula- ahí para saber que tiene que aplicar én ciertos momentos modifica-
ciones. Ustedes saben que si pretendemos meter información en una ciones del método en función del tipo de simbolización que enfren-
computadora, debemos tener el programa adecuado para ello, por- ta. Cuando digo modificaciones del método, quiero decir que éh lu-
que si no la computadora lo rechaza. En el ser humano esto es total- gar de seguir pidiendo asociaciones sobre lo que el sujeto ya ño pue-
mente distinto: se puede intentar introducir'información para la de asociar, tiene a veces que permitir lo que yo llamo auto transplan-
cual los sistemas no están preparados, y ello lleva a consecuencias tes, vale decir, empleo de otros fragmentos asociativos anteriores pro-
muy serias: los sistemas estallan, o dejan de recibir información de ducidos por él sujeto para permitir él pasaje por simbolizaciones dé
todo tipo, incluso aquélla para la cual estaba supuestamente prepa- transición que recompongan estratos de la vida psíquica.
rado el aparato, y esto lo hace como un modo de defensa global por- Ello nos lleva a tener en consideración que debemos estar prepa-
que no puede tolerar más tensión psíquica. Se necesitan situaciones rados para saber que la implementación del diván, él estar sentado o
extremas para que esto ocurra, pero ello da cuenta de qué el psiquis- acostado, el número de sesiones, no és algo contingente y aleatorio;
mo está sometido a ciertas leyes de estructuración y funcionamiento, no depende del mercado, quiero decir y esto me preocupa enorme-
y que puede sufrir mutaciones de riesgos graves ante las vicisitudes mente, que no puede quedar subordinando a ese pragmatismo de-
que lo atraviesan. , ' gradado que circula á veces én los discursos analíticos: "le doy una
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sesión porque no puede pagar más, le doy veinticuatro entrevistas pueden dar cuenta de la realidad, ni del análisis ni de la historia. Es-
porque es lo que me autorizan", porque una cosa es reconocer las te agotamiento de las respuestas revela la insuficiencia para progre-
condiciones sociales, y otra cosa plegarse pasivamente a ellas. Es co- sar en la práctica, y da cuenta también de la necesidad de reposicio-
mo si en el marco de la pauperización, nos resignáramos a decir: narse ante la obra de Freud para poder recuperarla y depurarla tan-
"No, desde ahora nosotros a los cardíacos no les hacemos más by-pass to de sus aporías e impasses como de los restos de elementos de pro-
porque es muy caro". O "¡No, no señor! No lo puedo ayudar, no tra- ducción subjetiva del siglo XIX y de los abrochamientos con los que
tamos más las venéreas con antibióticos, ahora usamos sulfa de nue- coaguló el siglo X X (aplausos).
vo, porque ahora nuestro país no da para antibióticos". El número
de sesiones, la longitud del tratamiento, está determinado por la es- Pregunta: Silvia, hace un par de años, cuando fueron las jornadas
tructura y las necesidades del funcionamiento psíquico; y el conoci- de "Historia y psicoanálisis" dijiste algo que a mí me hizo pensar mu-
miento del funcionamiento tópico y del nivel de conflicto y de las an- cho y que hoy un poco lo retomaste: que la sicopatología es históri-
gustias en juego permiten saber qué número de sesiones hay que ca porque el yo es histórico y las modalidades de resolución del con-
dar, de qué manera y cómo modificar sobre la marcha esta cuestión. flicto son diferentes, (hoy lo retomaste respecto del superyo). Y vos,
Esto quiere decir conocimiento y práctica situados, pero no resigna- Luis, en tu último libro comentas preguntándote si hay un cambio
das, apertura del analista a la posibilidad de la transformación, pero en la sicopatología, o en la escuela del analista, o en la demanda del
no sobre la base de la degradación pragmática sino de la revisión paciente, a lo que no respondes directamente pero sí dedicas todo el
profunda de su práctica y de su teoría. libro a repensar una metapsicología del narcisismo. La pregunta es:
Yuna última cuestión: hablé hace unos años del concepto de "ma- no sólo a nivel de los contenidos, sino a nivel de la configuración
lestar sobrante", retomando la idea de Marcuse respecto ala repre- misma del narcisismo secundario, es decir de las instancias ideales, la
sión sobrante, para plantear que así como hay sociedades en las cua- constitución del superyo, etc., si hay algo que cambia (Uds. que tie-
les la cuota de represión es excesiva -e incrementa la cuota de renun- nen muchos años de clínica, que han hecho clínicaenotras épocas),;-
cia que los seres humanos tienen que hacer para vivir en la cultura- qué es lo que cambia y cómo esto interroga al método psicoanalítico
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nosotros tenemos un malestar sobrante. Este malestar sobrante i\o hoy, al núcleo duro del método,
está dado sqlamente por las condiciones deficitarias de los sistemas
de salud que, como sabemos, ha sufrido un deterioro profundamen- Silvia Bleichmar: No sé si coincido totalmente con la formulación
te angustioso que da cuenta de una inmoralidad de Estado respecto desde la cual Luis plantea la función de la ideología en relación a los
a los habitantes del país; tampoco está dado sólo por las formas es- ideales; creo que este es un tema complejo y, para mi gusto, una de
candalosas de explotación con las cuales la práctica es sometida en las cuestiones es que la ideología opera como constitutiva de enun-
los servicios de prepago a honorarios infames y a exigencias desme- ciados que se articulan en el yo. Esto quiere decir lo siguiente: que
suradas que son absolutamente patógenas para el terapeuta y para el la relación entre los enunciados yoicos y los ideales del yo producen
paciente. A todo esto que padecemos se añade otro malestar, efecto ciertos modos de organización que pueden variar, pero lo que no va-
de la claudicación del psicoanálisis respecto a sus posibilidades de ría, para mi gusto, es esta ecuación, esta articulación. Hay algo en to-
pensamiento crítico y a que cada sujeto que se inserta en su campo do esto que me parece importante: hay elementos que son de. per-
pueda reinaugurar enigmas, problemas y preguntas. Esto es alo úni- manencia y cuyos efectos son más o menos de carácter universal, por
co que aspiro cuando vengo a Rosario, invitada por el Pampillón. ejemplo, podemos suponer que si es una sociedad se cambian todas
Una práctica atravesada por el pensamiento crítico es la única vía las normas y todas las legalidades, los sujetos instauren en el yo un
que nos va a permitir recuperar las inteligencias que este momento modo de funcionamiento que les permite arreglarse con ciertos va-
desertan de nuestro continente específico sobre la base de un exce- lores del superyo. Por ejemplo, en la Argentina nazi un hombre po-
so de formulaciones que aparecen como pseudo respuestas que no día dirigir un campó de concentración y mandar a la muerte a miles

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de personas pero rio podía dejar Sin comer á su propio hijo, porque muerte, aun de aquellos que están arriesgando la vida; por eso per-
su concepto del semejante era Otro; no sé si es claro, no podía gol- miten que la vida se arriesgue. ; ¡ v
pear a su esposa, podía golpear a todas las prisioneras; es una lógica Creo entonces, que una de las cosas que caracteriza la posibilidad
perversa, por supuesto. Pero está planteando la relación que hay en- de que los elementos permanezcan o se transformen, es que hay ele-
tre la ideología y las fbrriias por las que se articulan la prohibición y mentos que siguen siendo básicos, es decir, que son irrefutables. No
la conciencia moral, lo cual no quiere decir que alguien no sepa,' en es la angustia de supervivencia biológica lo que está enjuego, es la
algún lugar, que la posibilidad de transgredirlo respecto del concep- angustia de supervivencia representacional lo que hoy agita a la gen-
to de semejante que armó tiene ciertas características. te, al menos en este país; esto es algo que es permanente y tiene que
Eri nuestra sociedad actual, una de las cuestiones que indudable- ver con las formas con las que se organiza el narcisismo. Pero al mis-
mente incrementa la desesperanza y la angustia es el hecho de que mo tiempo, los modos con los cuales se constituye el superyo tienen
hay una ruptura del ideal de progreso, y ésto constituye un proble- una característica, y es el hecho de que el imperativo moral, si no
ma muy grave, porque es verdad lo que dice Luis respecto a los jóve- funciona, genera un incremento enorme de la paranoia, y esto es
nes, en este momento los chicos estudian para no caer de la cadena muy impresionante. Si el imperativo actúa, como decía Kant, de tal
productiva, no para ganarse el premio Nobel como pasó en mi gene- manera que tu conducta puede ser utilizada como norma universal,
ración que estaba atravesada por ideales grandiosos, y esos ideales implica que si yo no robo puedo cuidarme con menos angustia de
grandiosos produjeron cosas extraordinarias, porque lo que no ma- los que me roban; con lo cual, no vivo en la selva, a partir de que creo
ta erigorda, y gran parte de la inteligencia de este país está constitui- en la posibilidad de que ciertos principios morales sobrevivan; esto
da actualmente por los que no murieron en los '70; y no nos enga- es una constante en la historia de la humanidad, esto no varía; por
ñemos con eso, la inteligencia actual de este país, el periodismo que mucho que la gente robe, no disminuye la paranoia, al contrario, la
tenemos, la literatura que tenemos, lo que tenemos a nivel de la cul- incrementa, y no porque hay más robo sino porque hay una caída
tura, son los hijos del '70. Es ese sentido, entonces, creo que hay al- del imperativo categórico; y esto es lo que yo creo que se va a frenar
go que permanece, yo estoy sentada hoy acá porque en el '70 puse en cierto momento, y la humanidad frenó al bordé de la bomba ató-
las bolas, o los ovarios, o todo lo que teníamos entonces, en la sartén, mica, y va a volver a frenar. Estoy segura; o frena, o no nos preocupe-
con lo cual hoy estoy con ustedes porque a mi manera sigo ponien- mos porque desaparecemos. Quiero decir que es imposible que se
do en cuerpo cuando me enfrento a los laboratorios. Quiero decir mantengan los sistemas de desigualdad actuales, porque el sistema
con esto que los modelos de mi ideal del yo no variaron demasiado, no puede más; y éntorices ¿que va a pasar? Dentro de veinte años, no-
no me siento demasiado integrada en ese sentido, no sé si está claro; sotros habremos sido buena gente, corno los que no se lavaron las
y creo que esto lo transmito porque aun cuarido varíen las posibili- manos con, Pilatos. Y haber vivido muchos años y tener experiencia
dades de inserción histórica, me irrito profundafnente frente a la de- histórica me permite decirles esto, garantizarles, no que van a tener
sigualdad y me conmociono profundamente frente a la inoperancia. una vida maravillosa, qué la van a pasar fenómeno, como decía mi
Esto me deprime más de lo que me agita, en la medida en que cuan- generación, en la vida, pero sí que no van a ser los cómplices sobrea-
do alguien dice '¡pero qué momento bárbaro, te va fantástico, publi- daptados que las condiciones reinantes les imponen, para luego sen-
cas libros, das conferencias... ¿y...?!'. No hay proyecto histórico com- tirse, con los años, los imbéciles de siempre. Porque periódicamente
partido, esto quiere decir que no hay trascendencia garantizada, por- la humanidad recupera ciertas normas sin las cuales no puede seguir
que no seamos idiotas, tres libros no garantizan más que los recuer- funcionando, luego de que se despedaza a sí misma y se destruye; y
dos, y por ahí una generación, ustedes me recordarán diez o quince en el momento en que esas normas se recuperen -y esas normas tie-
años más y después me muero para todo el mundo. En cambio, los nen que ver con la equidad, con la posibilidad de contemplación del
grandes proyectos históricos producen en uno una profunda sensa- concepto de semejante-, en el momento en que eso se recupera, hay
ción de trascendencia y disminuyen enormemente la angustia de una cierta reivindicación de las acciones aparentemente insensatas

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de otro tiempo, que muestran que eran el único camino sensato y de INDICE
resistencia a la irracionalidad reinante; esto, en mi opinión, es lo que
permanece. •, - ••-••>.
Prólogo de Eva Giberti 5
* Conferencia publicada en La Oreja, psicoanálisis y pensamiento cri- Introducción: 17
tico, Editado por la Facultad de Psicología, Universidad Nacional de Capítulo I: Un modo de pensar nuestro tiempo 19
Rosario, Argentina, abril de 2001. Capítulo II: El inconciente es el fracaso moral, no la 23
justificación de la inmoralidad
Capítulo III: Acerca del "malestar sobrante" 29
7
Capítulo rv : La comprensión precoz de la libertad 35
Capítulo V; Los caminos insospechados de la 39
adaptación
Capítulo VI: Norma, autoridad y ley. Bases para la 47
. redefinición de una legalidad en
psicoanálisis
' .Notas •.••.y. , - f. •
Capítulo VII: Tiempos difíciles. La identificación en la 57
adolescencia
1. P r e s e n t a c i ó n en panel junto a Luis Hornstein en el marco de las jornadas "10
a ñ o s de e l a b o r a c i ó n crítica. Precisar la teoría en u n a práctica situada", organizadas
Capítulo VIII: Las formas de la realidad 65
por el F A E Santiago P a m p i l l ó n , Facultad de Psicología, Universidad Nacional de Ro- Capítulo EX: La guía de las pasiones ' 75''
sario. ' <
Capítulo X: Nuevas tecnologías, ¿nuevos modos de la 81
2. E n las instituciones psicoanalíticas oficiales s ó l o se acredita que el paciente em- subjetividad?
piece la f o r m a c i ó n oficial en seminarios luego de un p e r í o d o de análisis a partir del
Capítulo XI: Límites y excesos del concepto de 91
cual su analista lo acredita como en condiciones ele hacerlo. Luego, para ser miem-
bro definitivamente de la institución, el analista didacta d e b e r á firmar su acuerdo, subjetividad en psicoanálisis
acreditando acerca de sus condiciones saludables para ello. No está esto tan distan-
Capítulo XII: Las hiperkinéticas certezas del ser 99
te como se pretende de l ó que se h a dado en llamar "el pase" del lado de los laca-
nianos. L a c u e s t i ó n de la acreditación del analista impone a ú n debates teóricos y po- Capítulo XIII: Estatuto de lo histórico en psicoanálisis 107
líticos.
Capítulo XTV: La acumulación no necesariamente es 113
3. Sigue aquí la respuesta de Luis Hornstein. Ante todo por razones editoriales, no riqueza
publicamos el debate posterior al panel aunque, creemos que la respuesta de Silvia Capítulo XV: Sostener lqs paradigmas desprendiéndose 119
Bleichmar á la primera pregunta constituye una buena forma d é concluir las ideas
planteadas en su conferencia. del lastre. Una propuesta respecto al
futuro del psicoanálisis
Apéndice: Efectos de un pensamiento crítico en 137
la práctica y la teoría

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Common questions

Con tecnología de IA

Freudian theory faces challenges in its conception of the self's relation to reality due to its dualistic view, positioning subject and object as opposing entities. Psychoanalysis, initially not intended to construct a theory of subject-reality relations, inadvertently advances in this direction, emphasizing libidinal, representational aspects rather than biological self-preservation. This reveals limitations in Freudian dualism and the need for an expanded understanding of the relationships between the subject and reality .

The unconscious interacts with reality not as a signified reality but as a constitutive one, entering disarticulated through the unconscious while being metabolically inscribed. This process impacts affective states and involves a dynamic where reality affects pleasure-displeasure series. The interplay does not signify reality but incorporates it into the psychic system, showing how non-conscious processes integrate external stimuli .

Redefining the Oedipus complex to focus on cultural prohibition of intergenerational sexual exchange highlights the asymmetrical power dynamics in familial structures. Recognizing the child's reaction as a response to adult sexualization repositions the source of desire externally, implicating cultural norms in shaping behavior. This redefinition prompts a broader view of intergenerational relationships, emphasizing protection from exploitation and acknowledging the diverse configurations of modern family dynamics .

Historical narratives play a crucial role in shaping modern psychological and societal understandings by framing how concepts like the unconscious are perceived and operationalized within contemporary contexts. They underscore the unpredictability of history and emphasize the importance of not being shackled by deterministic views when considering future possibilities, allowing for recovery of critical thinking capacities and adaptation to new social and psychological realities .

'Malestar sobrante' is intricately linked to both economic and social conditions, where the deterioration of health systems and exploitative professional practices exacerbate societal and individual distress. It reflects a broader immorality at the state level and highlights the inadequacies in meeting societal needs. This surplus malaise is compounded by psychoanalysis' failure to maintain critical thinking and address new challenges within its field .

The super-ego is conceptualized as an external reality inscribed in the psyche through heteronomous imperatives perceived by the individual as self-originating. This conceptualization positions it as disengaged from external reality, instead operating within the psyche to impose atemporal, impersonal legalities that often misalign with societal evolution. Its entrenched demands create conflicts with evolving societal norms and individuals' rationalizations for behavior .

Modern psychoanalysis faces challenges in its societal application due to its subordination to prevalent economic and social constraints, leading to a potential degradation of its practices and theoretical purity. The pressure to conform to society's demands risks compromising the integrity of psychoanalytic treatment and thought processes. This degradation poses ethical dilemmas about the adequacy and adaptability of psychoanalysis in addressing contemporary issues .

Intellectuals contribute to alleviating societal malaise by recomposing avenues that can prevent the excess of such malaise from consuming our thoughts. They should create new questions with respect for history but without nostalgia for the past or reification of the present to allow for creative possibilities. Their role is not to let denunciation turn into complaint or difficulty into self-contentment when addressing challenges .

'Malestar sobrante' refers to the surplus malaise experienced in society, stemming from multiple factors, including the subordination of theoretical and clinical potentials to prevailing conditions and the waste of talent. It also includes the amalgamation of outdated, indefensible statements with contemporary ones of questionable rationality, and the ceding of autonomous thought fields in a supposed interdisciplinary that undermines psychoanalysis' practical and theoretical efforts .

The structuralist approach shifted the interpretation of the Oedipus complex by emphasizing the role of functions within structures over the individual's psyche. It downplayed the endogenism of the child's desire and highlighted the roles of parental figures based on structural functions. The mother was viewed narcissistically, the father as the embodiment of law, and the child's development seen through the lens of structural roles rather than personal desires. This led to a reinterpretation of psychological processes through societal structures rather than individual drives .

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