“El vínculo profesor-alumno”
Noemí Allidiére
Capítulo I
“Acerca de los vínculos humanos”
Los seres humanos nos constituimos como tales en virtud de las relaciones con otros.
Otros significativos: en primer lugar, la madre. Si todo se desarrolla bien se genera un
vínculo con características de diada simbiótica narcisista, esto quiere decir que desde el
punto de vista emocional madre e hijo constituyen un único ser narcisísticamente
investido.
En segundo lugar, el padre, que se introduce como tercero y ejerce la función de “corte”
que puede favorecer o perturbar el vínculo del niño con la madre, generando una
separación-individualización.
Hermanos, con los que se desarrolla un vínculo de rivalidad, pero solidaridad a la vez.
También entran otras personas importantes de la familia como abuelos, tíos, primos y más
personas del entorno cercano al niño.
Otros significativos extrafamiliares: maestros y amigos.
En estos vínculos se ponen en juego dinamismos psíquicos fundamentales.
Dinamismos psíquicos:
1- Identificación: es el que participa más activamente en la formación de la
personalidad. Se trata del proceso psicológico inconsciente mediante el cual el
sujeto asimila un aspecto, propiedad o atributo del otro y de forma total o parcial
lo adopta como propio.
A partir de las identificaciones se forma la subjetividad y la elección inconsciente
de futuros vínculos significativos.
Dos tipos de identificaciones:
a) Primarias: son las más importantes ya que constituyen el núcleo del yo. Se da
en los primeros años de vida con personajes significativos.
b) Secundarias: se dan durante todo el resto de la vida. Pueden ser con maestros,
profesores, amigos, parejas, colegas, etc.
En este momento la personalidad del docente adquiere importancia. Ya que
los niños y adolescentes están en pleno proceso de construcción de sus
identidades, por lo tanto, se encuentran en un estado de vulnerabilidad afectiva
y necesidad de contar con figuras con las cuales puedan tomar como modelos
identitarios.
“He llegado a una conclusión aterradora: soy un elemento decisivo en el
aula. Es mi actitud personal la que crea el clima. Es mi humor diario el que
determina el tiempo. Como maestro, poseo un poder tremendo de hacer que
la vida de un niño sea miserable o feliz. Puedo ser un instrumento de humor,
de lesión o de cicatrización. En todas las situaciones, es mi respuesta la que
decide si una crisis se agudizara o se apaciguara y un niño se humanizara o
se deshumanizara.
Muchos problemas de la enseñanza se resolverán en la próxima década. Se
crearán nuevos hábitos de aprendizaje y nuevas formas de instrucción. Una
función, sin embargo, será siempre conservada por el maestro: crear el clima
emocional de aprendizaje. Ninguna máquina, por sofisticada que sea, puede
hacer este trabajo”. (Guillermo Jaim Etcheverry, La tragedia educativa,
Buenos Aires, Fondo de Cultura Económica, 10ª reimpr., 2001, pp. 156-157).
2- Proyección: trata sobre atribuir a un objeto, persona, grupo o situación, afectos
y/o deseos (idealizados, amados o rechazados) de uno mismo.
Los otros son significados en las relaciones interpersonales no solamente en
función del status que ocupen o de los roles que jueguen, sino también en función
del “lugar” que inconscientemente le asignemos según nuestras propias
proyecciones.
a) Proyección exagerada de deseos no aceptados de uno mismo: facilitara los
actos agresivos, discriminatorios o prejuiciosos, como también formas de
fundamentalismo.
b) Proyección exagerada de deseos idealizados de uno mismo: deriva en estados
afectivos como el enamoramiento, adhesión ciega a personas o ideas, o
también seguimiento incondicional a un líder.
3- Transferencia afectiva: podrá ser calidez afectiva, simpatía, seducción o
frialdad, antipatía, agresión.
El estilo afectivo que tengan las experiencias tempranas de la vida, ósea, los
primeros vínculos con personas significativas, moldearan la transferencia afectiva
de las relaciones futuras.
En este caso estamos ante una compulsión a la repetición. Los modelos,
estructuras o conductas de los primeros vínculos, se van a repetir luego en las
sucesivas relaciones a lo largo de la vida.
Esta compulsión a la repetición es inconsciente por lo tanto no se rige por la
voluntad ni por las leyes de la lógica, por lo que puede tener consecuencias
perjudiciales o desagradables para las personas.
Se puede salir de esta a través del proceso de elaboración, que consiste en recordar
y poner en palabras las experiencias de los primeros años, descargando
consecuentemente los afectos asociados a ellas.
Existe en este caso:
a) Posibilidad de desplazamiento: trata sobre desplazar los afectos de una
representación psíquica a otra. Ej. la descarga de hostilidad a la representación
suegra para preservar la agresión a la representación madre.
b) Posibilidad de condensación psíquica: consiste en capturar en una
representación elementos de otras representaciones. Ej. alguien sueña con su
tía que lleva el vestido de la madre y habla en tercera persona. Este mecanismo
inconsciente se basa en la suspensión del principio lógico de identidad (A=A)
c) Ausencia de cronología: para el inconsciente no existe el devenir temporal
pasado-presente-futuro. Todo se vivencia como si fuese un constante presente.
Ej. alguien puede soñar con una persona que ya ha muerto tal como era cuando
vivía.
d) Ausencia de negación: es la coexistencia de términos opuestos. Ej. amor odio
(A= no A)
e) Reemplazo de la realidad por la realidad psíquica: para el inconsciente solo
tiene vigencia la realidad subjetiva. Se confunde el deseo con la realidad.
Si los primeros vínculos de afecto del bebe fueron positivos, no solo en la satisfacción de
sus necesidades básicas sino también en la disponibilidad afectiva, esto quiere decir,
presentándole gradualmente, de forma amorosa y no irruptiva los objetos y personas de
su entorno, este lograra adquirir un sentimiento de confianza básica.
Posteriormente va tener las condiciones suficientes para enfrentar las situaciones y
relaciones con seguridad.
Si, por el contrario, fue descuidado o maltratado por un adulto significativo, tendrá por el
principio de compulsión a la repetición, a “elegir” inconscientemente relaciones en las
que sea nuevamente maltratado. O respectivamente por oposición buscara
inconscientemente relacionarse con personas a las que pueda maltratar, haciéndole al otro
activamente lo que en la infancia sufrió pasivamente.
En conclusión, el estilo que adopte un vínculo dependerá del:
- Poder y la importancia social de los status y roles institucionales que cada persona
desempeñe.
- Lugar que inconscientemente se le asigne a cada persona en función de las mutuas
proyecciones.
- Despliegue de los afectos transferenciales, compulsión a la repetición y
reactualización inconsciente.
- De las personalidades de cada uno de los miembros, personalidad que se
constituirá a partir de las identificaciones primarias y secundarias.
Capítulo II
“Acerca de los vínculos pedagógicos”
El vinculo profesor alumno es asimétrico.
Aunque según una crítica hecha por Guillermo Jaim Etcheverry sostiene que las teorías
pedagógicas actuales tienen riesgosa “ficción” de simetría entre profesores y alumno. Ya
que se nos trata de convencer que la escuela es una democracia dirigida por la mayoría.
Aunque por su propia naturaleza no puede serlo y no debe serlo, si debe ser una escuela
al servicio de la democracia.
La institución educativa es un lugar de transmisión y trabajo, de obediencia y respeto,
porque la relación entre el docente y el alumno no es una relación entre iguales.
Estas perturbaciones en la asimetría en los vínculos entre niños y adolescentes y adultos
no solo ocurren en el vinculo pedagógico, sino en las mayorías de las relaciones
intergeracionales.
Esto es remplazado por la simetría confusionante que se resume ej. “soy amigo de mi
hijo” o asimetría invertida donde el adulto pasa a ubicar al menor en un lugar de “grande”
y busca inconscientemente o conscientemente, ser sostenido emocional y hasta
materialmente, en algunas ocasiones, por él. Esto se debe al vacío de sentidos que ha
recaído sobre el concepto de infancia y el rol de adulto.
La asimetría constitutiva de los vínculos pedagógicos trata sobre que docentes y los
alumnos juegan roles bien diferenciados. Roles que adoptaran según la impronta de la
institución educativa en la que se ejerzan, del contexto sociocultural, del grado de claridad
o confusión que presenten las normas institucionales y la rigidez y flexibilidad con que
estas se cumplan, de la actitud o del respaldo de las autoridades hacia los docentes.
En lo singular estarán sesgados por las proyecciones inconscientes y por los afectos
transferenciales y contratransferenciales de los actores participantes (docentes y
alumnos)
Estos reactualizaran en el aula y en cada experiencia pedagógica-educativa sus propias
maneras de vincularse internalizadas en las primeras experiencias de sus vidas.
Hay que tener en cuenta que cada docente y cada alumno procede de un ambiente familiar.
Un alumno en clase está acompañado del modo de pensar del padre, madre, etc. De este
modo la clase se vuelve multitudinaria, cada alumno es el y su familia respectivamente.
Mas allá de las conductas directamente observables, están presentes psicodinamismos
inconscientes.
Psicodinamismos de los vínculos pedagógicos:
1- Del lado de los profesores.
Transferencias parentales:
Es importante reconocer que las transferencias afectivas paterno-maternales suelen ser
habituales.
Los alumnos son ubicados inconscientemente en el lugar de hijos o hijas desarrollándose
afectos transferenciales parentales. Los estudiantes podrán responder a esto desplegando
respuestas contratransferenciales filiales (delegan las funciones maternales y paternales
en los maestros y profesores).
Estas pueden presentar características particulares.
Cuando los padres son protectores percibirán a los alumnos como seres a quienes deben
proteger y cuidar, por lo tanto, desarrollaran transferencias amorosas y benévolas, lo cual
propician a vínculos de dependencia.
O también se pueden desarrollar modelos de parentalidad autoritarios, ubicaran
inconscientemente a los alumnos en el lugar que ellos ocupaban de niños/adolescentes.
Reproduciendo un estilo de dominio-sometimiento, aunque también es posible encontrar
variantes reactivas en las que quede invertido el modelo original. Ej. Docentes que tratan
a sus alumnos de un modo “totalmente opuesto” al que ellos mismos fueron tratados por
sus mayores.
También sucede que algunos profesores que se hayan sentido fuertemente identificados
con alguno de sus docentes tiendan a reactualizar las modalidades. Estos desarrollan una
personalidad narcisista, impidiendo descentrarse de su propia experiencia para
comprender la de los otros y tienden a tener dificultades para adecuarse a los cambios que
se van manifestando en las sucesivas generaciones de estudiantes.
Rivalidades y alianzas fraternas:
Los profesores muy jóvenes tienden a identificarse inconscientemente con sus alumnos,
a los que ubican proyectivamente en el lugar de rivales fraternos.
Aprovechan el poder que les otorga el rol para poder desplegar actitudes autoritarias e
incluso arbitrarias propiciando a la relación “alumnos-hermanos”, estableciendo alianzas
inconscientes con estos.
2- Del lado de los alumnos.
Transferencias filiales:
Suelen ser intensos en el nivel primario. Los docentes heredan vínculos que los educandos
tienen con sus padres.
En el ámbito de la enseñanza media y superior también se realizan desplazamientos
afectivos, desde un padre o madre a los que simbólicamente tuvieron que destronar en la
pubertad hacia los profesores y pasaran a ocupar el lugar de privilegiados sustitutos
parentales. Esto favorecerá a una ambivalencia afectiva hacia ellos: cuando el niño
comprueba que el padre ya no es más poderoso y el mas sabio comienza a dejar de estar
conforme con el y lo critica, haciéndole pagar muy cara la decepción que le produjera.
Se reproduce la hostilidad que el alumno no ha resuelto con sus padres, y el rechazo
transferencial destinado a ellos hacia todos los adultos.
Esta hostilidad, desvalorización y menosprecio hacia los padres tiene la función defensiva
de permitir la separación del adolescente y “por principio” rechazan todo lo que venga de
los adultos.
Demanda de amor:
Los alumnos que manifiestan conductas “molestas” o “agresivas”, hablan constantemente
en clase, fastidian, increpan al docente y/o a sus compañeros y “hacen lio” estas
manifestaciones son interpretadas desde la “psicología popular” como un “querer llamar
la atención” otorgándole el estatuto de síntoma.
Buscan afecto que no logran experimentar en los vínculos de otros ámbitos, realizan
desplazamientos transferenciales desde otros vínculos frustrantes.
Transferencias eróticas y enamoramientos transferenciales:
Puede ser transferencia erótica por parte de los alumnos a los docentes, pero también
existe de parte de los docentes la contratransferenca hacia los alumnos, amparados por la
asimetría del rol y la vulnerabilidad afectiva d ellos jóvenes. Estos terminan teniendo
conductas impulsivas o “actings sexuales” en respuestas a las emociones amorosas de los
alumnos.
A veces estas situaciones se trasladan fuera del ámbito educativo.
Esto resulta de desplazamientos de emociones edípicas no resueltas.
En la adolescencia se produce la reedición de las fantasías incestuosas.
Motivaciones inconscientes y elección vocacional del docente.
La vocacion docente puede ser por motivos inconscientes:
- Identificación con antiguos maestros.
- Necesidad de reparar a través de la labor pedagógica aspectos agresivos de la
personalidad.
- Búsqueda inconsciente de un ámbito para expresar aspectos sádicos y autoritarios.
- Acatamiento a mandatos familiares o desobediencia a mandatos familiares.
- Competencias fraternas no resueltas.
- Buscar posicionarse en un lugar para poder “ganarle” al rival infantil.
- Necesidad de sustituir con los alumnos falencias vitales relacionadas con los roles
materno-paternales.
- Búsqueda inconsciente del espacio para el despliegue de la “oralidad”.
Capítulo III
“Acerca de los baluartes narcisistas”
“Narcisista” según Freud significa que la libido se interesa por el propio yo. Son personas
exageradamente autorreferenciales que no perciben la necesidad de los otros. “La libido
sustraída al mundo exterior ha sido aportada al yo, surgiendo así un estado al que
podemos dar el nombre de narcisismo".
“Baluarte” significa “fortificación, fortaleza” también aplicable a la idea de amparo,
sostén y defensa.
Todas las personas poseemos lo que creemos subjetivamente fortalezas y debilidades.
“Baluartes narcistas” son aquellos aspectos de nuestra personalidad mas amados y
valorados que usamos para la regulación de nuestra autoestima y que constituyen
nuestras fortalezas.
Este concepto es introducido por Hugo Bleichmar quien considera que cuando una
persona es dañada o tiene un quiebre en sus baluartes narcisistas sufre un colapso en su
autoestima.
Se trata de una valoración subjetiva de aspectos propios que se han construido a partir del
intercambio social, atravesados por determinantes histórico-culturales.
Cada época, cada sociedad, cada grupo cultural y cada género, tomaran connotaciones
positivas determinados atributos de las personas mientras que otros aspectos y atributos
no serán demasiado considerados o incluso se connotaran negativamente.
La juventud, la belleza, la salud, la riqueza económica, el poder, la fuerza física han
destronado a otros valores “tradicionales” como la honestidad, la honradez, la bondad, la
valoración de los logros, el esfuerzo, el honor de la palabra.
En las últimas décadas el mercado desplazo al Estado como eje organizador de las
relaciones sociales. Claudicando en sus funciones fundamentales de protección de los
habitantes (garantía de trabajo, salud, educación y seguridad) y erigirse como Estado-
control, un Estado represor encargado de sostener la terrible dicotomía entre los excluidos
e incluidos del sistema económico.
Las identidades nacionales fueron remplazadas por identidades transnacionales o en
algunos casos por ausencia de identidad (población de indocumentados).
También se ha remplazado al ciudadano por el concepto de consumidor o cliente, o en su
defecto, no consumidor o consumido por el sistema (excluido).
Estamos frente a un presente en el que la identidad personal paso a estar definida por el
tener y no por el ser. Donde el mundo público, los mensajes mediáticos y la revolución
tecnológica avanzo sobre el mundo privado de las personas.
La cultura de la palabra se encuentra perdida bajo la cultura icónica de la imagen.
La estética derroto a la ética.
Capítulo IV
“Baluartes narcisistas y vínculos pedagógicos”
Los baluartes narcisistas del docente.
Generalmente los profesores y los alumnos pertenecen a generaciones diferentes. Los
contextos socioculturales en los que se construyeron sus identidades son disimiles.
Sus primeras experiencias vitales fundantes de toda personalidad, se desplegaron en
tiempos muy distintos poco adecuados para la comparación.
Por este motivo, tanto los docentes como los alumnos, tenderán a connotar positiva o
negativamente distintas actitudes y conductas y diferentes aspectos de la subjetividad
humana.
Los atributos mas frecuentemente valorados en el rol de profesor es el poder
1- El saber es poder:
Ser docente resulta ser un ser valorizado mas bien en el ámbito universitario, aunque en
el nivel inicial y de la Educación General Básica se ha perdido la valoración social del rol
docente, generando este malestar.
Los profesores ejercerán y administrarán con sus alumnos el poder que les otorga el
conocimiento.
En algunos casos ocuparan el lugar del saber omnisapientes ante los estudiantes,
transmitiendo los conocimientos de forma hermética para no perder el dominio. Muchas
veces son estrategias defensivas de los profesores para “enfrentar” a la clase. Estas
acciones pueden ser perjudiciales para los estudiantes.
Se dice que el “discurso universitario” es “un saber surgido del discurso de la ciencia”
identificándolo como la ley, el derecho, el orden y el mandato. Se le otorga el estatuto de
pensamiento “políticamente correcto”.
Se considera que cosas verdaderas (en sí) y cosas falsas (en sí); que hay “buenas” y
“malas” maneras de hacer las cosas; que hay virtudes y defectos.
Esta tabla de valoraciones es la matriz que permite calificar también las actividades
científicas y profesionales y puede llegar a restringir la posibilidad de poner bajo critica
los criterios de verdad y eficiencia.
Los docentes que sean omnisapientes podrán generar un frustrante sentimiento de
inaccesibilidad al pensamiento de los autores estudiados.
Toman “posesión” de teorías y conceptos y dejan afuera a los estudiantes, los excluyen
intelectualmente.
Esto puede generar inhibiciones permanentes en el deseo de saber y provocar
alejamientos definitivos de los intereses intelectuales.
Algunos jóvenes logran instrumentar estrategias defensivas en oposición, consistiendo
esto en ejercer un “no entender” sistemático y militante.
Lugar del saber y modelo pedagógico:
Los docentes necesitan conocer profundamente y estar actualizados, pero el exceso de
especialización puede restarles, ya que esto incita a tener una percepción totalizadora.
Aparte de empobrecer al docente también empobrece a los estudiantes. Albert Einstein
dice: “no basta con enseñar a un hombre una especialidad. Aunque esto pueda
convertirlo en una especie de maquina útil, no tendrá una personalidad armoniosamente
desarrollada. Es esencial que el estudiante adquiera una comprensión de los valores y
una profunda afinidad hacia ellos. Debe adquirir un vigoroso sentimiento de lo bello y
de lo moralmente bueno (…) Debe aprender a comprender las motivaciones de los seres
humanos, sus ilusiones y sus sentimientos, para lograr una relación adecuada con su
prójimo y con la comunidad.
Estas cosas preciosas se transmiten a las generaciones más jóvenes mediante el contacto
personal con los que enseñan, no (o al menos no básicamente) a través de libros de
texto”.
El saber reservado al docente genera una relación pedagógica “tradicional”, con una
estructura vertical, la cual se basa fundamentalmente en la pasividad del alumno que
cumple el papel de “receptor” y en su dependencia del profesor que cumple el papel de
“transmisor de conocimiento”.
En este modelo el saber, dogmáticamente concebido, se constituye en el baluarte
narcisista del profesor.
Existen otros modelos pedagógicos con la participación activa de los alumnos en la
construcción del conocimiento a partir de la valorización de sus saberes y experiencias
previas.
En estos casos la enseñanza se vuelve más democrática. El docente transmite y dona
generosamente sus saberes y permite mostrar lo que no sabe. Este proceso “humaniza” el
rol del profesor y favorece la participación de los alumnos en la clase, estimulando los
involucramientos personales e intelectuales.
La pedagogía se transforma y no instala una “verdad” que no deje lugar para las dudas e
interrogantes y para el intercambio y la discusión de las ideas.
Muchos docentes se resisten a abandonar el modelo pedagógico “tradicional” verticalista.
Suele darse que en los institutos de formación docente se enseña teóricamente un modelo
pedagógico defensor de la necesidad de construir el conocimiento en el aula con la
participación activa estableciéndose al mismo tiempo un verticalismo más estricto.
El profesor decide el recorte de los contenidos teóricos, de lo que se enseña y deja de
enseñar en la asignatura.
Utilizan algunos criterios de verdad que los alumnos deben acatar para aprobar “sus”
materias.
En las ciencias sociales el poder docente es totalitario, ya que estas disciplinas al
contraponer distintos y múltiples paradigmas, favorecen la selección de teorías a enseñar,
como también la bibliografía elegida por el profesor.
Algunas instituciones educativas hacen el recorte de las teorías sociales en base a la
percepción social de Primer Mundo, lo cual termina dejando afuera nuestra propia
realidad social de país de Tercer Mundo.
Esto tiene el título de descontextualización cultural, lo cual hace referencia a ofertas
educativas de instituciones extranjeras que en muchos casos no corresponden con los
intereses regionales.
Saber docente, y competencia mediática:
La escuela y la universidad ya no constituyen la principal fuente de conocimiento e
información. En la actualidad esto ha sido sustituido por la cultura mediática.
Lo positivo de esto es que se genera una ágil difusión del conocimiento científico, lo
negativo es que se genera una exagerada vulgarización y una frecuente distorsión.
Los profesores y especialistas han perdido el poder derivado de la “posesión” de sus
saberes académicos.
El mercado del conocimiento pasa a ser valorado solamente por sus aspectos utilitarios,
ósea en base a la posibilidad de poder obtener un beneficio económico. Jaim Etcheverry
dice: “pocos buscan aprender para tener la experiencia irrepetible y esencialmente
humana de entender, de intuir la inteligibilidad del mundo. La preocupación central de
nuestra sociedad es que lo que aprenden los jóvenes les sirva y pronto” (G. Jaim
Etcheverry, ob. Cit., p.86).
¿Para qué me sirve aprender esto?... Si no cumple con el requisito de utilidad inmediata
y aplicación empírica, el conocimiento se descarta rápidamente. El único que merece la
pena adquirir(se) es aquel que resulta aplicable en algún aspecto a la vida económica de
la comunidad.
Bajo esta concepción mercantilista del conocimiento, las teorías científicas dejan de
visualizarse como mediatizadoras y organizadoras perceptivas y cognitivas de los
estímulos provenientes del entorno, y la adquisición del saber, considerado como capital
personal inalienable, se desvanece. El transito por la universidad tiende a transformarse,
en un producto concreto: el título.
En el terreno de la sociedad del mercado y de la cultura mediática, existe un bagaje de
información muy extenso, pero poco profundo, esto quiere decir, donde lo fundamental y
lo accesorio no se discrimina. Tampoco se logran organizar jerarquías conceptuales
claras.
Los medios masivos de comunicación dan lugar a una cultura light, por los siguientes
factores:
a) Punto de vista psicológico: esto se debe a una relación de causalidad entre la
inhibición del “impulso epistemofílico” de los jóvenes (o deseo de saber
profundamente) y la exagerada y descuidada información y estimulación
mediática acerca de la sexualidad, a la que fueron expuestos de niños para
gratificar su curiosidad. Esta precoz sobreinformación actuó como inhibidora de
la tendencia de sublimación presente en toda búsqueda amorosa del conocimiento.
El psicoanálisis considera que el origen de toda curiosidad intelectual y deseo de
saber deriva de la primitiva curiosidad sexual infantil. Esa curiosidad es
reemplazada y gratificada por la curiosidad intelectual y científica.
A veces el interés exageradamente intenso por el conocimiento, sobre todo cuando
va en detrimento de otros intereses de la vida, puede servir como pantalla
defensiva ante los propios conflictos emocionales.
“El saber sirve a la represión” “oculta la verdad del inconsciente y robustece las
defensas. El saber matemático, prototipo del saber científico, es particularmente
adecuado para cumplir el papel de camuflaje de los conflictos inconscientes y así
se previene el desencadenamiento psicótico. Esto permite al sujeto vivir
“normalmente”. La escritura también puede cumplir este papel.
b) Punto de vista sociopolítico: se debe a la presencia de determinado contexto
cultural. Durante la dictadura militar existió la anulación de la posibilidad de
pensamiento crítico, más la “farandulización” de los espacios culturales.
El estudiante universitario proviene de una escuela media con serias carencias
curriculares y pedagógicas, el cual suele ser al ingresar a la facultad, un representante mas
de la cultura light.
Este tiende a paralizarse ante la profusión bibliográfica. Si esta parálisis no es movilizada
humana y pedagógicamente a tiempo podrá llevar al alumno a la deserción, con la
consecuente frustración personal y familiar, o a rendimientos académicos muy pobres.
Algunos profesores universitarios siguen en su selección bibliográfica el principio de
“macdonalizador” que sostiene que “cantidad ha llegado a ser sinónimo de calidad”.
Pierre Bourdieu y François Gros enuncian: “los programas deben ser sometidos a un
cuestionamiento periódico, con vistas a incorporar los saberes exigidos por el progreso
de la ciencia y las transformaciones de la sociedad; toda adición deberá ser compensada
con supresiones”. (G. Ritzer, La macdonalización de la sociedad, Barcelona, Ariel, 1998,
p.25).
Con relación al saber conviene discriminar entre conocimiento e información, ya que se
trata de diferentes niveles de categorización y organización de los estímulos provenientes
de la realidad.
Información abunda. Lo que ocurre es una saturación de los canales perceptivos y esto
provoca una ceguera perceptiva.
El conocimiento requiere una masa crítica previa, establecer conexiones conceptuales.
Algunos estudiantes acostumbran a exponerse con intensidad a la estimulación mediática,
poseen una “mayor” cantidad de información que sus docentes.
Es importante estar informados, pero mas importante es que los alumnos logren
conocimiento. Permitirse acceder a mejor organización perceptiva y cognitiva de sus
experiencias presentes y futuras a través de la incorporación de herramientas conceptuales
para descodificar la tan compleja y cambiante realidad.
La principal función del profesor en el ámbito universitario es favorecer y acompañar la
adquisición de ese logro.
2- El poder derivado del rol docente:
Otro de los baluartes narcisistas del profesor se deriva de la asimetría del vínculo.
Esta asimetría le otorga al profesor el poder de decisión sobre el “destino” del estudiante
a través de “rituales” propios de la tarea. Particularmente la “toma” de exámenes, las
calificaciones, sanciones institucionales. Todo esto podrá ser ejercido con justicia o
despóticamente.
Si es ejercido con justicia, aparte de democratizar los vínculos, dará la posibilidad de
experimentar una relación humana positiva con el profesor. En la que el esfuerzo será
reconocido y valorado y la irresponsabilidad o negligencia serán sancionadas.
Si por el contrario es ejercido despóticamente, el rol docente servirá para el despliegue de
los aspectos sádicos de la personalidad del docente.
Las actitudes sádicas de los docentes podrán generar inhibiciones en el aprendizaje y otros
síntomas, entre los que se encuentra la violencia escolar.
Esto puede provocar dos posibles reacciones en los alumnos: sometimiento (costo
afectivo de la humillación) o de rebelión (poniendo en riesgo la aprobación de la materia
o la continuación de los estudios).
El estilo de la institución educativa también favorecerá o inhibirá el despliegue de
aspectos sádicos durante ele ejercicio de la tarea pedagógica. La reproducción del estilo
institucional por parte de sus miembros es inherente a la dinámica de todas las
organizaciones. Ej. Por “identificación con el agresor” hacen lo mismo que reciben de sus
superiores. A esto se le llama vulgarmente “ley del gallinero”.
El reconocimiento de los aspectos agresivos en el ejercicio de la docencia se ha visto
obstaculizados por el desplazamiento afectivo de la categoría “madre” a la categoría
“maestra”. Culturalmente se supone que la docencia, como la maternidad, debe ser una
función libre de emociones hostiles.
Tanto en el ámbito de los vínculos pedagógico, como en las relaciones
intergeneracionales, el uso de los niños y jóvenes como pantalla privilegiada de
proyección agresiva ha sido históricamente una constante.
Capítulo V
“Baluartes narcisistas y vínculos pedagógicos”
Los baluartes narcisistas del alumno.
El poder del estudiante se manifiesta de manera intensa en la actualidad, particularmente
en las instituciones educativas privadas.
Este poder se puede deber a: la juventud, la estética juvenil dominante y el rol de alumno-
cliente (en el ámbito de las empresas privadas cuyo producto es el servicio de educar).
1- “Juventud, divino tesoro”:
La juventud es una etapa idealizada de la vida. Ya que garantiza otro set de ilusiones.
Las relaciones intergeneracionales han sido conflictivas debido al “asesinato simbólico”
de los jóvenes para destronar a sus padres.
Se debe dejar el lugar para las nuevas generaciones.
Se observa ahora que son los padres quienes quieren parecerse a sus hijos y no a la inversa.
La sociedad se ha “adolescentizado”. La posmodernidad propone a la adolescencia como
modelo social. Todos intentan retener (a veces pagando costos materiales y afectivos) la
juventud.
Esta situación genera tensión intergeneracional entre los “adultos” y los jóvenes que se
resisten ante la intrusión de los “viejos” excluyéndolos a través de estrategias
denigratorias y el uso de códigos que solo comparten con los “miembros auténticos” de
su generación.
La escuela media y la universidad son escenarios claves de esto.
Los alumnos tienden a descalificar entonces a los profesores por su edad, “el viejo” o “la
vieja”. Muchos jóvenes ejercen pasión militante sobre el prejuicio del “viejismo”.
Prejuicio que no recae sobre el propio discriminado sino también en el correr de los años
en el propio discriminador.
Los profesores hablando entre colegas hacen referencia a los alumnos como “los chicos”.
En los niveles de educación primaria se intenta inconscientemente retener por parte de
los profesores, la idea de dependencia infantil.
Por el contrario, el término “estudiante” connota una actitud más activa e independiente
(“el que estudia”) y permite realizar un borramiento del otro elemento del binomio (el
profesor), dado que se puede estudiar de un libro, de un apunte, de un medio audiovisual,
etc., sin la necesaria presencia del docente.
Este término “los chicos” podría ser interpretado como el deseo por parte de los
profesores de sentirse mas jóvenes y escapar de la discriminación de los estudiantes.
“Mientras mis alumnos sigan siendo chicos yo puedo seguir siendo joven”.
En la tragedia de Edipo, este se encuentra con su padre Layo, su padre, en el
entrecruzamiento, después de discutir con el acerca de quien cederá el paso a quien,
cumple su destino. Desde el psicoanálisis esta escena suele interpretarse como la lucha
generacional de los jóvenes, que quieren abrirse paso en la vida contra los viejos (los
padres) que nos resistimos a abandonar nuestras posiciones.
2- La estética dominante:
En la posmodernidad la estética ha reemplazado a la ética. Ser lindo es mas valioso que
ser bueno, honesto, solidario o inteligente.
Poseer la estética “correcta”, determinada por las clases dominantes como los atributos
“flaco”, “joven”, “lindo”, “sano”, es poseer un baluarte narcisista. Por lo tanto, se cree
que esto le otorgara al estudiante un plus de poder sobre el docente.
Una estrategia usada por los profesores es “la imitación consciente de los jóvenes o la
identificación inconsciente con sus alumnos”. Esta estrategia es riesgosa, ya que la
relación de asimetría entre docentes y alumnos se deshace.
El baluarte narcisista de la posesión de una imagen especifica se observa más
frecuentemente en las instituciones privadas, ya que se encuentran dentro del circuito del
consumo.
Mario Margulis y Marcelo Urresti dicen que: “se complica cuando “juventud” (…)
significa un producto (…) aparece entonces como valor simbólico (…) lo que permite
comercializar sus atributos”.
En las instituciones educativas publicas la hipervaloración de la imagen estética es
significativamente menor y pasan a destacarse como fortalezas personales otros atributos
narcisistas, por ejemplo, valoración de los propios logros a través del esfuerzo sostenido,
capacidad de estar informado, destreza intelectual, “viveza” y la posesión de estrategias
de “supervivencia”.
En la universidad existe diversidad multicultural y socioeconómica.
Lo publico tiende a favorecer las experiencias vitales ya que cuentan con un mayor
contacto con la realidad que las instituciones privadas. La población estudiantil es mas
homogénea. “A mayor heterogeneidad de los miembros (del grupo) en la tarea, mayor
productividad”. ([Link] – Rivieré, El proceso grupal, Buenos Aires, Nueva Visión,
1977, p. 151)
3- “El cliente siempre tiene razón”:
En el sistema educativo privado el estudiante es devenido como cliente. A su vez sabe
consciente o inconscientemente que eso es una fortaleza que se la otorga la necesidad de
la institución a la que asiste; retener la matricula.
Este plus de poder puede ser desplegado o no, según el estilo de personalidad del alumno
y también del profesor, es decir, según la dinámica del vínculo pedagógico, el cual
siempre estará enmarcado y condicionado por las políticas institucionales.
Podrán llegar a hacer en ocasiones un uso despótico de ese poder que les otorga el pago
del servicio educativo que reciben.
Los jóvenes que tengan personalidad con rasgos psicopáticos (esto quiere decir que tienen
un modo de ser que se manifiesta por un déficit en la capacidad de pensar y un uso
exagerado de las actuaciones compulsivas. “Usan” a los otros como prolongaciones de sí
mismas y actúan en beneficio propio sin medir las consecuencias de sus actos. Tienden
a la transgresión de normas sociales y no suelen aceptar los limites institucionales. Tienen
actos impulsivos que en ocasiones relacionados con la realización de negociaciones
económicas espurias, actuaciones sexuales, estimulación de alcohol o fármacos, adicción
a la velocidad y al vértigo, etc.
En la cultura actual cuya característica paradigmática es la crisis de autoridad y la
confusión de los principios jerárquicos, tiende a generar personalidades con rasgos
psicopáticos) tratan al docente como una especie de “sirviente”. “Si pago le puedo exigir”.
Esa exigencia no está establecida legítimamente en lo académico-pedagógico sino en la
expectativa de obtener un plus.
Otros casos de conductas psicopáticas mas sutiles son, por ej. las modalidades seductoras,
como perseguir al profesor demostrándole que se interesa mucho por su materia, o
melancólicas tratando de inspirar lastima contando problemas personales.
A veces ciertos planteos suelen transformarse en un instrumento de coerción estudiantil
sobre el docente, decidiendo incluso la continuidad o la exclusión del profesor. Se invierte
la asimetría vincular de la instancia evaluativa: el alumno evalúa en forma directa al
profesor.
En las instituciones públicas no existe el poder del alumno cliente. A los estudiantes con
rasgos psicopáticos les resultara mas complicado “manejar” la relación con sus
profesores.
En cada vinculo profesor-alumno se ponen en juego una complejísima seria de
dinamismos psíquicos construidos a partir de:
- Los status y roles adjudicados institucionalmente. Ej. Diferentes categorías de
docentes y los distintos niveles en que se encuentren los alumnos.
- Posiciones o “lugares” que, por proyección, cada persona le asigne a la otra: lugar
paterno, materno, filial, erótico, fraterno, etc.
- La reactualización en el vínculo actual de modalidades afectivas propias de
relaciones pasadas (transferencia y contratransferencia).
- El entrecruzamiento armónico y/o conflictivo de atributos sobre los que se
asientan los baluartes narcisistas de los actores de los vínculos pedagógicos:
saber-poder del rol docente para los profesores y juventud-estética dominante y
poder económico, en algunos casos, para los estudiantes.
Podemos concluir entonces que cada relación entre un profesor y un alumno es singular.
Esto se puede deber a dos variables fundamentales:
- El perfil perceptivo-cognitivo de los estudiantes.
- El desempeño del rol docente en función del estilo de personalidad del profesor.
Capítulo VI
“Perfil de los estudiantes en la actualidad”
Los docentes de niveles medio y superior se encuentran con las expectativas de
“rendimiento” de los alumnos frustradas.
Muchas veces el desinterés y apatía en los jóvenes se debe a un envidioso ataque
generacional, sostenido desde uno de los baluartes narcisistas del propio docente: el
conocimiento (“yo leo”, “yo sé”, “yo me intereso”). Esto disfraza la envidia y frustración
por la perdida de otro de los baluartes narcisistas con el que, si cuentas sus alumnos, pero
no necesariamente el propio docente: la juventud.
El perfil cognitivo de los estudiantes del siglo actual tiene aspectos generales. Aunque se
reconoce la singularidad de cada uno en particular, inserto en una institución educativa
determinada y con diferentes vínculos con cada uno de sus profesores y cada asignatura.
Vínculos que también estarán condicionados por las características grupales de cada
curso.
También inciden los factores emocionales en la capacidad de aprender y en el rendimiento
intelectual.
Los jóvenes suelen estar emocionalmente bastante “complicados” en la actualidad.
Evaluaremos su perfil a partir de dos perspectivas, aunque entre ellas se encuentran
relacionadas:
a) Perceptivo-cognitiva:
Los jóvenes actualmente han crecido en una cultura icónico con predominio de la imagen
y el uso de códigos visuales.
Códigos que tienen mayor pregnancia perceptiva con relación a la captación de otros
estímulos.
Han crecido mirando pasivamente más que viendo activamente y viendo mas que
escuchando o leyendo.
El televisor se constituyo en fondo y también en figura. Fondo, como ruido e imagen
permanente presentes, que no deja resquicio para el silencio el cual a veces es necesario
para la interioridad, la introspección enriquecedora y el encuentro con uno mismo.
Cumple el papel de figura obturadora ilusoria de sentimientos de soledad. Cumple la
función de “nodriza electrónica” con la que el niño establece una “comunicación” sin
intercambio humanizante. “Devuelve a los chicos y adolescentes “imágenes
fragmentadas en zapping que fragmenta, a su vez, al yo en formación y lo vuelve
confuso”. (S. Yankelevich, “Construcción de la subjetividad y nuevas tecnologías
audiovisuales”, ponencia en el XI Congreso Metropolitano de Psicología “Niñez y
Adolescencia Hoy”, Buenos Aires, 1997).
Una pantalla que condiciono desde la cuna la estructuración perceptiva del mundo.
“Sordo de por vida a los estímulos de la lectura y del saber transmitidos por la cultura
escrita. Los estímulos ante los cuales responde cuando es adulto son casi exclusivamente
audiovisual”.
El estudiante creció “leyendo” imágenes y luego leer letras como si fuesen imágenes. Esa
lectura precoz de iconos condicionó su posterior aprendizaje de la lectura y escritura. La
palabra escrita paso a ser percibida como una figura, un dibujo con escaso o nulo
contenido simbólico.
Se promueve atención instantánea, fugaz y dispersa.
La lectura de la palabra escrita necesita otras condiciones perceptivo-cognitivas, como
tiempo y paciencia para capturar el hilo argumental y las ideas del autor. Hoy esto es
inexistente debido a la aceleración del ritmo social y la paciencia no resulta un atributo
de la cultura contemporánea.
La lectura también necesita de “humildad”, lo que implica restricción del propio
narcisismo para “tolerar” que otro autor diga lo que el o ella quiera a través de la palabra
escrita.
Hay que suprimir los preconceptos. No le den ordenes a su autor, traten de convertirse en
él, sean su colega de trabajo, para poder descubrir que su autor les esta dando, o esta
tratando de darles, algo mucho definido.
Se trata de hacerle lugar al otro (el autor) y poner “en supuesto” temporariamente al yo
del lector.
“La lectura, así como la escritura, es una actividad, exige energía y esfuerzo. Para que
la comunicación entre el escritor y el lector sea efectiva, no alcanza con que el escritor
haya hecho su trabajo (…) el mensaje solo se completa y realiza definitivamente cuando
el lector lo recrea” (E.R. Tuchsznaider, Leer. Pensar. Entender, Buenos Aires, Temas,
2001, p. 15).
A veces ocurre que hay resistencias o dificultades del lector para aceptar lo que el autor
sostiene por competencia con el mismo o también puede suceder que se adhiriera
acríticamente a sus ideas; condicionamientos ideológicos, estéticos o afectivos hacia el
texto.
Una lectura profunda además necesita de la atención, lo que implica “desconcentrarse”
del resto de los estímulos del entorno. Estimulo que a veces son excesivos y la abstracción
resulta difícil. Los jóvenes generalmente concentran su atención en numerosos focos a la
vez. Si bien esto permite la apreciación de un amplio espectro de estímulos superficiales
para lograr la adaptación al medio, en realidad carece de profundidad, es decir, presenta
dificultades en la fijación y retención de conocimientos.
• “El medio es el mensaje”:
No existen tecnologías en la que contengan información neutra. Cada medio
junto con la tecnología que lo sustenta, determina y organiza formas
particulares de percibir, sentir y construir la realidad.
Su buen uso requiere condiciones perceptivas, cognitivas y emocionales
escasas en los jóvenes de la actualidad.
• Estructuración perceptiva y mensaje televisivo:
La televisión modifica la naturaleza de la comunicación, trasladando el
contexto de la palabra al contexto de la imagen. Es una sustitución que
modifica la relación entre entender y ver.
El mundo y los acontecimientos que en el ocurrían se redactaban por escrito;
actualmente se nos muestra, el relato está prácticamente en función de las
imágenes que aparecen en la pantalla.
En cuanto a la estructuración perceptiva, la televisión torna difusos los limites
entre la realidad y la ficción.
Aparece como real lo que se escucha en la tele. Aprovechando el estado de
incertidumbre y de “fragilidad psicológica”.
La televisión suele indicarnos lo que necesitamos, deseamos, debemos pensar
e incluso sentir. Nos dibujan una identidad.
Los “conductores televisivos” y los “comunicadores sociales” pasan a ser los
lideres de opinión. Han sustituido a las familias y a la escuela en su función
de referentes.
Con a la exposición a los medios se produce la invasión del ámbito público
sobre el privado.
Los medios audiovisuales, han logrado desplazar a la palabra junto con su
valor simbólico.
En realidad, la imagen ha desplazado a la palabra y el movimiento y la
velocidad a la imagen. El ritmo exageradamente acelerado con que se
proyectan las imágenes de los comerciales o videoclips producen una
sobresaturación perceptiva que impide finalmente percibir.
Las características del mensaje televisivo son:
Continuidad del estímulo perceptivo del sonido y la imagen permanentes, lo cual
genera una alteración en la noción del transcurrir del tiempo.
- Puede ser usado adictivamente por el espectador.
- Bidimensionalidad de la imagen que favorece las identificaciones adhesivas y
poco discriminadas.
- Comunicación unidireccional sin posibilidad de una descarga por parte del
receptor del mensaje.
- Sobresaturación del polo perceptivo del yo, lo que dificulta la constitución de las
huellas y los engramas mnémicos, generando una inhibición de la capacidad de
pensar y la postergación de la descarga por el polo motor del yo.
- Perturbación en la posibilidad de pensar, de establecer nexos y conexiones
asociativas entre las ideas. Lo que transmite la televisión son “pensamientos ya
pensados”. No existe la discriminación entre pensar y tener pensamientos.
Pensar se trata de una función activa a través de la cual el “sujeto que piensa”
establece conexiones y asociaciones enriquecedoras e ideas.
En el segundo caso, la actitud pasiva de incorporar masiva y acríticamente
pensamientos ya penados por otros. El mensaje televisivo fomenta este tipo de
actitud.
Freud señala que la percepción y la memoria se excluyen.
Mientras estamos percibiendo no recordamos. El polo perceptivo del yo encargado de la
captación de los estímulos del entorno, se encuentra activo, entonces queda inhibido el
polo mnémico, encargado de la recuperación y resignificación de los recuerdos.
Generando amnesia perceptiva y cognitiva y perturbando el proceso de pensamiento. Las
representaciones e ideas terminan no fijándose adecuadamente o borrándose al instante.
Estamos frente a una cultura que favorece al olvido, como también, a la formación del
pensamiento abstracto, ya que muestran se muestran cosas, objetos observables (perro,
casa, etc.) y no representan conceptos simbólicos (libertad, frialdad, justicia, etc.).
Estimulado con esto el pensamiento concreto.
La cultura de la imagen, del show surge a partir de estimulaciones pasivas y
placenteramente, sin realizar grandes esfuerzos perceptivos ni cognitivos. Estimulaciones
que entretienen, divierten, y que pueden ser cambiadas por el “zapping atencional”.
Por el contrario, la palabra escrita como la palabra oral, requieren en el aula para ser
captadas, no solamente una atención mucho mayor, sino también un sistema perceptivo
cognitivo que las nuevas generaciones no han podido desarrollar.
Las principales características de la estructuración perceptivo-cognitiva de la cultura
icónica y mediática actual dificultan o imposibilitan las actividades de lectura y de estudio
de los alumnos.
La primera impronta del niño ha sido construida a partir de imágenes vertiginosas y
divertidas de televisión. Esta televisión que es la primera escuela del niño (la escuela
divertida que precede a la escuela aburrida); y el niño es un animal simbólico que recibe
su impronta educacional, en imágenes de un mundo centrado en el hecho de ver.
En resumen:
- Uso privilegiado de códigos visuales.
- Sobresaturación perceptiva.
- Amnesia perceptiva y de fijación.
- Atención instantánea, fugaz y difusa (“zapping atencional”).
- Tendencia al pensamiento concreto (por sobrecarga de las palabras denotativas en
detrimento de las connotativas).
- Dificultad para la abstracción y simbolización.
- Percepción de la palabra escrita como si fuese una imagen.
- Pobreza de pensamiento critico y tendencia a “pensar pensamientos ya pensados”.
- Rechazo de los estímulos que requieran esfuerzos perceptivos para ser captados.
- Búsqueda continua de estímulos placenteros (entretenimiento y show).
- Dificultades para el ejercicio de la interioridad (de la relación consigo mismo).
- Resistencia a escuchar al otro (autor o profesor) como estrategia inconsciente de
preservación del propio narcisismo.
b) La influencia de las emociones en el aprendizaje:
La adolescencia suele influir en el aprendizaje y en el rendimiento.
También suelen manifestarse los conflictos derivados de ser joven.
El cambio en el modelo cultural se expresa en la caducidad de los valores de la
modernidad. Lo que se manifiestan como fenómenos destructurantes tanto en el nivel
social como en el de las subjetividades individuales.
La ruptura del contrato social que se manifiesta en el menosprecio por la ley y el
acatamiento cultural a las leyes del mercado y del consumo, la perdida de la noción de
jerarquía y autoridad, el quiebre de la estructura militar “tradicional”, la exaltación del
hedonismo y de los desarrollos individuales.
También encontramos la crisis del rol adulto. Adulto viene de adultus que significa
“escalón”, escalón que nadie quiere subir.
La tarea intrapsíquica para acceder a la adultez se limita a dos cuestiones: admitir la
orfandad y superar el narcisismo.
La orfandad se asienta sobre las siguientes perdidas:
En cuanto a lo sociológico “ha quedado huérfano” de un Dios o un Rey debido a
exagerado optimismo racionalista, de Estado (con la desaparición del estado de bienestar)
y huérfano de un patrón, lo cual proporcionaba vínculos laborables reconocibles,
personalizables y favorecedores de sentimientos de identidad y pertenencia.
En la actualidad ese patrón es reemplazado por las anónimas despersonalizadas
organizaciones corporativas que no estimulan filiaciones personales.
A nivel psicológico ha caído en sus propios modelos parentales y filiales internalizados
desde la infancia. Los que luego son descalificados para ser usados como patrones en la
relación actual con sus propios hijos, ya que fueron pautas de parentalidad y filialidad que
fueron modelados según pautas de un mundo que ha desaparecido.
A su vez el mundo de los adultos rechaza a las nuevas generaciones.
Mostrándoles que por más que estudien y se capaciten, la posibilidad de conseguir un
trabajo acorde a sus esfuerzos será incierta y que, en caso de lograrlo, implicara siempre
una situación laboral precaria y frágil.
El trabajo otorga identidad, a través del desempeño de un rol profesional o laboral,
confirmados por la mirada de otros y por la propia.
Carecer de trabajo implica no solamente un problema económico sino también el quiebre
de uno de los baluartes narcisistas y la perdida de los principales suministros de redes
sociales extrafamiliares.
Muchas personas que carecen de trabajo incrementan defensivamente sus vínculos
familiares.
La incertidumbre acera de los futuros laborales y profesionales incide negativamente
tanto en sus rendimientos intelectuales como en sus relaciones con el conocimiento en
general.
La elección de las carreras es por tener un menor riesgo de quedar fuera del mercado
laboral. Presentan intereses alejados de las disciplinas que estudian, provocando
desmotivación, confusión, e incluso enojo.
Los propios docentes perciben que en la actualidad estamos formando a jóvenes para la
desocupación, la ocupación poco calificada o la emigración.
Crecer y hacerse adultos en un novedoso mundo. Son pioneros sin brújula en un mundo
sin senderos. Los cuales deben salir a cotejarse con los avatares del mundo, pero de un
mundo sin reglas definidas.
Muchos jóvenes “deciden” narcisista y defensivamente perpetuarse en la adolescencia,
afianzar sus vínculos endogámicos y evitar la confrontación intergeneracional
particularmente en el terreno de las ideas con sus padres y con todos los adultos incluidos
los profesores.
Los adolescentes intentar armar su propio mundo (con la fantasía, a veces, de una
detención en el tiempo).
La relación entre los jóvenes y adultos se caracteriza por ser vínculos de dependencia, sea
en una versión mas infantil expresada como demanda de cuidados y sostenimientos
emocionales excesivamente prolongados por parte de los jóvenes, o en una versión mas
adolescente, expresada como oposición sistemática, aunque estéril, a todo lo que
representa el mudo incierto y confuso de los mayores.
Observamos alumnos excesivamente dependientes de los profesores, con pobre desarrollo
de sus pensamiento crítico y escaso o nulo interés en el cotejo de las ideas.
Por el contrario, los alumnos de rebeldía generalizada, descalificadores sistemáticos de
todos sus docentes, transgresores de las normas de la institución educativa y del encuadre
de la clase dado por el profesor y que desde el punto de vista intelectual escasamente
comprometidos con l saber tienen a “zafar” en las evaluaciones.