0 calificaciones0% encontró este documento útil (0 votos) 46 vistas17 páginasROUSSEAU
Capitulo de Rousseau del manual "Filosofía esa búsqueda reflexiva" Martha Frassineti de gallo, Gabriela Salatino de Klein.
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3. 9Es la agresividad una caracteristica biopsiquica o un
emergente social?
“Los recursos destinados por el mundo a Ia investigacién médica constituyen soto la
quinta parte de aquelios reseroados al estudio y desarrollo tecnolégico en el sector militar.
Se calcula que la humanidad gasta en armas y fuerzas armadas, en menos de tres horas, el
dinero asignado por la Organizacién Mundial de Ia Salud para la lucha contra la viruela,
ent cinco horas los fondos que la Unicef destina cada afto a los nifios necesitados y en nt
dio sla ta cantidad que seria suficiente para eliminar la malaria y las enfermedades endé-
micas en 66 paises (..) En los paises sutbdesarrollados existe actualmente como promedio
un soldado cada 250 habitantes yj un médico cada 3.700 (..) Solo dos submarinos atémi-
10s y otros dos de EE.LIUL serian suficientes para pagar un programa que elimi-
novia definitioamente et analfabetisnro sobre la Tierra.” (Datos aportados por cientifi-
cos, economistas, politicos y escritores de todo el mundo que participaron como
observadores en la segunda rewnién del Grupo de los Seis para la Paz y el desar-
me en Ixtapa, Méjico) (Clarfn, viernes 8 de agosto de 1986).
3.1 La respuesta de J. J. Rousseau
El perfodo de la Tlustracién que caracterizé al siglo XVIII enfatiz6 la raz6n y la
discusién fria. Opuesto a ese movimiento y en forma contemporénea surgié en Fi-
losofia el Romanticismo, que se extendi6 posteriormente a otros ambitos. Uno de
los principales representantes el romanticismo filoséfico es Jean-Jacques Rous-
seau.
Nacié en Ginebra en 1712. $u madre murié pocos dias después del parto. A'la
edad de dlieciséis afios, insatisfecho con los varios oficios con que habia experi-
mentado hasta entonces, comenz6 una vida de vagabundo que, de alguna mane-
ra, mantuvo hasta su muerte.
En 1749 se enterd de que la Academia de Dijon proponia un concurso sobre el
tema de la posibilidad de que la civilizacién hubiera corrompido a la humanidad,
Este problema lo motivé a tal punto que se abocs por completo a la reflexion so-
bre el mismo, ganando, por su obra, el primer premio. En st escrito, que luego fue
desarrollado en Discurso sobre el origen de la desigualdad entre los hombres, ma-
nifiesta que el hombre es bueno por naturaleza, que la sociedad lo ha corrompido
yy que la tinica solucién es el retomo a la vida natural
Tiempo después se trasiadé a Paris, donde escribio Economia Politica, Carta a
D/Aleinbert, La Nueva Eloisa, Emilio y El contrato social. Murié en 1778, habien-
do mostrado en sus tiltimos aos un desequilibrio mental agudo.
La obra que nos interesa para el problema que abordamos es Discurso sobre el
origen de la desigualdad entre los hombres. Alli Rousseau plantea que hay dos ti-
pos de desigualdades. Una es fisica y propia de todo animal. En efecto, en todas
las especies hay individuos més fuertes y mejor dotados que otros. Pero la otra de-
sigualdad, la moral, es propia del hombre en su estado actual
‘Veremos entorices cémo describe Rousseau al hombre en su estado natural y
luego nos referiremos brevemente a qué fue lo que ocurrié para que aquella situa-
cion paradisfaca terminase.
{Como imagina Rousseau al hombre en aquel estado previo a la civilizacion?
UNIDAD 7
277UNIDAD 7
‘Despojado este ser asf constituido de todos los dones sobrenaturales que hubiera podi-
do recibir y de todos las facultades artificiales que no ha podido adquirir sino mediante lar-
$08 progresos, considerdndoto, en una palabra, tal cual debié de salir de las manos de ta
naturaleza, veo en él un animal menos fuerte que unos y menos dgil que otros, pero en con-
junto mejor organizado que todos; lo veo saciar su hambre bajo una encina, su sed en el
arroyo mds cercano, durmiendo bajo el arbo! mismo que le proporciond su sustento, y de
esta suerte satisfacer todas sus necesidades.
La tierra abandonada a su fertiidad natural y cubierta de inmensos bosques que el ha-
cha no mutil6 jamais oftece a cada paso alimento y refugio a los animales de toda especie."*6
Alleer el pérrafo previo habrin podido apreciar por qué calificamos de paradi-
sfaco al estado que Rousseau describe como natural. El hombre se encontraba in-
tegrado con la naturaleza. Se valia de ella en cuanto lo requerian sus necesidades,
pero no la dominaba, y era capaz de descubrir en cada planta o en cada roca el
fruto sabroso o el arma para detenderse.
Rousseau concibe al hombre natural como un animal, pero con ventajas por s0-
bre los otros, que le permitian defenderse tanto de los rigores del clima como de
las especies feroces que merodeaban la zona. {Qué tenia el hombre que lo ubica-
ya en esa posicién?
“Los hombres, diseminados entre ellos, observan, imitan su indust
hasta posesionarse del instinto de las bestias, con la ventaja de que cada especie no tiene
sino el suyo propo al pas de qu el hombre, no tener tal vez ningimo que le pertene-
ciera, se los apropia todos,"
ay se instruyen asi
Por otza parte, las condiciones de vida imponian al hombre la necesidad de re-
sistir y sobreponerse dificultades de todo tipo.
“Habituados desde la infancia a las inclemencias de la intemperie al rigor de las esta
ciones, ejercitados en la fatiga y obligados a defender, desnudos e inermes, sus vidas y sus
presus contra las otras bestias feroces o a escapar de ellas mediante la fuga, los hombres ad-
quieren un tempersmento robusto y casi inalterable. Los nities, que vienen al mundo con
y que la fortfican por medio de los mismo
a misma excelente constitucién de sus padres
ejercicios, adquieren asi todo el vigor de que es capaz Ia especie humana. La naturaleza
abra precisamente en ellos como la ley de Esparta con los hijos de los ciudadanos: hace
fuertes y robustos a los bien constituidos y suprime a los dems, diferente en esto, de nues-
tras sociedades. en donde el Estado, haciendo que los hijos resulten onerosos a sus padres,
los mata indistintomente antes de haber nacido.”
Rousseau afirma que, aun enfrenténdose con animales fuertes, el hombre sal-
dra, en general, airoso.
} ROUSSEAU, op. ct
J ROUSSEAU! 0p. cit, pp. 63-04‘Martha Frassineti de Galla y Gabriela Salatino UNIDAD 7
"Pero, viviendo el hombre salvaje dispersado entre los animales y encontréndose desde
temprana edad en la necesidad de medir sus fuerzas con ellos, establece pronto la compa-
racién, y sintiendo que los sobrepuja en habilidad més de lo que ellos le exceden en fuerza,
se acosiumbra n no temerles. Poned un oso 0 un lobo en contienda con un salvaje robus-
10, dgil, valeroso, como lo son casi todos, armado de piedras y un buen garrote, y veréis que
el peligro sera mas 0 menos rectproco, y que tras varias experiencias sentejantes, las bes-
tias feroces, que no gustan de atacarse mutuamente, dejarén tranquilo al hombre, a quien
habriin encontrado tan feroz como ellas. "5%
Hasta aqui la comparacién del hombre salvaje con los animales con los que es-
taba obligado a convivir, Pero hay otro referente, comparado con el cual el salva-
je saldré todavia mucho més airoso, y este es el hombre actual,
“Siendo el cuerpo del hombre salvaje et inico instrumento que conoce, lo emplea en di-
versos us0s, para los cuales, por falta de vjercicio, los nuestros son hoy incapaces, pues
nuestra inelustria nos quita Ia fuerza y la agilidad que la necesidad le obligaba a adquirir.
En efecto, si hubiera tenido un hacha, ;habria roto con el brazo las gruesas ramas de los
arboles? Si hubiera dispuesto de una honda, zhabria lanzado con Ia mano una piedra con
tanta violencia? Si ubiera tenido una escala, ghabria subislo a un drbol con tanta ligere-
2a? Si hubiera poseido un caballo, zhabria sido tan veloz ext la carrera? Si dais al hombre
civiliaado el tiempo de reunir todos estos auxiliares a su alrededor, no cabe duda de que
i sventajard fécilmente al hombre saloaje; pero si queréis ver un combate ms desigual to-
davia, colocad a ambos desntudos, el uno frente al otro, y reconoceréis muy pronto la ven-
taja de tener cada cual constantemente todas sus fueraas a su servicio, de estar siempre dis-
puesto para cualquier evento y de llevar siempre, por decirlo ast, todo consigo.”®
Hay otro factor importantisimo que destaca Rousseau, por el cual ensalza la vi-
da natural y repudia la vida civilizada, y este es la salud
“Nosotros mismos nos procuramos mayor niimero de males que remedios puede propor-
cionaraos la medicina. La extrerua desigualdad en la manera de vivir, el exceso de ociosi-
dad en unos, el exceso de trabajo ent otros, a facilidad de excitar y de satisfacer nuestro
spetitos y nuestra sensualidad, Ios alinientos demasiado escogidos de los ricos, eargados de
{jugos enardecientes ios haven: sucumbir de indigestiones; ln mata nutricién de los pobres
de la cual carecen a menudo y cuye falta los lleva a tena demasiado sus estémagos cwan-
do ta ocasi6u se presenta, las vigils, l 1s de toda especie, los transportes inmode-
rados de todas las pasiones, las fatigas y decainiento del espiritu, los pesares y tristezas
sin mimero que se experimentait er todos las clases y que roen perpetuamente las almas,
he ahi les funestas pruebas de que la mayor parte de nuestros males son nuestra propia
obra y de que los hubiéramos evitado casi todos con solo observar la manera de vivir sex
cilla, uniforme y solitaria que nos estabe prescrita por la naturaleza."6
3517 ROUSSEAU, op. cit, Toc ct
60.1. ROUSSEAU), op. cit, pip. 64
61 J. | ROUSSEAU! op. cit, ig. 66
279UNIDAD 7
El carecer de enfermedades en la vida del salvaje se manifiesta también en la vejez
Los ancianos no viven esta etapa de su existencia como una pesada carga lena de s
frimientos, sino que la transitan apaciblemente, sin malestares fisicos ni animicos,
“Entre los viejos que se agitan y transpiran poco, la necesidad de alimentacién dismi- at |
muye en relacién directa de sus fuerzas, y como la vida salvaje aleja de ellos Ia gota y el | |
reumatismo, y la vejez es de todos los males el que menos pueden aliviar los recursos hu-
manos, extinguese al fir, sin que los demas se percaten de que han dejado de existir y ca- |
si sin darse cuenta ellos mismos."8 .
=
Si el haber desarrollado el pensamiento le ha traido al hombre el progreso, y con
élel debilitamiento de sus fuerzas, las enfermedades, la destruccién de la natura-
leza y los padecimientos durante la vejez, quizé podamos concordar con Rous-
seau cuando afirma “el estado de reflexién es un estado antinatural y el hombre que me-
dita es un animal depravado.”*
Hemos expresado antes que, al comparar al hombre salvaje con los demas ani-
males, Rousseau sostiene que aquél carece de un patrén de conducta instintivo, y
que esto le permite, gracias a su habilidad, aventajar a las demés especies. Esto en
el aspecto fisico. Pero hay otro aspecto, que podernos denominar metafisico, por el
cual el hombre se diferencia del animal:
“No veo en todo animal més que wna méquina ingeniosa a la cual la neturaleza ha do-
tado de sentidos para que se remonte por si misma y para que pueda garantizarse, hasta
cierto punto, contra todo lo que tienda a destruirla o descomponerla. Observo precisamten:
te las mismas cosas en la miiquina humana, con Ia diferencia de que la naturaleza, por si
sola, ejecuta todo en las operaciones de la bestia, en tanto que el hombre concurre él mis-
‘mo en las suyas como agente libre. La una escoge o rechaza por instinto y el otro lo hace
por un acto de libertad, lo que determina que la bestia mo pueda separarse de la regla que
eesti prescrita, aun cuando le fuese ventajaso hacerlo, mientras que el hombre se separa
a menudo de ella en perjuicio propio. (..)
Todo animal tiene ideas, puesto que tiene sentidos, y aun las coordina hasta cierto pun-
to. El hombre no difiere a este respecto de la bestia més que por la cantidad. (..) No es,
pues, tanto el entendimiento lo que establece entre los animales y el hombre la distincién
especifica sino su calidad de agente libre, La naturaleza ordena a todos los animales y la
bestia obedece. El hombre experimenta la misma impresién, pero se reconoce libre de acce-
der o de resistir, siendo especialmente en Ia conciencia de esa libertad donde se manifesta
a espiritualidad de su alma.”
De manera que, en el animal, la naturaleza, a través del instinto, rige de mane-
ra coercitiva su conducta. En el hombre, en cambio, debido a que posee libertad,
existe la posibilidad de rechazar las prescripciones de la naturaleza En cuanto al
entendimiento, la diferencia entre el hombre y el animal no es sino de grado. La
diferencia esencial radica en que, por set espiritu, el hombre puede decir “no” a
los impulsos sensibles.
ROUSSEAU, op Tac
63.1.1 ROUSSEAU, op. et orc
641.1 ROUSSEAU, op ci. pa. 63
280t
4
{Cuéles fueron las causas que degeneraron en la ruptura con el estado natural
y el surgimiento de la sociedad civil? Rousseau establece que se traté de una con-
juncién de factores; sin embargo, marca como el central el surgimiento de la pro-
piedad privada.
“El primero que, habiendo cercado un terreno, descubrié la manera de decir ‘Esto me
pertenece’ y halié gentes bastante sencillas para creerle fue el verdadero fundador de la so-
ciedad civil. ; Qué de crimenes, de guerras, de asesinatos, de miserias y de horrores no hu
biese ahorrado al género humano el que, arrancando las estacas o Ienando la zanja, hubie-
se gritado a sus semejantes ‘Guardaos de escuchar a este impostor; ests perdidos si olvi-
daiis que los frutos pertenecen a todos y que la tierra no es de nadie’!"«
Fruto de la propiedad privada son la esclavitud, el trabajo exagerado de algu-
nos contra la excesiva ociosidad de otros y la pobreza de muchos contra la acu-
mulaci6n de riquezas por parte de pocos. En suma, toda diferencia moral, contra-
ria a la naturaleza
Es importante destacar que los conceptos rousseaunianos expuestos aqui son
los vertidos por el autor en Sobre el origen de la desigualdad entre los hombres,
escrito en 1749. En El Contrato social, de 1762, Rousseau varia notablemente su
concepcién respecto de la sociedad civil. Alli establece que la formacién de la so-
ciedad organizada es necesaria en tanto los peligros que amenazan al hombre ais-
Jado son superiores a sus fuerzas. Se impone entonces un pacto 0 contrato entre
Jas voluntades individuales, a partir del cual cada individuo pierde parte de sus
derechos a cambio de poder preservar la vida de la especie.
° 5
56. ;Tenia el hombre, segtin las palabras
lefdias al comienzo, un patron de conducta
uniforme que Ie impusiera un modo de ac-
59. 2Coinciden con la opinién de Rousseau
expresada en el fragmento citado de la pag,
64 de su libro o creen que desvaloriza en
tuar constante ante circunstancias simila-
res? En caso afirmativo, gpor qué lo tenia?
57. Averigtien cémo era la “seleccién” que
se realizaba en Esparta entre los hijos de los,
ciudadanos.
58, Si ustecies fueran abandonados en me-
dio de una selva, sin ningtin tipo de instru-
mento artifical para auxiliarlos, zqué cosas
sabrian hacer para alimentarse y brindarse
calor, seguridad y refugio?
TT ROUSSEAU, op. ct pg
exceso al hombre actual? Justifiquen
60. Mencionen por lo menos tres enferme-
dades que conozcan y que se deban a las
costumbres o estilo de vida de quienes las
padecen. c
61. Elaboren una descripcién de la condi-
cidn de los ancianos en las ciudades actua-
Jes, teniendo en cuenta tanto el aspecto fisi-
co como el psiquico. Comparen luego esa
descripcién con la de Rousseau
UNIDAD 7
281UNIDAD 7
62. Revisen el plantee de Epicuro respecto
del temor a la muerte (Unidad 5) :Conside-
xan que su propuesta es aplicable también
al hombre salvaje? Justfiquen.
63, Rastreen, entre las respuestas al proble-
cia entre el hombre y el animal que sefiala
deeds ada
Rousséau en’al fragmientéveitado de la pag?
69 de st libro.
64, Busquen en periddicos y otras publica-
ciones articulos donde, segrin la opinién de
ustedes, se convalide la postura de Rous-
civil y coléquentes un epigrafe adecuado.
ma 1, qué autor marcaba la misma diferen- seau sobre las desventajas de la sociedad |
OD |
3.2 La respuesta de S. Freud
Innovador como pocos dentro del campo de la Psicologia, Signwund Freud nacié
en Freiberg, Moravia, en 1856. Cuatro afios mas tarde su familia se traslad a Vie-
na, donde él vivid y trabajé hasta un aio antes de su muerte. Estudié Medicina pe-
ro desde temprano habia manifestado intereses mucho més amplios que se exten-
diana la totalidad de la vida humana. Sus obras més importantes fueron publica-
das a partir de 1900, afio en que aparecis La interpretacién de los steiios. Le sigui
ron Psicopatologia de la vida cotidiana, Tres ensayos para una teoria sexual, To-
Lecciones introductorias al psicoandlisis, Mas alld del principio del
placer, El yo y el Ello, Inkibicién, Sintoma y Angustia y El malestar en la cultura,
entre otros. Ya eta anciano y estaba enfermo de céncer desde hacia varios afios
cuando, en 1938, Hitler invadié Austria. Freud pudo viajar a Londres, donde si-
gui escribiendo una breve exposicién de la iiltima versién de su teoria Esquema
del psicoandlisis. Fallecié en 1939.
En su respuesta a Einstein ~una carta escrita en setiembre de 1932-, Freud se-
fala que ha quedado sorprendido ante la envergadura de la pregunta acerca de la
posibilidad de liberar al hombre de la amenaza de la guerra, que le habia formu-
lado aquél. Luego marca su coincidencia con el punto de vista del cientifico-filin-
tropo que proponia la organizacién de una entidad supranacional con poder de
decisién a los efectos de mantener la paz. Para mostrar esa coincidencia Freud re-
curre a una metafora nautica
“Usted me ha sacado el viento de las velas pero yo nawegaré de buen grado en su estela
me limitaré a coufirmar todo lo que ha expuesto."s
A continuaci6n propone sustituir el término "poder” por “violencia”, ya que, aun
cuando derecho y violencia se oponen entre sf, el uno se desarroll6 a partir de la |
otra y atin hoy ambos se relacionan,
(86S. FREUDY ET porque Ta usta (Cant 9 insvin, op. ch, pig, SR.
282UNIDAD 7
294
rl
4, ;Cual es la organizacién sociopolitica ideal para el hombre?
“Decenas de millones de hombres han muerto en este siglo por obra del fanatismo des-
tructor y a la postre suicida de quienes opusieron la obstinaci6n del utopismo inverso y re-
trdgrado a los anhelos de armonia, progreso y solidaridad. Con distintos signos ideolégi-
cos, pero coincidiendo en el absolutismo doctrinario y en Ia préctica autoritaria, esos mo-
‘vimientos reaccionarios buscaron siempre un enemigo arquetipico de clase 0 raza, un chi
‘v0 expiatorio sobre el.que descargar culpas y transferir ansiedades.
EI alejamiento del holocausto nuclear como perspectiva amenazadora para todos los
pueblos del mundo no puede ser sustituido por el resurgimiento de los odios raciales como
encubrimiento de problemas y como instrumento de poder. El afianzamiento de la disten-
sin internacional y el progreso de cada nacién exigen aventar rapidamente los espectros
abominables de un pasado de horror.
Los problemas sociales, que-comprenden principalmente Ia desocupacién y la migracién
de mano de obra, y los problemas nacionales, que derivan del sometimiento o de la negacién
que se hizo en el pasado de legitimas aspiraciones a la identidad y a la libertad, no deben ser
caldo de cultivo para esos nuevos fanatismos (..).” (Clarin, 17 de mayo de 1990, pag. 10).
4.1 La respuesta de Platén
Platén nacié en Atenas en 428/27 a. C. de una de las familias aristocréticas mas
antiguas de esa ciudad-Estado. A los 18 aftos entré en el circulo de Sécrates, quien
(como ya seftalamos en la Unidad 1, parte B, Un modelo de vida filoséfica”) ejer-
cié sobre él una perdurable influencia: Platon habria de dedicarse en forma intensi-
vaa la Filosofia y convertiria a su maestro en el interlgcutor principal de casi todos
sus didlogos. Después de la muerte de Sécrates, viajé por mas de diez. aftos por
Egipto, Magna Grecia, Cirene y Sicilia. Alli conocié a Dionisio, tirano de Siracusa, y
procuré convencerlo de que aplicara en ese Estado sus ideales ético-politicos. De ré-
greso a Atenas, fund6, en 387 a. C,,la Academia, institucién donde se enseftaban las
disciplinas filos6ficas y algunas de las que hoy son ciencias independientes, tales
‘como la Matematica y la Astronomia. Murié a los 80 aitos en 347 a. C. (para la ubi-
cacién histérica de Platén consultar el contexto histérico de Sécrates en la Unidad.
1), Sus obras -en su mayorfa, didlogos- se agrupan de acuerdo con tres periodos:
1. de juventud, donde se observa una estrecha adhesién a la posicién socrati-
ca: Apologia de Sécrates, Critén, Laques, Lisis, Protagoras.
2. de madurez, donde aparecen sus propias ideas: Gorgias, Menén, Banguete,
Fedro, Fedén, Reptiblica
3. de vejez, donde hace una reelaboracién critica de algunos planteos: Teete~
tos, Sofista, Timeo, Critias, Leyes.
Para poder entender el modelo de Estado platénico es preciso primero propo-
ner los lineamientos basicos de su concepcién metafisica: la Teoria de las Ideas, a
la que ya hicimos referencia en la Unidad 6.
Platén supone que ademas del mundo que nosotros conocemos a través de los
sentidos, al que llama mundo sensible, existe otro al que solo se puede acceder por
la inteligencia o la raz6n: el mundo inteligible. En este habitan, por asf decirlo, lasMartha Frassineti dé Gallo y Gabriela Salatino
Ideas, modelos o arquetipos perfectos de todo cuanto existe en el mundo sensible.
Asi, por ejemplo, nosotros podemos percibir arboles, casas, animales y seres hu-
‘manos, y todos ellos son individuos con caracteristicas que los distinguen; este ar-
bol es el aromo que esta en el jardin del frente de mi casa y ese perro es Peggy,
ovejero aleman hembra de diez afios que me pertenece, pero tanto el aromo como
Peggy son solo copias imperfectas del Arbol o el Perro que estan en el mundo de
las Ideas. A diferencia del arbol que crece y mas tarde perderé lozania, o de Pegg
que va envejeciendo, las Ideas de Arbol y de Perro no cambian ni se deterioran;
son inmutables y etemas. Ademés, las Ideas estén jerarquizadas ~unas tienen un
grado mayor de perfeccién que otras-y la més elevada de todas es ta kdea de Bien.
Pero podriamos preguntarnos: si esas Ideas ~que debemos diferenciar de las
ideas, pensamientos que nosotros tenemos de las cosas al captarlas- estén en otro
mundo, por més que sean reales -y lo son para Platon sin ninguna duda-, como
las conocemos?
E] fildsofo responde que el alma humana, antes de nacer en el mundo sensible,
esté en el mundo de las Ideas y las contempla; al encarnarse, esto es, al unirse al
cuerpo, olvida lo aprendido, pero puede tecordarlo lenta y gradualmente con una
ensenanza adecuada. Y ya que hicimos referencia al alma humana, y puesto que
este es otro tema importante de la metafisica platonica, aclaremos cual es su natu-
raleza. Para Platén, el hombre es un compuesto de cuerpo y alma, pero la impor-
tancia de cada uno de esos componentes es distinta. El alma esta confinada en el
cuerpo, que constituye para ella una pesada carga por sus limitaciones de todo ti-
po, comenzando por las necesidades fisicas, las dolencias organicas y la muerte.
Ella, en cambio, es inmaterial e inmortal y consta de tres partes o facultades: 1) la
racional, la mas elevada, que se muestra en el pensar puro y en el contemplar st
prasensible, 2) la irascible, a la que pertenecen los afectos nobles conto el valor, la
esperanza y la ira, y 3) la concupiscible, que se relaciona con la conservacién de la
vida y de la especie, incluyéndose en ella los aspectos que hoy lamarfamos ins-
tintos vitales: hambre, sed, suefio y sexo, entre otros. Dice Platén en Fedro:
“Se asemeja el alma al poder combinado de wn carro alado y de wrt cochero (..) La par~
te que gobierna en nuestro interior, ésa guia el coche; y (...) uno de los caballos es bueno y
bello, él y sus padres; el otro, él y sus padres, malo y feo; por lo cul nos es muy dificil y
penosa la direccién del earro (..)."82
Esta concepcidn del hombre, y de la realidad a la que él pertenece, que Platén pro-
pone permite explicar, por ejemplo, como podemos formar conceptos universales de
las cosas cuando solo conocemos entes individuales (ver “El concepto” en la Unidad
2) y de ella derivan una teoria acerca de la educacién, una respuesta a los interrogan-
tes éticos fundamentales y una teoria del Estado, que es la que nos interesa aqui en
tanto constituye la propuesta de organizacién sociopolitica mis deseable para el hom-
bre, seguin la perspectiva platénica. Para exponerla seguiremos fundamentalmente
uno de los dialogos mas importantes del periodo de madurez, Repiiblica, y haremos
referencia en especial al conteniclo de fos libros 2 al 9 (el 1 y el 10 se refieren en forma
mas general a la justicia, tema que para Platén era central en Reptiblica, mientras que,
en los ott0s libros, el filésofo va delineando su modelo de Estado justo).
A PATON, Fa, OR lg ‘ono pig 244
UNIDAD 7UNIDAD 7
296
7
[Era ey
{Cudles son los fundamentos de ese Estado? En principio, toda organizacién
social tiene que responder a la satisfaccién de necesidades humaras, primero ma-
teriales y después intelectuales y morales. Esto lleva a la especializacién del tra-
bajo; de ahi que sea el primer principio del Estado que cada tarea, para ser conve-
nientemente realizada, deba ser ocupacién exclusiva del que la realize, esto es, de-
be haber una estricta divisién del trabajo.
"ZY qué? {Trabajaria mejor un hombre dedicdndose a muchos oficios o limitandose a
ejercer el propio? [—preguntd Sécrates.]
—Limitindose a ejercer el propio —contest6 [Adimanto].
—Pero también es evidente a mi juicio que si se deja pasar el tiempo oportuno para ha:
cer un trabajo, este sale ral.
—Es evidente, en efecto.
—Porque cada trabajo, a mi juicio, no puede supeditarse al momento en que el trabaja-
dor esté desocupado y este no puede considerar su obra como algo accesorio, sino conse
grarse en verdad a el
—Es preciso que asf sea —dijo.
Por consiguiente, se rinde mis y mejor y con mayor facilidad cuando cada individuo
realiza un solo trabajo de acuerdo con sus aptitudes y en el momento exigido, sin preocu-
parse de otros trabajos. "58
Pero en esta sociedad ideal no esté excluida la posibilidad de la guerra, ya sea
hacia otros Estados por una necesidad de expansi6n, ya sea dentro del mismo Es-
tado para imponer el orden interno si hubiera surgido el desorden. Esto lleva a la
necesidad de tener guerreros, guardianes del Estado. Como esta tarea es muy
ficil, debe educérselos adecuadamente desde pequeftos. Al referirse a este tema,
Platén expone su concepcién acerca de la educacién.
{Seri fiicil encontrar una mejor [educacién] que Ia establecida entre nosotros desde
hace largo tiempo y que consiste en educar el cuerpo por la gimnasia y el alma por la mii-
sion? [—pregunté Sécrates.]
-No seré facil —dijo [Adimanto}."* |
Prater, esclpulo
de Socrates, convitis
protaganista de cas
todos sus Dsiogos. |
3 PLATON, Repoblica, op. oi, Libro I, pp. 161-16:
4 PLATON, op. cit, Lib I, pg. 171eA
Ademas de gimnasia y muisica debe ensefarseles el verdadero concepto de
Dios, que es autor del Bien, inmutable y perfecto, desterrdndose todos los relatos
mitoldgicos que incurren enun gtosero antropomorfismo. Es preciso también ins-
pirarles valor y para ello se les presentarn modelos de héroes leales, valientes y
desinteresados. Estos aprendizajes serén acompaiados de un régimen de vida
que elimine todos los excesos, por ejemplo, en la comida y en la bebida. En sinte-
sis, debera haber un equilibrio entre un modo de vida saludable y sobrio, la ense-
Aanza de una gimnasia enérgica pero que no Heve al agotamiento y una muisica
que despierte el amor por lo bello pero sin caer en un refinamiento excesivo.
“Efectionmente —dijo [Glaucbn}— he obseroado que los que practican exclusivamente
‘gimnasia se vuelven mas dsperos de lo que seria menester, y los que silo cultivan la muisi-
ca adquieren una blandura excesiva.”*
Ms adelante habrn de incluirse otras disciplinas, como la Matematica ~prime-
rola Aritmética y después la Geometria-, para ensefiar a los jévenes a elevarse del
mundo sensible al de las formas puras, la Astronomia y la Filosofia, por la que ac-
cederan al conocimiento de las Ideas y cultivaran el amor a la verdad.
Sin embargo, de esta educacién quedaran totalmente excluidos los que tengan
alguna malformaci6n, ya que serdn eliminados fisicamente, y parcialmente ex-
cluidos, pues recibitan una educacién més limitada, los artesanos y los comercian-
tes. La sugerencia de eugenesia correspondia a una practica habitual en Esparta,
ciudad que constituyé un modelo para Platén en més de urt aspecto.
No obstante, y esto es sorprendente para la época en que vivid Platén, lejos de
excluir a las mujeres de la educacién, propone que, en el caso de tener las condi-
ciones necesarias, sean educadas igual que los hombres y junto a estos, pudiendo
acceder a los mismos cargos que ellos.
{Pero quiénes gobernarén el Estado? Entre los guardianes se irén realizando se-
lecciones progresivas de los que hayan revelado mejores condiciones intelectuales
y un mayor espiritu de sacrificio a lo largo de varios aftos. La seleccién final se ha~
14 cuando tengan alrededor de 35 aitos y, a partir de entonces, realizaran distintas
tareas durante periodos de paz y de guerra sin dejar de ejercitarse en la Filosofia
Los gobernantes deben ser, por lo tanto, personas con experiencia, capaces de
mandar a los jévenes, justos en grado sumo porque tienen el mayor grado de co-
nocimiento y ademés una gran vocacién de servicio al Estado. —_,
Y aqui Platén nos ha propuesto la imagen del gobernante ideal que no es otro que
1 filésofo digno de ese nombre. Para mostrar cual es la situacidn del filésofo auténti-
co respecto de la de otros hombres, Platén presenta su famosa alegoria de la caverna:
“-Represéntate a urios hombres encerrados en una especie de vivienda sublerrénea en
{forma de caverna, cuya entrada, abierta a la luz, se extiende en toda su longitud. Alli, des-
de su infancia, los hombres estan encadenados por el cuelloy por las piernas, de suerte que
permanecen inméviles y solo pueden ver los objetos que tienen delante, pues tas cadenas
les impiden volver la cabeza, Detris de ellos, a cierta distancia y a cierta altura, hay un
35 PLATON, op. ci,
UNIDAD 7UNIDAD 7
298
ee eed
‘fuego cuyo resplandor los alumbra, y, entre ese fuego y los cautivos, se extiende un cami
‘no escarpado, a fo largo del cual imagina que se alza una tapia semejante al biombo que los
litiriteros levantan entre ellos y los espectadiores y por encima del cual exhiben sus fanto-
ches [—ajo Soerates.]
—Imagino el cuadro —dijo [Glaucén].
Figsirate ademas, a lo largo de Ia tapia, a unos hombres que llevan abjetos de toda cla-
se y que se elevan por encima de ella, objetos que representan, en piedra o en madera, fi-
guras de hombres y animales y de mil formas diferentes. Y como es natural, entre los que
los Hevan, algunos conversan, otros pasan sin decir palabra
—jExtraiio cuadro y extrafios cautions! —exclamé,
—Semejanites a nosotros —repliqué—. Y, ante todo, zcrees ti que en esa situacién pueden
ver, de si mismos y de los que a su lado caminan, alguna otra cosa fuera de las sombras que
se proyectan, al resplandor del fuego, sobre el forrdo de la caverna expuestas a sus miradas?
No —contesto—, porque estin obligados a tener inmévil la cabeza durante toda su vide,
Yen cuanto a los objetos que transportan a sus espaldas, zpodrén ver otra cose que
no sea su sombra?
{Qué mds pueden ver?
Y si pudieran hablar entre sf, gro juzgas que co?
gue vieran?
—Necesariamente.
—ZY qué pensartan si en el fondo de la prisién hnbiera un eco que repitiera las palabras
de los que pasan? ;Creerian oir otra cosa que la voz de la sombra que desfila ante sus ojos?
—jNo, por Zeus! —exclamé,
—Es indudable —prosegui— que no tendrén por verdadera otra cosa que no sea Ia som-
bra de es0s objetos artificiale
Es indudable —asintié, :
—Considera ahora —prosegui— lo quie naturalmente les sucederia si se los librara de
sus cadenas a la vez que se los curara de su ignorancia, Si a uno de es0s cautivas se fo li-
brara de sus cadenas y se lo obligara a ponerse siibitamente de pie, a volver ia eabeza, a ca-
iminas, a mirar a la luz, todos esos movimientos le causarin dolor y el desluinbramiento le
impediré distinguir los objetos cuyas sombras veta momentos antes. ¢Qué habria de res-
ponder, entonces, si se le dijera gue momentos antes solo.veia vais sombras y que ahora,
mus cerca de la realidad y vuelta la mirada hacia objetos reales, gozn de una visién verda
dera? Supongamos también, que al seftalarle cada uno de los abjetos que pasan, se le obli
gar, a frerza de preguntas, @ responder qué eran: sno piensas que quedaria perplejo y que
faquiello que antes veia habria de parecerle mids verdadero que 10 que altora se le nuestra?
Mucho ns verdadero —dijo.
—Y si se le obligara a mirar ta luz misina del fuego, gna heriré esta sus ojos? ¢No hit-
rd de desviarlos para volverlos a las sonibras, que puede contemplar sin dolor? gNo tas
juzgard més nétidas que los objetos que se le nuestran?
siderarian objetos reales las sombras
-Asl es —ijo.
Y, en caso de que se lo arrancara por fuerza de la eaverna —prosegut—, haciéndolo
subir por el éspero y escarpado sendero, y it se lo soltara hasta sacarlo a la luz del sol, gn0
crees que lanzardé quejas y gritos de célera? Y, al Uegar a la luz, zpodrén sus ojos deslum
brados distinguit wia siquiera de los objetos que nosotros llamarnos verdaderos?
—Al principio, al menos, no podré distinguirlos —contesto.
A
udMie ea Ace AS aceon
—Si no me engafto —prosegut—, necesitaré acostumbrarse para ver los objetos de la
regidn superior. Lo que més facilmente distinguird serdn las sombras, luego las imagenes
de los hombres y de los demas objetos que se reflejan en las aguas y, por iiltimo, los obje-
tos mtismos; después, eleoando sus miradas hacia la luz de los astros y de Ia luna, contem-
plara durante la noche las constelaciones y el firmamento més facilmente que durante el
dia el Sol y el resplandor del Sol.
—Sin duda.
—Por tiltimo, creo yo, podria fijar su vista en el Sol, y seria capaz de contemplarlo, no
solo en las aguas o en otras superfcies que lo reflejan, sino tal cual es y alli donde verda-
deramente se encuentra.
—Necesariamente —dijo.
—Después de lo cual, reflexionando sobre el Sol, llegar a a conclusin de que este pro-
duce las estaciones y los aftos, gobierna todo en el mundo visible y que, de una manera u
otra, es la causa de cuanto veia en la caverna con sus compatieros de cautiverio.
—Es evidente —afirm6— que, después de sus experiencias, llegaria a esas conclusions.
—Si recordara entonces su antigua morada y el saber que alli se tiene y pensara en sus
compafieros de esclavitud, gno crees que se consideraria dichoso con el cambio y se compa
deceria de ellos?
—Seguramente.”86
La alegorfa se completa con el regreso del prisionero a la caverna intentando
contar a sus ex-comparieros lo que ha visto y con el rechazo por parte de estos de
su relato; los que atin estén en la caverna consideran que el recién legado viene
de un lugar més oscuro ~y no de un lugar més luminoso- y por eso se burlan de
ély lo agreden. j
Para garantizar que el Estado esté siempre defendido y dirigido con ¢elo, Pla-
t6n propone eliminar todas las causas posibles de discordia entre sus guardianes:
no podrén tener propiedad privada, tierras, fortuna ni habitaci6n, vivirén juntos,
recibirdn del Estado los medios de subsistencia y tampoco podran tener mujeres
ni hijos que les sean exclusives. A la posible objeci6n de que entonces no seran fe-
lices, Plat6n responde -siempre a través de Sécrates, principal interlocutor del
diélogo- que experimentarén una felicidad diferente y més elevada que la que
concibe la mayorfa de la gente: la de cumplir con la maxima eficacia los deberes
que les corresponden. i
Finalmente, la mayor garantia de la preservacién del Estado seré la unidad del
mismo. Para ello debe haber una legislacién no muy abundante pero inmutable
que se refiera sobre todo a las relaciones de los individuos con el Estado. Las re-
laciones civiles, o sea, las de los individuos entre si, dependeran, mas que de las
leyes o reglamentos, de la adecuada formacién moral de los ciudadanos.
La perfeccién 0 bondad del Estado residira, a su vez, en la practica de las cuatro
virtudes fundamentales: sabiduria (0 prucencia), fortaleza, templanza y justicia.
ae Par
(op. ei, Lio Vi, pp 387385
UNIDAD 7
299UNIDAD 7
300
Aqui Platén encuentra una nueva Semejanza entre el alma humana y el Estado.
Cada una de las tres partes del alma tiene su virtud propia: la sabiduria cortes-
ponde al alma racional, la fortaleza a la irascible y la templanza a la concupisci-
ble. A su-vez, cada una de ellas corresponde a cada una de las clases: a los gober-
nantes la sabiduria, a los guerreros la fortaleza y a los artesanos y comerciantes la
templanza, aunque esta tiltima conviene que, en tanto hace a la armonia de cuer-
po y alma, esté presente también en las otras,
La justicia, por su parte, consiste en cumplir la funcién asignada y en esto resi-
de, a la vez, Ja salud y la armonia del alma y del Estado. Con esta definicion de
justicia concluye la investigacion emprendida en el diilogo Repiiblica.
Accontinuacién pasa Platén a analizar los modelos de degeneracién, tanto en el
Estado como en el hombre.
1. La timocracia: la clase gobernante patriarcal, otrora unida, se presenta aho-
ra desunida; surge en los jovenes la ambiciGn y el deseo de distinguirse.
2. La oligarquia: deriva de la anterior; los ricos mandan, desplazando a los po-
bres. Hay una oposicién entre virtud y riquezas; el afain de riquezas, o sea la co-
dicia, suscita la violencia y a esta recurren unos pocos para dominar al resto.
3. La democracia: proviene de la rebelién de los que menos tienen contra los
pocos que ejercen el poder. Es un gobierno que, de la libertad, pasa al libertina-
je, al desorden; no hay jerarquiias y cualquiera accede a los cargos sin estar pre-
parado pata ello. El demécrata tipico establece una igualdad entre sus buenas y
sus malas inclinaciones.
4, La tirania: surge como consecuencia de la anarquia a la que levé la demo-
cracia. Fl conductor o jefe que se destaca de la masa al principio es cauto, pero
luego se torna despético y represivo. Desde el punto de vista moral se vuelve el
mis miserable de los hombres
“Figiirate, pues, que la siguiente escena ocurre en ntuichas 0 en una solo Rave: hay un
patron mis alto y mds robusta que todo el resto de la tripulacién, pero algo sordo, corto de
vista y no muty entendido en el arte de la navegacién: en torno a él, los marineros se dis-
putas el manejo del timén, creyendo cada uno que sabe dirigir el barco, pero sit tener nin-
‘giin conaciniento del oficio ni poder decir bajo qué maestro wi ent qué época lo aprendié;
fal pretenden que uo es un arte que requiern estudio, y si alguno alegara lo contra-
rio esticirtan dispuestos a despedazarlo. De tal modo, sin abandonar wa ttomento af pa-
Irén, lo acosan con sus exigencias, conjurindoto a que les entregue el gobierno del barco,
Los exelnidos matan y a 4 los que haya preferido el patrén; después inwtili-
zun a este, haciéndole beber mandrigora, embriagindolo 0 librémdose de é! por cualquier
otro niedio, y, acto continuo, ya duefios de ta nave, se apoderan de las provisiones bebien-
do y contiendo 290 y conduciéndola como es presitmible que lo lugan seme.
janes iadioiduios en semejante estado. Ademas,colman de elogias y tratan de gran
rinos, habiles pilotos y entendidos en el arte de la navegacin a todos los que lu
do emplear la persuasisn o la violencia para que el patron les entregara el mando, en tan
to que despreciam como intitil al que se haya conducido de otro mode. Ni siquiera sos
chant que ef verdadero piloto debe tener en cuenta los cambios del tiempo, las estaciones, ef
cielo, los astros, los vientos y todo cuanto concierne at oficio si quiere saber conducir un
iUNIDAD 7
‘Martha Frassineti de Gallo y Gabriela Salatino
arco, y, en cuanto al talento para gobernarlo, con oposiciée o sin ella de tal 0 cual parte
de Ia tripulacién, no creen que sea posible adquirirlo por la teor‘a y por la experiencia que
constituyen el arte del piloto."*°
: Alla utopia platonica se le han formulado varias criticas. A continuacién trans-
cribimos dos
"1. La primera concierne a su exigencia de que los hombres perfectos los reyes filéso-
‘fos tuvieran poder politico absoluto. ;Hay realmente alguna garantia de que algiin pro-
‘ceso de educacién, por bien disefiado y bien ejecutado que sea, pueda producir hombres
absolutamente perfectos? La perspectiva de Platén segiin la cual los fildsofos serdn tan
amantes de la verdad que nunca abusardn del poder parece ingenuamente optimista.”38
2. La seguida es que Platén parece mids interesado por la armonta y estabilidad de to-
do el Estado que por la felicidad de tos individuos que hay en él (..) Qué sentido tiene
una sociedad estable si no es servir a los intereses de los individuos que la forman?"®
oo = ee
o
79. En la alegoria de la caverna se encuen-
tra presente toda la metafisica plat6nica,
apenas oculta detrés de los simbolos. A
qué corresponden, entonces, a) la caverna
subterrénea, b) los prisioneros, c) los cepos
yllas cadenas, d) los vasos, las estatuas y las
otras figuras, e) las sombras,f) el prisione-
10 liberado, g) la realidad exterior y h) el
Sol? {Se puede relacionar también la figura
del prisionero liberado con Sscrates ¥, en
caso de responder afirmativamente, qué
semejanzas habria entre ambos?
80, Enumeren las diferentes tareas que
competen al filésofo, segiin Platsn.
81. Retomen toda la concepcién educativa
platénica propuesta (desde la cita de la
pag. 171 de Repiiblica) y analicenla critica-
mente.
82. Expliquen en qué consisten las tres pri-
meras virtudes, recurriendo, si fuera nece-
sario, a la Unidad 1, parte B.
83, zCreen ustedes que los guiardianes se-
a6
rian felices como afirma Platén? Justfi-
quen su respuesta
84. {A qué tipo de gobierno o de Estado se
esta refiriendo Platon en la alegoria del pa-
tron y los marineros amotinados? Justifi-
quen su respuesta. {Quién seria el verda-
dero piloto? Vuelvan a la Unidad 1, parte B
y ubiquen cual de los autores estudiados
‘menciona esa alegoria, y por qué lo hace.
85. Analicen la caracterizacién de democra-
cia que prapone Platén, ;Estén de acuerdo
con ella? Justifiquen su respueste.
86. Eljan una de las dos crticas ditigiclas por
Stevenson a la utopia platénica y, volviendo
ai texto de Platén, respondan si estén de
acuerdo can ella o no lo estan y-por qué
87. Popper, fildsofo inglés contemporaneo,
al que nos referimos en la Unidad 3, acusa
a la concepeién platénica de totalitaria en
su obra La sociedad abierta y sus enemi-
190s. Traten de rastrear los elementos totali
tarios que Popper descubre en ella
301UNIDAD 7
302
ontraewals0.
ee
reel
i
4.2 La respuesta de T. Hobbes
Thomas Hobbes nacié en Gloucestershire, Inglaterra, en 1588, el mismo aio de
Ja destruccién de la Armada Invencible (espafiola). Al salir de Oxford fue desig
nado preceptor del hijo mayor de un noble, el conde de Devonshire. Toda su vida
posterior conservé una conexién con la familia Devonshire, lo que le permitié co-
nocer personas influyentes, acceder a una excelente biblioteca y viajar al extranje-
ro, especialmente a Francia. Otra vez en Inglaterra fue perfilando su concepcion
del hombre y del Estado. De 1640 a 1651, afto de la publicacién de Leviathan, re-
sidié nuevamente en Paris, luego regresé a Inglaterra y cuando un ex-discipulo
suyo fue consagrado rey -Carlos II- se introdujo nuevamente en la Corte y conti-
nud escribiendo y publicando hasta su muerte, ocurrida a los 91 aftos, en 1679.
Sus obras principales son Leviathan or the Matter, Form and Power of a Com-
monwealth Ecclesiastical and Civil, Elements of Law, De Corpore y Of Liberty
and Necessity.
Para encontrar la descripcién de la organizacién sociopolitica ideal segiin Hob-
‘bes, la mejat fuente es Leviathan, obra que seguiremos en nuestra exposicién y
que, ya desde su titulo -el nombre de un monstruo biblico que todo lo devora-,
anticipa su concepcién del Estado ideal
Hobbes empieza por analizar como son los hombres -la primera parte del libro
se llama "Sobre el hombre” y, en particular, c6mo serian si desaparecieran las le-
yes y otras restricciones sociales. Asi, en el capitulo XIII dice:
“La naturaleza ha hecho a los hombres tan iguales en las facultades de su cuerpo y de
su mente que, aun cuando se encontrara que un hombre es obviamente més fuerte o que
tiene més agilidad mental que otro, puesto todo junto, la diferencia entre uno y otro no se-
ria tan considerable como para que unto pudiera pedir para si mismo un beneficio que el
otro no pudiera reclamar. En efecto, por lo que hace a fuerza.corporal, el mis débil tiene
{fuerza suficiente para matar al més fuerte ya sea por una maquinacidn secreta o confede-
‘rindose con otros que estén en el mismo peligro que él.
En cuanto @ las facultades de Ia mente (..) encuentro una mayor igualdad entre
hombres que la que existe respecto de la fuerza corporal, ya que la prudencia no es sino e:
periencia que el tiempo otorga de igual manera a todos los hombres en aquellos cosas a las
ue se dedican por igual. Lo que quizd torna increfble esa igualdad es solo un ano cot
cepto de la propia sensatez, qo casi todas los hombres creen tener en mayor grado que el
comin de Jos hombres (...) Tales la natteraleza de los hombres, que, si bien pueden recotto-
cer que hay otros mas sagaces, més elocuentes o mas cultos que ellos mismos, dificilmen-
te les concedan ser ian sensatos como ellos, porque ven desile muy cerca su propio talento
y desde muy lejos el de los otros, Pero esto prueba més ta igualdad de los hombres que su
desigualdad ya que ro hay mayor signo de una igual distribucién de algo que el que cada
hombre esté conforme con lo que le toca.”
Pero de esta igualdad deriva también el que los hombres apunten a los mismos
fines y a la obtencién de objetos semejantes. Cuando alguno de esos fines o de
esos objetos solamente puede ser pata uno solo (0 para unos pocos) entrarén en.
eT HOR
‘p G, cap. Ki, pp OU9E. Tad. de M, FraSinat de Cala,Martha Frassineti de Gallo y Gabriela Salati UNIDAD 7
pugna todos lo que a él aspiren y lucharan para obtenerlo o, si lo han obtenido, se
prepararén para protegerlo de ataques presentes o futuros. De este modo, para
defenderse, buscarin en muchos casos, anticiparse a los otros domindndolos. Por
otto lado, ningtin hombre tolera que no se lo valore adecuadamente y para lograr-
lo, si esto no se da en forma espontnea, buscar imponerse a aquellos que no lo
respeten para que lo hagan.
“Ast hallames en la naturaleza del honibre tres causas principales de discordia. Prime-
10, la competencia; segundo, Ia desconfianza; tercero, Ia gloria
La primera causa impulsa a los hombres a atacarse parn lograr. un beneficio; In segun-
da, para lograr seguridad; la tercera, para ganar reputacién. La primera hace uso de la vio-
lencia para convertirse en duefia de las personas, mujeres, nities y ganados de otros hom
bres; la segunda, para defenderlos; la tercera recurve a la fuerza por motivos insignifican-
fes, como una palabra, una sonrisa, una opinién distinta, como cualquier otro signo de su-
bestimacién, ya sea directamente en sus personas o de modo indirecto en su descendencia,
ent sus amigos, en su nacién, en su profesin o en su apellido.
Con todo ello es manifiesto que durante el tiempo en que los hombres viven sin un po-
der comin gue los atemorice a todos 32 hallan en la condicién o estado que se denomina
‘guerra; una guerra tal que es la te todos contra todos. Porque la guerra no consiste sola
mente en batallar, en el acto de luchar, sino que se da durante el lapso de tiempo en que la
voluntad de luchar se manifiesta de modo suficiente."*1
i
3
Pero la vida del hombre en este estado de guerra o de preparacién para la guerra
permanente es “solifaria, pobre, tosce, embrutecida y corta"%, ya que no puede asociar-
se a otros con confianza ni disponer de la tranquilidad suficiente para cultivar lati
1a, elaborar manufacturas 0 comerciar. De alli que se imponga buscar una solucién.
Hobbes no propone el estado presocial como si hubiera existido historicamen-
te en todo el mundo sino que se trata de una ficcién para ayudar al andlisis aun
cuando pudiera darse en casos aislados como entre los pueblos “salvajes” de
América. En esas condiciones los hombres viven -o vivirian- solo sujetos a las le-
yes de la naturaleza. Pero gqué son estas para Hobbes?
Las define como “preceptos o reglas generales, descubiertas por la razén, por las que
i se prohibe al hombre hacer lo que es destructive para su vida, renunciar a los 7
conservarla y omitir aquello que se considera lo més comveniente para preservarla.”
i De este modo, las leyes naturales corresponden a esos impulsos basicos que co-
nocemos, sobre todo en el mundo animal, como instintos de supervivencia del in
i dividuo y de conservacién de la especie. A continuacién, Hobbes enuncia algunas
i de esas leyes:
TT HOBBES op ce
92. HOBBES, op. cit cap. XII, ps, 97. Tad. de M Frassinei de Calo.
98 T. HOBBES, op. cit, cap. Xit, pig. 99. Trad. de M. Fassnet de Gall
303UNIDAD 7
304
Ce es
"La primera y fundamental de ellas, [a ley de la autoconseroacién, es ‘todo hombre de-
be buscar la paz, en In medida en que tenga esperanza de lograrla, y, cuando no pueda lo-
grarla, debe tratar de buscar y utilizar todas las ayudas y ventajas de la guerra’, De fo cual
se deriva esta segunda ley: ‘un hombre puede acceder, cuando otros también acceden (en
a medida en que se lo considere necesario para la paz y la defensa de sf mismo), a renun-
ciar a este derecho a todas las cosas y a contentarse con tanta libertad, frente a los demés
hombres, como les sea concedida a estos con respecto a él mismo’. Antes, en el mista ca-
pitulo, define el ‘derecho de naturaleza’ como Ia ‘libertad que cada hombre tiene de usar
su propio poder corto quiera’,y la libertad, simplemente, como 'la ausencia de impedimen.
tos externos’. El poder 0, con menos colorido, la ausencia de todo impedimenta fisico ex-
terno, es el derecho, por definicién."*
Sintetizando, en su estado natural el hombre “es un lobo para el hombre” (Homo
homini lupus), pero una constante guerra de todos contra todos ~a la que se ve na-
turalmente inclinado- levaria a su destrucci6n como individuo, y la razén mues-
tra que, para que cada uno pueda preservarse tanto a s{ mismo como a la especie,
debe poner un limite a sus propios derechos y alcanzar la paz social.
De lo expuesto anteriormente deriva la necesidad de un pacto 0 contrato entre
las partes, que no es sino la cesi6n de ciertos derechos para lograr, a cambio, cier-
tas seguridades. Pero de nuevo volvemos al tema de la codicia y ambicién natu-
ral de los hombres: si no hay un poder que garantice el cumplimiento de ese con-
trato seri facil que el més fuerte y/o el mas desconfiado puedan dejar de cumplir-
Jen su propio provecho. Asi, dice Hobbes:
i
"Si se hace un convenio entre partes que confian una en la otra en la condicién de me-
ra naturaleza —que es Ia condicin de guerra de todos contra todos- se puede sospechar
muy razonablemente que [este convenio] es vacio. Pero, si hubiera un poder comiin supe-
rior a ambas partes con el derecho y la fuerza suficiente para compelirlas a st cumtplimien-
to, entonces el convenio no seria vacio.”
El problema que se plantea a continuacién es: cémo lograr que se cumpla ese
contrato? Y entramos ya en la segunda parte de Leviathan, que lleva como titulo
“Sobre el Estado”, y en cuyo capitulo XVII Hobbes responde: |
“El tinico modo de erigir un poder comin semejante, capaz de defender [a los hombres]
de la invasin de extranjeros y de los dafios que cada uno puede infligir a otro y que les
proporcione asi seguridad de modo tal que puedan nutrirse y vivir satisfactoriamente de
st propia industria o de los frutos de la tierra, es conferir todo ese poder y fuerza a un hom
bre o una asamblea de hombres que pueda reducir sus voluntades (..) a wna sola (..). E
to es muds que consentimiento 0 concorctia; ¢s wa real unidad de todos en wna y la misma
persona; como si cada tno dijera a otro: 'Autorizo y traslado mis derechos de gobernante
este hombre o Asantblea de hombres con la condicién de que ti hagas lo mismo’. Esa msl
titwd asf unida en una persona se Hama Estado (Commonwealth, Civitas). Esta es la gé |
34D © CONNOR op, Gi, ome i pig 47 as Cas carvlponden a ap. WV de Levan
95 T HOBBES, op. cit cap. Xl pig. 108. Tce M Frastinet de Gallo
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