La palabra conmemorar tiene implícita la idea de hacer memoria, recordar, evocar y
darle importancia a un acontecimiento. La palabra honrar, por su parte, transmite la
idea de respetar, enaltecer y dar el mérito que se merece a alguien por lo que ha
hecho. Es así, que hoy mediante este discurso traeremos a la memoria al general don
Marín Miguel de Güemes para darla la honra y el honor que se merece por haber sido
una figura clave en las luchas por la independencia por buena parte de Latinoamérica,
lo que incluye lógicamente a nuestro país.
Güemes nació el 8 de febrero de 1785 en Salta, y falleció con apenas 36 años en
combate y por una herida de bala el 17 junio de 1821, fecha en la que conmemoramos
y honramos su nombre.
Aunque su paso por la vida fue corto, las hazañas que realizó fueron grandes y es por
ello que lo recordamos.
Desde sus 14 años estuvo vinculado a la educación y tareas militares, y es por ello
que dada su preparación y compromiso se le delegaron a tan corta edad campañas
muy importantes. Y aunque nació y se crió en el seno de una familia acomodada, su
abnegación y sacrificio además de la empatía que supo ejercer le valieron los
diferentes títulos por los cuales se lo recuerdan, entre ellos: el héroe gaucho, el padre
de los pobres y caudillo popular Güemes.
Y es que el general Güemes supo ser jefe inigualable de un ejército de gauchos
milicianos o ejército irregular… ¿qué quiere decir ejército irregular? Este término se
refiere a aquel ejército que no está organizado por rangos y procedimientos de fuerzas
armadas estándares. Y bajo esta categoría caben diferentes tipos de fuerzas que se
caracterizan por no haber recibido formación militar, sí, como dijimos, fuerzas que no
recibieron formación militar.
Es así que Güemes luchó junto a civiles y gauchos que con fervor lograron resistir ante
ejércitos preparados y con mayores recursos. Tal fue el desempeño que logró junto a
sus paisanos que se los conoció como “los infernales de Güemes”, y esto es así
porque literalmente lograron convertirse en un infierno para aquellos que vinieran a su
encuentro.
La relación que el general logró con sus milicias no sólo se pudo concretar mediante
un reclutamiento forzoso, sino que también supo poner una práctica una serie de
concesiones ofrecidas a estos gauchos, para asegurar su seguimiento y evitar la
deserción, tales como la efectivización en el pago de sueldos, la concesión de
licencias, ascensos militares, el goce de fueros militares que los eximían de la justicia
ordinaria y, en algunos casos, la exención en el pago de arriendos. Sin dudas fue un
líder que supo cuidar a quienes estaban en su custodia.
El general Güemes fue coetáneo de figuras como Manuel Belgrano y José de San
Martín. Pero sobre todo es en relación a este último, nuestro libertador, que se lo
considera pieza fundamental.
Según la investigadora e historiadora del CONICET María Davio “Güemes actuó en
coordinación con José de San Martín en el plan orquestado para cruzar los Andes que
tuvo como fin conseguir la independencia de Chile y posteriormente la del Perú. Su
principal aporte fue el haber resistido los embates realistas que avanzaban
constantemente desde el Alto Perú -actual territorio de Bolivia- y que ocuparon en
siete oportunidades las provincias de Salta y Jujuy, entre los años 1814 a 1821. Es así
que bajo su mando, los caudillos patriotas en el Alto Perú acompañaron la empresa
libertadora implementado una guerra de guerrillas, para que los realistas vayan
perdiendo control sobre el terreno. Literalmente se convirtieron en una frontera
humana que impidió que las tropas invasoras avanzaran y así lograr finalmente la
liberación del yugo real.
Fue el único general argentino que murió en combate contra el invasor. Sin embargo,
sostuvo el fervor hasta el final pues él mismo decía: A nada temo porque he jurado
defender la Independencia de América, y sellarla con mi sangre. Todos estamos
dispuestos a morir primero, que sufrir por segunda vez una dominación odiosa, tiránica
y execrable.”
Es así que por su valor y determinación, así como por su rol esencial en nuestra
Independencia, desde el año 2016 y modificando un decreto, el Gobierno estableció
que el 17 de Junio se establecería de allí en más como fecha conmemorativa del paso
a la Inmortalidad del General Don Martín Miguel de Güemes.
LA MUERTE DEL HÉROE (JOSÉ RÍOS)
La muerte del héroe
Un otoño de pájaros ausentes
y pastos amarillos
aguardaban en llanto lentamente
la muerte del caudillo.
Se empañaron de luto los clarines,
...Su cuerpo se moría;
y en el fuego de todos los fortines
peleaba todavía.
Los caballos gastaban herraduras
allá en Las Higuerillas.
Los hombres suspendieron sus bravuras
detrás de las guerrillas.
Por la patria! Mis gauchos infernales!,
se oyó en el campamento.
Libertarla entre espinas y sunchales
sentaron juramentos.
La sangre mas caliente del coraje
se iba por la herida,
Crujieron los cebiles del paisaje
...Y se quedó sin vida.
Su muerte lastimó los guardamontes
de gauchos y soldados
y cumplieron afuera de los montes
los ponchos colorados.
EL ALGARROBO DE GÜEMES (FEDERICO GAUFFÍN)
El algarrobo de Güemes Que te hizo reverdecer;
Vieja reliquia sagrada Deben tus flores tener
Noble tronco carcomido El perfume de la Gloria.
Que vas cayendo vencido ¡Eres libro de la Historia,
Por la vejez despiadada, Eres templo del Deber!
En tu corteza arrugada
Como un viejo pergamino, En tus ramas retorcidas
Hay sangre de un argentino Y en algunas de tus hojas
Por la patria derramada. Que brotan de tus heridas,
Bajo tu verde ramaje Gotas de sangre vertidas
Cuántas lágrimas cayeron; Junto al árbol centenario.
En estos valles se oyeron ¡Nuevo monte del calvario
Los lamentos del gauchaje De estas tierras redimidas!
Cuando en la guerra salvaje
Güemes luchando caía ¡Cuántas veces he pensado
Y aun muriendo se imponía Bajo tu sombra mezquina,
Con su fama y su coraje. En esta patria Argentina
Que nacer has contemplado
Debe en tu sangre correr De su destino glorioso
La ardiente sangre caída Y tú, árbol añoso
En tus raíces vertida Mueres solo y olvidado.