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Unidad 2 Riego Convensional

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DIPLOMADO EN INGENIERIA HIDRAULICA E HIDROLOGIA

MODULO 5: PROYECTOS DE RIEGO

UNIDAD DIDACTICA 2

RIEGO CONVENSIONAL

Docente: Ing. William Marca Vargas


RNI 6662

1. INTRODUCCIÓN

El agua, sobre todo en estado líquido, es un compuesto esencial en la biosfera, ya que


es el componente mayoritario de la materia viva, y en su seno tienen lugar la mayoría de
las reacciones biológicas. Su carácter de disolvente casi universal y sus propiedades
físico-químicas definen de gran medida los sistemas físicos y biológicos de la tierra.

La cantidad de agua de los tejidos vegetales muestra variaciones relacionadas con las
condiciones ambientales, sobre todo con el contenido de humedad en el suelo. La
disminución del agua en el suelo donde crecen las plantas puede provocar la detención
del crecimiento e importantes alteraciones metabólicas y estructurales.

Fig. 1. Parámetros de la humedad en el suelo.

1
En principio el agua disponible para la planta es la comprendida entre los límites de suelo
a capacidad de campo y suelo en punto de marchitamiento.

La raíz de la planta absorberá agua siempre que el potencial hídrico de la raíz sea inferior
al de la solución del suelo.

El objetivo de la programación de riegos es permitir decidir cuándo se debe regar y


cuánta agua hay que aplicar con el fin de cubrir las necesidades hídricas de los cultivos.
La importancia de la planificación del riego se pone de manifiesto cuando el agua es un
recurso escaso y su coste es elevado. Además, hay que tener en cuenta que el agricultor,
por desconocimiento de las necesidades hídricas de sus cultivos, puede caer en el error
de aplicar riegos excedentarios, esto podría acarrear problemas de asfixia radicular,
mermando el rendimiento y aumentar los costes del agua y fertilizantes, y conllevar
procesos de contaminación de las aguas subterráneas.

Existen diferentes criterios para programar el riego; los fines de programación puramente
técnicos; determinando el volumen y el periodo de riego a lo largo del ciclo de un cultivo
para lograr la producción máxima, y los fines de programación económicos; buscando el
máximo beneficio en la aplicación del agua. Utilizar adecuadamente estos criterios
supone conocer bien la función de producción de un cultivo, es decir la relación que liga
el agua aplicada con la producción obtenida. En cuanto se conocen mejor las respuestas
de la planta a un cierto racionamiento de agua, los métodos de programación de riegos
pueden emplearse no sólo con criterios técnicos sino también con criterios económicos,
ahorrando agua en algunos periodos de desarrollo de la planta.

La programación del riego es un conjunto de procedimientos técnicos desarrollados para


predecir cuándo y cuánto regar. Los métodos de programación del riego se clasifican en
función de los datos de partida necesarios en:

 Determinación del contenido de agua en el suelo.


 Determinación del estado hídrico de la planta
 Determinación del balance hídrico del conjunto suelo-planta-atmósfera.

2
Umbral de riego: es un criterio de riego convencional que consiste en regar cada vez que
se ha agotado un porcentaje de humedad aprovechable del suelo, sin que esta condición
afecte significativamente el nivel de producción del cultivo. Se asocia a los métodos de
riego gravitacionales (bordes, surcos).

Fig. 2. Riego convencional (rodado, surcos).

Para estimar los requerimientos diarios de un cultivo se propone seguir el siguiente


procedimiento:

El punto de partida es conocer la Evaporación (EB) diaria.

 Luego se determina la evapotranspiración de referencia (ETr), la cual corresponde


a la EB corregida por un coeficiente de bandeja, Kp. El Kp se obtiene de las tablas
y depende de la humedad relativa, de la velocidad del viento. En general el valor
de este coeficiente fluctúa entre 0.6 y 0.8.

3
 Por último, se obtiene la evapotranspiración real (ETreal) multiplicando el valor de
ETr por el coeficiente del cultivo (Kc). La ETreal corresponde al consumo de agua
del cultivo, incluyendo la transpirada por la planta y la evaporada directamente
desde la superficie del suelo del suelo y de las mismas plantas. La ET real
depende de factores climáticos, de la humedad del suelo, de las características y
estado de desarrollo de la planta y del manejo agronómico a que se someta el
cultivo.

Para determinar cuándo regar o definir la frecuencia de riego en los métodos


gravitacionales es fundamental conocer la capacidad del suelo para retener agua
utilizable por las plantas, propiedad que se conoce como humedad aprovechable (HA) y
se define como la cantidad de agua que se puede almacenar un determinado volumen
de suelo. Esta agua útil es la que se encuentra retenida en el suelo entre dos puntos
límite: la capacidad de campo (CC), que corresponde a una humedad óptima, y el punto
de marchitez permanente (PMP), es decir cuándo el suelo se seca y la planta ya no
puede extraer más agua, se marchita y muere.

Para estimar la HA, se requiere conocer los datos de CC, PMP y la densidad aparente
(Da) del suelo. También es necesario saber la profundidad radicular (P).

El umbral de riego permite una pérdida de humedad equivalente a una fracción (F) de la
HA, la que normalmente es de un 50% (F=0.5) así, a partir de la HA y F se puede calcular
la lámina neta (LN), que corresponde al agua que se debe reponer al suelo porque ha
sido consumida por el cultivo entre uno y otro riego.

La FR frecuencia de riego, para una condición de suelo, clima, las pérdidas, en el periodo
comprendido entre dos riegos, y depende del método de riego que se utilice. Este tiempo
es igual para todos los riegos de la temporada. Para estimar el tiempo de riego en el
método por aspersión se debe conocer la cantidad de agua que se aplica por unidad de
tiempo – lo que en términos se conoce como tasa de aplicación del tiempo (TA)-, la
lámina neta (LN) y la eficiencia de aplicación (Ef), que en riego por aspersión varía entre
60 y 70%.

Para riego gravitacional el cálculo es más complejo, la variabilidad es alta y además


requiere mediciones en terreno que normalmente no se realizan. Sin embargo, se

4
pueden entregar recomendaciones prácticas, que consiste en regar 4 o 5 surcos y en
cada uno dejar correr el agua por tiempos diferentes, por ejemplo 10, 30, 60 y 120
minutos. Si el cultivo es de raíces profundas y el suelo es pesado los tiempos deben ser
mayores. De esta forma se obtiene una relación entre el tiempo de riego (TR) y la
profundidad de humedecimiento. (Santa Olalla, 2005)

En riego localizado de alta frecuencia, puesto que la frecuencia es fija y el periodo entre
riegos es reducido es fácil crear excesos de humedad. En este caso se debe conocer la
demanda de agua (DA) entre un riego y otro, es decir la ET real de un día multiplicada
por el número de días entre dos riegos, el resultado es en milímetros. Pero, teniendo en
consideración que el cultivo no cubre toda la superficie del suelo, para determinar la
demanda de agua se aplica un factor de cobertura (Fc) a la ETreal. El Fc es el porcentaje
del área sombreada al medio día. El área (a) se puede expresar en m2 por planta, por
hectárea u otra medida de referencia. La DA calculada se expresa en litros por planta o
por hectárea según corresponda al área considerada. Para los cálculos se considera que
1 mm es igual a 1lt/m2.

El tiempo de riego (TR) en sistemas localizados está dado por el caudal de los
emisores utilizados (Qe), el número de emisores (N) que riegan el área (a) considerada
en el cálculo de DA y la eficiencia de aplicación (Ef) del método de riego, que es del
orden de 80 a 90%.

2. RIEGO POR SUPERFICIE

El riego por superficie incluye una variedad de tipos de riego que tienen la característica
común de que el agua se aplica en la superficie del suelo y se distribuye en el campo por
gravedad, de modo que el caudal de riego disminuye a lo largo del campo debido a la
infiltración del terreno.

El hecho de que la fuerza de la gravedad realice la distribución del agua hace que no sea
necesario disponer de complejas estructuras de distribución de agua cubriendo la parcela
a regar, como las tuberías de los sistemas de aspersión o goteo. Por otro lado, tampoco
es necesario presurizar el agua para obtener una correcta y uniforme distribución. Esto

5
hace que los sistemas de riego por superficie tengan dos ventajas económicas claras:
no necesitan complejos equipos que graven al agricultor con sus amortizaciones, ni es
preciso bombear el agua por encima del nivel de la parcela, con el consiguiente ahorro
energético.

Cuando los sistemas de riego por superficie están bien diseñados y son manejados de
forma adecuada, el riego por superficie es muy eficiente y permite el riego uniforme de
la parcela. Sin embargo, cuando estos sistemas están mal diseñados u operados, o
cuando no están adaptados a las condiciones particulares de una finca, estas ventajas
se ven anuladas por otros costes que pueden estar ligados al sistema, como unas
elevadas necesidades de mano de obra, disminuciones en la producción o poca
eficiencia en el uso del agua.

El reto actual de la ingeniería de riegos es conseguir una modernización y rehabilitación


de los riegos de superficie, de forma que se consiga una alta eficiencia y uniformidad del
riego y se minimicen las pérdidas por escorrentía superficial y percolación profunda,
reduciendo de este modo la agresión al medio ambiente.

CONCEPTOS BASICOS DEL RIEGO POR SUPERFICIE

El objetivo primordial del riego es suministrar al cultivo el agua adicional a la precipitación


para su crecimiento óptimo y cubrir las necesidades de lavado de sales para evitar su
acumulación en el perfil del suelo, asegurando la sostenibilidad del regadío.

Fases y tiempos del riego

El riego por superficie se divide en fases que separan procesos hidráulicos distintos y
que ayudan a la comprensión y el análisis del movimiento del agua sobre la superficie
del tablar. Las fases del riego están separadas por los tiempos característicos, en los
que se producen ciertas singularidades del riego.

6
Fig. 3 Tiempos y fases característicos del riego de superficie.

Infiltración y Tiempo de contacto

El tiempo de contacto (t) es el tiempo que el agua permanece sobre un punto del campo.
Es decir, es el tiempo que va desde el avance hasta el receso en ese punto. Durante
este tiempo, hay una lámina de agua sobre el suelo y por lo tanto esta agua tiene la
oportunidad de infiltrarse en el suelo al ritmo que éste la admita. De manera bastante
habitual el tiempo de contacto se mide en minutos. Una forma gráfica de representar un
riego por superficie es el diagrama de avance-receso.

En este diagrama se representa en abscisas el porcentaje del tablar que ha sido cubierto
por la lámina de agua en la fase de avance o que ha quedado descubierta por la fase de
receso, y en ordenadas el tiempo desde el inicio del riego (ti). En el gráfico se unen con
una curva los puntos que tienen las coordenadas correspondientes a los frentes de
avance y receso. Este diagrama es una herramienta muy útil para el cálculo del tiempo
de contacto y para conocer la uniformidad y eficiencia del riego. Para que el riego sea
uniforme es necesario que el tiempo de contacto sea similar a lo largo del tablar o surco.

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Fig. 4 Diagrama de avance-receso para un riego por escurrimiento libre.

Fig. 5 Instalación de un doble cilindro infiltrómetro para la medida de la infiltración.

La curva de infiltración se obtiene a partir de las medidas efectuadas con un cilindro


infiltrómetro

Durante la fase de avance la infiltración comienza en cada punto cuando éste es


alcanzado por el frente de avance. Así se presentan un perfil típico del agua superficial
y de la lámina infiltrada durante la fase de avance de un riego por superficie.

8
Fig. 6.- Perfil típico de la lámina de agua infiltrada al final del riego.

La cantidad de agua infiltrada en cada punto de la parcela se puede medir (midiendo el


contenido de agua en el suelo antes y después del riego y haciendo la diferencia) o bien
estimar, utilizando fórmulas que relacionan el tiempo de contacto con la infiltración.

El perfil de la lámina de agua infiltrada al final del riego suele ser similar al representado.
En ella se observa que el punto situado al lado de la tajadera es el que recibe más agua,
mientras que el punto aguas abajo es el que se lleva la menor dosis.

Conceptualmente, la idoneidad de un riego depende de:

• El incremento del agua almacenada en la zona radicular del cultivo producido


por el riego.

• Las pérdidas por percolación profunda.

• Las pérdidas por escorrentía superficial (desagüe).

• La uniformidad de la lámina infiltrada.

• El déficit de humedad en el suelo después del riego.

9
La uniformidad del riego se expresa mediante índices porcentuales que, caso de tener
el valor de 100, implicarían que todos los puntos del campo reciben exactamente la
misma dosis de riego. La figura 7 presenta distintos casos de uniformidad del riego.

Fig. 7.- Distintos casos de uniformidad de riego.

La eficiencia de aplicación del riego se expresa también en índices porcentuales y se


refiere a la proporción del agua utilizada en el riego de un tablar o surco que queda
almacenada en el suelo y es utilizable por el cultivo.

Una buena utilización del agua de riego implica que las plantas que menos agua reciben
en una parcela dispongan del agua suficiente para sus procesos evapotranspirativos, y
que, además, no haya mucha diferencia entre la cantidad de agua que reciben todas las
plantas. Esto implica elevada uniformidad y eficiencia.

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TIPOS DE RIEGO POR SUPERFICIE

Resulta difícil establecer tipos de riego por superficie ya que en ocasiones las diferencias
entre ellos no están claras. Por otra parte, estos tipos responden en ocasiones a métodos
de manejo más que a categorías de diseño.

Los siguientes tipos recogen la mayoría de los sistemas que pueden verse actualmente
en uso en los sistemas de riego por superficie.

Riego por inundación

En este caso, el tablar está rodeado completamente por un dique o caballón.

Las características principales del riego por inundación son que la parcela está nivelada
a cero pendiente y que no hay provisión de desagrie. La forma del tablar es generalmente
rectangular o cuadrada, y su tamaño es muy variable, pero oscila generalmente entre
0,3 y 3 ha. Puesto que la parcela está completamente nivelada, el avance del agua en el
campo es debido a la pendiente de la lámina de agua exclusivamente.

La figura 8 recoge dos configuraciones típicas del riego por inundación. En el primer caso
(a), una parcela es regada desde una de sus esquinas.

Fig. 8.- Dos configuraciones distintas del riego por inundación: a) riego desde una esquina del
tablar. b) riego desde varias compuertas simultáneamente.

11
Esta configuración es ventajosa ya que la compuerta o tajadera no interfiere con las
maniobras de la maquinaria agrícola. En el segundo caso (b) se observa cómo otra
parcela es regada simultáneamente desde varios puntos. Esta disposición es frecuente
cuando la acequia de distribución corre paralela a uno de los lados del tablar, y cuando
el tablar es particularmente ancho, ya que de esta manera se asegura una correcta
cobertura del terreno. La figura 9 presenta los esquemas de las fases de avance y
vaciado en el riego por inundación.

Fig. 9.- Fases del riego por inundación sin considerar el efecto de la deficiente explanación del
terreno.

El riego por inundación tiene una gran importancia, ya que es un sistema muy extendido
en regadíos tradicionales. En la actualidad el riego por inundación tiene un interés
adicional debido a la introducción de la nivelación guiada por rayo láser, que ha facilitado
considerablemente la labor de explanación.

Esta técnica permite disponer de parcelas de gran tamaño con una explanación muy
precisa, en las que el riego por inundación puede alcanzar elevada uniformidad y
eficiencia con un bajo coste de mano de obra. Generalmente, en el riego por inundación

12
el agua se corta antes o al mismo tiempo en que termina el avance, por lo que no hay
fase de llenado.

Esto es debido a que con mucha frecuencia el riego por inundación aplica dosis de riego
muy elevadas, y por ello es conveniente regar con el volumen mínimo que permite cubrir
toda la superficie de la parcela. La pericia del regante hace que, a pesar de este corte
temprano del agua, se pueda completar la fase de avance. Una vez completado el
avance, el agua forma un plano horizontal y se infiltra en lo que constituye la fase de
vaciado.

Fig. 10.- Riego por inundación desde una esquina del tablar.

Riego por escurrimiento libre

Este tipo de riego por superficie se caracteriza por que los tablares tienen una pendiente
longitudinal y desagiie libre en su parte inferior. Los tablares tienen generalmente forma
rectangular, de forma que el agua se aplica en la parte alta y estrecha del tablar (Figura
11).

13
Fig. 11.- Riego por escurrimiento libre de un tablar estrecho mediante tuberías de PVC con
gateras.

Fig. 12.- Fases del riego por escurrimiento libre

En las ocasiones en las que el riego por escurrimiento es la mejor solución técnica, la
complejidad en el manejo del agua de desagüe se compensa con su mayor adaptación
a las condiciones de la finca y su más eficiente uso del agua. (Playan Juvillar, 2012)

La figura 12 presenta un esquema con indicación de las fases del riego, y es un diagrama
de avance-receso típico del riego por escurrimiento libre. En este caso, la abscisa del
diagrama de avance-receso es la longitud del tablar en lugar del porcentaje del área.

14
Esto es debido a que en este tipo de riego se puede medir con facilidad la distancia a la
que se encuentra el frente de avance del agua desde la tajadera, mientras que, en riego
por inundación, al ser las parcelas con frecuencia cuadradas, esta medida resulta difícil.

La pendiente del terreno hace que el avance sea más rápido, y por ello generalmente se
corta el riego después de completado el avance. De esta manera se prolonga el riego y
se consigue una dosis de riego mayor y más uniforme. Hay que recordar que con este
sistema de riego se genera una importante cantidad de agua de escorrentía y que hay
que disponer de ella de forma adecuada.

Riego por surcos

Este tipo de riego se diferencia únicamente del riego por escurrimiento en que la
superficie del suelo está ondulada formando pequeños canales a lo largo de los que
circula el agua de forma independiente. Una característica importante del riego por
surcos es que la parcela puede tener una pendiente lateral.

La longitud de los surcos puede llegar a ser de hasta 300 m en ocasiones. Generalmente
los surcos tienen pendiente longitudinal, aunque son frecuentes también los surcos
nivelados a cero pendientes. Los surcos a nivel no suelen permitir escorrentía, mientras
que los surcos con pendiente precisan de un sistema de desagüe similar al necesario
para el riego por escurrimiento libre. El agua de riego se vierte a cada surco
individualmente, para lo que se suelen usar sifones o tuberías perforadas.

Fig. 13 Riego por surcos mediante sifoncillos metálicos

15
La figura 14 ilustra el funcionamiento de un sistema de sifones. Estos se llenan de agua
dentro de la acequia de riego y se colocan sobre el surco con desnivel suficiente como
para que se establezca el flujo. Los sifones son tuberías de plástico o metal rígidos de
30 a 50 mm de diámetro y I a 1,5 m de longitud.

Fig. 14 Sifón empleado para riego por surcos

Fig. 15 Tubería perforada con compuertas deslizantes

En los últimos años, el sistema de tuberías perforadas se está imponiendo al de los


sifones. La figura 15 presenta un esquema del funcionamiento del sistema. Una tubería
de distribución de plástico o aluminio (de 100 a 250 mm de diámetro) conduce el agua
de riego a una presión que no suele exceder 1 m de columna de agua. En el costado de

16
la tubería, pequeñas compuertas deslizantes permiten abrir o cerrar el flujo a cada surco
a la vez que permiten una cierta regulación del caudal de entrada.

El riego por surcos es agronómicamente muy aconsejable para algunos cultivos que son
muy sensibles al encharcamiento, ya que al sembrarse sobre la parte superior del surco
se evita mojar el cuello de la planta y el sistema radicular nunca se cubre por completo
de agua, por lo que se garantiza su aireación aun durante riegos de elevada duración.
También es un sistema indicado para suelos de mala estructura en los que el contacto
con el agua de riego produce costras que inducen compactación y reducen el intercambio
gaseoso del suelo.

Este sistema de riego tiene las mismas características que el riego por escurrimiento. Sin
embargo, con frecuencia la fase de avance es corta en comparación con la de llenado.
Las fases de vaciado y receso son particularmente cortas debido a que en el riego por
surcos el volumen de agua superficial por unidad de área es muy pequeño en
comparación con el riego en tablares.

Una aplicación de gran interés, tanto en el riego por surcos como en el riego por
escurrimiento libre es la utilización de la técnica de recorte de caudal, que consiste en la
disminución del caudal de riego una vez completada la fase de avance. Por ejemplo, en
surcos se podría comenzar el riego con dos sifones por surco y, completada la fase de
avance, dejar sólo un sifón por surco.

Riego por surcos inundados

Este sistema es una mezcla del riego por inundación y del riego por surcos, y está
destinado a conjugar las ventajas de ambos. Por un lado, el riego se realiza desde una
sola toma que vierte sobre un tablar de inundación de tamaño generalmente grande. Por
el otro, en el tablar se ha realizado previamente una labor de asurcado. Al carecer el
tablar de pendiente en ninguna dirección, el agua se embalsa en una zona no asurcada
en cabecera que actúa como canal de distribución, repartiendo el agua entre los distintos
surcos (Figura 16).

17
Fig.16 Riego por surcos inundados en un cultivo de algodón

La figura 17 presenta un esquema de este tipo de riego, en el que se aprecia como el


agua de riego avanza por los surcos desde la zona no asurcada, y como los surcos están
comunicados en su extremo aguas abajo, por lo que el agua fluye desde los surcos que
han completado el avance hacia los surcos vecinos, en los que el agua avanza desde
los dos extremos. Con esta práctica se evitan encharcamientos localizados y se aumenta
la uniformidad del riego.

Fig. 17 Esquema de una parcela de riego por surcos inundados

18
El riego por surcos inundados permite obtener dos beneficios importantes: reduce
significativamente la mano de obra necesaria para operar un sistema de riego por surcos
y a la vez permite aplicar una dosis de riego menor que la que se conseguiría en un riego
por inundación. Esto último es particularmente importante cuando la capacidad de
retención de agua del suelo es escasa.

En el sistema por surcos inundados se observan las mismas fases que en el riego por
inundación: avance y vaciado. El avance se completa cuando todos los surcos de la
parcela quedan cubiertos por el agua de riego.

Otros sistemas

Debido a la antigüedad de muchos sistemas de riego por superficie, a las necesidades


tan diversas de muchos cultivos, y a la variabilidad en la disponibilidad de agua en caudal,
duración y frecuencia, se han desarrollado sistemas de riego por superficie que
responden a necesidades muy concretas. Algunos sistemas se caracterizan por disfrutar
de abundancia de agua y por tener un nivel tecnológico muy bajo. Este es el caso de los
sistemas de inundación no controlada, típicos de prados de montaña, en los que una
corriente de agua se vierte en lo alto de una ladera de pendiente poco o nada sistematiza
da. Este riego es muy poco eficiente y uniforme, y tiene unas limitaciones evidentes, pero
sin embargo aumenta sustancialmente la producción de las praderas con escasa
inversión.

En otras zonas, se practica el riego por desbordamiento. En este caso, una acequia
paralela a las curvas de nivel desborda lateralmente para regar porciones de una ladera
cuya pendiente está ligeramente sistematizada. Este tipo de riego permite regar zonas
de elevadas pendientes, aunque generalmente consume mucha mano de obra.

Un caso muy distinto lo constituyen las variantes del riego por surcos que se aplican al
riego de cultivos dispersos, como plantaciones frutales jóvenes o en marco amplio. En
estos casos, el riego por surcos permite realizar un evidente ahorro de agua al mojar
únicamente una pequeña porción del terreno. En este sistema se tiende uno ó dos surcos
por hilera del cultivo.

19
Fig. 18 Ejemplo de ahorro de agua utilizando dos surcos junto a cada línea de frutales

TECNICAS DE MEJORA DEL RIEGO POR SUPERFICIE

Una gran parte de los regadíos españoles utilizan riegos por superficie y sin duda estos
regadíos son los mayores usuarios de agua dulce. Muchos de estos regadíos no están
siendo manejados de manera óptima.

En muchas ocasiones, las acequias no son capaces de llevar los caudales que serían
necesarios para un riego eficiente, en otros casos las parcelas no están uniformemente
niveladas, existen también zonas de regadíos con turnos fijos de riego demasiado
frecuentes o demasiado espaciados en el tiempo. Estos problemas enumerados se
traducen en una serie de perjuicios, como el aumento del agua utilizada en riego,
aumento de la mano de obra, descenso en la producción de cultivos, etc. Por estas
razones, la mejora de los sistemas de riego por superficie es un objetivo prioritario para
nuestra sociedad.

La mejora del riego por superficie supone una importantísima contribución a la


conservación del agua, mantenimiento y mejora de su calidad y conservación del medio
ambiente.

20
Evaluación del riego por superficie

EI primer paso para la mejora del riego por superficie es la realización de evaluaciones
del riego en parcelas representativas de los regadíos en estudio (Figura 19).

Fig. 19 Aforador de caudales en cabecera de surco y aforador Parshall

Una evaluación del riego permite conocer la situación actual de la práctica del riego y
determinar los cambios que son necesarios para introducir mejoras del manejo del riego
con sus consiguientes ventajas económicas.

Estas mejoras en las prácticas de riego tienen como fin el conseguir un riego más
adecuado y uniforme y se traducen en un ahorro de agua, ahorro de mano de obra y
mejora de los rendimientos de los cultivos.

En muchos casos las modificaciones necesarias para la mejora son muy simples y no
requieren fuertes inversiones de capital. En algunos casos, sin embargo, la evaluación
del riego nos puede indicar la existencia de unas condiciones actuales cuya mejora
resulta muy difícil debido a fallos en el diseño u organización del riego, que aconsejan la
realización de fuertes inversiones de capital en construcción de acequias, concentración
parcelaria, etc., incluso el cambio a otros sistemas de riego.

21
En riego por surcos o por escurrimiento libre, el empleo de la técnica de recorte de
caudal, la disminución de la longitud de los surcos y tablares y el empleo de sistemas de
recuperación del agua de escorrentía superficial son claros ejemplos de la mejora que
se puede realizar en el manejo del riego.

Cabe destacar la gran importancia que una buena nivelación tiene en la mejora de la
práctica del riego, que prácticamente siempre justifica la inversión necesaria para realizar
dichos trabajos. Un aspecto muy importante a tener en cuenta es que los cambios
necesarios para mejorar el manejo requieren flexibilidad en cuanto a la frecuencia del
suministro y duración del riego, que por desgracia es muy poco frecuente en los regadíos
por gravedad.

Fig. 20 Nivelación del terreno. A la derecha emisor de rayo láser sobre un trípode

Las medidas más importantes que se incluyen en una evaluación de riego son las
siguientes: 1) caudal de riego; 2) tiempos característicos del riego; 3) características de
la tasa de infiltración del suelo; 4) dimensiones y estado de nivelación de la parcela; 5)
escorrentía superficial; 6) humedad del suelo antes del riego y 7) curvas de avance y
receso.

22
Nuevas técnicas de riego por superficie

En las últimas décadas se han desarrollado nuevos sistemas o técnicas de riego por
superficie. Entre ellos hay que destacar el riego por pulsos y el riego por cables, que se
utilizan principalmente en riego por surcos o por escurrimiento libre.

El riego por pulsos alude a la marca registrada Surge. En este sistema el agua no se
aplica de forma continua sino en forma de pulsos discontinuos. Cada pulso produce un
frente de avance, primero sobre la parte previamente mojada y después sobre suelo
seco.

Los pulsos se espacian en el tiempo para que el receso de un pulso se haya completado
antes de que se lance el próximo. Normalmente se utilizan válvulas automáticas, lo que
permite producir los pulsos sin necesidad de mano de obra adicional. En muchas
ocasiones, dependiendo fundamentalmente del tipo de suelos, este sistema ha
producido importantes ahorros de agua de riego.

La aplicación de un riego por pulsos (particularmente cuando el suelo está recién labrado
y la infiltración es muy elevada) ha permitido reducir sustancialmente el tiempo de
avance. En algunos casos, el riego por pulsos ha permitido completar el avance en un
surco o tablar habiendo utilizado la mitad del agua que haría falta si se hubiera regado
de forma continua. La disminución del tiempo de avance es debida fundamentalmente a:
1) sellado de la superficie del suelo que hace que, si el suelo se vuelve a regar, su
infiltración sea mucho menor y 2) disminución de la rugosidad del suelo, por lo que al
agua le resulta más fácil fluir sobre él. Estos dos procesos hacen que el segundo pulso
y los pulsos sucesivos tengan un avance mucho más rápido que el primero.

Otro sistema de riego desarrollado recientemente es el riego por cables, que consiste en
un sistema automático para el riego de surcos con unos tubos provistos de gateras a
equidistancias establecidas. Las gateras se colocan en la parte superior del tubo y se
dejan permanentemente abiertas.

La tubería se instala sobre el suelo con una pendiente precisa, de forma que un tapón
se desliza lentamente en el interior de la tubería haciendo que el agua fluya por las
gateras abiertas. El tapón está unido mediante un cable a un carrete que va soltando

23
cable a una velocidad determinada (Figura 21). Mediante este procedimiento, el caudal
aplicado a cada surco es alto en el inicio del riego, con lo cual se acelera la fase de
avance, y va disminuyendo progresivamente mientras discurre el riego. La velocidad de
desplazamiento del tapón en la tubería determina la dosis y tiempo de aplicación del
riego.

Fig. 21 Esquema del riego por surcos utilizando el sistema de cable

24
EFECTO DEL RIEGO POR SUPERFICIE EN EL MEDIO AMBIENTE

Un regadío por superficie requiere una serie de infraestructuras para su funcionamiento.

Entre ellas se incluyen fundamentalmente:

1) obras de captación de agua; 2) embalses; 3) redes de canales y acequias; 4) redes


de caminos y 5) redes de desagües. La incidencia sobre el paisaje de los sistemas de
riego por superficie puede ser discutida desde múltiples puntos de vista. De manera
general, sólo puede concluirse que el riego de superficie tiene un impacto bajo
(comparado con otras afecciones, como industrias o redes de comunicación), pero que
este impacto se produce en un área geográfica amplia.

El funcionamiento del regadío puede producir problemas medioambientales tales como:


1) alteración del régimen hidrológico de los ríos; 2) sobreexplotación de acuíferos; 3)
alteración de las zonas húmedas naturales; 4) aparición de capas freáticas próximas a
la superficie del suelo; 5) salinización de suelos; 6) salinización de aguas y deterioro de
su calidad; 7) erosión del suelo y 8) tierras abandonadas.

Para evitar estos problemas medioambientales, la explotación del regadío debe


efectuarse de una forma óptima.

Los problemas ambientales producidos por el manejo incorrecto del riego de superficie
se derivan fundamentalmente del riego excesivo, que produce pérdidas de agua por
percolación profunda y por escorrentía superficial.

La percolación profunda ocasiona una movilización de las sales solubles del subsuelo,
aumentando la salinidad de las aguas de retorno de los regadíos. Estas aguas de retorno
cargadas de sales se incorporan a los cauces naturales, produciendo un aumento de la
salinidad de las aguas superficiales. Asimismo, la percolación ocasiona una pérdida de
nutrientes, principalmente nitratos, que son arrastrados por el agua de percolación,
produciendo importantes procesos de contaminación y eutrofización de las aguas
receptoras de los retornos del riego. Las aguas de percolación también pueden arrastrar
productos fitosanitarios, contribuyendo a la contaminación de las aguas de retorno.

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La escorrentía superficial también puede ser problemática, ya que suele ir asociada a
procesos de erosión de la capa superficial del suelo arable.

Fig. 22 Procesos de erosión en suelos

Bibliografía

 Francisco Martín de Santa Olalla Mañas, P. L. (2005). AGUA Y AGRONOMÍA.


Madrid, Barcelona, México: Grupo Mundi-Prensa.
 Hamil Uribe C.I.M. (s.f.). Tierra Adentro. Obtenido de
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Mundi-Prensa.
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