TEMA 43. PROCESAMIENTO DE LA ORINA. CARACTERÍSTICAS DE LA MUESTRA.
TÉCNICAS DE
OBTENCIÓN. ANÁLISIS DEL SEDIMENTO URINARIO. PROCESO DE CONSERVACIÓN Y ELIMINACIÓN
DE MUESTRAS.
Generalidades
La orina es un ultrafiltrado del plasma que se produce en los riñones, concretamente en el
glomérulo y a medida que circula por los túbulos, va modificando su volumen y composición.
A través de la orina se eliminan residuos de trabajo celular, sustancias de desecho y el exceso de
agua en la sangre. Es un líquido de color más o menos amarillento, cuya densidad y cantidad
dependen de cada organismo, la cantidad de agua ingerida y las actividades realizadas.
La orina de una persona sana está compuesta en un 95% por agua, en la cual hay sustancias
disueltas que el cuerpo no necesita y desecha, entre las que destacan la urea (formada en el
hígado y deriva de la destrucción de las proteínas), alcanzando un 3%, mientras que el 2% restante
corresponde a sustancias minerales como el potasio, sodio, cloro e iones de fosfato y sulfato,
ácido úrico y creatinina (desecho de la creatina, elemento muscular).
Las funciones de la orina influyen en la homeostasis, como son:
• Eliminación de sustancias tóxicas producidas por el metabolismo celular (urea), o por la
ingesta de drogas o fármacos.
• El control electrolítico, regulando la excreción de sodio y potasio principalmente.
• Regulación hídrica o de la volemia, para el control de la tensión arterial.
• Control del equilibrio ácido-base.
La acción de orinar (micción) es una función indolora que tiene lugar de cinco a seis veces al día y
en ocasiones una vez en la noche. En promedio una persona sana excreta entre 1200-1500 ml de
orina en 24 horas, volumen que puede estar afectado por el consumo de líquidos y alimentos,
sudoración, temperatura externa, vómito o diarrea.
Entre los problemas relacionados con la micción se incluyen: alteraciones de la frecuencia
(polaquiuria, nicturia), urgencia, disuria (dolor), incontinencia, enuresis (micción involuntaria),
hematuria y alteraciones de la cantidad (poliuria, oliguria, anuria)
Urianálisis
El término urianálisis hace referencia al conjunto de pruebas que forman parte del estudio de la
orina y ayudan al cribado de infecciones del tracto urinario (ITU), enfermedad renal o
enfermedades sistémicas que cursen con afectación renal. También es importante para el
seguimiento y la monitorización del tratamiento de enfermedades como la diabetes mellitus y la
hipertensión arterial, así como para la identificación precoz de enfermedades hepáticas,
trastornos hemolíticos y trastornos del metabolismo de los hidratos de carbono.
El urianálisis consta de dos partes, el estudio sistemático de la orina o tira reactiva, y el estudio del
sedimento.
• En el estudio sistemático se estudian tanto aspectos físicos como químicos de esta. Entre
los aspectos físicos se encuentran el color, densidad, volumen (en orina 24 horas) y entre
los aspectos químicos se hallan el pH, glucosa, proteínas, sangre, leucocitos, nitritos,
cuerpos cetónicos, bilirrubina, y urobilinógeno.
• El estudio del sedimento consiste en la visualización al microscopio de los distintos
elementos formes que pueden aparecer en orina, tras centrifugación de la muestra.
Fase preanalítica en el análisis de orina
Comprende todos aquellos procesos que tienen lugar desde que el médico solicita una petición al
laboratorio hasta que la muestra está preparada para ser analizada. Aunque hasta hace unos
pocos años era una fase totalmente manual, la tendencia actual es la de su automatización y
robotización.
Se puede dividir en seis etapas:
1. Solicitud de la prueba a realizar.
2. Recogida de la muestra.
3. Transporte del espécimen al laboratorio.
4. Recepción del espécimen en el laboratorio.
5. Preparación de la muestra.
6. Transporte de la muestra a la sección del laboratorio donde se va a realizar la determinación
Técnicas de obtención de muestras de orina
Las muestras de orina se toman para llevar a cabo los siguientes procedimientos:
• Análisis elemental o de rutina (muestra de una sola micción)
• Urocultivo (muestra de orina estéril)
• Control de la diuresis (recogida de orina de 12 o 24 horas)
Para tomar las muestras es preciso utilizar recipientes estériles de boca ancha y con tapa
hermética donde pueda leerse claramente el nombre del paciente, la fecha y la hora de recogida
de la muestra. El volumen mínimo requerido son 10 ml. Se debe evitar la recogida de orina tras la
administración de diuréticos.
La técnica de recogida variará dependiendo de la petición médica así podemos distinguir:
Recogida simple de orina: Se recoge la orina correspondiente a una única micción en un
recipiente estéril, preferiblemente la primera orina de la mañana ya que está más concentrada. Se
debe desechar la primera parte de la micción. Con esta muestra se realiza una determinación de
características fisicoquímicas y un análisis microscópico.
Recogida de orina para urocultivo: debe realizarse en condiciones de asepsia. Es importante,
siempre y cuando sea posible, obtener las muestras antes de la administración de antibióticos. Se
pueden emplear técnicas como la punción suprapúbica, la ureterostomía y la nefrostomía, o bien
tomar la muestra a través de la sonda vesical (a nivel hospitalario), pero lo más habitual es recoger
la micción media, técnica que puede realizar el paciente por sí mismo. La muestra de orina óptima
es la de la primera micción de la mañana, ya que permite la multiplicación de las bacterias durante
la noche. Para evitar al máximo la contaminación de la orina por la flora comensal normal de la
uretra se tienen que limpiar bien los genitales y permitir que la primera parte de la micción
elimine, por mecanismo de arrastre, la flora uretral.
El recipiente estéril donde se recoge la muestra de orina no tiene que ponerse en contacto con las
piernas, vulva o ropa del paciente. El recipiente ha de estar cerrado y solo se abrirá en el momento
de recoger la orina, evitando que los dedos toquen los bordes del recipiente o su superficie
interior.
Recogida de orina de 24horas: Mediante esta técnica se recoge la orina acumulada a lo largo de
24 horas con la finalidad de controlar la diuresis y valorar la función renal. Se utiliza un recipiente
de recogida de orina graduado con una capacidad de 2l. Se debe desechar completamente la
primera micción del día y a partir de este momento, recoger toda la orina excretada durante las 24
horas siguientes incluyendo la primera micción del día siguiente.
Técnica de recogida de orina en lactantes o niños menores de 3 años:
• Si el niño es mayor de 2-3 años, las técnicas de recogida son similares a las utilizadas en el
adulto, siempre bajo control del personal de enfermería.
• Si el niño es menor a 2 años se emplearan colectores o bolsas estériles adhesivas que se
colocan alrededor del área genital previa limpieza y secado del dicha área.
La bolsa no debe permanecer más de 20 minutos. En el caso de no recoger muestra suficiente, se
debe cambiar la bolsa repitiendo el lavado de la zona. Una vez recogida la muestra, se cierra la
bolsa adecuadamente, y se vacía en el contenedor de orina . En caso de muestras para urocultivo
no se trasvasa la orina a otro recipiente.
Conservación de las muestras de orina
• La muestra, una vez recogida, debe ser examinada en un tiempo no superior a 2 horas tras
su emisión. Cuando esto no sea posible, la muestra se tiene que refrigerar a 4º C (durante
un máximo de 24 horas). Si se van a determinar sustancias que se degradan rápidamente
con el tiempo como algunas hormonas, fármacos o drogas de abuso, las muestras se
deberán congelar.
• Se recomienda no demorar más de 4 horas el procesamiento de la orina para no afectar al
crecimiento bacteriano. Cuando no sea posible cultivar la orina dentro de las 4 horas
siguientes, se recomienda que la orina que vaya a ser usada para detectar bacteriuria sea
refrigerada inmediatamente tras su recogida.
• Cuando no sea posible la refrigeración y la orina vaya a ser procesada entre las 4 y 24 horas
de su recogida, pueden emplearse conservantes, ya que demoras mayores pueden afectar
al crecimiento bacteriano. Por otra parte es necesario tener en cuenta que el ácido bórico
puede inhibir el crecimiento de patógenos como Escherichia coli y Klebsiella pneumoniae.
• En orinas con conservantes químicos se recomienda no considerar los resultados de
algunos parámetros del perfil urinario (nitritos y glucosa) porque su validez podría estar
comprometida. Si se van a usar conservantes químicos, debe garantizarse que exista el
volumen mínimo de orina recomendado por el fabricante
El empleo de aditivos no está recomendado para el análisis bacteriológico ni para la determinación
de fármacos. Se pueden emplear para conseguir un pH determinado, necesario para la
determinación de ciertas sustancias. Los más empleados son:
• Ácido clorhídrico (acidificante)
• Fluoruro sódico o potásico (inhibe la glucolisis)
• Timol (conserva el sedimento pero puede dar falsos positivos en albúmina)
• Tabletas de formaldehído: no interfiere en el examen químico y microscópico y retrasa la
destrucción de cilindros y elementos celulares.
• Azida sódica o ácido bórico al 0,8%
Entre las alteraciones que puede sufrir la orina por una demora de su estudio encontramos:
• Destrucción de leucocitos y hematíes
• Proliferación de bacterias
• Degradación de la glucosa por consumo celular
• Aumento del pH por formación de amoníaco como resultado de la degradación bacteriana
de la urea
• Oxidación de la bilirrubina y el urobilinógeno
Entre los criterios de rechazo de muestras de orina destacamos:
• Mezcladas con heces
• Volumen inadecuado
• Muestra para urocultivo en recipientes no estériles
• Muestras no identificadas o mal identificadas
• Muestras mal conservadas
Eliminación de las muestras de orina
Según la legislación vigente, los recipientes que contienen muestras de orina y el material
empleado en su procesamiento se consideran residuos sanitarios.
Las muestras de orina clasificadas como residuos sanitarios no específicos (grupo II) pueden
eliminarse por la red de saneamiento, y el material usado para su almacenamiento y
procesamiento será eliminado en vertederos controlados o por incineración.
Son los generados como consecuencia de la actividad sanitaria, por su naturaleza o lugar de
generación, quedan sujetos a requerimientos adicionales de gestión intracentro. En cuanto a su
gestión extracentro, estos residuos no podrán ser reciclados o reutilizados dadas sus
características.
Ejemplos:
Sólidos:
Plásticos duros: frascos, placas de cultivo, tubos de centrífuga de 15 ml.
Plásticos blandos: Tubos de 50 ml, “Falcon”, criotubos, eppendorf, pipetas pasteur de plástico,
puntas de pipeta, jeringas, filtros, frascos de orina, sondas, botellas de medios…
Las puntas de pipetas no contaminadas se meterán en una duquesa o similar para eliminarlas y
evitar que la bolsa se perfore.
Gasas, guantes, papel (sucio), mascarillas, etc…
Estos residuos serán equiparables a los residuos sólidos urbanos y se utilizarán las normas
municipales del ayuntamiento donde se generen para ser eliminados. Deben depositarse en
contenedores no desechables con bolsa de polietileno de un solo uso, de color verde.
Estos residuos se pueden almacenar como máximo durante una semana.
Líquidos:
Líquidos cuya composición química no citotóxica, permita su vertido a red o cuya concentración en
dilución sea menor a su índice de toxicidad.
Medios de cultivo líquido y pequeños volúmenes de sangre y otros fluidos de origen humano
(como la orina) o animal inactivados y/o carentes contaminación biológica, química o citotóxica.
Serán eliminados por la red (desagüe).
En caso de existir muestras y material clasificados como residuos sanitarios específicos (grupo
III): Son aquellos que, por presentar un riesgo para la salud y/o el medio ambiente, requieren
especiales medidas de prevención, tanto en su gestión Intracentro como extracentro. Se
eliminarán mediante incineración y su recogida y transporte se realiza por empresas
especializadas, autorizadas por la Consejería de Medio Ambiente, empleándose contenedores
especiales para ello.
El tratamiento y eliminación de los residuos sanitarios del grupo III deberá atender a criterios de
inocuidad, asepsia y salubridad con el fin de garantizar la eliminación de los gérmenes patógenos y
la protección del medio ambiente.
Los objetos cortantes y punzantes deben recogerse en contenedores amarillos. El resto, en
contenedores rojos de un uso elaborados con material que garantice su total eliminación (rígido,
impermeable, resistente a agentes químicos y a materiales perforantes, con cierre provisional que
garantice su estanqueidad hasta su llenado y cierre hermético definitivo). Este contenedor debe
añadir el pictograma de Biorriesgo.
Serán retirados por una Empresa gestora autorizada, llevándose al cabo al menos con una
periodicidad semanal, debiendo aportar como evidencia de cada retirada el Documento de
Control y Seguimiento.
Los residuos del grupo III también se podrán eliminar como residuos asimilables a los municipales,
siempre que hayan sido previamente tratados mediante esterilización por vapor caliente a presión
por técnica de autoclave, es decir mediante acción desinfectante por proceso fraccionado de
vapor al vacío.
La generación de residuos biológicos sanitarios representa fundamentalmente un problema de
seguridad e higiene en el trabajo, especialmente en el interior de los centros sanitarios, mientras
que el riesgo de infección para la comunidad es poco importante y prácticamente limitado a
ciertas infecciones no endémicas de España. El riesgo mayor proviene de una incineración
inadecuada. Por este motivo, en muchos países, se está imponiendo como medida alternativa a la
incineración, el tratamiento de los residuos mediante la esterilización y, una vez triturados, se
asimilan a los residuos urbanos.
Otro método de eliminación es el tratamiento por microondas, aunque este es más complejo que
el anterior.