CONSIDERACIONES FILOSÓFICAS SOBRE LA INCLUSIÓN EDUCATIVA
ENSAYO
En este ensayo podemos empezar con esta premisa: “En el Perú la educación
inclusiva se percibe como una modalidad equitativa, situación que obliga
garantizar al Estado la universalidad y para evitar la exclusión de este derecho que
es de todos sus ciudadanos” EduSol vol.21 no.77 Guantánamo oct.-dic. 2021 Epub
18-Oct- 2021. ARTÍCULO ORIGINAL. La realidad de la educación inclusiva en el
Perú y los retos desde la virtualidad.
Es sabido que, la educación en el Perú “es gratuita” en todas sus modalidades, no
obstante, es una realidad es que en cuanto a la educación inclusiva respecta, nos falta
mucho por avanzar, tanto a los profesionales de la educación como la aceptación de las
familias de tener un miembro de las mismas con necesidades inclusivas o habilidades
diferentes. Existe el apoyo y asesoramiento a las necesidades educativas especiales
como los de SANNE, pero no son suficientes para ayudar y capacitar a los docentes que
trabajan con niños inclusivos. En mi primer año de desempeño como profesional en
educación en una escuela particular llegó a mitad del año escolar llegó una niña con
diagnóstico de Defecto cardiaco congénito, lo cual no le permite oxigenar su cerebro de
manera normal además retrasando su crecimiento físico. Al inicio tuve temor de poder
ayudarle, pero poco a poco fui buscando información sobre su diagnóstico y solicitaba
ayuda a mi hija, que en ese entonces estaba a finales de su carrera de piscología. Inclusivo.
El ponerme al corriente de su diagnóstico fue la puerta que me permitió ayudarla para
que logre sus aprendizajes, teniendo en cuenta su potencial y fortaleciendo sus falencias.
La llegada de esta niña a mi vida me hizo darme cuenta que aquella frase de Marcelino
Champagnat ere lo realmente nos ayudó a ambas, dicha frase es: “Para educar hay que
amar”. A partir de allí, ahondó mi deseo por nutrir mi conocimiento sobre aquellos
trastornos y condiciones llamada “habilidades diferentes”, de las cuales ahora padecen
algunas y algunos estudiantes que tenemos en nuestras aulas de las escuelas peruanas.
En esta acepción, cuando examinamos las nociones de los profesores y su relación
con los alumnos en situación de inclusión (SI), pensamos en las implicaciones
sociohistóricas que permean la formación universitaria de estos sujetos como
individuos y educadores. Esto se debe a que, como afirma Adorno, los docentes no
dejan de ser agentes del proceso civilizador y, por tanto, sus prácticas pueden
manifestar dominación social si buscan una nivelación en el espíritu y en el cuerpo.
La dominación social ejercida sobre nosotros también impregna los procesos
educativos.
En nuestra formación docente, desde que estudiamos, se nos dan algunas estrategias para
poder trabajar con estudiantes inclusivos, es decir nos brindan la base teórica, pero en la
práctica la realidad es otra porque realmente nos damos cuenta que nos falta mucho por
aprender lograr integrar a esta calidad de estudiantes y más aún rescatar o
identificar sus habilidades con las que cuentan. Por ello no creo que solo baste conocer
los procesos educativos para poder integrarlos a la sociedad sino fortalecer nuestro
conocimiento en el tipo de dificultad, trastorno o condición con la que cuentan cada
estudiante.
Por otro lado, tenemos que buscar estrategias en las que los y las estudiantes “normales”
acepten y respeten a sus compañero y compañeras con habilidades diferentes. Son muy
pocos los y las estudiantes que les incluyen en sus juegos o en otras actividades en de que
integración, algunas veces o casi siempre los hacen de lado, porque piensan que ellas y
ellos no pueden hacer la actividad o en el juego les van hacer perder, y eso en una
ocasiones me ha pasado en una institución educativa estatal que no quisieron incluir al
niño, trate de explicarles que en el juego es para divertirse y pasarla bien; pero como era
una competencia ellos querían ganar, pero al final comprendieron que su compañero es
parte del aula y que estaban siendo egoístas a al no querer integrar a su compañero.
En ese sentido, analizamos si los alumnos considerados en situación de inclusión son
incluidos, marginados o segregados en las escuelas regulares, si sus diferencias están
implícitas en tales acciones y cómo estas circunstancias pueden verificarse en las
concepciones fragmentarias de los educadores. Si, según Adorno, “las opiniones y
comportamientos de los sujetos son también siempre algo objetivo”, los educadores
(como individuos socialmente formados) y la escuela (como institución social) no
pueden pensarse ni analizarse sin considerar la existencia de un todo social al que
todos, sujetos e instituciones, están sometidos.
Es decir que muchas veces los niños inclusivos son excluidos, marginados o rechazados
por los otros estudiantes, en la actualidad dándose casos de Bull ying que no les permite
desarrollarse como persona, eso llevando a los docentes a complicar más la situación al
no estar altamente capacitados para tratar estos casos, es por ello que los docentes
debemos tener constante capacitación en psicología del niño que nos permita tratar y dar
solución a estos casos tanto para los niños inclusivos como para los que no lo son porque
así nos permite integrarlos a la sociedad actual y desarrollar y potenciar todas las
habilidades de nuestros estudiantes.
También creo que el estado de implementar con más especialistas en las escuelas para
ayudar a estos niños y no solo a estos niños sino también al docente a incluir y como
potenciar las habilidades de estos niños inclusivos, como no decirlo también ayudar a los
padres de estos niños para ayudarlos de casa que es allí donde pasan más tiempo y así les
permita integrarse a esta sociedad y potenciar esas habilidades que posee cada niño.
Según el director, los profesores no tienen ninguna formación o cualificación que les
permita actuar para incluir a los alumnos inclusivos. Es cierto que algunos cambios
estructurales y pedagógicos están fuera del alcance de los profesores, coordinadores
y directores. Pero otros, como la acogida y la socialización, no exigen una formación
específica, ya que no vivimos en una sociedad que considera la discapacidad como
una falta de cualificación, o la apariencia como criterio para aprender y con vivir
con los compañeros de forma digna y sin prejuicios. Según Booth y Ainscow, para
incluir hay que preocuparse por los alumnos en situación de inclusión de forma
integral, considerar sus diferencias como recurso y estrategia para superar las
barreras a la participación y el aprendizaje de todos los alumnos, como se ha
indicado anteriormente. En este sentido, la inclusión implica cambios profundos
respecto a lo que ocurre en las escuelas y en sus aulas. De ahí la importancia de
pensar y considerar las concepciones y prácticas de los educadores formados en una
sociedad.
En esta lectura de las consideraciones filosóficas de la educación inclusiva, es muy cierto
que los directores y docentes muchas veces no contamos las herramientas o estrategias
que nos permita incluir y desarrollar y potenciar las cualidades de estos niños inclusivos,
en mi caso yo me encuentro trabajando en una zona rural de difícil acceso como es la
meseta andina, donde los servicios básicos son escasos y más aún el acceso a la salud y
de contar con un profesional de psicología cerca que nos permita ayudar y diagnosticar
estos tipos de casos de niños con habilidades especiales, en mi caso tengo un niño que
tiene dificultad para hablar, es tímido, no es sociable con los demás niños, no puede pedir
o hacer sus necesidades biológicas en el lugar correcto, en mis pocos conocimientos este
niño sería un niño inclusivo, pero acá en la zona más cercana que queda a 2 horas
caminando y 40 minutos en carro o moto, no cuenta con un profesional que me permita
ayudar a este niño, yo he indagado con sus padres de porque el niño tiene esas
dificultades, me cuentan que el niño es prematuro y tuvo muchas complicaciones en su
crecimiento y desarrollo, pero allí voy tratando de ayudarlo a pesar de todas las
dificultades que tengo en esta zona para lograr integrar al niño y desarrollar sus
capacidades y habilidades.
En la escuela es el único caso; pero también en nuestra vida diaria conozco casos de
niños con habilidades especiales en que algunos padres, si pueden ayudar a sus niños
llevándolo a un especialista que lo ayude y le permita a estos niños incluirse en esta
sociedad que muchas veces rechaza a estos tipos de niños; en la que no aprendemos de
cómo ayudarlos y tratarlos muchas veces siendo intolerantes con estos niños o también
porque no decirlo con personas adultas con estas habilidades especiales.
Así, la defensa de la educación inclusiva es fundamental para una sociedad justa
para todos. Para ello, es necesaria la batalla política para hacer valer los derechos
humanos y, especialmente, los plasmados en las políticas públicas existentes, como
el artículo 2º de la Ley 13.005/2014 36 que, entre sus lineamientos, establece: “II. La
universalización del acceso a la educación básica pública; III. La superación de las
desigualdades educativas, con énfasis en la promoción de la ciudadanía y la
erradicación de todas las formas de discriminación” y, propone, en el único párrafo
del artículo 4º que: “Los poderes públicos procurarán ampliar el alcance de las
encuestas con fines estadísticos para incluir información detallada sobre el perfil de
la población de 4 (cuatro) a 17 (diecisiete) años con discapacidad”
En el Perú al igual que en Brasil según esta lectura; las personas con discapacidad
también están protegidos con la Ley 29973 Ley General de la Persona con Discapacidad,
en esta Ley tiene la finalidad de garantizar la protección, igualdad de los derechos de la
persona con discapacidad, promoviendo su desarrollo e inclusión en la sociedad de
manera integral; sin ningún tipo de discriminación en ningún espacio público o
instituciones públicas y mucho menos en las escuelas garantizando su desarrollo integral.
Es por ello que los docentes tenemos una ardua labor con los niños inclusivos de aplicar
estrategias que nos permitan trabajar y potenciar sus habilidades que les permitan
desarrollarse en esta sociedad actual; que es muy excluyente con este tipo de niños o
personas con habilidades especiales.
Es por ello que esta lectura también nos ayuda de filosófica de ver como docentes de que
no hay un estándar especifico de estrategias o metodologías especiales para cada caso de
niños inclusivos, pero las tenemos como base ayudarnos a implementar y adecuarlas a
cada caso de estos niños.
Así, para que la escuela sea inclusiva necesita cambiar su estructura y organización;
al mismo tiempo, es necesario transformar las prácticas de los profesores. Aun en
las escuelas consideradas referentes en inclusión —por el número de alumnos en
situación de inclusión y de profesores en el aula especializada— al observar los
cambios podemos entender que, de hecho, la inclusión, desde el punto de vista
pedagógico y arquitectónico, es precaria.
Estoy de acuerdo con esta parte de la lectura que para una escuela sea inclusiva tiene
que cambiar su estructura y organización y también los docentes cambiar, transformar e
innovar en nuestra práctica pedagógica, los docentes somos muy creativos en buscar
estrategias que nos permite potenciar las habilidades de nuestros estudiantes.
Es por ello que cada docente debemos estar en constante capacitación para adquirir
nuevos conocimientos no tanto para ayudar a estudiantes inclusivos, sino también con
los y las demás estudiantes para que sean ellos los constructores de sus propios
aprendizajes y nosotras la docente un ente guía que ayudemos a potenciar
favorablemente esas habilidades diferentes que poseen para que se integren la sociedad
como personas capaces de enfrentar desafíos y lograr sus propias metas.