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Exploraciones Inglesas y Francesas

exploraciones maritimas
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Exploraciones Inglesas

Las exploraciones inglesas, que comenzaron a finales del siglo XV y se


intensificaron durante los siglos XVI y XVII, desempeñaron un papel fundamental en
la expansión del Imperio Británico y en la configuración del mundo moderno.
Inicialmente motivadas por el deseo de encontrar nuevas rutas comerciales,
particularmente hacia Asia, y de expandir el comercio de bienes valiosos como las
especias, estas expediciones llevaron a Inglaterra a explorar y colonizar vastas
áreas del mundo.

Uno de los primeros exploradores ingleses destacados fue John Cabot, quien en
1497, bajo el patrocinio del rey Enrique VII, navegó hacia América del Norte y
reivindicó tierras en nombre de Inglaterra, sentando las bases para futuras
reclamaciones territoriales. Posteriormente, en el siglo XVI, exploradores como Sir
Francis Drake y Sir Walter Raleigh realizaron expediciones que no solo abrieron
nuevas rutas comerciales, sino que también desafiaron la hegemonía marítima de
España y Portugal. Drake, por ejemplo, fue el primer inglés en circunnavegar el
globo, lo que fortaleció la posición de Inglaterra como potencia naval.
Las influencias de estas exploraciones fueron profundas y duraderas. A nivel
económico, impulsaron el comercio internacional y llevaron a la introducción de
nuevos productos en Europa, como el tabaco y las patatas, que transformaron las
dietas y las economías. Además, las colonias establecidas en América del Norte y
el Caribe se convirtieron en fuentes cruciales de riqueza para Inglaterra, facilitando
la acumulación de capital que financiaría la Revolución Industrial.
Culturalmente, las exploraciones inglesas también tuvieron un impacto significativo.
Contribuyeron al intercambio de ideas, lenguas y costumbres, lo que a su vez influyó
en la literatura, el arte y la ciencia de la época. La expansión del idioma inglés y las
instituciones británicas en las colonias también dejó una marca indeleble en las
sociedades colonizadas, muchas de las cuales todavía muestran influencias
británicas en su sistema legal, educativo y político.
En resumen, las exploraciones inglesas no solo expandieron el conocimiento
geográfico del mundo, sino que también sentaron las bases para el crecimiento del
Imperio Británico y su influencia global, dejando un legado duradero en la historia
mundial.
Exploraciones Francesas
Las exploraciones francesas, que comenzaron a principios del siglo XVI y
continuaron durante varios siglos, fueron impulsadas por una combinación de
intereses económicos, políticos y religiosos. Francia, al igual que otras potencias
europeas de la época, buscaba expandir su influencia, adquirir nuevas tierras y
riquezas, y competir con España y Portugal en la carrera por el dominio global.
Aunque las exploraciones francesas no alcanzaron la misma magnitud que las de
sus rivales, jugaron un papel crucial en la expansión de la influencia francesa en el
Nuevo Mundo, África y Asia.

Primeras exploraciones y objetivos


Las exploraciones francesas comenzaron en el contexto de la era de los grandes
descubrimientos, cuando Francia buscaba nuevas rutas comerciales hacia Asia y
oportunidades para expandir su comercio de bienes valiosos como las especias y el
oro. Bajo el reinado de Francisco I, los franceses comenzaron a patrocinar
expediciones hacia América del Norte, con la esperanza de encontrar un pasaje
hacia el oeste que les permitiera acceder a Asia.
Uno de los exploradores más destacados fue Giovanni da Verrazzano, un navegante
italiano al servicio de Francia, quien en 1524 exploró la costa este de América del
Norte, desde lo que hoy es Carolina del Sur hasta Terranova. Su expedición fue
crucial en la reclamación francesa de territorios en América del Norte y en el
establecimiento de mapas más precisos de la región. Verrazzano fue el primer
europeo en documentar la entrada a la Bahía de Nueva York, un área que más tarde
sería de gran importancia para los colonos europeos.

Jacques Cartier y la exploración del río San Lorenzo


Otro explorador clave fue Jacques Cartier, quien en 1534 realizó su primer viaje al
Golfo de San Lorenzo. Durante tres expediciones entre 1534 y 1542, Cartier exploró
profundamente el río San Lorenzo, estableciendo contacto con las tribus indígenas
y reclamando tierras para Francia. Su exploración del interior canadiense fue
fundamental para el futuro establecimiento de la colonia de Nueva Francia.

Cartier fue el primero en cartografiar partes del río San Lorenzo, abriendo la puerta
para la futura colonización francesa en Canadá. Aunque sus intentos de establecer
asentamientos permanentes no tuvieron éxito durante su vida, su trabajo preparó el
terreno para futuros colonos. En 1608, Samuel de Champlain, conocido como el
"Padre de Nueva Francia", fundó la ciudad de Quebec, que se convertiría en el
corazón de la presencia francesa en América del Norte.

Expansión en América del Norte

Durante los siglos XVII y XVIII, los franceses continuaron expandiendo su presencia
en América del Norte. Exploradores como Samuel de Champlain, Robert Cavelier
de La Salle y Pierre Le Moyne d'Iberville jugaron papeles importantes en la
exploración y colonización de vastas áreas que hoy forman parte de Canadá,
Estados Unidos y el Caribe.
La Salle es particularmente conocido por su expedición a lo largo del río Misisipi,
reclamando todo el valle del Misisipi para Francia y nombrándolo "Luisiana" en
honor al rey Luis XIV. Esta área se convirtió en una parte crucial del imperio colonial
francés, proporcionando acceso a rutas comerciales clave y recursos naturales.

Exploraciones en África y Asia


Fuera de América del Norte, los franceses también participaron en exploraciones y
colonizaciones en otras partes del mundo. Durante el siglo XVII, Francia estableció
una presencia en el Caribe, África Occidental y el Océano Índico. Las exploraciones
francesas en estas regiones a menudo estaban motivadas por el comercio de
esclavos, especias y otros bienes valiosos.

Influencia y legado
El legado de las exploraciones francesas es visible en la geografía, cultura e historia
de muchos países en América del Norte, África y Asia. En Canadá, por ejemplo, la
influencia francesa es evidente en la lengua, cultura y leyes, especialmente en la
provincia de Quebec. En Luisiana, Estados Unidos, el legado de la colonización
francesa se refleja en la cultura criolla, la gastronomía y la arquitectura.

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