Unidad Iv
Unidad Iv
La educación superior no sólo se dedica a formar profesionales, sino que también tiene una función
orientada hacia la investigación y ésta a su vez debe estar vinculada con la sociedad, ya que muchos de
los conocimientos obtenidos de las investigaciones deben beneficiar a la sociedad. Ya que lo ideal es que
todo egresado de una universidad debe estar consciente que es un ser social, por lo tanto, debe servirle
no sólo a él mismo, sino a la sociedad a la cual se encuentra integrado.
Lo mínimo que puede durar una carrera universitaria son entre tres y cinco años, pudiéndose extender
unos años más. En la actualidad la formación académica universitaria se ha ido diversificando, es decir, se
han creado programas de enseñanza no presencial o intercambios de estudiantes entre las universidades.
Lo importante de cursar una carrera universitaria, no es sólo la vocación que se tenga ni las ganas de ser
un profesional, sino que se mejoran las expectativas de crecimiento tanto a nivel personal, como
profesional y salarial. Muchos de los que egresan de las universidades suelen devengar sueldos superiores
en comparación a aquellos que sólo culminan la educación media.
La razón de ser de una Institución Educativa es de formar personas con principios y valores tan bien
cimentados, que a partir de ellos se pueda asegurar una contribución superior en la construcción de una
sociedad, que supere sus expectativas de desarrollo mediante la combinación del ser, el estar, el saber y
el tener.
Es tarea del colegio antes del ingreso del estudiante al pregrado es desarrollar en los educandos todas
aquellas habilidades básicas que necesitarán a lo largo de toda su vida académica o social. Es decir,
aprender a leer, a escribir, a contar, pero también a compartir, respetar y vivir en sociedad. La institución
educativa es un conjunto de personas y bienes, promovida por las autoridades públicas o por particulares,
cuya finalidad será prestar un año de educación preescolar y nueve grados de educación básica como
mínimo, y la media.
4.1. Visión prospectiva de la universidad en el siglo XXI
El propósito de la
visión educativa es
guiar, controlar y
alentar a la institución
educativa en su
conjunto para
alcanzar un estado
deseable. Debe ser
factible, compartida y
responder a los
requerimientos
sociales. Es la
idealización del
futuro, es cómo sería
la institución educativa si funcionara de manera exitosa. En sentido amplio la educación es en gran medida
lo mismo que la socialización, es decir, la interiorización de las conductas, actitudes y valores necesarios
para participar en la vida social. La educación como un proceso social. La misión (la razón de ser de la
educación) y la visión (nuestro futuro deseable), marcan tanto la identidad como el rumbo de la
Institución. De lo anterior, se colige que una Institución sin un propósito fundamental, sin un motivo por
el cual existir, está condenada a ser una Institución vacía y sin rumbo.
Según Kant, "la finalidad de la educación consiste en desarrollar en cada individuo toda la perfección que
cabe dentro de sus posibilidades". ¿Y qué es lo que hay que entender por "perfección"? Se trata, como se
ha dicho muchas veces, del desarrollo armónico de todas las facultades humanas.
Estos objetivos se traducen en el PEI (Plan Estratégico Institucional). Éste contiene la síntesis de la Fase
Estratégica, la Misión, los objetivos estratégicos institucionales, indicadores, metas anuales, las acciones
estratégicas y la ruta estratégica. El PEI se elabora anualmente para un periodo de 3 años. A nivel
institucional, las entidades del sector público elaboran un Plan Estratégico Institucional y un Plan
Operativo Institucional (POI), los cuales orientan su accionar para el logro de los objetivos establecidos en
la política institucional en el marco de las políticas y planes nacionales y territoriales.
La docencia,
La investigación
La extensión universitaria
Las Instituciones de Educación Superior (IES) se abocan a la preparación de los estudiantes para una
carrera específica, de tal modo que éstos confían en que al finalizar sus estudios conseguirán un lugar
definido en el mercado de trabajo.
4.2. Las funciones básicas de la educación superior (docencia, investigación e interacción social).
Las tres funciones básicas de una institución de educación superior son: Educación, investigación y
extensión o interacción social.
La función de educación es por la cual la mayoría conoce una institución de educación superior. En ésta
la institución imparte formación de distintas formas y valida los conocimientos, habilidades y
competencias de una persona en un ámbito particular del conocimiento. Se menciona el concepto
formación, y no otro, por su connotación.
Formar es dar forma. En este sentido no es simplemente enseñar unos conocimientos a las personas, sino
que se les da forma de una manera integral. Por ello, este tipo particular de educación no sólo va dirigido
a la adquisición de conocimientos, que es muy importante, sino al desarrollo de un profesional en todo el
sentido de la palabra, comenzando con su formación como persona.
La función de la educación de una institución de educación superior puede tomar muchas formas. El
pregrado, el diplomado, las especializaciones, maestrías y doctorados. Pero esa formación que se imparte
no es simplemente repetir lo que los libros de texto dicen. Cada institución de educación superior imparte
una formación que es distinta, que depende de la investigación que se haga en ella.
La función de investigación es la que da la base de las otras dos funciones. ¿En qué se va a formar, si no
se han investigado cosas nuevas? ¿En qué se va ayudar a la comunidad, si no se ha investigado nuevas
formas de intervenir o nuevas formas de resolver problemas? La investigación es la que hace que la
institución sea diferente, es su verdadero factor diferenciador. Sin esta función simplemente la institución
se convierte es una repetidora de cosas viejas y en muchos casos, caducas.
Hay muchas formas de investigación y muchas formas de clasificarla. Hay tres formas radicales:
Investigación básica,
Investigación formativa.
Investigación aplicada.
No quiere decir que no se haga investigación básica en ingeniería, sólo que es más común la aplicada por
ser la esencia misma de la ingeniería. Cuando se hace investigación básica se está haciendo ciencia,
cuando se hace aplicada se hace ingeniería y cuando se hace formativa se está haciendo educación.
La tercera función, extensión o interacción social, es tomar todos esos conocimientos generados por la
investigación y también todas esas personas formadas por la función de educación y resolver problemas
del mundo real: de las empresas, del gobierno, de la comunidad en general, y por qué no, de la universidad
misma.
Lo que se hace en la extensión debe a su vez alimentar a la función de investigación. ¿Pero cómo, si la
investigación resuelve problemas generales y la extensión específicos? En la pregunta está la respuesta.
Una serie de problemas específicos sirven para generalizar y de esta forma definir problemas generales
que se resuelven mediante la investigación.
Las tres funciones forman una triada indivisible, en la cual cada parte alimenta a las otras y así misma,
haciendo crecer a cada una y a todo el conjunto, pero no sólo porque cada parte crezca, sino porque el
todo es mayor que la suma de las partes. Por todo esto, si alguna de ellas cojea todo el sistema se viene
abajo. En conclusión: La función de la educación superior busca apropiar el conocimiento, la función de
investigación generar el conocimiento y la función de extensión aplicar el conocimiento.
En síntesis, el contenido axial y estructural de las funciones es el siguiente:
LA DOCENCIA es la función por la que se trasmite en el proceso académico los conocimientos, se dirige la
aplicación de éstos a la realidad espacio/temporal y se desarrolla la actitud heurística. Se cumple a través
de la Facultad y sus distintas expresiones (Carrera, Cátedra).
LA ADMINISTRACIÓN es una función que se sustenta, entre otras, en forma de actividades específicas que
sirven de apoyo a todo el proceso institucional. Su órgano se manifiesta en todas las unidades docentes,
docente/administrativas y administrativas
La educación superior es aquella que contempla la última fase del proceso de aprendizaje académico, es
decir, aquella que viene luego de la etapa secundaria. Es impartida en las universidades, institutos
superiores o academia de formación técnica. La enseñanza que ofrece la educación superior es a nivel
profesional.
las Instituciones de Educación Superior tienen grandes retos como son la generación de conocimientos,
formación de profesionales integrales, competentes y con valores, oferta de un posgrado más
diversificado y vinculado a la investigación, fortalecimiento del proceso de internacionalización. La
estrategia de integración es utilizada por las empresas que quieren llegar a tener un mayor control y para
aumentar su poder de negociación frente a los proveedores, distribuidores y competidores.
El siglo XXI ha presentado diversos retos y desafíos a la educación, los principales son el de cambiar el
proceso de enseñanza-aprendizaje apropiándose de tecnologías, procesos de innovación y metodologías
disruptivas para impulsar el aprendizaje de los estudiantes.
La educación permanente reconoce como organismo educativo a toda institución social o grupo de
convivencia humana, en el mismo nivel de importancia. Universalidad del espacio educativo. La educación
permanente reconoce que en cualquier lugar puede darse la situación o encuentro del aprendizaje.
En el aprendizaje permanente el conocimiento no se limita a los años de educación formal, sino que por
el contrario este paradigma plantea que el aprendizaje debe darse durante toda la vida. Y, además, de
que el conocimiento siempre suma y no resta. La educación permanente, según se dice en Aprender a Ser
puede concebirse “como un continuo existencial cuya duración se confunde con la vida misma”. Esta
concepción expresa el carácter continuo que debe tener el proceso educativo, el cual debe desarrollarse
unido al de la vida misma y al trabajo.
En el caso de la UNESCO, dos son los postulados que condicionan su concepción de la educación
permanente: la democratización de la educación (educación para todos) y la educación a lo largo de toda
la vida; en la Unión Europea aparecen otros dos elementos fundamentales: la empleabilidad y la
ciudadanía activa.
El aprendizaje permanente es una necesidad. Tenemos que mejorar nuestras aptitudes y competencias a
lo largo de la vida para realizarnos en lo personal, participar en la sociedad y tener éxito en el mundo
laboral. Por eso, los conocimientos, capacidades y aptitudes de todas las personas deben evolucionar. La
Educación es un derecho humano universal y un bien común que habilita a las personas para alcanzar
otros derechos, como la salud, el trabajo decente y la igualdad de género. (ONU). Rechaza la idea de que
el aprendizaje formal es sólo para los jóvenes y la reemplaza por el convencimiento de que la educación
es un proceso que dura toda la vida. La relación principal que hay entre el ciclo vital y el aprendizaje
permanente es que los seres humanos nos mantenemos aprendiendo durante toda nuestra vida”; sin
embargo, la forma en Cómo aprendemos y la facilidad de interiorizarte y su aprendizaje va cambiando a
lo largo de nuestra vida y en cada una de sus etapas.
El rápido cambio tecnológico exige un nivel más fuerte, especializado y eficiente de investigación en las
universidades. La aplicación de la tecnología desarrollada en los laboratorios de instituciones de
educación superior demanda mayores esfuerzos para transferirla y comercializarla eficazmente. La
globalización de la economía crea la necesidad de un mejor conocimiento de la cultura, del mercado y del
lenguaje de las naciones competidoras, lo que significa un nuevo papel para las carreras de artes y
humanidades, para los estudios internacionales y para lenguas. Mayor competición significa que las firmas
deben tener mayor acceso a las técnicas modernas de conocimiento y de gerencia y que los individuos
necesitan adquirir la capacidad de aprender rápidamente nuevas experticias y de adaptarse a cambios de
carrera.
En los países del primer mundo la educación superior se expande y diversifica. No está hoy sujeta a un
formato u objetivo educativo único. Al absorber nuevos públicos, ella pasa a cumplir nuevas funciones y
a diferenciarse internamente, sea esta diferenciación intencional o no. Crece, además, el contingente de
adultos interesados en ampliar su formación básica general o en calificarse para un mercado profesional
más exigente. Se amplían las formas de educación continua, que posibilitan que la población adulta
retorne una o más veces al sistema de enseñanza a lo largo de su vida. Se expande, de forma aún más
avasalladora, el peso de la actividad de investigación y de producción científica en el interior de las
grandes universidades, con repercusiones importantes sobre las demás funciones de esas instituciones.
Uno de los principales rasgos de una economía más intensiva en conocimientos es el rápido crecimiento
de la "terciarización", en la cual la nueva tecnología juega un papel importante. El proceso de
terciarización en los países más avanzados se ha visto reforzado por el movimiento hacia productos e
industrias basados en conocimiento. Aunque es difícil definir a los servicios y la sustitución de la distinción
tradicional trabajo manual/de cuello blanco por la de bienes/servicios resulta confusa si no se tiene en
cuenta que las dos no son simétricas (es decir, trabajo de cuello blanco y servicios no son idénticos), lo
más importante es reconocer que una gran proporción del sector servicios es una parte necesaria e
integrada de las actividades de producción de bienes. En alguna medida el crecimiento del sector servicios
refleja sólo la mayor complejidad interna del sector productor de bienes, que requiere un mayor nivel de
apoyo infraestructural que en el pasado (Leiss, 1985).
Por otro lado, es preciso despejar ideas preconcebidas respecto a que los empleos del mañana serán sólo
los servicios calificados, sobreentendiéndose una alta densidad de materia gris, de ingenieros, técnicos,
analistas-programadores, etc. Los empleos del futuro no requerirán necesariamente más calificaciones
(Massicotte, 1991). Desde 1973 Estados Unidos ha creado seis veces más puestos de trabajo que Europa,
pero las tres cuartas partes de esos puestos no requirieron altas calificaciones (camareros, cuidadores-
asistentes, personal de seguridad, etc.).
Las actividades relacionadas con la tecnología adquieren cada vez más un carácter internacional, al tiempo
que la tecnología asume un rol central en la estrategia de las firmas. La tecnología se globaliza a través
del comercio específicamente internacional, de las inversiones extranjeras, de las fusiones y
adquisiciones, de la subcontratación, del licenciamiento, de las joint-ventures, de la cooperación de I+D y
de acuerdos inter-firmas. La nueva economía transnacional ya está en acción y vivimos los comienzos de
un sistema mundial gerenciado "privadamente", en el cual las firmas son los agentes principales de lo que
algunos han dado en llamar el "tecno-globalismo" (Gibbons, 1990). El tecno-nacionalismo es la principal
restricción y el principal rival al movimiento global, siendo más notable en los países más avanzados
tecnológicamente. Se manifiesta de múltiples y sutiles formas: evitando que firmas extranjeras en los
países huéspedes participen en programas de I+D promovidos por el gobierno, usando estándares
técnicos para favorecer a los suplidores locales, fijando a través de acuerdos gubernamentales bilaterales
cuotas de precios para importaciones o exportaciones. Muchas veces la política gubernamental de esos
países refleja presiones de firmas que no son multinacionales sino que retienen una identidad nacional y
una cultura corporativa, y subordinan sus operaciones extranjeras a matrices nacionales para obtener
protección y ayuda.
El sector servicios
Es difícil generalizar sobre la evolución del sector servicios a través de América Latina, ya que cada país
tiene su estructura y su patrón de cambio únicos. Hay considerables diferencias entre los países
latinoamericanos en la capacidad del sector de absorber puestos adicionales creados por pérdidas de
empleos en la agricultura y en la manufactura y por aumentos seculares en la fuerza de trabajo. Así, por
ejemplo, en 1980 Brasil, Costa Rica, Cuba y Perú se encontraban muy cerca del promedio para América
Latina de la población económicamente activa ocupada en el sector servicios (46%); en cambio, Argentina,
Chile, Panamá, Uruguay y Venezuela daban ocupación a más de un 55% de su población económicamente
activa en las labores de servicios. Por el contrario, Bolivia, El Salvador, Guatemala, Haití y Honduras
empleaban a menos de un 30 % de la población en estas tareas. Se han venido haciendo estudios sobre
la situación de algunos sectores de servicios en la región, especialmente en los sectores bancario, de
ingeniería de consulta y construcción, de transporte marítimo, de seguros e informática, con el propósito
de mejorar el conocimiento que se tiene sobre su papel en el desarrollo. Sin embargo, las limitaciones de
información en este campo son todavía muy grandes.
Ingresos
En general, el efecto de la educación en los ingresos es muy importante. Hay consenso en que las
credenciales tienen un impacto más fuerte en las carreras subsecuentes en la región que en los países
industrializados. Se observa una tendencia secular a la creciente influencia de la educación superior sobre
la distribución ocupacional y el status social, aunque el proceso no es continuo ni idéntico para todos los
países ni para todos los sectores de la educación superior.
La influencia cada vez mayor del conocimiento sistemático y la organización cognitiva para ocupaciones
de nivel medio y alto más una erosión de mecanismos particularistas de distribución de status, han
contribuido a este desarrollo de largo plazo. Sin embargo, cuando los salarios del sector académico y
científico experimentan una fuerte caída, como fue el caso de la Argentina en el lapso 1984/1989
(Bramuglia, 1989), surge como interrogante si esa caída real de las remuneraciones refleja un "desacople"
de los vínculos entre educación superior y empleo, con la consiguiente desvalorización de la actividad
como tal. De hecho, durante varias décadas la formación de profesionales no fue históricamente el cuello
de botella fundamental en el sistema argentino, salvo en especialidades muy puntuales. El problema
principal ha radicado en la capacidad del SCT de retener a sus investigadores frente a las demandas del
exterior o del sector productivo, sea por el nivel de remuneraciones como por los reiterados cambios
políticos.
A pesar de dificultades de absorción en el mercado de empleo industrial por las vicisitudes de la industria
en varios países de la región, las ingenierías y las carreras tecnológicas han crecido significativamente y
hoy comprenden entre el 15% y el 30% de la matrícula total. Sin embargo, resulta difícil hacer una
inferencia sobre la combinación "ideal" del número de científicos e ingenieros que debería tener un país.
Esto es así por la propia heterogeneidad que se observa en la relación científicos-ingenieros en los países
desarrollados y por las amplias diferencias que se detectan dentro de América Latina en la participación
en la matrícula de las ingenierías y de las ciencias. Pareciera que la estructura académica y los sistemas y
metodologías de enseñanza, que en última instancia determinan la "calidad" de los egresados
universitarios, juegan un papel decisivo en la definición de la relación ciencia-ingeniería resultante en cada
país. Apenas un sector industrial adquiere cierto dinamismo, se observan limitaciones en materia de
recursos humanos. Una estimación reciente, vislumbra que los cien mil ingenieros disponibles en 1987
debieran multiplicarse por 20 en 25 años para satisfacer los requerimientos del desarrollo económico.
Esto supondría una tasa de crecimiento anual sostenida del 13% de egresados -que es similar a la tasa del
lapso 1970-1975- pero más alta que las más recientes. En tal caso se argumenta que este requisito pudiera
satisfacerse inclusive con la matrícula actual y sus tendencias, si la eficiencia terminal fuese incrementada
razonablemente (Reséndiz y Elizondo, 1987).
En tiempos recientes las respuestas a los costos crecientes de la actividad científica revelan que esos
esfuerzos quizás son más que lo que sus economías pueden permitirse. Los países industrializados
pudieron soportar el encarecimiento e inclusive expandieron la escala de sus actividades científicas, pero
la mayoría de los países latinoamericanos no han podido enfrentarlos y, por tanto, no están en
condiciones de hacer crecer sus actividades tan rápido como lo hacen los países más ricos. La brecha
científica creciente entre los países más industrializados y los países de América Latina puede contribuir
seriamente a aumentar la brecha económica, y esto, a su vez, aumentará la brecha científica. América
Latina corre el serio riesgo de alejarse aún más de los centros de decisión mundiales. A pesar de la
situación apuntada, se multiplican los llamados en favor de la movilización científica y técnica y de la
innovación.
Como consecuencia de estos procesos se plantean una cantidad de interrogantes para la investigación:
¿Cómo cambian las oportunidades de empleo de los graduados en términos de las variables clásicas de
empleo o desempleo, los sectores ocupacionales, el ingreso y los puestos de trabajo, las condiciones de
empleo, etc.? Problemas como los de la adecuación de la educación a las condiciones del mercado de
trabajo pueden estudiarse preguntándose en qué medida se dan los puestos a personas que han adquirido
las competencias adecuadas o, complementariamente, en qué medida se aprovecha en el empleo el
conocimiento adquirido por el graduado a través de su formación de tercer nivel. ¿Existe actualmente una
mayor demanda de un nivel cognitivo más elevado en las ocupaciones o simplemente hay una sustitución
de los no graduados por los graduados? ¿Cómo han cambiado en el tiempo los tipos de adiestramiento
demandados en el mercado de empleo? Se observa una tendencia reciente a considerar más
sistemáticamente las perspectivas de trabajo de los estudiantes, pero falta mucha investigación en los
temas relacionados con los mercados cambiantes de empleo, con la educación superior y con la movilidad
social, con las funciones sociales del diploma universitario, con el desempleo de los graduados, con las
diferentes oportunidades de empleo por área de estudio y por institución.
Las instituciones educativas
Los patrones institucionales de los sistemas de educación superior no han sido tomados suficientemente
en cuenta. Durante las décadas de 1970 y 1980 el crecimiento estudiantil impulsó la diversificación
institucional, y ocurrieron cambios bastante dramáticos en la provisión de educación y adiestramiento en
los niveles post-secundario y universitario. Hubo una proliferación institucional extraordinaria, sirviendo
a diferentes clientelas y ya no sólo a la elite social y política. Aunque las universidades grandes se hicieron
más grandes, la mayor parte del crecimiento se canalizó eventualmente en diferentes instituciones.
Crucialmente, las universidades nacionales perdieron su papel, a veces sostenido por un siglo y medio,
fuera como monopolios o por lo menos como centros indiscutidos y líderes de los sistemas de educación
superior.
La diversidad institucional es muy grande en la región. Algunos centros albergan sólo ciertas disciplinas,
humanísticas o científicas, mientras otros están dedicados al estudio de muy diversas disciplinas. Hay
instituciones ricas y otras pobres. Hay instituciones consolidadas e instituciones incipientes, etc. Esta
variedad se vincula a la existencia de una demanda igualmente variada.
3. El mundo político, incluyendo los partidos y las asociaciones políticas de todo tipo, constituye otro
ámbito que da expresión a nuevas demandas de educación superior. Los responsables de las decisiones
en las legislaturas y en el poder ejecutivo deben tener una educación sólida para tomar decisiones
apropiadas, factualmente basadas (por ejemplo, para el trabajo en comisiones parlamentarias). Una
función fundamental de las universidades, ligada a lo político en el sentido más amplio del término, es
actuar como foco de racionalidad, proporcionando un contrapeso frente a la tendencia por parte de los
centros de toma de decisiones en los países subdesarrollados a inclinarse hacia las instituciones políticas,
económicas y culturales de los países desarrollados, que son más poderosas y están más eficientemente
estructuradas, o a organizaciones empresariales que operan en la práctica sobre una base aún más amplia,
virtualmente mundial.
4. La ciencia misma, en varios países de la región, pudiera ser considerada como un ámbito separado del
mercado de trabajo. El crecimiento de la investigación en las universidades está llevando a una
redefinición de la institución universitaria y a la diversificación de los perfiles institucionales ligados a la
educación superior. Además de las universidades, el trabajo en este sector se realiza también en institutos
de investigación, al igual que en laboratorios públicos y reparticiones ministeriales. Un número todavía
pequeño pero creciente de institutos de investigación en la industria son, asimismo, responsables de una
parte de la actividad del sector.
Formación general y/o especializada. Sentido y alcance del crecimiento de los programas de postgrado
y de postítulo
Además de estos replanteos conceptuales, es preciso revisar la naturaleza misma de la práctica docente
universitaria en América Latina. El lastre de la mala docencia incide inclusive en la investigación, a la que
se ha intentado aislar y proteger en los Institutos y programas de postgrado. Muchos docentes practican
aisladamente una enseñanza repetitiva y verbalista, con versiones del conocimiento de segunda y tercera
mano. Estos rasgos se derivan de tradiciones y de estructuras anquilosadas, de normas y expectativas no
explícitas, que forman el núcleo duro del "sentido común" de la práctica educativa en instituciones de
educación superior, siguiendo la inercia de un poderoso conservadurismo universitario.
Las universidades necesitan reorganizar los currículos, dando énfasis a la educación general en el pregrado
y a una expansión de la oferta de educación profesional ulterior. Estos cambios requerirán una relación
más estrecha con el mundo de la producción y de los servicios, una revisión de los currículo y un
establecimiento y expansión de los programas de educación científica especializada o diferenciada. Como
el mundo profesional necesitará cada vez más individuos familiarizados con los procedimientos
científicos, aunque no necesariamente estén envueltos en investigación científica o técnica, otras
instituciones de educación superior y post-secundaria se establecerán más firmemente junto a las
universidades. En las universidades la investigación deberá realizarse cada vez más en forma
interdisciplinaria, con el resultado de que la distinción entre investigación pura y aplicada se volverá más
difícil de discernir. Eventualmente la industria cooperará más con las universidades en áreas como
investigación, educación continua y transferencia de tecnología.
La formación de investigadores pasaría a ser uno de los objetivos y formas del postgrado. De este modo,
se propondría una revisión de la relación entre postgrados stricto sensu y lato sensu, buscando ampliar
este último. Además de atender las demandas profesionales, el postgrado lato sensu también serviría
para diversificar la atención a las demandas propiamente académicas. No se seguiría esperando, por
consiguiente, que los docentes fueran formados como investigadores, sino que poseyeran una mínima
formación actualizada en su disciplina (Durham, 1991).
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