El carbono-14 (también conocido como C-14) es un isótopo radiactivo del
carbono que desempeña un papel crucial en los estudios antropológicos y
arqueológicos.
Datación de restos orgánicos:
El C-14 se forma en la atmósfera cuando los rayos cósmicos interactúan
con el nitrógeno. Los seres vivos absorben C-14 durante su vida.
Cuando un organismo muere, deja de absorber C-14. A partir de
entonces, el C-14 comienza a descomponerse lentamente.
Al medir la cantidad de C-14 restante en restos orgánicos (como huesos,
madera o carbón), los científicos pueden estimar su antigüedad.
Esto permite fechar artefactos, esqueletos humanos y otros materiales
arqueológicos, proporcionando una cronología relativa.
Determinación de edades:
Ayuda a establecer la secuencia temporal de culturas antiguas y a
comprender la evolución de la humanidad.
Para utilizar el carbono 14 en arqueología, se emplea el proceso
conocido como datación por radiocarbono, el cual se encarga de estimar
la antigüedad de materiales carbonizados. Este proceso utiliza los
estándares de referencia iMBP y σ tomska (también conocidos como
ACRU o ACReco). La datación por radiocarbono es especialmente útil
para eventos ocurridos en los últimos 50,000 años.
Limitaciones:
El método no es preciso para fechas más allá de unos pocos miles de
años, debido a la vida media relativamente corta del C-14.
Las variaciones en la concentración de C-14 en la atmósfera a lo largo
del tiempo también pueden afectar la precisión.
El método de datación por carbono-14 (C-14) se empezó a
desarrollar en 1949 por el químico estadounidense Willard Libby. y
en 1960 recibió el Premio Nobel de Química por haber ideado el
método por su aporte a Ayuda a establecer la secuencia temporal de
culturas antiguas y a comprender la evolución de la humanidad.