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Preguntas Transito

Preguntas derecho del tránsito FCJS-UNL

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PREGUNTAS TRANSITO

1. Seguro obligatorio. Póliza obligatoria art. 68 LNT

Seguro obligatorio: Además del seguro voluntario, encontramos el seguro obligatorio automotor que se encuentra en la ley 24449 de tránsito en su
art. 68.

Este sistema de seguro consagra la denominada “obligación legal autónoma”, es decir la posibilidad de que frente a determinados gastos
sanatoriales, funerarios, farmacéuticos, que sean inmediatos; el damnificado puede dirigir su reclamo contra cualquiera de las aseguradoras
involucradas en el accidente y éstas deberán en el plazo de 3 días corridos, abonar las sumas máximas en el sistema legal.

El seguro es obligatorio, pues el art. 68 dice que todo automotor, acoplado, semiacoplado o motocicleta “tiene que estar cubierto por un seguro”.
Este seguro debe otorgar cobertura de acuerdo a lo que establezca la Superintendencia de Seguros de la Nación en cuanto a condiciones, límites y
cláusulas especiales. Los daños que cubre son aquellos causados a terceros, transportados o no. La duración del seguro será anual, sin perjuicio de
un plazo convencional mayor establecido por las partes.

La empresa está obligada a otorgar el “comprobante de seguro obligatorio”, el cual el titular del vehículo deberá portar siempre al circular con él
(sino será pasible de una sanción por contravención).

El seguro obligatorio cumple una FUNCION SOCIAL, debido a que el legislador procuró que las personas de escasos recursos tengan el debido
acceso a estos gastos que son urgentes. La víctima puede reclamar de cualquier asegurado interviniente y la aseguradora deberá cumplir la
obligación legal autónoma, lo que no quiere decir que no pueda recobrar después la suma abonada si corresponde a otra la obligación de
indemnizar al tercero damnificado.

2. ¿Quiénes se benefician con la franquicia?

LA FRANQUICIA EN EL SEGURO. DISCUCIÓN EN TORNO A SU OPONIBILIDAD AL TERCERO DAMNIFICADO.

Constituye una fracción del riesgo que no es cubierto por la aseguradora . Actualmente se encuentra en debate jurisdiccional propiamente dicho, la
cuestión de la oponibilidad de este fraccionamiento a la víctima del accidente de tránsito, ya que atendiendo a la función social que cumple el
seguro de responsabilidad civil, y más aún el seguro obligatorio automotor, se ha pretendido que no sea oponible la cláusula de fraccionamiento a
la víctima. Lo cierto es que la CSJN ha marcado la tendencia de la oponobilidad de la franquicia en el seguro obligatorio automotor, o del transporte
automotor, según los casos, al tercero damnificado, sentando una sólida jurisprudencia en éste sentido. Lo escandaloso es que los tribunales
inferiores del interior del país y también en la Capital Federal (fallo Obarrio) se apartan de éste criterio y establecen la inoponibilidad de la
franquicia, con lo que se crea un panorama borroso de la cuestión, lo que conlleva a cierta inseguridad jurídica.

La modalidad de seguro con franquicia se basa en tres características fundamentales:

[Link] tomador del seguro paga siempre su parte correspondiente.

[Link] franquicia se aplica a cada uno de los siniestros que se produzcan . (Tres reparaciones de tres golpecitos diferentes suponen tres pagos de
franquicia)

3. La compañía de seguros realiza una rebaja sobre el precio de la póliza correspondiente.

LOS FONDOS DE GARANTÍA

El sistema del seguro debe ser un sistema de aseguramiento posible y efectivo, que prevenga, a su vez, las posibles fallas de su propio
funcionamiento, para poner en resguardo todos los intereses y afrontar una posible crisis del sistema. El sistema debe tender a que no queden
daños sin ser resarcidos. La regulación actual argentina deja algunos baches en este sentido. Por ejemplo el caso de que la aseguradora que cuando
llegue el momento de pagar de la indemnización, se halle en liquidación insolvente y además el causante también resulte insolvente, este daño
derivado del tránsito quedará sin ser resarcido, lo cual pone en evidencia la parte débil del sistema. La posible solución a este problema sería la
implementación de Fondos de Garantía, que con un fundamento social, estarían destinados a resarcir los daños sufridos, cuando la aseguradora no
pueda o no deba afrontarlos.
3. Citación en garantía (aseguradora) art. 118 ---- VER!!!!!!!!!!!

Citación en garantía:

Art. 118 L.S: “privilegio del damnificado. El crédito del damnificado tiene privilegio sobre la suma asegurada y sus accesorios, con
preferencia sobre el asegurado y cualquier acreedor de éste, aún en caso de quiebra o concurso civil.
Citación del asegurador. El damnificado puede citar en garantía al asegurador hasta que se reciba la causa a prueba. En tal caso debe
interponer la demanda ante el juez del lugar del hecho o del domicilio del asegurador.
Cosa juzgada. La sentencia que se dicte hará cosa juzgada respecto del asegurador y será ejecutable contra él en la medida del seguro. En
este juicio o en la ejecución de sentencia el asegurador no podrá oponer las defensas nacidas después del siniestro.

También el asegurado podrá citar en garantía al asegurador en el mismo plazo y con idénticos efectos”
La citación es una institución de carácter procesal, que genera lo que se conoce como obligaciones concurrentes: del asegurado y del
asegurador frente a la víctima.
En este sentido es importante tener presente la legislación española: en este ordenamiento la acción directa tiene un doble fundamento:
por un lado el carácter preventivo del seguro de proteger al asegurado, y por otro lado una creciente tendencia social de protección de
las víctimas, pues con la acción directa se hacen inoponibles a los damnificados las defensas que el asegurador tenga contra el asegurado.
El privilegio del damnificado:
Halperin señala que como consecuencia de este derecho del damnificado:
1. El asegurado no puede afectar ese derecho por un acto u omisión suyos. Desde el mismo momento que se produjo el hecho
generador de daño, éste derecho entra al patrimonio la víctima.
2. El producto del seguro está excluído de la garantía que los demás acreedores tienen en el patrimonio del asegurado. La
situación no cambia por quiebra o concurso de éste. De ahí que la víctima no deba contribuír a los gastos de la quiebra o el concuso, pues
no hay derecho alguno del asegurado, sino que el derecho es propio de la víctima.

Desarrollo de la citación en garantía:

Tanto el damnificado como el asegurado, pueden citar en garantía al asegurador hasta la apertura de la causa a prueba . Si no lo citan no
significa que invalidan el contrato de seguro, simplemente no hacen uso de esa facultad.
La aseguradora, ante la citación, puede:
1. Comparecer y asumir la dirección del proceso: aquí actuara con la misma extensión de la parte, la sentencia producirá efectos
sobre ella y le será ejecutable en la medida del seguro. Podrá interponer, en principio, los recursos previstos en la ley procesal, y no podrá
hacer valer las defensas nacidas después del siniestro (por ej. falta de pago de la prima del asegurado, posterior al hecho).
2. Comparecer y declinar la garantía: Si declina la gtía, por darse algunos de los supuestos de delimitación subjetiva u objetiva
(exclusión, suspensión, inexistencia del seguro), se le correrá traslado al asegurado y se resolverá sobre la misma haciendo lugar o
rechazándola. Si se rechaza la declinación deberá permanecer en el proceso y asumir la dirección.
3. No comparecer y permanecer rebelde: aquí el proceso seguirá adelante y la sentencia producirá efectos contra ella y le será
ejecutable en la medida del seguro.

Discusión en base al art. 118 L.S: respecto a si consagra una acción directa o no directa. También divide a la doctrina el tema de si el
litisconsorcio conformado por el asegurador y asegurado es obligatorio o facultativo. Para Piedecasas la ley vigente consagra una figura
atípica que reúne elementos de una y otra caracterización de litisconsorcio. Tanto en esta cuestión como en la anterior no se ha llegado a
un acuerdo ni en doctrina ni jurisprudencia. Para Piedecasas la solución estaría en esclarecer la fórmula del art. 118.

Acerca de las defensas que podrá oponer la aseguradora al tercero tampoco hay acuerdo. Soler Aleu enumera como oponibles:
 Ausencia de seguro
 Insuficiencia del seguro
 Exclusión de riesgos
 Suspensión de cobertura
 Recisión del contrato
 Nulidad por causas anteriores al siniestro.

Así dejaría como inoponibles: la omisión de denuncia del siniestro, la mora en la denuncia del siniestro y la mora en la denuncia del proceso, por
ejemplo

.
4. Explique el precedente Ledesma de la CSJN y su incidencia en la responsabilidad del transporte público de pasajeros.
5. Explique el precedente Bianchi de la CSJN y las consecuencias que el mismo proyecta en la responsabilidad de los concesionarios viales.
1) Principio del derecho de tránsito:

Los principios constitucionales más importantes en esta materia son: la libertad de circulación y de tránsito que se encuentran garantizados en
los artículos 9; 10; 11; 12; 14; 20; 28; y 41 de nuestra constitución nacional. También los Pactos Internacionales han contemplado estos
principios. Por su parte la Constitución de la Provincia de Santa Fe remite a la propia C.N.

C.P.S.F. art. 10 ultima parte: “los habitantes de la provincia pueden permanecer y circular libremente en su territorio”

Es necesario recalcar que la libertad de locomoción, como en todos los derechos, no es absoluta en su ejercicio. Pues, si bien está
suficientemente garantizada en la C.N., también ésta admite restricciones a aquellos derechos bajo condición de que estén previstas en la ley
y sean necesarias para proteger la seguridad nacional, el orden público, la salud o la moral pública o los derechos y libertades de terceros.
Osea que se reconocen tanto los derechos como sus limitaciones, pero éstas deben pasar por un “test” de razonabilidad, además de ser
establecidas respetando el principio de legalidad.

Principios generales en materia de tránsito.

La ley establece una serie de principios básicos que orientan la conducta a seguir en materia de tránsito. Ellos son:

1. Principio de circulación con cuidado y prevención (art. 39)

2. Principio del dominio efectivo del vehículo (arts. 39 y 50)

3. Principio de circular por la derecha (art. 39 inc. B)

4. Principio de advertencia necesaria de maniobras a realizar (art. 39 inc. B)

5. Principio del respeto a las indicaciones de la autoridad (art. 36)

6. Principio del respeto de la señalización existente (art. 39 inc. B)

7. Principio de circular a una velocidad precaucional (art. 50)

5) Faltas graves:

REGIMEN DE SANCIONES

ARTICULO 77. — CLASIFICACION. Constituyen faltas graves las siguientes:

1) Las que resulten atentatorias a la seguridad del tránsito;

2) Las que Obstruyan la circulación.

3) Dificulten o impidan el estacionamiento y/o la detención de los vehículos del servicio público de pasajeros y de emergencia en los lugares
reservados.

4) Ocupen espacios reservados por razones de visibilidad y/o seguridad.

5) Las que afecten por contaminación al medio ambiente;

6) La conducción de vehículos sin estar debidamente habilitados para hacerlo;

7) La falta de documentación exigible;

8) La circulación con vehículos que no tengan colocadas sus chapas patentes reglamentarias, o sin el seguro obligatorio vigente;

9) negarse a suministrar documentación o información quienes estén obligados a hacerlo;

10) No cumplir con lo exigido en caso de accidente;

11) La conducción en estado de intoxicación alcohólica, estupefacientes u otra sustancia que disminuya las condiciones psicofísicas normales.
12) La violación de los límites de velocidad máxima y mínima establecidos en esta ley, con un margen de tolerancia de hasta un DIEZ POR
CIENTO .

13) La conducción de vehículos sin respetar la señalización de los semáforos.

14) La conducción de vehículos utilizando auriculares y/o sistemas de comunicación manual continua y/o pantallas o monitores de video VHF ,
DVD o similares en el habitáculo del conductor.

15) La conducción de motocicletas sin que alguno de sus ocupantes utilice correctamente colocado y sujetado el casco reglamentario.

16) La conducción de vehículos sin que alguno de sus ocupantes utilice el correspondiente correaje de seguridad.

17) La conducción de vehículos transportando menores de DIEZ (10) años en una ubicación distinta a la parte trasera.

18) La conducción de vehículos a contramano.

Faltas graves Art. 9º ter: OREDENANZA N 10.017.

• Conducir en estado de ebriedad o bajo el efecto de estupefacientes.

• Conducir estando inhabilitado para hacerlo.

• Conducir con licencia vencida.

• No respetar las señales de los semáforos.

 Circular, girar, o cruzar a velocidad peligrosa.


 No ceder paso a los vehículos de bomberos, ambulancia, policía, o cualquier otro vehículo que esté prestando servicio de urgencia
(artículo 109º de la Ordenanza Nº 7.882).
 Circular en sentido contrario al establecido en las calles y avenidas de único o doble sentido de circulación (artículo 114º de la
Ordenanza Nº 7882).
 Cruzar vías férreas con barreras bajas o violando las señales sonoras o lumínicas que indiquen la prohibición de paso (artículo 122º
de la Ordenanza .Nº 7.882).
 Circular con niños menores de diez (10) años en el asiento delantero, excepto en los vehículos de cabina única, o con niños al
volante
 Circular en motovehículos con menor en brazos (artículo 131º inciso e) de la Ordenanza Nº 7.882).
 Realizar el servicio público de transporte de pasajeros, taxis, escolar y remises por medio de un vehículo no autorizado ni habilitado
a tal fin (artículos 138º bis, 139º bis, 141º y 144º quater de la Ordenanza Nº 7.882).
 Conducir sin lentes adecuados cuando el uso de los mismos fuere obligatorio para el conductor, conducir sin anteojos de seguridad
cuando los motovehículos no tuvieren parabrisas, circular en motovehículos sin usar casco protector normalizado, tanto el
conductor como el acompañante, circular en automotores sin tener colocados los cinturones de seguridad, tanto el conductor como
los acompañantes (artículo 71º de la Ordenanza Nº 7.882).

6) Edades:

ARTICULO 11. — EDADES MINIMAS PARA CONDUCIR. Para conducir vehículos en la vía pública se deben tener cumplidas las siguientes
edades, según el caso:

a) Veintiún años(21) para las clases de licencias C, D y E.

b) Diecisiete años (17) para las restantes clases;

c) Dieciséis años (16) para ciclomotores, en tanto no lleven pasajero;

Las autoridades jurisdiccionales pueden establecer en razón de fundadas características locales, excepciones a las edades mínimas para
conducir, las que sólo serán válidas con relación al tipo de vehículo y a las zonas o vías que determinen en el ámbito de su jurisdicción.

ARTICULO 17. — MENORES. Los menores de edad para solicitar licencia conforme al artículo 11, deben ser autorizados por su representante
legal, cuya retractación implica, para la autoridad de expedición de la habilitación, la obligación de anular la licencia y disponer su secuestro si
no hubiere sido devuelta.
ARTICULO 16. — CLASES. Las clases de Licencias para conducir automotores son:

Clase A) Para ciclomotores, motocicletas y triciclos motorizados. Cuando se trate de motocicletas de más de 150 centímetros cúbicos de
cilindrada, se debe haber tenido previamente por dos años habilitación para motos de menor potencia, excepto los mayores de 21 años;

Clase B) Para automóviles y camionetas con acoplado de hasta 750 kilogramos de peso o casa rodante;

Clase C) Para camiones sin acoplado y los comprendidos en la clase B;

Clase D) Para los destinados al servicio del transporte de pasajeros, emergencia, seguridad y los de la clase B o C, según el caso;

Clase E) Para camiones articulados o con acoplado, maquinaria especial no agrícola y los comprendidos en la clase B y C;

Clase F) Para automotores especialmente adaptados para discapacitados;

Clase G) Para tractores agrícolas y maquinaria especial agrícola.

La edad del titular, la diferencia de tamaño del automotor o el aditamento de remolque determinan la subdivisión reglamentaria de las
distintas clases de licencia.

7) Peaje: en términos generales se dice que es la tasa o tarifa que se cobra a un medio de transporte terrestre, fluvial o marítimo, como derecho de
tránsito para utilizar la infraestrucura de la respectiva via de comunicación, por ej, los automóviles para poder circular en autopista.

Existen controversias respecto al art. 14 d ela CN que se refiere a la libertad de tránsito y al art. 42 de la CN que se refiere a los derechos de los
consumidores y usuarios (derecho a la información, a la salud y seguridad, etc). El estado tiene la facultad realizar concesiones.

La legislación aplicable sobre peaje es la L.N.T en su art. 5 inc m) Concesionario vial; el que tiene atribuido por la autoridad estatal la construcción
y/o el mantenimiento y/o explotación, la custodia, la administración y recuperación económica de la vía mediante el régimen de pago de peaje u
otro sistema de prestación.” ; y la ley 17.520 /67 art.1; más ley 23.698/09.

8) Velocidades:

ARTICULO 50. — VELOCIDAD PRECAUTORIA. El conductor debe circular siempre a una velocidad tal que, teniendo en cuenta su salud, el estado del
vehículo y su carga, la visibilidad existente, las condiciones de la vía y el tiempo y densidad del tránsito, tenga siempre el total dominio de su
vehículo y no entorpezca la circulación. De no ser así deberá abandonar la vía o detener la marcha.

ARTICULO 51. — VELOCIDAD MAXIMA. Los límites máximos de velocidad son:

a) En zona urbana:

1. En calles: 40 km/h;

2. En avenidas: 60 km/h;

3. En vías con semaforización coordinada y sólo para motocicletas y automóviles: la velocidad de coordinación de los semáforos;

b) En zona rural:

1. Para motocicletas, automóviles y camionetas: 110 km/h;

2. Para microbús, ómnibus y casas rodantes motorizadas: 90 km/h;

3. Para camiones y automotores con casa rodante acoplada: 80 km/h;

4. Para transportes de sustancias peligrosas: 80 km/h;

c) En semiautopistas: los mismos límites que en zona rural para los distintos tipos de vehículos, salvo el de 120 km/h para motocicletas y
automóviles;

d) En autopistas: los mismos del inciso b), salvo para motocicletas y automóviles que podrán llegar hasta 130 km/h y los del punto 2 que
tendrán el máximo de 100 km/h;
e) Límites máximos especiales:

1. En las encrucijadas urbanas sin semáforo: la velocidad precautoria, nunca superior a 30 km/h;

2. En los pasos a nivel sin barrera ni semáforos: la velocidad precautoria no superior a 20 km/h y después de asegurarse el conductor que no
viene un tren;

3. En proximidad de establecimientos escolares, deportivos y de gran afluencia de personas: velocidad precautoria no mayor a 20 km/h,
durante su funcionamiento;

4. En rutas que atraviesen zonas urbanas, 60 km/h, salvo señalización en contrario.

9) Requisitos para habilitar un taller mecánico:

ARTICULO 34. — REVISION TECNICA OBLIGATORIA

Todos los vehículos automotores, acoplados y semirremolques destinados a circular por la vía pública están sujetos a la revisión técnica
periódica a fin de determinar el estado de funcionamiento de las piezas y sistemas que hacen a su seguridad activa y pasiva y a la emisión de
contaminantes.

Las piezas y sistemas a examinar, la periodicidad de revisión, el procedimiento a emplear, el criterio de evaluación de resultados y el lugar
donde se efectúe, son establecidos por la reglamentación y cumplimentados por la autoridad competente . Esta podrá delegar la verificación a
las concesionarias oficiales de los fabricantes o importadores o a talleres habilitados a estos efectos manteniendo un estricto control.

La misma autoridad cumplimentará también una revisión técnica rápida y aleatoria (a la vera de la vía) sobre emisión de contaminantes y
principales requisitos de seguridad del vehículo, ajustándose a lo dispuesto en el artículo 72, inciso c), punto 1.

ARTICULO 35. — TALLERES DE REPARACION. Los talleres mecánicos privados u oficiales de reparación de vehículos, en aspectos que hacen a
la seguridad y emisión de contaminantes, serán habilitados por la autoridad local, que llevará un registro de ellos y sus características.

Cada taller debe tener: la idoneidad y demás características reglamentarias, un director técnico responsable civil y penalmente de las
reparaciones, un libro rubricado con los datos de los vehículos y arreglos realizados, en el que se dejará constancia de los que sean retirados
sin su terminación.

10) Prioridades:

ARTICULO 41. — PRIORIDADES. Todo conductor debe ceder siempre el paso en las encrucijadas al que cruza desde su derecha . Esta prioridad
del que viene por la derecha es absoluta, y sólo se pierde ante:

a) La señalización específica en contrario;

b) Los vehículos ferroviarios;

c) Los vehículos del servicio público de urgencia, en cumplimiento de su misión;

d) Los vehículos que circulan por una semiautopista. Antes de ingresar o cruzarla se debe siempre detener la marcha;

e) Los peatones que cruzan lícitamente la calzada por la senda peatonal o en zona peligrosa señalizada como tal; debiendo el conductor
detener el vehículo si pone en peligro al peatón;

f) Las reglas especiales para rotondas;

g) Cualquier circunstancia cuando:

1. Se desemboque desde una vía de tierra a una pavimentada;

2. Se circule al costado de vías férreas, respecto del que sale del paso a nivel;

3. Se haya detenido la marcha o se vaya a girar para ingresar a otra vía;

4. Se conduzcan animales o vehículos de tracción a sangre.


Si se dan juntas varias excepciones, la prioridad es según el orden de este artículo. Para cualquier otra maniobra, goza de prioridad quien
conserva su derecha. En las cuestas estrechas debe retroceder el que desciende, salvo que éste lleve acoplado y el que asciende no.

12) Responsabilidad del transportista:

- RESPONSABILIDAD ESPECIAL:

a) Transporte de cosas (art. 172): es una responsabilidad contractual impuesta legalmente. Tiene un factor de atribución objetivo, fundada en
el riesgo impericial.

- responde siempre por los daños, salvo vicio propio, fuerza mayor o caso fortuito o por culpa del cargador/destinatario. (Hay un deber de
seguridad por parte de la empresa).

-responde aun en caso fortuito, fuerza mayor o vicio propio, cuando hubiere actuado negligentemente.

-No responde en ningún caso si hubiere derecho de insistencia por parte del cargador.

-indemniza solo el valor del daño sufrido, no el lucro cesante y en caso de bultos cerrados, se aplica una tabla de mermas. (No hay
indemnización integral, sino limitada al valor de la cosa).

- no se indemniza mayores valores salvo que hubieren sido denunciados.

b) Transporte de personas (art. 184 y ley de FFCC): la responsabilidad es objetiva por la obligación de seguridad que tiene la empresa. Dicha
empresa tiene un lucro, un beneficio y sabe que hay un riesgo, por eso debe responder objetivamente.

-siempre indemniza por muerte o lesión salvo fuerza mayor, culpa de la victima (que esta actúe negligentemente y ese hecho sea el único q
provoco la muerte/lesión) o tercero por el que la empresa no sea civilmente responsable.

-la eximente debe referirse a la ruptura del nexo causal.

-indemniza integralmente, ósea el daño emergente y el lucro cesante. El daño moral se presume y la reparación debe ser justa y suficiente.

13) Pautas para un uso especial de la vía pública:

ARTICULO 60. — USO ESPECIAL DE LA VIA. El uso de la vía pública para fines extraños al tránsito, tales como: manifestaciones, mitines,
exhibiciones, competencias de velocidad pedestres, ciclísticas, ecuestres, automovilísticas, deben ser previamente autorizados por la
autoridad correspondiente, solamente si:

a) El tránsito normal puede mantenerse con similar fluidez por vías alternativas de reemplazo;

b) Los organizadores acrediten que se adoptarán en el lugar las necesarias medidas de seguridad para personas o cosas;

c) Se responsabilizan los organizadores por sí o contratando un seguro por los eventuales daños a terceros o a la estructura vial, que pudieran
surgir de la realización de un acto que implique riesgos.

14) Características del trasporte escolar:

ARTICULO 55. — TRANSPORTE DE ESCOLARES. En el transporte de escolares o menores de 14 años, debe extremarse la prudencia en la
circulación y cuando su cantidad lo requiera serán acompañados por una persona mayor para su control. No llevarán más pasajeros que plazas
y los mismos serán tomados y dejados en el lugar más cercano posible al de sus domicilios y destinos.

Los vehículos tendrán en las condiciones que fije el reglamento sólo asientos fijos, elementos de seguridad y estructurales necesarios,
distintivos y una adecuada salubridad e higiene.

Tendrán cinturón de seguridad combinados e inerciales, de uso obligatorio en todos los asientos del vehículo. (Párrafo sustituido por art. 1° de
la Ley N° 25.857 B.O. 8/1/2004).

Los transportistas escolares, tendrán que adecuar sus vehículos en consecuencia con las disposiciones de la presente ley en un plazo no mayor
de un (1) año, contado a partir de la entrada en vigencia de la presente ley. (Párrafo incorporado por art. 2° de la Ley N° 25.857 B.O.
8/1/2004).
15) Concepto de interjuridicionalidad:

Unicidad y coordinación federal del sistema nacional.

El sistema legal pretende conformar un ámbito uniforme de regulación de tránsito en la República Argentina, con una actuación coordinada de
todas las jurisdicciones.

Si bien consagra como autoridades de aplicación y comprobación de normas contenidas en la ley a los organismos nacionales, también
incorpora a los organismos provinciales y municipales, siempre y cuando exista adhesión de estas jurisdicciones al sistema legal.

Leyes especiales o accesorias de las provincias.

La propia ley nacional autoriza a las autoridades provinciales a disponer, por vía de excepción, exigencias distintas a las de esta ley y su
reglamentación, pero ello debe estar fundado en especificas circunstancias locales.

También las provincias pueden dictar normas exclusivas siempre y cuando sean accesorias a las de esta ley.

Las provincias podrán dictar normas especiales, pero en ningún caso podrán contener vías de excepción que impliquen un régimen de
sanciones más benigno que el dispuesto en la 24.449. Cualquier disposición enmarcada en las potestades jurisdiccionales de las provincias no
debe alterar el espíritu de esta ley, preservando su unicidad y garantizando la seguridad jurídica del ciudadano.

Es importante rescatar tres cuestiones que el legislador ha resaltado:

• La unicidad del sistema.

• La seguridad jurídica del ciudadano.

• La claridad normativa.

Por último, hay que recordar que para la validez de este sistema legal en las provincias, se deben dar dos premisas:

• La necesaria adhesión para que se aplique la ley.

• La existencia de convenios entre las provincias para que se aplique la interjurisdiccionalidad.

ARTICULO 71. — INTERJURISDICCIONALIDAD. Todo imputado, que se domicilie a más de sesenta kilómetros del asiento del juez competente
que corresponda a la jurisdicción del lugar de comisión de la infracción, tendrá derecho a ejercer su defensa por escrito mediante el uso de un
correo postal de fehaciente constatación.

Cuando el imputado se domicilie a una distancia menor, está obligado a comparecer o ser traído por la fuerza pública ante el juez mencionado
en primer lugar.

Asimismo cuando el presunto infractor acredite necesidad de ausentarse, se aplazará el juzgamiento hasta su regreso. Este plazo no podrá ser
mayor de SESENTA (60) días, salvo serias razones que justifiquen una postergación mayor.

Para el caso de las infracciones realizadas en la jurisdicción nacional, será optativo para el infractor prorrogar el juzgamiento al juez
competente en razón de su domicilio, siempre y cuando el mismo pertenezca a una jurisdicción adherida al sistema. El domicilio será el que
conste en la Licencia Nacional de Conducir o el último que figure en el documento nacional de identidad si el cambio de este último fuere
posterior al que obra en la Licencia de Conducir y anterior a la fecha de la infracción . Cuando el conductor no hubiese sido identificado en el
momento de la infracción el domicilio que se tendrá en cuenta será el del infractor presunto de acuerdo a la información suministrada por el
Registro de la Propiedad Automotor.

Cuando el juzgamiento requiera el conocimiento del lugar donde se cometió la infracción el juez actuante podrá solicitar los informes
pertinentes al juez o a las autoridades de constatación locales.

La reglamentación establecerá los supuestos y las condiciones para ejercer esta opción.

El Estado nacional propiciará un sistema de colaboración interprovincial para las notificaciones, juzgamiento y toda otra medida que permita
homogeneizar los procedimientos previstos a los fines del efectivo cumplimiento de lo establecido en la presente ley y su reglamentación.
16) Régimen legal de sanciones:

ARTICULO 75. — RESPONSABILIDAD. Son responsables para esta ley:

a) Las personas que incurran en las conductas antijurídicas previstas, aun sin intencionalidad;

b) Los mayores de 14 años. Los comprendidos entre 14 y 18 años, no pueden ser sancionados con arresto. Sus representantes legales serán
solidariamente responsables por las multas que se les apliquen;

c) Cuando no se identifica al conductor infractor, recaerá una presunción de comisión de la infracción en el propietario del vehículo, a no ser
que compruebe que lo había enajenado o no estaba bajo su tenencia o custodia, denunciando al comprador, tenedor o custodio.

ARTICULO 76. — ENTES. También son punibles las personas jurídicas por sus propias faltas, pero no por las de sus dependientes respecto de
las reglas de circulación. No obstante deben individualizar a éstos a pedido de la autoridad.

ARTICULO 77. — CLASIFICACION. Constituyen faltas graves las siguientes:

1) Las que resulten atentatorias a la seguridad del tránsito;

2) Las que Obstruyan la circulación;

3) Dificulten o impidan el estacionamiento y/o la detención de los vehículos del servicio público de pasajeros y de emergencia en los lugares
reservados;

4) Ocupen espacios reservados por razones de visibilidad y/o seguridad.

5) Las que afecten por contaminación al medio ambiente;

6) La conducción de vehículos sin estar debidamente habilitados para hacerlo;

7) La falta de documentación exigible;

8) La circulación con vehículos que no tengan colocadas sus chapas patentes reglamentarias, o sin el seguro obligatorio vigente;

9) negarse a suministrar documentación o información quienes estén obligados a hacerlo;

10) No cumplir con lo exigido en caso de accidente;

11) La conducción en estado de intoxicación alcohólica, estupefacientes u otra sustancia que disminuya las condiciones psicofísicas normales.

12) La violación de los límites de velocidad máxima y mínima establecidos en esta ley, con un margen de tolerancia de hasta un DIEZ POR
CIENTO .

13) La conducción de vehículos sin respetar la señalización de los semáforos.

14) La conducción de vehículos utilizando auriculares y/o sistemas de comunicación manual continua y/o pantallas o monitores de video VHF,
DVD o similares en el habitáculo del conductor.

15) La conducción de motocicletas sin que alguno de sus ocupantes utilice correctamente colocado y sujetado el casco reglamentario.

16) La conducción de vehículos sin que alguno de sus ocupantes utilice el correspondiente correaje de seguridad.

17) La conducción de vehículos transportando menores de DIEZ (10) años en una ubicación distinta a la parte trasera.

18) La conducción de vehículos a contramano.

ARTICULO 78. — EXIMENTES. La autoridad de juzgamiento podrá eximir de sanción, cuando se den las siguientes situaciones:

a) Una necesidad debidamente acreditada;

b) Cuando el presunto infractor no pudo evitar cometer la falta.


ARTICULO 79. — ATENUANTES. La sanción podrá disminuirse en un tercio cuando, atendiendo a la falta de gravedad de la infracción ésta
resulta intrascendente.

ARTICULO 80. — AGRAVANTES. La sanción podrá aumentarse hasta el triple, cuando:

a) La falta cometida haya puesto en inminente peligro la salud de las personas o haya causado daño en las cosas;

b) El infractor ha cometido la falta fingiendo la prestación de un servicio de urgencia , de emergencia u oficial o utilizando una franquicia
indebidamente o que no le correspondía;

c) La haya cometido abusando de reales situaciones de urgencia o emergencia, o del cumplimiento de un servicio público u oficial;

d) Se entorpezca la prestación de un servicio público;

e) El infractor sea funcionario y cometa la falta abusando de tal carácter.

ARTICULO 81. — CONCURSO DE FALTAS. En caso de concurso real o ideal de faltas, las sanciones se acumularán aun cuando sean de distinta
especie.

ARTICULO 82. — REINCIDENCIA. Hay reincidencia cuando el infractor cometa una nueva falta habiendo sido sancionado anteriormente en
cualquier jurisdicción, dentro de un plazo no superior a un año en faltas leves y de dos años en faltas graves.

En estos plazos no se cuentan los lapsos de inhabilitación impuesta en una condena.

La reincidencia se computa separadamente para faltas leves y graves y sólo en éstas se aplica la inhabilitación.

En los casos de reincidencia se observarán las siguientes reglas:

a) La sanción de multa se aumenta:

b) La sanción de inhabilitación debe aplicarse accesoriamente, sólo en caso de faltas graves:

SANCIONES

ARTICULO 83. — CLASES. Las sanciones por infracciones a esta ley son de cumplimiento efectivo, no pueden ser aplicadas con carácter
condicional ni en suspenso y consisten en:

a) Arresto;

b) Inhabilitación para conducir vehículos o determinada categoría de ellos en cuyo caso se debe retener la licencia habilitante;

c) Multa;

d) Concurrencia a cursos especiales de educación y capacitación para el correcto uso de la vía pública . Esta sanción puede ser aplicada como
alternativa de la multa.

En tal caso la aprobación del curso redime de ella, en cambio su incumplimiento triplicará la sanción de multa;

e) Decomiso de los elementos cuya comercialización, uso o transporte en los vehículos esté expresamente prohibido.

La reglamentación establecerá las sanciones para cada infracción, dentro de los límites impuestos por los artículos siguientes.

ARTICULO 84. — MULTAS. El valor de la multa se determina en unidades fijas denominadas UF, cada una de las cuales equivale al menor
precio de venta al público de un litro de nafta especial.

En la sentencia el monto de la multa se determinará en cantidades UF, y se abonará su equivalente en dinero al momento de hacerse efectivo
el pago.

Las multas serán determinadas en la reglamentación desde un mínimo de CINCUENTA (50) UF hasta un máximo de CINCO MIL (5000) UF.

Se considerarán como agravantes los casos en que la responsabilidad recaiga sobre los propietarios.
Para las comprendidas en el inciso 1 del artículo 77, la reglamentación establecerá una escala que se incrementará de manera exponencial, en
función de los mayores excesos en que los infractores incurran, con un monto máximo de VEINTE MIL (20.000) UF.

Accesoriamente, se establecerá un mecanismo de reducción de puntos aplicable a la Licencia Nacional de Conducir conforme a los principios
generales y las pautas de procedimiento que determine la presente ley y su reglamentación.

(Artículo sustituido por art. 34 de la Ley N° 26.363 B.O. 30/4/2008. Vigencia: a partir de su publicación en el Boletín Oficial)

ARTICULO 85. — PAGO DE MULTAS. La sanción de multa puede:

a) Abonarse con una reducción del CINCUENTA POR CIENTO (50%) cuando corresponda a normas de circulación en la vía pública y exista
reconocimiento voluntario de la infracción. En todos los casos tendrá los efectos de una sanción firme;

b) Ser exigida mediante un sistema de cobro por vía ejecutiva cuando no se hubiera abonado en término, para lo cual será título suficiente el
certificado expedido por la autoridad de juzgamiento;

c) Abonarse en cuotas en caso de infractores de escasos recursos, la cantidad de cuotas será determinada por la autoridad de juzgamiento.

La recaudación por el pago de multas se aplicará para costear programas y acciones destinados a cumplir con los fines de esta Ley. Sobre los
montos provenientes de infracciones realizadas en jurisdicción nacional se podrá afectar un porcentaje al Sistema Nacional de Seguridad Vial,
conforme lo determine la reglamentación, o en su caso a la jurisdicción provincial, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, o local que haya
intervenido en el juzgamiento en el supuesto contemplado en el último párrafo del artículo 71. La Agencia Nacional de Seguridad Vial
celebrará los convenios respectivos con las autoridades provinciales.

(Artículo sustituido por art. 35 de la Ley N° 26.363 B.O. 30/4/2008. Vigencia: a partir de su publicación en el Boletín Oficial)

ARTICULO 86. — ARRESTO. El arresto procede sólo en los siguientes casos:

a) Por conducir en estado de intoxicación alcohólica o por estupefacientes;

b) Por conducir un automotor sin habilitación;

c) Por hacerlo estando inhabilitado o con la habilitación suspendida;

d) Por participar u organizar, en la vía pública, competencias no autorizadas de destreza o velocidad con automotores;

e) Por ingresar a una encrucijada con semáforo en luz roja, a partir de la tercera reincidencia;

f) Por cruzar las vías del tren sin tener el paso expedito;

g) Por pretender fugar habiendo participado de un accidente.

ARTICULO 87. — APLICACIONES DEL ARRESTO. La sanción de arresto se ajustará a las siguientes reglas:

a) No debe exceder de treinta días por falta ni de sesenta días en los casos de concurso o reincidencia;

b) Puede ser cumplida en sus respectivos domicilios por:

1. Mayores de sesenta y cinco años.

2. Las personas enfermas o lisiadas, que a criterio del juez corresponda.

3. Las mujeres embarazadas o en período de lactancia.

El quebrantamiento obliga a cumplir el doble del tiempo restante de arresto;

c) Será cumplida en lugares especiales, separado de encausados o condenados penales, y a no más de sesenta kilómetros del domicilio del
infractor;

d) Su cumplimiento podrá ser diferido por el juez cuando el contraventor acredite una necesidad que lo justifique o reemplazado por la
realización de trabajo comunitario en tareas relacionadas con esta ley. Su incumplimiento tornará efectivo el arresto quedando revocada la
opción.
Extinción de acciones y sanciones

Norma supletoria

ARTICULO 88. — CAUSAS. La extinción de acciones y sanciones se opera:

a) Por muerte del imputado o sancionado;

b) Por indulto o conmutación de sanciones;

c) Por prescripción.

ARTICULO 89. — PRESCRIPCION. La prescripción se opera:

a) A los DOS (2) años para la acción por falta leve;

b) A los CINCO (5) años para la acción por falta grave y para sanciones;

En todos los casos, se interrumpe por la comisión de una falta grave o por la secuela del juicio contravencional, ejecutivo o judicial.

(Artículo sustituido por art. 36 de la Ley N° 26.363 B.O. 30/4/2008. Vigencia: a partir de su publicación en el Boletín Oficial)

ARTICULO 90. — LEGISLACION SUPLETORIA. En el presente régimen es de aplicación supletoria, en lo pertinente, la parte general del Código
Penal.

17) Problemática penal del accidente de tránsito, delitos que pueden configurarse y en que supuestos

Régimen penal del tránsito.

Bien jurídico protegido: la vida humana y la integridad de la persona. El derecho penal intensifica la protección de estos bienes.

La ley 25189 sancionada el 28 de octubre de 1999, introduce modificaciones al Código Penal:

• Los tipos culposos: 6 meses a 5 años e inhabilitación por 5 a 10 años. Aumentó el máximo de la escala de 3 a 5 años. (Lo que implica que
el juez puede dictar penas efectivas a más de 3 años de prisión)

• Incrementó las escalas penales.

La problemática de los delitos culposos: las condenas en suspenso. El art. 26 del C.P. contempla la condena de ejecución condicional, la cual
procede cuando:

• Se trata de primera condena a pena de prisión

• Que no sea superior a los 3 años

• Que la sentencia se fundamente, bajo pena de nulidad, en la responsabilidad moral del condenado.

La jurisprudencia anterior a la reforma de la ley 25.189 aplicaba la condena condicional cuando se juzgaba un homicidio culposo por accidente
de tránsito.

La culpa en el Código penal.

El código no ofrece ninguna definición legal de culpa, sólo se limita a contemplar en la parte especial a los tipos culposos:

1) Art. 84: homicidio culposo (agravado: Art. 84 (segundo párr.) el mínimo de la pena se elevará a dos años si fueren mas de una las víctimas
fatales, o si el hecho hubiese sido ocasionado por la conducción imprudente, negligente, inexperta, o antirreglamentaria de un vehículo
automotor”)
2) Art. 94: lesiones culposas.
3) Art. 189: delitos contra la seguridad pública – incendio y otros estragos
4) Art. 106: abandono de personas
5) Art. 108: omisión de auxilio
6) Art. 196: delitos contra la seguridad de los medios de transporte - descarrilamiento u otro accidente.
7) Picadas ilegales: la creación de un delito contra la seguridad del tránsito vehicular.

Mediante la sanción de la ley N° 26362 se ha incorporado al Código Penal de nuestro país, un nuevo delito que sanciona la conducta de practicar
competencias de velocidad o de destreza con un vehículo automotor poniendo en riesgo la vida o la integridad personal de una o más personas,
tipificándose tal ilicitud en el ahora art. 193 bis del C.P., que fuera ubicado dentro del Capítulo II (delitos contra la seguridad de los medios de
transporte) del título VII del texto punitivo como forma indirecta de atentar contra la Seguridad Pública.

8) Art. 203: delitos contra la salud pública.

Modalidades de la culpa. 1. Imprudencia, [Link], [Link] en el arte o profesión, [Link] de los reglamentos o de los deberes.

Violación de un deber de cuidado: se viola el mandato procedente del ordenamiento jurídico, pero sin querer hacerlo por medio de la forma de
ataque prevista en el tipo; ese mandato es el que determina el deber de cuidado, obligando a adoptar conductas cuidadosas o, inversamente,
prohibiendo conductas que pueden ser peligrosas para el bien jurídico.

No se puede elaborar una norma genérica del deber de cuidado, sino que a cada actividad le corresponde un determinado y específico deber de
cuidado.

Principio de confianza: todo interviniente en una actividad social puede confiar en que los otros que intervienen en ella van a actuar de acuerdo
con el deber de cuidado y adoptar su conducta en consecuencia.

Las modificaciones introducidas al Código Penal de la Nación por ley N° 25189 responden al incremento de homicidios y lesiones culposas,
especialmente en accidentes de tránsito.

También quiero comentar sobre los riesgos permitidos y los no permitidos. Ya que uno al vivir en sociedad vive en constantemente riesgo, no se
podría hacer nada ya que cualquier cosa atrae algún riesgo. Por eso para poder convivir en una sociedad civilizada, están los llamados riesgos
permitidos, donde las leyes estableces reglas mínimas que deben respetar todos y que si las personas los exceden responden por sus actos.

18) Sistema de responsabilidad del art 1113 del C.C y sus eximentes, en relación con los accidentes de tránsito:

Presupuestos de la Responsabilidad Civil y Accidentes de Tránsito.

Pizarro: RESPONSABILIDAD CIVIL es la obligación de resarcir todo daño injustamente sufrido o causado a otro como consecuencia de un accidente
de tránsito (en este caso).

Resarcimiento. Presupuestos.

1. Acción

2. Antijuricidad.

3. Factor de atribución.

4. Daño.

5. Relación de causalidad. (adecuada)

Antijuricidad vinculada al tránsito.

• La antijuricidad se utilizó como “defensa” si el daño provenía de un accidente no prohibido (conducta lícita, no hay presupuesto de
responsabilidad).

• Las faltas o contravenciones en la circulación configuran antijuricidad (Mosset Iturraspe), como obrar contra el derecho de circulación o del
tránsito, pero no se confunden con la culpa ni con el daño.

• La contravención se juzga en sí misma y no con relación a la persona que la comete.

• Mosset Iturraspe: independencia de conceptos se es o no autor al margen de la culpa. Puede existir contravención y no ser dañosa.

• Tránsito de la antijuricidad formal a la material y de la subjetiva a la objetiva.


La Culpa.

Según el art. 512 del C.C. consiste en la omisión de aquellas diligencias que exigiere la naturaleza del acto y que corresponden a las circunstancias
de las personas, del tiempo y del lugar.

Prueba de la culpa.

Tradicionalmente se entendió que mientras en la órbita contractual la culpa se presume, en la extracontractual, la víctima debe probarla.

Pese a ello el código civil estable, en la orbita extracontractual, diversas presunciones de culpa: por ej. el art. 1113 al regular la responsabilidad del
dueño o guardián por los daños producidos con las cosas; el art. 1114 y el 1127 del mismo cuerpo legal.

Culpa de la víctima. La participación de la víctima puede ser culposa y haber incidido en la producción del daño. Este constituye una eximente de
responsabilidad tanto objetiva como subjetiva, contractual o extracontractual (art 1111). Para que se de esta eximente debe cumplirse los sigtes.
Recaudos:

• Causalidad: la culpa de la víctima debe hacer sido la causa adecuada y exclusiva del daño.

• No imputabilidad del demandado : la conducta de la víctima no debe estar determinada por el demandado, es decir, no debe haberla
provocado.

• La culpa de la víctima debe ser acreditada en forma certera.

• Algunos autores exigen la imputabilidad de la víctima y la imprevisibilidad e inevitabilidad del hecho de la víctima.

Culpa concurrente. Es cuando el daño no obedece a una sola causa sino que deriva de la concurrencia de la actividad culposa de la víctima y el
autor.

La conducta de ambos debe ser valorada al efecto de establecer la proporción del daño que cada uno tuvo que soportar.

Distintos criterios:

• Daño soportado por la víctima.

• Sistema de la división en porciones viriles: daño repartido en partes iguales.

• División en razón del grado de culpabilidad: distribución en función de la mayor o menor gravedad de las culpas de cada uno de los participantes.

• División en razón de la incidencia causal: distribuir el daño en la medida de que las culpas de los partícipes han influido en su causación.

Colisión de dos automóviles.

• Se pueden dar dos situaciones diferentes.

1. cuando un tercero extraño a la mecánica del hecho resulta damnificado en un accidente en el que han participado dos o mas
automotores; pesa sobre los dueños o guardianes de los vehículos intervinientes una presunción de responsabilidad que sola cae con la
prueba del rompimiento del nexo causal. Todos son solidariamente responsables y sólo se liberan con la prueba del hecho ajeno
(responsabilidad objetiva).

2. caso en que dos vehículos en movimiento se impactan y se causan daños recíprocos o no. El problema es si en estos casos rige el art.
1113 del C.C. o por el contrario, debe estarse al art. 1109. Si se ha probado quien es el culpable del accidente, esa culpa, en relación de
causalidad adecuada con el daño, determinará al responsable y a la extensión en que este debe reparar.

Anteriormente prevalecía en la jurisprudencia nacional la tesis llamada “neutralización de presunciones”, cuyas consecuencias son que quien
reclama estos daños debe probar la culpa del conductor del otro vehículo, pues el hecho de que intervengan dos cosas, desplaza la cuestión al art.
1109. De modo tal que si la causa del accidente no pudo determinarse o existen dudas sobre la culpabilidad del demandado, la acción debe
rechazarse y cada uno de los titulares soporta el perjuicio sufrido.

Luego de 1987 con el caso “Empresa Nacional de Telecomunicaciones c/ Provincia de Bs. As.”, puede decirse que la jurisprudencia mayoritaria
acepta que en estos casos rige la presunción de responsabilidad establecida en el art. 1113 2ª parte 2º párrafo. Así, cada propietario o guardián
debe afrontar los daños que causo al otro salvo que pruebe que el daño proviene de una causa que le es extraña (ej. hecho del damnificado).
DOLO: Prueba del dolo.

Incumbe a la víctima, no se presume. Aliciente: mayor extensión del resarcimiento en un accidente de tránsito arts 901 a 906, 520 y 521.

Factores objetivos de atribución.

Riesgo: es la eventualidad posible de que un daño se produzca. El riesgo por sí no podría justificar una atribución de responsabilidad, pues el riesgo
es una contingencia natural de la vida y la vulnerabilidad una característica del hombre ; en cambio sí es suficiente para el desplazamiento de la
carga económica del daño.

Las dos variantes son:

• El riesgo creado: incluye la repotenciación o aumento de la posibilidad de acaecimiento del daño.

• El riesgo provecho: donde esta el beneficio esta la responsabilidad. Quien obtiene ventajas económicas debe soportar las pérdidas.

La razón por la cual le ley hace responsable a quien ha creado el riesgo es el haber consumido seguridad.

Garantía: Según A. Aletrini la idea de garantía constituye un factor objetivo autónomo. Dentro de este supuesto se menciona en el ámbito
extracontractual a la responsabilidad del principal por el hecho del dependiente. (art. 1113 1° párrafo).

En el ámbito contractual o responsabilidad por consumo, la obligación de seguridad: una de las partes se obliga a devolver al otro contratante, ya
sea en su persona o bienes, sano y salvo a la expiración del contrato. Asumida expresa, tácitamente (principio de buena fe) o por ley (ej.
Transportador art. 184 Cód. de Com., concesionaria de peajes C.S.J.N.).

Equidad: es la justicia aplicada al caso concreto. El C.C. en el art. 907 establece un sistema de imputación equitativa. Esta norma es aplicable en el
ámbito contractual y extracontractual.

Ejercicio abusivo de los derechos: art. 1071 C.C.

La ley 1771 y el art. 1113.

• Responsabilidad del dueño o guardián.

• No introduce una categoría rígida de cosas riesgosas.

• Vicio art. 2164.

• Responsabilidad por las cosas: teoría del riesgo (responsabilidad objetiva).

• Responsabilidad con las cosas: presunción de culpa (responsabilidad subjetiva).

• Actividades riesgosas.

¿Es el automotor una cosa riesgosa para aplicar el art. 1113 2° párrafo 2ª parte?

Mosset Iturraspe: sostiene que el automotor estuvo “obsesivamente” en el pensamiento del reformador de 1968, constituye el ejemplo o
paradigma de las cosas riesgosas.

La calificación es fundamental pues determina el factor de imputación (subjetivo u objetivo) y también las eximentes que se pueden invocar.

M.I. establece que la noción de cosa riesgosa implica una serie de connotaciones, atiende a la “cosa y sus circunstancias”. El automotor sería “cosa
riesgosa” cuando entra en circulación o tránsito, por su indocilidad en el desplazamiento. En cambio el automotor detenido sería una “cosa dócil”.

La aceptación de la atribución a título de riesgo creado y la inclusión del automotor entre la nómina de cosas riesgosas o peligrosas, entraña la
inclusión fundamental en orden a las eximentes de responsabilidad. No se libera quien daña “por la cosa” con la prueba de su no culpa, porque la
culpa deja de ser el factor de imputación del daño causado.

Incidencia en la prueba de la víctima y del agente.

Carlos Ghersi: el accidente pudo producirse por un desperfecto mecánico, en esta caso, no hay dudas que se trata de un daño derivado del vicio de
la cosa y rige contra el dueño o guardián del auto la presunción de responsabilidad prevista en el art. 1113 2° párrafo 2ª parte ( daño producido por
el vicio de la cosa). Pero aun cuando así no fuese, el perjuicio causado por un automotor debe tipificarse como daño derivado del riesgo de la cosa,
pues un vehículo en movimiento, por ese solo hecho, crea “un consumo de seguridad social”. Solo un sector minoritario de la jurisprudencia
entendió que se trata de un daño producido con la cosa y, consecuentemente, que sólo existe una presunción de culpabilidad contra el dueño o
guardián que se invierte con la prueba de la no culpa.

Gabriel Stiglitz: cuando se producen este tipo de daños, el restablecimiento del equilibrio violado necesita que se omita la consideración del
elemento psicológico y particular (la noción de culpa) para pensar simplemente si el interés social exige su reparación.

Legitimación pasiva.

Todo daño producido con la intervención de vehículos puede entrañar diversas responsabilidades: la del conductor, propietario o guardián del
vehículo.

Dueño del automotor: es quien lo tiene inscripto a su nombre en el RNPA (dec/ley 6582/58, modificado por ley 22977/83). Es un registro
constitutivo del dominio y el dueño o propietario es el titular registral.

Sistema de transmisión del dominio: el art. 1° del dec/ley 6582/58 establece que la transmisión del dominio de los automotores deberá
formalizarse por instrumento público o privado teniendo que ser inscripto en el Registro de la propiedad del automotor, para tener efectos entre
partes y frente a terceros.

Esto hace parecer que, la víctima de un accidente de tránsito solo tiene que consultar en el Registro quien es el dueño del automotor, creando una
presunción de responsabilidad del mismo, salvo destrucción del nexo causal.

Sin embargo, la jurisprudencia mayoritaria sostuvo que “no subsiste la responsabilidad de quien figura en el Registro como titular del dominio del
vehículo causante del daño, cuando lo hubiere enajenado y entregado al comprador con anterioridad a la época del siniestro, si esta circunstancia
resulta debidamente comprobada en el proceso” el titular registral que enajenó no es dueño, porque el dominio exige posesión y ésta ha sido
transmitida al adquirente; el 3° adquirente es un 3° por quien el dueño no debe responder.

Estos argumentos influyeron en la modificación del decreto mencionado, por la ley 22.977, estableciéndose en el art. 27: “Hasta tanto se inscriba la
transferencia, el transmitente será civilmente responsable por los daños y perjuicios que se produzcan con el automotor , en su carácter de dueño
de la cosa. No obstante, si con anterioridad al hecho que motive su responsabilidad el transmitente hubiere comunicado al Registro que hizo
tradición del automotor, se resultará que el adquirente o quienes de este último hubiesen recibido el uso, la tenencia o la posesión de aquél,
revisten con relación al transmitente el carácter de terceros por quienes él no debe responder , y que el automotor fue usado en contra de su
voluntad. La comunicación prevista en este art operará la revocación de la autorización para circular con el automotor si el titular la hubiese
otorgado, una vez transcurrido el termino fijado en el art. 15 (10 días contados desde la celebración del acto) sin que la inscripción se hubiere
peticionado, e importará su pedido de secuestro, si en un plazo de 30 días el adquirente no iniciare su tramitación”.

 Guardián: es una figura que generó dos posiciones en las Jornadas Australes:

1. el que tiene poder autónomo o de dirección y control sobre la cosa.

2. el que se sirve o aprovecha económicamente la cosa en su beneficio.

La doctrina francesa distinguió entre la guarda material (tenencia), provecho (beneficio) y jurídica (poder de dirección y contralor).

M.I. establece que la noción de guardián no se agota en uno de los sentidos, sino que es polifacética porque los combina, aunque con primacía de
“quien se sirve de la cosa o la tiene a su cuidado”.

La fórmula dueño o guardián del art. 1113 2° párrafo, compromete solidariamente a uno y otro. La responsabilidad del dueño no cesa por la
transmisión voluntaria de la guarda, sea cual fuere el uso dado por el guardián, ni por el empleo que de la cosa hicieren sus dependientes, aunque
se aparten de la función encomendada, ni tampoco el hecho de delegar gratuita u onerosamente el manejo del automotor a quien no es su
subordinado. La responsabilidad del dueño solo cesará por la demostración de que el automotor fue puesto en circulación contra su voluntad (ej.
Hurto, robo, etc.); también se libera al guardián. Este supuesto contra la voluntad del dueño o guardián tiene que ser imprevisible e inevitable
(verdadero caso fortuito). No se da si el dueño o guardián no han puesto las diligencias necesarias para evitar esto.

 Conductor: es el que maneja o conduce el vehículo al momento del accidente. Su responsabilidad nace de la autoría, no del poder
jurídico (dueño) o del hecho (guardián).

La discusión de la responsabilidad del conductor se funda en una autoría con culpa o por el riesgo de la cosa, tiene incidencia en las eximentes.
M.I.: “esta claro que cuando el conductor no es el dueño ni el guardián, no tiene el beneficio propio del uso, pero también está claro que el riesgo
se crea con el uso y de ello se encarga el conductor”.

Los que fundan la responsabilidad del conductor en la culpa y admiten su liberación con la prueba de la no culpa, argumentan la omisión de toda
referencia al conductor en el art. 1113 C.C.

El daño.

En sentido amplio es toda lesión a un derecho subjetivo, aunque no resulte un detrimento económico.

En sentido estricto es todo menoscabo o desmedro patrimonial que alguien sufre a causa de un hecho ilícito o incumplimiento de una obligación.

Requisitos del daño resarcible:

• Debe ser cierto, real y efectivo, no meramente eventual, debe mediar certidumbre en cuanto a la existencia del mismo.

• Puede ser actual (ya producido al momento en que el juez lo toma en cuenta para fijar el resarcimiento ) o futuro (no habiéndose materializado al
tiempo de la sentencia, ya por entonces resulta objetivamente previsible o puede referirse a las consecuencias dañosas de un evento ya ocurrido
que no han dejado de manifestarse).

• Personal del reclamante.

Resarcimiento.

Los daños pueden ser cuantificados por: la ley (determinación legal) por el juez (judicial) o por las partes (cláusula penal, seña o arras).

La determinación judicial del resarcimiento: obligación impuesta por sentencia en las acciones de daños y perjuicios que impone al responsable
restablecer la situación de la víctima conforme a derecho. La indemnización por daños y perjuicios cumple una función reparatoria.

Formas de la reparación:

• Especie: volver las cosas al estado anterior del daño, obligación de hacer.

• Dineraria: pagar una suma de dinero que represente el valor del daño sufrido por la víctima, obligación de dar.

El art. 1083 C.C. después de la reforma por la ley 17711 establece un sistema dual: el damnificado puede optar por la indemnización pecuniaria, si
nada dice la reparación será en especie, salvo que ésta fuera imposible.

Indemnización en forma de renta: la indemnización pecuniaria es susceptible de ser hecha de dos maneras:

• Suma global a entregar al damnificado.

• Renta mensual, quincenal, semanal, etc.

La indemnización en forma de renta es posible si el damnificado no se opone. El juez puede establecer las garantías necesarias para cubrir el riesgo
de una insolvencia ulterior del responsable. En nuestra ley la indemnización debe fijarse en una suma global.

Extensión del resarcimiento: la regla es que el responsable debe resarcir todo el daño causado. El responsable está obligado a reparar todo el daño
que tenga relación adecuada con el hecho principal.

La causa jurídica delimita el daño resarcible y define la extensión del resarcimiento. Arts 901 y concs.

• Responsabilidad contractual: se responde por las consecuencias inmediatas y necesarias, si el incumplimiento es malicioso también por las
consecuencias mediatas.

 Responsabilidad extracontractual: consecuencias inmediatas, mediatas y casuales, estas últimas, si resultaren según las miras que tuvo el autor al
ejecutar el hecho.

En cuanto al daño moral, la reparación satisfactoria deberá comprender todas las consecuencias dolorosas inmediatas y mediatas del hecho que le
dio causa. Deberá tomarse en cuenta el desequilibrio espiritual padecido.

Criterio para fijar el resarcimiento.


El criterio para fijar el resarcimiento es el objetivo (dolor experimentado por el hombre medio en caso del daño moral; y el valor de la cosa o
servicio destruido o deteriorado para el daño patrimonial).

Daños sufridos por accidentes de tránsito. Cuantificación: si del hecho resultare:

• Muerte: gastos hechos en la asistencia del muerto y su funeral; gastos necesarios para la subsistencia de la viuda y e hijos del muerto. Daño
moral.

• Lesiones: gastos de curación o convalecencia (erogaciones para recuperar el estado anterior del lesionado); ganancias dejadas de percibir (salario
y frustración de todo lucro); incapacidad permanente total (deberá cubrir todos los perjuicios sufridos, ganancias, perspectivas de progreso, cuyo
límite de tiempo será fijado por la duración probable de vida del damnificado), incapacidad permanente parcial (se tiene que establecer el déficit
de capacidad en que quedó afectada la víctima en comparación con la aptitud completa del sujeto para el trabajo, lo que se mide en porcentaje y
a partir de pericias médicas. Sobre esta base el juez fija el monto teniendo en cuanta la actividad que tenía normalmente y sus ingresos), daños
estéticos (desfiguración física producidas por lesiones, sea o no subsanables quirúrgicamente. Requieren cierta entidad).

• Daños sufridos por el automotor, indemnización: gastos de reparación del vehículo, privación del uso del automotor por el tiempo que demora la
reparación del mismo, lucro cesante (cuando el vehículo se emplea para actividad lucrativa), disminución del valor venal de la unidad (pierde
valor de reventa), destrucción total (la indemnización consistirá en una suma de dinero para adquirir otro automóvil de las mismas
características).

La causalidad.

Se refiere a la vinculación que debe existir entre un hecho y el daño, para que el autor de ese comportamiento deba indemnizar el perjuicio. El
hecho debe ser el antecedente, la causa del daño y el detrimento o menoscabo aparece como el efecto o la consecuencia de ese obrar.

Nuestro ordenamiento adopta la teoría de la causalidad adecuada (art. 906 C.C.): no es causa del daño cualquier condición, sino aquella que es, en
general, eficiente para producirlo, según el curso ordinario de las cosas.

Causa concurrente: es frecuente que concurran a la producción de un determinado resultado, no una sino varias series causales, independientes en
su origen pero comunes en su resultado. La nueva serie causal puede provenir de la naturaleza, hechos casuales, o del comportamiento de otra
persona distinta y extraña al agente.

Factores que excluye la relación causal:

1. caso fortuito o fuerza mayor.

2. hecho del Estado o hecho del príncipe.

3. hecho de un tercero extraño, persona distinta y por la cual no debemos responder.

4. hecho de la víctima (art. 1111 C.C.)

19) Supuestos donde resulta posible la responsabilidad extracontractual del estado y los requisitos para que la misma sea procedente. (art 1074.
Bol. 9)

PRINCIPIOS Y CARACTERISTICAS: El Estado debe responder por los actos, hechos u omisiones que cometan sus funcionarios o empleados en el
ejercicio (regular o irregular) de la función pública que provoquen daños a los particulares.

Clasificación de la responsabilidad del Estado:

1. Según el hecho antecedente que provoca el daño: (CONTRACTUAL O EXTRACONTRACTUAL)


2. Según la licitud/ilicitud:

• Responsabilidad por actividad ilícita: (por acción o por omisión)

• Responsabilidad por actividad lícita (por ej. Expropiación).

3. Según la función que provoca el daño: (administrativa, legislativa o judicial)


4. Según el factor de atribución: (subjetiva u objetiva)
Elementos determinantes de la responsabilidad extracontractual del Estado.

Los elementos que determinan la configuración de la responsabilidad del Estado son cuatro:

1. La producción de daño o perjuicio.

2. La posibilidad de imputar jurídicamente ese daño a la persona estatal que lo causó.

3. El nexo causal o relación de causalidad.

4. La existencia de un factor de atribución.

En el derecho público hay que señalar, además, que la responsabilidad del Estado es siempre directa habida cuenta de que el agente público
no es un dependiente, sino un órgano de la persona jurídica Estado. Esto en base a la teoría del órgano imperante actualmente, dejando ya
superada la antigua idea de la doble personalidad del Estado.

Ahora bien, como no basta con el daño para que la persona que lo sufre pueda reclamar una reparación patrimonial sino que es necesario que
el perjuicio se impute a un sujeto o persona determinada, acreditando, además el nexo causal entre la autoria y su producción, casi todos los
sistemas jurídicos descansan sobre un factor de atribución que al principio de la evolución de la teoría de la responsabilidad, apareció
confundido con la imputabilidad fundada en la culpa del agente, o incluso con la antijuricidad. Pero un análisis mas afinado de la cuestión
permite reconocer que si, por una parte, el Estado resulta responsable aunque no se individualice el agente causante del daño (sin perjuicio de
su imputabilidad al Estado) ni se pruebe la culpa del funcionario o empleado y si, además, el Estado también responde por actos jurídicos
legítimos, el factor de atribución es algo distinto de la imputabilidad y de la antijuricidad . En suma, forma parte de un sistema integrado, en el
cual viene a ser algo así como la “pieza maestra” de toda la teoría de la responsabilidad.

FACTORES DE ATRIBUCION DE LA RESPONSABILIDAD DEL ESTADO.

Los factores de atribución pueden ser subjetivos u objetivos. En el derecho civil clásico prevaleció, durante largo tiempo, el sistema atributivo de
responsabilidad basado en la culpa o reproche moral de la conducta del autor del daño. La evolución posterior en algunos sistemas como el francés
y actualmente el argentino, ha producido el achicamiento del margen de aplicación de la responsabilidad por culpa por una responsabilidad
objetiva, basada tanto en la teoría del riesgo como en la concepción de la garantía.

En Argentina (como también sucedió en Francia y España), el derecho público, ante la incompatibilidad del derecho civil, se aparto del criterio de la
culpa como factor de atribución de la responsabilidad frente a situaciones en las que el Estado era evidentemente responsable, pero resultaba
prácticamente imposible o, al menos, muy difícil, individualizar al autor del daño y, en caso de que éste se conociera, probar la culpa del agente
público.

Esa incompatibilidad condujo al establecimiento de una responsabilidad directa y objetiva que básicamente responde a dos factores de
atribución:

1. el “cumplimiento irregular de las obligaciones y deberes de los agentes públicos” (Art. 1112 C.C) en la responsabilidad por actividad
ilegítima.

2. la configuración de un sacrificio especial provocado por un acto legítimo o derivado del normal funcionamiento de un servicio público en
la responsabilidad por actividad legítima.

El alcance de la reparación.

En la responsabilidad extracontractual por actividad ilegítima del Estado la indemnización comprende tanto el daño emergente como el lucro
cesante.

En la responsabilidad extracontractual por actividad legítima en cambio, la indemnización se limita al valor objetivo del bien o derecho objeto del
sacrificio especial, con exclusión del lucro cesante no comprendido en dicho valor objetivo, por aplicación integrativa del Art. 10 de la ley nacional
de expropiación.

LA RESPONSABILIDAD POR FALTA DE SERVICIO.

En el campo teórico, para resolver lo atinente a la responsabilidad que pudiere derivar del acto de omisión, aparecieron dos posiciones:

1. Una amplia: si el que pudiendo actuar para evitar el daño no actúa, se lo considera responsable como autor del daño.
2. Otra más limitada: el que por cualquier omisión hubiese ocasionado un perjuicio a otro, solo será responsable cuando una disposición de
la ley le impusiere la obligación de cumplir el hecho omitido. Ésta es la posición aceptada expresa y concretamente por Vélez Sarsfield (Art.
1074 y su nota del C.C.)

La responsabilidad del Estado por omisión en nuestro derecho público. Ley que la rige.

Marienhoff dice que en el derecho público argentino no existe un texto específico que contemple lo atinente a la responsabilidad del Estado por las
consecuencias de sus hechos o actos de omisión o de abstención. En cambio, en el derecho privado existe un texto que, genéricamente, contempla
ese supuesto, precepto de estricta aplicación en el derecho público. Se refiere al Art. 1074 del C.C., que dice así: “ toda persona que por cualquier
omisión hubiese ocasionado un perjuicio a otro, será responsable solamente cuando una disposición de la ley le impusiere la obligación de cumplir
el hecho omitido”. Este precepto del C.C. contempla una situación que igualmente se produce en derecho público con relación al Estado,
resultando entonces (ante la falta de tal texto expreso en el derecho público) aplicable en éste ultimo ámbito jurídico, en mérito a lo establecido en
el Art. 16 del C.C.

De manera que, en nuestro país, la responsabilidad extracontractual del Estado por las consecuencias de sus hechos o actos de omisión, producidos
en el ámbito del derecho público, se rige, por principio, por la disposición genérica del Art 1074 C.C., cuya amplitud conceptual comprende o
involucra a la generalidad de los supuestos omisivos que pueden presentarse; en cambio, en supuestos específicos, como los referentes a hechos u
omisiones de los funcionarios públicos en el ejercicio de sus funciones, por no cumplir sino de manera irregular las obligaciones legales que les
están impuestas, rige lo dispuesto en el Art. 1112 C.C.

Alcance y significado de la expresión “ley” a que hace referencia el Art. 1074 del C.C.

El Art. 1074 del C.C. dispone que toda persona que por cualquier omisión hubiere ocasionado un perjuicio a otro, será responsable solamente
cuando una disposición de la “ley” le impusiere la obligación de cumplir el hecho omitido. ¿Qué ha de entenderse aquí por “ley”?. Desde luego, que
la mencionada ley no solo puede ser la “formal” ordinaria, sino también la ley “material” (reglamento ). Pero no solo la ley formal o material puede
contener un deber cuyo incumplimiento puede determinar que una omisión sea sancionable y obligue la responsabilidad del autor de la misma.
Concretar todo esto constituye una cuestión de “hecho” cuya aceptación depende de la razón, del correcto y honesto sentido con que deben
interpretarse los hechos en un pueblo culto y civilizado. Incluso, en ocasiones, ciertos deberes o comportamientos sociales ineludibles entre
personas educadas y cultas pueden constituir un deber cuyo incumplimiento generaría responsabilidad. Hay normas morales, principios éticos,
cuyo acatamiento resulta espontáneamente sobreentendido e ineludible entre personas de niveles culturales acendrados, personas cuya actuación
se desenvuelve dentro de delicados carriles de dignidad.

De manera que la obligación legal de cumplir el hecho omitido puede estar expresa o implícitamente establecida. Todo depende de las
circunstancias del caso concreto.

“Omisión” y ejercicio del poder de policía. Control de seguridad de las vías publicas.

Lo relacionado con la responsabilidad extracontractual del Estado por las consecuencias dañosas derivadas de comportamientos omisivos suyos,
tiene particular repercusión en todo lo vinculado con el ejercicio del poder de policía que, en general, comprende la regulación de los derechos de
los habitantes del país. Se trata de derechos cuya posibilidad concreta de ejercerlos está a cargo del Estado, quien los garantiza y asegura.

Si así no fuere y el Estado en el ejercicio de ese deber incurriere en un comportamiento “omisivo”, la técnica jurídica admite su responsabilidad por
las consecuencias dañosas de semejante situación. Desde luego, el cumplimiento de esos deberes por parte del Estado hállase supeditado a
razonables o racionales limitaciones. Las crónicas del país registran supuestos concretos de ese tipo de situaciones en las que el ejercicio del poder
de policía ofrece particulares relieves.

Así, por ejemplo, los tribunales de justicia han debido resolver demandas de responsabilidad contra el Estado, motivadas en que en carreteras
públicas penetraron animales que al embestirse con automotores produjeron daños. La parte demandante veía en ello una omisión del Estado en
el debido ejercicio del poder de policía.

En uno de esos casos, la C.S.J.N. rechazo la demanda que se promovió contra el Estado por daños y perjuicios, sosteniendo para tal rechazo que el
ejercicio del poder de policía de seguridad que corresponde al Estado no resulta suficiente para atribuirle responsabilidad en un evento en que
tuvo parte y en que la provincia demandada no era dueña del animal. La sentencia fue objeto de críticas, tanto en lo que respecta a sus
fundamentos como a la circunstancia de que el tribunal rechazara la demanda.

La impugnación a ese fallo se basa en que la acción de daños y perjuicios debió prosperar porque el Estado demandado, al no haber impedido
que el animal (un caballo era) accediera a la carretera, omitió cumplir con su deber de garantizar la seguridad en las rutas o carreteras
públicas, lo cual implicaría un indebido ejercicio del poder de policía.
El ejercicio del poder de policía, no siempre corresponde llevarlo a cabo con la misma intensidad o amplitud. Estos aspectos dependen ya sea
del “lugar”, del “objeto o índole” de la actividad, o de las personas; en fin, depende de las circunstancias específicas del caso.

Así, tratándose de una ruta que une y atraviesa poblaciones separadas entre si por extensas zonas rurales, el poder de policía (la vigilancia
sobre tales rutas) es mas intenso en la parte que las mismas atraviesan las respectivas zonas urbanas, y menos intenso en las partes en que
tales carreteras atraviesen zonas rurales, “descampados”, donde el silencio y la ausencia de mayor movimiento justifican que la vigilancia del
Estado en esas secciones de las carreteras sean mas atenuada, menos intensa, mientras que debe ser rigurosa en las secciones en que la
carretera atraviesa la zona urbana de las respectivas poblaciones.

La responsabilidad que emanare de un acto de omisión, ¿debe calificársela como derivada de un comportamiento lícito o ilícito?

Tal omisión (sancionable por aplicación del Art. 1074 C.C.) es sancionable porque el incumplimiento de de un hecho ordenado por el derecho
implica una violación de la ley, un apartamiento ilícito de sus disposiciones. Precisamente por esto tal tipo de omisión es sancionable. De ahí
que la responsabilidad que deriva de lo dispuesto en el Art. 1074 del C.C. corresponde a la actividad ilícita.

En cambio, si la omisión no se relaciona con hecho alguno cuyo cumplimiento esté impuesto por la ley, la referida omisión, por no agraviar el
derecho ajeno, no es sancionable, siendo por tanto, lícita. Sus eventuales consecuencias no le serian imputables al autor de la omisión. Trátese
de una de una omisión jurídicamente irrelevante.

La responsabilidad que emanare de un acto de omisión, ¿corresponde al tipo de responsabilidad objetiva o subjetiva?

Si se advierte que la omisión sancionable, generadora de responsabilidad, es la que resulta del incumplimiento de un determinado deber
jurídico, del incumplimiento de una disposición legal (Art.1074 C.C.), la responsabilidad que surge del hecho o del acto de omisión o de
abstención es “objetiva” puesto que toma esencialmente en cuenta el incumplimiento del expresado deber, con prescindencia de la idea de
culpa. Por sus efectos, diríase que la responsabilidad “objetiva” se vincula a la idea de justicia distributiva, que es la justicia establecida por el
Estado. Cabe agregar que, incluso tratándose de actos omisivos o de abstención, la responsabilidad objetiva derivada de una actividad ilícita
desarrollada en el ámbito del derecho público se regula o rige por las normas generales establecidas por el orden jurídico para ese tipo de
situaciones. Tal es el principio.

La acción de responsabilidad derivada de hechos o actos omisivos procede contra cualquier ente público estatal.

No solo el Estado (nacional, provincial o municipal) sino también las entidades autárquicas.

El contencioso de la responsabilidad por omisión. La prescripción de la acció[Link] primero que deberá acreditarse es la existencia de la omisión y
el razonable deber jurídico del Estado de haber cumplido el hecho o acto omitido, tal como lo requiere el Art.1074 C.C. y la amplia noción
conceptual del término “ley” empleado en dicho texto.

Rigen similares criterios substanciales y formales que en el contencioso general establecido en materia de responsabilidad extracontractual
del Estado por actos de comisión, corresponde considerar, que en ambos tipos de contencioso la acción de responsabilidad prescribiría en
igual lapso, osea a los dos años a que hace referencia el Art. 4037 del C.C., por ser el plazo aceptado por la C.S.J.N. para la prescripción de la
acción por responsabilidad extracontractual del Estado.

La “falta de servicio” como fundamento de la responsabilidad extracontractual del Estado por su comportamiento omisivo.

Dice Marienhoff: algunos escritores le atribuyen fundamental importancia a la “falta de servicio” (Art. 1112 del C.C.) como fundamento formal
de la responsabilidad del Estado por su comportamiento omisivo. No obstante, dado que esa disposición legal contempla supuestos
particulares o específicos de omisiones (referidas al comportamiento de funcionarios públicos en el ejercicio de sus funciones), estimo que a
los efectos mencionados ese precepto específico cede trascendencia o importancia al Art. 1074 C.C., que es una norma genérica comprensiva
de cualquier posible comportamiento omisivo, y que debe considerarse como el fundamento formal de la responsabilidad extracontractual del
Estado por sus abstenciones.

Téngase presente, además, que la mayor parte de la actividad del Estado hállase fuera de la noción de servicio público, siendo simplemente
“actividad administrativa general” del mismo, aparte de que una porción considerable y fundamental de esa actividad no debe considerarse
“servicio” sino “función” estatal; es lo que ocurre con la “justicia”, que no es servicio, pero no función esencial del Estado, al extremo de que
uno de los “poderes” que integran el gobierno del país es el Poder Judicial, del mismo rango que los poderes Ejecutivo y Legislativo.

Cuando no se trate, precisamente, de una “falta de servicio”, que implicaría una especifica y particular omisión, el problema se concreta en
una “omisión”, genéricamente considerada, regida y contemplada por el Art. 1074 C.C., no por el Art.1112 del mismo. El tema genérico seria,
entonces, la “omisión”, y a él correspondería referirse, no al precepto del Art. 1112. La “falta de servicio”, si bien puede aportar algunas reglas
especificas propias de esa situación particular, una vez respetadas esas reglas, se rige, en todo lo demás, por las reglas jurídicas propias de la
teoría general aplicable en materia de situaciones omisivas.

Las reglas atinentes a la “falta de servicio”, dado lo particular de la situación, tendrían especial vigencia en materia de servicios públicos y de
función pública, por ejemplo, pero no la tendrían en materia de otros ilícitos omisivos.

Pretender resolver los cargos generales de “omisión” mediante las reglas atinentes a la “falta de servicio”, implicaría resolver lo “general”
aplicando las reglas propias de lo “particular”, lo cual contraría todo sentido y orden lógico. Las reglas específicas de la falta de servicio
constituyen una excepción dentro de la teoría de la responsabilidad por omisión. Debe reservárselas para el supuesto a que ellas se refieren.

22) Enumere y explique los daños al ambiente que pueden provocarse por el tránsito:

El derecho a un ambiente sano forma parte de los derechos de tercera Generación incorporados a la Constitución con la reforma del año
1994.

Al ser un bien jurídico donde se posan los intereses de la comunidad, el constituyente ha calificado como de incidencia colectiva al derecho a
vivir en un ambiente sano (Art. 41 C.N.).

Está en cabeza de todos los habitantes el deber de llevar a delante medidas de prevención del ambiente.

Del texto del art. 41 puede inferirse que se reúne en una única persona al sujeto destinatario de la pretensión y al agente obligado a su
protección.

El bien jurídico protegido es sin dudas el equilibrio ambiental.

Ley general del ambiente N° 25.675

En el año 2002 se dicta la ley N° 25.75 con el fin de lograr una gestión adecuada y sustentable del ambiente, la preservación y protección de la
diversidad biológica e implementación del desarrollo sustentable como bien jurídico protegido.

La responsabilidad de quien provoca el daño es objetiva, es decir, se prescinde del dolo o culpa del autor. Se responde por la conducta y no por la
intención, imponiéndole como sanción el restablecimiento al estado anterior a la producción del daño o, en caso de ser ello imposible, pagar una
indemnización.

Eximente:

Podrá liberarse de responder por el daño aquel que demuestre que: aún habiendo adoptado todas las medidas tendientes a evitarlo y sin mediar su
culpa concurrente, el daño se produjo por culpa de la víctima o de un tercero por quien no debe responder. (art 29).

Protección al ambiente en la ley N° 24.449

Existen tres especies de daños al ambiente provocadas por el uso de vehículos:

• Contaminación visual: puede tener responsables múltiples. El impacto visual puede ser fijo e ininterrumpido o puede ser esporádico. En
la mayoría de los casos el peligro proviene de las zonas laterales a la vía, mediante obstáculos que la invadan o entorpezcan la visión.

La ley de tránsito establece normas que obligan a los propietarios de inmuebles lindantes con la vía pública a no colocar luces ni carteles que
puedan confundirse con indicadores de tránsito o que por su intensidad y tamaño puedan perturbarlo.

Se ha argumentado que al encontrarse los mismos en propiedades privadas el propietario tiene derecho a permitir la colocación de carteles. En un
caso resuelto por la suprema corte del Estado de Washington se desestimó este argumento sosteniendo que un cartel de publicidad destinado a
llamar la atención pública, se encuentre o no en propiedad privada, quien lo ve está en el camino y ambos (el letrero y quien lo mira) son esenciales
para la operatividad del negocio.

La ley de tránsito obliga a pedir autorización para colocar inscripciones o anuncios visibles desde vías rurales y autopistas.

También se regula la propaganda en la vía pública, señalando que en zona rural, en autopistas y semiautopistas, deben estar fuera de la zona de
seguridad, y en la zona urbana sobre la acera y calzada.
• Humo, gases y emanaciones: la ley establece la prohibición expresa de circular con vehículos que emitan gases, humo, ruidos,
radiaciones y otras emanaciones contaminantes del ambiente, que excedan los límites reglamentarios (art. 48 inc. W).

El monóxido de carbono es uno de los contaminantes más comunes que emite el tráfico, a dosis reducidas produce dolores de cabeza, mareos,
disminución de la concentración y del rendimiento. Además de los efectos sobre la salud de las personas, los productos químicos interactúan y
producen ozono de bajo nivel, que también contribuye al calentamiento global.

La calidad del aire es uno de los motivos de políticas como la implantación de zonas peatonales en el centro de las ciudades, la limitación del tráfico
y la creación de autopistas de peaje.

• Ruidos molestos y excesivos: los ruidos provocados por vehículos es una de las formas de contaminación más frecuente en grandes
ciudades.

Se habla de ruidos molestos cuando son intempestivos, y al exceder la normal tolerancia perturban a los habitantes. A partir de los 80 decibeles y
hasta el tope de 120, el ruido altera y modifica la tensión arterial, el ritmo cardíaco y disminuye el rendimiento intelectual. Puede provocar vértigo
y pérdida del sentido del oído.

Se han elaborado dos medios para combatirlos: por un lado atacando la causa a fin de atenuar o eliminar los motivos que lo producen. Por otro
lado se ha buscado combatir los efectos del ruido una vez que este se ha producido, para disminuir la intensidad o el grado de molestia. El éxito del
primero se vincula con la actuación de la autoridad de control; el éxito del segundo depende de un adecuado planeamiento urbano.

Fallo: “Barragán, José Pedro c/ GCBA y otros s/ amparo”

23) Describa las características de los proyectos "Transmilenio" de Colombia y "Mejoramiento de la Seguridad Vial" de la CEPAL:

PROYECTO CEPAL-NACIONES UNIDAS (Comisión Económica para América Latina y el Caribe): busca el mejoramiento de la seguridad vial mundial y
para ello el establecimiento de metas nacionales y regionales de reducción de accidentes de tránsito.

Objetivo: contribuir al desarrollo económico y social de América Latina, mediante la coordinación de acciones encaminadas a su promoción y el
reforzamiento de las relaciones económicas Regionales e internacionales.

ENFOQUE DEL PROYECTO: incluye programas tendientes a cubrir los principales factores de riesgo: conducción en estado de riesgo, velocidad
inadecuada, no utilizar cinturón de seguridad, falta de casco, no utilizar dispositivos protectores para niños, infraestructura adecuada
incluyendo usuarios vulnerables.

EJECUTORES: Trabajan 5 comisiones regionales: (AFRICA; AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE; ASIA PACIFICO; ASIA OCCIDENTAL; EUROPA)

OBJETIVOS: -Ayudar a los países a desarrollar metas de reducción de muertos y heridos por accidentes de tránsito y proveer ejemplos de buenas
prácticas que pueden ayudarles a alcanzar dichas metas en 2015.

TRANSMILENIO, COLOMBIA:

Política: TRANSMILENIO S.A. es una entidad dedicada a satisfacer las necesidades de transporte público de los habitantes de Bogotá , mediante la
planeación, gestión y control del sistema de transporte público, gestionando la prestación de un servicio eficiente, seguro, rentable y sostenible
financiera y ambientalmente, que contribuya a la mejora continua de la calidad de vida y bienestar de los habitantes de la ciudad, cumpliendo los
requisitos normativos, previniendo la contaminación ambiental y las lesiones y enfermedades de los diferentes actores y mejorando
continuamente la eficacia, eficiencia y efectividad en los procesos del Sistema.

Objetivos:

1. Mejorar el nivel de satisfacción de los clientes


2. Mejorar la percepción de seguridad de los usuarios
3. Disminuir la accidentalidad en el Sistema
4. Mantener los estándares de confiabilidad y oportunidad en la prestación del servicio
5. Mejorar la comodidad de los usuarios al transportarse
6. Mantener los estándares de emisiones de gases en el Sistema
7. Mantener los estándares de eficiencia energética del Sistema
8. Prevenir el impacto de los niveles de presión sonora en el Sistema
9. Mantener los niveles de eficiencia en la operación
10. Propiciar ambientes laborales seguros y armoniosos que redunden en el mejoramiento de la calidad de vida de los servidores públicos
Misión: Satisfacer la necesidad de transporte público de los usuarios del Distrito Capital y su área de influencia, con estándares de calidad,
eficiencia y sostenibilidad, mediante la planeación, gestión, implantación y control de la operación de un sistema integrado de transporte público
urbano de pasajeros, que opere bajo un esquema público-privado, que contribuya a una mayor competitividad de la ciudad y al mejoramiento de la
calidad de vida de los habitantes

24) Prioridad de paso: Art. 41

ARTICULO 41. — PRIORIDADES. Todo conductor debe ceder siempre el paso en las encrucijadas al que cruza desde su derecha . Esta prioridad del
que viene por la derecha es absoluta, y sólo se pierde ante:

a) La señalización específica en contrario;

b) Los vehículos ferroviarios;

c) Los vehículos del servicio público de urgencia, en cumplimiento de su misión;

d) Los vehículos que circulan por una semiautopista. Antes de ingresar o cruzarla se debe siempre detener la marcha;

e) Los peatones que cruzan lícitamente la calzada por la senda peatonal o en zona peligrosa señalizada como tal; debiendo el conductor detener el
vehículo si pone en peligro al peatón;

f) Las reglas especiales para rotondas;

g) Cualquier circunstancia cuando:

1. Se desemboque desde una vía de tierra a una pavimentada;

2. Se circule al costado de vías férreas, respecto del que sale del paso a nivel;

3. Se haya detenido la marcha o se vaya a girar para ingresar a otra vía;

4. Se conduzcan animales o vehículos de tracción a sangre.

Si se dan juntas varias excepciones, la prioridad es según el orden de este artículo. Para cualquier otra maniobra, goza de prioridad quien conserva
su derecha. En las cuestas estrechas debe retroceder el que desciende, salvo que éste lleve acoplado y el que asciende no.

25) Accidentologia: IMP!!!!

Las ciencias auxiliares del derecho del tránsito: ya sea para la llamada reconstrucción de los hechos o la determinación del daño efectivamente
sufrido, en el momento de prueba en el proceso, se tornan importantes ciertas disciplinas que no son de derecho , que le acercan al juez
información que por su especificidad éste no podría recolectar ya que no está formado en el tema.

INGENIERÍA FORENSE Y ACCIDENTE DE TRÁNSITO.

Trata de hacer una reconstrucción de los hechos a través del análisis de los RASTROS, que son la evidencia.

Un siniestro automovilístico es una sucesión de hechos que culminan en una colisión, por eso hay que analizar:

• Los fenómenos que ocurrieron antes de la colisión:

Un rastro importante aquí es el que muestra la ADVERTENCIA: la persona no desea el accidente, y cuando advierte súbitamente su acaecimiento,
realiza una maniobra para intentar su evitación. De esa maniobra rápida, que puede ser una frenada brusca, un volantazo, o cualquier maniobra
evasiva, quedan huellas que hacen notar la falta de intencionalidad en el hecho, lo cual es un primer elemento de análisis.

• Los fenómenos que se dan con la colisión.

Producto de la colisión los vehículos son obligados a realizar movimientos que después se van a usar para ver como ocurrió. Luego de ello los
vehículos quedan en una posición que podría llamarse posición final, la cual dependerá de diversas variables que se determinarán luego por el
perito (velocidad, por ejemplo).
Hay básicamente tres lugares donde quedan rastros:

a) en el vehículo

b) en el lugar de los hechos y bienes muebles de la zona (ej. columnas, banquinas, etc.)

c) en las personas que sufrieron el accidente: los daños que sufren las personas también ayudan para determinar cómo ocurrió el
accidente.

El perito empieza a investigar desde un sin número de huellas que debe desmenuzar para sobrepasar esa confusión inicial para armar una especie
de rompecabezas. Cuando se logran armar las piezas se genera una “imagen parcial del hecho” y a partir de allí el rompecabezas se debe completar
con hipótesis, imaginación del perito, etc. Lamentablemente nunca los rastros nos llevan hacia la imagen completa del rompecabezas.

Con este análisis se llega a la descripción del evento, pero el problema es CUANTIFICAR esa descripción: a esto se dedica la ingeniería forense en
relación a los accidentes. ¿Cómo se cuantifica? A través de una relación matemática de cada uno de los hechos, lo que se deriva finalmente en
una descripción parecida a una suma algebraica de los hechos.

Allí termina la función del perito, en la reconstrucción, por lo cual no es la tarea del perito la realización de juicios de valor, como lo son la
determinación del embistente y el embestido por ej. Pues esa es la función del juez

ENFOQUE MÉDICO Y ACCIDENTE DE TRÁNSITO. LA PERICIA MÉDICA

El médico llega en un momento especial del proceso en donde los abogados de las partes quedan a un lado, para esclarecer el panorama del daño
sufrido por la persona en su salud. En el peritaje médico intervienen 3 médicos: uno en representación de la aseguradora, uno de la víctima y uno
que es el perito judicial, los que realizan un dictamen conjunto, tratando de ponerse de acuerdo ya que todos tienen intereses diferentes. La
aseguradora le da al perito instrucciones claras de tratar de establecer un porcentaje mínimo de daño, mientras que el interés de la víctima es que
el porcentaje de incapacidad que se fije sea de una cuantía importante para una mayor indemnización.

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