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Adicción al Tabaco: Un Análisis

Investigación general sobre el tabaco
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1

ESC. SEC. OFIC. NO. 0519 LIC. ISIDRO FABELA


3B VESPERTINO

LA ADICCION AL TABACO

INVESTIGADORES:

Escalera Hernández Kevin Gael

López Marín Angel Daniel

Lorenzo Navarro Kimberly Yaretzi

Lucas Eugenio Flor Monserrat

Vega López Omar Alejandro


2

I. MARCO TEORICO

1.1 ANALIZAR LA HISTORIA DEL TABACO

Desafortunadamente, la producción mundial de tabaco casi se duplicó de 1960 a 2004, cultivado


en al menos 120 países y más de 4 millones de hectáreas dedicadas a su cultivo. Si continúan las
tendencias actuales, para 2010 más del 85% del tabaco del mundo se cultivará en países en
desarrollo.
3

En

Desafortunadamente, la producción mundial de tabaco casi se duplicó de 1960 a 2004, cultivado


en al menos 120 países y más de 4 millones de hectáreas dedicadas a su cultivo. Si continúan las
tendencias actuales, para 2010 más del 85% del tabaco del mundo se cultivará en países en
desarrollo.
2004, China, Brasil, India y Estados Unidos producían las dos terceras partes del tabaco del
mundo, aunque en todos los países la producción de tabaco provoca graves problemas
ambientales y de salud, porque los residuos de pesticidas y fertilizantes y la deforestación masiva
asociada al secado del tabaco dañan el medio ambiente. . . y trayendo consigo graves
consecuencias para la salud de los trabajadores, entre ellas la “Enfermedad del Tabaco Verde”,
para este cultivo y daños pulmonares, por citar sólo algunos. Magaña (2006).

México es el decimoquinto productor de cigarrillos del mundo, principalmente debido a las


condiciones climáticas y la mano de obra barata.
En 1984, la Ley de Salud Pública consideró por primera vez la adicción, la drogodependencia, el
alcoholismo y el tabaquismo como un problema de salud pública, creándose el Consejo Nacional
Contra las Adicciones (CONADIC) el 8 de julio de 1986 por el Ministerio de Salud. . La primera
sede de CONADIC fue el Instituto Nacional de Enfermedades Respiratorias, donde se estableció
oficialmente la primera clínica de tabaquismo de México y participó en la Organización
Panamericana de la Salud (OPS) y el Comité Latinoamericano de Lucha contra el Tabaquismo
(CLACTA). Horacio (2006).
4

En 1992, el Director del INER pasó a formar parte del Comité Editorial de la revista Control del
Tabaco (Brit Med J), la primera publicación mundial sobre el control del tabaco.
En 1993, la Dirección General de Epidemiología realizó una segunda Encuesta Nacional de
Adicciones, determinando que cerca de una cuarta parte de la población había consumido tabaco
"alguna vez en su vida", lo que permitió estimar el número de sus usuarios en 10 millones. y el
consumo sigue siendo alto, especialmente entre adolescentes, mujeres jóvenes y grupos urbanos.
En 1997, el Director del INER recibió un premio de la OPS por su participación en la lucha
contra el tabaco. Magaña (2006).

En 2003 desaparece la publicidad de la industria tabacalera en radio y televisión en México, se


ratifica por unanimidad el Acuerdo Marco de la OMS, la Asociación Médica Mundial lanza el
“Manifiesto de los Médicos para el Control Global del Tabaco” y se publica el libro. "El
Tabaquismo", en colaboración con la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria.

En 2004 se implementó en México la Ley de Protección a la Salud del No Fumador.

En 2005 entró en vigor el Convenio Marco de la OMS para el Control del Tabaco, ley
internacional para la reducción del consumo en la que participa CONADIC; se publicó el libro
“México ante el Acuerdo Marco para el Control del Tabaco del INSP”; en el marco del Día
Mundial Sin Fumar se realiza el simposio “Convenio Marco Contra el Tabaco y Avances
Recientes Contra el Tabaco” y todos los años desde 2001 la SSA, el INER y otras instituciones
de salud han participado en actividades académicas con motivo del día.

En nuestro país continúa creciendo el número de clínicas antitabaco, actualmente 175, superando
la meta trazada hasta el momento, con el apoyo de los Centros de Integración Juvenil, IMSS,
ISSSTE, UNAM, y la asesoría del INER, como reflejo de la compromiso para evitar el aumento
del consumo de tabaco, que incluyen el aumento de los impuestos, la prohibición de la publicidad
y la promoción generalizadas del tabaco en lugares públicos y medidas para apoyar el abandono
del hábito de fumar. Horacio (2006).
5

1.2 QUE ES EL TABACO Y QUE CONTIENE

El tabaco es una planta originaria de América latina que contiene más de 4000 sustancias
químicas perjudiciales para la salud. En la elaboración del tabaco se utiliza la hoja de
Nicotiana tabacum de la que existen cuatro variedades: brasiliensis, havanensis, virginica y
purpúrea. El tabaco recolectado se mezcla con diferentes sustancias aromatizantes, y se
expone al aire o calor artificial. A la hoja obtenida se le añaden aditivos para mejorar el sabor
y otras características y se trocea. Esta mezcla se envasa dentro de un cilindro de papel al que
se le coloca en un extremo un filtro de celulosa, de mayor o menor porosidad, y que puede,
además, contener otros materiales como carbón vegetal, etc. Martín, Rodríguez, Rubio
(2004).
Componentes químicos del humo del tabaco
Las sustancias químicas contenidas en las hojas del tabaco son las precursoras de las más de
4000 sustancias que aparecerán en el humo de la combustión, el cual se divide en dos fases:
fase gaseosa y fase sólida o de partículas. La separación de las fases se realiza pasando el
humo del tabaco por un filtro tipo Cambridge, formado por agujas de vidrio muy finas que
retienen las partículas dejando pasar la fase gaseosa. Posteriormente se identifican las
sustancias con espectrometría de masas, cromatografía gaseosa, etc. Cuantificando resultados
incluso en ng/ml, NNK, fenol, pireno, quinolona, stigmasterol, tolueno, “brea”, 2-naftilamina,
4-aminopifenil, etc. Se observan variaciones cuantitativas de los componentes en los
diferentes tipos de cigarros, debido a características del propio cigarro, tipo de filtros, factores
de producción, uso de fertilizantes, métodos analíticos, etc. La International Agency for
Research on Cancer (IARC) ha incluido algunos agentes químicos procedentes del humo del
tabaco en el “Grupo I de carcinógenos humanos”: benceno, Cd, As, Ni, Cr, 2-naftil-amino,
cloro vinil, 4 aminobifenil y Be. Cuando se usan los piretroides como insecticidas en el
cultivo del tabaco, algunos residuos de estos componentes pueden aparecer en el humo del
cigarrillo. En la tabla 1 se resumen las características de algunos componentes del humo del
cigarrillo. Martín, Rodríguez, Rubio (2004).
6

• Una corriente principal mediante


maniobra de aspiración que el fumador
dirige hacia su propio aparato respiratorio,
pasando de la cavidad oral directamente a
los pulmones. • Una corriente secundaria o
lateral que se produce al consumirse
espontáneamente el cigarrillo, que es la
que inhala el fumador pasivo. La
absorción de los componentes va a
depender del pH y de la solubilidad, así
los elementos más solubles se absorberán en vías aéreas superiores y los de baja solubilidad se
absorberán a nivel alveolar. Una vez absorbidos pasan a circulación ejerciendo su efecto en
cerebro y tejidos periféricos. Muchas de estas sustancias no permanecen como tales en el
organismo, sino que forman metabolitos o sustancias intermedias que reaccionan con otros
componentes del propio organismo o componentes externos. Martín, Rodríguez, Rubio (2004).
Detallaremos a continuación la cinética de algunos de los componentes más importantes
(nicotina, CO, gases irritantes y sustancias cancerígenas, radicales libres y oxidantes, metales y
elementos radioactivos) y sus efectos tóxicos:

1. Nicotina
Es la responsable de la adicción al tabaco. La mayoría de los cigarrillos del mercado contienen
10 mg o más de nicotina, de la cual se inhala entre 1 y 2 mg/cigarrillo. Es el alcaloide más
importante (90 – 95 % del total de alcaloides). En el humo de los cigarrillos está principalmente
en forma de sales ácidas (en el humo de los puros se encuentra en forma de sales básicas), por lo
que su absorción a nivel bucal es mínima; de ahí la necesidad del fumador de hacer inhalaciones
profundas para absorber la nicotina a nivel pulmonar, arrastrando consigo todas las sustancias
tóxicas presentes en el humo. Martín, Rodríguez, Rubio (2004).

2. Monóxido de carbono
En los cigarrillos representa entre el 1,9 y el 6,3 % del humo, y en el humo de los puros está
entre el 9,7 y el 12,7 %. Se produce en aquellas combustiones incompletas. De forma natural, en
el catabolismo de la hemoglobina se forma CO, capaz de saturar el 0,4 – 0,7 % de la hemoglobina
del cuerpo; este porcentaje puede subir hasta el 2 % por el CO inhalado del medio urbano, y en
fumadores puede llegar hasta el 6 %. Su mecanismo de acción se basa en su extraordinaria
afinidad por la hemoglobina, que es hasta 270 veces superior a la del O2, por lo que lo desplaza,
formando carboxihemoglobina (COHb), que bloquea el transporte de oxígeno a los tejidos e
impide la función respiratoria. Martín, Rodríguez, Rubio (2004).
7

3. Gases irritantes y sustancias cancerígenas

Los principales son: formaldehido, NO2, acroleína, ácido cianhídrico y acetaldehído (Tabla
3). Entre los carcinógenos más potentes aislados del humo están los hidrocarburos aromáticos
policíclicos (HAP) y las nitrosaminas. Más del 90 % de los HAP inhalados en el humo del
tabaco son retenidos en el tracto respiratorio, actuando fundamentalmente como carcinógenos
de contacto. Son sustancias que se activan metabólicamente (intervienen sobre las mono
oxigenasas microsomales), formando carcinógenos definitivos. Martín, Rodríguez, Rubio
(2004).

4. Radicales libres y oxidantes


En el humo del tabaco hay presente importantes cantidades de radicales libres que se generan
en la combustión, como el NO (100 mg/L). Al entrar en contacto el humo del cigarro con los
alvéolos pulmonares, se van a activar los macrófagos alveolares, lo que va a dar lugar a la
formación de más radicales libres de oxígeno, que contribuyen a la inflamación. La presencia
de radicales libres en las vías aéreas provoca broncoconstricción o hiperreactividad de estas
vías. Los más tóxicos son el anión superóxido, el H2O2 y el radical hidroxilo.

5. Metales y elementos radioactivos (Cd, Be, As, Ni, Cr y Po-210)


El estudio de estos metales demuestra que son cancerígenos en el hombre, pero parece ser que
su principal mecanismo de acción es comutagénico, es decir, interfieren en los procesos de
reparación del ADN. Martín, Rodríguez, Rubio (2004).
6. Cadmio
un cigarrillo contiene 1–2 µg de Cd, del cual se llega a inhalar el 10 %. El Cd es un irritante a
nivel local (daña la mucosa nasal, el árbol respiratorio y el tubo digestivo), y es un tóxico general;
inhibe la absorción intestinal del Ca e impide su depósito en el tejido óseo; se fija a la
hemoglobina y a la metalotionina, y posee acción inhibidora de los grupos sulfhídricos, por lo
que bloquea muchos procesos enzimáticos esenciales de nuestro organismo. Martín, Rodríguez,
Rubio (2004).
7. Berilio:
presenta como vía de entrada la inhalatoria; una parte queda retenida en el pulmón; en sangre va
unido a proteínas plasmáticas y puede localizarse en ganglios linfáticos cervicales, intratorácicos
y abdominales, riñón, hígado, bazo, médula ósea, músculo esquelético, miocardio, y en la piel. Se
excreta principalmente por el riñón, pero una pequeña parte queda acumulada en el hígado y el
pulmón. Es un competidor del Mg, e inhibe una enzima que es Mg dependiente (la desoxi-
timidincinasa), por lo que impide la síntesis del ADN. Además, forma un complejo antigénico
con proteínas que tienen su respuesta principal en el tejido pulmonar. El berilio es irritativo de la
mucosa y es un carcinógeno en seres humanos. Martín, Rodríguez, Rubio (2004).
8

8. Arsénico:
Aparece en sangre y orina y se acumula en uñas y cabellos. Puede afectar a la piel, al sistema
nervioso, al aparato respiratorio (con posibilidad de perforación del tabique nasal), y puede
producir afecciones cardíacas y hepáticas. Martín, Rodríguez, Rubio (2004).
9. Níquel:
Afecta al aparato respiratorio produciendo rinitis, sinusitis, perforación del tabique nasal, asma
alérgica, cáncer de etmoides, y cáncer broncopulmonar. Martín, Rodríguez, Rubio (2004).
10. Cromo:
A nivel del aparato respiratorio produce ulceración de la mucosa nasal, perforación del tabique
nasal, faringitis, tos, asma, y favorece la aparición de cáncer de pulmón. También pasa a sangre y
una parte se elimina por la orina. Martín, Rodríguez, Rubio (2004).
1.3

Nicotina Arsenico Cadmio


9

1.3 ¿Qué sustancia hace más daño?

Gases irritantes y sustancias cancerígenas


Detienen el movimiento ciliar en las células de la mucosa bronquial, lo que impide que actúe el
mecanismo de defensa del aparato respiratorio, por lo que junto a estos gases irritantes van a
entran todas las partículas extrañas que arrastre, depositándose en los alvéolos pulmonares. Los
principales son: formaldehido, NO2, acroleína, ácido cianhídrico y acetaldehído. Entre los
carcinógenos más potentes aislados del humo están los hidrocarburos aromáticos policíclicos
(HAP) y las nitrosaminas. Más del 90 % de los HAP inhalados en el humo del tabaco son
retenidos en el tracto respiratorio, actuando fundamentalmente como carcinógenos de contacto.
Son sustancias que se activan metabólicamente (intervienen sobre las mono oxigenasas
microsomales), formando carcinógenos definitivos. Las N-nitrosaminas se forman durante la
elaboración del tabaco; son también procarcinógenos, y necesitan activación metabólica,
interviniendo el sistema P-450 microsomal, produciendo un carcinógeno definitivo
(alquildiazonio). También las aminas aromáticas usan el sistema P-450 para su activación
hepática. La β-naftilamina se activa por la acción de la glucuronidasa urinaria. Un derivado de los
HAP bien estudiado es el benzopireno. Martín, Rodríguez, Rubio (2004). En algunos tejidos, por
la acción de isoenzimas P-450 y epóxido hidrolasas, se transforma en metabolitos reactivos que
tienden a unirse covalentemente a zonas nucleófilos del ADN formando aductos. Si estos aductos
no se reparan convenientemente mediante mecanismos de defensa del organismo, puede llevar a
que en la duplicación del ADN se produzcan errores de copia, dando lugar a mutaciones
puntuales que se transmitan a la descendencia celular. El estudio de la toxicidad del tabaco es
muy complejo, porque no sólo se estudian los carcinógenos presentes en este humo, sino que
además en el organismo se forman metabolitos que también van a ejercer su toxicidad. Es el caso
del 4-(metilnitrosamina)-1-(3-piridil)-1-butanona (NNK, carcinogénico específico del tabaco)
que forma un metabolito, 4-(metilnitrosamina)-1- (3-piridil)-1-butanol, capaz también de formar
aductos, y que está presente en sangre y orina de personas expuestas al humo del tabaco. Martín,
Rodríguez, Rubio (2004). Investigaciones han demostrado que tanto el NNK, como N’-
nitrosonornicotina, también están presentes en el jugo pancreático de los fumadores, y
contribuyen a la carcinogénesis en humanos. Otros carcinógenos importantes son los numerosos
derivados fenólicos presentes en la corriente principal. La mayor o menor toxicidad de estos
fenoles va a depender de su interacción con otros componentes presentes en la corriente principal,
así como de la susceptibilidad individual, del metabolismo, de las inhalaciones y conducta del
fumador. Se han descrito 253 estructuras fenólicas diferentes, entre los que destacan por su
toxicidad el 2- (dimetilamina)-fenol, 2-etil-6-metil-1,4-bencenodiol, 2-metoxi1,4-bencenodiol, y
4-etilmetoxi-6-metilfenol. Martín, Rodríguez, Rubio (2004).
10

1.4 Conocer y describir que órganos, aparatos o sistemas afecta

Efectos cardiovasculares del tabaquismo

Una revisión sistemática de 75 cohortes, que incluyó datos de 2,4 millones de personas y más de
44 000 eventos coronarios en total, muestra que, en comparación con las no fumadoras, las
mujeres que fuman tienen un riesgo relativo de enfermedad cardiovascular un 25 % mayor que
los hombres que fuman. otros riesgos cardiovasculares. factores (RR 1,25, IC 95% 1,12-1,39, p
< 0,0001); además, se calculó que las mujeres presentan un aumento del riesgo del 2% por
cada año de seguimiento (p = 0,03). La asociación entre tabaquismo y ECV también se ha
estudiado en fumadores actuales y en individuos sin antecedentes o fumadores actuales
agrupados por rango de edad (30 a 80 años); en todas las categorías excepto en las más jóvenes
(30-44 años), el efecto del tabaquismo sobre el riesgo de ECV fue mayor en mujeres que en
hombres, aunque la diferencia solo fue significativa en las personas de 60-69 años. Un análisis de
los datos de 53 estudios no encontró diferencias entre los ex fumadores y las mujeres en
comparación con los que nunca habían fumado en el riesgo de enfermedad cardiovascular (RR
0,96, IC del 95 % 0,86–1,08, p = 0,53); no está claro si la probabilidad de CVD para cada género
disminuye o aumenta con la edad. Aunque la mayoría de los estudios reportan un mayor riesgo
de desarrollar enfermedad cardiovascular en mujeres fumadoras que en hombres fumadores, no
está claro si los mecanismos que subyacen a esta diferencia son biológicos o están relacionados
con el comportamiento de fumar entre hombres y mujeres. Villegas (2018).
11

La Sociedad Estadounidense del Cáncer señala que 1 de cada 10 muertes CV está relacionada con
el tabaquismo, especialmente las asociadas con infarto de miocardio y accidente cerebrovascular,
y que el tabaquismo pasivo también es un factor de riesgo importante de infarto de miocardio; la
exposición al humo de segunda mano aumenta el riesgo entre un 25 y un 31 %. Eliminar el humo
de segunda mano reduce la incidencia del humo de segunda mano, lo cual tiene sentido biológico
porque la exposición puede inducir rápidamente cambios fisiopatológicos, según un estudio que
comparó a fumadores activos y no fumadores en la agregación plaquetaria, la formación de
trombos, disfunción endotelial e inflamación.
Villegas (2018).

Dentro de las afecciones más severas del tabaquismo en el sistema nervioso central se
destaca el ACV, que al igual que otras ECV, es una de las principales causas de discapacidad
y muerte en el mundo.

Numerosos estudios evidencian la relación causal entre el tabaquismo y las enfermedades


cerebrovasculares. Tras ajustar otros factores de riesgo, los fumadores tienen un mayor
riesgo de presentar ACV y mayores índices de mortalidad derivada del mismo en
comparación con individuos que nunca han fumado.3

Un gran estudio encontró que los hombres que fumaban un cigarrillo al día tenían un 25 %
más de riesgo de accidente cerebrovascular en comparación con los que nunca habían fumado, y
las mujeres fumadoras tenían un 31 % más de riesgo en comparación con las mujeres. Sin
antecedentes de tabaquismo. Específicamente, se encontró que el riesgo relativo de accidente
cerebrovascular en los hombres era de 1,25 para los fumadores de 1 cigarrillo al día y de 1,64
para los fumadores de 20 cigarrillos al día. En las mujeres, se calculó en 1,31 y 2,16 para las
fumadoras de 1 y 20 cigarrillos, respectivamente. Incluso teniendo en cuenta múltiples factores
de confusión, se ha reconocido que los fumadores empedernidos tienden a tener factores de
riesgo cardiovascular más severos que los fumadores "ligeros" (menores cantidades de tabaco)6.
Villegas (2018).

Un estudio internacional de una muestra de 26 919 participantes reclutados de 32 países comparó


la importancia de los factores de riesgo para cada subtipo de accidente cerebrovascular según la
incidencia y encontró que fumar tenía más probabilidades de causar isquemia que hemorragia
intracerebral. Villegas (2018).

Al respecto, otro estudio encontró que entre los participantes para quienes fumar era el único
factor de riesgo, la incidencia de accidente cerebrovascular isquémico fue mayor en hombres que
en mujeres, en comparación con los participantes que exhibieron otros factores de riesgo.
12

Utilizando el método de regresión de Cox y teniendo en cuenta otros factores de riesgo


cardiovascular, como la edad y la hipertensión, el tabaquismo contribuye de manera
independiente y significativa al riesgo de desarrollar un accidente cerebrovascular en general y un
accidente cerebrovascular de tipo isquémico en particular. Se observó una correlación positiva
entre el riesgo relativo de accidente cerebrovascular y el número de cigarrillos fumados. En
concreto, los que fumaban 40 o más cigarrillos al día tenían el doble de riesgo que los que
fumaban menos de 10 cigarrillos al día. Este riesgo disminuyó significativamente después de 2
años de abstinencia y se estimó que era similar a los que nunca fumaron durante los primeros 5
años después de la abstinencia. Los ictus de tabaquismo disminuyen tras dejar de fumar y
desaparecen tras 5 años de abstinencia. Villegas (2018).

Se realizó un análisis multivariante que incluyó otros factores de riesgo típicos (edad, obesidad,
antecedentes de ECV), entre los cuales el tabaquismo se asoció con un mayor riesgo relativo.
Además de la edad, fue el factor de riesgo causal de la mayoría de los eventos.
Villegas (2018).
13

1.5 LAS ALTERACIONES A NIVEL PSICOLOGICO

Para tener un marco de referencia general, se dan algunas definiciones de lo que se entiende
por uso de sustancias psicoactivas o drogas y los factores psicosociales, particularmente aquellos
que fueron significativos para el uso de alcohol y tabaco. El uso de sustancias psicoactivas se
refiere al hecho o comportamiento particular de entrar en contacto con drogas (no medicinales),
ya sea por vía oral (tragada o masticada), inyectada, fumada, por ingestión anal o vaginal, a las
condiciones físicas o químicas cambiantes del organismo (Organización Mundial de la Salud
[OMS], 2002) afectando el sistema nervioso central [SNC] y consecuentemente provocando un
cambio en el comportamiento (Parrott, Morian, Moss y Scholey, 2004). Pérez (1999, 2000) y
Becoña y Vázquez (2001) han abordado algunas etapas de uso y parecen estar de acuerdo en que
el uso experiencial y social se asocia con intentos aleatorios, de tiempo limitado y de baja
frecuencia. Con el uso regular, la cantidad y la frecuencia de uso aumentan para alterar el estado
de ánimo. Por ejemplo, cuando bebe alcohol, es más probable que el adolescente elija bebidas
con un contenido de alcohol superior al que está acostumbrado. En esta etapa comienzan a
aparecer cambios de comportamiento relacionados con la escuela (ausencia de clases, no hacer
los deberes), la familia (aislamiento de las actividades), los amigos (aumento de las salidas con
usuarios de drogas) y la vida personal (es más probable que sean emocionales). inestables y
pierden interés en lo que antes parecía haberlos motivado). El uso intensivo se caracteriza por
ocurrir al menos una vez al día y tiende a aumentar la dosis y la frecuencia del comportamiento.
Se desarrolla adicción, lo que significa que la droga es tolerada y la persona que la padece no
puede dejar de usarla sin experimentar molestias fisiológicas o cambios en la función mental,
razón por la cual las recaídas son comunes. (Tapia y Cravioto, 2001).

En los jóvenes, el consumo puede alternar entre estas etapas y no progresar consistentemente a la
adicción. El resultado variará en función de la interacción entre la capacidad de la propia
sustancia (tipo, cantidad y frecuencia) de provocar cambios físico-químicos cerebrales, así como
de las expectativas y factores de vulnerabilidad personal, familiar, social y otras circunstancias
ambientales (amigos , escuela). , estilo de vida, etc.) en los que consumen o experimentan en esta
etapa de la vida (Becoña y Vázquez 2001; OMS, 2004). Durante estas etapas de la vida, valoran
mucho las drogas porque son una forma fácil y rápida de sentirse cómodos, les hacen sentir más
aceptados en su grupo de iguales o porque tienen la capacidad de controlar sentimientos
desagradables. , cambiar o reducir los estados de ansiedad y depresión, así como reducir la
tensión. Así, estos aspectos pueden ser considerados como algunos de los motivos para empezar a
utilizarlo. El daño causado por el consumo de drogas es muy diverso. Sin embargo, se pueden
agrupar de la siguiente manera: (1) consecuencias crónicas para la salud, como el daño a ciertos
órganos o la aparición de enfermedades (cirrosis, cáncer, enfisema, etc.); (2) los efectos físicos
que la sustancia produce directamente en un corto período de tiempo, tales como pérdida de
coordinación motora, deterioro del juicio, incapacidad para mantener la concentración, etc.; y (3)
problemas sociales asociados al consumo, como daño en las relaciones interpersonales, pérdida
14

del trabajo, ruptura familiar, etc. Finalmente, si se continúa bebiendo, se produce la muerte por
depresión de los centros respiratorios (Álvarez y Del Río, 2003; Brick, 2004). La intoxicación
aguda por alcohol es socialmente aceptable y las leyes relativas a su uso son bastante liberales. El
costo y riesgo social asociado al abuso de esta sustancia es muy alto debido a la cantidad de horas
no trabajadas por los sujetos ebrios, los accidentes causados directa o indirectamente, el costo de
la atención médica y el deterioro de las relaciones familiares y sociales. La forma de consumo
más común es fumando (en un cigarrillo), pero también se puede masticar.
(Tapia y Cravioto, 2001). Debido a su naturaleza adictiva, el fumador habitual tiende a mantener
los niveles de nicotina en la sangre relativamente constantes; cuando estos valores disminuyen. El
ritual de buscar un cigarrillo, conseguirlo y finalmente fumarlo se convierte en un componente
estructurado del comportamiento en muchas situaciones cotidianas de fumar hasta que se
convierte en un hábito. En cuanto al consumo de drogas, se acumula evidencia empírica y teórica
de la existencia de algunos factores de riesgo psicosocial para el consumo de sustancias
psicoactivas. Se consideran tales factores las características o características individuales
(personalidad y comportamiento), así como las condiciones situacionales o contextuales, que
aumentan la probabilidad de iniciar y mantener el consumo de estas sustancias y como
consecuencia de las cuales se producen una o varias consecuencias adversas (Fanzel , 2005;
OMS, 2002). Al mismo tiempo, los factores de protección psicosocial aumentan la probabilidad
de que no se produzca el consumo de drogas, o de que, en caso de producirse, las características
individuales y las condiciones del entorno físico y social eviten que el problema se repita y se
cronifique, deteriorando la salud y la calidad de vida. En este caso, los factores tienen la
capacidad de favorecer cambios en los hábitos de comportamiento de los individuos y grupos
afectados. Es importante aclarar que la relación de estos factores psicosociales con la conducta de
consumo no es casual, sino que aparece como un efecto acumulativo de las diversas variables que
confluyen en la vida del sujeto que aumentan o disminuyen el inicio, la exacerbación o el
consumo crónico. incluso causar un trastorno por uso de sustancias
(Organización Panamericana de la Salud [OPS], 2001). A continuación, se describen los factores
psicosociales que tienen sustento empírico y teórico y que los estudios han encontrado que están
particularmente asociados con el consumo de alcohol y tabaco. Estos problemas emocionales
están asociados al consumo de sustancias psicoactivas (Barlow, 2002; Galaif, Sussman, Chou
& Wills, 2003; Gutierrez-Baró & Aneiros-Riba, 1999; Marmorstein & Iacono,
2003; Shrier, Harris, Kurland & Knight, 2003) .

Sugieren una predisposición a la existencia de incompatibilidad y desafío al poder, oposición


generalizada, conducta delictiva, ilegal, antisocial y punible (Fundación Bulimia Anorexia y
Comedores Compulsivos [BACC], 2003; Graña y Muñoz, 2000b). Al igual que el factor anterior,
estas conductas no constituyen por sí mismas un trastorno clínico, sino que forman parte del
índice del trastorno categorizado en el DSM-IV-TR como “Trastornos por Déficit de Atención y
Conducta Disruptiva” (APA, 2000; Servera, Bornas y Moreno, 2001) y suele ser un predictor del
consumo de drogas (Ernst et al., 2003; Fundación BACC, 2003; Graña y Muñoz, 2000b;
Kuperman et al., 2001). (Schrier et al., 2003).
15

Esto significa además que la persona tiene la capacidad de controlar su comportamiento para las
consecuencias a largo plazo, esforzándose por no actuar exclusivamente en busca de refuerzos
directos y agradables. Las personas con autocontrol atribuyen su comportamiento principalmente
a factores internos y los ven como modificables y cambiantes con el tiempo. . Se ha identificado
como un factor de riesgo para el consumo de sustancias psicoactivas en el sentido de que un
autocontrol reducido se asocia con una menor búsqueda del placer y un menor esfuerzo personal.
(Del Barrio y Alonso, 1994; Gutierrez-Baró y Aneiros-Riba, 1999; Higgins y Marcum, 2005;
Risolidaria, s.f.; Williams y Ricciardelli, 1999).

d) Las habilidades de afrontamiento y enfrentamiento, que son aquellos esfuerzos cognitivos y


comportamentales que se utilizan para manejar las demandas específicas externas o internas que
son evaluadas como excedentes o desbordantes de los recursos del individuo (Lazarus, 1993). El
afrontamiento implica la capacidad para adaptarse a situaciones inmodificables, mientras que el
enfrentamiento permite alterar aquellas que representan un problema y que son susceptibles de
cambiar; por eso incluye habilidades de solución de problemas y toma de decisiones en diferentes
contextos, incluyendo los académicos y laborales (Salazar y Varela, 2005; Varela y Salazar,
2005).
e) Los preconceptos y la valoración de las sustancias psicoactivas comprenden ideas y
creencias relacionadas con el consumo de dichas sustancias, así como la percepción del riesgo
que las personas tienen frente a ellas y sus posibles efectos, por lo que pueden estar en un
continuo entre «benévolo» y «condenatorio» (Graña y Muñoz, 2000b; Marsden et al., 2005).
f) La espiritualidad, que se refiere a las creencias en un Ser superior, la concepción
trascendente de la vida y el compromiso y las experiencias que tienen las personas con dichas
creencias (Francis, 2002). Las creencias religiosas han sido relacionadas como factores de
protección frente al consumo de drogas, tal como afirman Calafat (1997) citado por Acosta
(s.f.) y Roberts, Kiselica y Fredrickson (2002).
g) Las relaciones con personas consumidoras hacen referencia a los vínculos que establecen
los jóvenes con quienes ya tienen esta práctica, principalmente amigos, pareja y compañeros.
Esta variable es importante porque estas personas tienen sus propias percepciones y realizan
una valoración sobre las drogas; estos aspectos podrían influenciar a los otros jóvenes y
aumentar la posibilidad de que consuman (Graña y Muñoz, 2001a; Marsden et al., 2005;
Odgers, 1998; Olds y Thombs, 2001; Parrott et al., 2004; Snow y Bruce, 2003).
16

h) Las relaciones interpersonales, que incluyen la cantidad y el grado de satisfacción con las
mismas. La insatisfacción con las relaciones interpersonales ha sido relacionada con el
consumo de sustancias psicoactivas (Oman, Vesely, Aspy, McLeroy, Rodine y Marshall,
2004; Unger, Sussman y Dent, 2003) tanto en cuanto las personas no cuentan con apoyo
social eficaz o la percepción que tienen de este apoyo social no les permite emplearlo
adecuada y oportunamente. Considerando entonces los distintos factores que han sido
enunciados como aquellos que están relacionados con el consumo de drogas, queremos
evaluar específicamente si actúan como factores de riesgo para el consumo de alcohol y
tabaco o, por el contrario, están presentes en estos jóvenes universitarios como factores que
los protegen del consumo.
17

1.6 ¿Cómo daña al consumidor y a los que lo rodean?


Como resultado, se producen cambios biológicos, conductuales, cognitivos y emocionales en
los consumidores jóvenes, que afectan su forma de vida y la de quienes los rodean. En una
investigación (Salazar, Arrivillaga y Gómez, 2002) se encontró, relacionado con el consumo de
alcohol, tabaco y otras drogas, que los jóvenes tienen un estilo de vida poco saludable y no existe
una diferencia significativa entre los que tienen un comportamiento saludable y los que no. no, a
pesar de que tienen creencias provechosas en este caso. Estos resultados conducen a discusiones
sobre el enfoque y las prioridades de las intervenciones con jóvenes en las instituciones
universitarias. MARTÍNEZ (2004).

ELEMENTOS DEL COMPONENTE SOCIAL

La proporción del tabaquismo en la sociedad indica la magnitud de la adicción, el daño y el


grado de afectación, tanto del fumador activo como del fumador pasivo 1,2 . Hay una naturaleza
social implícita en la enfermedad individual 3,4 . El vínculo con lo social se ha advertido tiempo
atrás 5 , pero poco o nada se ha hecho por aceptar además su integración como enfermedad social.
Es justo reconocer lo que hoy está ocurriendo. Los hechos y puntos de vista señalan deficiencias
y sugieren tomar en cuenta particularidades del orden social. Para su mejor evaluación, obsérvese
que desde que se trata de abatir el consumo de tabaco y minimizar el daño en la población, hay
más consumidores; las estadísticas dan testimonio con estimaciones y proporciones, con registros
de morbimortalidad y tendencias de la vigilancia epidemiológica 6-10 ; desde que se trabaja con
clínicas para disuadir la adicción, aparecen nuevas barreras y la negación sistemática para aceptar
que se trata de una enfermedad y que se torna en resistencia al tratamiento 11 ; desde que se sabe
más sobre el daño, hay más cuestionamientos para creerlo 12 ; desde que se lucha contra el daño
del tabaco, se dan más altercados y discusiones entre los que sí y los que no; hay conflictos entre
personas, en los momentos y en sitios menos esperados. Es evidente que hace falta saber más
sobre la intimidad del proceso, causante de estas manifestaciones y la conducta del individuo en
sociedad. Toda gira en torno a una relación dialéctica y simultánea en que el uno y los muchos
son una unidad. MARTÍNEZ (2004).
18

1.7 LA CONTAMINACION QUE PRODUCEN LOS ELEMENTOS DEL TABACO

El tabaco es un producto muy tóxico, entre cuyos ingredientes conocidos figura una larga lista
de compuestos químicos recogidos en los contaminantes ambientales y sustancias peligrosas para
la salud (amoníaco, piridina, alquitranes, hidrocarburos aromáticos policíclicos, nitrosaminas,
cadmio, cianuro, polonio-210, radón, acetaldehídos y un largo etcétera). La combustión del
tabaco libera más de 4.000 sustancias tóxicas para la salud y 60 de ellas se ha demostrado que son
carcinógenas3. Miranda (2004).
El normal funcionamiento del organismo puede verse gravemente afectado en sus funciones
vitales (comprometiendo su supervivencia) como consecuencia de la inhalación directa del humo
de tabaco (tabaquismo activo) o bien debido a la exposición a los contaminantes que conforman
el humo ambiental de tabaco (tabaquismo pasivo).
A partir de los años 40 se inician investigaciones para relacionar el tabaquismo con la aparición
de determinadas enfermedades, principalmente respiratorias y pulmonares. Desde entonces se
genera una cascada de información epidemiológica y médica, que termina por considerar el
consumo de tabaco como un problema de salud mundial. Como protección y promoción de la
salud, la OMS insta a los gobiernos para que desarrollen programas específicos antitabaco. En
este artículo se hace una revisión sobre la toxicidad de los componentes químicos del tabaco y los
estudios más actuales sobre sus efectos en el organismo. Palabras clave: Tabaco, nicotina,
toxicidad, fumador activo, fumador pasivo. Introducción En la elaboración del tabaco se utiliza la
hoja de Nicotiana tabacum de la que existen cuatro variedades: brasiliensis, havanensis, virginica
y purpúrea. Miranda (2004).

El tabaco recolectado se mezcla con diferentes sustancias aromatizantes, y se expone al aire o


calor artificial. A la hoja obtenida se le añaden aditivos para mejorar el sabor y otras
características y se trocea. Esta mezcla se envasa dentro de un cilindro de papel al que se le
coloca en un extremo un filtro de celulosa, de mayor o menor porosidad, y que puede, además,
contener otros materiales como carbón vegetal, etc. Miranda (2004).
19

Efectos tóxicos del tabaco •


Una corriente principal mediante maniobra de aspiración que el fumador dirige hacia su propio
aparato respiratorio, pasando de la cavidad oral directamente a los pulmones. • Una corriente
secundaria o lateral que se produce al consumirse espontáneamente el cigarrillo, que es la que
inhala el fumador pasivo. La absorción de los componentes va a depender del pH y de la
solubilidad, así los elementos más solubles se absorberán en vías aéreas superiores y los de baja
solubilidad se absorberán a nivel alveolar. Una vez absorbidos pasan a circulación ejerciendo su
efecto en cerebro y tejidos periféricos. Muchas de estas sustancias no permanecen como tales en
el organismo, sino que forman metabolitos o sustancias intermedias que reaccionan con otros
componentes del propio organismo o componentes externos. Detallaremos a continuación la
cinética de algunos de los componentes más importantes (nicotina, CO, gases irritantes y
sustancias cancerígenas, radicales libres y oxidantes, metales y elementos radioactivos) y sus
efectos tóxicos. Miranda (2004).
20

1.8 DESGASTE DE ORGANOS

Efectos neuroendocrinos
la liberación de hormona adrenocorticótropa, cortisol, vasopresina, aldosterona, hormona del
crecimiento y prolactina.
Aparato circulatorio
de la presión sanguínea, y vasoconstricción a nivel de pequeños vasos periféricos, lo que
implica menor aporte sanguíneo a la parte irrigada y ↓ de la temperatura sobre todo de manos y
pies. Sistema gastrointestinal Reducción o supresión de las contracciones de la pared gástrica, y ↑
de las secreciones ácidas del estómago, lo que puede originar la aparición de gastritis y úlceras, o
dificultar su tratamiento. La nicotina suprime la liberación de insulina del páncreas.
Sistema respiratorio
El de la frecuencia respiratoria hace que se reduzca la función inmunitaria del pulmón, lo que
favorece la aparición de infecciones y el desarrollo de neoplasias. Perfil lipídico los niveles de
colesterol-lipoproteínas de baja densidad y de muy baja densidad, a su vez que las
concentraciones de colesterol-lipoproteínas de alta densidad. Esto favorece la formación de
placas de ateroma.
Coagulación ↑
en el recuento celular y en el tamaño, y ↓ en la capacidad de deformación. El mayor número
de plaquetas, junto con la ↓ en la síntesis de prostaglandinas I2 favorece la adhesividad y la
agregación plaquetar, lo que puede dar lugar a trombos plaquetarios intravasculares. Pero además
la nicotina produce ↑ de tromboxano, trombina y fibrinógeno, lo que también favorece la
formación de trombos plaquetarios intravasculares.
Metabolismo
del metabolismo basal. Interacciones metabólicas Se van a producir interacciones con muchas
sustancias, incluidos fármacos, que utilizan la misma vía de metabolización que la nicotina (P-
450), bien compitiendo con ellos, o bien acelerando su metabolismo (es el caso de la teofilina).
Espinosa (2002).
21

En los fumadores se produce un descenso de los niveles de monoamino oxidasas con respecto
a los no fumadores o ex – fumadores, que se atribuye a un efecto del propio humo y no a una
característica biológica del fumador. Esta inhibición de las MAO contribuye a un mayor riesgo de
depresión, mayor riesgo de adicción al alcohol y a otras sustancias, y en general, a mayor
prevalencia de enfermedades psiquiátricas en fumadores. Además, existe una relación entre el
tabaquismo y el estado nutricional: • Fumar altera el sentido del gusto y del olfato. • En el
estómago disminuyen las contracciones estomacales por lo que se atenúa la sensación de hambre.
• A nivel de vías digestivas y del hígado se impide la absorción y utilización del complejo
vitamínico B. • Los componentes del humo van a interaccionar con algunas vitaminas (Vit C,
ácido fólico, Vit A, etc.). • Algunos nutrientes inorgánicos (como el Fe, Zn y Cu) se ven
afectados por algunos de los metales presentes en el humo, como es el caso del Cd. • La nicotina
aumenta hasta en un 10 % más el gasto energético. El humo del tabaco produce radicales libres,
por lo que es importante el aporte de antioxidantes en la dieta (Vit E, algunos carotenos, ácido
ascórbico, Mn, Co, Zn y Se). Algunos estudios han concluido que aportes extras de algunos de
estos componentes pueden ser perjudiciales; es el caso del caroteno que, a dosis altas, unido a la
exposición al humo de los cigarros, potencia los efectos carcinogénicos. Numerosos estudios han
demostrado que las mujeres fumadoras presentan: • Mayor riesgo de infertilidad • Retraso en la
concepción • Adelanto de la menopausia • Incremento de osteoporosis y del riesgo de fractura de
cadera. En caso de embarazo se pueden producir importantes riesgos como: • Placenta previa. •
Parto prematuro • En el desarrollo del cerebro fetal van a influir negativamente la nicotina y el
CO, ejerciendo una acción directa sobre el mismo, y también de forma indirecta produciendo
hipoxia intrauterina. • Los efectos directos que se producen en la madre (trastornos de la
circulación, taquicardia, aumento de la presión sanguínea) influyen también en el feto. •
Malnutrición fetal por disminución de la vascularización de la placenta y por lo tanto del área de
intercambio de gases y nutrientes entre la madre y el feto. Esto implica un retardo en el
crecimiento intrauterino del feto. • Incremento de la mortalidad. Los efectos producidos en niños
de madres fumadoras son: • Bajo peso al nacer • Prematurez • Aumenta el riesgo del síndrome de
muerte súbita • Mayor riesgo de enfermedades respiratorias, de asma infantil • Retraso en el
crecimiento postnatal y en el desarrollo cognitivo a más largo plazo [33]. En la lactancia la
nicotina pasa al niño a través de la leche materna, pudiendo conferirle un sabor desagradable.
Espinosa (2002). El exceso de nicotina puede provocarle náuseas y diarreas. Al disminuir el
apetito de la madre, disminuye la calidad y cantidad de la leche materna. Infertilidad masculina:
En los países desarrollados se ha detectado que un alto porcentaje de parejas infértiles tienen la
causa en el hombre, es decir, fumar es uno de los factores que influye en la calidad del semen:
disminuye su densidad, la cantidad total de espermatozoides, el número de espermatozoides
móviles, el porcentaje de formas normales y la concentración de citrato. Todas estas razones son
suficientes para aconsejar el cese de fumar a aquellas parejas que deseen fecundar. Tabaco, HTA
y Diabetes: Importancia tiene la asociación de tabaquismo con la excreción urinaria de albúmina
en sujetos hipertensos y diabéticos, que a su vez se relaciona con un peor perfil lipídico y es la
22

causa de morbimortalidad cardiovascular en estos enfermos. El tabaco actúa sobre el riñón por
varios mecanismos: • Indirectamente, por la acción de la nicotina (aumenta la presión arterial), se
elevaría la presión intraglomerular y como consecuencia la albuminuria. • Directamente el tabaco
podría ejercer un efecto sobre la hemodinamia glomerular. Se estudió que tanto en fumadores,
como en ex fumadores, se producía un aumento significativo de endotelina 1, que es una
sustancia vasopresora que actúa a nivel glomerular. Además, el tabaco altera la función del
túbulo proximal renal, reflejándose con una elevada excreción urinaria de beta-hexosaminidasa.
Espinosa (2002).
Efectos tóxicos en fumadores pasivos
Se considera fumador pasivo aquellas personas no fumadoras que están expuestas a los
productos de combustión del tabaco en ambientes cerrados. El humo del tabaco ambiental
proviene una parte del que es exhalado por el propio fumador, y otra parte del humo desprendido
entre caladas. Hoy se sabe que esta toxicidad es tan importante como la de la corriente principal.
Espinosa (2002). La corriente lateral contiene numerosas sustancias citotóxicas: hidrocarburos
aromáticos policíclicos, aminas aromáticas, nitrosaminas, metales pesados, gases venenosos,
residuos pesticidas y elementos radioactivos, muchos de ellos en mayor cantidad que los
encontrados en la corriente principal. Los marcadores que dan fe de la exposición de sujetos al
humo del tabaco son la nicotina, y especialmente su metabolito la conitina, que puede aislarse de
sangre, orina y saliva, y tiene una vida media en adultos de 15-40 horas, y de 37-160 horas en los
niños. En los fumadores pasivos adultos las principales enfermedades relacionadas con esta
exposición son cáncer (de pulmón y otras localizaciones), enfermedades cardiovasculares, asma
bronquial, EPOC y síntomas respiratorios (agudos y crónicos). En el caso de mujeres
embarazadas que sean fumadoras pasivas, los efectos sobre el feto y los riesgos del neonato son
equiparables a los ya citados para los casos de mujeres embarazadas fumadoras activas. Espinosa
(2002).

En los niños menores de 18 meses las consecuencias pueden ser más dramáticas, ya que su
aparato respiratorio está inmaduro y no están suficientemente desarrollados los mecanismos de
defensa de éste. Investigaciones anteriores ya han demostrado que la nicotina favorece el
crecimiento de bacterias que pueden causar caries, por lo que los padres fumadores que besan a
sus hijos pueden estarle pasando estos gérmenes. También en los fumadores pasivos es necesaria
la monitorización de aquellos medicamentos cuya vía de metabolización coincida con la de
algunos de los componentes presentes en el humo; hay estudios que claramente demuestran esta
importancia, como es el caso de la administración de teofilina a la población infantil expuesta al
humo del tabaco, y cuyo aclaramiento plasmático es significativamente más elevado con respecto
a los no expuestos. Espinosa (2002).
23

1.9 CARACTERISTICAS DE LA ADOLESCENCIA

La adolescencia se caracteriza por ser una etapa de pérdida y de renovación. Una etapa en la
que gradualmente tiene que ir abandonando el funcionamiento infantil, las relaciones infantiles
con los padres, un cuerpo infantil y unas vivencias psíquicas de tipo infantil. Es un período en el
cual destacan los elementos de ruptura, de pérdidas y abandonos necesarios para seguir adelante
en el desarrollo, un período donde el adolescente debe elaborar ese duelo con las ansiedades y
dolor depresivo consiguiente. Podemos agrupar la labor de duelo y dolor depresivo del
adolescente en tres ámbitos fundamentales: a) duelo por el cuerpo infantil perdido. El adolescente
no pocas veces ve sus cambios como algo externo, como espectador impotente de lo que sucede
en su propio organismo; b) el duelo por el rol y la identidad infantil que le obliga a una renuncia
de la dependencia infantil y a una aceptación de responsabilidades, que en muchas ocasiones
desconoce; c) y el duelo por los padres de la infancia a los que persistentemente trata de retener
en su mundo interior, buscando el refugio y la protección que ellos significan. Esta situación se
ve complicada por la actitud de los propios padres que también tienen que aceptar su
envejecimiento y el hecho de que sus hijos ya no son niños, y sí en cambio adultos o como
mínimo están en vías de serlo. A estos duelos hay que añadir el duelo por la bisexualidad infantil
que también se perderá en aras de conseguir una identidad sexual clara y definida. Javeriana
(2006).
Este período supone un cambio, en concreto, en la relación con los padres, quienes para el
niño lo sabían y lo podían todo, y ahora para el adolescente ya no saben ni pueden tanto, lo que,
si bien provoca dolor e inseguridad al perder también la seguridad y contención que
proporcionaba, permite al niño liberarse de la sumisión y obediencia a ellos. Este cambio es
vivido como una pérdida y se expande a sus creencias, relaciones de objeto y al mundo en
general, tal como lo conocía de niño. En definitiva, afecta a todo el sistema de valores infantiles.
Las modificaciones corporales incontrolables e irreversibles, junto a la presión del medio que
exige del adolescente nuevas pautas de comportamiento y convivencia, pueden hacer el proceso
de duelo persecutorio. Esto obliga al adolescente, en ocasiones, a retener como defensa muchos
de sus logros infantiles, como un refugio temporal, de acopio de fuerzas psíquicas para dar el
siguiente paso. Estamos hablando del concepto de "Regresión al servicio del desarrollo". El niño
necesita tomarse tiempo para terminar de asumir y conformarse a esos cambios, en definitiva para
aceptarse a sí mismo. Pero sólo llega a esta conformidad mediante un largo proceso de duelo a
través del cual puede tolerar renunciar a su cuerpo de niño y abandonar la fantasía omnipotente
de la bisexualidad. El niño pide tiempo para crecer y dejar de ser niño. Javeriana (2006).
El adolescente se puede sentir amenazado si se ve forzado a asumir precozmente su identidad
genital. Esto supondría la pérdida de su dependencia infantil en un momento de confusión, de
duelo, en el que esa dependencia se hace aún más necesaria si cabe por lo que necesita tomarse su
tiempo. Necesita realizar ensayos y pruebas de pérdida y recuperación de ambas edades: la
24

infantil y la adulta, para consolidar así una mayor confianza en su nueva identidad, en esa nueva
independencia. Javeriana (2006).
La adolescencia es el período entre la triste despedida de la infancia, del self y de los objetos
del pasado, y una gradual entrada en el mundo adulto, lo que requiere una reorientación,
transformaciones energéticas y estructurales, y una drástica recomposición de toda la
organización psíquica. En afortunada expresión de L. Kaplan, la adolescencia es " El adiós a la
infancia".
Para comprender cabalmente el significado profundo y el dolor del duelo que tiene que
efectuar el adolescente ante esas pérdidas, podríamos decir que: "Aceptar la pérdida de la niñez,
significa aceptar la muerte de una parte del yo y sus objetos para poder ubicarlos en el pasado "
(Aberastury y Knobel). Javeriana (2006).
El adolescente siente el cuerpo como algo extraño a él, que le viene impuesto, ajeno a su
voluntad y control. El cuerpo proporciona unas referencias espaciales nuevas que hacen sentir al
adolescente como un ciego en medio de unas dimensiones espaciales que han cambiado, le han
cambiado las medidas. Por eso puede aparecer una torpeza psicomotórica en su respuesta a
estímulos súbitos porque carece de las pautas aprendidas al no estar familiarizado con las nuevas
medidas de su cuerpo.
El adolescente se siente invadido por un cuerpo que siente ajeno, que no controla ni puede guiar y
que supone la pérdida dolorosa del cuerpo de la infancia, pérdida que es vivida de forma
irreversible e irrectificable, viéndose obligado a aceptar un cuerpo que no ha elegido. El
adolescente necesita y pide tiempo para aceptar su nuevo cuerpo.
Todo ello le hace temer su inadecuación, tanto en su evolución y capacidades psicomotoras,
como en su función sexual. Así se compara con los demás. Necesita saber si es normal o no, qué
piensan los demás de él. Necesita diferenciarse de los demás en las pirámides de edad, busca su
reaseguramiento con los de su edad, se burla de las discapacidades de los demás en la medida en
que suponen una amenaza para la propia integridad y normalidad. Vigila, observa y sigue
atentamente cada uno de los cambios que se producen en su cuerpo. Como consecuencia de su
estudio minucioso pueden aparecer ansiedades hipocondríacas, dismorfofóbicas; como los
cambios son nuevos y extraños proporcionan la base de los sentimientos de extrañeza y de
despersonalización. Javeriana (2006).
25

1.10 ENCUESTA A JOVENES SOBRE EL TABACO

Método
Participantes
La muestra fue estratificada y se formó con 763 estudiantes (52,4% mujeres y 46,5% hombres)
de una universidad privada de Cali (Colombia). Su participación fue voluntaria y conocían los
objetivos del estudio. Los sujetos tenían entre 15 y 25 años con una media de 20 años y una
desviación típica de 2,27; agrupados de la siguiente manera: el 63,6% tenía entre 18 y 21 años, el
24,5% entre 22 y 25 años y el 11,9% era menor de edad (18 años). El 88,9% estaba soltero y el
48,4% tenía una relación de pareja en el momento de responder al cuestionario. El 82,4% no tiene
una ocupación diferente al estudio y las actividades que realiza en el tiempo de ocio son:
rumbear1 (52,2%), dormir (51,7%), escuchar música (49,9%), ir a comer (47,9%) y practicar
algún deporte (40,3%). Diseño El estudio fue de modalidad no experimental, descriptiva y
correlacional (Hernández, Fernández y Baptista, 2003). Instrumento Se utilizó el «Cuestionario
de medición de factores de riesgo y de protección para el consumo de drogas» (Salazar, Varela y
Cáceres, 2005), que ofrece información sobre:
• Aspectos sociodemográficos:
se incluyen 10 ítems que permiten determinar el sexo, la edad, el estado civil, el programa y
año académico que cursan, con quién viven, si tienen pareja y las actividades de ocio. Estos tres
últimos aspectos fueron evaluados con preguntas cuyo formato de respuesta era de opción
múltiple.
• Características del consumo de drogas:
mediante 12 ítems se evalúan la conducta (frecuencia y forma) del sujeto, las situaciones
antecedentes y las consecuencias. Se utilizó el formato de respuesta múltiple.
• Factores psicosociales de riesgo y protección para el consumo de drogas:
los 216 ítems de este apartado del cuestionario incluyen los indicadores más relevantes de
algunos aspectos que según la literatura científica están asociados con el consumo de drogas.
Estos son las alteraciones psicológicas, la autoestima, los comportamientos perturbadores, el
maltrato, las habilidades de autocontrol, las habilidades sociales, las habilidades emocionales, las
habilidades de afrontamiento y enfrentamiento, la espiritualidad, los preconceptos y la valoración
de las sustancias psicoactivas, la relación con personas consumidoras, las relaciones
interpersonales y el funcionamiento familiar. Los ítems tienen un formato de respuesta «sí/no».
La validez del cuestionario se obtuvo mediante la evaluación del instrumento por el panel de
expertos en evaluación y tratamiento del consumo de sustancias psicoactivas (validez de
contenido) y, para evaluar la consistencia interna del cuestionario, se calculó el alpha de
Cronbach, que fue de 0,906, indicando que la consistencia interna es elevada.
26

Resultados
Los resultados fueron analizados con el Statistical Package for Social Sciences [SPSS] versión
13.0 para Windows. La caracterización del consumo de alcohol y tabaco se realizó a partir de la
estadística descriptiva (incluyendo las variables sociodemográficas) y se establecieron tres
categorías de acuerdo con el tipo de interacción que el sujeto ha tenido con la sustancia:
• Nunca ha consumido: se refiere a que el comportamiento no se ha presentado en ninguna
ocasión a lo largo de la vida.
• Consumo actual: el comportamiento de consumo se ha presentado y mantenido por lo menos
durante el último mes.
• Consumió antes y actualmente no («consumo histórico»): se refiere a que en alguna ocasión
del pasado hubo consumo de las sustancias, pero no se ha presentado en los últimos 30 días.
Por otra parte, los factores psicosociales evaluados se clasificaron en dos categorías: «de
riesgo» o «de protección». Teniendo en cuenta lo anterior y de acuerdo con la respuesta del
sujeto, a cada ítem se le asignó un valor de cero o uno. En todos los casos se seleccionó el 75%
de la suma total de los ítems que componían el factor y en este valor se estableció el punto de
corte. Si una puntuación alta en los ítems es indicador de la presencia del factor como «de
riesgo», entonces, aquellos sujetos cuyas puntuaciones estaban por encima del punto establecido
quedaban clasificados como «expuestos al riesgo»; así, si un individuo obtenía una puntuación
inferior al 25% de la suma se consideraba que el factor tenía un «efecto protector». Se realizaron
tablas de distribución de frecuencias simples, así como asociaciones entre los factores, tanto a
nivel descriptivo como de inferencias, mediante tablas de contingencia y pruebas chi cuadrado
(χ2), con una significación del 0,05. Consumo de alcohol. Esta sustancia es la más consumida
entre los estudiantes universitarios; el 97,4% de los jóvenes lo ha hecho por lo menos una vez en
su vida y de estos, el 74,5% mantiene su consumo actualmente. Entre los que consumen alcohol
actualmente el 52% son mujeres; el 50,8% tiene entre 18 y 20 años y el 39% tiene entre 21 y 25
años. El inicio del consumo de alcohol ocurre en la mayoría de los casos a los 14,9 años. Las
bebidas alcohólicas que más consumen son la cerveza (88,5%), el aguardiente2 (86,2%) y el vino
(74,7%) y lo hacen en bares (78,1%),
discotecas (76,7%), casas de amigos
(65,4%) y su propia casa (43,1%),
especialmente en eventos como la
rumba (83%), las reuniones sociales
(62,9%) y las celebraciones (62,8%), en
los que está en compañía de amigos
(92,7%), familiares (37,2%) y la pareja
(34,1%). En el 61,2% de los casos, los
amigos son los que les han pedido que
consuman alcohol. Javeriana (2006).
27

1.11 PROMOVER LA ERRADICACION DE EL CONSUMO DEL TABACO

El consumo de tabaco y otras drogas (legalizadas o no), constituye un problema de salud


pública de carácter prioritario, pues comporta niveles altos de morbilidad y mortalidad
prevenibles1. A pesar de la existencia de campañas y programas de prevención, entre un tercio y
la mitad de los escolares de países desarrollados experimentan con el tabaco antes de finalizar la
educación obligatoria. Ortega (2007). Así, a los 15 años el 30% de los escolares europeos fumaron
al menos un cigarrillo, según el European School Survey Project on Alcohol and Drugs2,
proporción que llega hasta el 38% en los países del Este. En España se aprecia un adelanto en la
edad de consumo, estando situado en la actualidad en torno a los 13,2 años, y un incremento del
porcentaje de chicas consumidoras de tabaco3. A esta problemática social se une otra no menos
nociva para la salud: en cuanto a práctica de actividad físico-deportiva se refiere, los adolescentes
españoles son los menos activos de Europa y con mayores diferencias entre sexos 4. Además,
existe una preocupación social que se ha visto incrementada recientemente al mostrarse los bajos
niveles de forma física de los adolescentes españoles5y los altos niveles de sobrepeso y
obesidad6, asociados todos ellos con unos niveles bajos de actividad física, entre otros factores.
En el mismo sentido, dicha preocupación se ha visto reflejada en la propia Estrategia para la
Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad (NAOS) del Ministerio de Sanidad y
Consumo7encaminada hacia la intervención nutricional, la promoción de la práctica de actividad
física, el control del sobrepeso y de la obesidad. Ortega (2007).
En ocasiones se ha sugerido la importancia de la práctica de actividad física para atenuar el consumo de drogas o
incluso para evitar la experimentación con las mismas, sin embargo no existe una evidencia científica que permita atribuir
esta función a la actividad física, existiendo incluso estudios contradictorios en los que se asocia, en determinados grupos
sociales, la práctica de deporte con el consumo de sustancias tóxicas, entre ellas el tabaco8.

Es por eso que es importante erradicar el consumo del tabaco y evitar su propagacion, debido
a todos los daños ya mencionados. Ortega (2007).
28

Horacio Rubio Monteverde, Alessandro Rubio Magaña (2006) Breves comentarios sobre la historia del
tabaco y el tabaquismo
Articulo oct./dic. 2006- vol.19 no.4
Breves comentarios sobre la historia del tabaco y el tabaquismo ([Link])
Martín Ruiz, Rodríguez Gómez, Rubio, C (2004) Efectos tóxicos del tabaco Revista de
Toxicología, Revista de Toxicología vol. 21, núm. 2-3, revista 2004, pp. 64-71
¿Qué es el tabaco? – ecca
[Link]
Martín Ruiz, Rodríguez Gómez, Rubio, C (2004) Efectos tóxicos del tabaco Revista de
Toxicología, Revista de Toxicología vol. 21, núm. 2-3, revista 2004, pp. 64-71
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Dra. Andrea Hernández Pérez, Ismael Cosío Villegas (2018).

Efectos cardiovasculares del tabaquismo Articulo 09-nov-2020 vol. 78


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PSICOSOCIALES DE RIESGO Y PROTECCIÓN. Articulo 2006, pp. 75-99
05-EL [Link] ([Link])
Isabel Cristina Salazar, Marcela Arrivillaga Quintero, RAFAEL CÉSAR CHÁVEZ DOMÍNGUEZ, FRANCISCO J.
LÓPEZ ANTUÑANO, MARLENE ESPINOSA MARTÍNEZ (2004). El consumo de alcohol, tabaco y otras
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29

Dirección para correspondencia

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Isabel C. Salazar, María Teresa Varela, Delcy Cáceres y José Rafael Tovar Pontificia
Universidad Javeriana (2006).
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