Dirección Provincial de Educación Primaria
EP 57 - INDEPENDENCIA
Material para estudiantes
Quinto año – TM y TT
Del 3 al 21 de agosto de 2020
PRIMERA SEMANA
Prácticas del Lenguaje
Leer y escribir
“Las medias de los flamencos”
Ya hemos estado trabajando narraciones con animales que nos han
cautivado.
Del libro “Cuentos de la selva”, el escritor uruguayo Horacio Quiroga,
nos abre la puerta a la naturaleza de la selva misionera. Sus protagonistas,
animales y hombres, atraviesan historias de humor y tragedia en un
escenario de hermosos paisajes. Te invitamos a disfrutar uno de esos
cuentos: “Las medias de los flamencos”.
Horacio Quiroga pintó con letras los paisajes verdes y colorados
de Misiones y le dio la palabra a su fauna para apropiarse de un
mundo y hacer aflorar las emociones y pasiones humanas más
básicas y profundas. A través de Cuentos de la selva,
recorremos esa naturaleza preguntándonos por su relación con el
hombre, experimentando el peligro, el conflicto de intereses, la
brutalidad y la ternura, con pinceladas de humor.
Clase 1:
Leer “Las medias de los flamencos”
Leé el cuento “Las medias de los flamencos”. Recordá que podes leer sola, solo o pedir
a alguien de tu familia que te lea. Podes hacerlo con un compañero x videollamada.
Te dejamos el audio para que escuches esta bonita historia donde animales de la
selva hablan, sienten, mienten y burlan...
[Link]
O podes escuchar la historia en este video:
[Link]
Después de escucharlo una vez, volvé a hacerlo y tratá de seguir el texto con la vista.
Cierta vez las víboras dieron un gran baile. Invitaron a las ranas y a los sapos, a los
flamencos, y a los yacarés y a los peces. Los peces, como no caminan, no pudieron bailar;
pero siendo el baile a la orilla del río, los peces estaban asomados a la arena, y aplaudían con
la cola.
Los yacarés, para adornarse bien, se habían puesto en el pescuezo un collar de plátanos,
y fumaban cigarros paraguayos. Los sapos se habían pegado escamas de peces en todo el
cuerpo, y caminaban meneándose, como si nadaran. Y cada vez que pasaban muy serios
por la orilla del río, los peces les gritaban haciéndoles burla.
Las ranas se habían perfumado todo el cuerpo, y caminaban en dos pies. Además,
cada una llevaba colgada, como un farolito, una luciérnaga que se balanceaba.
Pero las que estaban hermosísimas eran las víboras. Todas, sin excepción, estaban
vestidas con traje de bailarina, del mismo color de cada víbora. Las víboras coloradas llevaban
una pollerita de tul colorado; las verdes, una de tul verde; las amarillas, otra de tul amarillo;
y las yararás, una pollerita de tul gris pintada con rayas de polvo de ladrillo y ceniza,
porque así es el color de las yararás.
Y las más espléndidas de todas eran las víboras de coral, que estaban vestidas con
larguísimas gasas rojas, y negras, y bailaban como serpentinas. Cuando las víboras danzaban
y daban vueltas apoyadas en la punta de la cola, todos los invitados aplaudían como
locos.
Sólo los flamencos, que entonces tenían las patas blancas, y tienen ahora como antes la
nariz muy gruesa y torcida, sólo los flamencos estaban tristes, porque como tienen
muy poca inteligencia, no habían sabido cómo adornarse. Envidiaban el traje de todos, y
sobre todo el de las víboras de coral. Cada vez que una víbora pasaba por delante de ellos,
coqueteando y haciendo ondular las gasas de serpentinas, los flamencos se morían de
envidia.
Un flamenco dijo entonces:
– Yo sé lo que vamos a hacer. Vamos a ponernos medias coloradas, blancas y negras, y
las víboras de coral se van a enamorar de nosotros.
Y levantando todos juntos el vuelo, cruzaron el río y fueron a golpear en un
almacén del pueblo.
– ¡Tan-tan! –pegaron con las patas.
– ¿Quién es? –respondió el almacenero.
– Somos los flamencos. ¿Tiene medias coloradas, blancas y negras?
– No, no hay –contestó el almacenero–. ¿Están locos? En ninguna parte van a
encontrar medias así.
Los flamencos fueron entonces a otro almacén.
– ¡Tan-tan! ¿Tiene medias coloradas, blancas y negras?
El almacenero contestó:
– ¿Cómo dice? ¿Coloradas, blancas y negras? No hay medias así en ninguna parte.
Ustedes están locos. ¿Quiénes son?
– Somos los flamencos –respondieron ellos.
Y el hombre dijo:
–Entonces son con seguridad flamencos locos.
Fueron a otro almacén.
– ¡Tan-tan! ¿Tiene medias coloradas, blancas y negras?
El almacenero gritó:
– ¿De qué color? ¿Coloradas, blancas y negras? Solamente a pájaros narigudos como
ustedes se les ocurre pedir medias así. ¡Váyanse en seguida!
Y el hombre los echó con la escoba. Los flamencos recorrieron así todos los almacenes,
y de todas partes los echaban por locos.
Entonces un tatú, que había ido a tomar agua al río se quiso burlar de los flamencos
y les dijo, haciéndoles un gran saludo:
– ¡Buenas noches, señores flamencos! Yo sé lo que ustedes buscan. No van a encontrar
medias así en ningún almacén. Tal vez haya en Buenos Aires, pero tendrán que pedirlas
por encomienda postal. Mi cuñada, la lechuza, tiene medias así. Pídanselas, y ella les va
a dar las medias coloradas, blancas y negras.
Los flamencos le dieron las gracias, y se fueron volando a la cueva de la lechuza.
Y le dijeron:
– ¡Buenas noches, lechuza! Venimos a pedirte las medias coloradas, blancas y negras.
Hoy es el gran baile de las víboras, y si nos ponemos esas medias, las víboras de coral
se van a enamorar de nosotros.
– ¡Con mucho gusto! –respondió la lechuza–. Esperen un segundo, y vuelvo enseguida.
Y echando a volar, dejó solos a los flamencos; y al rato volvió con las medias. Pero no eran
medias, sino cueros de víboras de coral, lindísimos cueros recién sacados a las víboras que la
lechuza había cazado.
– Aquí están las medias –les dijo la lechuza–. No se preocupen de nada, sino de una sola
cosa: bailen toda la noche, bailen sin parar un momento, bailen de costado, de cabeza,
como ustedes quieran; pero no paren un momento, porque en vez de bailar van entonces
a llorar.
Pero los flamencos, como son tan tontos, no comprendían bien qué gran peligro había para
ellos en eso, y locos de alegría se pusieron los cueros de las víboras como medias, metiendo
las patas dentro de los cueros, que eran como tubos. Y muy contentos se fueron volando al
baile.
Cuando vieron a los flamencos con sus hermosísimas medias, todos les tuvieron envidia.
Las víboras querían bailar con ellos únicamente, y como los flamencos no dejaban un
instante de mover las patas, las víboras no podían ver bien de qué estaban hechas
aquellas preciosas medias.
Pero poco a poco, sin embargo, las víboras comenzaron a desconfiar. Cuando los
flamencos pasaban bailando al lado de ellas, se agachaban hasta el suelo para ver bien.
Las víboras de coral, sobre todo, estaban muy inquietas. No apartaban la vista de las
medias, y se agachaban también tratando de tocar con la lengua las patas de los
flamencos, porque la lengua de la víbora es como la mano de las personas. Pero los
flamencos bailaban y bailaban sin cesar, aunque estaban cansadísimos y ya no podían más.
Las víboras de coral, que conocieron esto, pidieron en seguida a las ranas sus farolitos,
que eran bichitos de luz, y esperaron todas juntas a que los flamencos se cayeran de
cansados. Efectivamente, un minuto después, un flamenco, que ya no podía más,
tropezó con un yacaré, se tambaleó y cayó de costado. En seguida las víboras de
coral corrieron con sus farolitos y alumbraron bien las patas del flamenco. Y vieron qué
eran aquellas medias, y lanzaron un silbido que
se oyó desde la otra orilla del Paraná.
– ¡No son medias! –gritaron las víboras–. ¡Sabemos lo que es! ¡Nos han engañado!
¡Los flamencos han matado a nuestras hermanas y se han puesto sus cueros como
medias! ¡Las medias que tienen son de víboras de coral!
Al oír esto, los flamencos, llenos de miedo porque estaban descubiertos, quisieron
volar; pero estaban tan cansados que no pudieron levantar una sola pata.
Entonces las víboras de coral se lanzaron sobre ellos, y enroscándose en sus patas les
deshicieron a mordiscones las medias. Les arrancaron las medias a pedazos, enfurecidas y
les mordían también las patas, para que murieran.
Los flamencos, locos de dolor, saltaban de un lado para otro sin que las víboras de coral
se desenroscaran de sus patas, hasta que al fin, viendo que ya no quedaba un solo pedazo de
medias, las víboras los dejaron libres, cansadas y arreglándose las gasas de sus trajes de
baile. Además, las víboras de coral estaban seguras de que los flamencos iban a morir, porque
la mitad, por lo menos, de las víboras de coral que los habían mordido eran venenosas.
Pero los flamencos no murieron. Corrieron a echarse al agua, sintiendo un grandísimo dolor
y sus patas, que eran blancas, estaban entonces coloradas por el veneno de las víboras.
Pasaron días y días, y siempre sentían terrible ardor en las patas, y las tenían siempre de color
de sangre, porque estaban envenenadas.
Hace de esto muchísimo tiempo. Y ahora todavía están los flamencos casi todo el día con
sus patas coloradas metidas en el agua, tratando de calmar el ardor que sienten en ellas. A
veces se apartan de la orilla, y dan unos pasos por tierra, para ver cómo se hallan. Pero los
dolores del veneno vuelven enseguida, y corren a meterse en el agua. A veces el ardor que
sienten es tan grande, que encogen una pata y quedan así horas enteras, porque no pueden
estirarla.
Esta es la historia de los flamencos, que antes tenían las patas blancas y ahora las tienen
coloradas. Todos los peces saben por qué es, y se burlan de ellos. Pero los flamencos, mientras
se curan en el agua, no pierden ocasión de vengarse, comiéndose a cuanto pececito se acerca
demasiado a burlarse de ellos.
Cuentos de la selva. Horacio Quiroga. 1a edición especial. Ciudad Autónoma de
Buenos Aires: Ministerio de Educación de la Nación, 2018.
Clase 2
Ahora te proponemos pensar sobre esta historia. Si la leíste con alguien
más, será una buena oportunidad para intercambiar opiniones.
Anotá todas las respuestas en tu carpeta o cuaderno para compartirlas
cuando vuelvas a la escuela.
1. Los flamencos de este cuento son bastante especiales. ¿Por qué salieron a
buscar medias coloradas, blancas y negras?
2. Al final del cuento dice:
“Esta es la historia de los flamencos, que antes tenían las patas blancas y ahora
las tienen coloradas. Todos los peces saben por qué es, y se burlan de ellos.”
¿Qué es lo que saben los peces?
3. El narrador explica que las medias de los flamencos eran “hermosísimas”.
¿Creés que eran tan hermosas?
4. Finalmente… ¿cómo lograron los flamencos salvar sus vidas?
Clase 3
Releer partes de la historia para analizar características de los personajes.
Copia y responde en la carpeta.
Ya habrás observado que en este relato, los flamencos, son los protagonistas
de una historia marcada por la envidia y la búsqueda testaruda de la belleza...
También cobran protagonismo otros animales de la selva que parecen hablar(nos) de
nuestros propios miedos, placeres, disputas, juegos, alegrías y tristezas.
1. ¿Por qué dice el narrador que los flamencos intentan desesperadamente
adornarse para la fiesta de las víboras?. ¿Qué motivo tenían?
2. Releé el siguiente fragmento:
–Aquí están las medias –les dijo la lechuza–. No se preocupen de nada, sino de una
sola cosa: bailen toda la noche, bailen sin parar un momento, bailen de
costado, de cabeza, como ustedes quieran; pero no paren un momento, porque en vez
de bailar van entonces a llorar.
Al leer esta parte, algunos chicos creen que la lechuza no sabía lo que les iba a suceder
a los flamencos con esas medias de colores y otros opinan que sí. A vos ¿qué te
parece?
3. ¿Y creés que los flamencos tenían la intención de molestar a las víboras?
Contanos cómo te das cuenta de sus intenciones.
Clase 4
Escribir sobre los personajes. Copia las consignas y responde en la carpeta.
Te proponemos escribir en torno a los personajes de esta historia y también sobre
otros que podrían ser protagonistas en Cuentos de la selva.
1. Volvé a releer el cuento y contanos cómo son y cómo se adornaron estos
personajes para divertirse en el baile.
Las ranas….
Los sapos…
Los yacarés…
Las víboras…
¿A quiénes creés que buscaban parecerse?
2. Te presentamos aquí tres animales que habitan la selva misionera y podrían
formar parte de esta historia.
Lee esta caracterización sobre ellos así sabés cómo son.
Papagayos. Estas aves son también conocidas como loros, periquitos,
cacatúas, cotorras. Poseen un pico curvado, patas con 4 dedos y son animales en los que
destaca su gran inteligencia. Son buenos voladores. También destacan por el colorido de
sus plumas y por la variedad de tamaños que se pueden encontrar.
Tortugas. Son reptiles caracterizados por tener un tronco ancho y corto, y
un caparazón que protege los órganos internos de su cuerpo. Mudan o desprenden la piel y
los escudos del caparazón poco a poco.
Yaguaretés. De apariencia similar al leopardo pero de mayor tamaño,
más pesado y macizo, con la cabeza más robusta y la cola más corta. La coloración del pelaje
varía entre el amarillo y el bayo fuerte en el lomo, aclarándose hasta volverse blanco en las
partes inferiores, garganta y contorno de la boca, con algunas manchas oscuras. Sobre ese
color tiene manchas en forma de rosetas.
3. Te proponemos que vuelvas a releer este fragmento y lo reescribas con los tres animales
nuevos. Escribí cómo los imaginas (podés mirar algunas características de la información que
leíste) y cómo se podrían haber adornado para ir al baile de las víboras…
Los yacarés, para adornarse bien, se habían puesto en el pescuezo un collar de
plátanos, y fumaban cigarros paraguayos. Los sapos se habían pegado escamas de
peces en todo el cuerpo, y caminaban meneándose, como si nadaran. Y cada vez
que pasaban muy serios por la orilla del río, los peces les gritaban haciéndoles burla.
Las ranas se habían perfumado todo el cuerpo, y caminaban en dos pies. Además,
cada una llevaba colgada, como un farolito, una luciérnaga que se balanceaba.
Clase 5
Acordate de que los animales en este cuento hacen cosas que muchas veces no
pueden hacer en la vida real. Por ejemplo en el cuento “las ranas caminaban en dos pies.””
Otras veces el narrador les da protagonismo intercalando características reales y
de ficción. Por ejemplo “las víboras yararás se vistieron con trajes de bailarinas de colores
similares a los de su piel”. Fíjate bien cómo escribe Horacio Quiroga para describirlos y
contarnos cómo fueron al baile.
Ahora sí, a reescribir sobre los nuevos personajes para que vayan bellísimos al
baile de las víboras!
Otras opciones de escritura
- Escribir el diálogo entre un flamenco y un pez que se burla de sus patas rojas.
- Contar lo que piensa y siente un flamenco un tiempo después, cuando logra comprender
lo que había pasado.
Clase 6
Las medias de los flamencos y otros cuentos…
En este cuento, los flamencos parecen estar dispuestos a todo por lograr ser hermosos,
por obtener la admiración del resto de los animales de la selva, por conquistar el amor de las
víboras de coral, por ser aceptados. ¿Conocés algún otro cuento en que sus personajes
buscan ser hermosos, o sienten envidia, o son vanidosos y esto les provoca ciertos problemas?
1. Seguramente recordás a “Blancanieves y los siete enanitos”. En esa historia,
una reina muy bella siente envidia de su hijastra cuando un espejo mágico le dice que, al
crecer, la niña ha pasado a ser la más bella del reino ocupando así su lugar.
Si podés, escuchalo aquí: [Link]
Cuento: "Blancanieves y los siete enanitos", ilustrado por Delius. Canal Pakapaka.
2. En el cuento “El traje nuevo del emperador” de H. C. Andersen, un emperador
que gastaba todas las rentas en lucir con máxima elegancia sus trajes fue un día embaucado
por dos pillos que supieron aprovechar su vanidad. ¿Te acordás de este emperador tan
particular?
Si podés, escuchalo aquí: [Link] nuevo-del-
emperador
3. Ahora pensá ¿qué tienen en común estos cuentos con el cuento “Las medias
de los flamencos”? Anotá en este cuadro el nombre de los personajes que te parece que
se relacionan por lo que sienten o son.
Ya habrás observado que en estos cuentos la búsqueda de la belleza, la
envidia, la vanidad... aparece y da forma al relato.
Completa este cuadro comparativo con una cruz (x) donde corresponda:
Las medias de los Blancanieves y los siete El traje nuevo del
flamencos enanitos emperador
Sienten envidia
Son
vanidosas
/osos
Buscan la
belleza
Si querés conocer más sobre Horacio Quiroga, sus cuentos y relatos, podés
hacerlo aquí: [Link]
Si querés leer otros cuentos de Cuentos de la selva, podés hacerlo aquí: [Link]
¡Pero tené cuidado! Tal vez te suceda lo que dijo Liliana Bodoc:
“Es posible que al leerlo se te vaya entrando barro en la suela de los zapatos,
porque, página a página, irás atravesando una selva.”