0% encontró este documento útil (0 votos)
925 vistas6 páginas

La Unidad de Una Iglesia

Enseñanzas biblicas

Cargado por

Yurianny Diaz
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
925 vistas6 páginas

La Unidad de Una Iglesia

Enseñanzas biblicas

Cargado por

Yurianny Diaz
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

UNIDAD DE LA IGLESIA

Efesios 4:1-6
La unidad es una manifestación vital de una iglesia capacitada por el Espíritu Santo.
Es por eso que Pablo dijo a los cristianos de Éfeso, que deben esforzarse
para “preservar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz.” (Efesios 4:3). También le escribió a
los Corintios: “Les ruego, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, que todos se pongan
de acuerdo (que hablen lo mismo), y que no haya divisiones entre ustedes, sino que estén enteramente
unidos en un mismo sentir (de una misma mente) y en un mismo parecer” (1 Corintios 1:10).

En la unidad hay un solo cuerpo, un solo Espíritu, un solo Señor, una sola fe, un
solo bautismo, un solo Dios y Padre de todos (Efesios 4:4-6 un cuerpo, y un Espíritu, como
fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; 5 un Señor, una fe, un
bautismo, 6 un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos). Los desafíos
que enfrentamos, las batallas espirituales que luchamos, exigen que aceptemos la
verdad de que los verdaderos creyentes “son todos uno en Cristo Jesús” (Gálatas 3:28
Ya no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque todos vosotros sois uno
en Cristo Jesús).

Pablo pide que los creyentes en la iglesia tengan los mismos pensamientos, tengan
el mismo amor, sean uno en espíritu y propósito (Filipenses 2:2). Esencialmente los
llamó a ser unificados, a ser uno. Donde la división normalmente reinaría, la unidad
debe llevarnos a un amor como Cristo, donde los creyentes escuchan y soportan
unos a los otros. Jesús dijo: “En esto conocerán todos que son Mis discípulos, si se tienen amor
los unos a los otros” (Juan 13:35).

Debemos entender que Dios hizo a cada creyente único con diferentes funciones,
dones, talentos y esta diversidad hacen que el cuerpo de Cristo sea fuerte y
hermoso – (Romanos 12:4 Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros, pero no
todos los miembros tienen la misma función, 5 así nosotros, siendo muchos, somos un cuerpo en Cristo, y
todos miembros los unos de los otros. . La unidad en consecuencia, no significa que todos
sean iguales, sino que honremos nuestras diferencias y trabajemos juntos a pesar
de ellas para establecer y extender el Reino de nuestro Creador (1 Corintios 12:12-27).

Aunque tengamos diferentes dones y diferentes llamados, nuestro propósito es


glorificar a Dios en todo lo que pensemos, decimos y hacemos (1 Corintios 10:31 Si,
pues, coméis o bebéis, o hacéis otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios). Lo glorificamos
viviendo en obediencia a Sus mandamientos y dando mucho fruto (Juan 15:8-10).
También Lo glorificamos a medida que nos conformamos más a la imagen de
Jesucristo (2 Corintios 3:18) y siendo santo porque Él es santo (1 Pedro 1:16).
La unidad cristiana es expresada por la misión común de los creyentes que es
cumplir la Gran Comisión, y hacer discípulos de todas las naciones (Mateo 28:19), y
regocijarse porque Cristo está siendo proclamado (Filipenses 1:15-18).

Para unificarse, los cristianos deben desarrollar las actitudes correctas, y los
creyentes deben estar unidos en espíritu. En Filipenses 2:3-6, Pablo dice que toda
persona debe tener la misma “actitud” o “la mente” como Cristo. (1 Corintios 2:16
Porque ¿quién conoció la mente del Señor? ¿Quién le instruirá? Más nosotros tenemos la mente de Cristo).
Estar unidos en espíritu significa cuidarnos unos a otros como si nos estuviéramos
cuidando a nosotros mismos. Esto significa seguir la regla de oro, de amar a tu
prójimo como a ti mismo (Marcos 12:31). Así que cuando desarrollemos la mente de
Cristo, será fácil tener una iglesia unida.

La unidad cristiana es expresada por la creencia común de los creyentes; creyendo


en la inspiración y autoridad de la Escritura; la Trinidad; la plenitud de la divinidad y
humanidad de Jesucristo; Su muerte sustitutiva en la cruz; Su resurrección
corporal; Su segunda venida corporal; y la salvación por la gracia sólo por la fe,
aparte de las obras.

Si los creyentes quieren unificarse, deben tener el espíritu correcto. Deben


abandonar la ambición egoísta y la vana gloria. Deben practicar la santidad, el
amor, la paciencia, la mansedumbre y la humildad de un servidor.
Y la unidad cristiana solo puede ser experimentada por los verdaderos creyentes,
aquellos que han llegado a conocer al Padre y al Hijo a través del Espíritu Santo.

La unidad cristiana se basa en la verdad, pero también se basa en el


comportamiento piadoso. En el libro de Apocalipsis en las cartas a las siete iglesias,
acerca de aquellos que toleran la inmoralidad en la iglesia. Pablo también, en su
carta a la iglesia en Corinto, dice que: “Más bien os escribí que no deben relacionarse con
nadie que, llamándose hermano, sea inmoral o avaro, idólatra, calumniador, borracho o estafador; con el
tal ni aun comáis” (1 Corintios 5:11). Pablo está hablando de aquellos que se hacen llamar
a sí mismos cristianos pero que no viven como cristianos. Él no quiere decir que
nunca debemos hablar con esas personas o nunca las ayudamos, no, pero él dice
que no podemos tratarlas como si fueran verdaderos creyentes.

Necesitamos entender que la unidad es absolutamente esencial, porque la


verdadera iglesia es el “cuerpo de Cristo” (1 Corintios 12:27 Vosotros, pues, sois el cuerpo de
Cristo, y miembros cada uno en particular), y un cuerpo no puede estar en desarmonía
consigo mismo. Si la desunión ocurre, esencialmente deja de ser un cuerpo y se
convierte en un grupo desarticulado de individuos o desmembrado. Sólo vamos a
experimentar la unidad cuando caminamos en el Espíritu y no en la carne, cuando
nos apegamos sinceramente a la verdad de la Palabra de Dios y cuando, de
corazón, procuramos vivir una vida de santidad que agrada a Él.

Cuando la iglesia hace su trabajo en armonía y unida, y lo hace año tras año
mientras toma decisiones como Cristo lo haría, el mundo se da cuenta. El mundo
observa y ve, así las personas se sienten atraídas por el evangelio y por Jesucristo.
Esto es por lo que Jesucristo oró fervientemente, para que sus seguidores sean
uno: “Padre, oro para que todos sean uno … para que el mundo crea que tú me enviaste … para que
sean uno así como nosotros somos uno…” (Juan 17:20-23). Esto significa que nuestra unidad
debe enraizarse en la propia unidad de Cristo con el Padre.

Una iglesia unificada consecuentemente, es una de las evidencias más fuertes de la


verdad del evangelio. Y a través de Él todo el cuerpo, “estando bien ajustado y unido por la
cohesión que las coyunturas proveen, conforme al funcionamiento adecuado de cada miembro, produce el
crecimiento del cuerpo para su propia edificación en amor” (Efesios 4:16).
La humildad es la base de la santidad, y la santidad trae armonía a la iglesia, lo que
resulta en una iglesia saludable llena de amor, alegría, paz y unidad en el cuerpo de
los creyentes. (Salmo 133:1 ¡Mirad cuán bueno y cuán delicioso es Habitar los hermanos juntos en armonía!).

Si hemos de mantener la unidad que el Espíritu nos ha dado en tiempos de conflicto, debemos
cultivar las mismas cualidades o características que se encuentran en nuestro Señor Jesucristo.
En Efesios 4:2-3 con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros
en amor, 3 solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; Pablo resalta cinco de
estas cualidades que son necesarias para mantener la unidad de la iglesia.
Estas son las 5 cualidades o característica necesarias para mantener la unidad de la iglesia,
basados en el versículo que acabamos de leer de Efesios 4.

1-Humildad. 2-Mansedumbre. 3-Paciencia. 4-Amor. 5-Paz.


Humildad
La humildad tiene que ver con no pensar en ti mismo como superior a los demás. Es
lo opuesto al orgullo: asumir que cada cosa creada y cada persona existe para tu
beneficio, gozo y satisfacción. Claro, existe la llamada falsa humildad. Ella busca
llamar la atención sobre sí misma. La verdadera humildad está arraigada en un
pensamiento correcto de Dios y de sí mismo. Si todo tu mundo gira alrededor de ti,
eres orgulloso, y el orgullo destruye la unidad. La idea es que debemos tener el
mismo sentir que tuvo Cristo Jesús, quien siendo el Hijo de Dios, se humilló a sí
mismo, tomando nuestra humanidad, y se convirtió en un siervo para morir en una
cruz por pecadores in-merecedores (Fil. 2:5-11). Dios se opone al orgulloso, pero Él
exaltará al humilde.

Mansedumbre (Tiene que ver con nuestro carácter)


Esta es otra cualidad que se desarrolla en nuestra vida cuando somos controlados
por el Espíritu Santo. Cuando oímos la palabra manso siempre pensamos que se
trata de debilidad, al contrario manso es una palabra poderosa del Nuevo
Testamento, quiere decir: “tener el poder siempre bajo control.”

En el Nuevo Testamento, la palabra mansedumbre se refiere a una actitud interior,


es parte del fruto del carácter semejante al de Cristo producido solamente por el
Espíritu Santo. (Gal.5:23). Los mansos no se recienten ante la adversidad, debido a
que aceptan todo como efecto sabio y amoroso propósito de Dios.

El que tiene mansedumbre soportará a los unos y a los otros, aun con sus palabras
responderá con mansedumbre.
La cual conduce a una perfecta cortesía para que podamos reprender sin rencor.
Discutir sin intolerancia, encarar la verdad sin resentimiento, enojarse sin pecar, ser
amables y sin embargo no ser débiles. La mansedumbre es una característica del
fruto del Espíritu, es evidente que las personas solamente lo puedan manifestar
cuando están rendidas a Dios y cuando la presencia del Espíritu Santo domina en su
totalidad en el hombre.

Paciencia (tiene que ver con el trato asía nuestro prójimo)


La paciencia, es la actitud que lleva al ser humano a poder soportar cualquier
contratiempo y dificultad. No hay espíritu de rencor, es un equilibrio de todos los
temperamentos y pasiones, completamente opuesto al enojo. Cuando hay paciencia
hay constancia, firmeza y perseverancia, el que es paciente es tolerante, clemente,
indulgente. Significa también: Resistir con paciencia. Paciencia para el cristiano es
saber resistir las pruebas. También es saber soportar las debilidades y
provocaciones de los demás.

Amor o Ágape. Romanos 5:8 Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo aún
pecadores, Cristo murió por nosotros. (Juan 3:16). En la traducción al griego: Significa:
afecto, buena voluntad, amor, benevolencia (Simpatía y buena voluntad hacia las
personas o grupo), espíritu afectuoso, “es la habilidad el poder y la determinación
de amar a la gente que no queremos”.

El amor es un atributo de Dios, porque Dios es amor. (1Jn.4:8).


Según Colosenses el amor es la virtud que une todas las características en
perfección y otras versiones traducen: Que el amor es el vínculo Perfecto. El amor
es el cumplimiento de la ley. (Rom.13:10) El amor no hace mal al prójimo; así que el
cumplimiento de la ley es el amor. A través de nuestro amor por nuestros hermanos en Cristo,
demostraremos que pertenecemos a Dios y que hemos nacido de nuevo (1 Juan. 4:7-12).

Lucas 11:14 Estaba Jesús echando fuera un demonio, que era mudo; y aconteció que salido el demonio,
el mudo habló; y la gente se maravilló. 15 Pero algunos de ellos decían: Por Beelzebú, príncipe de los
demonios, echa fuera los demonios. 16 Otros, para tentarle, le pedían señal del cielo. 17 Mas él,
conociendo los pensamientos de ellos, les dijo: Todo reino dividido contra sí mismo, es asolado; y una
casa dividida contra sí misma, cae.

¿Cómo se puede explicar entonces el fenómeno de la división de la Iglesia con la


enseñanza bíblica de la indestructibilidad de su unidad?
La unidad es bíblica, es imprescindible y una necesidad, para poder despertar un
avivamiento, así las multitudes se entregarán a nuestro Señor Jesucristo,

Aseguran que cuando el mundo nos vea a todos los creyentes juntos, unidos como
una sola iglesia, siendo de ejemplo y de testimonio para el mundo, entonces ellos
se convertirán; se convertirá: el Pecador, el idolatra, el brujo, el hechicero, el
drogadicto, el alcohólico, la prostituta, el homosexual, la lesbiana, el ladrón, el
asesino, el violador, se acabara la corrupción, el sicariato. Y muchas cosas más
sucederán a favor de nuestros pueblos. Esto se llama avivamiento ¿acaso no es lo
que queremos? ¿A caso no esto lo que anhelamos? ¿no esto lo que andamos
buscando? entonces trabajemos juntos, unidos.

Existen dos principios esenciales y una condición, para que esto ocurra.
1-Unidad, Jesús dijo que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste.

2- Oración y humillación: Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y


oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren de sus malos caminos (Arrepentimiento); entonces yo oiré
desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra. (2Cronicas 7:14)

3- Evangelización: Mateo 28 18 Y Jesús se acercó y les habló diciendo: Toda potestad me es dada
en el cielo y en la tierra. 19 Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el
nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo; 20 enseñándoles que guarden todas las cosas que os
he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.
1corintio 9:16 Pues si anuncio el evangelio, no tengo por qué gloriarme; porque me es impuesta
necesidad; y ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!

Efesios 4:1-7
Hechos 28:25 al 27 Y como no estuviesen de acuerdo entre sí, al retirarse, les dijo Pablo esta palabra:
Bien habló el Espíritu Santo por medio del profeta Isaías a nuestros padres, diciendo: 26 Ve a este pueblo,
y diles: De oído oiréis, y no entenderéis; Y viendo veréis, y no percibiréis; 27 Porque el corazón de este
pueblo se ha engrosado, Y con los oídos oyeron pesadamente, Y sus ojos han cerrado, Para que no vean
con los ojos, Y oigan con los oídos, Y entiendan de corazón, Y se conviertan, Y yo los sane.

Ahora pregunto, ¿Para quién estamos trabajando? para nuestra obra personal,
para nuestro propio beneficio, o para la obra de nuestro Señor y extender el Reino
de Dios aquí en la tierra.
Cuando Jesús venga viene por su iglesia pura y sin mancha. Él no va a preguntar de
qué denominación eres. Ni siquiera se fijará en tu vestuario (si tienes falda,
pantalones o velo), ni en tu posición social, si eres rico o pobre, ni siquiera se fijará
en tus títulos, El solo mirará lo que hay en tu corazón.
1Samuel 16:7 Y Jehová respondió a Samuel: No mires a su parecer, ni a lo grande de su estatura, porque
yo lo desecho; porque Jehová no mira lo que mira el hombre; pues el hombre mira lo que está delante de
sus ojos, pero Jehová mira el corazón.
Escrito esta: Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán al Creador. (Mateo 5:8)
Nosotros como Iglesia, como Reyes y Sacerdotes, tenemos que entender que es
nuestro deber dar respuesta a las necesidades de una Nación, un Pueblo, Ciudad,
una familia. En lo espiritual, en lo social, en la educación y en lo político. Pero solo
unidos lo podemos lograr.

Los métodos o las fórmulas utilizados hasta hoy en día no han tenido los resultados
que esperábamos. Necesitamos con urgencia una reforma, una reingeniería
espiritual en la vida del: creyente, Líder, Ministro, de la sociedad y del Empresario,
¿cómo? transformando y renovando su entendimiento, a través de los principios
establecidos en la biblia, para así poder obtener un mayor alcance en la expansión
del Reino de Dios.

El hombre en su creación fue diseñado para vivir de acuerdo a la voluntad de Dios y


cumplir una misión en esta tierra, pero por el libre albedrío que Dios le dio al
hombre, él mismo decidió vivir de acuerdo a su propia voluntad, imponiendo sus
propias, normas, reglas, estatutos y conducta. Y hoy después de unos miles y miles
de años vemos las consecuencias en el mundo, en la sociedad, aun en la sociedad
cristiana y el comportamiento del ser humano hoy en día.

Jesús mismo, siendo Dios, vino al mundo no para hacer su voluntad, sino la de
nuestro Padre que está en los cielos.
Para nadie es un secreto que la sociedad se ha corrompido, las familias se han
deteriorados por el afán de sobre vivir en este sistema, Se ha perdido, la ética, la
moral, los valores, la integridad, los principios y en gran parte la educación,

Que vamos hacer iglesia preciosa


Nuestro objetivo debe ser: Rescatar esos valores, éticos y morales de los niños,
jóvenes, la familia y la sociedad, a través de los principios establecidos en La Biblia,
brindándoles a las familias la oportunidad de adoptar un nuevo estilo de vida
basado en los principios y valores del Reino de Dios.

Para así poder ver, hombres, mujeres, jóvenes y niños llegando a la unidad de la Fe
y al conocimiento salvador del Hijo de Dios. a un varón perfecto, a la medida de la
estatura de la plenitud de Cristo.

También podría gustarte