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Reseña El Viaje A Echo Spring

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El viaje a Echo Spring – The trip to Echo Spring (2013), Olivia Laing

Ático de los libros: 2016: 337 páginas Traducc. Núria de la Rosa

“Es lo que el alcoholismo le hace a un escritor. Empiezas con alquimia y trabajo duro,
y terminas permitiendo que una versión grandiosamente degenerada y ostentosa, un
alternativa espantosa de ti mismo, se instale en el hogar, cerca del fuego, y desde allí
se dedique a destrozar el corazón del trabajo que todavía no has terminado.”

“El viaje a Echo Spring” es un libro maravilloso que toma su nombre de La gata
sobre el tejado de zinc de Tennesse Williams con el que su protagonista nombraba al
bar de las bebidas. Su subtítulo “¿Por qué beben los escritores?”, tal vez, no sea el
más adecuado. Este explora seis vidas. Seis literaturas. Seis vidas y literaturas
cruzadas por el alcoholismo. No se trata de buscar específicamente por qué beben
los escritores, sino que en este recorte lo esencial es que estos han trabajado
imágenes, han construido escenas y personajes, han trasladado situaciones
personales a la literatura y de esta manera intentaron dotar de sentido esta
experiencia. Scott FitzGerald, Ernest Hemingway, Tennessee Williams, Johan
Cheever, Raymond Carver y John Berryman son los escritores sobre los que se
indaga en este recorte. Seis hombres que escribieron, que en algunos casos fueron
amigos, que se escribían entre ellos, que se leían, que fueron exitosos, pero también
lucharon contra los fracasos y el hundimiento de sus vidas debido a su adicción y
contra el svicydio como finalmente ocurrió con Hemingway, pero también con el
padre de este, el de John Berryman y con el que insinuó el de Cheever en una
escena que luego utilizaría en su novela Falconer. Son hombres que dan
continuamente una batalla. contra sus inseguridades, que arrastran trauma
familiares, su sexualidad y en esa pelea el alcohol aparece como una forma de “click”
mediante el cual activar un interruptor cerebral como lo denomina el personaje de La
gata sobre el tejado de zinc o “el encantador de Gigantes” según Hemingway. Y en
ese batallar y en este derrotismo hay algo de profunda congoja y también de belleza.
El libro de Olivia Laing se arma a partir de la idea del viaje. Por un lado, un viaje
literal desde la Nueva Orleans de Tennesse, pasando por Cayo Hueso de
Hemingway hasta el Port Ángeles de Carver. Este viaje literal se estructura como una
crónica, le da un carácter narrativo y personal a lo que también es un ensayo. Por
otro lado, este viaje también toma un sentido alegórico: una indagación desde la
oscuridad y los efectos más devastadores del alcohol a la posibilidad de un nuevo
comienzo, una segunda vida y por eso no es casual que termine con Carver:
“…construir una especie de mapa topográfico del alcoholismo, dibujando sus
contornos desde los laceres de la embriaguez hasta la extensamente crueldad del
proceso de desintoxicación. A medida que viajase por el país, moviéndome entre
libros y vidas, tenía la esperanza de acercarme a comprender lo que significa la
adicción al alcohol…”
Y mientras viaja, mientras narra este viaje real lo que hace Olivia es
extraordinario. Entrelaza sus experiencias presentes en tránsito y la de su pasado
siendo una niña conviviendo con una alcohólica: la mujer con la que su madre había
formado pareja. Y esta armazón narrativa se alterna casi como si fluyera de su
pensamiento mientras viaja con la lectura y análisis de textos literarios, entrevistas a
médicos, cartas, memorias, diarios y biografía en esa búsqueda de respuestas y
relaciones.
Es una libro que se va adensando por el transcurrir de estas vidas tan llenas de
dolor y destrucción. Y llega un momento que asfixia el relato de estas vidas y hasta la
propia Olivia lo manifiesta. Dolencias físicas, insomnio, alucinaciones, afaxias,
accidentes, pérdida de la memoria, sensación de alteridad, mvuertes como la de
Dylan Thomas:
“Es terrible leer esto” o “Al demonio con todo. Me alejé de la calle Duncan y baje a la
playa. Quería ndar, limpiar algo de la tristeza que estas historias me infundían.”
Leyendo Viaje a Echo Spring me imagino a Olivia primero en el trabajo con archivos
y archivos apilados, las escenas de lectura. Y después una búsqueda espacial -
incluido el viaje de Olivia a EEUU-. Primero darle estructura a ese archivo sobre lo
plano -como las grandes pizarras de las películas policiales - para la búsqueda de
conexiones y los puntos de pasaje desde lo científico a lo biográfico y de ahí a la
literatura, pero también de la vida de un escritor a lo de otro, pero a su vez con la de
la propia Olivia. Una gran red con sus nodos iluminando conexiones.
Estamos ante un texto pensado, diseñado -con mucho trabajo de archivo- pero que
se arma con la misma sorpresa, revelación y belleza que la experiencia. Olivia no
solo arma una crónica o ensayo concluido, sino que nos hace partícipes de una
revelación, del sentido y la experiencia a medida que leemos.

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