TEMA: EL GRAN RESCATE
TEXTO: 1 CORINTIOS 6:9-10
Este domingo 15 de septiembre en muchos paises de latinoamerica estaremos
celebrando nuestra independencia patria, una fecha en la cual celebramos esa gesta
heroica que hicieron posible muchas personas para darnos libertad.
Verdaderamente la libertad es algo muy valioso, tan valioso e importante que muchas
veces es necesario hacer grandes esfuerzos para lograrla, hasta dar la vida por ello, es
por eso que cuando una persona o un grupo de personas han sido tomadas cautivas
como rehenes es necesario hacer UN GRAN RESCATE para liberarlas.
En los últimos años han habido tres rescates de rehenes que han hecho historia por su
complejidad, por el peligro que representaban y por su efectividad, pues se logró el
rescate de la gran mayoría de los rehenes a pesar de los grandes peligros que había
que enfrentar para liberarlos.
Estos tres rescates son : la operación ENTEBBE en Uganda, donde las fuerzas
especiales israelíes rescataron a 92 rehenes judíos, La operación NIMROD en la
embajada de Irán en inglaterra, en la cual se liberaron a a 26 rehenes y por último la
operación JAQUE en Colombia donde se rescataron 15 personas.
Verdaderamente esos tres fueron rescates impresionantes, por todos las vidas que se
lograron rescatar. Pero esta mañana hablaremos de un rescate muchisimo mas
grande, el cual ha dado libertad a millones de prisioneros y esclavos en todo el mundo,
¿De cuál rescate estamos hablando? E la gran obra de rescate hecha por nuestro
Señor Jesucristo en la cruz del calvario.
Pero ¿quiénes eran los prisioneros? veamos la lista de prisioneros en los versículos
que acabamos de leer (vs 9-10) seguramente muchos de nosotros estamos incluidos
en esta lista de pecados esclavizantes, y si talvez alguno de nosotros pudiésemos
decir: ¡yo no aparezco en esta lista!, veamos lo que nuestro señor Jesús ha dejado
escrito en su palabra para nosotros (Juan 8:33-34) somos esclavos del pecado porque
practicamos el pecado, aunque no aparezcamos en la lista de 1 de Corintios, la
condición del ser humano sin Cristo en su corazón es de esclavitud y es por eso que
necesitamos un libertador.
Todos nosotros éramos prisioneros del diablo por medio del pecado, esclavo de los
vicios, del odio, del sexo, de la pornografia, de las drogas. Pero qué maravilloso es
poder decir que “ÉRAMOS ESCLAVOS” porque nuestro señor Jesucristo nos rescato
por medio de su sangre derramada por nosotros en la cruz.
Pero para aquellas personas que aún viven en esclavitud es muy importante que
comprendan en qué consiste ese GRAN RESCATE que nuestro Señor Jesucristo ha
hecho por cada uno de nosotros para que podamos ser libres (1 Corintios 6:11)
En este precioso versículo podemos comprender cuales son los tres elementos de ese
maravilloso rescate que nuestro señor Jesucristo ha hechos por amor a cada uno de
nosotros.
Veamos en qué consiste ese gran rescate que nuestro Dios hizo posible por medio de
nuestro Señor Jesucristo. Para rescatarnos de la esclavitud del pecado nuestro Dios:
Nos lavó, Nos santificó y nos justifico.
Este dia comprender de una mejor manera la maravillosa obra redentora que Cristo
hizo por cada uno de nosotros y que también puede hacer en las vidas de aquellas
personas que aun no le han recibido como su Señor y Salvador personal.
VEAMOS EN QUÉ CONSISTE ESTE GRAN RESCATE:
i) PRIMERAMENTE: NOS LAVO (1 CORINTIOS 6:11 a)
Tenemos que comprender que la suciedad de nuestro pecado y de nuestra iniquidad
era imposible para nosotros quitarla de nuestra vida, no importa con que la quisiéramos
quitar, pues la mancha del pecado en nuestra vida es imposible de quitar por medios
humanos (Jeremías 2:22)
Así como los esclavos eran marcados por sus amos en los tiempos Bíblicos, así la
marca del pecado estaba en nosotros, recordándonos que el pecado señoreaba sobre
nuestra vida
Pero lo que era imposible para los hombre, lo que nadie podía hacer, nuestro Dios lo
hizo posible por medio del derramamiento de la bendita sangre de nuestro Señor
Jesucristo en la cruz del calvario (Apocalipsis 1:5) la marca de nuestra esclavitud ha
sido quitada por la sangre de Jesús, ¡ALELUYA!
II) SEGUNDO: NOS SANTIFICÓ (1 CORINTIOS 6:11b)
Muchas personas entienden la palabra santificación o santidad de una manera
religiosa, es decir pensamos que santificar significa encerrarse, no hablar con nadie, no
ver nada, pero verdaderamente eso no es el significado completo de la palabra
santificación.
Tenemos que comprender que cuando un rehén es rescatado no es dejado en el
mismo lugar donde lo tenían cautivo, sino que es trasladado a otro lugar para estar a
salvo, es cambiado de posición, es decir que ser resctado significa ser trasladado a
otro lugar, y eso exactamente es lo que nuestro Dios hizo por nosotros pues nos ha
librado de la potestad del pecado y de las tinieblas pero no nos dejó en él camino de la
perdición sino que nos ha trasladado al Reino de su amado hijo (Colosenses 1:12-14)
Es decir que el gran rescate que hizo nuestro Dios significa que él llegó a buscarnos
hasta donde estábamos, nos liberto y nos ha trasladado del mundo de las tinieblas al
reino de Dios.
III) TERCERO: NOS JUSTIFICÓ (1 CORINTIOS 6:11c)
El sello de garantía de Dios del rescate que hizo con nosotros es que nos ha declarado
justos, a pesar de toda la maldad que había en nosotros, a pesar de toda nuestra
culpa, para que el rescate estuviera terminado tenía que borrar todo nuestro récord,
tenía que declararnos justos para que satanás nunca más tenga ningún derecho sobre
nuestra vida.
Ya no estamos en la lista de los esclavos de satanás a causa de nuestro pecado, ahora
hemos sido lavados, santificados y justificados, ahora nuestro nombre está escrito en él
libro de los hijos de Dios, en el libro de la vida del cordero (Lucas 10:20)
En la cruz del calvario nuestro Señor Jesús declaró anulados todos los decretos que
estaban en nuestra contra causados por nuestra vida de pecado (Colosenses 2:13-14)
Ahora cada uno de nosotros estamos en paz con Dios porque nuestro Señor Jesucristo
nos ha rescatado y nos ha declarado justos, no debemos nada (Romanos 5:1) ya
Satanas no tiene potestad alguna sobre nuestra vida. No hay rescate mas grande y
más maravilloso, pues nadie podía hacerlo, solo nuestro Dios, si el aun no te ha
rescatado, entregale hoy mismo tu corazon a el.