E E S N° 2 - 4° - Literatura - Unidad N°2: Cosmovisión Épica - Junio 2024
Luego de haber escuchado la explicación, leé comprensivamente los siguientes fragmentos del
Cantar de Mio Cid:
CANTAR DE MIO CID EN CASTELLANO MODERNO
Tirada 1
1.
El Cid convoca a sus vasallos; éstos se destierran con él.
Adiós del Cid a Vivar.
(Envió a buscar a todos sus parientes y vasallos, y les dijo cómo el
rey le mandaba salir de todas sus tierras y no le daba de plazo más
que nueve días y que quería saber quiénes de ellos querían ir con él
y quiénes quedarse).
A los que conmigo vengan que Dios les dé muy buen pago;
también a los que se quedan contentos quiero dejarlos.
Habló entonces Álvar Fáñez, del Cid era primo hermano:
"Con vos nos iremos, Cid, por yermos y por poblados;
no os hemos de faltar mientras que salud tengamos,
y gastaremos con vos nuestras mulas y caballos
y todos nuestros dineros y los vestidos de paño,
siempre querremos serviros como leales vasallos."
Aprobación dieron todos a lo que ha dicho don Álvaro.
Mucho que agradece el Cid aquello que ellos hablaron.
El Cid sale de Vivar, a Burgos va encaminado,
allí deja sus palacios yermos y desheredados.
Los ojos de Mío Cid mucho llanto van llorando;
hacia atrás vuelve la vista y se quedaba mirándolos.
Vio cómo estaban las puertas abiertas y sin candados,
vacías quedan las perchas ni con pieles ni con mantos,
sin halcones de cazar y sin azores mudados.
Y habló, como siempre habla, tan justo tan mesurado:
"¡Bendito seas, Dios mío, Padre que estás en lo alto!
Contra mí tramaron esto mis enemigos malvados".
Agüeros en el camino de Burgos
Ya aguijan a los caballos, ya les soltaron las riendas.
Cuando salen de Vivar ven la corneja a la diestra,
pero al ir a entrar en Burgos la llevaban a su izquierda.
Movió Mío Cid los hombros y sacudió la cabeza:
"¡Ánimo, Állvar Fáñez, ánimo, de nuestra tierra nos echan,
pero cargados de honra hemos de volver a ella! "
El Cid entra en Burgos
Ya por la ciudad de Burgos el Cid Ruy Díaz entró.
Sesenta pendones lleva detrás el Campeador.
Todos salían a verle, niño, mujer y varón,
a las ventanas de Burgos mucha gente se asomó.
¡Cuántos ojos que lloraban de grande que era el dolor!
Y de los labios de todos sale la misma razón:
"¡Qué buen vasallo sería si tuviese buen señor!"
Nadie hospeda al Cid.
Sólo una niña le dirige la palabra para mandarle alejarse.
El Cid se ve obligado a acampar fuera de la población, en la glera.
De grado le albergarían, pero ninguno lo osaba,
que a Ruy Díaz de Vivar le tiene el rey mucha saña.
La noche pasada a Burgos llevaron una real carta
con severas prevenciones y fuertemente sellada
mandando que a Mío Cid nadie le diese posada,
que si alguno se la da sepa lo que le esperaba:
sus haberes perdería, más los ojos de la cara,
y además se perdería salvación de cuerpo y alma.
Gran dolor tienen en Burgos todas las gentes cristianas
de Mío Cid se escondían: no pueden decirle nada.
Se dirige Mío Cid adonde siempre paraba;
cuando a la puerta llegó se la encuentra bien cerrada.
Por miedo del rey Alfonso acordaron los de casa
que como el Cid no la rompa no se la abrirán por nada.
La gente de Mío Cid a grandes voces llamaba,
los de dentro no querían contestar una palabra.
Mío Cid picó el caballo, a la puerta se acercaba,
el pie sacó del estribo, y con él gran golpe daba,
pero no se abrió la puerta, que estaba muy bien cerrada.
La niña de nueve años muy cerca del Cid se para:
"Campeador que en bendita hora ceñiste la espada,
el rey lo ha vedado, anoche a Burgos llegó su carta,
con severas prevenciones y fuertemente sellada.
No nos atrevemos, Cid, a darte asilo por nada,
porque si no perderíamos los haberes y las casas,
perderíamos también los ojos de nuestras caras.
Cid, en el mal de nosotros vos no vais ganando nada.
Seguid y que os proteja Dios con sus virtudes santas."
Esto le dijo la niña y se volvió hacia su casa.
Bien claro ha visto Ruy Díaz que del rey no espere gracia.
De allí se aparta, por Burgos a buen paso atravesaba,
a Santa María llega, del caballo descabalga,
las rodillas hinca en tierra y de corazón rogaba.
Cuando acabó su oración el Cid otra vez cabalga,
de las murallas salió, el río Arlanzón cruzaba.
Junto a Burgos, esa villa, en el arenal posaba,
las tiendas mandó plantar y del caballo se baja.
Mío Cid el de Vivar que en buen hora ciñó espada
en un arenal posó, que nadie le abre su casa.
Pero en torno suyo hay guerreros que le acompañan.
Así acampó Mío Cid cual si anduviera en montaña.
Prohibido tiene el rey que en Burgos le vendan nada.
de todas aquellas cosas que le sirvan de vianda.
No se atreven a venderle ni la ración más menguada.
16
Jimena lamenta el desamparo en que queda la niñez de sus hijas.
El Cid espera llegar a casarlas honradamente.
"¡Merced os pido, buen Cid, noble barba tan crecida!
Aquí ante vos me tenéis, Mío Cid, y a vuestras hijas,
de muy poca edad las dos y todavía tan niñas.
Conmigo vienen también las damas que nos servían.
Bien veo, Campeador, que preparáis vuestra ida;
tenemos que separarnos estando los dos en vida.
¡Decidnos lo que hay que hacer, oh Cid, por Santa María!"
Las dos manos inclinó el de la barba crecida,
a sus dos niñitas coge, en sus brazos las subía,
al corazón se las llega, de tanto que las quería.
Llanto le asoma a los ojos y muy fuerte que suspira.
"Es verdad, doña Jimena, esposa honrada y bendita,
tanto cariño os tengo como tengo al alma mía.
Tenemos que separarnos, ya los veis, los dos en vida;
a vos os toca quedaros, a mi me toca la ida.
¡Quiera Dios y con Él quiera la Santa Virgen María
que con estas manos pueda aún casar nuestras hijas
y que me puede ventura y algunos días de vida
para poderos servir, mujer honrada y bendita!"
40
Minaya ve cumplido su voto.
Botín de la batalla.
El Cid dispone un presente para el rey.
Al buen Minaya Álvar Fáñez bueno le salió el caballo,
de esos moros enemigos ha matado a treinta y cuatro;
de tajos que dio su espada muy sangriento lleva el brazo:
por más abajo del codo va la sangre chorreando.
Dijo Álvar Fáñez: "Ahora ya contento me he quedado,
a Castilla las noticias en seguida irán llegando
de que en batalla campal victoria el Cid ha ganado".
Muchos moros yacen muertos; pocos con vida dejaron,
que al perseguirlos sin tregua alcance les fueron dando.
Van volviendo los guerreros de Mío Cid bienhadado;
andaba el Campeador montado en su buen caballo,
la cofia lleva fruncida, su hermosa barba mostrando,
echada atrás la capucha y con la espada en la mano.
A sus guerreros miraba, que ya se van acercando.
"Gracias al Dios de los cielos, Aquél que está allí en alto,
porque batalla tan grande nosotros la hemos ganado".
El campamento morisco los del Cid le saquearon,
armas, escudos, riquezas muy grandes se han encontrado.
Los hombres de Mío Cid que en el campamento entraron
se encuentran, de los moriscos, con quinientos diez caballos.
¡Gran alegría que andaba por entre aquellos cristianos!
Al ir a contar sus bajas tan sólo quince faltaron.
Tanto oro y tanta plata no saben dónde guardarlo
enriquecidos están todos aquellos cristianos
con aquel botín tan grande que se habían encontrado.
Los moros que los servían al castillo se tornaron
y aún mandó el Campeador que les regalaran algo.
Gran gozo tiene Ruy Díaz, con él todos sus vasallos.
Repartir manda el dinero y aquellos bienes ganados,
en su quinta parte al Cid tocáronle cien caballos.
¡Dios, y qué bien que pagó Mío Cid a su vasallos,
a los que luchan a pie y a los que luchan montados!
Muy bien que lo arregla todo Mío Cid el bienhadado,
los hombres que van con él satisfechos se quedaron.
"Oídme, Álvar Fáñez Minaya, vos que sois mi diestro brazo:
de todas esas riquezas que el Creador nos ha dado cuanto
para vos queráis cogedlo con vuestra mano.
Para que se sepa allí, quiero a Castilla mandaros
con nuevas de esta batalla que a moros hemos ganado.
Al rey don Alfonso, al rey que de Castilla me ha echado
quiero hacerle donación de treinta buenos caballos
cada uno con su silla, todos muy bien enfrenados,
todos con sendas espadas de los arzones colgando".
Dijo Minaya Álvar Fáñez: "Yo lo haré de muy buen grado”.
Te sugiero que mires este video, del cual te dejo el link:
https://www.youtube.com/watch?v=bhw_Gqe141c
Luego de haber leído con atención los fragmentos
anteriores, y mirado el video, observá detenidamente
las siguientes imágenes, acerca de la composición de
la sociedad en la época del Cid, y de los encargados de
transmitir los cantares de gesta en los poblados: los
juglares.
Obser
Mimo
LLLllL
Trabajo individual:
1) Relatá en no más de diez líneas, en prosa, los acontecimientos que se narran en estos
fragmentos. No olvides incluir una introducción, a fin de que el lector se acerca de lo que va a leer.
2) Ejemplificá con una cita textual extraída de los fragmentos que leíste del Cantar de Mio Cid,
que muestren estos ideales de la cosmovisión medieval:
a) Amor y confianza en Dios.
b) Relación de lealtad al Rey, a partir del vasallaje.
c) Amor y protección de la propia familia.
Una vez transcriptas las citas, debés fundamentar por qué representan esos ideales.
3) Transcribí:
d) un diálogo directo, explicando qué función cumplían esos diálogos en el recitado de los juglares
ante el público; y
e) un epíteto, explicando qué dos objetivos tenían estos epítetos en los cantares de gesta.
CRITERIOS DE EVALUACIÓN: Vínculo pedagógico- Comprensión textual-
Redacción- Ortografía- Relación de conceptos- Presentación