Act.
- Manualidad de una calculadora y un globo terráqueo
- Fondo azul con decorado piel
- Una caj de cartón para simular la avioneta
- Accesorios: una bolsa con marcadores y hojas
Una vez cuando era pequeño escuche que las boas eran capaces de engullir un elefante entero,
esa imagen rondaba en mi cabeza todo el día y no dude en dibujarla, pero todos los adultos me
decían lo mismo… ¡que bonito sombrero!, ellos no lo entendían, solo se limitaban a decirme que
hiciera algo de provecho como estudiar geografía o matemáticas, hice caso de sus consejos y por
eso me convertí en aviador, una profesión que me permitía viajar por todo el planeta y vivir como
siempre me habían dicho. Desde hace años el aviador vivía en un mundo de adultos, pero jamás se
me había sentido cómodo en él, se sentía triste y frustrado, siempre siendo un bicho raro dentro
de un mundo donde todos eran iguales. (el aviador empaca sus cosas para su vuelo)
Un día mientras volaba por el desierto su avioneta tuvo un fallo en el motor y cayó al suelo… con
el solo se encontraban las dunas y un mar lleno de silencio, sino conseguía despegar no
sobreviviría de repente un pequeño hombrecito de ojos azules apareció frente a sus ojos, era el
principito.
- ¿me pintas un cordero? – busco los rotuladores que llevaba en su mochila y le dibujo tres
corderos. Pero ninguno era de su agrado, o era muy viejo o enfermo o estaba demasiado
delgado, cansado de su instancia dibujo una caja y le aseguro que el cordero quería estaba
allí dentro.
- ¡Wow! Es exactamente lo que quería.
El principito vivía en un planeta lejano y muy pequeño, tenia volcanes y una tierra cubierta de
enormes árboles, al principito le gustaba mucho ver los atardeceres, el si sabía disfrutar de las
cosas de la vida, se fijaba en los pequeños detalles y en los momentos que son invisibles a los ojos
de los adultos. Le conto al aviador que había dos tipos de hiervas en todos los planetas, las hiervas
buenas y las hiervas malas, las hiervas malas hay que arrancarlas de inmediato porque con sus
enormes raíces al ser el planeta tan pequeño pueden hacer que estalle.
- ¿Por qué las rosas tienen espinas?
- Para que no se las comen las animales
- ¡Pero si aun así se las comen!
- Entonces no lo sé, tengo cosas serias que hacer, no puedo pender el tiempo, estamos
perdidos en el desierto y si no reparo mi avioneta moriremos
- ¿Cosas serias? Las rosas llevan millones de años teniendo espinas y no te parece serio
preguntarte el ¿por qué?
El aviador se acerco a su lado y le abrazo, sabia que el niño tenia razón, en el mundo de los adultos
se consideraban cosas serias aspectos como los números o los negocios, ellos no valoran los
pequeños detalles de el mundo que los rodea.
Act. 2
- Un fondo negro (puede tener estrellas o no)
- un planeta verde para la rosa y el farolero (+ un farol con vela y un mechero)
- Un luna para el planeta del rey (+ un trono) y el vanidoso
- Un planeta más grande amarillo para el hombre de negocios(+ una caja y bolso para meter
las estrellas que pueden ser de cartón) y el geógrafo (+ varios libros y una mesa pequeña)
- +otros accsesorios
En el planeta del principito crecían flores únicas que solo tenían un día de vida, pero una vez creció
en la una flor distinta, era increíblemente bella y también un poco egoísta, además se creía
invencible porque tenia cuatro espinas, era vanidosa y siempre precisaba de su atención.
- Esa flor perfumaba mi vida, jamás debía haber huido, pero era demasiado joven para
amarla.
El principito se refería al día que se despidió de ella para emprender un viaje para emprender un
viaje alrededor de varios planetas.
- Te quiero… has decidido irte, así que hazlo y procura ser feliz, yo estaré bien, tengo cuatro
espinas para defenderme.
El primer planeta que visito el principito estaba habitado estaba habitado por un rey.
- ¡Oh! Mi primer súbdito – exclamo al verle, el principito se quedo ensimismado con esta
frase, el rey le explico que todo el universo debía obedecerle.
- Y puede exigir lo que quiera- pregunto el principito.
- No… siempre ahí que exigir lo que las personas pueden hacer
- Bueno… creo que no tengo nada mas que hacer aquí, tengo que irme.
El rey intento retener de todas las maneras posibles al principito llegó hasta a nombrarlo ministro
de su reino, nada podría convencerle, debía continuar su viaje y la autoridad del rey no iba a
impedirlo, pensaba todo el rato:
- Que raras son las personas mayores.
En el siguiente planeta vivía un vanidoso.
- ¡Oh! ¡Un admirador! – dijo el vanidoso – ¡aplaude hasta que diga que pares! – después de
un rato aplaudiendo el principito se había cansado y dejo de aplaudir. – me admiras
mucha verdad.
- ¿Qué es admirar?
- Admirar es lo mismo que admitir que soy el más bello, el más inteligente y la mejor
persona que habita este planeta.
- Pero si eres la única persona que habita en este planeta, ¿para qué sirve que solo yo te
admire?
- *El vanidoso hace un gesto de “no lo sé” * bueno, entonces tendré que buscar a alguien
más que lo haga *se retira del escenario*
Definitivamente el principito se daba cuenta que las personas que las personas mayores eran muy
raras, lo que hacían no tenía sentido.
El principito le conto al aviador que al viajar al tercer el planeta, se encontró con un hombre de
negocios, el cual estaba rojo como un tomate y no dejaba de hacer cuentas.
- Dos millones, el mes que viene ganare el doble.
- ¿Dos millones de qué?
- ¡Estrellas! ¡Tengo dos millones de estrellas!
- ¿Y qué haces con eso?
- El recuento y las meto en el banco
- Pero es no sirve de nada, no eres útil para ellas. – y con eso dicho se fue.
El cuarto planeta era pequeño y solo tenia una farola y un farolero.
- ¿Por qué enciendes y apagas la farola continuamente?
- Es mi obligación, tengo que encender el farol por la noche y apagarlo por la mañana, pero
ahora el planeta es mas pequeño y se pone el sol cada cinco minutos.
- ¿Y no ha cambiado tu labor?
- No… el planeta ha cambiado, mi labor en el es el mismo, no puedo descansar a pesar de
que es lo que más quiero.
El principito pensó que el farolero era el menos absurdo de todos, tenia un trabajo y se
preocupaba de algo distinto así mismo, aun así, solo pensaba en cumplir con sus obligaciones.
El ultimo planeta que visito el principito era el mas grande y estaba habitado por un geógrafo y
conocía donde estaban los océanos, las montañas y los desiertos.
- ¿Y… su planeta tiene muchos mares?
- No lo sé, soy geógrafo, no explorador, yo espero a que ellos vengan y me informen de
todo lo que ven y escribirlo en mis libros.
- También conoces todas las flores, son lo mas bonito de mi planeta.
- No, las flores con me interesan, porque son efímeras y desaparecen me gustan mas las
montañas, porque no cambian nunca
En ese momento el principito se arrepintió de haber dejado a su flor, un dia ella también iba a
desaparecer.
Act. 3
- Reusar el mismo fondo del primer acto, pero pegarle con cinta pasto y unos nubes
- Hacer un pequeño campo de roas (se puede incluir una de plástico para la escena de
encuentro y despedida con el zorro)
Por fin llego a la tierra, un planeta habitado por mas de siete mil millones de personas, entre los
que se encuentran miles de vanidosos, miles de hombres de negocios, etcétera. Cuando el
principito llego vio un campo llego de rosas y se acordó de su flor, luego se encontró con un animal
muy hermoso.
- ¿Quién eres? Eres muy bonito
- Soy un zorro
- Ven a jugar conmigo, estoy muy triste
- No puedo, no estoy domesticado
- ¿Qué es domesticar? Significa crear vínculos, tu para mi eres un niño mas y no te necesito
para nada, pero si me domésticas, nos tomaremos cariño y tendremos necesidad uno del
otro. Si me domésticas, puede que al principio te sientas muy alejado de mí, pero poco a
poco te iras acercando
el principito entendió lo que el zorro le decía y poco a poco fue domesticándolo, todos los días le
visitaba y jugaba con el hasta que llego el día de despedirse.
- Creo que voy a llorar, antes de marcharte ve a ver el campo de rosas, luego vuelve y te
contare un secreto.
El principito hizo lo que el zorro le dijo y se dio cuenta de que a diferencia de las demás su rosa era
única y especial porque estaba domesticada por el y el por ello, el resto eran hermosas, pero
estaban vacías.
- lo esencial es invisible a los ojos – dijo el zorro antes de despedirse.
- ¡Venga! Busquemos un pozo
- ¿Un pozo? Estamos en el desierto
Era incansable, si quería algo lo conseguía y era inútil llevarle la contraria.
- Lo que realmente embellece al desierto es el pozo que guarda dentro, lo que hace a algo
hermoso es invisible a los ojos.
El aviador y el principito emprendieron su camino a encontrar el pozo y poder beber, aquella agua
había nacido de caminar bajo las estrellas, era un regalo al corazón, como cuando explotaban los
fuegos artificiales en navidad
Act. 4
- El fondo del acto 1
- La caja del acto 1
- Y un accesorio en forma de relámpago para tirarle a Sergio (talvez cartulina en forma de
explosión)
-
El principito estaba cerca del pozo cabizbajo cuando el aviador llego a verlo… cruzaron miradas y el
hombre lo comprendido todo.
- Eh reparado mi avioneta…
- Me alegro… yo también vuelvo a casa, aunque para mi es un viaje mucho más lejano y
complicado.
Pese a estar en medio día y en el desierto, el aviador se quedó congelado, no podía creer que no
volvería a escuchar sus historias.
- Puedo acompañarte, no quiero que te vayas.
- Déjame emprender este viaje solo.
De repente apareció un rayo y el principito cayo en la arena del desierto.
Han pasado ya muchos años desde aquello, sabia que el principito había vuelto a su planeta,
porque a la mañana siguiente no pude encontrar su cuerpo. El sajara es para mi el paisaje mas
hermoso y mas triste del mundo, fue ahí donde apareció el principito y también donde
desapareció, si alguna vez pasan por ahí no se apresuren y disfruten de lo que ven.
Nunca ahí que olvidar el niño que uno lleva dentro, porque lo realmente hermoso es invisible a los
ojos y solo los niños pueden ver a través de su corazón.