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Ciudadano

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Un ciudadano o ciudadana es un concepto jurídico, filosófico y político que ha sido
usado desde tiempos antiguos y a lo largo de la historia, aunque no siempre de la
misma manera, pero en general designa a una persona física que es parte de una
sociedad o entidad territorial.1 El Diccionario de la Lengua Española lo define
como «una persona considerada como miembro activo de un Estado, titular de derechos
políticos y sometido a su vez a sus leyes».2 Se llama ciudadanía tanto al conjunto
de ciudadanos como a la condición de ser ciudadano.

Definición
Un ciudadano es una persona considerada como miembro activo de un Estado, titular
de derechos políticos y sometido a sus leyes y sus normas .3

Historia

Busto de Aristóteles
Según Aristóteles:
... a menudo se discute sobre el ciudadano y en efecto no todos están de acuerdo en
quién es ciudadano. El que es ciudadano en una democracia con frecuencia no es
ciudadano en una oligarquía.
(Aristóteles)
Además, según Aristóteles, la mujer tampoco era un ciudadano propiamente dicho, ni
durante la niñez ni en la edad adulta, ni soltera ni casada. La encyclopedie4
define "ciudadano" como:
Es aquel miembro de una sociedad libre de varias familias, que comparte los
derechos de esta sociedad y se beneficia de sus franquicias.
No son ciudadanos quienes residen temporalmente en una similar sociedad y cuando
terminan su asunto se alejan, ni quienes han sido desposeídos o cesados. También se
indica que los menores y los sirvientes no son ciudadanos propiamente dichos, sino
que lo son en cuanto pasan a ser miembros de la familia de un ciudadano.
En la Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano (1789) se liga el
concepto de derechos con ciudadanía y se afirma que los derechos del hombre son
«naturales, inalienables y sagrados», y que todos los hombres «nacen libres e
iguales».5

El Diccionario de Julio Casares define el término como «El que está en posesión de
los derechos de la ciudadanía».6|| También define el adjetivo "ciudadano" como
«natural o vecino de una ciudad, o perteneciente a una ciudad».

El Diccionario de la lengua española (DLE) define el término "ciudadano" como


adjetivo y como nombre. La acepción nombre significa «habitante de las ciudades
antiguas o de Estados modernos, como sujeto de derechos políticos, y que
interviene, ejercitándolos, en el gobierno del país».7El avance de la vigésimo
tercera edición del DLE,8 indica que, "ciudadano" designa «persona considerada como
miembro activo de un Estado, titular de derechos políticos y sometido a sus leyes».

Origen del concepto


El concepto aparece en las primeras sociedades sedentarias y estatales, regidas por
códigos legales escritos. En esos códigos se establecen una serie de obligaciones y
de derechos políticos, civiles o sociales que regulan las relaciones entre
individuos y miembros de dicha sociedad. En ellos aparece la noción de ciudadanía,
frecuentemente para denotar a cierto conjunto de individuos de una sociedad
(generalmente algunos individuos quedaban excluidos y recibían una designación
diferente). Los derechos y obligaciones de esos códigos conferían a un individuo la
condición de "ciudadano". En las sociedades preestatales no existe un análogo claro
de este concepto, al ser la mayor parte sociedades relativamente igualitarias y con
una organización social simple y sin códigos legales escritos.

Referente a Aristóteles, en su libro III sobre La Política, abordaba la ciudadanía


como el sentido de pertenencia de esos derechos. Sin embargo, el autor clásico se
hacía dos preguntas: ¿Quién es el ciudadano? y ¿A quién se llama ciudadano? A la
primera pregunta, Aristóteles respondía que "ser ciudadano" significaba ser titular
de un poder público no limitado, permanente: ciudadano es aquel que participa de
manera estable en el poder de decisión colectiva, en el poder político. Mientras
que se llama ciudadano a todo individuo que sea capaz de ser tal. Se distinguen
tres etapas: una "ciudadanía civil" en el siglo XVIII, vinculada a la libertad y
los derechos de propiedad; una "ciudadanía política" propia del XIX, ligada al
derecho al voto y al derecho a la organización social y política y, por último, en
esta última mitad de siglo, una "ciudadanía social", relacionada con los sistemas
educativos y el Estado del bienestar.

Evolución histórica del concepto


Los romanos tenían muchas similitudes con el concepto de ciudadano de los griegos.
Su pequeña variante reside en quiénes merecían ser ciudadanos, pues para los
romanos estos eran todos aquellos que habitaran en la civitās ('ciudad' en sentido
amplio), de un padre y una madre que fueran ciudadanos, y a los cuales se les
otorgaban derechos. Los mismos esclavos podían conseguir su libertad y volverse
ciudadanos.

Sin embargo, la ciudadanía romana se podía perder principalmente por tres motivos:
porque un hombre libre cae en la esclavitud; porque el ciudadano cambia de civitās
o de comunidad y por ser extranjero.

Los derechos de los ciudadanos romanos iban desde poder constituir una familia, a
tener esclavos y a liberarlos, hasta el derecho a contraer obligaciones; a votar en
los comicios decidiendo sobre la guerra y la paz, así como a la creación y
designación de los magistrados, hasta el de ser elegido, precisamente, a las
magistraturas. Este sentido de ciudadano se modifica cuando, al término de la Edad
Media, los filósofos naturalistas sugieren que la libertad individual, en el mundo
moderno, no depende de la pertenencia a la comunidad. Al contrario, la antecede y
la condiciona, idea que surge gracias al nacimiento del Estado moderno y después de
la Declaración de los Derechos Fundamentales del Hombre que deja como consecuencia
la Revolución francesa; haciendo que el concepto del ciudadano descanse en estos
derechos políticos, civiles y sociales. Así, el ciudadano responde a una
colectividad, a una pertenencia a la comunidad y que los hace iguales gracias a
esos derechos.

Ciudadanía

Planisferio con los países donde la ciudadanía doble o múltiple se permite sin
limitaciones (verde), y los países en los que no o sólo parcialmente (rojo)
La ciudadanía es la condición que se otorga al ciudadano de ser miembro de una
comunidad organizada.
Si la ciudadanía es algo que remite a un proceso histórico, siempre vamos a estar
hablando de una construcción de ciudadanía y de que haya también una reconstrucción
constante de esa ciudadanía.
(Landau)1
La ciudadanía es la expresión de pertenencia que una persona tiene hacia una
sociedad determinada en la que participa. En la tradición occidental, «el ciudadano
es un conjunto de atributos legales y a la vez un miembro de la comunidad
política», como explica Isidoro Cheresky.9

La ciudadanía siempre ha sido de vital importancia para el país y sus decisiones de


desarrollo en general. Cuando la ciudadanía no participa en la toma de decisiones,
la mayoría de las veces las acciones del Estado son erróneas y llegan incluso a
afectar drásticamente la ideología del país, sea directa o indirectamente.

A través de los años, la influencia del derecho administrativo determinó el


concepto de ciudadanía. Sin embargo, junto con los cambios de las dinámicas
sociales sobrevino la reorientación del concepto de ciudadanía, remontándose a
modelos anteriores. Haber retomado modelos anteriores de la ciudadanía, donde la
definición se paseaba por un vínculo político, es entender al ciudadano "por ser
miembro de la comunidad política; el vínculo por la palabra y por la acción
arrancaba a los individuos del dominio de las tareas privadas. La ciudadanía era,
en este sentido, una actividad pública que tenía valor por sí misma y se
consideraba incluso como la vida buena por oposición a la simplemente orientada a
la satisfacción de necesidades".9

Ser ciudadano es tener desarrollado el sentido de identidad y pertenencia en el


lugar donde se interactúa socialmente en el hábitat donde se desenvuelven los
individuos con responsabilidad, derechos y obligaciones.10 En el Consejo Europeo se
es cada vez más consciente de que términos como «ciudadano» y «ciudadanía» no son
estables ni admiten una definición única. El término «ciudadano» puede definirse de
un modo general como «una persona que coexiste en una sociedad». Esto no significa
que la idea de ciudadano en relación con el Estado-nación ya no sea pertinente o
aplicable, sino que, como el Estado-nación ha dejado de ser el único centro de
autoridad, ha tenido que darse una definición más general del concepto.

Este concepto más extenso de ciudadano y ciudadanía ofrece un posible nuevo modelo
para analizar cómo vivimos juntos. Se trata, por tanto, de traspasar los límites de
la noción de «Estado-nación» y de adoptar la de comunidad, que engloba el marco
local, nacional, regional e internacional en el que viven las personas.11 Durante
mucho tiempo se practicó el llamado voto censatario, que consiste en que hay una
selección para determinar quiénes tienen derecho al voto según sus riquezas y su
posición social (las mujeres debieron esperar milenios para poder votar).

Esfera pública

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