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3 - Tema No Temas Yo Te Levanto

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Tema: cuando tu milagro nunca llega

No temas yo te levanto
Himno 424
juan 5: 1- 18
lect. b Entre ellos se encontraba un hombre inválido que llevaba enfermo treinta y
ocho años. Juan 5:5
doxología Hebreos 4:15 y 16

El paralítico de Bethesda

5 Después de estas cosas había una fiesta de los judíos, y subió Jesús a Jerusalén.
2
Y hay en Jerusalén, cerca de la puerta de las ovejas, un estanque, llamado en
hebreo Bethesda, el cual tiene cinco pórticos.
3
En éstos yacía una multitud de enfermos, ciegos, cojos y paralíticos, que esperaban
el movimiento del agua.
4
Porque un ángel descendía de tiempo en tiempo al estanque, y agitaba el agua; y el
que primero descendía al estanque después del movimiento del agua, quedaba sano
de cualquier enfermedad que tuviese.
5
Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo.
6
Cuando Jesús lo vio acostado, y supo que llevaba ya mucho tiempo así, le dijo:
¿Quieres ser sano?
7
Señor, le respondió el enfermo, no tengo quien me meta en el estanque cuando se
agita el agua; y entre tanto que yo voy, otro desciende antes que yo.
8
Jesús le dijo: Levántate, toma tu lecho, y anda.
9
Y al instante aquel hombre fue sanado, y tomó su lecho, y anduvo. Y era día de
reposo aquel día.
[a]

10
Entonces los judíos dijeron a aquel que había sido sanado: Es día de reposo; no te
[b]

es lícito llevar tu lecho.


11
El les respondió: El que me sanó, él mismo me dijo: Toma tu lecho y anda.

Mientras estemos en esta tierra hay una sola realidad y es que el hombre
siempre tendrá necesidades, de una o de otra forma.

Hay personas que tienen mucho dinero, pero están enfermos, hay otros que
están sanos, pero no tienen dinero, y lo que es peor otros están enfermos y no
tienen dinero.
La única forma de poder vivir bien es con Jesús, pero vivir bien no
necesariamente es no tener problemas, vivir bien con Jesús es tener la
capacidad de sobrellevar los problemas.

La biblia nos habla de un personaje en especial que tenía un grave problema


era paralítico, y por muchos años había lidiado con ese impedimento.

V 5 “Y había allí un hombre que hacía treinta y ocho años que estaba enfermo.

El encuentro del Señor Jesús con el paralítico de Bethesda es un relato


significativo y conmovedor. La historia de este hombre se remonta a casi
cuatro décadas, en que solo ha conocido el olvido y la orfandad. Treinta y ocho
años buscando, y treinta y ocho años regresando frustrado. No podremos
saber lo que eso significa, a menos que hayamos estado un largo tiempo
esperando algo que nunca llegó.

El estanque de Bethesda era un lugar deprimente. Además de la exhibición de


horrores que era esa galería de enfermos, la desesperanza estaba dibujada en
el rostro de todos aquellos que, como el paralítico de la historia, sabían que no
iban a conseguir el milagro.
Saberte en problemas y estar convencido de que no tienes solución es la
situación más desesperante y deplorable en la que el ser humano se puede
encontrar. El paralítico hacía casi cuatro décadas que estaba así.

Cuando el ángel descendía para tocar las aguas y volverlas sanadoras, otros se
le adelantaban; cuando él llegaba, ya era tarde. Las aguas habían perdido el
poder, y eran aguas comunes, como las de todos los días. El difícil impulso
esperanzado se trocaba en desazón e impotencia

Cuando Cristo entra en escena, surge una esperanza real de sanidad y


salvación. El problema es que ellos no lo reconocen. Los siglos pasaron, pero la
dificultad continúa siendo la misma: Cristo entra en escena, y nosotros no lo
reconocemos como solución.
Jesús tenía poder para sanar a todos los que allí estaban. No lo hizo porque
sabía que sanando a uno solo iba a causar alboroto; sanando a todos, la
situación podía tornarse incontrolable. Eligió al más necesitado; aquel que se
sabía totalmente imposibilitado, aquel que sabía que no tenía el más mínimo
chance. Es el estilo de ser humano en el que Cristo consigue actuar. El deseado
de todas las gentes ´´Jesús estaba otra vez en Jerusalén. Andando solo, en
aparente meditación y oración, llegó al estanque. Vio a los pobres dolientes
esperando lo que suponían ser su única oportunidad de sanar. Anhelaba ejercer
su poder curativo y devolver la salud a todos los que sufrían. Pero era sábado.
Multitudes iban al templo para adorar, y él sabía que un acto de curación como
éste excitaría de tal manera el prejuicio de los judíos que abreviaría su obra´´.
Cuando el vaso está absolutamente vacío, es el momento para que el Agua
de vida lo llene. Historia de chabela
Las letras de una canción dicen así, y es muy cierto
Donde termina tu poder, comienza él y hace el milagro que jamás pudiste ver,
donde se acaba tu destino el abrirá un nuevo camino, en el momento más
difícil él muestra su poder.

¿Cuántas cosas suceden en treinta y ocho años? Las esperanzas ya se fueron,


dejando vacío el corazón de toda luz. A los treinta y ocho años ya no se espera
nada. Las fuerzas se agotaron ya hace rato. La mirada, cansada de buscar, ya no
ve más allá del espacio necesario para dar el corto próximo paso. El deseado de
todas las gentes sigue diciendo: El enfermo estaba acostado en su estera, y
levantaba ocasionalmente la cabeza para mirar al estanque, cuando un
rostro tierno y compasivo se inclinó sobre él, y atrajeron su atención las
palabras: "¿Quieres ser sano?" La esperanza renació en su corazón.
Sintió que de algún modo iba a recibir ayuda. Pero el calor del estímulo
no tardó en desvanecerse. Se acordó de cuántas veces había tratado de
alcanzar el estanque y ahora tenía pocas perspectivas de vivir hasta que
fuese nuevamente agitado. Por eso, cuando aquel Hombre que se le
acerca, le dice: «¿Quieres ser sano?», la pregunta debió sonar casi hiriente. Y
la explicación que el paralítico da (no fue un rotundo sí), revela toda la
profunda hondura de su desesperanza. Volvió la cabeza, cansado,
diciendo: "Señor, . . . no tengo hombre que me meta en el estanque
cuando el agua fuere revuelta; porque entre tanto que yo vengo, otro
antes de mí ha descendido."

Jesús lo busca. Habla con él. Le ofrece la solución a su problema. El paralítico


(que en el momento parece ciego) le dice que no hay nadie que lo pueda
ayudar. Impresionante. ¿Cómo puede decir que no hay nadie, cuando hay
Alguien con todo el poder? ¿Cómo que no hay nadie, cuando delante de él está
el Médico de los médicos, el Dueño de la vida y de la salud?
Gracias a Dios, hay ciertas respuestas que Jesús no toma en cuenta. Él
entiende nuestra incapacidad, conoce nuestra insuficiencia y perdona nuestra
torpeza espiritual.
Entonces Jesús le dice: levántate toma tu lecho y anda.
Jesús no le había dado seguridad alguna de ayuda divina. El hombre podría
haberse detenido a dudar, y haber perdido su única oportunidad de sanar.
Pero creyó la palabra de Cristo, y al obrar de acuerdo con ella recibió
fuerza. DTG 172.3
Por la misma fe podemos recibir curación espiritual. El pecado nos separó de
la vida de Dios. Nuestra alma está paralizada. Por nosotros mismos somos tan
incapaces de vivir una vida santa como aquel lisiado lo era de caminar. Son
muchos los que comprenden su impotencia y anhelan esa vida espiritual que
los pondría en armonía con Dios; luchan en vano para obtenerla. En su
desesperación claman: “¡Miserable hombre de mí! ¿quién me librará del
cuerpo de esta muerte?”
Alcen la mirada estas almas que luchan presa de la desesperación. El
Salvador se inclina hacia el alma adquirida por su sangre, diciendo con inefable
ternura y compasión: “¿Quieres ser sano?” El nos invita a levantarnos llenos de
salud y paz. No espere hasta sentir que eres sano. Creed en su palabra, y se
cumplirá. Poned vuestra voluntad de parte de Cristo. Quered servirle, y al obrar
de acuerdo con su palabra, recibiréis fuerza. Cualquiera sea la mala práctica, la
pasión dominante que haya llegado a esclavizar vuestra alma y cuerpo por
haber cedido largo tiempo a ella, Cristo puede y anhela librarnos. El impartirá
vida al alma de los que “estabais muertos en vuestros delitos.” Librará al
cautivo que está sujeto por la debilidad, la desgracia y las cadenas del pecado.

Jesús le da al paralítico tres órdenes, según el texto Juan 5:11:


1. Levántate.
2. 2. Toma tu lecho.
3. 3. Anda.
Estas eran tres imposibilidades para ese hombre enfermo. Tres imposibilidades
que, por el poder de la Palabra de Jesús, se hacen ejercicios simples. Como
ustedes sabrán después de un accidente en el que te fracturas un hueso tienes
que tomar un tiempo de terapia física para que eso huesos vuelva a funcionar
igual. Pero a la orden de Jesús el paralitico se puso de pies de un salto. Lo que
hasta hacía minutos era imposible, irrealizable y absurdo, después del
encuentro con Jesús es fácil y sencillo.
Escucha hoy al gran Médico, y cumple la orden que él te da, Levántate.

El hombre paralítico nos representa a nosotros. Nada puede hacer un hombre


tras treinta y ocho años de postración, salvo recibir misericordia. Cualquier
cosa que tú le pidas, no podrás hacer, sino recibir. Si el Señor no se acerca,
tú no podrás ir a él, y si tú no puedes llegar a él, no podrás ser sanado. ¿Cómo
hacer? Hay una distancia entre el hombre y Dios, una limitación fundamental
que no se puede superar.

Pero llega el día en que el Señor se acerca, y te habla al corazón. Tú puedes oír
su voz, y sentir que el día de tu redención ha llegado. Pese a que resulta casi
increíble, ahí está él, pronto a socorrerte. Tus músculos agarrotados reciben luz
como de un potente sol; las articulaciones se tornan flexibles, y puedes
caminar. En tanto tiempo, nunca lo aprendiste a hacer, pero ahí estás,
caminando.

Parece increíble poder caminar con Dios ahora, libre, sin impedimento, y con
ánimo renovado. Todo lo que estaba apagado se enciende; lo que estaba
muerto, resucita. Dios te sonríe de nuevo. En realidad, nunca estuvo ausente,
pero tú estuviste lejos. Por eso el Señor dijo al paralítico: «Mira, has sido
sanado; no peques más, para que no te venga alguna cosa peor». Estamos en
pie, sanos; no pequemos más. El carácter del paralítico presenta muchas
inquietudes. Sanidad de chabela.

 ¿El hombre había perdido toda esperanza?


 ¿El hombre podía haberse resignado a continuar inválido?
 Cualquiera que haya sido su aflicción, no tuvo ansiedad de
liberarse de ella.
 Parece que su estado no le impedía llegar cada día junto al
estanque.
 ¿por qué este mismo amigo no le había metido en las aguas?
 La pregunta de Jesús es significativa: “¿Quieres ser sano?”
 Equivale a: ¿Estás seguro de que quieres cambiar?
Veamos las condiciones en las que operaba el poder de Jesús:

 Hay que desearlo intensa y sinceramente.


 Hay que tener una voluntad que coopere con el poder de Dios.
(cuando el poder humano se aferra al brazo divino se hace
invencible)
 Hay que hacer el esfuerzo con Jesús y ¡lo imposible sucede!
 Con Jesús viene el poder de destruir lo que nos ha tenido
dominados por mucho tiempo.

CONCLUSIÓN:
No importa la situación de tu vida, Jesús tiene todo el poder para ayudarte en
cualquier problema y necesidad de tu vida si tú le dejas entrar a tu corazón.
 Hebreos 4:15 y 16 «Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda
compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue tentado en
todo según nuestra semejanza, pero sin pecado.
 16 acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para
alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.

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